La Agencia Británica de Estándares en la Alimentación (FSA, en sus siglas en inglés) lanzará próximamente una campaña con un presupuesto de varios millones de euros para concienciar a los consumidores británicos sobre la necesidad de reducir la ingesta de grasas “asesinas”, esto es, grasas saturadas relacionadas con la prevalencia de enfermedades cardiovasculares. La campaña llega en un momento en el que los responsables de salud del Gobierno británico han mostrado su preocupación por el creciente consumo de patatas fritas, galletas, pasteles y bollería industrial en la población británica.
La semana próxima, la FSA subrayará los fuertes vínculos existentes entre el consumo de estos productos con alto contenido de grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares, añadiendo símbolos de advertencia que consistirán en llamativas imágenes con forma de corazón, en los envases de estos populares productos. La campaña se centrará en llegar a familias de cualquier clase social y poder adquisitivo, ya que los informes que maneja la FSA muestran que el excesivo consumo de grasas saturadas afecta a todos los grupos sociales.
Según la FSA , los británicos ingieren de media un 20% más de la cantidad máxima recomendada de grasa saturada diariamente y solo con reducir el consumo en ese porcentaje, se calcula que podrían salvarse 3.500 vidas al año. La agencia también está fomentando que las empresas de alimentación reformulen sus recetas para reducir las cantidades de sal y grasas saturadas en sus productos.