Información del mercado

El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

Turquía está entre las veinte mayores economías del mundo y se presume que en 2050 podría posicionarse entre las diez primeras. Con ese escenario, Turquía trabaja en la mejora de sus infraestructuras y en estrechar lazos con mercados estratégicos, en primer lugar con Europa, donde España es uno de sus principales socios comerciales. Turquía es uno de los principales destinos para las exportaciones e inversiones españolas fuera de la Unión Europea (ocupa el nº 3 en el ranking de destino de las exportaciones españolas fuera de la U.E. y el nº 10 en el general).

El comercio entre los dos países se ve favorecido por el Tratado de Unión Aduanera existente entre Turquía y la UE desde 1996, en el que se enmarcan las relaciones comerciales bilaterales, y por el proceso de adhesión de Turquía desde 2005 que actualmente se encuentra en fase de evaluación del grado de cumplimiento de requisitos. Este hecho se complementa con los diferentes programas que mantienen en el país las Instituciones Financieras Internacionales.

Turquía está abierta a inversores extranjeros con muchas atracciones que ofrecer: papel de liderazgo en la región; sistema político estable; acceso a Europa, Cáucaso, Asia Central, Oriente Medio y Norte de África; Sector privado maduro y dinámico (alta productividad, base regional de muchas compañías internacionales conocidas); gran y creciente mercado doméstico (78 millones de personas); mano de obra joven y cualificada; entorno de inversión liberal y seguro; destino atractivo para IED; negociaciones de acceso con la UE; Unión aduanera con los estados miembros de la UE; miembro del G-20, miembro no-permanente de CSNU Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y uno de los co-patrocinadores de la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, liderada por UN; Convenios de Doble Imposición con 73 países; Infraestructura desarrollada (autopistas modernas y autovías, amplia red ferroviaria con servicios de trenes de alta velocidad, grandes aeropuertos internacionales y de alto nivel, nueva y desarrollada infraestructura de telecomunicaciones); Sistema tributario competitivo (Impuesto de sociedades bajado de 30% a 20%; Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas oscila de 15% a 35%; beneficios e incentivos fiscales en Zonas de Desarrollo de Tecnología, Zonas Industriales y Zonas Francas); destino de turismo para 39 millones de visitantes extranjeros; estabilidad macroeconómica.

Turquía es un mercado grande, en crecimiento, joven y urbano. Según los datos del último censo (2016) el país tiene una población de 79.814.871 personas, y una población activa en la misma fecha de 30,5 millones de personas, representando el 52% de la población (15-64 años) total en edad de trabajar en Turquía, de las cuales más de la mitad son menores de 31 años. Turquía ofrece a los inversores un gran mercado interno y una población joven, cualificada y trabajadora.

Tras la crisis de 2009, en el que el PIB decreció en un 4,7% en 2009, la economía se recuperó con fuerza hasta 2013, alcanzando el PIB en ese año 823.044 millones de US$.El PIB en 2014 descendió un 3% hasta los 799.370 MUSD en términos corrientes. En 2015 el PIB creció a un 4% y sumó 719.967 MUSD y en 2016 creció un 2,9% y alcanzó los 861.467 MUSD. Sin embargo, existe una amplia economía sumergida que resultaría en un tamaño real de la economía considerablemente mayor. La renta per cápita para 2014 fue de 10.395$ lo que supone un descenso respecto a 2013 que fue de 10.822 USD, que a su vez volvió a disminuir en 2015 en 9.261 USD, mientras en 2016 aumentó a 10.807 USD.

 El sector público todavía es importante en la economía turca, aunque existe un sector privado pujante en el que destaca la convivencia de multitud de pymes con grandes holdings industriales y de servicios. Además, en los últimos años se están produciendo importantes privatizaciones, como las realizadas en el sector ferroviario (actualmente se está completando el proceso del Gobierno turco para permitir que compañías privadas operen en el sector del transporte ferroviario). También se está iniciando un proceso de privatización en activos energéticos (centrales de energía hidráulica, entre otros).

Los principales centros de negocio se sitúan en la mitad occidental, que es, en general, mucho más rica que la oriental. Las áreas más desarrolladas de Turquía son: la zona alrededor del Mármara, que comprende las ciudades de Estambul, Izmit, y Bursa; Ankara, en el centro; Izmir en el Egeo; Antalya y Adana en el Mediterráneo. En el Este del país, el principal centro de negocios es Gaziantep.

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Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

Turquía cuenta con un gran número de empresas distribuidoras e importadoras con una gran vocación exterior. Sus características son muy diversas, abundando el importador y distribuidor de pequeño tamaño. La legislación básica está recogida en el Código de Comercio de Turquía (Número de la Ley 6762, de fecha 29/06/1956) , sustituido por el nuevo Código en 2011, con entrada en vigor en julio de 2012.El sector de la distribución se caracteriza por su elevada fragmentación y escasa diversificación. En la actualidad, se halla inmersa en un profundo proceso de cambio, con la aparición en las mayores ciudades de grandes distribuidores (supermercados e hipermercados), la apertura de centros comerciales, etc. Las grandes superficies son cada vez más importantes en la distribución de los bienes de consumo, pero prefieren importar directamente la mayor parte de los productos sin intermediarios.

Pese a estas transformaciones, el sistema de distribución sigue siendo muy complejo, con numerosos intermediarios. La venta minorista de productos de consumo corriente (alimentación, limpieza, higiene personal) sigue concentrada por lo esencial en pequeños establecimientos de carácter familiar. La gran importancia del pequeño establecimiento minorista se explica por la extensión del país y la dificultad de acceso a algunas zonas.

Las empresas que quieran comercializar sus productos en Turquía es muy aconsejable o bien abrir sus propias oficinas en Turquía, o bien trabajar con un distribuidor que importe, comercialice y distribuya sus productos en Turquía. En la elección de un distribuidor es importante prestar atención a la especialización del interlocutor y a los años de experiencia en el sector, ya que frecuentemente las empresas se dedican a diversas actividades a pesar de su escaso tamaño y se cambia con frecuencia de sector de actividad, Para las PYME, puede ser mejor si trabajan con un distribuidor inicialmente antes de abrir sus propias oficinas ya que esto les dará la oportunidad de entender la dinámica del mercado.

Turquía tiene un acuerdo de unión aduanera con la Unión Europea desde 1995. Debido a esto, ha adaptado la mayor parte de sus estándares de calidad a los de la UE mediante el uso de certificación CE. Esto implica que probablemente cualquier productor español cumplirá los requisitos para exportar sus productos a Turquía.

Es recomendable validar ante notario cualquier contrato de representación o distribución y reforzarlo con la Apostilla de la Haya. También puede resultar útil la inclusión de una cláusula de arbitraje en los contratos. Habrá que tener especial cuidado con las formas de pago y las garantías. No existe una legislación específica sobre la representación comercial o los agentes comerciales o importadores, siendo aplicable el Código de Comercio. Es aconsejable dejar claro en los contratos de representación la cuestión de la exclusividad y prever las condiciones o compensaciones en caso de que el representante/distribuidor/importador deje de trabajar en la empresa, para evitar conflictos en el momento de romper la relación.

A continuación se describen brevemente los distintos formatos o canales de comercialización.

• Mayoristas: son principalmente empresas importadoras que concentran sus negocios en una región exclusiva del país o que poseen los derechos nacionales para la importación de un producto en especial.

 • Minoristas: el canal minorista se constituye de todos los puntos de venta en diferentes formatos que tiene contacto con el consumidor final de los bienes. En los últimos años este canal ha mostrado un crecimiento estimulado por varios factores, entre ellos están el mejoramiento de las condiciones económicas en el país, y un número cada vez mayor de puntos de venta y los precios promocionales ofrecidos por las empresas minoristas.

Dentro de todas las categorías de minoristas, la de comestibles es la que tiene mayor participación, cuyo crecimiento fue impulsado por el desempeño de los hipermercados y tiendas de descuento. Para la categoría de no comestibles, ha aumentado la importancia de tiendas por departamentos, especialistas en ropa, tiendas de variedades y de electrónica y minoristas de electrodomésticos.

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Importancia económica del país en la región

Turquía se sitúa en una encrucijada estratégica en la que no sólo se encuentran dos continentes, Europa y Asia, sino también una serie de culturas y civilizaciones. Esta situación geográfica ha ejercido una gran influencia sobre su política exterior. Las oportunidades no solo existen en el mercado doméstico dinámico, sino también por toda la región. La ubicación estratégica de Turquía permite a los inversores acceder a un mercado potencial de 1.500 millones de personas, un PIB combinado de 25 billones de dólares y un volumen de comercio exterior de 8 billones de dólares.

En temas energéticos concede al país una posición de privilegio para actuar como eje en la distribución de gas y petróleo entre los productores de Oriente Medio y el Mar Caspio y los consumidores europeos. Para aprovechar esta situación, se están desarrollando oleoductos y gaseoductos que permitirán transportar el petróleo y el gas a través de Turquía.

Al margen de la energía, la cooperación con empresas turcas puede facilitar de manera importante la penetración de los mercados de las repúblicas ex soviéticas ubicadas en el centro de Asia, al norte de Irán, Afganistán y del sub-continente indio, principalmente en proyectos de infraestructuras, ingeniería civil, compras públicas, etc. Los constructores turcos tienen una amplia experiencia en esos países. Adicionalmente, las zonas del sur de Turquía ofrecen posibilidades de negocio con Irak, país que cuando se estabilice podría volver a ser un socio comercial importante de Turquía.

En 2015 y 2016 la economía turca ha dado pruebas de resistencia ante los elementos adversos que le han afectado tanto internos como geopolíticos de la región, manteniendo unas tasas de crecimiento por encima de las previsiones y ofreciendo un enorme potencial de posibilidades de inversión.

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Perspectivas de desarrollo económico

Las líneas maestras de la política económica de Turquía han venido marcadas por el proceso de acercamiento a la UE y los sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A estos factores han venido a sumarse, desde finales de 2008, las medidas del Gobierno turco para contrarrestar los efectos de la crisis financiera internacional mediante una política expansiva tanto en materia fiscal como monetaria.

Los sucesivos acuerdos con el FMI supusieron para Turquía una mayor disciplina fiscal y mayor transparencia respecto al gasto público. Asimismo, Turquía se comprometía a hacer reformas que permitieran rebajar el gasto público (seguridad social y mayor eficiencia en el sistema sanitario público) e incrementar la recaudación de impuestos aumentando la base fiscal y persiguiendo el fraude. El último acuerdo stand-by con el FMI se aprobó en mayo de 2005 y tuvo una duración de tres años y un importe de 10.000 millones de dólares.

El Programa a Medio Plazo (OPV) 2017-2019 que sucede a los anteriores 2013-2015, 2015-2017 y 2016-2018, marca la política económica y fiscal del gobierno turco cuyo objetivo fundamental es aumentar el crecimiento estable y sostenible de la economía y disminuir el déficit corriente gradualmente y la inflación. Los principales objetivos del OPV son reducir la inflación y aumentar el empleo manteniendo la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal, para construir un camino de crecimiento estable, inclusivo y sostenible sin aumentar el déficit en cuenta corriente. El programa se prepara con un enfoque para promover la inversión y la producción. Las prioridades se dirigen a: aumentar el ahorro interno, asegurar la inversión privada y el crecimiento impulsado por las exportaciones, acelerar la transformación estructural de la industria y volverse más competitivos en los mercados internacionales al aumentar la tecnología y el nivel de productividad. La estrategia de crecimiento en el período del programa se basa en cinco ejes: desarrollar el capital humano, hacer más eficiente el mercado de trabajo, aumentar la capacidad de desarrollo tecnológico y de innovación, fortalecer la infraestructura física y mejorar la calidad institucional.A finales de 2014, el Gobierno anunció un plan de desarrollo económico particularmente ambicioso, cuyo objetivo es que el PIB pase a 1.300 mil millones de USD en 2018. El Estado prevé inversiones en grandes infraestructuras, disminuir la dependencia energética y el déficit.

Actualmente está en vigor el Plan Económico a Medio Plazo 2017-2019 que pretende llevar a cabo 25 programas de transformación que forman parte del 10º Plan de Desarrollo. En este contexto las acciones que se prevén están encaminadas a la consecución de los principales objetivos del Programa OPV 2017-2019: incrementar las exportaciones y las inversiones, aumento del empleo, así como la productividad y competitividad.

En el Programa a Medio Plazo (OPV) 2017-2019 el crecimiento del PIB se estima en un 4,4 por ciento en 2017. Los objetivos para las tasas de crecimiento del PIB en 2018 y 2019 se estiman en un 5 por ciento, basada en la estrategia de crecimiento apoyada por inversiones en áreas productivas financiadas principalmente por el ahorro interno y basadas en aumentos de productividad. Se espera que los aumentos de la productividad deriven de las inversiones del sector privado y de las reformas estructurales. En este período, se pronostica que mientras aumenta la tasa de crecimiento, la tasa de inflación y el déficit por cuenta corriente disminuirán.

Se prevé que el balance del sector público en proporción al PIB tenga un déficit de 1,5 por ciento en 2017 y se prevé que el déficit se reduzca a 0,9 por ciento al final del período del Programa. El déficit de las Administraciones Públicas está destinado a reducirse al 1% en 2019, que se prevé que será del 1,7% del PIB en 2017. El déficit presupuestario del gobierno central, que se estima en el 1,6 por ciento del PIB en 2016, aumentará a 1,9 por ciento en 2017, debido a los créditos asignados que apoyan el crecimiento económico mediante el aumento de la producción, la inversión, las exportaciones, el empleo y la reducción de las disparidades en el desarrollo regional.

Se prevé que los gastos e ingresos totales de la administración pública en relación con el PIB, estimados en 43 y 41,4 por ciento, respectivamente, en 2017, disminuirán gradualmente a 40,6 y 39,7 por ciento al final del período del Programa.

Se calcula que las exportaciones, que se espera alcancen 153.300 millones de dólares en 2017, alcancen los 193.100 millones de dólares al final del período del Programa y que las importaciones, que se espera sean 214.000 millones de dólares en 2017, asciendan a 261.800 millones de dólares.

Se prevé que el déficit por cuenta corriente se sitúe en 4,2 por ciento del PIB en 2017 como resultado de la aceleración de la producción tecnológica intensiva reduciendo la dependencia de los insumos importados especialmente en energía y compensando la pérdida de ingresos en el comercio de servicios. Al final del período, el déficit de la balanza por cuenta corriente en relación con el PIB está disminuirá al 3,5 por ciento, dependiendo de las reformas estructurales sostenidas y de la relajación de la incertidumbre económica y política de los socios comerciales.

Se espera que la contribución de las actuales condiciones de demanda agregada a la desinflación continúe en el período del Programa. Con base en estos supuestos y predicciones, se proyecta que la tasa anual de inflación del IPC se reducirá al 6,5 por ciento en 2017 y al 5 por ciento al final del período.

La tasa de empleo, que se espera que sea del 46,3 por ciento en 2016, se espera que aumente hasta 48,3 por ciento al final del período del Programa. Así, al final del período se habrán empleado un total de 29.534 mil personas. La tasa de desempleo, que se estima en un 10,5 por ciento a finales de 2016, se espera que caiga a 9,8 por ciento en 2019.

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