Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 
El proceso de tercerización de la economía suiza ha continuado a lo largo de estos dos últimos años:

1. El sector de servicios representó en 2017 más del 71% del PIB suizo, siendo los servicios financieros, el 9% del PIB, junto con el sector turístico las dos ramas de actividad económica más importantes.

2. El sector de la industria representó el 25% del PIB, con productos químicos y maquinaria como sectores clave. Además, la ingeniería eléctrica y mecánica contribuye de manera significativa a la estructura económica de Suiza.

3. El peso económico del sector primario en la estructura económica de Suiza ha venido disminuyendo y supone hoy tan sólo el 0,6% de su PIB. Ello se explica, tanto por el mencionado proceso de tercerización, propio de las economías maduras y especialmente intenso en la economía suiza, como por factores estructurales vinculados a su geografía y clima (dos tercios de la superficie de Suiza está cubierta de bosques, lagos y montañas).

Del lado de la producción, ha sido la industria el principal motor de crecimiento del PIB, seguido del comercio. El crecimiento de la industria se ha apoyado en la mayoría de sus sectores. En cuanto al sector servicios, el comercio ha remontado, después de algunos trimestres negativos en 2016 y comienzos de 2017. En mayor medida crece el comercio al por mayor, mientras que el comercio detallista se muestra más rezagado. También han contribuido al desarrollo los servicios empresariales, el sector sanitario y los servicios públicos. Los servicios financieros, sin embargo, muestran un comportamiento desigual, decreciendo un 0,6% en el último trimestre de 2017. No obstante, respecto al año anterior se confirma el incremento de los servicios financieras en un 3%. Estos resultados demuestran que, después del retroceso entre 2013 y 2016, los servicios financieros vuelven a tener un crecimiento favorable.

En cuanto al consumo, tanto la demanda interna como externa han contribuido positivamente al PIB. A pesar de que el consumo interior avanza de manera muy moderada y muestra un resultado muy flojo en el cuatro trimestre de 2017, las expectativas de los consumidores son optimistas. A ello contribuyen las buenas perspectivas de la economía mundial y la reducción del desempleo. El Estado mantiene el gasto público en la media de años previos.

Las inversiones aumentan en el último trimestre de 2017, fundamentalmente las inversiones en el sector de la construcción, maquinaria e investigación y desarrollo.

Por último, el sector exterior supuso un impulso, por tercera vez consecutiva, en el tercer trimestre de 2017 de 1,2%. Las exportaciones alcanzaron una cifra récord de 60 mil millones de francos suizos a finales de año. Este resultado positivo se debe al buen comportamiento de la economía en general y de los principales socios comerciales de Suiza en particular, así como la fuerte depreciación del franco en los últimos cuatrimestres. También las importaciones aumentan en el último trimestre del año, un 4,4%. La coyuntura favorable del mercado interior como exterior favorece a ello.
 

 
 
 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

Cuadro 2: PIB (por sectores de actividad y componentes del gasto)

2013

2014

2015

2016

2017

POR SECTORES DE ORIGEN

%

%

%

%

%

Agropecuario

0,7

0,7

0,7

0,7

0,6

Minería, industria y distribución  de agua y energías

20,5

20,0

19,8

19,7

20,0

Construcción

5,1

5,1

5,3

5,3

5,2

Comercio, hostelería, transporte y comunicaciones

23,7

24,0

23,8

23,6

23,7

Instituciones de crédito y seguros, sector inmobiliario e informático, i + d

26,4

26,2

26,5

26,4

26,5

Administración pública y S.S., cultura, sanidad, asuntos sociales, otros servicios públicos y privados, alquiler vivienda privada

20,4

20,7

20,8

21,3

21,0

Impuestos sobre productos

5,5

5,5

5,4

5,3

5,4

Subvenciones a productos

-2,2

-2,2

-2,2

-2,3

-2,4

TOTAL

100

100

100

100

100

 

 

 

 

 

 

POR COMPONENTES DEL GASTO (*)

%

%

%

%

%

Consumo

65

65

65

66

66

    Consumo privado

53

53

53

54

54

    Consumo público

12

12

12

12

12

Formación bruta de capital fijo

24

24

24

24

25

Exportaciones de bienes y servicios

72

64

62

66

65

Importaciones de bienes y servicios

60

53

51

55

54

(**) No suma 100 al no considerarse la variación de existencias

Fuente: Banco Nacional Suizo y Administración Federal de Finanzas Suiza. Elaboración propia

 

 

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Suiza , a diferencia de muchos de los países de su entorno, viene registrando desde  2010 tasas de crecimiento moderadas aunque siempre positivas. Existe, por tanto, un débil pero consolidado y constante crecimiento de su actividad. El modelo de crecimiento se apoya en la favorable evolución de su sector exterior que ha venido siempre acompañado por una atonía de la demanda interna. Actualmente ese crecimiento de las exportaciones se ha retroalimentado por la moderada recuperación de los mercados de la eurozona y la moderada, pero inusual, depreciación sufrida por el franco frente al euro, durante el último año. De hecho,  la evolución del franco merece especial atención, puesto que la mencionada depreciación de la moneda, supone una clara anomalía en la historia económica reciente y un claro cambio de la tendencia histórica de la moneda, y tiene un recorrido desconocido, pero que de persistir en el tiempo, sería un importante acicate para la industria exportadora suiza y el crecimiento de su economía.

Un año más, en 2017 se ha experimentado un crecimiento positivo de la actividad económica, aunque nuevamente débil, similar al de ejercicios anteriores. La actividad económica ha crecido en 2017 un 1,1%. Este crecimiento ha sido inferior al esperado y gracias a un mejor comportamiento en la segunda mitad del año. Al igual que el ejecutivo, el FMI había previsto un crecimiento superior en 2017, más próximo al 2%.

No obstante lo anterior, las perspectivas económicas para 2018 y años sucesivos son moderadamente favorables, pues prevén la aceleración del crecimiento del producto. El FMI prevé un crecimiento ligeramente superior al 2% en 2018 y una estabilización de dicho crecimiento los años sucesivos en tasas del entorno del 1,7%. Durante el primer trimestre de 2018 la economía habría crecido a una tasa anualizada del 2,2% confirmando la esperada aceleración del producto, nuevamente liderada por el tirón de las exportaciones.

En efecto, tal y como ya se ha señalado, por el lado de la demanda, el crecimiento tiene en el sector exterior su principal componente.  El gasto público responde a una regla fiscal que exige un equilibrio cíclicamente ajustado, si bien, en la práctica se suceden moderados superávits presupuestarios los distintos ejercicios. Así pues, los leves incrementos que pueda registrar el gasto responden siempre a estímulos puntuales, poco duraderos y sólidos. Esto en la práctica se traduce en un escaso protagonismo del gasto en el crecimiento. Aunque no se aprecian síntomas de trampa de liquidez, el consumo privado tampoco es responsable del crecimiento del producto y ello a pesar de contar con los tipos de interés de referencia más bajos del mundo (-0,75%).  

La atonía de la demanda interna, la persistencia de un output-gap y la constante aunque moderada apreciación del CHF durante los últimos años, habían venido manteniendo los crecimientos de los precios en valores negativos. Ahora bien, esta situación  se revierte  en 2017, registrándose un crecimiento positivo de los mismos, gracias fundamentalmente al cambio en la cotización del franco mencionada anteriormente.

El sector exterior es la clave del modelo de crecimiento de Suiza. Éste recibe su principal impulso de la expansión de las exportaciones del sector farmacéutico y químico, que entre 2013 y 2017 crecen en un 44% y 24%, respectivamente. Ambos sectores suponen el 30% del total de exportaciones suizas en 2017. Afortunadamente para Suiza, la demanda internacional de los productos farmacéuticos es muy rígida a los precios, pues su moneda ha venido registrando, especialmente durante la crisis financiera internacional,  una marcada  apreciación nominal y real que ha restado competitividad a sus exportaciones. No ocurre sin embargo lo mismo con la industria tradicional suiza de relojería, joyería y aparatos de precisión,  que sí ha venido sufriendo la apreciación del franco. De ahí el porqué de  la trascendencia que la evolución del tipo de cambio tiene para la economía Suiza y que tiene su principal reflejo en la absoluta dedicación de la política monetaria de su Banco central a la estabilización de la moneda. Suiza viene practicando una intensa política monetaria articulada por el BC consistente en la combinación de precios y cantidades dirigida al control del tipo de cambio. Política de precios, mediante la fijación de un tipo de intervención negativo, significativamente inferior al vigente para las principales divisas (€, $). Política de cantidades, mediante la intensa actividad de compra de divisas en los mercados, no esterilizadas posteriormente. Esta política ha llevado a un fuerte incremento de las reservas. Desde el año 2013, hasta julio de 2017,  estas reservas han llegado casi a duplicarse, llegando a superar hace un año los 700 mil millones de CHF (un 115% del PIB).

Dicho esto, uno de los hechos más relevantes de la coyuntura económica durante la segunda mitad del 2017 fue la acusada depreciación del franco frente al euro y la consiguiente subida de la relación del cambio CHF/€. Desde el mes de julio de 2017 y hasta la actualidad se ha observado una clara desaparición de las tensiones apreciatorias del franco provenientes de la inestabilidad financiera internacional y la búsqueda de su atractivo como moneda refugio.  Durante la segunda mitad de 2017 y primeros meses de 2018 la depreciación del CHF frente al euro ha llegado a ser de un 14%. En los siguientes meses de 2018 el cambio se ha estabilizado en niveles confortables. El Banco Central Suizo ha encontrado desde el pasado verano, en una coyuntura internacional caracterizada por la mayor debilidad de dólar y la mayor fortaleza del euro, un escenario ideal para favorecer la devaluación del franco suizo, especialmente frente a la moneda común y aproximar el cambio a valores de equilibrio, menos acuciantes para la exportación de su industria tradicional, rompiendo así una larga tendencia. El BC Suizo ha encontrado así oxígeno en su lucha contra la apreciación de su moneda, superando una etapa muy difícil y marcada por el Brexit y las elecciones en EE.UU. En consecuencia, el volumen de reservas se ha estabilizado y las intervenciones de compra de divisa parecen haber disminuido en los mercados.

Es precisamente la reciente depreciación del franco, la que habría dado un nuevo impulso al sector exterior suizo y, en especial, a las exportaciones de su industria tradicional, que como ya se ha dicho muestra signos de seria preocupación, puesto que las cifras de exportación venían experimentando una caída, moderada, pero constante desde 2010. Esto ha propiciado un aceleración de la actividad un disminución del output-gap y la aparición de tasas de crecimiento de los precios positivas en el mercado. La persistencia de estas condiciones en los mercados son las responsables de las favorables perspectivas de crecimiento de la actividad para los próximo años.

 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2013

2014

2015

2016

2017

PIB

 

 

 

 

 

PIB M.€ (a precios corrientes)

518.532

534.932

612.178

604.501

601.549

Tasa de variación real (%) (*)

1,9

2,4

1,2

1,4

1,0

Tasa de variación nominal (%) (*)

1,9

1,8

0,6

0,8

1,4

INFLACIÓN

 

 

 

 

 

Media anual (%)

-0,2

0,0

-1,1

-0,4

0,5

Fin de período (%)

0,1

-0,3

-1,3

0,0

0,8

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

 

 

 

 

 

Media anual (%)

0,59

0,50

-1,25

-0,74

-0,73

Fin de periodo (%)

0,59

0,50

-1,25

-0,74

-0,73

EMPLEO Y TASA DE PARO

 

 

 

 

 

Población (x 1.000 habitantes)

8.039

8.140

8.238

8.327

8.420

Población activa (x 1.000 habitantes)

4.782

4.825

4.874

4.900

4.919

% Desempleo media anual

3,2

3,0

3,2

3,3

3,2

SALDO PRESUPUESTARIO

 

 

 

 

 

% de PIB

-0,43

-0,21

0,65

0,33

0,26

DEUDA PÚBLICA

 

 

 

 

 

En M.€

211.501

212.257

214.907

218.096

223.312

en % de PIB

33,1

32,7

32,9

33,1

33,7

EXPORTACIONES DE BIENES

 

 

 

 

 

en M.€

    269.467  

234.200

263.143

275.258

265.586

% variación r/. período anterior

10,87

-13,09

12,36

4,60

-3,51

IMPORTACIONES DE BIENES

 

 

 

 

 

en M.€

    241.719  

207.033,1

228.166,3

243.156,6

238.307,5

% variación r/. período anterior

5,3

-14,3

10,2

6,6

-2,0

SALDO B. COMERCIAL

 

 

 

 

 

en M.€

      27.748  

      27.166  

      34.977  

      32.101  

         27.279  

% variación r/. período anterior

5,0

-2,1

28,7

-8,2

-15,0

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

 

 

 

 

 

en M.€

58.765

45.571

66.448

57.089

59.003

en % de PIB

11,3

8,5

10,9

9,4

9,8

DEUDA EXTERNA

 

 

 

 

 

en M.€

 1.207.142  

 1.342.719  

 1.570.281  

 1.586.652  

    1.617.683  

en % de PIB

233

251

257

262

269

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

 

 

 

 

 

en M.€

-

-

-

-

-

en % de exportaciones de b. y s.

-

-

-

-

-

RESERVAS INTERNACIONALES

 

 

 

 

 

en M.€

358.971

412.958

529.919

597.272

657.602

en meses de importación de b. y s.

-

-

-

-

-

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

 

 

 

 

 

en Suiza en M.€

487

6.492

73.383

43.427

-

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

 

 

 

 

 

Media anual

0,9268

0,9145

0,9621

0,9850

0,9846

Fin de período

0,8942

0,9894

0,9903

1,0160

0,9753

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO

 

 

 

 

 

Media anual

1,2307

1,2146

1,0679

1,0901

1,1107

(*)Las tasas de variación están calculadas sobre los valores de origen en moneda local (francos suizos).

Fuente: Banco Nacional Suizo, Administración Federal de Finanzas Suiza y Bases de Datos ICEX.

Elaboración propia.

Última actualización: Abril 2018.

 

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Principales objetivos de política económica

La política macroeconómica del gobierno federal se basa en el mantenimiento del equilibrio presupuestario a medio plazo, la estabilidad de los precios, mantenimiento del pleno empleo y el establecimiento de condiciones generales internas favorables a la inversión.

Además de los anteriores objetivos últimos, dentro de las prioridades de política económica del ejecutivo están las siguientes:

• Multiplicar los acuerdos comerciales bilaterales con terceros países que promuevan la exportación industrial y de servicios financieros suizos, favoreciendo la diversificación de su sector exterior.

• Potenciar y promover la investigación, innovación y desarrollo en el sector empresarial, preservando el liderazgo mundial y la competitividad de su industria.

• Dar cumplimiento a los estándares internacionales en materia fiscal y de intercambio de la información.

• Preservar el atractivo de Suiza para la IDE.

• Asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones, impulsando las reformas necesarias.

• Asegurar la eficiencia energética y el respeto por el medio ambiente, al tiempo que una energía competitiva para sus empresas.

• Contener la apreciación del CFH.

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Previsiones macroeconómicas

La Secretaría de Estado de Economía (SECO) del Gobierno Federal observa una recuperación dinámica de la coyuntura suiza. En consecuencia, se espera una tasa de crecimiento del 2,4% para 2018 y del 2% en 2019.

El buen comportamiento del sector exterior como consecuencia de la aceleración de la economía general sustenta el comercio exterior. Las autoridades también esperan una ligera recuperación de la demanda interna, debido al clima de inversión favorable.

Esta aceleración del crecimiento tendrá también su reflejo en el mercado de trabajo. Se pronostica una ligera reducción de la tasa de paro al 2,9% en 2018 y al 2,8% en 2019. Actualmente, la tasa de desempleo se sitúa en un 3,3% y que alcanzó máximos a finales de 2015.

Por lo que se refiere al FMI, su artículo IV, prevé tasas de crecimiento del 1,6% tanto en 2018 y 2019, demorando las caídas de la tasa de paro al 3,1 al año 2020. Así pues prevé un horizonte también de moderado crecimiento, en una coyuntura de prácticamente pleno empleo.

No obstante, el futuro económico de Suiza sigue amenazado, por un cambio en sus relaciones bilaterales con la UE. Aunque en 2017 se ve con más lejanía la posibilidad de que se produzca una ruptura de los tratados, como consecuencia de las posiciones proteccionistas nacionalistas que se siguen defendiendo por importantes espectros del sistema político y la población suiza, lo cierto es que la sombra de un posible nuevo referéndum que plantee esa posibilidad todavía no ha desaparecido. En consecuencia siguen siendo válidos los estudios realizados en 2015 y 2016, en plena crisis bilateral Suiza-UE, como consecuencia de la posible ruptura del Acuerdo de Libre Circulación de Personas (ALCP).

En diciembre 2015, la propia SECO publicó los resultados ofrecidos por dos estudios encargados dos empresas de consultoría (BAKBASEL y Ecoplan) sobre los posibles efectos económicos que produciría la caída de los Acuerdos bilaterales con la UE. En ese escenario, ambos prevén importantes efectos negativos a partir de 2018: Ecoplan prevé una caída del 4’9% anual del PIB hasta 2035 y BAKBASEL del 7’1%. Las pérdidas acumuladas en este plazo, alcanzarían un importe que oscilaría entre 450.000 y 630.000 millones de francos. Como media la pérdida sería equivalente a 32.000 millones cada año. En términos per cápita, la caída del PIB oscilaría entre un 1’5% (Ecoplan) y un 3’9% (BAKBASEL) anual.

Las pérdidas serían principalmente consecuencia de:

• La extinción del ALCP, dado que se perfila como el acuerdo más importante en términos económicos. La introducción de cotas a la inmigración supondrá una caída de la oferta de mano de obra y con ello, el incremento de los costes laborales.

• La extinción de los acuerdos bilaterales de acceso a mercados también ocasionaría graves efectos negativos sobre la economía suiza. La aparición de nuevas barreras comerciales y por ende, limitado acceso a los mercados exteriores, supondría una contracción del comercio internacional, lo que a su vez se traduciría en pérdidas de competitividad en los mercados domésticos.

• Por último, la extinción del acuerdo bilateral sobre investigación, y con ello los acuerdos de asociación de Suiza a los Programas-Marcos europeos, supondría una pérdida de eficacia en la investigación suiza por la menor coordinación con la UE.

 

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Política fiscal y presupuestaria

Las principales características del sistema fiscal suizo son:

Suiza cuenta, desde de julio de 2000, con una regla de oro fiscal introducida en la Constitución federal en 2003 (Federal Budget Act), tras ser aceptada en referéndum popular por un 85% de los votantes. Ésta limita los gastos públicos en función de los ingresos estructurales (o cíclicamente ajustados). Así, anualmente se establece un máximo (capping) para el volumen de gasto público, en función de los ingresos y la coyuntura económica. Su objetivo, por tanto, es mantener un presupuesto equilibrado, en términos nominales, en el medio plazo. El nivel de gastos del gobierno federal pasa a actuar de forma pro cíclica al ajustarse a unos ingresos públicos, que a su vez actúan como estabilizadores automáticos. La norma prevé, no obstante, una cláusula de excepcionalidad que permite superar el techo de gasto, automáticamente establecido, cuando las circunstancias así lo justifican (depresión económica severa, etc.) y previa aprobación por mayoría cualificada de las dos cámaras del parlamento. Esta regla ha llegado a ser calificada por el propio FMI en su artículo IV como excesivamente rígida.

Actualmente, la deuda pública helvética es inferior a los 223.312 millones de francos, lo que ha permitido a Suiza enfrentar con extrema solidez la reciente crisis financiera soberana del continente. El nivel de deuda pública en relación al PIB ha mantenido una tendencia prácticamente constante desde la introducción de la norma fiscal en la Constitución suiza. El nivel de Deuda Pública en términos del PIB ha sido en 2017 de un 33,7%.

Además del freno al endeudamiento otra característica especialmente destacable del sistema fiscal suizo es su estructura federal. El sistema fiscal suizo refleja una importante cesión de autonomía fiscal a las regiones y municipios de este país, que se basa en la regla de subsidiariedad. El Federalismo se encuentra recogido en la Constitución suiza como uno de sus principios fundamentales, dada su enorme ramificación geográfica (i.e. 26 Cantones y cerca de 2.500 municipios) y la enorme independencia financiera y fiscal de cada uno de ellos. Así, cada uno de los cantones cuenta con su propia normativa fiscal. A los impuestos cantonales se añaden las normas fiscales de las 3.200 Comunas y finalmente, los impuestos de carácter exclusivamente federal (IVA, aranceles e impuestos especiales,…). Cada cantón cuenta con su propia normativa fiscal, empleada en muchas ocasiones para atraer inversiones, instaurándose una clara competitividad fiscal entre regiones. El cantón de Obwalden tiene el impuesto de sociedades más bajo de toda Suiza, por lo que ha logrado llenar las arcas públicas con la llegada de unos pocos ricos contribuyentes. Ahora bien, otros cantones más grandes, como Lucerna o St. Gallen también han introducido una bajada en el tipo del impuesto de Sociedades y esto sólo se ha traducido en un empeoramiento de su recaudación, dado que la bajada no ha sido compensada con la llegada de nuevos contribuyentes.

Para compensar o paliar los desequilibrios derivados de la autonomía fiscal y la desigual evolución económica entre regiones, Suiza cuenta con un sistema de nivelación sistema de ecualización. La primera normativa en materia de nivelación fiscal fue aprobada en 1959, para amparar jurídicamente la transferencia de recursos a los cantones financieramente más desfavorecidos. Desde 2008 se encuentra en vigor en Suiza un nuevo sistema de nivelación fiscal, tras ser aprobado por una mayoría de 64,4% de la población en referéndum. El sistema pretende lograr un doble objetivo: Por una parte, reducir las diferencias entre sus cantones respecto a su capacidad financiera (i.e. desequilibrios regionales) y en segundo lugar, incrementar la eficiencia del gobierno federal, en la aplicación de sus políticas.

En cuanto a la situación presupuestaria, Suiza disfruta de una situación presupuestaria muy saneada desde el 2006, por lo que el gobierno federal suizo dispone de margen de maniobra fiscal para actuar en caso necesario. Ahora bien, en ausencia de una situación excepcional, la tasa de inversión pública ha permanecido estabilizada durante los últimos años. La Confederación ha registrado en 2017 un superávit presupuestario de 0,26% del PIB.

En materia tributaria Suiza se enfrenta ahora a dos modificaciones en sus principales impuestos. El impuesto sobre sociedades y el IVA.

La Reforma del impuesto sobre sociedades viene siendo reclamada desde hace años por la OCDE puesto que el tributo suizo no responde a los estándares y mejores prácticas fijados por la OCDE en materia fiscal, ya que incumple el level playing field entre Estados, puesto que el impuesto suizo ofrece una serie de privilegios fiscales para las cabeceras de holdings internacionales que se establecen en Suiza, las sucursales financieras y también las empresas que se establecen de capital mixto.

En febrero de 2017, tras años de propuestas de reforma del impuesto de sociedades y habiendo conseguido la definitiva ratificación del parlamento, el gobierno suizo sometió una propuesta de reforma a referéndum popular. Sin embargo, la misma fue rechazada mayoritariamente por la población. La reforma pretendía extender los privilegios fiscales de los que venían disfrutando las empresas internacionales a todas las corporaciones suizas bajo fórmulas aceptadas internacionalmente (exenciones a la inversión en I&D, etc.). Este propósito buscaba mantener el atractivo de la plaza Suiza para la inversión extranjera, asumiendo el Estado Central una caída severa en la recaudación del impuesto. La población ha sabido interpretar esta menor recaudación estimada como un futuro incremento de la imposición sobre las personas físicas.

Como consecuencia de todo ello y los compromisos asumidos por Suiza con la OCDE a lo largo de 2017, el gobierno debe trabajar en una nueva propuesta que permita a Suiza ajustar su imposición a los estándares internacionales.

Por otro lado, la reforma del IVA se propuso para referéndum antes de finalizar 2017. En dicha reforma cambia fundamentalmente la obligación de tributación para empresas internacionalizadas y para las compras on-line, puesto que actualmente las empresas deben liquidar el impuesto sólo si facturan por encima de los 100 mil francos suizos anuales en territorio suizo, mientras que con la reforma deberán tributar todas aquellas con ventas en Suiza, pero que ingresen más de 100 mil francos suizos a escala global. Así mismo, el límite para la sujeción de las ventas on-line al impuesto bajará sustancialmente, de tal forma que se penalizarán las pequeñas compras on-line que se realicen en el mercado. La modificación del impuesto sobre el valor añadido, ahora establecido en un 7,7%, entró en vigor en enero de 2018.

En materia de fiscalidad internacional destacan los siguientes acontecimientos:

Firma de compromisos para el intercambio automático de información financiera:

En marzo 2015, Suiza y la UE firmaron un acuerdo inicial para intercambio automático de información financiera generada a partir del 1 de enero de 2017 y que podrá ser intercambiada a partir del 1 de enero de 2018. Ello significa que los residentes en la UE ya no podrán ocultar en Suiza ingresos no declarados para evadir el pago de impuestos. Gracias a este acuerdo, los estados miembros recibirán anualmente los nombres, direcciones, números de identificación fiscal y fechas de nacimiento de sus residentes que tengan cuentas en Suiza, así como un amplio conjunto de otros datos financieros y de balance de las cuentas. Este tipo de acuerdos ha sido alcanzado también con EE.UU. y Suiza lo está actualmente extendiendo a los principales países de la OCDE, puesto que su objetivo es alinearse en materia fiscal con la OCDE.

Cuestiones Fiscales con la OCDE:

En marzo de 2015, el Global Forum de la OCDE para trasparencia fiscal concluyó que el marco jurídico suizo para la ayuda administrativa internacional en cuestiones fiscales corresponde al estándar global. Ello supone el reconocimiento de la OCDE de los esfuerzos emprendidos por Suiza a favor de la transparencia fiscal y con ello, la conclusión de la “Fase 1” del examen de países del Global Forum sobre la transparencia fiscal. En el examen anterior de 2011, el Global Forum no había concedido el “aprobado” a Suiza por tres razones. Primero, los propietarios de acciones al portador no estaban siempre identificados. Segundo, Suiza no contaba con un número suficiente de acuerdos de intercambio de información que posibilitara la ayuda administrativa fiscal según el estándar de la OCDE y por último, porque Suiza, cuando recibe una solicitud de ayuda administrativa, informa previamente a los supuestos evasores fiscales al respecto.

Desde entonces Suiza cambió su estrategia y ha venido reaccionando. Amplió fuertemente la red de acuerdos con la cláusula para la ayuda administrativa según el estándar de la OCDE, incluyó en la ley sobre ayuda administrativa una cláusula de salvaguardia que permite renunciar a informar previamente al evasor afectado en el caso de una solicitud de ayuda administrativa y, en el marco de la disposición sobre el blanqueo de capitales, adoptó amplias obligaciones de identificación de los propietarios de acciones al portador.

En el examen sin embargo, en este último punto Suiza recibió todavía la nota de “no cumplido”, ya que la disposición sobre el blanqueo de capitales sólo entrará en vigor a lo largo del año y se requiere además la reforma del impuesto sobre sociedades para su adaptación a los estándares internacionales.
 

 

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Política monetaria

Por lo que se refiere a la política monetaria, competencia del Banco Nacional Suizo (BNS), ésta tiene como principal objetivo teórico la estabilidad de precios. No obstante, en la actual coyuntura cíclica de los últimos años, caracterizada por los riesgos de deflación y ralentización económica, así como fuerte atractivo internacional del franco en un contexto de fuerte nerviosismo en los mercados de capitales, la política monetaria suiza ha tenido como principal objetivo la estabilidad del franco y el freno a su apreciación. De este modo se trata de mitigar los efectos perversos que esa tendencia tiene sobre el importante sector exportador de esta economía y, en general, sobre su economía real.

Tradicionalmente el Banco Central articula su política siguiendo las siguientes directrices:

1. Asegurar un IPC anual inferior al 2% (cuestión más que cumplida en la coyuntura cíclica reciente)

2. Fijar sus actuaciones en atención a las previsiones del IPC trimestral.

3. Fijar el tipo del franco respecto al LIBOR, con un margen de fluctuación a tres meses. Actualmente el margen es negativo, siendo el tipo de interés del franco el más bajo de todas las divisas cotizadas, con un -0,7% de tipo de intervención.

Tal como ha sido apuntado, en el marco de la coyuntura económica de los últimos años, el esfuerzo del Banco Central suizo ha sido evitar una excesiva apreciación del franco. Las perturbaciones en los mercados financieros internacionales los últimos años han incrementado el apetito por el franco suizo como moneda refugio, generando fuertes tensiones apreciatorias de la moneda.

La trascendencia del sector exterior para la economía suiza aconseja evitar la pérdida de competitividad nominal impulsada por la apreciación de la moneda. En consecuencia el Banco Central se ha visto obligado a intervenir masivamente en los mercados de cambios adquiriendo divisa internacional, viendo como en consecuencia crecía casi exponencialmente sus reservas y los agregados monetarios. En pocos años el volumen de reservas se ha duplicado y prácticamente alcanza hoy el 269% del PIB.

Por otro lado, cuando a principios de 2015 el Banco Central decidió romper el CAP del tipo de cambio 1,2 CHF/€ y cesar en el empeño de sostener el cambio de su moneda, se produjo una revaluación súbita del euro del 10%. Este salto cambiario fue difícilmente digerido por el sector exterior suizo, lo que provocó ese año una ralentización del crecimiento y ligeras subidas de los niveles de desempleo. En consecuencia en poco tiempo, el Banco Central decidió retomar nuevamente su estrategia de intervención aunque sin fijar tipos de cambio objetivo en el mercado y permitiendo ligeras fluctuaciones del tipo de cambio. Durante finales de 2016 y principios de 2017, las elecciones en EE.UU, Brexit y las perspectivas sobre la zona Euro, han venido elevando la inestabilidad y exigiendo compras masivas de divisa al Banco Central.

Finalmente, en 2017 la reciente debilidad del dólar frente al euro ha permitido a Suiza desde julio de 2015 vincular su moneda a la divisa americana, propiciando una depreciación del franco suizo frente al euro, que de forma suave pero prolongada se ha mantenido a principios de 2018. Esta evolución permite cierta competitividad exterior a las empresas helvéticas. El Banco Central ha encontrado así oxígeno en su lucha contra la apreciación de su moneda, superando una etapa muy difícil.
 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Revisión de la Ley Federal sobre Contratación Pública (LMP): Actualmente la normativa sobre contratación pública en Suiza está formada por un complicado entramado de normas, diferentes en cada Cantón. Sin embargo, dado que el nuevo acuerdo de la OMC sobre Contratación Pública (ACP) debe transponerse a la legislación nacional, el Consejo Federal desea aprovechar esta oportunidad para armonizar la legislación federal y cantonal. Con ello, el gobierno federal desea lograr la simplificación y armonización de la legislación en materia de contratación pública y permitir que Suiza ratifique el ACP revisado.

Refuerzo de las Medidas de Acompañamiento al Acuerdo Libre Circulación de Personas (ALCP): La SECO ha reforzado las medidas de acompañamiento (“Flanking measures”) introducidas para evitar posibles consecuencias negativas (i.e. dumping salarial…) del acuerdo. Entre otros, se incrementan las inspecciones de trabajo así como la cuantía de las multas por incumplimiento.

Estrategia energética 2050: El gobierno presenta a referéndum próximamente su estrategia energética 2050. Esta estrategia apuesta por el progresivo apagón nuclear, la eficiencia energética y el mayor peso de las energías renovables en la generación. Ahora bien, esta estrategia apenas incluye cambios regulatorios y supone de facto una prórroga del vigente sistema de subsidios cruzados de consumidores pequeños a la industria.

Política Agrícola 2018-2021: En enero 2018 empezó a aplicarse la nueva política agrícola (PA 18-21). Esta nueva normativa fundamentalmente modifica el sistema de pagos directos, adaptándolos a los objetivos de la Constitución helvética. El paquete financiero para 2018-2021 corresponde a un importe de alrededor 4 millones de euros (80% pagos directos). La reforma vincula los pagos a cada uno de los objetivos constitucionales de la política agrícola de Suiza; garantizar el suministro, mantenimiento de los cultivos, conservación de los recursos naturales y biodiversidad, ocupación descentralizada del territorio nacional, fomento de modos de producción compatibles y respetuosos con el medioambiente. En el nuevo modelo de política agraria Suiza apuesta por una disminución de las ayudas directas al sector y sus sustitución por ayudas indirectas, con el objeto de poder ir eliminando las barreras arancelarias y no arancelarias de este sector y permitir a Suiza alcanzar acuerdos comerciales relevantes con terceros países ( por ejemplo MERCOSUR), en los que Suiza tiene mucho que ganar en el sector industrial y poco que perder en el primario.
 

 

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