Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El PIB a precios corrientes alcanzó los 1,8 billones de dólares en 2015, lo que supone una contracción del 3,8% con respecto a 2014. Como consecuencia de esta caída, el PIB per cápita bajó hasta los 28.876 reales (8.538,56 dólares) según los datos del Banco Mundial, un 4,6% menos en términos reales que en 2014 (11.728,8).

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) ha publicado en marzo de 2017 las Cuentas Nacionales Trimestrales de Brasil con los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2016.

Con datos corregidos de efectos estacionales, el Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil presentó una caída del 0,9% intertrimestral entre septiembre y diciembre, frente al -0,8% del trimestre precedente. Este dato supone la octava caída intertrimestral del PIB brasileño. En tasa interanual, se observa una reducción del PIB del 4%, lo que supone el séptimo trimestre consecutivo de resultado negativo en esa base de comparación. En el conjunto del ejercicio, el PIB brasileño registró un descenso de 3,6% frente al 3,8% del año anterior.

El PIB a precios corrientes alcanzó los 1,79 billones de dólares en 2016, lo que supone una contracción del 3,6% con respecto a 2015. Como consecuencia de esta caída, el PIB per cápita bajó en 2016 hasta los 30.406 reales (8.731 dólares) según los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), siendo un 0,7% menor en términos reales que en 2015 (8.791 dólares) y un 28% inferior al de 2014 (12.105 dólares), lo que muestra los efectos de la crisis económica de los dos últimos años.

Por el lado de la oferta, el sector agropecuario retrocedió un 6,6% en 2016, mientras que el sector industrial y el sector servicios se contrajeron en 3,8% y 2,7%, respectivamente. En referencia a los sectores que forman la industria, tan solo la actividad de «electricidad, gas, agua y limpieza urbana» creció un 4,7%, todas los demás actividades presentaron caídas, siendo la más notable la de la industria de transformación, con una caída de 5,2%, seguida la construcción, con una contracción de 5,2% y  la minería con un decrecimiento de 2,9%. Dentro del sector servicios, el «transporte, almacenaje y correo» sufrió una caída del 7,1%, seguido por el comercio, que retrocedió un 6,3%, mientras que la «intermediación financiera y seguros» y los «servicios de información» presentaron variaciones negativas del 2,8% y 3,1%, respectivamente.

En el análisis de la demanda, se observa en 2016 la fuerte contracción del 10,2% en la formación bruta de capital fijo, consecuencia, principalmente, de la caída de la producción interna y de la importación de bienes de capital, influida, además, por el rendimiento negativo de la construcción en este período. En los años 2014 y 2015, la formación bruta de capital fijo, ya registró caídas del 4,2% y el 13,9%, respectivamente. Igualmente, cayeron el consumo de las familias (-4,2%), que puede ser explicado por el deterioro de los indicadores de inflación, intereses, crédito, empleo y renta a lo largo de todo el 2016, y el gasto del consumo del Gobierno o gasto público (-0,6%). En el ámbito del sector externo, las exportaciones de bienes y servicios aumentaron un 1,9%, mientras que las importaciones de bienes y servicios se redujeron un 10,3%. Entre las exportaciones, destacan los aumentos en petróleo y gas, el azúcar, coches barcos y otros equipos de transporte. Entre las importaciones brasileñas, las mayores caídas fueron reflejadas en máquinas y equipamientos, automóviles, material eléctrico, petróleo y derivados, así como en los servicios de transporte y viajes.

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

ESTRUCTURA DEL PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y COMPONENTES DEL GASTO (%) 2011 2012 2013 2014 2015 2016
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 5,1 4,9 5,3 5,0 5,0 5,5
INDUSTRIAL 27,2 26,1 24,9 23,8 22,3 21,2
Minería 4,4 4,5 4,2 3,8 2,0 1,0
Manufacturas 13,9 12,6 12,3 12,0 11,8 11,7
Construcción 6,3 6,5 6,4 6,2 5.9 5,6
Producción y distribución de electricidad, agua y saneamiento 2,7 2,5 2,0 1,9 2,7 2,9
SERVICIOS 67,7 69,0 69,8 71,2 72,7 73,3
Transporte, almacenamiento y correos 4,5 4,5 4,5 4,6 4,5 4,4
Comercio 12,9 13,4 13,5 13,6 12,8 12,5
Intermediación financiera y seguros 6,3 6,2 5,9 6,4 7,3 8,3
Actividades inmobiliarias 8,5 8,9 9,3 9,5 9,7 9,8
Administración, salud, sanidad pública y seguridad social 16,1 16,0 16,4 17,4 17,7 17,5
Otros servicios 15,9 16,4 16,7 17,0 17,1 17,6
VALOR AGREGADO A PRECIOS BÁSICOS 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
IMPUESTOS SOBRE PRODUCTOS 17,6 17,6 17,1 16,2 16,4 15,7
PIB A PRECIOS DE MERCADO 117,6 117,6 117,1 116,2 116,4 115,7
POR COMPONENTES DEL GASTO
Consumo Privado 60,3 61,4 61,7 63,0 63,8 64,0
Consumo Público 18,7 18,6 18,9 19,2 19,7 20,2
Formación bruta de capital fijo 21,8 21,4 21,7 20,5 17,6 15,4
Exportaciones de bienes y servicios 11,5 11,7 11,7 11,0 12,9 12,5
Importaciones de bienes y servicios -12,1 -13,1 -14,0 -13,7 -14,1 -12,1
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA - - - - - -
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Contas Nacionais Trimestrais, Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE)    
Última actualización abril 2017            

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Brasil es la novena economía del mundo por volumen de PIB (1,79 billones de dólares a precios corrientes en 2016), aglutinando el 40% del PIB de Iberoamérica. Presenta también un PIB per cápita de 8.730 dólares en 2016, según los datos del Banco Mundial.

Con un enorme potencial de desarrollo, Brasil se encuentra actualmente en una fase recesiva del ciclo. El PIB cayó un 3,8% en 2015 y un 3,6% en 2016. Los tres primeros meses de 2017 han supuesto el primer trimestre con crecimiento intertrimestral de los últimos 2 años, con un avance entre enero y marzo del 1%. El segundo trimestre ha registrado también una variación positiva, esta vez del 0,2% intertrimestral, lo que hace que se empiece a hablar de manera muy tímida de recuperación del crecimiento. Las estimaciones realizadas por organismos de previsión  nacionales apuntan a que 2017 será el punto de inflexión en la evolución del PIB brasileño, recuperando el terreno positivo, con crecimiento previsto para el PIB del 0,4% y próximo al 2% en los años siguientes. Los organismos internacionales también apuntan a la recuperación del crecimiento en 2017, lo que permite estimar a organismos como el FMI que Brasil recuperará a partir de 2017 la octava posición en términos de PIB en el ranking de principales economías mundiales.

Otro rasgo característico de Brasil en los últimos años ha sido la elevada inflación del país, si bien hay un gran número de indicadores que miden la evolución de los precios en Brasil. Uno de los más seguidos es el Índice General de Precios-Mercado (IGP-M), de la Fundación Getulio Vargas (FGV) que se utiliza para actualizar los aumentos de la energía eléctrica y los contratos de alquiler. En 2014, el crecimiento de los precios según este índice alcanzó el 3,7% interanual y en 2015 ascendió al 10,5%. El ejercicio 2016 cerró con un avance del 7,2% y, en lo que va de ejercicio (hasta agosto 2017) los precios acumulan un descenso del 2,6%.  

Por su parte, el Índice de Precios al Consumo Amplio (IPCA) se utiliza para definir el objetivo de inflación de la Política Monetaria. Para 2017 y 2018 se ha establecido la meta en el 4,5% con un margen del +/- 1,5%. En diciembre de 2016, el IPCA cerró con una tasa de variación del 6,3% (por debajo del umbral máximo fijado en el objetivo de Política Monetaria) mientras que un año antes, la variación de los previos fue del 10,7%. En el acumulado del año, 2017, hasta julio, la tasa de crecimiento de los precios es del 1,4%.

La menor demanda interna está teniendo un claro efecto sobre la evolución de los precios. Esta menor presión sobre los precios unida a las expectativas de recuperación del crecimiento han permitido una continua rebaja de los tipos de interés por parte del Banco Central de Brasil, que en su última reunión del 6 de septiembre ha aprobado una nueva rebaja (de un punto porcentual) del tipo oficial (tasa SELIC) hasta dejarlo en el 8,25%.

En cuanto al sector exterior, la balanza por cuenta corriente presentó un déficit del 3,3% del PIB en 2015 y la Inversión Extranjera Directa (IED) ascendió al 3,2% del PIB. En lo que se refiere al pasado ejercicio, los últimos datos del Banco Central de Brasil sobre las transacciones corrientes del país en diciembre de 2016 presentaron un déficit de 5.900 millones de dólares (1,3% del PIB) lo que supone un descenso del 60,1% respecto a 2015 (dos puntos porcentuales de PIB). En la cuenta financiera, las captaciones netas superaron a las concesiones netas en 5.700 millones de dólares. Destaca que en el conjunto del año 2016, la Inversión Directa Extranjera (IDE) ascendió a 78.900 millones de dólares, un 4,4% del PIB y un 6% por encima del registro del año precedente. En cuanto a las reservas internacionales (liquidez), ascendieron en diciembre a 372.200 millones de dólares, 540 millones menos que en el mes anterior. El stock de reservas fue en diciembre de 365.000 millones de dólares, 8.600 millones más que en el año anterior. Finalmente, en lo que se refiere a la deuda externa bruta, en el conjunto del año 2016 se situó en 319.750 millones de dólares.

Según los datos del Banco Central de Brasil publicados en agosto, las transacciones corrientes de Brasil presentaron en julio de 2017 un déficit de 3.400 millones de dólares. En los doce meses hasta julio, el déficit corriente fue de 13.800 millones de dólares (un 0,7% del PIB). Al mismo tiempo, en los doce meses anteriores a julio, la Inversión Directa Extranjera (IDE) ascendió a 84.500 millones de dólares (un 4,4% del PIB).

  

 

 

 

 

 

 

 

 

Respecto al mercado de trabajo, la tasa de desempleo (4,8% en 2014) ha ascendido vertiginosamente con la crisis. Para el trimestre que cierra en julio, la tasa de paro se situó en el 12,8% frente al 11,6% del año anterior, lo que supone 13,3 millones de parados.

En el ámbito fiscal, el año 2015 cerró con un déficit primario del 1,9% del PIB y un déficit público total del 10,3% del PIB. Por su parte, el nivel de deuda pública total se situó en el 66,2% del PIB. Los peores datos fiscales y las malas perspectivas económicas provocaron que, en octubre de 2015, Brasil perdiera el grado de inversión por parte de S&P y sufriera una nueva rebaja en febrero de 2016 por parte de esta misma agencia, en diciembre de 2015 por Fitch y, en febrero de 2016, por Moody's. Las tres agencias mantienen al país en perspectiva negativa.

En 2016 las cosas no han cambiado mucho. En diciembre, el sector público consolidado registró un déficit primario de 70.700 millones de reales y en el conjunto del año, el déficit primario acumulado alcanzó los 155.800 millones de reales, un 2,5% del PIB. Los intereses nominales del sector público consolidado alcanzaron los 34.500 millones de reales en diciembre y, en el acumulado de todo el ejercicio, alcanzaron los 407.000 millones de reales, el 6,5% del PIB. De esta forma, el saldo nominal de las cuentas públicas en 2016 cerró en el 8,9% del PIB, frente al 10,3% de 2015. Por su parte, la deuda Bruta del Gobierno General (que incluye al Gobierno Central, el INSS y a los gobiernos estaduales y municipales) alcanzó en diciembre el 69,5% del PIB, un punto menos que en noviembre. Sin embargo, el conjunto de 2016 cerró con un aumento de 4 puntos porcentuales en la ratio deuda/PIB.

Los datos publicados por el Banco Central de Brasil en agosto de 2017 muestran que el sector público consolidado registró un déficit primario de 16.100 millones de reales y en el acumulado de los doce meses anteriores, el déficit primario alcanzó los 170.500 millones de reales (2,6% del PIB). El saldo nominal de las cuentas públicas en los doce meses anteriores a julio fue del 9,4% del PIB. Cabe señalar que está en revisión el objetivo de déficit primario fijado en 213.000 millones de reales. Se ha aprobado aumentarlo hasta 159.000 millones, si bien el borrador de presupuesto ha sido enviado a las cámaras sin esta actualización. Se está revisando.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2012 2013 2014 2015 2016
PIB
PIB (en billones de USD, a precios corrientes) 2,461 2,466 2,417  1,775 1 799
Tasa de variación real (%) 1,9 3 0,1 -3,8 -3,6
PIB per cápita 12.157,30 12.071,80 11.728,80 8 791,5 8.730,80
Tasa de variación real (%) 0,9 2,1 -0,8 -4,7 -4,4
INFLACIÓN
Media anual (%) 5,4 6,2  6,3 9 8,8
Fin de período (%) 5,8 5,9 6,4 10,7 6,3
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población T4 (x 1.000 habitantes)* 193.336 201.109  202.827 204.490 206.099
Población Activa ultimo trimestre año (x 1.000 habitantes) 96.959 97.934 99.326 101.318 102.604
Tasa de paro último trimestre del año 6,9 6,2 6,5 9 12
Tasa de paro media anual 7,4 7,1 6,8 8,5 11,3
DÉFICIT PÚBLICO
saldo nominal % de PIB -2,5 -3,2 -6,7 -10,3 -8,9[6]
saldo primario % de PIB 1,8 1,4 -0,3 -1,9 -2,5
DEUDA NETA DEL SECTOR PÚBLICO
en millones de USD 792.314 752.759  799.740 552.011 838.526
en % de PIB 35,3 33,6  33,1 36 46
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
millones USD 242.578 242.034  225.101 191.134 185.235
% variación anual -5,3 -0,2  -7 -15,1 -3,1
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
millones USD 223.183 239.748  229.145 171.461 137.522
% variación anual -1,4 7,4  -4,4 -25,2 -20
SALDO B. COMERCIAL
millones USD 19.395 2.286 -4.044 19.673 47.683
en % de PIB 0,8 0,1 -0,2 1,1 2,6
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
millones USD -74.059 -74.769 -104.181  -58.942 -23.532
en % de PIB -3 -3  -4,3 -3,3 -1,3
DEUDA EXTERNA
millones USD 327.590 312.650 352.821 334.745 321.297
en % de PIB 13,3 12,7  14,6 18,9 17,6
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
millones USD 52.596 85.122 66.692 124.634 120.624
 % exportaciones b. y s. 17,9 30,4  25,3 55,7 55,4
RESERVAS INTERNACIONALES
millones USD 378.613 375.794 374.051 368.739 372.200
meses de importación b. y s. 20 19  19  26 32
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
millones USD 65.272 63.996  96.895 75.075 78.929
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 1,95 2,16  2,35  3,39 3,45
fin de período 2,04 2,34  2,65 3,9 3,25
*Último dato revisado por el IBGE en 2017
Fuente: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), Banco Central do Brasil (BC), Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios (MDIC), Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE). Última actualización realizada en abril 2017

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Principales objetivos de política económica

La política económica brasileña se articula entorno a dos objetivos fundamentales:

.- Un objetivo de política monetaria: el control de la inflación. Este objetivo se trata de alcanzar a través de la variación de la tasa básica de interés (tasa SELIC). Desde la adopción del Decreto 3088, de 21 de junio de 1999, sobre la sistemática de metas de la inflación como directriz de la política monetaria, el Consejo Monetario Nacional (CMN) define una meta objetivo para la tasa de crecimiento del indicador de precios, con un margen o banda de tolerancia. Así, las decisiones del Comité de Política Monetaria del Banco Central (COPOM) pasan a tener como objetivo cumplir las metas definidas por el CMN. El objetivo de inflación para 2016 ha sido del 4,5%, con un margen de tolerancia de más o de menos dos puntos porcentuales. Las expectativas apuntan a que el ejercicio terminará con una tasa de variación del IPCA por debajo del 6,5%. Para 2017, el objetivo de inflación perseguido es del 4,5%, con un margen de tolerancia de más/menos 1,5 puntos porcentuales.

.- Un objetivo de política fiscal de superávit primario que garantice el pago de los intereses de la deuda. En Brasil, la política fiscal es conducida con alto grado de responsabilidad fiscal. El uso equilibrado de los recursos públicos visa la reducción gradual de la deuda neta como porcentaje del PIB. Los tres instrumentos de planificación previstos en el texto constitucional y, de forma complementaria, en la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) son: (i) el Plano Plurianual (PPA); (ii) la Ley de Directrices Presupuestarias (LDO); y (iii) la Ley Presupuestaria Anual (LOA). La meta de superávit primario está prevista en la LDO. Para 2016, el objetivo del sector público consolidado es un superávit del 0,4% del PIB. Tras las revisiones, previstas en las leyes, realizadas por el gobierno, en mayo de 2016, fue aprobada la Ley 13.291/2016 que alteró la meta constante de la LDO de 2016 hasta un déficit primario del sector público consolidado del 2,6% del PIB.

A la luz de los datos registrados a lo largo de la presente legislatura del gobierno de Michel Temer, parece que al policy-mix  de política económica iniciado en el segundo mandato de Fernando Henrique Cardoso y continuado por Lula da Silva y Dilma Rousseff, basado en metas de inflación, cambio fluctuante y altos superávit primarios (el llamado trípode) se le ha añadido recientemente el objetivo de retomar el crecimiento económico, a tenor de la reciente bajada de tipos de la SELIC desde octubre, el viraje del gobienro hacia la atracción de inversiones y de capital extranjero y el compromiso con el  ajuste fiscal que ha escenificado la aprobación de un techo al crecimiento del gasto público.

