Sistema financiero

El sector financiero ha venido aportando en torno a un 7% al PIB, bajó al 6,78% en 2.009, siendo de un 6,86 en 2.010, ocupando el tercer lugar en importancia dentro del sector servicios, por detrás de los servicios inmobiliarios y comercio.

El sector ha estado tradicionalmente muy diversificado, debido a la regulación que existía, que limitaba el tipo de actividades que las distintas instituciones podían realizar. Por orden de importancia pueden distinguirse los bancos, las compañías de seguros y finalmente las instituciones no bancarias de depósito, seguros, valores y crédito. Ha sido un sector que ha estado en crisis constante debido a la falta de capital existente, y a su supeditación a las necesidades de las grandes corporaciones, y al crecimiento del país.

El sector financiero se encuentra en una buena situación. Los bancos cuentan con liquidez y activos suficientes para hacer frente a posibles eventualidades. Asimismo, las cuentas públicas cuentan con superávit y la deuda del estado alcanza solamente el 38% del PIB, en comparación con el 105% de las economías desarrolladas. La deuda pública goza de buenas calificaciones por parte de las empresas de calificación: A+ por S&P, AA- por Fitch y Aa3 por Moody's. Sin embargo, en los últimos años, debido a una desaceleración económica, el Bank of Korea ha reducido los tipos de interés con la intención de favorecer el consumo y el crecimiento económico. Según The Economist, se espera una tendencia alcista de los tipos de interés en los próximos años.

Asimismo, los hogares, que tradicionalmente tenían elevados niveles de ahorro, tienen elevados niveles de endeudamiento, que suponen ya el 85% del PIB. Por otro lado, los grandes conglomerados industriales del país cuentan con elevadas deudas, principalmente debido a los malos resultados, especialmente en la industria naval y tecnológica.

Sector Bancario

El sector bancario supone aproximadamente el 55% del mercado financiero de Corea. Lo componen en su mayoría bancos comerciales, principalmente bancos nacionales. De entre ellos, los más grandes son Kookmink Bank (13%), Wooribank (12%) y Shinhan Bank (11%). El resto de bancos poseen una cuota de mercado menor al 10%, siendo también relevantes Hana Bank, NH Bank y  Industrial Bank of Korea.  

El sector bancario ha sido el instrumento fundamental utilizado por el gobierno de Corea en la ejecución de su política industrial.Mediante la presencia directa en el sector y con una normativa que delimitaba en gran medida las líneas de actuación de los bancos privados, el Ministerio de Finanzas y el Banco de Corea fueron capaces de dirigir la financiación necesaria hacia sectores y empresas seleccionados para que adquiriesen la dimensión suficiente para competir con éxito en los mercados internacionales. El sistema se completaba con la presencia de las grandes empresas en el sector financiero.

La política tuvo un éxito indudable y la financiación abundante hizo posible la expansión de los chaebols en sectores intensivos en capital y tecnología, como automóvil, siderurgia construcción naval, electrónica y telecomunicaciones. Durante los años noventa no hubo problemas para atender la considerable deuda acumulada, pero la crisis asiática del 97 y la crisis de liquidez subsiguiente tuvieron un efecto devastador sobre las finanzas de los chaebols y, de rebote, sobre el sistema bancario.

La delicada situación de la práctica totalidad de los bancos acabó forzando la intervención del gobierno, con una amplia serie de medidas:

  • Inyectó fondos equivalentes al 30% del PIB mediante inyecciones de capital a las instituciones descapitalizadas, compras de créditos fallidos y protección de depósitos.
  • Las inyecciones de fondos fueron complementadas con reducciones de capital y se destituyó a la totalidad de equipos directivos, instalando nuevos gestores a los que se imponía el cumplimiento de estrictos objetivos numéricos.
  • Se adoptaron estándares más estrictos para la clasificación de activos y para mejorar el gobierno corporativo.
  • Se creó la Asset Management Company (AMC), para hacerse cargo de los créditos fallidos, que compraba a precios de mercado para revenderlos luego directamente o emitir derivados en base a ellos.
  • Para obtener fondos se permitió la entrada a inversores privados, incluidos los extranjeros. Así, por primera vez, tres fondos de inversión extranjeros tomaron el control de otros tantos bancos locales.
  • Para compensar la caída de la demanda de crédito desde los chaebols, más ocupados en reestructurarse y sanear sus balances que en realizar nuevas inversiones, se incentivó el crédito a las pequeñas y medianas empresas, así como el crédito al consumo, facilitando el uso de las tarjetas de crédito

