Resumen de la estructura de la oferta

Un análisis estructural de la economía china muestra los siguientes patrones:

-    La elevada tasa de ahorro (51% del PIB, frente a una inversión de 43%) refleja la incertidumbre de la ciudadanía ante la escasez de prestaciones sociales públicas en educación, salud y pensiones; las dificultades de las empresas privadas para acceder a la financiación bancaria que beneficia, esencialmente, a las empresas públicas (las empresas privadas se ven obligadas a autofinanciarse); o la excepcionalidad del reparto de dividendos por parte de las empresas públicas. Para reducir la incertidumbre, las tasas de ahorro y la demanda doméstica el Gobierno sigue en proceso de la reforma del “hukou” que agilizará el proceso de urbanización. Otra de las reformas será la del sector bancario y la de los tipos de interés que permitirá mayor acceso de empresas privadas hacia la financiación.

-    La creciente importancia de la demanda doméstica: las exportaciones chinas cayeron 16% en 2009. Tras la recuperación en 2010, el volumen de exportaciones ha entrado en desaceleración. Las exportaciones, si bien siguen siendo elevadas, generan una riqueza limitada. Su aportación neta al crecimiento del PIB es, en promedio, secundaria en relación con la inversión. El valor añadido que se aporta en China a las exportaciones es relativamente modesto. Buena parte de las exportaciones son comercio de procesamiento, que supone el ensamblaje de componentes importados y que es trabajo-intensivo. El modelo de crecimiento de productividad derivado de la emigración de activos rurales poco productivos a las fábricas de las ciudades deberá depender cada vez menos de la actividad exportadora y más de la dedicada al mercado doméstico.

-    El exceso de capacidad: la elevada tasa de ahorro de familias y empresas mantiene el coste de la financiación a niveles moderados. La intervención en los precios de agua, energía y uso de la tierra con el fin de promover la actividad manufacturera, en particular la industria pesada, es importante. Ambas circunstancias han propiciado una tendencia a la sobreinversión y al exceso de capacidad en industrias pesadas, que la reducción de la demanda externa en 2009 puso de manifiesto, y que el paquete de estímulo centrado en infraestructuras no ha contribuido a corregir.

Distribución sectorial del PIB

Precios (minoristas y mayoristas)

Durante 2011, el descenso en los niveles de inflación dió margen al gobierno para la aplicación de nuevas políticas expansivas con el fin de relanzar la economía. Este descenso produjo desde finales de 2011, donde la variación media del Índice de Precios al Consumo ascendió a 5,4%, frente a 3,3% en 2010 y -0,7% en 2009. Las causas de este incremento provinieron tanto del exterior como del interior: por un lado, debido al aumento del precio en el mercado internacional de las materias primas (petróleo, grano, acero, etc.); por otro lado, debido al aumento de los salarios y de la liquidez en el mercado doméstico. Si bien, al principio, se vio la variación como normal en un contexto de salida de la crisis, la tendencia alcista pronto se convirtió en fuente de preocupación. Por ello, desde finales de 2010, el Gobierno decidió adoptar una política monetaria restrictiva.

En 2012, el índice de precios tras reducirse gradualmente, se mantuvo en niveles moderados para cerrar el año con un crecimiento del 2,6%, muy por debajo por lo tanto del objetivo anual fijado por el gobierno (4%). La caída se debió a la desaceleración mundial y un bajo aumento de precios de materias primas. Durante el primer semestre de 2012 el índice se situó en 2,4%, muy por debajo del objetivo anual. A pesar de la desaceleración de la economía, el Gobierno se resiste a aplicar fuertes politicas expansivas y por primera vez supeditan el crecimiento a un cambio de modelo que encuentra su pilar fundamental en fortalecer el consumo interno.

En 2013, el índice de precios se ha mantenido por debajo del objetivo anual del gobierno, fijado en el 3,5%. En noviembre, el índice de precios al consumo se situó en el 3%, debido a la caída de los precios de los alimentos, responsable del 33% del valor de la cesta. Este márgen posibilita al gobierno la aplicación de políticas expansivas que sustenten la recuperación de la actividad y el consumo interno. 

Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

Tras varios años de inversión masiva en la construcción de una red de autopistas nacional, China cuenta, actualmente, con una red extensa. La duración de los trayectos por carretera ha disminuido significativamente, especialmente en el este. La red de autopistas, que ya es la segunda del mundo, ha ido creciendo desde 2000 a una media de 20% anual y se estima que se multiplicará por 1,5 en la próxima década.

Conviene señalar que hasta unos pocos años no existía una red de autopistas que conectara todas las provincias de China. El desarrollo actual de la red de carreteras se estructura en torno a una red de 36 carreteras troncales, que incluye siete autopistas radiales en Pekín, nueve autopistas norte-sur "verticales" y 18 autopistas este-oeste "horizontales". Esta red "7918" enlazará las ciudades con una población mayor de 200.000 habitantes a través de China. En cuanto a las autopistas de peaje, hay más en China que en ningún otro lugar del mundo: suponen 70% del total mundial. Sin embargo, actualmente, muchas ciudades y pueblos no están aún conectados al sistema de carreteras.

Con todo, la construcción de vías y carreteras es todavía insuficiente para la cantidad de coches que los consumidores chinos están comprando. Se estima que para 2020 el tráfico de pasajeros y el transporte de mercancías por carreteras habrán aumentado 150% y 40%, respectivamente. La calidad de las infraestructuras en carreteras es bastante baja, lo que explica el alto gasto de China en transporte de bienes por todo el territorio. Según fuentes oficiales, China dedica el equivalente a 20% del PIB en gastos logísticos, un dato muy representativo en comparación con el 10% de Estados Unidos. Las carreteras de alta calidad representan menos de 20%, según el Banco Asiático de Desarrollo. Paradójicamente, China tiene más dificultades logísticas en distribuir mercancía dentro de sus fronteras que en exportar bienes al resto del mundo.

Ferrocarriles

Con más de 90.000 km, la red de ferrocarril china es la tercera más extensa del mundo, después de la de EE.UU. y Rusia. China opera 25% del tráfico global en tan sólo 6% del trazado mundial. Además, de la red total, 59% de la facturación de pasajeros y 35% del tráfico de mercancías se realiza con sólo 13% de las vías, aumentando aún más la densidad del tráfico en las líneas clave. Sin embargo, la importancia del transporte por ferrocarril está disminuyendo en favor del transporte por carretera y aéreo.

La infraestructura ferroviaria es todavía ineficiente en la actualidad (especialmente en las áreas rurales y en el oeste del país), dando lugar a que en los últimos años las autoridades estén dotando de grandes recursos económicos al sector para paliar estas deficiencias. Las vías férreas transportan un cuarto del total de las mercancías transportadas en el país y un tercio de los pasajeros. El movimiento de materias primas, como el carbón, todavía atasca la red ferroviaria, que se encuentra congestionada y saturada por mercancías y pasajeros, en especial durante las vacaciones del Año Nuevo chino. Entre los planes del Gobierno de los últimos años, se incluyen líneas dedicadas para carga y para pasajeros en las grandes rutas, 10 líneas especializadas en el transporte de carbón del norte al sur y este, 16.000 km dedicados al transporte de contenedores y 13.000 km de nuevas líneas de alta velocidad.

También se han desarrollado planes para extender el servicio de pasajeros, para lo cual se invertirán grandes cantidades de dinero con el objetivo de crear una red ferroviaria similar a la existente en Japón y Europa. Según estimaciones del Banco Asiático de Desarrollo, estas inversiones darán su fruto en 10-15 años, cuando el sistema ferroviario chino estará entre los más modernos del mundo.

Otro desarrollo clave será la implementación de una red de alta velocidad. Actualmente, hay 6.800 km de vías de más de 200 km/h operativas en China. Se espera que siga creciendo, con un tendido de 16.000 km para 2020. Como resultado de estas inversiones, se estima que la red ferroviaria del país alcance 120.000 km en 2020.

Respecto al transporte urbano, el Consejo de Estado aprobó planes para construir metro en 22 ciudades, con una inversión total de 882 mil millones de RMB. Para 2015, se estima que habrá unos 2.100 km de vías en 19 ciudades. Actualmente, hay metro en las ciudades de Pekín, Shanghái, Cantón, Nanjing, Wuhan, Shenzhen y Dalian, además de sistemas de tren ligero en Tianjin, Dalian, Changchun, Chongqing y Sheyang. Se están construyendo, además, sistemas de metro o tren ligero en las ciudades de Guangfo, Chengdu, Hangzhou, Xi'an, Harbin, Suzhou, Kunming, Hefei, Zhengzhou, Nanchang, Changsha, Ningbo, Qingdao, Wuxi, Fuzhou, Dongguan, Ürümqi, Taiyuan y Guiyang.

Transporte aéreo y aeropuertos

El mercado de aviación chino es el que más crece del mundo, gracias al crecimiento de su economía y de la industria turística. En 2011, el número de pasajeros alcanzó 293 millones (incremento de 9,5% respecto a 2010), mientras que el volumen de mercancías cayó 1,0% hasta alcanzar 5,6 millones de toneladas transportadas. De los más de 160 aeropuertos civiles en China, los diez mayores gestionan casi dos tercios del volumen total de pasajeros, mientras que prácticamente 80 aeropuertos tienen menos de 500 pasajeros al día. Además, de esos 159, únicamente unos 40 operan con líneas aéreas internacionales. Capital Airports Holding Company es propietaria de más de 30 aeropuertos en nueve provincias, incluyendo el aeropuerto de Pekín, y cubre un tercio de los pasajeros de China. La Administración de Aviación Civil China (CAAC) ha proyectado un incremento anual de 14,5% y 14% en pasajeros y mercancías respectivamente hasta 2020.

La reestructuración del sector empezó en 2002, cuando diez de las principales aerolíneas domésticas se unieron en tres: China Southern Airlines, China Eastern Airlines y Air China. De la misma manera que la industria aérea global, las compañías chinas sufren de exceso de capacidad, márgenes reducidos y demasiados competidores. A pesar de que el incremento del precio del petróleo ha afectado a los beneficios de las tres aerolíneas más importantes de China, el sector ha crecido significativamente en los últimos años. Estas tres aerolíneas abarcan 80% de los vuelos en China.

El Gobierno está desarrollando una red, similar a la de EE.UU., para mover la creciente necesidad de transporte de carga por todo el país. Entre 2006 y 2010, se crearon 43 nuevos aeropuertos, 25 ampliaciones de terminales y nueve actualizaciones de pista, con el objetivo a largo plazo de contar con 244 aeropuertos civiles en operación en 2020. Las tasas de aeropuerto y los ingresos comerciales (como el alquiler de espacio comercial y de publicidad) son las dos principales fuentes de ingresos para los aeropuertos.

Una de las claves del plan de desarrollo de infraestructuras aéreas es la creación de 3 centros neurálgicos: el Aeropuerto Internacional de Pekín, el Aeropuerto Internacional de Shanghái-Pudong y el Aeropuerto Internacional de Cantón. Aparte de estos tres aeropuertos, existe un aeropuerto prácticamente en todas las capitales de provincias. El tráfico nacional representa 90% del total. Actualmente, se puede acceder a las rutas internacionales en la mayoría de las grandes ciudades de China. El mercado está todavía bastante restringido a la inversión extranjera y al sector privado, aunque se está abriendo gradualmente. Recientemente, se han ido estableciendo compañías de bajo coste, aunque todavía no han tenido un gran impacto.

Puertos y vías fluviales

China se ha consolidado como la nación comercial más grande del mundo, con siete (excluyendo Hong Kong) de los 20 mayores puertos de contenedores del mundo. En 2009, el rendimiento de los principales puertos chinos cayó por primera vez en años, reflejando la recesión global. El volumen de negocios de mercancías en los puertos costeros se redujo drásticamente a principios de año, antes de recuperarse a finales del mismo. Pese a la recuperación relativa desde entonces, la desaceleración del comercio augura una nueva era, con una expansión más moderada de los puertos en China, dando a las autoridades la oportunidad de evaluar la gestión de puertos y capacidades de manipulación.

La flota china está dominada por China Ocean Shipping Co. (COSCO) y China Shipping Group (CSG). El puerto de Shanghái adelantó al de Hong Kong en 2007 como el segundo puerto más transitado y a Singapur en 2010 como el primero. El mejor puerto de gran calado se encuentra en Ningbo, cerca de Shanghái. Otros puertos importantes incluyen el de Qinhuangdao y Dalian en el noreste, Tianjin, Qingdao en la provincia de Shandong, Xiamen en el sudeste de la provincia de Fujian, y Cantón y Shenzhen, cerca de Hong Kong.

Las instalaciones portuarias han mejorado notablemente en los últimos años. Los 18.000 km de costa chinos tienen más de 200 puertos. La mayoría de ellos (incluido alguno de los más grandes, como el de Shanghái) son poco profundos, por lo que los grandes portacontenedores no pueden acceder a ellos en ciertos casos. Sin embargo, esto está cambiando: Shanghái está desarrollando un puerto de gran calado en Yangshan, con una capacidad de 3 millones de TEUs al año. El proyecto estará completado en 2020, si bien la reciente recesión económica puede retrasar dicho desarrollo.

Lejos de la costa, los servicios feeder (barcos más pequeños que llevan las mercancías desde los puertos grandes a puertos secundarios) son la principal forma de transporte, ya que los grandes portacontenedores pueden navegar sólo en un muy pequeño número de puertos fluviales. Los gobiernos locales están abordando este problema desarrollando modernas facilidades logísticas y mejorando la gestión centralizada de la cadena de distribución, especialmente en el río Yangtsé.

Proyectos aprobados por la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo en Septiembre de 2012

 

Región

Industria

Este

Centro

Oeste

Total

Protección medioambiental

-

1

9

10

Construcción portuaria y reconstrucción de canales

5

2

-

7

Construcción Autovía

4

3

6

13

Ferroviario

16

3

6

25

Total

25

9

21

55

Fuente: Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo

Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según datos oficiales del instituto nacional de estadística (National Bureau of Statistics), la población activa en áreas urbanas ascendió a 147,393 millones de personas en el tercer trimestre de 2013. Aunque el Gobierno anunció que se crearían 9 millones de empleos durante el año, en noviembre ya se habían creado 12 millones.

Por otro lado, la tasa de desempleo en zonas urbanas en el primer semestre, al igual que cómo cerró en 2011 y 2012, se situó en 4,1%. No obstante, esta cifra no se puede considerar indicativa de la situación real (Economist Intelligence Unit la estima en 6,4% en 2013).

La diferencia de empleo y sueldos tanto entre regiones como entre las empresas públicas y privadas es uno de los problemas a solucionar por parte del Gobierno para el nuevo año. El objetivo final es el de impulsar la demanda interna a través de una mejor distribución de rentas.

