Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

No fue hasta 2018 cuando la economía chilena comenzó su recuperación después de la desaceleración experimentada desde 2013, al verse afectada por el parón de la economía china, principal consumidor del cobre chileno, así como el menos precio del metal rojo. Esta desaceleración estuvo asociada a la caída de las exportaciones, por un lado y a que la formación bruta de capital fijo (FBCF) reflejaba el parón de la inversión en sectores como la minería, además del pesimismo de las empresas. La buena marcha de la economía chilena en 2018 se vio favorecida no solo por una activación de la minería, sino también por el mayor dinamismo de la actividad de los sectores no mineros como aquellos relacionados con la inversión, como la construcción. El crecimiento del comercio se vio impulsado, en buena medida, por el comportamiento de las líneas mayoristas, también relacionadas con la inversión. En todo caso, de igual manera algunas ramas del comercio minorista fueron gradualmente mostrando un mayor ritmo de expansión en los últimos meses del año. 

En cuanto a la participación respecto del PIB, una vez más en 2018, el protagonista del sector terciario fue el sector de servicios financieros y empresariales, con una participación del 14,7%. Tras él se situaron otros servicios personales (12,0%), la industria manufacturera (10,6%), la minería (9,8%), que ha recuperado el peso perdido en los últimos años, y el comercio.

Destacar la importancia de la minería, el tercer sector más importante del país, pues Chile es un país que depende en gran medida de este sector, que supone más del 50% de sus exportaciones totales. 

Pero además, los sectores primarios siguen teniendo una gran importancia en su economía. No se trata solo de la minería, sino también de la silvicultura, la agricultura (fruta de varias clases) y acuicultura (salmones, fundamentalmente).

Esa situación hace que Chile sea vulnerable a los precios de las materias primas, especialmente las minerales y que su PIB sufra en cuanto se resienten las inversiones tanto en minería como en energía, uno de los grandes insumos de ese sector.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO 2015 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN (%)
AGROPECUARIO 3,7 4,0 3,8 3,6
AGRICULTURA Y GANADERÍA 3,3 3,5 3,2 3,1
PESCA 0,4 0,5 0,6 0,5
INDUSTRIAL 29,9 29,0 29,7 29,8
MINERÍA 8,6 8,1 9,7 9,8
MANUFACTURAS 11,7 11,0 10,5 10,6
CONSTRUCCIÓN 6,6 6,8 6,5 6,5
ELECTRICIDAD Y AGUA 3,0 3,1 3,0 2,9
SERVICIOS 66,4 67,0 66,5 66,6
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 8,3 8,1 7,6 7,2
COMERCIO 9,3 9,2 9,4 9,2
HOSTELERÍA 2,0 2,1 2,2 2,2
FINANZAS 4,7 4,6 4,6 4,8
INMOBILIARIO 7,5 7,6 7,8 7,9
SERVICIOS EMPRESARIALES 10,4 10,2 9,8 9,9
SERVICIOS PERSONALES 11,1 11,6 11,7 12,0
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,7 4,8 4,8 4,6
OTROS SERVICIOS 8,4 8,8 8,6 8,8
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO 76,4 77,2 77,0 77,2
Consumo Privado 63,4 63,4 63,0 63,0
Consumo Público 13,0 13,8 14,0 14,2
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 23,8 22,2 21,6 22,7
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 29,4 28,2 28,5 28,8
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 29,6 27,6 27,1 28,7
Fuente: Banco Central de Chile

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras tres años de crecimiento superior al 5% del PIB hasta el 2012, el país pasó por una fase de desaceleración, principalmente debido a la caída en la actividad económica en minería. El comportamiento de la economía internacional (especialmente China) tiene un efecto directo sobre la demanda y el precio del cobre. Para 2018, el Banco Central de Chile (BCCh) ha publicado que la economía creció en un 4%, impulsada por el buen comportamiento de todos los sectores, pero principalmente por la minería de cobre (que finalmente experimentó una reactivación y creció en un 5,2%), los servicios personales y el comercio (5%). La construcción y los servicios empresariales, por su parte, también revertieron la tendencia a la baja experimentada en 2017. Cabe señalar que dentro de la construcción fue la habitacional la que tuvo un mejor comportamiento, mientras que las obras de ingeniería exhibieron un crecimiento más acotado. La minería de hierro, oro y plata se contrajo debido a una caída en las extracciones de mineral. En cuanto a las proyecciones para 2019, el Gobierno ajusta a la baja las expectativas, considerando que la actividad económica de enero de dicho año, medida por el IMACEC (Índice Mensual de Actividad Económica), creció en un 2,4%, por debajo de lo esperado, que apuntaba al 2,6%. En este contexto, se proyecta un crecimiento del PIB de 3,8%, aunque el Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, indica que sería un logro crecer al 3,5%.

