Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Según los últimos datos aportados por el IBGE, el PIB a precios corrientes alcanzó los 7,44 billones de reales en el año 2020, alrededor de 1,44 billones de dólares, lo cual ha situado a Brasil como la duodécima economía mundial en términos de PIB. En valores corrientes, según los datos aportados por el Fondo Monetario Internacional, el valor en el año 2020 ha sido de 6.730 dólares, muy inferior al dato de 2018 donde el promedio se encontraba en 8,750 dólares, esta disminución se debe principalmente a la depreciación del real a lo largo de los últimos años, a la recesión originada por la pandemia, y al incremento de la población. Sin embargo, la renta en valores constantes en el año 2019 según los datos del Banco Mundial (BM) llegó a los 11.121,74 dólares anuales, un 0,38% superior a los 11.079 dólares obtenidos en el año 2018.

En 2020, según los datos recogidos por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), Brasil registró resultados muy variados en el avance trimestral del PIB en los cuatro trimestres de 2020 (-2,1%; -9,2%; 7,7%; 3,2%), sufriendo en los dos primeros trimestres una variación negativa muy profunda, más acentuada en el periodo abril-junio, debido en gran medida al efecto de la pandemia. Mientras, el semestre compuesto por los dos últimos trimestres del 2020 ha obtenido tasas intertrimestrales positivas, aunque insuficientes para revertir la variación negativa del conjunto del año, como muestra la publicación del IBGE de las cuentas trimestrales del último trimestre del año, que confirman la disminución anual del 4,1% respecto al resultado del 2019.

Por el lado de la oferta, en el conjunto del 2020 el sector agropecuario ha sido el único que ha crecido respecto al año 2019, un 2% anual, acelerándose 1,4 puntos porcentuales frente al dato del 2019. El sector industrial y el sector servicios acumularon fuertes descensos en el conjunto del 2020, siendo el descenso del 3,5% en el sector industrial, y del 4,5% el sector servicios, frente a los avances positivos del 0,4% y 1,7% obtenidos un año antes. En referencia al sector a los sectores que forman la industria, destaca el desempeño de la actividad de Construcción , con un descenso anual del 7%, frente al crecimiento del 1,5% del 2019.  Las Industrias de Transformación también sufrieron un descenso del -4,3%, seguidas de la caída de la Producción y Distribución de Electricidad, Gas y Agua (-0,4%); el único sector que aumentó respecto al año 2019 fue el de las Industrias Extractivas, con un 1,3% de crecimiento respecto al 2019.

El sector Servicios ha sufrido la caída más drástica del año dentro de las tres divisiones de la oferta, con una disminución total del 4,5% respecto al 2019, debido a las caídas de Otras Actividades y Servicios, con un 12,1% de disminución; seguido por el sector de Transporte, Almacenaje y Correo, que acumuló una caída del 9,2; y el resto de sectores con variación negativa anual fueron el Comercio, y la Administración de Defensa, Salud, Educación Pública y Seguridad Social, con descensos del 3,1 y 0,2 respectivamente. Las Actividades Financieras y las Actividades Inmobiliarias, a diferencia del resto de sectores tuvieron aumentos a lo largo del 2020, siendo estos del 4% y 2,5% respectivamente.

Durante el último trimestre del 2020, el sector agropecuario decreció un 0,4%, después de un decrecimiento del 1,4% en el mismo periodo del año anterior, mientras que el sector servicios disminuyó un 2,2% frente a un ligero crecimiento del 1,8 en el último trimestre de 2019 y el sector industrial aumentó un 1,2%, comparado con el crecimiento del 1% en el mismo trimestre del 2019. En el último trimestre del año se ha observado una tendencia negativa frente al tercer periodo, que pese al aumento en la productividad en el sector industrial del 1,2%, en el sector servicios se ha observado una caída del -2,2%, y del 0,2% en la industria agropecuaria.

En el análisis de la demanda, todos los componentes de ésta se contrajeron respecto al año 2019, en la Formación Bruta de Capital (FBC) ha habido una variación negativa anual del 0,8%, concluyendo la tendencia positiva de crecimiento de los dos últimos años (3,4% en 2019, y 5,2% en 2018), mientras que el crecimiento intertrimestral del FBC en el último trimestre del año ha sido del 20%. El consumo de las familias se ha visto disminuido en un 5,5% en relación con el año anterior (crecimiento del 2,2% en el 2019), disminución afectada directamente por el empeoramiento del mercado de trabajo y las medidas de confinamiento provocadas por la pandemia, siendo el avance intertrimestral del 3% entre octubre y diciembre, continuando la recuperación iniciada en el trimestre precedente. Por último, el Gasto Público también registró una variación negativa del 4,7% interanual, después de la disminución del 0,4% en el 2019, y un avance en el último trimestre del año del 3% respecto al periodo precedente.

En el sector externo, las Importaciones de Bienes y Servicios han caído a lo largo del año un 1,8% interanual (-2,4% en el 2019), mientras que las Exportaciones de Bienes y Servicios han sufrido una caída total del 10% (crecimiento del 1,1% en 2019). Esta gran caída se ha observado por la disminución de las exportaciones de vehículos, otros equipamientos de transporte, máquinas y equipamientos; y las exportaciones del sector metalúrgico. En las importaciones, las caídas más destacadas que han influido en el conjunto de la variación han sido los vehículos, petróleo y derivados, máquinas y aparatos eléctricos y los servicios. En la comparación intertrimestral, las Importaciones de Bienes y Servicios han registrado en los 3 últimos meses del año el único avance intertrimestral del año, un 22%, de manera que en 2020 han acumulado un descenso del -10%, frente al crecimiento del 1,1% un año antes. Por su parte, las exportaciones habrían desacelerado su ritmo de descenso entre octubre y diciembre respecto al periodo anterior, con una caída del 1,4% intertrimestral.  

En cuanto a 2021, durante el primer trimestre el PIB creció un 1,2% en comparación con el trimestre anterior, continuando el proceso de recuperación de la actividad económica y volviendo al nivel del último trimestre de 2019. En valores corrientes, el PIB del primer trimestre de 2021 alcanzó los 2,05 billones de reales, superior a los 1,8 billones de reales obtenidos durante el primer trimestre de 2020. El desempeño positivo se produjo a pesar del resurgimiento de la pandemia de Covid-19 y la retirada de la ayuda de emergencia para personas en situación de vulnerabilidad (que ha sido retomada nuevamente desde entonces), superando las expectativas que la mayoría de los analistas tenían en la fecha del último Informe del Banco Central de Brasil.

Desde la perspectiva de la oferta, los tres sectores de la economía crecieron en el primer trimestre de 2021, en particular, el mayor crecimiento se produjo en el Sector Agropecuario, con un aumento intertrimestral del 5,7%, con un fuerte impulso en la producción de soja, que alcanzó máximos históricos en 2020. El sector industrial ha aumentado un 0,7%, impulsado por el crecimiento en la industria extractiva y la construcción, que habían retrocedido en el trimestre anterior, compensando la leve contracción observada en la industria manufacturera. Por último, el sector servicios ha mostrado el aumento más discreto, del 0,4%, donde las actividades más afectadas al comienzo de la pandemia, como el transporte y otros servicios, aún permanecen por debajo del nivel de finales de 2019.

Desde la perspectiva de la demanda, las exportaciones y la formación bruta de capital fijo (FBCF), creció un 4,6% respecto al trimestre anterior, contribuyeron al crecimiento. Las elevadas magnitudes de las importaciones ficticias de equipos para la industria de petróleo y gas bajo el programa Repetro (régimen aduanero especial para la exportación e importación de mercancías destinadas a actividades de investigación y exploración en yacimientos de petróleo y gas natural) en el último trimestre de 2020 y en el primer trimestre de 2021 dificultan la interpretación de la FBCF. Aun así, el desempeño de la producción de bienes de capital e insumos típicos de la construcción civil (ITCC) en los últimos trimestres corrobora la recuperación de la inversión.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)

2016

2017

2018

2019

2020

POR SECTORES DE ORIGEN

AGROPECUARIO

5,7

5,3

5,2

5,1

6,8

INDUSTRIAL

21,2

21,1

21,8

21,4

20,4

Minería

1

1,6

2,7

2,8

2,9

Manufacturas

12,5

12,4

12,3

11,8

11,3

Producción y distribución de electricidad, agua y saneamiento

2,7

2,8

2,9

3

2,9

Construcción

5,1

4,3

4

3,8

3,3

SERVICIOS

73,1

73,5

73

73,5

72,8

Comercio

12,9

13,2

13

12,9

13,6

Transporte, almacenamiento y correos

4,4

4,3

4,4

4,4

4,31

Servicios de información

3,3

3,4

3,4

3,5

3,5

Intermediación financiera y seguros

7,9

7,6

7

7,2

7

Actividades inmobiliarias

9,7

9,8

9,8

9,8

10,3

Otros servicios

17,5

17,6

17,9

18

16,2

Administración, salud, sanidad pública y seguridad social

17,4

17,6

17,4

17,6

17,9

PIB a precios de mercado

100

100

100

100

100

IMPUESTOS SOBRE PRODUCTOS

15,7

16,1

16,5

16,3

15,6

POR COMPONENTES DEL GASTO

Consumo Privado

64,3

64,5

64,6

64,8

62,7

Consumo Público

20,4

20,2

19,9

20,1

20,5

Formación bruta de capital fijo

15

14,6

15,1

15,4

15,4

Exportaciones de bienes y servicios

12,5

12,5

14,6

14,1

16,9

Importaciones de bienes y servicios

-12,1

-11,8

-14,2

-14,4

-15,5

DISCREPANCIA ESTADÍSTICA

-

-

-

-

-

TOTAL

100

100

100

100

100

Fuente: IBGE. Actualizado a 05/03/2021

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras los efectos de la pandemia del COVID en las economías mundiales, el PIB de Brasil ha caído 3 puestos en el ranking mundial y se sitúa en 2020 en 12 lugar (9º en 2019), siendo adelantado por Canadá, Rusia y Corea, con 1,4 billones de dólares a precios corrientes en 2020, por detrás de USA, China, Japón, Alemania, Reino Unido, India, Francia e Italia, según el informe “World Economic Outlook” del Fondo Monetario International (FMI). No obstante, sigue aglutinando 1/3 del PIB de Iberoamérica de acuerdo con los datos del FMI y presenta un PIB per cápita de 35.712 reales en el año 2020, de acuerdo con los datos de la moneda local publicados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Los datos del Banco Mundial no están aún actualizados, por lo que se sitúa el PIB p/c en 8.717 dólares en 2019

Con un enorme potencial de desarrollo, la pandemia frustró temporalmente el despegue de la economía brasileña en 2020 tras la recesión y lento crecimiento del lustro anterior, registrando el mayor descenso del PIB de la historia reciente (desde 1996), con una caída oficial del 4,1% anual según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Con todo, este dato mejora la previsión esperada por los organismos internacionales de previsión (preveían un descenso del entorno del 5%), además de que se espera una recuperación en forma de "V", con un avance estimado para el ejercicio 2021 del 5% según la reciente revisión de las previsiones realizada por el Gobierno. 