No obstante, el mayor problema se sigue centrando en la falta de de trabajadores cualificados. Desde el 1 de julio de 2013 ha entrado en vigor el nuevo visado tipo R, dedicado a la atracción de personal altamente cualificado. No obstante, el número record de aplicaciones para matricularse en la universidad de Hong Kong por parte de estudiantes chinos, muestra que no sólo falta inmigrantes cualificados sino que los estudiantes residentes más notables emigran cada vez más. Según el organismo "Central Coordination Group for Talent Work" del Gobierno Chino tantos como un 87% de los ingenieros y cientificos chinos eligen países extranjeros como destino final.

Cuadro de Distribución de la población activa

PIB per capita y distribución de la renta

En 1970, la distribución de la renta en China era una de las más equitativas del mundo. Sin embargo, el formidable crecimiento propiciado por la apertura al exterior en 1978 contrajo una creciente desigualdad: el coeficiente de Gini pasó de 0,16 en 1978 a 0,47 en 2012 (0,53 para los expertos). Así, actualmente, la desigualdad en la distribución de la renta en China es mayor que en EE. UU., Corea y la mayoría de los demás países occidentales, pero menor que en Sudáfrica, Brasil, Chile, Rusia, Méjico, Indonesia o Turquía.

Esta tendencia, no obstante, parece haber remitido, de hecho en la última década 400 millones de chinos han salido de la pobreza, debido, en gran parte, al incremento del gasto social en áreas rurales y a la emigración del campo a la ciudad. Es más, la disminución de la desigualdad en la distribución de la renta es uno de los objetivos principales del XII Plan Quinquenal, marco de referencia de la política macroeconómica para el periodo 2011-2015.

La desigualdad procede, en buena parte, del diferencial del PIB per cápita entre el ámbito rural y el urbano: en 2011, la renta por habitante urbano ascendió a 21.810 RMB, mientras que la renta por habitante rural a 6.977 RMB. La renta de un habitante del campo representa, por lo tanto, un tercio de la renta de un habitante de la ciudad.

El “Plan general para la Reforma del Régimen de Distribución del Ingreso”, previsto para 2012, aunque finalmente se ha retrasado hasta final de 2013, se impulsa las principales medidas, que perseguirán acabar con el monopolio de las empresas de propiedad estatal, unificar una seguridad social actualmente diferente en cada región, revisar los salarios mínimos y cortar la evasión fiscal de las grandes fortunas.

Sector primario

El sector primario continúa teniendo un peso muy importante en la economía: emplea en torno a 40% de la población ocupada, aunque su participación en el PIB disminuye cada año (en 2012, el sector primario tuvo una participación total de 10,1%), y las diferencias de renta entre el mundo rural y la ciudad aumentan. Se trata de un sector de carácter tradicional, intensivo en mano de obra, en el que, muy poco a poco, se está introduciendo la maquinaria como vía de aumento de la productividad. 

El subsector agrícola es el más importante (50% del sector). La existencia de grandes zonas desérticas y montañosas hace que la superficie cultivada sea únicamente de, aproximadamente, 156 millones de hectáreas, aproximadamente 13,5% del total. Es notable la alta proporción de superficie irrigada (43,5%) y los aún bajos niveles de productividad debido al bajo grado de mecanización. El XII Plan Quinquenal (2011-2015) otorga gran importancia y busca su modernización a través de un aumento de la producción y una mejora de las infraestructuras. En los últimos años, ya se ha producido un aumento de los rendimientos pero ha caído la tierra cultivable. Esto, en un contexto en el que se da gran importancia al autoabastecimiento de grano del país, ha puesto mucha presión sobre los recursos hidrológicos. Durante el XVIII Congreso del Partido Comunista se discutirá la introducción de reformas para conseguir producciones de mayor escala, más eficientes y avanzadas tecnológicamente. Así mismo se tratará de reformar la Ley que establece los derechos de los agricultores sobre sus tierras, a día de hoy en manos de Cooperativas que negocian su arrendamiento o venta sin necesidad de consentimiento por parte de los agricultores o sin pre-establecer el precio del terreno.

En 2012, se estima que la producción de grano se incrementó en 3,2%, hasta alcanzar 590 millones de toneladas, lo que supuso el séptimo año de aumentos. El cultivo de grano supuso 68,1% de la tierra cultivada en 2012. Desde 1998, el área utilizada para arroz ha caído de 20% a 18,4% y la harina de 19% a 14,8% mientras que el maíz ha aumentado de 16% a 21,4%. El área utilizada para vegetales ha crecido de 8% a 14,4% y la de algodón se ha mantenido estable en el 2,9%. Los agricultores han cambiado el grano por otros cultivos más rentables como algodón, fruta, flores, té y café, cuya demanda muchas veces aumenta por encima de la oferta incrementando los precios. 

La ganadería sigue en importancia a la agricultura, con 30,4% del valor añadido del sector primario. La mayor concentración se da en las estepas del norte y noroeste del país, donde se encuentra la mayoría del ganado bovino y ovino. La superficie de pastos es de, aproximadamente, 250 millones de hectáreas localizadas, principalmente, en Mongolia Interior, Tíbet y Xinjiang. La cabaña de porcino (China es el mayor productor mundial) está criada en pequeñas explotaciones por todo el país, al igual que la cría de aves de corral. 

China es el primer país pesquero del mundo y tiene recursos disponibles en sus propias aguas y flota en múltiples países de todo el mundo. La aportación del sector pesquero al sector primario es del casi 10%. 

La explotación forestal reviste escasa importancia con menos de 4% del total del sector primario, excepto en algunas zonas del noreste y suroeste del país, donde se encuentran las principales extensiones de bosque. La superficie cubierta de bosques es de unas 175 millones de hectáreas. Los principales productos que se obtienen de la explotación forestal son la resina de pino, las semillas para la fabricación de aceite de té, las nueces y el caucho. 

En cuanto a la industria de gran consumo, China es el primer productor de electrodomésticos de gama blanca, con un tercio de la producción mundial, así como de televisiones con un tercio de la producción mundial. Además, es el tercer productor de productos informáticos y segundo de PCs. 

China produce más de dos tercios del total mundial de juguetes. Asimismo, China es, de lejos, el primer productor mundial de calzado, con más de dos tercios de la producción mundial. Cuenta con más de 2.300 empresas, en su mayoría subcontratadas por grandes compañías. No posee ninguna marca internacionalmente reconocida. Una gran parte de la producción china de calzado se dirige a la exportación (alrededor de 80%), acaparando este país más de 50% de las exportaciones mundiales de calzado. Además, este sector es una buena muestra de la importancia de la inversión extranjera en China, ya que más de 50% de las exportaciones con origen en China provienen de empresas de capital extranjero y no local. 

El sector textil, a su vez, es el primero del mundo tanto en producción como en exportaciones. Es de gran importancia para la economía china y emplea a más de 15 millones de personas. En su vertiente interna, el sector se caracteriza por un exceso de capacidad productiva y la falta de recursos financieros que permitan aumentar la calidad de sus productos terminados.

Sector secundario

China tiene importantes depósitos de minerales. En 2007, se convirtió en el tercer país extractor mundial, con un incremento en el periodo 2003-2008 de 48% en la cantidad extraída. La cantidad de reservas que acumula refuerza su posición como potencia mundial, ya que es líder mundial en reservas de minerales estratégicamente importantes como el tungsteno, molibdeno y titanio. No obstante, es necesario recurrir a la importación de grandes cantidades de algunos de los productos para abastecer el consumo. A consecuencia del importante papel que juega en el mercado mundial de metales, por partida doble, demandante y oferente, en determinados casos actúa como fijador de precios. Las principales exportaciones son de tungsteno, antimonio, plomo, estaño y mercurio, mientras que sus importaciones se centran en el cobre.

La composición de la producción de energía en China en 2008 provenía en 76,7% del carbón, 10,4% del petróleo, 3,9% del gas natural y 9,0% de energía eólica, hidráulica y nuclear (de entre las cuales sólo 1% es de energía nuclear).

  • La balanza energética china depende, en gran medida, del carbón, que cubre 68,7% de las necesidades energéticas totales del país, cuyas reservas son las segundas mayores del mundo después de Rusia. En 2008, 70,2% del consumo de energía primaria del país (exceptuando la biomasa) provino del carbón, mucho más alto que el promedio mundial de 29,2%. Aunque la política del gobierno es reducir la dependencia del carbón como fuente de energía, es poco probable que suceda en el corto plazo. China requiere a las nuevas centrales de carbón instalar equipos con tecnología de desulfuración. Además, algunas ciudades, como Shanghái, están adaptando sus plantas a esta tecnología y se ha prohibido la construcción de centrales de carbón en las proximidades de las grandes ciudades. Además, se dejaron de conceder licencias de explotación a los yacimientos con capacidad de explotación de menos de 300.000 toneladas, a la par que se cerraron 12.000 pequeñas minas. Uno de los principales problemas del sector es la localización de los yacimientos: la mayoría están situados en el norte y noroeste del país, alejados de las zonas industriales del sudeste, lo que dificulta el transporte, si bien se están realizando avances en el sistema ferroviario para paliar el problema.
  • El petróleo cubre 18,7% de las necesidades energéticas del país. China es el tercer importador mundial de petróleo, después de Estados Unidos y Japón, y el segundo consumidor, sólo superado por Estados Unidos. Las reservas probadas de petróleo en China ascienden a 15,5 billones de barriles en 2008, 1,2% de las reservas mundiales, y se estima que pueden existir reservas que asciendan a 29 billones de barriles. La mayor parte de los activos petrolíferos de propiedad estatal están en manos de tres empresas integradas verticalmente: China National Petroleum Corp (CNPC), que se especializa en la producción de petróleo crudo, PetroChina, filial suya que cotiza en Bolsa; China Petrochemical Corp (Sinopec), se centra principalmente en el refinado; y China National Offshore Oil Corp (CNOOC), que tiene derechos offshore en las aguas con profundidad superior a cinco metros y que representa más de 10% de la producción de crudo nacional. Uno de los principales objetivos estratégicos internacionales de China es reducir la dependencia de la compra de petróleo de Oriente Medio y diversificar a otras fuentes de energía más cercanas a China. Actualmente, los principales países de los que China importa petróleo son Arabia Saudita (21%), Angola (16%), Irán (11%), Rusia (7%), Omán (5%) y Sudán (5%). Las autoridades están llevando a cabo un enfoque múltiple que implica la inversión directa extranjera en yacimientos petrolíferos, compra de empresas extranjeras y grandes inversiones. De ahí las recientes inversiones en el extranjero de China destinadas a la compra de activos energéticos, principalmente en países africanos o árabes (como Angola, Sudán u Omán). En octubre de 2006, el conglomerado chino  CITIC compró activos petrolíferos en Kazajstán. También en 2006, CNPC construyó un oleoducto de 962 kilómetros con una capacidad de 73 millones de barriles al año, con previsión de ampliarlo a 146 millones de barriles en 2011, equivalentes a 10% del crudo importado actualmente en China, además de añadir un gaseoducto en paralelo. China planea comprar más activos petrolíferos en Europa Central y el mar Caspio, y firmó en octubre de 2008, entre CNPC y Transneft (monopolio del Estado ruso), la construcción de un gaseoducto con capacidad para 109 millones de barriles.
  • El consumo de gas natural en China es sólo 3,8% del total de consumo energético, aunque se espera que aumente paulatinamente. El Gobierno invierte en construcción de gasoductos y demás infraestructuras. Sin embargo, el alto precio del gas natural, en comparación con sus sustitutos, especialmente el carbón, permanece como un fuerte obstáculo a su explotación. Los recientes descubrimientos de nuevos yacimientos de gas, incluyendo el de Jidong Nanpu en el Golfo de Bohai del norte de China, con 1.180 millones de toneladas de reservas de gas y petróleo, impulsarán el sector de gas natural de China.
  • China plantea desarrollar una generación eléctrica procedente de energía nuclear de 70 GWs, 7% de la energía producida, hacia 2020. Actualmente, dispone de 11 unidades de reactores en funcionamiento con una capacidad total de 9 GWs. Existen 21 unidades en construcción y se han propuesto construir 75 unidades más en los próximos 15 años. Incluso aunque estas propuestas no se materialicen, China pasará a ser en los próximos años el mayor mercado del mundo en energía nuclear. China dispone, en la actualidad, de las más avanzadas tecnologías en el campo de la energía nuclear, desarrollando modelos propios de reactores de Generación III+ e incluso modelos de Generación IV. Sin embargo, continúa adquiriendo las tecnologías más punteras proporcionadas por empresas internacionales.
  • Con respecto a las energías renovables, China tiene previsto aumentar la capacidad instalada, pasando de 7.5% del total de la energía producida en 2005 a alcanzar 15% en 2020, imponiendo, además, objetivos muy ambiciosos en la reducción de emisiones. La energía hidráulica está altamente desarrollada en China (172 GW en septiembre de 2009), tras disfrutar de mayores inversiones a lo largo de las últimos décadas y gracias a las presas construidas en los últimos años (la presa de las Tres Gargantas y la de Xiloudu, principalmente). La energía hidroeléctrica tendrá un papel cada vez más relevante en el mix energético ya que el gobierno se ha propuesto triplicar la capacidad instalada para 2020. La generación de energía eólica ha crecido enormemente en China en el espacio de apenas cuatro años (de 2,6GW en 2006 a 12,2GW en 2008). La publicación de la Ley de Energías Renovables en 2006 y las tarifas en 2009 permitió a la energía eólica competir en igualdad de condiciones con el carbón, además de las ventajas de los Mecanismos de Desarrollo Limpio del protocolo de Kyoto. En consecuencia, China es, actualmente, el primer productor mundial de energía eólica. Los proyectos de biomasa son también cada vez más importantes, después de que el gobierno introdujera una serie de nuevas políticas e incentivos para promover el crecimiento del sector, en noviembre de 2006. La energía solar también se está expandiendo, pero sigue siendo prohibitivamente cara sin los subsidios del gobierno.

La industria siderúrgica es uno de los pilares de la economía China. En 2008, el país produjo un total de 500,9 millones de toneladas de acero bruto, 2,4% más que el año anterior y 37,57% de la producción mundial. La industria siderúrgica china exportó 11,5% del acero bruto producido en 2008. La exportación directa e indirecta de acero llegó a 24,4%. La crisis económica ha afectado sustancialmente al sector. Con el fin de contrarrestarlo, el Estado lanzó un plan de reajuste del sector del hierro y del acero y un plan de inversión en infraestructuras que ayudaron a que muchos proyectos siguiesen adelante.

El petroquímico ha sido uno de los sectores prioritarios en cuanto a inversiones recibidas. Pese a los esfuerzos realizados, las nuevas instalaciones han sufrido numerosos problemas por un inadecuado suministro de materias primas y dificultades de asimilación de las nuevas tecnologías adquiridas.

