Caterina Llull i Sabastida, la primera empresaria internacional de España (1440-1495)

Esta barcelonesa nacida alrededor de 1440 es considerada la primera titular de una compañía en nuestro país, en este caso de mercadería, con una actividad que se dejó sentir por todo el Mediterráneo.
Nacida en una familia acomodada, sus padres desearon que ella y su hermana Joana recibieran educación, en contra de lo normal en la época. Caterina tenía gran habilidad con las cuentas, que aplicó para llevar al día la economía doméstica. Se había casado con un mercader y funcionario real, Joan Sebastida, y el matrimonio se trasladó a Sicilia por orden del rey. Desde allí realizaba transportes por barco a España de todo tipo de productos.
Pero en 1471 Joan falleció, dejando como heredera de sus negocios y sus bienes a su esposa Caterina, en la que tenía depositada una gran confianza. Ella no se lo pensó dos veces y decidió ponerse al frente de la empresa, aunque tuvo que enfrentarse a las autoridades sicilianas y catalanas, que cuestionaban la última voluntad de su marido, porque era muy poco habitual que una mujer fuera habilitada legalmente para ser propietaria de una compañía. Con tantas trabas legales, Caterina decidió apelar a la máxima autoridad, Isabel la Católica. Envió una carta a la reina, que aún hoy se conserva, donde exponía las razones que la hacían merecedora de ser dueña de los negocios de su marido, y que algunos consideran un auténtico tratado comercial de la época. Así que Isabel terminó dándole la razón y la titularidad de la empresa.
Finalmente, Caterina decidió establecerse en Barcelona hacia el 1483 con sus hijos. Desde allí no solo gestionó su negocio, sino que trazó nuevas rutas de mercadería que abarcaban todo el Mediterráneo. Ella misma tramitaba las operaciones comerciales y establecía formas y medios de pago, fruto de su gran talento para las cuentas. Falleció en 1495 dejando a su descendencia una gran empresa internacionalizada.











