La flota de autobuses de Shenzhen será totalmente eléctrica a finales de año
Las autoridades locales han apostado decididamente por un nuevo modelo de transporte menos contaminante.
Fuente:  Clean Technica  -  17/11/2017
La ciudad cuenta en la actualidad con más de 14.000 unidades impulsadas por electricidad

El medio especializado Clean Technica pone como ejemplo del interés creciente de China por los vehículos eléctricos a la ciudad de Shenzhen. Antes de terminar el año tendrá un transporte público de autobuses movido exclusivamente por este tipo de energía y suministrado, en un 80% de los casos, por el gigante local del sector BYD.

El reto al que se han enfrentado es aún mayor si se tiene en cuenta que esta urbe de más de 11 millones de habitantes ha pasado en apenas seis años de ser el escenario de una prueba piloto en este campo a contar en la actualidad con más de 14.000 autobuses eléctricos y unos pocos cientos de vehículos diésel.

El primer vehículo de 2011 necesitaba mucho espacio para almacenar las baterías y esto iba en detrimento del que utilizaban los pasajeros. Pero los avances tecnológicos han permitido que actualmente el volumen útil destinado a los viajeros sea similar al de los autobuses convencionales.

Además de la eficiencia y del abaratamiento de los costes, el empujón definitivo a esta industria vino de la mano de su inclusión en la lista de sectores clave para la economía que el Gobierno iba a ayudar y del desarrollo de políticas para promover los denominados “vehículos de nueva energía” bajo el programa “Made in China 2025”.

Un resultado de todo ello es que el Grupo BYD, que tiene su sede en Shenzhen, lidera ya el pujante mercado local de vehículos impulsados por electricidad y ha conseguido hacerse con el primer puesto mundial en el sector de este tipo de autocares. Una posición que se ve afianzada en parte por el creciente interés de las autoridades chinas por rebajar los elevados niveles de contaminación existentes.

De hecho, esta república asiática es el mayor emisor de gases de efecto invernadero. Sus vehículos emitieron 44,7 millones de toneladas de sustancias contaminantes el año pasado y el Ministerio de Protección Ambiental ha llegado a la conclusión de que la electricidad es la única solución factible y práctica para atajar el problema.

China no es el único país que ha apostado por abandonar el petróleo y el gas natural, puesto que también Francia y el Reino Unido se han comprometido a poner fin a las ventas de automóviles de gasolina y diésel para el año 2040. Otro ejemplo lo encontramos en Noruega, cuyo Gobierno ha sido un poco más ambicioso al fijar 2025 como la fecha límite para esa transición.

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