Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La economía china se encuentra inmersa en un proceso de transición de una economía esencialmente industrial a una economía en la que los servicios y el consumo privado sean motores del crecimiento, tal como se refleja en el hecho de que en los cuatro últimos años el sector servicios haya sobrepasado al sector industrial en contribución al PIB y al empleo. A principios de los años 70 del pasado siglo, el sector primario suponía 30% del PIB, el secundario 47% y el terciario 23%. Los últimos años han venido marcados por el paulatino crecimiento de los servicios en detrimento de la industria y, sobre todo, del sector primario. En 2018 el sector servicios contribuyó en un 52,2% a la formación del PIB, 0,6 puntos porcentuales más que en 2017, mientras que el sector industrial lo hizo en un 40,7% y el primario en un 7,2%.

En 2018 el valor añadido del sector terciario creció a un mayor ritmo que el del secundario. El sector servicios registró un crecimiento del 7,6% interanual, mientras que el sector industrial lo hizo en un 5,8%. Por su parte el sector primario, que supone la menor aportación al PIB pero que todavía es importante en términos de empleo, el 26% de la fuerza laboral china, sólo creció un 3,5%.  

Un análisis rápido del crecimiento del PIB por el lado de la oferta nos muestra que el sector industrial, en los últimos años, crece a un menor ritmo que el sector servicios, rasgo impropio de una economía emergente y señal de la progresiva consolidación de China como potencia económica mundial y país más cercano al término desarrollado.

Por el lado de la demanda, en 2018 el consumo final contribuyó en un 76,2% al crecimiento del PIB, la inversión se estabilizó en un nivel moderado, alcanzando el 32,4%, y las exportaciones netas de bienes y servicios contribuyeron de manera negativa en un 8,6%.

El consumo registró un crecimiento sólido y relativamente rápido en 2018, favorecido por el incremento de la renta disponible de los hogares tanto en las zonas urbanas, donde subió un 7,8% interanual (5,6% en términos reales), como en las rurales, donde el incremento fue del 8,8% (6,6% en términos reales). El crédito al consumo, al margen de las hipotecas, todavía es limitado pero las cifras muestran que está creciendo. Los hogares chinos tienen hábitos de ahorro muy arraigados, y ahorran una parte considerable de su renta disponible. 

Dentro del marco del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), las autoridades han incluido entre los objetivos prioritarios "avanzar en el cambio del patrón de crecimiento", como corroboran el descenso de la inversión en activos fijos y el menor peso de las exportaciones con la finalidad de lograr de un crecimiento guiado por el consumo privado, en un mercado de 1.395 millones de habitantes con una creciente clase media, y el desarrollo del sector servicios, cuya contribución al PIB ya supera al sector manufacturero.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB
POR SECTORES DE ACTIVIDAD (%) 2015 2016 2017 2018
Agricultura, silvicultura y pesca 98,67,97,2
Industria 40,539,540,540,7
Servicios 50,251,651,652,2

Fuente: National Bureau of Statistics of China





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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

China es actualmente la segunda potencia económica tras Estados Unidos gracias al programa de reformas económicas que se implementó a partir de 1978. El modelo económico que introdujo el programa se basa en una economía de mercado, denominada oficialmente como “Socialismo con características chinas”, que propició la creación de un tejido productivo orientado a la exportación y competitivo a nivel internacional. La ralentización del crecimiento económico en los últimos años es consecuencia de las reformas estructurales que se vienen aplicando desde finales de 2013 para transformar el modelo productivo chino. Se trata de alcanzar un patrón de crecimiento de calidad, centrado en la expansión del consumo y en el valor añadido del sector servicios, con objetivos oficiales de crecimiento anual menores y un tejido productivo nacional menos dependiente de las exportaciones y más enfocado en la innovación y la protección del medio ambiente.

En marzo de 2016 se aprobó el XIII Plan Quinquenal (2016-2020) orientado a "completar la construcción de una sociedad relativamente próspera para 2020". Las líneas generales del Plan buscan mantener un crecimiento económico anual entre el 6,5-7%, basar su estrategia de desarrollo económico en la innovación (inversión en I+D del 2,5% del PIB) y la sostenibilidad, avanzar en el proceso de urbanización y modernización de la agricultura, equilibrar el nivel de desarrollo regional, impulsar la estrategia de conectividad "One Belt, One Road", potenciar el desarrollo social e inclusivo.

El 5 de marzo de 2019, durante la segunda sesión de la XIII Asamblea Popular Nacional, el Primer Ministro Li Keqiang presentó el Informe de la Labor del Gobierno donde se recogen los objetivos económicos para 2019: tasa de crecimiento entre el 6%-6,5%, tasa de inflación del 3%, déficit público del 2,8%, tasa de desempleo urbano registrado del 4,5% y creación de 11 millones de nuevos empleos urbanos. Además, el documento incluye las principales reformas y medidas que se llevarán a cabo en 2019, destacando la reducción de las cargas fiscales y las contribuciones a la Seguridad Social a las empresas, la aplicación de medidas concretas en el sector de cuidados a la tercera edad, la aprobación de ayudas para pymes, y el fomento de la educación vocacional para abordar la escasez de personal altamente cualificado.

En 2019 el PIB real creció un 6,1% interanual (6,6% en 2018 y 6,9% en 2017), dentro del objetivo oficial del 6-6,5% fijado por las autoridades chinas. En febrero de 2020, en la última revisión sobre previsiones de crecimiento, el FMI estima que China crecerá a una tasa del 5,6% en 2020, la tasa más baja desde 1990, por el impacto del coronavirus en la economía china. 

En el cuarto trimestre de 2019 el PIB creció un 6,0% interanual, al igual que en el tercer trimestre pero 0,4 y 0,2 puntos porcentuales menos que en el primer y segundo trimestre de 2019, respectivamente. El crecimiento de este último trimestre estuvo liderado por el sector industrial, en concreto la industria del automóvil, que contrarrestó el descenso de la actividad registrada en el sector servicios. La contribución del consumo final al PIB fue del 57,8% mientras que el sector servicios lo hizo en un 53,9% (+6,9% interanual), lo que refleja la transición de China hacia un nuevo modelo productivo. 

En febrero de 2020 el índice de precios al consumo creció un 5,2% interanual, y mes a mes un 0,8%. Los precios crecieron un 4,8% en las ciudades y un 6,3% en las zonas rurales. Los precios de los alimentos, que representan un tercio de la cesta de productos, aumentaron un 21,9%, los de bienes de consumo aumentaron un 7,9%, y los de los servicios crecieron un 0,6%. En el periodo enero-febrero de 2020 los precios crecieron de media un 5,3% respecto al mismo periodo del año anterior.

En el periodo enero-febrero de 2020 el volumen del comercio exterior chino totalizó 591.993 millones de dólares, las exportaciones (292.449 millones de dólares) cayeron un 17,2% interanual y las importaciones (299.544 millones de dólares) descendieron un 4,0% interanual, registrando un déficit comercial en este periodo de 6.144 millones de dólares.

En febrero de 2020 la inversión extranjera directa en China alcanzó 19.200 millones de dólares, lo que supuso una caída del 8,6% interanual por los efectos combinados del coronavirus y las vacaciones extendidas del Año Nuevo Chino Respecto a la inversión china en el exterior realizada por empresas no financieras, en febrero de 2020 alcanzó los 15.500 millones de dólares, un aumento del 1,8% interanual debido a las estrictas medidas de control a la salida de capitales.

En febrero de 2020 las reservas exteriores descendieron en 8.779 millones de dólares respecto a enero de 2020, y se situaron en 3.107.000 millones de dólares. En 2019 las reservas exteriores registraron un aumento de 35.000 millones de dólares con respecto al nivel de reservas de finales de 2018. Las reservas exteriores chinas siguen siendo las mayores del mundo.

La situación del mercado laboral es fuente de preocupación para el Gobierno, que se muestra reformista para afrontar problemas latentes como la rigidez laboral o la emigración de trabajadores cualificados. La economía china creó 13,52 millones de empleos urbanos en 2019 (13,61 millones en 2018), superando el objetivo oficial del gobierno chino (11 millones de empleos). A finales de 2019 el número de trabajadores rurales que se desplazaron a las ciudades fue de 290,77 millones (2,41 millones más que en el mismo periodo del año anterior). En los primeros dos meses de 2020, las nuevas personas empleadas en las zonas urbanas ascendieron a 1,1 millones. En febrero, la tasa de desempleo de los encuestados urbanos fue del 6,2%.

Los mercados bursátiles chinos no guardan casi relación con la economía real del país ya que el 80% del total de los inversores son actores individuales con escasos conocimientos financieros y la mayor parte de las empresas privadas chinas no cotizan en Bolsa (empresas de capital muchas veces familiar y a menudo participadas por el Gobierno provincial). En los últimos años el Gobierno ha dado pasos para una apertura progresiva y controlada del mercado hacia inversores extranjeros, si bien aún no es muy significativa. A finales de 2019 el índice de la Bolsa de Shanghai, vinculada a la actividad de las empresas estatales, creció un 22,3% (3050,12 puntos) y el de la Bolsa de Shenzhen, donde cotizan las empresas tecnológicas, un 44,1% (10430,77 puntos).

En el mercado inmobiliario algunos gobiernos locales han promulgado una serie de medidas dirigidas a limitar la especulación y recortar la demanda de viviendas, reduciendo los riesgos a medio y largo plazo para el sector financiero y la economía (el sector inmobiliario representa el 15% del PIB). Desde marzo de 2013 está vigente un impuesto del 20% que grava las plusvalías obtenidas en las ventas de viviendas. En 2017 el Gobierno chino moderó la concesión de préstamos hipotecarios mientras que los gobiernos locales prohibieron la venta de vivienda en los 2-3 primeros años de su compra y comenzaron a implementar medidas para incluir en el mercado del alquiler a la emergente clase media china. En febrero de 2020 los precios de la vivienda nueva subieron en 21 de las 70 ciudades grandes y medianas del país.

En 2017 Moody´s y Standard&Poor's revisaron a la baja la calificación de la deuda soberana china, a A1 con perspectiva estable y a A+ con perspectiva estable, respectivamente. Esta rebaja obedece al riesgo de que la fortaleza financiera se debilite en los próximos años, a medida que el crecimiento económico se vaya desacelerando. Fitch, por su parte, mantiene su calificación en A+.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS
  2015 2016 2017 2018
PIB
en millones de dólares (precios corrientes) 11.226.000 11.221.840 12.062.000 13.372.000
Tasa de variación real interanual (%) 6,9 6,7 6,9 6,6
Tasa de variación nominal interanual (%) 8,0 6,7 9,3 8,5
INFLACIÓN
Media anual (%) 1,4 2,0 1,6 2,1
Fin de período (%) 1,7 2,1 1,8 1,9
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 4,35 4,35 4,35 4,35
Fin de período (%) 4,35 4,35 4,35 4,35
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 1.374.620 1.374.620 1.390.000 1.395.000
Población activa (x 1.000 habitantes) 800.900 806.940 806.860 775.860
Desempleo urbano sobre población activa (%) 4,05 4,02 3,9 3,8
SALDO PRESUPUESTARIO
en % de PIB -2,7 -3,7 -3,5 -4,0
DEUDA PÚBLICA
en millones de dólares 4.086.264 4.118.415 4.450.878 4.980.432
en % de PIB 36,4 36,7 36,9 38,1
EXPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares 2.276.574 2.097.444 2.263.490 2.487.401
% variación respecto a período anterior -2,9 -7,7 7,3 9,9
IMPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares 1.682.069 1.587.480 1.840.985 2.135.637
% variación respecto a período anterior -14,1 -5,5 15,9 15,0
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 593.904 509.964 422.505 351.764
en % de PIB 5,4 4,6 3,5 -16,7
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 214.000 293.400 164.890 49.100
en % de PIB 1,9 2,6 1,4 0,4
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 1.383.000 1.416.000 1.711.000 1.965.200
en % de PIB 12,6 12,7 14,5 14,4
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 126.418 165.465204.171 ---
en % de exportaciones de bienes y servicios 5,0 6,1 5,5 5,5
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 3.303.620 3.051.598 3.139.949 3.072.712
en meses de importaciones de bienes y servicios 18 16,7 15,5 13,4
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA RECIBIDA
Acumulada en millones de dólares 126.270 126.001 131.040 134.970
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 6,14 6,39 6,7 6,62
Fin de período 6,12 6,95 6,6 6,88

Último dato disponible: diciembre 2019 

Fuentes: National Bureau of Statistics, State Administration of Foreign Exchange (SAFE), The Economist Intelligence Unit (EIU), Banco Mundial (BM) y Fondo Monetario Internacional (FMI). 

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Principales objetivos de política económica

En marzo 2019, durante la presentación de la Informe sobre la Labor del Gobierno, el Primer Ministro chino anunció los principales objetivos y líneas de acción en política macroeconómica para 2019, donde el estímulo de la demanda doméstica jugará un papel fundamental para garantizar el desarrollo a medio plazo de la economía. Por ello, el gobierno chino ha anunciado la implementación de la revisada ley de impuesto sobre la renta individual, medidas para el desarrollo del sector de atención a la tercera edad (especialmente en servicios comunitarios), nuevas vías y canales para el aumento del suministro de productos y servicios de calidad, apoyo financiero para la adquisición de vehículos de nueva energía, e incremento del gasto público en la construcción de infraestructuras (i.e. ferrocarril Sichuan-Tíbet).

Por otro lado, con el objetivo de avanzar en la reestructuración de la economía, el gobierno ha anunciado la aplicación de reformas en sectores estratégicos (sector bancario y financiero) y mejoras en los mecanismos del mercado. Se fortalecerá el plan de ahorro energético (recortes en los costes de electricidad en el sector manufacturero, y en el precio medio de la electricidad para las empresas industriales y comerciales en torno al 10%) y se continuará con la reducción de emisiones de gases contaminantes. Se priorizará la innovación tecnológica, a través del desarrollo integrado de la manufactura avanzada y los servicios modernos, y se apostará por la creación de plataformas industriales online que faciliten la modernización del sector manufacturero.

En cuanto a la agricultura y el desarrollo rural, el gobierno aplicará medidas enfocadas al alivio de la pobreza y la revitalización del mundo rural. Ello implica acelerar la reforma y la innovación en el uso de tecnologías agrícolas, realizar un esfuerzo notable en la modernización de la industria de semillas, implementar programas de protección de productos agrícolas mediante indicaciones geográficas, e incentivar la mecanización completa de los procesos agrícolas.

Respecto a educación, ciencia y cultura, el gobierno redoblará los esfuerzos para reducir la tasa de abandono escolar de los estudiantes en áreas rurales. Asimismo, se mejorará el acceso a la educación universitaria de los estudiantes rurales y se utilizará un sistema de cuotas para aumentar la asistencia de estos estudiantes a las mejores universidades del país. Por otro lado, se tomarán medidas específicas para el desarrollo de una educación vocacional moderna con la finalidad de abordar la escasez de personal altamente calificado en el mercado laboral, y se incentivará al sector privado para que se involucre en la gestión de guarderías y agencias de educación infantil.

Con el objetivo de garantizar el bienestar social, el gobierno priorizará la creación del empleo de calidad a través de modalidades como Internet Plus, y el desarrollo de las pequeñas y micro empresas. En concreto, las compañías verán reducidas sus cargas fiscales y contribuciones a la Seguridad Social, la tarifa promedio de servicios de banda ancha para PYMES disminuirán hasta el 15% mientras que la tasa promedio para servicios de internet y telefonía móvil lo hará en más de un 20%. Asimismo, se profundizará en la reforma del impuesto al valor añadido, reduciendo la tasa actual del 16% al 13% en la industria manufacturera y del 10% al 9% en el sector del transporte y la construcción. Finalmente, se garantizará el empleo de grupos clave como graduados universitarios, soldados desmovilizados y trabajadores migrantes.

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Previsiones macroeconómicas

Para el periodo del XIII Plan Quinquenal (2016-2020) las autoridades chinas han fijado un objetivo de crecimiento anual del 6,5-7%, frente al 7% propuesto en el periodo del anterior plan (2011-2015). Sin embargo, se entiende que este objetivo es más un mensaje de que se debe poner más énfasis en la distribución de la renta que en el crecimiento, y allanar el camino a las reformas anunciadas en el Plan. Para 2019 el objetivo de crecimiento se sitúa entre el 6%-6,5%.

Los organismos internacionales, por su parte, han moderado sus previsiones de crecimiento de la economía china para 2019 debido a la guerra comercial que mantiene China con Estados Unidos y a los esfuerzos del gobierno por corregir el apalancamiento financiero. En concreto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima una tasa de crecimiento del 6,1% en 2019 mientras que el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) calcula una tasa de crecimiento del 6,2%.      

Las previsiones de crecimiento de China a medio y largo plazo están ligadas al cambio de patrón de crecimiento y al éxito con que éste se produzca. China deberá reducir la dependencia de su crecimiento de la inversión y las exportaciones netas, e incrementar el consumo privado y el sector servicios en relación al PIB. No es sostenible un crecimiento basado en proyectos de inversión pública que mandan señales no consistentes a las industrias con exceso de capacidad productiva, en buena parte de naturaleza pública.

Hasta ahora la economía doméstica ha suministrado los recursos para el saneamiento de los bancos chinos, ha sufragado la agresiva política industrial del país y ha apoyado a las empresas estatales. En la medida en que se han transferido recursos masivamente de las familias al sector público (financiero, industrial y exportador), el crecimiento de la renta disponible de los hogares se ha visto mermado. De ahí la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales que permitan el crecimiento del consumo doméstico, la liberalización de los servicios, la reducción del papel de la administración pública en la asignación de recursos y la neutralidad competitiva de las empresas estatales.

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Política fiscal y presupuestaria

Las autoridades chinas han utilizado la política fiscal para apoyar el crecimiento económico, en gran parte mediante gasto extrapresupuestario. El dato oficial de déficit presupuestario que presentan las autoridades chinas no es un indicador fiable de la situación fiscal, al discrepar de la metodología empleada por el FMI y que incluye una estimación de todos los gastos de inversión fuera de balance (“déficit aumentado”). Las mismas discrepancias se observan en la valoración de la deuda pública.

En el balance de los últimos cinco años, dos tercios del gasto fiscal fueron destinados a apoyar el estado del bienestar, principalmente en educación, sanidad, industrias no contaminantes y transporte. Además, se ha avanzado en la reforma del sistema impositivo, con la eliminación del impuesto sobre los negocios y la introducción y generalización del impuesto sobre el valor añadido. En 2018 las autoridades mantuvieron una política fiscal proactiva, con un objetivo del déficit fiscal del 2,6% (4 puntos porcentuales menos que en 2017), para compensar los efectos del proceso de desapalancamiento e impulsar el crecimiento económico.

El presupuesto de 2018 contempló un aumento del gasto del Gobierno Central del 9,5%. Las partidas presupuestarias que más subieron en 2018 son las dedicadas a acceso a vivienda con un 20% respecto al presupuesto del año anterior, protección y conservación del medio ambiente con un 19,1%, y la seguridad social y el empleo que creció un 18,3%. 

La política fiscal fue estricta en la primera mitad de 2018 si bien a partir de la segunda mitad de año se suavizó. Además de incrementar las emisiones de bonos especiales, el gobierno modificó la ley del impuesto de la renta a las personas físicas para aliviar la carga fiscal de las personas de mediano y bajos ingresos (en vigor el 1 de octubre de 2018) y aumentó de manera considerable el gasto en infraestructuras, empleo, seguridad social y protección medio ambiental. El déficit fiscal pasó del 3,5% del PIB en 2017 al 4,0% en 2018, contribuyendo a un aumento de la deuda pública.

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Política monetaria

El Gobierno emplea la política monetaria como principal herramienta para regular la economía a través del Banco Central (People’s Bank of China, PBoC).

En los últimos cinco años el PBoC ha mantenido una política monetaria prudente. Se ha liberalizado en lo fundamental el control sobre los tipos de interés, se ha establecido el sistema de seguros de los depósitos bancarios, se ha impulsado la creación de departamentos de servicios financieros inclusivos por parte de los bancos comerciales grandes y medianos, se ha reforzado el mecanismo de coordinación para la supervisión financiera, y se ha profundizado en la reforma de las instituciones financieras de orientación política y las enfocadas al desarrollo. Destaca también la puesta en marcha de la conexión bursátil Shanghai-Hong Kong y Shenzhen-Hong Kong, así como la conexión de bonos. El RMB se incorporó definitivamente a la cesta de monedas de los Derechos Especiales de Giro, dando un paso importante hacia su internacionalización.  

La política monetaria se hizo más acomodaticia a mediados de 2018 para suavizar la desaceleración del crecimiento económico. A través de recortes en el coeficiente legal de reserva e inyecciones de liquidez a través de mecanismos de crédito a medio plazo, el PBoC redujo las tasas de interés interbancarias en el segundo semestre de 2018 y mantuvo los tipos de interés de referencia para préstamos y depósito a un año. El crecimiento del agregado monetario M2 fue del 8,1% en 2018, al igual que en 2017. Estas medidas de flexibilización monetaria para impulsar el crédito al sector real reflejan además la mejora del nivel de confianza en el sistema financiero, marcado en los últimos años por la preocupación en torno al Shadow Banking, y que ha llevado a las autoridades chinas a relajar el marco regulatorio. Por otro lado, el Renminbi se debilitó en términos nominales en un 5,0% respecto al dólar en 2018. La depreciación tuvo múltiples causas como la pérdida de impulso de la economía doméstica, la incertidumbre generada por el conflicto comercial con Estados Unidos, un menor superávit registrado en la cuenta corriente, y una disminución de los tipos de interés frente al aumento de tipos en Estados Unidos.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La situación del mercado laboral es fuente de preocupación para las autoridades. China cuenta con una fuerza laboral reducida que se enfrenta al reto de sustentar a una población cada vez más longeva. Este descenso en la oferta de mano de obra puede provocar además un incremento rápido de los salarios que reste competitividad a la economía. Este problema ha hecho que se abran al debate político medidas como la flexibilización de la política del “hijo único” y el aumento de la edad de jubilación. La política del “hijo único” entró en vigor en 1979 con el fin de reducir el crecimiento poblacional, con cierta relajación entre la población rural y los grupo étnicos minoritarios, hasta que en 2016 se permitió de nuevo a todas parejas chinas tener dos hijos. Sin embargo, no está claro que su eliminación marque un punto de inflexión puesto que las mujeres chinas con una determinada preparación posponen la maternidad para cumplir con sus metas profesionales y las parejas jóvenes deben hacer frente a la presión económica, que incluye los costes en vivienda y educación. Respecto a la edad de jubilación, en la actualidad se sitúa entre los 50 y 55 años para las mujeres (15,3% de la población femenina), y 60 años para los hombres (17,3% de la población masculina). De momento, parece que el retraso en la edad de jubilación no entra en los planes del gobierno.

Estos debates se desarrollan en paralelo con el cambio de modelo económico y la necesidad reconocida por las autoridades chinas de aumentar los salarios. En 2013 se acordó el objetivo de subir el salario mínimo un 13% anualmente hasta 2015. Los gobiernos locales, por su parte, actualizan el salario mínimo cada cierto tiempo, con la flexibilidad de ajustarlos de acuerdo con las condiciones locales. Sin embargo, esto ha exacerbado las disparidades regionales, con salarios mínimos en las regiones más desarrolladas superiores al de las zonas menos desarrolladas. 

Respecto al mercado inmobiliario, los gobiernos locales han promulgado una serie de medidas dirigidas a limitar la especulación y a reducir los riesgos a medio y largo plazo en el sector financiero y la economía. Estas medidas se unen a las ya aplicadas a nivel nacional desde finales de 2010 y en conjunto han logrado que el precio de la vivienda sigue subiendo pero a un ritmo más lento en todas las ciudades. Desde marzo de 2013 está vigente un impuesto del 20% que grava las plusvalías en la venta de viviendas, y en 2017 los gobiernos regionales prohibieron la venta de vivienda nueva en los primeros 2-3 primeros años después de su compra, además de implementar medidas que incentiven el mercado del alquiler de vivienda entre la creciente clase media china.

En base a los objetivos para el período 2016-2020, dentro del marco del XIII Plan Quinquenal, la ampliación de la demanda interna jugará un papel fundamental para garantizar el desarrollo a largo plazo de la economía. Por ello el gobierno ha anunciado que se reorganizará el sistema de distribución de ingresos para aumentar las rentas salariales medias y bajas, concentrándose en las zonas del oeste y centro de China, y así potenciar la capacidad de consumo de la población. Aun así la diferencia de poder adquisitivo sigue aumentando, según un estudio de la consultora de recursos humanos Robert Walters Plc. De esta manera los salarios se incrementaron más para los mejor pagados (20%), en comparación con el aumento de los salarios más bajos (15%).

Por otro lado, con el objetivo de avanzar en la reestructuración de la economía, el gobierno ha anunciado que seguirá priorizando el desarrollo de las industrias tecnológicas estratégicas, se impulsará el ahorro energético y la reducción de emisiones de gases contaminantes y se impulsarán políticas de protección del medio ambiente.

En lo relativo al control de precios, además de contener el alza del precio de los productos alimentarios (1/3 del peso en el cálculo del IPC) mediante el control de programas provinciales, el Gobierno ha anunciado que se aplicará estrictamente la política de canal verde para su transporte, se supervisará su distribución y se tomarán medidas fiscales para reducir los costes de los intermediarios. El gobierno tomará medidas para la modernización del sector y la consecución de una mayor productividad. Por otro lado, también se supervisarán los precios de los medicamentos, las tarifas de algunos servicios y las sanciones por infracciones que distorsionen los precios.

En cuanto a la agricultura, el gobierno ha anunciado que se seguirá estabilizando e incrementando la producción de cereales así como el volumen total de subsidios agrícolas, los fondos de gratificación a los principales productores de productos más importantes y se intensificará el desarrollo de recursos para luchar contra la pobreza en el campo. Se promoverá la aplicación de tecnología agrícola, se invertirá en infraestructuras y se profundizará en la reforma rural mediante la regulación del uso de la tierra. El objetivo principal es promover cultivos de mayor escala, más productivos y que respondan a las necesidades de la población.

Respecto a educación, ciencia y desarrollo cultural, se destinará 4% del PIB a la educación para desarrollar la reforma del sistema: fomento de la educación obligatoria, desarrollo regional, rural y étnico, mejora de la calidad y facilidad al acceso en zonas rurales. Asimismo, se reforzará el sistema de formación profesional y se estimulará la entrada de capital en la educación privada, se impulsará la innovación científico-tecnológica y se promoverá la formación y atracción de recursos humanos altamente cualificados. Por último, se potenciarán las infraestructuras culturales en las zonas rurales y del centro-oeste del país.

Con el objetivo de garantizar el bienestar social, el gobierno ha anunciado que  priorizará la creación de empleo (en particular, se apoyará a las empresas de tecnología y a las pymes), se perfeccionará el sistema de seguridad social, de manera que el nuevo sistema de pensión de jubilación cubra por completo las zonas rurales y el antiguo cubra a todos los habitantes urbanos; se incrementará la cobertura del sistema de seguro médico. Sin embargo, del total de ingresos fiscales, China destina un 15% a bienestar social mientras esa cifra en la UE es del 45%.

Finalmente, el gobierno ha anunciado que también se llevarán a cabo otras acciones: modificación de las funciones gubernamentales para racionalizar la relación entre los gobiernos locales y el mercado, reforma del sistema fiscal, profundización en la reforma del empadronamiento (hukou) y en la reforma de los servicios de interés social; fomento de la inversión privada en ciertos sectores (ferrocarril, servicios públicos, finanzas, energía, telecomunicaciones, educación y asistencia médica); desarrollo del comercio exterior, centrado en la calidad y diversificación del mercado; y apoyo a las empresas que realicen inversiones en el extranjero y a la entrada de capital directo extranjero en las regiones del centro-oeste y en determinados sectores (manufacturas, tecnología, ahorro energético y protección medioambiental, y servicios).

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