Aumentan el consumo y la producción mundial de té
Las buenas cosechas, el incremento de los precios y la expansión de la demanda animada por los nuevos consumidores jóvenes y urbanitas sustentan este desarrollo.
Fuente:  FAO  -  07/06/2018
Los ingresos derivados de la exportación crecieron casi un 75% en 10 años

El informe sobre la situación actual del mercado -publicado por el Grupo Intergubernamental sobre el Té de la FAO con motivo de su reunión bienal, celebrada en la ciudad china de Hangzhou el pasado mes de mayo- recalca el papel que ha tenido China y, en menor medida, la India y varios países emergentes en la expansión de esta infusión. 

La producción mundial de té creció un 4,4% anual durante la última década para alcanzar los 5,73 millones de toneladas en 2016. China fue en buena medida la responsable de ese incremento acelerado, puesto que sus números se duplicaron con creces entre 2007 y 2016, al pasar de cultivar 1,17 millones de toneladas a 2,44 millones en 2016.

El desarrollo de la producción en China fue una respuesta lógica a la expansión sin precedentes de la demanda interna, con una tasa anual de crecimiento del 10% durante los últimos 30 años y que, además, se vio beneficiada por el espectacular salto económico del gigante asiático.

A ello se sumó la toma de conciencia gradual por parte del consumidor de los múltiples efectos beneficiosos para la salud de las diferentes variedades del té y de las bebidas basadas en esta planta. De este modo, China se hizo con el 42,6% de la producción mundial en 2016.

Otros mercados
La India aumentó ese año su producción hasta los 1,27 millones de toneladas y consolidó su segunda posición en el mercado global, gracias a las condiciones climáticas favorables. Este factor también explicó el incremento del 18% de la producción del principal país exportador, Kenia.

Por otro lado, el segundo mayor exportador, Sri Lanka, ha tenido que afrontar varios años de malas cosechas lo que, junto con las restricciones gubernamentales a los subsidios de fertilizantes, explica un descenso productivo hasta las 295.000 toneladas en 2016, que se recuperó en parte durante el año pasado.

La producción de té negro a escala mundial creció un 3% anual durante el período estudiado, mientras que el verde lo hizo en un 5,4%, empujada por el crecimiento de la demanda y de los precios.

Por todo ello, los ingresos derivados de la exportación aumentaron casi un 75% durante esos 10 años, para pasar de suponer 3.120 millones de dólares en 2007 a superar los 5.460 millones de dólares en 2016. Esta evolución contribuyó al desarrollo de amplias zonas rurales y a mejorar la seguridad alimentaria familiar en los países productores.

Se espera que la producción mundial de té negro siga creciendo a un ritmo del 2,2% durante la próxima década, para llegar a las 4,4 millones de toneladas en 2027, mientras que en el caso de la variedad verde, este será aún más rápido, del 7,5% anual, hasta suponer más de 3,5 millones de toneladas en ese año. 

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