Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Australia es una economía muy terciarizada. En la fase de transición actual ganan peso los servicios a empresas y los servicios educativos, a costa de la minería. En parte el fin del boom inversor minero se ha compensado con una mayor actividad en construcción residencial y en proyectos de infraestructuras. No obstante, dentro de las exportaciones de bienes, los minerales, productos agrícolas y alimentos y de forma creciente el gas natural, seguirán siendo partidas muy relevantes.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)    2016201720182019
%%%%
POR SECTORES DE ORIGEN 
AGROPECUARIO2,72,82,52,1
MINERÍA6,88,69,410,7
MANUFACTURAS6,36,26,16,0
CONSTRUCCIÓN8,38,18,27,8
COMERCIO9,08,78,38,3
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES2,62,52,52,4
TRANSPORTE5,25,04,95,0
COMUNICACIONES2,82,62,42,3
ELECTRICIDAD Y AGUA2,62,62,72,6
FINANZAS9,49,39,39,3
SERVICIOS PROFESIONALES10,511,010,711,0
PROPIEDAD DE VIVIENDA12,412,11211,5
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA5,85,65,55,6
EDUCACIÓN5,25,15,05,0
SALUD Y SERVICIOS COMUNITARIOS7,37,37,47,7
CULTURA0,90,90,90,9
OTROS SERVICIOS1,91,82,01,8
     
     
     
TOTAL100100100100
     
POR COMPONENTES DEL GASTO 
CONSUMO
Consumo Privado57,756,456,055,1 
Consumo Público18,718,618,819,2 
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO24,524,224,0 22,3
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS19,821,423,1 24,7
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS20,620,921,9 21,3

Fuente: Australian Bureau of Statistics

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En general, Australia ha venido gozando de una economía robusta y flexible y de unos fundamentos macroecónomicos sólidos. Australia es de los pocos países que han acumulado más de dos décadas de crecimiento continuado (28 años) sin acumular graves desequilibrios a nivel interno y externo. En 2018, el PIB australiano creció un 2,7% y las estimaciones más recientes publicadas sitúan el crecimiento del país en el 1,8% en 2019. No obstante, este crecimiento se verá interrumpido como consecuencia de las medidas adoptadas para contener la propagación del coronavirus en el país, medidas que han supuesto prácticamente la paralización de la actividad económica. A este respecto, se prevé que el impacto sobre la actividad económica en 2020 sea profundo, con una caída del PIB del orden del 6,7% y aumento del paro al 7,6%, según las últimas previsiones del FMI. La duración del impacto y capacidad de recuperación de la economía dependerán en buena parte de la duración de las actuaciones sanitarias adoptadas. En un escenario central, en el que se asume que las medidas empiecen a relajase progresivamente a mitad de este año, se estima que la economía australiana rebote rápidamente y crezca un 6,1% en 2021.

El principal objetivo del gobierno federal australiano en materia fiscal ha sido la paulatina reducción del déficit presupuestario hasta alcanzar su equilibrio y, posteriormente, el superávit de las cuentas públicas. En particular, la estrategia a medio plazo anunciada en abril de 2019 consistía en alcanzar un superávit presupuestario para el año fiscal 2019-2020 (del 0,4% del PIB) y generar excedentes presupuestarios a partir de entonces (0,5% en 2020-2021, 0,8% en 2021-2022 y 0,4% en 2022-2023). Sin embargo, esta estrategia se ha visto frustrada -al menos en el corto plazo- por la propagación del coronavirus en el país, situación que, como en otros países, ha obligado a las autoridades gubernamentales a adoptar un potente paquete de medidas para hacer frente a los efectos de las actuaciones sanitarias adoptadas para contener los contagios. Así, al mismo tiempo que la economía australiana entraba en “estado de hibernación” para frenar el contagio del virus, el gobierno federal australiano ha venido anunciado distintas fases de un paquete de medidas de estímulo que supone una inyección total de recursos a la economía de 320.000 millones de AUD, un 16,4% del PIB.

Por otro lado, ante la constatada ralentización de la economía y el deterioro de las perspectivas económicas, las autoridades monetarias australianas -cuya principal misión es contribuir a la estabilidad de la moneda, el pleno empleo y el bienestar de la sociedad australiana-, han venido anunciando sucesivos recortes del tipo de referencia (cash rate). El pasado mes de marzo se anunciaron dos nuevas reducciones del tipo de referencia que actualmente se sitúa en el 0,25%, el más bajo de la serie histórica. El último de estos recortes se anunció tras una sesión extraordinaria del RBA y como parte de un conjunto más amplio de actuaciones orientadas al mantenimiento de la liquidez del sistema, sostenimiento del empleo, las rentas y la actividad empresarial en el corto plazo, mientras se adoptan medidas para contener la propagación del coronavirus.

La posición externa del país, caracterizada por su crónico y abultado déficit por cuenta corriente, y negativa y elevada Posición Inversora Internacional Neta (PIIN), ha ido mejorando progresivamente en los últimos ejercicios. El déficit por cuenta corriente ha venido reduciéndose en los últimos años y, por primera vez en la serie histórica, se proyecta que en 2019 registre un ligero superávit. Lo mismo sucede con la PIIN, la cual ha registrado una trayectoria descendiente en los últimos años.

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2016201720182019
PIB
  PIB (M AUD a precios constantes)1.777.1441.822.3361.870.7671.905.883
  Tasa de variación real (%)2,742,542,661,88
INFLACIÓN 
  Media anual (%)1,281,931,931,60
  Fin de período (%)1,51,9 1,81,8
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
  Media anual (%)1,751,51,51,17
  Fin de período (%)1,51,51,50,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
  Población (x 1.000 habitantes)24.19124.60224.99225.664
  Población activa (x 1.000 habitantes)12.77413.18113.38013.760
  % Desempleo sobre población activa5,75,65,35,2
SALDO PRESUPUESTARIO
  % de PIB-2,6-1,5-1,2-3,7
DEUDA PÚBLICA
  en M AUD689.495742.715785.217828.221
  en % de PIB38,840,8 42,043,5
EXPORTACIONES DE BIENES
  en MAUD259.065302.002345.468390.733
  % variación respecto a período anterior3,5016,614,40 13,1
IMPORTACIONES DE BIENES
  en M AUD267.024288.218317.183321.805
  % variación respecto a período anterior-3,207,910,01,5
SALDO B. COMERCIAL
  en M AUD-7.95913.78428.285 68.928
  en % de PIB-0,470,761,49 3,46
SALDO B. CUENTA CORRIEN
  en M AUD-55.228-46.446-39.06210.301
  en % de PIB-3,2-2,6-2,10,5
DEUDA EXTERNA NETA
  en M AUD1.006.9341.033.0211.119.058 1.143.546
  en % de PIB59,157,159,057,3
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
  en M AUD 22.17323.600 26.322 21.535
  en % de exportaciones de b. y s.6,586,105,994,37
RESERVAS INTERNACIONALES (excluido oro)
  en M AUD55.43581.71472.32680.449
  en meses de importación de b. y s.6,454,445,47 
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
  en M AUD57.88161.95682.73555.321
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
  media anual0,74340,76920,74520,6952
  fin de período0,72360,78000,70580,7006

Fuentes: Reserve Bank of Australia; Australia Bureau of Statistics (ABS); the Treasury; IMF.

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Principales objetivos de política económica

Australia es una economía en transición por dos motivos: el primero, el fin del boom minero que, durante la última década, ha encabezado el crecimiento económico de Australia. Así, las fuertes inversiones en capacidad extractiva se han transmitido al resto de la economía al incrementar en un 13% el ingreso disponible de los hogares al tiempo que, en plena crisis financiera global, reforzaba el tipo de cambio de la divisa australiana con las correspondientes consecuencias negativas para los demás sectores exportadores (manufacturas y agricultura). A pesar de ello la desindustrialización que suele acompañar a este efecto denominado "enfermadad holandesa" no se ha producido de manera notable y en particular el sector servicios (turismo, educación, servicios profesionales) ha conseguido aumentar su competitividad y sus exportaciones a pesar de la fortaleza del tipo de cambio.

El segundo motivo hace referencia a los sucesivos cambios de gobierno. La coalición liberal-conservadora que sustituyó a los sucesivos gobiernos laboristas pretende definir una nueva Australia basada en valores distintos a la socialdemocracia. Entre las medidas adoptadas por el gobierno de la coalición destacan, en primer lugar, retornar al equilibrio presupuestario (en el ejercicio 2019-2020 ya se espera alcanzar el primer superávit de las cuentas públicas) para lo cual no se incrementará el gasto en ninguna partida si no viene acompañado de una reducción similar o superior en otro concepto. La Iniciativa Innovation Agenda, la negociación de nuevos acuerdos comerciales, son medidas dirigidas a facilitar la transición hacia un modelo económico en el que la minería está llamada a no ser ya el principal sector impulsor del crecimiento.

La mejora de las infraestructuras de transporte es una necesidad reconocida por todos, analistas internos y externos. El gobierno de la coalición y varios gobiernos estatales han lanzado ambiciosos planes de inversión en infraestructuras que se extenderán durante la siguiente década para reducir el gap derivado de años pasados de insuficiente inversión.

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Previsiones macroeconómicas

Australia ha logrado encadenar más de dos décadas de crecimiento económico ininterrumpido (28 años) y las previsiones macroeconómicas siguen siendo optimistas. No obstante, después de los recientes desastres naturales y la aparición de la crisis del COVID-19 los principales organismos internacionales han revisado a la baja las previsiones de crecimiento.

De acuerdo con la información publicada en el artículo IV del FMI en marzo de 2020, el crecimiento del PIB en 2018 fue del 2,7%, y se espera que en 2019 se cierre con un crecimiento del 1,8%, mientras que la estimación para 2020 se ha reducido al 2,0%. La economía del país sigue avanzando en su proceso de ajuste y reequilibrio tras el fin de la inversión minera y el auge de los precios de las materias primas pero puede verse afectada por el impacto de los recientes acontecimientos tanto internos como externos. 

Pese a gozar de una buena gestión macroeconómica y unas previsiones de crecimiento superiores a las de otras economías desarrolladas la economía puede verse ralentizada por el impacto de acontecimientos internos, como la reciente sequía o la ola de incendios, así como externos, como los derivados de las tensiones en el comercio internacional, la ralentización del crecimiento de la economía china o el impacto de la crisis del Covid-19.

Según el citado artículo IV del FMI, el crecimiento debería continuar por la senda de la recuperación durante el ejercicio 2020 aunque tardará todavía un tiempo en volver al crecimiento potencial y a restablecer el crecimiento de la inflación dentro de los objetivos del RBA (autoridad monetaria del país). En cualquier caso, está por ver cómo el estado de hibernación de la economía australiana durante al menos seis meses afectará a todas las variables económicas.

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Política fiscal y presupuestaria

El principal objetivo en materia fiscal del gobierno ha sido la paulatina reducción del déficit fiscal hasta alcanzar el equilibrio presupuestario y, posteriormente, el superávit de las cuentas públicas. El gobierno preveía alcanzar el primer superávit en las cuentas públicas al final del ejercicio presupuestario 2019-2020 (el año fiscal comienza el 01 de julio y termina el 30 de junio del año siguiente) y generar excedentes presupuestarios a partir de entonces.

En el proyecto de presupuestos se identifican cuatro prioridades: lograr el superávit de las cuentas públicas, crear más puestos de trabajo, reducir la carga impositiva y garantizar los servicios públicos fundamentales como Medicare, educación, hospitales y transporte.

Por el lado de los ingresos el gobierno está tratando de simplificar el Impuesto sobre la Renta (está prevista una reducción de tramos de cuatro a tres para el ejercicio 2024-2025) y en el ejercicio 2019-2020 se contempla una bajada de impuestos para las rentas bajas y medias (de menos de 126.000 AUD) con un ahorro de hasta 1.080 AUD. El gobierno está tratando también de beneficiar a las PYMEs australianas. Se contempla la continuidad de las deducciones sobre la base imponible que se vienen aplicando y se espera que el impuesto de sociedades se reduzca desde el 27,5% actual hasta el 25% en el ejercicio 2021-2022. Recientemente se ha ampliado el limite de facturación máxima para ser considerada pegueña empresa desde 25 a 50 millones AUD.

Por el lado del gasto, las previsiones para el ejercicio 2019-2020 es que el gasto público se mantenga alrededor del 25% PIB. Además del mantenimiento de los servicios públicos fundamentales (sanidad y educación), así como otras medidas contempladas en el ejercicio, es destacable el gasto en inversión, en particular, el programa de gastos en infraestructuras. En el ejercicio 2019-2020 el proyecto de presupuestos incluye 23.000 millones de AUD para inversión en infraestructuras de transportes y un incremento de este gasto hasta los 100.000 millones de cara a los próximos 10 años. En marzo de 2020 el gobierno ha anunciado un plan de estímulos fiscales para contrarrestar los efectos en la economía de la crisis del coronavirus.

Sin embargo, esta estrategia se ha visto temporalmente afectada por la crisis del Covid-19 y las medidas que el gobierno se ha visto obligado a implementar para frenar la expansión de la pandemia.

 

 

 

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Política monetaria

La política monetaria la define el RBA (Reserve Bank of Australia) siendo su principal objetivo el control de la inflación entre el 2% y el 3%, actuando para ello sobre el tipo de interés del dinero que presta a las entidades de crédito. Durante los últimos ejercicios el RBA ha seguido una política monetaria acomodaticia y ha ido reduciendo los tipos de referencia hasta situarlos en el 0,25%(mínimo histórico). La última decisión del Board del RBA de reducción de los tipos ha sido en marzo de 2020 y ha venido marcada por la preocupación sobre el impacto en la economía australiana de la crisis del Covid-19 por lo que se ha acompañado de otras medidas de política monetaria encaminadas a mantener la liquidez en el sistema, los niveles de empleo y las rentas y actividad empresarial en el corto plazo.

Por otro lado, Australia sigue manteniendo su sistema de tipo de cambio flotante. Los últimos movimientos del Reserve Bank of Australia sobre los tipos de interés han llevado a una depreciación del dólar australiano, con lo que se ha favorecido la competitividad de las exportaciones australianas y ha encarecido las importaciones. De hecho, el Reserve Bank of Australia puede intervenir en el mercado de divisas cuando existe temor de exceso de volatilidad en el mercado o cuando el tipo de cambio es claramente incompatible con los principios fundamentales económicos. Estas operaciones persiguen estabilizar las condiciones del mercado más que cumplir objetivos en materia de tipo de cambio.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

 La economía australiana vive, en la actualidad, un período de transición en su modelo productivo. Así, la inversión en minería dejará de ser el motor económico australiano para dar paso a una economía más diversificada. No obstante, el cambio no está exento de desafíos.

En primer lugar, cabe destacar el progresivo envejecimiento de su población. Las previsiones apuntan a que el número de australianos mayores de 65 años crezca considerablemente hasta alcanzar el 25% de la población en 2042, de forma que la relación entre población empleada y jubilados se reduzca desde 5 trabajadores por jubilado en la actualidad hasta 2,5 en esa fecha.

Un segundo factor es la evolución de la relación real de intercambio australiana debido, principalmente, a la desaceleración china que supone una disminución en la demanda de mineral de hierro. Además, otras exportaciones tradicionales de Australia (como por ejemplo el carbón) también han sufrido un descenso notable. Estas caídas de precios no se compensaron con el fuerte descenso del precio del petróleo del que Australia sigue siendo importador neto. Por otro lado, esta tendencia parece que se está invirtiendo desde finales de 2016 con la recuperación de los precios del carbón y mineral de hierro. En realidad, la evolución del tipo de cambio amortigua los shocks y facilita la transición.

Por último, cabe destacar el fuerte crecimiento del precio de la vivienda en toda Australia pero especialmente en las grandes ciudades (Sydney y Melbourne). No obstante, esta tendencia parece que se ha revertido durante 2018 y los precios de la vivienda han tendido a moderarse.

Una de las iniciativas del gobierno federal ha sido el lanzamiento de la National Innovation and Science Agenda. El documento presentado gira alrededor de 4 ejes: respaldar a los emprendedores, mejorar la relación entre la investigación básica y la industria, atraer y retener el capital humano y, por último, liderar con el ejemplo. Entre las 24 medidas presentadas se encuentra un incremento presupuestario a los diferentes cuerpos de investigación (como CSIRO), así como diferentes fondos de I+D+i en entornos rurales, computación cuántica, investigación biomédica o big data. También pone en marcha iniciativas públicas como la creación de un organismo independiente de Innovación y Ciencia, un centro de mejora de la ciberseguridad o un mercado de aplicaciones para el sector público. Por último, introduce importantes reformas fiscales, contables y societarias para incentivar la inversión privada y facilitar la recuperación de la inversión.

Otra iniciativa relevante es el lanzamiento del NAIF con el fin de estimular el desarrollo económico del norte de Australia, es decir, la parte del país situada por encima del Trópico de Capricornio que comprende buena parte de los estados de Western Australia y Queensland y el Northern Territory .Se trata de un fondo de unos 3.200 millones de euros cuyo objetivo es ofrecer financiación concesional a proyectos de construcción de infraestructuras de energía, agua, transporte y comunicaciones. El gobierno quiere invertir en infraestructuras en la zona, porque cree que esta cuenta con un grandísimo potencial económico. A pesar de que en el norte de Australia apenas vive el 5% de la población, esta zona representa el 40% del territorio. En el norte de Australia se encuentran el 70% de las reservas del país de zinc, plata, hierro y plomo y el 90% de las de gas. Además, a pesar de que cuenta con el 60% de las precipitaciones del país tan solo el 2% del agua recogida proviene de dicha zona. Aparte de los recursos naturales hay otros sectores en los que también se ve gran potencial económico como el turismo y la medicina.

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