Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

No fue hasta 2018 cuando la economía chilena comenzó su recuperación después de la desaceleración experimentada desde 2013, al verse afectada por el parón de la economía china, principal consumidor del cobre chileno, así como el menor precio del metal rojo. Esta desaceleración estuvo asociada a la caída de las exportaciones, por un lado y a que la formación bruta de capital fijo (FBCF) reflejaba el parón de la inversión en sectores como la minería, además del pesimismo de las empresas. La buena marcha de la economía chilena en 2018 se vio favorecida no solo por una activación de la minería, sino también por el mayor dinamismo de la actividad de los sectores no mineros como aquellos relacionados con la inversión, como la construcción. El crecimiento del comercio se vio impulsado, en buena medida, por el comportamiento de las líneas mayoristas, también relacionadas con la inversión. En todo caso, de igual manera algunas ramas del comercio minorista fueron gradualmente mostrando un mayor ritmo de expansión en los últimos meses del año. 

En cuanto a la participación respecto del PIB, una vez más en 2018, el protagonista del sector terciario fue el sector de servicios financieros y empresariales, con una participación del 14,7%. Tras él se situaron otros servicios personales (12,0%), la industria manufacturera (10,6%), la minería (9,8%), que ha recuperado el peso perdido en los últimos años, y el comercio.

Destacar la importancia de la minería, el tercer sector más importante del país, pues Chile es un país que depende en gran medida de este sector, que supone más del 50% de sus exportaciones totales. 

Pero además, los sectores primarios siguen teniendo una gran importancia en su economía. No se trata solo de la minería, sino también de la silvicultura, la agricultura (fruta de varias clases) y acuicultura (salmones, fundamentalmente).

Esa situación hace que Chile sea vulnerable a los precios de las materias primas, especialmente las minerales y que su PIB sufra en cuanto se resienten las inversiones tanto en minería como en energía, uno de los grandes insumos de ese sector.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO 2016 2017 2018 2019
POR SECTORES DE ORIGEN (%)
AGROPECUARIO 4,0 4,0 3,5 3,5
AGRICULTURA Y GANADERÍA 3,5 3,3 2,9 2,9
PESCA 0,5 0,7 0,6 0,6
INDUSTRIAL 29,0 29,4 29,7 29,3
MINERÍA 8,1 9,7 9,7 9,4
MANUFACTURAS 11,0 10,4 10,5 10,0
CONSTRUCCIÓN 6,8 6,4 6,6 6,9
ELECTRICIDAD Y AGUA 3,1 2,9 2,9 3,0
SERVICIOS 67,0 66,6 66,8 67,2
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 8,0 7,4 6,9 7,1
COMERCIO 9,5 9,5 9,5 9,0
HOSTELERÍA 2,1 2,2 2,2 2,3
FINANZAS 4,6 4,5 4,7 4,8
INMOBILIARIO 7,6 7,9 8,2 8,3
SERVICIOS EMPRESARIALES 10,2 9,9 9,8 10,1
SERVICIOS PERSONALES 11,6 11,7 12,0 12,4
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,8 4,8 4,8 4,7
OTROS SERVICIOS 8,6 8,7 8,7 8,5
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO 77,2 77,5 77,9 77,6
Consumo Privado 63,4 63,4 63,4 63,0
Consumo Público 13,8 14,1 14,5 14,6
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 22,7 21,0 21,3 22,4
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 28,1 28,4 28,6 28,2
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 27,5 27,2 28,8 28,6
Fuente: Banco Central de Chile

