Resumen de la estructura de la demanda

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2009 2010 2011 2012
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 4,9 4,5 4,7 4,4
AGRICULTURA - - - -
GANADERÍA - - - -
SILVICULTURA Y PESCA - - - -
INDUSTRIAL 23,1 24,0 23,5 22,4
MINERÍA 1,5 2,6 3,5 3,6
MANUFACTURAS 14,3 13,9 12,4 11,3
CONSTRUCCIÓN 4,6 4,8 4,9 4,9
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,7 2,8 2,6 2,6
SERVICIOS 58,3 57,0 57,1 58,2
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 4,7 4,3 4,3 4,5
COMERCIO 12,3 10,7 10,8 10,8
FINANZAS 7,1 6,4 6,3 6,0
INMOBILIARIO 8,3 6,7 6,7 6,9
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 16,0 13,9 13,9 14,4
OTROS SERVICIOS 9,9 15,0 15,0 15,6
IMPUESTOS SOBRE PRODUCTOS 13,7 14,4 14,8 15,0
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 82,3 80,8 81,0 83,8
Consumo Privado 61,1 59,6 60,3 62,3
Consumo Público 21,2 21,2 20,7 21,5
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 17,8 20,2 19,7 17,6
FBCF 18,1 19,5 19,3 18,1
Var. existencias -0,2 0,8 0,5 -0,5
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 11,0 10,9 11,9 12,6
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS -11,1 -11,9 -12,6 -14,0
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA - - - -
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística - IBGE
Ultima actualización: Noviembre de 2013

Evolución reciente de las principales variables económicas

Brasil fue el primer país en recuperarse de la crisis internacional y el que mostró una recuperación más intensa. De hecho, esta recuperación se transformó en un robusto crecimiento económico, de nada menos que de un 7,5% en 2010. El crecimiento fue tal que la economía del país pasó a mostrar fuertes síntomas de recalentamiento, lo que obligó al Gobierno a adoptar medidas de restricción de la demanda. 

El efecto combinado de las restricciones adoptadas y el recrudecimiento de la crisis internacional acabó reflejándose en un crecimiento más modesto en 2011, de un 2,7%, desaceleración que se acentuó en 2012, con un 0,9% de crecimiento, una tasa muy baja para una economía emergente como Brasil y que le hizo retroceder hasta la séptima economía mundial.

En 2013 Brasil ha tenido una ligera recuperación, con un 2,3% de crecimiento interanual del PIB, basado en una excepcional cosecha (el sector agropecuario creció un 7%), un crecimiento del sector servicios del 2%, mientras que la producción industrial tan sólo creció un 1,3%. Por el lado de la demanda, destaca la vuelta al crecimiento de las inversiones (6,3%), mientras que el consumo tuvo el crecimiento más moderado de la última década (2,3%), lastrado por la alta inflación y el consiguiente incremento de los tipos de interés. El sector exterior drenó casi un punto (0,9%) al crecimiento del PIB en 2013, dado el peor comportamiento de las exportaciones (crecimiento del 2,5%) que el de las importaciones (8,6%). No obstante, en la segunda mitad de 2013 se ha producido una importante devaluación del real frente al dólar y el euro, cotizando en febrero de 2014 en una media de 2,39 reales por dólar y 3,26 por euro, lo que debería fomentar la competitividad de las exportaciones brasileñas.

Destaca la alta inflación existente (que cerró el año en el 5,9%, pero que llegó a ser del 6,7% en marzo) lo que ha forzado al Banco Central de Brasil a elevar los tipos de interés. Tras ocho elevaciones, el tipo básico (tasa SELIC) se situó en febrero de 2014 en el 10,75%. En todo caso, en el único dato de inflación publicado de 2014 se aprecia una ligera moderación de la misma (5,7% en febrero), por lo que no se prevé que la tasa SELIC se eleve mucho más.

El mejor dato de la economía brasileña es un desempleo en mínimos históricos, en concreto en el 5,1% en febrero, aunque esta cifra oficial no es totalmente representativa de la situación del mercado laboral. En el ámbito fiscal, el año 2013 se cerró con un superávit primario del 1,9% del PIB, y un déficit público total del 3,3% del PIB, situando el nivel de deuda pública total en el 57,2% del PIB. Los peores datos y perspectivas fiscales han provocado la rebaja en marzo de 2014 de la calificación de riesgo de Brasil por Standard and Poor's a BBB-. El resto de agencias han mantenido sus clasificaciones (Fitch: BBB y Moody's: Baa2) 

Cuadro de Principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2009 2010 2011 2012
PIB
PIB (MUSD/M€ a precios corrientes) 1.595.000 2.078.200 2.475.066 2.252.628
Tasa de variación real (%) -0,6 7,5 2,7 0,9
INFLACIÓN
Media anual (%) 4,9 5,0 6,6 5,7
Fin de período (%) 4,3 5,9 6,5 5,8
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 9,80 9,50 11,70 8,63
Fin de período (%) 8,75 10,75 11,00 7,25
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)*
-
190.732 190.732 190.732
Población activa (x 1.000 habitantes) 23.407 23.758 23.867 24.370
% Desempleo sobre población activa 8,1 6,7 4,7 4,6
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -3,3 -2,5 -2,6 -2,5
DEUDA PÚBLICA
en M USD 782.987 886.165 804.515 758.729
en % de PIB 42,1 39,1 36,4 35,1
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD/M€ 152.995 201.915 256.040 242.580
% variación respecto a período anterior -22,7 32,0 26,8 -5,3
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD/M€ 127.722 181.768 226.247 223.164
% variación respecto a período anterior -26,2 42,3 24,5 -1,4
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD/M€ 25.272 20.147 29.793 19.415
en % de PIB 1,6 0,9 1,2 0,9
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD/M€ -24.302 -47.273 52.473 54.230
en % de PIB -1,5 -2,2 -2,1 -2,4
DEUDA EXTERNA
en MUSD/M€ 198 256.804 298.204 312.898
en % de PIB 12,2 12,0 12,0 13,9
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD/M€ 44.561 46.320 52.596 54.090
en % de exportaciones de b. y s. 24,1 19,8 17,9 19,2
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD/M€ 239 288.575 352.012 373.147
en meses de importación de b. y s. 22,0 19,0 19,0 20,0
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD/M€ 25.949 48.506 66.660 65.272
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 2,00 1,76 1,67 1,95
fin de período 1,74 1,66 1,88 2,04
Fuente: Instituto Brasileiro de Geografía y Estatística (IBGE), Banco Central do Brasil (BC), Ministerio de Desenvolvimento, Industria e Comércio Exterior (MDIC), Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), Ministério de Trabalho e Emprego (MTE).
Ultima actualización: Noviembre de 2013
*Último censo: 2010 - IBGE

Principales objetivos de política económica

En principio, la política económica brasileña se articula entorno a dos objetivos fundamentales:

- Uno de política monetaria – el control de la inflación – que se persigue mediante la modificación de la tasa básica de interés (tasa SELIC). El Consejo Monetario Nacional define una meta objetivo con un margen de tolerancia de más menos dos puntos. El objetivo de inflación para este año y el próximo es el 4,5%.

- Un objetivo de política fiscal, en términos de superávit primario (sin contar servicio de la deuda), que garantice el pago de los intereses de la deuda. Para 2013, el objetivo es un superávit del 2,15% del PIB, bastante por debajo del objetivo del 3,1% marcado para 2012.

Las autoridades económicas no establecen objetivo de tipo de cambio, lo que no significa que el BC no intervenga en el mercado con operaciones puntuales de compra o venta de dólares, cuando la moneda sufre fluctuaciones excesivas, o incluso adopte medidas más permanentes – como modificaciones del Impuesto sobre Operaciones Financieras (OIF) – con el mismo fin.

A la luz de los datos registrados a lo largo de la presente legislatura del gobierno Dilma, puede afirmarse que el régimen de política económica iniciado en el segundo mandato de Fernando Henrique Cardoso y continuado por Lula, basado en el llamado “trípode”- metas de inflación, cambio fluctuante y altos superávit primarios - se está viendo parcialmente modificado, dando mayor prioridad al crecimiento económico. No obstante, los últimos aumentos de la tasa SELIC decididos por el COPOM demuestran el compromiso de Brasil por mantener la inflación bajo control.

Previsiones macroeconómicas

Desde hace unos meses, las previsiones de crecimiento de la economía brasileña vienen siguiendo una tendencia a la baja. Así, el gobierno brasileño ha recortado sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2013, situándolas en el 2,5%. Para 2014, espera que el país pueda crecer al 3,5%. De la misma forma, en su último informe publicado, el FMI ha rebajado sus previsiones de crecimiento del PIB brasileño para 2013 hasta el 2,5%, desde su anterior informe de abril en el que la estimación alcanzaba el 3% (en enero dicha previsión era del 3,5%). Por su parte, el boletín Focus, divulgado por el Banco Central de Brasil y que recoge las expectativas de los analistas económicos privados, proyecta una expansión de la economía del 2,53% en 2013 y del 2,13% para 2014. 

Por otro lado, la Confederación Nacional de la Industria, patronal brasileña, también redujo en septiembre sus previsiones de crecimiento para 2013 hasta el 2,4%, desde su anterior previsión de abril, en que lo situaba en el 3,2% (en diciembre de 2012 la estimación era del 4%). Así, analistas económicos de varios segmentos y gobierno coinciden en sus previsiones de desaceleración de la economía brasileña. 

En cuanto a la inflación, el boletín Focus estima para 2013 que el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA)  cerrará el año en el 5,85%. Para el fin de 2014 las estimaciones apuntan a un aumento de la inflación del 5,92%. Ante estos datos, tanto el mercado como la cercanía de las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán el año que viene, están presionando al Gobierno Dilma para que tome medidas de cara a evitar una inflación descontrolada.  

En relación con la tasa básica de interés (Selic), las proyecciones de Focus marcan una tendencia alcista situando la tasa Selic en el 10% a finales de 2013. Con respecto al tipo de cambio, Focus estima que cerrará ligeramente superior a los 2 reales por dólar a finales del año 2013.

Por lo que respecta al sector exterior, el saldo comercial de Brasil se debería reducir en 2013, según las proyecciones del Banco Central (BC). La expectativa de la autoridad monetaria es de un superávit comercial de 1.970 millones de dólares, frente a los 19.415 millones registrados en 2012. En cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED), la previsión del gobierno la sitúa en 60.000 millones de dólares, con lo que se reduce un poco para este año, tras el espectacular resultado de 2011 (con más de 66.000 millones de dólares) y el buen dato de 2012 (65.272 millones de dólares). Con ello, se espera que pueda no ser suficiente para financiar el déficit corriente, que el gobierno prevé ya que cerrará 2013 en 79.000 millones de dólares.

Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en Brasil se articula sobre la base de un objetivo de superavit primario (sin contar servicio de la deuda), aunque el pilar fundamental de la política fiscal brasileña es, sin duda, la Ley de Responsabilidad Fiscal, adoptada en 2000, tras la quiebra técnica de los Estados y municipios y la consiguiente asunción por parte del gobierno federal de deudas de esas Administraciones de cerca de 150.000 millones de reales.

En efecto, la Ley de Responsabilidad Fiscal supuso la consagración del principio de que los gobiernos no pueden gastar indefinidamente más de lo que recaudan. Así, esta ley exige que los gobiernos equiparen cada decisión relativa a un gasto permanente con un aumento correspondiente de las recaudaciones permanentes (o una reducción de otras partidas de gastos permanentes).

La Ley de Responsabilidad Fiscal debilitó el poder de los gobernadores para influir en la política nacional, ya que los Estados deben asumir una responsabilidad mayor por sus propios problemas fiscales, reduciendo su capacidad para usar al gobierno federal como rehén por motivos fiscales.

La ley también obliga a fijar objetivos de superávit primarios durante tres años en las Directrices Presupuestarias. Es más, la política fiscal se basa en instrumentos fiscales plurianuales, tales como los PPA (Planes Plurianuales), que establecen las prioridades a largo plazo del gobierno, así como la ley de directrices presupuestarias trianuales.

Gracias a las reformas mencionadas, Brasil ha conseguido mantener superavit primarios de en torno al 2-3% del PIB a lo largo de la mayor parte de la década de los 2000, a los que ha contribuido desde 2005 el mayor crecimiento económico y el consiguiente aumento de la recaudación impositiva, lo que ha llevado a una reducción continuada de la deuda pública neta, que ha pasado de representar el 60% del PIB en 2002 a suponer un 35,1% en 2012.

En 2012, el superávit primario del gobierno finalizó el año situado en el 2,01% del PIB, quedando por debajo de la meta del 3,1% del PIB fijada por la Ley de Directrices Presupuestarias, lo que prueba que los gastos del gobierno avanzaron a un ritmo mayor que sus ingresos, en contra de las previsiones del gobierno y el FMI que auguraban el cumplimiento de la meta. Para 2013, el Decreto de Programación Presupuestaria y Financiera publicado a principios de mayo sitúa la meta de superávit primario en el 2,15% del PIB.

Política monetaria

En cuanto a la política monetaria, en 1999 Brasil adoptó una política de metas de inflación (inflation target); objetivo que se persigue fundamentalmente mediante la modificación de la tasa básica de interés (tasa SELIC).

El máximo órgano deliberativo del sistema financiero brasileño es el Consejo Monetario Nacional (CMN), formado por el Ministro de Hacienda, el de Planejamento y el Presidente del Banco Central. Es el encargado de definir la meta de inflación, con un margen de tolerancia de más menos dos puntos. El objetivo para este año es de 4,5%.

El Comité de Política Monetaria del Banco Central (COPOM) se reúne cada ocho semanas para decidir sobre el mantenimiento, subida o recorte de la tasa básica de interés. Hay que decir que el Banco Central tiene autonomía administrativa pero no es independiente.

Ante el peligro de que la crisis económica internacional afectara al crecimiento de la economía brasileña, el BC inició en agosto de 2011 un proceso de flexibilización de la política monetaria, tradicionalmente restrictiva, mediante recortes sucesivos de la tasa SELIC, lo que se interpretó por algunos analistas económicos como un cambio sustancial en la política monetaria del país, que ya no tendría como objetivo exclusivo el control de la inflación, sino también garantizar el crecimiento económico.

Tras alcanzar el 9% en abril de 2012, los expertos consideraban que la etapa de reducción de los tipos de interés llegaba a su fin, puesto que continuar con los recortes de la tasa básica por debajo del 9% pasaba por la modificación de la normativa que garantizaba la rentabilidad de las cartillas de ahorro, un asunto delicado políticamente. Sin embargo, el gobierno demostró su determinación por bajar el tipo de interés retirando el mayor obstáculo legal para cumplir dicho objetivo: establecer la remuneración de las cartillas de los nuevos depositantes en un porcentaje fijo de la tasa Selic - 70% - cuando dicha tasa sea igual o menor al 8,5%. Tras esta modificación normativa, el Banco Central continuó reduciendo la tasa Selic hasta alcanzar su nivel más bajo a mediados de octubre de 2012, situándola en el 7,25%. Finalmente, las presiones inflacionistas a lo largo de 2013 han forzado un cambio de tendencia, como se ha podido ver en las últimas reuniones del COPOM, tras las que la tasa Selic se sitúa ya a día de hoy (noviembre de 2013) en el 9,5%.

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Probablemente, el mayor acontecimiento producido en la economía brasileña en los últimos años haya sido la incorporación de millones de brasileños al mercado. En efecto, entre 2002 y 2010, la clase media brasileña – la llamada clase C, esto es, familias con ingresos entre 450 y 1.800 euros al mes, aproximadamente – ha pasado de representar el 38,8% de la población al 52%. Se trata de millones de nuevos consumidores, que acceden por primera vez al sistema financiero, que adquieren viviendas, bienes de consumo duradero, que viajan en avión, protagonistas, en definitiva, del ciclo virtuoso en el que se ha movido la economía brasileña en los últimos años. Se estima que hasta 2014 la clase C va a incorporar 17 millones de ciudadanos más, pasando a representar ese año el 60% de la población total.

Otro dato de interés económico que merece destacarse es cierto movimiento de “brasileñización” de aquellos sectores que en su día fueron abiertos a la inversión extranjera - el sector eléctrico, infraestructuras, telecomunicaciones, petróleo y financiero - y, al mismo tiempo, de creciente proteccionismo.

Este proceso de “brasileñización” se está produciendo, bien al favorecer la aparición de "campeones" nacionales brasileños, bien mediante la creación de nuevas empresas públicas. Destaca en este sentido, la creación de una super-eléctrica mediante el aumento de competencias de ELETROBRAS, la creación de un campeón nacional en el sector de telecomunicaciones, gracias a la modificación normativa que ha permitido la fusión de OI y BRASIL TELECOM, la creación de una superestatal en el ámbito de ferrocarriles con la atribución de nuevas competencias a la empresa pública VALEC, o la compra de NOSSA CAIXA por BANCO DO BRASIL. Además, el Ministerio de Comunicaciones ha decidido reactivar TELEBRAS – antigua empresa holding de las 27 operadoras del sistema estatal de telecomunicaciones que fueron privatizadas a partir de 1998 – que pasa a ser responsable de la integración digital y la universalización de la banda ancha. Por su parte, el de Minas y Energía ha propuesto la creación de una empresa estatal para administrar las reservas petrolíferas y el Ministerio de Asuntos Estratégicos, la creación de una empresa pública para llevar a cabo exploraciones mineras. El último paso en este sentido se ha producido en el sector petrolífero, con el nuevo modelo de explotación del pre-sal (petróleo descubierto en aguas profundas brasileñas), que supone el fin del modelo recogido en la ley del petróleo del 97, que acabó con el monopolio existente hasta ese momento. Con el nuevo modelo se exige la participación obligatoria de Petrobras en los proyectos de explotación del pre-sal, en un porcentaje mínimo del 30%. Otros proyectos actualmente son la creación de una gran farmacéutica nacional, de una institución pública que regule el mercado de fertilizantes, o la reciente creación de una aseguradora pública que garantiza los seguros de las grandes obras de infraestructuras.

El sesgo proteccionista se percibe en el uso creciente de medidas de defensa comercial, en el incremento de algunos aranceles (que pasan del efectivamente aplicado al consolidado), como en juguetes, y en modificaciones normativas adoptadas, como la relativa a compras públicas – estableciendo una preferencia nacional hasta el 25% -, a reaseguros – dando un paso atrás en el proceso liberalizador iniciado en 2007 -, a abogados extranjeros en el país – con presiones para que se prohíba cualquier tipo de asociación con despachos locales -, la subida del 30% del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI) para aquellos vehículos que tengan menos del 65% de contenido nacional y otras restricciones a la presencia de empresas extranjeras en ciertos sectores (minería o adquisición de tierras). 

El principal desafío al que se enfrenta el país es la necesidad de realizar reformas estructurales que permitan garantizar la estabilidad macroeconómica a largo plazo. Organismos internacionales cono el FMI o la OCDE insisten en que Brasil precisa de cambios en el sistema financiero, tributario y de pensiones para mantener bajo control sus cuentas públicas y asegurar altas tasas de crecimiento en el futuro.

El mercado de crédito a largo plazo está muy poco desarrollado por la escasez de ahorro interno, la volatilidad de los recursos ajenos y la preferencia de la financiación pública a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico (BNDES) - a tipos de interés inferiores a la tasa básica Selic - frente a los bancos privados. Brasil debería dar acceso a los bancos privados a financiación a largo plazo para dinamizar este tipo de financiación en el país, lo que facilitaría la presencia de instituciones privadas en este nicho de mercado y elevaría las inversiones de las empresas en el país.

Por su parte, la Seguridad Social y las pensiones de jubilación representan casi un tercio de los gastos corrientes, muy por encima de la media de los países de la OCDE y de su entorno. Brasil tiene un sistema de pensiones muy costoso que pone en riesgo el control sobre las finanzas públicas del país, cuyos activos y pasivos no están alineados y cuya sostenibilidad está amenazada por el progresivo aumento de la esperanza de vida y por el fuerte incremento de los gastos en pensiones en los últimos años. Segun la OCDE, aumentar la edad de jubilación, en la actualidad en 65 años para los hombres y 60 para las mujeres, e indexar el incremento de las pensiones mínimas con el indice de precios al consumidor - en la actualidad están indexadas al incremento del salario mínimo - son recomendables para garantizar que el sistema sea sostenible a largo plazo.

Por último, los altos tipos impositivos, más propios de países desarrollados que de un país emergente, junto con la complejidad y la fragmentación del sistema impositivo brasileño reducen los incentivos para la inversión, por lo que reducir la carga tributaria a empresas y particulares y simplificar el sistema impositivo favorecería el crecimiento de la tasa de inversión, en la actualidad por debajo de otros mercados emergentes e incluso un poco menor que el porcentaje medio de América Latina.