Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El proceso de tercerización de la economía suiza continúa a lo largo de los dos últimos años:

1. El sector de servicios representó en 2017 más del 74% del PIB suizo, siendo los servicios financieros, el 9% del PIB, junto con el sector turístico las dos ramas de actividad económica más importantes.

2. El sector de la industria representó el 25% del PIB, con productos químicos y maquinaria como sectores clave. Además, la ingeniería eléctrica y mecánica contribuye de manera significativa a la estructura económica de Suiza.

3. El peso económico del sector primario en la estructura económica de Suiza ha venido disminuyendo y supone hoy tan sólo el 0,6% de su PIB. Ello se explica, tanto por el mencionado proceso de tercerización, propio de las economías maduras y especialmente intenso en la economía suiza, como por factores estructurales vinculados a su geografía y clima (dos tercios de la superficie de Suiza está cubierta de bosques, lagos y montañas).

Del lado de la producción, ha sido la industria el principal motor de crecimiento del PIB, seguido del comercio. El crecimiento de la industria se ha apoyado en la mayoría de sus sectores. En cuanto al sector servicios, el comercio ha remontado, después de algunos trimestres negativos en 2016 y comienzos de 2017. En mayor medida crece el comercio al por mayor, mientras que el comercio detallista se muestra más rezagado. Sin embargo, en términos generales, el sector terciario se ha visto frenado en 2018, decreciendo con respecto al año anterior. También han contribuido al desarrollo los servicios empresariales, el sector sanitario y los servicios públicos. Los servicios financieros, sin embargo, vienen perdiendo peso tanto en el PIB como en el empleo a lo largo de los pasados 10 años, tendencia que se reafirma en el presente curso.

En cuanto al consumo, tanto la demanda interna como externa han contribuido positivamente al PIB. A pesar de que el consumo interior avanza de manera muy moderada y mostró un crecimiento débil en el cuarto trimestre de 2017, las expectativas de los consumidores eran optimistas, confirmándose en 2018 un repunte del consumo. A todo lo anterior contribuyeron las buenas perspectivas de la economía mundial, la depreciación del franco de mediados de 2017 a principios de 2018 y la reducción del desempleo. El Estado mantiene el gasto público en la media de años previos. Estas perspectivas positivas se mantienen para 2019.

Las inversiones de Suiza en el exterior disminuyeron ostensiblemente en 2017 hasta situarse en el terreno negativo. Mientras, la inversión extranjera en Suiza se mantiene positiva.

Por último, el sector exterior ha supuesto un impulso en 2017 y 2018. Las exportaciones alcanzaron una cifra de 263.095 millones de francos suizos a finales de año, con un ligero descenso del 0,91%. También las importaciones disminuyen en el 2018, un 1,1%. La coyuntura del mercado interior como exterior propiciaron esta situación. Este resultado se debe al comportamiento de la economía y de los principales socios comerciales.
 

 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

Cuadro 4: PIB (por sectores de actividad y componentes del gasto)*

2014

2015

2016

2017

2018

POR SECTORES DE ORIGEN

%

%

%

%

%

Agropecuario

0,7

0,7

0,7

0,6

0,6

Minería, industria y distribución de agua y energías

20,0

19,8

19,7

20,0

19,9

Construcción

5,1

5,3

5,3

5,2

5,2

Comercio, hostelería, transporte y comunicaciones

24,0

23,8

23,6

23,6

23,9

Instituciones de crédito y seguros, sector inmobiliario e informático, i + d

26,2

26,5

26,4

26,5

26,2

Administración pública y S.S., cultura, sanidad, asuntos sociales, otros servicios públicos y privados, alquiler vivienda privada

20,7

20,8

21,3

21,0

21,3

Impuestos sobre productos

5,5

5,4

5,3

5,4

5,2

Subvenciones a productos

-2,2

-2,2

-2,3

-2,4

-2,3

TOTAL

100

100

100

100

100

   

POR COMPONENTES DEL GASTO (**)

%

%

%

%

%

Consumo

65

65

66

66

64

    Consumo privado

53

53

54

54

53

    Consumo público

12

12

12

12

12

Formación bruta de capital fijo

24

24

24

25

24

Exportaciones de bienes y servicios

64

62

66

65

65

Importaciones de bienes y servicios

53

51

55

54

54


(*) Datos disponibles hasta el tercer trimestre de 2018
 
(**) No suma 100 al no considerarse la variación de existencias
Fuente: Banco Nacional Suizo y Administración Federal de Finanzas Suiza. Elaboración propia
Última actualización: Enero 2019

 

 

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Suiza es una de las economías más ricas del mundo (PIB/habitante de 70,22 mil €), extraordinariamente solvente y que goza de máxima estabilidad económica. El país cuenta con 8,5 millones de habitantes, una tercera parte extranjeros, exporta más de un 40% de su PIB y tiene una tasa de paro inferior al 3%. 

Desde 2009 Suiza ha registrado invariablemente tasas de crecimiento positivas, a diferencia de muchos de los países de su entorno, más afectados por la crisis económica internacional. En 2018 se ha registrado una fuerte aceleración de su crecimiento hasta cerrar el año con una tasa del 3,2%.

Desde 2010 y hasta 2017, Suiza ha registrado un débil aunque constante crecimiento de su producción, con una tasa de crecimiento siempre inferior al 2%. El motor de este crecimiento ha sido tradicionalmente y sigue siendo hoy su sector exterior. Por ello, durante los últimos años, la moderada recuperación de los mercados de la eurozona y, más recientemente, en 2017, la inusual depreciación registrada por el franco frente al euro ha propiciado una aceleración de esa actividad.

El crecimiento registrado en 2018 ha sido superior al esperado. El FMI había previsto una aceleración del crecimiento en 2018 hasta un 2,3%, quedándose por ello muy corto.

Para 2019, las perspectivas es que el crecimiento del producto se mantenga en niveles superiores al 2%. La ralentización del crecimiento internacional, con especial mención a la UE, que es su principal socio comercial, así como la ligera recuperación del valor del CHF frente al euro, durante la segunda mitad de 2018 y que se ha consolidado desde entonces, serán seguramente responsables de la moderada desaceleración del crecimiento.

Por lo que se refiere a la demanda interna, esta ha venido durante la mayor parte de los últimos años caracterizada por su atonía. Por un lado, el gasto público responde a una regla fiscal que garantiza el equilibrio fiscal cíclicamente ajustado, pero que en la práctica se traduce en la consecución invariable de repetidos superávits fiscales. Por otro lado, el consumo doméstico se ha mantenido constante, a pesar de contar con los tipos de interés más bajos de todas las divisas cotizadas. Así, desde el comienzo de la década y hasta 2016, la atonía de la demanda interna unida a la deflación importada, por la constante apreciación del CHF, eran responsables ambas de que el crecimiento de los precios se situara en valores negativos.

Dicho esto, la aceleración del crecimiento en la segunda mitad de 2017 y durante 2018, ha permitido cierta recuperación también del consumo privado. Así, se observa como la demanda interna ha mejorado su modesto crecimiento en 2018.

Tal y como se ha anticipado, el sector exterior es el protagonista en el modelo de crecimiento de Suiza. A ello contribuye especialmente la expansión de las exportaciones del sector farmacéutico y químico, que entre 2013 y 2018 crecen más de un 30%. Las exportaciones de estos productos suponen el 47% del total de exportaciones suizas en 2018. Afortunadamente para Suiza, la demanda internacional de los productos farmacéuticos es además muy rígida a los precios, pues su tipo de cambio ha mantenido durante la crisis internacional y hasta 2017 una moderada pero constante apreciación que resta competitividad a sus exportaciones.

No ocurre lo mismo con la industria tradicional suiza de relojería, joyería y aparatos de precisión que si sufren las etapas de apreciación del franco, así como la progresiva ralentización del crecimiento en China. De ahí la trascendencia que la evolución del tipo de cambio tiene para Suiza.

Tal y como se ha adelantado uno de los hechos más relevantes de la coyuntura económica durante la segunda mitad del 2017 ha sido la acusada depreciación sufrida por el franco frente al euro y la consiguiente subida de la relación del cambio CHF/€. Desde el mes de julio de 2017 y hasta finalizar el año se observó una depreciación del CHF frente al euro del 10%. Sin duda, el Banco Central Suizo encontró en ese momento una coyuntura internacional caracterizada por la mayor debilidad de dólar y la mayor fortaleza del euro, un escenario ideal para anclar el franco al dólar y favorecer la devaluación del franco suizo frente a la moneda común, rompiendo así una larga tendencia de apreciación. La economía suiza encontró así oxígeno en su lucha contra la apreciación de su moneda, superando una etapa muy difícil y marcada por el Brexit y las elecciones en EE.UU.

No obstante lo anterior, el primer trimestre de 2018 volvió a cambiar la tendencia, comenzando en ese momento una nueva fase de apreciación del franco frente al euro. En cualquier caso, una parte importante de la depreciación previa se mantiene aún hoy consolidada, permaneciendo desde el pasado mes de septiembre de 2018 el tipo de cambio en una relación casi invariable de 1,13 CHF/€.