 

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Previsiones macroeconómicas

Las previsiones de crecimiento de la economía brasileña vienen siguiendo una tendencia a la baja desde 2015. Tras registrar un retroceso del 3,8% del PIB ese ejercicio (el mayor descenso del PIB en 25 años) la economía brasileña volvió a registrar una caída del 3,6% 2016. En la misma línea, las expectativas de recuperación del crecimiento del PIB en 2017 se han ido corrigiendo a la baja. Cuando en mayo el gobierno interino aprobó la ley de Directrices Presupuestarias, fijó las estimaciones de crecimiento en el 1,2% en 2017. Tras incrementarlas hasta el 1,6% en el envío del proyecto de presupuestos al Congreso, finalmente la última estimación sitúa el crecimiento del producto en 2017 en el 0,5%. Asimismo, el Gobierno estima que la deuda bruta cerrará el año de 2017 en el 75,6% del PIB, tras haber cerrado el 2016 en el 69,5%. Estos resultados serían el reflejo del fuerte deterioro fiscal y del bajo nivel de actividad.

A pesar de los resultados negativos del año 2016, el Banco Central de Brasil a mediados de marzo de 2017 prevé un crecimiento del PIB para 2017 del 0,5% y un crecimiento de 2,4% para el año 2018. Por su parte, el FMI espera un crecimiento del PIB de 0,2% en 2017 y una nuevo crecimiento de 1,5% para el año 2018. La OCDE prevé en su última revisión (febrero 2017) un un crecimiento nulo del PIB, en torno al 0% para el 2017 y un crecimiento de 1,2% para el 2017. Por último, el Banco Mundial prevé un crecimiento de 0,5% para el 2017 y un crecimiento de 1,8% para el año 2018.

En relación a otros indicadores macroeconomicos relevantes, cabe destacar que las expectativas sobre la evolución del IPCA como proxy de la inflación en 2017 sitúan el crecimiento de este indicador en el 4,15% para el último Boletin Focus 5,4% para el FMI o el 4,8% para la OCDE. Para 2018 el Boletin Focus espera que se sitúe la inflación exactamente en su objetivo, que es de 4,5%, mientras que el FMI espera que se encuentre en torno al 4,8% y la OCDE en torno al 5%.

 

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal brasileña se articula sobre la base de un objetivo de superávit primario (saldo presupuestario en el que no se tiene en cuenta el servicio de la deuda), aunque el pilar fundamental es, sin duda, la Ley de Responsabilidad Fiscal (Lei Complementar N.º 101), adoptada en mayo 2000, tras la quiebra técnica de algunos Estados y municipios, y la consiguiente asunción, por parte del Gobierno Federal, de las deudas de esas administraciones. Esta ley supuso la consagración del principio de que los gobiernos no pueden gastar indefinidamente más de lo que recaudan. Así, mediante la ley, se exige que los gobiernos equiparen cada decisión relativa a un gasto permanente con un aumento correspondiente de las recaudaciones permanentes (o una reducción de otras partidas de gastos permanentes). Esto es, cada gasto precisa provenir de una fuente de financiación correlativa y los gestores no pueden exceder el límite permitido por ley.

La LRF debilitó el poder de los gobernadores para influir en la política nacional, ya que los Estados deben asumir una responsabilidad mayor por sus propios problemas fiscales, lo que reduce su capacidad para usar al Gobierno Federal como rehén por motivos fiscales. Asimimso, la ley también obliga a fijar objetivos de superávit primarios durante tres años en las Directrices Presupuestarias. Es más, la política fiscal se basa en instrumentos fiscales plurianuales, tales como los Planes Plurianuales (PPA), que establecen las prioridades a largo plazo del Gobierno, así como la Ley de Directrices Presupuestarias trianual.

Gracias a las reformas mencionadas, Brasil consiguió mantener un superávit primario de en torno al 2-3% del PIB a lo largo de la mayor parte de la década de los años 2000. A esta posición contribuyó también el fuerte crecimiento económico registrado desde 2005 y el consiguiente aumento de la recaudación impositiva. Todo ello llevó a una reducción continuada de la deuda pública neta, que pasaba de representar el 60% del PIB en 2002 a suponer un 36% en 2013.

