Sistema financiero

Sistema financiero

El sistema financiero en Colombia goza de una excelente salud. Las cifras del país siguen aumentando anualmente y el desafío es mantener estas el mayor tiempo posible. Por ahora, los indicadores son los mejores de los últimos diez años. A septiembre de 2011, el indicador tradicional de calidad (impagos sobre monto total de los préstamos) fue de 2,8%, bastante inferior al 10,7% de enero de 2002 y sólo equiparable al que se alcanzó en el primer trimestre de 2007. Por otro lado, el indicador de provisiones sobre impagos ascendió en septiembre a 163,9%, un nivel similar al pico anterior de diciembre de 2005 y superior al de todos los demás meses de estos últimos diez años.

La cartera hipotecaria apenas representa 7% de la cartera total, cuando en 2002 era 26%. Es decir, el boom reciente de la edificación urbana no se fundamenta, al menos hasta ahora, en una burbuja crediticia como en los años noventa en Colombia y como lo fue recientemente en Estados Unidos y España y últimamente en China.

Pero no obstante el menor peso relativo de la cartera hipotecaria, la cartera total en este año se aproxima a 35% del PIB, en tanto que en 2002 era de 20% del PIB. No parece consistente, tanto desde el punto de vista del manejo de la inflación como del mantenimiento de la buena calidad de la cartera, incrementos sucesivos tan altos.

Por otra parte los grupos bancarios se siguen consolidando en el mercado Sudamericano. Actualmente el primer grupo bancario es el Grupo Aval (Conformado por los Bancos AV Villas, Banco de Bogotá, Banco de Occidente y Banco Popular) y que ostenta una cuota del sector financiero superior al 30%, el Grupo Bancolombia está en segundo lugar, el Banco Davivienda es el tercer banco más grande, y el BBVA que es el cuarto grupo bancario del país y el primer grupo extranjero en Colombia. Por otra parte, el Santander vendió en diciembre de 2011 su operación en Colombia a la chilena Corpbanca.

Los hogares, hacia los cuales se dirige el 27% de la exposición total de los establecimientos de crédito, presentaron resultados muy favorables. El consumo de los hogares sigue creciendo de manera destacada, respaldado en mejoras importantes en el mercado laboral, tales como la caída en la tasa de desempleo y la estabilidad en el salario real.

La buena situación del sector privado, acompañada de un mayor cubrimiento de la cartera y una buena situación patrimonial por parte de las entidades financieras, sugiere que el riesgo de crédito no representa una amenaza para el sistema financiero en la actualidad; sin embargo, es importante hacer un seguimiento a la dinámica de la cartera de consumo. Un crecimiento prolongado de esta cartera podría alcanzar a deudores de menor calidad. Adicionalmente, el mayor endeudamiento de los hogares los hace más sensibles a cambios en la situación económica.

Por lo anterior, se resalta la necesidad de continuar, en el marco del Sistema para la administración del riesgo crediticio (SARC) de la Superintendencia Financiera de Colombia, con el diseño de mecanismos de medición, monitoreo y evaluación del riesgo de crédito que la cartera de consumo representa.

La creciente participación de las inversiones en el activo del balance del sistema financiero ha llevado a que su valorización represente una porción creciente de sus ingresos. Este hecho genera una mayor sensibilidad por parte de las instituciones financieras a cambios en las tasas de interés; por esto, los avances en la medición, regulación y monitoreo del riesgo de mercado son de vital importancia para la estabilidad del sistema financiero.

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Régimen de cobros y pagos al exterior. Control de cambios

Las normas básicas en materia cambiaria quedan recogidas en el Decreto 1735 de 1993:

Inversiones de capital del exterior: Las divisas destinadas a realizar inversiones de capital del exterior en Colombia se canalizan a través del mercado cambiario. Para beneficiarse de los derechos cambiarios, los inversores de capital del exterior deben registrar su inversión en el Banco de la República dentro de los tres meses siguientes a la fecha en que se haya realizado la inversión.

Sin embargo, puede solicitarse una prórroga hasta de seis meses para el registro. Si vencidos estos términos el inversor extranjero no lo realiza, la suma invertida y las utilidades que genere, carecerán del derecho a ser giradas al exterior.

Créditos desde y hacia el exterior: Los residentes en el país pueden obtener crédito en moneda extranjera de entidades financieras del sector. También podrán conceder crédito en moneda extranjera a residentes en el exterior, independientemente del plazo y destino de las divisas.

Todo ingreso y salida de divisas por concepto de crédito en moneda extranjera otorgado u obtenido por los residentes en el país, se canaliza a través del mercado cambiario. Si el plazo otorgado es mayor a doce meses, el contrato respectivo se registra en el Banco de la República.

Transacciones en Euros: La legislación colombiana impide a los residentes abrir cuentas en divisas (euros o dólares) en los bancos del país, aunque existen ciertas excepciones a esta norma (misiones diplomáticas no residentes, zonas francas, aeronáutica civil). No hay limitaciones para abrir cuentas en euros en el extranjero.

No existen restricciones ni discriminación a las transacciones en euros. Se permiten giros y negociaciones en esta moneda. El importador colombiano tendría su cuenta en pesos colombianos y realizaría el giro, carta de crédito, etc, en euros, al tipo de cambio del mercado.

Bancóldex cuenta con una línea exclusiva en euros y emite cartas de crédito en esta moneda.

 

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Repatriación de capital/control de cambios

El Gobierno colombiano ha venido realizando una serie de cambios en la legislación para que Colombia sea más atractiva a la inversión extranjera. Un obstáculo con el que se habían encontrado los empresarios españoles a la hora de invertir en Colombia era el aspecto fiscal, es decir, los pocos beneficios tributarios que suponía invertir en el país.

Colombia es hoy uno de los países más atractivos de América Latina para la inversión extranjera ya que el Gobierno se ha preocupado por aliviar las condiciones tributarias de la inversión extranjera en el país, como los que vemos a continuación:

Eliminación de la retención en la fuente sobre dividendos pagados a inversores extranjeros: los dividendos pagados a sociedades extranjeras estaban sometidos a una retención en la fuente del 7%. Una reforma reciente ha reducido la retención al 0%. Sin embargo, en caso de que los dividendos pagados a inversores extranjeros correspondan a beneficios que no hayan estado sujetos al impuesto de la renta en cabeza de la sociedad colombiana, tales dividendos están sometidos a una retención en la fuente del 33%.

Eliminación del impuesto complementario de remesas: este impuesto gravaba la transferencia al exterior de rentas o ganancias de capital de fuente colombiana, a una tipo general del 7%.

Para el caso de los beneficios obtenidos a través de sucursales de sociedades extranjeras, además de estar sujetos al impuesto sobre la renta en Colombia, se presumían transferidos al exterior y por lo tanto este impuesto se generaba por la simple obtención de beneficios por parte de la sucursal de la sociedad extranjera. Sin embargo, la regulación contemplaba mecanismos para diferir el pago de este impuesto y para exonerarse, finalmente del mismo.

Con la eliminación del impuesto de remesas la transferencia al exterior de rentas o ganancias de capital de fuente colombiana ya no se está sometida a ninguna tributación adicional. Esta eliminación hace atractiva la realización de inversiones en Colombia a través de sucursales de sociedades extranjeras cuando la actividad a desarrollar en Colombia goza de beneficios tributarios o cuando los beneficios obtenidos por la sucursal no van a estar sometidos a imposición en Colombia por cualquier otra causa (I.e. por compensación de pérdidas fiscales).

Cuando una sociedad colombiana obtiene beneficios no sujetos a impuesto sobre la renta en Colombia y los distribuye a sus socios extranjeros, los dividendos estarán sometidos a un impuesto de renta del 33%. En cambio, cuando una sucursal de una sociedad extranjera obtiene beneficios no sujetos a impuestos de renta en Colombia, la transferencia al exterior de los mismos no estará sometida a gravamen debido a la eliminación del impuesto complementario de remesas.

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