Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La composición del PIB argentino se ha mantenido estable durante los últimos años. Destaca la importancia del sector servicios, base principal de la economía del país y la relevancia del sector agropecuario en comparación con la economía de otros países. Asimismo, se aprecia una pérdida de importancia relativa del sector secundario, si bien se estima que se recupere en 2018.

Los últimos datos recogidos por INDEC acerca del tercer trimestre de 2019 muestran una contracción del PIB del 0,4% respecto del segundo trimestre del mismo año, que había crecido un 0,3% respecto al primer trimestre. Estos porcentajes representan en todos los casos variaciones del PIB respecto del trimestre inmediatamente anterior. Por otro lado, la estimación provisional del PIB del tercer trimestre de 2019, en relación al mismo periodo del año anterior, muestra una caída del 2,5%.

En la siguiente tabla se muestra la aportación de cada uno de los sectores al PIB argentino:


 

 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)2016201720182019*
AGROPECUARIO7,426,507,896,85
AGRICULTURA, GANADERÍA Y SILVICULTURA7,106,197,436,25
PESCA0,320,310,460,60
INDUSTRIAL26.1125,9329,1429,62
MINERÍA3,813,503,623,88
MANUFACTURAS15.9715,2419,5819,72
CONSTRUCCIÓN4,545,143,813,84
ELECTRICIDAD Y AGUA1,792,052,122,18
SERVICIOS66,4767,5762,9862,73
COMERCIO15,9715,7415,2414,47
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES6,346,689,7510,55
FINANZAS4.634,674,894,44
INMOBILIARIO11,0211,7312,9113,47
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y DEFENSA9,329,155,645,85
OTROS SERVICIOS19,2619,6015,5414,45
TOTAL100100100100

Fuente: INDEC 2019

* Los resultados para 2019 corresponden a los datos acumulados del tercer trimestre

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En la primera década de los 2000, Argentina vivió una etapa de crecimiento muy elevado (8,6% anual de media entre 2003 y 2007), gracias a los altos precios internacionales de sus exportaciones (soja, trigo, maíz). La desaceleración desde 2011 llevó a los gobiernos Kirchner a políticas intervencionistas, restrictivas del comercio y de los flujos financieros, con lo que la economía acumuló importantes desequilibrios. 
 
Tras la toma de poder del nuevo gobierno de Macri en 2016, y hasta mayo de 2018, Argentina tuvo un crecimiento del 3%. Una terrible sequía aquel año redujo la producción agrícola en un 30%, contrayendo la actividad y limitando la principal fuente de divisas. La situación empeoró de manera continuada y el gobierno se vio obligado a negociar un importante acuerdo con el FMI. A pesar de cierta estabilización con expansión del PIB en el segundo trimestre de 2019 (+0,6% interanual), la incertidumbre volvió como consecuencia del resultado favorable a la dupla AF/CFK en las elecciones primarias de agosto, con fuga de capitales, paralización de la actividad, elevación de la prima de riesgo a máximos de 10 años (2.000 pb) y depreciación del peso un 30% el día posterior a las primarias.

Le siguieron cambios inesperados de política económica: desde septiembre de 2019, el gobierno de Macri aplicó controles a los movimientos de capital y cambios endurecidos progresivamente, restricciones a las importaciones y gravámenes a las exportaciones.

La consecuencia es que Argentina está en recesión desde mayo 2018, tras una crisis de balanza de pagos con huida de capitales, desplome del peso, aceleración de la inflación y contracción de la actividad económica (-2,5% en 2018, -2,2% en 2019), agravada en 2020 por el COVID. Las últimas cifras muestran una contracción interanual del -11,8% en el tercer trimestre de 2020, . Para el conjunto de 2020 las previsiones son diversas: el FMI prevé -11,8%, pero otras fuentes apuntan a cerca del -13%; mientras que el gobierno últimamente habla de un -10%

En la actualidad, la inflación es el mayor y más persistente desequilibrio. Fue del 53,8% en 2019, fruto de la brutal caída del peso y su traslado a precios internos y salarios. El año 2020 cerró con una inflación del 36,1%, con una fuerte aceleración en el último trimestre, lo que, junto al congelamiento de tarifas de servicios públicos y la aplicación de controles de precios augura un salto importante en la inflación para 2021.

