Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La economía china se encuentra inmersa en un proceso de transición de una economía esencialmente industrial a una economía en la que los servicios y el consumo privado sean motores del crecimiento, tal como se refleja en el hecho de que en los cuatro últimos años el sector servicios haya sobrepasado al sector industrial en contribución al PIB y al empleo. A principios de los años 70 del pasado siglo, el sector primario suponía 30% del PIB, el secundario 47% y el terciario 23%. Los últimos años han venido marcados por el paulatino crecimiento de los servicios en detrimento de la industria y, sobre todo, del sector primario. En 2017 el sector servicios contribuyó en un 51,6% a la formación del PIB, mismo porcentaje que en 2016, mientras que el sector industrial lo hizo en un 40,5% y el primario en 7,9%.

En 2017 el valor añadido del sector terciario creció a un mayor ritmo que el del secundario. El sector servicios registró un crecimiento del 8% interanual, mientras que el sector industrial lo hizo en un 6,1%. Por su parte el sector primario, que supone la menor aportación al PIB pero que todavía es importante en términos de empleo, el 27% de la fuerza laboral china, sólo creció un 3,9%.  

Un análisis rápido del crecimiento del PIB por el lado de la oferta nos muestra que el sector industrial, en los últimos años, crece a un menor ritmo que el sector servicios, rasgo impropio de una economía emergente y señal de la progresiva consolidación de China como potencia económica mundial y país más cercano al término desarrollado.

Por el lado de la demanda, en 2017 el consumo final contribuyó en un 58,8% al crecimiento del PIB, la inversión se estabilizó en un nivel moderado, alcanzando el 32,1%, y las exportaciones netas de bienes y servicios contribuyeron en un 9,1%.

El consumo registró un crecimiento sólido y relativamente rápido en 2017, favorecido por el incremento de la renta disponible de los hogares tanto en las zonas urbanas, donde subió un 8,3% interanual, como en las rurales, donde el incremento fue del 8,6%. El crédito al consumo, al margen de las hipotecas, todavía es limitado pero hay signos de que está creciendo. Los hogares chinos tienen hábitos de ahorro muy arraigados, y ahorran una parte considerable de su renta disponible. 

Dentro del marco del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), las autoridades han incluido entre los objetivos prioritarios "avanzar en el cambio del patrón de crecimiento", apoyando el incremento del consumo privado de una población de 1.390 millones de habitantes, donde cada vez hay un mayor número de rentas medias. En cuanto a las exportaciones, si bien son elevadas generan una riqueza limitada. Sin embargo, el sector exportador es muy relevante ya que ofrece empleo a gran número de trabajadores poco cualificados. La menor inversión en actividades inmobiliarias y activos fijos, prueban que el modelo económico chino de años atrás está girando hacia un crecimiento guiado por el consumo interno.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB
POR SECTORES DE ACTIVIDAD (%) 2014 2015 2016 2017
Agricultura, silvicultura y pesca 9,298,67,9
Industria 42,640,539,540,5
Servicios 48,250,251,651,6

Fuente: National Bureau of Statistics of China





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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En 2017 el PIB real creció el 6,9% interanual (6,7% en 2016 y 6,9% en 2015), dentro del objetivo oficial del 6,5% al 7% fijado. En julio de 2018, en la última revisión sobre previsiones de crecimiento, el FMI estima que China crecerá a una tasa del 6,6% en 2018 y 6,4% en 2019. 

La ralentización del crecimiento económico en los últimos años es consecuencia de las reformas estructurales que se vienen aplicando desde finales de 2013 para transformar el patrón de crecimiento chino. En noviembre de 2013, en el Tercer Plenario del 18º Comité Central del PCC, se aprobaron las reformas orientadas a un modelo productivo sostenible y equilibrado, centrado en la expansión del consumo más que en la inversión pública, con objetivos oficiales de crecimiento anual menores, en lo que las autoridades chinas han denominado como la Nueva Normalidad del crecimiento. En 2017 el consumo representó un 58,8% del PIB mientras que, en términos de contribución sectorial a la formación del PIB, el sector servicios represento el 51,6% y la industria el 40,5%. Estos datos reflejan un rápido avance del proceso de transformación del modelo de crecimiento económico chino.

En el tercer trimestre de 2018 el PIB creció un 6,5% interanual, dos décimas menos que en el segundo trimestre de 2018. Esta desaceleración se debe a la moderación de la inversión en activos fijos (principalmente, vivienda e infraestructuras) con el fin de controlar el crecimiento de la deuda y la actividad del Shadow Banking. En el periodo enero-septiembre de 2018 la economía creció un 6,7%. En términos intertrimestrales, la economía china avanzó un 1,6% en el periodo julio-septiembre. 

En octubre de 2018 el índice de precios al consumo creció un 2,5% interanual, y mes a mes aumentó un 0,2%. Los precios crecieron un 2,5% en las ciudades y un 2,6% en las zonas rurales. Los precios de los alimentos, que representan un tercio de la cesta de productos, aumentaron un 3,3%, los de bienes de consumo aumentaron un 2,8%, y los de los servicios crecieron un 2,1%. En el periodo enero-octubre de 2018 los precios crecieron de media un 2,1% respecto al año anterior.

En octubre de 2018 las exportaciones (217.280 millones de dólares) crecieron un 15,6% interanual, las importaciones (183.270 millones de dólares) aumentaron en un 21,4%, y el superávit comercial ascendió a 34.010 millones de dólares. En el periodo enero-octubre de 2018 el volumen del comercio exterior chino totalizó 3.835.465 millones de dólares, las exportaciones (2.044.843 millones de dólares) aumentaron un 12,6% interanual y las importaciones (1.790.641 millones de dólares) lo hicieron en un 20,3% interanual, ascendiendo el superávit comercial en este periodo hasta los 254.202 millones de dólares.

En enero-octubre de 2018 la inversión extranjera directa en China alcanzó los 107.700 millones de dólares (6,5% interanual), siendo los principales países inversores: Hong Kong, Singapur, Taiwán, Corea del Sur, Reino Unido, Japón, EE.UU, Alemania, Países Bajos y Macao. En octubre de 2018 la inversión extranjera en China fue de 9.740 millones de dólares. Respecto a la inversión china en el exterior, realizada por empresas no financieras, en el periodo enero-octubre de 2018 fue de 89.600 millones de dólares, un incremento del 3,8% interanual.

En octubre de 2018 las reservas exteriores disminuyeron en 33.927 millones de dólares respecto a septiembre, y se situaron en 3.053.098 millones de dólares. No obstante, las reservas exteriores chinas siguen siendo las mayores del mundo. En 2017 las reservas exteriores registraron un incremento de 129.400 millones de dólares, rompiendo así con la dinámica a la baja de los dos últimos años.

El 30 noviembre 2015 el FMI aprobó la inclusión del Yuan (Renminbi) en la cesta de divisas de los DEG, al considerar que el Yuan chino cumple los actuales criterios para ser incluido. La inclusión del Yuan chino en la nueva cesta de los DEG es efectiva desde el 1 de octubre de 2016 y supone un gran respaldo a la internacionalización de la divisa china como moneda de reserva. El Yuan tiene un peso del 10,92% en la nueva cesta para calcular el valor de los DEG, por detrás del dólar americano (41,73%) y del Euro (30,93%) y por delante del yen japonés (8,33%) y la libra esterlina (8,09%). 

En agosto de 2015 el Banco Popular de China (PBoC) cambió el mecanismo de fijación del tipo de cambio. Hasta el 11 de agosto de 2015 el PBoC fijaba un tipo de cambio diario con respecto al dólar y permitía una banda de fluctuación del +/-2% en el mercado interbancario sobre ese tipo prefijado. A partir de esa fecha el tipo de cambio de referencia se fija por "35 creadores de mercado” (los bancos e instituciones financieras más importantes en China). En 2017 el CNY se depreció un 1,6% con el dólar, situándose el tipo de cambio en 6,7 CNY/USD a final del año, y con respecto al Euro se depreció un 6,9%, situándose el cambio en 7,8 CNY/EUR a final de año. En octubre de 2018 el CNY se mantuvo estable respecto al dólar, situándose el tipo de cambio de media en 6,92 CNY/USD, mientras que respecto al EUR se situó de media en 7,94 CNY/EUR en el mismo periodo. 

Con respecto a los tipos de interés, desde 2014 se vienen produciendo bajadas de tipos situándose el tipo de interés base actual en el 4,35%. Dentro del proceso de reforma financiera se han liberalizado los tipos de interés de los depósitos bancarios para pasar a adoptar un modelo de mercado. Con la adopción del nuevo modelo, China se acerca a conseguir el objetivo del Partido de estimular el consumo interno, así como evitar la colocación de capital en empresas públicas, que en su mayoría no cumplen mínimos de eficiencia, o en gobiernos locales. Desde febrero de 2015 el PBoC ha venido reduciendo el coeficiente legal de caja, pasando de un 19,50% al 14,5% actual, con el objetivo de estimular el crédito y la liquidez en la economía. Además, el Banco de Desarrollo Agrícola de China, centrado en financiar a las áreas rurales, goza de una reducción de un 4%, lo que refleja el énfasis de las autoridades en promover el sector agrario.

El PBoC presentó a finales de 2017 una propuesta de regulación orientada a corregir los fallos derivados del denominado Shadow Banking, lo que ha propiciado un alto nivel de endeudamiento de las empresas chinas y un elevado apalancamiento del sistema financiero. En virtud de esta nueva normativa, cuya entrada en vigor se prevé en 2019, se prohibirá a las entidades no financieras comercializar productos de inversión o conceder créditos, y a las compañías con una deuda muy elevada acceder a préstamos que ofrezcan las entidades oficiales.

La situación del mercado laboral es fuente de preocupación para el Gobierno, que se muestra reformista para afrontar problemas latentes como la rigidez laboral o la emigración de trabajadores cualificados. La economía china creó 13,51 millones de empleos urbanos en 2017 (13,14 millones en 2016), superando el objetivo oficial del gobierno chino (11 millones de empleos). A finales de 2017 la tasa oficial de desempleo urbano se situó en el 3,9%. En el primer semestre de 2018 se crearon 8,8 millones de empleos urbanos, 250.000 más que en el mismo periodo del año anterior. El objetivo para 2018 la creación de 11 millones de empleos en zonas urbanas.

Los mercados bursátiles chinos no guardan casi relación con la economía real del país ya que el 80% del total de los inversores son actores individuales con escasos conocimientos financieros y la mayor parte de las empresas privadas chinas no cotizan en Bolsa (empresas de capital muchas veces familiar y a menudo participadas por el Gobierno provincial de turno). En los últimos años el Gobierno ha dado pasos para una apertura progresiva y controlada del mercado hacia inversores extranjeros, si bien aún no es muy significativa. A finales de 2017 el índice de la Bolsa de Shanghai, vinculada a la actividad de las empresas estatales, creció un 6,6% respecto a 2016, y el de la Bolsa de Shenzhen, donde cotizan las empresas tecnológicas, un 3%.

En el mercado inmobiliario algunos gobiernos locales han promulgado una serie de medidas dirigidas a limitar la especulación y recortar la demanda de viviendas, reduciendo los riesgos a medio y largo plazo para el sector financiero y la economía (el sector inmobiliario representa el 15% del PIB). Desde marzo de 2013 está vigente un impuesto del 20% que grava las plusvalías obtenidas en las ventas de viviendas. En 2017 el Gobierno chino moderó la concesión de préstamos hipotecarios mientras que los gobiernos locales prohibieron la venta de vivienda en los 2-3 primeros años de su compra y comenzaron a implementar medidas para incluir en el mercado del alquiler a la emergente clase media china. En octubre de 2018 los precios de la vivienda nueva subieron en 65 de las 70 ciudades grandes y medianas del país.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS
 2014201520162017
PIB
en millones de dólares (precios corrientes)10.352.00011.226.00011.221.84012.014.610
Tasa de variación real interanual (%)7,36,96,76,9
Tasa de variación nominal interanual (%)9,19,49,19,1
INFLACIÓN
Media anual (%)2,01,42,01,6
Fin de período (%)1,61,72,11,8
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)6,04,354,354,35
Fin de período (%)5,64,354,354,35
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)1.367.8201.374.6201.374.6201.390.000
Población activa (x 1.000 habitantes)796.900800.900806.940806.860
Desempleo sobre población activa (%)4,094,054,023,90
SALDO PRESUPUESTARIO
en % de PIB-0,9-2,7-3,7-3,5
DEUDA PÚBLICA
en millones de dólares3.995.8724.086.2644.118.4154.433.391
en % de PIB38,636,436,736,9
EXPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares2.342.7472.276.5742.097.4442.263.490
% variación respecto a período anterior6,1-2,9-7,7-7,9
IMPORTACIONES DE BIENES
en millones de dólares1.960.2901.682.0691.587.4801.840.985
% variación respecto a período anterior0,4-14,1-5,515,9
SALDO B. COMERCIAL
en millones de dólares382.457593.904509.964422.505
en % de PIB3,75,44,63,5
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en millones de dólares182.800214.000293.400164.890
en % de PIB1,71,92,61,4
DEUDA EXTERNA
en millones de dólares1.788.0001.383.0001.416.0001.711.000
en % de PIB1712,312,614,2
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en millones de dólares81.197126.418127.363 
en % de exportaciones de bienes y servicios34,95,3 6,9
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de dólares3.843.0183.303.6203.051.5983.139.949
en meses de importaciones de bienes y servicios18,91816,719
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA RECIBIDA
Acumulada en millones de dólares119.600126.270126.001131.040
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual6,146,146,396,7
Fin de período6,126,126,956,6

Fuentes: National Bureau of Statistics, State Administration of Foreign Exchange (SAFE), China Commerce Yearbook 2018, The Economist Intelligence Unit (EIU), Banco Mundial (BM) y Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Último dato disponible: diciembre 2018 

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Principales objetivos de política económica

En marzo 2018, en la primera sesión anual de la XIII Asamblea Popular Nacional, el Primer Ministro Li Keqian anunció los principales objetivos y líneas de acción en política macroeconómica para 2018 en la presentación del Informe sobre la Labor del Gobierno. Éstos están en línea con el XIII Plan Quinquenal, aprobado en el plenario de la Asamblea Popular Nacional de marzo de 2016, como marco de referencia para el periodo 2016-2020, cuyo objetivo primordial es completar la transformación del patrón de crecimiento económico del país, en base al reajuste de la estructura de la economía, la estabilización y mejora de la calidad del crecimiento, el control de los precios, la mejora de las condiciones sociales y el fomento de las reformas y el desarrollo y la innovación. Para 2018 el Gobierno fija el nivel de crecimiento en el entorno del 6,5%, con un objetivo de inflación del 3%, y el aumento moderado del volumen de exportaciones e importaciones. Además, anunció los objetivos de creación de 11 millones de empleos urbanos, y el mantenimiento de la tasa de desempleo por debajo de 5,5%.

En cuanto a las líneas de acción, cabe destacar las siguientes: en materia de política fiscal, mantener una política activa orientada a lograr un déficit déficit fiscal del 2,6%, esto es, 0,4 puntos porcentuales menor que el de los presupuestos de 2017; impulsar una reforma del reparto de atribuciones e ingresos fiscales entre la hacienda central y las haciendas territoriales; implementar medidas de prevención y tratamiento de la contaminación, de forma que las emisiones de dióxido de azufre y de óxido de nitrógeno se reduzcan un 3%; prohibir la entrada de residuos  sólidos  extranjeros al país; revitalizar las zonas rurales, fomentando la calidad del desarrollo urbano, el empleo y las actividades emprendedoras a través del programa Internet +, y la educación de calidad y equitativa; incrementar la pensión básica de vejez de los jubilados y la pensión social de vejez en la zonas urbanas y rurales; promover las inversiones efectivas, especialmente en el sector ferroviario y fluvial, y optimizar la estructura de inversiones en el exterior; continuar con la reforma de las empresas públicas estatales (SOE) y la reducción del exceso de capacidad en los sectores del acero y el carbón; promover la apertura del sector manufacturero y una amplia liberalización de sectores como las telecomunicaciones, la asistencia médica y la atención a la tercera edad, la educación y los vehículos de nueva energía, entre otros; seguir aplicando una política monetaria prudente para garantizar un crecimiento racional de la provisión de la masa monetaria M2 y los créditos. 

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Previsiones macroeconómicas

Mientras las autoridades chinas buscaban un nuevo modelo de crecimiento, para hacerlo sostenible, los datos estuvieron por encima de las previsiones macroeconómicas y los objetivos del gobierno. Para el periodo del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), se ha fijado un objetivo de crecimiento anual del 6,5-7%, frente al 7% marcado para el periodo del anterior plan (2011-2015). Sin embargo, se entiende que este objetivo es más un mensaje de que se debe poner más énfasis en la distribución de la renta que en el crecimiento, y allanar el camino a las reformas anunciadas en el Plan. El gobierno chino ha fijado para 2017 un objetivo de crecimiento del entorno del 6,5%, con una tasa de inflación del 3%, así como aumento de los intercambios comerciales y promover un mayor consumo privado, en línea con las reformas estructurales emprendidas para transformar el patrón de crecimiento.

Los organismos internacionales, por su parte, han moderado las previsiones de crecimiento de la economía china para 2018 y 2019, a pesar del buen ritmo de avance de las reformas estructurales y el consumo interno. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía china crezca a unas tasas interanuales del 6,6% en 2018 y del 6,4% en 2019 mientras que el Banco Mundial estima unas cifras de crecimiento del 6,4% en 2018 y del 6,3% en 2019.     

En suma, las previsiones de crecimiento de China a medio y largo plazo están ligadas al cambio de patrón de crecimiento y al éxito con que éste se produzca. China deberá reducir la dependencia de su crecimiento de la inversión y las exportaciones netas, e incrementar el consumo privado en relación al PIB. Es decir, la única forma de reequilibrar su economía es haciendo que el consumo crezca por encima del PIB. No es sostenible un crecimiento basado en proyectos de inversión pública que mandan señales no consistentes a las industrias con exceso de capacidad productiva, en buena parte de naturaleza pública.

Hasta ahora, las economías domésticas han suministrado los recursos para el saneamiento de los bancos chinos, sufragar la agresiva política industrial del país y el apoyo a las empresas públicas y exportadoras por diversos mecanismos más o menos ortodoxos.

En la medida en que se han transferido recursos masivamente de las familias al sector público, financiero, industrial y exportador, el tope superior de crecimiento del PIB, esto es, el crecimiento de la renta disponible de los hogares, se vio mermado. De ahí, la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales de calado que permitan el crecimiento del consumo, el desarrollo y liberalización de los servicios, la reducción del papel de la administración pública en la asignación de recursos y la puesta del sector público empresarial en pie de igualdad con las empresas privadas a la hora de captar recursos.

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Política fiscal y presupuestaria

Las autoridades chinas han utilizado la política fiscal para apoyar el crecimiento económico, en gran parte mediante gasto extrapresupuestario. El dato oficial de déficit presupuestario que presentan las autoridades chinas no es un indicador fiable de la situación fiscal, al discrepar de la metodología empleada por el FMI y que incluye una estimación de todos los gastos de inversión fuera de balance (“déficit aumentado”). Las mismas discrepancias se observan en la valoración de la deuda pública.

En el balance de los últimos cinco años, dos tercios del gasto fiscal fueron destinados a apoyar el estado del bienestar, principalmente en educación, sanidad, industrias no contaminantes y transporte. Además, se ha avanzado en la reforma del sistema impositivo, con la eliminación del impuesto sobre los negocios y la introducción y generalización del impuesto sobre el valor añadido. En 2017 las autoridades mantuvieron una política fiscal expansiva, con un objetivo del déficit fiscal del 3% (al igual que en 2016), para compensar los efectos del proceso de desapalancamiento e impulsar el crecimiento económico.

El presupuesto de 2017 contemplaba un aumento del gasto del Gobierno Central del 9%. Las partidas presupuestarias que más subieron en 2017 son las dedicadas al transporte, que creció un 42% respecto al presupuesto del año anterior, protección del medio ambiente un 17%, y sanidad un 18%. Cabe destacar, por otro lado, la inclusión de un fondo de gratificación y subsidio de 15.000 millones de dólares para apoyar la recolocación de los trabajadores afectados por la reducción de exceso de capacidad en varios sectores (carbón, acero y naval). 

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Política monetaria

El Gobierno emplea la política monetaria como principal herramienta para regular la economía a través del Banco Central (People’s Bank of China, PBoC).

En los últimos cinco años el PBoC ha mantenido una política monetaria prudente. Se ha liberalizado en lo fundamental el control sobre los tipos de interés, se ha establecido el sistema de seguros de los depósitos bancarios, se ha impulsado la creación de departamentos de servicios financieros inclusivos por parte de los bancos comerciales grandes y medianos, se ha reforzado el mecanismo de coordinación para la supervisión financiera, y se ha profundizado en la reforma de las instituciones financieras de orientación política y las enfocadas al desarrollo. Destaca también la puesta en marcha de la conexión bursátil Shanghai-Hong Kong y Shenzhen-Hong Kong, así como la conexión de bonos. El RMB se incorporó definitivamente a la cesta de monedas de los Derechos Especiales de Giro, dando un paso importante hacia su internacionalización.  

Ante la ralentización del crecimiento económico, el PBoC ha venido aplicando políticas de estímulo monetario y de control de liquidez en el sistema. Las medidas de política monetaria aplicadas en 2017 han producido buenos resultados, al lograr mantener la liquidez del sistema en niveles razonables. Por un lado, el tipo de interés de referencia aplicado a los préstamos a un año se ha ido reduciendo del 5,6% en 2014 al 4,35% en 2017, mientras que el coeficiente legal de caja ha pasado de un 19,5% en 2015 al 14,5% actual. Por otro lado, en el último año se ha reducido el crecimiento de los agregados monetarios (el M2 creció un 8,2% interanual) y del crédito (+12,7% interanual), y se ha apoyado una reasignación del préstamo hacia los sectores más productivos, especialmente los incluidos en el plan "Made in China 2025". A lo largo de 2017 el tipo de cambio del yuan se mantuvo estable respecto al dólar y las reservas de divisas se incrementaron, rompiendo con la dinámica a la baja de los últimos años.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La situación del mercado laboral es fuente de preocupación para las autoridades. China cuenta con una fuerza laboral reducida que se enfrenta al reto de sustentar a una población  cada vez más vieja y longeva. Este descenso en la oferta de mano de obra puede provocar, además, un incremento rápido de los salarios que reste competitividad a la economía. Este problema ha hecho que se abran al debate político medidas como la flexibilización de la política del “hijo único” y el aumento de la edad de jubilación. La política del “hijo único” entró en vigor en 1979 con el fin de reducir el crecimiento poblacional y respaldar la explosión económica que estaba comenzando en aquella época. A lo largo de este tiempo, el Gobierno chino ha hecho algunas concesiones a grupo étnicos minoritarios y a la población rural hasta que en 2016 se permitió a todas parejas chinas tener dos hijos. Sin embargo, no está claro que la eliminación de la política del "hijo único" marque un punto de inflexión puesto que, al igual que ocurre en las sociedades avanzadas, las mujeres con una determinada preparación posponen el nacimiento de sus hijos para cumplir con sus metas profesionales mientras que las parejas jóvenes tienen que hacer frente a la presión económica, que incluye los costes en vivienda y educación. Respecto a la edad de jubilación, en la actualidad se sitúa entre los 50 y 55 años para las mujeres (el 15,3% de la población femenina supera esta edad), y 60 años para los hombres (el 17,3% de la población masculina supera esta edad). De momento, parece que el retraso en la edad de jubilación no entra en los planes del Gobierno. Estos debates se desarrollan en paralelo con el cambio de modelo económico y la necesidad reconocida por las autoridades chinas de aumentar los salarios. En consecuencia, en 2013 se acordó el objetivo de subir el salario mínimo un 13% anualmente hasta 2015. En 2017 el salario mínimo aumentó de media un 11% interanual en 20 provincias y ciudades mientras que los salarios subieron de media un 10% con respecto a 2016. Con el fin de que el mercado laboral esté ocupado por personas de mayor talento que contribuyan a generar mayor valor añadido, se han introducido nuevos tipos de visados que facilitan y agilizan la concesión de permisos de residencia por razones de interés económico, a través de un procedimiento ágil y rápido (ante una única autoridad).

Respecto al mercado inmobiliario, los gobiernos locales han promulgado una serie de medidas dirigidas a limitar la especulación y a reducir los riesgos a medio y largo plazo para el sector financiero y la economía (la inversión inmobiliaria representa el 13% del PIB). Estas medidas se unen a las ya aplicadas a nivel nacional desde finales de 2010, y en conjunto han logrado que el precio de la vivienda sigue subiendo pero en un menor número de ciudades y a un ritmo más lento en todas ellas. En general, este tipo de iniciativas restrictivas en el mercado inmobiliario están siendo implementadas en la mayoría de ciudades de primer, segundo y tercer nivel. Desde marzo de 2013 está vigente un impuesto del 20% (antes era tan solo del 1%) que grava las plusvalías en la venta de viviendas. En 2017 las autoridades chinas moderaron la concesión de préstamos hipotecarios mientras que los gobiernos regionales prohibieron la venta de vivienda nueva en los primeros 2-3 primeros años después de su compra, y han comenzaron a aplicar medidas que incentiven el mercado del alquiler de vivienda entre la creciente clase media china, mercado tradicionalmente orientado hacia los segmentos más bajos de la población.

En base a los objetivos para 2018 fijados en el Informe sobre la Labor del Gobierno, dentro del marco del XIII Plan Quinquenal para el período 2016-2020, la ampliación de la demanda interna jugará un papel fundamental para garantizar el desarrollo a largo plazo de la economía. Por ello, el gobierno ha anunciado que prorrogará  otros tres años las políticas preferenciales del impuesto sobre la adquisición de vehículos de nuevas energías y se abolirá por completo la política de restricción del cambio de matrícula de los automóviles de segunda mano por una de otra ciudad distinta. Se estimulará el aumento de la oferta de servicios, incluidos la asistencia médica y los servicios de la vejez, los servicios educativos, culturales y deportivos. Apoyará la creación de zonas demostrativas del turismo regional y bajará el precio de las entradas a los lugares turísticos emblemáticos de propiedad estatal. Fomentará nuevas modalidades de consumo, a través del desarrollo de las plataformas de compra online y los servicios de envío urgente, y se reforzará la legislación en materia de protección al consumidor. Se incrementará la inversión pública en infraestructuras en regiones centrales y occidentales, y en proyectos de reconversión y actualización tecnológica a nivel nacional.

Por otro lado, con el objetivo de avanzar en la reestructuración de la economía, el gobierno ha anunciado que se seguirá priorizando el desarrollo de las industrias tecnológicas estratégicas, se impulsará el ahorro energético y la reducción de emisiones de gases contaminantes (reducción del 3% de las emisiones de dióxido de azufre y de óxido de nitrógeno en 2018) y se impulsarán políticas de protección del medio ambiente, tales como la prohibición de la entrada de basura extranjera en el país y la ejecución de proyectos de reforestación.  

En cuanto a la agricultura, el gobierno ha anunciado que se seguirá estabilizando y optimizando la producción de cereales, se promoverá la aplicación e innovación de la tecnología agrícola a través del desarrollo de la industria de procesamiento de productos agrarios y la construcción de polígonos industriales de agricultura moderna. Se potenciarán las infraestructuras y la mecanización agrícola, y se profundizará en la reforma rural mediante la regulación del uso de la tierra. Se apoyará a los trabajadores rurales retornados a su tierra natal y se fortalecerán los servicios sociales para las pequeñas familias campesinas.

Respecto a educación, ciencia y desarrollo cultural, el gobierno fomentará la educación obligatoria, y el desarrollo regional, rural y étnico. Se mejorará la calidad de la enseñanza y se facilitará el acceso en zonas rurales (sistema de subvenciones), se reforzará el control de la seguridad, se instituirá un sistema de formación profesional y se impulsará la innovación científico-tecnológica. Se promoverá la educación especial, la formación permanente y la educación a través de la red. Por último, se potenciarán las infraestructuras culturales en las zonas rurales y del centro-oeste del país.

Con el objetivo de garantizar el bienestar social, el gobierno ha anunciado que se priorizará la creación de empleo (en particular, se apoyará a las empresas de tecnología y a las pymes) a través de actividades emprendedoras y nuevas modalidades como Internet+. Se mejorarán los instrumentos y los servicios público de búsqueda de empleo, se incrementará la pensión básica de vejez de los jubilados, y la pensión social de vejez en las poblaciones urbana y rural. Se ampliará la cobertura del seguro médico básico y el de enfermedades graves. Se promoverá la reforma de los precios de la asistencia médica, la circulación de medicamentos y la reforma integral de los hospitales públicos.  

Por otra parte, el gobierno ha anunciado que también se llevarán a cabo las siguientes acciones: se simplificará la administración para racionalizar sus funciones y tareas, y se llevará a cabo una reforma del sistema fiscal, impulsando el reparto entre la hacienda central y las territoriales de las atribuciones operativas y las responsabilidades por los gastos. Se modificará el impuesto sobre el valor añadido y se reducirán las cargas impositivas a las empresas. Se profundizará en la reforma de tenencia de la tierra, los servicios públicos y los servicios de interés social, y se incentivará la inversión privada en los siguientes sectores: ferrocarril, servicios públicos, finanzas, energía, telecomunicaciones, educación y asistencia médica. Se reestructurarán las empresas públicas y se mantendrá el objetivo de cooperación internacional bajo el paraguas de la iniciativa "One Belt, One Road", apoyando a las empresas chinas que realicen inversiones en el extranjero. Se incentivará la entrada de capital directo extranjero en las regiones del centro-oeste y en algunos sectores (manufacturas, altas y nuevas tecnologías, ahorro energético, protección medioambiental y servicios).

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