El menor crecimiento de la economía chilena se debe sobre todo a la pérdida de dinamismo en la actividad minera que registró una contracción de 4,3% en enero. Además la guerra comercial entre China y EEUU ha provocado una caída en los precios del cobre. La economía chilena también se ha visto afectada por el descenso del 24,9% de turistas extranjeros en enero, debido a la caída de los visitantes argentinos, que no ha sido compensada por la subida de otros visitantes extranjeros (8,6%).

El FMI asegura que el crecimiento de Chile seguirá fuerte en 2019 y 2020. En concreto el organismo mantiene que, a pesar de las previsiones de desaceleración global, Chile crecerá un 3,4% este año y un 3,2% el próximo, y asegura que la actividad estará liderada por un robusto consumo privado y una boyante inversión. Estima, asimismo, que las alzas de la tasa de interés seguirán produciéndose, mientras que el déficit público se irá estrechando moderadamente. La visión optimista sobre la economía chilena, eso sí, estará condicionada por la influencia de los riesgos políticos externos, en particular por la guerra comercial entre China y EEUU. Por otro lado, el Banco Mundial sitúa la tasa de crecimiento para 2019 en el 3,5%, mientras que la CEPAL ratificó el escenario de desaceleración esperado para la economía chilena el próximo año, y mantuvo su estimación de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) 3,3% en 2019, al tiempo que señala que el mayor desafío hacia futuro es impulsar la inversión. Recientemente la OCDE estima un crecimiento del 3,7% para 2019, basando sus previsiones en las proyecciones de crecimiento de la inversión. 

El largo periodo de bajo crecimiento llevó a S&P a rebajar en 2017 el rating soberano de Chile, de manera que pasó de AA- a A+ con perspectiva estable, como actualmente. En julio de 2018 Moody's rebajó la calificación de la deuda chilena a A1 y cambió la perspectiva desde negativa a estable porque "a pesar de las claras evidencias de una mejora en la perspectiva económica y fiscal a corto plazo, no prevé que el gobierno soberano recupere la fortaleza crediticia que tuvo en años anteriores".  

Por su parte, el PIB per cápita alcanzó, según estimaciones del FMI, los 16.143 USD en 2018, mientras que el PIB per cápita de Chile en Paridad de Poder Adquisitivo se estima en 25.891 USD.   

La inflación en 2018 fue de 2,6%. El Banco Central elevó los tipos de interés al 2,75% en octubre de 2018, tras haberlo rebajado en un 1% en enero de 2017, situándolo en el 2,5%. La inflación registrada en diciembre de 2018 estuvo por debajo de la previsión del BCCh y de la meta del 3% fijada por el Banco. La institución contempla que el IPC se situará por debajo del 3% a lo largo de buena parte de 2019 (en enero fue del 2,1%) y que finalizará dicho año en el 2,9%. Esta trayectoria se explica principalmente por el efecto de la fuerte baja de los precios internacionales de los combustibles en el corto plazo, que compensan en cierto modo la depreciación del peso chileno. Bajo estas circunstancias el Consejo del BCCh considera que la evolución de las variables macroeconómicas hace menos necesario mantener el actual estímulo monetario, de modo que el tipo de interés seguirá aumentando en los próximos meses y hasta alcanzar en la primera mitad de 2020 su nivel neutral de entre 4 y 4,5%. 

Por lo que respecta a la tasa de desempleo, en diciembre de 2018 se situó 6,7%, lo que supuso un aumento de 0,3 puntos porcentuales sobre la cifra de 2017. La cifra alcanzada en 2018 es el resultado de un incremento de la fuerza de trabajo en un 1,1% a lo largo de todo el año, superior al crecimiento del número de empleados que fue del 0,7%. Los sectores que registraron mayores crecimientos fueron el sector de servicios de la salud (11,2%), construcción (4,5%) y comunicaciones (14,5%). La ocupación informal en Chile se estima en un 30% 

En la balanza fiscal de 2018 el déficit se redujo en 1,1 puntos porcentuales con respecto a 2017, alcanzo el 1,7% del PIB. Esta nueva cifra se explica por el mayor crecimiento de la producción de cobre, acompañado de la llegada de la firma china Tianqi a la propiedad de SQM, que significó un ingreso de 1.000 MUSD extras para el Estado. En el presupuesto de 2019 se contempla un aumento de gasto del 3,2% y un déficit fiscal estructural previsto por el Gobierno del 1,7% del PIB. El objetivo del nuevo Gobierno es alcanzar un déficit del 1% en 2022, si bien existen dos riesgos para déficit más amplios: En primer lugar, la propuesta de reforma tributaria, que permite a los dueños de negocios deducir los impuestos pagados por su compañía de sus propias cuentas de impuestos, y con la que se pretende estimular la actividad económica. En segundo lugar, la propuesta de reforma de pensiones, con la que se aumentaría las contribuciones del gobierno, aumentando así el gasto público. Por su parte el FMI prevé que el déficit en 2019 alcanzará un -2,0% del PIB, antes de decrecer a un -1,4% en 2021. Asimismo, considera el FMI que la consolidación fiscal anunciada debería mejorar la confianza, logrando un equilibrio entre estabilizar la deuda y abordar las necesidades de gasto social. No obstante, insiste en que las autoridades deberían profundizar la consolidación fiscal y fortalecer el marco fiscal. 

Por lo que respecta al comercio exterior de bienes, según datos del Banco Central, en 2018, las exportaciones alcanzaron los 75.482 MUSD (9% más que en 2017) y las importaciones, 70.104 MUSD, un 14,3% por encima del año anterior. El superávit comercial llegó a los 5.378 MUSD, un 32% menos que en 2017. 

La cuenta corriente registró un déficit de 9.157 MUSD en 2018 (3,1% del PIB) explicado por el saldo negativo de la renta (12.241 MUSD) y de servicios (3.996 MUSD), que no alcanzaron a ser compensados por el superávit de la balanza comercial. El FMI estima un déficit de -2,7% en 2019. 

En lo referente a la inversión extranjera directa (IED) en Chile, esta alcanzó en 2016 los 12.225 MUSD, con una caída del 40% respecto de 2015, siendo los principales sectores receptores los sectores financiero, minería, electricidad, gas, agua, y transporte. En 2017 se alcanzaron 6.846 MUSD, poco más de la mitad que el año anterior y en 2018 se registró un cierto repunte, llegando hasta los 8.224 MUSD. A febrero de 2019 la IDE registró una caída del 74% respecto al mismo periodo de 2018, registrando el inicio de año más débil desde 2004. Por su parte, la inversión chilena en el exterior alcanzó los 1.452 MUSD en 2018.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015201620172018
PIB
PIB (MUSD corrientes)243.962249.920 276.992299.887
Tasa de variación real (%)2,31,3 1,5 4,0
Tasa de variación nominal (CLP) (%)7,46,0 6,2  5,3 
INFLACIÓN
Media anual (%)4,33,82,2  2,4  
Fin de período (%)4,4 2,7  2,3 2,6
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 3,13,5 2,7  2,55 
Fin de período (%) 3,53,5 2,5  2,75 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 17.97118.16718.419 18.751
Población activa (x 1.000 habitantes) 8.6368.7488.9789.077
% Desempleo sobre población activa5,86,16,4 6,7 
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-2,2 -2,8 -2,8 -1,7
DEUDA PÚBLICA
en MUSD38.96353.36568.93670.247
en % de PIB16,021,3 24,923,4
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD62.035 60.71868.85975.482
% variación respecto a período anterior-17,4-2,113,49,0 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD

 58.609

55.85561.500 70.783
% variación respecto a período anterior-18,2 -4,7

10,1 

15,1
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD3.426 4.8647.359 4.669
en % de PIB1,4 1,9 2,7 1,6 
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-5.647-3.960-5.965-9.157
en % de PIB -2,4-1,6 -2,2 -3,1
DEUDA EXTERNA
en MUSD160.904166.974 181.513183.642
en % de PIB 65,966,865,5 61,2 
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 29.81327.66233.311n.d.
en % de exportaciones de b. y s. 41,739,4 41,9n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD38.643 40.494 38.98339.861
en meses de importación de b. y s.6,4 7,15,95,6
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA recibida
en MUSD 21.05112.374 6.4198.224
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual654,1 676,9  649,3  640,3 
fin de período707,3 667,3 615,2695,7

Fuente: Banco Central de Chile
Ultima actualización: Cifras a mayo de 2019

 

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Principales objetivos de política económica

La utilización coherente y continuada de los principales instrumentos disponibles para el logro de estos objetivos y, principalmente, el manejo interno de la crisis internacional por parte de las autoridades económicas chilenas ha sido valorado de manera muy positiva por los mercados internacionales.

La actual administración ya ha anunciado varias reformas desde el punto de vista económico y político. En el caso fiscal, ya se realizó una reforma orientada a aumentar la recaudación de tal manera que se pueda financiar la reforma educativa prometida por el gobierno. Desde el punto de vista monetario, no se espera ningún cambio estructural en su manejo.

Desde inicios de la pasada década, Chile ha conducido la política fiscal con la regla del superávit estructural, que consiste en definir el nivel de gasto de cada año con una estimación de los ingresos del Estado. Esta regla permite reducir las oscilaciones cíclicas para atender al adecuado funcionamiento de la economía en los momentos de menor crecimiento y evitar el sobrecalentamiento de la economía en los momentos de auge. La regla del superávit estructural ha permitido generar ahorro y llevar a cabo políticas contracíclicas para hacer frente a los imprevistos. 

El déficit efectivo para 2019 se estima en 1,7% del PIB. Así, en cumplimiento con lo anunciado en el Decreto de política fiscal para esta administración publicado a comienzos del presente año, el déficit estructural estimado para 2019 sería de 1,6% del PIB.  La meta fiscal del Gobierno consiste en la reducción anual de 0,2 puntos del PIB del déficit estructural. Es decir, hacia el año 2022 —el último cuyo presupuesto será establecido por esta administración—, el déficit fiscal estructural será del 1% del PIB. .

Respecto a la política cambiaria, esta sigue siendo de libre fluctuación desde 1999, con esporádicas intervenciones por parte del Banco Central.

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Previsiones macroeconómicas

El Banco Central de Chile en su último Informe de Política Monetaria destaca el impulso externo que recibirá la economía chilena en los próximos dos años, que continuará siendo positivo, pero menor al de los dos años previos, combinando la corrección a la baja del crecimiento mundial y condiciones financieras algo más favorables que las previstas en meses anteriores. Internamente, la evolución reciente de la demanda y las perspectivas para el consumo y la inversión siguen indicando que la economía continuará reduciendo las holguras de capacidad en los trimestres venideros. En este contexto, el escenario base prevé que este año la economía chilena crecerá entre 3 y 4%. Este rango es algo inferior al proyectado en diciembre (3,25 y 4,25%), lo que se explica por un desempeño del sector minero menor al esperado entonces. Para el 2020, se proyecta que la economía crecerá entre 3 y 4%, algo por encima de lo previsto también en diciembre. Por último, se presentó la primera proyección para 2021: entre 2,75 y 3,75%.

En el gasto, sigue anticipándose que la inversión será su componente más dinámico, con un crecimiento anual algo superior a 6% en el 2019. Para el 2020 y el 2021, su expansión se reducirá a valores en torno a 4%. El consumo continuará creciendo a tasas acordes con el PIB. En el ámbito fiscal, como supuesto de trabajo, se asume que en el 2019 la economía recibirá un impulso coherente con el presupuesto aprobado. Desde ahí en adelante, se supone que el déficit estructural seguirá la senda de descenso gradual definida por la Autoridad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), si bien alaba la hábil gestión económica de Chile, ha alertado sobre la exposición a un escenario internacional inestable y sobre la vulnerabilidad de la economía por la caída en el precio del cobre, algo en lo que coincide el Foro Económico Mundial (WEF). No obstante, el propio FMI proyecta un ciclo de baja expansión para Chile hasta 2022, explicado no solamente por factores inherentes al ciclo económico sino a una serie de factores estructurales, tales como la caída de la inversión debida al aumento de impuestos a las empresas tras la reforma tributaria o el nulo crecimiento de la productividad en Chile.

