Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB

 PIB nominal (millones de libras)

1.939.637

 Por sectores de origen

2016 (%) 

Agricultura

 0,6

Industria

 19,2

Construcción

 5,9

Servicios

 80,2

Por componentes del gasto

2016 (%)

Consumo privado

 65,8

Gasto público

 19,5

Inversión

 17,4

Exportación

 28,8

Importación

 -31,6

Fuentes: "UK National Accounts, The Blue Book: 2016" (ONS), "Index of Production 2016" (ONS), "Construction Output in Great Britain 2016" (ONS)

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto) 201120122013 20142015
POR SECTORES DE ORIGEN%%%%%
AGRICULTURA0,70,70,7n/dn/d
INDUSTRIA14,914,915,4 n/d n/d
CONSTRUCCIÓN6,15,95,9 n/d n/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES1817,818 n/d n/d
INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN6,36,36,3 n/d n/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS87,68 n/d n/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS11,111,711,3 n/d n/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO11,511,811,8 n/d n/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN19,519,218,5 n/dn/d
OTROS SERVICIOS44,24,2 n/dn/d
100100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO % % % %%
CONSUMO85,886,185,584,684,3
Consumo Privado64,965,465,564,965
Consumo Público20,920,720,119,719,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO15,916,116,717,417,5
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS30,529,829,828,127,3
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS32,2323230,129,4

Fuentes:

. Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)

. Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),

  UK National Accounts, The Blue Book: 2016, ONS, (29.07.16)

(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

El crecimiento en 2016 fue más fuerte de lo que las previsiones oficiales de la OBR (Oficina de Responsablidad Presupuestaria) y otros organismos estimaron a principios de año, sin señales de que el comportamiento de la actividad económica se viese afectado por el shock provocado por la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio.

Todo lo contrario, el crecimiento fue mejor de lo estimado por los analistas en la segunda mitad de 2016 (el gasto de los consumidores apoyó la expansión del, muy fuerte, sector servicios) pero se ha ralentizado en 2017.

 La economía británica creció un 0,3% (tasa trimestral) entre abril y junio de 2017, tras crecer un 0,2% en el primer trimestre. En términos interanuales, la economía de Reino Unido avanzó un 1,5% frente a igual periodo de 2016. Estas cifras, que han sido actualizadas a finales de septiembre, muestran que el crecimiento en lo que va de año ha sido el más débil desde el primer semestre de 2016.

El factor clave detrás de este deterioro del crecimiento de la economía está en la ralentización del gasto de los consumidores a causa de la alta inflación y el bajo ritmo de crecimiento de los salarios, que continúan muy moderados, pese a que el desempleo se encuentra en mínimos de 1975. 

La OBR prevé una desaceleración en 2017 y 2018. En esta línea las previsiones oficiales coinciden con las de otros expertos que anticipan que el proceso de salida de la UE tendrá un efecto a medio y a largo plazo.

Desde que Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea, la libra esterlina ha sufrido un acusado descenso, ocasionalmente rozando mínimos de 30 años frente al dólar. La divisa británica también ha caído fuertemente frente al euro. Si bien, la pérdida de terreno frente al euro ha sido menor que respecto al dólar.

Los precios se han acelerado en estos últimos meses tras un período con bajas tasas de inflación favorecidos, en gran parte, por la caída de los precios del petróleo, las guerras de precios entre los supermercados y la fortaleza de la libra esterlina que abarató las importaciones y aumentó el poder de compra de los consumidores.

El Banco de Inglaterra (BoE) recortó el precio del dinero después del voto a favor del Brexit como una forma de reforzar la economía. El gobernador del BoE, Mark Carney, ha señalado que podría relajar aún más su política monetaria si fuese necesario; si bien, ha señalado que habría que escoger entre los riesgos de un menor crecimiento de la actividad económica o una alta inflación y la depreciación de la divisa británica.

El número total de personas empleadas está próximo a sus mejores niveles históricos. La tasa de desempleo se ha reducido en los dos últimos años desde el 8% registrado en enero de 2013. No obstante, el ritmo de caída se ha reducido. Después de un breve impulso, la tasa anual de crecimiento de los salarios se ha ralentizado pese a que todavía está creciendo más rápido que la inflación para potenciar el salario real después de 5 años de estancamiento y retrocesos.

La productividad ha sido el talón de Aquiles de la recuperación británica. Durante décadas antes de la crisis financiera de 2008, la productividad avanzaba a un ritmo estable, tanto en términos de producción por trabajador, producción por hora trabajada o productividad del trabajo y del capital. Desde la crisis financiera, el crecimiento de la productividad es prácticamente cero.

En el sector exterior, los exportadores se han quejado desde hace tiempo de ser muy vulnerables a una divisa muy apreciada. No obstante, la actual debilidad de la libra esterlina no ha mejorado en exceso la balanza comercial de Reino Unido, cuyo déficit por cuenta corriente no ha dejado de crecer y que se sitúa, de acuerdo a los últimos datos disponibles, en el 4,4% del PIB (2016).

El déficit público ha disminuido, pero el nivel de deuda pública se mantiene elevado todavía. Reino Unido cerró el ejercicio 2016/17 en el -2,6% del PIB, por encima del objetivo de estabilidad marcado por la Comisión Europea (-2,5% del PIB). Esta cifra supone una mejora del 1,2 puntos porcentuales respecto al déficit de 2015/16 (-3,8% del PIB).

Pese a todo Reino Unido posee una economía con gran capacidad de atraer inversiones y sigue ofreciendo importantes fortalezas crediticias por su tamaño, diversificación y competitividad, con altos niveles de riqueza y un mercado laboral flexible, un sistema legal sólido, un banco central con credibilidad y con el control sobre los tipos de cambio de su moneda. Su ritmo de crecimiento en 2016 es considerado el mejor de los principales países industrializados (G7), a pesar del voto a favor del Brexit.

No obstante, no cabe duda que el Brexit lleva aparejado importantes costes que traerán a priori consigo trabas tanto a los intercambios comerciales como a los de inversión, fundamentalmente, con el resto de países de la UE, muchos de los cuales (sí se contabilizan por separado y no como un bloque) son sus principales socios comerciales e inversores.

La agencia Moody's ha rebajado a finales de septiembre un escalón, de "Aa1" a "Aa2", la calificación del rating soberano de Reino Unido a largo plazo. Los factores claves tras esta decisión son [según Moody´s] que el horizonte de las finanzas públicas se ha debilitado significativamente debido a que los planes de consolidación fiscal del Gobierno están cada vez más cuestionados y porque se espera que la carga de deuda siga aumentando. Además, Moody´s no las tiene todas consigo, y cree que la presión fiscal podría aumentar por el debilitamiento de la economía británica luego de su salida de la UE, lo que distraería al Gobierno de otras prioridades.

 Evolución de los principales indicadores

PIB

La segunda revisión, efectuada en septiembre, del PIB ha confirmado que el ritmo de crecimiento de la economía británica se ha ralentizado en el primer semestre del año en curso. El PIB británico creció un 0,3% en tasa trimestral en el segundo trimestre de 2017. A nivel interanual, la expansión del PIB fue del 1,5 %, tres décimas menos que en la anterior estimación divulgada en el mes de agosto.

Según la ONS, el sector servicios en su conjunto, considerado el motor principal  de la economía británica, creció un 0,4 % entre abril y junio frente al trimestre anterior. La agricultura aumentó en el trimestre un 0,1 % en tasa trimestral, mientras que la producción subió el 0,3 %, mientras que la construcción retrocedió un 0,5%.
 
Reino Unido es el país del G7 que menos ha crecido en el segundo trimestre de 2017 y está lejos de las cifras de crecimiento trimestral anualizado de  EEUU (3,1%) y de Japón, con una expansión del 2,5% (provisional).

La comparativa con la zona euro no muestra mejores resultados ya que las economías de la eurozona han registrado un crecimiento del 0,6% entre abril y junio. Las diferencias son más agudizadas con respecto a nuestro país, España, ya que sólo en el segundo trimestre del año el avance ha sido de un 0,9%, una décima más de lo registrado en el primer trimestre del año, por lo que hemos alcanzado un crecimiento interanual del 3,1%.

Desde la ONS se ha resaltado que la economía británica muestra señales de "desaceleración" en la primera mitad del año y que los sectores más dependientes del consumo doméstico están atravesando un mal momento. El alza de los precios, provocado por la debilidad de la libra, que aumenta mucho el coste de los bienes importados, está reduciendo los gastos de los consumidores británicos.

Los analistas, por su parte, indican que aunque la debilidad del crecimiento se debe "probablemente" al Brexit, el motivo no es tanto la caída de la confianza, las contrataciones y la inversión, sino el efecto de la depreciación de la libra sobre inflación y el consumo privado.

Las nuevas previsiones del BoE (Informe de Inflación, agosto 2017) reflejan el deterioro de las perspectivas económicas desde mayo a causa de una inflación acelerada que supera las mejoras de los salarios reales, frenando con ello el consumo privado. Si bien, el BoE ve en la debilidad de la libra esterlina y las estimaciones de un crecimiento mundial robusto una oportunidad para las exportaciones británicas, las incertidumbres que rodean las negociaciones con sus socios de la Unión Europea sobre su salida de la UE están actuando como freno.

El Comité de Política Financiera del BoE (FPC) ha señalado que, aunque el crédito al consumo (11% de la deuda de los hogares británicos repartida en préstamos personales y tarjetas de crédito) no supone en estos momentos un riesgo para el crecimiento económico, si representa un peligro para el sistema, ya que según el BoE, las entidades bancarias estarían subestimando su exposición a deudas incobrables al atribuir su repunte en los últimos años al comportamiento subyacente de la calidad del crédito y poco al entorno macroeconómico.

Actualización de previsiones macro del BoE (agosto) para los próximos ejercicios:

Crecimiento estimado del PIB: el Banco de Inglaterra en su último informe de inflación (agosto) ha vuelto a recortar su previsión de crecimiento en 2017 (+1,7% frente al 1,9% anterior de mayo). Igualmente, ha revisado a la baja su estimación para 2018 (+1,6% frente al 1,7% anterior). Mark Carney, gobernador del BoE, ha advertido que el Brexit debilitará el crecimiento en los próximos meses.

Inflación: Tras los picos de mayo (2,9%), junio (2,7%) y agosto (2,9%), respectivamente, las previsiones del BoE respecto a la inflación, en su último informe trimestral, se mantienen similares a las publicadas en mayo. El banco central británico estima que la inflación seguirá creciendo en los próximos meses y que alcanzará su máximo en torno al 3% en tasa CPI en el mes de octubre, debido al impacto del Brexit en el gasto de los hogares y el poder adquisitivo de los británicos.

Empleo y salarios: como consecuencia de la alta inflación que reduce los ingresos reales de los británicos, las previsiones del BoE apuntan a una caída del 0,5% (respecto a las anteriores estimaciones), de los salarios reales en 2017. Igualmente, prevé que el salario medio mejorará en 2018 y 2019, pero a un ritmo más lento de lo previamente esperado hasta situarse en el 3% (desde 3,5% anteriormente estimado) en 2018 y el 3,25% (desde el 3,75% de la anterior estimación), respectivamente. Por lo que se refiere al empleo, el BoE hace mención a la rigidez del mercado laboral británico y pronostica una nueva bajada del desempleo, que cifra en el 4,4% para los próximos meses desde el 4,5% actual (mayo).

Si se realiza una comparación con la zona euro y España, el PIB de la eurozona creció un 0,6% en el segundo trimestre (tasa trimestral), el triple que Reino Unido, y España (0,9%) lidera el crecimiento entre las grandes economías del euro.
 

Previsiones de crecimiento para Reino Unido

Instituciones2016 (crecimiento real)Previsiones pre-BrexitPrevisiones Post-Brexit
2016201620172018201920202021
Banco Mundial (enero 2017)1,8221,21,31,3----
Previsiones Primavera UE (mayo 2017)1,81,81,81,81,3------
Office for Budget Responsibility/OBR (marzo 2017)1,821,821,61,71,92
Bank of England (agosto 2017)1,82,22,21,71,61,8----
FMI (octubre 2017)1,82,21,81,71,5------
OCDE (septiembre 2017)1,81,71,81,61------

Mercado de Trabajo

La rápida caída del desempleo en Reino Unido ha sido uno de los mayores éxitos de la actual fase de recuperación del ciclo económico. La caída del desempleo, inicialmente liderada por los trabajadores a tiempo parcial y autónomos, que posteriormente incluyo a los empleados a tiempo completo (que cayeron en torno a un 8% desde el comienzo de la crisis financiera hasta el actual 4,3% correspondiente al período mayo-julio), no ha sido seguida a la par por los ingresos reales, debido al bajo crecimiento de los salarios, superados por la inflación.

En el período mayo-julio de 2017, los ingresos nominales de los trabajadores experimentaron un alza interanual del 2,1% incluyendo y excluyendo el pago de bonos. No obstante, en términos reales, incluyendo el efecto de la inflación, los ingresos cayeron un 0,4% en términos anuales (incluyendo y excluyendo el pago de bonos), lo que ha llevado a algunos analistas a anticipar que el consumo privado crecerá sólo un 1,6% en el año en curso.

Según un estudio elaborado por la Universidad de Cambridge, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores va a ser la tónica de la próxima década. En 2025, el estudio vaticina que los británicos cobrarán lo mismo que ganaban en 2004. En términos de bienestar y renta disponible, el estudio señala que, para los trabajadores británicos, habrán sido veinte años perdidos. Y aunque en teoría la reducción de la inmigración derivada del Brexit colocaría a los trabajadores británicos en una posición de más fuerza en las negociaciones salariales, lo que puedan obtener por ese lado quedará ampliamente neutralizado por la inflación.

Actualmente, la productividad (definida como output por hora trabajada) sigue mostrando una gran atonía alcanzando valores inferiores a cero (-0,5% en el primer trimestre de 2017 respecto al trimestre anterior: +0,4%).

Por otra parte,  los últimos datos publicados por la ONS revelan que el número de comunitarios que trabajan en Reino Unido ha alcanzado un nuevo record impulsado en gran parte por el aumento en el número de nacionales de Bulgaria y Rumania (la mayoría no cualificados), cuya presencia ha crecido fuertemente hasta alcanzar la cifra de 337.000 personas en los últimos doce meses. En esta línea, de acuerdo con un documento del Home Office (Ministerio del Interior) filtrado a la prensa en el mes de agosto, el Gobierno estaría contemplando limitar, una vez que abandone la UE, la cantidad de mano de obra no cualificada procedente de países de la Unión Europea.

El tipo de cambio, el tipo de interés a largo plazo y la prima de riesgo

La libra esterlina ha sido particularmente susceptible a los efectos colaterales del voto a favor del Brexit. No obstante, su volatilidad se moderó algo tras la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Tras otro desplome de la libra de un 3% frente al dólar y de más de un 2,5% después del fiasco electoral de la Premier británica en junio, la divisa británica mantiene una fuerte volatilidad.

Los posteriores desarrollos en torno al Brexit muestran como es muy difícil aguantar la presión de la incertidumbre política y económica (ha concluido la tercera ronda de negociaciones sin avances significativos). En las últimas jornadas ha estado sometida a significativos picos de volatilidad y tras un breve impulso alcista, el Brexit sigue marcando su compás.

Evolución del tipo de cambio (Fuente: Banco de Inglaterra)

 23/06/201602/10/2017% variación
Libra/dólar1,47981,3276-10,3
Libra/euro1,30391,1313-13,2
tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI)87,926877,8338-11,5

  Fuente: Banco de Inglaterra (BoE)

Inflación y precios de la vivienda

La inflación en tasa CPI subió en agosto hasta situarse en el 2,9%, frente al 2,6% registrado el mes anterior, su nivel más alto desde abril de 2012. El incremento, según los analistas, pone de manifiesto el encarecimiento de las importaciones por la caída de la libra a raíz de la incertidumbre creada por el Brexit. 

El BoE en su último informe sobre inflación (agosto) prevé un incremento de la inflación de hasta un 3% para finales del año en curso ante la caída experimentada por la divisa británica, que ya se ha depreciado alrededor de un 4% frente al euro en lo que va de año, algo que afecta a la estabilidad hacia el objetivo oficial del 2% y, por tanto, a la toma de decisiones en materia de política monetaria, de acuerdo con el gobernador del BoE, Mark Carney, que recientemente ha señalado que un endurecimiento de las condiciones monetarias está cada vez más justificado.

Sin embargo, quedan muchas puertas abiertas, así la persistencia de bajos salarios frente a una tasa de desempleo, que disminuye constantemente junto con un repunte significativo de los precios (que está mermando el poder adquisitivo de muchos hogares y, por ende, frenando el crecimiento de la economía) presenta un dilema para los hacedores de la política monetaria. Si bien, no es la primera vez que el Sr. Carney ha enviado mensajes sobre un posible endurecimiento de los estímulos monetarios. De momento, no lo ha hecho, pero señalan los analistas, que esta vez, como cada vez, podría ser diferente.

En lo que respecta al mercado inmobiliario, el índice House Price Index que publica la ONS muestra que el precio medio de la vivienda en julio de 2017 se ha mantenido sin cambios respecto a junio en el +5,1% en tasa anual. La ONS reseña que la tasa anual de crecimiento ha venido desacelerándose desde mediados de 2016 pero se mantiene, en líneas generales, en torno al 5% en el año en curso.

Finanzas Públicas y Política Fiscal

Philip Hammond ratificó en la Cámara de los Comunes durante la presentación del presupuesto para el ejercicio 2017/18 (marzo 2017) que el objetivo del Gobierno es reducir el déficit fiscal y el gasto público.

De acuerdo con los últimos datos disponibles referidos al mes de agosto, el déficit fiscal fue de 5.669 M£, un 18% menor que en igual mes de 2016, gracias, especialmente, al fuerte incremento de la recaudación del IVA: un 5,6% más que hace un año hasta los 11.572 M£. El déficit de agosto ha sido menor que lo previsto por los analistas, tras el superávit de 200 M£ registrado en julio, el primero para dicho mes desde 2002.

En los cinco primeros meses del ejercicio presupuestario, que comenzó en abril, el déficit público, excluyendo las ayudas a la banca, disminuyó un 40,4%, acumulando un total de 17.385 M£ entre abril y agosto.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), en sus previsiones de marzo, señala que el déficit público podría situarse en 58.300 M£ en el ejercicio actual 2017/18, desde los 51.700 M£ estimados para el anterior ejercicio 2016/17.

No obstante, Reino Unido tiene un serio problema con la deuda pública y la alta inflación existente, en vez de jugar como aliada para reducir el valor real de la deuda, está incrementando el costo del servicio de la misma. A finales de agosto la deuda neta alcanzó el 88% del PIB, frente al 83,25 de un año antes. Lo que supone un incremento del 89% en el stock de la deuda nacional desde el inicio de la década actual.

La mayoría de analistas reseñan que a la luz de los últimos datos, el déficit público podría situarse por debajo de las previsiones de marzo de la OBR, lo cual, además, daría al Chancellor of the Exchequer cierto margen de maniobra en el presupuesto de noviembre. No obstante, otros resaltan que las finanzas públicas pueden, en próximos meses, evolucionar en forma menos favorable, a causa de una desaceleración de la economía y de un aumento en el pago de intereses. En este sentido, éstos últimos señalan que la reducción del déficit público en agosto es el reflejo del recorte del gasto público, más que de una economía sólida.
 

Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente

 El fracaso de Reino Unido para reequilibrar su economía a través de las exportaciones junto con una caída de la rentabilidad y un rendimiento insuficiente de la inversión exterior ha creado un significativo déficit por cuenta corriente.

En palabras de algunos expertos, Reino Unido se ha convertido esencialmente en un “fondo de cobertura flotante”. La decisión de abandonar la UE pone a la luz la interrogante de si Reino Unido será capaz de conseguir, según los expertos, el casi 5% de la renta nacional que necesita para financiar su desequilibrio exterior.

En el contexto surgido tras el referéndum, se barajó que el elevado déficit por cuenta corriente de Reino Unido, que venía siendo financiado sin problemas por los fortísimos volúmenes de inversiones extranjeras y otros capitales externos gracia a la “kindness of strangers” (Mark Carney dixit), podría dar lugar a serios dolores de cabeza en el futuro.

En 2017, según los datos estimados de avance trimestral, el déficit por cuenta corriente en el segundo trimestre se incrementó un 4,1% (4,6% del PIB) respecto a los tres primeros meses del año (4,4% de PIB). La ONS explica que este deterioro del saldo por cuenta corriente se explica fundamentalmente por el incremento del déficit del saldo de las rentas primaria (2% del PIB) y secundaria (1,3% del PIB) debido a incremento de los pagos gubernamentales respecto al trimestre anterior, con un aumento de los pasivos que superó al de los activos. 

Sin embargo, estos registros se han visto contrarrestados por una aminoración en el déficit de la balanza comercial (bienes) que se redujo en torno a un 6,8% (6,3% del PIB) debido a un mayor aumento de las exportaciones de bienes en el período considerado. En cuanto a la balanza de capital, ésta mostró en el segundo trimestre un aumento significativo del déficit de 558 M£ frente al déficit de 57 M£ (primer trimestre).

El saldo de las cuentas corriente y de capital (que determina la capacidad o necesidad de financiación) se situó en -12.215 M£. Como resultado, la economía británica redujo su necesidad de financiación un 26,1% en el segundo trimestre de 2017. 

En cuanto al déficit comercial (bienes) éste continúa, aunque aminorado, y sólo hay datos disponibles hasta julio. En los siete primeros meses del año, la balanza comercial acumula un déficit de 79.012 M£. En este contexto, las exportaciones británicas de bienes mostraron un incremento anual del 15,7%, mientras que las importaciones avanzaron un 12,6% en tasa anual. La ONS destaca que los volúmenes de exportación se han venido incrementando a consecuencia de la depreciación sufrida por la depreciación de la libra esterlina desde junio de 2016, pero, a su vez, las importaciones, en términos generales, también están aumentando, por lo que [explica la ONS] aún no se ha visto una apreciable reducción del déficit comercial. 

Y es que, aunque sea una contradicción, el abaratamiento de una divisa no se refleja automáticamente en el ritmo de crecimiento de las exportaciones, pese a que la teoría económica señale que la depreciación de la moneda abarata las ventas al exterior y las hace más competitivas frente al resto de competidores. La depreciación de la libra esterlina si ha mejorado levemente las perspectivas de exportación, pero también ha impulsado la inflación.

La asociación de Cámaras de Comercio Británicas (BCC), en un reciente informe, apunta que los crecientes costes de la actividad empresarial soportados por las pequeñas empresas (menos preparadas que las grandes para absorber una subida de los precios), la incertidumbre en torno al Brexit, las restricciones creadas por la falta de mano de obra cualificada, junto a las carencias en infraestructuras, superan los beneficios inmediatos que han surgido de la pérdida de valor de la divisa británica y poco ayudan a reequilibrar su balanza comercial.


 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

DATOS ECONÓMICOS201420152016Últimos datos disponibles (2017)
Evolución del PIB (%)3,12,21,80,3 (1º Trim)
PIB por habitante (€)33.60137.83734.79516.641 (en-jun)
PIB absoluto (MM€ corrientes)2.2252.5252.2812.281 (2016)
CPI (variación últimos 12 meses, %)0,50,21,62,9 (agosto)
Tipo de interés de referencia050,50,250,25 (septiembre)
Desempleo (%)5,75,14,84,3 (julio)
IED neta recibida (€M, ONS)14.99321.599-21.599 (2015)
IED neta emitida (€M, ONS)-90.751-52.946--52.946 (2015)
Reservas exteriores, excluido oro (M$)60.06284.57989.090100.233 (agosto)
Saldo presupuestario (% PIB)-5,2-3,8-2,6-2,6 (2016/17)
Deuda externa (M$)646.400--646.400 (2014)
Deuda pública neta (% PIB)83,683,686,686,6% (2015/6)

 Tipo de cambio:

  • 2013: 1,1776 €/1£
  • 2014: 1,2411 €/1£
  • 2015: 1,3782 €/1£
  • 2016: 1,2233 €/1£
  • 2017: 1,1624 €/1£ (1º semestre)

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

El Gobierno de Theresa May, en el poder desde julio de 2016, anunció por primera vez sus objetivos de política económica en el presupuesto (Autumn Statement) de 23 noviembre de 2016 y posteriormente en el de marzo de 2017. Estos objetivos se han definido en un contexto de preparación del país para la salida de la UE, tarea que el Ejecutivo define como "preparing Britain for a global future" y que consistiría en preparar a la economía británica para una apertura total al libre comercio una vez fuera de la UE. Dentro de este enfoque, el Gobierno se plantea como objetivo el equilibrar la economía británica, fuertemente basada en los servicios, tratando de reactivar la producción industrial y estimulando la inversión en tecnología e investigación y desarrollo, y atajar la baja productividad, a la vez que se sostienen los servicios públicos y se reduce el endeudamiento.

Por lo demás, todas las prioridades del Gobierno en materia económica están afectadas por las negociaciones con la UE sobre el Brexit. Cuando finalicen las negociaciones, Reino Unido estará probablemente fuera del Mercado Único y también de la Unión Aduanera, aunque perseguirá un acuerdo aduanero con la UE que elimine en lo posible las fricciones al libre comercio y le permita negociar sus propios acuerdos comerciales con terceros países. Previsiblemente, no poder acceder al Mercado Único supondrá un grave problema para muchos sectores económicos de Reino Unido incluido el sector de servicios financieros (que representa el 8% del PIB), que perdería el “pasaporte” que permite a las empresas del sector financiero operar en cualquier país de la UE con la regulación de RU.

La complejidad de las negociaciones a las que se enfrenta el Reino Unido en relación al Brexit se refleja en la larga lista de acuerdos que deberá negociar en un escaso espacio de tiempo a lo que se añade la necesidad de adaptar el marco legislativo y regulador interno a la salida de la UE.

En otro orden de cosas, para reactivar la producción industrial, el Gobierno ha publicado su nueva Estrategia Industrial plasmada en el "Geen Paper" Building our industrial strategy. Esta propuesta, que estará en periodo de consulta pública antes de recibir el respaldo definitivo del Gobierno, incluye una serie de medidas destinadas a formar sectores productivos más orientados a la innovación que puedan hacer uso y explotar todas las posibilidades de la sociedad del conocimiento.

El objetivo de lograr una "Global Britain" se contradice en cierta medida con algunas iniciativas del Gobierno que parecen encaminadas a poner cortapisas a operaciones de inversión en Reino Unido en sectores considerados estratégicos. En la actualidad, el Gobierno tiene un margen de maniobra muy limitado para legislar sobre la materia pero ha anunciado una consulta pública sobre el asunto.

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Previsiones macroeconómicas

Previsiones crecimiento (%) para Reino Unido

Tras la victoria a favor del Brexit el 23 de junio de 2016, la mayoría de los analistas consideró que el aumento de la incertidumbre se traduciría rápidamente en una disminución de la inversión y del consumo en el Reino Unido. Sin embargo, en los meses siguientes, la economía británica no se resintió en exceso, y continúo con su expansión, siendo en 2016 una de las economías más avanzadas con un crecimiento más rápido, pese a las previsiones de los expertos que apostaban por peores datos.

En 2017, esta fortaleza mostrada por la economía británica ha empezado a ralentizarse en el segundo trimestre del año. Recientemente el Banco de Inglaterra (informe de inflación agosto) ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento. De esta manera, ahora prevé un crecimiento del 1,7% para el año en curso y del 1,6% para 2018, es decir dos y una décima menos de lo esperado, respectivamente en su previsión de mayo. 

Una cuestión importante de destacar es la evolución de la libra esterlina en estos últimos meses. Concretamente, el día después del referéndum, la libra perdió más del 8% de su valor con respecto al dólar y un 6% con respecto al euro, y, desde entonces, acumula una depreciación del 11,9% respecto al dólar y del 16,1% respecto al euro.

Por otro lado, más allá de la política más acomodaticia del BoE y de los programas de estímulo monetario que han servido para sostener la demanda agregada luego de conocerse el resultado del referéndum, la moderación salarial y la paulatina depreciación de la libra esterlina, que encarece los precios de importación, han debilitado los ingresos reales de las familias y, por lo tanto, la apatía del consumo y del nivel de actividad.

 Kristin Forbes (The economic impact of sterling’s recent moves: more than a midsummer night’s dream, Bank of England Speech, 2014), señala que el impacto de la depreciación de la libra en los precios finales de los bienes tarda entre 9 y 12 meses en materializarse. No sorprende, por tanto, que el BoE haya revisado al alza las previsiones de inflación. En su informe de agosto, el BoE estima que la inflación seguirá creciendo en los próximos meses y que alcanzará su máximo en torno al 3% en tasa CPI (Consumer Price index) en el mes de octubre, “debido al impacto del Brexit en el gasto de los hogares y el poder adquisitivo de los británicos”.

Las principales instituciones económicas internacionales (OCDE, FMI, UE) prevén una horquilla de crecimiento para Reino Unido entre el 1,6-2 % para 2017, bajando hasta el 1-1,5% en 2018.

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

El Ejecutivo creó en octubre de 2010 una Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) destinada a proveer un análisis independiente y fiable de las finanzas públicas del Reino Unido. Este organismo difunde dos veces al año sus previsiones a cinco años para la economía y las finanzas públicas, e incorporan el impacto de cada impuesto y medida de gasto anunciada por el Chancellor of the Exchequer. También usan sus propias previsiones para juzgar el rendimiento del Gobierno respecto a sus propios objetivos a medio y largo plazo, así como proveer de recomendaciones sobre la necesidad de endurecer o aliviar el ajuste fiscal para mantener más de un 50% de posibilidades de que el Tesoro cumpla los objetivos fijados por el Chancellor. Aunque las recomendaciones de este nuevo supervisor no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

Las prioridades actuales del Gobierno en materia fiscal parecen ser la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y una apuesta por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se prevé atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras económicas.

En esta línea se sitúan las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por Philip Hammond, más relajadas que las que había introducido el Ejecutivo anterior, que comprenden la reducción del déficit estructural y de la deuda neta como porcentaje del PIB para 2020/1 y la fijación de un techo para el gasto social.

En el actual presupuesto, el gasto ministerial se incrementa en línea con la inflación, lo que implica que se mantienen los recortes presupuestarios previstos en el anterior presupuesto y que afectaban a todos los ministerios exceptuando Educación, Sanidad y Defensa. En gasto social, las medidas de apoyo a las familias con ingresos medios y bajos (calificados como ‘just about managing’ por Theresa May) son limitadas: un aumento del salario mínimo en 30 peniques a la hora hasta las £7,50/hora, un incremento del mínimo exento en el impuesto sobre la renta hasta 12.500 libras para el final de la legislatura  y una reforma para incrementar muy ligeramente el ‘universal credit’ (subsidio social para personas con bajos ingresos o desempleadas).

Para el fomento de la productividad, el Gobierno ha anunciado la creación del nuevo fondo ‘National Productivity Investment Fund’. Este fondo aglutina una serie de medidas, en su mayoría poco novedosas, para el fomento del I+D en sectores tecnológicamente avanzados.

A partir de 2017, el Gobierno ha decidido elaborar su presupuesto principal en noviembre (reemplazando al ‘Autumn Statement’) quedando el presupuesto de marzo como una actualización del presupuesto principal del otoño.

Medidas presupuestarias relativas a la actividad empresarial y fomento de la inversión

En el último presupuesto presentado en marzo de 2017, el Gobierno anunció una subida de las cotizaciones sociales a los autónomos que generó un fuerte rechazo en el partido del gobierno por incumplir su programa electoral  en materia de impuestos directos y por atentar contra la política de apoyo a los emprendedores que reivindica  el partido conservador. Aunque inicialmente Phillip Hammond defendió la medida refiriéndose los nuevos desafíos que el Gobierno afrontaba e insistiendo en que el Gobierno ha cumplido con “su gran compromiso” de no subir impuestos, finalmente se vio obligado a retirar la medida asestando un fuerte golpe a su credibilidad dentro del gabinete.

En lo que se refiere al tratamiento fiscal a las empresas, se  mantiene el tipo del impuesto de sociedades en el 17% para 2020 según la reducción prevista por el anterior ejecutivo, se incrementa la desgravación fiscal para pymes en zonas rurales (‘Rural Rate Relief’) hasta 2.900 libras al año y se introduce un régimen transitorio para la aplicación de las nuevos tipos que entrarán en vigor en los impuestos locales que gravan la actividad económica (‘business rates’).

Las medidas de apoyo a la inversión incluyen: la revisión del tratamiento fiscal para la inversión en I+D mejorando el régimen actual de desgravaciones fiscales, la inversión de 400 millones de libras desde el banco público British Business Bank que se sumará a inversión privada (presumiblemente a través de venture capital) para financiar a startups innovadoras, y la reforma del programa Business Investment Relief (BIR) a partir de abril de 2017 para facilitar la entrada en el país de fondos destinados a la inversión. Se trata de facilitar esta remisión de fondos a las personas físicas no domiciliadas en el RU que tributan por la modalidad ‘remittance basis’.

Además se contemplan una serie de medidas dentro del nuevo fondo para el fomento de la productividad (National Productivity Investment Fund) para fomentar el I+D en sectores avanzados

Otras medidas de fiscalidad directa e indirecta

Se mantienen sin cambios el IVA, las rentas de trabajo y otras cotizaciones al sistema nacional de Seguridad Social (National Insurance Contributions).

Se incrementará el mínimo exento básico personal en el impuesto sobre la renta, tal como se había anunciado. Pasa a £11.500 en el ejercicio 2017/18 hasta llegar a las £12.500 en el 2020/21.

Pensiones y ahorro: rebaja de £5.000 a £2.000 en la exención fiscal de los dividendos para accionistas y direcciones de PYMEs privadas. Esta medida entrará en vigor en abril de 2018, con ella el Tesoro espera ingresar £2.630 millones para el ejercicio 2021/22.

Se anuncian medidas para abordar el “abuso” de los planes de pensiones extranjeros. Hasta el momento Reino Unido no pone problemas para la movilización si se cumplen requisitos tan sencillos como que la gestora se inscriba en un registro creado a tal fin.

Impuestos especiales: no se anuncian aumentos en los impuestos del alcohol o tabaco más allá de los ya anunciados en noviembre de 2016 (Autumn Statement).

Salario mínimo

El Gobierno introdujo en 2015 un nuevo salario mínimo vital (living wage) a nivel nacional obligatorio para todos los trabajadores mayores de 25 años. La subida de este salario será progresiva, partiendo de £7,20/hora desde abril de 2016 para llegar a £9/hora para 2020, lo que según cálculos del Tesoro británico supondrá un incremento de £5.000 en cinco años para cerca de 2,5 millones de trabajadores. 

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, el Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes:  un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

Como respuesta a la intensificación de la crisis financiera en el otoño de 2008 el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. La tasa del tipo de interés básico  se redujo del 5,0% en octubre de 2008 al  0,5% en marzo de 2009 en 5 recortes consecutivos y se inició un programa de compra de activos financiados con el incremento de reservas bancarias. Con ello el BoE combinó también el uso de QE (Quantiative Easing) y CE (Credit Easing) principalmente en la expansión de su balance mediante la compra de valores públicos y privados.

El programa de compra de activos inicial fue de 75.000 millones de libras en marzo de 2009, ampliándose posteriormente hasta 375.000 millones de libras. Las compras de valores del Gobierno por el BoE alcanzaron a representar el 14% del PIB, y en total, comparado con 2007, el balance del BoE aumentó tres veces como proporción del PIB. 

En agosto de 2016, con el fin de atajar los efectos adversos del triunfo del Brexit , el BoE aprobó varias medidas expansivas: una rebaja de los tipos de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25%, la expansión del programa de compra de activos en 60.000 millones de libras para las compras de deuda pública y 10.000 millones en bonos corporativos, y el lanzamiento del programa ‘Term Funding Scheme’ dotado con 100.000 millones de libras para realizar préstamos a los bancos a tipos de interés próximos al oficial dirigidos a financiar préstamos a consumidores y familias. Además, continúa en vigor el programa  “Funding for Lending”  para facilitar el acceso al crédito a familias y empresas.

En su último informe de inflación (agosto 2017) el gobernador del BoE, Mark Carney, a raíz de los  indicadores económicos  más recientes (pese a que los últimos datos sobre actividad no han sido malos, la preocupación viene por el lado del salario real) rebajó su previsión de crecimiento para 2017 hasta el 1,7% desde el 1,9% estimado en mayo. También rebajó al 1,6% sus previsiones de crecimiento para 2018, frente a la anterior previsión del 1,7%. En las predicciones centrales del BOE, el producto interior bruto continúa ralentizándose a corto plazo, pues la presión sobre los ingresos reales de las familias sigue pesando de manera negativa sobre el consumo. A su vez, la preocupación por el proceso de instrumentación del Brexit es otro factor de incertidumbre.

Asimismo, en el informe, el BoE señala que muchas empresas han decidido contener los aumentos de salarios y las inversiones hasta tener un panorama más claro de cómo serán las relaciones entre el Reino Unido y el resto de Europa. La política de gastos de los hogares, según el BoE, también se ve contenida antes las eventuales consecuencias del Brexit.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política Industrial

El Gobierno publicó en enero de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un 'Green Paper' en el que se  insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo el Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El 'Green Paper'  menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.

La nueva estrategia industrial prevé una inversión de 556 millones de libras para el denominado "Northern Powerhouse", el eje industrial del norte de Inglaterra. Además, el Gobierno quiere dedicar 170 millones de libras para rediseñar los programas de educación técnica y tecnológica, a fin de suprimir las desconexiones entre la enseñanza, la investigación y el sector productivo con objeto de formar sectores productivos más orientados que puedan hacer uso y explotar todas las posibilidades de la sociedad del conocimiento.

https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/586626/building-our-industrial-strategy-green-paper.pdf
 

Política de energía

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que el Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono en un 80% antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. También introdujo una reducción de los impuestos al biodiésel y  una tasa sobre el combustible renovable destinado al transporte: “Renewable Transport Fuels Obligation”. Además,con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se han aprobado medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”) rebajando los impuestos sobre la producción de este tipo de gas hasta el 30% (frente al tipo del 62% que es estándar en la industria) y ofreciendo unas ventajas fiscales al “shale gas”  similares a las vigentes en otras prospecciones técnicamente complejas del Mar del Norte.

El ¨"Green Paper" sobre Estrategia Industrial prevé una revisión de la estrategia para el abaratamiento de las energías renovables, en especial para la mareomotriz, y para la maximización de la eficiencia a nivel de suministro. Se prevén además iniciativas para I+D en materia de almacenamiento de energía y baterías.

