Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Australia es una economía muy terciarizada. En 2020, el sector servicios representó más del 68% del PIB, la industria el 5,8%, la construcción el 7,1%, la agricultura el 2%, la minería más de un 10%. En la fase de transición pre-covid ganan peso los servicios a empresas y los servicios educativos, a costa de la minería. En parte el fin del boom inversor minero se ha compensado con una mayor actividad en construcción residencial y en proyectos de infraestructuras. No obstante, dentro de las exportaciones de bienes, los minerales, productos agrícolas y alimentos y de forma creciente el gas natural, siguen siendo partidas muy relevantes.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto) 2017 2018 2019 2020
% % % %
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 2,7 2,6 2,1 2,1
MINERÍA 8,6 9,6 11,1 10,9
MANUFACTURAS 6,2 6,1 6,0 6,2
CONSTRUCCIÓN 8,1 8,2 7,7 7,6
COMERCIO 8,6 8,3 8,3 8,8
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 2,5 2,4 2,4 2,0
TRANSPORTE 5,0 4,9 4,9 4,7
COMUNICACIONES 2,6 2,4 2,4 2,4
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,7 2,7 2,5 2,5
FINANZAS 9,2 9,1 8,8 9,0
SERVICIOS PROFESIONALES 11,0 10,8 11,2 10,8
PROPIEDAD DE VIVIENDA 12,1 12,0 11,6 11,9
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 5,6 5,5 5,6 5,9
EDUCACIÓN 5,1 5,0 5,1 5,1
SALUD Y SERVICIOS COMUNITARIOS 7,3 7,5 7,7 7,7
CULTURA 0,9 0,9 0,8 0,9
OTROS SERVICIOS 1,8 1,9 1,8 1,5
TOTAL 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO
Consumo Privado 56,7 55,4 55,0 53,1
Consumo Público 19,0 18,7 19,4 21,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 24,5 23,8 22,8 22,6
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 21,4 23,1 24,6 22,0
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 20,9 21,9 21,3 18,3

Fuente: Australian Bureau of Statistics

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Australia ha venido gozando de una economía robusta y flexible y de unos fundamentos macroecónomicos sólidos. Australia es de los pocos países desarrollados que han encadenado casi tres décadas de crecimiento continuado, sin acumular graves desequilibrios a nivel interno y externo. No obstante, los shocks de oferta y demanda ocasionados por la pandemia mundial han puesto fin a este crecimiento continuado. Efectivamente, tras confirmarse la segunda caída consecutiva del PIB, que alcanzó el 7% en el trimestre de junio de 2020 -la mayor contracción trimestral registrada en la serie histórica según fuentes australianas-, Australia entró técnicamente en recesión por primera vez en 29 años. Según datos del FMI, la economía australiana se habría contraído un 2,4% en 2020 (abril de 2021), mientras que según la OCDE la contracción habría sido del 2,5% (mayo de 2021) en ese mismo año. La economía australiana ha salido rápidamente de la recesión técnica y ya ha registrado cuatro trimestres consecutivos de crecimiento, incluido el último dato de crecimiento del PIB correspondiente al trimestre de junio publicado el 1 de septiembre de 2021. Aunque este indicador ha experimentado una notable desaceleración respecto al trimestre anterior -el crecimiento ha sido del 0,7%-, el dato ha sido mejor de lo esperado.

En cuanto a la evolución del nivel general de precios, según la información estadística publicada por el ABS, la inflación en los últimos 12 meses (dato de junio de 2021), medida por el IPC, ha repuntado al 3,8%. Los incrementos más pronunciados se han producido en mobiliario, enseres domésticos y servicios, transporte y alcohol y tabaco.

Por otro lado, el impacto de la perturbación en el mercado de trabajo fue particularmente negativo, con una caída muy acusada de la tasa de actividad -del 66% en junio de 2019 al 64% en junio de 2020- y de la tasa de empleo – del 74,2% en junio de 2019 al 70,8% en junio de 2020-, así como con un aumento de la tasa de paro del 5,3% en junio de 2019 al 7,4% en junio de 2020. En este periodo, 280.200 personas perdieron sus empleos con lo que el número total de parados se aproximó al millón (992.300). Desde entonces, el mercado de trabajo venía dando señales de una rápida recuperación con el apoyo de las medidas de estímulo, la relajación paulatina de las medidas de confinamiento y la recuperación de la actividad económica. El impacto de las nuevas medidas de confinamiento decretadas en algunos estados a finales de junio de 2021 empieza a reflejarse en algunos de los principales indicadores del marcado laboral como son la tasa de actividad y tasa de empleo que han disminuido hasta 66% y 62,9%, respectivamente, en el mes de julio o la tasa de subempleo que ha aumentado hasta 8,3%. Ello contrasta con la trayectoria descendiente de la tasa de desempleo que en julio de 2021 ha descendido un 0,3% respecto al mes anterior hasta situarse en el 4,6%. No ha sucedido lo mismo con el número de horas trabajadas cuyo deterioro ha sido notable en el último mes, lo que podría reflejar un ajuste vía reducción de horas trabajadas ante las nuevas medidas de confinamiento.

Por lo que respecta a la posición externa del país, caracterizada por su crónico y abultado déficit por cuenta corriente, y negativa y elevada Posición Inversora Internacional Neta (PIIN), ha ido mejorando progresivamente en los últimos ejercicios. El déficit por cuenta corriente ha venido reduciéndose en los últimos años y, por primera vez en la serie histórica, se han registrado ligeros superávits en 2019 y 2020, del 0,7% y del 2,5% del PIB, respectivamente, según datos del FMI. Lo mismo sucede con la PIIN, la cual ha registrado una trayectoria descendiente en los últimos años. El último dato publicado correspondiente al trimestre de junio de 2021 la PIIN se ha situado en los 885,123 millones de AUD.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2017201820192020
PIB
  PIB (M AUD a precios constantes)1.8881.7791.935.9791.973.6211.924.178
  Tasa de variación real (%)*2,442,881,94-2.51
INFLACIÓN 
  Media anual (%)1,931,931,600.87
  Fin de período (%)1,901,80 1,800,90
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
  Media anual (%)1,51,51,100,21
  Fin de período (%)1,51,50,750,10
EMPLEO Y TASA DE PARO
  Población (x 1.000 habitantes)24.60224.98325.365-
  Población activa (x 1.000 habitantes)13.28513.48813.76113.905
  % Desempleo sobre población activa5,65,35,26,6
SALDO PRESUPUESTARIO
  % de PIB-1,7-1,2-3,9-9,9
DEUDA PÚBLICA
  en M AUD742.590792.782926.4421.191.200
  en % de PIB41,141,7 46,363,1
EXPORTACIONES DE BIENES
  en MAUD301.963345.613390.694363.422
  % variación respecto a período anterior16,614,513,1-7,0
IMPORTACIONES DE BIENES
  en M AUD288.218317.456321.500304.691
  % variación respecto a período anterior7,910,11,3-5,2
SALDO B. COMERCIAL
  en M AUD13.74528.15769.19458.731
  en % de PIB0,761,483,462,98
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
  en M AUD-47.119-40.23411.65249.364
  en % de PIB-2,6-2,10,582.5
DEUDA EXTERNA NETA
  en M AUD1.039.5041.127.4661.159.824 1.165.347
  en % de PIB57,559,358,059,1
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
  en M AUD 23.68726.720 22.008 16.451
  en % de exportaciones de b. y s.6,126,094,473,79
RESERVAS INTERNACIONALES (excluido oro)
  en M AUD81.71472.32680.44951.442
  en meses de importación de b. y s.2,141,601,84 
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
  en M AUD61.64081.85258.09133.753
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
  media anual0,76690,74790,69520,6906
  fin de período0,78000,70580,70060,7002

Fuentes: Reserve Bank of Australia; Australia Bureau of Statistics (ABS); the Treasury; IMF y BM.

* Los datos sobre la tasa de variación real se han obtenido del ABS. La revisión del IMF sitúa esta tasa en 1,8% para 2019,y 2,4% en 2020, valores ligeramente diferentes de los que aparecen en la tabla. Nota: Los datos de saldo presupuestario, deuda pública, deuda externa, servicio de la deuda se refieren a la posición al final de periodo. % Desempleo sobre población activa, refleja la posición al final del período según el BM.El resto de variables, salvo que se indique otra referencia se corresponden con los datos del año fiscal australiano finalizado en junio.

 

 

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Principales objetivos de política económica

El modelo productivo australiano ha venido experimentando un proceso de transición tras el fin del boom minero que, durante la última década, ha encabezado el crecimiento económico de Australia. Así, las fuertes inversiones en capacidad extractiva se han ido transmitiendo al resto de la economía al incrementar en un 13% el ingreso disponible de los hogares al tiempo que, en plena crisis financiera global, reforzaba el tipo de cambio de la divisa australiana con las correspondientes consecuencias negativas para los demás sectores exportadores (manufacturas y agricultura). A pesar de ello la desindustrialización que suele acompañar a este efecto denominado enfermedad holandesa no se ha producido de manera notable y en particular el sector servicios (turismo, educación, servicios profesionales) ha conseguido aumentar su competitividad y sus exportaciones a pesar de la fortaleza del tipo de cambio. Cabe destacar, en todo caso, que la situación actual ha puesto de manifiesto la debilidad y escasa competitividad del sector industrial australiano, lo que ha llevado a las autoridades a replantearse el futuro de este sector y la necesidad de crear una industria nacional en algunos productos claves.

Por otro lado, la coalición liberal-conservadora que sustituyó a los sucesivos gobiernos laboristas ha tenido como objetivo definir una nueva Australia basada en valores distintos a la socialdemocracia. Entre las medidas adoptadas por el gobierno de la coalición destacan, en primer lugar, retornar al equilibrio presupuestario para lo cual no se incrementaría el gasto en ninguna partida si no viniese acompañado de una reducción similar o superior en otro concepto. No obstante, teniendo en cuenta que la mejora de las infraestructuras de transporte es una necesidad reconocida por todos, analistas internos y externos, el gobierno de la coalición y varios gobiernos estatales han lanzado ambiciosos planes de inversión en infraestructuras que se extenderán durante la siguiente década para reducir el gap derivado de años pasados de insuficiente inversión. En cualquier caso, y dada la situación actual de pandemia del Covid-19 el objetivo principal de política económica se ha trasladado a la reactivación de la economía tras el "estado de hibernación" inicial y crear las bases de un modelo de crecimiento sostenido y generador de empleo a través de reformas estructurales, algunas de las cuales ya han sido anunciadas.

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Previsiones macroeconómicas

En cuanto a las previsiones de crecimiento, se espera que la actividad económica en Australia rebote en 2021, si bien, de forma desigual -tanto desde un punto de vista sectorial como geográfico- y con altibajos. El Reserve Bank of Australia (RBA) ha revisado al alza el crecimiento para 2021 y, en un escenario base, proyecta una variación del PIB del 4,75%, mientras que el gobierno federal prevé un crecimiento en su proyecto de presupuestos para el ejercicio 2021-22 del 5,25%. Por su parte, el FMI contempla un rebote en 2021 del 4,5% (FMI, WEO abril de 2021) y la OCDE del 5,1% (mayo de 2021).

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Política fiscal y presupuestaria

Los shocks de oferta y demanda ocasionados por la pandemia mundial del COVID-19 en 2020 llevaron al gobierno federal australiano a adoptar un potente paquete de medidas de estímulo fiscal –de 291.000 millones de AUD, un 14,7% del PIB-, lo que supuso la interrupción del proceso de saneamiento de las cuentas públicas que éste había iniciado, así como la revisión de su estrategia fiscal para los próximos años. Aunque el impacto de los citados shocks sobre la actividad económica australiana en 2020 ha sido notable y ha tenido costes en términos de PIB y empleo, el mejor de lo esperado comportamiento de la economía y la evolución al alza de los precios de algunas commodities -como el mineral de hierro- ha permitido al gobierno presentar un proyecto de presupuesto con una estimación de déficit -de 161.000 millones de AUD en términos de caja, un 7,8% del PIB- y endeudamiento público -617.5000 millones de AUD en términos netos, un 30% del PIB- muy inferiores a los inicialmente previstos para este ejercicio fiscal 2020-21. Para el ejercicio 2021-22, el proyecto de presupuesto prevé un resultado negativo términos de caja de 106.000 millones de AUD, equivalentes al 5% del PIB. En los ejercicios siguientes se proyecta una reducción progresiva del déficit de caja hasta alcanzar un objetivo de déficit de 57.000 millones de AUD, un 2,4% del PIB, en el ejercicio 2024-25. En términos de devengo, el saldo corriente previsto (net operating balance) para el ejercicio 2021-22 asciende a -92.700 millones de AUD, un 4,3% del PIB. En los tres ejercicios posteriores se proyecta un saldo corriente negativo de 90.200 millones de AUD, 70.200 millones de AUD y 55.700 millones de AUD (i.e. un -4,1%, -3,1% y -2,3% del PIB). El déficit fiscal total previsto para el año fiscal 2021-22 es de 103.000 millones de AUD, un 4,8% de PIB y se prevé que éste se reduzca al 2,7% del PIB en 2024-25. El déficit estructural se estima en torno al 4,4% en 2021-22 y que vaya disminuyendo lentamente en los próximos ejercicios fiscales. Por otro lado, se prevé que la deuda pública, tanto en términos brutos como netos, siga una trayectoria creciente en los próximos ejercicios, si bien, por debajo de la inicialmente proyectada. Las proyecciones incluidas en el proyecto de presupuestos contemplan que el endeudamiento bruto ascienda a más del billón de AUD -un 50% del PIB- en el ejercicio fiscal 2024-25 y que el endeudamiento neto se sitúe en los 980.000 millones de AUD -un 40,9% del PIB-. El proyecto presupuestario para el ejercicio 2021-22 mantiene la estrategia económica y fiscal a medio plazo revisada en el ejercicio 2020-21 y cuyo principal objetivo es generar las condiciones para que el sector privado lidere el crecimiento sostenido de la economía y la creación de empleo en el país. La nueva estrategia se articulaba en torno a dos fases, la primera de las cuales incluye un plan económico de recuperación (COVID-19 Economic Recovery Plan) para lograr una potente recuperación de la actividad económica y una disminución del paro, y que permanecerá activa hasta que la recuperación económica esté asegurada y la tasa de desempleo se sitúe al o por debajo del nivel previo a la pandemia.

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Política monetaria

Por otra parte, las autoridades monetarias australianas, en una sesión extraordinaria, anunciaron en marzo de 2020 un nuevo paquete de medidas orientadas al mantenimiento de la liquidez del sistema, así como al sostenimiento del empleo, las rentas y la actividad empresarial en el corto plazo y asentamiento de las bases de una recuperación a medio plazo. El paquete incluía medidas tradicionales como un recorte histórico en el tipo de referencia al 0,25%, así como otras medidas menos convencionales como el anuncio de la compra de títulos de deuda pública y semipública con diferentes vencimientos en el mercado secundario de bonos y creación de una facilidad financiera por un importe de 90.000 millones de AUD -posteriormente ampliada en cuantía y duración- para el sistema bancario con el doble propósito de reducir los costes de financiación e incentivar el flujo de crédito a la actividad empresarial y, en particular, a las PYMES. Asimismo, el RBA anunció en noviembre del pasado año un nuevo paquete de medidas entre las que se incluían un nuevo recorte del tipo de referencia al 0,1% -el tercero en 2020- y otras medidas más agresivas y heterodoxas como la compra de títulos de deuda pública con vencimiento a 5 y 10 años en el mercado secundario por un valor de 100.000 millones de AUD durante los próximos 6 meses. Desde entonces, el RBA ha mantenido la orientación de la política monetaria y no ha articulado nuevas medidas de estímulo monetario. Según ha anunciado, estas condiciones se mantendrán hasta que la inflación se sitúen en la banda objetivo del 2-3%.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Si bien la economía australiana se ha caracterizado por su flexibilidad y capacidad de resistencia, ésta ha venido enfrentándose a una serie de desafíos de carácter estructural como son su modelo productivo –en fase de transición tras el boom de la minería-, la alta concentración de su base exportadora en pocos productos de bajo valor añadido y la alta dependencia de sus exportaciones a China, o el lento crecimiento de la productividad. Se espera, además, que tras los shocks se produzcan cambios estructurales que afecten al comportamiento de los agentes económicos y a la estructura productiva del país. En 2020, el PM australiano anunció una serie de reformas para sentar las bases de la recuperación económica del país a medida que vaya revirtiendo el programa de estímulo fiscal articulado para hacer frente a la paralización de la actividad económica durante la pandemia. Esta agenda de reformas ha quedado plasmada en el denominado JobMaker Plan cuyo principal objetivo es generar empleo y contempla medidas por un importe de 74.000 millones de AUD para este fin. Según anunció el PM, las reformas contempladas en el plan afectarán a ámbitos como la política energética e industrial, I&D, educación superior, economía digital, infraestructuras, desarrollo regional, reforma tributaria para apoyar la creación de empleo e inversión, reforma de la legislación concursal, reforma de las administraciones y, sobre todo, a ámbitos como la formación profesional y el marco de funcionamiento de las relaciones laborales. 

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