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Política fiscal y presupuestaria

Fue 2013, con un déficit presupuestario del 0,6% del PIB, el año en el que se invirtió la tendencia superavitaria de las cuentas públicas chilenas. Desde ese año los ingresos del Gobierno Central fueron disminuyendo como consecuencia de la caída en el precio del cobre, la principal fuente de financiación del Estado, así como por una menor recaudación tributaria.

Este patrón se repitió en 2014, 2015, 2016 y 2017, a pesar de que la tributación de la gran minería privada se multiplicó por 66 en 2017 con respecto al año precedente, y en general los ingresos públicos crecieron en un 4,7%, los gastos lo hicieron de manera similar. En 2018, como ya se ha indicado, el déficit público se situó en el 1,7%, gracias a la recuperación de la actividad minera, así como a la venta de parte de las acciones de SQM, que reportó unos impuestos de mil millones de USD para el erario público.  

En 2018 fue aprobada la Ley de Presupuesto para 2019, en la cual se estableció un aumento del 3,2% del gasto público. La propuesta de Presupuesto para 2019 fue elaborada dando prioridad a los compromisos programáticos en Salud, Educación y Trabajo. Así, la cartera de Salud acaparará el 40,7% del crecimiento del gasto,  Educación el 25,4% y Trabajo el 11,2%. El objetivo de déficit para 2019 es de 1,7%.

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Política monetaria

El Banco Central de Chile es un organismo autónomo, de rango constitucional, de carácter técnico, con personalidad jurídica, patrimonio propio y duración indefinida. Para cumplir con sus objetivos, el Banco Central dispone de una serie de funciones y atribuciones operacionales relacionadas con las siguientes materias: emisión de billetes y monedas, regulación de la cantidad de dinero en circulación y de crédito, regulación del sistema financiero y del mercado de capitales, facultades para mantener la estabilidad del sistema financiero, funciones en carácter de agente fiscal (a solicitud del Ministerio de Hacienda y respetando el rol del Banco), atribuciones en materia internacional (organismos internacionales), facultades relativas a operaciones de cambios internacionales y funciones estadísticas.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo que realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en marzo de 2019 volvió a situar en el 3%.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El presidente Sebastián Piñera presentó un programa electoral base titulado “Tiempos Mejores”, en el que el Presidente dividía sus propuestas en cuatro ejes centrales: educación y crecimiento económico, salud y superación de la pobreza, seguridad y modernización del Estado, y mejora en la calidad de vida.

Dicho programa busca promover y compatibilizar cuatro principios fundamentales: libertad, justicia, progreso y solidaridad y uno de los principales objetivos es sentar las bases para hacer de Chile uno de los 30 países más desarrollados del mundo dentro de los próximos ocho años.

Entre los programas de índole económica propuestos cabe destacar:
- Establecimiento de un nuevo sistema tributario integrado y simplificado que mantendría niveles similares de carga tributaria a los actuales, con mecanismos de fomento del ahorro y la inversión y tasas de impuestos corporativos que convergen a los niveles promedio de la OCDE. También se proponía la modernización de las instituciones tributarias para dotarlas de mayor autonomía por medio de un cuerpo colegiado como órgano de decisión superior del Servicio de Impuestos Internos, similar a la Comisión de Valores y Seguros.
- Plan Chile Invierte 2025: plan de infraestructura pública y privada a ocho años, dependiente del Consejo de Ministros de Desarrollo Económico, con informes públicos y regulares y una cartera de proyectos por valor de más de 20.000 millones de dólares.
- Creación de empleos de calidad y mejores salarios por medio de la revisión de la reforma laboral y la propuesta de nuevas iniciativas para fortalecer la creación de empleos con protección social y mejores salarios (Ley de teletrabajo, Ley de sala cuna universal, Ley del trabajo joven y la tercera edad, nuevo sistema de capacitación y ampliación del bono de trabajo de la mujer). Al mismo tiempo se quiere aprobar una nueva Ley de trabajo y familia para compatibilizar la vida familiar y laboral con mecanismos de adaptabilidad y nuevos esquemas de jornadas más flexibles y favorables para la convivencia laboral, el descanso y la extensión gradual de 15 a 20 días de vacaciones a cambio de la reducción de tres días festivos.
- Reforma de la constitución para consagrar el principio de responsabilidad fiscal. Plan de austeridad fiscal: congelación de contrataciones en la administración pública, de gastos en dietas y horas extras y de sueldos de asesores ministeriales; reducción de un 10% del gasto de asesores a honorarios; fin a las renovaciones innecesarias de vehículos y equipos; regulación estricta de viajes de funcionarios públicos y municipales al extranjero.

En cuanto a los programas de reforma del sistema sanitario se proponía:
- Reforma integral a la salud primaria: Creación de red de consultorios y centros de salud familiar de excelencia (modelo Ancora UC); Ficha médica única electrónica: sistema interoperable integrado y creación de nuevo Portal Ciudadano de Salud (agendamiento y seguimiento de solicitud de consulta en línea mediante datos clínicos y exámenes, interconsulta entre centros por vía electrónica); programa de transformación de médicos generales en especialistas de atención primaria. Nuevo modelo de atención de pacientes crónicos. Telemedicina y enfermedades mentales.
- Nuevo seguro de salud con un Plan Base para todos los chilenos independiente del sistema previsional, nueva ley de Isapres (institutos de salud previsional) y ampliación de la libre elección de Fonasa (Fondo Nacional de Salud).
- Término de las listas de espera mediante un sistema de licitación abierta de resolución de listas de espera fuera del horario de atención en los mismos establecimientos u otros, plataforma única digital georreferenciada para concentrar resolución de listas de espera.
- Creación del Servicio Nacional de Urgencia y call center “Salud Responde 24x7”.
- Reducción del precio de los medicamentos a través de medidas que incrementen la competencia de los laboratorios y las farmacias, mayor transparencia en el mercado a través del nuevo Portal de Precios de Medicamentos y mayor uso de medicamentos genéricos y bioequivalentes.
- Reforma del sistema de pensiones para que ningún pensionista quede por debajo de la línea de pobreza: Plan para incrementar las pensiones en forma gradual y en un plazo de 8 años hasta en un 40% y aumento de la tasa de cotización del 10% al 14% a cargo del empleador.

Finalmente, en relación con el desarrollo urbano se contempla:
- Reimpulso de Política Nacional de Desarrollo Urbano y construcción de un gran parque urbano por región.
- Lanzamiento del Plan Ciudades 500 para modernizar la infraestructura, los espacios públicos y la calidad de vida de las ciudades que cumplirán 5 siglos (Valparaíso, Arica, Santiago, La Serena y Concepción), además de la implementación de una Política nacional de ciudades inteligentes.
- Plan Nacional de Aire Limpio: puesta en marcha de nuevos planes, tales como un plan piloto de calefacción distrital, comunal y por barrio para la erradicación de la contaminación debida al uso de la leña como combustible en las calefacciones de las ciudades del sur del país.
- Nuevo plan de transporte para Santiago: se pretende poner fin al Transantiago en un periodo de ocho años y crear un nuevo sistema estructurado en base al metro y sistemas de rieles, término de las líneas 3 y 6 y construcción de las líneas 7 y 8, con una ampliación total de 125 kilómetros. Extensión de la red del aeropuerto de Santiago, tranvías y trenes urbanos. Nuevo sistema de autobuses alimentadores de mayor flexibilidad y calidad, sistemas tecnológicos de información y control, nuevas redes de ciclovías (800 km), aparcamientos de bicicletas en la red de metro y modernización del sistema de taxis colectivos.
- Planes de transporte para regiones: más de 200 proyectos de vialidad en ciudades, nuevas redes de trenes urbanos (Antofagasta, La Serena-Coquimbo, Gran Valparaíso, Gran Concepción, Temuco-Padre Las Casas y Puerto Montt) y medios distintos de integración modal, incluyendo teleféricos en Valparaíso e Iquique-Alto Hospicio.

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