Sin duda, la preocupación por la competitividad exterior condiciona toda la política monetaria del Banco Central Suizo y explica el porqué de los prolongados tipos de interés negativos (-0,75%); el porqué del diferencial de tipos de interés del CHF frente al euro y el USD; así como la intensa actividad de compra de divisa del Banco Central. El tipo de cambio del franco ha sido una prioridad de la política monetaria. Como consecuencia de la incesante intervención del Banco Nacional en los mercados los últimos años, las reservas  rozan ya hoy los 700 mil millones de euros (114% del PIB).

El crecimiento económico de 2018 ha espoleado el mercado laboral disminuyendo la tasa de paro hasta niveles inusuales en la OCDE del 2,5%. Analizando el mercado de trabajo con mayor detalle, se observa como se viene produciendo un incremento de la ocupación en aquellos sectores directa o indirectamente sustentados por el Estado tales como: salud y educación, administración pública, energía y suministros de aguas. Por el contrario, destacan las caídas de la ocupación en la industria icono de Suiza y más concretamente en electrónica, relojería y maquinaria de precisión, maquinaria en general y construcción. El contrapunto, una vez más, lo pone la industria farmacéutica y química, donde se viene creando empleo intensamente.
 

 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

Cuadro 3: PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2014

2015

2016

2017

2018

PIB

 

 

 

 

 

PIB M.€ (a precios corrientes)

534.932

612.178

604.501

601.549

447.076**

Tasa de variación real (%) (*)

2,4

1,2

1,4

1,0

2,9

Tasa de variación nominal (%) (*)

1,8

0,6

0,8

1,4

3,5

INFLACIÓN

 

 

 

 

 

Media anual (%)

0,0

-1,1

-0,4

0,5

0,9

Fin de período (%)

-0,3

-1,3

0,0

0,8

0,6

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

 

 

 

 

 

Media anual (%)

0,50

-1,25

-0,74

-0,73

-0,73

Fin de periodo (%)

0,50

-1,25

-0,74

-0,73

-0,75

EMPLEO Y TASA DE PARO

 

 

 

 

 

Población (x 1.000 habitantes)

8.140

8.238

8.327

8.420

8.484

Población activa (x 1.000 habitantes)

4.825

4.874

4.900

5.034

5.024

% Desempleo media anual

3,0

3,2

3,3

3,2

2,6

SALDO PRESUPUESTARIO

 

 

 

 

 

% de PIB

-0,21

0,65

0,33

0,26

0,80

DEUDA PÚBLICA

 

 

 

 

 

En M.€

212.257

214.907

218.096

223.312

193.431

en % de PIB

32,7

32,9

33,1

33,7

28,1

EXPORTACIONES DE BIENES

 

 

 

 

 

en M.€

234.200

263.143

275.258

265.499

263.095

% variación r/. período anterior

-13,09

12,36

4,60

-3,55

-0,91

IMPORTACIONES DE BIENES

 

 

 

 

 

en M.€

207.033

228.166

243.156

239.100

236.446

% variación r/. período anterior

-14,3

10,2

6,6

-1,7

-1,1

SALDO B. COMERCIAL

 

 

 

 

 

en M.€

27.166  

34.977  

32.101  

 26.400  

 26.649  

% variación r/. período anterior

-2,1

28,7

-8,2

-17,8

0,9

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

 

 

 

 

 

en M.€

45.571

66.448

57.089

59.003

48.111**

en % de PIB

8,5

10,9

9,4

9,8

10,8

DEUDA EXTERNA

 

 

 

 

 

en M.€

1.342.719  

1.570.281

1.586.652  

1.617.683

1.594.751  

en % de PIB

251

257

262

269

-

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

 

 

 

 

 

en M.€

-

-

-

-

-

en % de exportaciones de b. y s.

-

-

-

-

-

RESERVAS INTERNACIONALES

 

 

 

 

 

en M.€

412.958

529.919

597.272

674.913

645.648**

en meses de importación de b y s

-

-

-

-

-

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

 

 

 

 

 

en Suiza en M.€

6.492

72.046

54.596

34.529

-

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

 

 

 

 

 

Media anual

0,9145

0,9621

0,9850

0,9846

0,9780

Fin de período

0,9894

0,9903

1,0160

0,9753

0,9754

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO

 

 

 

 

 

Media anual

1,2146

1,0679

1,0901

1,1107

1,1550

 

(*) Las tasas de variación están calculadas sobre los valores de origen en moneda local (CHF).  

Fuente: BNS, Administración Federal de Finanzas Suiza y Datos ICEX. Elaboración propia.
Actualización: Enero 2019. (**) Datos hasta el tercer trimestre de 2018

 

 

 

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Principales objetivos de política económica

La política macroeconómica del gobierno federal se basa en el mantenimiento del equilibrio presupuestario a medio plazo, la estabilidad de los precios, mantenimiento del pleno empleo y el establecimiento de condiciones generales internas favorables a la inversión.

Además de los anteriores objetivos últimos, dentro de las prioridades de política económica del ejecutivo están las siguientes:

• Multiplicar los acuerdos comerciales bilaterales con terceros países que promuevan la exportación industrial y de servicios financieros suizos, favoreciendo la diversificación de su sector exterior.

• Potenciar y promover la investigación, innovación y desarrollo en el sector empresarial, preservando el liderazgo mundial y la competitividad de su industria.

• Dar cumplimiento a los estándares internacionales en materia fiscal y de intercambio de la información.

• Preservar el atractivo de Suiza para la IDE.

• Asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones, impulsando las reformas necesarias.

• Asegurar la eficiencia energética y el respeto por el medio ambiente, al tiempo que una energía competitiva para sus empresas.

• Contener la apreciación del CFH.

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Previsiones macroeconómicas

La Secretaria de Estado de Economía (SECO) del departamento de Economía del Gobierno Federal observa una recuperación dinámica de la coyuntura suiza. En consecuencia, la Secretaría de Estado de Economía espera una tasa de crecimiento del 1,5% para 2019 y del 1,7% en 2020. Pese a que suponen una ralentización con respecto a 2018, siguen en la senda del crecimiento sólido y continuado.

El buen comportamiento del sector exterior seguirá sustentando el crecimiento económico. No obstante, las autoridades esperan que se consolide el reciente fortalecimiento de la demanda interna, por el buen clima de inversión.

El persistente crecimiento tendrá también su reflejo en el mercado de trabajo. Se pronostica una reducción de la tasa de paro al 2,5% en 2019. Actualmente, la tasa de desempleo se sitúa en mínimos al 2,7% tras haber alcanzado máximos del 3,5% en 2015.
Por lo que se refiere al FMI, su artículo IV estimaba la pasada primavera tasas de crecimiento del 2% en 2019 y del 1,9% en 2020, con tasas de desempleo del 3% y del 2,9% respectivamente. Según la última estimación del FMI, las perspectivas de crecimiento habrían mejorado, situándose en el 3% para 2019. Así pues, se prevé un horizonte de crecimiento intenso, en una coyuntura prácticamente de pleno empleo.

No obstante, el futuro económico de Suiza sigue amenazado, por un cambio en sus relaciones bilaterales con la UE. Aunque en 2019 se ve lejana la posibilidad de que se produzca una involución de los tratados y acuerdos firmados con la UE, como consecuencia de las posiciones proteccionistas nacionalistas que siguen siendo defendidas por importantes espectros del sistema político y la población suiza, lo cierto es que la sombra de un posible nuevo referéndum que plantee esa posibilidad todavía no ha desaparecido. Por tanto, siguen siendo válidos los estudios realizados en 2015 y 2016, en plena crisis bilateral Suiza-UE, como consecuencia de la posible ruptura del Acuerdo de Libre Circulación de Personas (ALCP).

En diciembre 2015, la propia SECO publicó los resultados ofrecidos por dos estudios encargados dos empresas de consultoría (BAKBASEL y Ecoplan) sobre los posibles efectos económicos que produciría la caída de los Acuerdos bilaterales con la UE. En ese escenario, ambos preveían importantes efectos negativos a partir de 2018: Ecoplan preveía una caída del 4’9% anual del PIB hasta 2035 y BAKBASEL del 7’1%. Las pérdidas acumuladas en este plazo alcanzarían un importe que oscilaría entre 450.000 y 630.000 millones de francos. De media, la pérdida sería equivalente a 32.000 millones cada año. En términos per cápita, la caída del PIB oscilaría entre un 1’5% (Ecoplan) y un 3’9% (BAKBASEL) anual.

