El mercado (nivel de vida, rasgos de la demanda, centros económicos)

A pesar de ser un mercado pequeño y de tener un nivel de vida y poder adquisitivo bajo, Cuba es un mercado importante para España y fue su septimo cliente en Iberoamérica en 2014 por detrás de México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia y Ecuador.

La demanda es totalmente estatal. La pequeña demanda privada que puede existir (cuentapropistas y cooperativas) se canaliza por las empresas estatales que son las únicas que tienen acceso a mercados internacionales y son las que ejecutan las decisiones estatales de provisión de necesidades para el país a través de los planes anuales de inversiones y consumo. Los trabajadores por cuenta propia no tienen licencia de importación.

Por lo tanto, las importaciones y todo tipo de compras que el país realiza se instrumentan a través de empresas estatales que son el interlocutor comercial de cualquier empresa extranjera que quiera acercarse a este mercado.

Canales de distribución. Estructura y marco legal de la distribución comercial

La Oficina Comercial realizó en 2013 un Estudio sobre la Estructura Empresarial cubana, que está disponible en nuestra web. Se trata básicamente de un organigrama empresarial clasificado por Ministerios y organismos estatales.

La distribución de productos en Cuba está estrictamente limitada a empresas estatales cubanas. Ninguna empresa extranjera está autorizada a participar en la distribución, ni minorista ni mayorista. Tampoco las nuevas formas de organización empresarial: cooperativas y trabajadores por cuenta propia pueden realizar, en principio, labores de distribución (las cooperativas agrícolas, aunque con limitaciones, sí están comenzando a distribuir sus producciones).

A continuación se hace una breve descripción de los diferentes interlocutores empresariales cubanos:

Hasta los años 90, el comercio exterior lo realizaban un pequeño grupo de empresas estatales pertenecientes al Ministerio del Comercio Exterior, especializadas sectorialmente y autorizadas para importar cada grupo de productos y servicios. Esto facilitaba la identificación de los posibles clientes y simplificaba la acción comercial de los empresarios. La mayoría de estas empresas perdió importancia y otras se fusionaron. No obstante, alguna de ellas mantiene un papel todavía relevante en la instrumentación de las importaciones como intermediarias de uso obligatorio para quienes no tienen derecho a importar. En los 90 se permitió a algunas comercializadoras y productoras que disponían de ingresos en divisas actuar como importadores directas, multiplicándose por tanto el número de contactos y alcanzándose en 2003 una cifra de alrededor de 500 empresas cubanas y mixtas con licencia para realizar operaciones de comercio exterior, licencias limitadas a un grupo de productos (nomenclador) relacionados expresamente con el sector económico en el que la empresa operaba.

De 2003 en adelante se revirtió la tendencia. Se cancelaron licencias a bastantes empresas cubanas y se implantó un mayor control de la actividad de importación y exportación sobre las que mantuvieron la capacidad de importar. Este proceso se tradujo en una mayor racionalización de los recursos para las compras del país.

En 2009 se estableció un férreo control de las divisas por parte del Banco Central y del Ministerio de Economía y Planificación, quienes asignan las divisas a los diferentes ministerios y organismos dependientes en función de las prioridades estatales. Estos, a su vez, reparten las divisas, entre sus empresas dependientes en función de esas mismas prioridades controladas centralizadamente.

Cualquier posible interlocutor comercial pertenece al Estado. Tanto los trabajadores por cuenta propia como las cooperativas carecen de licencia de importación. Sin embargo, las diferencias en muchos aspectos pueden ser muy importantes según la empresa u organismo de que se trate, y los riesgos de cada operación pueden ser muy distintos en función de la formalización financiera de cada operación y de la prioridad del sector para el gobierno cubano.

Importadoras por Ministerios.- La mayor parte de los Ministerios cubanos del área económica tienen a su cargo, además de la regulación, la producción correspondiente en cada uno de esos sectores. Los Ministerios más importantes en este sentido son el Ministerio de Turismo, Energía y Minas, Transporte, Industria, Agricultura, Informática, etc. Cada uno de estos Ministerios equivaldría a un sector empresarial y controlan una serie de grupos empresariales a través de las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial - OSDEs de las que depende la producción y la importación de los suministros necesarios, así como la exportación. Dentro de cada ministerio, las empresas de un mismo sector se agrupan por Grupos Empresariales que dependen de las OSDEs que centralizan las operaciones de esas empresas bajo una misma dirección de compras y unos objetivos comunes. Los procedimientos de compra dentro de las empresas pueden ser complejos, ya que se necesita la aprobación de la OSDE para realizar las compras mediante procesos más o menos próximos a la licitación pública. A este trámite se le añade la necesidad de realizar la operación a través de algún importador autorizado que será el interlocutor ante los suministradores extranjeros y, por supuesto, la necesidad de una asignación por parte del Banco Central y Ministerio de Economía y Planificación de la Capacidad de Liquidez (en la práctica, la existencia de divisas reales) para esa compra concreta.

Entre las reestructuraciones de Ministerios de los últimos tiempos, a destacar el cierre del Ministerio del Azúcar, sustituido por el grupo empresarial Azcuba, dependiente directo del Consejo de Estado y responsable de la producción de la caña de azúcar y sus derivados, la creación de Biocubafarma, dependiente también del Consejo de Estado, y responsable de las producciones farmacéuticas y de biotecnología de Cuba, la reestructuración del Ministerio de la Industria Básica en el actual Ministerio de Energía y Minas y la unión de los Ministerios de Industria Ligera y de Industria Sideromecánica en un único Ministerio de Industria.

Corporaciones.-  La mayor parte de ellas surgieron o se desarrollaron en los 90. Funcionan como instrumentos de algunos Ministerios sectoriales o dependen directamente del Consejo de Estado o del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Tienen forma de sociedades anónimas e incluso alguna está registrada como empresa extranjera en Cuba. Funcionan, en la práctica, como un holding de empresas con actividad en un amplio campo de sectores: financiero, inmobiliario, turismo, distribución, etc. Muchas de ellas están relacionadas con la distribución de productos de consumo a la población en CUC’s (“el llamado, área dólar”). Las más implantadas son la Corporación Cimex (cadenas de Tiendas Panamericanas) y las Tiendas de Recuperación de Divisas (TRD), pertenecientes ambas al Ministerio de las Fuerzas Armadas. Estas corporaciones cuentan con presencia en la distribución minorista y mayorista de todo tipo de alimentos y bienes de consumo. Otras empresas que realizan esta misma labor son Caracol; el Palacio de Convenciones (Palco) y Habaguanex, de quien dependen la práctica totalidad de los establecimientos radicados en la Habana Vieja.

Empresas de Comercio Exterior.- Son empresas intermediarias, especializadas por sectores económicos, que realizan todas las labores de comercio exterior, desde la gestión de compra hasta la importación directa, para aquellos sectores consumidores finales que no tienen licencia de importación. Como se comentó anteriormente, hasta comienzos de los 90 tenían el monopolio de importación y distribución mayorista de productos para posteriormente disminuir su importancia en favor de algunos clientes finales que pasaron a tener capacidad para importar directamente.

Empresas mixtas.- En ellas participan una empresa extranjera y una empresa estatal cubana, con frecuencia con gestión compartida. Su licencia de importación se restringe exclusivamente a los productos y materias primas que necesitan para realizar sus producciones y, en este sentido, son potenciales importadores de todo tipo de equipamientos y productos.

Cooperativas y trabajadores por cuenta propia.- Son dos nuevas formas de gestión empresarial privada que se han puesto en marcha en los últimos años. Tienen bastantes limitaciones en cuanto al tipo de labores que pueden realizar y no están facultados a realizar importaciones directas, teniendo que suministrarse de los insumos que necesiten dentro del propio mercado cubano, tanto mayorista como minorista. Por lo tanto, y mientras las circunstancias no cambien, no son un cliente directo de las empresas extranjeras. Si lo pueden ser de forma indirecta ya que alguna empresa estatal tiene indicaciones para importar insumos que van destinados a su venta a este sector. Las cooperativas se centran principalmente en el sector agrícola aunque desde 2013 se han puesto en marcha algunas fuera de la agricultura (transporte público, construcción, gestión de restaurantes, etc.) alcanzandose la cifra de 345 cooperativas no agropecuarias a finales de 2014. En cuanto a los "cuentapropistas" (más de 4.000 licencias aprobadas a finales de 2014), tienen licencia para montar restaurantes, talleres mecánicos, peluquerias, taxis, reparaciones diversas y realizan, en general, labores bastante manuales.

 

Importancia económica del país en la región

Cuba sigue ostentando un liderazgo destacado en la región para ciertos sectores y, sobre todo, con ciertos países. En el sector sanitario, por ejemplo, se ha convertido en una pieza importante a la hora de seleccionar proveedores de los centros sanitarios de algunos países del área. Desempeña un importante papel en el sector de la enseñanza, en el de los servicios informáticos, energía, etc., de ahí la importancia del mercado cubano, como canalizador de compras para algunos países del ALBA.

Desde el punto de vista político, Cuba presidió la Cumbre de la CELAC en enero de 2014, a la que asistieron la práctica totalidad de líderes políticos latinoamericanos.
 

 

Perspectivas de desarrollo económico

El futuro económico de Cuba está condicionado por las dos limitaciones que enfrenta tradicionalmente la economía cubana: un sistema productivo basado en un sistema de planificación central muy ineficiente y la débil capacidad de generación de divisas en un contexto en el que la producción está fuertemente vinculada a las importaciones de materia prima y bienes intermedios.

Los intentos de modificación del actual sistema productivo para incrementar su eficiencia se basan en la aplicación de los Lineamientos de la política económica y social aprobados en 2011 para la actualización del modelo económico, que se han reflejado en un conjunto de medidas liberalizadoras en distintas áreas, aprobadas entre 2011 y 2014. Algunas de estas medidas liberalizadoras como la compraventa de casas y autos, la adquisición de teléfonos celulares, la entrada de los ciudadanos nacionales a los hoteles, el acceso limitado a internet, los viajes al extranjero y, sobre todo, las dirigidas a facilitar la entrada de remesas han cambiado el panorama de La Habana . Sin embargo, las medidas dirigidas a cambiar  el  sistema productivo todavía no han conseguido aumentos de productividad sustanciales, a veces por gradualismo  o timidez.  Los  cuentapropistas y las Cooperativas no Agrícolas, a pesar de alcanzar las cifras de 476.000 y 345 respectivamente en diciembre de 2014, no han calado  suficientemente en el tejido productivo por la  excesiva reglamentación y limitaciones que enfrentan.  Por otro lado, se han repartido 1,5 millones de hectáreas en régimen de usufructo a campesinos privados, pero de nuevo las limitaciones que enfrentan han impedido un desarrollo adecuado en esta área. Sin embargo, es en el sector estatal, que representa el 90% del PIB, donde menos se ha avanzado, a pesar de la profusión de normas en sentido descentralizador. La excesiva rigidez en la toma de decisiones empresariales, la ausencia de un sistema de formación de precios eficiente que refleje la escasez, la inexistencia de un mercado mayorista de insumos y la dualidad monetaria que distorsiona los balances de las empresas son algunos de los problemas que enfrenta la empresa estatal. 

La otra limitación al crecimiento es la dificultad de obtener divisa para la importación de materias primas, bienes de equipo, tecnología y bienes finales, absolutamente necesarios para la producción. Los productos clásicos de exportación, como el azúcar y el níquel requieren fuertes inversiones para aumentar la producción. La exportación de derivados del petróleo (50% de la exportación total de bienes) depende de la capacidad de Venezuela de seguir suministrando petróleo en condiciones preferenciales. En la balanza de exportación de servicios las partidas más importantes son los servicios médicos a terceros países (en torno a 8.200 millones USD) y el turismo (2.600 millones USD). Pero los servicios asistenciales se concentran fundamentalmente en Venezuela, a pesar de los intentos de diversificación en países como Brasil no son previsibles crecimientos fuertes en esta partida. El turismo está abocado a ser, si no el principal, uno de los ingresos más importantes del país en el futuro por su situación geográfica, pero con el modelo actual los ingresos no terminan de despegar ni de dar el salto cuantitativo necesario para financiar un proceso de crecimiento como el esperado y ello a pesar de que las medidas de Obama de diciembre de 2014 están aumentando y aumentarán posiblemente las visitas provenientes de los EE UU. Recae pues en la nueva Ley de Inversión Extranjera de 2014 la tarea de aportar la divisa necesaria para financiar el crecimiento y reducir la dependencia con Venezuela. También se espera que las recientes medidas de Obama suavizando el embargo aporten nuevas divisas, aunque por el momento sea difícil cuantificarlas.

 

Otras dificultades (lengua, costes de transporte, etc)