Tras cierta estabilidad del tipo de cambio a principios de 2019, el colapso financiero del "lunes negro" (11 de agosto, tras las elecciones primarias), provocó una depreciación del peso del 30% en una solo sesión y la situación se prolonga. La vuelta de controles de capital y cambios ha despertado el mercado paralelo y una brecha cambiaria cercana al 100%, cotizando el dólar paralelo a 155 pesos, mientras que el oficial lo hacía a de 86,5 (30 de noviembre de 2020).

El déficit público acumulado durante años y su monetización explica en gran medida las presiones inflacionistas. El gasto público creció 14 puntos del PIB entre 2006 y 2017, particularmente por subvenciones (energía y transporte). El déficit fue del 6,5% en 2017. El gobierno Macri inició una reducción gradual del déficit público primario con el objetivo de llegar al equilibrio en 2021, pero la falta de celeridad fue castigada por los mercados. Y 2020 cerró con un déficit del 8,5% del PIB (6,5% el déficit primario).

 

El sistema fiscal arrastra importantes deficiencias, con gasto excesivo en salarios y subsidios, en detrimento de gastos productivos como infraestructuras. Por el lado de los ingresos, existen demasiadas figuras impositivas (con escasa recaudación), multiplicación de regímenes especiales y exenciones; altos tipos marginales distorsionadores, y escalas impositivas regresivas por la falta de actualización con la inflación.

Respecto al sector exterior, la imposibilidad de financiarse en el exterior, junto a la pérdida de competitividad, el deterioro de los mercados de exportación y las limitadas inversiones extranjeras, redujeron los ingresos externos del país y las reservas internacionales desde el máximo de 2011 (52.700M$) hasta los 21.300M$ en 2013. Macri levantó los controles de cambio establecidos por el anterior gobierno y realizó las primeras emisiones internacionales de deuda tras años, que llevaron las reservas a máximos de 62.110 M$. (23/02/2018). La crisis cambiaria iniciada en 2018 y la defensa del peso por parte del Banco Central, supuso, de nuevo, una pérdida importante de reservas. Ello. junto a la fuga de capitales en el contexto electoral de 2019, llevaron las reservas a 42.000 M$ (31/05/2020). A 26.11./2020 alcanzaban 38.747 M$, si bien las reservas netas están por debajo de los 6.000 M$, menos de dos meses de las importaciones de 2019.

Argentina presenta un déficit por cuenta corriente crónico, con un récord de 31.324M$ en 2017. Tradicionalmente, el superávit comercial es superado por los déficits de servicios, rentas y transferencias. Con la recuperación de las exportaciones y la fuerte caída de importaciones se registró un superávit comercial en 2019 (+11,562 M$ en el período enero-septiembre de 2020), que se espera repetir en 2020

Las inversiones directas en Argentina fueron muy escasas en el periodo 2008-2014, con 8.900 M$ de media anual, muy por debajo de países como Brasil, México, Chile, Colombia y Perú y el nivel de incertidumbre no incentiva las inversiones. Consecuentemente, la deuda externa aumenta de forma sostenida y alcanzó a 277.000 M$ a finales de 2019 (cerca del 65% del PIB, un 80% denominada en dólares). El acuerdo con el FMI supuso un préstamo de 57.100 M$, de los que se desembolsaron unos 45.000 M$. El gobierno Fernández renunció a disponer del remanente del préstamo por más de 11.000 M$. El default técnico en el que el país entró a finales de 2019 se fue concretando en la primera mitad de 2020, por lo que Argentina debió renegociar su deuda con acreedores privados. La primera semana de septiembre se conocieron los resultados del canje de deuda con acreedores privados bajo ley extranjera y local, en ambos casos con una adhesión cercana al 99%. Estos datos anticipaban una caída del riesgo país por debajo de los 1.100 puntos básicos, desde más de 2.100 puntos a los que llegó. Así fue, pero de inmediato ha subido hasta rozar a fines de octubre los 1.500 puntos y situarse en los 1.300 a fines de noviembre. Tras la aprobación en noviembre de unos presupuestos relativamente austeros para 2021 el próximo y más importante paso para el ministro de Economía es la negociación de un nuevo acuerdo con el FMI (para pagar lo ya desembolsado del primero), algo que se inició en noviembre de 2020 y no se espera finalice al menos hasta febrero de 2021, si no algo más tarde (después habrá que negociar con el Club de París).

En cuanto al mercado de trabajo, el 8,9% en el que se situaba la tasa de desempleo a fines de 2019, saltó al 13,1% a fines del segundo trimestre de 2020, decreciendo al 11,7% en el tercero; si bien estos dos porcentajes subvaloran el desempleo real, al no considerar como desempleados a aquellos que no tienen empleo, pero tampoco lo buscan. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018  2019

 2020  (acumulado)

PIB*
PIB (millones de USD a precios corrientes) 554.107 637.557 475.429 445.470 n.d
Tasa de variación real (%) -1,8 2,7 -2,5 -2,5(III Trimestre) n.d.
INFLACIÓN*
IPC A fin del período (%) 40 24,8 47,7 52,9 4,3(feb.)
TIPOS DE INTERÉS (TASA CALL)
Fin de período (%) 24,75 28 59,25 55 48,29(mar.)
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)* 43.590 44.044 44.560 45.050 n.d.
Tasa de actividad (%) 46,3 46,4 47,0** 47,2 (III Trim.) n.d.
% Desempleo sobre población activa** 7,6 7,2 9,1 9,7 (III Trim.) n.d.
SALDO FISCAL PRIMARIO***
% de PIB -4,7 -4,2 -2,7 0,1 (nov) n.d.
DEUDA PÚBLICA
En millones de dólares 275.446 320.935 322.192 323.065 (III Trim.) n.d.
En % de PIB 53,1 56,6 86,0 89,4 n.d
EXPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 57.909 58.644 61.781 65.115 13.200 (III Trim.)
Tasa variación respecto al período anterior (%) 1,93 1,3 5,4 5,4. -6,8
IMPORTACIONES DE BIENES
En millones de dólares 55.852 66.938 65.483 49.125 9.903 (I Trim.)
Tasa variación respecto al período anterior (%) -7,13 14,7 -6,5 -20,7% -14,3
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 1.968 -8,471 -3.820 15.990 n.d.
en % de PIB 0,35 -1,33 -0,86 3,58 n.d.
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En millones de dólares -14.960 -31.598 -27.276 -3.462 n.d.
en % de PIB* -2,73 -4,96 -6,15 n.d. n.d.
DEUDA EXTERNA***
en millones de dólares 181.170 232.952 277.932 277.648 n.d.
en % de PIB 32,70 36,54 58,45 62,11 n.d
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 55.055 65.806 45.105 44.710 n.d.
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en millones de dólares (recibida) 3.260 11.517 12.162 4.726 (III Trim.) n.d.
en millones de dólares (emitida) -1.787 -1.156 -1.911 -1.046 (III Trim.) n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR***
fin de período 16,3 18,89 38,85 62,99 65,85(mar.)

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC); * International Monetary Fund; **Banco Central República Argentina; *** Ministerio de Hacienda.

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Principales objetivos de política económica

La política económica actual viene dominada por el objetivo de estabilización económica tras las turbulencias financieras vividas desde mayo y que han llevado a solicitar un programa del FMI. Ello ha llevado a profundas modificaciones de las políticas fiscal, monetaria y cambiaria -ver supra-.

El proyecto de presupuesto plantea los principales objetivos de política y se pueden ver en:

https://www.minhacienda.gob.ar/onp/documentos/presutexto/proy2019/mensaje/mensaje2019.pdf.

Destacan, dadas las circunstancias económicas y sociales, el hincapié en la política de desarrollo humano, destacando la implantación de la asignación universal por hijo (AUH). En segundo lugar, sigue siendo esencial la política energética con el impulso de las energías renovables y la explotación de Vaca Muerta. La política de transporte sería el tercer eje a destacar, con el lanzamiento de la construcción de seis corredores viales bajo el esquema de PPP.

 

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Previsiones macroeconómicas

El proyecto Presupuesto 2021 prevé una recesión del -12% en 2020 y un crecimiento económico del 5% en 2021. Este crecimiento se apoyará en un aumento del 5,5% tanto en el consumo privado como público, y del 18,1% en la inversión, así como una mejora del superávit comercial basado en una mejora de las exportaciones (+10,2%) y las importaciones (+16,3%).).

Las previsiones de otros organismos son las siguientes:  

PREVISIONES DE CRECIMIENTO
Organismo20202021
Mercado*-11,80%5,8%
FMI-11,80%4,9%
PREVISIONES DE INFLACIÓN
Organismo20202021
Mercado*36,9%46,9%
FMIn.d.n.d.
Fuente: Fondo Monetario Internacional (este año excluyen de sus estadísticas para Argentina la inflación),BCRA (*relevamiento de expectativas de mercado del BCRA)
Última actualización:05/11/2020 * previsiones a octubre 2020

 

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Política fiscal y presupuestaria

Política Fiscal

Tras años de fuerte crecimiento hasta 2008, impulsado por el curso de las materias primas, y el sostenimiento de superávits comercial y fiscal primario, los últimos años del anteriro gobierno se caracterizaron por el deterioro del superávit fiscal y comercial hasta convertirlos en déficit a los dos.

En cuanto al saldo fiscal, se ha vivido un periodo de expansión fiscal en los últimos años que se refleja en un deterioro de las cuentas públicas. Así, en 2015 y debido a las elecciones presidenciales, se estimó un déficit superior al 5,2% frente al 2,4% de 2014.

Aunque el gobierno de Mauricio Macri asumió el poder en diciembre de 2015, el primer presupuesto que verdaderamente ha podido confeccionar es el de 2017. En 2016 heredó el aprobado por el gobierno anterior, si bien usó la potestad de hacer cambios entre partidas atendiendo a la “ley de superpoderes”. En este marco el debate se centró en si hacer una reducción gradual, con menor coste electoral de cara a las elecciones legislativas de 2017, o hacerlo en modo de “shock”, asumiendo costo político a corto plazo.

El “gradualismo” se impuso en primera instancia, bajo la gestión del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, rebajando la proyección de presupuesto del 3,3% al 4,2 %, para luego seguir su reducción (3,2 % en 2018 y del 2,2 % en 2019). No obstante, en diciembre, se reasignó la cartera a Nicolás Dujovne al frente del ministerio de Hacienda y con una intención de rebajar el déficit fiscal por debajo de esa cifra. Con todo, el enfoque gradual ha mostrado sus límites durante la crisis cambiaria al proyectar serias dudas sobre la capacidad financiera del país llevando a un importante ataque especulativo. El resultado es que, en el marco del acuerdo con el FMI, se ha debido acelerar y reforzar las medidas de consolidación fiscal. Ello se ha concretado en el proyecto de  de presupuesto para 2019, aprobado en el congreso y que debería aprobarse en el Senado a finales de noviembre y cuyos detalles son :

Principales supuestos:

• Contracción del PIB de -0.5% para el conjunto del 2019 aunque con crecimiento desde el segundo trimestre. (Frente a -2.4% en 2018)
• Inflación del 34,8% para 2019, pero un interanual del 23% en diciembre
• Equilibrio primario en 2019 (frente a 2.6% en 2018)
• Tipo de cambio medio para 2019 de 40,1 Pesos por dólar
• Reducción del 50% del déficit corriente hasta 9.900 M$ (2.2% PIB)
• El escenario contemplado es el de: aumento adicional de tipos de interés en EEUU; Volatilidad financiera en emergentes; un estancamiento en Brasil; ausencia de sequía; incertidumbre por ser un año electoral.

Gasto Primario

El gasto primario se reducirá un 7,7% en términos reales (aumento del 24% nominal). No aumenta ninguna partida en términos reales, el que más aumenta, gastos sociales lo hace menos del 40% -inferior a la inflación-. El recorte se centra en subsidios y obre pública:
• Reducción de las subsidios en un 6,9%, lo que supone 0,7% del PIB. El esfuerzo recae en energía (0,4% del PIB) y Transporte (0.3% del PIB) que será desembolsados por las provincias a partir de ahora.
• Reducción del gastos en Capital en un 7,2% (0,5% del PIB). El peso de la inversión pública estatal se reduce desde el 1,6% al 1% del PIB en 2019; aumenta el de las provincias (de 1,6% del PIB a 1,8% en 2019). Se le suma la financiación privada, dentro de esquemas de PPPs hasta el 0,6% del PIB.
• Reducción de las transferencias estatales a las provincias en un 17,5% (0,3% del PIB).
• El gasto social es el único que aumenta (0.2% del PIB).

Ingresos

Por el lado de los ingresos se prevé un aumento de 39% nominal en la recaudación:
• Se explica esencialmente por el aumento de los impuestos a la exportación (retenciones).
• El aumento del 32.4% de ingresos tributarios en términos nominales, supone una caída real.
• La ley tributaria tendrá leves modicficaciones: posposición de exceniones y regímenes especiales en el impuesto sobre sociedades (Ganancias); no se prevé gravar las propiedades en el extranjero.
El déficit financiero

• El déficit financiero, por su parte ascendería a 3.2% del PIB (una reducción del 2,3%):
• Se basa en una renovación total del stock de 11.100 M$ de las letras del tesoro (LETES) y de deuda con privados y organismos internacionales.
 

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Política monetaria

Política Monetaria

El gobierno ha emprendido una serie de reformas para la rehabilitación de una política monetaria convencional. Así, con el levantamiento del cepo cambiario en 2016  y la progresiva recuperación de independencia de la política monetaria respecto a la política fiscal abandonando la monetización del déficit público, la inflación es el objetivo central de la política monetaria. En mayo 2016 el Banco central anunció la transición hacia una política de "objetivo directo" de inflación. En los primeros meses de gobierno, se elevaron las tasas de interés y absorbió liquidez llevando a cabo una política monetaria restrictiva, a través de las licitaciones de Letras del Banco Central (LEBAC) a 35 días que han dado paso como tasa de referencia desde 2017, a la tasa del centro del corredor de pases a 7 días, para proveer y retirar liquidez sin límite preestablecido. Aunque en un principio y tras  sucesivos aumentos de tasas en 2016 y 2017 se logró mandar una clara señal antiinflacionaria, en diciembre de 2017 el gobierno decidió relajar la política monetaria dañando la independencia del Banco Central.

La crisis cambiaria de Abril y agosto de 2018, y la renuncia de dos gobernadores del banco central han llevado, en el marco del acuerdo con el FMI, a redefinir la política monetaria. Así, para afianzar la credibilidad del banco central se ha optado por una regla monetaria simple y estricta que congela la base monetaria (M2), en promedio, hasta junio 2019. Se abandona así el objetivo directo de inflación, por seguimiento de Agregados monetarios.  Asimismo se refuerza el compromiso por un régimen cambiario flexible, definiendo una zona de intervención, en caso de sobrereacciones importantes de los mercados,  en caso de que salga del techo (44 pesos por dólar) y suelo (34 pesos) con subastas de hasta 150 M us $ diarias).

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El gobierno de Mauricio Macri ha llevado a cabo una intensa agenda de reformas que liberan los intercambios comerciales (reforma del sistema de licencias de importación ) y financieros (levantamiento de los controles de cambio) en un espacio de tiempo muy reducido. Otro eje esencial de su programa de gobierno es la reducción progresiva de los subsidios que venían distorsionando la demanda (exceso de demanda por precios subsidiados) y la oferta (falta de inversiones por falta de rentabilidad), con sendas subidas de tarifas de electricidad (en enero de 2016) y gas (abril de 2016). Asimismo, el gobierno está lanzando un importante programa de inversiones, tanto en transporte (prevé 12.500 M$ de inversiones, en particular 2.800 km de nuevas autopistas) como en energía (20.000MW de potencia adicional, de los cuales 10.000 MW en renovables), contando en su practica totalidad con inversiones privadas bajo la modalidad de concesiones. Para ello será esencial dar la seguridad jurídica necesaria para animar a estos inversores desde el exterior.

El arreglo de la disputa con los tenedores de bonos litigantes tras la suspensión de pagos de 2002, y la posterior emisión de bonos para su reembolso en abril de 2016, con una mayor demanda y menores tipos de interés de lo esperado, sellaron en ese momento  la reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales que le estaban cerrados. Se logró colocar 16.500 M$ a una tasa promedio del 7,2% anual en la primera emisión de 2016 a la que han ido siguiendo otras y de las provincias, liberando a la economía argentina de uno de las principales restricciones a su crecimiento y será esencial para financiar las importantes necesidades de inversión que tiene el país.

La crisis cambiaria de 2018 ha supuesto una pérdida de velocidad respecto a medidas estructurales (laborales, pensiones, entre otras) y han interrumpido el flujo de capitales hacia el país. Con todo, la polítcia economica tal como queda en el marco del acuerdo con el FMI es más consistente y creíble. Un nuevo impulso reformista solo podrá venir después de las elecciones presidenciales de 2019. 

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