Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB

 PIB nominal (millones de libras)

1.939.637

 Por sectores de origen

2016 (%) 

Agricultura

 0,6

Industria

 19,2

Construcción

 5,9

Servicios

 80,2

Por componentes del gasto

2016 (%)

Consumo privado

 65,8

Gasto público

 19,5

Inversión

 17,4

Exportación

 28,8

Importación

 -31,6

Fuentes: "UK National Accounts, The Blue Book: 2016" (ONS), "Index of Production 2016" (ONS), "Construction Output in Great Britain 2016" (ONS)

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto) 201120122013 20142015
POR SECTORES DE ORIGEN%%%%%
AGRICULTURA0,70,70,7n/dn/d
INDUSTRIA14,914,915,4 n/d n/d
CONSTRUCCIÓN6,15,95,9 n/d n/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES1817,818 n/d n/d
INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN6,36,36,3 n/d n/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS87,68 n/d n/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS11,111,711,3 n/d n/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO11,511,811,8 n/d n/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN19,519,218,5 n/dn/d
OTROS SERVICIOS44,24,2 n/dn/d
100100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO % % % %%
CONSUMO85,886,185,584,684,3
Consumo Privado64,965,465,564,965
Consumo Público20,920,720,119,719,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO15,916,116,717,417,5
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS30,529,829,828,127,3
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS32,2323230,129,4

Fuentes:

. Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)

. Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),

  UK National Accounts, The Blue Book: 2016, ONS, (29.07.16)

(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

De acuerdo con la segunda revisión efectuada por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), en el primer trimestre de 2017 el PIB creció un 0,2% en tasa trimestral, desde el 0,3% avanzado en abril. En tasa interanual la economía creció un 2% (revisada a la baja desde el 2,1% de la primera estimación). La ralentización se produce tras meses en los que la actividad económica había obtenido buenos resultados, mostrándose sorprendentemente resistente a pesar del voto a favor del Brexit en junio de 2016, que hasta ahora no había pasado factura. Su crecimiento del 0,7% (tasa trimestral) en el cuarto trimestre del año pasado fue, de hecho, el mayor de los países del G7.

Las últimas previsiones de la Office for Budget Responsibility (el organismo independiente encargado de valorar la situación presupuestaria) incorporadas al presupuesto para el ejercicio fiscal 2017/18 (8 de marzo) apuntaban a un crecimiento del 0,6% del PIB en el primer trimestre de 2017 y de un 0,3% para el segundo trimestre, atribuyendo este freno del crecimiento en el segundo trimestre a una evolución del consumo claramente menos positiva a causa de al incremento de la inflación, debido al encarecimiento de los productos importados por la caída de la libra esterlina. La previsión de crecimiento de la OBR para 2017 es del 2%, desde el 1,4% estimado en noviembre.

La libra ha experimentado un fuerte descenso con respecto a las principales monedas, especialmente respecto al dólar (un 14,7% desde los niveles previos al referéndum y un 13% respecto al euro), con grandes oscilaciones al alza y a la baja. La incertidumbre sobre el calendario de las negociaciones y en mayor medida sobre el estado final de la desconexión con la UE sigue dominando la escena política y económica en Reino Unido, y los mensajes sobre el Brexit se han convertido en el detonante de los mayores ajustes en el mercado de divisas. La mayoría de los analistas afirman que la esterlina seguirá siendo vulnerable los próximos meses.
 

Tipos de interés a largo plazo (bonos de maduración de 10 años) (fuente: Banco de Inglaterra) 

 Tipo de interés bono a 10 años
 23 junio 20161,4829
13 junio 20171,0702

 

Diferencial del bono británico a diez años con respecto al Bund y al T-bond (fuente: FT)

 Spread Vs BundSpread Vs T-bond
23 junio 20161,28-0,36
20 junio 20170,82-1,08

Valoración de la situación económica

En los tres primeros meses de 2017, la economía británica creció un 0,2% (tasa trimestral) desde el 0,7% registrado en el último trimestre de 2016. El dato está por debajo de las previsiones de los economistas que preveían un crecimiento del 0,4% y apunta a una moderación importante del crecimiento del PIB en Reino Unido tras meses en los que la actividad económica había obtenido buenos resultados a pesar de convivir con un entorno de elevada incertidumbre política: el voto a favor del Brexit en junio de 2016. 

El crecimiento del PIB del 0,7% en el cuarto trimestre del año pasado fue, de hecho, el mayor de los países del G7, pese a tener dos grandes problemas de carácter estructural íntimamente relacionados: el bajo crecimiento de la productividad y la desigualdad salarial. 

En cuanto a la inflación, se ha acelerado en estos últimos meses hasta alcanzar el 2,7% en tasa interanual (abril), debido sobre todo a la subida de los precios del crudo y la depreciación de la libra esterlina. La caída de la divisa ha provocado una subida importante del precio de los bienes y servicios importados que empieza a repercutir progresivamente en los precios de consumo.

Por otro lado, pese al empeño de los sucesivos gobiernos británicos en resolver el puzzle de la productividad, su evolución ha sido mala en los últimos años y la producción por hora, según las últimas cifras, es en realidad un poco más baja de lo que era en 2007. Algunos analistas temen que la baja productividad sea el precio a pagar por los niveles récord de empleo. Los últimos datos disponibles sobre la productividad (definida como output por hora trabajada), cuya evolución constituye uno de los puntos débiles del crecimiento de Reino Unido desde la pasada crisis financiera, siguen mostrando una gran atonía con una variación del +0,4% en el cuarto trimestre de 2016 con respecto al trimestre anterior (+0,2%).

Reino Unido se caracteriza por un persistente déficit por cuenta corriente que se sitúa en el 4,4% del PIB (2016). El saldo por cuenta corriente se descompone en un déficit importante de la balanza de bienes, alrededor del 6,0%-7,0% desde hace casi diez años, un excedente creciente de la balanza de servicios de alrededor del 4,0%.

En el contexto surgido tras el voto a favor del Brexit se había barajado que el elevado déficit por cuenta corriente de Reino Unido, que venía siendo financiado sin problemas por los fortísimos volúmenes de inversiones extrajeras y otros capitales externos (en palabras del Gobernador del Banco de Inglaterra gracias a la “kindness of strangers"), pudiera convertirse en el talón de Aquiles de la economía. No obstante, por el momento no parece haber signos preocupantes de dificultades para su financiación.

El déficit público ha disminuido, pero el nivel de deuda pública se mantiene elevado todavía. Reino Unido cerró el año 2016/17 en el –2,6% del PIB, por encima del objetivo de estabilidad marcado por la Comisión Europea (–2,5% del PIB). Esta cifra supone una mejora de 1,2 p. p. respecto al déficit de 2015/16 (–3,8 del PIB). Sin embargo, con una deuda pública del 86,6% del PIB, seguirá con la consolidación fiscal en los próximos ejercicios.

 Indicadores de la evolución

PIB

La tercera revisión de la ONS ha confirmado que la economía británica creció un 1,8% en 2016. El dato viene a reflejar el poco impacto inmediato que el voto a favor del Brexit tuvo en el crecimiento del país.

Sin embargo, en los tres primeros meses de 2017 el crecimiento se ha ralentizado al 0,2%, el menor crecimiento trimestral desde primeros de 2016 y muy inferior al 0,7% registrado en el trimestre anterior (cuarto trimestre 2016).

El porqué de esta desaceleración debe buscarse, según la ONS, en el debilitamiento del consumo. La fuerte subida experimentada por la inflación, que en estos momentos se sitúa en el 2,7% (datos de abril), ha empezado a hacer mella en la capacidad compradora de los británicos, lo que se ha dejado notar tanto en las industrias más enfocadas al consumo como el comercio minorista y los gastos relacionados con el alojamiento. Y en general, a todo el sector de servicios, que en los tres primeros meses de 2017, creció un 0,2% en tasa trimestral frente a la media de 0,7% registrada en los dieciséis trimestres precedentes.

Según datos de la ONS, por el lado de la demanda, el consumo de los hogares creció un 1%, la inversión empresarial aumentó un 1% y la formación bruta de capital fijo anotó un 0,8%. El sector exterior por su parte sigue todavía restando fuerzas al avance. Las exportaciones cayeron un 0,5% y las importaciones aumentaron un 4,2%, con lo que la demanda externa contribuyó negativamente al crecimiento del PIB en los tres primeros meses de 2017.

Por el lado de la oferta, el sector de la construcción creció un 0,2% gracias a al aumento del 0,4% en el subsector de nueva obra que se ha visto en parte compensado por una contracción del 0,2% en rehabilitación y mantenimiento. Igualmente, los servicios crecieron un 0,2%, empujados por una subida del 0,6% en los servicios empresariales y financieros y del 0,4% en servicios públicos y otros. No obstante, estos registros se han visto compensados con caídas en los subsectores de distribución, hoteles y restaurantes y almacenamiento y comunicación que cayeron un 0,6% y un 0,2%, respectivamente. La producción industrial consiguió anotar un 0,1% trimestral pese a las caídas mensuales experimentadas por sus subsectores.

Los analistas señalan que la economía británica a corto plazo experimentará una desaceleración del crecimiento y mucha incertidumbre durante los próximos dos-tres años. La depreciación de la libra esterlina, si bien proporciona una cierta ayuda a las exportaciones británicas, también aumenta la inflación y debilitará el crecimiento de los salarios reales. En este escenario [dicen] se frenará el consumo y las empresas aplazarán sus inversiones. En el largo plazo, el sentimiento sigue siendo sombrío y el crecimiento económico estará supeditado al tipo de acuerdo que Reino Unido negocie con la UE. 

El Banco de Inglaterra (BoE) en su Informe de Inflación de febrero de 2017, hacía  mención a la decisión del Comité de Política Monetaria (MPC) de mantener invariable su política monetaria y no tocar el paquete de medidas de estímulo que amplió en agosto de 2016, cuando decidió actuar de forma preventiva, con un paquete de medidas (incluyendo crédito en su programa de compra de deuda, e iniciado un nuevo esquema de financiación para los bancos) destinado a respaldar la economía británica tras el Brexit. Este escenario de política monetaria muy acomodaticia se sigue en la actualidad.

Mark Carney ha admitido que el BoE malinterpretó, tras vencer la opción del Brexit, la fortaleza del consumo privado, cuya expansión en estos momentos se ampara, en gran medida, en el continuado vigor del mercado laboral. El Sr. Carney ha dejado claro que tiene margen de maniobra para más estímulos si el consumo privado se redujese más abruptamente,  y reiteró que la política monetaria puede responder, en cualquier dirección, a los cambios en las perspectivas económicas a medida que éstas se desarrollan.

Actualización de previsiones macro del BoE (mayo 2017) para los próximos ejercicios:

Crecimiento estimado del PIB: El Banco de Inglaterra en su último informe de inflación (mayo) recorta en una décima su previsión de crecimiento en 2017 (+1,9% frente al +2% anterior de febrero) y revisa al alza sus estimaciones para 2018 (+1,7% frente al +1,6% anterior) y 2019 (+1,8% frente al 1,7% anterior).
Inflación: El BoE estima que el CPI crecerá este año en +2%, frente al +1,8% de la anterior previsión de noviembre. La depreciación de la libra esterlina hace que el BoE haya revisado, una vez más, al alza las perspectivas de inflación para 2018 que ahora sitúa en +2,7%, muy por encima del objetivo oficial del 2%.
Empleo: Sigue estimando un progresivo deterioro del empleo, que se situará según sus estimaciones en el 5% a mediados de 2017. El BoE ha bajado la tasa natural de desempleo (la tasa de desempleo de equilibrio hacia la cual tiende a dirigirse la economía a largo plazo) situándola en una horquilla entre el 4-4,75%, desde el 5%. De esta forma, la tasa de desempleo podría caer sustancialmente antes de que el BoE pudiese considerar tal caída como un riesgo inflacionario.
 

Previsiones crecimiento (%) para Reino Unido  

Instituciones2016 (crecimiento real)Previsiones pre-BrexitPrevisiones Post-Brexit
2016201620172018201920202021
Banco Mundial (enero 2017)1,8221,21,31,3----
Previsiones Primavera UE (mayo 2017)1,81,81,81,81,3------
Office for Budget Responsibility/OBR (marzo 2017)1,821,821,61,71,92
Bank of England (mayo 2017)1,82,22,21,91,71,8----
FMI (abril 2017)1,82,21,82,01,5------
OCDE (marzo 2017)1,81,71,81,61------

Mercado de Trabajo

La fuerte reducción del desempleo ha venido siendo uno de los éxitos de la actual fase de recuperación del ciclo económico en la que el empleo ha venido creciendo en todos los sectores de la economía, a excepción del sector público. Desde el inicio de la recuperación a comienzos de 2013, la tasa de desempleo se ha reducido desde el 8% hasta el 4,6% actual (febrero-abril 2017), su nivel más bajo desde 1975.

La positiva evolución del empleo ha ido acompañada de una decepcionante trayectoria de los salarios. Los datos muestran que el aumento de la inflación ha empezado a lastrar el crecimiento de los salarios reales, que se han contraído un 0,6% en abril (excluyendo bonos), algo preocupante teniendo en cuenta que una disminución ligera de los salarios reales a comienzos del año derivó en una fuerte caída del gasto de los consumidores. En comparación, los salarios reales de 2008 eran más altos que los de hoy en día. En esta línea, pese a disfrutar en la actualidad de un nivel de empleo del 74,8% (enero-marzo 2017), la patronal de empresarios CBI ha alertado que "el ritmo de aumento de los salarios es el más lento en dos años, lo que subraya la importancia de mejorar la productividad”. Asimismo, el Centro de Estudios Económicos (Cebr) ha advertido que los salarios bajos influirán en las decisiones del Banco de Inglaterra sobre los tipos de interés, actualmente en el mínimo del 0,25%, y afectarán a la demanda interna.

Los últimos datos publicados por la ONS (mayo 2017) muestran que la inmigración neta a Reino Unido ha caído tras el Brexit. Por primera vez en la última década, el número de inmigrantes netos ha quedado por debajo del listón histórico de los 300.000, habiendo alcanzado la cifra de 248.000 en 2016. Los datos de la ONS revelan que el número de trabajadores procedentes de la UE se redujo en 50.000 en el último trimestre de 2016, siendo la categoría de licenciados universitarios la que más cayó.

Ante las dificultades que acarrea la falta de talento nacional en el mercado laboral británico, el instituto de análisis CEBR ha señalado que Reino Unido necesita mantener un semillero de inmigrantes UE para mantener el 9,7% que la denominada “Flat White Economy” (medios de comunicación, internet e industrias culturales y creativas) aporta al crecimiento del PIB y que es, además, un importante empleador de trabajadores extranjeros. Según los cálculos efectuados por este instituto de análisis, en torno al 40% del aumento de empleo en este sector desde 2008 ha venido de la mano de emprendedores procedentes de la UE, frente al 28% originado por la City de Londres.

Debido a  la escasez de talento que el Brexit estaría provocando (el número de solicitudes en el sector tecnológico ha bajado un 50%), Tech City, agencia que procesa las solicitudes de visados “Tier1 Exceptional Talent” para el sector digital, ha cuadruplicado en el último año los permisos por 5 años para trabajadores provenientes de terceros países.

En 2016, la mayor parte de los trabajadores inmigrantes extranjeros procedentes de la UE en busca de trabajo eran ciudadanos de los nuevos EEMM: ciudadanos EU8 con el 44% del total (Malta, Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia y Hungría); ciudadanos EU2: con el 36% del total (Rumania y Bulgaria) y ciudadanos EU15 con el 28% del total (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, República de Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España, Suecia y Reino Unido).
 

El tipo de cambio

El resultado del referéndum produjo de inmediato una fuerte caída de la moneda británica de proporciones históricas. El tipo de cambio de la libra frente al dólar se situó en sus mínimos históricos de los últimos 30 años y desde el referéndum del 23 de junio de 2016 hasta el 1 de junio de 2017, el tipo de cambio de la libra frente al euro se ha depreciado un 11,8%. La depreciación se explica por el deterioro de las expectativas de crecimiento y el aumento del riesgo de los activos en libras. En los tres últimos meses, frente al dólar, la cotización oscila alrededor del 1,23. Frente al euro, fluctúa en una banda en torno al 1,16.

La libra esterlina ha sido particularmente susceptible a los efectos colaterales del voto a favor del Brexit. No obstante, su volatilidad se moderó algo, tras la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Tras el desplome de la libra de un 3% frente al dólar y de más de un 2,5% frente al euro, después del fiasco electoral de la Premier británica, la divisa británica mantiene una fuerte volatilidad. Los analistas apuntan, que está volatilidad está en la actualidad determinada por el discurso del Gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney en Mansion House (20 de junio) en el que expresó su preocupación por el futuro de la economía británica, añadiendo que no veía la necesidad de una subida de tipos interés en Reino Unido en el corto plazo.

Evolución del tipo de cambio (Fuente: Banco de Inglaterra)

 23/06/201620/06/2017% variación
Libra/dólar1,47981,2618-14,7%
Libra/euro1,30391,1340-13%

Evolución del tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI) (Fuente: Banco de Inglaterra)

 23/06/201620/06/2017% variación
Índice SERI87,76376,4558-13,05%

Inflación y precios de la vivienda

La tasa de inflación interanual repuntó en mayo hasta el 2,9% desde el 2,7% registrado en abril, el registro más alto desde junio de 2013. Tras un período de estabilización de los precios en un nivel relativamente bajo en 2015, la inflación ha venido creciendo constantemente y en estos momentos se sitúa 2,2 puntos porcentuales por encima del dato de junio de 2016, antes de la victoria del voto del Brexit, cuando los precios registraron una subida interanual del 0,5%. El "shock inflacionario" de mayo a llevado al Banco de Inglaterra a reconocer que el repunte de la inflación en mayo ha sido "mayor de lo esperado", añadiendo que los precios podrían subir "más de un 3%" en otoño.

Según informa la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), entre los principales factores que han empujado los precios al alza durante el mes de mayo se encuentran distintos bienes y servicios culturales y de ocio, cuyos precios subieron en conjunto un 0,9% entre abril y mayo de 2017, frente a la caída del 0,4% un año antes.

Tras conocerse este dato (el impacto sobre los precios de la debilidad de la libra esterlina) y después de la publicación de las actas del Comité de Política Monetaria (MPC) reflejando que hasta tres miembros del mismo apoyaban un alza de tipos inmediato, el gobernador del BoE ha señalado que no ve la necesidad de una subida de tipos interés en el corto plazo. "Desde mi perspectiva, dadas las distintas señales provenientes del consumo y la inversión, y dadas las todavía suaves presiones inflacionistas a nivel doméstico, particularmente un crecimiento anémico de los salarios, aún no es el momento de comenzar dicho ajuste", (Carney dixit).

El Banco de Inglaterra prevé que la tasa de inflación toque techo en torno al 2,75% a principios de 2018. El gobernador de BoE, Mark Carney, ha señalado que está dispuesto a “tolerar” que la inflación supere el objetivo del 2% si eso ayuda a la economía en igualdad de condiciones mientras la Primera Ministra, Theresa May, negocia la salida del país de la UE, proceso que ya ha comenzó el 29 marzo y que durará al menos dos años.

En lo que respecta al mercado inmobiliario, el índice House Price Index que publica la ONS muestra que el precio medio de la vivienda en abril de 2017 registró una subida del +5,6% en tasa anual frente al +4,5% de marzo (tasa anual). La ONS reseña que, mientras el dato de abril es superior al registro de marzo, es evidente que se está produciendo una ralentización general en el precio medio de la vivienda desde mediados de 2016. Esta pérdida de impulso, según los analistas, deja entrever que los compradores están empezando a ser más cautelosos a medida que la aceleración de la inflación está erosionando los ingresos reales y el inicio del proceso formal para dejar a la Unión Europea ensombrece las perspectivas económicas para los próximos años.

Finanzas Públicas y Política Fiscal

El Brexit y el nuevo Gobierno trajeron consigo un cambio en la política presupuestaria, con la renuncia al objetivo de equilibrio presupuestario para 2020 al que aspiraba al anterior Chancellor George Osborne.

Philip Hammond ha definido tres nuevas reglas de disciplina fiscal. Estas reglas son más relajadas que las establecidas por su antecesor y otorgan al Ejecutivo un margen de maniobra para hacer frente a las eventualidades generadas por el Brexit:

1. El déficit deberá ser inferior al 2% al final de esta legislatura
2. El porcentaje de deuda neta deberá también evolucionar a la baja al final de la legislatura
3. Se fijará un techo de gasto para las partidas de gasto social

El Chancellor of the Exchequer, Phillip Hammond, confirmó en la Cámara de los Comunes durante la presentación del Presupuesto de 2017/18, que el objetivo del Gobierno es reducir el déficit fiscal y el gasto público. Según los analistas, el Chancellor of the Exchequer, Philip Hammond, ha aprovechado el último presupuesto, antes que Reino Unido activase el artículo 50 del Tratado de Lisboa, para cumplir con todas las expectativas generadas: pocas sorpresas para proporcionar una base sólida y estable para afrontar el Brexit. En su mayor parte, las propuestas importantes anunciadas en el último presupuesto no son estrictamente de política fiscal.

Philip Hammond ha dejado muy claro que RU está dispuesto a mantener el mantra que el país está abierto para las empresas al renovar el compromiso de reducir el impuesto de sociedades al 19% a partir de abril (el más bajo de los países del G20) y al 17% en abril de 2020. Además, el Sr.Hammond  ha introducido, sin dar todavía mucho detalle, otros temas de fiscalidad en las que se ha comprometido a trabajar en el año en curso tales como simplificar y reducir los costes de cumplimiento fiscales en áreas de I+D de las empresas, fiscalidad de la economía digital y una revisión de la fiscalidad a los productores de petróleo del Mar del Norte.

Aunque ha renunciado al objetivo previo de obtener un superávit presupuestario en 2020, Phillip Hammond mantiene el principio de austeridad y sostiene que sería "imprudente" contraer más deuda para financiar inversiones públicas, a pesar de la crisis que atraviesan los servicios públicos estatales en materia de sanidad y asistencia social.

Las nuevas estimaciones de la OBR (Oficina de Responsabilidad Presupuestaria), prevén un incremento temporal del déficit en el ejercicio fiscal (2017/2018) situándose en un nivel similar el previsto en sus estimaciones de noviembre 2016, antes de volver a instalarse en una senda bajista. Así, en sus pronósticos, la OBR rebaja el déficit público desde el 3,8% del PIB en el ejercicio 2015/16 al 2,6% en el año en curso (2016/17), luego el 2,9%, 1,9%, 1% y el 0,9% para los años siguientes, llegando al 0,7% en el ejercicio 2021/22. Con todo, la previsión actual calcula que el endeudamiento todavía será 100 billones más alto en 2020 que lo estimado en marzo de 2016.

Por lo que se refiere a la deuda neta acumulada, las previsiones oficiales señalan que ésta alcanzará un pico del 88,8% del PIB en 2017-18, para caer posteriormente, por primera vez en 20 años, hasta situarse en un 79,8% en 2021-2022.

Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente

En el contexto surgido tras el referéndum, se había barajado que el elevado déficit por cuenta corriente de Reino Unido, que venía siendo financiado sin problemas por los fortísimos volúmenes de inversiones extrajeras y otros capitales externos (en palabras del Gobernador del Banco de Inglaterra gracias a la “kindness of strangers"), pudiera convertirse en el talón de Aquiles de la economía. No obstante, por el momento no parece haber signos preocupantes de dificultades para su financiación.

En 2016, el déficit de la balanza por cuenta corriente se amplió  hasta los 84.504M£, desde los 80.233M£ registrados en 2015 (+5,3%). El déficit de 2016 supone el 4,4% del PIB, nivel ligeramente superior al observado el año anterior (4,3% del PIB). Al igual que en 2015, el aumento del déficit se debió fundamentalmente a un deterioro de las tres sub-balanzas. Por trimestres, los datos de los tres primeros trimestres de 2016 apuntan a una persistencia  del déficit, que ascendió a 5,4%, 4,3% y 5,3% del PIB, respectivamente. En el último trimestre del año, el déficit se vio muy aminorado gracias al logro de un menor déficit en la balanza comercial  que alcanzó el 2,4% del PIB.

El déficit de la cuenta de capital se incrementó un 75,6% hasta los 1.953 M£, desde un déficit de 1.112 M£. Como resultado la economía británica amplió su necesidad de financiación en un 6,3% hasta los 86.457M£, desde los 81.345M£ en 2015.

 De acuerdo con los datos revisados por la ONS, el déficit de la balanza comercial (bienes y servicios) se amplió un 20,9% (36.015 millones de libras) en 2016 respecto al registrado en 2015 (déficit de 29.788 millones de libras).

Por trimestres, en los tres primeros meses de 2017 el déficit de la balanza comercial (bienes y servicios) se incrementó un 80% con respecto al cuarto trimestre de 2016, lo que contrasta con la reducción importante del mismo en el último trimestre de 2016, debida fundamentalmente a un incremento de las exportaciones de componentes erráticos (oro no monetario y aeronaves, esencialmente). El incremento del déficit en el primer trimestre del año en curso respecto al cuarto trimestre de 2016, por el contrario, se explica [según los datos publicados por la ONS] por una subida del 3,3% de las importaciones (maquinaria y equipo de transporte, petróleo y productos químicos) y una caída del 0,5% de las exportaciones

Por lo que se refiere a los componentes erráticos,  varios analistas han afirmado que el aumento de la demanda de oro por parte de China está distorsionando los datos británicos de comercio exterior e inversiones y contribuyendo a presentar un panorama confuso sobre los efectos del Brexit en las variables económicas reales. El Mercado de Metales Preciosos de Londres acapara más del 80% del comercio global del oro. Un análisis detallado de las estadísticas sugiere que un incremento de las transacciones de este activo está sobrevalorando los cambios que se producen en las exportaciones y en la inversión. Las ventas de oro del Reino Unido en los mercados internacionales aparecen al mismo tiempo como un incremento de las exportaciones y una reducción de inversión en la contabilidad nacional, ya que mientras que el país ha vendido algo en el exterior, tiene al mismo tiempo menos activos. Estos dos efectos se compensan entre sí pero hacen que los flujos de comercio e inversiones parezcan más significativos de lo que realmente son.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

DATOS ECONÓMICOS201420152016Últimos datos disponibles (2017)
Evolución del PIB (%)3,12,21,80,2 (1º Trim)
PIB por habitante (€)33.60137.83734.7958.325 (1ºTrim)
PIB absoluto (MM€ corrientes)2.2252.5252.2812.281 (2016)
CPI (variación últimos 12 meses, %)0,50,21,62,9 (mayo)
Tipo de interés de referencia050,50,250,25 (junio)
Desempleo (%)5,75,14,84,6 (abril)
IED neta recibida (€M, ONS)14.99321.599-21.599 (2015)
IED neta emitida (€M, ONS)-90.751-52.946--52.946 (2015)
Reservas exteriores, excluido oro (M$)60.06284.57989.09097.232 (mayo)
Saldo presupuestario (% PIB)-5,2-3,8-2,6-2,6 (2016/17)
Deuda externa (M$)646.400--646.400 (2014)
Deuda pública neta (% PIB)83,683,686,686,6% (2015/6)

 Tipo de cambio:

  • 2013: 1,1776 €/1£
  • 2014: 1,2411 €/1£
  • 2015: 1,3782 €/1£
  • 2016: 1,2233 €/1£
  • 2017: 1,1627 €/1£ (1º trimestre)

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

El actual Gobierno de Theresa May, en el poder desde julio de 2016, anunció por primera vez sus objetivos de política económica en el presupuesto (Autumn Statement) de 23 noviembre de 2016 y posteriormente en el de marzo de 2017. Estos objetivos se han definido en un contexto de preparación del país para la salida de la UE, tarea que el Ejecutivo define como "preparing Britain for a global future" y que consistiría en preparar a la economía británica para una apertura total al libre comercio una vez fuera de la UE. Dentro de este enfoque, el Gobierno se plantea como objetivo el equilibrar la economía británica, fuertemente basada en los servicios, tratando de reactivar la producción industrial y estimulando la inversión en tecnología e investigación y desarrollo, y atajar la baja productividad, a la vez que se sostienen los servicios públicos y se reduce el endeudamiento.

Por lo demás, todas las prioridades del Gobierno en materia económica están afectadas por las negociaciones con la UE sobre el Brexit.  Cuando finalicen las negociaciones, Reino Unido estará fuera del Mercado Único y también de la unión aduanera, aunque perseguirá un acuerdo aduanero con la UE que elimine en lo posible las fricciones al libre comercio y le permita negociar sus propios acuerdos comerciales con terceros países.  No poder acceder al Mercado Único supondrá un grave problema para muchos sectores económicos de Reino Unido incluido el sector de servicios financieros (que representa el 8% del PIB), que perdería el “pasaporte” que permite a las empresas del sector financiero operar en cualquier país de la UE con la regulación de RU. En lo que se refiere al comercio, la salida del Reino Unido de la Unión Aduanera y del Mercado Único y la no firma de un acuerdo preferencial con la UE situaría al Reino Unido bajo las reglas de la OMC. Esto conllevaría la imposición de tarifas arancelarias y de barreras no arancelarias. Entre las barreras aplicables se incluirían las normas de origen para determinar el origen de las mercancías importadas, medida que por sí sola, perjudicaría gravemente a sectores como el automóvil que depende en gran medida de cadenas de suministro integradas.

La complejidad de las negociaciones a las que se enfrenta el Reino Unido en relación al Brexit se refleja en la larga lista de acuerdos que deberá negociar en un escaso espacio de tiempo a lo que se añade la necesidad de adaptar el marco legislativo y regulador interno a la salida de la UE.

Para reactivar la producción industrial, el Gobierno ha publicado su nueva estrategia industrial plasmada en el  "Geen Paper"  Building our industrial strategy.  Esta propuesta, que estará en periodo de consulta pública antes de recibir el respaldo definitivo del Gobierno, incluye una serie de medidas destinadas a  formar sectores productivos más orientados a la innovación que puedan hacer uso y explotar todas las posibilidades de la sociedad del conocimiento.

El objetivo de lograr una "Global Britain" se contradice en cierta medida con algunas iniciativas del Gobierno que parecen encaminadas a poner cortapisas a operaciones de inversión en Reino Unido en sectores considerados estratégicos o que pudieran poner en peligro el empleo en el país. En la actualidad, el Gobierno tiene un margen de maniobra muy limitado para legislar sobre la materia pero ha anunciado una consulta pública sobre el asunto.

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Previsiones macroeconómicas

Previsiones crecimiento (%) para Reino Unido

La economía británica fue en 2016 una de las economías avanzadas con un crecimiento más rápido, ante la sorpresa de la mayoría de los analistas que apostaban por unos peores datos tras el voto a favor del Brexit y ante la incertidumbre de las negociaciones para la salida de los británicos de la UE en 2019, que en estos momentos, se han iniciado en un contexto lleno de incógnitas en torno a la fragilidad del gobierno británico.

Esta fortaleza mostrada por la economía, se ha mantenido con datos macro positivos a principios del año en curso, lo que llevo al Gobierno a subir sus previsiones de crecimiento para el año en curso en la presentación de su presupuesto 2017/2018. Así, coincidiendo con la presentación del Presupuesto 2017/18 en los Comunes el pasado 8 de marzo, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) revisó al alza su previsión de crecimiento para 2017, hasta el 2%, frente al 1,4 % previsto en noviembre pasado. Asimismo, este organismo de supervisión también pronosticó la reducción del crecimiento del PIB en los años siguientes, hasta un 1,6 % en 2018, un 1,7 % en 2019, un 1,9 % en 2020 y -coincidiendo con lo previsto- un 2 % en 2021.

Por otro lado, la economía de Reino Unido experimentó en el primer trimestre de 2017 un crecimiento del 0,2% inferior a lo previsto, debido fundamentalmente a la depreciación de la libra, que ha derivado en un aumento de la inflación y en un descenso de la demanda interna. Tres meses antes(octubre-diciembre 2016), su PIB creció a un ritmo del 0,7%, mientras la tasa de inflación interanual se situó en marzo en el 2,3%.

El Banco de Inglaterra (BoE), por su parte, en su último informe trimestral de inflación (mayo 2017) ha recortado una décima su previsión de crecimiento para Reino Unido en 2017, hasta el 1,9%, aunque ha revisado al alza sus predicciones para los dos próximos años, hasta el 1,7% (2018) y el 1,8% (2019), respectivamente. En ambos casos una décima por encima de su anterior estimación de febrero. Estas previsiones están sujetas a un escenario en el que las futuras relaciones con la UE sean fluidas.

En materia de inflación, el BoE ha revisado tres décimas al alza su pronóstico para 2017, que pasa a situarse en el 2,7%, mientras que en 2018 se situará en el 2,6%, dos décimas por debajo del anterior y para 2019 se relajará al 2,2%, tres décimas menos de lo estimado previamente.

En agosto de 2016, dos meses después del referéndum en el que se decidió que Reino Unido abandonara la Unión Europea, el Banco de Inglaterra rebajó los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 0,25%, el nivel más bajo de la historia de la entidad. En esa misma reunión, el Comité decidió elevar el programa de compra de activos hasta los 435.000 millones de libras.

Así las cosas, previo a la activación del artículo 50 por parte del Gobierno británico en el mes de marzo, el BoE pidió a las entidades financieras que operan en el país que le comunicasen un plan de urgencia ante los riesgos de la situación. En este sentido, el BOE ha informado que en el último trimestre del año llevará a cabo un test de estrés exploratorio pensando en el peor escenario posible para la economía, que se repetirá cada dos años. Sus responsables temen que un ajuste demasiado brusco pueda dejar al mercado sin liquidez. El peor de estos escenarios prevé una recesión de casi 4%, unos intereses también del 4% y una caída de los precios inmobiliarios del 33%.

Previsiones de  crecimiento  (%) para Reino Unido
  

Instituciones2016 (crecimiento real)Previsiones pre-BrexitPrevisiones Post-Brexit
2016201620172018201920202021
Banco Mundial (enero 2017)1,8221,21,31,3----
Previsiones Primavera UE (mayo 2017)1,81,81,81,81,3------
Office for Budget Responsibility/OBR (marzo 2017)1,821,821,61,71,92
Bank of England (mayo 2017)1,82,22,21,91,71,8----
FMI (abril 2017)1,82,21,82,01,5------
OCDE (marzo 2017)1,81,71,81,61------

 

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

El Ejecutivo creó en octubre de 2010 una Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) destinada a proveer un análisis independiente y fiable de las finanzas públicas del Reino Unido. Este organismo difunde dos veces al año sus previsiones a cinco años para la economía y las finanzas públicas, e incorporan el impacto de cada impuesto y medida de gasto anunciada por el Chancellor of the Exchequer. También usan sus propias previsiones para juzgar el rendimiento del Gobierno respecto a sus propios objetivos a medio y largo plazo, así como proveer de recomendaciones sobre la necesidad de endurecer o aliviar el ajuste fiscal para mantener más de un 50% de posibilidades de que el Tesoro cumpla los objetivos fijados por el Chancellor. Aunque las recomendaciones de este nuevo supervisor no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

Las prioridades actuales del Gobierno en materia fiscal parecen ser la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y una apuesta por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se prevé atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras económicas.

En esta línea se sitúan las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por Philip Hammond, más relajadas que las que había introducido el Ejecutivo anterior, que comprenden la reducción del déficit por debajo del 2% al final de la legislatura, la reducción de la deuda neta como porcentaje del PIB y la fijación de un techo para el gasto social.

En el actual presupuesto, el gasto ministerial se incrementa en línea con la inflación, lo que implica que se mantienen los recortes presupuestarios previstos en el anterior presupuesto y que afectaban a todos los ministerios exceptuando Educación, Sanidad y Defensa. En gasto social, las medidas de apoyo a las familias con ingresos medios y bajos (calificados como ‘just about managing’ por Theresa May) son limitadas: un aumento del salario mínimo en 30 peniques a la hora hasta las £7,50/hora, un incremento del mínimo exento en el impuesto sobre la renta hasta 12.500 libras para el final de la legislatura  y una reforma para incrementar muy ligeramente el ‘universal credit’ (subsidio social para personas con bajos ingresos o desempleadas).

Para el fomento de la productividad, el Gobierno ha anunciado la creación del nuevo fondo ‘National Productivity Investment Fund’. Este fondo aglutina una serie de medidas, en su mayoría poco novedosas, para el fomento del I+D en sectores tecnológicamente avanzados.

A partir de 2017, el Gobierno ha decidido elaborar su presupuesto principal en noviembre (reemplazando al ‘Autumn Statement’) quedando el presupuesto de marzo como una actualización del presupuesto principal del otoño.

Medidas presupuestarias relativas a la actividad empresarial y fomento de la inversión

En el último presupuesto presentado en marzo de 2017, el Gobierno anunció una subida de las cotizaciones sociales a los autónomos que generó un fuerte rechazo en el partido del gobierno por incumplir su programa electoral  en materia de impuestos directos y por atentar contra la política de apoyo a los emprendedores que reivindica  el partido conservador. Aunque inicialmente Phillip Hammond defendió la medida refiriéndose los nuevos desafíos que el Gobierno afrontaba e insistiendo en que el Gobierno ha cumplido con “su gran compromiso” de no subir impuestos, finalmente se vio obligado a retirar la medida asestando un fuerte golpe a su credibilidad dentro del gabinete.

En lo que se refiere al tratamiento fiscal a las empresas, se  mantiene el tipo del impuesto de sociedades en el 17% para 2020 según la reducción prevista por el anterior ejecutivo, se incrementa la desgravación fiscal para pymes en zonas rurales (‘Rural Rate Relief’) hasta 2.900 libras al año y se introduce un régimen transitorio para la aplicación de las nuevos tipos que entrarán en vigor en los impuestos locales que gravan la actividad económica (‘business rates’).

Las medidas de apoyo a la inversión incluyen: la revisión del tratamiento fiscal para la inversión en I+D mejorando el régimen actual de desgravaciones fiscales, la inversión de 400 millones de libras desde el banco público British Business Bank que se sumará a inversión privada (presumiblemente a través de venture capital) para financiar a startups innovadoras, y la reforma del programa Business Investment Relief (BIR) a partir de abril de 2017 para facilitar la entrada en el país de fondos destinados a la inversión. Se trata de facilitar esta remisión de fondos a las personas físicas no domiciliadas en el RU que tributan por la modalidad ‘remittance basis’.

Además se contemplan una serie de medidas dentro del nuevo fondo para el fomento de la productividad (National Productivity Investment Fund) para fomentar el I+D en sectores avanzados

Otras medidas de fiscalidad directa e indirecta

Se mantienen sin cambios el IVA, las rentas de trabajo y otras cotizaciones al sistema nacional de Seguridad Social (National Insurance Contributions).

Se incrementará el mínimo exento básico personal en el impuesto sobre la renta, tal como se había anunciado. Pasa a £11.500 en el ejercicio 2017/18 hasta llegar a las £12.500 en el 2020/21.

Pensiones y ahorro: rebaja de £5.000 a £2.000 en la exención fiscal de los dividendos para accionistas y direcciones de PYMEs privadas. Esta medida entrará en vigor en abril de 2018, con ella el Tesoro espera ingresar £2.630 millones para el ejercicio 2021/22.

Se anuncian medidas para abordar el “abuso” de los planes de pensiones extranjeros. Hasta el momento Reino Unido no pone problemas para la movilización si se cumplen requisitos tan sencillos como que la gestora se inscriba en un registro creado a tal fin.

Impuestos especiales: no se anuncian aumentos en los impuestos del alcohol o tabaco más allá de los ya anunciados en noviembre de 2016 (Autumn Statement).

Salario mínimo

El Gobierno introdujo en 2015 un nuevo salario mínimo vital (living wage) a nivel nacional obligatorio para todos los trabajadores mayores de 25 años. La subida de este salario será progresiva, partiendo de £7,20/hora desde abril de 2016 para llegar a £9/hora para 2020, lo que según cálculos del Tesoro británico supondrá un incremento de £5.000 en cinco años para cerca de 2,5 millones de trabajadores. 

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, el Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes:  un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

Como respuesta a la intensificación de la crisis financiera en el otoño de 2008 el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. La tasa del tipo de interés básico  se redujo del 5,0% en octubre de 2008 al  0,5% en marzo de 2009 en 5 recortes consecutivos y se inició un programa de compra de activos financiados con el incremento de reservas bancarias. Con ello el BoE combinó también el uso de QE (Quantiative Easing) y CE (Credit Easing) principalmente en la expansión de su balance mediante la compra de valores públicos y privados.

El programa de compra de activos inicial fue de 75.000 millones de libras en marzo de 2009, ampliándose posteriormente hasta 375.000 millones de libras. Las compras de valores del Gobierno por el BoE alcanzaron a representar el 14% del PIB, y en total, comparado con 2007, el balance del BoE aumentó tres veces como proporción del PIB. 

En agosto de 2016, con el fin de atajar los efectos adversos del triunfo del Brexit , el BoE aprobó varias medidas expansivas: una rebaja de los tipos de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25%, la expansión del programa de compra de activos en 60.000 millones de libras para las compras de deuda pública y 10.000 millones en bonos corporativos, y el lanzamiento del programa ‘Term Funding Scheme’ dotado con 100.000 millones de libras para realizar préstamos a los bancos a tipos de interés próximos al oficial dirigidos a financiar préstamos a consumidores y familias. Además, continúa en vigor el programa  “Funding for Lending”  para facilitar el acceso al crédito a familias y empresas.

En el último informe de inflación (mayo 2017) el gobernador del BoE, Mark Carney, transmitía un tono positivo señalando a una recuperación del crecimiento salarial durante los próximos dos años. Dicha confianza deriva de las proyecciones internas del BoE que indican que el repunte de la inflación que se avecina se debe, fundamentalmente, a la debilidad de la libra esterlina, y no a factores internos de la economía. Las proyecciones también parecen descartar la posibilidad de un episodio de estanflación en el Reino Unido. Algunos analistas han comentado que habrá que ver cuán flexible es dicho plan en el caso de que el aumento de la inflación se descontrole, o en el caso de que el crecimiento económico se desplome.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política de energía

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que el Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono en un 80% antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. También introdujo una reducción de los impuestos al biodiésel y  una tasa sobre el combustible renovable destinado al transporte: “Renewable Transport Fuels Obligation”. Además,con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se han aprobado medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”) rebajando los impuestos sobre la producción de este tipo de gas hasta el 30% (frente al tipo del 62% que es estándar en la industria) y ofreciendo unas ventajas fiscales al “shale gas”  similares a las vigentes en otras prospecciones técnicamente complejas del Mar del Norte.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

En materia de energía nuclear, el Gobierno de Theresa May ha aprobado la construcción de la central nuclear de Hinckley Point, tras haberla paralizado temporalmente a su llegada al poder en el mes de julio. La parálisis se justificó por la necesidad de analizar en profundidad las implicaciones de la participación de China en el proyecto. La aprobación final incorpora una serie de cláusulas de salvaguardia que aparentemente ya están incorporadas en la legislación vigente.

Dos factores que añaden controversia al proyecto de Hinckley Point son el alto coste del proyecto (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del gobierno. Ya en enero de 2017 se informó de que Reino Unido abandonará la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit.  Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre el Reino Unido y terceros países.

En el último presupuesto de marzo de 2017, el Gobierno anunció la próxima publicación de un 'paper' sobre la maximización de la extracción de petróleo del Mar del Norte.

Política de Infraestructuras

En marzo de 2016, el Gobierno británico publicó el 'National Infrastructure Delivery Plan 2016 to 2021' que prevé inversiones por valor de 483.000 millones de libras, incluyendo 425.000 millones  en infraestructura económica y 58.000 millones en infraestructura social. El Brexit tendrá un impacto sobre los proyectos en marcha y en fase de planificación, debido tanto a la depreciación de la libra como a la incertidumbre generada.

En el último presupuesto se anunció que la inversión del gobierno en infraestructuras aumentará desde un 0,8% a más de un 1% del Producto Interior Bruto para el 2020/21 y se refuerza la figura de la Comisión Nacional de Infraestructuras (National Infrastructure Commission – NIC), que establecerá recomendaciones para que el gasto en infraestructuras se sitúe entre el 1 - 1,2% del PIB cada año entre 2020 y 2050 y se centren en las necesidades más acuciantes.

Entre los principales proyectos en marcha, aún afectados por la incertidumbre del Brexit, cabe destacar:

- el proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al Este de Londres. Los consorcios Hotchtief/Dragados y Ferrovial/Kier se han postulado para entrar en el proceso de adjudicación para la construcción y operación del túnel, proyecto valorado en 1.000 millones de libras. Se espera que la adjudicación tenga lugar en 2017, los trabajos en el túnel empiecen en 2018 y que se completen en 2023. Tras la elección del nuevo alcalde de Londres, que fue crítico en su campaña con el proyecto, de momento no lo ha paralizado y está en proceso de examen público

- especialmente relevante para Ferrovial es la confirmación de la ampliación del aeropuerto de Heathrow, del que tiene un 25% del capital social de la compañía titular del aeropuerto. La nueva pista no se abrirá como mínimo hasta 2025 y hasta entonces es de prever que se encontrará con una gran oposición política y de grupos ecologistas.

- también se ha confirmado que sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2 valorado en 55.700 millones (de los cuales ya se han gastado 1.400 millones de libras). El proyecto de Ley tiene que ser aprobado por la Cámara de los Lores antes de recibir la sanción real que se espera sea en 2017. Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto. Entre los contratistas que están licitando para los paquetes valorados en casi 13.000 millones de libras de la fase 1, se encuentran 4 empresas españolas que han formado distintos consorcios (Acciona, Dragados, FCC y Ferrovial). El consorcio del que es parte Ferrovial ya se ha adjudicado los trabajos de acondicionamiento del tramo central de la primera fase de construcción del proyecto.

Política Industrial

El Gobierno publicó en enero de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un 'Green Paper' en el que se  insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo el Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El 'Green Paper' menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.

La nueva estrategia industrial prevé una inversión de 556 millones de libras para el denominado "Northern Powerhouse", el eje industrial del norte de Inglaterra. Además, el Gobierno quiere dedicar 170 millones de libras para rediseñar los programas de educación técnica y tecnológica, a fin de suprimir las desconexiones entre la enseñanza, la investigación y el sector productivo con objeto de formar sectores productivos más orientados que puedan hacer uso y explotar todas las posibilidades de la sociedad del conocimiento.

https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/586626/building-our-industrial-strategy-green-paper.pdf
 

Política migratoria

Reino Unido ha comunicado el 29 de marzo su decisión de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa que dará pie a dos años de negociaciones entre Bruselas y Londres. Tras esta fecha (en un plazo todavía por determinar), el Gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración,  aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen al Reino Unido. De momento, los ciudadanos comunitarios que ya residen en Reino Unido no tienen tampoco garantías de que sus derechos serán conservados tras el Brexit.

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