Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Un análisis estructural de la economía china muestra los siguientes patrones:

-    La elevada tasa de ahorro (51% del PIB, frente a una inversión de 43%) refleja la incertidumbre de la ciudadanía ante la escasez de prestaciones sociales públicas en educación, salud y pensiones; las dificultades de las empresas privadas para acceder a la financiación bancaria que beneficia, esencialmente, a las empresas públicas (las empresas privadas se ven obligadas a autofinanciarse); o la excepcionalidad del reparto de dividendos por parte de las empresas públicas. Para reducir la incertidumbre, las tasas de ahorro y la demanda doméstica el Gobierno sigue en proceso de la reforma del “hukou” que agilizará el proceso de urbanización. Otra de las reformas será la del sector bancario y la de los tipos de interés que permitirá mayor acceso de empresas privadas hacia la financiación.

-    La creciente importancia de la demanda doméstica: las exportaciones chinas cayeron 16% en 2009. Tras la recuperación en 2010, el volumen de exportaciones ha entrado en desaceleración. Las exportaciones, si bien siguen siendo elevadas, generan una riqueza limitada. Su aportación neta al crecimiento del PIB es, en promedio, secundaria en relación con la inversión. El valor añadido que se aporta en China a las exportaciones es relativamente modesto. Buena parte de las exportaciones son comercio de procesamiento, que supone el ensamblaje de componentes importados y que es trabajo-intensivo. El modelo de crecimiento de productividad derivado de la emigración de activos rurales poco productivos a las fábricas de las ciudades deberá depender cada vez menos de la actividad exportadora y más de la dedicada al mercado doméstico.

-    El exceso de capacidad: la elevada tasa de ahorro de familias y empresas mantiene el coste de la financiación a niveles moderados. La intervención en los precios de agua, energía y uso de la tierra con el fin de promover la actividad manufacturera, en particular la industria pesada, es importante. Ambas circunstancias han propiciado una tendencia a la sobreinversión y al exceso de capacidad en industrias pesadas, que la reducción de la demanda externa en 2009 puso de manifiesto, y que el paquete de estímulo centrado en infraestructuras no ha contribuido a corregir.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Durante 2016, los niveles de inflación se mantuvieron muy por debajo del objetivo oficial del 3%. Los precios crecieron de manera moderada, situándose la tasa de inflación en el 2% interanual, un 0,6% más que en 2015. Los precios de los alimentos, que tienen un gran peso en la cesta de productos del IPC, crecieron un 4,6% interanual, 2,3 puntos porcentuales más que el año anterior, los precios de los bienes de consumo crecieron un 1,9% interanual, un 0,7% más que el año anterior, y los precios de los servicios aumentaron un 2,2% interanual, 0,2 puntos porcentuales más que el año anterior contribuyendo en un 0,81% al incremento del IPC. La inflación subyacente, excluyendo los productos energéticos y los alimentos sin elaborar, descendió marginalmente al 1,6%. Este márgen posibilitó al gobierno la aplicación de políticas expansivas para sustentar la actividad y el consumo interno. 

En 2016, el nivel medio de los precios para los productores descendió un 1,4% interanual, 3,8 puntos porcentuales menos que el descenso registardo en 2015, por la caída de los precios internacionales de las materias primas a lo largo del año, reduciéndose los costes industriales de los factores, y por el exceso de capacidad en varios sectores industriales. Sin embargo, debido a que los precios ex fábrica para los bienes de consumo acabados no han bajado mucho, el beneficio marginal en la mayoría de industrias no se ha visto muy afectado, mitigando así los temores de deflación.

 

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

Tras varios años de inversión masiva en la construcción de una red de autopistas nacional, China cuenta, actualmente, con una red extensa. La duración de los trayectos por carretera ha disminuido significativamente, especialmente en el este. La red de autopistas, que ya es la segunda del mundo, ha ido creciendo desde el año 2.000 a una media de 20% anual y se estima que se multiplicará por 1,5 en la próxima década.

Conviene señalar que hasta hace unos pocos años no existía una red de autopistas que conectara todas las provincias de China. El desarrollo actual de la red de carreteras se estructura en torno a una red de 36 carreteras troncales, que incluye siete autopistas radiales en Pekín, nueve autopistas norte-sur "verticales" y 18 autopistas este-oeste "horizontales". Esta red "7918" enlazará las ciudades con una población mayor de 200.000 habitantes a través de China. En cuanto a las autopistas de peaje, hay más en China que en ningún otro lugar del mundo: suponen 70% del total mundial.

Con todo, la construcción de vías y carreteras es todavía insuficiente para la cantidad de coches que los ciudadanos chinos están comprando. Se estima que para 2.020 el tráfico de pasajeros y el transporte de mercancías por carretera habrán aumentado 150% y 40%, respectivamente. La calidad de las infraestructuras en carreteras es bastante baja, lo que explica el alto gasto de China en transporte de bienes por todo el territorio. Según fuentes oficiales, China dedica el equivalente a 20% del PIB en gastos logísticos, un dato muy representativo en comparación con el 10% de Estados Unidos. Las carreteras de alta calidad representan menos de 20%, según el Banco Asiático de Desarrollo. Paradójicamente, China tiene más dificultades logísticas en distribuir mercancía dentro de sus fronteras que en exportar bienes al resto del mundo.