Las pérdidas serían principalmente consecuencia de:
• La extinción del ALCP, dado que se perfila como el acuerdo más importante en términos económicos. La introducción de cuotas a la inmigración supondrá una caída de la oferta de mano de obra y con ello, el incremento de los costes laborales.
• La extinción de los acuerdos bilaterales de acceso a mercados también ocasionaría graves efectos negativos sobre la economía suiza. La aparición de nuevas barreras comerciales y por ende, limitado acceso a los mercados exteriores, supondría una contracción del comercio internacional, lo que a su vez se traduciría en pérdidas de competitividad en los mercados domésticos.
• Por último, la extinción del acuerdo bilateral sobre investigación, y con ello los acuerdos de asociación de Suiza a los Programas-Marcos europeos, supondría una pérdida de eficacia en la investigación suiza por la menor coordinación con la UE.

El pasado 16 de enero de 2019, se iniciaron en Suiza las consultas internas al texto negociado con la UE para la consecución del Acuerdo Marco Institucional (AMI en lo sucesivo). Dicho texto supondría un salto sustancial en las relaciones bilaterales, permitiendo una institucionalización, reafirmación y racionalización de los múltiples acuerdos alcanzados hasta la fecha entre Suiza y la UE, además de instaurar un mecanismo de solución de diferencias entre las partes, dotando al actual marco de relaciones de la máxima seguridad jurídica. No obstante su importancia y tal y como se informará en un futuro epígrafe, el futuro de dicho proceso de consulta resulta hoy incierto.
 

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Política fiscal y presupuestaria

Las principales características del sistema fiscal suizo son:

Suiza cuenta, desde de julio de 2000, con una regla de oro fiscal introducida en la Constitución federal en 2003 (“Federal Budget Act”), tras ser aceptada en referéndum popular por un 85% de los votantes. Ésta limita los gastos públicos en función de los ingresos estructurales (o cíclicamente ajustados). Así, anualmente se establece un máximo (“capping”) para el volumen de gasto público, en función de los ingresos y la coyuntura económica. Su objetivo, por tanto, es mantener un presupuesto equilibrado, en términos nominales, en el medio plazo. El nivel de gastos del gobierno federal pasa a actuar de forma procíclica al ajustarse a unos ingresos públicos, que a su vez actúan como estabilizadores automáticos. La norma prevé, no obstante, una cláusula de excepcionalidad que permite superar el techo de gasto, automáticamente establecido, cuando las circunstancias así lo justifican (depresión económica severa, etc.) y previa aprobación por mayoría cualificada de las dos cámaras del parlamento.

Esta regla ha llegado a ser calificada por el propio FMI en su artículo IV como excesivamente rígida en su aplicación, pues se viene limitando en exceso la posible actuación de la política fiscal como impulsora de la demanda, en contextos de débil crecimiento, a pesar de la incesante consecución de superávits presupuestarios al finalizar los distintos ejercicios.

Actualmente, la deuda pública helvética es inferior a los 195.000 millones de euros, lo que ha permitido a Suiza enfrentar con extrema solidez la reciente crisis financiera soberana del continente. El nivel de deuda pública en relación con el PIB ha mantenido una tendencia prácticamente constante desde la introducción de la norma fiscal en la Constitución suiza. El nivel de Deuda Pública en términos del PIB ha sido en 2018 de un 28,1%.

Además del "freno al endeudamiento" otra característica especialmente destacable del sistema fiscal suizo es su estructura federal. El sistema fiscal suizo refleja una importante cesión de autonomía fiscal a las regiones y municipios de este país, que se basa en la regla de subsidiariedad. El Federalismo se encuentra recogido en la Constitución suiza como uno de sus principios fundamentales, dada su enorme ramificación geográfica (i.e. 26 Cantones y cerca de 2.500 municipios) y la enorme independencia financiera y fiscal de cada uno de ellos. Así, cada uno de los cantones cuenta con su propia normativa fiscal. A los impuestos cantonales se añaden las normas fiscales de las 3.200 Comunas y finalmente, los impuestos de carácter exclusivamente federal (IVA, aranceles e impuestos especiales…). Cada cantón cuenta con su propia normativa fiscal, empleada en muchas ocasiones para atraer inversiones, instaurándose una clara competitividad fiscal entre regiones. El cantón de Obwalden tiene el impuesto de sociedades más bajo de toda Suiza, por lo que ha logrado llenar las arcas públicas con la llegada de unos pocos ricos contribuyentes. Ahora bien, otros cantones más grandes, como Lucerna o St. Gallen también han introducido una bajada en el tipo del impuesto de Sociedades y esto sólo se ha traducido en un empeoramiento de su recaudación, dado que la bajada no ha sido compensada con la llegada de nuevos contribuyentes.

Para compensar o paliar los desequilibrios derivados de la autonomía fiscal y la desigual evolución económica entre regiones, Suiza cuenta con un sistema de nivelación denominado “sistema de ecualización”. La primera normativa en materia de nivelación fiscal fue aprobada en 1959, para amparar jurídicamente la transferencia de recursos a los cantones financieramente más desfavorecidos. Desde 2008 se encuentra en vigor en Suiza un nuevo sistema de nivelación fiscal, tras ser aprobado por una mayoría del 64,4% de la población en referéndum. El sistema pretende lograr un doble objetivo: Por una parte, reducir las diferencias entre sus cantones respecto a su capacidad financiera (i.e. desequilibrios regionales) y, en segundo lugar, incrementar la eficiencia del gobierno federal, en la aplicación de sus políticas.

En cuanto a la situación presupuestaria, Suiza disfruta de una situación presupuestaria muy saneada desde el 2006, por lo que el gobierno federal suizo dispone de margen de maniobra fiscal para actuar en caso necesario. Ahora bien, en ausencia de una situación excepcional, la tasa de inversión pública ha permanecido estabilizada durante los últimos años. La Confederación ha registrado en 2018 un superávit presupuestario de 0,80% del PIB.

En materia tributaria Suiza se enfrenta ahora a dos modificaciones en sus principales impuestos. El impuesto sobre sociedades y el IVA.

La Reforma del impuesto sobre sociedades viene siendo reclamada desde hace años por la OCDE puesto que el tributo suizo no responde a los estándares y mejores prácticas fijados por la OCDE en materia fiscal, ya que incumple el level playing field entre Estados, puesto que el impuesto suizo ofrece una serie de privilegios fiscales para las cabeceras de holdings internacionales que se establecen en Suiza, las sucursales financieras y también las empresas de capital mixto que se establecen, de las que no se benefician las empresas suizas.

En febrero de 2017, tras años de propuestas de reforma del impuesto de sociedades y habiendo conseguido la definitiva ratificación del parlamento, el gobierno suizo sometió una propuesta de reforma a referéndum popular. Sin embargo, la misma fue rechazada mayoritariamente por la población. La reforma pretendía extender los privilegios fiscales de los que venían disfrutando las empresas internacionales a todas las corporaciones suizas bajo fórmulas aceptadas internacionalmente (exenciones a la inversión en I&D, etc.). Este propósito buscaba mantener el atractivo de la plaza Suiza para la inversión extranjera, debiendo por ello asumir el Estado Central la caída severa que en la recaudación del impuesto iban a experimentar los cantones. La población y especialmente la izquierda interpretó esta menor recaudación estimada como un futuro incremento de la imposición sobre las personas físicas y, como consecuencia de todo ello, el referéndum rechazó la reforma.

Habida cuenta de los compromisos adoptados por Suiza internacionalmente y el deseo del país de salir de la lista gris de la UE el gobierno ha propuesto en 2018 una nueva reforma al parlamento. La reforma responde a un esquema muy similar al contemplado en la reforma anterior, si bien la norma ha sido acompañada de elementos destinados a la sostenibilidad del sistema de pensiones, al objeto de hacer un guiño a la izquierda. La reforma quedó aprobada el pasado otoño, si bien, en el ejercicio del derecho constitucional, el pasado 17 de enero de 2019 se confirmó que se ha había registrado una nueva iniciativa popular de referéndum para validar la nueva reforma del impuesto de sociedades. Esta circunstancia se traduce en que la reforma sólo podrá ser aprobada con una victoria del ejecutivo en dicho referéndum, que se prevé se celebrará el próximo mes de mayo de 2019. Es decir, en el mejor de los casos, 5 meses más tarde de lo previsto y deseable.

Por lo que a la reforma del Iva se refiere, esta se sometió a referéndum antes de finalizar 2017. La reforma fue aprobada y ha entrado en vigor el 1 de enero de 2018, En la misma se cambia fundamentalmente la obligación de tributación para las empresas internacionalizadas y para las compras on-line. Antes de la reforma las empresas con actividad en Suiza sólo debían liquidar el impuesto si facturaban por encima de los 100 mil francos suizos anuales en territorio suizo, mientras que con la reforma deben tributar todas aquellas que ingresen más de 100 mil francos suizos a escala internacional. Así mismo, el límite para la sujeción de las ventas on-line al impuesto baja sustancialmente, de tal forma que se penalizarán las pequeñas compras on-line. La modificación del impuesto sobre el valor añadido, ahora establecido en un 7,7%.

Firma de compromisos para el intercambio automático de información financiera:

En marzo 2015, Suiza y la UE firmaron un acuerdo inicial para intercambio automático de información financiera (IAIF) generada a partir del 1 de enero de 2017 y que podrá ser intercambiada a partir del 1 de enero de 2018. Ello significa que los residentes en la UE ya no podrán ocultar en Suiza ingresos no declarados para evadir el pago de impuestos. Gracias a este acuerdo, los estados miembros recibirán anualmente los nombres, direcciones, números de identificación fiscal y fechas de nacimiento de sus residentes que tengan cuentas en Suiza, así como un amplio conjunto de otros datos financieros y de balance de las cuentas. Este tipo de acuerdo ha sido alcanzado también con EE.UU. y Suiza lo está extendiendo a los principales países de la OCDE, puesto que su objetivo es alinearse en materia fiscal con la OCDE.

El intercambio de información se produjo con éxito por primera vez con 36 estados en septiembre de 2018. En base a los acuerdos alcanzados, se agregarán 18 estados asociados a la red de IAIF de Suiza. Dichos acuerdos entrarán en vigor a partir de 2020/2021.

Cuestiones Fiscales con la OCDE:

En marzo de 2015, el Global Forum de la OCDE para trasparencia fiscal concluyó que el marco jurídico suizo para la ayuda administrativa internacional en cuestiones fiscales corresponde al estándar global. Ello supone el reconocimiento de la OCDE de los esfuerzos emprendidos por Suiza a favor de la transparencia fiscal y con ello, la conclusión de la “Fase 1” del examen de países del Global Forum sobre la transparencia fiscal. En el examen anterior de 2011, el Global Forum no había concedido el “aprobado” a Suiza por tres razones. Primero, los propietarios de acciones al portador no estaban siempre identificados. Segundo, Suiza no contaba con un número suficiente de acuerdos de intercambio de información que posibilitara la ayuda administrativa fiscal según el estándar de la OCDE y por último, porque Suiza, cuando recibe una solicitud de ayuda administrativa, informaba previamente a los supuestos evasores fiscales al respecto.

Desde entonces Suiza cambió su estrategia y ha venido reaccionando. Amplió fuertemente la red de acuerdos con la cláusula para la ayuda administrativa según el estándar de la OCDE, incluyó en la ley sobre ayuda administrativa una cláusula de salvaguardia que permite renunciar a informar previamente al evasor afectado en el caso de una solicitud de ayuda administrativa y, en el marco de la disposición sobre el blanqueo de capitales, adoptó amplias obligaciones de identificación de los propietarios de acciones al portador.

En el examen, sin embargo, en este último punto Suiza recibió todavía la nota de “no cumplido”, ya que la disposición sobre el blanqueo de capitales sólo entrará en vigor a lo largo del año y se requiere además la reforma del impuesto sobre sociedades para su adaptación a los estándares internacionales, tal y como ha sido informado en un epígrafe anterior.
 

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Política monetaria

Por lo que se refiere a la política monetaria, competencia del Banco Nacional Suizo (BNS), ésta tiene como principal objetivo teórico la estabilidad de precios. No obstante, en la coyuntura de los últimos años, más caracterizada por los riesgos de deflación y ralentización económica que de inflación, y teniendo en cuenta del papel que el tipo de cambio del franco ha tenido sobre la evolución de su sector exterior y en especial de su industria exportadora tradicional, la política monetaria suiza ha tenido como principal objetivo la estabilización del tipo de cambio y poner freno a la apreciación de su moneda. De este modo se buscado mitigar los efectos perversos que el valor refugio de su moneda ha tenido sobre la industria.

Tradicionalmente el Banco Central articula su política siguiendo las siguientes directrices:

1. Asegurar un IPC anual inferior al 2% (cuestión más que cumplida en la coyuntura cíclica reciente, que ha llevado a Suiza a tener incluso deflación entre 2013 y 2016)

2. Fijar sus actuaciones en atención a las previsiones del IPC trimestral.

3. Fijar el tipo del franco respecto al LIBOR, con un margen de fluctuación a tres meses. Actualmente el margen es negativo, siendo el tipo de interés del franco el más bajo de todas las divisas cotizadas, con un -0,75% de tipo de intervención.

Tal como ha sido apuntado, en el marco de la coyuntura económica de los últimos años, el esfuerzo del Banco Central suizo ha sido evitar una excesiva apreciación del franco. Las perturbaciones en los mercados financieros internacionales, han incrementado el atractivo del franco suizo como moneda refugio, generando fuertes tensiones apreciatorias de la moneda.

La trascendencia del sector exterior para la economía suiza aconseja evitar la pérdida de competitividad nominal impulsada por la apreciación de la moneda. En consecuencia, el Banco Central se ha visto obligado a intervenir masivamente en los mercados de cambios adquiriendo divisa internacional, viendo como en consecuencia crecían casi exponencialmente sus reservas y los agregados monetarios. En pocos años el volumen de reservas se ha duplicado y prácticamente alcanzan hoy el 110% del PIB.

Por otro lado, cuando a principios de 2015 el Banco Central decidió romper el CAP del tipo de cambio 1,2 CHF/€ y cesar en el empeño de sostener el cambio de su moneda, se produjo una revaluación súbita con respecto al euro del 18% en apenas 10 días. Este salto cambiario fue difícilmente digerido por el sector exterior suizo, lo que provocó ese año una ralentización del crecimiento y ligeras subidas de los niveles de desempleo. Por ende, al poco tiempo, el Banco Central decidió retomar nuevamente su estrategia de intervención, aunque sin fijar tipos de cambio objetivo en el mercado y permitiendo ligeras fluctuaciones del tipo de cambio. Durante finales de 2016 y principios de 2017, las elecciones en EE.UU., el Brexit y las perspectivas sobre la zona Euro, elevaron la inestabilidad y exigieron compras masivas de divisa al Banco Central.

En 2017, la debilidad del dólar frente al euro y la distensión de los mercados permitió a Suiza, desde julio de ese año, vincular su moneda a la divisa americana, propiciando una depreciación del franco suizo frente al euro, que de forma suave pero prolongada se mantuvo hasta principios de 2018. Esta evolución permitió una indudable mejora de la competitividad exterior a las empresas helvéticas. El Banco Central encontró, así, oxígeno en su lucha contra la apreciación de su moneda, superando una etapa muy difícil.
Aunque en abril de 2018 volvió a cambiar la tendencia, iniciándose una nueva etapa de apreciación de la moneda suiza, lo cierto es que, a día de hoy, gran parte de la depreciación de 2017 sigue todavía consolidada, permaneciendo el tipo de cambio del franco frente al euro desde septiembre de 2018 en un nivel estable que gira en torno a 1,12 CHF/€.

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Revisión de la Ley Federal sobre Contratación Pública (LMP): Actualmente la normativa sobre contratación pública en Suiza está formada por un complicado entramado de normas, diferentes en cada Cantón. Sin embargo, dado que el nuevo acuerdo de la OMC sobre Contratación Pública (ACP) debe transponerse a la legislación nacional, el Consejo Federal desea aprovechar esta oportunidad para armonizar la legislación federal y cantonal. Con ello, el gobierno federal desea lograr la simplificación y armonización de la legislación en materia de contratación pública y permitir que Suiza ratifique el ACP revisado.

Refuerzo de las Medidas de Acompañamiento al Acuerdo Libre Circulación de Personas (ALCP): La SECO ha reforzado las medidas de acompañamiento (“Flanking measures”) introducidas para evitar posibles consecuencias negativas (i.e. dumping salarial…) del acuerdo. Entre otros, se incrementan las inspecciones de trabajo así como la cuantía de las multas por incumplimiento.

Estrategia energética 2050: El gobierno presenta a referéndum próximamente su estrategia energética 2050. Esta estrategia apuesta por el progresivo apagón nuclear, la eficiencia energética y el mayor peso de las energías renovables en la generación. Ahora bien, esta estrategia apenas incluye cambios regulatorios y supone de facto una prórroga del vigente sistema de subsidios cruzados de consumidores pequeños a la industria.

Política Agrícola 2018-2021: En enero 2018 empezó a aplicarse la nueva política agrícola (PA 18-21). Esta nueva normativa fundamentalmente modifica el sistema de pagos directos, adaptándolos a los objetivos de la Constitución helvética. El paquete financiero para 2018-2021 corresponde a un importe de alrededor 4 millones de euros (80% pagos directos). La reforma vincula los pagos a cada uno de los objetivos constitucionales de la política agrícola de Suiza; garantizar el suministro, mantenimiento de los cultivos, conservación de los recursos naturales y biodiversidad, ocupación descentralizada del territorio nacional, fomento de modos de producción compatibles y respetuosos con el medioambiente. En el nuevo modelo de política agraria Suiza apuesta por una disminución de las ayudas directas al sector y sus sustitución por ayudas indirectas, con el objeto de poder ir eliminando las barreras arancelarias y no arancelarias de este sector y permitir a Suiza alcanzar acuerdos comerciales relevantes con terceros países ( por ejemplo MERCOSUR), en los que Suiza tiene mucho que ganar en el sector industrial y poco que perder en el primario.
 

 

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