Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La buena marcha de la economía chilena en 2018, año en el que comenzó su recuperación después de la desaceleración experimentada desde 2013, se vio truncada en 2019 por una débil actividad de los sectores de la minería, electricidad, gas y agua, agricultura y servicios personales, además del efecto de la evolución del escenario externo, agitado por las tensiones comerciales. A todo esto hay que añadir los efectos de la crisis social, así como la repercusión de las cuarentenas decretadas para evitar la propagación del Covid-19 que han sido devastadores para la marcha de la economía chilena. 

En cuanto a la participación respecto del PIB, en 2020, la minería, que había ido perdiendo peso en los últimos años, se situó como el principal sector de la economía (12,5% del PIB), debido, principalmente, a que fue la única actividad económica que continuó funcionando a pesar de las cuarentenas. Tras el sector minero se situaron otros servicios personales (12,2%), la industria manufacturera (9,9%), los servicios empresariales (9,9%), que ha recuperado el peso perdido en los últimos años, y el comercio (9,3%).

Destacar la importancia de la minería, pues Chile es un país que depende en gran medida de este sector, que supone más del 50% de sus exportaciones totales. 

Pero además, los sectores primarios siguen teniendo una gran importancia en su economía. No se trata solo de la minería, sino también de la agricultura (fruta de varias clases), la silvicultura y la acuicultura (salmones, fundamentalmente).

Esa situación hace que Chile sea vulnerable a los precios de las materias primas, especialmente las minerales y que su PIB sufra en cuanto se resienten las inversiones tanto en minería como en energía, uno de los grandes insumos de ese sector.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO 2017 2018 2019 2020
POR SECTORES DE ORIGEN (%)
AGROPECUARIO 4,0 3,5 3,6 3,9
AGRICULTURA Y GANADERÍA 3,3 3,0 3,0 3,4
PESCA 0,7 0,6 0,7 0,5
INDUSTRIAL 29,4 29,4 29,1 31,4
MINERÍA 9,7 9,5 9,1 12,5
MANUFACTURAS 10,4 10,5 10,1 9,9
CONSTRUCCIÓN 6,4 6,5 6,9 6,0
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,9 2,9 2,9 3,0
SERVICIOS 66,6 67,1 67,3 64,7
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 7,4 7,0 7,0 6,2
COMERCIO 9,5 9,6 9,1 9,3
HOSTELERÍA 2,2 2,2 2,3 1,6
FINANZAS 4,5 4,6 4,4 4,4
INMOBILIARIO 7,9 8,2 8,3 8,0
SERVICIOS EMPRESARIALES 9,9 9,9 10,3 9,9
SERVICIOS PERSONALES 11,7 12,1 12,4 12,2
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,8 4,8 4,9 4,9
OTROS SERVICIOS 8,6 8,7 8,5 8,2
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO 77,5 78,1 77,8 74,9
Consumo Privado 63,4 63,7 63,2 59,1
Consumo Público 14,1 14,4 14,6 15,9
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 21,3 22,2 23,0 19,8
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 28,4 28,5 28,9 31,5
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 27,2 28,8 28,9 26,3
Fuente: Banco Central de Chile

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras tres años de crecimiento superior al 5% del PIB hasta el 2012, el país pasó por una fase de desaceleración, principalmente debido a la caída en la actividad económica en minería. El comportamiento de la economía internacional (especialmente China) tiene un efecto directo sobre la demanda y el precio del cobre. Para 2018, el Banco Central de Chile (BCCh) publicó que la economía creció en un 4%, lo que hizo pensar que la tendencia se revertiría y comenzaría un ciclo de crecimiento de la economía. Sin embargo en 2019, el crecimiento de la economía chilena se quedó en en 1,1%, pues su buena marcha se vio lastrada por que la actividad y la demanda interna crecían por debajo de lo esperado, por el efecto de las tensiones comerciales exteriores que habían aumentado la incertidumbre global y por el estallido social. En este contexto, en 2020 Chile se enfrentó a la crisis generada por la propagación del Covid-19 desde una situación económica de deterioro de diversos componentes de la demanda interna, del mercado laboral y de las condiciones financieras, entre otras, cuyo proceso de contracción comenzó a partir de la segunda mitad de marzo, cuando se establecieron las restricciones sanitarias enfocadas en detener la expansión de los contagios. No obstante, la economía chilena fue recuperándose tras el fuerte shock negativo provocado inicialmente por la pandemia, aunque con diferencias entre sectores. En el cuarto trimestre, el PIB aumentó en un 6,8% respecto del trimestre anterior, habiendo recuperado una parte importante de la caída registrada en el segundo trimestre del 2020. El comercio fue el sector de mayor y más temprana recuperación. La industria también experimentó un experimentado un repunte significativo. Por su parte, las actividades que requieren de mayor interacción social o donde el trabajo a distancia es menos viable siguen más rezagadas, tales como el sector servicios o el de la construcción. La minería no se vio mayormente afectada durante los meses más álgidos de la pandemia, si bien bajó su nivel de actividad en la segunda mitad del 2020, por factores como la ejecución de obras de mantenimiento y la reducción de la ley del mineral. El sector exterior fue otro de los factores que incidieron positivamente sobre la evolución de la economía chilena: el veloz repunte de China y de otros socios comerciales fortaleció la demanda por materias primas, lo que llevó a que el precio del cobre superara los 4 USD por libra, algo que no se observaba desde el 2011. El consumo privado experimentó un repunte significativo en el segundo semestre, en la medida que las restricciones fueron reduciéndose y se concretaron varias iniciativas de apoyo a los ingresos y la liquidez, como fue el retiro de parte de los fondos previsionales. La inversión, sin embargo, ha mostrado una recuperación mucho más lenta que la del consumo, afectada por la elevada incertidumbre sobre el desarrollo de la pandemia y la carga financiera de las empresas. En este contexto, la economía chilena sufrió una caída del 5,8% en 2020. La mejora de la marcha de la economía en el último trimestre de 2020 ha llevado al BCCh a aumentar la proyección de crecimiento para 2021, basada en una mejor posición de partida, un panorama internacional favorable y el rápido proceso de vacunación. La proyección sube a un rango entre 6% y 7%, mientras que para 2022 la mantiene entre el 3 % y el 4 %. Para 2023 se ubica entre el 2,5 % y el 3,5 %. El Banco asume unos precios del cobre favorables, una política fiscal expansiva y que no se repetirán episodios graves de violencia.

El FMI, en abril de 2021 ha revisado por tercera vez sus previsiones sobre Chile y proyecta que la economía chilena crecerá 6,2% en 2021, destacando que es de los pocos países de la región -junto a Costa Rica y México- que ha logrado asegurar suficientes vacunas como para cubrir a su población. Así, el año que viene, la expansión se moderaría a 3,8%. Eso sí, el impacto de la crisis se seguiría sintiendo, por ejemplo, en el mercado laboral chileno. El Banco Mundial también ha actualizado sus previsiones y sus pronósticos para Chile apuntan a un crecimiento del 5,5 % del PIB para 2021. La OCDE estima que el PIB de Chile crecerá un 4,2% en 2021 y un 3,0% a finales de 2022.

A modo de resumen:

Previsiones económicas para Chile (abril 2021)
Institución PIB 2021 PIB 2022 PIB 2023
BCCh  6,0% a 7,0%  3% a 4%   2,5% a 3,5% 
Mº de Hacienda  5,0%    
FMI  6,2%  3,8%  
BM  5,5%  3,5%  2,5%
CEPAL  5,0%  3,0%                    

 

Tras casi cuatro años sin cambios en la calificación soberana, el país sufrió en marzo de 2021 su segundo recorte en el rating, pues S&P rebajó lanota de A+ a A con una perspectiva que cambió desde "estable" a "negativa", debido a "la marcada erosión de las finanzas públicas durante los últimos 10 años, que probablemente se recuperarán una vez que la economía recupere su ritmo tendencial de crecimiento". Fitch hizo la misma modificación en sus perspectivas para el país en marzo de 2020, y Moody's hizo lo mismo en agosto de ese mismo año. En octubre de 2020, Fitch bajó la calificación soberana a A-, debido a los efectos del estallido social y las consecuencias de la pandemia sobre las finanzas públicas.  

Por su parte, el PIB per cápita alcanzó, según estimaciones del FMI, los 12.612 USD en 2020, mientras que el PIB per cápita de Chile en Paridad de Poder Adquisitivo se estima en 23.455 USD.   

La inflación en 2020 se situó en el 3%, aunque mes a mes se registraron vaivenes importantes explicados en buena parte por el comportamiento de los precios volátiles y el impacto de las restricciones de oferta ante una demanda que aumentó con fuerza para cierto tipo de bienes. En el corto plazo, estos factores seguirán siendo relevantes para la dinámica inflacionaria, aunque con intensidad menor que la vista previamente, esperándose que la inflación anual aumente de forma transitoria hasta cifras cercanas a 4% en los próximos meses. En este comportamiento jugará un rol importante la evolución de los precios de los combustibles en el mercado externo, que no solo han aumentado en los últimos meses, sino que además se contrastan con una baja base de comparación de mediados del 2020. Por otra parte, el componente subyacente de la inflación estará sometido a presiones más acotadas que en los meses previos por el efecto del traspaso de la apreciación cambiaria a bienes y el impacto de las restricciones de oferta en los servicios, previéndose que la inflación subyacente se reduzca a 2,6% hacia fines de este año. A medio plazo, las presiones inflacionarias siguen alineadas con la meta de 3%, y se proyecta que los factores puntuales de oferta irán desapareciendo, al mismo tiempo que la economía cerrará las holguras de capacidad existentes en algunos sectores de servicios, muy afectados por las reducciones de la movilidad. 

A principios de 2020 la tasa de inflación se situaba en el 4%, de manera que en este escenario de contención de la inflación y de recesión económica, el BCCh decidió a finales de marzo adoptar una política monetaria altamente expansiva por medio de la rebaja del tipo de interés en 125 puntos base hasta situarlo en el 0,5%, de modo que el precio del dinero se situó en su nivel más bajo de los últimos nueve años.   

Por lo que respecta a la tasa de desempleo, en diciembre de 2020 se situó en 10,7%, lo que equivale a un alza de 3,5 puntos porcentuales durante dicho año. El INE detalló que durante 2020 hubo en promedio 939.139 personas desocupadas, con un incremento anual de 34,5%, es decir, 240.699 desocupados más que en 2019. Por otra parte, los ocupados descendieron 12,3%. Las categorías más afectadas fueron trabajadores por cuenta propia (-20,6%) y asalariados formales (-7,0%), al tiempo que los sectores económicos que más incidieron en la disminución de los ocupados fueron comercio (-13,9%), construcción (-20,3%) y actividades de alojamiento y servicio de comidas (-33,5%). Entre los que aumentaron la cantidad de ocupados, destacó servicios administrativos y de apoyo (7,6%).

En la balanza fiscal de 2020 el Fisco acumula un déficit en 12 meses del 7,4% del PIB. El gasto público registró un crecimiento real de 11% a lo largo del años, mientras que los ingresos sufrieron una contracción de 8,4% respecto del año anterior. Dicha caída es explicada principalmente por la tributación de los contribuyentes no mineros que presenta los efectos de las Medidas Tributarias contempladas en el Plan Económico de Emergencia (PEE) y las implementadas con posterioridad al Marco de Entendimiento acordado entre el Gobierno y el Congreso en junio (Acuerdo Covid)". Asimismo, la recaudación por IVA -que representa un 49,4% de los Ingresos Tributarios Netos-, registró una disminución real anual del 5,2%, acumulado al último trimestre de 2020. El Impuesto a la Renta muestra una reducción real anual de 14,6%, lo que se explica por una baja de 31,6% de la recaudación de la gran minería privada y una contracción del 12% del resto de los contribuyentes. Además, las entradas por los tributos a Productos Específicos disminuyó 1,1%, los ingresos por Impuestos a los Actos Jurídicos un 48,9% y la recaudación por el impuesto al comercio exterior se contrajo un 14%, lo que contrasta con que que lo percibido por Otros impuestos aumentó un 60,5% respecto a 2019. La deuda pública alcanzó el 33% del PIB.  

A todo lo anterior habría que añadir el plan anunciado por el presidente Piñera a mediados de agosto, "Paso a paso Chile se recupera", por un monto adicional de 4.500 MUSD sobre los presupuestos regulares de los distintos ministerios, de manera que se contempla en total la ejecución de más de 2.500 proyectos de obras públicas por un valor de 34.000 MUSD entre 2020 y 2022, que permitirá la creación de 250.000 empleos.

Por lo que respecta al comercio exterior de bienes, según datos del Banco Central, en 2020, las exportaciones alcanzaron los 73.485 MUSD (6,9% menos que en 2018) y las importaciones, 55.116 MUSD, un 16,2% por debajo del año anterior. El superávit comercial llegó a los 19.369 MUSD, un 555,9% más que en 2019. Del total de exportaciones, 37.993 MUSD corresponden a envíos de cobre. Las exportaciones mineras representan un 56,8% del total y el valor de las exportaciones de cobre aumentó en un 16,6% interanual al tiempo que las exportaciones no mineras cayeron un 5,9% respecto de 2019. Las importaciones de bienes de consumo cayeron 18,8%, al tiempo que las de bienes de capital y las de bienes intermedios disminuyeron ambos en un 13,8%, en comparación con 2019. 

La cuenta corriente en 2020 presentó un superávit de 3.370 MUSD, equivalente a 1,4% del PIB anual, y que contrasta con el déficit de 10.454 MUSD del año anterior. Este resultado fue consecuencia de un saldo positivo de la balanza comercial (19.369 MUSD) y de transferencias (963 MUSD) que compensaron los défict de la balanza de servicios (4.998 MUSD) y de la de rentas (11.316 MUSD)

En lo referente a la inversión extranjera directa (IED) en Chile, el flujo que recibió Chile en 2020 alcanzó los 8.528 MUSD, un 32% menos que el año precedente. La inversión en cartera prácticamente se situó en la mitad de la del año precedente, hasta alcanzar los 6.927 MUSD. Por su parte, la inversión chilena en el exterior alcanzó los 11.725 MUSD en 2020.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2017 2018 2019 2020
PIB
PIB (MUSD corrientes) 276.981 298.204  282.224 245.414
Tasa de variación real (%) 1,5 4,0  1,1  -6,0
Tasa de variación nominal (CLP) (%) 6,0 6,4  3,8   -0,9 
INFLACIÓN
Media anual (%) 2,2 2,4 2,5  3,1 
Fin de período (%) 2,3  2,6   3,0  3,0
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)  2,7 2,55 2,49  0,79 
Fin de período (%)  2,5 2,75 1,75  0,5 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)  18.419 18.751 19.107 19.458 
Población activa (x 1.000 habitantes)  8.978 9.077 9.189 8.947 
% Desempleo sobre población activa 6,5 7,1 7,1  10,3 
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -2,8  -1,7  -2,8  -7,4 
DEUDA PÚBLICA
en MUSD 68.938 70.247 74.393 82.852
en % de PIB 23,6 25,6  27,9 33,7 
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD 68.823 74.708 68.763 73.485
% variación respecto a período anterior 13,3 8,6 -8,0 6,9 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD 61.472 70.498 65.810 55.116
% variación respecto a período anterior 10,1 14,7 -6,6 -16,2
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD 7.351  4.211 2.953 19.369
en % de PIB 2,7  1,4  1,0  7,9 
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD -6.445 -10.640 -10.454 3.370 
en % de PIB  -2,3 -4,0  -3,7   1,4
DEUDA EXTERNA
en MUSD 180.449 183.344 197.234 208.981
en % de PIB  65,1 61,5 70,0 85,2 
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD  26.221 29.418 30.557 28.719 
en % de exportaciones de b. y s.  33,4 34,8  39,2 36,0 
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD 38.983  39.861 40.657 39.200 
en meses de importación de b. y s. 6,2  5,6 6,1 7,1 
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA recibida
en MUSD 6.128 7.760 12.587 8.528
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 649,3  640,3   702,6   792,2 
fin de período 615,2  695,7  744,6 711,2

Fuente: Banco Central de Chile
Última actualización: Cifras a marzo de 2021

 

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Principales objetivos de política económica

El objetivo original del Gobierno era alcanzar un déficit del 1% en 2022, si bien existen varios riesgos para déficit más amplios: En primer lugar, la reforma tributaria, que permite a los dueños de negocios deducir los impuestos pagados por su compañía de sus propias cuentas de impuestos, y con la que se pretende estimular la actividad económica. En segundo lugar, la propuesta de reforma de pensiones, con la que se aumentaría las contribuciones del gobierno, aumentando así el gasto público. Y en tercer lugar la Agenda Social prometida por el Presidente, diseñada para reducir las diferencias sociales que hay en el país, además de los Planes Económicos de Emergencia diseñados para paliar los efectos de la pandemia sobre la economía chilena.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en 2019 se revisó en tres ocasiones, la última tras el estallido social, que se situó en el 1,75% y que en marzo de 2020 rebajó hasta el 0,5% ante los devastadores efectos sobre la economía de la expansión del covid-19.

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Previsiones macroeconómicas

Aunque en el corto plazo se anticipa un retroceso por el endurecimiento de las medidas sanitarias, las perspectivas de actividad para este año 2021 son más optimistas que las previstas a finales del año pasado. Ello se explica por el mejor punto de partida dejado por la economía entre fines del 2020 y comienzos del 2021, el favorable panorama internacional y el rápido avance del proceso de vacunación. La nueva evidencia acumulada sobre los efectos de este último factor permite prever que hacia el segundo semestre habrá una apertura avanzada de la economía. Todo esto se ha traducido en mejores expectativas de empresas y hogares, y mayores proyecciones privadas de crecimiento.

La proyección de crecimiento para el 2021 se sitúa en un rango de entre 6,0 y 7,0%, y para 2022 se mantiene entre 3,0 y 4,0%. La proyección para 2023, oscila entre 2,5 y 3,5%, algo por debajo de la estimación de crecimiento tendencial. En todo caso, la incertidumbre sobre esta última estimación es alta, pues la pandemia ha provocado efectos importantes en distintos ámbitos, como la salud financiera, la productividad de las empresas o la funcionalidad de las cadenas logísticas, los que podrían tener efectos variados en la capacidad de crecimiento de mediano plazo.

Sobre la política fiscal, se asume que se mantiene un importante impulso durante este año, que se irá reduciendo en la medida que la emergencia sanitaria ceda y se avance en el proceso de consolidación fiscal. Asimismo, considera que el proceso de discusión constitucional seguirá los cauces institucionales previstos y que no se repetirán episodios graves de violencia. Respecto del gasto se anticipa una recuperación relevante del consumo gracias a la apertura de la economía y la alta disponibilidad de liquidez por parte de los hogares. También se prevé un dinamismo algo mayor de la inversión pública y aquella ligada a grandes proyectos mineros y energéticos, pero no se espera aún una recuperación importante para la inversión corporativa no minera.

La inflación tendrá un aumento transitorio hasta cerca de 4% en el primer semestre de 2021 debido a los mayores precios de la energía y otros componentes volátiles, iniciando su convergencia hacia la meta de política en la última mitad del año. La inflación se ha situado en el entorno del 3% durante los últimos meses, con oscilaciones importantes derivadas de las condiciones particulares que impone la pandemia sobre la disponibilidad de ciertos bienes y servicios. Antes de iniciar su convergencia a 3%, la inflación anual se verá afectada por el bajo precio del petróleo del segundo trimestre del 2020 que, combinado con su alza de los últimos meses, llevará la variación anual del IPC a valores cercanos a 4%. En dirección opuesta, operará la apreciación del peso respecto de sus niveles de fines del año pasado. La inflación subyacente —que no considera los volátiles— se reducirá hasta 2,6% hacia fines de este año para luego retornar a 3%.

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Política fiscal y presupuestaria

Fue 2013, con un déficit presupuestario del 0,6% del PIB, el año en el que se invirtió la tendencia superavitaria de las cuentas públicas chilenas, patrón que se ha repetido desde entonces. En 2020, como ya se ha indicado, el déficit público se situó en el 7,4%, debido a las política sociales que fue necesario implementar con el fin de paliar los efectos de la pandemia sobre las economías domésticas en Chile.  

Como se ha dicho, la Ley de Presupuesto para 2021 establece un aumento del 9,5% del gasto público alcanzando los 73.200 MUSD y un incremento en la inversión pública de un 14,9%, que situará al déficit estructural en un 4,7%, el más alto de la Historia chilena. El Gobierno bautizó este presupuesto como "del empleo y la reactivación", y contempla la creación de cinco fondos para atender prioridades, cuyos recursos provienen de ahorros, de las priorizaciones logradas por el ejercicio de Presupuesto Base Cero y de las evaluaciones de programas. Dichos fondos son los destinados a la compra de vacunas (200 MUSD), al apoyo de pymes e innovación (200 MUSD), a la reducción de listas de espera en salud (150 MUSD), al fomento de la cultura (20 MUSD) y a la mejora de los tratamientos de salud mental (13 MUSD). 

Los recursos para la cartera de Obras Públicas crecen 30%, y 25% los de Trabajo.

Adicionalmente hay que considerar el segundo Plan de Emergencia aprobado en junio y el plan anunciado por el presidente Piñera a mediados de agosto de 2020, "Paso a paso Chile se recupera", explicados en el epígrafe anterior.

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Política monetaria

El Banco Central de Chile es un organismo autónomo, de rango constitucional, de carácter técnico, con personalidad jurídica, patrimonio propio y duración indefinida.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en 2019 se revisó en tres ocasiones, la última tras el estallido social, que se situó en el 1,75%. Adicionalmente, con el nuevo escenario surgido con la expansión de la pandemia, se han reducido de forma relevante las presiones inflacionarias a medio plazo, con lo que la convergencia de la inflación a la meta de 3% requiere que la política monetaria se mantenga en esta posición altamente expansiva por un extenso periodo de tiempo. En línea con esto, durante marzo de 2020 el BCCh redujo la TPM hasta situarla en 0,5%, su mínimo técnico. Al mismo tiempo ha indicado que seguirá implementando las medidas necesarias para promover el adecuado funcionamiento de los mercados financieros, y el cumplimiento de los objetivos de inflación y estabilidad financiera.

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