En materia de energía nuclear, el Gobierno de Theresa May ha aprobado la construcción de la central nuclear de Hinckley Point, tras haberla paralizado temporalmente a su llegada al poder en el mes de julio de 2016. La parálisis se justificó por la necesidad de analizar en profundidad las implicaciones de la participación de China en el proyecto. La aprobación final incorpora una serie de cláusulas de salvaguardia que aparentemente ya están incorporadas en la legislación vigente. Dos factores que añaden controversia al proyecto de Hinckley Point son el alto coste del proyecto (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del gobierno. Ya en enero de 2017 se informó de que Reino Unido abandonará la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit.  Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre el Reino Unido y terceros países.

En el último presupuesto de marzo de 2017, el Gobierno anunció la próxima publicación de un 'paper' sobre la maximización de la extracción de petróleo del Mar del Norte.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

Política de Infraestructuras

En marzo de 2016, el Gobierno británico publicó el 'National Infrastructure Delivery Plan 2016 to 2021' que prevé inversiones por valor de 483.000 millones de libras, incluyendo 425.000 millones  en infraestructura económica y 58.000 millones en infraestructura social. 

En el último presupuesto se anunció que la inversión del gobierno en infraestructuras aumentará desde un 0,8% a más de un 1% del Producto Interior Bruto para el 2020/21 y se refuerza la figura de la Comisión Nacional de Infraestructuras (National Infrastructure Commission – NIC), que establecerá recomendaciones para que el gasto en infraestructuras se sitúe entre el 1 - 1,2% del PIB cada año entre 2020 y 2050 y se centren en las necesidades más acuciantes. En el "Green Paper" se contempla la dotación de 40.000 millones de libras al UKGS (UK Guarantees Scheme) para facilitar la financiación de nuevos proyectos de infraestructuras.

Entre los principales proyectos en marcha, aún afectados por la incertidumbre del Brexit, cabe destacar:

- el proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al Este de Londres. Los consorcios Hotchtief/Dragados y Ferrovial/Kier se han postulado para entrar en el proceso de adjudicación para la construcción y operación del túnel, proyecto valorado en 1.000 millones de libras. Se espera que la adjudicación tenga lugar en 2017, los trabajos en el túnel empiecen en 2018 y que se completen en 2023.

- especialmente relevante para Ferrovial es la confirmación de la ampliación del aeropuerto de Heathrow, del que tiene un 25% del capital social de la compañía titular del aeropuerto. La nueva pista no se abrirá como mínimo hasta 2025 y hasta entonces es de prever que se encontrará con una gran oposición política y de grupos ecologistas.

- también se ha confirmado que sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2 valorado en 55.700 millones (de los cuales ya se han gastado 1.400 millones de libras). Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto. Entre los contratistas que están licitando para los paquetes valorados en casi 13.000 millones de libras de la fase 1, se encuentran 4 empresas españolas que han formado distintos consorcios (Acciona, Dragados, FCC y Ferrovial). El consorcio del que es parte Ferrovial ya se ha adjudicado los trabajos de acondicionamiento del tramo central de la primera fase de construcción del proyecto.

Ciencias de la vida

El Gobierno ha avivado la estrategia industrial que ya anunció a principios de este año, con objeto de preparar la economía y garantizar que Reino Unido permanezca abierto a la innovación tras el Brexit. Unos planes que pasan por impulsar el sector farmacéutico a través de nuevas inversiones y colaboraciones público-privadas, de acuerdo con un informe elaborado por Sir John Bell. 

El informe, publicado a finales de agosto, resalta la necesidad de destinar más fondos para la investigación, nuevos incentivos para la manufactura y una mayor cooperación entre las farmacéuticas y la sanidad pública (NHS). Posiblemente, en los próximos meses, las recomendaciones del informe Bell se materializarán en acuerdos concretos con el objetivo de impulsar el crecimiento de la productividad británica y estimular la investigación, el desarrollo y la inversión en tecnología.

Las 64.000 millones de libras que mueven anualmente (2016) las denominadas “ciencias de la vida”, una industria que da trabajo a 253.000 personas, han impulsado al Gobierno a priorizar el futuro de este sector tras el voto favorable de salida de Reino Unido de la UE.

Coincidiendo con la elaboración del informe, el ministro de Sanidad, Jeremy Hunt, ha anunciado una partida de 14 millones de libras destinada a apoyar una decena de centros de investigación de tecnología médica y alentar la colaboración entre la industria y la sanidad pública. Igualmente, el Sr. Hunt conjuntamente con el titular del BEIS, Greg Clark, ha anunciado una partida de 160 millones de libras destinadas a apoyar el sector de ciencias de la vida y el NHS.

https://www.gov.uk/government/news/sir-john-bell-to-unveil-industry-led-proposals-to-build-uks-status-as-world-leader-in-life-sciences

 Política migratoria

Tras la activación del artículo 50 y el consiguiente inicio de las negociaciones de Brexit en junio de 2017, el Gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración, aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen al Reino Unido. Este asunto forma parte de las complejas negociaciones UE-RU.

Como parte de dichas negociaciones, el gobierno británico ha presentado su propuesta para la nueva regulación de los derechos de los ciudadanos comunitarios post-Brexit. Esta propuesta establece que los ciudadanos comunitarios que lleven al menos 5 años en el país a partir de una fecha aún por determinar se considerarán residentes “asentados” (“settled status”), lo que les otorgará los mismos derechos que a los británicos en cuanto a residencia, empleo, sanidad o pensiones. Se contempla  un periodo de gracia de 2 años para realizar las solicitudes. Aunque el gobierno británico estaría dispuesto a hacer concesiones unilaterales en algunos temas, otros aspectos deberán ser negociados y requerirán reciprocidad. El punto más polémico,  objeto de serias fricciones con la UE,  es el rechazo de la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE sobre los residentes europeos en Reino Unido.

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