Resumen de la estructura de la oferta

Evolución reciente del PIB

La economía argentina tiene una tendencia histórica a alternar períodos de fuerte crecimiento con crisis significativas.

Tras la crisis de 2001 y 2002, que llevó al "corralito" y supuso una contracción del PIB del 20,9% en 4 años, Argentina comenzó a experimentar una cierta mejora que se transformó en un crecimiento robusto en el período 2003-2007 (a tasas del 8% anual), principalmente debido al aumento del consumo privado y la inversión. Las exportaciones también jugaron un rol importante en la recuperación, con un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos años.

En 2008 el fuerte crecimiento se vio frenado por la crisis internacional y por el enfrentamiento entre el Gobierno y el campo, que paralizó parte de la actividad económica del país durante cuatro meses. La tasa de crecimiento del PIB ese año se vio reducida con respecto a los cinco años previos, alcanzando el 6,8%.

Esta tendencia negativa iniciada en 2008 se vio acentuada en 2009, cuando se produjo un estancamiento de la actividad: el crecimiento del PIB fue del 0,9%. Este estancamiento se debió a la crisis financiera internacional unida a la fuerte sequía que tuvo lugar en al primera mitad del año pasado. Pero en el último trimestre de 2009 comenzó a observarse una recuperación de la economía que se confirmó en los primeros meses de 2010 y finalmente el año cerró con un crecimiento del 9,2%, gracias a la buena cosecha de soja, al dinamismo de la industria, al fuerte incremento del gasto público, que ha permitido la recuperación de la demanda interna; y a la evolución de las monedas de los principales socios comerciales de Argentina (entre ellos, Brasil).

Resumiendo, el PIB de Argentina creció a una tasa promedio anual de 6,9% durante 2007-2011.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina creció en 2012 un 1,9%, lo que supone una fuerte desaceleración respecto al crecimiento del año anterior (8,9%). Se trata de la menor tasa de crecimiento de la economía desde el año 2009, cuando la economía creció un 0,85%, ya que la tasa de crecimiento de la economía para el resto de años desde 2003 ha sido superior al 5%.

La mayoría de los economistas proyecta para 2013 un moderado crecimiento económico (2-3%) y una inflación en alza (en torno al 28%). Estos datos contrastan con las previsiones del gobierno que espera un 2013, tal y como contempla el presupuesto de 2013, una inflación anual del 5,8%, el cambio USD/ARS a 5,10 y un crecimiento del PIB del 4,4%.

Estructura económica

La economía argentina se basa principalmente en los sectores de servicios que suponen más del 60% del PIB frente a los sectores productores de bienes que suponen algo más del 25%.

En Argentina existen aproximadamente 703 mil empresas de las cuales el 90% tienen menos de diez trabajadores, 5,5% entre 11 y 100 y 1,5% más de 100. En cuanto a sectores, los más relevantes son el comercio y la industria, con el 53,7% y 11,3% respectivamente. En términos regionales más del 70% se genera en el Centro y Buenos Aires.

El desempeño de los diferentes componentes del PIB durante 2012 fue el siguiente: los sectores productores de bienes cayeron un 1,92%, principalmente arrastrados por la agricultura, ganadería y silvicultura que disminuyó un 11,33%, la construcción que cayó un 2,64% y la pesca que bajó un 1,73%. Estas caídas se vieron suavizadas por el crecimiento del sector de suministro de electricidad, gas y agua que creció un 4,83%.

Por su parte, el sector de los servicios creció un 4,18% en el año 2012, principalmente impulsada por la intermediación financiera que creció casi un 20%. También destacan sectores como el transporte, almacenamiento y comunicaciones, la administración pública y defensa y el sector de la enseñanza, servicios sociales y de salud todos ellos con crecimientos superiores al 4%.

Evolución del PIB en 2012

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Producto Interior Bruto (PIB) de Argentina creció muy levemente en 2012. Entre los sectores más dinámicos destacan “Intermediación Financiera” y entres los sectores que peor comportamiento tuvieron está la construcción.

Inflación

El Índice de Precios al Consumo para el área del gran Buenos Aires (IPC-GBA) calculado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) mostró un incremento de los precios del 10.8% anual en 2012. Estas cifras son sin embargo muy criticadas por analistas independientes desde que el organismo fuera intervenido por el Gobierno en 2007. De acuerdo con estimaciones privadas, la cifra real de inflación se situaría en el 25,6% en 2012.

Distribución sectorial del PIB

Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación en el mes de septiembre según el Indec, fue del 0,8% mientras que según datos no oficiales (Índice del Congreso) fue del 2,11%. A septiembre la inflación de los últimos doce meses, según datos no oficiales ascendió a 25,4% (mientras que según INDEC fue de 10,5%).

La inflación representa, por tanto, uno de los principales problemas en el horizonte económico de Argentina, que se ve agravado por la falta de confianza en las estadísticas oficiales.

Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

La devaluación de 2002 afectó muy negativamente a las empresas del sector de infraestructura presentes en Argentina, pues tenían importantes deudas nominadas en dólares. Además desde 2001 las tarifas han estado congeladas, salvo en casos de subidas puntuales, lo que ha tenido un impacto muy negativo en los resultados de estas empresas, agravado por la alta inflación que afecta al país.

A pesar de que en los últimos años se han producido inversiones en infraestructuras de transporte, en ocasiones con financiación del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comunidad Andina de Fomento, están son demasiado exiguas para las necesidades de ampliación y renovación. Existe además un grave déficit en el mantenimiento de las infraestructuras existentes.

El accidente ferroviario en la estación de Once (Buenos Aires) en febrero de 2012 abrió el debate político sobre el déficit de inversión y mantenimiento en las infraestructuras del transporte en Argentina, hasta el punto de paralizar el traspaso del transporte subterráneo (SUBTE) de Buenos Aires del gobierno nacional al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dicho traspaso se ha materializado finalmente a principios de 2013.

Existe una gran preocupación por el suministro de gas y electricidad. En las épocas de alta demanda (verano e invierno) pueden ocasionarse cortes en el servicio debido a cuellos de botella en el transporte y a una producción que crece a un ritmo inadecuado para hacer frente a la demanda.

Los centros urbanos en los que se concentra la mayor parte de la población argentina poseen unas redes de telecomunicaciones y tecnologías de la información bien desarrolladas. Argentina destaca en la región por su capacidad industrial: 11 de los 17 parques logísticos e industriales más importantes de Sudamérica se encuentran en Argentina.

La red nacional de caminos tiene una longitud de 38.744 kilómetros. Teniendo en cuenta la red provincial y la municipal, la longitud que alcanza es de alrededor de 500.000 kilómetros de vías transitables que cruzan Argentina. Por esta vía se transporta el 85% de los pasajeros y el 87% de la carga del país.

La red ferroviaria argentina es una de las más largas del mundo: su longitud es de 47.059 kilómetros. Sin embargo el servicio es muy deficiente en muchos casos. El transporte de pasajeros en 2008 fue de unos 451 millones y el de carga de unos 23,6 millones de toneladas.

Argentina cuenta con importantes infraestructuras de transporte marítimo y fluvial. Existen 38 puertos marítimos a lo largo de la costa atlántica y 25 fluviales. Por otra parte, tiene acceso a los puertos chilenos gracias al acuerdo firmado con este país. Más del 85% del comercio internacional de Argentina utiliza el transporte marítimo, debido a la distancia que la separa de los centros de consumo de sus exportaciones y de los centros de producción de sus importaciones.

El Sistema Nacional de Aeropuertos cuenta con 67 aeropuertos de los cuales 24 son internacionales. 33 aeropuertos están concedidos a operadores privados. Existen más de 25 líneas áreas que vuelan desde Argentina a 40 destinos internacionales de los cinco continentes. Los planes oficiales apuestan por un notable incremento de la capacidad de operación de los aeropuertos argentinos, llegando a los 34 millones en 2025.

Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El INDEC informó para el 3er trimestre una desocupación del “6,8%” con un retroceso respecto del “7,6%” de un año atrás. Pero no se debe a un mayor empleo, que tuvo un leve retroceso del 43,3 al 42,9% (unos 10.000 empleos menos). Lo que pasó fue que una mayor cantidad de gente dejó de buscar trabajo por las menores perspectivas de encontrar una ocupación.

El sector privado casi no generó nuevos puestos de trabajo en 2012, según las cifras del propio Indec. La cantidad de empresas que realizaron búsquedas de personal en el último trimestre 2012 se redujo al 35,8% (contra 40,3% un año antes), la segunda tasa más baja desde 2005. Por tanto, el motor del crecimiento de empleo fue el sector público.

Según diversos analistas, los datos de desempleo también podrían estar manipulados como los de inflación, pero es un extremo sobre el que no hay consenso.

Cuadro de Distribución de la población activa

PIB per capita y distribución de la renta

Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas de la Nación Argentina, el PIB per capita de Argentina en dólares corrientes en el segundo trimestre de 2013 fue de 13.484 lo que supone un crecimiento del PIB real interanual del 8,3%.

El Indec sostiene que en Argentina hay  2,2 millones de personas pobres. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que al subestimar la inflación, se subestiman también las necesidades reales de las familias para hacer frente a los gastos mínimos, por lo que las cifras reales de pobreza e indigencia son mayores. La UCA estimó que en la Argentina  hay 11 millones de pobres, 26,9% de la población.

La pobreza ha crecido en las grandes ciudades, en especial en el Gran Buenos Aires. En cambio, se ha producido una fuerte caída tanto de la pobreza como de la indigencia en las ciudades de menos de 500.000 habitantes, especialmente del Norte de Argentina. Así, la mejora social tuvo lugar en las zonas más pobres del país.

Sector primario

Agricultura

La actividad agrícola es uno de los pilares fundamentales de la economía argentina; el extenso territorio y la variedad climática existente, permiten una gran distribución de los cultivos. Por eso, se cultivan anualmente alrededor de 35 millones de hectáreas, que en la última campaña dieron lugar a 90 millones de toneladas en producción agraria. Entre 22 y 30 millones de hectáreas de destinan a cultivos de producción extensiva, tales como cereales y oleaginosas.

El consumo interno de cereales y semillas oleaginosas asciende a un promedio de entre 16 y 17 millones de toneladas y el remanente es destinado a la exportación, lo que ha permitido que Argentina alcance una participación cercana al 10% en el comercio mundial.

La producción de granos y oleaginosas experimentó un fuerte crecimiento en los últimos años, doblándose entre las temporadas 1995/96 y 2006/07 (cuando fue de 96 millones de toneladas). Los rendimientos han experimentado una cierta mejoría, pero es el incremento de la superficie cultivada el principal impulsor del aumento de producción. Este aumento de superficie cultivada se produjo a coste de terrenos ganaderos, terrenos dedicados a otros cultivos y terrenos de reciente puesta en explotación (deforestación de bosques…).

Para la campaña agrícola 2009-2010, hubo un fuerte aumento de la producción de granos y oleaginosas (especialmente de soja, con una producción récord de 54 millones de toneladas) debido al incremento de los rendimientos y a las mejores condiciones climáticas.

En la última campaña 2011-2012 la producción agraria argentina fue de unos 90 millones de toneladas -para el consumo interno 20 millones - mientras que el valor de la exportación ronda los 28.000 millones de dólares.

La región agrícola más importante es la Pampa Oriental y el Sur de la Mesopotamia, con clima y suelos favorables para el cultivo de cereales, oleaginosos, forrajeros, frutales y hortalizas.

A continuación, se presentan estadísticas y datos acerca de los cultivos de cereales, oleaginosas y frutos por campaña.

Reparto de la producción agrícola argentina
Cereales 48%
Oleaginosas 52%

CEREALES

 

Como se puede ver en la tabla que se encuentra a continuación, el cereal más cultivado en Argentina es el maíz, seguido de cerca por el trigo. En cuanto al trigo, las exportaciones están limitadas, para garantizar un bajo precio interno. Esta política supone un fuerte desincentivo para el sector, que ha registrado descensos en la superficie cultivada y en la producción durante los últimos años.

Proporción de cada cultivo sobre el total de cereales
Maiz 47%
Trigo 32%
Sorgo 9%
Cebada Cervecera 6%
Arroz 4%
Otros 2%

 

A continuación se incluye un cuadro que contiene información sobre la superficie, producción y rendimiento de cada uno de los cultivos de cereales:

 

Cultivo

Campaña

Principales regiones de cultivo

Superficie Sembrada (ha)

Superficie Cosechada (ha)

Producción (tn)

Rendimiento (kg/ha)

ALPISTE

2009-10

Bs Aires

11050

10480

9763

932

2010-11

17010

16685

27419

1643

2011-12

14400

14270

23280

1631

ARROZ

2009-10

Corrientes, Entre Ríos

220463

215670

1243259

5765

2010-11

257847

257445

1748075

6790

2011-12

237100

234900

1551300

6604

AVENA

2009-10

Bs Aires, La Pampa

916763

139368

181990

1306

2010-11

1133300

284570

660200

2320

2011-12

1056680

196135

414990

2116

CEBADA CERVECERA

2009-10

Bs Aires

544885

502640

1355801

2697

2010-11

755420

746435

2964075

3971

2011-12

1167137

1117678

4076940

3648

CEBADA FORRAJERA

2009-10

Bs Aires

42910

6510

9648

1482

2010-11

49030

6875

18978

2760

2011-12

55970

10800

16459

1524

CENTENO

2009-10

La Pampa, Bs Aires

152100

26430

25135

951

2010-11

158600

24100

44460

1845

2011-12

156040

23405

43110

1842

MAIZ

2009-10

Bs Aires, Córdoba, Santa Fe

3671260

2904035

22663095

7804

2010-11

4561101

3747838

23799830

6350

MIJO

2009-10

Bs Aires,

Córdoba

32800

6675

9115

1366

2010-11

36700

4700

7990

1700

2011-12

41700

9890

17414

1761

SORGO

2009-10

Córdoba

1033150

755235

3637427

4816

2010-11

Santa Fe

1233452

1012617

4458442

4403

TRIGO

2009-10

Bs Aires, Santa Fe, Córdoba

3556705

3272740

9023138

2757

2010-11

4582250

4531520

15875651

3503

2011-12

4628800

4494278

13185867

2934

 

Fuente: Ministerio de Agricultura de Argentina 

OLEAGINOSAS

 En cuanto al cultivo de oleaginosas y de acuerdo con el cuadro que se incluye a continuación, se puede observar que las tierras se siembran en su mayoría con soja y girasol.

Cultivo

Campaña

Principales regiones de cultivo

Superficie Sembrada (ha)

Superficie Cosechada (ha)

Producción (tn)

Rendimiento (kg/ha) 

COLZA

2009-10

Bs Aires, La Pampa

12010

11525

17215

1494

2010-11

12720

12405

23335

1881

2011-12

30200

29465

50620

1718

GIRASOL

2009-10

Bs Aires, La Pampa, Córdoba

1549295

1495317

2232034

1493

2010-11

1758545

1743040

3671748

2107

2011-12

1851220

1823412

3340520

1832

LINO

2009-10

Entre Ríos, Bs Aires

38500

37960

52075

1372

2010-11

25750

25600

32170

1257

2011-12

16630

16630

21390

1286

CACAHUETE

2009-10

Córdoba, Salta

222053

218828

611040

2792

2010-11

264568

264568

701535

2652

2011-12

307238

307166

680922

2217

SOJA

2009-10

Córdoba, Santa Fe, Misiones

18343940

18130799

52675466

2905

2010-11

18902259

18764850

48888538

2605

TUNG

2009-10

1490

1285

3439

2676

Fuente: Ministerio de Agricultura de Argentina

  

Proporción de cada cultivo sobre el total de oleaginosas
Soja  92%
Girasol  7%
Cacahuete 1%
Otros 0,11%

 Fuente: Ministerio de Agricultura de Argentina

 

AZÚCAR

En 2010 la zafra de azúcar alcanzó los 2,2 millones de toneladas. Se trata de un nivel similar al de 2009 y 2008, cuando se alcanzó un récord de producción un 11% superior al anterior récord. Estos incrementos en los últimos años se deben en gran parte a las importantes inversiones realizadas en maquinaria en el sector. La provincia de Tucumán es responsable del 65% de la producción total nacional.

En 2011 se alcanzó la producción de 2.094 millones de toneladas. La producción argentina de azúcar en 2012 se prevé menor a la de años anteriores, con una merma entre el 20% y el 40% respecto al año 2011, debido a las condiciones climáticas que han afectado al norte argentino (la grave sequía, principalmente).

 

FRUTAS

En cuanto al cultivo frutícola, la gran variedad de climas permite que la producción de frutas argentinas sea complementaria de las que se producen en el hemisferio norte:

  • Cítricos: incluye limones, limas, naranjas, mandarinas y pomelos
  • Uvas: de las cuales el 96.5% se destina para vinificar (75% vino y 25% mosto), 1.8% en fresco y 1.7% se destina a pasas.
  • Pomáceas incluye manzanas y peras
  • Frutas de carozo incluye melocotón, nectarinas, ciruelas y albaricoques.
  • Frutas tropicales: incluye  banana, aguacate y mango
  • Otras frutas: incluye nueces, cerezas, fresas, higos, entre otras.
Proporción de cada cultivo sobre el total de oleaginosas
Cítricos 32%
Uvas 32%
Pornáceas 27%
Frutas de Carozo 5%
Frutas Tropicales 3%
Otras 1%

Fuente: Ministerio de Agricultura de Argentina

En concreto, la producción de cítricos se concentra en Tucumán y el Noroeste Andino y la de uva se reparte entre las provincias de San Juan, Salta, Jujuy y fundamentalmente, Mendoza. Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, en 2011 se produjeron en Argentina más de 1,3 millones de toneladas de uva, que fueron destinadas en su gran mayoría a producción vinícola.

UVAS Y VINOS

Se trata de un sector pujante de la economía argentina, con una importante visión exportadora y en constante crecimiento.

En el año 2011 hubo una producción de 28.664.218 de quintales cosechados de uvas (un 7% más que el año anterior). La provincia más relevante del sector es Mendoza, en donde se cosechan más de 19 millones de quintales. En todo el país se han elaborado casi 11.700.000 hectolitros de vino.

Es importante destacar que existen en Argentina unas 952 bodegas dedicadas a la elaboración del vino.

La superficie cultivada en 2011 fue de 217.750 ha. y en todo el país se han elaborado unos 11.696.463 de hectolitros de vino.

OTROS CULTIVOS

Argentina también tiene una participación muy significativa en la producción y exportación de otras producciones agrarias como miel (uno de los mayores exportadores mundiales), ajo y frutas de bosque (arándanos).

 

Ganadería

Argentina ha sido tradicionalmente uno de los grandes productores y exportadores mundiales de carne vacuna. En los últimos años su participación en el mercado internacional es del 8% de las exportaciones de vacuno, el 0,1% de porcino, el 1,5% de ovino y el 25% de equino. También en este sector es significativa la industria procesadora asociada, que hace que Argentina suponga el 7% de las exportaciones mundiales de preparados de carne vacuna.

Sin embargo, el sector ha enfrentado diferentes problemas en los últimos años. Por un lado ha existido un control a las exportaciones de carne vacuna, para mantener bajos los precios internos. Se trata de una medida muy significativa en un país como Argentina cuyo consumo de carne por habitante y año ronda los 70 kilogramos (muy por delante del segundo consumidor per cápita mundial, Estados Unidos; en 2010 el consumo per cápita se ha reducido a 56 kilogramos debido al aumento de más del 80% en el precio de la carne). Esta política ha restado rentabilidad al sector. A pesar de que los precios de exportación de la carne vacuna han registrado un fuerte crecimiento durante los últimos años, desde el mínimo en 2004, los bajos precios internos, a los que se ven forzados a destinar la mayor parte de la producción desincentiva mucho la producción.

Otro elemento que incide en la producción ganadera, es la mayor rentabilidad de la producción de oleaginosas, que lleva a dedicar antiguas tierras de pastoreo a la producción de soja y sobre todo desvía las inversiones desde el sector ganadero a la agricultura de exportación.

Un tercer elemento que incide negativamente en la ganadería es la fuerte sequía que ha azotado en 2009, por segundo año consecutivo, al centro y norte del país, y que afecta de forma significativa a la producción de pastos (con reducción del peso de las reses) y en ocasiones a la propia supervivencia del ganado.

Como resultado de estos factores, el stock ganadero en el país ha caído en los últimos años de forma constante.

Desde 2006 a 2011 el stock ganadero en el país ha pasado de 58 millones de cabezas a poco más de 47 millones. Se calcula que harán falta al menos 7 años para recuperar el stock ganadero de mediados de la década pasada.

Silvicultura

Argentina sufre un acelerado proceso de deforestación de sus bosques nativos, que pasaron de ocupar una superficie de 35,2 millones de hectáreas en 1987, a 33,2 millones en 1998 y 31,2 millones en 2008. A esta pérdida de superficie forestal habría que sumar la degradación sufrida por los bosques nativos, que también resulta preocupante (en un estudio realizado en Chaco, en 2008 sólo el 7% del bosque estudiado permanecía intacto, mientras que el 93% estaba afectado por actividades humanas: 47% por ganadería, 41% por extracción forestal y 4% por agroforestería). Se trata de un proceso que tiende a acelerarse y que constituye uno de los principales problemas ambientales del país, especialmente en las zonas del interior del país.

Las causas de este alarmante proceso están en la construcción de infraestructuras (que afecta directamente a los bosques y abre áreas de difícil acceso a la explotación de diferentes tipos; los cambios en el sector agropecuario (con deforestación de zonas de bosque para destinarlas a la producción agropecuaria); el aumento del consumo y la exportación de productos madereros y a la sustitución de bosques nativos por plantaciones forestales (entre otros, eucalipto).

La producción maderera, tanto de explotación de los bosques nativos, como de plantaciones forestales, es un sector en crecimiento y con mucho potencial. Las plantaciones se pueden ver favorecidas por las características geográficas y climáticas del país y la disponibilidad de tierra.

Pesca

Se trata de un sector con alta presencia de empresas españolas.

A pesar de la gran longitud de la costa atlántica argentina y de los importantes ríos existentes en el país, el consumo de pescado en argentina es muy bajo. Esto ha hecho que la industria pesquera no se haya desarrollado como cabría esperar.

A pesar de ello, desde 2003 el sector pesquero ha experimentado un fuerte crecimiento, hasta superar el millón de toneladas de capturas en 2006 y situarse en 2007, 2008 y 2009 en torno a las 900.000 toneladas.

El aporte de la pesca a las exportaciones también ha sido creciente en los últimos años y, a pesar del impacto que ha tenido la crisis internacional, en 2009 el nivel de exportaciones pesqueras se ha mantenido constante en relación a los últimos tres años.

A partir de 2006 el valor de las exportaciones creció de manera abrupta pasando de los 800 millones a los 1200 millones de dólares, y posteriormente el nivel se mantuvo en torno a los 1100 millones de dólares. En 2010 las exportaciones pesqueras argentinas fueron de 1.137 millones de dólares (cerca de 450.000 toneladas).

En 2011 las exportaciones pesqueras alcanzaron las 471 mil toneladas por un valor de 1.490 millones de dólares, registrando por sexto año consecutivo un valor superior a los 1.100 millones de dólares. El volumen exportado se incrementó por encima de un 3% respecto de 2010, el valor de las exportaciones aumentó un 12,72% lo que refleja un incremento en el precio promedio del 9%.

Pese al incremento en las exportaciones pesqueras el sector demuestra retrocesos en las principales pesquerías, esto se debe fundamentalmente al incremento en los costos salariales, de estiba y combustibles lo que ocasionó una caída en la rentabilidad de las empresas pesqueras.

Existen dos zonas principales de pesca: La Zona Pesquera Común Argentino-Uruguaya, en la que se captura merluza, lenguado y abadejo entre otros y la Zona de Pesca Costera Región Bonaerense, en la que se capturan más de 16 especies como el besugo, la corvina rubia, el lenguado, la pescadilla y el pez ángel.

La especie con mayor representatividad en la exportación es el langostino (con un 35% sobre el total exportado), seguido por la merluza hubbsi (con un 25%) y por el calamar illex (con un 8%). Estas tres especies explican el 68% del total de las exportaciones pesqueras del país.

Durante el 2011 la participación de la vieira y la merluza de cola ha sido similar a la del año 2010. En el caso de la vieira, ésta presenta un porcentaje del 5%, mientras que la merluza de cola presenta un 4% de participación en el total de exportaciones.

Las exportaciones pesqueras argentinas tienen como principal destino a España, este país recibió durante 2011, el 31% del total de las ventas, porcentaje menor en comparación con 2010, año en que su participación ascendió al 35%. Le siguen Brasil e Italia con una importancia del 10% y 9% respectivamente; ambos países han disminuido su participación en el total de las exportaciones con respecto a 2010. Fuera del mercado europeo, Brasil es el destino más significativo y la merluza hubbsi constituye la principal especie demandada en el país vecino. En cuarto lugar se encuentra Francia con un 6%, país que presenta igual participación que en 2010. Además, mejoraron su participación respecto del año anterior, EEUU, Japón y China.

Si bien durante el año 2011 había unas 212 empresas exportadoras de productos pesqueros, las primeras 30 concentraban el 72% del total exportado. Asimismo, las primeras 10 ostentan el 41% del total exportado, lo que demuestra una gran concentración en el sector.

La flota pesquera nacional es relativamente pequeña, con unos 700 buques de los cuales 200 son barcos de rada o ría, 125 barcos de baja o media altura y el resto dedicado a la pesca de altura.

Sector secundario

Industrias extractivas

A diferencia de sus vecinos Chile, Bolivia y Brasil, Argentina carece de una tradición de explotación extractiva, salvo en lo referente al gas y el petróleo; la minería, incluida la extracción de gas y petróleo, supone un 4% del PIB. Sin embargo, y dado que las características geológicas del país son similares a las de sus vecinos, existe un gran potencial minero.

Los mayores depósitos de minerales se sitúan en la cordillera de los Andes: cobre en Catamarca y San Juan, oro en Catamarca, San Juan y Santa Cruz, uranio en Mendoza y zinc en Jujuy.

Actualmente la mayor parte de la producción minera se exporta y existen importantes proyectos de inversión extranjera en este sector.

Según datos de la Secretaría de Minería, el crecimiento del sector en la última década es muy notable:

- el número de proyectos ha crecido un 3311% desde 2002, cuando contaba con 18 proyectos, a 614 proyectos en el 2011.

- las exportaciones también han crecido un 434% desde 2002: desde 3.056 millones de dólares hasta los 16.310 millones de dólares de 2011.

- las inversiones en el sector han obtenido un crecimiento acumulado de 1948%, hasta 11.078 millones de dólares en 2011.

- además proporciona empleo a 517.500 personas, muy por encima de las 97.500 que trabajaban en el sector en 2002.

Las proyecciones oficiales para 2029 siguen siendo de gran crecimiento: se estiman 950.000 puestos de trabajo, exportaciones por valor de 23.000 millones de dólares e inversiones superiores a los 43.000 millones de dólares.

Industria

El sector industrial se vio enormemente afectado por la crisis que sufrió Argentina en 2001, con una caída de la producción del 23% y de los empleos del 28% entre 1998 y 2002. La industria metalmecánica y el textil fueron los sectores más afectados.

Tras la devaluación, la industria recuperó parte de su dinamismo. Un primer factor que impulsó la industria fue la propia devaluación que implicó una cierta sustitución de importaciones al encarecer los productos extranjeros. Esto hizo que los primeros sectores en verse beneficiados fueran los orientados al mercado doméstico. Después seguirían los sectores dedicados a la transformación de materias primas, y otros sectores industriales con un importante componente de exportación, como el automóvil. Esto a su vez estimuló la industria local de bienes de capital. La recuperación del poder de compra de los consumidores, la reducción de los niveles de pobreza y la recuperación del sector financiero, aumentaron la demanda interna que influyó positivamente en la demanda de productos de origen industrial. El sector industrial creció entre 2 y 3 puntos por encima del crecimiento del PIB durante los primeros años de la recuperación, para después tener un comportamiento similar al del PIB. El uso de la capacidad instalada alcanzó niveles récord y comenzaron a producirse nuevas inversiones en el sector industrial. El resultado de todo este proceso fue un fuerte crecimiento del sector industrial a niveles muy altos, que se prolongó hasta finales de 2008.

En consonancia con lo ocurrido en los demás sectores de la economía, en 2009 se produjo una fuerte reducción del crecimiento de la industria (según el Estimador Mensual Industrial del Instituto Oficial de Estadísticas y Censos - INDEC, la producción industrial aumentó en el último año apenas un 0,4% frente al 5% de 2008). Pero desde finales de 2009, la actividad industrial ha experimentado una rápida recuperación y, según datos oficiales, en 2010 creció un 9,7% interanual en términos desestacionalizados. La actividad industrial del año 2011 con respecto al año 2010 presentó un crecimiento del 6,5% tanto en la medición con estacionalidad como en términos desestacionalizados.

La producción industrial disminuyó 1,2% en 2012 respecto al año anterior, arrastrada por la caída en la industria automotriz y en la siderurgia, La caída de 2012 es consecuencia de una bajada del 6,6% en la industria automotriz, a partir de la menor demanda de Brasil.  La siderurgia sufrió durante el año pasado una debacle de 8,7%, con bajas de 10,5% en la producción de acero crudo y de 0,9 por ciento en aluminio. La utilización de la capacidad instalada durante el cuarto trimestre fue de 76,9%, 5,1 puntos por debajo de la que se había registrado en el mismo período de 2011.

Hasta el mes de mayo (incluido) de 2013 el crecimiento acumulado de la industria era de un 0,8%. Este crecimiento se explica fundamentalmente por el incremento de los rubros de maquinaria y equipo (+16%), minerales no metálicos (+8%) y el tabaco (+5%). En el otro lado encontramos el sector textil que experimenta unas caídas del (15%), el sector de alimentos (-8%) y las refinerías 8-7%).

Pese que en 2013 la industria empieza a experimentar signos interanuales positivos, se observa que no consigue expandirse más allá de cierto nivel, reflejando un límite que no se ha podido superar y que manifiesta la necesidad de nuevas inversiones.

Construcción

Tras la fuerte caída que experimentó durante la crisis de 2001, la construcción inició una lenta recuperación, estimulada por pequeños trabajos de construcción y la caída de los precios inmobiliarios en dólares, que estimulo la inversión. Además, la obra pública también ha tenido una incidencia significativa con numerosos proyectos en marcha en todo el país.

Entre 2003 y 2006 el sector creció a un ritmo del 25,5% anual, para registrar un crecimiento más moderado con posterioridad (9,9% en 2007 y 3,7% en 2008).En 2009, la construcción sufrió una reducción del 3,8%. La construcción privada ha sido uno de los sectores más afectados por la crisis económica en 2009. Sin embargo, el crecimiento de la obra pública ha compensado parcialmente la caída.

En 2010, el sector tuvo un buen desempeño y creció un 10,2% respecto a 2009. Durante el año 2011, el Indicador de la Actividad de la Construcción registró un aumento del 8,7%.

En el 2012 el sector de la construcción pasó de vivir el mejor año de su historia en 2011, al peor con una bajada en el acumulado de 2012 del 3,2%. En 2013 el sector parece que se está recuperando. En el primer trimestre de 2013 el sector de la construcción supuso un 5% del PIB de Argentina.

Sector terciario

Entre 1993 y 2010 el valor agregado generado por Comercio y Servicios dentro de la economía argentina se incrementó un 82%, lo que implica una tasa de crecimiento promedio anual de 3,6 por ciento. Desde 2002 el sector crece al 6,9% promedio anual. En los últimos años este sector incrementó su participación en el PIB argentino, alcanzando en 2010 el 67,3 por ciento. Es decir, Comercio y Servicios genera más de dos tercios del PIB del país. En 2010, Comercio y Servicios fue el principal motor de la economía argentina, ya que explicó más del 60% del avance del PIB.

Dentro del agregado, el rubro Comercio mayorista, minorista y reparaciones es el sector con mayor participación, con un 20,6 por ciento, seguido por Actividades inmobiliarias y de alquiler, con un 17,9 por ciento.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la jurisdicción en donde Comercio y Servicios tienen una mayor participación en el PIB, con un 78,2 por ciento. Le sigue en importancia Río Negro, con un 70,1 por ciento.

Entre el primer trimestre de 2001 y el primer trimestre de 2012 el empleo privado registrado creció 58,7 por ciento. El sector Servicios y Comercio generó casi el 70% de los nuevos puestos de trabajo formales durante este período. Servicios (excluyendo Comercio) explicó un 48,5% de dicho crecimiento, al generar 1.142.589 nuevos empleos, mientras que Comercio generó 502.570 y explicó el 21,3% del crecimiento del empleo privado registrado en el período en cuestión.

Con 3.730.284 trabajadores, representa aproximadamente el 64% del total registrado en el sector privado. Es decir, 3 de cada 5 empleados trabajan en este sector. Solo el Comercio tiene 1.035.412 empleados registrados, que equivalen al 17,9% del total de trabajadores privados del país –aproximadamente 1 de cada 5 empleados formales-. Comercio y Servicios es el principal empleador privado en 19 de las 24 provincias. En el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 3 de cada 4 empleados trabaja en este sector.

En cuanto a las empresas del sector servicios, representan en Argentina más del 72% del total. En la participación por sector, el de empleadores de Comercio al por mayor y al por menor y reparaciones, encabeza la lista como el de más empleadores del país con un 27,7%, seguido por Servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler, con un 15,3%.

De las empresas de comercio, el 95,8% son micro y pequeñas. En el resto del sector servicios la de las firmas de este tamaño es del 92,5 por ciento. En los últimos años se produjo una leve tendencia hacia la concentración, es decir, un paulatino aumento de la participación de los establecimientos grandes.

Más allá de la actividad comercial, el crecimiento que ha tenido lugar en los últimos años ha sido particularmente intenso en el sector de turismo y hostelería, los transportes y comunicaciones y el sector financiero.

Turismo

El nivel de desarrollo turístico alcanzado por Argentina no corresponde aún con su grado de potencialidad, especialmente en lo que respecta a su patrimonio natural.

La balanza de turistas en 2011 fue negativa en aproximadamente un millón de turistas. Difiere de 2010 cuando el saldo resultaba ser ligeramente positivo en 20.000 turistas. Mientras que el turismo emisivo creció un 26% respecto al 2010, el receptivo lo hizo en un 6%. La balanza de ingresos-egresos de dólares fue negativa 115 millones de dólares.

En 2011 Argentina recibió 5.663.069 turistas, un 6,3% más que en 2010. El turismo representa el 7% del PIB argentino y generó en 2011 ingresos de divisas por 3.500 millones de dólares.

En 2011 la salida de residentes fue de 6,7 millones (un 26% más que el año anterior). Un 80% aproximadamente de los turistas argentinos que viajaron al exterior visitaron países limítrofes. Se destacaron Uruguay (22%), Chile (19%) y Brasil (18%). En términos de egresos de divisas se destacaron Brasil con el 18%, Resto de América con 15% y Estados Unidos y Canadá con un 15% del total del gasto en el exterior de los residentes argentinos.

Sector Financiero

En Argentina, la actividad bancaria está regulada por la Ley N° 21.526 de 1977 según la cual el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es la autoridad de aplicación y, como tal, emite normas reguladoras y controla las entidades incluidas en la Ley (autorización y condiciones de operación dentro de la industria bancaria; definición de las operaciones permitidas, prohibidas y limitadas; controles monetarios; cumplimiento de determinadas relaciones técnicas; presentación de información; sistema de contabilización y control; disolución y liquidación; etc.).

Las tenencias de personas físicas o jurídicas extranjeras (no residentes en Argentina) en entidades bancarias locales con capital extranjero deben superar el 30% del capital (ya sea en forma directa o indirecta) o bien el accionista extranjero debe tener la posibilidad de controlar un número de votos a fin de imponer sus decisiones en las asambleas de accionistas. Además, debe estar inscripto en el Registro de Inversiones Extranjeras. Los bancos extranjeros sólo pueden efectuar operaciones en Argentina como bancos de inversión o comerciales y deben contar con la autorización previa del BCRA para poder establecer sucursales en el país. Por otra parte, existen requisitos de capital mínimo para poder funcionar.

Clasificación

  • Bancos comerciales
    • Estatales: nacionales, provinciales y municipales.
    • Bancos privados locales de capital nacional: cooperativos y no cooperativos.
    • Extranjeros: bancos y sucursales de bancos extranjeros.
  • Bancos de inversión
    • Bancos estatales provinciales.
    • Bancos locales con capital extranjero.
  • Bancos hipotecarios
  • Bancos de desarrollo
  • Cajas de ahorro
  • Compañías financieras
  • Sociedades de ahorro y préstamo para la construcción de viviendas y otros inmuebles
  • Cajas de crédito
  • Representaciones

Las operaciones financieras se realizan principalmente en pesos (moneda de curso legal), en dólares estadounidenses y en títulos públicos.

En el primer semestre 2012, el contexto internacional de creciente incertidumbre impactó en la economía argentina por la vía de la desaceleración de la actividad de los principales socios comerciales, a lo que se sumó el efecto de la sequía que redujo los saldos agrícolas exportables del año. A pesar de la moderación del ritmo de expansión del nivel de actividad durante el primer semestre del año, el sistema financiero argentino mantuvo el crecimiento de los niveles de intermediación, conservando sin cambios significativos los elevados niveles de liquidez y solvencia.

La actividad de intermediación de los bancos con el sector privado (en moneda nacional y extranjera) continuó expandiéndose, con incrementos de 35,5% interanuales en los créditos y de 23,4% interanuales en los depósitos hacia mediados de 2012. A este desempeño contribuyeron tanto las medidas que está implementando el BCRA como el rol contracíclico adoptado por la banca pública. De esta manera, el crédito al sector privado provisto por el conjunto de entidades financieras ganó profundidad en la economía, alcanzando un nivel de 15,5% medido en términos del PIB (0,5 puntos porcentuales —p.p. — más que en el cierre de 2011 y casi 3,1% por encima de fines de 2010). Se evidenció asimismo una mayor participación relativa del crédito en moneda nacional y una reducción de los préstamos en moneda extranjera. Cabe destacar que el crédito en pesos aumentó 41,9% i.a. a junio del corriente año, mientras que el saldo de los préstamos en moneda extranjera disminuyó 25,1% anualizado (a.) en los primeros seis meses de 2012 (-9,3% i.a.), como consecuencia de la caída de los depósitos en igual denominación que constituían su fuente de captación de recursos. Si bien el crecimiento de las financiaciones totales fue generalizado en todos los grupos de entidades financieras, se destacó el dinamismo de la banca pública.

El crédito a las familias creció 28%a. (39% i.a.) en la primera parte del año, mientras que las líneas canalizadas a las empresas lo hicieron al 19%a. (33% i.a.). El financiamiento destinado a la industria fue el segmento que más contribuyó a la suba semestral del crédito a empresas, mientras que los préstamos para consumo fueron los que presentaron el desempeño más dinámico entre las líneas destinadas a los hogares. Considerando el crédito al sector privado por plazo residual a nivel sistémico, en el comienzo de 2012 la mayor participación siguió correspondiendo al segmento de plazos menores, con excepción de los bancos públicos que evidencian una proporción relativamente más alta del segmento de créditos con mayor plazo residual.

Los depósitos totales denominados en moneda nacional superaron ampliamente las tasas de expansión evidenciadas al cierre de 2011. Este incremento fue liderado por los depósitos del sector privado, siendo las colocaciones a plazo en pesos las que presentaron la mayor expansión relativa con un incremento de 41,4% i.a., lo que representa la máxima suba desde 2004. En lo que va del año el sistema financiero registró adecuados indicadores de solvencia. El patrimonio neto creció 29,6% anualizado (a.) en el primer semestre, alcanzando así la máxima expansión anual desde la salida de la crisis 2001-2002. En este contexto, se redujo el nivel de apalancamiento para el conjunto de las entidades, al tiempo que aumentó la integración de capital en términos de los activos ponderados por riesgo de crédito. El exceso de integración de capital del sistema financiero se ubicó en 62% de la exigencia normativa, presentando una posición excedentaria en todos los grupos de bancos.

En lo que respecta a los medios de pago, en los primeros meses del año se notó un incremento del uso de los instrumentos de pago electrónico. Así, en lo que va de 2012, se ha registrado una evolución favorable de las transferencias bancarias, con aumentos en la cantidad de operaciones realizadas y en los montos operados en esta modalidad de pago. Este avance fue impulsado especialmente por las transferencias inmediatas que entraron en vigencia en abril de 2011. La cantidad de transferencias electrónicas inmediatas presentó un incremento interanual de 81,1% en agosto de 2012, siendo canalizada principalmente por la vía del home-banking en el caso de las familias y por la banca electrónica en el caso de las empresas.

En abril de 2012, en el marco general de recuperación de espacios para la política económica, entró en vigencia la nueva Carta Orgánica (CO) del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La reforma de la CO amplió el mandato de esta Institución, incluyendo como objetivos explícitos de su política la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social, que se suman al objetivo de estabilidad monetaria. Entre sus primeras medidas, a principios de julio se dispuso que los bancos de mayor tamaño relativo deban establecer una línea de crédito canalizada a la financiación de proyectos de inversión, que pueda consistir en la adquisición de bienes de capital y/o la construcción de instalaciones necesarias para la producción y comercialización de bienes y servicios, así como proyectos de inversión destinados a la adquisición de inmuebles. A fines de 2012 cada entidad financiera deberá haber acordado créditos mediante esta nueva línea por un monto equivalente a 5% de sus depósitos privados.

Para profundizar los incentivos tendientes a ampliar la cobertura geográfica del sistema financiero, recientemente se introdujo un nuevo mecanismo para autorizar la instalación de sucursales. Si bien en los últimos años se ha registrado una gradual mejora en la disponibilidad de infraestructura para la provisión de servicios financieros a nivel regional, aún continúa observándose una importante disparidad en el despliegue territorial del sector bancario entre las diferentes localidades del país. A partir de la nueva normativa y considerando una zonificación más detallada, las entidades que tengan planeado abrir sucursales en lugares de mayor desarrollo relativo deberán avanzar previamente en la provisión de servicios en las localidades menos favorecidas.

El mapa de los riesgos asumidos por el sistema financiero registró pocas modificaciones en el primer semestre de 2012. En el balance de las principales exposiciones y coberturas, el sector conservó su fortaleza relativa y presenta buenas perspectivas para lo que resta del año.

El sistema financiero cerró la primera parte del año con ganancias contables equivalentes a 2,8%a. del activo, mostrando un incremento interanual en todos los grupos de bancos. Los resultados por intereses dinamizaron los resultados semestrales, siendo parcialmente compensados por un aumento en los principales egresos no financieros (gastos de administración y cargos por incobrabilidad). Dentro de las fuentes de rentabilidad del sistema financiero, gradualmente van ganando participación los rubros que presentan menor variabilidad —ingresos netos por intereses y por servicios—, en detrimento de los más volátiles —los resultados por títulos valores y diferencias por cotización—. En este sentido, la relación entre los ingresos más estables (netos de cargos por incobrabilidad) y los gastos de administración aumentó en todos los grupos de bancos, ubicándose en 126% a nivel sistémico.

A partir del desempeño de las entidades financieras y de los cambios normativos mencionados, el sistema financiero ha consolidado su posición de solvencia en el primer semestre del año. En este período, el patrimonio neto del conjunto de entidades financieras se incrementó 29,6%a. (30,7% i.a.), siendo la máxima expansión desde la salida de la crisis 2001-2002. Este aumento resultó principalmente impulsado por las ganancias contables obtenidas por todos los grupos de entidades y, en menor medida, por los aportes de capital. Asimismo se mantuvo reducido el nivel de apalancamiento del sistema financiero —ubicándose por debajo del promedio de la región y de otras economías emergentes y desarrolladas— y se alcanzaron altos ratios de integración de capital regulatorio.

Mercado de capitales

Este mercado reúne diversos operadores a fin de que interactúen en la oferta pública de títulos valores. A través de este mercado, tanto las empresas como el gobierno obtienen financiación por parte de inversores mediante una serie de operaciones relacionadas con la negociación de acciones y títulos de deuda públicos y privados.

Los operadores que constituyen el mercado de capitales se agrupan de la siguiente manera:

1. Mercado bursátil

  • Bolsas de comercio
  • Mercados de valores
  • Agentes de bolsa
  • Sociedades de bolsa
  • Sociedades emisoras o cotizantes
  • Caja de Valores
  • Fondos comunes de inversión
  • Sociedades gerentes
  • Sociedades depositarias

2. Mercado abierto o extrabursátil

  • Agentes del mercado abierto
  • Mercado abierto electrónico

Todos estos operadores son supervisados y controlados por la Comisión Nacional de Valores, entidad autárquica que autoriza y controla las partes intervinientes y los mercados en los que tiene lugar la oferta pública de valores.

En la Argentina operan actualmente 14 bolsas de comercio, 6 de las cuales tienen mercados de valores adheridos y están autorizadas para la cotización de títulos valores: Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, La Plata y Rosario. La más antigua y más importante de ellas es la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), fundada en 1854.

La inestabilidad macroeconómica cíclica de Argentina, sus períodos de alta inflación, la falta de grandes compañías nacionales y la ausencia de inversores significativos han sido los principales problemas que han impedido el desarrollo de un mercado de capitales significativo en el país. Durante los años 90 el mercado de acciones creció rápidamente gracias a las privatizaciones, el crecimiento de la economía y la llegada de inversión extranjera. Sin embargo con la crisis del 2001 esta tendencia se revirtió. El Merval (índice de referencia de la Bolsa de Buenos Aires), alcanzó sus mínimos históricos a mediados de 2002. Desde entonces la actividad del mercado de capitales creció significativamente, hasta llevar al Merval a su máximo histórico en noviembre de 2007, pero continúa siendo un mercado muy pequeño, con 10 empresas representando el 90% de la capitalización. La nacionalización de los fondos de pensiones privados en diciembre de 2008 privó al mercado de Buenos Aires de sus mayores inversores institucionales, lo que ha reducido notablemente la actividad del mercado, en un contexto que ya era negativo para el mercado debido a la situación internacional.

Desde fines de marzo 2012 se observó un menor apetito por riesgo en los mercados internacionales, que afectó la demanda por instrumentos de economías emergentes, aunque recientemente se notó cierta recuperación. Los instrumentos de renta fija y las acciones de la Argentina se vieron afectados por esta dinámica, cerrando el período con un saldo mixto.

El desempeño de los títulos públicos fue mixto desde fines del primer trimestre: entre los bonos en dólares se dio una contracción pronunciada en los rendimientos; los bonos en pesos con ajuste CER y nominales, desde fines de marzo los rendimientos subieron en promedio casi 20 p.b. y más de 100 p.b. a lo largo de ambas curvas, respectivamente. Con volatilidad más acotada para la BADLAR Bancos Privados (tipo de interés de referencia), la demanda de instrumentos del BCRA siguió concentrándose en LEBACs (Letras del Banco Central).

El volumen de negociación en instrumentos de renta fija (incluyendo títulos públicos y letras / notas del BCRA) en los mercados locales mejoró en los últimos meses, registrando un aumento de 16% respecto a los 5 meses anteriores y de 12% interanual. De esta manera se negociaron en promedio casi $2.200 millones en forma diaria desde fines de marzo.

El financiamiento al sector privado y para obras de infraestructura a través de instrumentos de mercado creció desde abril 2012, impulsado por las colocaciones de bonos y de fideicomisos financieros relacionadas a compañías financieras.

El volumen de cheques de pago diferido colocados en el mercado de capitales volvió a marcar nuevos máximos en los últimos meses, con récords en junio y agosto. Esto fue acompañado por una extensión de los plazos negociados en el segmento avalado, hasta superar los 200 días en agosto. Con respecto a las tasas de descuento, si bien retrocedieron desde fines de marzo hasta fines de junio, a partir de julio la tasa evidenció un leve aumento que se acentuó en agosto, en sintonía con lo observado para la BADLAR Bancos Privados.

Los precios de las acciones locales cayeron, en línea con lo observado para las cotizaciones de empresas de la región. Se contrajo la liquidez en los mercados a término de tipo de cambio y tasas de interés, aunque en el segundo caso siguió observándose una importante volatilidad mes a mes.

Privatizaciones