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras tres años de crecimiento superior al 5% del PIB hasta el 2012, el país pasó por una fase de desaceleración, principalmente debido a la caída en la actividad económica en minería. El comportamiento de la economía internacional (especialmente China) tiene un efecto directo sobre la demanda y el precio del cobre. Para 2018, el Banco Central de Chile (BCCh) publicó que la economía creció en un 4%, lo que hizo pensar que la tendencia se revertiría y comenzaría un ciclo de crecimiento de la economía. Sin embargo en 2019, el crecimiento de la economía chilena se quedó en en 1,1%. A lo largo del año el Gobierno ya había ido ajustando a la baja las expectativas debido a que la actividad (minería, electricidadgas y aguaagricultura y servicios personales, principalmente) y la demanda interna crecían por debajo de lo esperado, además del efecto de la evolución del escenario externo, donde las tensiones comerciales habían aumentado la incertidumbre global. Así, antes de que tuviera lugar el estallido social el BCCh manejaba una cifra de crecimiento del 2,5% para 2019, pero en el cuarto trimestre la economía cayó un 1,8% internanual, su mayor baja trimestral desde la crisis subprime, a pesar de que en el mes de diciembre un ligero repunte en la construcción y en la actividad manufacturera mitigaron la caída. Los sectores más afectados por la crisis social fueron los servicios personales, en particular de educacióncomercio, transporte y comunicaciones, y restaurantes y hoteles. En este contexto, en 2020 Chile se enfrenta a la crisis generada por la propagación del Covid-19 desde una situación económica de deterioro de diversos componentes de la demanda interna, del mercado laboral y de las condiciones financieras, entre otras. A este débil punto de partida y a las restricciones sanitarias aplicadas en el país hay que añadir la caída de los flujos de comercio internacional y la bajada del precio del cobre que no será compensada por el menor precio del petróleo, el aumento global de la percepción de riesgo, que dificulta el acceso a financiación y el deterioro de las expectativas empresariales y de los consumidores cuyo efecto se hará notar sobre la inversión y el consumo. Así, se prevé que en 2020 la economía sufrirá una recesión de entre el 1,5% y el 2,5%, explicada por una caída de 8,2% para la inversión y de 1,9% para el consumo, por lo que la demanda interna se contraerá un 5,8%. Para los años siguientes, el BCCh proyecta un crecimiento entre el 3,75% y el 4,75% anual en 2021 y entre el 3% y el 4% anual en 2022, bajo el supuesto de que la actividad económica se irá retomando en la medida en la que la expansión de la epidemia se vaya controlando.    

El FMI, que ya en enero de 2020 había proyectado un crecimiento del 0,9% para la economía chilena, todavía no ha publicado una nueva estimación pero asegura que la recesión mundial va a ejercer una inmensa presión sobre los países de desarrollo medio como Chile, al sufrir la caída del comercio, la reducción de las exportaciones y las salidas masivas de capital. En esta línea, el execonomista jefe de esta institución, Kenneth Rogoff, prevé un escenario "difícil y complejo" para la economía chilena, debido a que los precios de todas las commodites (el cobre es una de ellas y es la principal exportación del país) están colapsando, a lo que habría que añadir los efectos del estallido social que comenzó el pasado 18 de octubre. S&P, por su parte, es ligeramente más optimista y vaticina un retroceso en la economía chilena del 0,2% para 2020, mientras que en 2021 la economía volverá a crecer al 3,0%. 

El largo periodo de bajo crecimiento llevó a S&P a rebajar en 2017 el rating soberano de Chile, de manera que pasó de AA- a A+ con perspectiva estable, como actualmente. En julio de 2018 Moody's rebajó la calificación de la deuda chilena a A1 y cambió la perspectiva desde negativa a estable porque "a pesar de las claras evidencias de una mejora en la perspectiva económica y fiscal a corto plazo, no prevé que el gobierno soberano recupere la fortaleza crediticia que tuvo en años anteriores". Fitch, que había reafirmado en septiembre de 2019 la calificación en A con perspectiva estable, revisó en marzo de 2020 la perspectiva desde "estable" a "negativa". 

Por su parte, el PIB per cápita alcanzó, según estimaciones del FMI, los 16.277 USD en 2019, mientras que el PIB per cápita de Chile en Paridad de Poder Adquisitivo se estima en 27.059 USD.   

La inflación en 2019 fue de 3,0%, alcanzando el objetivo del Gobierno, aunque el aumento se produjo en diciembre como resultado de los efectos de las protestas sobre el tipo de cambio, que afectaron principalmente a la energía y a los alimentos y que alcanzó niveles máximos desde que existe flotación cambiaria. Si bien a principios de 2020 la tasa de inflación se situaba en el 4%, la crisis sanitaria mundial ha hecho que se reduzcan las presiones inflacionistas en Chile, puesto que si bien la recesión global ha generado la depreciación de la moneda de países emergentes, la caída del precio del petróleo compensa dicha depreciación. Por ello, las previsiones de inflación para 2020 se han revisado a la baja situándola en el 3%. En este escenario de contención de la inflación y de recesión económica, el BCCh decidió a finales de marzo adoptar una política monetaria altamente expansiva por medio de la rebaja del tipo de interés en 125 puntos base hasta situarlo en el 0,5%. Es el cuarto recorte realizado desde junio de 2019, de modo que el precio del dinero se sitúa en su nivel más bajo de los últimos nueve años. El mayor grado de incertidumbre  originado durante la protesta social dio origen a fuertes movimientos en los precios del mercado financiero, de modo que el Banco respondió a estos cambios adoptando diversas medidas para proveer de un grado adecuado de liquidez a los mercados y mitigar la volatilidad en los precios financieros clave. En particular, dispuso intervenir el mercado cambiario con un monto de hasta 20.000 MUSD entre diciembre de 2019 y mayo de 2020.   

Por lo que respecta a la tasa de desempleo, en diciembre de 2020 se situó en 7,1%, lo que equivale a un alza de 0,4 puntos porcentuales en relación al mismo periodo de 2018. Dicha cifra reflejaba signos de un mercado laboral más debilitado y que impacta sobre la cantidad de nuevos empleos y la calidad de estos, pues según el INE, el aumento del empleo se explicó principalmente por el incremento de los trabajadores por cuenta propia, los que subieron 4,7% durante el periodo, y los asalariados informales, que aumentaron en 4,3%. En tanto, los asalariados formales anotaron una variación nula durante el tercer trimestre de 2019, y los empleadores cayeron 4,7%. La informalidad laboral alcanzó a 2.601.000 trabajadores, lo que corresponde al 30,4% de los ocupados. Ese es el mayor nivel de ese indicador desde que la institución realiza la medición, a mediados de 2017. Las cifras de los primeros meses de 2020 (7,8%) y las malas previsiones económicas para este año han llevado al BCCh a estimar cifras de paro de dos dígitos. 

En la balanza fiscal de 2019 el déficit se situó cinco décimas por encima de lo previsto, alcanzando el 2,8%, igual cifra que en 2017 y 1,1 puntos porcentuales por encima del de 2018. Este aumento del déficit se explica por una parte por por la caída de los ingresos totales, que cedieron 1,1%. Los ingresos tributarios netos se redujeron un 1,4%, pagos del resto de los contribuyentes cayeron un 2,5% y los traspasos de Codelco al Fisco se desplomaron un 37,8%, que no pudieron ser compensados por la mayor tributación de la minería privada, que se expandió en un 21,2%. Por su parte, el gasto público se expandió a tasas superiores a lo que esperaba el Gobierno: 4,2%, ocho décimas arriba de lo pronosticado.

En la Ley de Presupuestos para 2020 se contempla que la Agenda Social presentada por el Presidente tendrá un costo de 1.200 MUSD, un 1% por encima del gasto proyectado en la propuesta presupuestaria y que hará que el gasto público se expanda en un 3,8% en relación al año precedente. El objetivo del nuevo Gobierno era alcanzar un déficit del 1% en 2022, si bien para los presupuestos de 2020 el titular de Hacienda ha solicitado que el Congreso autorice 1.272 MUSD adicionales para financiar la agenda social anunciada por el Presidente y también la reconstrucción del Metro. De este modo, el gasto comprometido en el Presupuesto 2020 se eleva del 3% inicial a 3,8%, pero considerando los nuevos parámetros presentados y la agenda social. Adicionalmente, el anuncio del mal comportamiento de la economía en noviembre de 2019 llevó al Gobierno a anunciar un plan de reactivación que requerirá de 5.500 MUSD. En este escenario, el gasto público crecería un 9,8% en 2020 con respecto a 2019. Por su parte, el déficit fiscal se elevará hasta 4,6% del PIB el próximo año. Las necesidades de financiación para el próximo año se estiman en 16.600 MUSD, que se cubrirán por medio de emisión de deuda por hasta 9.000 MUSD. El 40% de la deuda será en moneda extranjera, que se complementará con 7.600 MUSD que provendrán de los activos del tesoro en moneda extranjera. Adicionalmente, los menores ingresos de hogares y empresas causados por la crisis sanitaria serán mitigados en parte por el plan de emergencia anunciado por el Gobierno. Dicho plan contempla recursos por 11.750 MUSD, de los que 1.500 MUSD proceden del "2% constitucional", mecanismo que está contemplado en la Constitución que permite decretar pagos no autorizados por ley cuando existan necesidades impostergables derivadas de una calamidad pública, por una cuantía máxima correspondiente al 2% de los gastos aprobados en el presupuesto. Este plan contiene un conjunto de medidas que buscan proteger el empleo y los ingresos laborales a través de la utilización del seguro de desempleo, inyectar liquidez al sistema productivo y medidas de apoyo a los ingresos familiares. Se suman iniciativas para postergar el pago de las cuentas de los servicios básicos. La cifra de déficit público del 4,5% del PIB estimada en febrero de 2020 se prevé que vaya a quedarse muy por debajo de la real.  

Por lo que respecta al comercio exterior de bienes, según datos del Banco Central, en 2019, las exportaciones alcanzaron los 69.889 MUSD (7,1% menos que en 2018) y las importaciones, 65.724 MUSD, un 6,8% por debajo del año anterior. El superávit comercial llegó a los 4.165 MUSD, un 10,3% menos que en 2018. Del total de exportaciones, 33.564 MUSD corresponden a envíos de cobre. Las exportaciones mineras representan un 52,2% del total y el valor de las exportaciones de cobre se redujo en un 6,9% interanual al tiempo que las exportaciones no mineras cayeron un 6,1% respecto de 2018. Las importaciones de bienes de consumo se redujeron en un 10,5%, al tiempo que las de bienes de capital y las de bienes intermedios cayeron en un 1,6% y un 6,4% respectivamente, en comparación con 2018. 

Se estima que a cuenta corriente registrará un déficit de alrededor de 10.933 MUSD en 2019 (3,9% del PIB) explicado por el saldo negativo de la renta (11.354 MUSD) y de servicios (5.097 MUSD), que no alcanzarán a ser compensados por el superávit de la balanza comercial y la de transferencias. 

En lo referente a la inversión extranjera directa (IED) en Chile, esta alcanzó en 2016 los 12.136 MUSD, con una caída del 42,4% respecto de 2015, siendo los principales sectores receptores los sectores financiero, minería, electricidad, gas, agua, y transporte. En 2017 se alcanzaron 5.852 MUSD, poco más de la mitad que el año anterior y en 2018 se registró un cierto repunte, llegando hasta los 6.082 MUSD. El flujo de IED que recibió Chile en 2019 alcanzó los 11.928 MUSD, un 63% más que el año precedente. La inversión en cartera se dobló, hasta alcanzar los 11.737 MUSD, como resultado, entre otros factores, de colocaciones en los mercados internacionales de bonos tanto de empresas como del Gobierno, así como por la compra, por parte de no residentes, de títulos de renta variable en el mercado local. Ya se preveía que debido a la inestabilidad provocada por el estallido social la IED recibida iba a experimentar una caída del 7% en los próximos cinco años. A esta cifra habrá que añadir las consecuencias de la actual crisis sanitaria, aún no cuantificadas. Por su parte, la inversión chilena en el exterior alcanzó los 8.428 MUSD en 2019.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016201720182019
PIB
PIB (MUSD corrientes)249.920276.992 299.887305.556
Tasa de variación real (%)1,31,5 4,0 1,1
Tasa de variación nominal (CLP) (%)6,06,2 5,3  5,5 
INFLACIÓN
Media anual (%)3,82,22,4  2,5  
Fin de período (%)2,7 2,3  2,6 3,0
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 3,52,7 2,55 2,49 
Fin de período (%) 3,52,5 2,75  1,75 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 18.16718.41918.751 19.107
Población activa (x 1.000 habitantes) 8.7488.9789.0779.189
% Desempleo sobre población activa6,16,57,1 7,1 
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-2,8 -2,8 -1,7 -2,8
DEUDA PÚBLICA
en MUSD53.36568.93670.247n.d. 
en % de PIB21,324,9 23,4n.d. 
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD60.71868.82375.20069.889
% variación respecto a período anterior-2,113,39,3-7,1 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD

 55.855

61.47270.555 65.724
% variación respecto a período anterior-4,7 10,1

14,7 

-6,8
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD4.864 7.3514.6454.165
en % de PIB1,9 2,7 1,6 1,4 
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-4.974-6.445-10.601-10.933 
en % de PIB -2,0-2,3 -3,6 -3,9
DEUDA EXTERNA
en MUSD164.815180.449184.548198.104
en % de PIB 65,966,661,5 64,8 
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 27.66233.311n.d.n.d.
en % de exportaciones de b. y s. 39,441,9 n.d.n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD40.494 38.983 39.86140.657
en meses de importación de b. y s.7,1 5,95,67,4
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA recibida
en MUSD12.1366.1287.32311.928
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual676,9 649,3  640,3  702,6 
fin de período667,3 615,2 695,7744,6

Fuente: Banco Central de Chile
Última actualización: Cifras a marzo de 2020

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

El objetivo original del Gobierno era alcanzar un déficit del 1% en 2022, si bien existen varios riesgos para déficit más amplios: En primer lugar, la reforma tributaria, que permite a los dueños de negocios deducir los impuestos pagados por su compañía de sus propias cuentas de impuestos, y con la que se pretende estimular la actividad económica. En segundo lugar, la propuesta de reforma de pensiones, con la que se aumentaría las contribuciones del gobierno, aumentando así el gasto público. Y en tercer lugar la Agenda Social prometida por el Presidente, diseñada para reducir las diferencias sociales que hay en el país.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en 2019 se revisó en tres ocasiones, la última tras el estallido social, que se situó en el 1,75%.

Ante la importante subida del dólar a raíz del estallido social, el BCCh anunció que dedicará 200.000 MUSD para intervenir el mercado cambiario.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

El escenario económico chileno se ha visto fuertemente afectado por la situación de inestabilidad que azota al país. El Ministro de Hacienda anunció en noviembre que en la comisión Mixta de Presupuesto se había realizado un fuerte recorte a las estimaciones de crecimiento del PIB de Chile. Para 2019, rebajó el rango de expectativas desde un 2,4%-2,9% hasta uno entre 1,8%-2,2%, mientras que para 2020, corrigió la estimación desde un crecimiento entre 3-3,5% a uno entre 2%-2,5%.

Asimismo, la Encuesta mensual de Expectativas Económicas (EEE) que realiza el Banco Central se alineó con las nuevas previsiones de Hacienda y el mercado proyectó que en 2019 la economía crecerá 1,9%. Por debajo del 2,5% que había estimado en septiembre y bastante lejano al 3,6% de crecimiento que se calculaba en enero. Para 2020, el mercado fijó su proyección en un 2,3%, menor que el 3% previsto en el mes anterior.

El Indicador Mensual de Actividad Económica todavía no ha sido publicado por el Banco Central, pero las expectativas tanto del mercado como las del Gobierno son bajas. De hecho, de cumplirse, sería el peor registro mensual de la economía desde inicios de 2017, pues se espera que para el mes de octubre el IMACEC se sitúe en un rango de 0 y -0,5%.  Análogamente, los consultados por la EEE del Banco Central proyectaron un Imacec de -0,4% para el décimo mes del año. 

Los organismos internacionales, con excepción de la OCDE que fija un crecimiento de la economía chilena en un 2,2% para 2019, todavía no han publicado sus previsiones tras el estallido de la crisis, pero es de esperar que estas sean revisadas a la baja.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

Fue 2013, con un déficit presupuestario del 0,6% del PIB, el año en el que se invirtió la tendencia superavitaria de las cuentas públicas chilenas. Desde ese año los ingresos del Gobierno Central fueron disminuyendo como consecuencia de la caída en el precio del cobre, la principal fuente de financiación del Estado, así como por una menor recaudación tributaria.

Este patrón se repitió en 2014, 2015, 2016 y 2017, a pesar de que la tributación de la gran minería privada se multiplicó por 66 en 2017 con respecto al año precedente, y en general los ingresos públicos crecieron en un 4,7%, los gastos lo hicieron de manera similar. En 2018, como ya se ha indicado, el déficit público se situó en el 1,7%, gracias a la recuperación de la actividad minera, así como a la venta de parte de las acciones de SQM, que reportó unos impuestos de mil millones de USD para el erario público.  

La Ley de Presupuesto para 2020 establece un aumento del 3,8% del gasto público, pues contempla un monto de 1.200 MUSD adicionales a lo propuesto inicialmente, que se destinarán a la implementación de la Agenda Social anunciada por el Presidente, diseñada para paliar las grandes diferencias sociales que sufre el país. El documento contempla 18 puntos de acuerdos y ajustes, entre los que se contempla aumentar en 50%, desde el 1 de enero de 2020, las pensiones básicas solidarias para las personas mayores de 80 años, una rebaja del 50% de tarifa normal en todos los servicios de transporte público, sobre el precio vigente al 1 de noviembre 2019, para todos los pensionistas mayores de 65 años o el aumento del gasto sanitario per cápita en un 8%.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

El Banco Central de Chile es un organismo autónomo, de rango constitucional, de carácter técnico, con personalidad jurídica, patrimonio propio y duración indefinida. Para cumplir con sus objetivos, el Banco Central dispone de una serie de funciones y atribuciones operacionales relacionadas con las siguientes materias: emisión de billetes y monedas, regulación de la cantidad de dinero en circulación y de crédito, regulación del sistema financiero y del mercado de capitales, facultades para mantener la estabilidad del sistema financiero, funciones en carácter de agente fiscal (a solicitud del Ministerio de Hacienda y respetando el rol del Banco), atribuciones en materia internacional (organismos internacionales), facultades relativas a operaciones de cambios internacionales y funciones estadísticas.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en 2019 se ha revisado en tres ocasiones, la última tras el estallido social, que se situó en el 1,75%.

Otro de los cometidos del BCCh es controlar las variaciones bruscas del tipo de cambio, que se ha visto afectado por la crisis social. En este sentido, la entidad inyectará 20.000 MSUD desde el lunes 2 de diciembre hasta fines de mayo del 2020. La mitad irá para venta de dólares spot y el resto para la venta de instrumentos de cobertura cambiaria.

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El presidente Sebastián Piñera presentó un programa electoral base titulado “Tiempos Mejores”, en el que el Presidente dividía sus propuestas en cuatro ejes centrales: educación y crecimiento económico, salud y superación de la pobreza, seguridad y modernización del Estado, y mejora en la calidad de vida.

Dicho programa busca promover y compatibilizar cuatro principios fundamentales: libertad, justicia, progreso y solidaridad y uno de los principales objetivos es sentar las bases para hacer de Chile uno de los 30 países más desarrollados del mundo dentro de los próximos ocho años.

Sin embargo, las protestas masivas han obligado al Presidente a diseñar un nuevo plan de actuación, con mayor incidencia en las políticas sociales, que se ha consensuado con la oposición y que ya se contempla en la Ley de Presupuestos de 2020. Dichas medidas incluyen: 

- la mejora de las pensiones a adultos mayores

- la creación de un Ingreso Mínimo Garantizado de 350.000 CLP (aproximadamente 400€) mensuales para todos los trabajadores con jornada completa, que complementan el salario de los trabajadores a jornada completa, cuando sea inferior a esa cifra

- estabilizar precios de servicios básicos como la electricidad, y próximamente precios del agua y los peajes de las autopistas

- la creación de un mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas, lo que permitirá anular la reciente alza 9,2% de la electricidad

- fortalecer el Fondo Común Municipal estableciendo mayores aportes de las comunas de mayores ingresos, en beneficio de las comunas de menores ingresos, reducir precios de medicamentos

- asegurar un techo al gasto de salud de las familias, de modo que el gasto que exceda a ese techo será cubierto por el Seguro de Enfermedades Catastróficas

- la creación de un nuevo tramo en el Impuesto Global Complementario de 40% para las rentas superiores al equivalente a 11.000 € mensuales

- la reducción de las dietas de los parlamentarios y altos sueldos de la administración pública y reducción en el número de los parlamentarios y limitación de las reelecciones.

La mala cifra del IMACEC de noviembre de 2019 llevó al Gobierno a anunciar un plan de reactivación económica, que implicará un desembolso fiscal de 5.500 MUSD y se desarrollará hasta 2022. Entre las medidas destacan: 

- Reconstrucción (excluyendo el Metro) por un valor de 855 MUSD, a los que se añaden proyectos de inversión en regiones por 480 MUSD, construcción de viviendas y mejora de barrios por 350 MUSD, tren de cercanías Santiago-Melipilla por 1.500 MUSD repartidos en cinco años, entre otras.  

- Políticas de protección del empleo: para aquellas empresas que acrediten que su actividad se ha visto afectada por la crisis, los empleadores y los trabajadores afiliados al Seguro de Cesantía (protección económica en caso de desempleo) podrán pactar jornadas reducidas, en cuyo caso los trabajadores podrán obtener un complemento de sus sueldos procedente del seguro de cesantía. Adicionalmente se va a fortalecer el seguro mediante el aumento de la tasa de reemplazo y la eliminación de barreras de acceso al mismo. 

- Apoyo a minipymes, mediante la devolución anticipada del impuesto sobre la renta, el establecimiento de facilidades para el pago del IVA, la creación de un régimen especial de 18 meses de donaciones y la capitalización del Banco Estado  para facilitar el acceso al crédito por parte de las empresas de menor tamaño.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex