Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

A pesar de ser un mercado pequeño y de tener un nivel de vida y poder adquisitivo bajo, Cuba es un mercado importante para España y fue su cuarto cliente en Iberoamérica en 2016 por detrás de México, Brasil y Chile.

La demanda es totalmente estatal. La pequeña demanda privada que puede existir (cuentapropistas y cooperativas) se canaliza a través de las empresas estatales, las únicas que tienen acceso a los mercados internacionales y las que ejecutan las decisiones estatales de provisión de necesidades para el país (planes anuales de inversión y consumo). Ni cooperativas ni trabajadores por cuenta propia tienen licencia de importación y deben abastecerse en el mercado nacional. Por lo tanto, las importaciones y todo tipo de compras que el país realiza se instrumentan a través de empresas estatales que son el interlocutor comercial de cualquier empresa extranjera que quiera acercarse a este mercado.

No existen centros económicos importantes al margen de La Habana. La práctica totalidad de las empresas cubanas importantes radican en La Habana y, en el caso de empresas cuyos centros productivos estén en otras zonas del país, suelen tener igualmente una oficina comercial en La Habana desde donde canalizan operaciones.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

La importación y distribución mayorista y minorista de productos en Cuba está limitada a empresas estatales cubanas. Ninguna empresa extranjera estaba autorizada a participar en la distribución hasta la aprobación —en enero de 2017— de la mixta LHC (Iberostar y AT Gaviota), enfocada a la distribución mayorista en el sector hotelero. Tampoco las nuevas formas de organización empresarial: cooperativas y trabajadores por cuenta propia pueden realizar, en principio, labores de distribución (las cooperativas agrícolas, aunque con limitaciones, comienzan a distribuir sus producciones).

A continuación se hace una breve descripción de los diferentes interlocutores empresariales cubanos:

Hasta los años 90, el comercio exterior lo realizaban un pequeño grupo de empresas estatales pertenecientes al Ministerio del Comercio Exterior, especializadas sectorialmente y autorizadas para importar cada grupo de productos y servicios. La mayoría de estas empresas perdió importancia y otras se fusionaron. No obstante, alguna de ellas mantiene un papel todavía relevante en la instrumentación de las importaciones como intermediarias de uso obligatorio para quienes no tienen derecho a importar.

En los 90 se permitió a algunas comercializadoras y productoras que disponían de ingresos en divisas actuar como importadores directas, una estrategia que multiplicó el número de contactos. En 2003 se alcanzó una cifra de alrededor de 500 empresas cubanas y mixtas con licencia para realizar operaciones de comercio exterior —licencias limitadas a un grupo de productos (nomenclador)— relacionadas expresamente con el sector económico en el que la empresa operaba. De 2003 en adelante se revirtió la tendencia. Se cancelaron licencias a bastantes empresas cubanas y se implantó un mayor control de la actividad de importación y exportación sobre las que mantuvieron la capacidad de importar. Este proceso se tradujo en una mayor racionalización de los recursos para las compras del país.

En 2009 se estableció un férreo control de las divisas por parte del Banco Central y del Ministerio de Economía y Planificación, quienes asignan las divisas a los diferentes ministerios y organismos dependientes en función de las prioridades estatales. Estos, a su vez, reparten las divisas entre sus empresas dependientes en función de esas mismas prioridades, controladas centralizadamente.

Hasta la fecha, cualquier posible interlocutor comercial o bien pertenece al Estado, o bien tiene participación estatal. Sin embargo, las diferencias en muchos aspectos pueden ser muy importantes según la empresa u organismo de que se trate y los riesgos de cada operación pueden ser muy distintos en función de la formalización financiera de cada operación y de la prioridad del sector para el gobierno cubano. Tanto los trabajadores por cuenta propia como las cooperativas carecen de licencia de importación y deben abastecerse de insumos en el mercado interno.

Importadoras por Ministerios: La mayor parte de los Ministerios cubanos del área económica tienen a su cargo, además de la regulación, la producción correspondiente en cada uno de esos sectores. Los Ministerios más importantes en este sentido son el Ministerio de Turismo, Energía y Minas, Transporte, Industria, Agricultura, Informática, etc. Cada uno de estos Ministerios equivaldría a un sector empresarial y controlan una serie de grupos empresariales a través de las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial —OSDEs— de las que depende la producción y, en consecuencia, la importación de los suministros necesarios y la posible exportación de productos. Dentro de cada Ministerio, las empresas de un mismo sector suelen agruparse en Grupos Empresariales que dependen de las OSDEs, que centralizan las operaciones de esas empresas bajo una misma dirección de compras y unos objetivos comunes. Los procedimientos de compra dentro de las empresas pueden ser complejos, ya que se necesita la aprobación de la OSDE para realizar las compras mediante procesos más o menos próximos a la licitación. A este trámite se le añade la necesidad de realizar la operación a través de algún importador autorizado, que será el interlocutor ante los suministradores extranjeros y, por supuesto, la necesidad previa de una asignación por parte del Banco Central y del Ministerio de Economía y Planificación de la Capacidad de Liquidez (en la práctica, la existencia de divisas reales) para esa compra concreta.

Entre las reestructuraciones de Ministerios de los últimos tiempos cabe destacar el cierre del Ministerio del Azúcar, que fue sustituido por el grupo empresarial Azcuba, dependiente directo del Consejo de Ministros y responsable de la producción de azúcar y sus derivados; la creación de Biocubafarma, dependiente del Consejo de Ministros, y responsable de las producciones farmacéuticas y de biotecnología de Cuba; la reestructuración del Ministerio de la Industria Básica en el actual Ministerio de Energía y Minas; y la unión de los Ministerios de Industria Ligera y de Industria Sideromecánica en un único Ministerio de Industria.

Corporaciones: La mayor parte de ellas surgieron o se desarrollaron en los 90. Funcionan como instrumentos de algunos Ministerios sectoriales o dependen directamente del Consejo de Ministros o del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Tienen forma de sociedades anónimas e incluso alguna está registrada como empresa extranjera en Cuba. Funcionan, en la práctica, como un holding de empresas con actividad en un amplio campo de sectores: financiero, inmobiliario, turístico, distribución, etc. Muchas de ellas están relacionadas con la distribución de productos de consumo a la población en CUC (el llamado «área dólar»). Las más implantadas son la Corporación Cimex (cadenas de Tiendas Panamericanas) y las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), pertenecientes ambas al Ministerio de las Fuerzas Armadas. Estas corporaciones cuentan con presencia en la distribución minorista y mayorista de todo tipo de alimentos y bienes de consumo. Otras empresas que realizan esta misma labor son Caracol y el Palacio de Convenciones (Palco). Habaguanex, de quien dependía la práctica totalidad de los establecimientos radicados en la Habana Vieja, fue absorbida en 2016 por TRD.

Empresas de Comercio Exterior: Son empresas intermediarias, especializadas por sectores económicos, que realizan todas las labores de comercio exterior, desde la gestión de compra hasta la importación directa, para aquellos sectores consumidores finales que no tienen licencia de importación. Como se comentó anteriormente, hasta comienzos de los 90 tenían el monopolio de importación y distribución mayorista de productos.Pertenecen al Ministerio del Comercio Exterior (MINCEX).

Empresas mixtas: En ellas participan una empresa extranjera y una empresa estatal cubana, con frecuencia con gestión compartida. Su licencia de importación se restringe a los productos y materias primas que necesitan para realizar sus producciones y, en este sentido, son potenciales importadores de todo tipo de equipamientos y productos.

Cooperativas y trabajadores por cuenta propia: Son dos formas de gestión empresarial privada que se han puesto en marcha en los últimos años. Tienen bastantes limitaciones en cuanto al tipo de labores que pueden realizar y no están facultados a realizar importaciones directas, por lo que tienen que suministrarse dentro del mercado cubano, tanto a nivel mayorista como minorista. Por lo tanto, y mientras las circunstancias no cambien, no son un cliente directo de las empresas extranjeras. Pueden ser clientes, también de forma indirecta, ya que alguna empresa estatal tiene indicaciones para importar insumos que van destinados a su venta a este sector.

Las cooperativas se centran principalmente en el sector agrícola aunque desde 2013 se han puesto en marcha algunas fuera de la agricultura (transporte público, construcción, gestión de restaurantes, etc.). En 2017 se ronda la cifra de 400 cooperativas no agropecuarias. En cuanto a los cuentapropistas (más de 500.000 en 2016), tienen licencia para montar restaurantes, talleres mecánicos, peluquerías, taxis, reparaciones diversas y realizan, en general, labores bastante manuales.

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Importancia económica del país en la región

Cuba ostenta un liderazgo destacado en la región para ciertos sectores y, sobre todo, con ciertos países. En el sector sanitario, por ejemplo, ha sido una pieza importante a la hora de seleccionar proveedores de los centros sanitarios de algunos países del área. Desempeña un importante papel en el sector de la enseñanza, en el de los servicios informáticos, energía, etc., de ahí la importancia del mercado cubano, como canalizador de compras para algunos países del ALBA.

Desde el punto de vista político, Cuba presidió la Cumbre de la CELAC en enero de 2014, a la que asistieron la práctica totalidad de líderes políticos latinoamericanos.

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Perspectivas de desarrollo económico

El futuro económico de Cuba está condicionado por las dos limitaciones que enfrenta tradicionalmente la economía cubana: un sistema productivo basado en un sistema de planificación central históricamente ineficiente y la débil capacidad de generación de divisas en un contexto en el que la producción está fuertemente vinculada a las importaciones de materia prima y bienes intermedios.

Los intentos de modificación del actual sistema productivo para incrementar su eficiencia se basan en la aplicación de los Lineamientos de la política económica y social aprobados en 2011 para la actualización del modelo económico. Estos se han reflejado en un conjunto de medidas liberalizadoras en distintas áreas aprobadas desde entonces. Algunas de estas medidas liberalizadoras como la compraventa de casas y autos, la adquisición de teléfonos celulares, la entrada de los ciudadanos nacionales a los hoteles, el acceso limitado a internet, los viajes al extranjero y, sobre todo, las dirigidas a facilitar la entrada de remesas han cambiado el panorama de La Habana . Sin embargo, las medidas dirigidas a cambiar el sistema productivo todavía no han conseguido aumentos de productividad sustanciales. Los cuentapropistas y las Cooperativas no Agropecuarias, a pesar las cifras de más de 500.000 y 400 respectivamente, no han calado suficientemente en el tejido productivo por la excesiva reglamentación y limitaciones que enfrentan. Por otro lado, se han repartido 2,3 millones de hectáreas en régimen de usufructo a campesinos privados y cooperativas, pero de nuevo las limitaciones que enfrentan han impedido un desarrollo adecuado en esta área.

Es en el sector estatal, que representa el 80% del PIB, donde menos se ha avanzado, a pesar de la profusión de normas en sentido descentralizador. La excesiva rigidez en la toma de decisiones empresariales, la ausencia de un sistema de formación de precios eficiente que refleje la escasez, la inexistencia de un mercado mayorista de insumos y la dualidad monetaria que distorsiona los balances de las empresas son algunos de los problemas que enfrenta la empresa estatal.

La otra limitación al crecimiento es la dificultad de obtener divisa para la importación de materias primas, bienes de equipo, tecnología y bienes finales —absolutamente necesarios para la producción—. Los productos clásicos de exportación, como el azúcar y el níquel requieren fuertes inversiones para aumentar la producción.

La exportación de derivados del petróleo depende de la capacidad de Venezuela de mantener sus suministro de petróleo en condiciones preferenciales. En la balanza de exportación de servicios los últimos datos disponibles (no del 2016) indican que las partidas más importantes son los servicios médicos a terceros países y el turismo. Los servicios médicos se concentran fundamentalmente en Venezuela, a pesar de los intentos de diversificación en países como Brasil, y la situación actual de Venezuela hace pensar que esta partida va a sufrir un descenso importante.

El turismo está destinado a ser, si no el principal, uno de los ingresos más importantes del país en el futuro por su situación geográfica. No obstante, con el modelo actual, los ingresos no terminan de despegar ni de dar el salto cuantitativo necesario para financiar un proceso de crecimiento como el esperado, a pesar de que las medidas de Obama aumentaron las visitas provenientes de los EE. UU.

Recae pues en la nueva Ley de Inversión Extranjera de 2014 y el DL Mariel la tarea de aportar la divisa necesaria para financiar el crecimiento y reducir la dependencia con Venezuela. También se espera que las medidas de Obama suavizadoras del embargo, aporten nuevas divisas aunque, por el momento, sea difícil cuantificarlas. A tener en cuenta, además, el cambio de política y de talante que el nuevo presidente de los EE.UU. ha supuesto en las relaciones con Cuba.

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