Régimen arancelario y reglamentación

Régimen de comercio exterior.Tramitación de las importaciones

Cuestiones generales

Desde el 6 de julio de 2010, todo el régimen de comercio exterior de la Federación Rusa se encuentra armonizado con el de la Unión Aduanera formada por Rusia, Bielorrusia, Armenia, Kirguistán y Kazajistán (actualmente la Unión Económica Euroasiática). Así, actualmente, todo el régimen de comercio exterior de la Federación Rusa se encuentra regulado por el Código de la Unión Aduanera.
Cabe añadir que la legislación rusa en materia de comercio exterior es muy cambiante, de modo que la legislación aplicable a las operaciones de comercio exterior está lejos de ser sencilla. Por su parte, las autoridades locales aplican la misma con extremado rigor pero no siempre de forma idéntica en los diferentes puestos aduaneros, por lo que es muy conveniente poner gran atención en el cumplimiento de los requisitos legales. Por todo ello, exportar a Rusia requiere mucha más paciencia que en otros países.

Sujeto activo: pueden realizar los trámites aduaneros los agentes de aduanas, en posesión de licencia y las personas físicas o jurídicas titulares de una empresa, sólo si están registra-das debidamente como "participantes de la actividad económica exterior".

Por consiguiente, un empresario extranjero, en principio, no puede realizar trámites aduaneros sin la mediación de un agente de aduanas. Mientras que los empresarios rusos sólo estarán autorizados en función de los registros específicos de que dispongan.

En la práctica, los exportadores precisan de un importador distribuidor ruso que es quien realiza todos los trámites aduaneros por cuanto que se contrata “ex –works”. Es decir, la mercancía debe estar embalada y etiquetada, dispuesta para el medio de transporte elegido por el comprador. El comprador se hace cargo de todos los gastos desde el momento de la entrega, incluso de la carga en el vehículo que tenga previsto. Con lo cual el exportador no debe realizar ningún trámite aduanero porque recae en el importador-distribuidor ruso. Esta sistemática de exportación es la que resulta más aconsejable.

Documentación exigible

Los importadores deben aportar una declaración aduanera por cada importación. El impreso de declaración consta de 54 párrafos y debe ser rellenado en ruso para su presentación a la aduana, ya sea por parte del importador o exportador, si está autorizado para ello, o por parte del agente de aduanas.

El exportador debe aportar una factura comercial o una factura proforma, en ruso, inglés o alemán (aunque en estos dos últimos casos las autoridades pueden pedir una traducción al ruso). La aduana no admite facturas escritas a mano, pero no exige ninguna forma especial, sólo que sea redactada sobre papel de la empresa vendedora.

Documento de transporte, dependiendo del transporte que se haya utilizado (CMR, AWB, etc.)

Packing list, en ruso o inglés (a veces la aduana exige una traducción), documento informal emitido por el exportador.

Se exige además un certificado de origen de la mercancía. Sin él, el envío no puede beneficiarse del tratamiento de nación más favorecida, régimen aplicable a las importaciones de origen español.

En España lo otorgan las Cámaras de Comercio e Industria de la demarcación del exportador.

Por otra parte, en el caso de la confección textil se exige también un certificado que asegure la homologación con los Reglamentos Técnicos correspondientes a cada producto.

Los importadores deben aportar, entre otros documentos identificativos de la propia empresa, un "pasaporte" de la operación. Se trata de un documento exigido por la normativa rusa de control de cambios, de manera que quede garantizado el hecho de que las transferencias de divisas al extranjero en pago de las importaciones rusas correspondan a mercancías que realmente entren en el territorio aduanero ruso y hayan sido valoradas adecuadamente. En la práctica, esto implica que el importador tenga que adquirir por adelantado la divisa con la que va a pagar la mercancía.

Aunque este requisito no afecta directamente al exportador español, es conveniente tenerlo en cuenta, porque dichos "pasaportes" no se conceden a menos que el importador ruso pueda aportar un contrato por escrito y la empresa española debe estar dispuesta a facilitárselo, aunque no sea la práctica más habitual en España. No obstante, hay que tener en cuenta que dicho contrato por escrito, aunque el importador ruso insista en que únicamente lo pide para obtener el "pasaporte", tiene perfecta fuerza legal y debe ser negociado con el cuidado habitual.

El plazo general en teoría para el despacho de las mercancías es de un máximo de tres días laborables contados a partir de la presentación en forma de la declaración aduanera, pero existen numerosas excepciones y casuísticas. No obstante, como ya hemos mencionado el despacho debe llevarse a cabo por el importador distribuidor ruso dada la complejidad del mismo. 

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Aranceles y otros pagos en frontera. Regímenes económicos aduaneros

En la Federación Rusa hay tres exacciones a las que están sujetos los bienes importados:

• Los aranceles de importación.
• Tasa de formalización aduanera, o tasa aduanera.
• El IVA.

Los dos primeros se aplican exclusivamente a las mercancías que se importan al territorio aduanero ruso, en tanto que el IVA se aplica a toda la producción que se comercialice en la Federación Rusa, con independencia de que se produzca en el propio país o sean importados desde el extranjero.

En el nuevo Código, el procedimiento aduanero se mantiene en lo sustancial, pero los plazos se acortan, y con ellos el margen para la arbitrariedad de los órganos aduaneros. Se establecen procedimientos simplificados para una amplia serie de casos, incluidos, por regla general, comerciantes que lleven más de tres años en el comercio internacional. El plazo general para el despacho de mercancías es de un máximo de tres días laborables, contados a partir de la presentación en forma de la declaración aduanera, pero existen excepciones.

Si la aduana rechaza las mercancías, la reglamentación prevé que éstas sean devueltas al país de origen. Es importante destacar que el pago de los aranceles deberá realizarse en la misma divisa en la que conste el valor aduanero de la mercancía que se importe. El pago se realizará al órgano aduanero que se encargue de la formalización aduanera.

Los aranceles de importación: el arancel de importación es el tributo al que están sujetas las mercancías que entran en territorio aduanero ruso en régimen, fundamentalmente, de despacho a consumo.

La tasa de formalización aduanera: la tasa de formalización aduanera grava la introducción de mercancías y medios de transporte en el territorio de la Federación Rusa en cualquier régimen aduanero (excepto renuncia en beneficio del Estado), así como el cambio de régimen aduanero de las mismas. La base imponible de este tributo es el valor aduanero de la mercancía.

La tasa es variable y se calcula en función de una tabla que tiene como referencia el valor aduanero de la mercancía que se despacha, en vez de ligarse a los trabajos desempeñados por la administración aduanera. La escala de gravamen es de 0,15% y se divide en dos: un 0,1% que se paga en rublos y un 0,05% que se abona en la divisa que indique el contrato, que por lo general es extranjera. Sin embargo, se ha establecido un máximo de 30.000 rublos (unos 450 euros) por mercancías de un valor superior a diez millones de rublos (unos 145.000 euros).

El Impuesto sobre el Valor Añadido: los bienes y servicios que se importen a la Federación Rusa están sujetas a otro impuesto indirecto, el Impuesto sobre el Valor Añadido, similar al aplicable en España. El tipo aplicable es del 18%. Este tipo se aplica sobre el valor aduanero del producto, sumado al arancel aplicable. El impuesto deberá ser pagado, por regla general, por quien formalice la declaración aduanera o, en otro caso, por cualquier persona interesada. 

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Normas y requisitos técnicos. Homologación, certificación y etiquetado

La Federación Rusa tiene un alambicado régimen de acceso al mercado que hace de la exportación, en muchas ocasiones, un ejercicio que requiere una gran paciencia y cuidado. Es de esperar que la situación mejore a medida que la Federación Rusa se vea compelida, en virtud de sus obligaciones internacionales, a adoptar un régimen más favorable.

A) Homologación del producto

Certificación de producto en la Federación Rusa. El 1 de julio de 2010 quedó derogada automáticamente la Ley de Regulación Técnica de 2003, que supuso en su día el inicio de todo un proceso de reorganización del sistema de normas y reglamentos técnicos. Se han ido produciendo cambios progresivos desde dicha derogación, si bien nos encontramos en un momento de transición, al que hay que añadir además la entrada en vigor de la Unión Aduanera. El actual proceso de negociación entre las tres partes de la Unión pretende culminar en un acuerdo sobre el mutuo reconocimiento de certificaciones técnicas, IVA y demás procesos aduaneros.

Registro estatal. Se trata de un registro por un plazo indefinido y es un registro de producto concreto vinculado al fabricante, no a ningún importador o distribuidor específico, por lo que no obstaculizaría en ningún caso el cambio de importador en Rusia.

Certificado de Conformidad con la Unión Aduanera. Es el tercer principal certificado de calidad y puede ser exigido junto con el Certificado de Calidad y la Declaración de Conformidad. Está vigente desde principios del 2012 y obedece a la necesidad de armonizar las normas entre los países que conforman la Unión Aduanera. Tiene una validez mínima para un único envío y máxima de hasta cinco años.

Declaración de Conformidad con la Unión Aduanera. Este último es otro certificado de calidad que puede ser exigido por las autoridades rusas junto con el Certificado de Conformidad. Se creó en el año 2000 debido a la dificultad que encontraba la Federación Rusa para mantener una empresa extranjera responsable de los productos. Por ello, es válido solo para un importador y, en caso de que haya más de uno, cada uno de ellos deberá poseer una Declaración de Conformidad. Al igual que el Certificado de Conformidad, puede ser expedido para un único envío, para un año o para tres.

Lo más recomendable para un empresario español que quiera exportar a Rusia y necesite certificar su producción es que involucre en ello a su contraparte rusa, lo que, por otra parte, es la práctica habitual. La certificación en Rusia es un proceso caro y complicado, creado por rusos, que beneficia económicamente a rusos y que, en buena lógica, debería ser resuelto por rusos. Además, en Rusia existen numerosas posibilidades de certificación (en la misma página de GOSSTANDART hay una lista actualizada permanentemente), y el importador ruso será capaz de obtener mejores condiciones que el exportador español.

En cualquier caso, si el exportador español prefiere resolver esta cuestión por su cuenta, dispone de los siguientes procedimientos:

• En España únicamente SGS, Société Genérale de Surveillance, multinacional suiza, está autorizada directamente para emitir certificados de conformidad. Otras empresas (por ejemplo, TÜV), con delegación en España, pueden hacerlo también mediante laboratorios asociados en el extranjero.

• En Rusia. En este caso hay que enviar unas muestras a algún laboratorio autorizado. Para el envío de muestras se prescinde del requisito de certificación. En todo caso, es recomendable contactar previamente con el órgano de certificación con el fin de determinar el mejor modo de hacer llegar las muestras al laboratorio.

El coste de obtener el certificado de conformidad no puede ser determinado a priori, porque depende de los trabajos y experimentos que deban realizarse para su obtención y del esquema de certificación que se escoja. Las autoridades rusas han establecido un límite máximo, muy casuístico, según el grado de complicación de los trabajos.

Se aconseja que los trámites los lleve a cabo el importador, ya que tiene un mayor conocimiento del sistema y procedimientos. Sin embargo, es importante que, en la medida de lo posible, estén a nombre del fabricante por varias razones. En primer lugar, no se pierde el control sobre el producto. En segundo lugar, estos certificados tienen una vigencia de uno a tres años, periodo después del cual, hay que renovarlo. En el caso de que esté hecho a nombre de una empresa rusa, cuando el certificado expire, hay que preparar todos los documentos de nuevo para renovar el certificado. Sin embargo, si esta certificación se lleva a cabo por la empresa española, la renovación es muy sencilla, sin necesidad de presentar todos los documentos de nuevo.

B) Etiquetado y protección del consumidor

En 1992 entró en vigor en Rusia la Ley de Defensa de los Derechos del Consumidor, que prevé que la información sobre los productos que se vendan en Rusia tiene que ser puesta a disposición de los consumidores de una forma "comprensible para ellos", y en todo caso en ruso. Las menciones obligatorias son semejantes a los requisitos habituales en España, por lo que al exportador español generalmente le será suficiente con traducir la etiqueta del castellano, teniendo cuidado de añadir los datos del importador.

No es preceptivo el etiquetado, ni la presencia de dicha información en ruso desde origen para este tipo de productos, ni siquiera en frontera rusa, sino que puede añadirse en destino. 

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Barreras comerciales a bienes y servicios españoles

Rusia está aplicando un número creciente de barreras arancelarias y no arancelarias para acceder a su mercado.

En la Federación Rusa hay cuatro posibles exacciones (barreras arancelarias y pagos en frontera) a las que están sujetas las importaciones: los aranceles de importación con un tipo medio del 15%, la tasa de formalización aduanera, el IVA con un tipo general del 18% y otro reducido del 10%, y los impuestos especiales.

Respecto a las barreras no arancelarias, existen contingentes para la importación de carne, licencias de importación para determinados productos (químicos, programas de cifrado, bebidas alcohólicas, armas y explosivos, industria nuclear y substancias psicotrópicas y venenosas) y coexisten alrededor de 15 esquemas de certificación obligatoria, entre los que destacan el certificado de conformidad con las normas GOST y el certificado higiénico.

Destacan las barreras que Rusia impone en materia sanitaria y fitosanitaria mediante procedimientos de control y aprobación poco transparentes, discriminatorios y sin suficiente base científica. Algunos ejemplos son los siguientes: exigencia de un certificado veterinario para productos alimenticios que contienen productos de origen animal, límites máximos de residuos de pesticidas de antibióticos y pesticidas para productos cárnicos y hortofrutícolas, etc. Estas barreras afectan muy especialmente al sector agroalimentario español.

Recientemente se han visto afectadas las exportaciones de medicamentos de uso veterinario y humano. La legislación rusa, ley de 12 de abril de 2010, ha entrado en vigor el 1 de enero de 2017 y afecta a todos los medicamentos que se quieran registrar como nuevos o su periodo de vigencia, cinco años, haya caducado y se necesita, si se quieren volver a comercializar, que la empresa obtenga el certificado de buenas prácticas de fabricación. Esta certificación se obtiene a solicitud de las empresas y previa inspección de las instalaciones por las autoridades rusas. Los inspectores para productos veterinarios están en la plantilla del Ministerio de Agricultura ruso y los de medicamentos para uso humano en el Ministerio de Industria y Comercio. En ambos casos, el requisito de la inspección ha generado un gran cuello de botella y, de facto, una barrera técnica al comercio, por el escaso número de inspectores disponibles.

En materia de compras públicas, el artículo 14.3 de la Ley federal 44-FZ, permitía dar prioridad a los bienes y servicios de origen ruso en determinados sectores, por motivos de seguridad nacional. No obstante, recientemente, se ha ido más allá y el Gobierno Ruso aprobó el Decreto Nº 925, de 16 de septiembre de 2016, de compras públicas, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, en virtud del cual se concede prioridad a los proveedores nacionales de bienes y servicios en todas las adquisiciones públicas. La nueva normativa es de carácter general e introduce una rebaja nominal del 15% del precio de toda oferta rusa, frente a los bienes o servicios de origen foráneo. El Ejecutivo de la Federación Rusa enmarca esta disposición normativa dentro de su política de sustitución de importaciones y apoyo a la localización de la producción en territorio de la Federación. Previamente a este decreto, se publicó el Decreto 719, que clasifica los productos industriales y determina cuáles están producidos en Rusia.

Es importante tener en cuenta que Rusia es miembro de la Organización Mundial del Comercio desde el 22 de agosto de 2012, pero no suscribió en su día el Acuerdo sobre compras públicas (GPA). El 9 de junio de 2017, Rusia dio el primer paso para suscribirlo y presentó una oferta muy precaria, que solo incluía información de 6 de sus 84 regiones y una única ciudad: San Petersburgo.

Por otro lado la Unión Económica Euroasiática (UEEA) se está convirtiendo en un bloque que tiene al proteccionismo comercial, y algunas de las medidas anti crisis que Rusia había adoptado para proteger su mercado de la competencia internacional se han traspuesto a la normativa de la Unión Económica entre Rusia, Kazajistán, Armenia, Kirguistán y Bielorrusia. Además, ya en el marco de la UEEA ha elevado los aranceles de varios productos a iniciativa de otros Estamos Miembros distintos de Rusia (e.j. gafas protectoras, corchos y tapones, neumáticos usados).

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