Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Australia es una economía muy terciarizada. En 2019, el sector servicios representó casi el 71% del PIB (70,8%), la industria el 8,5%, la construcción el 7,8%, la agricultura el 2,1% y la minería el 10,7%. En la fase de transición actual ganan peso los servicios a empresas y los servicios educativos, a costa de la minería. En parte el fin del boom inversor minero se ha compensado con una mayor actividad en construcción residencial y en proyectos de infraestructuras. No obstante, dentro de las exportaciones de bienes, los minerales, productos agrícolas y alimentos y de forma creciente el gas natural, seguirán siendo partidas muy relevantes.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)    2016201720182019
%%%%
POR SECTORES DE ORIGEN 
AGROPECUARIO2,72,82,52,1
MINERÍA6,88,69,410,7
MANUFACTURAS6,36,26,16,0
CONSTRUCCIÓN8,38,18,27,8
COMERCIO9,08,78,38,3
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES2,62,52,52,4
TRANSPORTE5,25,04,95,0
COMUNICACIONES2,82,62,42,3
ELECTRICIDAD Y AGUA2,62,62,72,6
FINANZAS9,49,39,39,3
SERVICIOS PROFESIONALES10,511,010,711,0
PROPIEDAD DE VIVIENDA12,412,11211,5
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA5,85,65,55,6
EDUCACIÓN5,25,15,05,0
SALUD Y SERVICIOS COMUNITARIOS7,37,37,47,7
CULTURA0,90,90,90,9
OTROS SERVICIOS1,91,82,01,8
     
     
     
TOTAL100100100100
     
POR COMPONENTES DEL GASTO 
CONSUMO
Consumo Privado57,756,456,055,1 
Consumo Público18,718,618,819,2 
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO24,524,224,0 22,3
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS19,821,423,1 24,7
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS20,620,921,9 21,3

Fuente: Australian Bureau of Statistics

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En general, Australia ha venido gozando de una economía robusta y flexible y de unos fundamentos macroecónomicos sólidos. Australia es de los pocos países que han acumulado más de dos décadas de crecimiento continuado (29 años), sin acumular graves desequilibrios a nivel interno y externo. En 2018, el PIB australiano creció un 2,7% y en 2019 un 1,8%. No obstante, por primera vez en años, el PIB australiano correspondiente al trimestre de marzo se contrajo un 0,3%. Esta caída es atribuible fundamentalmente al impacto de los incendios que asolaron al país a finales del año pasado y principios de este y otros desastres naturales, así como la aplicación de las primeras medidas sanitarias para contener la propagación del coronavirus. Se espera, además, que en el trimestre de junio la actividad económica se haya contraído un 7% como consecuencia del shock de oferta y demanda, con lo que Australia entraría técnicamente en recesión. Asimismo, el impacto esta perturbación en el mercado de trabajo ha sido particularmente negativo, con una caída muy pronunciada del empleo y un aumento de la tasa de paro al 7,4% en el primer semestre del año.

El principal objetivo del gobierno federal australiano en materia fiscal ha sido la paulatina reducción del déficit presupuestario hasta alcanzar su equilibrio y, posteriormente, el superávit de las cuentas públicas. En particular, la estrategia a medio plazo anunciada en abril de 2019 consistía en alcanzar un superávit presupuestario para el año fiscal 2019-2020 (del 0,4% del PIB) y generar excedentes presupuestarios a partir de entonces (0,5% en 2020-2021, 0,8% en 2021-2022 y 0,4% en 2022-2023). Sin embargo, esta estrategia se ha visto frustrada por la propagación del coronavirus en el país, situación que, como en otros países, ha obligado a las autoridades gubernamentales a adoptar un potente paquete de medidas para hacer frente a los efectos de las actuaciones sanitarias adoptadas para contener los contagios. Así, al mismo tiempo que la economía australiana se paralizaba para frenar el contagio del virus, el gobierno federal australiano ha venido anunciado distintas fases de un paquete de medidas de estímulo que supone una inyección total de recursos a la economía de 289.000 millones de AUD, un 14,6% del PIB. El resultado de esta actuación y el funcionamiento de los estabilizadores automáticos ha sido un fuerte y rápido deterioro de las cuentas públicas en el ejercicio 2019-20. En dicho ejercicio, el saldo público en términos de caja ha registrado un déficit de 85.800 millones de AUD (un 4,3% del PIB), frente al superávit inicialmente previsto, mientras que el stock de deuda pública bruta ha aumentado hasta los 684.300 millones de AUD (34,4% del PIB) en junio y en términos netos hasta los 488.200 millones de AUD (24,6% del PIB). En todo caso, Australia sigue manteniendo la calificación crediticia de las principales agencias de rating.

Por otro lado, ante la constatada ralentización de la economía y el deterioro de las perspectivas económicas, las autoridades monetarias australianas -cuya principal misión es contribuir a la estabilidad de la moneda, el pleno empleo y el bienestar de la sociedad australiana-, han venido anunciando sucesivos recortes del tipo de referencia (cash rate). El pasado mes de marzo se anunciaron dos nuevas reducciones del tipo de referencia que actualmente se sitúa en el 0,25%, el más bajo de la serie histórica. El último de estos recortes se anunció tras una sesión extraordinaria del RBA y como parte de un conjunto más amplio de actuaciones orientadas al mantenimiento de la liquidez del sistema, sostenimiento del empleo, las rentas y la actividad empresarial en el corto plazo, mientras se adoptan medidas para contener la propagación del coronavirus.

La posición externa del país, caracterizada por su crónico y abultado déficit por cuenta corriente, y negativa y elevada Posición Inversora Internacional Neta (PIIN), ha ido mejorando progresivamente en los últimos ejercicios. El déficit por cuenta corriente ha venido reduciéndose en los últimos años y, por primera vez en la serie histórica, se ha registrado un un ligero superávit en 2019 del 0,5% del PIB. Lo mismo sucede con la PIIN, la cual ha registrado una trayectoria descendiente en los últimos años.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2016201720182019
PIB
  PIB (M AUD a precios constantes)1.777.1441.822.3361.870.7671.905.883
  Tasa de variación real (%)2,742,542,661,88
INFLACIÓN 
  Media anual (%)1,281,931,931,60
  Fin de período (%)1,51,9 1,81,8
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
  Media anual (%)1,751,51,51,17
  Fin de período (%)1,51,51,50,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
  Población (x 1.000 habitantes)24.19124.60224.99225.664
  Población activa (x 1.000 habitantes)12.77413.18113.38013.760
  % Desempleo sobre población activa5,75,65,35,2
SALDO PRESUPUESTARIO
  % de PIB-2,6-1,5-1,2-3,7
DEUDA PÚBLICA
  en M AUD689.495742.715785.217828.221
  en % de PIB38,840,8 42,043,5
EXPORTACIONES DE BIENES
  en MAUD259.065302.002345.468390.733
  % variación respecto a período anterior3,5016,614,40 13,1
IMPORTACIONES DE BIENES
  en M AUD267.024288.218317.183321.805
  % variación respecto a período anterior-3,207,910,01,5
SALDO B. COMERCIAL
  en M AUD-7.95913.78428.285 68.928
  en % de PIB-0,470,761,49 3,46
SALDO B. CUENTA CORRIEN
  en M AUD-55.228-46.446-39.06210.301
  en % de PIB-3,2-2,6-2,10,5
DEUDA EXTERNA NETA
  en M AUD1.006.9341.033.0211.119.058 1.143.546
  en % de PIB59,157,159,057,3
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
  en M AUD 22.17323.600 26.322 21.535
  en % de exportaciones de b. y s.6,586,105,994,37
RESERVAS INTERNACIONALES (excluido oro)
  en M AUD55.43581.71472.32680.449
  en meses de importación de b. y s.6,454,445,47 
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
  en M AUD57.88161.95682.73555.321
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
  media anual0,74340,76920,74520,6952
  fin de período0,72360,78000,70580,7006

Fuentes: Reserve Bank of Australia; Australia Bureau of Statistics (ABS); the Treasury; IMF.

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Principales objetivos de política económica

Australia es una economía en transición por dos motivos: el primero, el fin del boom minero que, durante la última década, ha encabezado el crecimiento económico de Australia. Así, las fuertes inversiones en capacidad extractiva se han transmitido al resto de la economía al incrementar en un 13% el ingreso disponible de los hogares al tiempo que, en plena crisis financiera global, reforzaba el tipo de cambio de la divisa australiana con las correspondientes consecuencias negativas para los demás sectores exportadores (manufacturas y agricultura). A pesar de ello la desindustrialización que suele acompañar a este efecto denominado "enfermadad holandesa" no se ha producido de manera notable y en particular el sector servicios (turismo, educación, servicios profesionales) ha conseguido aumentar su competitividad y sus exportaciones a pesar de la fortaleza del tipo de cambio.

El segundo motivo hace referencia a los sucesivos cambios de gobierno. La coalición liberal-conservadora que sustituyó a los sucesivos gobiernos laboristas pretende definir una nueva Australia basada en valores distintos a la socialdemocracia. Entre las medidas adoptadas por el gobierno de la coalición destacan, en primer lugar, retornar al equilibrio presupuestario (en el ejercicio 2019-2020 ya se espera alcanzar el primer superávit de las cuentas públicas) para lo cual no se incrementará el gasto en ninguna partida si no viene acompañado de una reducción similar o superior en otro concepto. La Iniciativa Innovation Agenda, la negociación de nuevos acuerdos comerciales, son medidas dirigidas a facilitar la transición hacia un modelo económico en el que la minería está llamada a no ser ya el principal sector impulsor del crecimiento.

La mejora de las infraestructuras de transporte es una necesidad reconocida por todos, analistas internos y externos. El gobierno de la coalición y varios gobiernos estatales han lanzado ambiciosos planes de inversión en infraestructuras que se extenderán durante la siguiente década para reducir el gap derivado de años pasados de insuficiente inversión.

En cualquier caso, y dada la situación actual de pandemia del Covid-19 el objetivo principal de política económica se ha trasladado a la reactivación de la economía tras el "estado de hibernación" inicial. Esto implica la puesta en marcha de instrumentos de estímulo económico entre los que destacan paquetes de medidas de apoyo al sector de infraestructuras, como por ejemplo la propuesta de un listado prioritario de 15 grandes proyectos del sector que seguirán una vía de aprobación rápida (fast track) y que está previsto que ayuden a mantener y a recuperar a más de 66.000 puestos de trabajo tanto directos como indirectos.

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Previsiones macroeconómicas

En general, Australia ha venido gozando de una economía robusta y flexible y de unos fundamentos macroecónomicos sólidos. Australia es de los pocos países que han acumulado más de dos décadas de crecimiento continuado (29 años), sin acumular graves desequilibrios a nivel interno y externo. En 2018, el PIB australiano creció un 2,7% y en 2019 un 1,8%. No obstante, por primera vez en años, el PIB australiano correspondiente al trimestre de marzo se contrajo un 0,3%. Esta caída es atribuible fundamentalmente al impacto de los incendios que asolaron al país a finales del año pasado y principios de este y otros desastres naturales, así como la aplicación de las primeras medidas sanitarias para contener la propagación del coronavirus. Se espera, además, que en el trimestre de junio la actividad económica se haya contraído un 7% como consecuencia del shock de oferta y demanda, con lo que Australia entraría técnicamente en recesión. Aunque existe un elevado grado de incertidumbre, organismos internacionales como el FMI y la OCDE han mejorado sus previsiones para Australia para este y el próximo año. El FMI prevé una menor contracción de la actividad económica en 2020 (del -4,5%), mientras que la OCDE estima una caída del PIB del 5% en un escenario en el que no se produce un rebrote de los contagios. Para el 2021, el FMI proyecta un crecimiento del 4%, mientras que la OCDE del 4,1%.

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Política fiscal y presupuestaria

El principal objetivo en materia fiscal del gobierno ha sido la paulatina reducción del déficit fiscal hasta alcanzar el equilibrio presupuestario y, posteriormente, el superávit de las cuentas públicas. El gobierno preveía alcanzar el primer superávit en las cuentas públicas al final del ejercicio presupuestario 2019-2020 (el año fiscal comienza el 01 de julio y termina el 30 de junio del año siguiente) y generar excedentes presupuestarios a partir de entonces. En el proyecto de presupuestos se identifican cuatro prioridades: lograr el superávit de las cuentas públicas, crear más puestos de trabajo, reducir la carga impositiva y garantizar los servicios públicos fundamentales como Medicare, educación, hospitales y transporte. Por el lado de los ingresos el gobierno está tratando de simplificar el Impuesto sobre la Renta (está prevista una reducción de tramos de cuatro a tres para el ejercicio 2024-2025) y en el ejercicio 2019-2020 se prevé una bajada de impuestos para las rentas bajas y medias (de menos de 126.000 AUD) con un ahorro de hasta 1.080 AUD. El gobierno está tratando también de beneficiar a las PYMEs australianas. Se contempla la continuidad de las deducciones sobre la base imponible que se vienen aplicando y se espera que el impuesto de sociedades se reduzca desde el 27,5% actual hasta el 25% en el ejercicio 2021-2022. Recientemente se ha ampliado el limite de facturación máxima para ser considerada pequeña empresa desde 25 a 50 millones AUD. Por el lado del gasto, las previsiones para el ejercicio 2019-2020 es que el gasto público se mantenga alrededor del 25% PIB. Además del mantenimiento de los servicios públicos fundamentales (sanidad y educación), así como otras medidas contempladas en el ejercicio, es destacable el gasto en inversión, en particular, el programa de gastos en infraestructuras. En el ejercicio 2019-2020 el proyecto de presupuestos incluye 23.000 millones de AUD para inversión en infraestructuras de transportes y un incremento de este gasto hasta los 100.000 millones de cara a los próximos 10 años. En marzo de 2020 el gobierno ha anunciado un plan de estímulos fiscales para contrarrestar los efectos en la economía de la crisis del coronavirus. De hecho, esta estrategia se ha visto temporalmente afectada por la crisis del Covid-19 y las medidas que el gobierno se ha visto obligado a implementar para frenar la expansión de la pandemia. Asimismo, el contexto actual ha alterado el ciclo presupuestario normal y la presentación del presupuesto para el ejercicio 2020-21 se ha pospuesto para octubre de este año -en un ciclo normal éste se hubiese producido en mayo-.

 

 

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Política monetaria

La política monetaria la define el Reserve Bank of Australia (RBA) siendo su principal objetivo contribuir a la estabilidad de la moneda -control de la inflación entre el 2% y 3%-, el pleno empleo y el bienestar de la sociedad australiana, actuando para ello sobre el tipo de interés del dinero que presta a las entidades de crédito (cash rate). Durante los últimos ejercicios el RBA ha seguido una política monetaria acomodaticia y ha ido reduciendo los tipos de referencia hasta situarlos en el 0,25% (mínimo histórico). La última decisión del Board del RBA de reducción de los tipos ha sido en marzo de 2020 y ha venido marcada por la preocupación sobre el impacto en la economía australiana de la crisis del Covid-19 por lo que se ha acompañado de otras medidas de política monetaria encaminadas a mantener la liquidez en el sistema, los niveles de empleo y las rentas y actividad empresarial en el corto plazo. Por otro lado, Australia sigue manteniendo su sistema de tipo de cambio flotante. Los últimos movimientos del RBA sobre los tipos de interés han llevado a una depreciación del dólar australiano, con lo que se ha favorecido la competitividad de las exportaciones australianas y ha encarecido las importaciones. De hecho, el Reserve Bank of Australia puede intervenir en el mercado de divisas cuando existe temor de exceso de volatilidad en el mercado o cuando el tipo de cambio es claramente incompatible con los principios fundamentales económicos. Estas operaciones persiguen estabilizar las condiciones del mercado más que cumplir objetivos en materia de tipo de cambio.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La economía australiana vive, en la actualidad, un período de transición en su modelo productivo. Así, la inversión en minería dejará de ser el motor económico australiano para dar paso a una economía más diversificada. No obstante, el cambio no está exento de desafíos. En primer lugar, cabe destacar el progresivo envejecimiento de su población. Las previsiones apuntan a que el número de australianos mayores de 65 años crezca considerablemente hasta alcanzar el 25% de la población en 2042, de forma que la relación entre población empleada y jubilados se reduzca desde 5 trabajadores por jubilado en la actualidad hasta 2,5 en esa fecha. Un segundo factor es la evolución de la relación real de intercambio australiana debido, principalmente, a la desaceleración china que supone una disminución en la demanda de mineral de hierro. Además, otras exportaciones tradicionales de Australia (como por ejemplo el carbón) también han sufrido un descenso notable. Estas caídas de precios no se compensaron con el fuerte descenso del precio del petróleo del que Australia sigue siendo importador neto. Por otro lado, esta tendencia parece que se está invirtiendo desde finales de 2016 con la recuperación de los precios del carbón y mineral de hierro. En realidad, la evolución del tipo de cambio amortigua los shocks y facilita la transición. Por último, cabe destacar el fuerte crecimiento del precio de la vivienda en toda Australia pero especialmente en las grandes ciudades (Sydney y Melbourne). No obstante, esta tendencia parece que se ha revertido durante 2018 y los precios de la vivienda han tendido a moderarse.

Una de las iniciativas del gobierno federal ha sido el lanzamiento de la National Innovation and Science Agenda. El documento presentado gira alrededor de 4 ejes: respaldar a los emprendedores, mejorar la relación entre la investigación básica y la industria, atraer y retener el capital humano y, por último, liderar con el ejemplo. Entre las 24 medidas presentadas se encuentra un incremento presupuestario a los diferentes cuerpos de investigación (como CSIRO), así como diferentes fondos de I+D+i en entornos rurales, computación cuántica, investigación biomédica o big data. También pone en marcha iniciativas públicas como la creación de un organismo independiente de Innovación y Ciencia, un centro de mejora de la ciberseguridad o un mercado de aplicaciones para el sector público. Por último, introduce importantes reformas fiscales, contables y societarias para incentivar la inversión privada y facilitar la recuperación de la inversión. Otra iniciativa relevante es el lanzamiento del NAIF con el fin de estimular el desarrollo económico del norte de Australia, es decir, la parte del país situada por encima del Trópico de Capricornio que comprende buena parte de los estados de Western Australia y Queensland y el Northern Territory .Se trata de un fondo de unos 3.200 millones de euros cuyo objetivo es ofrecer financiación concesional a proyectos de construcción de infraestructuras de energía, agua, transporte y comunicaciones. El gobierno quiere invertir en infraestructuras en la zona, porque cree que esta cuenta con un grandísimo potencial económico. A pesar de que en el norte de Australia apenas vive el 5% de la población, esta zona representa el 40% del territorio. En el norte de Australia se encuentran el 70% de las reservas del país de zinc, plata, hierro y plomo y el 90% de las de gas. Además, a pesar de que cuenta con el 60% de las precipitaciones del país tan solo el 2% del agua recogida proviene de dicha zona. Aparte de los recursos naturales hay otros sectores en los que también se ve gran potencial económico como el turismo y la medicina.

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