Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Estructura del PIB por componentes del gasto.

Por el lado del gasto, en 2016 el consumo privado destacó como motor de la actividad económica de EE UU, con una aportación del 68,8% al Producto Interior Bruto estadounidense. La inversión privada y el sector público, tanto consumo como inversión, representaron un 16,4% y 17,5% del PIB, respectivamente.

En el año 2016, las exportaciones descendieron ligeramente. El déficit comercial disminuyó en este último año debido a la mayor caída de las importaciones. Las exportaciones supusieron un 11,9% del PIB, mientras que las importaciones representaron un 14,7% del PIB.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)2013201420152016
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO1,31,21,00,9
AGRICULTURA----
GANADERÍA----
SILVICULTURA Y PESCA----
INDUSTRIAL20,220,319,518,9
MINERÍA2,72,81,81,4
MANUFACTURAS12,212,112,011,7
CONSTRUCCIÓN3,73,94,14,2
ELECTRICIDAD Y AGUA1,61,61,61,6
SERVICIOS78,478,579,680,2
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO2,92,93,03,0
INFORMACIÓN4,74,64,74,8
COMERCIO11,811,812,011,8
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES2,82,82,93,0
BANCA Y SEGUROS6,87,27,27,3
EDUCACIÓN Y SANIDAD8,28,28,38,5
SERVICIOS PROFESIONALES11,811,912,212,4
INMOBILIARIO12,912,913,113,3
ARTE Y ENTRETENIMIENTO1,01,01,01,1
ADMINISTRACIONES PÚBLICAS13,313,113,012,9
OTROS SERVICIOS2,22,22,22,3
TOTAL:100,0100,0100,0100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO PRIVADO68,168,168,168,8
INVERSIÓN (FBCF) PRIVADA16,216,717,116,4
CONSUMO E INVERSIÓN PÚBLICOS18,718,117,817,5
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS13,613,612,511,9
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS-16,6-16,5-15,4-14,7
TOTAL:100,0100,0100,0100,0
Fuente: Bureau of Economic Analysis
Última actualización: julio 2017

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía consigue su semestre de mayor crecimiento en tres años a pesar del desastre provocado por el paso de los huracanes Harvey e Irma. El PIB real se expandió un 3,0% (tasa anual) el último trimestre, liderado por las ganancias constantes en los gastos de consumo en bienes duraderos, el aumento del gasto en equipos y la inversión en inventarios. En los últimos cuatro trimestres, el PIB real aumentó un 2,3%, cerca de su ritmo promedio de los últimos cinco años.

El comercio exterior tuvo una modesta contribución positiva al crecimiento, consolidando su buen comportamiento después del mal desempeño del mismo en el último trimestre de 2016. Las exportaciones aumentaron un 2,3% liderado por los servicios (4,1%). Por su parte, las importaciones cayeron un -0,8%. De este modo, se consolida el relativamente buen comportamiento del sector exterior con tres trimestres consecutivos positivos. El déficit acumulado en los nueve primeros meses del año se situó en 406.208 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual del 9,6%.

Después de un comienzo de año negativo, la inversión consiguió revertir el dato del primer trimestre y obtiene dos trimestres consecuvito positivos destacando el crecimiento del 6,0% durante el tercer trimestre. Estos datos se apoyan en el fuerte incremento de la inversión en bienes de equipo y software que, tras cuatro trimestres consecutivos cayendo desde el último trimestre de 2015 hasta el tercero de 2016, ha encadenado cuatro trimestres consecutivos creciendo, destacando el 8,8% del segunto trimestre y el 8,6% del tercer trimestre. En cambio, la inversión en infrastructuras retrocedió un -5,2% y la inversión residencial un -6,0% durante el tercer trimestre de 2017.

En términos de contribuciones, el consumo privado sumó 1,6 puntos al crecimiento, principalmente derivado del consumo de bienes (0,9 pp). La inversión hizo lo propio por valor de un punto, aunque la mayor parte de esta contribución proviene del cambio de existencias que significó el 70% del total de la inversión. El sector exterior, por su parte hizo que el PIB se incrementara en cuatro décimas y la inversión del sector público cerró el tercer trimestre neutro al crecimiento a pesar de la disminución registrada.

El IPC en el mes de septiembre de 2017 se se incrementó en cinco décimas. Así, la variación interanual se situó en el 2,2% reflejando el incremento de los precios de la energía como consecuencia del paso de los huracanes Harvey e Irma por los estados de Texas y Florida, respectivamente. En cambio, la inflación subyacente, aquélla que excluye los precios de los alimentos y la energía, se mantuvo en una variación interanual en el 1,7%. El índice de precios de la energía aumentó un 6,1% en septiembre, lo que sitúa la tasa interanual en 10,1%. El precio de la vivienda, medido por el índice S&P/Case Shiller 20-City Composite no desestacionalizado subió un 0,54% en septiembre, dejando la tasa de variación interanual en el 6,07%.

El desempleo bajó al 4,1 por ciento, el más bajo desde 2000, con un aumento del empleo no agrícola de 261.000 puestos, después de revisar positivamente el dato del mes anterior de la pérdida inicialmente anunciada de 33.000 empleos a la creación de 18.000 puestos nuevos. El dato más negativo provino de la evolución de los salarios ya que el crecimiento de la remuneración por hora se situó en el 2,4%, por debajo de la previsión del 2,7% y también del 2,8% obtenido el mes anterior.

Según los datos publicados por la Congressional Budget Office, el cierre provisional del año fiscal 2017, que terminó en septiembre, resultó en un aumento del 1% de los ingresos y de un 3% de los gastos con lo que el año cierra con un aumento del déficit de 82.000 millones de dólares hasta los 688.000 millones de dólares. Según el Tesoro estadounidense, la deuda del Gobierno Federal en manos del público al cierre de este informe ascendía a 14,751 billones de dólares. El volumen de deuda total emitida se situó en los 20.442 billones de dólares. La diferencia entre ambas cifras estriba en las tenencias de deuda de la Fed y otras instituciones públicas.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2013201420152016
PIB real (miles de millones USD, a precios constantes de 2009)15.612,216.013,316.471,516.716,2
PIB (MM USD, a precios corrientes)16.691,517.427,618.120,718.624,5
Tasa de variación real (%)1,72,62,91,5
Tasa de variación nominal (%)3,34,44,02,8
INFLACIÓN
Media anual (%)1,51,60,11,3
Fin de período (%)1,70,80,72,1
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)0,1250,1250,1460,521
Fin de período (%)0,1250,1250,375 0,750
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 317.292320.087321,368324.304
Población activa (x 1.000 habitantes)155.389155.922157,833158.968
% Desempleo sobre población activa7,46,24,94,7
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -4,1-2,8-2,4-3,2
DEUDA PÚBLICA
en M USD17.351.97118.141.44418.922.179 
en % de PIB101.8102.4101.8 
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M USD 1.592.0021.633.9861.510.7571.455.704
% variación respecto a período anterior2,02,6-7,5-3,6
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M USD2.294.2472.385.4802.272.6122.208.211
% variación respecto a período anterior-0,54,0-4,7-2,8
SALDO B. COMERCIAL
en M USD-702244-751.494-761.855-752.507
en % de PIB 4,214,314,204,04
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M USD-349.543-373.800-434.598-451.685
en % de PIB-2,1-2,1-2,4-2,4
DEUDA EXTERNA
en M USD16.487.77117.258.05417.710.43518.025.120
en % de PIB98,899,097,796,8
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en M USDn.d.n.d.n.d.n.d
en % de exportaciones de b. y s. n.d. n.d. n.d.n.d
RESERVAS INTERNACIONALES
en M USD145.740130.047128.135 
en meses de importación de b. y s.n.d.  n.d.n.dn.d
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual1,321,331,111,11
fin de período1,371,231,081,05
Fuentes: Bureau of Economic Analysis, Bureau of Labor Statistics, Federal Reserve, Treasury Bulletin
Última actualización:  julio 2017

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Principales objetivos de política económica

Donald J. Trump ha sido elegido presidente con la promesa de dar un giro radical a la orientación de la política económica. No solo respecto a la aplicada por la administración anterior, sino también con algunos de los principios básicos de la filosofía de política económica estadounidense desde la posguerra.

Este giro se asienta en un diagnóstico de la situación económica que atribuye los problemas de empleo y de desigualdad a, por un lado, la permisividad frente a la competencia desleal y la inmigración del exterior y, por otro, a la excesiva injerencia de la administración en la actividad privada. De este modo, existe una disruptiva visión neoproteccionista que combina con la tradicional línea con la política económica republicana de las últimas cuatro décadas de reducir el tamaño y la influencia de la administración federal. Así, la reducción estimada en el crecimiento del PIB potencial (desde el 3% hasta el 2%), el estancamiento de la renta salarial mediana en términos reales o el descenso de las tasas de actividad y de empleo se atribuyen a la intervención del Estado y a la desindustrialización causada por el aumento de las importaciones desde países como China o México, en ocasiones facilitada por la deslocalización de empresas multinacionales estadounidenses.

La estrategia de política económica de la nueva administración tiene 4 ejes básicos: la utilización de la política comercial para proteger la producción y el empleo doméstico, la desregularización de la economía, una ambiciosa reforma tributaria y un fuerte incremento de la inversión en infraestructuras.

Durante los primeros meses de la nueva administración, se ha formalizado la salida del acuerdo de libre comercio entre países ribereños del Oceano Pacífico, el Trans-Pacific Partnership (TPP), se ha iniciado el proceso de renegociación del Acuerdo de Libre comercio de América del Norte o North America Free Trade Agreement (NAFTA), se han lanzado varios estudios para investigar las causas del déficit comercial y se han multiplicado los procedimientos de defensa comercial utilizando la amplia discrecionalidad legal existente (incluso se han abierto expedientes basándose en criterios de seguridad nacional). Sin embargo, no se han cumplido las amenazas más agresivas de la campaña como la designación de China como manipuladora de mercado o la imposición de aranceles prohibitivos a México y otros países. Por último, las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Estados unidos, el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), se han congelado.
 
La reforma fiscal apunta hacia una revisión en profundidad del impuesto de sociedades y del impuesto sobre la renta, con el objeto de, en aras de hacer la economía americana más competitiva, realizar una significativa reducción de los tipos impositivos acercándolos a la media mundial, llevar a cabo una simplificación de la regulación tributaria y repatriar el dinero que las empresas generan fuera del país. En el caso del impuesto de sociedades se ha anunciado una bajada sustancial del tipo de gravamen del 35% al 20% y la exención de los beneficios obtenidos fuera de EEUU para incentivar su repatriación. En la imposición sobre la renta se pretende reducir los tramos del IRPF de siete a tres (12%, 25% y 35%) dejando abierta la posibilidad de un cuarto tramo (actualmente el tipo máximo es del 39,6%), duplicar la deducción mínima obligatoria a 24.000$ para familias y 12.000$ para individuos, modernizar los regímenes tributarios específicos para ciertos sectores productivos y armonizar el tratamiento de las entidades pass-through, empresas o sociedades de inversión cuyos accionistas tributan ahora por renta, con el tipo del impuesto de sociedades. Se pretende aprobar la reforma impositiva antes de fin de año.

Respecto al ambicioso programa de infraestructuras aún no ha sido anunciado ningún plan con detalles sobre su funcionamiento. No obstante, ante la dificultad de conseguir el apoyo del congreso para un aumento de gasto federal, la idea es movilizar financiación privada para la inversión en infraestructuras, utilizando incentivos fiscales y tratando de reducir las trabas administrativas para la realización de los proyectos.

Por último, el objetivo de reducir el peso de la administración federal en la economía estadounidense se ha llevado a cabo hasta el momento mediante la dilación del nombramiento de los altos cargos de los departamentos y agencias federales. Cabe destacar las propuestas presentadas recientemente para dar fin a la política de apoyo a las energías renovables en el país. Por un lado, la Enviromental Protection Agency (EPA) anunció en octubre la propuesta de poner fin al Clean Power Plan que instauró la administración Obama y, por otro, el Departamento de Energía ha propuesto subsidiar las plantas nucleares y de carbón por su contribución a mantener la seguridad de suministro de la red eléctrica.

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Previsiones macroeconómicas

El Fondo Monetario Internacional, en la revisión de las previsiones de crecimiento con ocasión de los Annual Meetings celebrados en Washington DC en octubre de 2017 ha revisado al alza el crecimiento de EE: UU. desde el 2,1 al 2,2% en 2017 y hasta el 2,3% para 2018. En cuanto al desempleo, las previsiones lo sitúan en el 4,4% al cierre de 2017 y 4,1% para el año siguiente. Por otro lado, sus predicciones sobre la inflación sitúan el IPC en el 1,7% en 2017 y el 1,9% en 2018. Respecto al sector exterior, el organismo prevé un déficit por cuenta corriente del -2,4% del PIB en 2017 y del -2,6% en 2018.

En el Economic Outlook de la OCDE de junio 2017 se estima un crecimiento de la economía estadounidense en 2017 del 2,1%. La estimación de crecimiento para 2018 se eleva hasta el 2,5%.

Las últimas previsiones de crecimiento de la Reserva Federal para la economía americana se sitúan en el 2,4% para 2017 y 2,1% para 2018. En cuanto a la tasa de desempleo para 2017 la FED estima que se encontrará en 4,3 y 4,1% para el siguiente año. Por último, la inflación se acercará al objetivo en 2017 y 2018, con tasas del 1,6 y 1,9% respectivamente.

La Comisión Europea es el organismo más optimista en cuanto al desempeño de la economía americana. En sus previsiones la CE sitúa el crecimiento del PIB en el 2,3% en 2017 y en 2,2% en 2018. La inflación, por su parte estará en el 2,4 y 2,5 para 2017 y 2018, respectivamente. Por otro lado, el déficit por cuenta corriente en porcentaje del PIB ascenderá al 3,0% en 2017 y al 3,5% en 2018.

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Política fiscal y presupuestaria

La Gran Recesión provocó una respuesta agresiva de la política fiscal para tratar de estabilizar la economía. Junto con el deterioro derivado de los estabilizadores automáticos, esta expansión fiscal produjo un fuerte aumento del déficit presupuestario federal. Aunque la recesión se superó a mitad de 2009, la reducción del déficit ha sido muy gradual, en un entorno en el que no se ha aplicado el procedimiento presupuestario normal, dadas las discrepancias entre los dos principales partidos.

Para el año fiscal 2008, la Congressional Budget Office (CBO) presentó un déficit de 454,8 millardos de dólares, 276 millardos más que el año anterior, incrementado en gran medida por las medidas de estímulo para amortiguar los efectos de la crisis. Este déficit supuso el 3,2% del PIB, que casi triplicó el 1,2% de 2007.

En el año fiscal 2009, el déficit fue de 1,4 billones de dólares, el 10% del PIB. Los ingresos cayeron en más de un 17% debido principalmente al descenso en la recaudación del impuesto de sociedades (un 54%) y los gastos se incrementaron en un 18%. La mayor parte de este incremento procede de los fondos del Troubled Asset Relief Program (TARP) y de los sistemas de cobertura médica Medicare y Medicaid. Los gastos en defensa aumentaron un 7,1%.

La CBO declaró un déficit de la Administración federal para el año fiscal 2010 (desde octubre 2009 a septiembre 2010), de 1,3 billones de dólares, 122 millardos inferior al alcanzado en el año anterior. Este déficit supone el 8,9% del PIB.

Durante el año fiscal 2011 (desde octubre de 2010 a septiembre de 2011) la Administración Federal incurrió en un déficit presupuestario de 1,29 billones de dólares, casi la misma cantidad que la registrada en el año 2010. Sin embargo en términos relativos supone una reducción y se sitúa en el 8,4% del PIB, debido al mayor crecimiento registrado.

En el año fiscal 2012 (desde octubre de 2011 hasta septiembre de 2012), el déficit presupuestario ascendió a 1,089 billones de dólares, un 10,2% menos que en el año fiscal 2011. La CBO estima esa cifra en 1,1 billones de dólares. Como porcentaje del PIB, el déficit ha bajado del 8,4% al 6,8% en el año fiscal 2012. 

En 2011 se aprobó la Budget Control Act, con el objetivo de alcanzar la consolidación fiscal a medio y largo plazo. En esta ley se contemplaba un recorte automático del gasto a partir del 1 de enero de 2013 en el caso de que no se llegara a un acuerdo en plazo de reducción del déficit de 1,2 billones de dólares en un período de 10 años. Ante la falta de acuerdo, en 2013 se puso en marcha el citado recorte automático del gasto (sequestration).

En el año fiscal 2013 (octubre a septiembre) la Administración Federal incurrió en un déficit presupuestario de 680 millardos de dólares, un 37,5% menos que en el año fiscal 2012 (1,09 billones de dólares, un 10,21% inferior al del 2011).

En el año fiscal 2014 (octubre a septiembre) la Administración Federal incurrió en un déficit presupuestario de 483,33 millardos de dólares, un 29% menos que en el año fiscal 2013 (680 billones de dólares, un 37,5% inferior al del 2012). Como porcentaje del PIB, el déficit ha bajado del 6,8% en 2012 al 4,1% en 2013 y al 2,8% en al año fiscal 2014. En este último ejercicio se ha acelerado el ritmo de reducción del déficit, gracias a los efectos de las medidas impositivas sobre los ingresos y a un crecimiento algo más moderado en los gastos.

En el año fiscal 2015 (octubre a septiembre) la Administración Federal incurrió en un déficit presupuestario de 483,33 millardos de dólares. Como porcentaje del PIB, el déficit ha bajado del 4,1% en 2013 al 2,8% en 2014 y al 1,8% en al año fiscal 2015. En este último ejercicio se ha acelerado el ritmo de reducción del déficit, gracias a los efectos de las medidas impositivas sobre los ingresos y a un crecimiento algo más moderado en los gastos.

El déficit total federal del año fiscal 2016, que terminó en septiembre, quedó en 587,4 millardos de dólares, el 3,2% del PIB. De este modo, como se esperaba, 2015 fue el último año de la senda descendente en el déficit público.

La política fiscal de la nueva administración se ha ido dibujando en los últimos meses a partir de diferentes documentos publicados por la Casa Blanca. En primer lugar, la propuesta de reforma del sistema impositivo contempla una bajada significativa de los tipos sobre las rentas empresariales desde el 35% al 15%, además de un incentivo para la repatriación de beneficios y una simplificación del esquema impositivo de las rentas personales pasando de los siete tramos actuales a tres y  reduciendo el tramo más alto hasta el 35%.

Por otro lado, la Oficina de Gestión y Presupuesto ha publicado la propuesta de presupuesto de la Casa Blanca para el año fiscal 2018, que sitúa la seguridad, la inmigración y el control fronterizo como ejes centrales de su política. En términos macroeconómicos, el presupuesto pretende lograr erradicar el déficit federal en la próxima década y reducir la deuda hasta el 60% del PIB. No obstante, dado que las leyes presupuestarias tienen que aprobarse en el Senado con una mayoría de 60 senadores, es muy probable que el presupuesto final acabe siendo el producto de una negociación.

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Política monetaria

La política monetaria en los EE. UU. es diseñada y ejecutada por la Reserva Federal. La Reserva Federal es un organismo público-privado independiente del ejecutivo y está compuesta por el Board of Governors y por los Bancos Regionales de la Reserva Federal.

El Board of Governors es una agencia pública de EE.UU. cuya sede se encuentra en Washington, DC. Está formada por siete miembros que son nombrados por el Presidente de EE.UU., con consejo y consentimiento del Senado, por un plazo de 14 años. Los nombramientos son escalonados, uno cada dos años, de modo que ningún Presidente o Senado, pueda manipular la composición del mismo. El presidente del Board of Governors es nombrado por el Presidente de EE.UU. por un plazo de 4 años, con posibilidad de reelección, hasta un máximo de 14 años. Normalmente, la mayoría de miembros del Board of Governors provienen de los sectores académico, bancario y d elos mercados de valores.

Dos veces al año, el Board of Governors debe remitir al Congreso un informe sobre el estado de la economía y la dirección de la política monetaria y su presidente debe prestar declaración sobre este informe.

Los Bancos Regionales de la Reserva Federal, el lado privado de la institución, son doce: Boston, Nueva York, Filadelfia, Cleveland, Richmond (Virginia), Atlanta, Chicago, St. Louis, Minneapolis, Kansas City (Misuri), Dallas y San Francisco.

La principal función de la Reserva Federal es asegurar el correcto funcionamiento del sistema monetario y para ello asume las siguientes funciones:

Tiene el monopolio de la impresión de moneda. Actúa como banco de los bancos, participando en las transacciones de éstos como proveedor de dinero en efectivo y como cámara de compensación. Asimismo, los bancos poseen depósitos o saldos en la Fed, tanto saldos de compensación, como las reservas obligatorias.  Es la encargada de controlar la oferta monetaria y lo hace a través de tres instrumentos: los requerimientos de reservas, la tasa de descuento y las operaciones de mercado abierto.

Principales instrumentos de política monetaria

Los coeficientes de reservas legales: los bancos están obligados a mantener una cantidad de fondos en forma de reservas para satisfacer salidas inesperadas de dinero. Los bancos pueden mantenerlas en efectivo o como depósitos en la Reserva Federal.   Operaciones de mercado abierto: se trata de la herramienta más frecuente y efectiva de la Fed para modificar la oferta monetaria. La operación es sencilla: mediante la compra de valores del Estado nacional en el mercado inyecta dinero en la economía y mediante su venta detrae liquidez del sistema. Para ello el FOMC emite directivas al securities trading desk del Banco de la Reserva Federal de Nueva York indicándole las operaciones a realizar. El precio de estos valores se determinará en el mercado, en función de la oferta y la demanda. Control del tipo de interés a través de la gestión del “federal funds rate: se trata de otra herramienta a disposición de la Fed que le permite influir directamente sobre el tipo de interés y, a través de éste, en el nivel de actividad de la economía.   Cambios en el tipo de descuento: los bancos pueden pedir prestadas reservas directamente a la Fed en su ventanilla de descuento y la tasa de descuento es el tipo de interés al que la Fed presta ese dinero. El Board of Directors establece estos tipos, aunque está sujeto a la revisión del Federal Reserve Board. Operaciones con moneda extranjera: las compras y ventas de moneda extranjera se realizan a través del FOMC en cooperación con el Tesoro, que tiene la responsabilidad en este tipo de operaciones. La FED no tiene objetivos de tipo de cambio, ni niveles deseados para el precio del dólar, sino que, actúa para contrarrestar movimientos desordenados en los mercados de divisas, como movimientos especulativos que pueden crear problemas en el funcionamiento de este mercado o en los mercados financieros.

Las operaciones de mercado abierto son dirigidas por el FOMC, el Comité Federal de Mercado Abierto, que está formado por los siete miembros del Board of Governors, el director del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y cuatro presidentes del resto Bancos Regionales de la Reserva Federal (estos últimos son elegidos de forma rotatoria, por el plazo de un año).  

El FOMC se tiene que reunir al menos cuatro veces al año, aunque por lo general se reúne unas ocho veces. En cada una de estas reuniones regulares el Comité vota sobre la política monetaria que se llevará a cabo hasta la siguiente reunión. Debido a la confidencialidad de la información tratada, la asistencia a las reuniones se limita a los miembros del FMOC, los presidentes de los bancos de la Reserva Federal que no son miembros del FOMC, el jefe del System Open Market Account y un reducido número de personal del Board of Governors y del Reserve Bank.

En estas reuniones, cada uno de los miembros del FOMC y los presidentes de los bancos de la Reserva Federal expresan su punto de vista sobre el estado y las perspectivas de futuro de la economía y, en consecuencia, la dirección que debe seguir la política monetaria. Tras esa primera intervención, cada uno de los participantes hace una serie de recomendaciones de política monetaria más explícitas. Finalmente el Comité debe alcanzar el consenso sobre cuál debe ser la política monetaria, que se incorporará a una directiva para el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, ya que éste es el banco que ejecuta las transacciones del sistema de cuentas de mercado abierto.

La política monetaria de la Reserva Federal durante los años de la crisis fue de carácter ultra-expansivo y no convencional, con el suministro de liquidez a contrapartidas bancarias y no bancarias, la compra de importantes volúmenes de deuda pública y el mantenimiento de los tipos de interés entre el 0% y el 0,25%. Tras el programa de compra de deuda pública de la FED, por valor de 600 millardos de dólares hasta junio de 2011, se puso en marcha un programa para cambiar la composición de la cartera de deuda, que vencía el 30 de junio de 2012. La FED compró 400 millardos de dólares de títulos a largo plazo y vendió el mismo importe de títulos a corto plazo. La FED prorrogó esta operación twist hasta finales de 2012 por importe de 267 millardos de dólares y puso en marcha una tercera fase de expansión cuantitativa (QE3) en 2013 por importe de 85.000 millones de dólares mensuales, sin límite temporal. El compromiso de la FED ha sido continuar con esta política expansiva hasta reducir la tasa de paro al 6,5%. En 2014 la FED comenzó a reducir los estímulos monetarios de forma gradual, acabando con su programa de compra de activos en octubre de 2014. En el año 2015, la atención de la FED se encaminó hacia la normalización monetaria, es decir, a subir los tipos de interés de referencia. La primera subida se produjo en diciembre de ese año desde los 0,125 a los 0,375, a lo que siguió una nueva subida el primer mes de 2016 hasta el 0,5%, nivel que se mantuvo hasta diciembre de ese mismo año. De esta forma, a finales de 2016 se aceleró la normalización de la política monetaria de la FED a través de la subida de los tipos de interés que alcanzarían el 1,25% en junio tras varias modificaciones en los primer meses de 2016.
 
Por otro lado, la FED ha expresado su intención de reducir progresivamente su balance que llegó a situarse en 4.5 billones de dólares después de dar por cumplidos los objetivos de crecimiento y empleo. Sin embargo, la tasa de inflación, que ha sorprendido a la baja en  los últimos meses, se encuentra lejos del objetivo del 2% tanto el índice general como en el componente subyacente. En este ámbito, se espera que el organismo reduzca su balance en 50.000 millones de dólares al año dejando de reinvertir un porcentaje creciente de los reembolsos de principal de los bonos que vencen.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Las principales propuestas de la Administración Trump y que marcaron su campaña electoral se pueden resumir en los siguientes puntos:
 
•    Reforma del sistema de inmigración:
 
La reforma migratoria es uno de los puntos que generan más conflicto del programa político de la nueva Administración. A los pocos días de tomar posesión del cargo se prohibió la entrada de los nacionales de algunos países musulmanes por entenderse que eran un peligro para la seguridad nacional y suponían una amenaza. Esta medida fue paralizada por el Tribunal Superior de Justicia y suavizada en algunos de sus artículos por la Administración con la intención de poder poner en vigor la Ley. El sector empresarial se opuso enseguida a esta medida considerando que se podrían ver afectados los trabajadores más cualificados de multinacionales, sobre todo en el sector tecnológico.

Además, la lucha contra la inmigración de la Administración también ha llevado a la derogación de DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals) que afecta a los menores de edad y jóvenes que hasta ahora estaban protegidos contra la deportación por esta ley. Finalmente, el colectivo denominado DREAMers ha conseguido un periodo de transición de dos años en los que los jóvenes que se encontraban protegidos por esta ley pueden solicitar el permiso temporal de trabajo, número de la Seguridad Social y protección ante la deportación.

Por otro lado, se ha imposibilitado a las llamadas Ciudades Santuario la utilización de recursos económicos para proteger a los inmigrantes ilegales llegados a estas ciudades.
 
Por último, una de las medidas incluidas en este punto y que ha despertado rechazo, no solo en el país es la construcción de un muro con México para reducir la inmigración ilegal, el narcotráfico y el tráfico de armas que, según el Presidente iba a ser financiado por México. A fecha de cierre de este informe se ha dotado una partida presupuestaria para ese cometido y se espera que el presupuesto del próximo año contemple fondos para su construcción.

•    Reforma del sistema impositivo:

La propuesta del Presidente Trump y del Portavoz del Congreso Paul Ryan consiste en una bajada significativa del impuesto de sociedades del 35 al 20% y una simplificación y reducción de la tributación de los impuestos sobre las rentas del trabajo. Además el impuesto de sociedades se transformaría en un impuesto sobre los flujos de caja de modo que se tuviera en cuenta el territorio donde se produjeran las transacciones económicas y no la sede de las sociedades. De este modo, las empresas extranjeras que produjeran beneficios en Estados Unidos verían gravadas sus operaciones que se produjeran en este territorio como sus homólogas americanas. Por otro lado, las empresas americanas con intereses en el extranjero solo tributarían por la parte del beneficio que se produjera en Estados Unidos y no por aquel producido en el exterior.

La reducción de los ingresos de esta reforma se pretendía compensar con un impuesto en frontera a las empresas extranjeras que importaran productos desde sus matrices en el extranjero. La tasa de este impuesto sería del 20%. Sin embargo, esta última propuesta no ha sido muy bien acogida ni por los principales socios comerciales, al entenderse este impuesto como un arancel del 20% sobre las importaciones, ni por el sector minorista americano ya que la gran parte de sus productos provienen del extranjero.

A fecha de cierre de este informe (octubre 2017), se está discutiendo en el Congreso y en el Senado una ley de reconciliación para poder aprobar esta reforma de los impuestos en el marco del presupuesto para el año fiscal 2018 sin necesidad de disponer del apoyo de dos tercios de la Cámara.

•    Reforma del sistema de Salud:

Una de las propuestas más importantes en la campaña electoral del Presidente Trump era la derogación de Obamacare. Según la nueva Administración, este programa ha hecho subir de manera generalizada las primas de los seguros de salud para los trabajadores americanos haciendo que en algunos casos sea incosteables, reduciendo las opciones para los trabajadores y haciendo subir significativamente la carga tributaria.

La derogación de Obamacare, sin embargo, no parece que vaya a resultar fácil para la nueva Administración ya que, a cierre de este informe, los republicanos no han conseguido aún la mayoría necesaria para poder derogar la Ley. A pesar de que tienen mayoría de escaños en ambas Cámaras. Los problemas presupuestarios, la pérdida de cobertura sanitaria por parte de millones de estadounidenses se están erigiendo como principales escollos para el rechazo de Obamacare.

•    America First es una iniciativa política del Presidente que pone a Estados Unidos en el centro de la política nacional y exterior.
 
El manifiesto publicado unos días después de la toma de posesión del cargo establece las líneas de actuación de la política exterior estadounidense. De esta forma, los acuerdos comerciales serán bilaterales, porque según la administración eso favorece la economía americana en mayor medida que los multilaterales. Además, cualquier acuerdo comercial que no haya producido beneficios claros a EE. UU. será revisado. En términos de política exterior, la ayuda al desarrollo y otro tipo de programas destinados a ayudar a otros países serán radicalmente recortados (así se muestra en la propuesta del presupuesto del Presidente para el próximo año fiscal) y se reinvertirán en Estados Unidos. Además, este plan contempla la utilización de productos americanos en todos los concursos que lleve a cabo la administración federal y estatal.

•    Política Comercial

Una de las primeras medidas del Presidente al tomar posesión del cargo fue la renuncia por parte de Estados Unidos del Trans-Pacific Partnership (TPP), un acuerdo comercial con 11 países de la cuenca del Pacífico entre los que se encuentran Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Nueva Zelanda, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam. La nueva Administración desde el principio se ha erigido como defensora del "fair trade" o comercio leal y ha puesto en el punto de mira a los países o regiones con los que mantiene déficit comercial. Así, una de las principales iniciativas comerciales es la renegociación del North American Free Trade Agreement (NAFTA) en el que se pretenden incluir nuevos capítulos que modernicen el tratado, pero también la modificación o derogación de otros que resultan de especial importancia para EE. UU. como las normas de origen o el mecanismo de resolución de conflictos y clausulas no usuales en acuerdos de libre cambio tales como la inclusión de una fecha de finalización del acuerdo o el establecimiento de cuotas de producción estadounidense en el contenido de los bienes que proceden de otros socios comerciales. El fin de las negociaciones está previsto para diciembre de este año, aunque es altamente improbable que en un periodo tan corto de tiempo se llegue a un acuerdo.

Por otro lado, la Administración americana ha dejado congelado el tratado con la UE (TTIP) que se venía negociando con la Administración Obama sin que, por ahora, haya prevista una fecha para reanudar las conversaciones.

Uno de los principales objetivos que persigue el Presidente es el "fair trade" o comercio justo. Para ello, se está valiendo de múltiples mecanismos como las investigaciones por motivos de seguridad nacional, por casos de antidumping y countervailing (que se han multiplicado exponencialmente), así como medidas de salvaguardia. Todos ellos en sectores estratégicos como el acero, productos agrícolas o relacionados con el sector energético.
 
•    Política energética

La política energética tiene como objetivos fomentar el uso del carbón en la energía eléctrica, reducir la carga administrativa en las inversiones en el sector y acabar con los incentivos públicos al desarrollo de energías renovables y otras medidas para frenar la emisión de los gases de efecto invernadero. En este sentido, caben destacar el anuncio en el mes de octubre por parte de la Enviromental Protection Agency (EPA) de poner fin al Clean Power Plan que instauró la administración Obama, la propuesta enviada por Departamento de Energía a la Federal Energy Regulatory Commission de subsidiar las plantas nucleares y de carbón por su contribución a mantener la seguridad de suministro de la red eléctrica, la posible imposición de tarifas o cuotas a la importación de paneles solares tras la reciente decisión del U.S. International Trade Commission a favor de los productores estadounidenses Suniva y SolarWorld, el anuncio en el mes de marzo de reducir los requisitos medioambientales impuestos para los motores de automóviles a partir de 2022 y, por último, aligerar la regulación sobre las inversiones para la extracción de hidrocarburos en suelo federal.
 
Además, desde la Administración se impulsará la producción de energía nacional para reducir aún más la dependencia energética y los potenciales problemas de seguridad nacional, principalmente con los países de la OPEP. En este ámbito, también es importante destacar que todos los componentes que se emplean para la producción de energía se han catalogado como de interés para la seguridad nacional por lo que se aplicarán las medidas necesarias para reducir la dependencia exterior y favorecer la producción nacional, para así evitar potenciales riesgos.

•    Política de infraestructuras

El ambicioso programa de infraestructuras prometido durante la campaña para las elecciones presidenciales aún no ha sido detallado. No obstante, ante la dificultad de conseguir el apoyo del Congreso para un aumento de gasto federal, la idea es movilizar financiación privada para la inversión en infraestructuras, utilizando incentivos fiscales y tratando de reducir las trabas administrativas para la realización de los proyectos.

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