Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La composición del PIB argentino se ha mantenido estable durante los últimos años. Una estructura dentro de la que destacan tanto la importancia del sector servicios, base principal de la economía del país, como la relevancia del sector agropecuario en comparación con la economía de otros países. Además, se aprecia una pérdida moderada de importancia relativa del sector secundario.

A la espera de la publicación de los datos definitivos para 2017, señalar que no se esperan cambios significativos en esta estructura. Los datos recogidos por INDEC acerca de los tres primeros trimestres de 2017 muestran un crecimiento del PIB del 0,4%, 2,9% y 4,2% respecto de los datos trimestrales del año anterior. En la siguiente tabla se muestra la aportación de cada uno de los sectores  al PIB argentino: 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2013 2014 2015* 2016*
AGROPECUARIO 7,68 8.08 8,30 8,37
AGRICULTURA, GANADERÍA Y SILVICULTURA 7,42 7,81 8,03 8,10
PESCA 0,26 0,27 0,27 0,27
INDUSTRIAL 44,08 43,37 42,96 41,78
MINERÍA 2,92 3,04 3,04 2,94
MANUFACTURAS 33,85 32,99 32,54 31,83
CONSTRUCCIÓN 2,25 2,35 2,38 2,50
ELECTRICIDAD Y AGUA 5,06 4,99 5,00 4,52
SERVICIOS 48,25 48,54 48,74 49,85
COMERCIO 11,22 10,71 10,77 10,78
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 10,43 10,76 10,79 11,42
FINANZAS 3,78 3,76 3,72 3,69
INMOBILIARIO 8,00 8,11 8,11 8,27
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA 4,09 4,21 4,32 4,28
OTROS SERVICIOS 10,73 10,99 11,04 11,41
TOTAL 100 100 100 100

Fuente: INDEC 2017

* Los resultados para 2015 y 2016 son provisionales    

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Argentina es un país rico en recursos naturales y en capital humano. Cuenta con un potente sector agrario exportador y una base industrial amplia, aunque no competitiva, amparada por el proteccionismo. Ha experimentado recurrentes crisis económicas en el siglo XX de la mano de gestiones macroeconómicas deficientes.

Hasta la reciente crisis económica (agraria) y financiera (cambiaria), Argentina estaba viviendo una recuperación económica desde finales de 2016, año en el que se contrajo un -2,3%. En 2017 se había consolidado el crecimiento al 3%, generalizado en todos los sectores siendo el periodo más largo de crecimiento desde 2012. En el primer trimestre de 2018, el crecimiento fue del 3,6% interanual.

La peor sequía en 50 años redujo la producción agrícola en un 30%, lo que además del impacto sobre la actividad limitó la principal fuente de divisas. El empeoramiento de las condiciones financieras internacionales, fruto de la subida de tipos en EEUU, junto con la subida de precios del petróleo, castigó a las economías con peores fundamentos macroeconómicos, lo que desató la pérdida de confianza en el peso, depreciado en un 47%, perdidas de reservas y, finalmente el acuerdo con el FMI. Ver Infra.

Las últimas cifras indican para julio 2018 una contracción de la actividad del 1,9% interanual, rebajando las previsiones de crecimiento económico para el conjunto del año a 0,4%.
 

PREVISIONES DE CRECIMIENTO

Organismo

2018

2019

2020

Gobierno

0.4%

1,5%

2,5%

FMI

0.4%

1,5%

2,5%

Banco Mundial

1,7%

1,8%

1,8%

Fuente: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, EIU, INDEC

Última actualización:25/07/2018

Anteriormente, Argentina vivió una década de crecimiento ininterrumpido y muy elevado por periodos (8,6% anual de media entre 2003 y 2007), basado en los altos precios internacionales de sus exportaciones (soja, trigo, maíz). La desaceleración desde 2011 llevó a los gobiernos Kirchner a políticas distorsionadoras, restrictivas del comercio y flujos financieros, especialmente en 2012 y 2013.

La economía argentina acumuló importantes desequilibrios. La monetización del déficit público con la consecuente inflación (superior al 20% en 2014-2015), la pérdida de competitividad internacional, la fuga de capitales, la imposición de controles cambiarios y la aparición de un mercado paralelo desencadenaron una pérdida de reservas (apuntaladas con acuerdos bilaterales con China). El conflicto con los acreedores bonistas de deuda argentina desde 2001, dejó a la economía excluida de los mercados financieros internacionales.

