Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Hasta finales de 2017 la economía chilena ha estado experimentando una cierta desaceleración, al verse afectada por el parón de la economía china, principal consumidor del cobre chileno, así como el menos precio del metal rojo. Esta desaceleración estuvo asociada a la caída de las exportaciones, por un lado y a que la formación bruta de capital fijo (FBCF) reflejaba el parón de la inversión en sectores como la minería, además del pesimismo de las empresas. El parón de la inversión se asocia también a una importante caída de las importaciones. En 2017, sin embargo, parece que la tendencia cambió. Ello se explicó, tanto por la recuperación de los niveles de producción del sector minero como por el mejor comportamiento de los sectores asociados a la inversión, como la construcción y los servicios empresariales, y por un mayor crecimiento de la industria en la mayoría de sus líneas de producción. 

En cuanto a la participación respecto del PIB, una vez más en 2017, el protagonista del sector terciario fue el sector de servicios financieros y empresariales, con una participación del 14,2%. Tras él se situaron otros servicios personales (11,9%), la industria manufacturera (11,0%), la minería (8,1%), que ha recuperado el peso perdido en los últimos años, y la construcción.

Destacar la importancia de la minería, el tercer sector más importante del país, pues Chile es un país que depende en gran medida de este sector, que supone más del 50% de sus exportaciones totales. 

Pero además, los sectores primarios siguen teniendo una gran importancia en su economía. No se trata sólo de la minería, sino también de la silvicultura, la agricultura (fruta de varias clases) y acuicultura (salmones, fundamentalmente).

Esa situación hace que Chile sea vulnerable a los precios de las materias primas, especialmente las minerales y que su PIB sufra en cuanto se resienten las inversiones tanto en minería como en energía, uno de los grandes insumos de ese sector.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO 2014 2015 2016 2017
POR SECTORES DE ORIGEN (%)
AGROPECUARIO 4,0 3,8 4,1 3,8
AGRICULTURA Y GANADERÍA 3,1 3,3 3,5 3,1
PESCA 0,9 0,5 0,6 0,7
INDUSTRIAL 30,8 29,8 28,9 29,9
MINERÍA 10,9 8,6 8,1 10,1
MANUFACTURAS 11,1 11,6 10,8 10,2
CONSTRUCCIÓN 6,3 6,6 6,8 6,5
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,5 3,0 3,2 3,1
SERVICIOS 65,2 66,4 67,0 66,4
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 7,7 8,3 8,2 7,9
COMERCIO 9,3 9,2 9,4 9,2
HOSTELERÍA 1,9 2,0 2,1 2,1
FINANZAS 4,7 4,7 4,6 4,5
INMOBILIARIO 7,2 7,5 7,8 7,8
SERVICIOS EMPRESARIALES 10,5 10,4 10,0 9,7
SERVICIOS PERSONALES 10,9 11,1 11,6 11,9
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,6 4,7 4,8 4,7
OTROS SERVICIOS 8,4 8,5 8,5 8,6
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO 75,8 76,4 76,9 76,2
Consumo Privado 63,1 63,4 63,2 62,3
Consumo Público 12,7 13,0 13,7 14,0
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 23,8 23,8 22,9 21,6
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 33,1 29,4 28,2 28,7
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 32,2 29,6 27,3 27,0
Fuente: Banco Central de Chile

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras tres años de crecimiento superior al 5%, el PIB hasta el 2012, el país ha pasado por una fase de desaceleración, que en 2016 llegó a un crecimiento del 1,3%, debido a la caída en la actividad económica en minería (cifrada en un 2,9%), en la industria manufacturera y en la pesca que lastraron el crecimiento del resto de los componentes del PIB, principalmente los servicios personales. El comportamiento de la economía internacional (especialmente China) tiene un efecto directo sobre la demanda y el precio del cobre y de otros minerales, lo que repercute en la economía chilena, pues la minería representa más de un 50% de las exportaciones. Además, existen razones estructurales relacionadas con la baja productividad y algunos cuellos de botella en infraestructuras que afectan a la buena marcha de la economía. En 2017, el Banco Central de Chile (BCCh) rebajó en varias ocasiones sus previsiones de crecimiento, que finalmente se situó en el 1,5%, influido por la huelga en una de las grandes empresas mineras, los aún bajos niveles de confianza de los agentes y de la inversión. El buen comportamiento de la economía chilena a lo largo del primer semestre de 2018 contrastó con una pausa en la actividad económica a lo largo del tercer trimestre, producto de factores particulares que afectaron a la minería y a la industria. En el caso de la minería, tuvo lugar una bajada (-2,7%) debido a una menor producción tanto de cobre como de otros minerales, mientras que en la industria, la combinación de varios días festivos consecutivos en septiembre provocó que la actividad industrial tuviera una caída significativa y bastante superior a los registros históricos. Esta moderación del crecimiento ha hecho que el Banco Central revisara ligeramente a la baja en diciembre de 2018 la estimación de crecimiento para este año situándolo en el 4,0%, el valor mínimo del rango previsto en septiembre. Para 2019 y 2020, se mantienen los rangos de proyección. Así, el Banco Central estima que el PIB crecerá entre 3,25% y 4,25% el próximo año y entre 2,75 y 3,75% el 2020. Esto supone que el proceso de cierre de la brecha de actividad se reanude en los próximos meses y
que el crecimiento de la economía seguirá una senda que irá convergiendo hacia su nivel tendencial, que Banco Central sigue estimando entre 3 y 3,5%.

El FMI destaca en su último informe la recuperación de la economía chilena, apoyada en la confianza de los consumidores y de las empresas, tanto en los sectores mineros como en los no mineros. El PIB crecerá más de lo previsto por el FMI anteriormente y se situará en torno a un 4% en 2018. Para 2019 prevé que el crecimiento sea del 3,4%. La visión optimista sobre la economía chilena estará condicionada por la influencia de los riesgos políticos externos, en particular por la guerra comercial entre China y EEUU, que ha provocado una caída del precio del cobre en un 12,8% en lo que va de año. La tregua pactada en la reunión del G20 da un respiro a Chile y generó una apreciación del cobre en un 1,1%. Por otro lado, el Banco Mundial sitúa la tasa de crecimiento para 2018 en el 2,4%, mientras que la CEPAL ha subido su proyección de crecimiento en 2018 para Chile, situándolo en el 2,8% frente al 1,5% que proponía para 2017. Recientemente la OCDE estima un crecimiento del 3,6% para 2018, basando sus previsiones en las proyecciones de crecimiento de la inversión, que las cifran en un 4,5%.

El largo periodo de bajo crecimiento llevó a S&P a rebajar en 2017 el rating soberano de Chile, de manera que pasó de AA- a A+ con perspectiva estable. En julio de 2018 Moody's rebajó la calificación de la deuda chilena a A1 y cambió la perspectiva desde negativa a estable porque "a pesar de las claras evidencias de una mejora en la perspectiva económica y fiscal a corto plazo, no prevé que el gobierno soberano recupere la fortaleza crediticia que tuvo en años anteriores".  

Por su parte, el PIB per cápita alcanzó los 15.070 USD en 2017, mientras que el PIB per cápita de Chile en Paridad de Poder Adquisitivo se estima en 24.537 USD.   

Tras situarse bajo 2% casi todo el segundo semestre del 2017, la inflación anual ha aumentado a lo largo de este año, ubicándose en el entorno del 3% durante los últimos meses (2,9% en octubre). El Banco Central elevó los tipos de interés al 2,75% en octubre de 2018, tras haberlo rebajado en un 1% en enero de 2017, situándolo en el 2,5%. La previsión del BCCh para finales de 2018 fija la inflación en el 2,7% y contempla que el IPC se situará por debajo del 3% a lo largo de buena parte de 2019 y que finalizará dicho año en el 2,9%. Esta trayectoria se explica principalmente por el efecto de la fuerte baja de los precios internacionales de los combustibles en el corto plazo, que compensan en cierto modo la depreciación del peso chileno. Bajo estas circunstancias el Consejo del BCCh considera que la evolución de las variables macroeconómicas hace menos necesario mantener el actual estímulo monetario, de modo que el tipo de interés seguirá aumentando en los próximos meses y hasta alcanzar en la primera mitad de 2020 su nivel neutral de entre 4 y 4,5%. 

