La inversión china en Europa cae un 26% en el primer semestre del año
En Norteamérica, esta creció un 19% respecto a la cifra excepcionalmente baja del pasado año.
Fuente:  Baker McKenzie  -  18/07/2019
En ese período, el 94% de la inversión china en Europa y Norteamérica procedió de empresas privadas

Según los datos recopilados por la firma especializada Baker McKenzie, la inversión extranjera directa (IED) de las empresas chinas durante los seis primeros meses de 2019 representó cerca de 9.000 millones de dólares en Europa y 3.300 millones de dólares en Norteamérica, sin incluir México, una cifra que supuso un descenso conjunto del 18% respecto al mismo período del año anterior y el nivel de actividad más bajo desde 2014.

La inversión china alcanzó su punto más alto en Europa en el primer semestre de 2017, con 53.900 millones de dólares; en Norteamérica, por su parte, este se registró en el segundo semstre de 2016, con 28.400 millones de dólares.

El declive experimentado se ha atribuido en gran medida a la reorientación de las firmas estatales chinas hacia otros mercados, lo que ha supuesto que las privadas representaran el 94% del total invertido durante ese período. Por otro lado, las inversiones chinas también se han reducido durante este período debido al aumento del control del Gobierno chino sobre los flujos de capitales, en un entorno de tensiones macroeconómicas, y al incremento de las restricciones políticas y reguladoras en diferentes países.

Ese mayor escrutinio en el exterior ha sido especialmente significativo en Estados Unidos, donde la Administración Trump ha rechazado algunos de los principales acuerdos por motivos de seguridad nacional. No obstante, las inversiones chinas en Norteamérica crecieron durante el primer semestre del año un 19% respecto a la cifra excepcionalmente baja del pasado año, un incremento que corresponde en su totalidad al mercado estadounidense, ya que la inversión en Canadá se mantuvo estable.

Europa y Norteamérica no fueron las únicas regiones en las que se observó un descenso de la inversión china, pues sus flujos se redujeron por los mismos motivos a escala global cerca de un 60%, hasta situarse en unos 20.000 millones de dólares. En este sentido, la caída de la inversión realizada por las firmas estatales reflejó igualmente el fuerte control que Pekín tiene sobre el gasto en el exterior para salvaguardar las reservas de divisas del país, una caja fuerte que es clave para la confianza de la república asiática en su guerra comercial con Estados Unidos.

“En el contexto geopolítico actual, los ejecutivos chinos se han vuelto más selectivos en sus operaciones inversoras en el exterior”, destacó al respecto Tracy Wut, una de las directivas de Baker McKenzie en China.

“Hemos visto varias estrategias nuevas, que incluyen un creciente enfoque hacia las inversiones multilaterales, la asociación con inversores de capital o un mayor interés por los mercados más cercanos”, apuntó Wut, quien también subrayó que los inversores chinos siguen disponiendo de capital, pero que ahora se muestran más cautelosos ante los riesgos políticos y normativos, y están redirigiendo sus actividades hacia sectores menos problemáticos.

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