Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

No fue hasta 2018 cuando la economía chilena comenzó su recuperación después de la desaceleración experimentada desde 2013, al verse afectada por el parón de la economía china, principal consumidor del cobre chileno, así como el menor precio del metal rojo. Esta desaceleración estuvo asociada a la caída de las exportaciones, por un lado y a que la formación bruta de capital fijo (FBCF) reflejaba el parón de la inversión en sectores como la minería, además del pesimismo de las empresas. La buena marcha de la economía chilena en 2018 se vio favorecida no solo por una activación de la minería, sino también por el mayor dinamismo de la actividad de los sectores no mineros como aquellos relacionados con la inversión, como la construcción. El crecimiento del comercio se vio impulsado, en buena medida, por el comportamiento de las líneas mayoristas, también relacionadas con la inversión. En todo caso, de igual manera algunas ramas del comercio minorista fueron gradualmente mostrando un mayor ritmo de expansión en los últimos meses del año. 

En cuanto a la participación respecto del PIB, una vez más en 2018, el protagonista del sector terciario fue el sector de servicios financieros y empresariales, con una participación del 14,7%. Tras él se situaron otros servicios personales (12,0%), la industria manufacturera (10,6%), la minería (9,8%), que ha recuperado el peso perdido en los últimos años, y el comercio.

Destacar la importancia de la minería, el tercer sector más importante del país, pues Chile es un país que depende en gran medida de este sector, que supone más del 50% de sus exportaciones totales. 

Pero además, los sectores primarios siguen teniendo una gran importancia en su economía. No se trata solo de la minería, sino también de la silvicultura, la agricultura (fruta de varias clases) y acuicultura (salmones, fundamentalmente).

Esa situación hace que Chile sea vulnerable a los precios de las materias primas, especialmente las minerales y que su PIB sufra en cuanto se resienten las inversiones tanto en minería como en energía, uno de los grandes insumos de ese sector.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO 2015 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN (%)
AGROPECUARIO 3,7 4,0 3,8 3,6
AGRICULTURA Y GANADERÍA 3,3 3,5 3,2 3,1
PESCA 0,4 0,5 0,6 0,5
INDUSTRIAL 29,9 29,0 29,7 29,8
MINERÍA 8,6 8,1 9,7 9,8
MANUFACTURAS 11,7 11,0 10,5 10,6
CONSTRUCCIÓN 6,6 6,8 6,5 6,5
ELECTRICIDAD Y AGUA 3,0 3,1 3,0 2,9
SERVICIOS 66,4 67,0 66,5 66,6
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 8,3 8,1 7,6 7,2
COMERCIO 9,3 9,2 9,4 9,2
HOSTELERÍA 2,0 2,1 2,2 2,2
FINANZAS 4,7 4,6 4,6 4,8
INMOBILIARIO 7,5 7,6 7,8 7,9
SERVICIOS EMPRESARIALES 10,4 10,2 9,8 9,9
SERVICIOS PERSONALES 11,1 11,6 11,7 12,0
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,7 4,8 4,8 4,6
OTROS SERVICIOS 8,4 8,8 8,6 8,8
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO 76,4 77,2 77,0 77,2
Consumo Privado 63,4 63,4 63,0 63,0
Consumo Público 13,0 13,8 14,0 14,2
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 23,8 22,2 21,6 22,7
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 29,4 28,2 28,5 28,8
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 29,6 27,6 27,1 28,7
Fuente: Banco Central de Chile

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras tres años de crecimiento superior al 5% del PIB hasta el 2012, el país pasó por una fase de desaceleración, principalmente debido a la caída en la actividad económica en minería. El comportamiento de la economía internacional (especialmente China) tiene un efecto directo sobre la demanda y el precio del cobre. Para 2018, el Banco Central de Chile (BCCh) publicó que la economía creció en un 4%, impulsada por el buen comportamiento de todos los sectores, pero principalmente por la minería de cobre (que finalmente experimentó una reactivación y creció en un 5,2%), los servicios personales y el comercio (5%). La construcción y los servicios empresariales, por su parte, también revertieron la tendencia a la baja experimentada en 2017. En cuanto a las proyecciones para 2019, a lo largo del año el Gobierno ya había ido ajustando a la baja las expectativas debido a que la actividad (minería, electricidad, gas y agua, agricultura y servicios personales, principalmente) y la demanda interna crecían por debajo de lo esperado, además de que la evolución del escenario externo, donde las tensiones comerciales han aumentado la incertidumbre global, el crecimiento se ha desacelerado en distintos países y los volúmenes de comercio han descendido, afectaron negativamente a la evolución de la economía chilena.

El estallido social ha provocado nuevas revisiones de la cifra de crecimiento para 2019, de manera que la última cifra anunciada por el Ministro de Hacienda se sitúa en el 1,4%, tras conocerse el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de octubre de 2019 que sufrió una dura caída, de modo que la economía se contrajo un 3,4% en el décimo mes del año. Se trata del peor resultado de la economía desde julio de 2009 (-3,5%), cuando Chile entró en recesión producto de la crisis financiera global, y muy por encima de lo esperado. El BCCh, sin embargo, ha sido mucho más pesimista al fijar sus proyecciones, que sitúa en 1,0% para 2019, reflejando los descensos de los sectores educación, transporte, servicios empresariales y restaurantes y hoteles. Para 2020 la proyección se sitúa entre un 0,5% y un 1,5%. Tras el inicio de las protestas, las ventas del comercio cayeron un 10%, las de automóviles bajaron un 25% y las del turismo se contrajeron un 26%. Las inmobiliarias también han observado una disminución en visitas a proyectos y se estima que el 46% de las empresas ha sufrido daños.   

La respuesta inicial de los mercados a los disturbios generó una depreciación de algo más de 2% del peso chileno, una caída de 4,5% en la bolsa y un aumento en torno a 20 puntos básicos en las tasas de largo plazo. 

El FMI ya antes de los disturbios, revisó a la baja el crecimiento de la economía chilena para 2019, situándolo en el 2,5%. Los efectos que la guerra comercial entre EEUU y China sobre la demanda de cobre del país asiático y la caída de los precios del cobre fundamentan dicha revisión. Para 2020 también rebajó su previsión hasta el 3,0%. Por otro lado, el Banco Mundial actualizó sus previsiones de crecimiento a principios de octubre e indicó que la economía crecerá 2,5% en 2019 para luego aumentar a 2,9% en 2020 y a 3% en 2021. Todavía no han revisado sus previsiones tras la nueva situación política del país. Por su parte, la CEPAL ratificó el escenario de desaceleración esperado para la economía chilena el próximo año, y mantuvo su estimación de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) 3,3% en 2019, al tiempo que señala que el mayor desafío hacia futuro es impulsar la inversión. Recientemente la OCDE ha bajado su previsión de crecimiento del 3,7% al 2,2% para 2019, basando sus previsiones en una menor producción minera, una producción manufacturera débil, un menor crecimiento de la exportaciones y en los efectos que la agitación social está teniendo sobre el consumo y la inversión. 

El largo periodo de bajo crecimiento llevó a S&P a rebajar en 2017 el rating soberano de Chile, de manera que pasó de AA- a A+ con perspectiva estable, como actualmente. En julio de 2018 Moody's rebajó la calificación de la deuda chilena a A1 y cambió la perspectiva desde negativa a estable porque "a pesar de las claras evidencias de una mejora en la perspectiva económica y fiscal a corto plazo, no prevé que el gobierno soberano recupere la fortaleza crediticia que tuvo en años anteriores". Fitch reafirmó en septiembre de 2019 la calificación en A con perspectiva estable. A pesar de que aún no se han revisado las calificaciones, el conflicto social hace subir el riesgo país de Chile en más de 8%.  

Por su parte, el PIB per cápita alcanzó, según estimaciones del FMI, los 16.143 USD en 2018, mientras que el PIB per cápita de Chile en Paridad de Poder Adquisitivo se estima en 25.891 USD.   

La inflación en 2018 fue de 2,6%, por debajo de la previsión del BCCh y de la meta del 3% fijada por el Banco. Las cifras de inflación registradas a lo largo de los primeros cinco meses de 2019 se han mantenido en torno a 2% anual, en línea con lo previsto. Su leve aumento desde comienzos de año responde principalmente a una mayor contribución de los alimentos y los combustibles. No obstante, los efectos que las protestas han tenido sobre el tipo de cambio, que ha alcanzado niveles máximos desde que existe flotación cambiaria, hacen prever que la inflación en 2019 se situará por encima de lo previsto por el BCCh: 2,8% - 2,9%. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística ya reveló un aumento de la tasa de octubre en un 0,8%, el mayor registro desde septiembre de 2014. Por otro lado, el Consejo del BCCh consideró en septiembre de 2019 que, a la luz de la actualización de los parámetros estructurales, la recuperación de la economía no había sido suficiente para cerrar la brecha de actividad e impulsar la inflación. Por ello, estimó necesario recalibrar el impulso monetario y decidió rebajar la tasa de interés de referencia en 50 puntos base a 2,0%. Tras las movilizaciones, estimó necesario reducir la tasa al 1,75%. El mayor grado de incertidumbre ha dado origen a fuertes movimientos en los precios del mercado financiero, de modo que el Banco ha respondido a estos cambios adoptando diversas medidas para proveer de un grado adecuado de liquidez a los mercados y mitigar la volatilidad en los precios financieros clave. En particular, dispuso intervenir el mercado cambiario con un monto de hasta 20.000 MUSD entre diciembre de 2019 y mayo de 2020.   

Por lo que respecta a la tasa de desempleo, en diciembre de 2018 se situó 6,7%, lo que supuso un aumento de 0,3 puntos porcentuales sobre la cifra de 2017. A finales de octubre de 2019 la tasa de desempleo se mantuvo en el 7,0%, todavía sin reflejar los efectos del estallido social, por tratarse de una media móvil de 3 meses, en la que los últimos 12 días de octubre tienen poco peso. El Ministro de Hacienda declaró que se espera que el desempleo se incremente en 3 puntos porcentuales en 2019, llegando al 10%, equivalente a 300.000 personas que se quedarían sin empleo, algo que seguiría en 2020. La ocupación informal en Chile se estima en un 28,8%. 

En la balanza fiscal de 2018 el déficit se redujo en 1,1 puntos porcentuales con respecto a 2017, alcanzó el 1,7% del PIB. En octubre de 2019, antes del estallido social, la menor previsión de crecimiento llevó a que se revisara la cifra de déficit público para 2019, situándola en el 2,2%. No se ha publicado aún la nueva previsión pero es de esperar que esta suba. En la Ley de Presupuestos para 2020 se contempla que la Agenda Social presentada por el Presidente tendrá un costo de 1.200 MUSD, un 1% por encima del gasto proyectado en la propuesta presupuestaria y que hará que el gasto público se expanda en un 3,8% en relación a 2018. Esta cifra de gasto impulsará el déficit público hasta situarlo en el 2,3% del PIB, tres décimas por encima de la meta establecida por Hacienda.    

En el presupuesto de 2019 se contemplaba un aumento de gasto del 3,2% y un déficit fiscal estructural previsto por el Gobierno del 1,7% del PIB. El objetivo del nuevo Gobierno era alcanzar un déficit del 1% en 2022, si bien para los presupuestos de 2020 el titular de Hacienda ha solicitado que el Congreso autorice 1.272 MUSD adicionales para financiar la agenda social anunciada por el Presidente y también la reconstrucción del Metro. De este modo, el gasto comprometido en el Presupuesto 2020 se eleva del 3% inicial a 3,8%, pero considerando los nuevos parámetros presentados y la agenda social.

No obstante, el anuncio del mal comportamiento de la economía en noviembre de 2019 llevó al Gobierno a anunciar un plan de reactivación que requerirá de 5.500 MUSD. En este escenario, el gasto público crecería un 9,8% en 2020 con respecto a 2019. Por su parte, el déficit fiscal se elevará hasta 4,4% del PIB el próximo año. Las necesidades de financiación para el próximo año se estiman en 16.600 MUSD, que se cubrirán por medio de emisión de deuda por hasta 9.000 MUSD. El 40% de la deuda será en moneda extranjera, que se complementará con 7.600 MUSD que provendrán de los activos del tesoro en moneda extranjera.

Por lo que respecta al comercio exterior de bienes, según datos del Banco Central, en 2018, las exportaciones alcanzaron los 75.452 MUSD (9,6% más que en 2017) y las importaciones, 70.785 MUSD, un 15,1% por encima del año anterior. El superávit comercial llegó a los 4.669 MUSD, un 37% menos que en 2017. En agosto de 2019 las exportaciones chilenas registraron su mayor retroceso del año. Afectadas por la guerra comercial entre EEUU y China, las exportaciones disminuyeron acerca de un 20% en dicho mes, acumulando en el año un descenso de 7,5%. No obstante, pese a la caída del precio del cobre y la disminución de las exportaciones totales, aumentaron las exportaciones del metal en un 10,3% en el mes de agosto, asociado posiblemente a una acumulación de stock. 

La cuenta corriente registró un déficit de 9.157 MUSD en 2018 (3,1% del PIB) explicado por el saldo negativo de la renta (12.241 MUSD) y de servicios (3.996 MUSD), que no alcanzaron a ser compensados por el superávit de la balanza comercial. El FMI estima un déficit de 2,7% en 2019. 

En lo referente a la inversión extranjera directa (IED) en Chile, esta alcanzó en 2016 los 12.225 MUSD, con una caída del 40% respecto de 2015, siendo los principales sectores receptores los sectores financiero, minería, electricidad, gas, agua, y transporte. En 2017 se alcanzaron 6.846 MUSD, poco más de la mitad que el año anterior y en 2018 se registró un cierto repunte, llegando hasta los 8.224 MUSD. El flujo de IED que recibió Chile entre enero y agosto de 2019 alcanzó los 9.115 MUSD, lo que significó un aumento 70% respecto a lo acumulado en igual período de 2018. Las consecuencias de la inestabilidad provocada por la actual situación del país hace prever una caída del 7% en los próximos cinco años. Por su parte, la inversión chilena en el exterior alcanzó los 1.452 MUSD en 2018.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015201620172018
PIB
PIB (MUSD corrientes)243.962249.920 276.992299.887
Tasa de variación real (%)2,31,3 1,5 4,0
Tasa de variación nominal (CLP) (%)7,46,0 6,2  5,3 
INFLACIÓN
Media anual (%)4,33,82,2  2,4  
Fin de período (%)4,4 2,7  2,3 2,6
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 3,13,5 2,7  2,55 
Fin de período (%) 3,53,5 2,5  2,75 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 17.97118.16718.419 18.751
Población activa (x 1.000 habitantes) 8.6368.7488.9789.077
% Desempleo sobre población activa5,86,16,4 6,7 
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-2,2 -2,8 -2,8 -1,7
DEUDA PÚBLICA
en MUSD38.96353.36568.93670.247
en % de PIB16,021,3 24,923,4
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD62.035 60.71868.85975.482
% variación respecto a período anterior-17,4-2,113,49,0 
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD

 58.609

55.85561.500 70.783
% variación respecto a período anterior-18,2 -4,7

10,1 

15,1
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD3.426 4.8647.359 4.669
en % de PIB1,4 1,9 2,7 1,6 
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-5.647-3.960-5.965-9.157
en % de PIB -2,4-1,6 -2,2 -3,1
DEUDA EXTERNA
en MUSD160.904166.974 181.513183.642
en % de PIB 65,966,865,5 61,2 
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 29.81327.66233.311n.d.
en % de exportaciones de b. y s. 41,739,4 41,9n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD38.643 40.494 38.98339.861
en meses de importación de b. y s.6,4 7,15,95,6
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA recibida
en MUSD 21.05112.374 6.4198.224
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual654,1 676,9  649,3  640,3 
fin de período707,3 667,3 615,2695,7

Fuente: Banco Central de Chile
Última actualización: Cifras a mayo de 2019

 

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Principales objetivos de política económica

El objetivo original del Gobierno era alcanzar un déficit del 1% en 2022, si bien existen varios riesgos para déficit más amplios: En primer lugar, la propuesta de reforma tributaria, que permite a los dueños de negocios deducir los impuestos pagados por su compañía de sus propias cuentas de impuestos, y con la que se pretende estimular la actividad económica. En segundo lugar, la propuesta de reforma de pensiones, con la que se aumentaría las contribuciones del gobierno, aumentando así el gasto público. Y en tercer lugar la Agenda Social prometida por el Presidente, diseñada para reducir las diferencias sociales que hay en el país.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en 2019 se ha revisado en tres ocasiones, la última tras el estallido social, que se situó en el 1,75%.

Ante la importante subida del dólar a raíz del estallido social, el BCCh ha anunciado que dedicará 200.000 MUSD para intervenir el mercado cambiario. Sin embargo, la medida podría resultar ineficaz si el gobierno no logra detener la violencia desatada en el país.

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Previsiones macroeconómicas

El escenario económico chileno se ha visto fuertemente afectado por la situación de inestabilidad que azota al país. El Ministro de Hacienda anunció en noviembre que en la comisión Mixta de Presupuesto se había realizado un fuerte recorte a las estimaciones de crecimiento del PIB de Chile. Para 2019, rebajó el rango de expectativas desde un 2,4%-2,9% hasta uno entre 1,8%-2,2%, mientras que para 2020, corrigió la estimación desde un crecimiento entre 3-3,5% a uno entre 2%-2,5%.

Asimismo, la Encuesta mensual de Expectativas Económicas (EEE) que realiza el Banco Central se alineó con las nuevas previsiones de Hacienda y el mercado proyectó que en 2019 la economía crecerá 1,9%. Por debajo del 2,5% que había estimado en septiembre y bastante lejano al 3,6% de crecimiento que se calculaba en enero. Para 2020, el mercado fijó su proyección en un 2,3%, menor que el 3% previsto en el mes anterior.

El Indicador Mensual de Actividad Económica todavía no ha sido publicado por el Banco Central, pero las expectativas tanto del mercado como las del Gobierno son bajas. De hecho, de cumplirse, sería el peor registro mensual de la economía desde inicios de 2017, pues se espera que para el mes de octubre el IMACEC se sitúe en un rango de 0 y -0,5%.  Análogamente, los consultados por la EEE del Banco Central proyectaron un Imacec de -0,4% para el décimo mes del año. 

Los organismos internacionales, con excepción de la OCDE que fija un crecimiento de la economía chilena en un 2,2% para 2019, todavía no han publicado sus previsiones tras el estallido de la crisis, pero es de esperar que estas sean revisadas a la baja.

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Política fiscal y presupuestaria

Fue 2013, con un déficit presupuestario del 0,6% del PIB, el año en el que se invirtió la tendencia superavitaria de las cuentas públicas chilenas. Desde ese año los ingresos del Gobierno Central fueron disminuyendo como consecuencia de la caída en el precio del cobre, la principal fuente de financiación del Estado, así como por una menor recaudación tributaria.

Este patrón se repitió en 2014, 2015, 2016 y 2017, a pesar de que la tributación de la gran minería privada se multiplicó por 66 en 2017 con respecto al año precedente, y en general los ingresos públicos crecieron en un 4,7%, los gastos lo hicieron de manera similar. En 2018, como ya se ha indicado, el déficit público se situó en el 1,7%, gracias a la recuperación de la actividad minera, así como a la venta de parte de las acciones de SQM, que reportó unos impuestos de mil millones de USD para el erario público.  

La Ley de Presupuesto para 2020 establece un aumento del 3,8% del gasto público, pues contempla un monto de 1.200 MUSD adicionales a lo propuesto inicialmente, que se destinarán a la implementación de la Agenda Social anunciada por el Presidente, diseñada para paliar las grandes diferencias sociales que sufre el país. El documento contempla 18 puntos de acuerdos y ajustes, entre los que se contempla aumentar en 50%, desde el 1 de enero de 2020, las pensiones básicas solidarias para las personas mayores de 80 años, una rebaja del 50% de tarifa normal en todos los servicios de transporte público, sobre el precio vigente al 1 de noviembre 2019, para todos los pensionistas mayores de 65 años o el aumento del gasto sanitario per cápita en un 8%.

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Política monetaria

El Banco Central de Chile es un organismo autónomo, de rango constitucional, de carácter técnico, con personalidad jurídica, patrimonio propio y duración indefinida. Para cumplir con sus objetivos, el Banco Central dispone de una serie de funciones y atribuciones operacionales relacionadas con las siguientes materias: emisión de billetes y monedas, regulación de la cantidad de dinero en circulación y de crédito, regulación del sistema financiero y del mercado de capitales, facultades para mantener la estabilidad del sistema financiero, funciones en carácter de agente fiscal (a solicitud del Ministerio de Hacienda y respetando el rol del Banco), atribuciones en materia internacional (organismos internacionales), facultades relativas a operaciones de cambios internacionales y funciones estadísticas.

La política monetaria del Banco Central de Chile (BCCh) tiene como principal objetivo mantener una inflación baja, estable y sostenible en el tiempo. Su compromiso explícito es que la inflación anual se sitúe la mayor parte del tiempo en torno a 3% anual, con un rango de tolerancia de más/menos un punto porcentual. Para cumplir con esto, el BCCh orienta su política monetaria de manera que la inflación proyectada sea del 3% anual en el horizonte de política en torno a dos años. El control de la inflación lo realiza por medio de su mecanismo principal de actuación: el tipo de interés o tasa de política monetaria (TPM), que en 2019 se ha revisado en tres ocasiones, la última tras el estallido social, que se situó en el 1,75%.

Otro de los cometidos del BCCh es controlar las variaciones bruscas del tipo de cambio, que se ha visto afectado por la crisis social. En este sentido, la entidad inyectará 20.000 MSUD desde el lunes 2 de diciembre hasta fines de mayo del 2020. La mitad irá para venta de dólares spot y el resto para la venta de instrumentos de cobertura cambiaria.

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El presidente Sebastián Piñera presentó un programa electoral base titulado “Tiempos Mejores”, en el que el Presidente dividía sus propuestas en cuatro ejes centrales: educación y crecimiento económico, salud y superación de la pobreza, seguridad y modernización del Estado, y mejora en la calidad de vida.

Dicho programa busca promover y compatibilizar cuatro principios fundamentales: libertad, justicia, progreso y solidaridad y uno de los principales objetivos es sentar las bases para hacer de Chile uno de los 30 países más desarrollados del mundo dentro de los próximos ocho años.

Sin embargo, las protestas masivas han obligado al Presidente a diseñar un nuevo plan de actuación, con mayor incidencia en las políticas sociales, que se ha consensuado con la oposición y que ya se contempla en la Ley de Presupuestos de 2020. Dichas medidas incluyen: 

- la mejora de las pensiones a adultos mayores

- la creación de un Ingreso Mínimo Garantizado de 350.000 CLP (aproximadamente 400€) mensuales para todos los trabajadores con jornada completa, que complementan el salario de los trabajadores a jornada completa, cuando sea inferior a esa cifra

- estabilizar precios de servicios básicos como la electricidad, y próximamente precios del agua y los peajes de las autopistas

- la creación de un mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas, lo que permitirá anular la reciente alza 9,2% de la electricidad

- fortalecer el Fondo Común Municipal estableciendo mayores aportes de las comunas de mayores ingresos, en beneficio de las comunas de menores ingresos, reducir precios de medicamentos

- asegurar un techo al gasto de salud de las familias, de modo que el gasto que exceda a ese techo será cubierto por el Seguro de Enfermedades Catastróficas

- la creación de un nuevo tramo en el Impuesto Global Complementario de 40% para las rentas superiores al equivalente a 11.000 € mensuales

- la reducción de las dietas de los parlamentarios y altos sueldos de la administración pública y reducción en el número de los parlamentarios y limitación de las reelecciones.

La mala cifra del IMACEC de noviembre de 2019 llevó al Gobierno a anunciar un plan de reactivación económica, que implicará un desembolso fiscal de 5.500 MUSD y se desarrollará hasta 2022. Entre las medidas destacan: 

- Reconstrucción (excluyendo el Metro) por un valor de 855 MUSD, a los que se añaden proyectos de inversión en regiones por 480 MUSD, construcción de viviendas y mejora de barrios por 350 MUSD, tren de cercanías Santiago-Melipilla por 1.500 MUSD repartidos en cinco años, entre otras.  

- Políticas de protección del empleo: para aquellas empresas que acrediten que su actividad se ha visto afectada por la crisis, los empleadores y los trabajadores afiliados al Seguro de Cesantía (protección económica en caso de desempleo) podrán pactar jornadas reducidas, en cuyo caso los trabajadores podrán obtener un complemento de sus sueldos procedente del seguro de cesantía. Adicionalmente se va a fortalecer el seguro mediante el aumento de la tasa de reemplazo y la eliminación de barreras de acceso al mismo. 

- Apoyo a minipymes, mediante la devolución anticipada del impuesto sobre la renta, el establecimiento de facilidades para el pago del IVA, la creación de un régimen especial de 18 meses de donaciones y la capitalización del Banco Estado  para facilitar el acceso al crédito por parte de las empresas de menor tamaño.

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