Régimen fiscal

Estructura general del sistema fiscal

El sistema tributario danés se caracteriza por su muy elevada presión fiscal, necesaria para cubrir las necesidades financieras de su modelo socioeconómico. Aún teniendo en cuenta la dificultad de comparar países con estructuras fiscales heterogéneas, la presión tributaria en Dinamarca es la más elevada de los países desarrollados, con un ratio de ingresos por tributos sobre el nivel del PIB cercano al 51% (OECD Observer, 2015).  

Otro aspecto notable del sistema danés es su mix tributario, donde destaca la inexistencia en la actualidad de impuestos sobre el patrimonio, tras su abolición en 1989 y tampoco sobre las actividades económicas (IAE).

De todos los ingresos obtenidos por vía impositiva, el impuesto sobre la renta de las personas físicas (personskatter) es el que mayor importancia tiene respecto al total recaudado. En 2015, el IRPF representó un 26% del PIB y cerca del 56% del total ingresado por vía tributaria, mientras que el impuesto sobre el Valor añadido, que en Dinamarca tiene un tipo único del 25% aplicable a todos los productos y servicios, supuso en el mismo año el 9,8% del PIB (un 21% de los ingresos por impuestos).

Los impuestos sobre bienes inmuebles tipo IBI también suponen ingresos significativos. Los propietarios de viviendas que la usan como residencia habitual satisfacen un impuesto estatal sobre el valor de la propiedad (ejendomsværdiskat), mientras que los municipios recaudan un impuesto específico (grundskyld) sobre el valor del suelo. Cabe señalar que en Dinamarca normalmente no se satisface impuesto sobre las plusvalías de la vivienda al enajenarse, a condición de que ésta sea, o haya sido, la residencia habitual del propietario. Así pues, el modelo elegido para gravar la vivienda es la tributación anual por los dos conceptos mencionados

El impuesto sobre los beneficios de las empresas supone una parte bastante reducida del total ingresado por vía tributaria, tan solo el 5% (2,5% del PIB), mientras que el heterogéneo grupo de impuestos medioambientales, entre los que destacan los aplicados a la energía (eléctrica, gas, carbón y petróleo), recaudó en 2015 un 3,6% del PIB (7,7% del total recaudado). 

Por todos los conceptos, la suma de impuestos, tasas y tributos se elevó en 2015 a 124.550 millones de euros, una disminución del 5% en términos nominales respecto al año precedente, lo que situaría la presión fiscal, según las autoridades danesas  en el mencionado 46,7%

El peso relativo de los impuestos directos, representados fundamentalmente por el IRPF y la fuerte progresión de este tributo, hacen que el sistema fiscal danés tenga un carácter marcadamente redistributivo.

Dada la importancia de este gravamen para el sostenimiento del Estado del Bienestar y la fuerte carga que implica sobre las rentas del trabajo, no es sorprendente que este sea objeto frecuente de debate social y político por la presión a la que se ven sometidos los ciudadanos daneses.

Entre los elementos que contribuyen a moderar la presión fiscal efectiva debe citarse el amplio sistema de deducciones y desgravaciones existentes, si bien los sucesivos ajustes y reformas tienden a ampliar la base fiscal mediante la disminución del valor impositivo de estas exenciones.

Pese a la elevada carga tributaria del sistema fiscal danés, son destacables varios aspectos positivos, sobre todo de cara al posible inversor extranjero, entre ellos:

  • Tipo relativamente bajo del impuesto de sociedades
  • Contribuciones sociales empresariales muy modestas
  • Favorables condiciones financieras
  • Deducciones ilimitadas por pago de intereses
  • Flexibles métodos de amortización y depreciación
  • Régimen especial favorable para el IRPF de “expatriados”
  • Deducción entera de los intereses generados por adquisiciones
  • Favorable régimen impositivo para grupos holding.  

 

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Sistema impositivo (estatal, regional y local)

El sistema tributario es materia que cuenta con un ministerio propio, el Ministerio de Impuestos (Skatteministeriet). Su departamento de impuestos (Departementet) es responsable de la preparación de la legislación fiscal que el Gobierno somete ante el Parlamento así como de la interpretación de tal legislación.  

El Tribunal Nacional de Asuntos Fiscales (Landsskatteretten) es la instancia suprema judicial y de apelaciones en materia de impuestos y valoración catastral.  

SKAT es la Agencia Tributaria de Dinamarca, resultado de la fusión en noviembre de 2005 de la agencia tributaria estatal con los departamentos de impuestos de los municipios. Realiza la administración, recaudación, inspección y supervisión de los impuestos y tributos y posee una estructura regional. La mayoría de los 30 centros (skattecentre) distribuidos por el país realizan tareas básicas de control, información etc., mientras que algunos de ellos desarrollan labores especializadas. Existen 2 centros especializados en la tributación y control de las grandes empresas.  

La reforma de las administraciones públicas, que entró en vigor en 2007, llevó aparejada la reestructuración de la administración tributaria, al centralizar en la agencia tributaria nacional SKAT la gestión de los impuestos. Las regiones han perdido su capacidad de recaudar el IRPF, de forma que sólo quedan dos niveles impositivos: el Estado y los municipios.  

Dinamarca, al contrario que la mayoría de países, no usa las contribuciones de las empresas (y de los trabajadores) a la seguridad social como fuente directa de la financiación de las prestaciones de jubilación y sanidad. En su lugar, son los impuestos generales del Estado la fuente financiera del gasto social y pensiones públicas. Se podría afirmar que las aportaciones empresariales a la seguridad social se incluyen formalmente en las remuneraciones nominales del trabajador resultando en un mayor sueldo bruto. En términos de costes salariales, por tanto, la suma de la remuneración bruta del trabajador y las contribuciones sociales del empleador sitúan a Dinamarca en puesto intermedio dentro de la OCDE.  

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Resumen de la imposición sobre la renta de las personas físicas

En enero de 2010 entró en vigor la reforma impositiva (“Paquete de primavera 2.0”) más significativa en una década y que afectaba principalmente al impuesto sobre la renta de las personas físicas aunque también modificaba, entre otros, los impuestos medioambientales.

La reforma supuso una reducción de la fiscalidad del IRPF para casi todos los grupos socio-económicos, si bien fue diseñada para disminuir la fiscalidad de las rentas más altas a base de reducir la progresividad del impuesto.

Los tributos medioambientales, sobre todo los que afectan a la electricidad y energía, se incrementaron significativamente, aunque se introdujo una compensación para el consumo básico de electricidad en los hogares (el llamado “cheque verde”).

El IRPF grava las rentas globales de toda persona física que, de conformidad con la ley danesa, sea residente fiscal en Dinamarca así como las rentas obtenidas en Dinamarca por los no residentes (partial tax liability).

Normalmente los ingresos se dividen en personales (personlig indkomst) y del capital (capital indkomst), pues reciben tratamiento diferente a la hora de calcular la base del impuesto.

El IRPF consta de una parte que corresponde al municipio (kommune) que es de tipo único, pero que difiere entre municipios al ser regulado por la autoridad local en sus presupuestos. El tipo municipal tiene un promedio nacional del 24,9%.

Aparte del impuesto sanitario, que es proporcional, el IRPF estatal posee carácter progresivo, aplicándose dos tipos: uno del 9,08% para rentas inferiores a las 467.300 coronas danesas y otro del 15% para las rentas que superen dicho importe.

Los gastos sanitarios se cubren fundamentalmente con un impuesto estatal (sundhedskat), con un tipo plano del 3% en 2016. Este tipo será del 2% en 2017, 

Consideración especial merece la Contribución al Mercado del Trabajo (AMB en sus siglas danesas) que con un tipo del 8% se aplica sólo a los rendimientos brutos del trabajo e ingresos sustitutorios como las subvenciones por desempleo. Antes de 2008 se consideraba técnicamente una contribución laboral pero ha pasado a ser formalmente un impuesto integrado en el IRPF. Conserva la característica de que su base imponible es la totalidad de los rendimientos del trabajo, antes de cualquier desgravación o deducción. Equivale en cierta manera a las contribuciones a la Seguridad Social en España, pero difiere en que no cubre los gastos sanitarios ni las pensiones de jubilación,  sólo ciertos beneficios o derechos ligados directamente al mercado de trabajo, como la maternidad, políticas de fomento del empleo, formación de adultos, etc. El empleador no participa directamente en su pago, sólo indirectamente a través del IRPF sobre las rentas del trabajador

Los ciudadanos miembros de la Iglesia Luterana danesa (Folkekirket) pagan el llamado impuesto religioso (dentro del IRPF) cuya media nacional es de un 0,7%.

La fiscalidad de los rendimientos de acciones se modificó en 2010 y en la actualidad se aplica un tipo del 27% a los rendimientos inferiores a 50.600 DKK (6.792 euros) mientras que las ganancias superiores a esa cantidad tributan a un tipo del 42%. 

Por la parte de las desgravaciones y deducciones, la más importante y general es la llamada “desgravación personal”, (personfradrag, una especie de mínimo vital) que en 2016 asciende a 44.000 DKK para los contribuyentes mayores de 18 años (unos 5.906 euros) y desgrava todo tipo de rentas (rendimientos del trabajo u otras).

Los rendimientos negativos del capital (pago de intereses por hipotecas o cualquier otra deuda) son siempre deducibles ­mientras que los ingresos positivos del capital satisfacen (excepto de las acciones) el IRPF conforme a la escala progresiva de este impuesto.

El techo impositivo (skatteloft) o marginal superior del IRPF se ha reducido al 51,9% tras la última reforma fiscal (anteriormente era el 59%). Es decir, la suma de todos los tipos del impuesto nacional y del impuesto local no puede superar este tope, si bien el AMB y el impuesto religioso se excluyen del cómputo, por lo que dicho techo no supone el marginal absoluto.

Como regla general, el IRPF se retiene a cuenta en origen y lo realiza el empleador o pagador con el porcentaje medio esperado sobre las rentas del ejercicio. Estos ingresos se denominan “ingresos A”.  Si el pagador no tuviese obligación de retener se denominan “ingresos B”, en cuyo caso la agencia tributaria facilita su pago directo a Hacienda en 10 mensualidades.

A partir de 2012, las empresas pagan a cuenta sus impuestos previstos en dos plazos: marzo y septiembre. Si la empresa prevé una reducción de los ingresos respecto a los ejercicios anteriores puede solicitar una reducción de los pagos a cuenta.

Ciertos empleados extranjeros sin residencia permanente, como investigadores y empleados altamente cualificados, pueden acogerse a un régimen tributario específico si cumplen una serie de requisitos, uno de los cuales es recibir un salario mínimo de 8.362 € mensuales (nivel 2016). Tras varias reformas, a partir de 2011 bajo este régimen se satisface un tipo plano del 26% sobre el salario bruto (aparte del mencionado 8% por contribución al mercado de trabajo, o AMB, lo que supone un impuesto efectivo del 31,92%, sin posibilidad de beneficiarse de las desgravaciones y deducciones del IRPF ordinario). Este régimen especial puede utilizarse hasta un máximo de 60 meses. 

Para los demás casos de no residentes (en situación de partial tax liability), serán de aplicación los métodos para evitar la doble imposición estipulados en los correspondientes tratados bilaterales. En caso de no existir un convenio, la normativa interna danesa permite la disminución o exención del impuesto a los residentes que trabajan fuera del país más de 183 días dentro de un año fiscal. Existe asimismo un régimen especial para trabajadores transfronterizos.

La declaración de la renta se efectúa en el período marzo-abril del año siguiente. Los casos especiales hasta julio La declaración puede efectuarse tras haberse recibido el borrador de Hacienda con indicación de las retenciones efectuadas por las rentas que la agencia tributaria conoce. La comunicación con Hacienda y la declaración de la renta es actualmente casi exclusivamente telemática (exceptuados algunos tipos de ingresos que Hacienda no conoce o que se solicite expresamente lo contrario).

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Resumen de la imposición sobre sociedades

El impuesto sobre sociedades grava la renta global obtenida tanto en Dinamarca como en el exterior por las entidades residentes en Dinamarca, esto es, por las sociedades anónimas (Aktieselskab, A/S) o de responsabilidad limitada (Anpartsselskab, ApS) constituidas en el país, así como por las Sociedades Anónimas Europeas (SE) y empresas extranjeras que tengan en Dinamarca su sede, según la legislación danesa vigente. Las entidades o sociedades de carácter asociativo no están sujetas a este impuesto, puesto que los ingresos de los socios individuales derivados de la actividad de tales entidades están sujetos al impuesto de la renta. En el año 2015  se recaudaron por este impuesto unos 6.685 millones de euros.

El tipo del impuesto de sociedades es del 22%, siendo éste el tipo único para todas las formas de sociedad (excepto oficinas de representación, que se establecen como filiales sin actividades comerciales propias, donde es de aplicación el IRPF).

El tipo legal se aplica tras las desgravaciones y deducciones que correspondan según el principio de que las empresas puedan “obtener, asegurar y mantener” los ingresos derivados de su actividad.

El año contable es, como norma general, de 12 meses, si bien puede variar en conexión con el establecimiento de la sociedad o de un grupo, sin superar los 18 meses. Existen reglas contables especiales para el cálculo de los beneficios de sociedades financieras, bancos, seguros, fondos de inversión, sociedades inmobiliarias y las relacionadas con la extracción de hidrocarburos. Para el cálculo de la base imponible se incluyen todas las rentas, aunque los dividendos estén exentos en ciertas condiciones.

Dinamarca posee un régimen muy favorable para empresas holding. Asimismo, la ley danesa no exige la retención de impuestos sobre pagos de derechos culturales, royalties de software y leasing de equipos, entre otros. Para los demás tipos de derechos e intereses, la tasa de retención es del 27%, o en su caso el porcentaje acordado en el tratado de doble imposición.

Debe tenerse en cuenta que caben numerosos ajustes entre lo que se consideran beneficios en sentido contable y en sentido fiscal. Por ejemplo, se consideran diferentes períodos de depreciación, rentas no imponibles, gastos no deducibles y otros. El período de amortización fiscal del fondo de comercio es de 7 años. Las patentes, know-how y derechos de autor (copyright) pueden deducirse totalmente en el año de adquisición, o sobre un período de 7 años o a lo largo de la vida útil del activo.

Los activos de larga vida útil necesarios para la explotación podrán amortizarse anualmente de forma discrecional con un máximo del 25% de su valor de adquisición, mientras que los edificios, no utilizados como oficinas tendrán una amortización máxima anual del 4%. Otro tipo de activo de menor valor podrá amortizarse en el mismo año de adquisición.

Respecto a las Sociedades Extranjeras Controladas (CFC en siglas inglesas), Dinamarca posee un régimen específico.

Para que el régimen CFC tenga efecto deben cumplirse varias condiciones, entre las cuales destaca: 1) más del 50% de la renta imponible de la subsidiaria debe considerarse ingreso financiero; 2) más del 10% de los activos de la subsidiaria deben considerarse activos financieros; y 3) la compañía residente debe controlar a la no residente de forma directa o indirecta, es decir, debe poseer al menos el 50% del capital, o controlar más del 50% de los derechos de voto.

Dinamarca ha suscrito acuerdos para evitar la doble imposición internacional con cerca de 100 países (España no está incluida actualmente).

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Resumen de la imposición sobre el consumo

A diferencia de otros países comunitarios, en Dinamarca el tipo general del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es único. El tipo aplicable es el 25% quedando excluidos las exportaciones, asociaciones, transporte de personas, servicios financieros y seguros, educación, publicaciones, servicios sociales y sanitarios, alquileres y algunos más.

Como se ha indicado, el IVA en Dinamarca presenta uno de los tipos más altos de la UE y, teniendo en cuenta que no existen tipos reducidos, el poder recaudatorio es elevado. La recaudación por IVA se elevó en 2016 a 26.295 millones de €, representando una cuota del 21,1% de los ingresos públicos totales y un 62% de los impuestos y tasas indirectas.

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Otros impuestos y tasas

  • Impuestos inmobiliarios

a)       Impuesto estatal sobre el valor de la vivienda en propiedad (ejendomsværdiskat).

El Estado aplica un impuesto sobre el valor de la vivienda habitual y segundas residencias. Se grava con dos tipos: el 1% sobre el valor catastral de hasta 408.000 euros y el 3% sobre el valor en exceso. Hay reducciones para jubilados con un límite de ingresos.

El valor catastral de las viviendas se realiza en los años impares y se indexa en los años pares, mientras que se hace a la inversa con los inmuebles comerciales e industriales. No obstante, la congelación impositiva vigente desde 2001/02 no permite el incremento monetario del tributo, manteniéndose como referencia factual el valor catastral de 2001+ 5%, o el catastro de 2002 (el más bajo de ambos).

Este impuesto no afecta los edificios industriales y comerciales, a menos que sirvan de vivienda al propietario. Se pueden realizar deducciones por mantenimiento en este tipo de inmuebles, pero no por las mejoras (en cuyo caso existen posibilidades de amortización).

b)       Impuesto municipal sobre el valor del suelo (grundskyld)

Aparte del IRPF, los municipios poseen un impuesto sobre el valor del suelo construido que, por ley, se sitúa entre el 1,6% y el 3,4% del valor catastral del terreno; cada municipio decide el tipo aplicable entre estos extremos. Existen reducciones para los terrenos agrícolas, forestales y públicos. Este impuesto no está cubierto por la congelación de impuestos de 2001/02 pero los incrementos del impuesto por revaloración del suelo se benefician de topes de incremento interanual.

Los municipios también pueden aplicar un impuesto a los inmuebles comerciales e industriales (dækningsafgift) de hasta un 1% de su valor, o pueden dejar de hacerlo si prefieren atraer de esta forma empresas a su territorio.

Los municipios poseen asimismo como fuente de financiación las usuales tasas por servicios (recogida de basuras, agua y saneamiento) y una parte del impuesto de sociedades de las empresas ubicadas en su territorio.

  • Impuesto sobre fondos de pensiones (Realrenteafgift, kapitalafkastskat, kapitalpensions afgift)

Este es uno de los impuestos que ha tenido más modificaciones desde su creación en 1984 para gravar los fondos de pensiones, una vez que este tipo de ahorro empezó a generalizarse; el nombre del impuesto también ha cambiado en diversas ocasiones. Los fondos de pensiones satisfacen, antes de su rescate, un impuesto anual del 15% sobre las plusvalías, ya sean bonos, acciones u otros títulos.

Además de este impuesto anual sobre las plusvalías de cada ejercicio, el capital desembolsado de una sola vez en el momento del rescate (kapitalpension) tributa al cumplirse los 60 años con un tipo del 40% (el 60% si el capital se rescata antes de los 60 años). Las rentas a percibir en plazos anuales (ratepension) se incorporan al IRPF anual y contabilizan como un ingreso ordinario. Los ingresos del Estado por fondos de pensiones supusieron en 2015 unos 2.805 millones de €, frente a los 7.382 millones de 2014. Se trata pues de recaudaciones muy variables en función de los rendimientos de los títulos invertidos (bonos, acciones u obligaciones).

Unos 1,7 millones de daneses (sobre una población total de 5,5 millones) posee fondos de pensiones individuales o laborales Estos últimos se acuerdan en los convenios colectivos sectoriales y las aportaciones a los mismos suelen oscilar entre un 8% y un 15% del salario bruto, en la proporción de 2/3 de aportación empresarial y 1/3 del empleado. Las aportaciones a fondos de pensiones individuales (no laborales) cuyas rentas se rescaten anualmente (ratepension) desgravan en el IRPF, siendo la aportación máxima anual con derecho a desgravación de 7.333 € como máximo en 2016. 

  • Impuestos sobre sucesiones y donaciones (boafgiften) y donaciones (giftafgiften)

Gravan los incrementos de patrimonio debidos a herencias y donaciones. En 2011, las primeras 264.100 DKK (35.449 euros) de una herencia están exentas y el exceso de tal cantidad satisface unos tipos generales que son del 15% para los familiares de primer grado, y del 25% para los de segundo grado. Los regalos (donaciones) satisfacen tipos generales del 25% o del 36,25%, con un mínimo exento que para hijos y nietos es 58.700 DKK (7.879 €). Las herencias y regalos entre esposos satisfacen un tipo del 0%.

  • Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (tinglysningsafgiften)

Como en España, se trata de un impuesto complejo dado que grava diferentes hechos imponibles. El hecho imponible más relevante es el referido al registro de hipotecas, que se grava con el 1,5% del valor de la hipoteca.

El registro de cambio de propiedad se grava con 1.660 DKK y el 0,6% del valor comercial de la propiedad (o, como mínimo, del valor catastral si este fuese superior). En Dinamarca los registros se realizan directamente ante los servicios judiciales del Estado (no ante notarios), actualmente de manera informatizada. Los ingresos por este registro notarial estatal suponen normalmente entre un 2-3% del total de los ingresos públicos, aunque dependen en gran manera de la actividad ligada al mercado de la vivienda.

  • Otros Impuestos indirectos

Los impuestos indirectos representan progresivamente una mayor parte de los ingresos del Estado, y son también utilizados por el Gobierno como una herramienta de regulación del consumo, sobre todo las tasas verdes o medioambientales.

Además de las tasas verdes, se aplican tributos especiales a una amplia variedad de productos como los que afectan a vinos y licores, cerveza, refrescos, tabaco, ciertos alimentos (azúcar, chocolate, helados, café, frutas secas, grasas, etc.). Cabe destacar, en términos generales, que el nivel impositivo de estas tasas es bastante más elevado que en España. 

  • Los impuestos y tasas verdes o medioambientales.

Merecen mención estos impuestos, pues Dinamarca fue uno de los primeros países en introducirlos de forma masiva. A partir de 1994 y hasta final de la década, hubo un incremento notable de su recaudación, pero desde 2001 estuvieron congelados hasta 2010, situación que cambió tras la entrada al entrar en vigor la reforma fiscal “paquete de primavera 2.0”

Las tasas energéticas supusieron ingresos de 9.600 millones de euros en 2015, correspondiendo al consumo de energía eléctrica y carburantes  los mayores ingresos. En las tasas energéticas se diferencia entre la energía usada en calefacción y la energía utilizada en procesos productivos; existe también diferenciación en función del valor o contenido energético de cada combustible.

Debe indicarse que las tasas energéticas efectivas que recaen sobre la industria y actividades comerciales suponen aproximadamente sólo un 25% del peso impositivo unitario soportado, a igual volumen de consumo, por el sector doméstico.

Existen otras tasas medioambientales (miljøafgifter) específicas, como la aplicada a las emisiones de CO2 (806 millones de € recaudados en 2015), emisiones de óxidos de nitrógeno y azufre, a los envases y embalajes, pesticidas, consumo de agua y desagües, generación de basura, PVC y baterías, entre otros.

  • Impuestos sobre vehículos a motor.

En general, se pagan tasas sobre todos los vehículos que se matriculan y circulan en Dinamarca. Este grupo de impuestos (matriculación, impuesto verde, circulación y seguro) ascendió en 2015 a 2.500 millones de €

Concretamente, el impuesto de matriculación (se paga una sola vez, no en las reventas) es una de las más elevadas del mundo. Para turismos, el impuesto de matriculación es el 105% sobre una primera franja de su valor antes de impuestos (los primeros 1.235 € del valor del vehículo, donde no se contabilizan algunos elementos de seguridad como sistemas airbags y ESP). Sobre la parte que exceda dicho valor la tasa aplicable es del 180 %. Los vehículos de menor consumo se benefician de algunas rebajas. Para coches de segunda mano que procedan de fuera del país (importados) se realiza una valoración ad hoc en aduanas sobre la que se calcula el impuesto de matriculación.

Las furgonetas y similares tributan de modo diferente. Tras la última modificación satisfacen una tasa del 50% sobre el valor que exceda de 2.350 €.

Se aplica también un impuesto de circulación en función del peso del vehículo y del tipo de carburante que usa.

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Tratamiento fiscal de la inversión extranjera

Como país pequeño y abierto, Dinamarca depende mucho para su prosperidad del comercio y de la colaboración internacional. Por ello se esfuerza en ofrecer buenas condiciones generales a las inversiones extranjeras en forma de un clima de negocios favorable, condiciones de estabilidad y transparencia en el marco legal y trámites administrativos rápidos y sencillos.

El principio fundamental es que el tratamiento de las inversiones extranjeras se realice en condiciones de igualdad fiscal y de no discriminación respecto a los inversores nacionales. Por ello tampoco se pueden esperar grandes incentivos financieros como instrumento de atracción del capital extranjero. Algunos de los incentivos están vinculados a la protección del medio ambiente, sobre todo a través de consumo reducido de energía y agua. Dinamarca fue uno de los primeros países de la UE (1993) en introducir impuestos sobre la emisión de CO2, y en ese contexto existen medidas para el reembolso y recepción de subvenciones para mantener la competitividad de las empresas. Existen asimismo algunas ventajas y acceso a financiación preferente en ciertas zonas de desarrollo regional. Como norma general, las empresas extranjeras con sede en Dinamarca tienen la posibilidad de participar en programas financiados o subvencionados públicamente.

Entre las medidas concretas para promover la competitividad y el atractivo de cara al inversor extranjero, se cuentan en los últimos años una rebaja considerable del impuesto de sociedades y la adopción de un régimen atractivo para grupos holding, entre otros. Dinamarca ha incorporado también plenamente el Estatuto comunitario sobre la Sociedad Anónima Europea (SE). Las inversiones en I+D+i se benefician de algunos incentivos fiscales como la amortización acelerada en activos para esta finalidad (ya sean patentes, know-how, maquinaria e intangibles, cuyos gastos se pueden amortizar totalmente en el primer año).

El régimen sobre empresas holding (tenedoras de acciones o participaciones, o sociedades de cartera) se estableció en 1999 con condiciones atractivas para, en especial, inversores de fuera de la UE. Entre sus principales características se cuentan:

-    Exención del impuesto sobre los dividendos recibidos y salientes, a condición de que la compañía danesa posea al menos un 10% del capital de la empresa extranjera durante un período de al menos un año y que la empresa matriz extranjera esté ubicada en un país de la UE o uno con el que Dinamarca posee tratado de doble imposición (cerca de 100 países).

-    Exención de las ganancias del capital tras un período de propiedad de tres años (desde 2010 esta exigencia ha sido eliminada).

-    No aplicación de tasas sobre ampliaciones de capital, emisión o transferencia de acciones.

La entidad Invest in Denmark, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca, se ocupa de atraer inversiones extranjeras al país. La agencia destaca el buen clima inversor del país que, de conformidad con organizaciones como el Banco Mundial y Forbes se sitúa entre los mejores del mundo.

Dinamarca y España poseían desde 1972 un acuerdo para evitar la doble imposición, modificado por un protocolo firmado en 1999. Desde el 1 de enero de 2009 no existe tratado de esta naturaleza al haber denunciado las autoridades danesas el convenio existente.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex