La lucha contra el Cambio Climático y sus efectos constituye uno de los retos más importantes de las sociedades actuales. Los posibles efectos irreversibles de este fenómeno en el futuro han hecho necesaria la puesta en marcha de una acción coordinada a nivel internacional, respaldada por compromisos políticos al más alto nivel, que permitirá revisar los modelos productivos en los que se basa el crecimiento económico, tanto de los países desarrollados, como de los países en vías de desarrollo.
¿Cuál es el
contexto internacional?
El marco internacional de referencia para la lucha contra el Cambio Climático es la
Convención Marco de Naciones Unidas y su
Protocolo de Kioto, que recoge compromisos de reducción
de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el período
2008-2012 para los países desarrollados. En la actualidad,
se está negociando el régimen climático que habrá de suceder
al ahora vigente a partir de 2013, y que deberá incorporar
ambiciosos objetivos de reducción a medio y largo plazo que
impidan alteraciones en el sistema climático cuyos efectos catastróficos serían irreversibles.
¿Cuáles son los compromisos adquiridos por España y
por la Unión Europea en el marco del Protocolo de Kioto y de cara al futuro acuerdo post-2012?
La Unión Europea, tras ejercer un fuerte liderazgo en las negociaciones, asumió la obligación de reducir dichas emisiones en un 8% respecto al año base (1990). Los compromisos asumidos por cada Estado Miembro varían en función de una serie de parámetros de referencia. En el caso de España suponen la obligación de no superar
de media en el período 2008-2012 el 15% de el nivel de emisiones de 1990.
Además, la Unión Europea, aprobó el
Paquete de Energía y Cambio Climático que establece unos compromisos claros para 2020, tanto de reducción de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) (-20%) como de uso de energías renovables (+20%
respecto a 1990). Estos objetivos se acompañan además de un compromiso de incremento de la eficiencia energética en un 20%. La UE ofrece, por tanto, un marco de referencia sin precedentes que permite a las empresas europeas desarrollar sus estrategias de inversión a medio y largo plazo en los sectores afectados. En el caso de España, estos sectores han tenido un importante desarrollo en los últimos años, lo cual sitúa a las empresas españolas en un punto de partida relativamente más favorable.
En relación con la negociación del futuro régimen climático y más concretamente con los compromisos de financiación, es importante destacar que en el Acuerdo de Copenhague (diciembre de 2009) los Jefes de Estado de los países desarrollados se comprometieron a proporcionar 30.000 millones de dólares durante el periodo 2010-2012, la denominada financiación inmediata o fast start, con el objetivo de financiar actividades de adaptación y mitigación, incluyendo la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD+). En este contexto, la UE se comprometió a contribuir con 7.200 millones de euros durante el período 2010-2012. Dentro de la UE, España aportará 375 millones de euros durante el período 2010-2012. España, hasta la fecha (Enero 2011) ya ha hecho aportaciones de hasta 130 millones de euros.
Para más información sobre financiación inmediata de países desarrollados pinche
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Así mismo, en la pasada cumbre de cambio climático de Cancún entre los resultados en materia de financiación hay que destacar que se toma nota del compromiso financiero asumido en Copenhague en el corto plazo, de movilización 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2012, y se asume un compromiso de información transparente al respecto. El Acuerdo de Cancún recoge además el compromiso de los países desarrollados de movilizar 100.000 millones de dólares anuales en 2020 a través de distintas fuentes -recursos públicos y privados, incluidas fuentes alternativas- y el diseño y establecimiento del Fondo Climático Verde, para apoyar y financiar la puesta en marcha de políticas y acciones de lucha contra el cambio climático en países en desarrollo el cual será gestionado por el Banco Mundial de manera temporal.
¿Qué son los
mecanismos de flexibilidad del Protocolo de Kioto?
Son instrumentos previstos por el Protocolo de Kioto que
persiguen un doble objetivo: facilitar a los países
desarrollados y a las economías en transición el cumplimiento de
sus compromisos de reducción de emisiones, y apoyar el
crecimiento sostenible en los países en desarrollo a través de
la transferencia de tecnologías limpias. Se contribuye así a
alcanzar el fin último de la Convención de Cambio Climático: la
estabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los mecanismos de flexibilidad son tres: el Comercio
Internacional de Emisiones (CE), el Mecanismo de Desarrollo
Limpio (MDL) y el Mecanismo de Aplicación Conjunta (AC). Los dos
últimos son mecanismos basados en proyectos.
¿Qué es el
Comercio Internacional de Emisiones?
El Comercio
Internacional de Emisiones consiste en la compra-venta de
créditos entre países con compromisos de reducción (países
desarrollados y economías en transición) y/o sus empresas
(siempre y cuando estén autorizadas por los países) para
cumplir, de forma eficiente desde el punto de vista
económico, los compromisos adquiridos en el marco del
Protocolo de Kioto.
De esta manera, los que reduzcan sus emisiones más de lo
comprometido podrán vender los créditos de emisiones
excedentarios a los países que consideren más difícil u
oneroso satisfacer sus objetivos.
¿Qué es el
Mecanismo de Desarrollo Limpio?
El Mecanismo de
Desarrollo Limpio consiste en la realización de proyectos en
países en desarrollo, que generen un ahorro de emisiones
adicional al que se hubiera producido en el supuesto de
haber empleado tecnología convencional, o no haber
incentivado la capacidad de absorción de las masas
forestales. Este ahorro de emisiones debe ser certificado
por una Entidad Operacional Designada (EOD), acreditada por
la Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio.
Las Reducciones Certificadas de Emisiones (RCE) así
obtenidas pueden ser comercializadas y adquiridas por las
entidades públicas o privadas de los países desarrollados o
de las economías en transición para el cumplimiento de sus
compromisos de reducción en el Protocolo de Kioto.
Este mecanismo, además de contribuir a la reducción de
emisiones de GEI, permite movilizar transferencia de
tecnología y financiación pública y privada hacia esos
países.
¿Qué es el
Mecanismo de Aplicación Conjunta?
El Mecanismo de Aplicación
Conjunta consiste en la realización de proyectos en países
desarrollados o con economías en transición, que generen un
ahorro de emisiones adicional al que se hubiera producido en
el supuesto de haber empleado tecnología convencional, o no
haber incentivado la capacidad de absorción de las masas
forestales. Este ahorro de emisiones debe ser verificado o
bien por el país receptor del proyecto conforme a su
procedimiento nacional, o bien por una Entidad Independiente
acreditada por el Comité de Supervisión del Mecanismo de
Aplicación Conjunta.
Las Unidades de Reducción de Emisiones (URE) así obtenidas
pueden ser comercializadas y adquiridas por las entidades
públicas o privadas de los países desarrollados o de las
economías en transición para el cumplimiento de sus
compromisos de reducción en el Protocolo de Kioto.
Todos los países desarrollados y las economías en transición
podrán ser receptores de proyectos de AC. Sin embargo en la
práctica, los potenciales países receptores serán
fundamentalmente los países de Europa Central y del Este.
Ello responde tanto a sus escenarios de emisiones, como a su
estructura económica, que hacen que los proyectos de AC en
estos países sean más atractivos y eficientes. Los países
con economías en transición se beneficiarán de las
inversiones en tecnologías limpias y de la modernización de
sus sectores económicos.
Para más información sobre los mecanismos de flexibilidad pinche
aquí
Como resultado de la colaboración de la Administración General
del Estado con las empresas interesadas en proyectos de MDL y de
AC en el marco del programa piloto español para la utilización
de los mecanismos de Kioto, está disponible la “Guía española
para la utilización de los mecanismos basados en proyectos del
Protocolo de Kioto” que facilita la comprensión de los
procedimientos internacionales para la ejecución de este tipo de
proyectos.
¿Qué empresas
pueden beneficiarse de las oportunidades de negocio de los
mecanismos de flexibilidad del Protocolo de Kioto?
Los
ingresos derivados de la comercialización de las Unidades de
Reducción de Emisiones del Mecanismo de Aplicación Conjunta y de
las Reducciones Certificadas de Emisión del Mecanismo de
Desarrollo Limpio mejoran la viabilidad económica de los
proyectos, originando un aumento de la demanda mundial en un
número muy amplio de sectores: energías renovables, gestión de
residuos, eficiencia energética, agua, generación eléctrica,
procesos industriales, edificación, transporte, selvicultura,
etc.
El Mecanismo de Desarrollo Limpio y el de Aplicación Conjunta
abre las puertas a un amplio abanico de empresas de distintos
sectores. Las oportunidades de negocio de este mercado afectan a
todas aquellas empresas que participan en las diferentes etapas
del ciclo del proyecto, desde la ingeniería y consultoría hasta
la construcción, equipamiento, gestión y financiación,
incorporándose además las empresas acreditadas para la
validación de los proyectos y la certificación de las
reducciones o absorciones de emisión.
¿En este contexto
internacional, qué oportunidades se generan en el
exterior para las empresas españolas?
Desde el año 2005 se están movilizando tanto a nivel
bilateral como multilateral un elevado volumen de recursos
financieros para llevar a cabo acciones de lucha contra el
cambio climático en los países en desarrollo.
Las oportunidades generadas afectan a todas
aquellas empresas que participan en las diferentes etapas
del ciclo de proyecto desde la ingeniería y consultoría,
hasta la construcción, equipamiento, gestión, financiación y
certificación de los créditos de carbono que pueda generar.
Muchas empresas españolas ya son líderes a nivel
internacional en sectores tales como energías renovables,
eficiencia energética, gestión de residuos, transporte,
recursos hídricos, agricultura, selvicultura, etc. En este
sentido, el objetivo del Plan es consolidar este liderazgo
así como promover en otros campos la presencia de empresas
españolas, como es el caso de la previsión e identificación
de riesgos y vulnerabilidades asociadas al cambio climático,
la integración de respuestas adaptadas al escenario
climático más probable a escala local o la gestión de
desastres naturales.
En lo que se refiere a los proyectos de Mitigación de Gases de
Efecto Invernadero (GEI), hay que destacar el papel de los
Fondos de Carbono en virtud de los cuales se promueven en los
países en desarrollo proyectos bajos en carbono que generan unos
créditos de carbono que pueden ser adquiridos por los países
desarrollados para dar cumplimiento a sus objetivos de
reducción. Estos proyectos se enmarcan dentro de los mecanismos
de flexibilidad del Protocolo de Kioto y particularmente a
través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) y de Aplicación
Conjunta (AC). Existen además numerosos Fondos de Consultoría
para la identificación y preparación de proyectos MDL y AC así
como para llevar a cabo actividades de refuerzo institucional en
los países en desarrollo.
Siguiendo con la Mitigación, hay cada vez más fondos y programas
gestionados por Organismos Multilaterales para la demostración,
despliegue, comercialización y transferencia de tecnologías
bajas en carbono.
De la misma manera, la Adaptación a los impactos del cambio
climático constituye otro eje fundamental de acción. Según
Naciones Unidas, la adaptación es un proceso mediante el cual
las sociedades crean mejores condiciones para hacer frente a un
futuro incierto. Tanto las tecnologías asociadas a la
observación y anticipación de los fenómenos climáticos, como las
vinculadas a los recursos potencialmente afectados, muy en
particular los recursos hídricos, zonas costeras, agricultura,
biodiversidad, etc. van a experimentar un desarrollo importante
en las próximas décadas. En la actualidad hay también diversos
fondos y programas gestionados por organismos multilaterales
para financiar programas y proyectos de adaptación en países en
desarrollo.
Tecnologías y oportunidades de actuación asociadas a
la Adaptación dentro del Plan de Impulso a la
internacionalización de la Economía española en los sectores
asociados al cambio climático.
¿Qué está
haciendo la administración española para promover la
internacionalización de las empresas en sectores asociados al cambio
climático?
Inclusión del cambio climático en el Fondo FIEM como sector prioritario a tener en cuenta.
FIEM (Fondo para la Internacionalización de la Empresa): fondo de reciente creación (Ley 11/2010, de 28 de junio, de reforma del sistema de apoyo financiero a la internacionalización de la empresa española). que tiene como objetivo dar apoyo financiero a la exportación e inversión española en el exterior, a través de créditos. Las actuaciones relacionadas con el cambio climático se consideran entre los sectores estratégicos con interés para España desde el punto de vista de la internacionalización y por tanto tendrán cabida como operaciones financiables a través del FIEM. Cabe destacar que estos créditos FIEM para la internacionalización, gestionados a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, deben cumplir las condiciones previstas por el Consenso de la OCDE.
Participación en Fondos de Consultoría y en Fondos para la
Financiación de Proyectos de cambio climático de las
Instituciones Financieras Internacionales y de las Agencias del
Sistema de Naciones Unidas.