Marco Geográfico

Cuadro de Datos básicos del país

DATOS BÁSICOS
Superficie 8.515.767 km2
Situación Brasil está situado entre los paralelos 5°S y - 33ºS
Capital Brasilia
Principales ciudades

São Paulo, 11.895.893 habitantes.
Rio de Janeiro, 6.453.682 habitantes.
Salvador, 2.902.927 habitantes.
Brasilia, 2.852.372 habitantes.
Fortaleza, 2.571.896 habitantes.
Belo Horizonte, 2.491.109 habitantes.
Manaos, 2.020.301 habitantes.
Curitiba, 1.864.416 habitantes.
Recife, 1.608.488 habitantes.
Porto Alegre, 1.472.482 habitantes.

Clima Ecuatorial en el norte, tropical y subtropical en el nordeste y centro-oeste y templado en el sur
Población 202.768.562 (datos del 01.07.2014 del IBGE)
Densidad de población 23,8 habitantes por km² (2014)
Crecimiento de la población 0,86% (entre 2013 y 2014)
Esperanza de vida 74,9 años (2013)
Tasa de alfabetización 91,5% (2013)
Tasa bruta de natalidad (1/1000) 15,215
Tasa bruta de mortalidad (1/1000) 6,377
Idioma Portugués
Religión Predominantemente católica (57%), aunque su porcentaje va en retroceso en favor del evangelismo (28%) y el protestantismo. Religiones animistas africanas en el Nordeste. (Datos de 2013).
Moneda Real - BRL (desde julio de 1994)
Peso y medida Sistema Métrico Decimal
Diferencia horaria con España 3, 4 o 5 horas menos según la época del año en la Costa Este.

Fuentes: IBGE, Banco Mundial / Actualización: agosto 2015.

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Situación, superficie, superficie cultivable, relieve y clima

La República Federal de Brasil ocupa la parte centro-oriental de América del Sur, con una superficie total de 8.514.876 km2, según datos del Instituto  Brasileiro de Geografía e Estatística (IBGE) de 2012, lo que representa el 47,7% de dicho subcontinente. Brasil es el quinto país más grande del mundo, por detrás de la Federación Rusa, Canadá, China y Estados Unidos.

Limita al este con el Océano Atlántico (con 7.367 Km. de litoral) y, de norte a sur, con la Guayana Francesa, Surinam, Guayana, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Sólo dos Estados suramericanos carecen de frontera con Brasil: Chile y Ecuador.

El país puede dividirse en cuatro grandes regiones naturales:

  • Al norte se halla la vasta cuenca amazónica, con llanuras y mesetas de baja altitud, de clima tropical.
  • El Nordeste es una zona de mesetas sedimentarias poco elevadas, con variaciones más pronunciadas en el clima: húmedo en el litoral, seco y caluroso en el interior (sertão).
  • El centro-oeste lo ocupa el Mato Grosso, una región de altas mesetas (de 500 a 1.000 m) y valles, de clima subtropical de sabana.
  • Al sur se extiende una accidentada región que va allanándose hasta convertirse en pampa en la frontera con Uruguay. El clima se caracteriza aquí por sus estaciones muy marcadas, verano caluroso e invierno incluso frío con elevada pluviosidad. En el sudeste del país, una serie de cordilleras (Serra do Mar), paralelas al Atlántico, separan una estrecha y húmeda llanura litoral del interior del país, dificultando las comunicaciones.  

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Recursos naturales y minerales

Brasil ocupa una posición privilegiada en cuanto a reservas minerales, siendo el primer exportador mundial de mineral de hierro y de niobio (utilizado en la industria electrónica), y uno de los mayores productores de estaño, bauxita, magnesio, manganeso, talco, y oro, entre otros. Desde 1995 el sector ha sufrido una importante transformación como fruto de una reforma constitucional que permitió la participación de empresas extranjeras en el mismo, hasta entonces reservado a empresas brasileñas. Como complemento a esta política más abierta para el sector minero, en mayo de 1997 se privatizó la empresa de minería pública Companhia Vale do Rio Doce (CVRD), actualmente denominada VALE. Como consecuencia de este proceso, se ha producido un importante crecimiento de la inversión en el sector al tiempo que un número creciente de empresas extranjeras han puesto de manifiesto su interés en iniciar operaciones en Brasil, por su cuenta o en acuerdos con VALE. De cara al futuro, el sector tiene un potencial de desarrollo  importante, basándose en su potencial de exportación. Sin embargo, para que el sector desarrolle toda su capacidad, sería necesario que el entorno regulador del mismo estuviese más desarrollado y fuese más transparente. Para ello se está contemplando la posibilidad de la creación de una Agencia Reguladora, a imagen y semejanza de las existentes para el sector eléctrico, el de hidrocarburos o las telecomunicaciones.

El gran potencial del sector minero brasileño ha atraído importantes inversiones extranjeras, principalmente grupos canadienses y, más recientemente, chinos. De hecho, la creciente presencia de inversiones chinas en el sector ha llevado a que el gobierno esté preparando un proyecto de ley que limitará la presencia de capital extranjero en el sector minero. Así, se establecerán metas de abastecimiento al mercado interno y restricciones al perfil societario del inversor. Actualmente no existen restricciones a la explotación de yacimientos mineros nacionales por parte de compañías extranjeras.

Además, en 2011, ante el monopolio que ejerce China sobre la producción de tierras raras (posee el 97% de las reservas mundiales), el presidente de VALE anunció que la compañía va a explorar posibles yacimientos en Brasil para dar respuesta a la creciente demanda mundial de estos minerales que se utilizan en industrias de tecnología punta, como la de telecomunicaciones, armamentística o de automoción.

Cerca del 45% de la matriz energética brasileña es limpia y renovable, frente al 13% de media a nivel mundial. Si se considera sólo la matriz eléctrica, Brasil obtiene más del 82% de energías renovables – incluyendo hidroeléctrica, biomasa y eólica – y casi el 90% de fuentes limpias.

Con 260 GW, Brasil es el país con el tercer mayor potencial de generación hidráulica de energía (tras China y Rusia), y el segundo en el uso de PCH. Actualmente, hay tres grandes proyectos hidroeléctricos en construcción, que deberían entrar en funcionamiento en 2015: las centrales de Jirau y Santo Antonio, en el río Madeira, y la de Belo Monte, en el río Xingu, todas en el Estado de Pará. Sumadas, las tres centrales deben contribuir con 18.000 MW.

La apertura del mercado petrolífero brasileño propiciada por la Ley 9478/97, supuso un importante revulsivo para el sector, que registró desde ese año crecimientos continuados en el volumen de reservas probadas y en la producción, hasta alcanzar en 2006 la autosuficiencia (12.600 millones de barriles). Fue al año siguiente cuando se produjo el descubrimiento de una importante bolsa de crudo en Tupi, en la cuenca de Santos, que llevó a suspender el proceso licitatorio entonces en marcha (la octava ronda), para reformular el sector. En efecto, el descubrimiento a unos 200 kilómetros de la costa y hasta 7.000 metros de profundidad – bajo una espesa capa de sal – de unas reservas de crudo de entre 16.000 y 65.000 millones de barriles, eliminaba, en opinión del gobierno, el riesgo de exploración, más allá de las dificultades técnicas de explotación.

En consecuencia, fue promulgada la Ley 12.351/2010, que establecía un sistema de producción compartida en el área de pre-sal, de forma que los bloques que fueran licitados contarían con una participación mínima por parte de PETROBRAS del 30%. Se estima que la explotación del pre-sal exigirá una inversión superior a 600.000 millones de dólares. En este sentido, PETROBRAS lanzó su ambicioso Plan Nacional de Inversiones para el periodo 2011 – 2015, de más de 224.000 millones de dólares, centrado fundamentalmente en el área de E&P y de abastecimiento. La explotación de las reservas del pre sal situarán a Brasil en el grupo de los 10 principales productores de petróleo (actualmente ocupa el puesto 13 en el ranking de productores de crudo).

Durante muchos años, Brasil no tuvo un mercado desarrollado para el gas natural. La situación comenzó a cambiar con la construcción del gaseoducto Brasil-Bolivia, y con la adopción de incentivos públicos para el uso de este combustible como, por ejemplo, el programa Gas Natural Vehicular (GNV). El sector se ha caracterizado por una serie de desequilibrios entre la oferta y la demanda. En efecto, la oferta de gas producido en Brasil ha ido creciendo sin que la demanda haya hecho lo propio (entre 1999 y 2008 la producción nacional creció un 50%). A esto hay que añadir el contrato que obliga a Brasil a importar 21 millones de metros cúbicos de gas boliviano al día. En consecuencia, sobra gas. La participación del gas natural en la matriz energética no ha sufrido grandes cambios en los últimos años.

Las metas de reducción de emisiones de carbono, el hecho de que Brasil cuente con la sexta mayor reserva de uranio del mundo y que esté cerca de dominar el proceso de enriquecimiento del combustible son factores que contribuyen a que la energía nuclear se incluya en los planes energéticos brasileños. El primer paso se dio en 2010, con la reanudación de la construcción de Angra 3. Se espera que la unidad entre en funcionamiento en 2015, ampliando la participación de esta fuente de energía en la matriz brasileña de 2,1% a 3%. El Plan Nacional de Energía (PNE) prevé la construcción de cuatro nuevas centrales hasta 2030, con una potencia de 1.000 MW cada una.

Brasil ha aumentado en 15 veces su participación su capacidad eólica entre 2000 y 2010. En 2009, fueron licitados 1.800 MW, que subieron hasta 2.050 en 2010. Las buenas perspectivas del sector han atraído a numerosos inversores extranjeros. A los fabricantes de aerogeneradores instalados hace tiempo – Wobben Windpower e Impsa – se han unido recientemente GE Wind, Vestas, Suzlon, Alston, Siemens y Gamesa.

Brasil es además el segundo mayor productor mundial de etanol y biodiesel; está entre los veinte primeros países del mundo por volumen de reservas de carbón, y cuenta con altos índices de radiación solar e importantes reservas de silicio, lo que representa un gran potencial para del desarrollo de la energía fotovoltaica.

Durante los últimos años fue ampliada la red eléctrica, mejoraron las líneas de transmisión y aumentó el número de centros generadores de energía, consolidándose la política del gobierno para el desarrollo energético del país. En el 2010 fueron subastados 1.814 km de líneas de transmisión adicionales. Con la privatización de importantes compañías de generación y distribución de energía, los equipos e instalaciones están siendo modernizados y la eficiencia del suministro energético está mejorando.

Por último, destaca la continuación del programa “Luz para todos”, que pretende suministrar energía eléctrica a más de 4 millones de brasileños que todavía hoy no tienen acceso a la misma. Este programa, que comenzó en 2004, ha vuelto a ser prorrogado para el periodo 2010-2014 y prevé invertir más de 5.500 millones de reales. Hasta 2010, este programa había beneficiado a más de 13 millones de personas, se habían instalados más de 6,5 millones de postes y 962.000 transformadores, desplegando 1.262 millones de km de cable.

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Demografía y sociedad

Población, etnias, densidad demográfica y tasa de crecimiento

En el año 2010, año del último censo oficial efectuado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la población de Brasil era de 190,7 millones de habitantes, lo que representaba aproximadamente el 50% de la población total de América del Sur. Resulta significativa, no obstante, la caída de la tasa de crecimiento de la población, que viene declinando desde comienzos de los años 60, tras un crecimiento anual del 3% en la década anterior. En comparación con el censo de 2000, la población brasileña presentó un crecimiento relativo del 12,3%, lo que significa un crecimiento medio anual del 1,17%, la menor tasa observada en la serie. Según los últimos estudios del IBGE, en julio de 2014, se estima que la población de Brasil es de 202,8 millones de habitantes.

