Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Según la Secretaría de la OMC, la Federación de Rusia es la décima economía mundial, con un PIB nominal de unos 1.267 millardos de dólares EE.UU. en 2016. Es el país más grande del mundo; ocupa una octava parte de la superficie mundial habitada y posee una gran variedad de formas de terreno, con abundantes recursos minerales, energéticos, forestales e hídricos. Además, es el segundo productor de petróleo y gas del mundo y el cuarto de electricidad, y se ha convertido en una de las economías con mayor consumo de energía.  Las actividades petroleras aportan alrededor del 20% del PIB, y representan las dos terceras partes de las exportaciones de mercancías y alrededor de la mitad de los ingresos del Gobierno federal. La Federación de Rusia tiene una red ferroviaria bastante desarrollada, pero su red de carreteras es deficiente.

La economía rusa está relativamente diversificada. Los servicios comerciales son el sector que más contribuye a la producción, con una participación aproximada en el PIB del 66,8% en 2016, seguida de las industrias manufactureras; la explotación de minas y canteras; la construcción; y la agricultura y actividades conexas. La Federación de Rusia tiene uno de los mayores sectores manufactureros del mundo. Las principales industrias comprenden el petróleo y el gas, la minería, la transformación de piedras y metales preciosos, la construcción de aeronaves, la producción aeroespacial, la fabricación de armas y maquinaria militar, la ingeniería eléctrica, la producción de pasta de papel y papel, la industria del automóvil, el transporte, y la producción de maquinaria agrícola.

El producto interior bruto por actividad económica (a precios básicos) en  2016 se dividía en los siguientes componentes: Agricultura, ganadería, caza y silvicultura 2,6%; pesca 0,4%; explotación de minas y canteras 9,1%; industrias manufactureras 13,5%; suministro de electricidad, gas y agua 3,8 %; construcción 4,2 %  y servicios 66,8%.

El sector servicios se compone de actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler 18,1%; comercio al por mayor y al por menor 17,4 %; transporte y comunicaciones 7,6%; Seguridad Social de afiliación obligatoria 8,8 %; intermediación financiera 5,4%; servicios sociales y de salud 4,2 % y otros 1,6%.

Rusia es el noveno país más poblado del mundo, con unos 146,8 millones habitantes en 2016, así como 140 nacionalidades reconocidas y 40 grupos étnicos. Según los datos más recientes del Banco Mundial, pese a una disminución de la pobreza en los últimos años, en 2015 el 13,3% de la población seguía viviendo por debajo del umbral nacional de pobreza (frente al 17,8% en 2005). Ocupa el lugar 49 (entre 188 países) en el último índice de desarrollo humano (IDH) del PNUD.

La Federación Rusa se enfrenta a importantes retos demográficos, principalmente debido a las tasas de fertilidad relativamente bajas, las elevadas tasas de mortalidad prematura (especialmente entre los hombres)y la jubilación anticipada. Todos estos factores contribuyen a la disminución a largo plazo de la oferta de mano de obra. Además, se considera que existe un alto grado de desigualdad, y la desigualdad social regional apenas ha variado en el último decenio, pese a una mayor integración de los mercados laboral y de capitales y varios programas destinados a la convergencia. Esto se debe sobre todo a las grandes diferencias en recursos naturales entre las distintas regiones, la elección de los lugares de producción, legado de la época soviética, y una infraestructura deficiente en muchas regiones. No obstante, en promedio, la esperanza de vida en la Federación de Rusia, tanto para hombres como para mujeres, aumentó de 68,9 años en 2010 a 71,3 años en 2015, mientras que la tasa de crecimiento demográfico pasó del 0,02% en 2010 al 0,18% en 2016 (Información en línea del Servicio Federal de Estadísticas Estatales).

El 10 de noviembre de 2014, el Banco Central de Rusia adoptó un régimen de flotación cambiaria de jure y de facto, con intervenciones en el mercado de divisas para preservar la estabilidad financiera. La función principal del Banco Central, establecida en el artículo 75 de la Constitución, es proteger el rublo (Rub, la moneda nacional) y garantizar su estabilidad. La sostenibilidad del rublo se consigue manteniendo la estabilidad de los precios, que es el principal objetivo de la política monetaria. Otros objetivos del Banco Central son promover el desarrollo del sistema bancario, asegurar la solvencia del sistema nacional de pagos, y fortalecer los mercados financieros. La Federación de Rusia tiene un régimen cambiario libre de restricciones a los pagos y transferencias por transacciones internacionales corrientes.

El Estado sigue desempeñando un papel fundamental en el conjunto de la economía rusa, lo que es, en parte, legado del sistema soviético, pero también obedece a la dependencia de la extracción de recursos naturales y los monopolios naturales, que con frecuencia siguen en manos del Estado. Pese a que el número de empresas públicas ha disminuido en los últimos años, estas siguen representando alrededor de la mitad del PIB, y algunas de las más grandes ocupan una posición dominante en sectores clave como la banca, el transporte y la energía. Algunas empresas públicas se enfrentan con problemas de gobernanza. Las autoridades rusas están tomando medidas para mejorar la gestión empresarial y privatizar las empresas públicas, a fin de aumentar la productividad, la competencia y la eficiencia generales.

El Plan de privatización inicial 2014-2016 tenía como objetivo la retirada del Estado de todas las empresas públicas, excepto en el caso de los monopolios naturales y las empresas públicas de los sectores petrolero y de defensa. Sin embargo, aunque se han realizado algunas privatizaciones, la mayor parte de las transacciones importantes se han retrasado debido a la situación desfavorable del mercado. El Gobierno ha puesto en marcha un nuevo Plan de Privatización de activos 2017-2019 y las previsiones de privatización apuntan a VTB Bank, Russian Ralways y Russian Post aunque todavía no está cerrado ni hay informaciónes oficiales que lo confirmen.

El 4 de agosto de 2015, se estableció la Comisión Gubernamental de Sustitución de las Importaciones para aplicar la política estatal en materia de sustitución de las importaciones. Se trata de un organismo de coordinación encargado de velar por la coherencia de las medidas de los órganos ejecutivos federales y las de las autoridades y organizaciones locales, entre otras entidades. Ante las sanciones comerciales y la depreciación del rublo, el principal objetivo de la Comisión es promover la producción interna de determinados grupos y tipos de productos.

La sustitución de las importaciones se ha convertido en un factor clave de apoyo a la producción agrícola y de algunas industrias manufactureras, principalmente la producción de bienes de consumo (por ejemplo, productos alimenticios, productos químicos de uso doméstico, cosméticos, y medicamentos). También ha contribuido al aumento de la producción de bienes de inversión, como maquinaria y equipo electrónico. Esto a su vez ha reducido en cierta medida la dependencia de las importaciones de tecnología en los sectores productivos. La Comisión también trata de lograr que el equipo suministrado por proveedores a las empresas estatales y privadas que reciben financiación pública estén producidos en el país siempre que sea posible, lo cual requiere licitaciones restringidas, al menos en algunos casos.

En materia de compras públicas, el artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, permite dar prioridad a los bienes y servicios de origen ruso en determinados sectores, por motivos de seguridad nacional. No obstante, recientemente, el Gobierno Ruso aprobó el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, en virtud del cual se concede prioridad a los proveedores nacionales de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La nueva normativa es de carácter general e introduce una rebaja nominal del 15% del precio de toda oferta rusa, frente a los bienes o servicios de origen foráneo. El Ejecutivo de la Federación Rusa enmarca esta disposición normativa dentro de su política de sustitución de importaciones y apoyo a la localización de la producción en territorio de la Federación. Previamente a este decreto, se publicó el Decreto 719, que clasifica los productos industriales y determina cuáles están producidos en Rusia.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB por sectores en % 2014 2015 2016
Agricultura, silvicultura y pesca 4,2 4,6 2,6
Agricultura, caza y silvicultura 4,0 4,4 2,2
Pesca 0,2 0,3 0,4
Industria 32,1 32,6 30,6
Minería 9,1 9,8 9,1
Manufacturas 13,6 14,2 13,5
Electricidad, gas y agua 2,9 2,8 3,8
Construcción 6,5 5,9 4,2
Servicios 63,7 62,8 66,8
Comercio 16,1 15,8 17,4
Hoteles y restaurantes 0,9 0,9 0,9
Transporte y comunicaciones 7,4 7,3 7,6
Finanzas 4,9 4,3 5,4
Inmobiliario 16,9 17,4 18,1
Administración pública y seguridad social 8,5 8,1 8,8
Educación 2,8 2,6 2,8
Sanidad 3,9 4,1 4,2
Otros servicios Sociales 2,3 2,3 1,6
Total 100 100 100

Fuente: Rosstat

PIB por componente del gasto en % 2014 2015 2016
Consumo 72,5 73,1 77,4
Consumo Privado 53,4 53,6 56,1
Consumo Público 18,7 19,1 21
Instituciones Sociales sin ánimo de lucro 0,4 0,4 0,3
Formación bruta 21,1 20,7 15,5
Exportación Neta 6,6 8,3 7,1

Fuente: Rosstat 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Rusia ha dejado atrás la recesión económica gracias a la acertada combinación de políticas económicas aplicada que consiguió, primero, estabilizar la economía tras el doble shock producido por la caída de los precios del crudo (un 45% entre 2014 y 2015) y las sanciones económicas impuestas por las potencias occidentales. Así, aunque el PIB se contrajo un 3,7% en 2015, y en 2016 se redujo un 0,2 % (menos de lo previsto), se espera que crezca un 1,2% en 2017 y un 1,4% en 2018 (el BM incluso aventura un 1,9% para 2018 y 2019). Los sectores más dinámicos han sido y continúan siendo la producción industrial, transporte y agricultura.

Estas cifras de crecimiento, con ser una buena noticia, son insuficientes para un país emergente que debe cerrar la brecha de desarrollo que le separa de las economías más avanzadas. De hecho, el BM estima una tasa de crecimiento media de las economías emergentes de 3,4% en 2017.  Alcanzar un crecimiento más elevado pasa por conseguir un reparto más equitativo de la riqueza y por continuar mejorando el ambiente para los negocios (Rusia ocupa en 2017 el puesto 40 en el ranking global de la publicación “Doing Business” del BM, lo que supone una mejora respecto al puesto 51 en ese mismo ranking en 2016).

La ortodoxia económica seguida por Gobierno Ruso, quedó reflejada en las políticas adoptadas durante la crisis, que han incluido el mantenimiento del régimen de tipo de cambio flexible, incluso en los momentos de mayores ataques especulativos contra el rublo, que llegaron a situar el cambio a finales de 2015 en 1€=91,7 rublos, cuando en mayo de ese mismo año el cambio era 1€=55 rublos. La depreciación del rublo frente al euro y el dólar permitió que la caída en el valor de las exportaciones rusas fuera compensada en parte por una caída de las importaciones, de forma que la balanza comercial y la balanza por cuenta corriente, siguen arrojando saldos positivos.

Otras acciones adoptadas han sido moderadas medidas de estímulo económico, una política monetaria restrictiva, inyecciones en capital y apertura de líneas de refinanciación para los bancos que se vieron privados de la financiación internacional por las sanciones, así como recortes en partidas no esenciales del gasto público.

El efecto más negativo sobre la economía de las  sanciones aplicadas a Rusia por la anexión de Crimea en 2014 ha sido impedir financiarse en los mercados internacionales a las empresas públicas de petróleo y gas, además de a otras grandes corporaciones de titularidad pública. En su momento el Banco Central de la Federación Rusa sorteó el problema ofreciendo líneas de financiación alternativas, lo que generó confianza en su capacidad de estabilizar la economía, pero no cabe duda que la medida ha reducido drásticamente las inversiones en grandes proyectos. El National Wealth Fund (NWF) ruso, que cuenta con activos líquidos por un valor equivalente al 5% del PIB opera hasta cierto punto como aval de estas políticas, ya que el Gobierno puede recurrir a él en momentos de acuciantes necesidades de financiación.

Asimismo, para hacer frente a la inflación que provocó por la depreciación del rublo y, sobre todo, al shock de oferta producido por sus propias medidas de retorsión contra la Unión Europea y otros países occidentales (v.gr. prohibición de importaciones agroalimentarias frescos), también se pusieron en marcha políticas de sustitución de importaciones y de diversificación de suministradores, ganando cuota de mercado especialmente países de Oriente Medio, África y Sudamérica, en detrimento de los países europeos.

Tras el máximo de inflación del 15,5 % alcanzado en 2015, la tasa terminó en 2016 en un 5,4 % y en junio de 2017 se sitúa en el 4,1%.

El déficit público se situó en 2016 en 3,7% del PIB en 2016 y según estimaciones de FMI de un precio del barril del petróleo Ural de 42$, se reduciría hasta un 1,5% en 2017. El acuerdo alcanzado por Rusia y los países de la OPEP para congelar la producción mundial de petróleo, ha provocado un incremento del precio de barril de petróleo por encima de los 50$, lo que favorece la reducción del déficit público, a la vez que contribuye a la estabilidad del rublo, muy ligada a su evolución.

Las exportaciones rusas no petroleras se han visto favorecidas por la depreciación del rublo frente al euro y al dólar (de 1$=38,4R de media en 2014 a 1$=60,9R en 2015 y a 1$=63R en 2016). Los productos más favorecidos han sido los agroalimentarios, químicos, caucho y plásticos. Globalmente, sin embargo, el comercio exterior ruso ha ascendido a 423.281 millones de dólares en 2016, lo que supone una ligera disminución respecto al mismo periodo del año anterior. Las exportaciones en  2016 (258.448) sufrieron una disminución del 17% respecto al mismo período un año antes.

Las importaciones ascendieron a 164.833 millones de dólares en 2016, manteniéndose prácticamente al mismo nivel que en 2015. Los ingresos derivados del petróleo disminuyeron 1,6 veces hasta 14.100 millones de dólares entre enero y marzo de 2016.

A pesar de la disminución de los ingresos del petróleo, la balanza por cuenta corriente mejoró en 2015, hasta alcanzar un superávit 5,2% del PIB, debido a la contracción de las importaciones y la mejora en el déficit de la balanza de servicios. En 2016, este superávit se redujo hasta el 3% del PIB por la reducción del superávit de la balanza comercial por un mayor dinamismo de las importaciones, en especial, de bienes de equipo para las inversiones industriales alentadas por la depreciación del rublo y las ayudas. Esa misma tendencia al alza de las importaciones rusas se observa en los primeros meses de 2017.

El Gobierno sigue apostando por la ortodoxia económica y ha elaborado unos presupuestos para un horizonte temporal de tres años (2017-2019) que, en principio, priorizan la austeridad y la estabilidad macroeconómica (reducir el déficit público del 2,5% del PIB actual) frente al crecimiento económico, a pesar de las elecciones presidenciales del año que viene. Los cálculos están realizados sobre supuestos conservadores como un precio de 40$ el barril de petróleo, un tipo de cambio del rublo en torno a 70R=1$ y la permanencia de las sanciones internacionales. Se ha aprobado una regla presupuestaria para que todo ingreso público adicional debido a un precio del petróleo por encima de los 40$ de referencia, se acumulen en un Fondo de Reserva. El Gobierno también presupone un crecimiento económico poco ambicioso del 0,6% en 2017, de 1,7% en 2018 y 2,1% en 2019. En consecuencia, cualquier mejora en estos supuestos permitirá generar más capacidad de gasto que, de emplearse en educación e infraestructuras, podría conseguir doblar la cifra estimada de crecimiento económico anual. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS  2014 2015 2016
PIB
PIB (miles de millones de dólares a precios corrientes) 2.030 1.326 1.267
PIB (miles de millones de rublos a precios corrientes) 77.945 80.804 85.881
Tasa de variación real 0,6 -3,7 -0,7
INFLACIÓN
Media anual 7,8 15,5 7
Final de periodo 11,4 12,9 5,4
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 14 11 10
Fin de período 17 11 8,1
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en millones) 143,4 143,5 146,1
Población activa (en millones) 75,4 76,6 72,3
% Desempleo sobre población activa 5,3 5,3 5,8
SUPERÁVIT DEL SECTOR PÚBLICO
% de PIB 1,1 -2,4 -3,7
DEUDA PÚBLICA TOTAL
en millones de dólares 193.440 124.836 127.973
en % de PIB 10,4 10,1 10,1
EXPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares 374.037 309.716 258.448
IMPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares 216.146 164.906 164.833
SALDO B. COMERCIAL
En miles de millones de dólares 157,89 144,81 93,61
en % de PIB 7,78 10,92% 7,39%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En miles de millones de dólares 57,5 69 22,2
en % de PIB 2,8 5 1,8
DEUDA EXTERNA final período
en miles de millones de dólares 599,04 515,25 516,10
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en % del PIB 8.1 5.4 5.0
en porcentaje de exportaciones de bienes y servicios 1,4 1,4 -1,1
RESERVAS INTERNACIONALES
en miles de millones de dólares 418,88 364,70 385,29
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en miles de millones de dólares 69 -22 6
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR Y EL EURO
Final de periodo rublo/dólar  56,25 72,88 60,66
Media rublo/dólar 38,4 60,9 63,07
Final de periodo rublo/euro 68,34 91,7 63,81
Media rublo/euro 50,95 68,07 66,90

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Principales objetivos de política económica

La política económica en los últimos años se ha orientado principalmente a mantener la estabilidad de la moneda y el equilibrio fiscal y a contener la inflación. Una política fiscal conservadora permitió acumular un volumen considerable de recursos en el Fondo de Reserva y el Fondo de Bienestar Nacional, que se utilizaron, respectivamente, para la cobertura del déficit presupuestario y del Fondo de Pensiones.

El Presidente Putin señaló como aspectos básicos de la política económica durante su mandato:

• Reindustrialización, seleccionando una serie de sectores prioritarios, entre ellos farmacéutico, aeronáutico, tecnologías de la información y nanotecnologías.
• Reducción del peso del estado en la economía, continuando con el plan de privatización de empresas estatales tan pronto la coyuntura del mercado lo haga posible.
• Obtención de recursos a largo plazo para financiar los grandes proyectos, especialmente en el sector de infraestructuras, que permitan apoyar un crecimiento sostenido y una reducción de la dependencia de las materias primas. Será necesario atraer un volumen cuantioso de inversión extranjera, lo que requiere una mejora considerable del clima de inversión y de negocios en general.

También se mantiene la línea de modernización y diversificación de la economía, concretada en un plan de 10 puntos propuesto por Medvédev y que incluía como aspectos principales la reducción de los impuestos sociales, el incremento de la eficiencia del gasto presupuestario, reducción de la corrupción y aumento de la protección a los accionistas minoritarios de las empresas. No obstante, su impacto ha tenido un efecto limitado.

La adhesión a la OMC facilitará en el medio plazo un conjunto de reformas y una serie de adaptaciones y ajustes en la legislación rusa para armonizarla con la normativa de este organismo. No obstante, el camino no será fácil y llevará su tiempo como ya se está observando. Actualmente con el relativo distanciamiento entre los EEUU y la UE ante el conflicto existente en Ucrania, se están llevando a cabo en la Federación Rusa ciertas medidas para la sustitución de importaciones y se está fomentando una cierta deriva proteccionista a nivel general, como contrapeso de las sanciones económicas impuestas.

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Previsiones macroeconómicas

La economía rusa retomó la senda del crecimiento en el último semestre de 2016 y se espera que se mantenga en unos niveles moderados entre el 1% y el 2% anual en años sucesivos. La previsiones para 2017 apuntan un crecimiento anual del 2,1%, seguido por una tasa del 1,7% en 2018 y de 2,1% en 2019. La inflación media anual tenderá a disminuir hasta un 5% en 2017 y un 4,6% en 2018 inflación. La balanza por cuenta corriente continuará arrojando crecientes superávits (69.300 millones de $ en 2017 y 81.000 millones de $ en 2018), resultado de una recuperación del valor de las exportaciones, por la tendencia al alza de los precios del petróleo y del gas.

El FMI prevé que el déficit público disminuya en los próximos años (-1,5% del PIB en 2017, -1,2% del PIB en 2018 y -0.3% del PIB en 2019), según avance el proceso de consolidación fiscal, con una disminución progresiva el gasto público en términos de PIB. La deuda externa pública se incrementará ligeramente en los próximos años, pero continuará siendo muy baja (4,5% del PIB en 2017;  5,3% en 2018 y 5,8% en 2019).

La deuda externa privada es mucho más elevada que la pública y se prevé una ligera disminución en los próximos años (28,9%en 2017, 27,8 % en 2018 y 27,0% en 2019).

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en los últimos años ha sido marcadamente conservadora y de carácter ortodoxo, intentando conseguir siempre un cierto equilibrio presupuestario o déficits por debajo del 0,5% del PIB.

La austeridad, en lugar del crecimiento económico, es concretamente lo que prioriza el presupuesto vigente, que recupera el horizonte temporal de tres años -de 2018 a 2019- haciéndolo más estable y previsible.

El presupuesto está calculado sobre la base de supuestos muy conservadores como un precio del petróleo de 40 dólares barril, un tipo de cambio de 1=70 rublos, el mantenimiento de las sanciones y unas tasas de crecimiento económico entre el 0,6% y el 2,1%. Adicionalmente, se establece un límite legal al gasto del presupuesto federal.

A pesar de la fuerte dependencia de la economía rusa del petróleo, con el objetivo de disociar progresivamente la evolución económica de las variaciones en los precios internacionales de éste, el Gobierno ha establecido una regla fiscal en virtud de la cual, todo ingreso adicional a los 40$/barril estimados y se ingresará en un Fondo de Reserva para gasto social.

Precisamente, está previsto que se fusionen el Fondo de Reserva y el Fondo de Bienestar Nacional, en un único fondo para el 1 de febrero de 2018. El Gobierno ha venido recurriendo a este este segundo, que llegó a acumular activos equivalentes al  5% del PIB, para sanear al sistema bancario y proporcionar líneas de financiación a los bancos y grandes empresas públicas que se habían quedado sin en recurso a los mercados internacionales, por las sanciones.

Las previsiones presupuestarias de partida del presupuesto 2017-2019 son las siguientes: 

2017 2018 2019
Evolución PIB 0,6% 1,7% 2,1%
Ingresos (M$) 241.000 245.000 248.000
Gastos (M$) 291.800 280.300 268.100
Saldo % PIB -3,2 -2,2 -1,2
Precio del petróleo $/b 40 40 40
Tipo de cambio $/R 70 70 70

La primera mitad de 2017 arroja datos positivos de cumplimiento presupuestario, ya que se ha registrado un déficit de tan solo un 1,2% del PIB y se espera que no supere los 2,1% del PIB a finales de año.

El Gobierno también ha aprobado los parámetros fundamentales del presupuesto 2018-2010, según los cuales el déficit presupuestario se reducirá hasta el 0,8% del PIB en 2020. La principal fuente de financiación del déficit prevista será la colocación de deuda pública en el mercado interno. A pesar del gran peso del sector público en la economía (en torno al 70% del PIB), el programa de privatizaciones no es ambicioso, estimándose unos ingresos de 700M$ aproximadamente en ese periodo.

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Política monetaria

El objetivo de la política monetaria es el control de la inflación y el instrumento fundamental utilizado por el Banco Central es el tipo de cambio de referencia.

La Ley del Banco Central de Rusia establece la independencia respecto a otros organismos estatales. Esta independencia está matizada por el hecho de que el Banco Central de la Federación Rusa (BC), elabora y aplica la política monetaria y financiera en cooperación con el gobierno, preparando anualmente un documento con las directrices básicas para los siguientes tres años, que son examinadas por el Consejo de Ministros y la Duma. Los supuestos de estas directrices son coherentes con las previsiones económicas del gobierno.

Los instrumentos con los que cuenta el BC, que figuran asimismo en la citada Ley, son los siguientes:

• tipo de refinanciación básico
• requisitos de reserva
• operaciones de mercado abierto
• refinanciación de entidades crediticias
• intervenciones en el mercado de divisas
• fijación de objetivos de oferta monetaria
• restricciones cuantitativas
• emisión de bonos

La importante depreciación del rublo a partir de 2014 tuvo un importante impacto sobre la inflación que repuntó hasta el 11,4% en 2014 , alcanzó un máximo del 15,5 % en 2015. No obstante,  se logró controlar y la tasa terminó en 2016 en un 5,4 %. La desaceleración de precios continuó en la primera parte del año y en junio de 2017 se situó en el 4,1%, lo que permitió que el Banco Central recortara el tipo de interés de referencia del 10% al 9%. Sin embargo, se espera una tendencia al alza de precios en la segunda parte del año, como consecuencia de la depreciación del rublo y una cierta reactivación del consumo.

El Banco Central de la Federación Rusa aplicó durante la crisis una política monetaria ortodoxa, que ha recibido reconocimiento internacional, por sus buenos resultados. Ésta consistió, básicamente, en: 1) mantenimiento de la flexibilidad en el tipo de cambio a pesar de la fuerte devaluación del rublo, 2) aplicar una política monetaria restrictiva a través del tipo de interés y 3) expansión de liquidez en divisas mediante la creación de una ventanilla blanda ad hoc. Por otro lado, el Gobierno puso en marcha un plan anti-crisis a través de un programa de recapitalización destinado a la banca y asignó partidas del gasto con cargo a una revisión del presupuesto de 2015 para destinarlas a sectores prioritarios.

La actuación del Banco Central posibilitó la estabilización de la economía, aumentar su competitividad a través de la depreciación del tipo de cambio; una considerable disminución de los pasivos que la banca tenía en divisas (el 90% de la deuda externa se encontraba en manos del sector privado), así como el saneamiento de las instituciones financieras que supervisa

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Los principales objetivos a medio y largo plazo son:

-      Reducción del déficit comercial no energético al 6-7% del PIB.

Modernización y diversificación de la economía, a través de la mejora del clima de inversión.

Obtención de recursos a largo plazo para la construcción de infraestructuras prevista en el programa de modernización.

Reducir el tiempo necesario para la conexión a la red de 281 días a 45 en 2015 y 40 en 2020.

Retomar el plan de privatizaciones que quedó aparcado porque la coyuntura económica no es propicia.

Desarrollo de una política rusa de apoyo a la exportación.

Desarrollo de una política de apoyo a la PYME

Profundizar en las políticas de autoabastecimiento y sustitución de importaciones. 

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