La siguiente tabla resume la evolución del PIB trimestral de los últimos años:

Evolución Intertrimestral (con ajuste estacional)

2019. I

2019. II

2019. III

2019. IV

Acumulado en 2019

2020. I

2020. II

2020. III

2020. IV

Acumulado en 2020

2021. I

PIB a precios de mercado

0,9

0,4

-0,1

0,4

1,4

-2,1

-9,2

7,7

3,2

-4,1

1,2

Perspectiva de la oferta

Valor añadido bruto S. Agropecuario

-2,6

0,7

1,4

-0,2

0,6

2

-0,9

-0,6

-0,5

2

5,7

Valor añadido bruto S. Industrial

0,6

0,3

0,3

-0,2

0,4

-1

-13,1

15,4

1,9

-3,5

0,7

Valor añadido bruto S. Servicios

1,2

0

0,3

0,1

1,7

-2,1

-8,6

6,4

2,7

-4,5

0,4

Perspectiva de la demanda

Consumo privado

1,1

0,3

0,6

0,3

2,2

-1,9

-11,3

7,7

3,4

-5,5

-0,1

Consumo público

0

0,2

-0,2

-0,1

-0,4

-0,7

-7,7

3,5

1,1

-4,7

-0,8

Formación bruta de capital fijo

-2,1

3,2

2,6

-2,5

3,4

2,4

-16,3

10,7

20

-0,8

4,6

Exportaciones

-4

-3,1

-0,5

2,2

-2,4

-2,2

1,1

-2

-1,4

-1,8

3,7

Importaciones

-2,6

6,1

2,8

-5,3

1,1

-0,3

-11,8

-9,6

22

-10

11,6

 Asimismo, la siguiente tabla resume las principales previsiones de crecimiento a 22 de julio de 2021: 

ÚLTIMO RESULTADO DISPONIBLE

 
 

Previsiones crecimiento PIB

2021

2022

 

FMI

3,70%

2,60%

 

OCDE

3,70%

2,50%

 

BM

4,50%

3,00%

 

ONU (Unctad)

3,00%

2,20%

 

CEPAL

4,50%

2,30%

 

FOCUS - BCB

5,27%

2,10%

 

SPE - M. de Economía

5,30%

2,51%

 

IBGE

3,40%

-

 

CNI Brasil

4,90%

2,60%

 

Banco Itaú

5,80%

2,00%

 

Santander Brasil

5,10%

2,00%

 

Credit Suisse

4,00%

2,40%

 

UBS

4,50%

-

 

Morgan Stanley

2,80%

3,00%

 

JP Morgan

4,10%

2,20%

 

S&P

4,70%

2,10%

 

Moody’s

3,30%

-

 

Goldman Sachs

5,50%

-

 

BNP PARIBAS

5,50%

3,00%

 

 

Fuente: elaboración propia. Actualizado a 29/06/2021 

En cuanto a las principales variables, según los datos del IBGE publicados en junio de 2021, la evolución del Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) en el mes de mayo mostró una aceleración en el ritmo de avance de los precios con una variación intermensual de los precios del 0,93% y en los últimos 12 meses hasta mayo, el indicador acumula un aumento del 8,1%, significativamente por encima del objetivo de inflación del Banco Central de Brasil para 2021, fijado en el 3,75%, fuera del límite superior de tolerancia establecido, de +/- 1,5 puntos porcentuales. Por su parte, el Índice General de Precios-Mercado (IGP-M), de la FGV-IBRE publicado en junio registró aumento del 0,6% intermensual en junio, acumulando un crecimiento del 35,75% en el los últimos 12 meses hasta junio. 

 

Respecto al sector exterior, según los datos del Banco Central de Brasil publicados en junio, las transacciones corrientes en mayo fueron superavitarias por un importe de 3.800 millones de dólares (frente al déficit de 519 millones de mayo de 2020). En el acumulado de los últimos 12 meses hasta mayo, el déficit en transacciones corrientes fue de 8.400 millones de dólares (0,9% del PIB), frente al déficit de 65.200 millones de dólares anual acumulado hasta mayo de 2020 (3,8% del PIB).

En lo que se refiere a la Balanza Comercial Brasileña, las exportaciones de bienes alcanzaron los 27.200 millones de dólares en mayo, aumentando un 2,1% intermensual (26.604 millones de dólares en abril de 2021), mientras que en tasa interanual las exportaciones aumentaron en un 54,4%, (17.582 millones de dólares en mayo de 2020). Por su parte, las importaciones de bienes (19.023 millones de dólares) registraron un aumento intermensual del 9% (17.459 millones de dólares en abril de 2021), y un aumento interanual del 31,9% (19.023 millones de dólares en mayo de 2020).

Por su parte, el déficit de la cuenta de servicios totalizó la cifra de 1.600 millones de dólares en mayo, lo que representa un aumento del 25,4% intermensual. En la comparación interanual, la variación fue positiva, 7,8%. Dentro de los servicios, la cuenta más afectada debido a los efectos de la pandemia es la del alquiler de equipamientos, que ha registrado unos gastos netos de 544 millones de dólares en mayo de 2021, aunque muy inferior respecto a los 1.093 millones de dólares obtenidos en mayo de 2020 (equivalente a una reducción del 49,7% interanual).

En mayo de 2021 el déficit en renta primaria ascendió a los 2.890 millones de dólares, un 21,9% más que en abril de 2020 (2.370 millones de dólares), mientras que, en la comparación interanual, aumentó un 23% (2.348 millones de dólares en abril de 2020).

Las inversiones directas en el país (IDP) en mayo ascendieron a 1.229 millones de dólares (3.544 millones de dólares en mayo de 2020), debido a la diferencia entre la entrada de inversiones de capital por valor de 1.800 millones de dólares, y la salida de capital a través de transacciones intercompañía por un valor total de 563 millones de dólares.

Según los datos publicados en mayo por el Banco Central de Brasil, el resultado nominal del sector público acumulado de 12 meses hasta abril supuso un déficit de 827.200 millones de reales, un 10,8% del PIB, reduciéndose en relación con el acumulado hasta el mes de marzo (12,9% del PIB). La Deuda Bruta del Gobierno General (DBGG) -que comprende el Gobierno Federal, el INSS y los gobiernos estaduales y municipales fue de 6,66 billones de reales en marzo de 2021, equivalente al 86,7% del PIB, lo que representa 2,2 puntos porcentuales del PIB menos que el mes anterior debido principalmente a las amortizaciones netas de deuda (reducción de 0,8 p.p.), la apreciación del tipo de cambio en el mes (reducción de 0,3 p.p.), el efecto del crecimiento del PIB nominal (reducción de 1,5 p.p.) y la incorporación de los intereses nominales (aumento de 0,4 p.p.).

La Ley de Directrices Presupuestarias (LDO) de 2021, aprobada en diciembre de 2020, estima que el déficit primario alcance los 247.100 millones de reales, proyectando escenarios negativos tanto en 2022 como en 2023 (-178.930 y -150.130 millones de reales, respectivamente). Por otra parte, se prevé que la deuda bruta del gobierno alcance el 84,3% del PIB en 2021, el 85,5% del PIB en 2022 y el 86,4% del PIB en 2023. Una vez que finalice la situación de emergencia derivada de la pandemia de coronavirus, Brasil tendrá que llevar a cabo las reformas estructurales necesarias que permitan equilibrar las cuentas públicas y reducir la carga de la deuda, ya que las previsiones indican que aunque se cumpliera el techo de gasto, existiría un déficit primario que se mantendría hasta el año 2027, año en el que se podría cambiar la tendencia deficitaria que comenzó en 2014, y registrar el primer superávit tras 13 años consecutivos de déficit.

En cuanto a la calificación de la deuda, en octubre de 2015 los desilusionantes datos fiscales y las malas perspectivas económicas provocaron la pérdida del grado de inversión por parte de S&P, que pasó de BBB- a BB+, seguido de una nueva rebaja en febrero de 2016 por parte de esta misma agencia, situándose en BB. Asimismo, en diciembre de 2015 también rebajó Fitch el grado de inversión, que pasó a ser BB y en febrero de 2016 lo hizo Moody's, situándose en Ba2. En enero de 2018, S&P rebajó un grado más el grado de inversión, hasta BB-, con perspectiva estable, debido al retraso en la aprobación de las reformas necesarias para alcanzar el equilibrio fiscal, situación revisada positivamente el 11 de diciembre de 2019, cuando S&P revisó el rating hasta perspectiva positiva, aunque la nota se mantiene en BB-.

En noviembre de 2020, Fitch revisó su previsión a BB- negativa como consecuencia del deterioro de los escenarios económico y fiscal, así como, por las dudas en torno a la diseminación del coronavirus en Brasil y, precisamente como consecuencia de la pandemia de coronavirus, S&P revisó su previsión a BB- estable en mayo de 2020, valor que ha permanecido constante durante el resto del año. Las otras dos agencias mantienen al país en perspectiva especulativa hasta la fecha (Ba2 Moody’s y BB- S&P).    

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021*

PIB

PIB (en billones de USD, a precios corrientes)

1,775

1,799

 2,02 (6,6 de reales)

1,77 (6,83 de reales)

1,84 (7,407 de reales)

1,44 (7,418 de reales)

1,47 (7,98 de reales)

Tasa de variación real (%)

-3,5

-3,3

1,3

1,8

1,4

-4,1

n.d

PIB per cápita (dólares)

8.814,00

8712,8

9.880,90

9.001,2

8.717,2

n.d

n.d

Tasa de variación real (%)

-4,4

-4,1

0,5

0,5

0,4

n.d

n.d

INFLACIÓN

Media anual (%)

9

8,8

2,95

3,75

4,31

4,52

3,22 (mayo)

Fin de período (%)

10,67

6,29

2,95

3,75

4,31

4,52

8,06 (mayo)

TIPOS DE INTERÉS (TASA SELIC)

Media anual (%)

13,25

13,88

9,84

6,58

5,90

2,66

2,56

Fin de período (%)

14,25

13,75

7

6,5

4,5

2,00

3,5 (junio)

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población T4 (x 1.000 habitantes)*

204.490

206.099

208.000

210.867

211.300

211.800

 213.190 (junio)

Población Activa último trimestre año (x 1.000 habitantes)

101.318

102.604

104.258

105.197

106.184

100.104

 n.a.

Tasa de paro último trimestre del año

9

12

11,8

11,6

11

13,90

 n.a.

Tasa de paro media anual

9

11

12,7

12,3

11,8

13,24

 n.a.

DÉFICIT PÚBLICO

saldo nominal % de PIB

-10,2

-9

-7,5

-6,96

-5,79

-13,69

-10,8 (abril)

saldo primario % de PIB

-1,9

-2,5

-1,9

-1,55

 -0,84

-9,48

-7,08 (abril)

DEUDA NETA DEL SECTOR PÚBLICO

en millones de USD

2.136.888

2 892 913

3.382.942

3.695.837

4.041.769

4.670.004

4.655.456 (abril)

en % de PIB

35,6

46,2

51,6

51,2

54,6

63,0

60,5

EXPORTACIONES DE BIENES (BP)

millones USD

191.134

185.235

217.739

239.889

225.383

209.878

108.638(mayo)

% variación anual

-15,1

-3,1

17,5

10,2

-6,1

-6,9

31,00

IMPORTACIONES DE BIENES (BP)

millones USD

171.461

137.557

150.749

181.230

177.347

158.937

81.514 (mayo)

% variación anual

-25,2

-19,8

9,6

20,2

-2,1

-10,38

21,0

SALDO B. COMERCIAL

millones USD

19.673

47.683

66.989

58.659

48.036

50.491

27.124 (mayo)

en % de PIB

1,10%

2,60%

3,30%

3,10%

2,60%

5,11%

-

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

millones USD

-58.942

-23.546

-9.762

-14.511

-50.697

-24.074

-9.717 (abril)

en % de PIB

-3,3

-1,3

-0,4

-0,8

 -2,70

-1,7

-1,9

DEUDA EXTERNA BRUTA

millones USD

334.745

326.297

313.610

320.612

322.895

310.807

299.297 (abril)

en % de PIB

18,6

18,2

15,3

17

17,2

20,6

20,3

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

millones USD

124.676

120.696

111.327

125.473

111.220

105.722

99.513 (abril)

 % exportaciones b. y s.

65,6

65,4

51,2

45,6

42,8

44,2

39,0

RESERVAS INTERNACIONALES

millones USD

368.739

372.221

381.972

374.715

356.884

355.620

350.996 (abril)

% exportación de b. y s.

 --

149,9

125,6

136

137

149

137

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

millones USD

74.718

78.183

70.332

78.163

78.559

34.167

21.253 (abril)

en % de PIB

4,2

4,4

3,4

4,1

4,3

2,38

4,20

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

media anual

 3,39

3,48

3,19

3,65

3,95

5,15

5,43 (junio)

fin de período

3,9

3,26

3,3

3,89

4,01

5,19

5,04 (junio)

Fuente: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), Banco Central do Brasil (BC), Ministerio de Economía, Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA).

*Datos parciales – Última actualización 10/06/2021

 

 

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Principales objetivos de política económica

La política económica brasileña se articula alrededor de dos objetivos fundamentales:

·      Un objetivo de política monetaria: el control de la inflación. Este objetivo se trata de alcanzar a través de la variación de la tasa básica de interés (tasa SELIC). Desde la adopción del Decreto 3088, de 21 de junio de 1999, sobre la sistemática de metas de la inflación como directriz de la política monetaria, el Consejo Monetario Nacional (CMN) define una meta objetivo para la tasa de crecimiento del indicador de precios, con un margen o banda de tolerancia. Así, las decisiones del Comité de Política Monetaria del Banco Central (COPOM) pasan a tener como objetivo cumplir las metas definidas por el CMN. El objetivo de inflación para 2016 fue del 4,5%, con un margen de tolerancia de más o de menos dos puntos porcentuales. Para 2017, el objetivo de inflación perseguido también fue del 4,5%, con un margen de tolerancia de más/menos 1,5 puntos porcentuales, lo que se ha mantenido para el ejercicio 2018. Ya para el año 2019 el objetivo de inflación perseguido se redujo al 4,25%, con un margen de tolerancia de más/menos 1,5 puntos porcentuales. Para 2020, el objetivo de inflación se ha situado en el 4,0% manteniendo el mismo margen de tolerancia que años anteriores. Siendo del 3,75% para 2021, del 3,50% para 2022 y reduciéndose al 3,25% para 2023 manteniendo el margen de tolerancia de +/-1,5 puntos porcentuales.

·       Un objetivo de política fiscal de superávit primario que garantice el pago de los intereses de la deuda. En Brasil, la política fiscal es conducida con alto grado de responsabilidad fiscal. El uso equilibrado de los recursos públicos visa la reducción gradual de la deuda neta como porcentaje del PIB. Los tres instrumentos de planificación previstos en el texto constitucional y, de forma complementaria, en la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) son: (i) el Plano Plurianual (PPA); (ii) la Ley de Directrices Presupuestarias (LDO); y (iii) la Ley Presupuestaria Anual (LOA). La meta de superávit primario está prevista en la LDO. para el 2020 la meta fiscal se estableció un déficit de 124.100 millones de reales, incumpliéndose, siendo el saldo primario consolidado deficitario en 703.000 millones de reales, lo equivalente a 9,5% del PIB, frente al déficit de 61.900 millones de reales de 2019, aproximadamente un 0,8% del PIB. Este resultado anual fue debido al déficit de 745.300 millones de reales en el gobierno central (10,1% del PIB), al superávit acumulado de los gobiernos regionales de 38.700 millones de reales (0,52% del PIB), y el superávit de las empresas estatales de aproximadamente 3.600 millones de reales (0,05% del PIB) a lo largo del año. Ya en el 2021, y a través de la Ley de Directrices Presupuestarias (LDO) de 2021, aprobada en diciembre de 2020, el equipo económico estableció un déficit primario de 247.100 millones de reales para el gobierno central en 2021 (Tesoro Nacional, Banco Central y Seguridad Social). Esto equivale al 3,16% del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado, de aproximadamente unos 7,81 billones de reales.

 

La LDO de 2021, estima que el déficit primario alcance los 247.100 millones de reales, proyectando escenarios negativos tanto en 2022 como en 2023 (-178.930 y -150.130 millones de reales, respectivamente). Por otra parte, se prevé que la deuda bruta del gobierno alcance el 84,3% del PIB en 2021, el 85,5% del PIB en 2022 y el 86,4% del PIB en 2023. Una vez que finalice la situación de emergencia derivada de la pandemia de coronavirus, Brasil tendrá que llevar a cabo las reformas estructurales necesarias que permitan equilibrar las cuentas públicas y reducir la carga de la deuda, ya que las previsiones indican que aunque se cumpliera el techo de gasto, existiría un déficit primario que se mantendría hasta el año 2027, año en el que se podría cambiar la tendencia deficitaria que comenzó en 2014, y registrar el primer superávit tras 13 años consecutivos de déficit.

 

El cumplimiento del objetivo fiscal también dependerá de los ingresos de las privatizaciones y concesiones, y la aprobación de algunas de las reformas estructurales anunciadas por el gobierno, como son la reforma tributaria, la reforma de la administración o las reformas contempladas en el programa más Brasil.Continuando con el policy-mix desarrollado por la administración Temer, el gobierno Bolsonaro habría añadido al policy-mix de política económica iniciado en el segundo mandato de Fernando Henrique Cardoso y continuado por Lula da Silva y Dilma Rousseff (basado en metas de inflación, cambio fluctuante y altos superávit primarios, el llamado trípode) el objetivo de retomar/mantener/incrementar el crecimiento económico, a tenor de la bajada de tipos de la SELIC desde octubre de 2016 hasta la actualidad, a lo que se añade el viraje del gobierno hacia la atracción de inversiones y de capital extranjero y el compromiso con el ajuste fiscal que ha escenificado la aprobación de un techo al crecimiento del gasto público.


En particular, en su discurso de toma de posesión como Ministro de Economía, Paulo Guedes anunció que la estabilización de las cuentas se llevará a cabo con desinversiones públicas, privatizaciones y – sin duda el desafío más importante de este gobierno – una reforma profunda de la seguridad social, empezando por el sistema de pensiones. Según Guedes, la seguridad social brasileña es causa de grandes desigualdades, ya que las clases que tienen poder de juzgar y legislar tienen también las mejores condiciones, en detrimento del pueblo brasileño. Además, Guedes hizo hincapié en la necesidad de “cortar por algún lado” la enorme cantidad de transferencias gratuitas y subsidios que el Estado concede a la población. Sin embargo, también anunció que habrá un aumento del gasto en seguridad, uno de los temas más importantes de la campaña de Bolsonaro y entre los problemas más profundos de Brasil. Todos estos cortes de gastos públicos, finalmente, tendrán el objetivo de bajar la carga tributaria a lo largo de los años, desde el 36% a comienzo del 2019, hasta el 20%. En los primeros meses de 2020 las diferentes reformas y actuaciones se vieron paralizadas por la crisis del coronavirus, no obstante, el compromiso del gobierno de Bolsonaro era retomar y poner en marcha las diferentes medidas tan pronto como la crisis del coronavirus pierda intensidad. En este contexto, aunque la crisis provocada por la pandemia de coronavirus está lejos de finalizar, entre los meses de julio y agosto se ha retomado la senda reformista, con la presentación de la primera parte de la Reforma Tributaria y la Reforma de la Administración.

 

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Previsiones macroeconómicas

El cuadro siguiente resume las actuales previsiones de crecimiento de la actividad brasileña por parte de las autoridades brasileñas y principales organismos de previsión para los años 2021 y 2022: 

  

 

ÚLTIMO RESULTADO DISPONIBLE

 

Previsiones crecimiento PIB

2021

2022

 

FMI

5,30%

1,90%

 

OCDE

3,70%

2,50%

 

BM

4,50%

3,00%

 

ONU (Unctad)

3,00%

2,20%

 

CEPAL

4,50%

2,30%

 

FOCUS - BCB

5,27%

2,10%

 

SPE - M. de Economía

5,30%

2,51%

 

IBGE

3,40%

-

 

CNI Brasil

4,90%

2,60%

 

Banco Itaú

5,80%

2,00%

 

Santander Brasil

5,10%

2,00%

 

Credit Suisse

4,00%

2,40%

 

UBS

4,50%

-

 

Morgan Stanley

2,80%

3,00%

 

JP Morgan

4,10%

2,20%

 

S&P

4,70%

2,10%

 

Moody’s

3,30%

-

 

Goldman Sachs

5,50%

-

 

BNP PARIBAS

5,50%

3,00%

 

Fuente: elaboración propia. Actualizado a 27/07/2021 

 

 

 

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal brasileña se articula sobre la base de un objetivo de superávit primario (saldo presupuestario en el que no se tiene en cuenta el servicio de la deuda), aunque el pilar fundamental es, sin duda, la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF, Ley Complementaria N. º 101), adoptada en mayo 2000, tras la quiebra técnica de algunos Estados y municipios y la consiguiente asunción por parte del Gobierno Federal de las deudas de esas administraciones. Esta ley supuso la consagración del principio de que los gobiernos no pueden gastar indefinidamente más de lo que recaudan. Así, mediante la ley, se exige que los gobiernos equiparen cada decisión relativa a un gasto permanente con un aumento correspondiente de las recaudaciones permanentes (o una reducción de otras partidas de gastos permanentes). Esto es, cada gasto precisa provenir de una fuente de financiación correlativa y los gestores no pueden exceder el límite permitido por ley.

La LRF debilitó el poder de los gobernadores para influir en la política nacional, ya que los Estados deben asumir una responsabilidad mayor por sus propios problemas fiscales, lo que reduce su capacidad para usar al Gobierno Federal como rehén por motivos fiscales. Asimismo, la ley también obliga a fijar objetivos de superávit primarios durante tres años en las Directrices Presupuestarias. Es más, la política fiscal se basa en instrumentos fiscales plurianuales, tales como los Planes Plurianuales (PPA), que establecen las prioridades a largo plazo del Gobierno, así como la Ley de Directrices Presupuestarias trianual.

Gracias a las reformas mencionadas, Brasil consiguió mantener un superávit primario de en torno al 2-3% del PIB a lo largo de la mayor parte de la década de los años 2000. A esta posición contribuyó también el fuerte crecimiento económico registrado desde 2005 y el consiguiente aumento de la recaudación impositiva. Todo ello llevó a una reducción continuada de la deuda pública neta, que pasaba de representar el 60% del PIB en 2002 a suponer un 36% en 2013.

En 2013, el saldo primario del gobierno finalizó el año situado en el 1,4% del PIB, por debajo de la meta del 2,3% del PIB fijada por la Ley de Directrices Presupuestarias, indicando de esta forma que los gastos del gobierno avanzaron a un ritmo mayor que sus ingresos, y en 2014, el saldo presupuestario primario registró el primer déficit primario (-0,3% del PIB) desde el año 2001. Este dato empujó al gobierno a desarrollar un ajuste fiscal con el objetivo de recuperar la confianza en la economía para el año 2015. A pesar de todo, el año 2015 cerró con un déficit primario del 1,9% del PIB, muy por encima de la meta prevista (1,1% del PIB.

Desde entonces, las cosas no han mejorado. La situación fiscal es muy delicada, sobre todo en varios estados y municipios, que están en situación de quiebra, como por ejemplo los estados de Río de Janeiro, Río Grande do Sul o Minas Gerais, y el impacto del COVID ha exacerbado la situación. En 2020, como consecuencia de la crisis provocada por la pandemia y las medidas de gasto necesarias, se produjo un fuerte aumento en el gasto público provocando que se encuentren en estado de calamidad pública la totalidad de los 27 estados brasileños y un déficit público del país de casi el 14% del PIB. Con la Enmienda a la constitución 109, el Estado de Calamidad Pública (ahora ampliado hasta junio) se convierte en un periodo con régimen presupuestario excepcional, con reglas más flexibles. 

El gobierno del Presidente Temer introdujo algunas modificaciones entre 2016 y 2018 para contener la expansión del déficit, destacando la aprobación de una ley de repatriación de capitales y, sobre todo, el techo al crecimiento del gasto público real. Por su parte, la política económica del presidente Bolsonaro pivota desde el inicio en el saneamiento de las cuentas públicas, para lo cual la reforma de la previdencia se situó como eje central y fundamental, concentrando todos los esfuerzos en los 10 primeros meses de gobierno. 

 

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Política monetaria

En 1999, Brasil adoptó una política de metas de inflación como directriz de la política monetaria, con el Decreto 3088, de 21 de junio de 1999. Estas metas establecidas son objetivos de inflación que se persiguen, fundamentalmente, mediante la modificación de la tasa básica de interés (tasa SELIC). Desde entonces, las decisiones del Comité de Política Monetaria del Banco Central (COPOM) tienen como objetivo cumplir las metas definidas para la inflación por el máximo órgano deliberativo del sistema financiero (el Consejo Monetario Nacional (CMN), formado por el Ministro de Economía y el presidente del Banco Central), con un margen de tolerancia, actualmente fijado en más/menos punto y medio. El objetivo para 2019 fue del 4,25%. Para 2020, el objetivo de inflación se estableció en 4%, siendo del 3,75% para 2021, del 3,50% para el 2022 y del 3,25% para 2023.

El COPOM se reúne cada ocho semanas para decidir sobre el mantenimiento, elevación o disminución de la tasa básica de interés (tasa SELIC). El Banco Central de Brasil tiene autonomía administrativa, y desde principios del año 2021 ha conseguido su ley de autonomía, medinate la Lei Complementar 179 de autonomía del Banco Central..

Ante el peligro de que la crisis económica internacional (Gran Recesión) afectase al crecimiento de la economía brasileña, el Banco Central inició un proceso de flexibilización de la política monetaria (tradicionalmente restrictiva) en 2011, mediante recortes sucesivos de la tasa SELIC, lo que fue interpretado por algunos analistas económicos como un cambio sustancial en la política monetaria del país, que ya no tendría como objetivo exclusivo el control de la inflación sino también, garantizar el crecimiento económico.

Tras alcanzar el 9% la tasa SELIC en abril de 2012, los expertos consideraban que la etapa de reducción de los tipos de interés llegaba a su fin, puesto que continuar con los recortes por debajo del 9% requería la modificación de la normativa que garantizaba la rentabilidad de las cartillas de ahorro (asunto delicado políticamente). Sin embargo, el Gobierno demostró su determinación por bajar el tipo de interés, retirando el mayor obstáculo legal para cumplir dicho objetivo al establecer la remuneración de las cartillas de los nuevos depositantes en un porcentaje fijo de la tasa SELIC (70%), cuando dicha tasa fuese igual o inferior al 8,5%. Tras esta modificación normativa, el Banco Central continuó reduciendo la tasa SELIC hasta alcanzar su nivel más bajo a mediados de octubre de 2012 (7,25%) y se mantuvo en ese nivel hasta abril de 2013 (cuando se incrementó al 7,5%).

A partir de entonces, las presiones inflacionistas forzaron un cambio de tendencia y se produjeron 16 alzas de la tasa SELIC, situándola en el 14,25% hasta el 20 de octubre de 2016. En ese momento, por primera vez en más de dos años se produjo una rebaja en la tasa, como una de las herramientas para apoyar la recuperación del crecimiento en el país. Desde entonces, se han continuado las rebajas de manera que  en agosto de 2020 se situaba en el 2%, mínimo histórico provocado por las expectativas negativas y la incertidumbre  sobre la economía brasileña como consecuencia de la crisis del coronavirus.  Este mínimo histórico se ha mantenido constante hasta la reunión 236ª, llevada a cabo en enero de 2021, además de la cancelación del “forward guidance” aceptado en el mes de agosto de 2020, ante las presiones/tensiones sobre los precios derivadas de la larga depreciacion del real en los mercados cambiarios así como el encarecimiento de materias primas. En las reuniones posteriores realizadas durante 2021, se viene aumentando la tasa SELIC de forma gradual de manera que entre enero y junio (reunión 239ª) se ha aumentado la tasa en 2,25 puntos, alcanzando actualmente el 4,25%.

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Uno de los principales acontecimientos económicos vividos en Brasil en los últimos años es la incorporación de millones de brasileños a la economía de mercado. La clase media brasileña, denominada clase C, y que engloba a familias con ingresos que oscilan entre los 1.892 reales y los 8.159 reales al mes (unos 334 euros y 1.438 euros al mes, al tipo de cambio actual) ha pasado de representar el 38,8% de la población en 2002 a ser el 55,3% en 2018. Se trata de millones de nuevos consumidores, que acceden por primera vez al sistema financiero, que adquieren viviendas, bienes de consumo duradero, que viajan y que son protagonistas del ciclo virtuoso en el que se ha movido la economía brasileña antes de la crisis.

No obstante, un estudio publicado por el Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas (FGV Social), indicó que, hasta julio de 2020, 13,1 millones de brasileños habrían salido del grupo de las personas con renta per cápita inferior al 50% del salario mínimo (552 reales). Por tanto, se estima que en 2021 el mismo número de personas pasarían a engrosar las clases sociales D y E formadas por las familias con ingresos mensuales de hasta 2.500 reales mensuales.

Otro dato de interés económicoes la progresiva reapertura de la economía brasileña al capital extranjero, iniciada con el gobierno Temer y mantenida por el gobierno Bolsonaro. Esta posición parece que ha tenido como objetivo dejar atrás un sesgo proteccionista que se había plasmado en un uso creciente de medidas de defensa comercial, en el incremento de algunos aranceles (que pasan del efectivamente aplicado al consolidado), o modificaciones normativas  como la relativa a compras públicas (que establecía una preferencia nacional hasta el 25%) y que supusieron un paso atrás en el proceso liberalizador iniciado en 2007 y una pérdida de competitividad muy elevada.

En la actualidad, tras el parón reformista obligado por la pandemia, el gobierno brasileño ha retomado alguno de sus principales objetivos para recuperar competitividad. Destacan la reforma administrativa y la tributaria así como su apertura comercial, que pasa por rebajas arancelarias unilaterales ante la oposicion de algunos de sus socios del Mercosur..

