Marco jurídico

Resumen del marco jurídico para los negocios

La situación económica actual implica que las empresas interesadas en hacer negocios con Cuba tengan que tomar precauciones a la hora de entrar en el país. Determinar el sector y la empresa o grupo empresarial idóneos (con capacidad de contar con divisas convertibles) y escoger una forma de pago correcta puede significar el éxito o fracaso de una operación. Conocer el país o entrar en él de la mano de alguien que lo conozca es, en estos momentos, una cuestión a tener en cuenta.

Los factores decisivos de compra han sido históricamente el precio y la financiación, cuestiones como la calidad y el servicio postventa quedan en un segundo plano, salvo contadas excepciones. Las dificultades que existieron en el pasado para obtener el pago en el plazo acordado dependían, en muchos casos, del cuidado que el vendedor tuviera a la hora de formalizar debidamente los contratos y las garantías de cobro. En la actualidad, esta situación se ha regulado a través de los controles del Banco Central y el Ministerio de Economía a través de la asignación de divisas para cualquier importación. Por ello, a la hora de hacer un negocio hay que tener muy presente si el contrato en cuestión tiene la Capacidad de Liquidez (llamada popularmente CL) aprobada por las autoridades centrales.

No obstante lo anterior, importante destacar que desde finales de 2015 hay importantes retrasos en los pagos a proveedores de empresas estatales. Se trata en la mayor parte de los casos de pagos instrumentados en créditos documentarios a 360 días que están siendo impagados a su vencimiento. La delicada situación económica del país implica ser precavido a la hora de firmar contratos y contrastar la forma de pago propuesta con bancos españoles o con la Oficina Comercial de España en La Habana.  

Es importante detectar las oportunidades de contratación con el Estado en las áreas prioritarias de su gasto, como pueden ser inversiones en infraestructura eléctrica, abastecimiento de aguas, equipamiento médico, medios de transporte y materiales y equipos para la construcción de viviendas, suministros para el turismo, etc.

Todas las compras de Cuba son compras públicas y se someten a varios mecanismos de control. Esto da lugar a registros de suministradores en Carteras de Proveedores, concursos y licitaciones limitados a las empresas en Cartera, etc. Es difícil evitar que estos mecanismos centralizados de control no lleven aparejado retrasos en la gestión. A ello hay que unir la necesidad de que todo nuevo pedido cuente con la asignación de Capacidad de Liquidez para que pueda llevarse a cabo.

Las concesiones y privatizaciones no están previstas en la actual legislación.

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Organismos de apoyo a la inversión extranjera

Hay dos organismos principales relacionados con la inversión extranjera en Cuba. 

Uno es el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX), a quien hay que presentar todos los proyectos de inversión extranjera que se pretendan poner en marcha en el país. El MINCEX se encargará de, si procede, encauzar el proyecto ante las autoridades correspondientes y elevarlo para su aprobación o denegación por la autoridad competente, que en muchos casos, es el Consejo de Ministros.

En cuanto a la Zona Especial de Desarrollo de Mariel-ZED Mariel, el organismo ante el que hay que presentar cualquier proyecto es la Ventanilla Unica del propio organismo. La Zona Especial de Desarrollo tiene un funcionamiento independiente y son ellos mismos los que determinan si un proyecto de inversión es viable y/o de interés.

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Cuadro de organismos de apoyo a la inversión extranjera

ORGANISMODATOS DE CONTACTO

MINISTERIO DEL COMERCIO EXTERIOR E INVERSIÓN EXTRANJERA - MINCEX

Calle Infanta 16, esq. a 23, Vedado,  La Habana.

Dirección Política Económica con Europa

Tel: +53 7838 0396

www.mincex.cu

ZONA ESPECIAL DE DESARROLLO MARIEL

Centro de Negocios Pelícano, Zona Especial Desarrollo Mariel, Mariel, Artemisa.

Tel: +53 47397360

ventanillaunica@zedmariel.co.cu

www.zedmariel.com

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Detalle del APPRI con España

El documento del Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones puede ser solicitado a la Oficina Comercial.

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Zonas francas y ZEE

No existen zonas francas en Cuba.