Ferrocarriles

Con 120.000 km de vías en operación existentes en 2016, la red de ferrocarril china es la segunda más extensa del mundo, después de la de EE.UU.

La infraestructura ferroviaria es todavía ineficiente (especialmente en las áreas rurales y en el oeste del país), dando lugar a que en los últimos años las autoridades estén dotando de grandes recursos económicos al sector para paliar estas deficiencias. Los ferrocarriles transportan un cuarto del total de las mercancías transportadas en el país y un tercio de los pasajeros. El movimiento de materias primas, como el carbón, todavía atasca la red ferroviaria, que se encuentra congestionada y saturada por mercancías y pasajeros, en especial durante las fiestas del Año Nuevo chino. Entre los planes del Gobierno de los últimos años, se incluyen líneas dedicadas para carga y para pasajeros en las grandes rutas, 10 líneas especializadas en el transporte de carbón del norte al sur y este, 16.000 km dedicados al transporte de contenedores y 13.000 km de nuevas líneas de alta velocidad.

También se han desarrollado planes para extender el servicio de pasajeros, para lo cual se dedicarán grandes recursos financieros con el objetivo de crear una red ferroviaria similar a las existentes en Japón y Europa Occidental. Según estimaciones del Banco Asiático de Desarrollo, estas inversiones darán su fruto en 10-15 años, cuando el sistema ferroviario chino estará entre los más modernos del mundo.

Otro desarrollo clave será la ampliación de la red de alta velocidad. Actualmente, China cuenta con 20.000 km de vías operativas de más de 200 km/h, siendo la mayor red ferroviaria de alta velocidad del mundo, por delante de España (3.100 km) y están en construcción otros 18.155 km.

Respecto al transporte urbano, el Consejo de Estado aprobó planes para construir las redes de metro en 22 ciudades, con una inversión total de 882 billones de RMB. A final de 2016, China contaba con unos 2.100 km de vías en 19 ciudades. Actualmente, tienen metro las ciudades de Pekín, Shanghái, Cantón, Nanjing, Wuhan, Shenzhen, Xi´An, Chengdu y Dalian, además de sistemas de tren ligero en Tianjin, Dalian, Changchun, Chongqing y Shenyang. Se están construyendo, además, sistemas de metro o tren ligero en las ciudades de Guangfo, Hangzhou, Harbin, Suzhou, Kunming, Hefei, Zhengzhou, Nanchang, Changsha, Ningbo, Qingdao, Wuxi, Fuzhou, Dongguan, Ürümqi, Taiyuan, Xiamen y Guiyang.

Transporte aéreo y aeropuertos

El mercado de aviación chino es el que más crece del mundo, gracias al elevado ritmo de crecimiento de su economía y de la industria turística. En 2016, el número de pasajeros creció un 12% hasta los 488 millones desde los 432,4 millones el año anterior, mientras que el volumen de mercancías alcanzó 5,94 millones de toneladas transportadas. De los 210 aeropuertos civiles que hay operativos en China, los diez mayores gestionan casi dos tercios del volumen total de pasajeros. Además, únicamente unos 40 operan con líneas aéreas internacionales. Capital Airports Holding Company es propietaria de más de 30 aeropuertos en nueve provincias, incluyendo el aeropuerto de Pekín, y cubre un tercio de los pasajeros de China. La Administración de Aviación Civil China (CAAC) ha proyectado un incremento anual de 14,5% y 14% en pasajeros y mercancías respectivamente hasta 2020.

La reestructuración del sector empezó en 2002, cuando diez de las principales aerolíneas domésticas se unieron en tres: China Southern Airlines, China Eastern Airlines y Air China. De la misma manera que la industria aérea global, las compañías chinas sufren de exceso de capacidad, márgenes reducidos y demasiados competidores. A pesar de que el incremento del precio del petróleo ha afectado a los beneficios de las tres aerolíneas más importantes de China, el sector ha crecido significativamente en los últimos años. Estas tres aerolíneas abarcan 80% de los vuelos en China.

El Gobierno está desarrollando una red, similar a la de EE.UU., para mover la creciente necesidad de transporte de carga por todo el país. Entre 2006 y 2010, se crearon 43 nuevos aeropuertos, 25 ampliaciones de terminales y nueve actualizaciones de pista, con el objetivo a largo plazo de contar con 244 aeropuertos civiles en operación en 2020. Las tasas de aeropuerto y los ingresos comerciales (como el alquiler de espacio comercial y de publicidad) son las dos principales fuentes de ingresos para los aeropuertos.

Una de las claves del plan de desarrollo de infraestructuras aéreas es la creación de 3 centros neurálgicos: el Aeropuerto Internacional de Pekín, el Aeropuerto Internacional de Shanghái-Pudong y el Aeropuerto Internacional de Cantón. Aparte de estos tres aeropuertos, existe un aeropuerto prácticamente en todas las capitales de provincias. El tráfico nacional representa 90% del total. Actualmente, se puede acceder a las rutas internacionales en la mayoría de las grandes ciudades de China. El mercado está todavía bastante restringido a la inversión extranjera y al sector privado, aunque se está abriendo gradualmente. Recientemente, se han ido estableciendo compañías de bajo coste, aunque todavía no han tenido un gran impacto.

Puertos y vías fluviales

China se ha consolidado como la nación comercial más grande del mundo, con siete (excluyendo Hong Kong) de los 20 mayores puertos de contenedores del mundo. En 2009, el rendimiento de los principales puertos chinos cayó por primera vez en años, reflejando la recesión global. El volumen de negocios de mercancías en los puertos costeros se redujo drásticamente a principios de año, antes de recuperarse a finales del mismo. Pese a la recuperación relativa desde entonces, la desaceleración del comercio augura una nueva era, con una expansión más moderada de los puertos en China, dando a las autoridades la oportunidad de evaluar la gestión de puertos y capacidades de manipulación.

La flota china está dominada por China Ocean Shipping Co. (COSCO) y China Shipping Group (CSG). El puerto de Shanghái adelantó al de Hong Kong en 2007 como el segundo puerto más transitado y a Singapur en 2010 como el primero. El mejor puerto de gran calado se encuentra en Ningbo, cerca de Shanghái. Otros puertos importantes incluyen el de Qinhuangdao y Dalian en el noreste, Tianjin, Qingdao en la provincia de Shandong, Xiamen en el sudeste de la provincia de Fujian, y Cantón y Shenzhen, cerca de Hong Kong.

Las instalaciones portuarias han mejorado notablemente en los últimos años. Los 18.000 km de costa chinos tienen más de 200 puertos. La mayoría de ellos (incluido alguno de los más grandes, como el de Shanghái) son poco profundos, por lo que los grandes portacontenedores no pueden acceder a ellos en ciertos casos. Sin embargo, esto está cambiando: Shanghái está desarrollando un puerto de gran calado en Yangshan, con una capacidad de 3 millones de TEUs al año. El proyecto estará completado en 2020, si bien la reciente recesión económica puede retrasar dicho desarrollo.

Lejos de la costa, los servicios feeder (barcos más pequeños que llevan las mercancías desde los puertos grandes a puertos secundarios) son la principal forma de transporte, ya que los grandes portacontenedores pueden navegar sólo en un muy pequeño número de puertos fluviales. Los gobiernos locales están abordando este problema desarrollando modernas facilidades logísticas y mejorando la gestión centralizada de la cadena de distribución, especialmente en el río Yangtsé.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La población activa de China (personas entre los 16 y 60 años de edad) se situaba a final de 2016 en 806,4 millones. La población ocupada en 2016 ascendía a 776,03 millones de personas. El número de personas empleadas en zonas urbanas aumentó en 13 millones en 2016, poniendo de relieve el acelerado proceso de urbanización que están impulsando las autoridades chinas. El número de personas empleadas en empresas públicas estatales descendió en 10,4 millones de personas en 2016 respecto a 2015, perdiéndose 1,8 millones de empleos en los sectores del acero, carbón y minería debido a las medidas adoptadas por las autoridades para reducir el exceso de capacidad existente en esos sectores industriales. El número de personas empleadas en empresas privadas no deja de crecer año tras año, tanto en zonas urbanas como en zonas rurales. En 2016 las personas empleadas en empresas privadas ascendió a 111,80 millones en las zonas urbanas y a los 52,15 millones en las zonas rurales. En cuanto a la distribución sectorial del empleo, los ocupados en el sector primario representan el 28,3% del total, en el sector industrial el 29,3% del total y en el sector servicios el 42,4% del total. 

En 2016 se crearon 13 millones de empleos en zonas urbanas, la mayor parte en el sector servicios. Hay que destacar el gran desarrollo que está experimentando el comercio electrónico como nuevo generador de empleo en China, apoyado en la existencia de gigantes chinos del sector como la multinacional Alibaba, que ha superado a la norteamericana Amazon, o JD.Com . A final de 2016, el comercio electrónico ocupaba a más de 2,5 millones de trabajadores directos y más de 18 millones de empleos indirectos.

Los salarios crecieron en 2016 a mayor ritmo que el crecimiento del PIB. En concreto, el crecimiento medio de los salarios fue del 8%, pero con diferencias notables entre provincias. El salario medio en las mayores ciudades de China se situó en los 6.070 RMB/mes (922 $US), registrando Pekín el salario medio más alto de todo el país, 9.227 RMB/mes, seguido de Shanghái con 8.664  RMB/mes y Shenzhen con 7.728 RMB/mes. Las provincias con salarios medios más bajos fueron Heilongjiang y Jilin. La diferencia de empleo y sueldos tanto entre regiones como entre las empresas públicas y las privadas es uno de los problemas a solucionar por parte de las autoridades chinas. El objetivo final es el de impulsar la demanda interna a través de una mejor distribución de rentas.

La tasa de desempleo en zonas urbanas en el 2016 se situó en 4%. Esta cifra no se puede considerar indicativa de la situación real (Economist Intelligence Unit la estima en 6,4% en 2016). Según los datos oficiales publicados por el Bureau Nacional de Estadísticas de China, en 2016 las provincias con menor tasa de desempleo fueron Pekín, en primer lugar, con una tasa del 1,4%, y Cantón con una tasa del 2,5%, mientras que en el lado opuesto se situaron Shanghái, que registró una de las tasas más elevadas de todas las provincias chinas, con el 4%, y la provincia de Sichuan con el 4,1%. Un dato preocupante es el aumento del desempleo de los graduados universitarios, ya que cada año se incorporan al mercado laboral alrededor de 7 millones de nuevos graduados universitarios. Entre las medidas que están adoptando las autoridades para hacer frente a este reto se cuentan el fortalecimiento de la formación profesional, la modificación de las pruebas de acceso a la Universidad (gaokao) y adaptación de los planes universitarios a las demandas del mercado laboral. Uno de los objetivos del gobierno es la creación de 10 millones de empleos urbanos para el próximo año, si bien la creación de empleo en la actualidad no es tan acuciante para las autoridades chinas como lo era hace varias décadas cuando contaban con un excedente de fuerza laboral entre 200-300 millones de personas en las zonas rurales. 

 

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PIB per capita y distribución de la renta

En 1970, la distribución de la renta en China era una de las más equitativas del mundo. Sin embargo, el formidable crecimiento propiciado por la apertura al exterior en 1978 ha generado una creciente desigualdad: el coeficiente de Gini ha pasado de 0,160 en 1978 a 0,465 en 2016 (0,462 en 2015, 0,469 en 2014 y 0,473 en 2013). Así, actualmente, la desigualdad en la distribución de la renta en China es mayor que en EEUU, en Corea del Sur y en la mayoría de los demás países occidentales, pero menor que en Sudáfrica, Brasil, Chile, Rusia, Méjico, Indonesia o Turquía.

Esta tendencia, no obstante, parece haber remitido. De hecho, en la última década, 400 millones de chinos han salido de la pobreza, debido, en gran parte, al incremento del gasto social en las áreas rurales y a la emigración del campo a la ciudad. Es más, la disminución de la desigualdad en la distribución de la renta es uno de los objetivos principales del XIII Plan Quinquenal, marco de referencia de la política macroeconómica para el periodo 2016-2020. Entre los objetivos prioritarios de los próximos años se encuentra duplicar la renta por habitante urbano y rural en 2020, tomando como base a la de 2010.

La desigualdad procede, en buena parte, del diferencial del PIB per cápita entre el ámbito rural y el urbano: en 2016, la renta por habitante urbano ascendió a 33.616 RMB (un 5,6% más respecto a 2015), mientras que la renta por habitante rural a 11.363 RMB (un 6,2% más que en 2015). La renta de un habitante del campo representa, por lo tanto, un tercio de la renta de un habitante de la ciudad. En 2016, por séptimo año consecutivo, la renta real de las familias rurales creció más que la de las urbanas, aunque la renta de las familias urbanas todavía es 2,72 veces mayor que la de las rurales (2,73 en 2015). La reforma del sistema de registro urbano (hukou), puesta en marcha a mediados de 2014, propició que ese año se registrasen en las ciudades de tamaño mediano más de 5 millones de trabajadores migrantes de las zonas rurales, pudiendo acceder a los servicios sociales. En 2015, un total de 277,47 millones de trabajadores migraron del campo a las ciudades, 3,52 millones más que el año anterior.

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Sector primario

El sector primario continúa teniendo un peso importante en la economía: emplea en torno al 28% de la población ocupada, aunque su participación en el PIB disminuye cada año, 8,6% en 2016, y las diferencias de renta entre el mundo rural y el urbano aumentan. Se trata de un sector de carácter tradicional, todavía intensivo en mano de obra, que está evolucionando rápidamente a medida que se está introduciendo la mecanización como vía de aumento de la productividad. 

La agricultura supone el 50% de la actividad del sector. La existencia de grandes zonas desérticas y montañosas hace que la superficie cultivada sea únicamente de 135 millones de hectáreas, aproximadamente 13,5% del total. Es notable la alta proporción de superficie irrigada (43,5%) y los aún bajos niveles de productividad debido al bajo grado de mecanización. El XIII Plan Quinquenal (2016-2020) otorga gran importancia y busca su modernización a través de un aumento de la producción y una mejora de las infraestructuras. En los últimos años, ya se ha producido un aumento de los rendimientos pero ha caído la superficie cultivable. Esto, en un contexto en el que se da gran importancia al autoabastecimiento de grano del país, ha puesto mucha presión sobre los recursos hídricos. Durante el XVIII Congreso del Partido Comunista se discutió la introducción de reformas para conseguir producciones de mayor escala, más eficientes y avanzadas tecnológicamente. Asi mismo, se ha reformado la ley que establece los derechos de los agricultores sobre sus tierras, mayoritariamente en manos de cooperativas que negocian su arrendamiento o venta sin necesidad de consentimiento por parte de los agricultores o sin predeterminar el precio del terreno.

En 2016, la producción de grano alcanzó 616,24 millones de toneladas, un descenso de 5,20 millones de toneladas en comparación con el año anterior, supone una caída de la producción del 0,8% respecto del año anterior. En cuanto a la superficie cultivada, el cultivo de grano supuso el 68% de la tierra cultivada, la mayor parte dedicada a cultivo de cerales, el 57%. El área utilizada para cultivar arroz se redujo al 17,92%, del 18,16% el año anterior y la de trigo al 14,47% del 14,51%, mientras que la dedicada al maíz aumentó al 23,10 del 22,90%. El área de cultivo utilizada para hortalizas creció hasta el 15,22% del 14,76% y , por el contrario, la superficie dedicada al cultivo de algodón se redujo del 2,28% hasta el 2,14%. La producción de cereal alcanzó 583,46 millones de toneladas, un 0,6% menos que el año anterior, la de verduras 800 millones de toneladas, un incremento del 1,9% interanual, la de frutas 283 millones de toneladas, un 3,4% más que el año anterior y la de algodón 5,34 millones de toneladas, una caída del 4,6% respecto al año anterior. Los agricultores han cambiado el grano por otros cultivos más rentables como frutas, flores, té y café, cuya demanda muchas veces aumenta por encima de la oferta incrementando los precios. 

La ganadería sigue en importancia a la agricultura, con 30% del valor añadido del sector primario. La mayor concentración se da en las estepas del norte y noroeste del país, donde se encuentra la mayoría del ganado bovino y ovino. La superficie de pastos es de, aproximadamente, 250 millones de hectáreas localizadas, principalmente, en Mongolia Interior, Tíbet y Xinjiang. La cabaña de porcino (China es el mayor productor mundial) está criada en pequeñas explotaciones por todo el país, al igual que la cría de aves de corral. En 2016, la producción ganadera se incrementó un 1,1% respecto al año anterior. La cabaña de bovino en 2016 ascendía a 108 millones de cabezas y la de ovino a 310 millones de cabezas. La producción de carne en 2016 alcanzó 83 millones de toneladas, un 1,1% menos que el año anterior, correspondiendo 53 millones de toneladas a carne de cerdo, 7,17 millones de toneladas a vacuno, 4,59 millones de toneladas a ovino, y 18,88 millones de toneladas a carne de ave. La producción lechera en 2016 ascendió a 36 millones de toneladas.

China es el primer país pesquero del mundo y tiene recursos disponibles en sus propias aguas y flota en múltiples países de todo el mundo. La aportación del sector pesquero al sector primario es de casi 10%. En 2016, la producción del sector pesquero aumentó hasta los 69 millones de toneladas desde los 67 millones de toneladas en 2015. En 2016, la producción de pesca marina alcanzó 35 millones de toneladas, correspondiendo 15 millones de toneladas de capturas marinas y 20 millones de toneladas de cultivos marinos. La producción pesquera de agua dulce en 2016 fue 34 millones de toneladas, correspondiendo la mayoría a cultivos de piscifactoría, con 31 millones de toneladas.

La explotación forestal reviste escasa importancia con menos de 4% del total del sector primario, excepto en algunas zonas del noreste y suroeste del país, donde se encuentran las principales extensiones de bosque. La superficie cubierta de bosques es de unas 175 millones de hectáreas. Los principales productos que se obtienen de la explotación forestal son la madera, la resina de pino, las semillas para la fabricación de aceite de té, y el caucho.

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Sector secundario

China tiene importantes depósitos de minerales y se encuentra entre los primeros países extractores de minerales a nivel mundial. La cantidad de reservas que acumula refuerza su posición como potencia mundial, ya que es líder mundial en reservas de minerales estratégicamente importantes como el tungsteno, molibdeno, titanio, mercurio y minerales de tierras raras. No obstante, necesita recurrir a la importación de grandes cantidades de algunos de los productos para abastecer el consumo. A consecuencia del importante papel que juega en el mercado mundial de metales, por partida doble, demandante y oferente, en determinados casos actúa como fijador de precios. Las principales exportaciones son de tungsteno, antimonio, plomo, estaño y mercurio, mientras que sus importaciones se centran en el cobre.

La composición de la producción de energía en China en 2016 provenía en 67% del carbón (72% en 2015), 8,5% del petróleo, 5,9% del gas natural y 18,6% de energías limpias (eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear).

  • La balanza energética china depende, en gran medida, del carbón, cuyas reservas son las segundas mayores del mundo después de Rusia. En 2015, el 64% del consumo de energía primaria del país (exceptuando la biomasa) provino del carbón, y ese dato supone una reducción del 1,5% del consumo de energía procedente del carbón. Así mismo, la producción de carbón cayó un 2% en 2015. Tanto la caída del consumo como la de la producción de carbón se pueden atribuir a la política del gobierno chino de reducir la dependencia del carbón como fuente de energía. China requiere a las nuevas centrales de carbón instalar equipos con tecnología de desulfuración. Además, algunas ciudades, como Shanghái, están adaptando sus plantas a esta tecnología y se ha prohibido la construcción de centrales de carbón en las proximidades de las grandes ciudades. Además, se dejaron de conceder licencias de explotación a los yacimientos con capacidad de explotación de menos de 300.000 toneladas, al tiempo que que se cerraron 12.000 pequeñas minas. Uno de los principales problemas del sector es la localización de los yacimientos: la mayoría están situados en el norte y noroeste del país, alejados de las zonas industriales del sudeste, lo que dificulta el transporte.
  • El petróleo cubre 18,1% de las necesidades energéticas del país. China es el primer importador mundial de petróleo, con el 16,7% de las importaciones totales de petróleo en 2015, y el segundo consumidor, sólo superado por Estados Unidos. Las reservas probadas de petróleo en China ascienden a 24,3 billones de barriles, 1,2% de las reservas mundiales, y se estima que pueden existir reservas que lleguen hasta los 29 billones de barriles. La mayor parte de los activos petrolíferos de propiedad estatal están en manos de tres empresas integradas verticalmente: China National Petroleum Corp (CNPC), que se especializa en la producción de petróleo crudo, PetroChina, filial suya que cotiza en Bolsa; China Petrochemical Corp (Sinopec), se centra principalmente en el refinado; y China National Offshore Oil Corp (CNOOC), que tiene derechos offshore en las aguas con profundidad superior a cinco metros y que representa más de 10% de la producción de crudo nacional. Uno de los principales objetivos estratégicos internacionales de China es reducir la dependencia de la compra de petróleo de Oriente Medio y diversificar a otras fuentes de energía más cercanas a China. En octubre de 2006, el conglomerado chino  CITIC compró activos petrolíferos en Kazajistán. También en 2006, CNPC construyó un oleoducto de 962 kilómetros con una capacidad de 73 millones de barriles al año, con previsión de ampliarlo a 146 millones de barriles, equivalentes al 10% del crudo importado por China, además de añadir un gaseoducto en paralelo. China ha adquirido más activos petrolíferos en Asia Central y el mar Caspio, y firmó en octubre de 2008, entre CNPC y Transneft (monopolio del Estado ruso), la construcción de un gaseoducto con capacidad para 109 millones de barriles.
  • El consumo de gas natural en China es sólo 5,9% del total de consumo energético, aunque ha aumentado paulatinamente en los últimos años, al pasar del 3% en 2008 hasta el 5,9% del consumo energético en 2016. El Gobierno invierte en construcción de gasoductos y demás infraestructuras. Los recientes descubrimientos de nuevos yacimientos de gas, incluyendo el de Jidong Nanpu en el Golfo de Bohai del norte de China, con 1.180 millones de toneladas de reservas de gas y petróleo, impulsarán el sector de gas natural de China.
  • China plantea desarrollar una capacidad de generación eléctrica procedente de energía nuclear de 70 GWs, el 6% de la energía producida, hacia 2020. Actualmente, dispone de 13 reactores nucleares en funcionamiento con una capacidad total de 26 GWs. Existen 26 unidades en construcción con una capacidad de 25 GW y se han propuesto construir 75 unidades más en los próximos 15 años. Incluso aunque estas propuestas no se materialicen, China pasará a ser en los próximos años el mayor mercado del mundo en energía nuclear. China dispone, en la actualidad, de las más avanzadas tecnologías en el campo de la energía nuclear, desarrollando modelos propios de reactores de Generación III+ e incluso modelos de Generación IV. Sin embargo, continúa adquiriendo las tecnologías más punteras proporcionadas por empresas internacionales.
  • Con respecto a las energías renovables, China tiene previsto aumentar la capacidad instalada, pasando a alcanzar  el 15% de la energía producida en 2020, e imponiendo, además, objetivos muy ambiciosos en la reducción de emisiones. La energía hidroeléctrica está altamente desarrollada en China (320 GW en 2016), tras disfrutar de mayores inversiones a lo largo de las últimos décadas y gracias a las presas construidas en los últimos años (la presa de las Tres Gargantas y la de Xiloudu, principalmente). La energía hidroeléctrica tendrá un papel cada vez más relevante en el mix energético ya que el gobierno se ha propuesto triplicar la capacidad instalada para 2020. La generación de energía eólica ha crecido enormemente en China en el espacio de apenas ocho años (de 8,3GW en 2008 a 131GW en 2016). La publicación de la Ley de Energías Renovables en 2006 y las tarifas en 2009 permitió a la energía eólica competir en igualdad de condiciones con el carbón, además de las ventajas de los Mecanismos de Desarrollo Limpio del protocolo de Kyoto. China es, actualmente, el primer productor mundial de energía eólica. Los proyectos de biomasa son también cada vez más importantes, después de que el gobierno introdujera una serie de políticas nuevas e incentivos para promover el crecimiento del sector, en noviembre de 2006. La energía solar también se está expandiendo, pasando la capacidad instalada de 2,1 GW en 2011 hasta los 43,1 GW en 2016, pero sigue siendo prohibitivamente cara sin los subsidios del gobierno.

La industria siderúrgica es uno de los pilares de la economía China, y también es uno de los sectores con mayor exceso de capacidad. El sector está dominado por grupos industriales públicos: Hesteel Group, Baosteel Group,Shagang Group, Ansteel Group, Shougang Group, Wuhan Iron&Steel Group, Shandong Steel Group, Bohai Steel. En 2016, China produjo un total de 808 millones de toneladas métricas de acero, el 50% de la producción mundial. En 2016, el 82,9% de la producción, 670 millones de toneladas, se destinó al mercado interior, y de ellas 56 millones de toneladas fueron para consumo de la potente industria del automóvil, y se exportó el 17,1% de producción (138 millones de toneladas).

El petroquímico ha sido uno de los sectores prioritarios en cuanto a inversiones recibidas. Pese a los esfuerzos realizados, las nuevas instalaciones han sufrido numerosos problemas por un inadecuado suministro de materias primas y dificultades de asimilación de las nuevas tecnologías adquiridas.

En respuesta a las preocupaciones planteadas por la industria, la China Petroleum and Chemical Industry Association (CPCIA) propuso planes para la reestructuración de la industria petroquímica, la producción de productos de alta gama y la reducción del exceso de capacidad en los productos de gama baja.

La industria naval tiene un peso considerable en las exportaciones chinas. La producción de barcos supone un 40% de la producción mundial, situando a China como el líder mundial en capacidad de construcción naval en 2016. En términos de nuevos pedidos, China ya alcanzó el primer puesto mundial en 2007. Aunque en la actualidad hay algo más de 1.600 astilleros en China, el mercado está dominado por unos pocos. En 1999, la antigua China State Shipbuilding Corp se dividió en dos: la China State Shipbuilding Corp (CSSC) con los activos en el sur de China y cuyas principales filiales son Guangzhou Shipyard International, Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding y Jiangnan Shipyard; y la China Shipbuilding Industry Corp (CSIC) con activos en el norte y cuyo principal astillero es Dalian Shipbuilding Heavy industry. Actualmente el sector se encuentra en una fase de reestructuración para ajustar el exceso de capacidad, que según los expertos chinos debería reducirse drásticamente el número de astilleros en China.

La industria aeronáutica está en buena medida controlada por el fabricante público de aeronaves, China National Aviation Industry Corp. (AVIC). Las empresas extranjeras subcontratan en China la fabricación de ciertos componentes, lo que propicia una rápida transferencia tecnológica. China es el mayor proveedor de componentes de Boeing en el extranjero.

Boeing estima que las aerolíneas chinas necesitarán 3.770 nuevos aviones (la mayoría de pequeño tamaño) en las próximas dos décadas, constituyéndose en la mayor flota fuera de Estados Unidos. A finales de 2015, China alcanzó los 4.554 aviones civiles comerciales, suministrados por Boeing, Airbus y MD en su mayoría. Boeing y Airbus se reparten el mercado chino, aunque las ventas de Airbus en China han crecido proporcionalmente más que las de Boeing en los últimos años. Airbus tiene dos plantas de producción en China, una en Harbin y otra en Tianjin. Desde mayo de 2005, Airbus posee una planta de producción del modelo A380 en Tianjin. Esta nueva planta está controlada en un 51% por Airbus y el resto por un consorcio de empresas chinas, incluida AVIC.

Empresas como Xi’an Aircraft Industry o Commercial Aircraft Corp of China (COMAC), relacionadas con AVIC, trabajan en el desarrollo de aviones de pequeño tamaño (los vuelos domésticos de pequeña capacidad son considerados un nicho de mercado por los fabricantes locales). COMAC también ha desarrollado un avión nacional (C919) con capacidad para 150 asientos que competirirá con Boeing y Airbus en los trayectos internos. El C919 realizó las primeras pruebas en 2016 y la primera entrega se realizará a lo largo de 2017.

La industria de automoción ha experimentado una gran expansión en los últimos años. En la actualidad, la legislación china obliga a los fabricantes de automóviles extranjeros a establecerse mediante Joint-ventures con empresas locales, y limita su participación a 50% del capital. El mercado de automóviles, actualmente, está dominado por empresas mixtas que producen modelos de Volkswagen, Citroën, Chrysler, Daihatsu, Honda, Nissan, Ford, Mazda, Toyota, GM, Fiat, Hunday, BMW y Renault. Sin embargo, en los últimos años, grupos como SAIC, FAW, Beijing Automotive Industry, Donfeng Motor Group y Guangzhou Automotive han creado marcas domésticas propias en línea con la política del gobierno de promover este tipo de iniciativas, y siguiendo el ejemplo de los dos principales fabricantes independientes chinos Chery y Geely. Esta última adquirió en 2010 al fabricante Volvo por 1.800 millones de dólares.

A finales del 2007, el mayor fabricante de automóviles chino, Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC), firmó un acuerdo para comprar el negocio de ensamblaje y componentes de uno de sus principales rivales, Nanjing Auto Corporation (NAC). En esta línea, se han dado más movimientos de absorción o fusión. Las empresas chinas han decidido redimensionarse para alcanzar el tamaño óptimo que les permita abastecer la creciente demanda. Este rápido crecimiento de la demanda, debido, principalmente, al aumento de la renta media, conlleva un constante crecimiento del número de matriculaciones. La producción anual de vehículos de motor alcanzó 24,5 millones de vehículos en 2015, situándose como el primer productor mundial de automóviles. La gran mayoría de estos está destinada al mercado interno, ya que las exportaciones son bajas. Es relevante la producción de piezas de vehículos destinadas a la exportación, siendo China uno de los principales exportadores mundiales.

La industria de maquinaria y máquina-herramienta es la segunda industria más grande del país, sólo por detrás de la textil. En sus principios, fue un sector dominado por las empresas estatales pero con el cambio hacia una economía de mercado tuvieron lugar las privatizaciones, lo que benefició tanto a empresas locales como extranjeras. Según China Machinery Industry Federation (CMIF), los fabricantes chinos de maquinaria contribuyen con 16,2% al beneficio industrial del país. Aproximadamente, 20% de las máquinas producidas en China son exportadas al exterior.

Las maquinas extranjeras importadas siempre han tenido una importante cuota de mercado en China pero la tendencia es la disminución de esa cuota de mercado debido a iniciativas tomadas por el gobierno con la intención de sustituir importaciones.

Gran parte de esta industria manufacturera, está atravesando por serios problemas de sobrecapacidad que están acarreando pérdidas en la industria. Específicamente la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas señala 5 sectores, donde la utilización de los recursos productivos ronda el 70-75%, lo que se considera  que existe un exceso de capacidad medio. Las nuevas medidas propuestas por el Gobierno chino, incluyen la prohibición de constituir nuevas empresas manufactureras en los sectores afectados. 

En cuanto a la industria de gran consumo, China es el primer productor de electrodomésticos de gama blanca, con un tercio de la producción mundial, así como de televisores, con un tercio también de la producción mundial. Además es el tercer productor de productos informáticos y el segundo de PCs. 

China produce más de dos tercios del total mundial de juguetes. Asímismo, China es de lejos el primer productor mundial de calzado, con más de dos tercios de la producción mundial. Cuenta con más de 2.300 empresas, en su mayoría subcontratadas por grandes compañías. No posee ninguna marca internacionalmente reconocida. Una gran parte de la producción china de calzado se dirige a la exportación (alrededor del 80%), acaparando este país más del 50% de las exportaciones mundiales de calzado. Además, este sector es una buena muestra de la importancia de la inversión extranjera en China, ya que más del 50% de las exportaciones con origen en China provienen de empresas de capital extranjero y no local.

El sector textil, a su vez, es el primero del mundo tanto en producción como en exportaciones. Es de gran importancia para la economía china y emplea a más de 15 millones de personas. En su vertiente interna, el sector se caracteriza por un excesom de capacidad productiva y la falta de recursos financieros que permitan mejorar la calidad de los productos terminados.

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Sector terciario

El sector de la construcción es clave en la economía china: la contribución al PIB se estima en torno al 6,8%. Más allá de su importancia como instrumento de creación de empleo (en 2016 más de 28 millones de personas en zonas urbanas, algo más de 15% del total de personas empleadas en areas urbanas), es esencial en el desarrollo de las infraestructuras, lo que beneficia el crecimiento y competitividad de todos los sectores económicos. El propio crecimiento de la economía china y las políticas activas de mejora de infraestructuras han propiciado un gran dinamismo de este sector. 

En el sector inmobiliario durante los últimos años se ha producido un proceso de inversión especulativo que ha generado una gran burbuja inmobiliaria. A finales de 2016 existían más de 1.500 millones de metros cuadrados de espacio residencial construído todavía vacíos, al tiempo que los precios de venta en las las grandes ciudades, Pekín, Shanghái y Shenzhen, no paran de crecer, un 30% de media y en el caso de Shenzhen un 70%. El precio medio por metro cuadrado en las 70 mayores ciudades de China ha pasado de los 1.490 euros hasta los 1.660. En 2016, el 68% de los créditos bancarios se destinaron a la financiación de hipotecas.

Existen limitaciones a la inversión extranjera en actividades de promoción inmobiliaria, establecidas en la Guía de Inversión Extranjera, y además la adquisición de bienes inmuebles por parte de empresas extranjeras está limitada a los casos en los que éstas establezcan una sucursal o una Oficina de Representación en el país. Debido al fuerte incremento de los precios de las viviendas en los últimos años, el Gobierno ha aplicado medidas contra la especulación inmobiliaria, dificultando, por ejemplo, la compra de segundas viviendas. De la misma manera, se introdujo en 2013 un impuesto del 20% del valor de la vivienda (anteriormente era sólo del 1%) que grava las plusvalías obtenidas en la compraventa de viviendas.

El sector servicios se ha desarrollado en China en las últimas décadas a una mayor velocidad que el resto de sectores. Su aportación al PIB supera al del sector secundario, y en 2016 representó algo más del 51% del PIB. El incremento de los trabajadores en el sector servicios ha sido muy notable: de los 55 millones que había en 1980 (13% del total empleado), se ha pasado a más de 340 millones en la actualidad. Este incremento ha sido más del doble del sector industrial y ha tenido lugar, principalmente, en la última década. En la actualidad, el sector servicios es el que más empleo genera en China, y su importancia seguirá aumentando en los próximos años en detrimento de los otros dos sectores. 

En comercio, sigue teniendo una importancia el pequeño comercio. No obstante, en los últimos años, se están implantando las grandes superficies a lo largo de las ciudades chinas. Hoy en día, en total, el comercio supone alrededor de 7 % del PIB.

El turismo y la hostelería se han convertido en un importante actor dentro de la economía china. China, según los datos del Buró de Estadísticas, recibió 72 millones de turistas extranjeros en 2016, incluyendo los procedentes de Hong Kong, Macao y Taiwán. Los ingresos por turismo extranjero en China en 2016 crecieron hasta los 65.000 millones de dólares. El Gobierno, a través de la Administración Nacional de Turismo (CNTA), fomenta el desarrollo turístico del país. A pesar de ello, existen todavía importantes restricciones al establecimiento de empresas extranjeras en el sector. 

Tanto el sector de seguros como el bancario han experimentado un desarrollo significativo en los últimos años. Por un lado, el desarrollo de China ha provocado un aumento de la clase media del país, la cual comienza a reconocer el valor de los seguros y a considerarlos una forma de inversión y protección. No obstante, su implantación en el mercado chino todavía se encuentra en fase inicial. En efecto, el sector de seguros de vida sigue estando restringido a la inversión extranjera, por ejemplo. Por otro lado, la banca en China sigue estando dominada por los cuatro grandes bancos estatales, aunque el resto de bancos comerciales ha ganado en importancia en los últimos años. 

La industria de las telecomunicaciones fue objeto, en 2008, de una importante reestructuración, cuando el Ministerio de Industria de la Información (MIIT), junto con el de Finanzas y la CNDR (Comisión Nacional para el Desarrollo y la Reforma) decidieron fusionar a las 6 empresas que operaban en el sector, quedando así tres operadores en el mercado (China Mobile, China Unicom y China Telecom). El objetivo fue incrementar la eficacia de las grandes empresas del sector. El uso de Internet también se ha incrementado notablemente en los últimos años. China cuenta, hoy en día, con más de 500 millones de usuarios de Internet y más de 600 millones de suscripciones a telefonía móvil. 

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