El pueblo brasileño está formado por la mezcla de diversas razas; indígenas, europeos, africanos y, en menor medida, asiáticos. El mestizaje es un hecho diferencial de la población brasileña, y ha sido muy intenso ya desde el inicio del proceso de colonización por parte de los portugueses en 1500 y hasta su independencia, en 1822. Con la esclavitud negra, iniciada en la segunda mitad del siglo XVI, 3 millones de africanos llegaron a Brasil, hasta que el tráfico de esclavos fue prohibido, en 1850. Esto provocó que en la actualidad, los negros y mulatos superen el 50% de la población brasileña.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, 5 millones de inmigrantes europeos y asiáticos entraron a Brasil, para sustituir el trabajo esclavo. De Europa llegaron principalmente italianos y portugueses. En menor medida españoles, alemanes, suizos y eslavos (polacos, ucranianos, rusos). Durante el período de gran inmigración, entre 1880 y 1930, inmigrantes de 60 nacionalidades entraron en gran cantidad en Brasil. Un 30% eran italianos y otros 30% eran portugueses. Los españoles fueron el tercer grupo más numeroso, siendo 14% de los inmigrantes. De Asia llegaron pobladores árabes (libaneses y sirios) y, a partir de 1908, japoneses. Brasil tiene hoy en día la comunidad emigrante japonesa más numerosa en el mundo, con 1,6 millón de personas. En la década de los 30, el Presidente Getúlio Vargas decidió limitar la entrada de extranjeros en el país.

Población urbana y de las principales ciudades

La distribución de la población no es uniforme, ya que se localiza generalmente a lo largo de la costa atlántica, desde el extremo Norte hasta el extremo Sur. La mayor concentración se produce en el Estado de Sao Paulo, con más de 40 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente la mitad residen en la capital, considerada la tercera ciudad más poblada del mundo, y su periferia. La tasa de urbanización en 2010 se situaba en el 84,4%, siendo las principales ciudades las que se recogen en el siguiente cuadro:

CIUDADES MAS POBLADAS DE BRASIL, 2014
 (Estimación 2014, millones de habitantes)

São Paulo            11,89 Belo Horizonte        2,48
Rio de Janeiro      6,43 Manaus                  1,98
Salvador             2,90 Curitiba                  1,85
Brasilia               2,85 Recife                     1,67
Fortaleza            2,57 Porto Alegre           1,43

Fuente: Instituto Brasileiro de Geografia e Estadistica (IBGE)

Distribución de la población por edades y sexos

De acuerdo con los datos del Censo 2010, la esperanza de vida al nacer en Brasil alcanzaba los 73,48 años (frente a los 70,46 en 2000). Aunque la población es todavía joven, la media de edad se está incrementando, en consonancia con lo que ocurre en otros países del área. Con todo, durante las próximas cuatro décadas la mayoría de la población tendrá entre 15 y 44 años, lo que representa uno de los mayores mercados de trabajo y consumo de América. La distribución de la población por sexos es bastante uniforme, siendo el 48,96% de la población hombres, y el 51,04% mujeres.

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Cuadro de Estructura de la población

 

CUADRO 1

DATOS DEMOGRÁFICOS BÁSICOS 

Población

186.002.559 millones (Estimación Enero 2008).

Densidad demográfica (Hab/Km2)

21,76

Tasa de crecimiento anual

1,2

Esperanza de vida al nacer

72,3

Hombres

68,1

Mujeres

75,8

Tasa de mortalidad infantil (tanto por mil)

25,8

Tasa de urbanización (%)

82,8

Distribución de la población por sexos (%)

 

Hombres

48,7

Mujeres

51,2

Distribución por edades

 

0-14 años

26,48

15-64 años

66,63

65 años y más

6,83

Tasa de alfabetización (%)

(mayores de 15 años que pueden leer y escribir)

89% (2006)

Fuente: Instituto Brasileiro de Geografia e Estadistica (IBGE)

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