Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Hasta finales de 2017 la economía chilena ha estado experimentando una cierta desaceleración, al verse afectada por el parón de la economía china, principal consumidor del cobre chileno, así como el menos precio del metal rojo. Esta desaceleración estuvo asociada a la caída de las exportaciones, por un lado y a que la formación bruta de capital fijo (FBCF) reflejaba el parón de la inversión en sectores como la minería, además del pesimismo de las empresas. El parón de la inversión se asocia también a una importante caída de las importaciones. En 2017, sin embargo, parece que la tendencia cambió. Ello se explicó, tanto por la recuperación de los niveles de producción del sector minero como por el mejor comportamiento de los sectores asociados a la inversión, como la construcción y los servicios empresariales, y por un mayor crecimiento de la industria en la mayoría de sus líneas de producción. 

En cuanto a la participación respecto del PIB, una vez más en 2017, el protagonista del sector terciario fue el sector de servicios financieros y empresariales, con una participación del 14,2%. Tras él se situaron otros servicios personales (11,9%), la industria manufacturera (11,0%), la minería (8,1%), que ha recuperado el peso perdido en los últimos años, y la construcción.

Destacar la importancia de la minería, el tercer sector más importante del país, pues Chile es un país que depende en gran medida de este sector, que supone más del 50% de sus exportaciones totales. 

Pero además, los sectores primarios siguen teniendo una gran importancia en su economía. No se trata sólo de la minería, sino también de la silvicultura, la agricultura (fruta de varias clases) y acuicultura (salmones, fundamentalmente).

Esa situación hace que Chile sea vulnerable a los precios de las materias primas, especialmente las minerales y que su PIB sufra en cuanto se resienten las inversiones tanto en minería como en energía, uno de los grandes insumos de ese sector.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO 2014 2015 2016 2017
POR SECTORES DE ORIGEN (%)
AGROPECUARIO 4,0 3,8 4,1 3,8
AGRICULTURA Y GANADERÍA 3,1 3,3 3,5 3,1
PESCA 0,9 0,5 0,6 0,7
INDUSTRIAL 30,8 29,8 28,9 29,9
MINERÍA 10,9 8,6 8,1 10,1
MANUFACTURAS 11,1 11,6 10,8 10,2
CONSTRUCCIÓN 6,3 6,6 6,8 6,5
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,5 3,0 3,2 3,1
SERVICIOS 65,2 66,4 67,0 66,4
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 7,7 8,3 8,2 7,9
COMERCIO 9,3 9,2 9,4 9,2
HOSTELERÍA 1,9 2,0 2,1 2,1
FINANZAS 4,7 4,7 4,6 4,5
INMOBILIARIO 7,2 7,5 7,8 7,8
SERVICIOS EMPRESARIALES 10,5 10,4 10,0 9,7
SERVICIOS PERSONALES 10,9 11,1 11,6 11,9
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,6 4,7 4,8 4,7
OTROS SERVICIOS 8,4 8,5 8,5 8,6
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO 75,8 76,4 76,9 76,2
Consumo Privado 63,1 63,4 63,2 62,3
Consumo Público 12,7 13,0 13,7 14,0
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 23,8 23,8 22,9 21,6
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 33,1 29,4 28,2 28,7
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 32,2 29,6 27,3 27,0
Fuente: Banco Central de Chile

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras tres años de crecimiento superior al 5%, el PIB en el país está experimentando una desaceleración, que en 2016 llegó al 1,3%, debido a la caída en la actividad económica en minería (cifrada en un 2,9%), en la industria manufacturera y en la pesca que lastraron el crecimiento del resto de los componentes del PIB, principalmente los servicios personales, que crecieron en un 5,2%. El retroceso de la economía internacional (especialmente China) tiene un efecto directo sobre la demanda y el precio del cobre y de otros minerales, lo que repercute en la economía chilena, pues la minería representa más de un 50% de las exportaciones. Además, existen razones estructurales relacionadas con la baja productividad y algunos cuellos de botella en infraestructuras que afectan a la buena marcha de la economía chilena. Para 2017, el Banco Central de Chile rebajó en varias ocasiones sus previsiones de crecimiento y lo sitúan en el 1,5%, lo que respondería a un débil dinamismo de la economía al inicio del ejercicio, en parte provocada por la huelga en una de las grandes empresas mineras, a los aún bajos niveles de confianza de los agentes y el acotado desempeño de la inversión. No obstante, para el 2018, mantiene su proyección en un rango entre 3,25% y 4,0%, una mejoría respecto del 2017 que se explica, en parte, por la mayor actividad en el sector minero al cotizar el cobre en el entrono de los 3 USD/lb en los mercados internacionales. La baja base de comparación de este sector arrojó una cifra de crecimiento del 19,3% en el primer trimestre de 2018. El PIB no minero ha tenido una recuperación más pausada, de manera que ha crecido en un 3,1% interanual en el primer trimestre, con un comportamiento de los sectores asociados a la inversión que siguió mejorando, principalmente en la construcción, tanto en edificación habitacional como no habitacional, y los servicios empresariales, en especial de los servicios de arquitectura e ingeniería, que crecieron después de varios años de retroceso. Así pues, la gradual recuperación del PIB se apoya en un escenario externo favorable con unos precios del cobre más altos, el fin del ajuste de la inversión minera y habitacional, la ausencia de desequilibrios macroeconómicos relevantes y una política monetaria claramente expansiva. En línea con el Banco Central de Chile, la Cámara de Comercio de Santiago estima que el crecimiento de la economía chilena en 2018 alcanzará el 3,8%, debido al buen comportamiento del sector minero a comienzo de 2018 y la recuperación del consumo de bienes no duraderos y de la inversión en maquinaria y bienes de equipo.

El largo periodo de bajo crecimiento llevó a S&P a rebajar el rating soberano de Chile, de manera que pasó de AA- a A+ con perspectiva estable. 

Por su parte, el PIB per cápita alcanzó los 14.315 USD en 2017, mientras que el PIB per cápita de Chile en Paridad de Poder Adquisitivo se estima en 24.588 USD.   

En 2016, la inflación anual se situó en el 2,7%, mostrando una desaceleración más rápida de lo previsto tanto por el mercado como por las autoridades chilenas. Dicha situación obedeció, en gran medida, a sorpresas a la baja observadas en septiembre y octubre, a través de menores registros de inflación en alimentos y bebidas no alcohólicas, vestuario y calzado (-0,9%) y recreación y cultura (-0,8%). Este buen dato permitió que el Banco Central de Chile rebajara el tipo de interés en un 1% desde enero de 2017, situándolo en el 2,5% actual. Para diciembre de 2017, la cifra de inflación se situó en el 2,3% y se estima que comenzará a subir a partir de mediados del 2018, alcanzando el objetivo del Gobierno del 3% en la primera mitad del 2019. Para 2018 se estima una tasa del 2,8%, pues el alza de los precios internacionales del petróleo se verá compensada por la apreciación acumulada del peso.

Por lo que respecta a la tasa de desempleo, en diciembre de 2015 se situó en el 5,8%, según el INE, mientras que la tasa de desempleo media de 2015 fue del 6,2%. En diciembre de 2016 alcanzó el 6,1%, si bien en las regiones mineras del norte el desempleo superó el 7,5%. En el Gran Santiago dicha tasa fue del 6,5%. La caída del empleo entre los trabajadores asalariados se ve compensada por el alza de trabajadores por cuenta propia. En diciembre de 2017 se registró una tasa de desempleo del 6,4%, en línea con las expectativas, si bien la creación de empleo sigue dominada por los empleos por cuenta propia. En el Gran Santiago, por su parte, ascendió el desempleo al 8,2% que contrasta con la cifra del año anterior y que se explica porque en doce meses se produjo una caída del empleo de 1,2% y un aumento en la fuerza de trabajo en 0,6%, especialmente de aquellos que buscan trabajo por primera vez. A lo largo del primer trimestre de 2018 la tasa de paro se incrementó hasta alcanzar el 6,9%, debido a que la fuerza laboral sigue creciendo a mayor velocidad que el empleo. La ocupación informal en Chile se estima en un 30% 

La balanza fiscal de 2016 se situó en el -2,8% del PIB, negativo por tercer año consecutivo y mayor que el del año precedente, presionado por una caída en los pagos provenientes del cobre, la principal exportación del país, y la debilidad de la actividad doméstica. En lo que respecta a 2017 se repitió la cifra de déficit, de modo que este volvió a situarse en el -2,8% del PIB, explicado por que el mejor precio del cobre en 2017 llevó a que la minera pública CODELCO incrementara sus ingresos y pudiera aportar ingresos al fisco procedentes de sus beneficios. Con la aprobación de la los presupuestos para 2018 se pretende reducir en un 0,25% el déficit estructural y se contempla un aumento de 3,9% en el gasto público, con una importante inversión pública en grandes obras públicas, proyectos de concesiones o en obras de vialidad. El objetivo del nuevo Gobierno es alcanzar un déficit del 1% en 2022. 

Por lo que respecta al comercio exterior de bienes, según datos del Banco Central, en 2017, las exportaciones alcanzaron los 69.230 MUSD (13,9% más que en 2016) y las importaciones, 61.308 MUSD, un 10,8% por encima del año anterior. El saldo comercial llegó a los 7.922 MUSD. 

La cuenta corriente registró un déficit en 2016 por 3.574 MUSD, equivalente al 1,4% del PIB, situación que se repitió en 2017. El déficit de la cuenta corriente en dicho año fue de 4.146 MUSD, equivalente a 1,5% del PIB, explicado por el saldo negativo de la renta (10.802 MUSD) y de servicios (3.059 MUSD), que no alcanzaron a ser compensados por el superávit de la balanza comercial.  

En lo referente a la inversión extranjera directa (IED) en Chile, esta alcanzó en 2016 los 12.225 MUSD, con una caída del 40% respecto de 2015, siendo los principales sectores receptores de recursos los sectores financiero, de la minería, la electricidad, gas y agua, y las actividades de transporte. En 2017 se alcanzaron los 6.846 MUSD, un poco más de la mitad que el año anterior. Por su parte, la inversión chilena en el exterior alcanzó los 5.947 MUSD en 2017, pero no se ha publicado el desglose por sectores. La inversión chilena en el exterior en 2016 se materializó principalmente en electricidad, gas y agua, y en servicios financieros.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2014201520162017
PIB
PIB (MUSD corrientes)258.712 240.233  234.903263.202 
Tasa de variación real (%)1,92,3 1,3 1,5
Tasa de variación nominal (%)7,46,5 5,1  4,2 
INFLACIÓN
Media anual (%)4,44,33,8  2,2  
Fin de período (%)4,6 4,4  2,7 2,3
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 3,83,1 3,5  2,7 
Fin de período (%) 3,03,5 3,5  2,5 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 17.81918.006 18.191 18.374
Población activa (x 1.000 habitantes) 8.5288.6368.7488.978
% Desempleo sobre población activa6,0 5,8 6,1 6,4 
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-1,6 -2,2 -2,8 -2,8
DEUDA PÚBLICA
en MUSD19.755 27.56035.610 42.411
en % de PIB13,7 17,5 21,323,8
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD75.065 62.03560.73369.230
% variación respecto a período anterior-2,1-17,4-2,113,9 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD

 68.599

58.60955.293  61.308
% variación respecto a período anterior-8,2 -14,6 -5,7 10,8
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD6.523 3.4265.440 7.922
en % de PIB3,0 1,4 2,3 3,0 
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-4.288-4.511-3.499-4.146 
en % de PIB -1,7-2,3 -1,4 -1,5
DEUDA EXTERNA
en MUSD152.135 160.904 166.974 181.513
en % de PIB 62,271,3 65,8 62,1 
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 30.87329.61327.489-
en % de exportaciones de b. y s. 35,941,2 39,2
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD41.447 38.643 40.494 38.982
en meses de importación de b. y s.6,2 6,47,15,9
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA recibida
en MUSD 24.01220.469 12.225 6.846 
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual570,4 654,1  676,9  649,3 
fin de período607,3 707,3 667,3615,2

Fuente: Banco Central de Chile
Ultima actualización: Cifras a marzo de 2018

 

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Principales objetivos de política económica

La utilización coherente y continuada de los principales instrumentos disponibles para el logro de estos objetivos y, principalmente, el manejo interno de la crisis internacional por parte de las autoridades económicas chilenas ha sido valorado de manera muy positiva por los mercados internacionales.

La actual administración ya ha anunciado varias reformas desde el punto de vista económico y político. En el caso fiscal, ya se realizó una reforma orientada a aumentar la recaudación de tal manera que se pueda financiar la reforma educativa prometida por el gobierno. Desde el punto de vista monetario, no se espera ningún cambio estructural en su manejo.

Desde inicios de la pasada década, Chile ha conducido la política fiscal con la regla del superávit estructural, que consiste en definir el nivel de gasto de cada año con una estimación de los ingresos del Estado. Esta regla permite reducir las oscilaciones cíclicas para atender al adecuado funcionamiento de la economía en los momentos de menor crecimiento y evitar el sobrecalentamiento de la economía en los momentos de auge. La regla del superávit estructural ha permitido generar ahorro y llevar a cabo políticas contracíclicas para hacer frente a los imprevistos. 

Actualmente, los gastos fiscales permanentes superan los ingresos fiscales permanentes, por lo que el país cuenta con un déficit fiscal estructural de un 2,8% del PIB para 2017. 

El compromiso para 2018 es reducir el déficit fiscal estructural a un 0% en 2018, dejando a la economía chilena en un estado de equilibro o balance estructural, es decir, que los gastos permanentes sean iguales a los ingresos permanentes. Sin embargo, el fuerte aumento del gasto público en los últimos años supondrá un mayor esfuerzo los siguientes años para conseguir dicha meta en 2018.

Respecto a la política cambiaria, ésta sigue siendo de libre fluctuación desde 1999, con esporádicas intervenciones por parte del Banco Central.

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Previsiones macroeconómicas

En el Informe de Política Monetaria (IPOM) de marzo de 2018, el Banco Central proyectó para este año un crecimiento de la economía que sitúa entre 3,0 y 4,0%, rango superior al previsto en diciembre de 2017 (2,5-3,5%). El mejor escenario externo, la recuperación de las expectativas, las favorables condiciones financieras y los datos de fines del 2017 son los factores que llevaron a las autoridades chilenas a la revisión al alza del rango de proyección de crecimiento para el 2018. El Consejo estima que en el 2019 el PIB crecerá en un rango entre 3,25 y 4,25%, y en el 2020 lo hará entre 3,0 y 4,0%. Con ello, crecerá por sobre el potencial por varios trimestres, cerrando la brecha de actividad hacia comienzos del 2020. La gradual recuperación de mayores tasas de expansión del PIB se apoya en un escenario externo favorable, una política monetaria claramente expansiva, el fin del ajuste de la inversión minera y habitacional y la ausencia de desequilibrios macroeconómicos importantes. Asimismo, las estimaciones de inflación y la convergencia al objetivo del 3% se alcanzará en 20198, mientras que en 2018 se estima un 2,3% para el final del periodo.  

El Fondo Monetario Internacional (FMI), si bien alaba la hábil gestión económica de Chile, ha alertado sobre la exposición a un escenario internacional inestable y sobre la vulnerabilidad de la economía por la caída en el precio del cobre, algo en lo que coincide el Foro Económico Mundial (WEF). Por otra parte, ha destacado que es esencial aumentar la productividad y flexibilizar el mercado laboral, pues se ha flexibilizado la inversión privada en el sector energético. Con respecto a las previsiones de crecimiento, el FMI proyecta una tasa del 3% para 2017, la segunda de Latinoamérica junto con Colombia, ambas por detrás de Perú. Según el FMI, el mejor escenario se explica por la recuperación del cobre y de las expectativas del sector empresarial. El Banco Mundial estima que la economía chilena avanzará un 2,4% gracias a las mayores exportaciones del metal rojo y las buenas condiciones financieras que comienza a mostrar el país.

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Política fiscal y presupuestaria

Fue 2013, con un déficit presupuestario del 0,6% del PIB, el año en el que se invirtió la tendencia superavitaria de las cuentas públicas chilenas. Desde ese año los ingresos del Gobierno Central fueron disminuyendo como consecuencia de la caída en el precio del cobre, la principal fuente de financiación del Estado, así como por una menor recaudación tributaria.

Este patrón se repitió en 2014, 2015, 2016 y 2017, cuando la balanza fiscal se situó en el 2,8% del PIB. Si bien la tributación de la gran minería privada se multiplicó por 66 con respecto al año precedente, y en general los ingresos públicos crecieron en un 4,7%, los gastos lo hicieron de manera similar.  

En 2017 fue aprobada la Ley de Presupuesto para 2018, en la cual se estableció un aumento del 3,9% del gasto público. Las limitaciones que el contexto macroeconómico le imponen a la expansión del gasto fiscal, hacen que la propuesta de Presupuesto para 2018 fuera elaborada dando prioridad a los compromisos programáticos en Educación y Salud, carteras que presentarán una expansión en 2018 equivalente al 5,3% y 6,9% respectivamente. El objetivo de déficit para 2018 es de 1,9%, bajo el supuesto de que la economía chilena crecerá en el entorno del 3%.

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Política monetaria

El Banco Central de Chile es un organismo autónomo, de rango constitucional, de carácter técnico, con personalidad jurídica, patrimonio propio y duración indefinida. Para cumplir con sus objetivos, el Banco Central dispone de una serie de funciones y atribuciones operacionales relacionadas con las siguientes materias: emisión de billetes y monedas, regulación de la cantidad de dinero en circulación y de crédito, regulación del sistema financiero y del mercado de capitales, facultades para mantener la estabilidad del sistema financiero, funciones en carácter de agente fiscal (a solicitud del Ministerio de Hacienda y respetando el rol del Banco), atribuciones en materia internacional (organismos internacionales), facultades relativas a operaciones de cambios internacionales y funciones estadísticas.

El objetivo fundamental del Banco Central es la estabilidad de precios a través del control de la inflación, lo que realiza con su mecanismo principal de actuación es el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM). Asimismo, el objetivo de inflación se situaba en el 3% al finalizar 2017, pero éste fue mejorado en 2016, pues el dato de inflación interanual publicado en diciembre de 2016 se situó en el 2,7%. Por lo que respecta a 2017, el Banco Central rebajó en varias ocasiones el tipo de interés, situándolo en el 2,5%.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El programa electoral  se organizó en 50 propuestas, entre las que podemos destacar: reforma de la Constitución para enterrar completamente los vestigios de la constitución de Pinochet, y reforma electoral, hacia un modelo más proporcional (abandonando el sistema binomial: Se eligen los dos diputados más votados en cada circunscripción, pero ello no refleja la diferencia en votos); reforma de la educación hacia un modelo con mayor implicación del sector público; reforma tributaria para financiar la reforma educativa; reforzamiento de los sindicatos; matrimonio homosexual; y despenalización del aborto.

La ley nº 20.780 de reforma tributaria fue promulgada el 29 de septiembre de 2014 y su recaudación irá destinada principalmente a educación. No obstante, debido a las protestas de algunos sectores empresariales y el freno en la economía, dicha ley se encuentra actualmente en proceso de revisión. Sus principales modificaciones son:

- Opción de elegir entre dos sistemas tributarios: Integrado y semi-integrado. En el sistema integrado o de renta atribuida, los socios de las empresas pagarán por los dividendos que les correspondan independientemente de que los retiren y en el sistema semi-integrado, los socios sólo pagarán impuestos por los dividendos que retiren de la empresa.

- Aumento gradual del impuesto de sociedades, denominado en Chile impuesto de primera categoría, (21% en 2014; 22,5% en 2015; 24% en 2016), llegando a al 27% en el sistema semi-integrado para 2018 y al 25% en el sistema integrado para 2017.

- Impuesto a las bebidas alcohólicas: vinos y cervezas (20,5%); destilados (31,5%); bebidas azucaradas (18%) y bebidas no azucaradas (10%).

- Impuesto al tabaco: Aumento de 8 veces el impuesto específico y disminución a 30% del impuesto ad valorem.

- Impuesto a emisiones contaminantes de automóviles: Aplicable sólo a los vehículos nuevos de uso particular, quedando excluidos los vehículos usados y los utilizados para trabajo.

- Contabilidad simplificada. 

- Creación de nuevas normas antielusión y antievasión. Fortalecimiento de los Tribunales Tributarios y Aduaneros, el Servicio de Impuestos Internos y el Servicio Nacional de Aduanas.

- A partir de 2016 se establece que, para acceder al crédito especial de IVA a la construcción de viviendas, éstas deben tener un coste máximo de construcción de 2.000 UF (Unidades de Fomento). También duplica el impuesto de Timbres y Estampillas para viviendas que no sean DFL-2, fija un tributo a la ganancia de capital por la venta de bienes raíces –cuando se acumule en el tiempo una ganancia superior a las 8.000 UF– y obliga al pago de IVA por la compraventa de viviendas nuevas o usadas cuando el vendedor es habitual, excepto cuando se trate de inmuebles adquiridos con subsidio estatal.

- Nuevos límites a la renta presunta para las PYMEs: Esta medida mantendrá un sistema más simple para las PYMEs de la agricultura, minería y transporte regidos por este sistema.

Por su parte, la comisión asesora presidencial convocada por el gobierno para el estudio y propuesta de un nuevo modelo y marco jurídico para el sistema privado de salud entregó un informe a la Presidenta Bachelet, que propone, en el mediano plazo, la existencia de un seguro público único y la existencia de seguros privados voluntarios, suplementarios y/o complementarios. Los puntos fundamentales son un plan de Seguridad Social único, universal y estandarizado, es decir, al cual pueden acceder todos los habitantes del país y que contenga beneficios como Ley de urgencias, cobertura de enfermedades catastróficas, Modalidad Libre Elección de FONASA (MLE), entre otros; un fondo mancomunado universal, un fondo inter-ISAPRES, planes complementarios, un fondo común de incapacidad laboral y el establecimiento de un mecanismo de evaluación de precios de las ISAPRES por parte de la Superintendencia de Salud, entre otros. 

En el área eléctrica, el plan Energía 2050 de Chile está compuesto por cuatro pilares fundamentales: seguridad y calidad de suministro eléctrico, energía como motor de desarrollo del país, energía compatible con el medio ambiente y eficiencia y educación energética.
Adicionalmente se va a acometer una serie de proyectos relacionados con la interconexión de sistemas eléctricos, tanto a nivel internacional (con especial mención a las expectativas en torno a la interconexión entre Chile y Perú), como nacional: proyecto de Interconexión SING-SIC, que comprende la construcción de una línea de transmisión de 600 Km que conectará el Sistema Interconectado Central (SIC), con el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING).

El pasado 29 de diciembre de 2014, la Presidenta Michelle Bachelet firmó el proyecto de ley de reforma laboral, uno de cuyos principales objetivos es el fortalecimiento de los sindicatos, en vigor desde el 1 de abril de 2017. 

Asimismo, fue aprobado el proyecto de ley que fortalece la institucionalidad sobre Inversión Extranjera en Chile. La normativa fija una nueva ley marco para la inversión extranjera y contempla la formación de un Comité de Ministros para el Fomento y la Promoción de la Inversión Extranjera que asesorará al Presidente de la República para el establecimiento de una política nacional en la materia, además de la creación de una Agencia de Promoción de la Inversión Extranjera, con el fin de llevar a la práctica dicha política. El proyecto también regula los efectos de los contratos celebrados al amparo del Decreto Ley 600, con el fin de asegurar la plena vigencia de los derechos y deberes adquiridos por los inversores extranjeros bajo dicho régimen legal. Asimismo establece un derecho excepcional, en virtud del cual se habilita que, por un plazo máximo de cuatro años, los inversores extranjeros puedan solicitar autorizaciones de inversión extranjera en los términos del artículo 3º del DL 600, con los derechos y obligaciones que contempla, pero con una invariabilidad tributaria por una tasa total de 44,45%. Asimismo, deroga el DL 600.

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