Este conjunto de medidas, junto con los progresos en la reestructuración de los chaebols y ayudado por el buen comportamiento del sector real, del que tiraban las exportaciones, permitió la estabilización del sistema. Como resultado de la crisis del 97 se dio un proceso de concentración en el sector, penetrando la inversión extranjera, lo que permitió una cierta consolidación y mejoras en la gestión de las entidades, aunque las reformas, y la consolidación, fueron sólo parciales. Así a finales de 2001 el ratio de fallidos sobre el total de préstamos cayó por debajo del 6%, desde el 11,3% en 1999.

El fomento del crédito al consumo sería sin embargo origen de una nueva crisis, aunque de una intensidad mucho menor. Los bancos, que como se ha dicho más arriba se enfrentaban a una reducida demanda de crédito, aprovecharon la oportunidad y se lanzaron a emitir tarjetas sin tener en cuenta criterios de riesgo. El resultado fue una rapidísima acumulación de deuda y, para 2003, un fuerte crecimiento de los impagados que puso nuevamente en dificultades al sistema financiero. A principios de 2004 quebró la principal emisora LG Cards, que fue absorbida por un banco estatal (y en 2006 vendida a un banco comercial) y el resto fueron absorbidas por sus bancos matrices. Ante la gravedad del problema el gobierno intervino nuevamente, diseñando un plan de reestructuración de las deudas pendientes. La reestructuración de la deuda permitió reconducir la situación, aunque la demanda interna aún no se recuperó, mostrando desde entonces unas bajas tasas de crecimiento.

La intensificación de la crisis a partir de 2.008 condujo a una salida generalizada de capitales, y produjo una crisis en su mercado . El gobierno reaccionó, y por medio del Banco de Korea estabilizó la economía, siguiendo una cierta recuperación basada en los apoyos a las PYMES y viéndose la necesidad aumentar la capacidad de los bancos para la toma de riesgos basándose en criterios de mercado, en lugar del apoyo financiero sistemático a proyectos de los conglomerados.

En 2.009 se promulgó la Financial Investment Service and Capital Markets Act como instrumento para que el país pudiese llegar a ser un centro financiero internacional de relieve, utilizando a la vez la Financial Service Commission como organismo ejecutor y de control de la política del gobierno respecto a los servicios financieros.

Esta ley lo que ha intentado es eliminar barreras regulatorias haciendo atractivo el país para que actúen los grandes agentes financieros. La oportunidad de esta ley sin embargo ha sido muy discutible, ya que se promulgó en un momento de falta de liquidez en el que la prioridad del gobierno pasó a ser la de estabilizar los mercados, mas que reformarlos.

Si en 1997 existían 26 bancos comerciales y regionales, en la actualidad el sector bancario se ha reducido a 8 bancos comerciales, 6 bancos regionales y 5 bancos especializados, entre ellos el Korea Development Bank y el Export-Import Bank of Korea. Dos de los tres bancos comprados por fondos de inversión extranjera fueron con posterioridad vendidos a Citibank y Standard Chartered Bank, mientras que el tercero, el Korea Exchange Bank (KEB) ha estado en proceso de venta durante bastantes años, pero debido a procedimientos judiciales contra el fondo estadounidense Lone Star y funcionarios locales no ha podido venderse hasta ahora, que parece que podría ser comprado próximamente por el banco australiano ANZ Bank. Dentro del mercado doméstico también está en marcha la venta del Woori Bank, que tiene una importante participación de capital público, de un 57%, a la que se llegó para poder manterlo después de la crisis financiera de 1997, y que quizá se termine vendiéndo por partes. Una vez que se consiga, se intentará privatizar el otro banco público, el Korea Development Bank ( KDB).

Sector No Bancario

El sector no bancario, compuesto por compañías de seguros, compañías de gestión de capitales, sociedades de inversión, cooperativas de crédito y sociedades de valores, supone el 45% del sector financiero. 

En el sector de seguros destaca el ramo de vida, siendo Corea el segundo mercado en importancia de Asia, después de Japón, y el quinto del mundo. El sector está muy concentrado, con tres compañías copando el 80% del mercado, Samsung Life, Hanwa Life Insurance y Kyobo Life. Las compañías de seguros cubren el 18% del mercado financiero de Corea en 2012, lo cual supone un aumento respecto a 2010, cuando  cubrían el 15% del mercado. De entre ellas, la mayor parte del mercado lo cubren las compañías de seguros de vida, que cubren el 75% del mercado, seguidas por compañías de no-vida, con el 20% del mercado. 

Las sociedades de valores y las sociedades de gestión de capitales suponen una parte mucho menor del mercado, con un 6,2% y un 7,9% del mercado respectivamente. Si bien las compañías de gestión de activos han experimentado un menor volumen de negocios que en 2010, las sociedades de valores, en cambio han aumentado considerablemente en los últimos años su volumen de negocio. Las empresas más relevantes del sector son Samsung Investment Trust Management, Mirae Asset Investment, KB Asset Management, Shinhan BNP Paribas Asset Management. 

Las sociedades de depósitos  suponen el 13% del mercado y en los últimos años han experimentado aumentos moderados en su volumen de negocio, pero mantienen cuotas muy similares sobre el total del mercado financiero. De entre ellas, las mas importantes, con mucha diferencia, son las cooperativas de crédito, que suponen el 10% del mercado financiero y de entre ellas, las mutuas de seguros, que suponen el 6% del mercado financiero. 

El resto del sector no bancario también sufrió con fuerza los efectos de la crisis del 97. A diferencia de lo ocurrido con los bancos, no hubo inyecciones de capital y se cerraron las entidades con mayores problemas, protegiéndose sus depósitos. No se avanzó en la mejora de su regulación ni se fomentó la consolidación del sector, en el que las firmas tienden a ser de reducido tamaño y especializadas. Sí se ha recuperado en los últimos años ha sido gracias a la tendencia de las empresas a reducir su dependencia de los créditos bancarios, que tradicionalmente eran casi la única fuente de financiación. La tendencia ha sido general, desde el descuento de papel comercial a la emisión de bonos y la colocación de acciones, bien a través de la salida a Bolsa (frecuentemente comprando compañías ya listadas) ó mediante colocaciones a grupos de inversores.

El gobierno abordó en 2006 la reforma del sector financiero con la redacción de la “Capital Market Act” (CMA), con la que se pretendía establecer el marco general de funcionamiento del sector y que entró en vigor en el 2009 como ya se ha indicado.

El objetivo de la reforma es la eliminación del limitado rango de servicios que cada tipo de entidad puede ofrecer en la actualidad, permitiéndoles actuar como auténticos bancos de inversión, fomentando la fusión de entidades y la entrada de capital extranjero. La propuesta ha sido criticada desde medios bancarios y de seguros, a los que no se aplicaría la nueva ley, pero que se verían afectados por el incremento de la competencia resultante. También ha suscitado críticas, desde los sectores más conservadores, por las supuestas facilidades que se dan a la penetración de firmas extranjeras. Hasta el momento el desarrollo reglamentario de la CMA ha sido escaso y sigue existiendo incertidumbre sobre el resultado final de la reforma. Así por ejemplo es tema de considerable debate la posibilidad de suprimir las limitaciones que impiden a los grandes “chaebols” adquirir más del 5% de las acciones de entidades bancarias, lo que supondría volver a la situación anterior a la crisis de 1998 y añadir opacidad al sistema. Los defensores de la medida argumentan que los “chaebols” son las únicas entidades con capacidad financiera para hacer frente a las firmas extranjeras, especialmente si el nuevo gobierno se decide finalmente a llevar a cabo la privatización de las entidades “nacionalizadas” en 1998 y de algunos bancos públicos, como es el caso del Korea Development Bank, que parece podría ser el primero en salir al mercado.

Entre las escasas medidas liberalizadoras adoptadas hay que señalar la reducción del capital mínimo para el establecimiento de bancos “on line” a 10 millones de dólares, ya que el anterior, de 100 millones de dólares, impedía de hecho este tipo de actividad.

La CMA es parte de un plan más amplio para convertir a Corea en un centro financiero internacional. El plan incluiría la ampliación del mercado de bonos y la diversificación de las opciones de inversión, y culminaría con una futura “Financial Hub Act”. Según los planes del gobierno la modernización empresarial resultante permitiría a las firmas coreanas expandir su actividad internacional y convertir a Seúl en el centro financiero del nordeste de Asia. Sin embargo es poco probable que siga adelante esta reforma, ya que el won no tiene suficiente dimensión internacional, el sector financiero ha sido el punto débil que ha permitido el crecimiento de los conglomerados, y las prácticas comerciales en muchos casos han sido muy irregulares. Uno de los objetivos del gobierno sería que se pudiesen financiar localmente grandes proyectos, como el del contrato para la construcción de la planta nuclear en Emiratos, por valor de 10 mil millones de US$.

El mercado bursátil: Korea Stock Exchange 

A día 1 de enero de 2015, existían 1901 compañías registradas en el Korea Exchange (KRX). El mercado KRX comprende tres categorías diferentes: el KOSPI, Korean Composite Stock Price Index (KOSPI), el índice industrial y tecnológico KOSDAQ y el Korea New Exchange (KONEX), centrado en PYMES y startups. La bolsa coreana cuenta con uno de los mayores grados de inversión extranjera, pues esta supone más del 31% de la capitalización bursátil. 

El Korea Composite Stock Price Index (KOSPI) se basa en 762 compañías y es el principal indice de referencia. Fue introducido en 1983, como reorganización del índice previo, el KCSPI, cuyo tamaño era mucho menor y no representaba correctamente el tamaño que le correspondía al mercado coreano. El índice esta basado en capitalización búrsatil. La base del indice es 100, fijado a 4 de febrero de 1984. El KOSPI alcanzó los 2,127.17 puntos en abril de 2015. Durante años, tardó en superar la barrera de los 1000 puntos, superándola sólo puntualmente. Fue en 2005 cuando finalmente sobrepasó los 1000 puntos, que hasta entonces había sido el nivel de resistencia. 

 

El KONEX abrió por primera vez el 1 de julio de 2013, centrándose en servir de fuente de financiación para las PYMES. Sin embargo, su éxito está todavía por demostrar, puesto que en la actualidad apenas cuenta con 73 empresas y muy bajos niveles de trading. Inicialmente, su objetivo era atraer a grandes inversores y compañías, pero por el momento tiene un peso poco relevante en el mercado bursátil de Corea. 

El KOSDAQ hace referencia a Korean Securities Dealers Automated Quotations. Es un mercado electrónico, centrado principalmente en empresas de tecnología. Fue establecido en 1996, por la Korea Financial Investment Association (KFIA), como un mercado independiente del KRX. Durante la crisis de 1997, los inversores sufrieron cuantiosas pérdidas, que se recuperaron con el tiempo gracias a la pronta recuperación de la economía coreana. El KOSDAQ cuenta con empresas de diversos sectores, entre las que se encuentran las diversas filiales de las grandes corporaciones como Samsung Heavy Industries, Hyundai, LG, Lotte, CJ Cheil Jedang, POSCO o  Shinsegae, además de otras muchas empresas de renombre como Asiana Airlines, KT, Hanwha, Dongwon, Ottogi, Naver, Amore Pacific o Mirae Asset.

 El mercado de bonos de Corea es el tercero mas grande de Asia, por detrás de Japón y China. Tradicionalmente ha sido más utilizado por las empresas que el mercado de acciones, pues permite no ceder el poder ni el control de la dirección a terceras personas. A pesar poder intercambiar bonos a través del mercado KRX, normalmente las operaciones se hacen over-the-counter (OTC). En este mercado, están disponibles toda clase de productos financieros, desde bonos del estado, de empresas privadas o del mercado financiero.

 Los inversores extranjeros deben previamente registrarse con la FSS antes de comenzar a operar con bonos. Los mayores inversores en bonos en Corea son los grandes bancos, que abarcan el 50% de los bonos del mercado. Las aseguradoras son las segundas mayoras inversoras en este mercado y abarcan cerca del 25% del mercado. 

Líneas de crédito, acuerdos multilaterales de financiación

En concordancia con su nivel de renta y desarrollo, y su pertenencia a la OCDE, Corea del Sur no tiene acceso a fuentes de financiación preferencial, ni multilateral ni bilateral. En Corea del Sur, es la KOICA (Korea International Cooperation Agency) la encargada de implementar ayuda al desarrollo y promover recursos técnicos a países en desarrollo. La mayor parte de sus fondos para la cooperación los destina al grupo del Banco Mundial, con cerca de 113.000 millones de dolares en 2010, seguido de las Naciones Unidas, a la que otorga algo más de 80.000 millones de dólares. Los bancos de desarrollo regionales abarcan otra parte importante de sus fondos, con cerca de 78.000 millones de dólares. Otras importantes instituciones son la Korea Finance Corporation (KoFC), fundada en 2009 para ayudar a PYMES y al proceso de internacionalización, y la Korea Development Bank (KDB), fundada en 1954 con el fin de financiar grandes proyectos industriales y desarrollo. 

Su sistema bancario y financiero puede considerarse como “desarrollado”, aunque no alcance los niveles de sofisticación y eficiencia que se encuentran en otros países OCDE. Quizás la característica más peculiar del mismo sea la práctica de las empresas coreanas de trabajar exclusivamente con un solo banco, manteniendo estrechas relaciones a largo plazo. Este tipo de “relationship banking”, prevalente antes de la crisis del 97, ha tendido a relajarse en los últimos años, cediendo el paso a criterios de gestión de riesgos más profesionales que el grado de relación personal. Sin embargo dicha mentalidad no ha desaparecido totalmente y de hecho una de los principales problemas con que se encuentran las empresas extranjeras recién instaladas en el país es precisamente que los bancos “no les conocen”. Por ello suele ser práctica generalizada entre las mismas el trabajar con alguno de los tres bancos extranjeros instalados en el país.

Tradicionalmente, Corea del Sur había sido un país receptor de financiación multilateral, sin embargo, en la última década se ha convertido en un importante contribuyente a la financiación al desarrollo. En la actualidad, dedica cerca del 0.7% de su PIB en Ayuda Oficial al  Desarrollo (AOD). En los años 90, Corea del Sur fue el país que mayor cantidad de fondos recibió de instituciones multilaterales, principalmente del FMI, con 21.000 millones de dólares. Hoy día participa activamente en políticas regionales de desarrollo. En el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), Corea del Sur es el quinto país con mayor peso en la dirección, con un 4,8% de los votos, por detrás de Japón, China, India y Australia. Asimismo, en 2015, Corea del Sur aceptó convertirse en uno de los socios fundadores del AIIB (Asia Infrastructure Investment Bank), banco creado por iniciativa de China y sin el respaldo de E.E.U.U. 

Régimen de cobros y pagos al exterior

El Ministry of Strategy & Finance (MOSF) y el Banco central de Corea (BOK) son los encargados de regular el sistema de pagos y cobros en el exterior (forex).

En líneas generales, desde el ingreso de Corea del Sur en la OCDE en 1996 y en la OMC 1997, el proceso de apertura en materia de cobros y pagos en el exterior ha sido progresivo y constante hasta el punto de encontrarnos en la actualidad con un sistema liberalizado en la mayoría de este tipo de operaciones.

En 2001, bajo la llamada Foreign Exchange Transation Act (FETA), el marco regulatorio fue modificado significativamente para lograr una liberalización efectiva, eliminando gran parte de los controles, requisitos y obligaciones de información existentes tanto para los sujetos operantes como para las entidades bancarias, sobre las que recaen casi todas las obligaciones.

