Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

China es la segunda economía del mundo tras EE.UU. Desde el inicio del proceso de apertura del país en 1978, la tasa media de crecimiento anual de su PIB ha sido cercana a 10%. Esto ha supuesto una transformación económica y de los patrones de consumo del país, que su incorporación a la Organización Mundial de Comercio en 2001 no han hecho sino acelerar. 

China sigue ganando peso en la actividad económica mundial. El dinamismo relativo de las economías asiáticas se mantiene. Las previsiones más recientes del Fondo Monetario Internacional señalan que la economía china podría superar a la estadounidense en paridad del poder adquisitivo. 

De forma paulatina, en el país se está creando una clase media urbana con niveles de poder adquisitivo comparables a los europeos. Este hecho, junto con la creciente urbanización de la población china, supone un polo de atracción de empresas extranjeras cuyos productos y servicios pueden ser ofrecidos a la creciente demanda. 

Según datos del Buró de Estadísticas chino, cerca de tres cuartos del consumo doméstico procede de las zonas urbanas. El consumo doméstico se concentra en siete regiones principales: Shanghái, Pekín, Zhejiang, Cantón, Tianjin, Jiangsu y Fujian. Estas siete regiones concentran más del 42% del consumo total del país. 

China, como Europa, es una economía muy diversa, como pone de manifiesto un análisis del PIB por habitante en términos de PPP de sus diferentes provincias. Con las menores estimaciones de PPA, tres provincias (más de 100 millones de habitantes y 10% del PIB de China) tendrían un PIB por habitante al menos tan elevado como cinco Estados miembros de la UE en términos de PPA. Con una mayor estimación de la PPA, nueve provincias (más de 500 millones de habitantes y 55% del PIB de China) tendrían un PIB por habitante mayor que el de 14 Estados miembros de la UE, equivaliendo el de Shanghái al de Finlandia y el de Fujian al de Irlanda. 

Antes del inicio del proceso de reformas de 1978, la propiedad pública de los medios de producción era la norma, de forma que la producción y el empleo correspondían en su práctica totalidad a la administración y empresas públicas que, en ausencia de mercados financieros desarrollados, se financiaban mediante préstamos de bancos públicos y ayudas directas del gobierno. 

Hoy las empresas públicas representan más de un tercio del PIB. La Comisión para la Administración y Supervisión de los Activos Públicos (SASAC) controla el 40% de los activos en forma de empresas públicas chinas y representa el 60% de sus beneficios. Las empresas públicas siguen en proceso de reforma mediante consolidación (fusiones y cierres), adquisición de forma societaria y privatización. El número de empresas públicas chinas ha caído en los últimos años, así como el número de trabajadores en las mismas. 

El sistema financiero chino, dominado por grandes bancos públicos (en manos de CIC), ha favorecido tradicionalmente a las empresas públicas frente a las privadas. Actualmente, gracias a los esfuerzos del gobierno por invertir esta tendencia, se tiende hacia una liberalización progresiva del sistema.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

En los últimos años, el sector de la distribución en China se ha ido liberalizando progresivamente. Las compañías extranjeras han visto ampliadas sus opciones para distribuir sus productos. En la actualidad, no resulta necesario contar con un mayorista local sino que se puede elegir entre distintas modalidades: operar por cuenta propia, con un operador logístico internacional o contratar a un distribuidor local.

En abril de 2004, se publicó la normativa Measures for the Administration on Foreign Investment in Commercial Fields que regula la actividad de las empresas comerciales de capital extranjero (FICE, Foreign Invested Comercial Enterprises). Con la aprobación de estas medidas, se liberalizó el sector de la distribución en China, permitiendo la entrada de inversores extranjeros en el sector. Con la promulgación de las Medidas, las empresas comerciales de capital extranjero (FICEs) han podido obtener licencias completas de comercio y distribución.

Las FICE pueden llevar a cabo las siguientes operaciones: franquicia, venta al por menor de mercancías, importación de mercancías para uso propio, adquisición de productos chinos para su exportación, venta de mercancías al por mayor y agencia comisionista.

Desde abril de 2005, se encuentra en vigor la ley Notice on Relevant Issues concerning Expanding Distribution Business Scope of Foreign Invested Non-commercial Enterprises, por la cual las compañías fabricantes no comerciales de capital extranjero también pueden realizar actividades de distribución a través de una FICE creada especialmente para tal tarea. También es posible ampliar su objeto social y realizar la distribución directamente. Ésta última modalidad puede llevar más tiempo de tramitación, dado que hay que redefinir el objeto de negocio de la compañía extranjera. Sin embargo, si lo que se desea es crear una FICE, el proceso se ha agilizado al estar la aprobación sujeta a las autoridades provinciales y no a las nacionales.

Las delegaciones provinciales del MOFCOM son las responsables para registrar la mayor parte de las FICE, salvo las actividades que seguirán requiriendo la aprobación de las autoridades estatales del MOFCOM:

  • Empresas que para hacer sus ventas no requieran un establecimiento físico como ventas por televisión, teléfono, Internet y máquinas dispensadoras.
  • Empresas que se dediquen a la venta al por mayor de productos de audio y video, venta de libros, periódicos y revistas.

En lo que se refiere a la actividad franquiciadora, ésta viene regulada por la nueva normativa Administrative Regulations for Commercial Franchises, en vigor desde mayo de 2007.

El antiguo sistema de distribución chino, concentrado en unos pocos mayoristas de nivel local, restringía el poder de elección de los fabricantes sobre los productos que se podían vender y dónde. Con las últimas reformas del sector, la aparición de nuevos mayoristas y minoristas ha aumentado la competencia en el sector.

Los inversores extranjeros pueden llevar a cabo actividades de distribución en todos los sectores, a excepción de aquéllos que resultan prohibidos o restringidos por el Gobierno. En este último caso, se establece la necesidad de contar con socio chino y se determina un porcentaje máximo de participación extranjera. El Nuevo Catálogo para la Guía Industrial de la Inversión Extranjera, en vigor desde enero de 2012, enumera los sectores prohibidos y restringidos para el inversor extranjero.

Mercados mayoristas

Existen entre 70.000 y 90.000 mercados mayoristas especializados en todo el país. Su gestión recae sobre las administraciones locales de industria y comercio. Los de mayor tamaño se sitúan en las provincias de Shandong, Zhejiang, Jiangsu, Cantón, Liaoning y Hebei.

En el año 2006, el Ministerio de Comercio (MOFCOM) anunció varios planes de reforma de estos mercados con el objetivo de tener una estructura de los mercados mayoristas más organizada y lograr una gestión eficiente y estandarizada de los productos. En febrero de 2006, se aprobó un plan centrado en el sector agrícola (Agricultural Produce Wholesale Market and Distribution Company Development Project). El principal objetivo del plan es la consolidación del mercado mayorista agrícola con la creación de cien centros mayoristas agrícolas modernos y otras cien compañías de distribución de productos agrícolas.

En la actualidad, el Gobierno chino está tratando de promover la entrada de inversores extranjeros en el sector de distribución mayorista, menos atractivo que el minorista por los menores márgenes que se pueden obtener. Sin embargo, el sector mayorista en China necesita modernizar sus procesos de gestión y logística. El Gobierno pretende que los inversores extranjeros entren en el mercado asociándose con empresas chinas y poder aportar experiencia internacional en las distintas fases de la cadena de distribución (control de calidad, información y gestión de todo el proceso).

Distribuidores locales

En la actualidad, los distribuidores locales siguen manteniendo el control de la distribución en las principales ciudades. Estos distribuidores pueden ser compañías privadas así como monopolios de nivel municipal, autonómico o estatal.

La tendencia en este sector es una creciente especialización. Por ejemplo, el sector de la electrónica y componentes está siendo dominado por los competidores chinos. Sin embargo, los mayoristas domésticos aún necesitan desarrollar determinados aspectos dominados por los extranjeros: financiación, transporte y almacenaje y gestión integrada a nivel nacional.

Venta minorista

El espectacular crecimiento de la venta minorista en China ha transformado el sector de forma radical. En los últimos años ha disfrutado de unas tasas de crecimiento anuales de 10%.

En las principales ciudades de China, están proliferando los establecimientos extranjeros. En quince ciudades de referencia (Pekín, Shanghái, Cantón, Shenzhen, Chengdu, Dalian, Shenyang, Tianjian, Ji’nan, Qingdao, Nanjing, Hangzhou, Wuhan, Chongqing y Xi’an), once empresas detallistas concentran un cuarto de las ventas de bienes de consumo (fast moving consumer goods). La cadena más importante es la francesa Carrefour, con más de 5% de las ventas totales.

Sin embargo, en términos globales, el mercado sigue dominado por una mayoría de tiendas individuales y familiares, que deben ser tenidas en cuenta por las compañías extranjeras que deseen llegar a puntos interiores de China.

En 2005, el Gobierno lanzó un programa para reformar el sector de venta minorista (Universal Rural Retailing Network Project). El plan, de nuevo, se ha centrado en las zonas rurales. El objetivo es garantizar la calidad de los bienes en estas áreas a través de una venta minorista más centralizada. La medida principal consiste en transformar los pequeños negocios familiares en cadenas de tiendas más organizadas.

Las estructuras de venta minorista más comunes son las siguientes:

  • Tiendas familiares y quioscos: es la modalidad de venta más común en China. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, existen más de 24 millones de este tipo de establecimientos dedicados a vender al consumidor final.
  • Supermercados: en la actualidad, existen más de 60.000 supermercados. Se está produciendo una tendencia a la consolidación del sector.
  • Tiendas de conveniencia: sector con presencia local y extranjera.
  • Hipermercados: suponen una verdadera revolución en el mercado chino. Los consumidores han respondido muy bien a este formato de venta. Los operadores extranjeros dominan el sector.
  • Centros comerciales: en los últimos años, se ha producido una expansión de estos departamentos comerciales. La tendencia se dirige a establecer tiendas de origen extranjero y de lujo. En ciudades como Pekín, Nanjing o Shanghái, la creación de estos centros ha proliferado en gran medida.

Las principales cadenas de tiendas, nacionales y extranjeras, con mayor número de establecimientos y de ventas en China son Carrefour, Brilliance Group, Suning Electrical, Lianhua Supermarket, Wumart Group, NGS Supermarket y CR Vanguard, entre otras.

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Importancia económica del país en la región

China representa más de dos tercios del PIB de Asia (excluido Japón). El ritmo de crecimiento de la economía china de los últimos años supera la media de crecimiento de la región, si bien, en los últimos años, el conjunto de la región Asia-Pacífico también ha acelerado su ritmo de crecimiento.

Durante casi medio siglo, Japón y la siguiente generación de “Tigres” (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur) han dominado la economía de Asia, pero la evolución de China ha cambiado la situación. China ya está más integrada que Japón en la economía global en términos de flujos de comercio e inversión directa recibida. India, el otro gigante emergente en la región, queda muy atrás.

China es el primer país destino de Inversión Extranjera Directa en la región, con aproximadamente dos tercios del total de inversión extranjera directa del continente asiático.

Asia es el primer inversor en China continental. En 2016, el origen de la IED sigue estando liderado por Hong Kong, que concentra el 69% del total (87.180 millones de USD). Le siguen de lejos Singapur, Corea, EEUU, Taiwán. Macao, Japón, Alemania, reino Unido y Luxemburgo. En total, los países referidos constituyen el 94% de la inversión extranjera en el país.

China se ha convertido también en el primer emisor de IED de Asia (actualmente, ocupa el tercer puesto mundial). En 2015, los países de la región concentraron 70% del total de IED de China. Dentro de la región, Hong Kong es el principal receptor de inversión extranjera de China continental.

El continente asiático supone un gran volumen del comercio de China. En los años 90, Asia llegó a ser el destino del 60% de las exportaciones chinas. Sin embargo, a medida que las exportaciones chinas han ido aumentando, se ha reducido la proporción destinada a Asia, que ha pasado del 49% en 2012 al 32% en 2015. En cuanto a las importaciones, se ha producido también una diversificación geográfica de los proveedores, por el incremento de las importaciones de materias primas. Asia ha pasado de ser el origen del 57% de las mismas en 2012 al 36% en 2015.

En noviembre de 2002, China firmó con la ASEAN el Acuerdo Marco de Cooperación Económica (Framework Agreement on Comprehensive Economic Co-Operation Between ASEAN and the People's Republic of China). Posteriormente, se firmaron acuerdos en comercio de bienes, de servicios e inversiones en los años 2005, 2007 y 2009, respectivamente. Estos acuerdos han supuesto la creación de uno de los mayores bloques comerciales mundiales. La población conjunta de los países de la ASEAN y China supone más de 1.900 millones de personas y un PIB total de más de 4 billones de dólares. En 2015, los países de la ASEAN fueron el destino del 12,2% de las exportaciones chinas y el origen del 11,5% de las importaciones.

En 1984, China pasó a ser miembro del Banco Asiático de Desarrollo. En 2007, la participación del país en el Banco representaba 6,4% del total del capital, ocupando el tercer lugar por detrás de EE.UU. y Japón. Desde su entrada en el Banco, China ha participado activamente en las actividades del Banco, así como consolidado la cooperación con otros de los países miembros. Según el Banco Asiático, China recibe anualmente un total de 500 millones de dólares en subvenciones y entre 3.000 y 4.000 millones de dólares en préstamos.

En 2015, China impulsó la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (BAII), como su brazo financiero para desarrollar la estrategia de la Nueva Ruta de la Seda (Una Ruta Una Franja) entre cuyos principales objetivos se encuentra la financiación de proyectos de infraestructuras en los países de Asia. 

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Perspectivas de desarrollo económico

Para el periodo del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), el Gobierno ha marcado un objetivo de crecimiento anual del 6,5%, frente a 7% fijado para el periodo del anterior Plan. Sin embargo, se entiende que este objetivo es más un mensaje de que se debe poner más énfasis en la distribución de la renta que en el crecimiento, que un pronóstico en sí. 

En general, todas las previsiones estiman una desaceleración gradual del crecimiento en los próximos años, aunque se mantiene por encima de las previsiones para los países más desarrollados. El FMI calcula que en 2017 China podría superar a EE.UU en PIB en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA). 

En suma, las previsiones de crecimiento de China a medio y largo plazo están ligadas al cambio de patrón de crecimiento y al éxito con que este se produzca. China deberá previsiblemente reducir la dependencia de su crecimiento de la inversión y las exportaciones netas, e incrementar el consumo privado en relación al PIB. Es decir, la única forma de reequilibrar su economía es haciendo que el consumo crezca por encima del PIB. No es sostenible un crecimiento basado en proyectos de inversión pública que mandan señales no consistentes a las industrias con exceso de capacidad productiva, en buena parte de naturaleza pública.

Hasta ahora, las economías domésticas han suministrado los recursos para el saneamiento de los bancos chinos, para sufragar la agresiva política industrial del país y el apoyo a las empresas públicas y exportadoras por diversos mecanismos más o menos ortodoxos.

En el futuro, el crecimiento de la renta disponible de los hogares, que determina el consumo, representará el margen superior de crecimiento del PIB (exportaciones netas e inversión previsiblemente crecerán por debajo) y el ratio consumo privado/PIB romperá su tendencial retroceso (en la actualidad, se encuentra algo por encima de 35% del PIB, cifra muy alejada de la de cualquier país OCDE). 

En la medida en que se sigan transfiriendo recursos masivamente de las familias al sector público, financiero, industrial y exportador, el tope superior de crecimiento del PIB, esto es, el crecimiento de la renta disponible de los hogares, se podrá ver mermado. De ahí, la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales de calado que permitan el crecimiento del consumo, el desarrollo y liberalización de los servicios, la reducción del papel de la administración pública en la asignación de recursos y la puesta del sector público empresarial en situación de igualdad con las empresas privadas a la hora de captar recursos.

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