Por lo que respecta a la tasa de desempleo, en diciembre de 2017 se situó 6,4%, en línea con las expectativas, y la creación de empleo sigue dominada por los empleos por cuenta propia. A finales del largo del tercer trimestre de 2018 la tasa de paro alcanzó el 7,1%, explicado por la caída en la actividad manufacturera del tercer trimestre, además de que la fuerza laboral sigue creciendo a mayor velocidad que el empleo. La ocupación informal en Chile se estima en un 30% 

La balanza fiscal de 2017 el déficit volvió a situarse en el valor alcanzado en 2016 de un -2,8% del PIB. Los presupuestos de 2018 contemplan reducir en un 0,25% el déficit estructural, aun con un aumento de 3,9% en el gasto fiscal, con una importante inversión pública en grandes obras públicas y proyectos de concesiones. En el presupuesto de 2019, ya aprobado, se contempla un aumento de gasto del 3,2% y un déficit fiscal estructural previsto por el Gobierno del 1,7% del PIB. El objetivo del nuevo Gobierno es alcanzar un déficit del 1% en 2022. Por su parte el FMI prevé que el déficit en 2019 alcanzará un -2,1% del PIB, antes de decrecer a un -1,4% en 2021. Asimismo, considera el FMI que la consolidación fiscal anunciada debería mejorar la confianza, logrando un equilibrio entre estabilizar la deuda y abordar las necesidades de gasto social. No obstante, insiste en que las autoridades deberían profundizar la consolidación fiscal y fortalecer el marco fiscal. 

Por lo que respecta al comercio exterior de bienes, según datos del Banco Central, en 2017, las exportaciones alcanzaron los 69.230 MUSD (13,9% más que en 2016) y las importaciones, 61.308 MUSD, un 10,8% por encima del año anterior. El superávit comercial llegó a los 7.922 MUSD. 

La cuenta corriente registró un déficit de 4.146 MUSD en 2017 (1,5% del PIB) explicado por el saldo negativo de la renta (10.802 MUSD) y de servicios (3.059 MUSD), que no alcanzaron a ser compensados por el superávit de la balanza comercial. El FMI estima un déficit de -2,5% en 2018 y -2,7% en 2019. 

En lo referente a la inversión extranjera directa (IED) en Chile, ésta alcanzó en 2016 los 12.225 MUSD, con una caída del 40% respecto de 2015, siendo los principales sectores receptores los sectores financiero, minería, electricidad, gas, agua, y transporte. En 2017 se alcanzaron 6.846 MUSD, poco más de la mitad que el año anterior. Por su parte, la inversión chilena en el exterior alcanzó los 5.947 MUSD en 2017.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2014201520162017
PIB
PIB (MUSD corrientes)260.522 243.962 249.920276.992
Tasa de variación real (%)1,92,3 1,3 1,5
Tasa de variación nominal (%)-6,4-6,3 2,4  10,8 
INFLACIÓN
Media anual (%)4,44,33,8  2,2  
Fin de período (%)4,6 4,4  2,7 2,3
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 3,83,1 3,5  2,7 
Fin de período (%) 3,03,5 3,5  2,5 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 17.81918.006 18.191 18.374
Población activa (x 1.000 habitantes) 8.5288.6368.7488.978
% Desempleo sobre población activa6,0 5,8 6,1 6,4 
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-1,6 -2,2 -2,8 -2,8
DEUDA PÚBLICA
en MUSD19.755 27.56035.610 42.411
en % de PIB13,7 17,5 21,323,8
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD75.065 62.03560.73369.230
% variación respecto a período anterior-2,1-17,4-2,113,9 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD

 68.599

58.60955.293  61.308
% variación respecto a período anterior-8,2 -14,6 -5,7 10,8
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD6.523 3.4265.440 7.922
en % de PIB3,0 1,4 2,3 3,0 
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-4.288-4.511-3.499-4.146 
en % de PIB -1,7-2,3 -1,4 -1,5
DEUDA EXTERNA
en MUSD152.135 160.904 166.974 181.513
en % de PIB 62,271,3 65,8 62,1 
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 30.95529.81327.66233.311
en % de exportaciones de b. y s. 36,141,7 39,441,9 
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD41.447 38.643 40.494 38.982
en meses de importación de b. y s.6,2 6,47,15,9
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA recibida
en MUSD 24.01220.469 12.225 6.846 
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual570,4 654,1  676,9  649,3 
fin de período607,3 707,3 667,3615,2

Fuente: Banco Central de Chile
Ultima actualización: Cifras a octubre de 2018

 

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Principales objetivos de política económica

La utilización coherente y continuada de los principales instrumentos disponibles para el logro de estos objetivos y, principalmente, el manejo interno de la crisis internacional por parte de las autoridades económicas chilenas ha sido valorado de manera muy positiva por los mercados internacionales.