Sin embargo hay que tener en cuenta que el régimen actual, aún liberalizado, debe ser analizado conjuntamente con las leyes fiscales aplicables, que en ocasiones pueden resultar muy restrictivas y poco operativas, con el fin de evitar una evasión de impuestos involuntaria.

Repatriación de capitales

La repatriación de capitales está regulada por la Foreign Investment Promotion Act (FIPA), que entró en vigor el 16 de Septiembre de 1998 y posteriormente modificado en agosto de 2005. Anteriormente, era la Foreign Capital Inducement Act (FCIPA) de 1966, la encargada de regular los distintos apartados de al inversión extranjera. Sin embargo, dado el enorme cambio económico del país y la crisis económica sufrida en 1998, el gobierno se vió forzado a actualizar y modificar los términos de la inversión extranjera, con el fin de recuperar la confianza de los inversores extranjeros y atraer la IED. 

El Ministerio de Estrategia y Finanzas (MOSF) y el Banco de Corea (BOK) son los encargados de regular el sistema de cambios (FOREX). En los ultimos años han hecho un progreso significativo en la liberalización del sistema de cambios. La actual ley coreana garantiza la libre repatriación de capitales y el libre envío de dividendos y beneficios. Sin embargo, los bancos Forex que lleven a cabo negocios con inversores extranjeros deben verificar la legitimidad de esas transacciones.

En el caso de sucursales, estas deberán pagar impuestos al igual que las empresas coreanas y son libres de repatriar capitales a través de cualquier banco comercial. La filiales (liaison office) deberán aportar información a las autoridades sobre impuestos sobre el valor añadido (VAT), sobre el cual pueden pedir el reembolso,  y podrán solicitar el reintegro de los impuestos sobre los salarios de sus empleados. 

En las dos ultimas décadas, el Gobierno coreano ha ido eliminando restricciones a las transferencias financieras exteriores. Hasta 1999, el Acta de Control de Cambios (FETA) y otras normas asociadas regulaban las transacciones exteriores. A partir de esa fecha se liberalizaron las transacciones a medio y largo plazo para los capitales destinados a la compra de propiedad inmobiliaria, compra de acciones y bonos, y operaciones incluidas en la balanza por cuenta corriente realizadas por empresas. Reduciendo a cinco los tipos de transacciones restringidas.

En una segunda etapa, liberalizó prácticamente las que aún quedaban restringidas, en 2.001, quedando sólo prohibidas las que pueden ser delictivas, como las relacionadas con lavado de dinero, o juego. También se prohíbe que no residentes puedan comprar wones para operaciones especulativas, la Financial Service Commission tampoco permite que empresas coreanas consideradas “no viables”, puedan endeudarse.

La liberalización de los movimientos para las operaciones incluidas en la Cuenta de Capital también se ha ampliado, ya que a no ser que se diga lo contrario, las operaciones están liberalizadas. El derecho a repatriar beneficios, también está contemplado, pudiéndose hacer. El banco se encargaría de controlar que esos beneficios procediesen de empresas de los sectores en los que está totalmente permitida la inversión, y en caso contrario, si estuvieran condicionadas o parcialmente restringidas, haría falta la aprobación del ministerio, ya fuese para invertir o transferir.

En el caso de pagos de royalties reflejados en el contrato donde consta la licencia, el contrato y el flujo previsto de royalties deben de aprobarse ya sea por el banco o por el Ministerio de Estrategia y Finanzas ( MOSF).

El inversor que quiere transferir beneficios tiene que presentar una cuenta de resultados auditada al banco. Para repatriar capital invertido, es preciso que presente un informe sobre el valor de las acciones correspondientes, certificado por algún agente de cambio y bolsa local. Si la repatriación de capital fuese de alguna empresa que actúa en sectores restringidos, debe de presentarse un permiso del ministerio correspondiente, y una autorización del banco, que se obtendría después de demostrarse el origen de esos beneficios y que se han pagado los impuestos correspondientes.