Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La economía china se encuentra inmersa en un proceso de transición de una economía esencialmente industrial a una economía en la que los servicios y el consumo privado sean motores del crecimiento, tal como se refleja en el hecho de que en los cuatro últimos años el sector servicios haya sobrepasado al sector industrial en contribución al PIB y al empleo. A principios de los años 70 del pasado siglo, el sector primario suponía 30% del PIB, el secundario 47% y el terciario 23%. Los últimos años han venido marcados por el paulatino crecimiento de los servicios en detrimento de la industria y, sobre todo, del sector primario. En 2018 el sector servicios contribuyó en un 52,2% a la formación del PIB, 0,6 puntos porcentuales más que en 2017, mientras que el sector industrial lo hizo en un 40,7% y el primario en un 7,2%.

En 2018 el valor añadido del sector terciario creció a un mayor ritmo que el del secundario. El sector servicios registró un crecimiento del 7,6% interanual, mientras que el sector industrial lo hizo en un 5,8%. Por su parte el sector primario, que supone la menor aportación al PIB pero que todavía es importante en términos de empleo, el 27% de la fuerza laboral china, sólo creció un 3,5%.  

Un análisis rápido del crecimiento del PIB por el lado de la oferta nos muestra que el sector industrial, en los últimos años, crece a un menor ritmo que el sector servicios, rasgo impropio de una economía emergente y señal de la progresiva consolidación de China como potencia económica mundial y país más cercano al término desarrollado.

Por el lado de la demanda, en 2018 el consumo final contribuyó en un 76,2% al crecimiento del PIB, la inversión se estabilizó en un nivel moderado, alcanzando el 32,4%, y las exportaciones netas de bienes y servicios contribuyeron de manera negativa en un 8,6%.

El consumo registró un crecimiento sólido y relativamente rápido en 2018, favorecido por el incremento de la renta disponible de los hogares tanto en las zonas urbanas, donde subió un 7,8% interanual (5,6% en términos reales), como en las rurales, donde el incremento fue del 8,8% (6,6% en términos reales). El crédito al consumo, al margen de las hipotecas, todavía es limitado pero las cifras muestran que está creciendo. Los hogares chinos tienen hábitos de ahorro muy arraigados, y ahorran una parte considerable de su renta disponible. 

Dentro del marco del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), las autoridades han incluido entre los objetivos prioritarios "avanzar en el cambio del patrón de crecimiento", apoyando el incremento del consumo privado de una población de 1.395 millones de habitantes, donde cada vez hay un mayor número de rentas medias. En cuanto a las exportaciones, si bien son elevadas generan una riqueza limitada. A pesar de ello, el sector exportador es muy relevante ya que ofrece empleo a gran número de trabajadores poco cualificados. Sin embargo, el descenso de la inversión en activos fijos y el menor peso de las exportaciones prueban que el modelo económico chino de años atrás está girando hacia un crecimiento guiado por el consumo interno.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB
POR SECTORES DE ACTIVIDAD (%) 2015 2016 2017 2018
Agricultura, silvicultura y pesca 98,67,97,2
Industria 40,539,540,540,7
Servicios 50,251,651,652,2

Fuente: National Bureau of Statistics of China





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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En 2018 el PIB real creció un 6,6% interanual (6,9% en 2017 y 6,7% en 2016), dentro del objetivo oficial del 6,5% al 7% fijado por las autoridades chinas. En junio de 2019, en la última revisión sobre previsiones de crecimiento, el FMI estima que China crecerá a una tasa del 6,2% en 2019 y del 6,0% en 2020. 

La ralentización del crecimiento económico en los últimos años es consecuencia de las reformas estructurales que se vienen aplicando desde finales de 2013 para transformar el patrón de crecimiento chino. En noviembre de 2013, en el Tercer Plenario del 18º Comité Central del PCC, se aprobaron las reformas orientadas a un modelo productivo sostenible y equilibrado, centrado en la expansión del consumo más que en la inversión pública, con objetivos oficiales de crecimiento anual menores, en lo que las autoridades chinas han denominado como la Nueva Normalidad del crecimiento. En 2018 el consumo representó un 76,2% del PIB mientras que el sector servicios alcanzó el 52,2% del PIB. Estos datos reflejan un rápido avance del proceso de transformación del modelo de crecimiento económico chino.

En el tercer trimestre de 2019 el PIB creció un 6,0% interanula, frente al 6,4% y al 6,2% que se registró en el primer y segundo trimestre de 2019, respectivamente. Esta desaceleración del crecimiento es fruto de un modelo económico en proceso de transformación y de los efectos de la guerra comercial que China mantiene con Estados Unidos. En el periodo enero-septiembre de 2019 la economía china avanzó un 6,2% en términos interanuales.

En septiembre de 2019 el índice de precios al consumo creció un 3,0% interanual, y mes a mes aumentó un 0,9%. Los precios crecieron un 2,8% en las ciudades y un 3,6% en las zonas rurales. Los precios de los alimentos, que representan un tercio de la cesta de productos, aumentaron un 11,2%, los de bienes de consumo aumentaron un 4,0%, y los de los servicios crecieron un 1,3%. En el periodo enero-septiembre de 2019 los precios crecieron de media un 2,5% respecto al mismo periodo del año anterior.

En septiembre de 2019 las exportaciones (218.123 millones de dólares) cayeron un 3,2% interanual, las importaciones (178.475 millones de dólares) crecieron un 8,5%, y el superávit comercial ascendió a 39.648 millones de dólares. En el periodo enero-septiembre de 2019 el volumen del comercio exterior chino totalizó 3.351.779 millones de dólares, las exportaciones (1.825.105 millones de dólares) descendieron un 0,1% interanual y las importaciones (1.526.674 millones de dólares) descendieron un 5,0% interanual, ascendiendo el superávit comercial en este periodo hasta los 298.431 millones de dólares.

En septiembre de 2019 la inversión extranjera directa en China alcanzó 11.520 millones de dólares (+0,5% interanual). En el periodo enero-septiembre de 2019 la inversión extranjera directa en China alcanzó los 100.780 millones de dólares (+2,9% interanual), siendo los principales países inversores: Hong Kong, Singapur, Corea del Sur, Taiwan, Japón, Estados Unidos, Reino Unido, Macao, Alemania, y Países Bajos. Respecto a la inversión china en el exterior realizada por empresas no financieras, en el periodo enero-agosto de 2019 cayó un 2,6% interanual, alcanzando los 78.200 millones de dólares (no se han publicado los datos del periodo enero-septiembre).

En septiembre de 2019 las reservas exteriores descendieron en 14.700 millones de dólares respecto a agosto de 2019, y se situaron en 3.092.000 millones de dólares. Las reservas exteriores chinas siguen siendo las mayores del mundo. En 2018 las reservas exteriores registraron un descenso de 67.240 millones de dólares con respecto al nivel de reservas de finales de 2017.

El 30 noviembre 2015 el FMI aprobó la inclusión del Yuan (Renminbi) en la cesta de divisas de los DEG, al considerar que el Yuan chino cumple los actuales criterios para ser incluido. La inclusión del Yuan chino en la nueva cesta de los DEG es efectiva desde el 1 de octubre de 2016 y supone un gran respaldo a la internacionalización de la divisa china como moneda de reserva. El Yuan tiene un peso del 10,92% en la nueva cesta para calcular el valor de los DEG, por detrás del dólar americano (41,73%) y del Euro (30,93%) y por delante del yen japonés (8,33%) y la libra esterlina (8,09%). 

En agosto de 2015 el Banco Popular de China (PBoC) cambió el mecanismo de fijación del tipo de cambio. Hasta el 11 de agosto de 2015 el PBoC fijaba un tipo de cambio diario con respecto al dólar y permitía una banda de fluctuación del +/-2% en el mercado interbancario sobre ese tipo prefijado. A partir de esa fecha el tipo de cambio de referencia se fija por "35 creadores de mercado” (los bancos e instituciones financieras más importantes en China). En 2018 el CNY se depreció un 4,4% con el dólar, situándose el tipo de cambio en 6,88 CNY/USD a final del año, y con respecto al Euro se depreció un 0,4%, situándose el cambio en 7,83 CNY/EUR a final de año. En septiembre de 2019 el CNY se mantuvo estable respecto al dólar, situándose el tipo de cambio de media en 7,078 CNY/USD, mientras que respecto al EUR se situó de media en 7,808 CNY/EUR en el mismo periodo. 

Con respecto a los tipos de interés, desde 2014 se vienen produciendo bajadas de tipos situándose el tipo de interés base actual en el 4,35%. Dentro del proceso de reforma financiera se han liberalizado los tipos de interés de los depósitos bancarios para pasar a adoptar un modelo de mercado. Con la adopción del nuevo modelo, China se acerca a conseguir el objetivo del Partido de estimular el consumo interno, así como evitar la colocación de capital en empresas públicas, que en su mayoría no cumplen mínimos de eficiencia, o en gobiernos locales. Desde febrero de 2015 el PBoC ha venido reduciendo el coeficiente legal de caja, pasando de un 19,50% al 13,5% actual, con el objetivo de estimular el crédito y la liquidez en la economía. 

La situación del mercado laboral es fuente de preocupación para el Gobierno, que se muestra reformista para afrontar problemas latentes como la rigidez laboral o la emigración de trabajadores cualificados. La economía china creó 13,61 millones de empleos urbanos en 2018 (13,51 millones en 2017), superando el objetivo oficial del gobierno chino (11 millones de empleos). A finales de 2018 la tasa oficial de desempleo urbano se situó en el 4,9%. En el tercer trimestre de 2019 la población ocupada en zonas urbanas ascendió a 10,97 millones de personas y el número de trabajadores rurales que se desplazaron a las ciudades fue de 132,36 millones (2,01 millones más que en el mismo periodo del año anterior).  

Los mercados bursátiles chinos no guardan casi relación con la economía real del país ya que el 80% del total de los inversores son actores individuales con escasos conocimientos financieros y la mayor parte de las empresas privadas chinas no cotizan en Bolsa (empresas de capital muchas veces familiar y a menudo participadas por el Gobierno provincial). En los últimos años el Gobierno ha dado pasos para una apertura progresiva y controlada del mercado hacia inversores extranjeros, si bien aún no es muy significativa. A finales de 2018 el índice de la Bolsa de Shanghai, vinculada a la actividad de las empresas estatales, cayó un 24,6% (813 puntos) y el de la Bolsa de Shenzhen, donde cotizan las empresas tecnológicas, un 34,4% (3.800 puntos).

En el mercado inmobiliario algunos gobiernos locales han promulgado una serie de medidas dirigidas a limitar la especulación y recortar la demanda de viviendas, reduciendo los riesgos a medio y largo plazo para el sector financiero y la economía (el sector inmobiliario representa el 15% del PIB). Desde marzo de 2013 está vigente un impuesto del 20% que grava las plusvalías obtenidas en las ventas de viviendas. En 2017 el Gobierno chino moderó la concesión de préstamos hipotecarios mientras que los gobiernos locales prohibieron la venta de vivienda en los 2-3 primeros años de su compra y comenzaron a implementar medidas para incluir en el mercado del alquiler a la emergente clase media china. En septiembre de 2019 los precios de la vivienda nueva subieron en 53 de las 70 ciudades grandes y medianas del país.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS
  2015 2016 2017 2018
PIB
en millones de dólares (precios corrientes) 11.226.000 11.221.840 12.062.000 13.372.000
Tasa de variación real interanual (%) 6,9 6,7 6,9 6,6
Tasa de variación nominal interanual (%) 8,0 6,7 9,3 8,5
INFLACIÓN
Media anual (%) 1,4 2,0 1,6 2,1
Fin de período (%) 1,7 2,1 1,8 1,9
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 4,35 4,35 4,35 4,35
Fin de período (%) 4,35 4,35 4,35 4,35
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 1.374.620 1.374.620 1.390.000 1.395.000
Población activa (x 1.000 habitantes) 800.900 806.940 806.860 775.860
Desempleo urbano sobre población activa (%) 4,05 4,02 3,9 3,8
SALDO PRESUPUESTARIO
en % de PIB -2,7 -3,7 -3,5 -4,0
DEUDA PÚBLICA
en millones de dólares 4.086.264 4.118.415 4.450.878 4.980.432
en % de PIB 36,4 36,7 36,9 38,1
EXPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares 2.276.574 2.097.444 2.263.490 2.487.401
% variación respecto a período anterior -2,9 -7,7 7,3 9,9
IMPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares 1.682.069 1.587.480 1.840.985 2.135.637
% variación respecto a período anterior -14,1 -5,5 15,9 15,0
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares 593.904 509.964 422.505 351.764
en % de PIB 5,4 4,6 3,5 -16,7
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares 214.000 293.400 164.890 49.100
en % de PIB 1,9 2,6 1,4 0,4
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 1.383.000 1.416.000 1.711.000 1.965.200
en % de PIB 12,3 12,6 14,2 15,0
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en millones de dólares 126.418 165.465204.171 ---
en % de exportaciones de bienes y servicios 4,9 6,8 7,6 ---
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares 3.303.620 3.051.598 3.139.949 3.072.712
en meses de importaciones de bienes y servicios 18 16,7 15,5 13,4
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA RECIBIDA
Acumulada en millones de dólares 126.270 126.001 131.040 134.970
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 6,14 6,39 6,7 6,62
Fin de período 6,12 6,95 6,6 6,88

Último dato disponible: abril 2019 

Fuentes: National Bureau of Statistics, State Administration of Foreign Exchange (SAFE), The Economist Intelligence Unit (EIU), Banco Mundial (BM) y Fondo Monetario Internacional (FMI). 

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Principales objetivos de política económica

En marzo 2019, durante la presentación de la Informe sobre la Labor del Gobierno, el Primer Ministro Li Keqian anunció los principales objetivos y líneas de acción en política macroeconómica para 2019, donde el estímulo de la demanda doméstica jugará un papel fundamental para garantizar el desarrollo a medio plazo de la economía. Por ello, el gobierno chino ha anunciado la implementación de la revisada ley de impuesto sobre la renta individual, medidas para el desarrollo del sector de atención a la tercera edad (especialmente en servicios comunitarios), nuevas vías y canales para el aumento del suministro de productos y servicios de calidad, apoyo financiero para la adquisición de vehículos de nueva energía, e incremento del gasto público en la construcción de infraestructuras (i.e. ferrocarril Sichuan-Tíbet).

Por otro lado, con el objetivo de avanzar en la reestructuración de la economía, el gobierno ha anunciado la aplicación de reformas en sectores estratégicos (sector bancario y financiero) y mejoras en los mecanismos del mercado. Se fortalecerá el plan de ahorro energético (recortes en los costes de electricidad en el sector manufacturero, y en el precio medio de la electricidad para las empresas industriales y comerciales en torno al 10%) y se continuará con la reducción de emisiones de gases contaminantes (reducción del 3% de las emisiones de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno, y del 2% en emisiones de oxígeno químico y nitrógeno amoniacal). Se seguirá dando prioridad a la innovación tecnológica, a través del desarrollo integrado de la manufactura avanzada y los servicios modernos, y se apostará por la creación de plataformas industriales online que faciliten la transformación del sector manufacturero.

En cuanto a la agricultura y el desarrollo rural, el gobierno aplicará medidas enfocadas al alivio de la pobreza y la revitalización del mundo rural. Ello implica acelerar la reforma y la innovación en el uso de tecnologías agrícolas, realizar un esfuerzo notable en la modernización de la industria de semillas, implementar programas de protección de productos agrícolas mediante indicaciones geográficas, e incentivar la mecanización completa de los procesos agrícolas.

Respecto a educación, ciencia y cultura, el gobierno redoblará los esfuerzos para reducir la tasa de abandono escolar de los estudiantes en áreas rurales. Asimismo, se mejorará el acceso a la educación universitaria de los estudiantes rurales y se utilizará un sistema de cuotas para aumentar la asistencia de estos estudiantes a las mejores universidades del país. Por otro lado, se tomarán medidas específicas para el desarrollo de una educación vocacional moderna con la finalidad de abordar la escasez de personal altamente calificado en el mercado laboral, y se incentivará al sector privado para que se involucre en la gestión de guarderías y agencias de educación infantil.

Con el objetivo de garantizar el bienestar social, el gobierno priorizará la creación del empleo de calidad a través de modalidades como Internet Plus, así como el desarrollo de las pequeñas y micro empresas. En concreto, las compañías verán reducidas sus cargas fiscales y contribuciones a la Seguridad Social, la tarifa promedio de servicios de banda ancha para PYMES disminuirán hasta el 15% mientras que la tasa promedio para servicios de internet y telefonía móvil lo hará en más de un 20%. Asimismo, se profundizará en la reforma del impuesto al valor añadido, reduciendo la tasa actual del 16% al 13% en la industria manufacturera y del 10% al 9% en el sector del transporte y la construcción. Finalmente, se garantizará el empleo de grupos clave como graduados universitarios, soldados desmovilizados y trabajadores migrantes.

Finalmente, el gobierno ha anunciado que también se llevarán a cabo otras iniciativas que engloban acciones vinculadas con el desarrollo regional (i.e. plan de desarrollo del área de la bahía Guangdong-Honk Kong-Macao, plan de desarrollo integrado de la región del delta del Río Yangtze), el apoyo a la apertura de la economía china (i.e. celebración de la segunda China International Import Export, reducción de los sectores incluidos en la Lista Negativa para la inversión extranjera, puesta en marcha de la Zonas Piloto de Libre Comercio de la Isla de Hainan, celebración del segundo Foro de Cooperación Internacional One Belt, One Road), el incremento de la competencia en sectores con monopolios naturales (i.e. separación de la propiedad y la operación de la red en sectores energéticos y en el sector ferroviario) y en el sector privado (i.e. tratamiento en igualdad de condiciones a las empresas, con independencia de su forma de propiedad, con respecto al acceso a factores de producción, al mercado y a la obtención de licencias), el fortalecimiento de la protección en materia de propiedad intelectual (i.e. mejoras en el sistema de compensación por infracciones), la promoción de la invención y la creación con aplicación industrial, y el apoyo a los programas de acción social que mejoren los estándares de calidad de vida (i.e. respaldo a las campañas para erradicar el crimen organizado y las mafias locales).

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Previsiones macroeconómicas

Mientras las autoridades chinas buscaban un nuevo modelo de crecimiento, para hacerlo sostenible, los datos estuvieron por encima de las previsiones macroeconómicas y los objetivos del gobierno. Para el periodo del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), se ha fijado un objetivo de crecimiento anual del 6,5-7%, frente al 7% marcado para el periodo del anterior plan (2011-2015). Sin embargo, se entiende que este objetivo es más un mensaje de que se debe poner más énfasis en la distribución de la renta que en el crecimiento, y allanar el camino a las reformas anunciadas en el Plan. El gobierno chino ha fijado para 2019 un objetivo de crecimiento entre el 6%-6,5%, con una tasa de inflación del 3%, así como estimular la demanda doméstica, priorizar la creación del empleo de calidad, y potenciar el desarrollo de las pequeñas y micro empresas, en línea con las reformas estructurales emprendidas para transformar el patrón de crecimiento.

Los organismos internacionales, por su parte, han moderado las previsiones de crecimiento de la economía china para 2019 debido a la guerra comercial que mantiene con Estados Unidos y a los esfuerzos del gobierno chino por corregir el apalancamiento financiero. Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial (BM) estiman una moderación en el crecimiento económico de China en los dos próximos años, en concreto una tasa de crecimiento del 6,2% en 2019, debido a la ralentización de la economía global y al conflicto comercial que mantiene el país asiático con Estados Unidos.     

En suma, las previsiones de crecimiento de China a medio y largo plazo están ligadas al cambio de patrón de crecimiento y al éxito con que éste se produzca. China deberá reducir la dependencia de su crecimiento de la inversión y las exportaciones netas, e incrementar el consumo privado en relación al PIB. Es decir, la única forma de equilibrar su economía es haciendo que el consumo crezca por encima del PIB. No es sostenible un crecimiento basado en proyectos de inversión pública que mandan señales no consistentes a las industrias con exceso de capacidad productiva, en buena parte de naturaleza pública.

Hasta ahora, las economías domésticas han suministrado los recursos para el saneamiento de los bancos chinos, sufragar la agresiva política industrial del país y el apoyo a las empresas públicas y exportadoras por diversos mecanismos más o menos ortodoxos. En la medida en que se han transferido recursos masivamente de las familias al sector público, financiero, industrial y exportador, el tope superior de crecimiento del PIB, esto es, el crecimiento de la renta disponible de los hogares, se vio mermado. De ahí la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales de calado que permitan el crecimiento del consumo, el desarrollo y la liberalización de los servicios, la reducción del papel de la administración pública en la asignación de recursos y la puesta del sector público empresarial en pie de igualdad con las empresas privadas a la hora de captar recursos.

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Política fiscal y presupuestaria

Las autoridades chinas han utilizado la política fiscal para apoyar el crecimiento económico, en gran parte mediante gasto extrapresupuestario. El dato oficial de déficit presupuestario que presentan las autoridades chinas no es un indicador fiable de la situación fiscal, al discrepar de la metodología empleada por el FMI y que incluye una estimación de todos los gastos de inversión fuera de balance (“déficit aumentado”). Las mismas discrepancias se observan en la valoración de la deuda pública.

En el balance de los últimos cinco años, dos tercios del gasto fiscal fueron destinados a apoyar el estado del bienestar, principalmente en educación, sanidad, industrias no contaminantes y transporte. Además, se ha avanzado en la reforma del sistema impositivo, con la eliminación del impuesto sobre los negocios y la introducción y generalización del impuesto sobre el valor añadido. En 2017 las autoridades mantuvieron una política fiscal expansiva, con un objetivo del déficit fiscal del 3% (al igual que en 2016), para compensar los efectos del proceso de desapalancamiento e impulsar el crecimiento económico.

El presupuesto de 2017 contemplaba un aumento del gasto del Gobierno Central del 9%. Las partidas presupuestarias que más subieron en 2017 son las dedicadas al transporte, que creció un 42% respecto al presupuesto del año anterior, protección del medio ambiente un 17%, y sanidad un 18%. Cabe destacar, por otro lado, la inclusión de un fondo de gratificación y subsidio de 15.000 millones de dólares para apoyar la recolocación de los trabajadores afectados por la reducción de exceso de capacidad en varios sectores (carbón, acero y naval). 

La política fiscal fue estricta en la primera mitad de 2018 si bien a partir de la segunda mitad de año se suavizó. Además de incrementar las emisiones de bonos especiales, el gobierno modificó la ley del impuesto de la renta a las personas físicas para aliviar la carga fiscal de las personas de mediano y bajos ingresos (en vigor el 1 de octubre de 2018) y aumentó de manera considerable el gasto en infraestructuras, empleo, seguridad social y protección medio ambiental. El déficit fiscal pasó del 3,5% del PIB en 2017 al 4,0% en 2018, contribuyendo a un aumento de la deuda pública.

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Política monetaria

El Gobierno emplea la política monetaria como principal herramienta para regular la economía a través del Banco Central (People’s Bank of China, PBoC).

En los últimos cinco años el PBoC ha mantenido una política monetaria prudente. Se ha liberalizado en lo fundamental el control sobre los tipos de interés, se ha establecido el sistema de seguros de los depósitos bancarios, se ha impulsado la creación de departamentos de servicios financieros inclusivos por parte de los bancos comerciales grandes y medianos, se ha reforzado el mecanismo de coordinación para la supervisión financiera, y se ha profundizado en la reforma de las instituciones financieras de orientación política y las enfocadas al desarrollo. Destaca también la puesta en marcha de la conexión bursátil Shanghai-Hong Kong y Shenzhen-Hong Kong, así como la conexión de bonos. El RMB se incorporó definitivamente a la cesta de monedas de los Derechos Especiales de Giro, dando un paso importante hacia su internacionalización.  

La política monetaria se hizo más acomodaticia a mediados de 2018 para suavizar la desaceleración del crecimiento económico. A través de recortes en el coeficiente legal de reserva e inyecciones de liquidez a través de mecanismos de crédito a medio plazo, el PBoC redujo las tasas de interés interbancarias en el segundo semestre de 2018 y mantuvo los tipos de interés de referencia para préstamos y depósito a un año. El crecimiento del agregado monetario M2 fue del 8,1% en 2018, al igual que en 2017. Estas medidas de flexibilización monetaria para impulsar el crédito al sector real reflejan además la mejora del nivel de confianza en el sistema financiero, marcado en los últimos años por la preocupación en torno al Shadow Banking, y que ha llevado a las autoridades chinas a relajar el marco regulatorio. Por otro lado, el Renminbi se debilitó en términos nominales en un 5,0% respecto al dólar en 2018. La depreciación tuvo múltiples causas como la pérdida de impulso de la economía doméstica, la incertidumbre generada por el conflicto comercial con Estados Unidos, un menor superávit registrado en la cuenta corriente, y una disminución de los tipos de interés frente al aumento de tipos en Estados Unidos.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La situación del mercado laboral es fuente de preocupación para las autoridades. China cuenta con una fuerza laboral reducida que se enfrenta al reto de sustentar a una población  cada vez más vieja y longeva. Este descenso en la oferta de mano de obra puede provocar, además, un incremento rápido de los salarios que reste competitividad a la economía. Este problema ha hecho que se abran al debate político medidas como la flexibilización de la política del “hijo único” y el aumento de la edad de jubilación. La política del “hijo único” entró en vigor en 1979 con el fin de reducir el crecimiento poblacional y respaldar la explosión económica que estaba comenzando en aquella época. No obstante, existía cierta relajación para la población rural y grupo étnicos minoritarios hasta que en 2016 se permitió a todas parejas chinas tener dos hijos. Sin embargo, no está claro que la eliminación de la política del "hijo único" marque un punto de inflexión puesto que, al igual que ocurre en las sociedades avanzadas, las mujeres con una determinada preparación posponen el nacimiento de sus hijos para cumplir con sus metas profesionales mientras que las parejas jóvenes tienen que hacer frente a la presión económica, que incluye los costes en vivienda y educación. Respecto a la edad de jubilación, en la actualidad se sitúa entre los 50 y 55 años para las mujeres (el 15,3% de la población femenina supera esta edad), y 60 años para los hombres (el 17,3% de la población masculina supera esta edad). De momento, parece que el retraso en la edad de jubilación no entra en los planes del gobierno.

Estos debates se desarrollan en paralelo con el cambio de modelo económico y la necesidad reconocida por las autoridades chinas de aumentar los salarios. En consecuencia, en 2013 se acordó el objetivo de subir el salario mínimo un 13% anualmente hasta 2015. los gobiernos locales actualizan sus salarios mínimos cada cierto tiempo, con la flexibilidad de ajustarlos de acuerdo a las condiciones locales (nivel de desarrollo y costo de vida de la región dada, entre otros criterios). Sin embargo, esto ha exacerbado las disparidades regionales, con salarios mínimos en las regiones más desarrolladas superiores al de las zonas menos desarrolladas. En 2018 el salario mínimo aumentó en 15 provincias y municipios chinos, destacando a Shanghai con el salario mínimo más elevado del país (2.420 RMB al mes), seguido de Shenzhen (2.200 RMB) y Pekín (2.120 RMB).

Respecto al mercado inmobiliario, los gobiernos locales han promulgado una serie de medidas dirigidas a limitar la especulación y a reducir los riesgos a medio y largo plazo para el sector financiero y la economía (la inversión inmobiliaria representa el 13% del PIB). Estas medidas se unen a las ya aplicadas a nivel nacional desde finales de 2010, y en conjunto han logrado que el precio de la vivienda sigue subiendo pero en un menor número de ciudades y a un ritmo más lento en todas ellas. En general, este tipo de iniciativas restrictivas en el mercado inmobiliario están siendo implementadas en la mayoría de ciudades de primer, segundo y tercer nivel. Desde marzo de 2013 está vigente un impuesto del 20% (antes era tan solo del 1%) que grava las plusvalías en la venta de viviendas. En 2017 las autoridades chinas moderaron la concesión de préstamos hipotecarios mientras que los gobiernos regionales prohibieron la venta de vivienda nueva en los primeros 2-3 primeros años después de su compra, y han comenzaron a aplicar medidas que incentiven el mercado del alquiler de vivienda entre la creciente clase media china, mercado tradicionalmente orientado hacia los segmentos más bajos de la población.

En base a los objetivos para el período 2016-2020, dentro del marco del XIII Plan Quinquenal, la ampliación de la demanda interna jugará un papel fundamental para garantizar el desarrollo a largo plazo de la economía. Por ello, el gobierno ha anunciado que se reorganizará el sistema de distribución de ingresos para aumentar las rentas salariales medias y bajas, concentrándose en las zonas del oeste y centro de China, y así potenciar la capacidad de consumo de la población. Aun así la diferencia de poder adquisitivo sigue aumentando, según un estudio de la consultora de recursos humanos Robert Walters Plc. De esta manera los salarios se incrementaron más para los mejor pagados (20%), en comparación con el aumento de los salarios más bajos (15%). El gobierno está estimulando el consumo en los servicios, fomentando nuevas modalidades de consumo, ampliando los créditos al consumo y reforzando la protección al consumidor; se orientarán los sectores públicos hacia la inversión privada.

Por otro lado, con el objetivo de avanzar en la reestructuración de la economía, el Gobierno ha anunciado que se seguirá priorizando el desarrollo de las industrias tecnológicas estratégicas, se impulsará el ahorro energético y la reducción de emisiones de gases contaminantes y se impulsarán políticas de protección del medio ambiente.

En lo relativo al control de los precios, además de contener el alza del precio de los productos alimentarios (suponen 1/3 del peso en el cálculo del IPC) mediante el control de los programas provinciales, el Gobierno ha anunciado que se aplicará estrictamente la política de canal verde para su transporte, se supervisará su distribución y se tomarán medidas fiscales para reducir los costes de los intermediarios. El Gobierno tomará medidas según ha anunciado para la modernización del sector y la consecución de una mayor productividad. Por otro lado, también se supervisarán los precios de los medicamentos, las tarifas de algunos servicios y las sanciones por infracciones que distorsionen los precios.

En cuanto a la agricultura, el Gobierno ha anunciado que se seguirá estabilizando e incrementando la producción de cereales, así como el volumen total de subsidios agrícolas, las subvenciones adicionales, los fondos de gratificación y subsidio a los principales distritos productores de los productos más importantes y se intensificará el desarrollo de recursos para luchar contra la pobreza en el campo; se promoverá la aplicación e innovación de la tecnología agrícola, se potenciarán las infraestructuras y se profundizará en la reforma rural mediante, principalmente, la regulación del uso de la tierra. El objetivo principal es el de promover cultivos de mayor escala, más productivos y que puedan responder a las necesidades de la población.

Respecto a educación, ciencia y desarrollo cultural, el gobierno ha anunciado que se destinará 4% del PIB a la educación para desarrollar la reforma del sistema: se fomentará la educación obligatoria, el desarrollo regional, rural y étnico, se mejorará la calidad y se facilitará el acceso en zonas rurales (sistema de subvenciones), se reforzará el control de la seguridad, se instituirá un sistema de formación profesional y se estimulará la entrada de capitales en el sector de la educación privada; se impulsará la innovación científico-tecnológica y se promoverá la formación y la atracción de recursos humanos altamente cualificados; por último, se potenciarán las infraestructuras culturales en las zonas rurales y del centro-oeste del país, y se promoverá la reforma del régimen cultural (las entidades culturales con fines lucrativos pasarán a ser empresas), el intercambio internacional de recursos humanos y el deporte. Unos 160 millones de niños se beneficiaron de la instauración de la educación obligatoria, y durante los últimos cinco años el Gobierno ha aumentado el gasto en educación un 21,6% de media.

Con el objetivo de garantizar el bienestar social, el gobierno ha anunciado que, se priorizará la creación de empleo (en particular, se apoyará a las empresas de tecnología y a las pymes); se perfeccionará el sistema de seguridad social, de manera que el nuevo sistema de pensión de jubilación cubra por completo las zonas rurales y el antiguo cubra a todos los habitantes urbanos; se incrementará la cobertura del sistema de seguro médico, se ampliará la cobertura del seguro médico básico (hasta 280 yuanes por persona el subsidio anual al seguro médico de los habitantes urbanos y al nuevo tipo de asistencia médica cooperativa rural) y se elevará el nivel de garantía de la asistencia médica básica. Además, desde diciembre de 2012 los extranjeros que tengan un “permiso de residencia” poseen los mismos derechos que un ciudadano chino, y el mismo acceso a todos los servicios de la seguridad social. De todos los ingresos fiscales, China destina un 15% a bienestar social, mientras esa cifra en la UE es del 45%. Con el fin de aliviar la presión fiscal y estimular el desarrollo económico, en el XIII Plan Quinquenal para el sector financiero se incluyó un paquete de medidas para la liberalización de los tipos de interés y una flexibilización en los tipos de cambio.

Por otra parte, el gobierno ha anunciado que también se llevarán a cabo las siguientes acciones: se modificarán las funciones gubernamentales para racionalizar la relación entre los gobiernos locales y el mercado, se llevará a cabo reforma del sistema fiscal, se profundizará la reforma de tenencia de la tierra, el empadronamiento (hukou) y los servicios públicos y se promoverá la reforma de los servicios de interés social; se promoverá la inversión privada en los siguientes sectores: ferrocarril, servicios públicos, finanzas, energía, telecomunicaciones, educación y asistencia médica; se reformará también el sistema de distribución de ingresos para reducir la disparidad de las rentas; se mantendrá el objetivo de desarrollo del comercio exterior y éste se se centrará en la calidad y en la diversificación del mercado; por último, se apoyará a las empresas que realicen inversiones en el extranjero y se promoverá la entrada de capital directo extranjero en las regiones del centro-oeste y en algunos sectores (manufacturas, altas y nuevas tecnologías, ahorro energético, protección medioambiental y servicios).

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