Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

La composición del PIB argentino se ha mantenido estable durante los últimos años. Destaca la importancia del sector servicios, base principal de la economía del país y la relevancia del sector agropecuario en comparación con la economía de otros países. Asimismo, se aprecia una pérdida de importancia relativa del sector secundario, si bien se estima que se recupere en 2018.

Los últimos datos recogidos por INDEC acerca del cuarto trimestre de 2018 y el primero de 2019 muestran una contracción del PIB del 1,2% y del 2% respectivamente. Estos porcentajes representan en todos los casos variaciones del PIB respecto del trimestre inmediatamente anterior. Por otro lado, la estimación provisional del PIB del primer trimestre de 2019, en relación al mismo periodo del año anterior, muestra una caída del 5,8%.

En la siguiente tabla se muestra la aportación de cada uno de los sectores al PIB argentino:

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2015 2016 2017* 2018*
AGROPECUARIO 6,13 7,426,50 7,21
AGRICULTURA, GANADERÍA Y SILVICULTURA 5,85 7,10 6,19 6,77
PESCA 0,28 0,32 0,31 0,44
INDUSTRIAL 27,52 26,11 25,93 27,17
MINERÍA 3,79 3,81 3,50 4,52
MANUFACTURAS 16,68 15,97 15,24 15,01
CONSTRUCCIÓN 5,44 4,54 5,14 4,80
ELECTRICIDAD Y AGUA 1,43 1,79 2,05 2,84
SERVICIOS 66,35 66,47 67,57 65,63
COMERCIO 16,13 15,90 15,74 15,31
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 6,38 6,34 6,68 6,88
FINANZAS 3,95 4,63 4,67 4,92
INMOBILIARIO 11,17 11,02 11,73 11,87
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA 9,32 9,32 9,15 8,28
OTROS SERVICIOS 19,40 19,26 19,60 18,37
TOTAL 100 100 100 100

Fuente: INDEC 2019

* Los resultados para 2017 y 2018 son provisionales    

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Argentina es un país rico en recursos naturales y en capital humano. Cuenta con un potente sector agrario exportador y una base industrial amplia, aunque no competitiva, amparada por el proteccionismo. Ha experimentado recurrentes crisis económicas en el siglo XX de la mano de gestiones macroeconómicas deficientes.

Argentina vive una recesión desde mayo de 2018, resultado de la crisis financiera, la huida de capitales y el desplome del peso. Ello ha supuesto una contracción superior al -2% en 2018 que se prolongará en 2019 y principios de 2020, a raíz del nuevo episodio de inestabilidad de agosto. Hasta mayo de 2018, Argentina ofrecía un crecimiento del 3%, generalizado en todos los sectores. 

En 2018, la peor sequía en 50 años redujo la producción agrícola en un 30%, contrayendo la actividad y limitando la principal fuente de divisas. El empeoramiento de las condiciones financieras internacionales, fruto de la subida de tipos en EEUU, junto con la subida de precios del petróleo, castigó a las economías con peores fundamentos macroeconómicos. Argentina, pese a la consolidación fiscal gradual iniciada, presentaba en ese momento déficits gemelos, fiscal y corriente, lo que desató la pérdida de confianza en el peso, pérdidas de reservas y, finalmente el acuerdo con el FMI.  Las últimas cifras reflejan una contracción del PIB en el primer trimestre de 2019 de -5,8% interanual, lo que refleja una menor caída respecto al trimestre anterior. Aunque algunos indicios adelantados parecían indicar una leve mejoría desde el segundo trimestre y hacían esperar un crecimiento positivo en el segundo semestre del año para el que, el nuevo colapso financiero de agosto, tras el sorpresivo resultado de las elecciones primarias retrasarán el inicio de la estabilidad financiera y  recuperación, al menos tras la toma de posesión del Presidente el 10 de diciembre. la prima de riesgo ha alcanzado máximos de 10 años (1900 pb) y el peso ha vuelta de depreciarse 30% el día posterior a las elecciones primarias.

El cambio brusco de perspectivas económicas también ha llevado a cambios inesperados de política económica, contrarios a los preconizados hasta la fecha: desde septiembre se aplican, de manera provisional, controles a los movimientos de capital y cambios a la vez que se han adoptado medidas sociales de urgencia.

En conjunto se esperaba una recesión para 2019  (-1,7%). 
  

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo 2019 2020
Mercado* -1,50% 2,00%
FMI -1,20% 2,20%
PREVISIONES DE INFLACIÓN
Organismo 2019 2020
Mercado* 40,40% 28,10%
FMI 30,50% 21,20%
Fuente: Fondo Monetario Internacional,BCRA (*relevamiento de expectativas de mercado del BCRA)
Última actualización:28/09/2019 * previsiones a Julio 2019

 

Anteriormente, Argentina vivió una década de crecimiento ininterrumpido y muy elevado (8,6% anual de media entre 2003 y 2007), basado en los altos precios internacionales de sus exportaciones (soja, trigo, maíz). La desaceleración desde 2011 llevó a los gobiernos Kirchner a políticas distorsionadoras, restrictivas del comercio y flujos financieros, especialmente en 2012 y 2013. En ese periodo la economía argentina acumuló importantes desequilibrios. La monetización del déficit público con la consecuente inflación (superior al 20% en 2014-2015), la pérdida de competitividad internacional, la fuga de capitales, la imposición de controles cambiarios y la aparición de un mercado paralelo desencadenaron una pérdida de reservas (apuntaladas con acuerdos bilaterales con China). El conflicto con los acreedores bonistas de deuda argentina desde 2001, dejó a la economía excluida de los mercados financieros internacionales.

La inflación es el mayor y más persistente desequilibrio de la economía argentina. Tras alcanzar un 42% en mayo de 2016, se registraba una tendencia a la baja hasta un 23% en 2017 superior al objetivo oficial del 17% para el año. En un gesto insólito, el gobierno, violando la independencia del Banco Central, revisó en diciembre los objetivos de inflación para 2018 hasta el 15% para acomodar una bajada de tipos, desatando las dudas respecto al compromiso antiinflacionario del gobierno, lo que junto con un tipo de cambio apreciado, desató la especulación contra el peso y, finalmente la crisis cambiaria en Mayo. La depreciación acumulada de casi el 100% del peso en 2018, ha resultado en una inflación del 47% en 2018. El último dato, julio de 2019, refleja una inflación interanual del 54,4% es decir una ralentización de la economía. No obstante la nueva caída del peso de agosto supondrá un fuerte impacto en la inflación donde la dolarización, las indexaciones, y las revisiones salariales sobre la inflación pasada, conllevan inercias difíciles de combatir.

El dólar en Argentina cotizaba oficialmente a 9,4 peso/dólar en octubre de 2015. Tras la liberalización del tipo de cambio en diciembre de 2015, el peso fue perdiendo progresivamente valor. Sufrió una importante devaluación a finales de diciembre de 2017 tras el anuncio de nuevos objetivos de inflación y la rebaja prevista de tipos de interés, dejándolo en el entorno de 20 pesos por dólar. Las presiones sobre el peso desde abril y sobre todo los episodios de "pánico" vividas en mayo y agosto supusieron una devaluación acumulada del 100%, siendo la cotización actual cercana a los 45 pesos por dólar (junio 2019). El FMI estima que el tipo de cambio está en equilibrio, incluso ligeramente depreciado en la actualidad (la depreciación nominal compensa la inflación pasada y la apreciación real acumulada). El colapso financiero del "lunes negro" (11 de agosto, día después de las elecciones primarias), supuso una brutal depreciación del peso en 30% en una solo sesión, dejándolo en 58 pesos por dólar (28/08/2019)

El déficit público acumulado durante años explica en gran medida las presiones inflacionistas debido a la monetización del mismo. En este sentido, asegurar la sostenibilidad fiscal en Argentina es clave. El gasto público creció de forma sostenida, 14 puntos del PIB de 2006 a 2017, particularmente en subvenciones (energía y transporte), explicando los elevados déficits primarios registrados (4,7% y 3,8% en 2016 y 2017). El déficit total fue de 6,5% en 2017. El nuevo gobierno asumió un compromiso con la consolidación fiscal, anunciando un plan de reducción del déficit público primario para los próximos 4 años, llegando a reducirlo gradualmente hasta el equilibrio en 2021. La falta de celeridad del ajuste fue castigado por los mercados.  El acuerdo con el FMI, máxime después de su refuerzo en octubre, lleva a acelerarlo alcanzando el equilibrio primario en 2019 lo que hasta la fecha, se está cumpliendo en base a las metas trimestrales. 

A más largo plazo, el sistema fiscal arrastra importantes deficiencias, hay gasto excesivo en salarios, subsidios (en términos comparativos regionales, y respecto a la calidad y cantidad de servicios públicos) en detrimento de gastos productivos como infraestructuras. Desde el lado de los ingresos, existen demasiadas figuras impositivas (con escasa recaudación), multiplicación de regímenes especiales y exenciones; altos tipos marginales distorsionadores, y escalas impositivas regresivas por la falta de actualización con la inflación. La reforma tributaria de 2017 aligera algunos de estos problemas.


El sector exterior 

En los últimos años, la pérdida de competitividad, el deterioro de los mercados de exportación argentinos, las limitadas inversiones extranjeras, y la imposibilidad de financiarse en el exterior (Conflicto de los holdouts), redujeron los ingresos externos del país y las reservas internacionales desde el máximo de 2011 (52.700M$) hasta los 21.300M$ en 2013. El gobierno Kirchner impuso controles de cambio, medidas proteccionistas, y buscó acuerdos bilaterales de financiación. El FMI estima que las reservas netas Argentinas, a finales de 2015, eran negativas. El nuevo gobierno levantó las restricciones al cambio de divisas y realizó las primeras emisiones internacionales de deuda tras años  que llevaron las reservas a máximos de 62.110 M$. (23/02/2018). La crisis cambiaria de 2018 y la defensa ineficaz del peso por parte del Banco Central, supuso una pérdida importante de las mismas. El primer desembolso del FMI fue casi inmediatamente consumido por intervenciones cambiarias, lo que llevó a la institución a exigir un tipo de cambio flexible y la dimisión del entonces gobernador del Banco Central. Actualmente, las reservas ascienden a 58.267 M$ (23/08/2019). 

Argentina presenta un déficit por cuenta corriente crónico, que en 2017 batió un récord de -31.324M$ frente a -15.204M$ en 2016. Tradicionalmente, el superávit comercial (por las exportaciones de productos agrarios que representan el 46% del total, de los que 32% es soja) es superado por los déficits de servicios, rentas y transferencias. No obstante, en 2017 se registró déficit en las tres subpartidas (bienes, servicios y rentas). El saldo comercial argentino venía siendo cada vez menor, llegando a convertirse en déficit desde 2015 (-8.471 M$ en 2017), en gran medida por el déficit bilateral con Brasil cuya economía no acaba de repuntar. A pesar de la intensa depreciación de 2018, la caída de exportaciones agrícolas, por sequía, supusieron un déficit para el conjunto del año. Con la recuperación de las exportaciones y, sobre todo, la fuerte caída de importaciones se registró un superávit comercial en los primeros meses de 2019 (951 M$ en Juliol), mientras persistirá el déficit por cuenta corriente en los próximos años (-3.848 M$ en el primer trimestre 2019).

Por el lado de la financiación internacional, las inversiones directas en Argentina han sido muy escasas en los últimos años 2008-2014: 8.900 M$ de media anual muy por debajo de países como Brasil, Méjico, Chile, Colombia y Perú. Las cifras anteriores ocultan, además, las reinversiones, entonces obligatorias, al prohibirse la repatriación de beneficios. El acceso a la financiación internacional estuvo limitada hasta 2016 por el problema de la renegociación con los acreedores dificultando la inversión. El acuerdo con los fondos de inversión (holdouts) reinserta el país en los mercados internacionales, habiéndose colocado deuda por valor de 16.500 M$ en abril de 2017. Con todo, los niveles de inversión directa todavía deben aumentar para mejorar el perfil de financiación del país. Lamentablemente, los niveles observados en 2017 siguen siendo bajos (11.857 M$) y el actual nivel de incertidumbre no incentivan las inversiones directas. Consecuentemente, la deuda externa aumenta de forma sostenida y alcanza a diciembre de 2018 275.828 M$.El acuerdo Stand By del FMI renegociado supone un préstamo de 57.100 M$, de los que 28.400 se desembolsan en 2018 y 22.800 en 2019, cubriendo las necesidades financieras, incluso en condiciones de tensión.   El BM, el BID y la CAF confirmaron un apoyo extraordinario de 5.650 M$ para complementar el crédito Stand-By del FMI.

Los últimos datos de la posición inversora internacional sitúan a Argentina con una posición acreedora neta respecto del resto del mundo por 63.528 M$ a 31 de Marzo de 2019, dando cuenta de la cantidad de fondos en el exterior que tienen los argentinos, incluyendo la fuga de capitales experimentada este año.

Dentro de las negociaciones para el pago de la deuda de Argentina con los países del Club de París, se han alcanzado acuerdos con Suiza, Austria, Israel, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Italia, Dinamarca, Reino Unido, Bélgica, EEUU, Canadá, España y Suecia. La mayor parte ya están firmados. En 2014 Argentina realizó su primer pago al club de París desde la crisis de 2001. Ver infra.

En cuanto al mercado de trabajo, los últimos datos para 2019 (I trim.) muestran una tasa de desempleo del 10,1%, tasas de empleo baja (42.3% es decir 11,9 M de personas)y actividad (47%, 13.2 Millones de personas) bajas. No existen datos recientes pero el peso de empleados del sector público es elevado (4 Millones de personas aproximadamente).

Política Económica

La actualidad de la política económica viene dominada por al acuerdo con el FMI, que se detalla en los apartados siguientes. La primera revisión de octubre 2018, supuso un refuerzo de las medidas.
 

ACUERDO CON EL FMI STAND-BY ARRANGEMENT (SBA) DE 3 AÑOS POR DE 56.300 M$ (Octubre)

Concedido  en junio de 2018, ampliado en octubre en 7.100M$ adicionales, sumando 56.300 M$ disponibles libremente para apoyo presupuestario.

Se adelantan desembolsos para 2018-19: 18.400 M$ en 2018 (15.000 desembolsados en Junio y 13.400 M$ hasta finales de año), 22.800 M$ en 2019,  5.900 M$ para 2020-21.

Escenario Económico: recesión de -2,8% en 2018  y -1,7% en 2019.

Compromiso Presupuestario: saldo primario equilibrado para 2019, con ajuste inicial del déficit primario de 2,5% del PIB en 2018, alcanzando superávit primario en 2020. Se logrará con nuevos ingresos por aranceles a la exportación,  reducción de subsidios en energía y transporte, reducción de empleados públicos, congelación de contratación y sueldos nominales en el sector público, recorte de transferencias a empresas reducción de transferencias a las provincias, reducción de los gastos de capital.

Reforzamiento de la red de protección social para proteger a los más vulnerables:  “Asignación Universal por Hijo”; “Asignación por Embarazo”, medidas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en la fuerza laboral.

Afianzar la credibilidad del banco central: regla monetaria simple y estricta que congela la base monetaria (M2), en promedio, hasta junio 2019. Nuevas metas creíbles de inflación (de 43% en diciembre de 2018, a 20,2% en diciembre de 2019, 13% en diciembre de 2020 y 9% en diciembre de 2021); fin de la financiación por parte del Banco Central; saneamiento del balance del banco central (l reducción del stock de letras del tesoro al entorno del 3,5% del PIB);

Régimen cambiario flexible: zona de intervención en caso de que salga del techo (44 pesos por dólar) y suelo (34 pesos) con subastas de hasta 150 M$ diarias (modificado posteriormente ver infra).

Aumentar las reservas internacionales y mitigar la vulnerabilidad de Argentina a presiones sobre la cuenta de capital.

Política Monetaria

La rehabilitación de la política monetaria como instrumento de política económica en Argentina es un trabajo en curso. Con la administración anterior, la política monetaria venía condicionada por la necesidad de financiar los déficits públicos y objetivos de tipo de cambio apoyado en controles de capital. Los bajos niveles de depósitos bancarios, la escasa presencia de inversores institucionales, y un sector financiero poco profundo, con empresas financiadas esencialmente mediante ingresos retenidos, junto con tipos reales negativos, impedían una política monetaria operativa.  El nuevo gobierno trató de rehabilitar la política monetaria convencional, liberalizando los tipos de cambio (Levantando el "cepo cambiario"), y recuperando progresivamente la independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal. En mayo 2016 se anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación, llevando en 2017 una política monetaria restrictiva subiendo los tipos hasta el 28,75% en diciembre de 2017. La política monetaria venía así aguantando, casi en solitario, el peso de la lucha contra la inflación, vía tipo de cambio, configurando un policy mix inconsistente. Finalmente, ese mismo mes, el gobierno en un acto de "intrusión política" relajó las metas de inflación tras el incumplimiento manifiesto de las metas en 2016 y 2017.  Esta inconsistencia fue castigada en los mercados con una abultada depreciación (del 47%  hasta junio 2018), a pesar de la defensa del mismo a través de sucesivos aumentos de tipo hasta 40% el viernes 4 de mayo. También supuso una pérdida importante de divisas. Finalmente, el mismo viernes, el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció medidas adicionales de recorte de gasto público mostrando que los instrumentos de Política monetaria no son suficientes, para retomar la credibilidad. En junio de 2018, el Gobernador del Banco central dimitió siendo remplazado  por el ex ministro de finanzas, Luis Caputo, quien a su vez dimitió en Septiembre tras una política activista de intervención en los mercados de cambios, contrarios a las exigencias del FMI, dando paso al actual responsable Guido Sandleris. 

El acuerdo con el FMI requiere aumentar la credibilidad del Banco central con nuevas metas más creíbles de inflación (43% en 2018, 23% en 2019, 13% en 2020 y 9% en 2021); menor financiación del BCRA al fisco; mejora del balance del BCRA reduciendo letras contra el gobierno (Lebacs) por activos a más largo plazo; compromiso con un tipo de cambio flexible. Se han ido posteriormente endureciendo las reglas hasta un crecimiento nulo de la base monetaria hasta noviembre del 2019. Esto lleva a operar al BCRA en el mercado con subastas de letras de liquidez (Leliqs) para controlar esa cantidad siendo el tipo de interés endógeno y actualmente superior al 70% a raíz de las fuerte inestabilidad en los mercados.

En abril, con el acuerdo del FMI, el BCRA ha anunciado que amplía su capacidad de intervención en el mercado de cambios, pudiendo hacerlo dentro de la zona de no intervención y con mayores cantidades fuera de ella (hasta 250M $ diarios). Con el nuevo episodio de inestabilidad (agosto de 2019) está, de hecho, interviniendo en los mercados.


Política fiscal


En la última década, se vivió un periodo continuado de expansión fiscal. El gobierno Macri ha realizado recortes en subsidios y ha procedido a subidas de las tarifas eléctricas y gas. No obstante, dada la minoría del gobierno, se optó por un "gradualismo" en la consolidación fiscal con objetivos 4,3%y 4,2% de déficit primario central para 2016 y 2017) que se cumplieron -e incluso sobrecumplieron en 2017 con un 3.8%, favorecido por el éxito del blanqueo de Capitales que ha permitido aflorar 110.000 M$-. Con todo, el lento ajuste del déficit primario suponía déficits totales elevados (6,5% en 2017; 5,1% en 2018), cuya financiación, es esencialmente externa por la estrechez del mercado financiero local. La estrategia de gradualismo ha supuesto exponer al país, en el camino de transición, a una vulnerabilidad que los inversores han castigado duramente. El resultado ha sido el obligado refuerzo de la consolidación fiscal y la petición de la línea al FMI.

El acuerdo con el FMI, tras su renegociación en octubre, requiere una aceleración de la consolidación fiscal: El gobierno federal se compromete al equilibrio primario en 2019 (desde un déficit primario de 2,7% en 2018) . El empeoramiento de la crisis en verano de 2018 llevaron a varias medidas de ajuste fiscal (recortes de transferencias a provincias, aplazamiento de la bajada de impuestos a la exportación) y el aumento de algunos impuestos. La presión tributaria alcanza así el 33,4% del PIB reflejo de una mayor eficacia en la recaudación siendo casi constante los tipos de gravamen.  En el lado de los ingresos, el gobierno articuló una reforma tributaria a finales de 2017 y desde el lado del gasto logró aprobar la ley de responsabilidad fiscal que limita el gasto provincial.

Se ha cumplido el objetivo de superávit primario en el primer trimestre de 2019, según lo acordado con el FMI, si bien la evolución de la recaudación es incierta a raíz de la coyuntura y depende de algunas figuras inestables (Caso de las tasas a la exportación).  El resultado electoral de agosto de 2019 tuvo como consecuencia el anuncio de medidas de apoyo social(rebajas y devolución de impuestos, congelamiento de las tarifas de combustibles por 90 dias y subida de las ayudas sociales) con un impacto fiscal todavía incierto.

Desde un punto de vista estructural, la economía presenta problemas importantes, en particular en el suministro de servicios básicos (transportes, energía) objeto, hasta la fecha, de regulación administrativa y congelación de precios – para atajar la inflación- y subvenciones (5% del PIB en 2013) que limitan los incentivos a la inversión. Esto es particularmente cierto en el caso de la electricidad. Argentina, a pesar de sus enormes recursos energéticos -Vaca Muerta es la segunda mayor cuenca de gas esquisto del mundo- es actualmente importador de energía y ha visto su producción de gas y petróleo reducirse en los últimos años. Las recientes subidas de las tarifas de electricidad vienen a eliminar parte de estas distorsiones.

Las deficiencias institucionales explican también el pobre desempeño en los rankings internacionales. Argentina ocupa el puesto 119 de 190 en el doing business del Banco Mundial (2019)  y el 81 de 140 en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial (2018).

La actual situación política impide la articulación de medidas estructurales que requieren de un consenso político amplio, hoy en día imposible en Argentina dado la fragmentación política y el alto peso de los sindicatos y su oposición a reformas de calado y fuertes reivindicaciones salariales (El gobierno Macro se ha enfrentado ya a 5 huelgas generales).


Resulta de particular importancia acelerar el ritmo de consolidación fiscal para aliviar la presión sobre la inflación cuya resolución caía casi exclusivamente sobre la política monetaria con tipos del 70% limitando así la capacidad de crecimiento basada en inversión.


La inestabilidad geopolítica mundial y regional (Brasil) complica el panorama al que se enfrenta el país. 
 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2014  2015 2016 2017 2018  2019 (últ. dato)
PIB*
PIB (millones de USD a precios corrientes) 563.614 631.621 554.107 637.557 446.731 432.241**
Tasa de variación real (%) n.d 2,6% -1,8% 2,9% -2,5% n.d.
INFLACIÓN*
IPC A fin del período (%) 23,9 26,9 40,3 24,8 47,6 57,3**
TIPOS DE INTERÉS (TASA CALL)
Fin de período (%) 21,6 32,2 23,9 28,75 59,25 62,69 (jun.)**
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 42.669 43.131 43.590 44.044 44.494 44.938**
Tasa de actividad (%) 45,2 44,8 45,3 46,3 46,4 47,0**
% Desempleo sobre población activa 6,95,9 7,6 8,3 9,6 10,1**
SALDO FISCAL PRIMARIO*
% de PIB -0,9 -3,8 -4,2 -3,8 -2,4 0,1**
DEUDA PÚBLICA*
En millones de dólares 239.326 240.665 275.446 320.935 332.192 324.898**
En % de PIB 43,5 52,6 53,1 56,6 86,0 88,5**
EXPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 68.404 56.783 57.879 58.428 61.621 19.421 (abr.)**
Tasa variación respecto al período anterior (%) -9,95 -16,99 1,93 0,95 5,46 n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 65.736 60.203 55.911 66.899 65.441 16.344 (abr)**
Tasa variación respecto al período anterior (%) -11,69 -8,42 -7,13 19,65 -2,18 n.d.
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 2.668 -3.420 1.968 -8,471 -3.820 3.077**
en % de PIB 0,47 -0,54 0,36 -1,33 -0,86 0,71**
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En millones de dólares -9.179 -17.622 -15.105 -31.598 -27.479 -3.849**
en % de PIB* -1,63 -2,79 -2,73 -4,96 -6,15 -0,89**
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 158.742 167.412 181.170 232.952 277.932 275.828**
en % de PIB 28,17 26,51 32,70 36,54 62,21 63,81**
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de dólares n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
en % de exportaciones de bienes y servicios n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 31.337 25.563 39.308 55.055 65.806 64.148 (jul.)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en millones de dólares 6.61211.655 3.260 11.517 12.162 n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
fin de período 8,55 13,00 15,85 18,77 37,8142,09 (jun.)

 Fuentes: International Monetary Fund, World Economic Outlook Database, Julio 2019
 ** Estimación

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

La política económica actual viene dominada por el objetivo de estabilización económica tras las turbulencias financieras vividas desde mayo y que han llevado a solicitar un programa del FMI. Ello ha llevado a profundas modificaciones de las políticas fiscal, monetaria y cambiaria -ver supra-.

El proyecto de presupuesto plantea los principales objetivos de política y se pueden ver en:

https://www.minhacienda.gob.ar/onp/documentos/presutexto/proy2019/mensaje/mensaje2019.pdf.

Destacan, dadas las circunstancias económicas y sociales, el hincapié en la política de desarrollo humano, destacando la implantación de la asignación universal por hijo (AUH). En segundo lugar, sigue siendo esencial la política energética con el impulso de las energías renovables y la explotación de Vaca Muerta. La política de transporte sería el tercer eje a destacar, con el lanzamiento de la construcción de seis corredores viales bajo el esquema de PPP.

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

El proyecto Presupuesto 2019 prevé una recesión del -2,4%, centrado en una  caída de 1,6% en el consumo privado y de 9,7% en la inversión, así como una mayor caída del consumo público (-3,4%), consistente con el objetivo de equilibrio primario  para el año y una leve recuperación de las importaciones (+2,8%).

Las previsiones de otros organismos son las siguientes: 

 

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo20192020
Mercado*-1,50%2,00%
FMI-1,20%2,20%
PREVISIONES DE INFLACIÓN
Organismo20192020
Mercado*40,30%26,10%
FMI30,50%21,20%
Fuente: Fondo Monetario Internacional,BCRA (*relevamiento de expectativas de mercado del BCRA)
Última actualización:29/05/2019 * previsiones a mayo 2019

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

Política Fiscal

Tras años de fuerte crecimiento hasta 2008, impulsado por el curso de las materias primas, y el sostenimiento de superávits comercial y fiscal primario, los últimos años del anteriro gobierno se caracterizaron por el deterioro del superávit fiscal y comercial hasta convertirlos en déficit a los dos.

En cuanto al saldo fiscal, se ha vivido un periodo de expansión fiscal en los últimos años que se refleja en un deterioro de las cuentas públicas. Así, en 2015 y debido a las elecciones presidenciales, se estimó un déficit superior al 5,2% frente al 2,4% de 2014.

Aunque el gobierno de Mauricio Macri asumió el poder en diciembre de 2015, el primer presupuesto que verdaderamente ha podido confeccionar es el de 2017. En 2016 heredó el aprobado por el gobierno anterior, si bien usó la potestad de hacer cambios entre partidas atendiendo a la “ley de superpoderes”. En este marco el debate se centró en si hacer una reducción gradual, con menor coste electoral de cara a las elecciones legislativas de 2017, o hacerlo en modo de “shock”, asumiendo costo político a corto plazo.

El “gradualismo” se impuso en primera instancia, bajo la gestión del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, rebajando la proyección de presupuesto del 3,3% al 4,2 %, para luego seguir su reducción (3,2 % en 2018 y del 2,2 % en 2019). No obstante, en diciembre, se reasignó la cartera a Nicolás Dujovne al frente del ministerio de Hacienda y con una intención de rebajar el déficit fiscal por debajo de esa cifra. Con todo, el enfoque gradual ha mostrado sus límites durante la crisis cambiaria al proyectar serias dudas sobre la capacidad financiera del país llevando a un importante ataque especulativo. El resultado es que, en el marco del acuerdo con el FMI, se ha debido acelerar y reforzar las medidas de consolidación fiscal. Ello se ha concretado en el proyecto de  de presupuesto para 2019, aprobado en el congreso y que debería aprobarse en el Senado a finales de noviembre y cuyos detalles son :

Principales supuestos:

• Contracción del PIB de -0.5% para el conjunto del 2019 aunque con crecimiento desde el segundo trimestre. (Frente a -2.4% en 2018)
• Inflación del 34,8% para 2019, pero un interanual del 23% en diciembre
• Equilibrio primario en 2019 (frente a 2.6% en 2018)
• Tipo de cambio medio para 2019 de 40,1 Pesos por dólar
• Reducción del 50% del déficit corriente hasta 9.900 M$ (2.2% PIB)
• El escenario contemplado es el de: aumento adicional de tipos de interés en EEUU; Volatilidad financiera en emergentes; un estancamiento en Brasil; ausencia de sequía; incertidumbre por ser un año electoral.

Gasto Primario

El gasto primario se reducirá un 7,7% en términos reales (aumento del 24% nominal). No aumenta ninguna partida en términos reales, el que más aumenta, gastos sociales lo hace menos del 40% -inferior a la inflación-. El recorte se centra en subsidios y obre pública:
• Reducción de las subsidios en un 6,9%, lo que supone 0,7% del PIB. El esfuerzo recae en energía (0,4% del PIB) y Transporte (0.3% del PIB) que será desembolsados por las provincias a partir de ahora.
• Reducción del gastos en Capital en un 7,2% (0,5% del PIB). El peso de la inversión pública estatal se reduce desde el 1,6% al 1% del PIB en 2019; aumenta el de las provincias (de 1,6% del PIB a 1,8% en 2019). Se le suma la financiación privada, dentro de esquemas de PPPs hasta el 0,6% del PIB.
• Reducción de las transferencias estatales a las provincias en un 17,5% (0,3% del PIB).
• El gasto social es el único que aumenta (0.2% del PIB).

Ingresos

Por el lado de los ingresos se prevé un aumento de 39% nominal en la recaudación:
• Se explica esencialmente por el aumento de los impuestos a la exportación (retenciones).
• El aumento del 32.4% de ingresos tributarios en términos nominales, supone una caída real.
• La ley tributaria tendrá leves modicficaciones: posposición de exceniones y regímenes especiales en el impuesto sobre sociedades (Ganancias); no se prevé gravar las propiedades en el extranjero.
El déficit financiero

• El déficit financiero, por su parte ascendería a 3.2% del PIB (una reducción del 2,3%):
• Se basa en una renovación total del stock de 11.100 M$ de las letras del tesoro (LETES) y de deuda con privados y organismos internacionales.
 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

Política Monetaria

El gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional. Así, con el levantamiento del cepo cambiario en 2016  y la progresiva recuperación de independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal abandonando la monetización del déficit público, la inflación es el objetivo central de la política monetaria. En mayo 2016 el Banco central anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación. En los primeros meses de gobierno, se elevaron las tasas de interés y absorbió liquidez llevando a cabo una política monetaria restrictiva, a través de las licitaciones de Letras del Banco Central (LEBAC) a 35 días que han dado paso como tasa de referencia desde 2017, a la tasa del centro del corredor de pases a 7 días, para proveer y retirar liquidez sin límite preestablecido. Aunque en un principio y tras  sucesivos aumentos de tasas en 2016 y 2017 se logró mandar una clara señal antiinflacionaria, en diciembre de 2017 el gobierno decidió relajar la política monetaria dañando la independencia del Banco Central.

La crisis cambiaria de Abril y agosto de 2018, y la renuncia de dos gobernadores del banco central han llevado, en el marco del acuerdo con el FMI, a redefinir la política monetaria. Así, para afianzar la credibilidad del banco central se ha optado por una regla monetaria simple y estricta que congela la base monetaria (M2), en promedio, hasta junio 2019. Se abandona así el objetivo directo de inflación, por seguimiento de Agregados monetarios.  Asimismo se refuerza el compromiso por un régimen cambiario flexible, definiendo una zona de intervención, en caso de sobrereacciones importantes de los mercados,  en caso de que salga del techo (44 pesos por dólar) y suelo (34 pesos) con subastas de hasta 150 M us $ diarias).

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El gobierno de Mauricio Macri ha llevado a cabo una intensa agenda de reformas que liberan los intercambios comerciales (reforma del sistema de licencias de importación ) y financieros (levantamiento de los controles de cambio) en un espacio de tiempo muy reducido. Otro eje esencial de su programa de gobierno es la reducción progresiva de los subsidios que venían distorsionando la demanda (exceso de demanda por precios subsidiados) y la oferta (falta de inversiones por falta de rentabilidad), con sendas subidas de tarifas de electricidad (en enero de 2016) y gas (abril de 2016). Asimismo, el gobierno está lanzando un importante programa de inversiones, tanto en transporte (prevé 12.500 M$ de inversiones, en particular 2.800 km de nuevas autopistas) como en energía (20.000MW de potencia adicional, de los cuales 10.000 MW en renovables), contando en su practica totalidad con inversiones privadas bajo la modalidad de concesiones. Para ello será esencial dar la seguridad jurídica necesaria para animar a estos inversores desde el exterior.

El arreglo de la disputa con los tenedores de bonos litigantes tras la suspensión de pagos de 2002, y la posterior emisión de bonos para su reembolso en abril de 2016, con una mayor demanda y menores tipos de interés de lo esperado, sellaron en ese momento  la reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales que le estaban cerrados. Se logró colocar 16.500 M$ a una tasa promedio del 7,2% anual en la primera emisión de 2016 a la que han ido siguiendo otras y de las provincias, liberando a la economía argentina de uno de las principales restricciones a su crecimiento y será esencial para financiar las importantes necesidades de inversión que tiene el país.

La crisis cambiaria de 2018 ha supuesto una pérdida de velocidad respecto a medidas estructurales (laborales, pensiones, entre otras) y han interrumpido el flujo de capitales hacia el país. Con todo, la polítcia economica tal como queda en el marco del acuerdo con el FMI es más consistente y creíble. Un nuevo impulso reformista solo podrá venir después de las elecciones presidenciales de 2019. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex