Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La composición del PIB argentino se ha mantenido estable durante los últimos años. Una estructura dentro de la que destacan tanto la importancia del sector servicios, base principal de la economía del país, como la relevancia del sector agropecuario en comparación con la economía de otros países. Además, se aprecia una pérdida moderada de importancia relativa del sector secundario.

Los datos recogidos por INDEC acerca del último trimestre de 2017 y los dos primeros trimestres de 2018  muestran un crecimiento del PIB del 0,8% y del 0.7% durante los dos primeros, mientras que durante el segundo trimestre de 2018 se observa un camibo de tendencia y una variación negativa del PIB del 4% . Estos porcentajes representan en todos los casos variaciones del PIB respecto del trimestre inmediatamente anterior.

 En la siguiente tabla se muestra la aportación de cada uno de los sectores  al PIB argentino: 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2014 2015 2016* 2017*
AGROPECUARIO 7,99 6,13 8,30 6,66
AGRICULTURA, GANADERÍA Y SILVICULTURA 7,71 5,85 7,21 6,35
PESCA 0,28 0,28 0,32 0,31
INDUSTRIAL 28,92 27,52 26,28 25,91
MINERÍA 4,43 3,79 3,83 3,54
MANUFACTURAS 17,60 16,68 16,11 15,43
CONSTRUCCIÓN 5,52 5,44 4,56 4,89
ELECTRICIDAD Y AGUA 1,37 1,43 1,78 2,05
SERVICIOS 63,09 66,35 66,19 67,43
COMERCIO 14,40 16,13 15,57 15,43
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 6,58 6,38 6,38 6,76
FINANZAS 4,16 3,95 4,65 4,69
INMOBILIARIO 10,83 11,17 10,85 11,53
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA 8,76 9,32 9,37 9,35
OTROS SERVICIOS 18,36 19,40 19,36 19,67
TOTAL 100 100 100 100

Fuente: INDEC 2018

* Los resultados para 2016 y 2017 son provisionales    

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Argentina es un país rico en recursos naturales y en capital humano. Cuenta con un potente sector agrario exportador y una base industrial amplia, aunque no competitiva, amparada por el proteccionismo. Ha experimentado recurrentes crisis económicas en el siglo XX de la mano de gestiones macroeconómicas deficientes.

Hasta la reciente crisis económica (agraria) y financiera (cambiaria), Argentina estaba viviendo una recuperación económica desde finales de 2016, año en el que se contrajo un -2,3%. En 2017 se había consolidado el crecimiento al 3%, generalizado en todos los sectores siendo el periodo más largo de crecimiento desde 2012. En el primer trimestre de 2018, el crecimiento fue del 3,6% interanual.

La peor sequía en 50 años redujo la producción agrícola en un 30%, lo que además del impacto sobre la actividad limitó la principal fuente de divisas. El empeoramiento de las condiciones financieras internacionales, fruto de la subida de tipos en EEUU, junto con la subida de precios del petróleo, castigó a las economías con peores fundamentos macroeconómicos, lo que desató la pérdida de confianza en el peso, depreciado en un 47%, perdidas de reservas y, finalmente el acuerdo con el FMI. Ver Infra.

Las últimas cifras reflejan una contracción de la actividad del -4,2% en el segundo trimestre de 2018, empeorando las perspectivas económicas: se prevé una recesión del -2,6% en 2018 que proseguirá hasta la segunda mitad de 2019 (-1,5%). 
 

PREVISIONES DE CRECIMIENTO

Organismo

2018

2019

2020

Gobierno

-2.4%

-0,5%

2,8%

FMI

-2.6%

-1,7%

2,2%

Banco Mundial*

1,7%

1,8%

1,8%

Fuente: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, EIU, INDEC

Última actualización:17/10/2018 * previsiones a enero 2018

Anteriormente, Argentina vivió una década de crecimiento ininterrumpido y muy elevado por periodos (8,6% anual de media entre 2003 y 2007), basado en los altos precios internacionales de sus exportaciones (soja, trigo, maíz). La desaceleración desde 2011 llevó a los gobiernos Kirchner a políticas distorsionadoras, restrictivas del comercio y flujos financieros, especialmente en 2012 y 2013. En ese periodo la economía argentina acumuló importantes desequilibrios. La monetización del déficit público con la consecuente inflación (superior al 20% en 2014-2015), la pérdida de competitividad internacional, la fuga de capitales, la imposición de controles cambiarios y la aparición de un mercado paralelo desencadenaron una pérdida de reservas (apuntaladas con acuerdos bilaterales con China). El conflicto con los acreedores bonistas de deuda argentina desde 2001, dejó a la economía excluida de los mercados financieros internacionales.

Actualmente, la inflación es –junto con el déficit público que lo origina- el mayor desequilibrio de la economía argentina. En mayo de 2016, año que cerró con un 42% de inflación (frente a un objetivo del 25%) llegó a registrase un máximo del 4.2% mensual. Desde entonces se registraba una tendencia a la baja, con una inflación del 23% en 2017 que, en todo caso, rebasaba el objetivo oficial del 17% para el año. El gobierno revisó en diciembre los objetivos de inflación para 2018 hasta el 15%, iniciando un proceso de especulación contra el peso. La depreciación acumulada de casi el 100% del peso en 2018, tras la volatilidad cambiaria, auguran una inflación muy superior a la del año pasado (40% según el FMI), rompiendo la tendencia a la baja. El último dato para septiembre de 2018 refleja una inflación mensual del 6,5%. La dolarización, las indexaciones, y las revisiones salariales sobre la inflación pasada, conllevan inercias inflacionistas difíciles de combatir. Se espera una inflación de un dígito solo a partir de 2021. 

El dólar en Argentina cotizaba oficialmente a 9,4 peso/dólar en octubre de 2015. Tras la liberalización del tipo de cambio en diciembre de 2015, el peso fue perdiendo progresivamente valor. Sufrió una importante devaluación a finales de diciembre de 2017 tras el anuncio de nuevos objetivos de inflación y la rebaja prevista de tipos de interés, dejándolo en el entorno de 20 pesos por dólar. Las presiones sobre el peso desde abril y sobre todo los episodios de "pánico" vividas en mayo y agosto han supuesto una devaluación acumulada del 100%, siendo la cotización actual cercana a los 40 pesos por dólar (Octubre 2018). El FMI estima que el tipo de cambio está en equilibrio en la actualidad (la depreciación nominal compensa la inflación pasada y la apreciación real acumulada).

El déficit público acumulado en los años anteriores explica en gran medida las presiones inflacionistas debido a la monetización del mismo. En este sentido, asegurar la sostenibilidad fiscal en Argentina es clave. El gasto público creció de forma sostenida, 14 puntos del PIB de 2006 a 2017, particularmente en subvenciones (energía y transporte), explicando los elevados déficits primarios registrados (4,7% y 3,8% en 2016 y 2017). El déficit total fue de 6,5% en 2017. El nuevo gobierno asumió un compromiso con la consolidación fiscal, anunciando un plan de reducción del déficit público primario para los próximos 4 años, llegando a reducirlo gradualmente hasta el equilibrio en 2021. El acuerdo con el FMI, máxime después de su refuerzo en octubre, lleva a acelerarlo alcanzando el equilibrio primario en 2019. El presupuesto de 2019, aprobado ya por el congreso y a falta de la aprobación del senado, recoge para alcanzar este equilibrio presupuestario mayores ingresos vía aranceles a la exportación y menores gastos en en subsidios, gasto de capital, y transferencias discrecinales a las pro

En 2017 se alcanzó un déficit primario del -3,8%, sobrecumpliendo el objetivo, gracias al éxito de la amnistía fiscal (Afloraron 110.000 M$). Sin estos ingresos, el déficit primario alcanza el -5,9% del PIB. El ritmo de consolidación fiscal era pues insuficiente y dificultaba los objetivos de inflación.

A más largo plazo el sistema fiscal arrastra importantes deficiencias, hay gasto excesivo en salarios, subsidios (en términos comparativos regionales y respecto a la calidad y cantidad de servicios públicos) en detrimento de gastos productivos como infraestructuras. Desde el lado de los ingresos, existen demasiadas figuras impositivas (con escasa recaudación), multiplicación de regímenes especiales y exenciones; altos tipos marginales distorsionadores, y escalas impositivas regresivas por la falta de actualización con la inflación. La reforma tributaria de 2017 aligera algunos de estos problemas.


El sector exterior 
La pérdida de competitividad de los últimos años y el deterioro de los mercados de exportación argentinos, redujeron los ingresos externos del país. Por otro lado, la imposibilidad de financiarse en el exterior y las limitadas inversiones externas, redujeron las reservas internacionales desde el máximo de 2011 (52.700M$) hasta los 21.300M$ en 2013, afrontado por el gobierno Kirchner con controles de cambio, medidas proteccionistas, y acuerdos bilaterales de financiación. El FMI estima que las reservas netas Argentinas, a finales de 2015, eran negativas. El nuevo gobierno levantó las restricciones al cambio de divisas. Las primeras emisiones internacionales de deuda tras años de conflicto con los acreedores llevaron las reservas a máximos de 62.110 M$. (23/02/2018). La reciente crisis cambiaria y la defensa ineficaz del peso por parte del Banco Central, supuso una pérdida importante de las mismas. El primer desembolso del FMI fue casi inmediatamente consumido por intervenciones cambiarias, lo que llevó a la institución a exigir un tipo de cambio flexible y la dimisión del entonces gobernador del Banco Central. Actualmente, las reservas ascienden a 48.766 M$ (10/10/2018). 

Argentina presenta un déficit por cuenta corriente crónico, que en último año batió un record: pasó de -15.204M$ en 2016 a -31.324 M$ en 2017. Tradicionalmente, el superávit comercial (por las exportaciones de productos agrarios que representan el 46% del total, de los que 32% es Soja) es superado por los déficits de servicios, rentas y transferencias. No obstante, en 2017 se registró déficit en las tres subpartidas (bienes, servicios y rentas). El saldo comercial argentino venía siendo cada vez menor, llegando a convertirse en déficit desde 2015 (-8.471 M$ en 2017), en gran medida por el déficit bilateral con Brasil cuya economía no acaba de repuntar. Se prevé que siga habiendo déficit comercial en los próximos años, y que 2018 refleje las pérdidas de la agricultura por sequía. En el segundo trimestre de 2018, la cuenta corriente registró un déficit de  8.292 M$.

Por el lado de la financiación internacional, las inversiones directas en Argentina han sido muy escasas en los años 2008-2014: 8.900 M$ de media anual muy por debajo de países como Brasil, Méjico, Chile, Colombia y Perú. Las cifras anteriores ocultan, además, las reinversiones, entonces obligatorias, al prohibirse la repatriación de beneficios. El acceso a la financiación internacional estuvo limitada hasta 2016 por el problema de la renegociación con los acreedores dificultando la inversión. El acuerdo con los fondos de inversión (holdouts) reinserta el país en los mercados internacionales, habiéndose colocado deuda por valor de 16.500 M$ en abril de 2017, ampliado en los meses posteriores en emisiones, también en euros. Con todo, los niveles de inversión directa todavía deben aumentar para mejorar el perfil de financiación del país. Lamentablemente, los niveles observados en 2017 siguen siendo bajos (11.857 M$). Consecuentemente, la deuda externa aumenta de forma sostenida y alcanza al 30 de junio de 2018 261.483 M$.

El acuerdo Stand By del FMI renegociado supone un préstamo de 57.100 M$, de los que 28.400 se desembolsan en 2018 y 22.800 en 2019, cubriéndolas las necesidades financieras, incluso en condiciones de tensión.   El BM, el BID y la CAF confirmaron un apoyo extraordinario de 5.650 M$ para complementar el crédito Stand-By del FMI.

Los últimos datos de la posición inversora internacional sitúan a Argentina con una posición acreedora neta respecto del resto del mundo por 52.036 M$ a Junio de 2018, dando cuenta de la cantidad de fondos en el exterior que tienen los argentinos, incluyendo la fuga de capitales experimentada este año.

Dentro de las negociaciones para el pago de la deuda de Argentina con los países del Club de París, se han alcanzado acuerdos con Suiza, Austria, Israel, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Italia, Dinamarca, Reino Unido, Bélgica, EEUU, Canadá, España y Suecia. La mayor parte ya están firmados. En 2014 Argentina realizó su primer pago al club de París desde la crisis de 2001. Ver infra.

En cuanto al mercado de trabajo, los últimos datos para 2018 (II trim.) muestran una tasa de desempleo del 9,6% Junio. En el primer trimestre, las cifras mostraban una tasas de empleo baja (42,4% es decir 11,74 M de personas)y actividad (46,7%, 13 Millones de personas) bajas. No existen datos recientes pero el peso de empleados del sector público es elevado (4 Millones de personas aproximadamente).

Política Económica

La actualidad de la política económica viene dominada por al acuerdo con el FMI, que se detalla en los apartados siguientes. La primera revisión de octubre, ha supuesto una refuerzo de las medidas.
 

ACUERDO CON EL FMI STAND-BY ARRANGEMENT (SBA) DE 3 AÑOS POR DE 56.300 M$ (Octubre)

Concedido  en junio de 2018, ampliado en octubre en 7.100M$ adicionales, sumando 56.300 M$ disponibles libremente para apoyo presupuestario.

Se adelantan desembolsos para 2018-19: 18.400 M$ en 2018 (15.000 desembolsados en Junio y 13.400 M$ hasta finales de año), 22.800 M$ en 2019,  5.900 M$ para 2020-21.

Escenario Económico: recesión de -2,8% en 2018  y -1,7% en 2019.

Compromiso Presupuestario: saldo primario equilibrado para 2019, con ajuste inicial del déficit primario de 2,5% del PIB en 2018, alcanzando superávit primario en 2020. Se logrará con nuevos ingresos por aranceles a la exportación,  reducción de subsidios en energía y transporte, reducción de empleados públicos, congelación de contratación y sueldos nominales en el sector público, recorte de transferencias a empresas reducción de transferencias a las provincias, reducción de los gastos de capital.

Reforzamiento de la red de protección social para proteger a los más vulnerables:  “Asignación Universal por Hijo”; “Asignación por Embarazo”, medidas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en la fuerza laboral.

Afianzar la credibilidad del banco central: regla monetaria simple y estricta que congela la base monetaria (M2), en promedio, hasta junio 2019. Nuevas metas creíbles de inflación (de 43% en diciembre de 2018, a 20,2% en diciembre de 2019, 13% en diciembre de 2020 y 9% en diciembre de 2021); fin de la financiación por parte del Banco Central; saneamiento del balance del banco central (l reducción del stock de letras del tesoro al entorno del 3,5% del PIB);

Régimen cambiario flexible: zona de intervención en caso de que salga del techo (44 pesos por dólar) y suelo (34 pesos) con subastas de hasta 150 M$ diarias).

 Aumentar las reservas internacionales y mitigar la vulnerabilidad de Argentina a presiones sobre la cuenta de capital.

Política Monetaria

La rehabilitación de la política monetaria como instrumento de política económica en Argentina es un trabajo en curso. Con la administración anterior, la política monetaria venía condicionada por los objetivos de tipo de cambio –apoyado en controles de capital- y la necesidad de financiar los déficits públicos, como permitía la Carta Orgánica del BCRA que establecía amplios límites de financiación al fisco. La política monetaria no era operativa, con tipos reales negativos. Los bajos niveles de depósitos bancarios, la escasa presencia de inversores institucionales, y un sector financiero poco profundo, con empresas financiadas esencialmente mediante ingresos retenidos, configuraban un escenario dónde la política monetaria convencional no era practicable.

El nuevo gobierno trató de rehabilitar la política monetaria convencional: levantamiento del cepo cambiario, la liberalización de los tipos de cambio, y la recuperación, progresiva, de la independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal. En mayo 2016 se anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación, a la vez que en 2017 se llevó a cabo una política monetaria restrictiva activista, elevando las tasas de interés a través de las operaciones cuya tasa de referencia es “el centro del corredor de pases a 7 días”. Se subieron los tipos hasta el 28,75% en diciembre de 2017. No obstante, ese mismo mes, el gobierno relajó las metas de inflación (restringiendo, eso sí, las transferencias del banco al fisco), tras un incumplimiento manifiesto de las metas en 2016 y 2017, permitiendo al banco central una primera rebaja de tipos hasta el 27,25% (Marzo 2018). Este cambio fue visto como una "intrusión política" en la gestión de la política monetaria que venía aguantando casi en solitario el peso de la lucha contra la inflación, vía tipo de cambio, configurando un policy mix inconsistente.

Esta inconsistencia ha sido castigada en los mercados con una abultada depreciación (del 47% en 2018), a pesar de la defensa del mismo a través de sucesivos aumentos de tipo desde el 27,5% que prevalecían desde enero, hasta el 30.25% el viernes 27 de abril, 33,25% el jueves 3 de mayo, y 40% el viernes 4 de mayo. También supuso una pérdida importante de divisas. Finalmente, el mismo viernes, el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció medidas adicionales de recorte de gasto público mostrando que los instrumentos de Política monetaria no son suficientes, para retomar la credibilidad. En junio el Gobernador del Banco central dimitió siendo remplazado  por el ex ministro de finanzas, Luis Caputo, quien a su vez dimitió en Septiembre tras una política activista de intervención en los mercados de cambios, contrarios a las exigencias del FMI. 

El acuerdo con el FMI requiere aumentar la credibilidad del Banco central con nuevas metas más creíbles de inflación (43% en 2018, 23% en 2019, 13% en 2020 y 9% en 2021); menor financiación del BCRA al fisco; mejora del balance del BCRA reduciendo letras contra el gobierno (Lebacs) por activos a más largo plazo; compromiso con un tipo de cambio flexible. Se ha establecido una regla muy estricta: crecimiento nulo de la base monetaria hasta junio del 2019. Esto lleva a operar al BCRA en el mercado con subastas de letras de liquidez (Leliqs) para controlar esa cantidad siendo el tipo de interés endógeno y actualmente superior al 70%.


Política fiscal
En la última década, se vivió un periodo continuado de expansión fiscal. El gobierno Macri ha realizado recortes en subsidios y ha procedido a subidas de las tarifas eléctricas y gas. No obstante, dada la minoría del gobierno, se optó por un "gradualismo" en la consolidación fiscal con objetivos 4,3%y 4,2% de déficit primario central para 2016 y 2017) que se están cumpliendo -e incluso sobrecumplido en 2017 con un 3.8%, favorecido por el éxito del blanqueo de Capitales que ha permitido aflorar 110.000 M$-. Con todo, el lento ajuste del déficit primario supone déficit totales elevados (6,5% en 2017), cuya financiación, es esencialmente externa por la estrechez del mercado financiero local. La estrategia de gradualismo ha supuesto exponer al país, en el camino de transición, a una vulnerabilidad que los inversores han castigado. El resultado ha sido el obligado refuerzo de la consolidación fiscal y la petición de la línea al FMI.

El acuerdo con el FMI, tras su renegociación en octubre (todavía por aprobar por el directorio del FMI), requiere una aceleración de la consolidación fiscal: El gobierno federal se compromete al equilibrio primario en 2019, desde un déficit primario de 2,7% del PIB en 2018 . El empeoramiento de la crisis a finales de agosto ha llevado a varias medidas de ajuste fiscal (recortes de transferencias a provincias, aplazamiento de la bajada de impuestos a la exportación) ya anunciadas y podría llevar llevar también a aumentar algunos impuestos, tras las negociaciones que se están dando. 

En el lado de los ingresos, el gobierno ha articulado una reforma tributaria desde finales de 2017 y desde el lado del gasto ha logrado aprobar la ley de responsabilidad fiscal que limita el gasto provincial.

Desde un punto de vista estructural, la economía presenta problemas importantes, en particular en el suministro de servicios básicos (transportes, energía) objeto, hasta la fecha, de regulación administrativa y congelación de precios – para atajar la inflación- y subvenciones (5% del PIB en 2013) que limitan los incentivos a la inversión. Esto es particularmente cierto en el caso de la electricidad. Argentina, a pesar de sus enormes recursos energéticos -Vaca Muerta es la segunda mayor cuenca de gas esquisto del mundo- es actualmente importador de energía y ha visto su producción de gas y petróleo reducirse en los últimos años. Las recientes subidas de las tarifas de electricidad vienen a eliminar parte de estas distorsiones.

Las deficiencias institucionales explican también el pobre desempeño en los rankings internacionales. Argentina ocupa el puesto 117 de 189 en el doing business del Banco Mundial (2017 mejorando respecto a 2016) y el 92 de 140 en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial.
El gobierno ha tomado importantes decisiones de política económica en un espacio reducido de tiempo para eliminar las principales distorsiones de la economía (tipo de cambio, precios, ajuste fiscal, política monetaria efectiva) y hacer frente a una pesada herencia de desequilibrios: déficit público, monetización del mismo con la consecuente inflación, pérdida de competitividad, déficit corriente, fuga de capitales y desdoblamiento cambiario que están siendo saludados por los organismos internacionales. No obstante, en este proceso hay retos importantes destacando la elevada inflación (cercana al 25% a finales de 2017) y las presiones al gasto público frente al descontento social.


Los resultados electorales de octubre de 2017 refrendaron la política del Gobierno pero no permitieron avanzar con algunas medidas de gran calado, como la laboral aunque esta última será especialmente complicada. En efecto, los sindicatos han salidos en protestas masivas, algunas violentas en diciembre, mientras que en febrero de 2018 las masivas manifestaciones sindicales -en el contexto de la negociación salarial- también han mostrado diferencias internas sindicales.


Resulta de particular importancia acelerar el ritmo de consolidación fiscal para aliviar la presión sobre la inflación cuya resolución caía casi exclusivamente sobre la política monetaria con tipos del 70% limitando así la capacidad de crecimiento basada en inversión.


La inestabilidad geopolítica mundial y regional (Brasil) complica el panorama al que se enfrenta el país. 
 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2013  2014 2015 2016 2017  2018 (últ. dato)
PIB*
PIB (millones de USD a precios corrientes) 611.471 563.614 631.621 554.107 637.557 475.429**
Tasa de variación real (%) n.d n.d 2,6% -1,8% 2,9% -2,8%**
INFLACIÓN*
IPC A fin del período (%) 10.619 n/a n/a n/a 24,8% 43,8%**
TIPOS DE INTERÉS (TASA CALL)
Fin de período (%) 19,3 21,6 32,2 23,9 28,75% 69,60%
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 40.117 40.117 40.117 40.117 40.117 40.117
Tasa de actividad (%) 45,6 45,2 44,8 (3 T) 45,3 (IV T) 46,3 (III T) 46,4 (III T)
% Desempleo sobre población activa 6,4 6,9 5,9 (3 T) 7,6 (IV T) 8,3 (IIII T) 9,6 (IIII T)
SALDO FISCAL PRIMARIO*
% de PIB -0,7 -0,9 -3,8 -4,2 -4,1 -2,7**
DEUDA PÚBLICA*
En millones de dólares 240.300 221.700 252.200 283.900 323.700 302.700**
En % de PIB 42,2 43,6 55,1 55,0 57,6 82,2**
EXPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 76.000 68.300 56.800 57.900 58.400 61.600**
Tasa variación respecto al período anterior (%) -5,0 -8,7 -14,4 1,0 2,7 1,3**
IMPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 74.400 65.200 57.600 53.500 64.000 58.300**
Tasa variación respecto al período anterior (%) 9,6 -11,8 -8,4 -7,1 19,6 -8,8**
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 1.500 3.100 -800 4.400 -5.500 3.300**
en % de PIB n.d. n.d. -4,4. 6,0. -2,7 1,2**
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En millones de dólares -12.100 -8.100 -16.600 -14.700 -31.300 -20.200**
en % de PIB* -2,0 -1,5 -2,7 -2,7 -4,9 -4,2**
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 167.000 170.400 178.900 189.600 237.100 277.300**
en % de PIB 27,3 30,2. 28,3 34,2 35,3 58.3**
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en miles de millones de dólares n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
en % de exportaciones de bienes y servicios n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 30.600 31.400 25.600 39.300 55.100 54.400
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en millones de dólares 12.200 5.100 10.900 1.500 10.400 5.100
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
fin de período 5,5 8,1 13 15,9 18.3 37.53

 Fuentes: International Monetary Fund, World Economic Outlook Database, October 2018
 ** Estimación

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Principales objetivos de política económica

La política económica actual viene dominada por el objetivo de estabilización económica tras las turbulencias financieras vividas desde mayo y que han llevado a solicitar un programa del FMI. Ello ha llevado a profundas modificaciones de las políticas fiscal, monetaria y cambiaria -ver supra-.

El proyecto de presupuesto plantea los principales objetivos de política y se pueden ver en:

https://www.minhacienda.gob.ar/onp/documentos/presutexto/proy2019/mensaje/mensaje2019.pdf.

Destacan, dadas las circunstancias económicas y sociales, el hincapié en la política de desarrollo humano, destacando la implantación de la asignación universal por hijo (AUH). En segundo lugar, sigue siendo esencial la política energética con el impulso de las energías renovables y la explotación de Vaca Muerta. La política de transporte sería el tercer eje a destacar, con el lanzamiento de la construcción de seis corredores viales bajo el esquema de PPP.

 

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Previsiones macroeconómicas

El proyecto Presupuesto 2019 prevé una recesión del -2,4%, centrado en una  caída de 1,6% en el consumo privado y de 9,7% en la inversión, así como una mayor caída del consumo público (-3,4%), consistente con el objetivo de equilibrio primario  para el año y una leve recuperación de las importaciones (+2,8%).

Las previsiones de otros organismos son las siguientes: 

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo 2018 2019 2020
Gobierno -2,4% -0,5% 2,8%
FMI -2,8% -1,7% 2,7%
BBVA -2,4%-0,3%  
Fuente: Fondo Monetario Internacional, Ministerio de hacienda, BBVA research
Última actualización: 02/11/2018

 

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Política fiscal y presupuestaria

Política Fiscal

Tras años de fuerte crecimiento hasta 2008, impulsado por el curso de las materias primas, y el sostenimiento de superávits comercial y fiscal primario, los últimos años del anteriro gobierno se caracterizaron por el deterioro del superávit fiscal y comercial hasta convertirlos en déficit a los dos.

En cuanto al saldo fiscal, se ha vivido un periodo de expansión fiscal en los últimos años que se refleja en un deterioro de las cuentas públicas. Así, en 2015 y debido a las elecciones presidenciales, se estimó un déficit superior al 5,2% frente al 2,4% de 2014.

Aunque el gobierno de Mauricio Macri asumió el poder en diciembre de 2015, el primer presupuesto que verdaderamente ha podido confeccionar es el de 2017. En 2016 heredó el aprobado por el gobierno anterior, si bien usó la potestad de hacer cambios entre partidas atendiendo a la “ley de superpoderes”. En este marco el debate se centró en si hacer una reducción gradual, con menor coste electoral de cara a las elecciones legislativas de 2017, o hacerlo en modo de “shock”, asumiendo costo político a corto plazo.

El “gradualismo” se impuso en primera instancia, bajo la gestión del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, rebajando la proyección de presupuesto del 3,3% al 4,2 %, para luego seguir su reducción (3,2 % en 2018 y del 2,2 % en 2019). No obstante, en diciembre, se reasignó la cartera a Nicolás Dujovne al frente del ministerio de Hacienda y con una intención de rebajar el déficit fiscal por debajo de esa cifra. Con todo, el enfoque gradual ha mostrado sus límites durante la crisis cambiaria al proyectar serias dudas sobre la capacidad financiera del país llevando a un importante ataque especulativo. El resultado es que, en el marco del acuerdo con el FMI, se ha debido acelerar y reforzar las medidas de consolidación fiscal. Ello se ha concretado en el proyecto de  de presupuesto para 2019, aprobado en el congreso y que debería aprobarse en el Senado a finales de noviembre y cuyos detalles son :

Principales supuestos:

• Contracción del PIB de -0.5% para el conjunto del 2019 aunque con crecimiento desde el segundo trimestre. (Frente a -2.4% en 2018)
• Inflación del 34,8% para 2019, pero un interanual del 23% en diciembre
• Equilibrio primario en 2019 (frente a 2.6% en 2018)
• Tipo de cambio medio para 2019 de 40,1 Pesos por dólar
• Reducción del 50% del déficit corriente hasta 9.900 M$ (2.2% PIB)
• El escenario contemplado es el de: aumento adicional de tipos de interés en EEUU; Volatilidad financiera en emergentes; un estancamiento en Brasil; ausencia de sequía; incertidumbre por ser un año electoral.

Gasto Primario

El gasto primario se reducirá un 7,7% en términos reales (aumento del 24% nominal). No aumenta ninguna partida en términos reales, el que más aumenta, gastos sociales lo hace menos del 40% -inferior a la inflación-. El recorte se centra en subsidios y obre pública:
• Reducción de las subsidios en un 6,9%, lo que supone 0,7% del PIB. El esfuerzo recae en energía (0,4% del PIB) y Transporte (0.3% del PIB) que será desembolsados por las provincias a partir de ahora.
• Reducción del gastos en Capital en un 7,2% (0,5% del PIB). El peso de la inversión pública estatal se reduce desde el 1,6% al 1% del PIB en 2019; aumenta el de las provincias (de 1,6% del PIB a 1,8% en 2019). Se le suma la financiación privada, dentro de esquemas de PPPs hasta el 0,6% del PIB.
• Reducción de las transferencias estatales a las provincias en un 17,5% (0,3% del PIB).
• El gasto social es el único que aumenta (0.2% del PIB).

Ingresos

Por el lado de los ingresos se prevé un aumento de 39% nominal en la recaudación:
• Se explica esencialmente por el aumento de los impuestos a la exportación (retenciones).
• El aumento del 32.4% de ingresos tributarios en términos nominales, supone una caída real.
• La ley tributaria tendrá leves modicficaciones: posposición de exceniones y regímenes especiales en el impuesto sobre sociedades (Ganancias); no se prevé gravar las propiedades en el extranjero.
El déficit financiero

• El déficit financiero, por su parte ascendería a 3.2% del PIB (una reducción del 2,3%):
• Se basa en una renovación total del stock de 11.100 M$ de las letras del tesoro (LETES) y de deuda con privados y organismos internacionales.
 

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Política monetaria

Política Monetaria

El gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional. Así, con el levantamiento del cepo cambiario en 2016  y la progresiva recuperación de independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal abandonando la monetización del déficit público, la inflación es el objetivo central de la política monetaria. En mayo 2016 el Banco central anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación. En los primeros meses de gobierno, se elevaron las tasas de interés y absorbió liquidez llevando a cabo una política monetaria restrictiva, a través de las licitaciones de Letras del Banco Central (LEBAC) a 35 días que han dado paso como tasa de referencia desde 2017, a la tasa del centro del corredor de pases a 7 días, para proveer y retirar liquidez sin límite preestablecido. Aunque en un principio y tras  sucesivos aumentos de tasas en 2016 y 2017 se logró mandar una clara señal antiinflacionaria, en diciembre de 2017 el gobierno decidió relajar la política monetaria dañando la independencia del Banco Central.

La crisis cambiaria de Abril y agosto de 2018, y la renuncia de dos gobernadores del banco central han llevado, en el marco del acuerdo con el FMI, a redefinir la política monetaria. Así, para afianzar la credibilidad del banco central se ha optado por una regla monetaria simple y estricta que congela la base monetaria (M2), en promedio, hasta junio 2019. Se abandona así el objetivo directo de inflación, por seguimiento de Agregados monetarios.  Asimismo se refuerza el compromiso por un régimen cambiario flexible, definiendo una zona de intervención, en caso de sobrereacciones importantes de los mercados,  en caso de que salga del techo (44 pesos por dólar) y suelo (34 pesos) con subastas de hasta 150 M us $ diarias).

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El gobierno de Mauricio Macri ha llevado a cabo una intensa agenda de reformas que liberan los intercambios comerciales (reforma del sistema de licencias de importación ) y financieros (levantamiento de los controles de cambio) en un espacio de tiempo muy reducido. Otro eje esencial de su programa de gobierno es la reducción progresiva de los subsidios que venían distorsionando la demanda (exceso de demanda por precios subsidiados) y la oferta (falta de inversiones por falta de rentabilidad), con sendas subidas de tarifas de electricidad (en enero de 2016) y gas (abril de 2016). Asimismo, el gobierno está lanzando un importante programa de inversiones, tanto en transporte (prevé 12.500 M$ de inversiones, en particular 2.800 km de nuevas autopistas) como en energía (20.000MW de potencia adicional, de los cuales 10.000 MW en renovables), contando en su practica totalidad con inversiones privadas bajo la modalidad de concesiones. Para ello será esencial dar la seguridad jurídica necesaria para animar a estos inversores desde el exterior.

El arreglo de la disputa con los tenedores de bonos litigantes tras la suspensión de pagos de 2002, y la posterior emisión de bonos para su reembolso en abril de 2016, con una mayor demanda y menores tipos de interés de lo esperado, sellaron en ese momento  la reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales que le estaban cerrados. Se logró colocar 16.500 M$ a una tasa promedio del 7,2% anual en la primera emisión de 2016 a la que han ido siguiendo otras y de las provincias, liberando a la economía argentina de uno de las principales restricciones a su crecimiento y será esencial para financiar las importantes necesidades de inversión que tiene el país.

La crisis cambiaria de 2018 ha supuesto una pérdida de velocidad respecto a medidas estructurales (laborales, pensiones, entre otras) y han interrumpido el flujo de capitales hacia el país. Con todo, la polítcia economica tal como queda en el marco del acuerdo con el FMI es más consistente y creíble. Un nuevo impulso reformista solo podrá venir después de las elecciones presidenciales de 2019. 

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