En 2013, el saldo primario del gobierno finalizó el año situado en el 1,4% del PIB, por debajo de la meta del 2,3% del PIB fijada por la Ley de Directrices Presupuestarias, indicando de esta forma que los gastos del gobierno avanzaron a un ritmo mayor que sus ingresos. En 2014, el saldo presupuestario primario registró el primer déficit primario (-0,3% del PIB) desde el año 2001. Este dato empujó al gobierno a desarrollar un ajuste fiscal con el objetivo de recuperar la confianza en la economía para el año 2015. El recorte presupuestario anunciado ascendió a 70 mil millones de reales, con el objetivo de cumplir la meta de superávit primario, de los que aproximadamente el 80% del esfuerzo recayó sobre el Gobierno Federal y el resto, sobre los municipios y estados que conforman la federación. A pesar de todo, el año 2015 cerró con un déficit primario del 1,9% del PIB, dato situado muy por encima de la meta prevista, establecida en el 1,1% del PIB. 

Las cosas durante el ejercicio 2016 no han mejorado. Más bien, la contrario. La situación fiscal es muy delicada, sobre todo en varios estados y municipios, que están próximos a la quiebra. De hecho, tres estados (Rio de Janeiro, Rio Grande do Sul y Minas Gerais) se han declarado en situación de calamidad financiera. La LRF prevé que en caso de calamidad, un Estado pueda ser dispensado de los objetivos fiscales (como el límite de gastos de personal o de deudas). Así, el estado que se declara en situación de calamidad financiera recibe un margen de maniobra para poder parcelar o atrasar el pago de deudas, para suspender gastos no necesarios o para hacer compras sin licitación en caso de emergencia. Asimimso, queda autorizado a recibir ayuda del gobierno federal.

El actual gobierno del Presidente Temer trató de cumplir con la meta fiscal fijada para el ejercicio 2016 en mayo y, de hecho, fue formalmente cumplida (se fijó en mayo un déficit de 164,9 miles de millones de reales frente al superavit fijado en la meta hasta ese momento en 30,5 miles de millones de reales). Los datos publicados por el Banco Central de Brasil para el conjunto de 2016 mostraron que el sector público consolidado registró un déficit primario de 155,7 miles de millones de reales millones de reales, un 2,5% del PIB. Los intereses nominales del sector público consolidado alcanzaron los 407 miles de millones de reales (6,5% del PIB) de forma que el saldo nominal de las cuentas públicas de 2016 fue  del 8,9% del PIB, frente al 10,2% de 2015.

Además de la modificación de la meta fiscal, el nuevo ejecutivo anunció una bateria de medidas de ajuste. Entre ellas, destaca la aprobación de una ley de repatriación de capitales, cuyos ingresos por multas se ha acordado en repartirlo entre el gobierno federal y los estaduales, buscando así darles un balón de oxígeno. Sin embargo, esta transferencia no es más que una pequeña parte de las necesidades de los gobiernos estaduales para cerrar sus cuentas en negro. Uno de los principales problemas (tanto en el gobienro federal como en los estaduales) se encuentra en los gastos sociales: los gastos sociales (entre los cuales el mayor es el gasto en seguridad social, o previdencia social) supusieron en 2015 en torno al 60% de los gastos primarios en 13 de los 27 estados. Entre 2012 y 2015, se ha procucido en Brasil un incremento considerable de los gastos en personal, especialmente en inactivos. Así, entre 2014 y 2015 (últimos datos publicados) los gastos en peronal anotaron un crecimiento medio del 13% en los estados y del 8,3% en los municipios, dentro de los cuales, el crecimiento del gasto en inactivos fue del 28,4 y del 12,1%, respectivamente.

Por esta razón, otra de las medidas fundamentales anunciadas por el actual gobierno es la reforma de la previdencia social, entre cuyas principales medidas destacan, entre otras:

  • fijar una edad mínima de 65 años para poder jubilarse, tanto hombres como mujeres y trabajadores públicos y privados (con excepción de los cuerpos militares);
  • para recibir el 100% del sueldo, el trabajador deberá haber contribuido 49 años y el tiempo mínimo de contribución para tener derecho, se fija en 15 años;
  • no podrá haber una pensión de jubilación por debajo del salario mínimo;
  • los gobiernos estaduales deberán crear un fondo compelmentario para la previdencia, o adherirse al ya creado (el Funpresp, o Fondo de Previdencia Complementaria de los Funcionarios Públicos Federales, creado en 2012) Fundação de Previdência Complementar do Servidor Público Federal.

Con esta reforma, el gobierno federal estima que se ahorrará en torno a 740.000 millones de reales entre 2018 y 2027 (más de 211 mil millones de euros).

Otra de las medidas tomadas por el gobierno ha sido la aprobación definitiva (el 13 de diciembre de 2016) del techo de crecimiento para el gasto público durante 20 años. Afecta al gasto del poder ejecutivo como del Senado, la Cámara, el Tribunal de Cuentas de la Unión, del Ministerio Público de la Unión (MPU), del Consejo del MPU, dl Supremo Tribunal Federal, del Tribunal Superior de Justicia, del Consejo Nacional de Justicia del Trabajo, Federal, Militar, Electoral y del Distrito Federal y Territorios. Con este techo, sólo se corregirá el presupuesto del año anterior por la inflación (para 2017, se corregirá en un 7,2%).

Los datos publicados por el Banco Central de Brasil en el mes de marzo muestran que, en febrero de 2017, el sector público consolidado registró un déficit primario de 23.500 millones de reales (en torno a 7.035 millones de euros). En el acumulado de los doce meses anteriores a febrero, el déficit primario alcanzó los 147.400 millones de reales, un 2,3% del PIB, mostrando estabilidad ante al valor interanual de enero. Los intereses nominales del sector público consolidado alcanzaron los 30.800 millones de reales en febrero (9.221 millones de euros) y, en el acumulado de los doce meses anteriores, alcanzaron los 388.200 millones de reales, lo que equivale al 6,1% del PIB. De esta forma, el saldo nominal de las cuentas públicas de los doces meses anteriores a febrero fue del 8,5% del PIB, manteniéndose prácticamente estable en relación al resultado interanual del mes anterior.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Política monetaria

En 1999, Brasil adoptó una política de metas de inflación, como directriz de la política monetaria, con el Decreto 3088, de 21 de junio de 1999. Estas metas establecidas son objetivos de inflación que se persiguen, fundamentalmente, mediante la modificación de la tasa básica de interés (tasa SELIC). Desde entonces, las decisiones del Comité de Política Monetaria del Banco Central (COPOM) tienen como objetivo cumplir las metas definidas para la inflación por el máximo órgano deliberativo del sistema financiero (el Consejo Monetario Nacional (CMN), formado por el Ministro de Hacienda, el de Planificación y el Presidente del Banco Central), con un margen de tolerancia de más menos dos puntos. El objetivo actual es del 4,5%.

El COPOM se reúne cada ocho semanas para decidir sobre el mantenimiento, elevación o disminución de la tasa básica de interés (tasa SELIC). El Banco Central de Brasil tiene autonomía administrativa, pero no es un órgano independiente.

Ante el peligro de que la crisis económica internacional afectase al crecimiento de la economía brasileña, el Banco Central inició un proceso de flexibilización de la política monetaria (tradicionalmente restrictiva) en 2011, mediante recortes sucesivos de la tasa SELIC, lo que fue interpretado por algunos analistas económicos como un cambio sustancial en la política monetaria del país, que ya no tendría como objetivo exclusivo el control de la inflación sino también, garantizar el crecimiento económico.

Tras alcanzar la tasa SELIC el 9% en abril de 2012, los expertos consideraban que la etapa de reducción de los tipos de interés llegaba a su fin, puesto que continuar con los recortes por debajo del 9% requería la modificación de la normativa que garantizaba la rentabilidad de las cartillas de ahorro (asunto delicado políticamente). Sin embargo, el Gobierno demostró su determinación por bajar el tipo de interés, retirando el mayor obstáculo legal para cumplir dicho objetivo al establecer la remuneración de las cartillas de los nuevos depositantes en un porcentaje fijo de la tasa SELIC (70%), cuando dicha tasa fuese igual o inferior al 8,5%. Tras esta modificación normativa, el Banco Central continuó reduciendo la tasa SELIC hasta alcanzar su nivel más bajo a mediados de octubre de 2012, cuando se situó en el 7,25% y se mantuvo en ese nivel hasta abril de 2013 (cuando se incrementó al 7,5%). 

A partir de entonces, las presiones inflacionistas forzaron un cambio de tendencia y se produjeron 16 alzas de la tasa SELIC, situándola en el 14,25% hasta el 20 de octubre de 2016. En ese momento, por primera vez en más de dos años se produjo una rebaja en la tasa, hasta situarla en el 14%.

El  22 de febrero de 2017 se produjo la 205ª reunión del Comité de Política Monetaria (COPOM) del Banco Central de Brasil, en la que el COPOM decidió rebajar de nuevo el tipo de interés anual de referencia (tasa SELIC) hasta el 12,25%. Asimismo, el COPOM sigue señalando que los indicadores disponibles sobre la economía brasileña continúan apuntando evidencias de que la economía brasileña se está estabilizando y que se dirige hacia una recuperación gradual de la actividad económica, si bien se mantienen con  cautela en las previsiones, dado el bajo nivel de actividad de los factores de producción.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Uno de los pricnipales acontecimientos económicos vividos en Brasil en los últimos años es la incorporación de millones de brasileños a la economía de mercado. La clase media brasileña, denominada clase C, y que engloba a familias con ingresos que oscilan entre 450 y 1.800 euros al mes, ha pasado de representar el 38,8% de la población en 2002 a ser el 54% en 2014. Se trata de millones de nuevos consumidores, que acceden por primera vez al sistema financiero, que adquieren viviendas, bienes de consumo duradero, que viajan y que son protagonistas del ciclo virtuoso en el que se ha movido la economía brasileña antes de la crisis.

Otro dato de interés económico que merece destacar en los últimos años es cierto movimiento de «brasileñización» de algunos sectores que en su día fueron abiertos a la inversión extranjera, como el sector eléctrico, las infraestructuras, las telecomunicaciones, o el sector del petróleo al tiempo que se desarrollaba cierto proteccionismo.Este proceso de «brasileñización» se ha producido bien favoreciendo la aparición de «campeones» nacionales brasileños o mediante la creación de nuevas empresas públicas. En este sentido, destaca la creación de una supereléctrica mediante el aumento de competencias de ELETROBRAS; la creación de un campeón nacional en el sector de telecomunicaciones, gracias a la modificación normativa que permitió la fusión de OI y BRASIL TELECOM; la creación de una superestatal en el ámbito de ferrocarriles, con la atribución de nuevas competencias a la empresa pública VALEC, o la compra de NOSSA CAIXA por BANCO DO BRASIL. Por su parte, el Ministerio de Minas y Energía creó la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) para administrar las reservas petrolíferas y la Empresa Brasileña de Administración de Petróleo y Gas Pre-sal (PPSA), creada en 2013 para gestionar los contratos de producción para la exploración y producción de petróleo, gas natural y otros hidrocarburos. 

Sin embargo, los mensajes mandados recientemente por el Gobierno iniciado en septiembre de 2016 parecen apuntar precisamente en dirección contraria. Los problemas derivados de la corrupción, que está tocando precisamente a algunos de estos campeones nacionales (aún sin cuantificar el impacto de estos precesos judiciales sobre la economía no sólo brasileña sino de la región) han llevado al gobienro a manifestar publicamente la necesidad del capital extranjero en su proceso de recuperación económica. Este viraje de posición hacia el exterior se refleja no sólo en el proceso de promoción que el gobienro está haciendo del PPI (y que ha tocado también a España con una delegación de 4 ministros brasileños presentando estas oportunidasdes de inversión a las empresas españolas en noviembre de 2016) sino también, por ejemplo, en las conversaciones comerciales de Brasil con diferentes países y bloques, siendo destacable el impulso que Brasil está dando a la revitalización de las negociaciones UE-MERCOSUR. Esta nueva posición parece que tiene como objetivo dejar atrás un sesgo proteccionista que se ha plasmado hasta ahora en un uso creciente de medidas de defensa comercial, en el incremento de algunos aranceles (que pasan del efectivamente aplicado al consolidado), como en juguetes, y en modificaciones normativas adoptadas, como la relativa a compras públicas (que ha establecido una preferencia nacional hasta el 25%) y que ha supuesto un paso atrás en el proceso liberalizador iniciado en 2007.

El principal desafío al que se enfrenta el país es la necesidad de realizar reformas estructurales que permitan garantizar la estabilidad macroeconómica a largo plazo. Organismos internacionales, como el FMI o la OCDE, insisten en que Brasil precisa de cambios en el sistema financiero, tributario y de pensiones para mantener bajo control sus cuentas públicas y asegurar altas tasas de crecimiento en el futuro.

El mercado de crédito a largo plazo está muy poco desarrollado por la escasez de ahorro interno, la volatilidad de los recursos ajenos y la preferencia por la financiación pública a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico (BNDES) y otros bancos públicos, que hasta ahora han estado ofreciendo financiación a tipos de interés inferiores a la tasa básica Selic. Las informaciones más recientes apuntan al fin de este tipo de medidas, para intentar abrir más los diferentes mercados (incluio el de financiación ) a la competencia, incluida la externa.

 

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