Reforma Administrativa:

 

A principios de agosto de 2020, el gobierno federal envió al Congreso Nacional la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) de Reforma Administrativa o PEC 32/2020 con el fin de modernizar el sistema administrativo brasileño y alcanzar altos índices de productividad. Aunque la PEC tal y como está planteada no tendrá efecto sobre los empleados públicos que actualmente se encuentran en el ejercicio de sus funciones, sino solo sobre los que se incorporen al sistema administrativo tras la aprobación de la PEC), la propuesta del Ejecutivo va encaminada a reducir el impacto fiscal que tiene el sistema de la administración en el conjunto de las cuentas públicas, que solo en el año 2019 supuso 109.800 millones de reales, gran incremento frente a los 44.800 millones de reales del 2008 (aumento del 145% en 12 años).

 

La PEC se realizará en 3 fases:

-       Fase I:

o    PEC 32/2020 del Nuevo Régimen de Cargos y Modernización Organizacional de la Administración Pública.

-       Fase II:

o    Proyecto de Ley complementar (PLP) y Proyecto de Ley (PL) de Gestión del Rendimiento.

o    Proyecto de Ley (PL) para la Consolidación de Cargos, Funciones y Bonificaciones.

o    Proyecto de Ley (PL) de Directrices de Carrera.

o    Proyecto de Ley (PL) para la Modernización de Formas de Trabajo.

o    Proyecto de Ley (PL) de Arreglos Institucionales.

o    Proyecto de Ley (PL) para Ajustar el Estatuto de los Servidores Públicos.

-       Fase III:

o    Proyecto de Ley Complementaria (PLP) del Nuevo Servicio Público, que definirá el nuevo marco regulatorio de carreras, retribuciones y derechos y deberes de los nuevos servidores públicos.

La primera fase de la PEC de Reforma Administrativa prevé el fin de la progresión automática de carrera por antigüedad, permite la contratación de candidatos a contrato temporal y facilita el despido (fin de la estabilidad) para todos aquellos funcionarios que no se encuentran en las “carreras típicas” del Estado.

En este contexto, la definición de exactamente qué carreras entran en esta categoría se hará más adelante, en un proyecto de ley, si la propuesta de reforma de la Constitución avanza en el Congreso. No obstante, según el subsecretario especial adjunto de Burocratización, Gestión y Gobierno Digital del Ministerio de Economía, Gleisson Rubin, las carreras que deben tener estabilidad, es decir ser consideradas “típicas”, serán aquellas que necesitan ser protegidas de presiones y cuyo servicio es de larga duración.

En esta primera fase, el gobierno también propone acabar con algunos beneficios, como la posibilidad de disponer de más de 30 días de vacaciones al año y la jubilación obligatoria como forma de castigo; estos cambios, sin embargo, no afectaran a todos los servidores públicos. Entre los que quedan excluidos se pueden encontrar a jueces, fiscales y abogados.

La PEC se encuentra siendo analizada en un comité especial de la Cámara y el texto original proporciona estabilidad, obteniendo el miércoles 7 de julio,  las 180 firmas de los diputados necesarias para presentar una enmienda al PEC 32/2020, reforma administrativa, que busca garantizar la estabilidad a todos los servidores.

 

Reforma tributaria:

La actual reforma tributaria, del ejecutivo de Jair Bolsonaro, constará de cuatro etapas, no obstante, no se descarta la creación de un nuevo impuesto sobre transacciones digitales. Además, se está negociando junto a los estados la creación del Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS) que se asemejaría al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) español.

Se espera que la propuesta del gobierno se unifique  con las de la Cámara y el Senado, que forman parte de la comisión mixta de la reforma tributaria desde principios del año 2020, con las PEC nº110/2019 y PEC nº45/2019.

Desde el gobierno de Jair Bolsonaro se pretende concluir las negociaciones con respecto a la reforma tributaria durante el 2021, y llevarla a cabo durante el año. El presidente electo niega que el objetivo de esta reforma sea aumentar los impuestos, y de ser así, prefiere que no se lleve a cabo.

A pesar de que el objetivo de esta reforma se centra en ayudar a mejorar la competitividad de la economía brasileña, podría enfrentar más dificultades en ser aprobada que la reforma de la previdencia (sistema de pensiones), ya que existen resistencias tanto dentro del Congreso Nacional como dentro de los gobiernos estaduales y municipales.

 En este contexto, el equipo económico del gobierno está siendo criticado duramente por no presentar un plan en conjunto sino presentar la reforma tributaria en forma de “fascículos”, sin tener una línea maestra. No obstante, y debido a la complejidad y dificultad de algunos cambios, como el referente al nuevo impuesto digital y la incertidumbre sobre su aprobación como un conjunto, el equipo económico encabezado por Paulo Guedes ha optado por esta fórmula.

 Proceso de Inserción Comercial en Brasil

El Ministerio de Economía se encuentra en pleno proceso de inserción competitiva en Brasil en los mercados globales, proceso que será gradual y a medida de la reducción del Coste Brasil (Custo Brasil), expresión usada para referirse al conjunto de dificultades estructurales, burocráticas, de trabajo y económicas que dificultan el crecimiento productivo del país. Este proceso de Inserción Comercial se divide en los siguientes puntos:

-           Reducción Transversal de los aranceles de importación: a través de la modernización del Arancel Externo Común (TEC, por sus siglas en portugués) del Mercosur, que data del 1995 y ya no refleja la realidad productiva actual. Se espera conseguir con la negociación una reducción del 10% en todas las tarifas.

-           Reducción Inmediata del 10% en el impuesto de importación de los productos que no dependen del acuerdo anteriormente mencionado. Es decir, los bienes de capital y los bienes informáticos y de telecomunicaciones. Esta medida se basa en la capacidad independiente en la propuesta de cambios en las tarifas para segmentos productivos, tanto bienes finales como sus componentes.

 

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