Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El Ministerio marroquí de Economía y Finanzas publicó en mayo de 2015 un análisis detallado sobre la estructura del PIB durante el periodo 2008-2013. La media durante este periodo le otorga al sector terciario un peso del 54,9%, al sector secundario del 29,6% y al sector primario un 15,5%. En relación con el periodo anterior se ha producido una terciarización de la economía marroquí, con una contracción del peso relativo del sector primario y una estabilidad del secundario.  En el año 2015, se produce una ligera variación en torno al 1,5% de incremento de peso relativo del sector primario, en detrimento del terciario; de manera que el panorama queda con un 14,5% para el sector primario, 29,2% el sector secundario y 56,3% el sector terciario.

Su estructura económica se caracteriza por dos elementos básicos: por un lado, una excesiva dependencia agrícola (el sector agropecuario absorbe alrededor del 40% de la población ocupada); y por otra, la ausencia de recursos naturales energéticos, lo que hace que su tasa de dependencia de energía primaria se sitúe en tono a 97,3%. Se trata en cualquier caso del 1er productor y exportador mundial de fosfatos, con alrededor de un 30% de las reservas mundiales. La contribución al PIB de la minería en su conjunto se situaría en torno al 6%, si incluimos la industria de transformación. Por su parte el sector industrial ha ido perdiendo peso que se intenta recuperar en los últimos años. Su principal componente, la industria manufacturera, se concentra fundamentalmente en tres actividades clásicas: la industria de productos químicos, la agroalimentaria y la industria textil y del cuero. A éstas se han añadido dos sectores manufactureros con alto potencial, el automovilístico, con el arranque en 2012 de la nueva planta de Renault en Tánger y sus proveedores, y el aeronáutico, con implantaciones significativas como la del grupo Bombardier y Boeing. Finalmente, los servicios continúan teniendo un peso predominante y en aumento en el PIB, destacando especialmente en los últimos años,  el turismo, el transporte, las comunicaciones y los servicios de intermediación financiera e inmobiliaria.

Por su parte, los últimos datos publicados para el  2016 del HCP, consideran que Marruecos creció un 1,2% en lugar del 4,5% de 2015, debido al descenso del 12,8% del VA del sector agrícola y al aumento del 2,2% de los no agrícolas.

Por otro lado, el consumo final de los hogares subió un 3,4% superior al 2,2% de 2015 y el de las administraciones al 2,1%. La formación bruta de capital fijo creció 9,3%, superior al 1,5% del 2015.

La demanda doméstica mejoró su contribución al PIB  en 2016 el 1,9%, respecto  al 1,3% de 2015.  

La inversión nacional bruta aportó un +2,1% al crecimiento del PIB en 2016, cuando su contribución había sido negativa en 2015 un -0,9%.

Los intercambios exteriores de bienes y servicios en 2016 habrían tenido una contribución negativa del 4,7% al PIB,  respecto a la contribución positva del 2,4% de 2015.

El ahorro nacional sobre el PIB ha oscilado entre el 27% en 2013, 26,4% en 2014, 28,1% en 2015 y el 28,8% en el 2016.

La inversión bruta, en términos de PIB, bajó desde el 34,7% del 2013 al 32,2% en 2014, 30,8% en 2015 y subió al 33,1 % en 2016.

La necesidad de financiación de la economía marroquí  ha continuado descendiendo hasta el 5,8% en 2014 y el 2,1% en 2015. Se agravó hasta el 4,3% en 2016.

Durante los últimos años, Marruecos no ha podido reforzar su crecimiento económico apoyándose en la demanda de su principal socio comercial, la Unión Europea. La atonía de la demanda de la UE durante la crisis económica se ha corregido últimamente, como reflejan los datos de Eurostat, que establecen el crecimiento anual de las importaciones UE con origen Marruecos en el 17,6% en 2013, 10% en 2014 y 13,3% en 2015.

La parte del mercado mundial conseguida por Marruecos no ha progresado significativamente. Marruecos obtuvo de media entre 2008 y 2013 el 0,12%. Esta falta de dinamismo está relacionada con la insuficiente diversificación de las exportaciones marroquíes, tanto geográfica como en oferta de productos.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD (porcentajes )

2014

2015

2016

SECTOR PRIMARIO

13,0

 14,5  

13,7

INDUSTRIA

21,0

20,5

17,3 

CONSTRUCCIÓN Y OBRA PÚBLICA

6,4

6,3   

5,8 

COMERCIO

9,3   

9,1

9,1

HOTELES, BARES Y RESTAURANTES

2,5   

2,4   

2,3

TRANSPORTE

3,9   

4,1

4,3 

COMUNICACIONES

2,7   

2,5   

6,1

ELECTRICIDAD Y AGUA

2,0

2,4   

2,4

FINANZAS Y SEGUROS

5,3

5,0   

5,6

INMOBILIARIO, ALQUILER Y SERVICIOS

11,811,8 13,3

ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y S.S.

10,6   

10,4   

9,5

EDUCACIÓN, SANIDAD Y ACCIÓN SOCIAL

9,8

9,5 

9,9

OTROS SERVICIOS NO FINANCIEROS

1,6   

1,6   

 0,7

Fuentes: Haut Commissariat au Plan. Cuentas Nacionales Provisionales. Última actualización junio 2017

COMPONENTES DE DEMANDA EN RELACIÓN AL PIB (% S/PIB)

2014

2015

2016

CONSUMO FINAL HOGARES/PIB

59,5

57,0

 57,4

CONSUMO FINAL AAPP y ONG/PIB

20,4

19,8

 19,8

CONSUMO FINAL NACIONAL

79,9

76,8

 77,2

TASA DE INVERSIÓN (FBCF)

32,5

30,8

 33,1

VARIACIÓN DE STOCKS

 0,0

0,0

 0,0

INVERSIÓN

32,5

30,8

 33,1

+ EXPORTACIONES

34,6

34,8

 35,1

- IMPORTACIONES

47,1

42,4

 45,3

SECTOR EXTERIOR

-12,5

-7,6

 -10,2

TOTAL

100

100

100

Fuentes: Haut Commissariat au Plan. Junio 2017.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Crecimiento y empleo: Marruecos es un país que se caracteriza por una estabilidad política y económica muy superior a la de otros países de la región; y durante los últimos años ha alcanzado unas tasas medias de crecimiento aceptables (media cercana al 4% en el período 2010-2015), a pesar del contexto geopolítico y económico.

Marruecos creció un 1,2% en 2016, según el Haut Commissariat au Plan (HCP). Esta desaceleración respecto 2015 (crecimiento del 4,5%) se debió a la caída del valor añadido (VA) agrícola (12,8%) y al débil progreso del sector no agrícola (2,2%). En 2017, según la estimación del BAM, el crecimiento debería ser del 4,3%. La horquilla de previsiones va desde el 4% del HCP hasta el 4,35% del FMI.

En 2016, el desempleo se situó en el 9,6%, lo que supuso una reducción respecto al año anterior de una décima, según el HCP. Los datos publicados del paro a nivel nacional del segundo trimestre 2017 reflejan una tasa del 9,3%, frente al 9,1% registrado en el segundo trimestre de 2016. El HCP avanza una estimación del 10,7% para todo el 2017.

Según la encuesta publicada por el HCP en octubre 2016, referida a los años 2013-2014, el sector informal, excluyendo la agricultura, emplea a cerca de 2,4 millones de personas (36,3 % de la población activa no agrícola) y representa alrededor del 11,5% del PIB de Marruecos.

Precios y política monetaria: el IPC en 2016 fue del 1,6%, permaneciendo inalterado respecto a 2015, según el BAM y el HCP. En septiembre de 2017 la inflación fue del 0,4% interanual. El gobierno preveía en su ley de presupuestos de 2017 una inflación del 1,7% para el conjunto del año.

Dada la situación de la economía y, teniendo en cuenta la relativa baja inflación de la economía marroquí, el BAM ha ido bajando el tipo director desde el 3% en 2014 hasta el 2,25%, en el 2016. Las previsiones del BAM sitúan el crecimiento del crédito a finales de 2016 próximo al 3%. El 23 de junio de 2016 el BAM aumentó el coeficiente de caja de los bancos del 2% al 4%, remunerando estas reservas siempre que los bancos destinen créditos al sector productivo.

El 13 de abril de 2015, el BAM decidió actualizar la ponderación del dírham respecto al euro y al dólar, pasando del 80/20% al 60/40% respectivamente, como primer paso hacia un régimen de cambios más flexibles. Sin embargo, la fuerte caída de reservas de divisas netas entre enero y junio de 2017 (una caída del 17,5% hasta llegar a 5 meses y 22 días de importaciones) ha hecho que el gobierno haya paralizado sine die el calendario de liberalización del DH.

Financiación de la economía y evolución exterior: En lo que atañe a la necesidad de financiación de la economía, después de las mejoras sostenidas desde 2013 (corrección del déficit por cuenta corriente desde el 10% en 2012 hasta el 2,1% en 2015), en 2016 el déficit por cuenta corriente empeoró hasta el 4,4%, desde el 2,1% de 2015, y podría llegar al 4,6% en 2017, según el BAM. Por subbalanzas, se aprecia bien el motivo de preocupación para la Administración marroquí: En lo que respecta a la balanza comercial de bienes en 2015, continuó la ligera reducción del déficit comercial que ya se inició en 2013 y en 2014, gracias en parte a la evolución del precio del petróleo. Sin embargo, la tendencia en la reducción del déficit de la balanza comercial se revirtió en 2016, aumentando el déficit comercial un 19,3%, respecto al 2015. Y en la balanza de servicios, de enero a julio 2017, los ingresos por turismo bajaron un 4,7% y los ingresos por IDE disminuyeron un 13,6%, comparado con el mismo periodo de 2016.

Según los datos estimados del HCP de 2016, el ahorro nacional se mantuvo en los mismos niveles en porcentaje del PIB que en 2015 (28,8%). La necesidad de financiación aumentó (-4,3% en 2016 frente al -2,0% en 2015), merced al aumento de la tasa de inversión (33,1% en 2016, frente a 30,8% en 2015).

En lo que respecta a la IED recibida en 2015, los datos confirman una caída del 11% respecto al año anterior, situándose las entradas de capital en los 3.266 M$ (5º país africano receptor de IED), principalmente en los sectores inmobiliario, industrial y turístico. En 2016 la IED recibida fue de 2.295M$ (datos todavía provisionales). En julio 2017, la IED neta subió un 33,8% en tasa interanual, por contracción de las salidas.

En cuanto a la deuda pública (Tesoro) en 2015, ésta se situó en el 64,1% del PIB, ligeramente superior al 63,5% del PIB en 2014. La deuda exterior fue de 30,6% del PIB en 2015. Si a esta deuda del Tesoro añadimos la deuda exterior garantizada de los establecimientos públicos (ADM, ONCF, ONEE, etc.), la de los ayuntamientos y bancos, la deuda pública total fue del 80,4% del PIB. De acuerdo con el HCP para 2016, la deuda del Tesoro sería del 64,8% del PIB y la deuda pública total estaría en el 81,8% del PIB. En 2017 las previsiones del HCP sitúan la deuda del Tesoro en el 64% del PIB y la deuda total en el 80,5% del PIB. El nivel de las reservas internacionales netas a junio 2017 permite cubrir 5 meses y 22 días de importaciones de bienes y servicios.

Por otra parte, el FMI aprobó el 22 de julio 2016 una 3ª LPL, para los próximos dos años, de 3.470 M$, por si fuera necesario hacer frente a shocks externos que afectaran a la financiación de su economía.

Competitividad: En 2014 se produjo la liberalización de los precios de los combustibles (liberalización del precio de la gasolina y gasoil, queda exceptuado, por el momento, el gas butano, si bien está en la agenda del nuevo gobierno).

Por su parte, las cuentas públicas continúan por la vía de la consolidación. Así, la reducción del déficit presupuestario pasa del 4,4% del PIB en 2015 al 4,1% del PIB en 2016, y se espera que en 2017 el déficit se corrija aún más hasta el 3,6%, si se cumplen las previsiones del HCP. Esta reducción del déficit, junto a la estabilidad social y política de Marruecos, han sido factores determinantes para mejorar en dos posiciones, puesto 70 sobre 138 países, en el índice global de competitividad, Global Competitiveness Index (GCI), informe 2016-2017. Por otra parte, en el informe anual “Doing Business 2017”, Marruecos mantiene el puesto 68º, entre 190 países, por delante de países del área como Argelia (156º), Egipto (122º) y Túnez (77º). La peor puntuación la alcanza en la resolución de insolvencias (131º), en la obtención de créditos (101º), protección de las inversiones minoritarias (87º) y en el registro de la propiedad (87º).

Cuentas públicas: Las finanzas públicas estuvieron marcadas en 2016 por una reducción del déficit presupuestario hasta el 4,1% del PIB, frente al 4,4% en 2015, según el BAM. El saldo primario (no tiene en cuenta los intereses de la deuda) habría alcanzado un déficit del 1,3% del PIB en 2016 (frente al 1,6% en 2015).

Esta reducción del déficit se ha podido llevar a cabo en los últimos años gracias a la reducción de los gastos de compensación (eliminación de las subvenciones a la gasolina y al gasoil), y a la entrada de donaciones del Golfo (673 M€ en 2016, frente a los 346 M€ de 2015). Durante el 2016, los ingresos ordinarios subieron un 3,5% interanual, debido al incremento de ingresos fiscales, y cubrieron el 93,7% del conjunto del gasto presupuestario, al tiempo que los gastos ordinarios se redujeron el 2,4%. Cabe señalar que el gasto público en porcentaje del PIB se establece en torno del 30% (casi 15 puntos menos que en España) y la presión fiscal fue del 21,1% del PIB en 2016.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS (Datos en Euros)

2013

 2014

2015

2016 (*)

PIB

 

PIB (millones de € a precios corrientes)

 80.840

 84.070

87.350

 93.660

Tasa de variación real

 4,5%

 2,6%

4,5%

1,2%

Tasa de variación nominal

 5,5%

 2,9%

 6,3%.

 2,8%

INFLACIÓN

 

Media anual

1,9%

 0,4%

 1,6%

1,6%

Fin de período

1,0%

 1,6%

 0,6%

1,9%

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

 

Media anual

3%

 2,9%

 2,5%

2,25%

Fin de período

3%

 2,5 %

 2,5%

2,25%

EMPLEO Y TASA DE PARO

 

Población (en miles de habitantes)

33.151

 33.848 (Sept. 2014)

 33.84833.848

Población activa en miles de personas

11.706

11.813

11.827

11.747

% Desempleo sobre población activa

9,2%

 9,9%

9,7%

9,4%

DÉFICIT PÚBLICO

 

% de PIB

 -5,1%

 -4,6%

 -4,4%

-4,0%

DEUDA PÚBLICA

 

en millones de euros

50.331

52.366

 57.160

 65.035

en % de PIB

61,5%

63,4%

 64,2%

64,7%

EXPORTACIONES DE BIENES

 

en millones euros

16.615

17.927

 19.218

20.829

Tasa de variación respecto al período anterior

 -0,3%

 +7,9%

 +7,2%

+2,5%

IMPORTACIONES DE BIENES

 

en millones de euros

34.387

 34.618

 32.472

40.356

Tasa de variación respecto al período anterior

 -0.8%

 +0,6%

 -6,2%

+9,5%

SALDO B. COMERCIAL (bienes)

 

en millones de euros

-17.772

 -16.691

 -13.582

-18.224

en % de PIB

 22,0%

 20,0%

 15,5%

19,4%

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

 

En millones de euros

 -5.681

 -4.732

 -1.744

 -4.102

-en % de PIB

 -7.2%

 -5,7%

 -2%

-4,4%

DEUDA EXTERNA

 

en millones de euros

 20.903

 25.349

 27.907

 28.847

en % de PIB

 26,0%

 30,1%

 30,6%

 30,8%

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

 

en millones de euros

1.958

2.024

 2.252

 

en % de ingresos corrientes

5,8%

 5,7%

 6,1%

 

RESERVAS INTERNACIONALES

 

en millones de euros

13.470

 16.207

 19.650

 24.960 (fin 2016)

en meses de importación de bienes y servicios

4,3

 5,3

 6,2

 6,4

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

 

Media anual

8,3895

 8,4063 

 9,4114

9,808

Fin de período

8,2374

 8,93

 9,78

10,645

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO

 

Media anual

11,158

11,156

 10,9335

10,849

Fin de período

11, 23

11, 01 

 10,87

10,096

Fuentes: Haut Commissariat au Plan, Bank Al Maghrib, Office des Changes, Ministère des Finances. Última actualización: julio 2017 (*) previsiones

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Principales objetivos de política económica

Entre las prioridades del proyecto de la Ley de Presupuestos de 2017 figuran: la aceleración de la transformación estructural de la economía nacional, haciendo hincapié en la industrialización y la exportación, fortalecimiento de la competitividad de la economía nacional y la promoción de la inversión privada, la cualificación del capital humano y la reducción de las disparidades sociales y espaciales, la consolidación de los mecanismos de gobernanza institucional y la mejora de los equilibrios macroeconómicos. El presupuesto de 2017 también se marca como objetivos económicos lograr una tasa de crecimiento del PIB del 4,5% y situar el déficit presupuestario en el 3% del PIB, sobre la base de unas previsiones para 2017 que situaban la producción de cereales en 70 millones de quintales, la tasa de inflación en el 1,7% del PIB y el precio medio del gas butano en 350 $/tonelada. 

Probablemente los avances sean demasiado lentos, y el gobierno siga confiando demasiado en la evolución a la baja de los precios del petróleo y cargando de nuevo el ajuste en la inversión y buscando, a través del empleo público, aliviar parcialmente el previsible efecto negativo sobre la demanda interna del sistema de indexación y el crecimiento de los tipos marginales del IVA. En cualquier caso, queda pendiente proseguir la reforma de la Caja de Compensación, que permita el paso de un sistema de sostenimiento de precios a un sistema de apoyo de rentas, o flexibilizar el régimen de cambio del dírham, para lo cual se ha dado un primer paso el 13 de abril de 2015 con la rectificación de la cesta monetaria a favor del dólar (60% euro y 40% dólar) y se espera que la transición hacia un régimen de cambios más flexible prosiga gradualmente en el segundo semestre del 2017 (aunque la caída de las reservas internacionales de los últimos meses podría retrasar el proceso).

Los desequilibrios macroeconómicos por su parte prosiguen una senda de lenta corrección paulatina, situándose en 2016 el déficit público en el 4,1% del PIB y el déficit por cuenta corriente en el 4,4%, lo que, junto con el apoyo del FMI a las reformas de la economía marroquí a través de la renovación de la LPL hasta julio de 2018, debería animar al gobierno a proseguir las reformas estructurales, institucionales, económicas, financieras y sociales que el país necesita.

En el medio plazo, el país debe continuar su proceso de reformas económicas estructurales, iniciadas en 2013 con la indexación de los precios de productos energéticos (desde finales de 2014 solamente se subvenciona el butano) o la reforma del sistema de pensiones, que permita ir corrigiendo paulatinamente la dualidad económica existente, mediante ganancias de productividad. Su nivel de desarrollo relativo, que permite aún fuertes ganancias de productividad, su posición estratégica desde el punto de vista geográfico hacia Europa y hacia África, unido a la estabilidad política y una regulación no restrictiva, permiten convertir a Marruecos en una economía atractiva para el capital extranjero, y por tanto con un fuerte potencial de crecimiento pese a la ausencia de grandes recursos naturales. Continúan los planes de desarrollo sectoriales, como la nueva Estrategia de Aceleración Industrial de Marruecos (2014-2020), que tiene como grandes objetivos, por un lado, aumentar el peso del sector industrial en el PIB marroquí del 14 al 23% y, por otro, crear 500.000 puestos de empleo sostenible para el año 2020. En esta misma línea habría que citar el Plan Nacional de desarrollo de los intercambios comerciales, tendente a reducir el déficit comercial.

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Previsiones macroeconómicas

En relación con el crecimiento del año 2015, fue del  4,5%, superior al 2,4% del 2014 y el mismo de 2013. En 2016 el crecimiento estuvo en el 1,2%, resultado de un descenso de la contribución del VA agrícola del 12,8% y  un crecimiento del 2,1% del sector no agrícola. Sin embargo, las previsiones del crecimiento del HCP para 2017 son más optimistas y lo sitúan en el entorno del 4%.

En lo que se refiere al empleo, la tasa de paro fue del 9,6% en 2015, 0,3% menos que en 2014 que fue del 9,9%. En 2016 la tasa de paro se redujo ligeramente hasta el  9,4% y subiría al 10,7 % en 2017, según las previsiones del HCP.

El IPC en 2015 fue del 1,6%, El sistema de indexación parcial de precios de los derivados del petróleo (solo está subvencionado el butano)  no ha tenido efectos inflacionarios. Para 2016 el IPC se mantuvo en el 1,6% y debería ser menor en 2017, en torno al 0,9%.

A lo largo de 2015 continuó el proceso de reducción del déficit por cuenta corriente, hasta situarse en el 2,1% del PIB, frente al 5,7% de 2014, gracias al impulso de las nuevas industrias (especialmente el automóvil) y a los bajos precios del petróleo. Sin embargo en 2016 el déficit por cuenta corriente se agravó  hasta el 4,4% del PIB  y se agravaría ligeramente en 2017, hasta el 4,6%, si se mantiene el mismo ritmo de crecimiento de las exportaciones e importaciones y una entrada de donaciones del CCG de 800 M€ en 2017.

Por su parte, ha continuado el ajuste presupuestario, con una reducción del déficit presupuestario  que fue del 4,4%, del 4,1% del PIB en 2016 y menor en 2017, del 3,6% del PIB, si continúan la  reducción de la masa salarial y de los gastos de la caja de Compensación.

De acuerdo con los datos del  HCP el ahorro nacional  se mantuvo en 2016 en el 28,8% del PIB, la necesidad de financiación aumentó al 3,8% (2,1% en 2015) merced al aumento de la tasa de inversión (33,1% en 2016 frente a 30,8% en 2015).

En lo que respecta a la IED recibida se mantiene estable en los tres últimos años, los datos del Office de Changes para 2015,  la sitúan alrededor de  3900 M$.

En cuanto a la deuda pública (Tesoro), ésta se situó  en 2015 en el  64,1% del PIB, ligeramente superior al 63,5% del PIB en 2014. En 2016 la deuda del Tesoro fue del  64,8% del PIB y bajaría hasta el 64% en 2017. Por otra parte,  la deuda pública total, incluyendo establecimientos públicos,  se situaría en el 81,8% del PIB a finales de 2016 y sería del 80,5% en 2017.  Por su parte, el nivel de reservas a finales de 2016 aumentó  hasta cubrir 6 meses y 4 días de importaciones de bienes y servicios, aunque las dudas sobre la flexibilización del cambio del DH podría hacer que las reservas fueran menores a finales de 2017.

El FMI aprobó el 22 de julio 2016, para dos años, una 3ª LPL de 3420 M$, por si fuera necesario hacer frente a shocks externos que afectaran a la financiación de su economía. En julio del 2017, tras la segunda revisión por el FMI del acuerdo de la LPL, las conclusiones preliminares de esta institución son la robustez de la macroeconomía marroquí y la fijación del objetivo de reducción de la deuda pública. Consideran que en 2017 el déficit corriente podría bajarse al 4% y el presupuestario al 3,5% del PIB. 

 

 

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Política fiscal y presupuestaria

En una coyuntura internacional difícil, la política presupuestaria de Marruecos estos últimos años ha tenido como objetivo mantener el crecimiento económico y reestablecer los equilibrios macroeconómicos. Con este fin el gobierno ha realizado una serie de reformas fiscales, ha reformado el sistema de subvención de la caja de compensación y ha  racionalizado los gastos de los establecimientos públicos.  La expansión de la política fiscal, marcada por la adopción de medidas sociales puestas en marcha en el marco de la Primavera Árabe, motivó la aparición de dos “déficits gemelos”, que en el 2013 alcanzaron en torno al 5,4% del PIB el déficit público y 7,2% del PIB el déficit por cuenta corriente, vinculados esencialmente con las importaciones energéticas y de otros bienes básicos para los que se mantiene una política de bienes subvencionados.

La insostenibilidad de la situación provocó la necesidad de ir introduciendo medidas correctoras paulatinamente, mediante subidas parciales de precios (junio 2013) o indexaciones parciales (septiembre 2013), hasta la puesta en marcha de una reforma global de la Caja de Compensación, que permitiera pasar  de un sistema de sostenimiento de precios a un sistema de sostenimiento de las rentas más desfavorecidas. La paz social ha impulsado asimismo al alza otros gastos corrientes (vinculados esencialmente con los salarios y el empleo público), mientras que a principios del 2014 el Gobierno se vio obligado a realizar un recorte en la inversión pública en torno al 25% para compensar el fuerte crecimiento de los gastos corrientes. 

Estas medidas correctoras han ido produciendo resultados, pasando el consumo final de las Administraciones Públicas de crecer del 3,1% en 2014 al 1,3% en 2016. La economía nacional habría sufrido una desaceleración del ahorro interior pasando del 22,5% del PIB en 2015 al 21,8% en 2016. La tasa de inversión, ha pasado en porcentaje del PIB del 32,2% en 2014 al 30,2% en 2015 y 31,9 en 2016. La tasa de ahorro nacional  ha pasado del 26,4% del 2014 al 28,1% del PIB en 2016. Las necesidades de financiación en porcentaje del PIB pasan del 5,8% en 2014 al  2,1% en 2015 y suben al 3,8% en 2016.

Las reformas en la caja de compensación, sobre todo en el sector de los combustibles fósiles y la energía, han provocado que los déficits gemelos se hayan ido reduciendo a lo largo de estos últimos años.  Las finanzas públicas han estado marcadas por una reducción del déficit público  que ha pasado del 6,8% en 2012 al  4% de 2016. El saldo primario (no tiene en cuenta los intereses de la deuda) habría alcanzado un déficit del 2,3% (frente al 2,9% en 2013).

La reducción del déficit se ha podido llevar a cabo gracias a la reducción de los gastos de compensación (eliminación de las subvenciones a la gasolina y al gasoil) por valor de 800M€ y a los ingresos excepcionales del Golfo (donaciones por valor de 1000M€ o 1,24% del PIB).

La deuda del Tesoro aumenta del  63,5% en 2014, 64,1% en 2015, y el HCP estima que alcanzará el 64,8% en el 2016.

La deuda pública global, incluyendo la de los establecimientos públicos, sube en paralelo desde el 78,3% en 2014, 80,4% en 2015, y el HCP estima que alcanzará el 81,8% del PIB en 2016.

El presupuesto de 2015 consiguió una continuación de la senda de consolidación fiscal, con una reducción del déficit público hasta el 4,3%. Para alcanzar este objetivo se redujo el presupuesto de compensaciones de 3.000M€ a 2.000M€. La inversión pública se mantuvo en el entorno de 17.000M€, y se introdujeron distintas medidas de fomento del empleo y de la empresa como la facilitación de la financiación a las empresas o la reserva de un 20% de la contratación pública para las Pymes. Merece también la pena mencionar la creación del Fondo de Aceleración Industrial con un presupuesto de 3.000 millones de dírhams (250 millones de euros). 

El presupuesto de 2016 estableció el mismo volumen de inversiones públicas que se ejecutaron en el 2015, 17.000 M€, en dírhams 189 millardos, de los que 108 están asignados a las empresas públicas, 67,5 a la administración general del Estado y 13,5 a las colectividades territoriales.

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Política monetaria

En lo que se refiere a la política monetaria, el Banco Central la ejecuta mediante el control del tipo de interés interbancario diario (manteniéndolo próximo al tipo director, fijado en marzo 2016 en el 2,25%), el mantenimiento de un tipo de cambio cuasi fijo –anclado a una cesta de monedas donde predomina el euro- y el control parcial de los movimientos de cambio. Las presiones de liquidez del sistema, generadas por la caída  de las reservas internacionales, han obligado al Banco Central a una continua intervención en el mercado interbancario, estableciendo además una reducción progresiva de las reservas obligatorias del sistema.

La evolución de los precios del petróleo, junto a una ralentización de la demanda, ha contribuido a que la inflación  fuera en 2016 de 1,6%, la misma que en  2015. El nuevo sistema de indexación de  los precios derivados del petróleo, salvo el butano y el azúcar,  introducido en los últimos años no ha tenido efectos inflacionarios gracias a su coincidencia en el tiempo con una fase bajista del precio del barril de petróleo.   

Por otra parte, el ambicioso objetivo de convertir Casablanca en una plaza financiera de ámbito mundial e influencia en toda África, implica dar pasos hacia una cierta liberalización del control de cambios.

En 2015 se produjo una ligera recuperación del crédito bancario con un crecimiento del 2,7%. En 2016 el BAM detectó indicios de ralentización de la actividad económica en Marruecos,  que finalmente creció al 1,2 % y bajó su tipo director un cuartillo de punto hasta el 2,25%.

El 13 de abril de 2015, el Bank Al-Maghrib decidió actualizar la ponderación del DH respecto al euro y al dólar, pasando del 80/20% al 60/40% respectivamente, como primer paso hacia un régimen de cambios más flexibles, que debería acometerse de manera paulatina desde el segundo semestre de 2017. Sin embargo, la fuerte caída de reservas en lo que va de año por una posible depreciación del DH ha hecho que el gobierno haya aplazado la reforma.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La economía marroquí ha registrado en los últimos años un crecimiento sostenido gracias a las numerosas reformas estructurales llevadas a cabo, fundamentalmente aquellas destinadas a mejorar el clima de negocios en el país. En este marco, se creó el Comité Nacional de Clima de Negocios (CNEA, en sus siglas en inglés) presidido por el Primer Ministro, y cuyo objetivo principal es ir mejorando los ratios e indicadores vinculados al mismo, esencialmente contenidos en los informes internacionales como el Doing Business del Banco Mundial y/o el Global Competitiviness Índex del World Economic Forum. Está  pendiente la aprobación de una nueva reforma de la Charte de l’Investissement que, junto con la nueva legislación de contratación pública (en vigor desde 1 de enero 2014), va dirigida a la simplificación administrativa y mejora del entorno de la inversión. Otras reformas, como la reforma de la justicia, de la sanidad pública, del sistema de jubilaciones ( se ha aprobado una reforma para la jubilación de los funcionarios), la ley de huelga o la finalización de la reforma estructural de la caja de compensación, van mucho  más lentas, aunque siempre figuren en la agenda del gobierno. La eliminación de las subvenciones a los productos derivados del petróleo y la subida de la tarifa de la ONEE para suministros domésticos de agua y electricidad, en cuatro fases escalonadas, que inició su aplicación en verano de 2014, va en la misma línea de reducir los subsidios públicos.

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