En respuesta a las preocupaciones planteadas por la industria, la China Petroleum and Chemical Industry Association (CPCIA) propuso planes para la reestructuración de la industria petroquímica, la producción de productos de alta y la reducción del exceso de capacidad en los productos de gama baja. Además, el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información presentó para su aprobación, en octubre del 2009, el Plan de Desarrollo 2011-2015 con el objetivo de orientar a la industria.

La industria naval tiene un peso considerable en las exportaciones chinas. La producción de barcos supone un tercio de la producción mundial, situando a China como el segundo productor mundial tras Corea. En términos de nuevos pedidos, China ya alcanzó el primer puesto en 2007. La actual crisis ha hecho que decrezca el número de nuevos pedidos así como los créditos otorgados a las navieras. Aunque en la actualidad hay más de 1.000 astilleros en China, el mercado está dominado por unos pocos. En 1999, la antigua China State Shipbuilding Corp se dividió en dos: la China State Shipbuilding Corp (CSSC) con los activos en el sur de China y cuyas principales filiales son Guangzhou Shipyard International, Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding y Jiangnan Shipyard; y la China Shipbuilding Industry Corp (CSIC) con activos en el norte y cuyo principal astillero es Dalian Shipbuilding Heavy industry.

La industria aeronáutica está en buena medida controlada por el fabricante público de aeronaves, China National Aviation Industry Corp. (AVIC). Las empresas extranjeras subcontratan en China la fabricación de ciertos componentes, lo que propicia una rápida transferencia tecnológica. China es el mayor proveedor de componentes de Boeing en el extranjero.

Boeing estima que las aerolíneas Chinas necesitarán 3.770 nuevos aviones (la mayoría de pequeño tamaño) en las próximas dos décadas, y que en 2028 tendrán una flota de 4.560 aviones, la mayor flota fuera de Estados Unidos. A finales de 2008, China alcanzó 1.254 aviones comerciales, de los que Boeing representó 60%. Airbus, por su parte, suministró 514 aviones, 40% del mercado, aproximadamente, aunque sus ventas en China han crecido proporcionalmente más que las de Boeing en los últimos años. Desde mayo de 2005, Airbus posee una planta de producción del modelo A380 en Tianjin. Esta nueva planta está controlada en 51% por Airbus y el resto por un consorcio de empresas chinas, incluida AVIC.

Empresas como Xi’an Aircraft Industry o Commercial AircraftCorp of China (COMAC), relacionadas con AVIC, trabajan en el desarrollo de aviones de pequeño tamaño (los vuelos domésticos de pequeña capacidad son considerados un mercado de nicho por los fabricantes locales). COMAC también tiene un plan para la fabricación de un avión de desarrollo nacional (C919) con capacidad para 150 asientos que podría competir directamente con Boeing y Airbus. El C919 tiene previsto completar su prueba de vuelo inaugural en 2014, con la primera entrega en 2016.

La industria de automoción ha experimentado una gran expansión en los últimos años. En la actualidad, la legislación china obliga a los fabricantes de automóviles extranjeros a establecerse mediante Joint-ventures con empresas locales, y limita su participación a 50% del capital. El mercado de automóviles, actualmente, está dominado por empresas mixtas que producen modelos de Volkswagen, Citroën, Chrysler, Daihatsu, Honda, Nissan, Ford, Mazda, Toyota, GM, Fiat, Hunday, BMW y Renault. Sin embargo, en los últimos años, grupos como SAIC, FAW, Beijing Automotive Industry, Donfeng Motor Group y Guangzhou Automotive han creado marcas domésticas propias en línea con la política del gobierno de promover este tipo de iniciativas, y siguiendo el ejemplo de los dos principales fabricantes independientes chinos Chery y Geely. Esta última adquirió en 2010 la americana Volvo por 1.800 millones de dólares.

A finales del 2007, el mayor fabricante de automóviles chino, Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC), firmó un acuerdo para comprar el negocio de ensamblaje y autopartes de uno de sus principales rivales, Nanjing Auto Corporation (NAC). En esta línea, se han dado más movimientos de absorción o fusión. Las empresas chinas han decidido redimensionarse para alcanzar el tamaño óptimo que les permita abastecer la creciente demanda. Este rápido crecimiento de la demanda, debido, principalmente, al aumento de la renta media, conlleva un constante crecimiento del número de matriculaciones. La producción anual de vehículos alcanzó 9.615 millones de unidades en 2008, de los cuales 5.328 millones eran turismos. La gran mayoría de estos está destinada al mercado interno, ya que las exportaciones son prácticamente nulas. Es relevante la producción de piezas de vehículos destinadas a la exportación, siendo China uno de los principales exportadores mundiales.

La industria de maquinaria y máquina-herramienta es la segunda industria más grande del país, sólo por detrás de la textil. En sus principios, fue un sector dominado por las empresas estatales pero con el cambio hacia una economía de mercado tuvieron lugar las privatizaciones, lo que benefició tanto a empresas locales como extranjeras. Según China Machinery Industry Federation (CMIF), los fabricantes chinos de maquinaria contribuyen con 16,2% al beneficio industrial del país. Aproximadamente, 20% de las máquinas producidas en China son exportadas al exterior.

Las maquinas extranjeras importadas siempre han tenido una importante cuota de mercado en China pero la tendencia es la disminución de esa cuota de mercado debido a iniciativas tomadas por el gobierno con la intención de sustituir importaciones.

Gran parte de esta industria manufacturera, está atravesando por serios problemas de sobrecapacidad que están acarreando pérdidas en la industria. Específicamente la Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas señala 5 sectores, donde la utilización de los recursos productivos ronda el 70-75%, lo que se considera  que existe un exceso de capacidad medio. Las nuevas medidas propuestas por el Gobierno Chino, obligan la prohibición de nuevas construcciones de empresas manufactureras en los sectores afectados. 

Sector terciario

El sector de la construcción es clave en la economía china: la contribución al PIB se cree que gira en torno al 13%. Más allá de su importancia como instrumento de creación de empleo (más de 20 millones de personas, algo más de 15% del total de personas empleadas), es esencial en el desarrollo de las infraestructuras, lo que beneficia el crecimiento y competitividad de todos los sectores económicos. El propio crecimiento de la economía china, la preparación de los Juegos Olímpicos y las políticas activas de mejora de infraestructuras han propiciado un gran dinamismo de este sector. 

No obstante, y debido a la crisis mundial, el sector inmobiliario en China ha sufrido un gran freno. Tal y como indican los expertos, durante los últimos años se ha producido un proceso de inversión especulativo que en parte explica el sobrecalentamiento de la economía china. Así, el Gobierno, en la Guía de Inversión Extranjera  publicada a finales de 2007, restringió la inversión extranjera en actividades de promoción inmobiliaria, además de regular la adquisición de viviendas por no residentes. 

De esta manera, la adquisición de bienes inmuebles por parte de empresas extranjeras quedó limitada a los casos en los que éstas establezcan una sucursal o una Oficina Representativa en el país. Debido al preocupante incremento de los precios de las viviendas en los últimos años, el Gobierno ha aplicado medidas contra la especulación inmobiliaria, dificultando, por ejemplo, la compra de segundas viviendas. De la misma manera, se ha introducido en 2013 una medida para la puesta en marcha de un impuesto del 20% (antes era solo del 1% del valor total de la vivienda) que grava las plusvalías obtenidas en la venta de viviendas. 

El sector servicios se ha desarrollado en China en las últimas décadas a una mayor velocidad que el resto de sectores. Su aportación al PIB ya supera al del sector secundario. El incremento de los trabajadores en el sector servicios ha sido muy notable: de los 49 millones que había en 1978, se ha pasado a más de 275 millones en la actualidad. Este incremento ha sido más del doble del sector industrial y ha tenido lugar, principalmente, en la última década. En la actualidad, el sector servicios es el que más empleo genera en China. 

Aún así, en comparación con países más desarrollados, la importancia del sector terciario en la economía todavía no es tan elevada. Por tanto, se puede decir que el conocido como proceso de terciarización de la economía se encuentra en China en una fase inicial. Se prevé que la importancia del sector servicios en el país siga aumentando en los próximos años en detrimento de los otros dos sectores. 

En comercio, sigue teniendo una gran importancia el pequeño comercio. No obstante, en los últimos años, se están implantando las grandes superficies. Hoy en día, en total, el comercio supone alrededor de 7 % del PIB. 

La hostelería y el turismo se han convertido en un importante actor dentro de la economía china. En 2010, los ingresos por turismo en China representaron en torno a 8% del PIB. El Gobierno, a través de la Administración Nacional de Turismo (CNTA), fomenta el desarrollo turístico del país. A pesar de ello, existen todavía importantes restricciones al establecimiento de empresas extranjeras en el sector. 

Tanto el sector de seguros como el bancario han experimentado un desarrollo significativo en los últimos años. Por un lado, el desarrollo de China ha provocado un aumento de la clase media del país, la cual comienza a reconocer el valor de los seguros y a considerarlos una forma de inversión y protección. No obstante, su implantación en el mercado chino todavía se encuentra en fase inicial. En efecto, el sector de seguros de vida sigue estando restringido a la inversión extranjera, por ejemplo. Por otro lado, la banca en China sigue estando dominada por los cuatro grandes bancos estatales, aunque el resto de bancos comerciales ha ganado en importancia en los últimos años. 

La industria de las telecomunicaciones fue objeto, en 2008, de una importante reestructuración, cuando el Ministerio de Industria de la Información (MIIT), junto con el de Finanzas y la CNDR (Comisión Nacional para el Desarrollo y la Reforma) decidieron fusionar a las 6 empresas que operaban en el sector, quedando así tres operadores en el mercado (China Mobile, China Unicom y China Telecom). El objetivo fue incrementar la eficacia de las grandes empresas del sector. El uso de Internet también se ha incrementado notablemente en los últimos años. China cuenta, hoy en día, con más de 500 millones de usuarios de Internet y más de 600 millones de suscripciones a telefonía móvil. 

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