En 2013 se creó la Zona Especial de Desarrollo Mariel- ZED Mariel, ya mencionada y explicadas sus características principales en otros apartados. Está regulada por una reglamentación específica al margen de la Ley de Inversión Extranjera.

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Contratación Pública. Criterios de adjudicación de contratos

Pese a la naturaleza estatal de la economía, no existe una regulación específica al respecto. No existe una ley de Contratos del Estado ni figura legal asimilada. En general, se manejan unos contratos tipo para determinadas relaciones comerciales con empresas extranjeras en base a una legislación emitida por el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera. En cualquier caso, existe la posibilidad de negociar algunas cláusulas de los contratos.

Habitualmente las contrataciones se realizan en base a negociaciones directas con una lista corta de proveedores, aquellos que están previamente inscritos en la Cartera de Proveedores de la empresa estatal que lanza el pedido. Las indicaciones del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera y la tendencia actual es a contratar directamente con fabricantes o representantes exclusivos y obviar a intermediarios, lo cual no siempre es factible. Una variable importante a la hora de cerrar un contrato de compraventa la determina el precio del producto pero, sobre todo, la financiación que la empresa extranjera ofrezca al cliente cubano por delante, en muchos casos, de factores como la calidad.

Las empresas cubanas exigen a aquellas empresas extranjeras que pretendan hacer negocios con ellas, determinada documentación antes de comenzar una relación comercial, requisito para ser introducido en su Cartera de Proveedores y, por lo tanto, ser incluido en la lista de licitantes. La documentación puede variar ligeramente entre una y otra empresa, aunque suele comprender lo siguiente: Registro Mercantil de la empresa, Escritura de Constitución, Aval Bancario, último Balance auditado, poderes de la persona que actuará en nombre de la empresa, etc. Estos documentos deben ser presentados, debidamente protocolizados ante notario, en Consulado cubano en España para su validación y, posteriormente en Cuba, hay que presentarlos nuevamente ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y Notaría cubana. Todo ello debe realizarse a través de persona con poder de la empresa y, en el caso de Cuba, consultoría estatal cubana y conlleva, evidentemente, unos costes para la empresa que pretende comenzar una relación con el mercado cubano. Con toda esta documentación se elabora un dossier muy completo que el proveedor mantiene en su poder y que es el que posteriormente se fotocopia para entregar a cada una de las empresas cubanas de interés.

Excepcionalmente se convocan concursos abiertos y públicos, asimilados a licitaciones internacionales con términos de referencia predeterminados. Esto solo ocurre cuando media algún socio extranjero que lo solicita como condición o en los proyectos financiados por programas de ayuda de Naciones Unidas, Unión Europea o donantes bilaterales.

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Régimen de inversiones

La inversión extranjera comenzó a fines de los 80 como respuesta necesaria a la situación económica y se impulsó en los 90 con la Ley 77/1995, bastante liberal en su redacción pero restrictiva en su aplicación. Admitía inversiones en todos los sectores excepto en salud, educación y defensa pero, en la práctica, se excluyeron sectores como el comercio minorista y otros en función de los intereses nacionales. La ley tampoco limitaba la participación del socio extranjero, sin embargo, la participación extranjera en una empresa mixta raramente se autorizaba por encima del 49% —el 51% restante sería de participación estatal local—.

Esta Ley estuvo en vigor durante todos estos años sin prácticamente modificaciones ni cambios reseñables en la política de captación de inversión extranjera hasta 2013 y 2014 en que se aprobaron dos normas importantes que afectan a la inversión extranjera, una en la Zona Especial de Desarrollo vinculada al puerto de Mariel y que es de aplicación exclusivamente en ese territorio y la otra, la nueva Ley de Inversión Extranjera, aplicable a todo el país, que se aprobó por la Asamblea Nacional el 29 de marzo de 2014.

El Vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, en la presentación ante la Asamblea de dicha Ley de Inversión Extranjera justificó su necesidad con el argumento de que Cuba requería crecimientos del PIB cifrados en un 7% anual, lo que implica crecimientos superiores al 20% de la inversión. El crecimiento del PIB de los últimos años ha estado por debajo del 3% y la tasa de acumulación ha sido insuficiente, por lo que la entrada de la inversión extranjera puede contribuir al esfuerzo inversor con financiación. Marino Murillo estimaba en torno a 2.000 - 2.500 millones de dólares el flujo anual necesario de inversión extranjera.

La antigua Ley 77/1995, la de la ZED de Mariel y la nueva Ley de Inversiones responden a una misma filosofía y tienen muchos principios en común:

  • En todas ellas se requiere autorización expresa para cualquier tipo de inversión.
  • Se mantiene el concepto de «plazo en la inversión»: una concesión temporal prorrogable que, por definición, no tiene vencimiento.
  • Se mantiene la intermediación de la entidad empleadora para la contratación de trabajadores, algo que condiciona la gestión de la política de recursos humanos.
  • Se recoge la libertad de repatriación de dividendos pero no se concreta si será necesaria autorización para la transferencia de divisa. Lo mismo es aplicable a la libertad de importación en los casos que se permite.

En este sentido, la nueva normativa no varía sustancialmente de la anterior y lo que se podrá hacer en el nuevo cuadro normativo, podía hacerse también en el marco de la Ley 77. Sin embargo, las nuevas normativas incorporan beneficios fiscales y al especificar actividades priorizadas y políticas específicas en 11 sectores (muchos de los cuales estaban antes en la práctica excluidos), se muestra una firme voluntad de atraer inversiones. Por otro lado, las reformas en curso dirigidas a aumentar la eficacia del sistema productivo y a deshacer cuellos de botella, a lo que deberá también contribuir la inversión extranjera, constituyen también un atractivo para los negocios.

• Zona Especial de Desarrollo de Mariel.

El Decreto Ley 313 de septiembre de 2013 crea la Zona Especial de Desarrollo Mariel y regula su funcionamiento. Sus características más relevante son las siguientes:

  • Ventanilla Única.
  • El Consejo de Ministros podrá autorizar empresas con capital 100% extranjero.
  • Distingue entre concesiones administrativas —la gestión de un servicio público, la realización de una obra pública o la explotación de un bien de dominio público— y usuarios, que ejecutan actividades productivas, comerciales o de servicios.
  • El régimen laboral contempla que la contratación se hará a través de las empresas empleadoras designadas, que pagarán a los trabajadores en pesos cubanos.
  • Contempla un régimen tributario especial, favorable respecto al general.
  • El régimen aduanero se autorizará caso a caso, según la actividad desarrollada.
  • Las transacciones entre concesionarios y usuarios se realizarán en CUC o en divisa y solo en CUP en los casos previstos en la legislación vigente. A las transacciones entre concesionarios y usuarios con los sujetos de la economía interna les será de aplicación el régimen monetario vigente en el país.
  • Se contempla un área de desarrollo turístico entre Mariel y Baracoa.

• Nueva Ley de Inversiones Extranjeras.

El 29 de marzo de 2014 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la Ley de Inversión Extranjera, publicada el 16 de abril en la Gaceta Oficial con la normativa que la desarrolla. Las características más reseñables, muchas de las cuales son similares a las de la antigua ley 77/95, son las siguientes:

  • Se requiere aprobación caso a caso de los proyectos y la autorización se concede por un plazo prorrogable. El régimen de aprobación varía según el tipo de inversión.
  • Existen tres modalidades de inversión: 
  1. Empresa 100% extranjera, solo para el caso de inversiones cuya complejidad e importancia lo requieran, especialmente para el desarrollo industrial. La empresa 100% extranjera no está incluida en los beneficios fiscales contemplados para el resto de modalidades y parece que su autorización deberá regular las condiciones de su ámbito de actuación.
  2. Empresas mixtas en el porcentaje que se autorice.
  3. Contratos de Asociación Económica Internacional que incluyen: contratos a riesgo para la explotación de recursos naturales no renovables, contratos para la construcción, para la producción agrícola, para la administración hotelera, productiva y servicios y para la prestación de servicios profesionales. La única novedad real serían los contratos para prestación de servicios, porque las otras modalidades existían en la Ley 77. En concreto, los contratos de administración, aunque hipotéticamente podían ponerse en marcha en más sectores, fueron solo utilizados en el turismo, esto implicaba la dirección de un hotel cubano por parte de una cadena extranjera con un contrato de gerencia. La propiedad del hotel es 100% cubana. Esta es la modalidad más utilizada por los hoteleros españoles.
  • El socio cubano será el Estado a través de sus empresas. La inversión extranjera podrá asociarse excepcionalmente con cooperativas, siempre junto a empresas estatales cubanas.
  • Se mantiene la entidad empleadora para la contratación de trabajadores, con la que se negociarían los salarios y a través de la cual se pagará a los trabajadores.
  • Existirá participación mayoritaria cubana en la explotación de recursos naturales, prestación de servicios públicos, comercio mayorista, turismo y biotecnología.
  • Se priorizarán los sectores que generen encadenamiento productivo, transferencia de tecnología, que sean generadores de energía, producción agrícola y agroalimentaria, hidrocarburos, minería y turismo, incluido salud.
  • Inversión en inmuebles. Como en la Ley 77/95 se puede obtener la propiedad u otros derechos reales en viviendas y edificios dedicados a domicilio particular o a fines turísticos, viviendas u oficinas de personas jurídicas extranjeras y desarrollos inmobiliarios con fines de explotación turística. La tierra se podrá tener en usufructo.
  • No se otorgarán derechos de exclusividad en el mercado cubano al socio extranjero, que podrá ser suministrador o cliente del negocio en igualdad de condiciones.
  • Como en la ley anterior, se podrán abrir cuentas bancarias con bancos nacionales o con bancos radicados en el exterior en moneda libremente convertible.
  • Como en la Ley 77, se garantizará la importación y exportación de lo necesario para el fin productivo. Se añade que se adquirirán preferentemente bienes y servicios nacionales ofrecidos en iguales condiciones.
  • Al igual que la Ley 77, se garantiza la libre transferencia al exterior en moneda convertible de los dividendos.
  • Régimen tributario especial para empresas mixtas e inversores nacionales y extranjeros partes en los contratos de asociación económica internacional, no aplicable salvo autorización a las empresas 100% extranjeras: 
    • exoneración del impuesto sobre utilidades durante los primeros 8 años y excepcionalmente por un periodo superior. Posteriormente será el 15% y será cero en el caso de utilidades reinvertidas. Este impuesto se podrá elevar un 50% en los negocios en que se exploten recursos naturales.
    • se exime del pago del impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo.
    • se exime del pago de la contribución territorial para el desarrollo local durante el periodo de recuperación de la inversión.
    • se mantiene la exoneración del pago del impuesto sobre ingresos personales a los socios extranjeros en empresas mixtas o partes extranjeras en contratos de asociación económica internacional.
    • se exonera del impuesto sobre las ventas o servicios durante el primer año de operaciones, posteriormente se establece una bonificación del 50% a las ventas mayoristas y los servicios.
    • se exime del pago del impuesto aduanero durante el proceso inversionista.
    • se bonifica en un 50% el pago de los impuestos por la utilización o explotación de recursos naturales y preservación del medio ambiente.

La nueva regulación se extendería a la inversión extranjera que se establezca en la ZED de Mariel en la medida que fuera más beneficiosa.

Uno de los principios de la Política de Inversiones es el de promover la inversión extranjera sobre la base de una «amplia y diversa Cartera de Proyectos». Tiene la ventaja de que se pueden conocer las prioridades de las autoridades cubanas pero cabe el riesgo de que, interpretado con rigidez, impida prosperar proyectos que sin estar en la cartera puedan ser interesantes para ambas partes.

Existe una Cartera de Proyectos de interés que el país publicó por primera vez en 2012 y es actualizada anualmente desde entonces. La próxima actualización será lanzada durante la Feria Internacional de La Habana en noviembre de 2017. Se puede obtener copia de la versión de 2016 en la web de la Cámara de Comercio de Cuba.

El Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX) es el organismo responsable de la promoción y coordinación de las negociaciones con los posibles socios extranjeros. También existe una responsabilidad dentro de los distintos Ministerios sectoriales de quienes depende el área objeto de la inversión, aunque en última instancia todo proyecto debe ser valorado y presentado ante el MINCEX, que se encargará de elevarlo a la instancia gubernamental que corresponda para su aprobación o denegación.

La Ley Helms-Burton (algunas de sus secciones tienen su aplicación interrumpida) y otras leyes de EE. UU. amenazan con actuaciones legales contra los inversores extranjeros en Cuba cuando utilizan propiedades reclamadas por ciudadanos cubanoamericanos. La UE y España rechazan su aplicación y defienden a quienes se viesen amenazados por ellas. Aunque han tenido escaso efecto real, en la práctica estas leyes pueden suponer una influencia negativa sobre algunas posibles inversiones y han desanimado a inversores relacionados, comercial o financieramente, con EE. UU.

Por último, cabe destacar el hecho de que entre España y Cuba está en vigor un Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRI).

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Propiedad inmobiliaria

La posibilidad de invertir en propiedad inmobiliaria por parte de extranjeros en Cuba se puso en marcha con la Ley 77/95, momento en el que arrancaron varios proyectos de inversión extranjera dentro del sector inmobiliario. Se construyeron en aquel momento, sobre todo en La Habana, varios edificios de apartamentos para venta a extranjeros.

Pasados pocos años las promociones inmobiliarias para venta a extranjeros se paralizaron y no volvieron a ponerse en marcha a pesar de que no estaban excluidas expresamente de la ley de inversión extranjera. La nueva Ley de Inversión Extranjera, Ley 118/2014, vuelve a mencionar expresamente la posibilidad de autorización de invesiones en el sector inmobiliario, tanto destinadas a viviendas particulares como relacionadas con el sector turístico.

Está por ver a dónde llegará el alcance real de estas inversiones inmobiliarias dentro del nuevo marco legal. En las sucesivas Carteras de Proyectos de Inversión (proyectos de interés para el Gobierno cubano) que se han editado anualmente desde el 2014 se mencionan solamente proyectos de desarrollo de campos de golf que incluyen viviendas. No aparecen otras posibilidades.

Al margen de lo anterior, hasta la fecha no hay posibilidad de invertir en viviendas en Cuba. Aunque desde 2011 se ha liberalizado la compraventa de viviendas en el país (hasta entonces solo se permitían permutas), esta liberalización es únicamente entre cubanos, por lo que ningún extranjero (salvo los que sean residentes permanentes en Cuba) puede comprar legalmente una vivienda en Cuba a un particular cubano.

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Incentivos a la inversión (fiscales, sectoriales, regionales y locales)

La filosofía de Cuba respecto a la inversión extranjera no es la habitual en otros países. Se habla de «autorizaciones a la inversión extranjera» circunscritas a la aprobación puntual de las mismas y siempre en función de las necesidades e intereses del país, y no de un sistema de aplicación de «incentivos a la inversión extranjera». Por ello, no existen incentivos generales a la entrada de empresas extranjeras en el país.

A pesar de ello, tanto la Ley de Inversión Extranjera como el Decreto que regula la Zona Especial de Mariel permiten exenciones fiscales y arancelarias temporales, así como regímenes especiales para algunas inversiones siempre que exista interés gubernamental. En cualquier caso, todo está sujeto a la negociación entre las partes.

No se prevén especiales incentivos sectoriales. La elegibilidad de los proyectos se realiza centralizadamente en función de criterios discrecionales que no favorecen a unos sectores frente a otros. Tampoco existen incentivos regionales ni locales.

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Representación y agencia

A la hora de instalarse en Cuba hay que diferenciar si se hace con una finalidad productiva (regulado por la Ley 118/14 de Inversión Extranjera o por el Decreto Ley 313/13 de la Zona Especial de Desarrollo Mariel) o con una finalidad comercial (comprar o vender productos en Cuba).

Los trámites para instalarse por una u otra vía son diferentes. En el caso de producir en Cuba sería: empresas 100% extranjeras, empresas mixtas, asociaciones económicas internacionales y contratos de administración; en caso de comerciar con Cuba las formas de radicación más relevantes son: la sucursal, el contrato de agencia, el depósito aduanero y la consignación de mercancías.

La Representación Comercial (conocida como Sucursal en Cuba) es la forma más habitual de implantación para empresas extranjeras que venden o compran en el país. Una Sucursal es una oficina de representación de una empresa extranjera que realiza gestiones de apoyo comercial de las exportaciones que su casa matriz realiza. La apertura de una sucursal en Cuba no da derecho a importar o exportar directamente, ni a distribuir o transportar mercancías dentro del territorio nacional. Las licencias de sucursales se aprueban para un nomenclador concreto de productos que son los únicos que estarán autorizadas a comerciar.

La concesión de licencias de Sucursales corresponde al Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera y la tramitación a su organismo dependiente, la Cámara de Comercio de Cuba. Entre los requisitos exigidos, destacamos los siguientes:

  • la empresa extranjera tiene que tener un mínimo de 5 años de antigüedad y un capital social mínimo de 50.000 dólares norteamericanos.
  • la empresa extranjera debe tener un mínimo de 3 años de relaciones comerciales previas con Cuba con cifras de ventas superiores a los 500.000 dólares anuales.
  • la empresa debe presentar una serie de «avales comerciales» de empresas y organismos cubanos, firmados al más alto nivel, que apoyen la solicitud de apertura de sucursal y acrediten la duración y monto de las relaciones comerciales existentes.

Se tiende a facilitar las solicitudes de fabricantes y de distribuidores oficiales sobre las de los pequeños intermediarios. La licencia tiene una validez inicial de 5 años y posteriormente se renueva cada 3 años. Puede ser cancelada en el caso de irregularidades o de insuficiente actividad comercial.

La apertura de una sucursal da derecho a alquilar oficinas, líneas de teléfono, contratar personal cubano (siempre a través de una empresa empleadora intermediaria estatal), comprar vehículos en plaza (con autorización puntual de la Cámara de Comercio de Cuba) y, en definitiva, mantener una radicación comercial que facilite la búsqueda de operaciones comerciales y dé sustento a las que ya estén en marcha.

Las empresas extranjeras con sucursal se consideran sujetos pasivos en lo referente al Impuesto de Utilidades (beneficios) y, como tales, tienen la obligación de llevar una contabilidad auditada anualmente por organismos cubanos y de tributar al fisco cubano, cuando corresponda, por los beneficios generados por las actividades de su sucursal en Cuba.

Las actividades gravadas son: posesión de un almacén en depósito aduanal, operaciones directas realizadas desde la casa matriz de productos similares a los que puedan tener en su depósito aduanal y refacturación entre la casa matriz y la sucursal. En base a ello, las sucursales que realizaran únicamente labores de gestión comercial o intermediación entre la casa matriz y la empresa cubana importadora no tenían obligación de pagar impuestos por este concepto, aunque sí de presentar sus liquidaciones anuales. La Ley Tributaria- Ley 113/2012- establece nuevas condiciones para el impuesto de utilidades que afectarían a las sucursales extranjeras y que implicarían, en principio, que sí deben tributar en territorio cubano. No obstante, hasta la fecha no se aplica este impuesto concreto y no hay mucha información por parte del Ministerio de Finanzas y Precios de cómo se va a aplicar. También están sujetos a imposición el transporte terrestre y el personal cubano que trabaje en la sucursal.

Otra posibilidad de implantación es la utilización de un Agente Comercial que promueve operaciones en nombre de una empresa extranjera. El Agente en una empresa estatal cubana, a veces especializada en un sector económico concreto, que está autorizada por el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera para «representar« a empresas extranjeras. Estas empresas no tienen licencia de importación ni pueden pertenecer a sistemas empresariales que administren cadenas de tiendas en el mercado minorista en divisas. Al igual que la sucursal, no puede realizar importaciones. Las condiciones para la aprobación de un contrato de Agencia con una empresa cubana son similares a las indicadas en el caso de sucursales, aunque en dependencia del interés que pueda existir por la empresa en cuestión, tienen cabida excepciones y pudieran ser representadas empresas que no cuenten con los plazos y montos de relaciones comerciales previas con el país establecidos como norma general. No existe, ni está autorizada en la legislación cubana, la figura del Agente Comercial individual.

En la pasada década hubo varias empresas cubanas que realizaban la labor de agente comercial para empresas extranjeras pero, en la actualidad, casi todas ellas se han agrupado en una sola, Representaciones Platino, perteneciente al Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera. Además de ella, existen otras empresas de representación en sectores muy concretos de la actividad comercial, como pueden ser el sector de suministros para la aviación, sector cultural, etc.

Los Depósitos Aduaneros (in bond) son almacenes situados en territorio cubano, pero asimilables a una zona franca de carácter comercial y no productivo, en los que pueden radicarse almacenes de empresas extranjeras. Las empresas sitúan en estos almacenes sus mercancías y desde ahí gestionan su venta a los importadores cubanos, quienes pagan los aranceles en el momento de la compra de la mercancía. Este sistema permite agilidad y eficacia en la introducción de los productos en el mercado cubano. Solo pueden solicitar depósito aduanero aquellas empresas extranjeras que tengan algún otro tipo de establecimiento comercial aprobado (sucursal y/o agente).

Los Contratos de Consignación son formas de implantación que también permiten mantener un almacén en el país. La empresa extranjera (Consignador) suministra a una empresa estatal cubana (Consignatario) mercancías que serán liquidadas periódicamente según se comercialicen, bien por consumo propio, bien por venta a terceros. Por su menor coste operativo y facilidades a la hora de vender (la mercancía ya está nacionalizada y, por tanto, el número de clientes que pueden comprarla es mayor), sustituyeron a los depósitos aduaneros en algunos productos.

El contrato de Consignación de Mercancías tiene que estar autorizado por el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera y la empresa cubana debe tener licencia para importar y vender los productos en cuestión. No es necesario que la empresa extranjera tenga previamente otro tipo de establecimiento comercial para la aprobación de un Contrato de Consignación de Mercancías. Para garantizar el cobro, existe un mecanismo que garantiza el CL para estos contratos para evitar problemas en transferir al extranjero los montos cobrados en Cuba.

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Formación de "joint-ventures". Socios locales

El Socio Local en cualquier Joint-Venture en Cuba será siempre el Estado a través de una de sus empresas y la inversión extranjera solo podrá asociarse excepcionalmente con cooperativas, pero en estos casos también debe participar una empresa estatal cubana que será quien tutele a la cooperativa.

No está prevista en la legislación la asociación de empresas extranjeras con particulares cubanos.

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Tipos de sociedades

Las figuras societarias para empresas extranjeras que se instalan en el país con finalidad productiva se regulan por la Ley de Inversión Extranjera-Ley 118/14. Son las empresas mixtas, asociaciones económicas internacionales (AEI), y empresas de capital totalmente extranjero. Dentro de las Asociaciones Económicas Internacionales se incluyen las siguientes: Contratos a Riesgo para la explotación de recursos naturales no renovables, construcción, producción agrícola, Administración Hotelera, Productiva o de Servicios y los Contratos para la Prestación de Servicios Profesionales.

Se añaden, además, empresas extranjeras que pueden radicarse en la Zona Especial de Mariel (ZED Mariel), regulada por una normativa especial- el DL 313/13-. Se trata de una zona con régimen y políticas especiales para fomentar el desarrollo económico a través de la inversión extranjera, la innovación tecnológica y la concentración industrial, con vistas a incrementar las exportaciones, la sustitución de importaciones y la generación de nuevas fuentes de empleo.

Las empresas mixtas y asociaciones económicas internacionales son entidades jurídicas sujetas al derecho cubano en las que participan socios extranjeros. En el caso de las empresas mixtas, éstas toman forma de sociedades anónimas y en el caso de asociaciones económicas internacionales no se crea una nueva persona jurídica, ya que cada uno de los socios mantiene la suya propia. La gestión se rige por los órganos societarios habituales: Junta de Accionistas y Consejo de Administración. En ellos, los representantes del Estado cubano siguen las directrices del Ministerio que las tutela.

Según la Ley 118/14 las empresas mixtas y AEI pueden ponerse en marcha en cualquier sector económico salvo aquellos expresamente excluidos (prestación de servicios de salud, defensa y enseñanza). En la práctica, históricamente ha habido otros sectores en los que nunca se aprobaron proyectos de inversión extranjera.

Existe una Cartera de Oportunidades de inversión extranjera a promocionar aprobada por el Consejo de Ministros y que se publica por el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (disponible en la web de la Cámara de Comercio de Cuba (www.camaracuba.cu). Esta Cartera de Oportunidades fue publicada por primera vez en noviembre de 2014 y se actualiza anualmente. La última versión disponible es la de noviembre de 2016. Cualquier organismo de la Administración Central del Estado y demás entidades nacionales patrocinadoras de la inversión extranjera deben presentar al Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera las propuestas de negocios con inversión extranjera. Este, a su vez, informará anualmente al Consejo de Ministros el estado de conformación y actualización de la Cartera de Oportunidades.

En cuanto a los contratos de administración, implican un contrato entre una empresa extranjera y una cubana por el cual la parte extranjera asume la dirección de la empresa cubana. En ningún caso existe traspaso de propiedad. Hasta ahora se han puesto en marcha sobre todo en el sector hotelero.

Constitución de sociedades

Tanto la constitución de entidades mercantiles, cubanas y extranjeras, como sus relaciones y operaciones se rigen, en general, por criterios e instrucciones administrativas. De esta forma queda en desuso la mayoría de la legislación que regulaba la vida societaria y las relaciones privadas. Esto ha originado una práctica paralización de la legislación mercantil, hasta el punto que la norma básica que sigue parcialmente en vigor es el Código de Comercio Español de 1885.

La normativa relacionada con la implantación de empresas extranjeras mediante una sucursal y la operación a través de agentes comerciales, la establecen el Ministerio de Comercio Exterior y la Cámara de Comercio de Cuba, como organismos rectores de la actividad comercial entre empresas cubanas y extranjeras.

En cuanto a la instalación productiva, existen dos organismos rectores: el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera para empresas aprobadas al amparo de la Ley 118/14 y la Oficina de la Zona Especial de Mariel para empresas aprobadas al amparo del Decreto-Ley 313/13.

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Régimen de Franquicias

En cuanto a franquicias, destacar que no existe la figura de franquicia como tal. Algunas marcas reconocidas internacionalmente sí están presentes en Cuba a través de acuerdos con distribuidores estatales minoristas que les alquilan tiendas en exclusividad para la venta de sus productos. Es el formato más parecido a una franquicia mediante el cual hay presencia en Cuba de marcas como Benetton, Mango, Guess, Paul & Shark, y otras.

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Propiedad industrial (marcas, patentes, diseños, licencias)

La Oficina Cubana de Propiedad Industrial (www.ocpi.cu) perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (CITMA) es el ente regulador de las actividades relacionadas con la propiedad industrial, registros de marcas y patentes.

Las empresas extranjeras que quieran proteger sus marcas o patentes en el mercado cubano deben hacerlo a través de alguno de los bufetes cubanos especializados en este sector (Lex, Claim, Consultoría Jurídica Internacional, Conas, etc.) quienes les gestionarán la solicitud de registro de patente o marca ante la OCPI.

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Razones y ventajas para la implantación de empresas españolas

Hay atractivos fiscales y de mercado para establecerse en Cuba a través de una empresa mixta. Sin embargo, Cuba es un país con unas características especiales muy distintas a las de las economías occidentales que requiere un análisis pormenorizado del mercado y de la normativa de inversiones que hace que haya muchas incertidumbres que hay que analizar con cuidado.

Entre los principales problemas están la discrecionalidad en la regulación del mercado y precios; que las inversiones son en realidad concesiones con un plazo de vencimiento; que los dividendos y las importaciones requieren una autorización adicional para obtener la divisa convertible; que la capacidad de consumo del mercado interior es muy limitada y la dualidad monetaria.

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Barreras de entrada para inversores españoles

Las principales barreras a la inversión son: la discrecionalidad a la hora de aceptar proyectos de inversión, la inseguridad jurídica, la discrecionalidad en la regulación del mercado y precios, que las inversiones son en realidad concesiones con un plazo de vencimiento que pueden o no ser renovadas en iguales o distintas condiciones, que la convertibilidad de los dividendos no está asegurada (requiere una autorización adicional) a pesar de que la Ley contempla la libre transferibilidad de dividendos, que a pesar de la libertad de importación que contempla la Ley, se requiere una autorización adicional para obtener la divisa convertible, que la capacidad de consumo del mercado interior es muy limitada y, por último pero no menos importante, la dualidad monetaria.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex