Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Cuba presenta una estructura económica que en algunos sectores se aproxima a la de un país en desarrollo, mientras que en otros se parece más a uno intermedio o incluso desarrollado.

Tiene un sector agropecuario todavía poco productivo a pesar de las reformas agrarias, aunque haya mejorías en algunas áreas; una minería, sector energético e industria pesada necesitados de modernización y una industria ligera escasamente competitiva; otro tanto puede decirse del sector de la construcción.

En el sector servicios cuenta con sectores bastante desarrollados, como la salud, la educación, cultura y deporte y otros en los que se inició el desarrollo más tarde, pero que tienen importancia y gran potencial, como es el turismo; en el otro extremo, hay sectores que tienen un escaso desarrollo, como la distribución comercial o el transporte.

En lo que se refiere a los servicios financieros, la banca minorista está poco desarrollada. En los últimos años entraron en vigor algunas normativas para facilitar los créditos y otros servicios bancarios a ciudadanos cubanos que no existían antes. El sector de seguros está poco desarrollado.

 

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Precios (minoristas y mayoristas)

Existe monopolio estatal tanto en el abastecimiento como en la distribución de productos. Por ello, los precios se establecen por normativas estatales sin que sean las leyes de la oferta y la demanda las que los determinen.

Concretamente, en las tiendas de productos de consumo en Pesos Convertibles, por normativa estatal se establecen unos márgenes comerciales para los productos importados que van de un 180% a un 240% del costo del producto.

Los datos de inflación que da la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba se refieren únicamente a los mercados en pesos no convertibles (CUP), que constituyen una parte cada vez menor de la cesta de la compra de los cubanos. El último dato disponible indica que la inflación fue de un 2,1 en 2014 y un 2,8 en 2015.

En cualquier caso, ha de tomarse este dato con reservas pues la mayoría de precios están intervenidos y, por otra parte, la economía sumergida tiene un peso muy importante en el país caribeño.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte:

- Por avión: Existen varios aeropuertos en toda la isla, 12 internacionales y otros 9 nacionales. Esta infraestructura permite la conexión aérea de las principales ciudades y destinos turísticos entre ellas y con La Habana, con tiempos de vuelo de menos de 3 horas. Cuba está enlazada directamente por vía aérea con países de América del Norte y Sur, Europa y Asia a través de más de 51 compañías aéreas, muchas de ellas con vuelos regulares.

En 2015 y 2016 se anunciaron nuevas conexiones internacionales y el refuerzo de las existentes ante las perspectivas de mejora del turismo y una mayor demanda de viajeros. Se han abierto o mejorado las conexiones con China, México, Panamá o España, entre otras. A lo largo de 2016 se pusieron en marcha 20 conexiones nuevas con los EE. UU., por lo que ambos países han quedado conectados con 110 vuelos diarios entre diferentes ciudades. Algunas de las compañías autorizadas que operan en la actualidad han anunciado el descenso del número de vuelos diarios al haber sobreestimado la demanda, mientras otras evalúan la apertura de nuevas rutas.

Hay 3 compañías aéreas que se ocupan del transporte aéreo de pasajeros y cargas en el interior del país: Cubana de Aviación, Aerocaribbean, y Aerogaviota. Cubana de Aviación es la mayor, más antigua y la que cubre casi todos los destinos del país con viajes regulares. Las otras son empresas de vuelos chárter, aunque tienen algunas líneas regulares establecidas. También existe una compañía exclusivamente de carga aérea: Aerovaradero.

Las principales compañías que vuelan entre Europa y la isla son Air Europa, Iberia, Cubana de Aviación, Air France y Evelop. Los vuelos directos desde los EE. UU. están reservados a familiares de cubanos y a cualquier viajero que encajen en una de las 12 categorías autorizadas a volar (motivos religiosos, culturales, académicos, etc.).

- Por carretera: El transporte en autobús y automóvil es el más usado en la isla. La red de carreteras y caminos suma 71.500 km., de los que unos 28.000 km. son carreteras asfaltadas y autopistas.

Existen un número razonable de carreteras, aunque su conservación y señalización necesita mejoras. El parque móvil no está en buen estado, lo que hace aconsejable extremar las precauciones y evitar viajar por la noche. Los viajes por carretera deben estar bien planificados y organizados pues las distancias y tiempos de viaje pueden ser largos. El viaje de La Habana a Santiago de Cuba puede durar más de 12 horas.

En el país se pueden encontrar los siguientes tipos de vías:

- Autopistas: Vías con entre 4 y 6 carriles. Carecen de cerca perimetral y sistemas de telefonía para urgencias aunque gran parte de las autopistas tienen cobertura móvil. Los cruces rasantes con otras carreteras y vías ferroviarias son habituales.

- Carreteras principales: Son el eje de la infraestructura vial de la isla, generalmente con un carril por cada sentido y un límite de velocidad de 80 km/h. Casi todos los cruces con otras vías se producen a nivel. Suelen soportar un tráfico bastante intenso, sobre todo la Carretera Central.

- Otras carreteras. Vías con un carril por senda y límites de velocidad de entre 60 y 80 km/h, con un ancho de entre 5 y 6 metros. Casi todos los cruces con otras vías se producen a nivel.

- Caminos: Vías con superficie de tierra compactada y cuya utilización suele estar condicionada por la estación de lluvias.

- Por tren: Cuba fue uno de los primeros países en el mundo en tener ferrocarril. Hoy en día, posee 8.367 km de líneas férreas, pero el desarrollo del ferrocarril sufrió un estancamiento que lo ha distanciado enormemente de los estándares europeos. En los últimos años, se han realizado mejoras y se ha programado un plan de importantes inversiones para su recuperación. No obstante, la irregularidad de los trenes y el estado del material aconseja descartar este sistema de transporte para la mayoría de los destinos.

- Por barco: Existen varias líneas regulares directas con México y con Europa. Hay algunas con España, normalmente con una periodicidad quincenal-mensual. El trayecto suele durar de 12 a 15 días. Los costos son elevados por el insuficiente tráfico y por la limitación que marca la Ley Torricelli del embargo norteamericano.

Comunicaciones:

Están monopolizadas por la empresa estatal Etecsa que controla la telefonía fija y móvil. En cuanto a internet, recientemente se ha autorizado a instalar conexión en las viviendas cubanas aunque el servicio sigue siendo muy deficiente y excesivamente caro para la inmensa mayoría de cubanos. La conexión también está disponible (siempre mediante pago en divisas) en salas de conexión, hoteles, empresas extranjeras radicadas y domicilios de extranjeros que residen en inmobiliarias estatales. La novedad desde 2013 son los puntos wifi disponibles en lugares públicos a los que se puede conectar cualquier particular. en 2016 había operativos 317 puntos de conexión inalámbrica y el plan es habilitar 180 más a lo largo de 2017. En total, en Cuba hay más de 700 puntos de acceso público a internet, la mayoría de ellos salas de navegación (339).

Energía:

La energía eléctrica se genera en centrales termoeléctricas alimentadas por petróleo cubano y que surten a la práctica totalidad de las necesidades del país. La generación eléctrica por vías alternativas (solar, eólica, hidroeléctrica…) es todavía incipiente y muy residual. 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En el año 2016, la población activa fue de 4.686.200 personas: 1.747.700 mujeres y 2.938.500 hombres. De ellos, según cifras oficiales, las ocupadas en la economía fueron 4.591.100 personas.

La tasa oficial de desempleo en 2016 fue del 2,0% —inferior a la del año 2015 (2,4%)—. Se mantiene la disminución que comenzó en 2013 y que corresponde en parte a la recolocación en el sector privado (cuentapropistas) de trabajadores que resultaron excedentes en la reestructuración de las empresas estatales. El porcentaje de ocupados en el sector privado, cooperativas no agropecuarias y trabajadores por cuenta propia, aumentó hasta el 15,91% del total de ocupados en 2016. 

Desde 2005 aumentaron las pensiones, las ayudas de la asistencia social y los salarios mínimos. Sin embargo, los salarios aún son muy bajos (el equivalente a 25-30 dólares/mes). En 2016, el salario medio mensual se fijó en 740 pesos cubanos no convertibles (CUP) (un 7,7% superior al del año anterior). Las autoridades cubanas alegan que los salarios reales son mucho mayores si se tienen en cuenta las prestaciones sociales gratuitas en salud, educación, cultura y las subvenciones de que disfrutan todavía los productos incluidos en la libreta (cada vez menos) y otros productos o servicios como el agua o la electricidad.

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PIB per capita y distribución de la renta

Según la Oficina Nacional de Estadísticas el PIB per cápita de 2016 a precios corrientes fue de 7.980 pesos.

Pendientes de la publicación de los datos completos de 2016, las rentas salariales en 2015 fueron 29.884 millones de pesos; las rentas de propiedades y empresas, 36.982 millones de pesos; y los impuestos indirectos fueron 20.267 millones de pesos. Esto suma un total de 87.133 millones de pesos.

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Sector primario

Agricultura: La reforma agraria y la colectivización de los años 60 no tuvieron éxito ya que, pese a la inversión de grandes recursos, la producción no creció lo suficiente y el sector permaneció lastrado durante décadas. El resultado fue una agricultura poco productiva y poco diversificada, dominada durante muchos años por la caña de azúcar que, hasta el 2002, ocupaba el 50% del área cultivable. En esa fecha se acometió un proceso de reestructuración y se llevó a cabo una fuerte reducción de las áreas de cultivo de caña azucarera.

La agricultura y la ganadería aportan un 3,7% del PIB, aunque emplean a casi el 18% de la población ocupada. Al no satisfacer la demanda nacional, el país está obligado a recurrir a importaciones cuantiosas de varios productos. Se importa casi un 70% de los alimentos que consume la población, a un costo que rondó los 1.800 millones de dólares en 2016, mientras que del total de 6,2 millones de hectáreas de superficie agrícola de la que dispone el país, solo está cultivada un 43,9%. Otro 14,2% son tierras ociosas, y el resto son tierras agrícolas asignadas que, por diversas razones, no se aprovechan. A pesar de que se intenta fomentar la producción nacional de alimentos, las importaciones de este rubro son muy considerables en la actualidad.

Para aumentar la producción y reducir las importaciones, en los últimos años se han tomado medidas para que individuos, cooperativas y entidades estatales dispongan de tierras ociosas entregadas en régimen de usufructo. El sector público gestionaba antes más del 70% de la tierra cultivable, pero obtenía rendimientos por debajo del pequeño agricultor privado y de ahí la apuesta por esta nueva política. Según datos oficiales, hasta 2016 se habían entregado cerca de 2,3 millones hectáreas a campesinos privados y a Cooperativas de Créditos y Servicios.

Otras medidas que se aplican para incrementar la productividad en la agricultura incluyen la venta a los agricultores de herramientas y otros insumos agrarios, la autorización de venta directa por parte de las cooperativas a entidades relacionadas con el turismo y la puesta en marcha de algunos mercados mayoristas controlados por cooperativas. Asimismo, se aprobaron mejoras en las condiciones de vida de los campesinos, como la posibilidad de que puedan construir una vivienda en la tierra que tienen en usufructo, o incrementos de precios en la compra de sus producciones.

Pese a que los resultados son modestos, las estadísticas indican que en 2016 la producción de la agricultura no azucarera aumentó un 4,9% respecto al año anterior, rompiendo así con la evolución negativa de los años anteriores.

Azúcar: La producción de azúcar fue el principal rubro de la economía cubana desde el siglo XIX hasta la década de los 90, con su máximo de producción en los años 70, con una cosecha récord de 8 millones de toneladas. A partir de los 90, la producción disminuyó notablemente. En el 2002 se decidió reestructurar el sector, se cerraron 71 centrales de los 156 existentes y se reorientaron otros 25 para fabricar derivados.

La zafra decreció cada año desde 2003 hasta llegar, en 2007, al mínimo en un siglo, con la discreta cifra de 1,1 millones de toneladas. A partir de ese momento, la producción se estabilizó durante varios años entre los 1,1 - 1,3 millones de toneladas. 700.000 toneladas son destinadas al consumo interior; 400.000 toneladas se dedican a cumplir el compromiso histórico con China y otra parte a la cuota de importación preferencial que la UE le adjudica a Cuba. La zafra cubana creció un 20% en el periodo 2016/2017 respecto al año anterior hasta rozar los 2 millones de toneladas, retomando así el pulso después de la caída de producción del 19% registrada en la zafra azucarera de 2015/2016.

Tabaco: Es otro renglón importante de la agricultura cubana. La elaboración de puros está en manos del Estado y su comercialización internacional la realiza en exclusiva Habanos S.A., una empresa mixta creada por la hispano-francesa Altadis, que posteriormente fue adquirida por la británica Imperial Tobacco.

Según cifras oficiales, Cuba es el principal exportador de puros del mundo. Habanos facturó más de 445 millones de dólares en 2016 y acaparó en torno al 70% de la cuota de mercado mundial, a pesar de no estar presente en el mercado de EE. UU. Tiene la exclusiva de venta internacional de marcas líderes como Cohiba, Partagás y Montecristo.

Cítricos: Cuba es productora y era un exportador importante de zumos. La naranja y el pomelo son los principales cultivos y los zumos concentrados son el producto elaborado más importante. Desde 2004 hasta 2014, la producción de cítricos en Cuba se redujo drásticamente. En apenas una década minoró la producción un 88%, debido a la baja productividad y a una plaga que diezmó notablemente la cosecha. En 2015 y 2016 se registra un ligero repunte, pero quedan todavía lejos las cosechas de 800.000 toneladas de principios de siglo XXI. En 2016, la producción de cítricos ascendió a 119.494 toneladas, un 3,6% más que el periodo anterior.

Pesca: La pesca y la acuicultura son relativamente importantes, y su producción se destina fundamentalmente a la exportación. El destino principal de estas exportaciones es España.

Las principales producciones de acuicultura son la tenca, la claria y los camarones. Fuera de estas producciones destaca especialmente la langosta. Las condiciones naturales para el desarrollo de la industria son buenas, y en los últimos años ha habido un mejor aprovechamiento de la flota de pesca de la langosta y una mejora de los sistemas de almacenamiento, que han permitido ampliar la capacidad de exportación, incluyendo la de langosta viva.

La captura bruta total alcanzo su cota máxima de 64.879 toneladas en el 2009. En 2016 fue de 52.724,7 toneladas.

Ganadería: Fue duramente afectada por la crisis de los 90, con una tendencia a la disminución de la cabaña ganadera que las autoridades trataron de frenar con medidas disciplinarias y, a partir del 2007, con incentivos económicos, como el aumento de precio y el pago parcial en divisas de la producción de leche de vaca. Estas últimas medidas estimularon el crecimiento sostenido de un sector que ha visto cómo su producción aumentaba casi un 50% en la última década 2006-2016, debido casi en su totalidad al crecimiento de la producción no estatal. En el año 2016, la producción de leche de vaca ascendió a 612,8 toneladas, un 24% más que el año anterior.

La ganadería acumula, al cierre del 2016, un aumento generalizado con relación al año anterior. En comparación con 2015, se entregó a sacrificio un 3,1% más de ganado porcino, un 7,5% más de ganado vacuno y la producción de huevos aumentó un 4,2%. El sacrificio de aves registró un descenso del 8,6%.

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Sector secundario

En la época soviética la industria fue un sector pujante de la economía cubana. Al amparo de un mercado protegido y con fuentes de energía a precios subvencionados, se desarrollaron empresas de gran tamaño. En la actualidad, su tecnología resulta anticuada y las empresas son poco competitivas en los mercados internacionales.

Por ello, fue el sector más afectado por la crisis de los años 90 y aunque se ha recuperado en parte, nunca ha vuelta alcanzar de nuevo los niveles de los 90. A modo ejemplificativo, el índice del volumen físico de la industria se situó en 2016 en un 58,9% de lo que era en 1989.

Minería: Los principales productos son el níquel (Cuba posee un tercio de las reservas mundiales conocidas y es el 10º productor mundial) y el cobalto (3er país por reservas).

El níquel, que ha sido durante años el principal producto de exportación, ha perdido importancia en los últimos años por la evolución del precio del mismo y, sobre todo, por la obsolescencia de las plantas que lo producen. Hoy solo quedan dos: «Pedro Sotto», mixta con la canadiense Sherrit; y «Ernesto Che Guevara», en proceso de reforma. Ambas se encuentran en Moa. Las exportaciones de níquel pasaron de 1.465 millones de dólares en 2011 a menos de 500 millones de dólares en 2016, según declaraciones oficiales no estadísticas.

Además del níquel existe producción a pequeña escala de otros minerales como oro, plata, zinc y cromo. También existen reservas de mármol y zeolita. La exploración a riesgo es la forma típica de operación cuando una empresa extranjera quiere intervenir en el sector.

Energía: Las principales fuentes de energía primaria son el petróleo y el gas. Existe producción nacional de petróleo y gas, que cubre cerca del 50% del consumo interno.

Es un crudo de baja calidad que necesita mezclarse con otros más ligeros y se utiliza, en parte para quemar y producir energía en las plantas termoeléctricas; y otra parte, para ser procesado en la refinería de Cienfuegos. Esta planta fue recuperada con la colaboración de la empresa mixta cubano-venezolana CUPET-PDVSA (recientemente disuelta y convertida de nuevo en empresa con 100% capital cubano) que cuenta con una capacidad de refino de 65.000 barriles diarios. Los productos se destinan tanto al consumo interno como a la exportación a otros países del área. A pesar de que fuentes oficiales afirman trabajar a plena capacidad, se estima que desde 2016 el refino de Cienfuegos se ha reducido más de la mitad, al disminuir drásticamente el envío de crudo por parte de Venezuela.

Cuba importó durante años unos 105.000 barriles diarios de petróleo de Venezuela en condiciones preferenciales, que utilizaba para completar sus necesidades de consumo y, el resto, lo procesaba y reexportaba a países del ALBA. Este escenario ha cambiado notablemente desde mediados del 2015 por las consecuencias de la bajada del precio del petróleo en las finanzas venezolanas, que ha llevado a una modificación sustancial de la ayuda venezolana a Cuba. Se estima que fruto de esta minoración, los envíos procedentes de Venezuela se han reducido a un tercio en 2017.

En 2012 y 2013 se realizaron sin éxito perforaciones en aguas profundas del Golfo de México por Repsol, la malaya Petronas, la venezolana PDVSA y la rusa Zarubezhneft. 

En 2016 la compañía australiana Meo anunció haber encontrado un importante yacimiento de petróleo en el llamado Bloque 9, ubicado en tierra, en la zona norte de las provincias de Matanzas y Villa Clara, aunque las autoridades cubanas matizaron más tarde que el hallazgo estaba pendiente de futuras exploraciones para confirmarse.

La mayor parte de la energía eléctrica se produjo hasta el 2005 en las 6 centrales termoeléctricas del país. El sistema contaba con una capacidad de 4.200 megavatios, pero trabajaba muy por debajo de esta capacidad lo que implicaba muchos apagones de luz causados por problemas en el mantenimiento y funcionamiento de las centrales.

Para resolver estos problemas se planteó en 2006 un cambio sustancial de estrategia. La llamada «Revolución Energética», que potenciaba, por una parte, las dos centrales de ciclo combinado y, por otra, la instalación de una serie de grupos diésel conectados entre sí y distribuidos por todo el país, próximos a las zonas deficitarias, que minimizaran las pérdidas por transporte.

La instalación de estos grupos electrógenos, importados fundamentalmente de España, Alemania y Corea del Sur, por un monto superior a los 1.000 millones de dólares, produjo una gran mejoría en el sistema de generación eléctrica. Posteriormente se acometió una segunda fase de esta renovación, con la paulatina sustitución de las redes de distribución obsoletas y en precario estado.

A nivel doméstico, se fomentó el ahorro en el consumo eléctrico de los hogares a través de un incremento sustancial de las tarifas eléctricas, a la vez que se distribuyeron a las familias aparatos eléctricos de bajo consumo, sustituyendo equipos antiguos que consumían más, y bombillas de bajo consumo.

El Gobierno cubano muestra su compromiso por alcanzar una matriz energética más eficiente y sostenible, con la progresiva sustitución de combustibles fósiles por fuentes renovables de energía. Hoy en día, casi el 96% de la energía que se produce en Cuba procede de la quema de petróleo en centrales termoeléctricas, grupos electrógenos y del gas acompañante en los yacimientos petrolíferos. Para romper con esta alta dependencia energética —agravada por la situación actual de Venezuela, su principal suministrador de crudo— el Estado cubano se marca como objetivo aumentar la aportación de las fuentes renovables a la matriz energética nacional del 4,65% actual al 24% en 2030. 

Según el Ministerio de Energía y Minas – MINEM, se prevé que en 2030 el país consuma en torno a 30.000 GWh de energía, de los cuales 7.245 GWh provendrían de fuentes renovables de energía. Para ello, el Estado cubano calcula que debería desembolsar 3.700 millones de dólares en importaciones a lo largo de los próximos años. Este ambicioso proyecto contempla la instalación de 2.334 MW de nueva potencia eléctrica de origen sostenible. Concretamente, se proyecta la construcción de 25 plantas bioeléctricas que funcionarán con biomasa cañera (bagazo y residuos agrícolas – marabú), 14 parques eólicos, 191 parques solares fotovoltaicos, 74 centrales hidroeléctricas y 500 plantas de biogás. 

Construcción: Fue uno de los sectores más pujantes durante la década de los 90. Durante ese tiempo, los proyectos de construcción se centraron en salud, educación, viviendas y, sobre todo, turismo, con la construcción de hoteles y oferta extra-hotelera. Fue también uno de los mayores sectores importadores de Cuba, ya que la producción nacional de materiales y equipamiento para la construcción era escasa.

En la década del 2000, el sector de la construcción experimentó una desaceleración. Se redujo la construcción de viviendas y de edificios orientados a la hostelería. Es cierto que a partir de 2005 el sector reflejó un ligero aumento, principalmente aupado por el programa de la «batalla de ideas», centrado en dos sentidos: la finalidad social (escuelas y hospitales) y el incentivo de la construcción turística. En relación a la edificación de viviendas, el déficit aumentó. A partir del año 2006, el Gobierno anunció un nuevo programa de vivienda, por el que se establecía un ambicioso objetivo de construcción y rehabilitación de viviendas para la población. El plan inicial proponía la edificación y reforma de 100.000 viviendas anuales; sin embargo, estos objetivos no se cumplieron. Año a año se observa un descenso constante en la cifra de viviendas construidas. Así, en el año 2016 la cifra de viviendas terminadas se ha situado en 22.106.

Se fomenta, por parte del gobierno, la construcción de viviendas por los propios interesados, a través de la concesión de créditos y la venta subsidiada de determinados materiales de la construcción. En 2016, la construcción de viviendas por «esfuerzo propio» representó el 58% de las construidas en total.

En 2015, se anunció un ambicioso proyecto que requiere de una fuerte inversión para aumentar la capacidad hotelera. Este plan aboga por la construcción de nuevos hoteles y por la remodelación de instalaciones anticuadas para ponerlas en servicio. El objetivo es la construcción o rehabilitación de 108.000 nuevas habitaciones hasta 2030 para alcanzar aproximadamente las 173.000 habitaciones. De las nuevas, al menos 30.000 de ellas tendrán participación de capital extranjero, lo que abrirá nuevas oportunidades de gestión y de inversión.

Informática y electrónica: Cuba está en proceso de desarrollar una cierta capacidad de producción de software para diferentes sectores, especializándose en algunos como el hospitalario y el hotelero. La capacidad cubana de producción de software es valorada internacionalmente y es uno de los sectores con posibilidades de exportación.

En el sector electrónico, el país caribeño ha desarrollado ciertas producciones en los últimos años. También se ensamblan algunos productos en la isla, principalmente de componente chino.

Biotecnología: Cuba desarrolla desde los años 90 la industria biotecnológica, con centros especializados en diferentes ramas de la biotecnología. De esta labor se encarga el grupo BIOCUBAFARMA.

Las autoridades cubanas impulsan la cooperación biotecnológica, por ejemplo, con China, su primer socio comercial. En 2011, La Habana y Pekín firmaron acuerdos para el desarrollo de vacunas para fomentar la investigación bilateral. Brasil es otra de las naciones con una fuerte colaboración bilateral en la esfera de la salud y en especial en la biotecnología. Asimismo, una empresa española participa en un proyecto para fabricar en España el medicamento cubano HeberProt-P, para el tratamiento del pie diabético, destinado al mercado de la UE.

De los laboratorios cubanos han salido medicamentos contra el cáncer, colesterol, vitíligo y retinosis pigmentaria, vacunas contra la meningitis B y C, la leptospirosis, la fiebre tifoidea, la hepatitis B y una vacuna sintética contra la haemophilus influenzae tipo B, la causa principal de la meningitis y otras infecciones infantiles.

La exportación de la industria biotecnológica cubana representa una importante inyección para la economía doméstica. Comercializa unos 38 medicamentos en unos 40 países. Según cifras oficiales, las exportaciones de productos medicinales y farmacéuticos son ligeramente inferiores a los 450 millones de dólares en 2016, registrando una caída de más del 25% respecto al año anterior.

Independientemente de las producciones de más nivel tecnológico, desde hace unos años se trata de potenciar la producción de medicamentos básicos para sustituir importaciones y abastecer farmacias y hospitales cubanos.

Industria alimentaria: Existe producción cubana de otras gamas de productos elaborados como los productos cárnicos, algunas conservas vegetales y de pescado y bebidas (refrescos, cervezas y ron). Este es un sector que se pretende potenciar para sustituir las importaciones destinadas tanto al turismo como al consumo local y que cuenta con la presencia de varias empresas extranjeras que fabrican en el país bajo la forma de empresas mixtas.

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Sector terciario

El sector de los servicios está liderado por el turismo y por la exportación de servicios médicos. Ha tenido un gran crecimiento y se ha convertido en la actividad más dinámica de la economía cubana —representa cerca del 75% de su PIB—.

Turismo: Es uno de los principales motores de la recuperación cubana y continúa en una fase de gran expansión y repercusión en la sociedad y en la economía insular.

El sector turístico crece cada año. En 2016 Cuba registró la cifra récord de 4.002.317 turistas para un crecimiento anual de un 13,5% en la llegada de visitantes. Los datos oficiales de entradas de divisas de 2016 señalan que hubo unos ingresos de 3.068,6 millones de dólares. En cuanto a la evolución en 2017, las autoridades confirman un crecimiento sostenido en la llegada de turistas. En el periodo enero-septiembre de 2017, Cuba recibió a más de 3,4 millones de visitantes, un 24% más de lo registrado en el mismo periodo del año anterior. Por tanto, se espera batir de nuevo este año el record histórico de turistas, a expensas de confirmar si los daños ocasionados por el huracán Irma tendrán o no un impacto negativo en la temporada alta (a partir de noviembre de 2017). 

Los principales países emisores de turismo en 2016 fueron Canadá (30%), EE. UU. (7%, al que habría que sumar la mayoría de los viajes de retorno que realiza la comunidad cubana en el exterior que supone un 11% del turismo total), Alemania (6%), Inglaterra, Italia y Francia (suponen un 5% cada uno). España ocupó el séptimo lugar y con más de 153.000 turistas representa casi un 4% del total.

El turismo español, acostumbrado a situarse en cotas superiores a los 120.000 turistas al año, marcó un mínimo histórico en el año 2013 con apenas 73.000 visitantes. Sin embargo, en los dos últimos años se ha registrado un repunte importante en la llegada de turistas de la Península. Así, en 2015 con más de 107.000 turistas españoles, incrementó la cifra un 39,3% respecto a 2014. En 2016, el turismo español en Cuba experimentó un crecimiento del 42,8%, tendencia que se espera que se mantenga a lo largo de 2017.

Salud: Cuba tiene un sistema gratuito de atención sanitaria a la población cubana. El sistema padeció los problemas derivados de la crisis económica con un deterioro de las instalaciones y disponibilidades de material y equipos. Desde el 2005 se puso en marcha un programa de reparaciones para paliar esta situación. En cualquier caso, los parámetros sanitarios de Cuba (esperanza de vida al nacer, mortalidad infantil, etc.) están entre los mejores de América Latina y son equiparables a los de países desarrollados.

La exportación de médicos, oftalmólogos, enfermeras y otro personal sanitario, especialmente a Venezuela, según estimaciones (no hay datos oficiales) generaba ingresos en divisas que superaban los 8.000 millones de dólares anuales por ventas de servicios profesionales. Se estima que esta cifra de ingreso se ha visto notablemente reducida en los dos últimos años a consecuencia de la crisis venezolana. Asimismo, esta exportación de servicios ha creado un déficit interno de estos profesionales, pues aproximadamente un tercio de los médicos cubanos están en el exterior.

Dentro de los servicios de salud prestados al exterior destacan los acuerdos firmados inicialmente entre Cuba y Venezuela. Otros países latinoamericanos (Brasil, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, etc.) se han adherido a estos programas que consisten en la atención de pacientes por profesionales cubanos, tanto en sus países de origen (en muchos casos en barrios marginales) como en Cuba.

Telecomunicaciones: La empresa estatal de telecomunicaciones, Etecsa, continúa con su proceso de modernización de líneas y plantas. En 2016 se alcanzó el 99,8% de digitalización nacional. La densidad telefónica es baja pero aumenta progresivamente. En 2016 fue de 47,4 líneas (solo 11,8 fijas) por cada 100 habitantes, por debajo de la media de América Latina.

La telefonía móvil también está controlada por Etecsa. El servicio de telefonía móvil cubano cuenta con unas tarifas elevadas, aunque su paulatino abaratamiento desde 2009, con costes de contratación y tarifas nacionales e internacionales más asequibles, han influido positivamente en un aumento en las contrataciones. En 2012, se implantó finalmente el sistema «el que llama, paga» en llamadas entre móviles, dado que anteriormente se cobraba una misma llamada tanto al emisor como al receptor. Los precios de las llamadas locales de móviles en 2016 son de 0,35 dólares/min y el envío de SMS a 0,09 dólares.

Por otro lado, fruto de las nuevas relaciones con los EE. UU., se firmó un acuerdo en 2014 entre Etecsa y la norteamericana IDT para permitir la realización de llamadas directas de los EE. UU. a Cuba.

La difusión de Internet es escasa y el país caribeño todavía cuenta con una de las peores tasas de penetración de Internet del mundo. Las oficinas de la Administración, universidades y empresas suelen tener acceso web, mientras que apenas unos pocos hogares cubanos cuentan con conexión. A partir de 2013, el Gobierno cubano habilitó puntos de conexión a internet en plazas y parques públicos a los que puede acceder cualquier cubano. Hay puntos wifi distribuidos por todo el país. Eso sí, los precios estipulados son en divisas y el servicio es caro en comparación con los salarios que se manejan en el país. Cada hora de conexión tiene un coste de 1,50 CUC. 

Por otra parte, hasta 2008 no estaba permitida la venta de ordenadores a particulares. Aún hoy las estadísticas oficiales indican la existencia de solo 103 ordenadores personales por cada 1.000 habitantes en 2016.

Hay 5 canales nacionales de televisión y uno, Cubavisión Internacional, dirigido al exterior. También existen 15 centros televisivos provinciales y 30 municipales con su propia emisión local. No existe televisión privada.

Transporte: La carretera más importante es la autopista central, planificada para atravesar la isla de este a oeste, pero que está sin acabar. Alguna carretera de las zonas turísticas se explota por el Estado bajo régimen de peaje. Las condiciones viales son deficientes en cuanto a señalización y mantenimiento del firme y estas circunstancias, junto con la circulación de vehículos de tracción animal o la carencia de señales luminosas, hace peligrosa la circulación durante la noche.

El transporte por carretera es otro sector que ha acusado la crisis por la falta de recursos para renovar las flotas. En 2007 comenzaron una serie de inversiones que se centraron principalmente en la compra de nuevos autobuses (de origen chino) para rutas urbanas e interurbanas y en las reparaciones de las vías más transitadas. Esto ha dado como resultado un crecimiento del número de pasajeros transportados anualmente de forma más o menos constante hasta 2016. A pesar de ello, el sistema no está exento de problemas diversos (falta de repuestos, obsolescencia de los equipos, etc.) que lastran y afectan al sector.

Está también en marcha un programa de mejora del ferrocarril con material chino, ruso e iraní. A pesar de estas mejoras, los servicios de transporte son deficientes.

El transporte marítimo está afectado por la Ley Torricelli de EE. UU., que establece que cualquier buque que toque puerto cubano no podrá tocar puerto norteamericano en 6 meses. El puerto de Mariel es el más importante seguido de Santiago, Cienfuegos y Matanzas. 

El transporte de mercancías en contenedores está centralizado en el puerto del Mariel, a 45 km de La Habana. Aspira a recibir a los grandes porta-contenedores que atraviesen el Canal de Panamá y convertirse en un hub de distribución para el Caribe y para los puertos atlánticos de EE. UU. Igualmente dotará a Cuba de una infraestructura de más de 400 km² donde se está fomentando una «Zona Especial de Desarrollo». Como complemento, se ha construido una amplia infraestructura de autopista y vía ferroviaria que conducen hasta el puerto.

Cuba tiene varios aeropuertos internacionales. El más importante es el «José Martí», de La Habana, donde se concentra la mayor parte del transporte de mercancías y pasajeros. Entre La Habana y Varadero se reciben más del 70% de las llegadas internacionales. La compañía nacional es «Cubana de Aviación», junto a la que operan algunas otras de vuelos regionales y locales. Además operan líneas regulares y de chárter extranjeras, entre las que destacan las españolas Air Europa, Iberia y Evelop. Dentro del sector de transporte aéreo de cargas, Iberia participa en una empresa que opera una terminal de carga para la zona del Caribe. 

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Privatizaciones

No existe el concepto de privatización en Cuba. Todas los medios de producción y recursos son del Estado y vía inversión extranjera sólo se obtienen "concesiones" de explotación temporal.

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