Actualmente, la inflación es –junto con el déficit público que lo origina- el mayor desequilibrio de la economía argentina. En mayo de 2016, año que cerró con un 42% de inflación (frente a un objetivo del 25%) llegó a registrase un máximo del 4.2% mensual. Desde entonces se registraba una tendencia a la baja, con una inflación del 23% en 2017 que, en todo caso, rebasaba el objetivo oficial del 17% para el año. El gobierno revisó en diciembre los objetivos de inflación para 2018 hasta el 15%, iniciando un proceso de especulación contra el peso. La depreciación acumulada de casi el 47% del peso en 2018, tras la volatilidad cambiaria, auguran una inflación superior a la del año pasado (27% según el FMI), rompiendo la tendencia a la baja. La dolarización, las indexaciones, y las revisiones salariales sobre la inflación pasada, conllevan inercias inflacionistas difíciles de combatir. Se espera una inflación de un dígito solo a partir de 2021.

El dólar en Argentina cotizaba oficialmente a 9,4 peso/dólar en octubre de 2015, y tras la liberalización del tipo de cambio en diciembre de 2015, el peso ha ido perdiendo progresivamente valor. Sufrió una importante devaluación a finales de diciembre de 2017 tras el anuncio de nuevos objetivos de inflación y la rebaja prevista de tipos de interés, dejándolo en el entorno de 20 pesos por dólar. Las presiones sobre el peso desde abril y sobre todo en mayo han supuesto una devaluación acumulada del 47%, siendo la cotización actual de 28 pesos por dólar (julio 2018). El FMI estima que el tipo de cambio está en equilibrio en la actualidad (la depreciación nominal compensa la inflación pasada y la apreciación real acumulada).

El déficit público acumulado en los años anteriores explica en gran medida las presiones inflacionistas debido a la monetización del mismo. En este sentido, asegurar la sostenibilidad fiscal en Argentina es clave. El gasto público creció de forma sostenida, 14 puntos del PIB de 2006 a 2017, particularmente en subvenciones (energía y transporte), explicando los elevados déficits primarios registrados (4,7% y 3,8% en 2016 y 2017). El déficit total fue de 6,5% en 2017. El nuevo gobierno asumió un compromiso con la consolidación fiscal, anunciando un plan de reducción del déficit público primario para los próximos 4 años, llegando a reducirlo gradualmente hasta el equilibrio en 2021. El acuerdo con el FMI lleva a acelerarlo: - 2,8% en 2018 a -1,3% en 2019, superávit en 2020.

En 2017 se alcanzó un déficit primario del -3,8%, sobrecumpliendo el objetivo, gracias al éxito de la amnistía fiscal (Afloraron 110.000 M$). Sin estos ingresos, el déficit primario alcanza el -5,9% del PIB. El ritmo de consolidación fiscal era pues insuficiente y dificultaba los objetivos de inflación.

A más largo plazo el sistema fiscal arrastra importantes deficiencias, hay gasto excesivo en salarios, subsidios (en términos comparativos regionales y respecto a la calidad y cantidad de servicios públicos) en detrimento de gastos productivos como infraestructuras. Desde el lado de los ingresos, existen demasiadas figuras impositivas (con escasa recaudación), multiplicación de regímenes especiales y exenciones; altos tipos marginales distorsionadores, y escalas impositivas regresivas por la falta de actualización con la inflación. La reforma tributaria de 2017 aligera algunos de estos problemas.


El sector exterior
La pérdida de competitividad de los últimos años y el deterioro de los mercados de exportación argentinos, redujeron los ingresos externos del país. Por otro lado, la imposibilidad de financiarse en el exterior y las limitadas inversiones externas, redujeron las reservas internacionales desde el máximo de 2011 (52.700M$) hasta los 21.300M$ en 2013, afrontado por el gobierno Kirchner con controles de cambio, medidas proteccionistas, y acuerdos bilaterales de financiación. El FMI estima que las reservas netas Argentinas, a finales de 2015, eran negativas. El nuevo gobierno levantó las restricciones al cambio de divisas. Las primeras emisiones internacionales de deuda tras años de conflicto con los acreedores llevaron las reservas a máximos de 62.11 M$. (23/02/2018). La reciente crisis cambiaria supuso una pérdida importante de las mismas hasta los 48.200 M$. El primer desembolso del FMI, en junio, las eleva en 14,8 M$ hasta los 63.M$ (26/06/2018). El FMI le concedió a Argentina el 20 de junio un préstamo a tres años de 50.000 M$, cuyo primer tramo alcanzó los 15.000 M$. El BM, el BID y la CAF confirmaron un apoyo extraordinario de 5.650 M$ para complementar el crédito Stand-By del FMI.

Argentina presenta un déficit por cuenta corriente crónico, que en último año batió un record: pasó de -15.204M$ en 2016 a -31.324 M$ en 2017. Tradicionalmente, el superávit comercial (por las exportaciones de productos agrarios que representan el 46% del total, de los que 32% es Soja) es superado por los déficits de servicios, rentas y transferencias. No obstante, en 2017 se registró déficit en las tres subpartidas (bienes, servicios y rentas). El saldo comercial argentino venía siendo cada vez menor, llegando a convertirse en déficit desde 2015 (-8.471 M$ en 2017), en gran medida por el déficit bilateral con Brasil cuya economía no acaba de repuntar. Se prevé que siga habiendo déficit comercial en los próximos años, y que 2018 refleje las pérdidas de la agricultura por sequía.

Por el lado de la financiación internacional, las inversiones directas en Argentina han sido muy escasas en los años 2008-2014: 8.900 M$ de media anual muy por debajo de países como Brasil, Méjico, Chile, Colombia y Perú. Las cifras anteriores ocultan, además, las reinversiones, entonces obligatorias, al prohibirse la repatriación de beneficios. El acceso a la financiación internacional estuvo limitada hasta 2016 por el problema de la renegociación con los acreedores dificultando la inversión. El acuerdo con los fondos de inversión (holdouts) reinserta el país en los mercados internacionales, habiéndose colocado deuda por valor de 16.500 M$ en abril de 2017, ampliado en los meses posteriores en emisiones, también en euros. Con todo, los niveles de inversión directa todavía deben aumentar para mejorar el perfil de financiación del país. Lamentablemente, los niveles observados en 2017 siguen siendo bajos (11.857 M$). Consecuentemente, la deuda externa aumenta de forma sostenida y alcanza 232.952 M$ en 2017 (Superior al 35% del PIB desde 25% en 2015). La recalificación de Argentina como país emergente por el MSCI operada en junio de 2018, conllevará un aumento de inversión en cartera. Es esencial que logre traerse IDE limitando el componente de deuda dentro de la financiación del país. Esta fragilidad en la financiación (a corto plazo y en divisa, ha sido expuesta con el episodio de volatilidad de los emergentes en mayo).

Los últimos datos de la posición inversora internacional sitúan a Argentina con una posición acreedora neta respecto del resto del mundo por 22.499 M$ a finales de 2017 dando cuenta de la cantidad de fondos en el exterior que tienen los argentinos.

Dentro de las negociaciones para el pago de la deuda de Argentina con los países del Club de París, se han alcanzado acuerdos con Suiza, Austria, Israel, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Italia, Dinamarca, Reino Unido, Bélgica, EEUU, Canadá, España y Suecia. La mayor parte ya están firmados. En 2014 Argentina realizó su primer pago al club de París desde la crisis de 2001. Ver infra.

En cuanto al mercado de trabajo, los últimos datos para 2018 (I trim.) muestran una tasa de desempleo del 9,1% -1.183.000 desempleados- . La tasa de empleo es baja (42,4% es decir 11,74 M de personas) así como la tasa de actividad (46,7%, 13 Millones de personas) son bajos. No existen datos recientes pero el peso de empleados del sector público es elevado (4 Millones de personas aproximadamente).

Política Económica

La actualidad de la política económica viene dominada por al acuerdo con el FMI, que se detalla en los apartados siguientes.
 

 ACUERDO CON EL FMI STAND-BY ARRANGEMENT (SBA) DE 3 AÑOS POR DE 50.000 M$

Solicitado el 8 de mayo de 2018, concedido el 20 de junio de 2018.

15.000 M$ son inmediatamente disponibles de los que 7500M$ se destinan a respaldo presupuestario; el resto tiene carácter precautorio, supeditado a revisiones trimestrales.

Escenario Económico: Crecimiento del 0,4% en 2018 aceleración a partir del 2019

Compromiso Presupuestario: saldo primario equilibrado para 2020, con ajuste inicial del déficit primario de 2,7% del PIB en 2018 y de 1,3% del PIB en 2019. Se logrará con reducción de subsidios en energía y transporte, reducción de empleados públicos, congelación de contratación y de sueldos nominales en el sector público, recorte de transferencias a empresas reducción de transferencias a las provincias, reducción de los gastos de capital.

Reforzamiento de la red de protección social para proteger a los más vulnerables:  “Asignación Universal por Hijo”; “Asignación por Embarazo”, medidas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en la fuerza laboral.

Afianzar la credibilidad del banco central con  nuevas metas creíbles de inflación (27% en diciembre de 2018, 17% en diciembre de 2019, 13% en diciembre de 2020 y 9% en diciembre de 2021); fin de la financiación por parte del Banco Central; saneamiento del balance del banco central (l reducción del stock de al entorno del 3,5% del PIB); compromiso con  un régimen cambiario flexible).

Aumentar las reservas internacionales y mitigar la vulnerabilidad de Argentina a presiones sobre la cuenta de capital.

Política Monetaria

La rehabilitación de la política monetaria como instrumento de política económica en Argentina es un trabajo en curso. Con la administración anterior, la política monetaria venía condicionada por los objetivos de tipo de cambio –apoyado en controles de capital- y la necesidad de financiar los déficits públicos, como permitía la Carta Orgánica del BCRA que establecía amplios límites de financiación al fisco. La política monetaria no era operativa, con tipos reales negativos. Los bajos niveles de depósitos bancarios, la escasa presencia de inversores institucionales, y un sector financiero poco profundo, con empresas financiadas esencialmente mediante ingresos retenidos, configuraban un escenario dónde la política monetaria convencional no era practicable.

El nuevo gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional: levantamiento del cepo cambiario, la liberalización de los tipos de cambio, y la recuperación, progresiva, de la independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal. En mayo 2016 se anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación, a la vez que en 2017 se llevó a cabo una política monetaria restrictiva activista, elevando las tasas de interés a través de las operaciones cuya tasa de referencia es “el centro del corredor de pases a 7 días”. Se subieron los tipos hasta el 28,75% en diciembre de 2017.

Ese mismo mes, el gobierno relajó las metas de inflación (restringiendo, eso sí, las transferencias del banco al fisco), tras un incumplimiento manifiesto de las metas en 2016 y 2017, permitiendo al banco central una primera rebaja de tipos hasta el 27,25% (Marzo 2018). Este cambio fue visto como una "intrusión política" en la gestión de la política monetaria que venía aguantando casi en solitario el peso de la lucha contra la inflación, vía tipo de cambio, configurando un policy mix inconsistente.

Esta inconsistencia ha sido castigada en los mercados con una abultada depreciación (del 47% en 2018), a pesar de la defensa del mismo a través de sucesivos aumentos de tipo desde el 27,5% que prevalecían desde enero, hasta el 30.25% el viernes 27 de abril, 33,25% el jueves 3 de mayo, y 40% el viernes 4 de mayo. También supuso una pérdida importante de divisas. Finalmente, el mismo viernes, el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció medidas adicionales de recorte de gasto público mostrando que los instrumentos de Política monetaria no son suficientes, para retomar la credibilidad. En junio el Gobernador del Banco central dimitió siendo el ex ministro de finanzas, Luis Caputo, quien le ha reemplazado.

El acuerdo con el FMI requiere aumentar la credibilidad del Banco central con nuevas metas más creíbles de inflación (27% en 2018, 17% en 2019, 13% en 2020 y 9% en 2021); menor financiación del BCRA al fisco; mejora del balance del BCRA reduciendo letras contra el gobierno (Lebacs) por activos a más largo plazo; compromiso con un tipo de cambio flexible.


Política fiscal
En la última década, se vivió un periodo continuado de expansión fiscal. El gobierno Macri ha realizado recortes en subsidios y ha procedido a subidas de las tarifas eléctricas y gas. No obstante, dada la minoría del gobierno, se optó por un "gradualismo" en la consolidación fiscal con objetivos 4,3%y 4,2% de déficit primario central para 2016 y 2017) que se están cumpliendo -e incluso sobrecumplido en 2017 con un 3.8%, favorecido por el éxito del blanqueo de Capitales que ha permitido aflorar 110.000 M$-. Con todo, el lento ajuste del déficit primario supone déficit totales elevados (6,5% en 2017), cuya financiación, es esencialmente externa por la estrechez del mercado financiero local. La estrategia de gradualismo ha supuesto exponer al país, en el camino de transición, a una vulnerabilidad que los inversores han castigado. El resultado ha sido el obligado refuerzo de la consolidación fiscal y la petición de la línea al FMI.

El acuerdo con el FMI requiere una aceleración de la consolidación fiscal: El gobierno federal se compromete al equilibrio primario en 2020, con un ajuste inicial que lleve el déficit primario de 2,7% del PIB en 2018 y de 1,3% del PIB en 2019 (tras un 3,8% del PIB en 2017).

En el lado de los ingresos, el gobierno ha articulado una reforma tributaria desde finales de 2017 y desde el lado del gasto ha logrado aprobar la ley de responsabilidad fiscal que limita el gasto provincial.

Desde un punto de vista estructural, la economía presenta problemas importantes, en particular en el suministro de servicios básicos (transportes, energía) objeto, hasta la fecha, de regulación administrativa y congelación de precios – para atajar la inflación- y subvenciones (5% del PIB en 2013) que limitan los incentivos a la inversión. Esto es particularmente cierto en el caso de la electricidad. Argentina, a pesar de sus enormes recursos energéticos -Vaca Muerta es la segunda mayor cuenca de gas esquisto del mundo- es actualmente importador de energía y ha visto su producción de gas y petróleo reducirse en los últimos años. Las recientes subidas de las tarifas de electricidad vienen a eliminar parte de estas distorsiones.

Las deficiencias institucionales explican también el pobre desempeño en los rankings internacionales. Argentina ocupa el puesto 117 de 189 en el doing business del Banco Mundial (2017 mejorando respecto a 2016) y el 92 de 140 en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial.
El gobierno ha tomado importantes decisiones de política económica en un espacio reducido de tiempo para eliminar las principales distorsiones de la economía (tipo de cambio, precios, ajuste fiscal, política monetaria efectiva) y hacer frente a una pesada herencia de desequilibrios: déficit público, monetización del mismo con la consecuente inflación, pérdida de competitividad, déficit corriente, fuga de capitales y desdoblamiento cambiario que están siendo saludados por los organismos internacionales. No obstante, en este proceso hay retos importantes destacando la elevada inflación (cercana al 25% a finales de 2017) y las presiones al gasto público frente al descontento social.


Los resultados electorales de octubre de 2017 han refrendado la política del Gobierno y permiten avanzar con políticas de gran calado: reforma tributaria, de pensiones, y laboral aunque esta última será especialmente complicada. En efecto, los sindicatos han salidos en protestas masivas, algunas violentas en diciembre, mientras que en febrero de 2018 las masivas manifestaciones sindicales -en el contexto de la negociación salarial- también han mostrado diferencias internas sindicales.


Resulta de particular importancia acelerar el ritmo de consolidación fiscal para aliviar la presión sobre la inflación cuya resolución caía casi exclusivamente sobre la política monetaria con tipos de casi el 40% limitando así la capacidad de crecimiento basada en inversión.


El panorama mundial parece más halagüeño en 2018, tanto por la recuperación mundial como por la de Brasil, el primer destino de exportación, en particular de bienes industriales, para Argentina. De la mano de la recuperación de Brasil, de cristalizarse, las mejoras de gestión macroeconómica, y la mejora de la confianza de los inversores se espera un aumento de la actividad económica sobre bases más sólidas. El principal riesgo sería una relajación de los objetivos de consolidación fiscal.
 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2013  2014 2015 2016  2017 (últ. dato)
PIB*
PIB (millones de USD a precios corrientes) 611.471 563.614 631.621 545.124 622.000**
Tasa de variación real (%) n.dn.d 2.6% -2.2% 2.8%
INFLACIÓN*
IPC A fin del período (%) 10.619 n/a n/a n/a 24.8%
TIPOS DE INTERÉS (TASA CALL)
Fin de período (%) 19,3 21,6 31 24,75 28,75%
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 40.117 40.117 40.117 40.117 40.117
Tasa de actividad (%) 45,6 45,2 44,8 (3 T) 45,3 (IV T) 46.3 (III T)
% Desempleo sobre población activa 6,4 6,9 5,9 (3 T) 7,6 (IV T) 8.3 (IIII T)
SALDO FISCAL PRIMARIO*
% de PIB -0,7 -0,9 -5,2 -4,6 -4,2
DEUDA PÚBLICA*
En millones de dólares 240.297 221.748 222.703 n.d. n.d. 
En % de PIB 42,2 43,6 56 54.2 52.8
EXPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 75.962 68.335 56.787 57.733 58.428
Tasa variación respecto al período anterior (%) -5 -10 -16,89 -1,67 0.9
IMPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 74.441 65.229 59.756 55.609 66.899
Tasa variación respecto al período anterior (%) 9,51 -12,37 -8,39 -6,93 19.7
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 1.521 3.106 -2.969 2.124 -8.471
en % de PIB n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En millones de dólares -12.143 -8.075 -16.806 -15.024 n.d.
en % de PIB* -1,97 -1,48 -2,66 -2,6 n.d
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 167.000 170.400 178.900 196.700 225.100
en % de PIB 27.3 30.2. 28.3 36.1 36.2
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de dólares n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
en % de exportaciones de bienes y servicios n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 30.599 31.443 25.563 38.772 55.055
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en millones de dólares 12.242 5.065 11.759 5.745 6.494
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
fin de período 5,5 8,1 13 15,9 18.3

 Fuentes nacionales: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Banco Central de la República Argentina (BCRA)
*Fuente internacional: International Monetary Fund, World Economic Outlook Database, April 2017
 ** Estimación

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Principales objetivos de política económica

El principal objetivo del actual Gobierno es la 'Pobreza cero' en Argentina. Para ello, ha implementado una serie de políticas económicas, entre las que cabe destacar:

- Eliminación de las restricciones en el mercado cambiario, para atraer nuevas inversiones y estimular la liquidación de exportaciones, especialmente de cereales y oleaginosas, con la consiguiente entrada de divisas al país.

- Eliminación de las principales restricciones a la importación, como son las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, que se han sustituido por el antiguo sistema de Licencias Automáticas y Licencias No Automáticas.

- Retorno a los superávit  gemelos, fiscal y comercial. En materia fiscal, mediante la racionalización del gasto público y la reducción de los subsidios, especialmente en energía y transporte; mientras que en el ámbito comercial, destaca la reducción de las retenciones a la exportación de productos primarios.

- Reducción de la inflación, mediante controles de precios, mayor apertura comercial, contención de la emisión monetaria y mayores tasas de interés, que estimulen el ahorro.

- Incentivo a la inversión privada, especialmente en materia de infraestructuras, transporte y energía, con especial hincapié en las renovables.

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Previsiones macroeconómicas

El Presupuesto 2018 prevé un crecimiento del 3,5%, centrado en una expansión del consumo privado (+3.3%), de la inversión (+12%), las exportaciones (+5.6%). por su parte se prevé un modesto aumento del consumo público (1.3%), y mayor de las importaciones (6.8%). 

Las previsiones de otros organismos son las siguientes: 

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo 2017 2018 2019
Gobierno 3.0% 3,5% 3,5%
FMI 2,8% 2,5% 2,8%
Banco Mundial 2.7% 3.2% 3,2%
Fuente: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, EIU, INDEC
Última actualización: 03/07/2017

Las previsiones sobre la evolución del tipo de cambio peso-dólar expuestos en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, los pronósticos del nivel de tipo de cambio nominal ($/US$) promedio mensual esperado para los próximos seis meses se ubican entre $/US$ 18,2 y $/US$ 19,1. A fines de 2018, los analistas proyectan que el tipo de cambio nominal alcanzaría $/US$ 20,4 promedio mensual (15,0% i.a.). En tanto, la primera proyección para diciembre de 2019 se ubicó en $/US$ 22,6 (11,1% i.a.). 

Los objetivos de inflación se han relajado en diciembre de 2017 hasta el 15% para 2018, 10% para 2019, y 5% para 2020. 

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Política fiscal y presupuestaria

Política Fiscal

Tras años de fuerte crecimiento, impulsado por el curso de las materias primas, y el sostenimiento de superávits comercial y fiscal primario, los últimos años se han caracterizado por el deterioro del superávit fiscal y comercial hasta convertirlos en déficit a los dos.

En cuanto al saldo fiscal, se ha vivido un periodo de expansión fiscal en los últimos años que se refleja en un deterioro de las cuentas públicas. Así, en 2015 y debido a las elecciones presidenciales, se estimó un déficit superior al 5,2% frente al 2,4% de 2014.

Aunque el gobierno de Mauricio Macri asumió el poder en diciembre de 2015, el primer presupuesto que verdaderamente ha podido confeccionar es el de 2017. En 2016 heredó el aprobado por el gobierno anterior, si bien usó la potestad de hacer cambios entre partidas atendiendo a la “ley de superpoderes”.

De esta manera, se concreta la forma en la que el gobierno afronta la evolución del déficit público que alcanzó el 5,2% del PIB en 2015, y como prosigue con la restricción del gasto iniciado en 2016, cuando el déficit alcanzó el 4,6 % del PIB. En este marco el debate se centró en si hacer una reducción gradual, con menor coste electoral de cara a las elecciones legislativas de 2017, o hacerlo en modo de “shock”, asumiendo costo político a corto plazo.

El “gradualismo” se impuso en primera instancia, bajo la gestión del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, rebajando la proyección de presupuesto del 3,3% al 4,2 %, para luego seguir su reducción (3,2 % en 2018 y del 2,2 % en 2019). No obstante, en diciembre, se reasignó la cartera a Nicolás Dujovne al frente del ministerio de Hacienda y este viene declarando su intención de rebajar el déficit fiscal por debajo de esa cifra. Sus primeras medidas fueron la eliminación de la devolución del 5 % del Impuesto al Valor Agregado (21 %) a las compras que se realizaran con tarjetas de débito y la reducción de la contratación púbica.

La mejora de las cuentas públicas, reduciéndose el déficit al 4,6%, se logró gracias al proceso de sinceramiento fiscal” por el que afloraron casi USD 115.000 millones que no estaban regularizados que tendrán impacto en los ingresos de 2017.

Adicionalmente, el Ministro ha manifestado su intención de actuar en tres ejes como son la reforma tributaria, la optimización de gastos y la reducción de costos laborales (cuña fiscal).

Respecto a la financiación del déficit público la principal diferencia respecto al gobierno anterior es la ausencia de monetización de este déficit y el uso de emisión de deuda pública por más de cincuenta mil millones de dólares en 2016 (exorbitante 9 % del PIB).

El desglose de los ingresos esperados es el siguiente:

Concepto 2016 (M pesos) 2018 (M pesos) Variación
Ganancias 543.132,1 642.261,3 18%
Bienes Personales 19.141,9 13.802,0 22%
IVA Neto de Reintegros 729.366,3 871.642,10 20%
Impuestos  Internos 67.347,3 77.463,5 15%
Ganancia Mínima Presunta 2.567,9 2.178,0 -15%
Derechos de Importación 80.510,3 80.640,7 0%
Derechos De Exportación 104.380,3 86.990,6 -17%
Tasa Estadística 1.520,9 1.528,3 0%
Combustibles NAFTAS 40.699,8 50.568,0 24%
Combustibles Gasoil 16.460,3 22.243,0 35%
Combustibles Otros 37.537,1 39.917,6 6%
Monotributo Impositivo 8.570,8 12.055,0 41%
Créditos y Débitos Bancarios 164.933,2 201.737,9 22%
Otros Impuestos 25.050,6 49.468,2 97%
Subtotal Tributarios 1.833.372,6 2.152.492,2 17%
Contribuciones a la SS 698.814,3 890.638,9 27%
Total 2.532.186,9 3.043.155,1 20%

Fuente: Presupuesto 2018

Como se puede ver, la recaudación tributario total del Sector Público Nacional alcanzará en el año 2018 los 3.043.135,1 millones de pesos, un 27% superior a la de 2017. En términos del PIB llegará a 24,6%, disminuyendo respecto del año anterior 0,2p.p debido al proceso continuo de reducción de la presión tributaria y a la devolución gradual a la provincias del 15% de la precoparticipación que recibía la ANSES

Los impuestos que más aportarán serán el impuesto al Valor Agregado (IVA),  el impuesto a las Ganancias y en tercer lugar el impuesto a los Créditos y Débitos.

La composición de los Gastos del Sector Público no financiero del 2018, comparado con el de 2017, es el siguiente

Concepto En millones de $ En % del PIB
2017 2018 VAR. % 2017 2018 DIF
INGRESOS TOTALES 1.954.561 2.325.839 19% 19 18,8 -0,2
GASTOS PRIMERIOS 2.364.024 2.721.453 15% 23 22 -1
Gastos corrientes primarios 2.170.559 2.486.299 15% 21 20,1 -0,9
Prestaciones sociales 1.279.492 1.561.817 22% 12,4 12,6 0,2
Subsidios económicos 234.221 203.351 -13% 2,2 1,7 -0,5
   Energía 136.801 107.921 -21% 1,3 0,9 -0,4
   Transporte 95.515 93.871 -2% 0,9 0,8 -0,1
   Otras funciones 1.905 1.559 -18% 0 0 0
Gastos de funcionamiento 445.796 498.432 12% 4,3 4 -0,3
   Salarios 332.657 386.005 16% 3,2 3,1 -0,1
   Otros gastos de funcionamiento 113.139 112.427 -1% 1,1 0,9 -0,2
Transferencias a provincias 68.882 75.734 10% 0,7 0,6 -0,1
Otros gastos 142.168 146.965 3% 1,4 1,2 -0,2
Gastos de capital 193.465 235.154 22% 2 1,9 -0,1
Energía 17.537 17.865 2% 0,2 0,1 -0,1
Transporte 54.785 57.735 5% 0,5 0,5 0
Educación 12.073 24.293 101% 0,1 0,2 0,1
Vivienda 27.596 33.773 22% 0,3 0,3 0
Agua y alcantarillado 17.962 27.445 53% 0,2 0,2 0
Otros 36.464 48.425 33% 0,4 0,4 0
Fondo Federal Solidario 27.048 25.618 -5% 0,3 0,2 -0,1
RESULTADO PRIMARIO -409.463 -395.614 -3% -4 -3,2 0,8
Intereses (1) 224.306 286.191 28% 2,2 2,3 0,1
RESULTADO FINANCIERO -633.769 -681.805 8% -6,2 -5,5 0,7

 Fuente: Presupuesto 2018

  El gasto primario asciende a $2.721.450 millones siendo 15,1% superior al cierre de 2017. El gasto primario supondrá el 22% del PIB siendo 1p.p inferior a la proyección de 2017 y acumulando una disminución de 2,4p.p respecto a 2015.

 El componente del gasto primario que más va a crecer en 2018 son las Prestaciones Sociales. Se destinarán $1.561.817 millones, siendo 22,1% superior a lo erogado en 2017 y representarán el 57,4% del gasto primario. En términos reales esta partida tendrá un crecimiento de 5,5% en 2018 que se adicionará al 7,7% que tendrá este año, así en el bienio 2017-2018 acumulará un aumento de 13,5% por encima de la inflación.  

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Política monetaria

Política Monetaria

El nuevo gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional. Así, con el levantamiento del cepo cambiario y la recuperación de independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal abandonando la monetización del déficit público, la inflación es el objetivo central de la política monetaria. Por su parte los objetivos de tipo de cambio solo son secundarios, en un régimen de flotación controlado con intervenciones episódicas.

En mayo 2016 el Banco central anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación. En los primeros meses de gobierno, se elevaron las tasas de interés y absorbió liquidez llevando a cabo una política monetaria restrictiva, a través de las licitaciones de Letras del Banco Central (LEBAC) a 35 días que han dado paso como tasa de referencia desde 2017, a la tasa del centro del corredor de pases a 7 días, para proveer y retirar liquidez sin límite preestablecido.

Tras sucesivos aumentos la tasa subió hasta el 38% en mayo de 2016 para ir recortándola conforme se han visto signos de moderación de la inflación, quedando fijada en la actualidad (28/06/2016) en el 26.25%, cifra que viene manteniéndose constante en un clara señal antiinflacionaria.

En el nuevo marco de política monetaria, la institución comienza a publicar de forma trimestral su Informe de Política Monetaria.

Las reservas internacionales declaradas hasta 26/06/2017 son de 45.687 millones de dólares. Aunque estas se encuentran en un nivel récord para el país, siguen siendo relativamente bajas en comparación con otros países de la región.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El nuevo gobierno de Mauricio Macri ha llevado a cabo una intensa agenda de reformas que liberan los intercambios comerciales (reforma del sistema de licencias de importación ) y financieros (levantamiento de los controles de cambio) en un espacio de tiempo muy reducido. Otro eje esencial de su programa de gobierno es la reducción progresiva de los subsidios que venían distorsionando la demanda (exceso de demanda por precios subsidiados) y la oferta (falta de inversiones por falta de rentabilidad), con sendas subidas de tarifas de electricidad (en enero de 2016) y gas (abril de 2016). Asimismo, el gobierno está lanzando un importante programa de inversiones, tanto en transporte (prevé 12.500 M$ de inversiones, en particular 2.800 km de nuevas autopistas) como en energía (20.000MW de potencia adicional, de los cuales 10.000 MW en renovables), contando en su practica totalidad con inversiones privadas bajo la modalidad de concesiones. Para ello será esencial dar la seguridad jurídica necesaria para animar a estos inversores desde el exterior.

El arreglo de la disputa con los tenedores de bonos litigantes tras la suspensión de pagos de 2002, y la posterior emisión de bonos para su reembolso en abril de 2016, con una mayor demanda y menores tipos de interés de lo esperado, han sellado la reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales que le estaban cerrados. Se ha logrado colocar 16.500 Millones de dólares a una tasa promedio del 7,2% anual en la primera emisión de 2016 a la que han ido siguiendo otras y de las provincias, liberando a la economía argentina de uno de las principales restricciones a su crecimiento y será esencial para financiar las importantes necesidades de inversión que tiene el país.

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