La actual administración ya ha anunciado varias reformas desde el punto de vista económico y político. En el caso fiscal, ya se realizó una reforma orientada a aumentar la recaudación de tal manera que se pueda financiar la reforma educativa prometida por el gobierno. Desde el punto de vista monetario, no se espera ningún cambio estructural en su manejo.

Desde inicios de la pasada década, Chile ha conducido la política fiscal con la regla del superávit estructural, que consiste en definir el nivel de gasto de cada año con una estimación de los ingresos del Estado. Esta regla permite reducir las oscilaciones cíclicas para atender al adecuado funcionamiento de la economía en los momentos de menor crecimiento y evitar el sobrecalentamiento de la economía en los momentos de auge. La regla del superávit estructural ha permitido generar ahorro y llevar a cabo políticas contracíclicas para hacer frente a los imprevistos. 

Actualmente, los gastos fiscales permanentes superan los ingresos fiscales permanentes, por lo que el país cuenta con un déficit fiscal estructural de un 2,8% del PIB para 2017. 

El compromiso para 2018 es reducir el déficit fiscal estructural a un 0% en 2018, dejando a la economía chilena en un estado de equilibro o balance estructural, es decir, que los gastos permanentes sean iguales a los ingresos permanentes. Sin embargo, el fuerte aumento del gasto público en los últimos años supondrá un mayor esfuerzo los siguientes años para conseguir dicha meta en 2018.

Respecto a la política cambiaria, ésta sigue siendo de libre fluctuación desde 1999, con esporádicas intervenciones por parte del Banco Central.

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Previsiones macroeconómicas

Como se ha comentado con anterioridad, el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria de septiembre, ha revisado al alza la estimación de crecimiento del PIB para el 2018 que aumentará entre 4,0 y 4,5% (entre 3,25 y 4% estimaba en junio). Para el 2019 y 2020, los rangos de proyección son similares a los considerados en junio. Así, el PIB crecerá entre 3,25 y 4,25% el próximo año y entre 2,75 y 3,75% el 2020. Esto supone un escenario externo algo menos favorable que en el informe previo (se proyectan precios del cobre de US$2,95 el 2018 y US$2,85 y 2,80 la libra para el 2019 y 2020, respectivamente (se estimaban US$3,10, 2,95 y 2,85 en junio)), una política monetaria restrictiva, una inversión que crecerá más que el PIB y la ausencia de desequilibrios macroeconómicos importantes. En el 2018 la economía recibirá un impulso fiscal compatible con el presupuesto vigente. Desde ahí en adelante, se supone que el déficit estructural seguirá la senda de descenso gradual definida.  

El Fondo Monetario Internacional (FMI), si bien alaba la hábil gestión económica de Chile, ha alertado sobre la exposición a un escenario internacional inestable y sobre la vulnerabilidad de la economía por la caída en el precio del cobre, algo en lo que coincide el Foro Económico Mundial (WEF). Por otra parte, ha destacado que es esencial aumentar la productividad, flexibilizar el mercado laboral, pues las reformas en el sector energético han flexibilizado la inversión privada en el sector. Con respecto a las previsiones de crecimiento, el FMI ha revisado al alza su proyección para 2018 y estima que el crecimiento será de 3,8% en lugar del 3,4%, explicado por una perspectiva positiva de los precios del cobre, una mayor demanda externa esperada y una mejora en la confianza empresarial y en la del consumidor. El Banco Mundial sitúa la tasa de crecimiento para 2018 en el 2,4%. Por su parte la CEPAL ha subido su proyección de crecimiento en 2018 para Chile, situándolo en el 2,8% frente al 1,5% que proponía para 2017. Recientemente la OCDE estima un crecimiento del 3,6% para 2018, basando sus previsiones en las proyecciones de crecimiento de la inversión, que lo cifran en un 4,5%.

No obstante, el propio FMI proyecta un ciclo de baja expansión para Chile hasta 2022, explicado no solamente por factores inherentes al ciclo económico sino a una serie de factores estructurales, tales como la caída de la inversión debida al aumento de impuestos a las empresas tras la reforma tributaria o el nulo crecimiento de la productividad en Chile.

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Política fiscal y presupuestaria

Fue 2013, con un déficit presupuestario del 0,6% del PIB, el año en el que se invirtió la tendencia superavitaria de las cuentas públicas chilenas. Desde ese año los ingresos del Gobierno Central fueron disminuyendo como consecuencia de la caída en el precio del cobre, la principal fuente de financiación del Estado, así como por una menor recaudación tributaria.

Este patrón se repitió en 2014, 2015, 2016 y 2017, cuando la balanza fiscal se situó en el 2,8% del PIB. Si bien la tributación de la gran minería privada se multiplicó por 66 con respecto al año precedente, y en general los ingresos públicos crecieron en un 4,7%, los gastos lo hicieron de manera similar.  

En 2017 fue aprobada la Ley de Presupuesto para 2018, en la cual se estableció un aumento del 3,9% del gasto público. Las limitaciones que el contexto macroeconómico le imponen a la expansión del gasto fiscal, hacen que la propuesta de Presupuesto para 2018 fuera elaborada dando prioridad a los compromisos programáticos en Educación y Salud, carteras que presentarán una expansión en 2018 equivalente al 5,3% y 6,9% respectivamente. El objetivo de déficit para 2018 es de 1,9%, bajo el supuesto de que la economía chilena crecerá en el entorno del 3%.

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Política monetaria

El Banco Central de Chile es un organismo autónomo, de rango constitucional, de carácter técnico, con personalidad jurídica, patrimonio propio y duración indefinida. Para cumplir con sus objetivos, el Banco Central dispone de una serie de funciones y atribuciones operacionales relacionadas con las siguientes materias: emisión de billetes y monedas, regulación de la cantidad de dinero en circulación y de crédito, regulación del sistema financiero y del mercado de capitales, facultades para mantener la estabilidad del sistema financiero, funciones en carácter de agente fiscal (a solicitud del Ministerio de Hacienda y respetando el rol del Banco), atribuciones en materia internacional (organismos internacionales), facultades relativas a operaciones de cambios internacionales y funciones estadísticas.

El objetivo fundamental del Banco Central es la estabilidad de precios a través del control de la inflación, lo que realiza con su mecanismo principal de actuación es el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM). Asimismo, el objetivo de inflación se situaba en el 3% al finalizar 2017, pero éste fue mejorado en 2016, pues el dato de inflación interanual publicado en diciembre de 2016 se situó en el 2,7%. Por lo que respecta a 2017, el Banco Central rebajó en varias ocasiones el tipo de interés, situándolo en el 2,5%.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El presidente Sebastián Piñera presentó un programa electoral base titulado “Tiempos Mejores”, en el que el Presidente dividía sus propuestas en cuatro ejes centrales: educación y crecimiento económico, salud y superación de la pobreza, seguridad y modernización del Estado, y mejora en la calidad de vida.

Dicho programa busca promover y compatibilizar cuatro principios fundamentales: libertad, justicia, progreso y solidaridad y uno de los principales objetivos es sentar las bases para hacer de Chile uno de los 30 países más desarrollados del mundo dentro de los próximos ocho años.

Entre los programas de índole económica propuestos cabe destacar:
- Establecimiento de un nuevo sistema tributario integrado y simplificado que mantendría niveles similares de carga tributaria a los actuales, con mecanismos de fomento del ahorro y la inversión y tasas de impuestos corporativos que convergen a los niveles promedio de la OCDE. También se proponía la modernización de las instituciones tributarias para dotarlas de mayor autonomía por medio de un cuerpo colegiado como órgano de decisión superior del Servicio de Impuestos Internos, similar a la Comisión de Valores y Seguros.
- Plan Chile Invierte 2025: plan de infraestructura pública y privada a ocho años, dependiente del Consejo de Ministros de Desarrollo Económico, con informes públicos y regulares y una cartera de proyectos por valor de más de 20.000 millones de dólares.
- Creación de empleos de calidad y mejores salarios por medio de la revisión de la reforma laboral y la propuesta de nuevas iniciativas para fortalecer la creación de empleos con protección social y mejores salarios (Ley de teletrabajo, Ley de sala cuna universal, Ley del trabajo joven y la tercera edad, nuevo sistema de capacitación y ampliación del bono de trabajo de la mujer). Al mismo tiempo se quiere aprobar una nueva Ley de trabajo y familia para compatibilizar la vida familiar y laboral con mecanismos de adaptabilidad y nuevos esquemas de jornadas más flexibles y favorables para la convivencia laboral, el descanso y la extensión gradual de 15 a 20 días de vacaciones a cambio de la reducción de tres días festivos.
- Reforma de la constitución para consagrar el principio de responsabilidad fiscal. Plan de austeridad fiscal: congelación de contrataciones en la administración pública, de gastos en dietas y horas extras y de sueldos de asesores ministeriales; reducción de un 10% del gasto de asesores a honorarios; fin a las renovaciones innecesarias de vehículos y equipos; regulación estricta de viajes de funcionarios públicos y municipales al extranjero.

En cuanto a los programas de reforma del sistema sanitario se proponía:
- Reforma integral a la salud primaria: Creación de red de consultorios y centros de salud familiar de excelencia (modelo Ancora UC); Ficha médica única electrónica: sistema interoperable integrado y creación de nuevo Portal Ciudadano de Salud (agendamiento y seguimiento de solicitud de consulta en línea mediante datos clínicos y exámenes, interconsulta entre centros por vía electrónica); programa de transformación de médicos generales en especialistas de atención primaria. Nuevo modelo de atención de pacientes crónicos. Telemedicina y enfermedades mentales.
- Nuevo seguro de salud con un Plan Base para todos los chilenos independiente del sistema previsional, nueva ley de Isapres (institutos de salud previsional) y ampliación de la libre elección de Fonasa (Fondo Nacional de Salud).
- Término de las listas de espera mediante un sistema de licitación abierta de resolución de listas de espera fuera del horario de atención en los mismos establecimientos u otros, plataforma única digital georreferenciada para concentrar resolución de listas de espera.
- Creación del Servicio Nacional de Urgencia y call center “Salud Responde 24x7”.
- Reducción del precio de los medicamentos a través de medidas que incrementen la competencia de los laboratorios y las farmacias, mayor transparencia en el mercado a través del nuevo Portal de Precios de Medicamentos y mayor uso de medicamentos genéricos y bioequivalentes.
- Reforma del sistema de pensiones para que ningún pensionista quede por debajo de la línea de pobreza: Plan para incrementar las pensiones en forma gradual y en un plazo de 8 años hasta en un 40% y aumento de la tasa de cotización del 10% al 14% a cargo del empleador.

Finalmente, en relación con el desarrollo urbano se contempla:
- Reimpulso de Política Nacional de Desarrollo Urbano y construcción de un gran parque urbano por región.
- Lanzamiento del Plan Ciudades 500 para modernizar la infraestructura, los espacios públicos y la calidad de vida de las ciudades que cumplirán 5 siglos (Valparaíso, Arica, Santiago, La Serena y Concepción), además de la implementación de una Política nacional de ciudades inteligentes.
- Plan Nacional de Aire Limpio: puesta en marcha de nuevos planes, tales como un plan piloto de calefacción distrital, comunal y por barrio para la erradicación de la contaminación debida al uso de la leña como combustible en las calefacciones de las ciudades del sur del país.
- Nuevo plan de transporte para Santiago: se pretende poner fin al Transantiago en un periodo de ocho años y crear un nuevo sistema estructurado en base al metro y sistemas de rieles, término de las líneas 3 y 6 y construcción de las líneas 7 y 8, con una ampliación total de 125 kilómetros. Extensión de la red del aeropuerto de Santiago, tranvías y trenes urbanos. Nuevo sistema de autobuses alimentadores de mayor flexibilidad y calidad, sistemas tecnológicos de información y control, nuevas redes de ciclovías (800 km), aparcamientos de bicicletas en la red de metro y modernización del sistema de taxis colectivos.
- Planes de transporte para regiones: más de 200 proyectos de vialidad en ciudades, nuevas redes de trenes urbanos (Antofagasta, La Serena-Coquimbo, Gran Valparaíso, Gran Concepción, Temuco-Padre Las Casas y Puerto Montt) y medios distintos de integración modal, incluyendo teleféricos en Valparaíso e Iquique-Alto Hospicio.

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