Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Dentro del sector agropecuario (6,5% del PIB; 17% del empleo) hay una amplia variedad de actividades entre las que destacan la producción de café, la caña de azúcar y hortofrutícolas. Aunque este sector ha ido reduciendo su peso en términos de PIB y empleo, su importancia en la sociedad sigue siendo notable, ya que da sustento a la población más pobre y rural.

En el sector extractivo (5% del PIB) sobresalen hidrocarburos, carbón, hierro y níquel. Estas actividades tienen gran relevancia como fuentes de divisas, en particular en los casos del petróleo y del carbón. La producción de petróleo sufrió un declive durante los primeros años del siglo XXI. Sin embargo, las inversiones y la puesta en explotación de nuevos pozos han permitido relanzar la producción, que se dobló entre los años 2007 y 2012, pasando de medio millón a un millón de barriles diarios. Sin embargo, en los últimos años, la producción petrolífera se ha estabilizado, produciéndose incluso una caída en el año 2016. El país  uno de los 20 primeros productores mundiales de petróleo. Dado que el petróleo supone una parte importante de la exportación, la caída de la producción puede ser un problema considerable a medio plazo. Asimismo, la caída de los precios del crudo ya ha afectado de forma considerable a las exportaciones de Colombia. El carbón, por su parte, es apreciado por su buena calidad. En 2016 se superaron los 90 millones de toneladas de este mineral (por encima del doble de la cantidad producida en 2002). Colombia posee unos 6.700 millones de toneladas en reservas, las mayores de Latinoamérica.

Aun así, es notable el descenso que ha tenido la explotación de minas y canteras como porcentaje del PIB en los últimos años (pasando de suponer más de un10% en 2013 a cifras cercanas al 5% en 2016). En general, el resto de sectores de actividad suponen un porcentaje similar del PIB a hace unos años, creciendo en general ligeramente en porcentaje.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

  2013 2014 2015 2016*
Por sectores de origen        
Establecimientos financieros, Seguros y Servicios a empresas 18,65 % 18,91 % 19,23 % 19,61 %
Servicios Sociales, Comunales y Personales 16,05 % 16,35 % 16,65 % 16,62 %
Industria Manufacturera 11,82 % 11,48 % 11,40 % 11,51 %
Comercio, Restauración y Hoteles 11,53 % 11,73 % 12,27 % 12,51 %
Explotación de minas y canteras 10,17 % 8,41 % 6,41 % 5,40 %
Construcción 8,83 % 9,53 % 9,28 % 9,38 %
Agropecuario 5,59 % 5,66 % 6,04 % 6,52 %
Transporte, Almacenamiento y Comunicación 6,02 % 6,21 % 6,60 % 6,44 %
Suministro de electricidad, gas y agua 3,34 % 3,30 % 3,45 % 3,54 %
Otros 8,00 % 8,42 % 8,66 % 8,47 %
TOTAL 100 100 100 100
Por componentes del gasto 2013 % 2014 % 2015* % 2016** %
Consumo 78,25 % 79,17 % 81,40 % 81,12 %
 Consumo Privado 60,55 % 61,23 % 62,78 % 62,73 %
 Consumo Público 17,70 % 17,94 % 18,62 % 18,40 %
Formación Bruta de Capital Fijo 24,31 % 26,28 % 26,72 % 25,48 %
Exportaciones de bienes y servicios 17,57 % 15,94 % 15,25 % 14,04 %
Importaciones de bienes y servicios 20,13 % 21,38 % 23,37 % 20,64 %

* Cifras provisionales

Fuente: Banco de la República, DANE. Datos a precios corrientes.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En la última década la economía colombiana ha experimentado un significativo auge gracias a la buena gestión macroeconómica, los incentivos fiscales, y una significativa entrada de capitales extranjeros, que han dado lugar a altas tasas de crecimiento, con baja inflación y poco endeudamiento público.

Después de un 2017, con un crecimiento lastrado por el estancamiento de los precios del petróleo y la dinámica negativa de la industria, el crecimiento económico se está reactivando en 2018. La economía colombiana creció un 2,5% en el primer semestre de 2018. En 2017, el crecimiento fue de 1,8%, inferior de las cifras registradas en 2016 (2,2%), 2015 (3,08%) y 2014 (4,6%).

Hasta septiembre de 2018 (último dato disponible) la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el año corrido fue de 2,63%. En cuanto al dato acumulado para los últimos 12 meses fue de 3,23 %, es decir, que está dentro de los límites del rango meta del Banco de la República, entre el 2% y el 4%. Esta variación fue la más baja en los últimos cuatro años. Así, la inflación se sitúa ya dentro del rango meta de inflación establecido por el Banco de la República (2%-4%). Pero la inflación básica permanece en niveles altos, lo cual está relacionado con la indexación de precios y el aumento de la tasa general del IVA.

La tasa de desempleo en Colombia en agosto de 2018 (último dato disponible) se ubicó en 9,2%, mientras que en el mismo mes del año pasado esta fue de 9,1%. En 2017 esta tasa se ubicó en 9,4%, con una tasa de ocupación del 58,4% y una participación de 64,4%. La cifra  de ocupación, de 22,6 millones de personas, es la más alta que ha tenido el país desde el año 2001. En todo caso, el elevado grado de informalidad que existe en el país hace que estas cifras pierdan representatividad.

En cuanto a las finanzas públicas, los ingresos tributarios del gobierno nacional en 2017 (13,8% del PIB) no alcanzaron el objetivo establecido (14,2% del PIB) debido a la desaceleración económica. Esto a pesar de la reforma tributaria de diciembre de 2016, que elevó la tarifa general del IVA de 16% a 19%. No obstante, la meta de los ingresos totales (15,6% del PIB) sí se cumplió, gracias a un aumento de los ingresos provenientes de fondos mantenidos en el exterior por los contribuyentes residentes en el país, junto con unos mayores ingresos de capital y un incremento inesperado de los ingresos no tributarios.

Por otro lado, la deuda del gobierno alcanzó en 2017 los 119.522 millones de euros, y es un 8,79% mayor que el dato del año anterior. El 65,3% corresponde a obligaciones con agentes internos mientras que el 34,7% es con agentes en el exterior. La deuda equivale al 44,9% del PIB, del que el 29,4% es endeudamiento interno, y el 15,5%, es externo.

En cuanto a la demanda externa, durante 2017, la cuenta corriente de la balanza de pagos registró un déficit de 10.359 millones de dólares, inferior en 1.770 millones al de 2016. Como proporción del PIB de 2017, el déficit fue de 3,3%, menor en 1 punto porcentual en comparación con el observado en un año atrás.

La cuenta financiera de 2017, contabilizó entradas netas de capital por 9.694 millones de dólares, inferiores en 2.989 millones a lo reportado en 2016. En términos del PIB las entradas de capital representaron un 3,1%, menor al 4,5% del año anterior. Estas entradas netas se explican por ingresos de capital extranjero (20.107 millones de dólares), salidas de capital colombiano (9.665 millones de dólares), pagos netos por concepto de derivados financieros (203 millones de dólares), y aumento de las reservas internacionales (545 millones de dólares).

El comercio exterior de bienes durante 2017 registró un déficit de 4.766 millones de dólares, inferior a los 9.160 millones de dólares de 2016. Las exportaciones fueron de 39.474 millones de dólares, con un incremento anual de 15,8%, originado principalmente en las mayores ventas externas de carbón (2,751 millones de dólares), de petróleo y sus derivados (2,263 millones de dólares) y, en menor medida, en los productos industriales (643 millones de dólares), de café (322 millones de dólares), y banano y flores (90 millones de dólares). Por su parte, el valor de las importaciones en 2017 ascendió a 44.241 millones de dólares, con un incremento anual del 2,3%. Este aumento fue generalizado, destacándose las mayores importaciones de insumos y de bienes de capital para la industria (892 millones de dólares, 4,1%), de equipos de transporte (205 millones de dólares, 6,2%) y de bienes de consumo (47 millones de dólares, 0,5%). Sobresale la disminución de las compras externas de combustibles y lubricantes (545 millones de dólares, 12,0%).

La inversión directa extranjera alcanzó en 2017 los 10.101 millones de dólares, lo que significa un aumento anual de 14,8%. Aumentó un 25% la inversión en la minería y el petróleo. Por otro lado, la inversión extranjera de portafolio, o de corto plazo alcanzó los 4.016 millones de dólares representando una fuerte caída de 31,4%.

La calificación que tiene Colombia para los bonos soberanos de largo plazo se mantiene en el grado de inversión: Moody’s, Baa2; Fitch, BBB pero rebajado a negativo desde estable; Standard & Poor's rebajó la calificación de BBB a BBB-, argumentando que el país tiene una limitada flexibilidad política por su debilidad fiscal y externa.

Previsiones 2018

Tras un primer semestre de 2018 con un crecimiento económico del 2,5%, las previsiones de crecimiento se mantienen moderadas, debido a los riesgos asociados al menor dinamismo en la actividad económica local junto con las perspectivas de menor inversión y un consumo privado menos dinámico. El Banco Mundial ha pronosticado un crecimiento del 2,9% para el final de 2018 con base en las reformas económicas previstas por el gobierno colombiano. De nuevo, la construcción- en particular las obras civiles- está siendo el principal motor de la economía colombiana impulsado por los proyectos de infraestructura de cuarta generación que se llevarán a cabo hasta el 2020.

El FMI pronostica un cierre de la inflación este año del 4,5% y un leve aumento del desempleo (9,5%).

En 2018 se mantiene la dificultad en materia petrolera ya que la producción estimada de crudo será de 840.000 barriles por día, inferior a los 850.000 que se produjeron en 2017.

Así, los riesgos provienen del comportamiento de los precios del petróleo, y del desempeño de las economías estadounidense y europea. Adicionalmente, el comportamiento de la industria dependerá del tipo de cambio, la caída de las exportaciones a Venezuela, el contrabando y la caída en la demanda. El sector de la construcción se perfila como una de las mayores fuentes de incertidumbre por la capacidad que se tenga de ejecutar efectivamente las obras de infraestructura proyectadas. También confluyen otros factores internos, como la tendencia alcista del desempleo y el riesgo de rebaja en la calificación de riesgo soberano.

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

 

 
2013 2014 2015 2016
INFLACIÓN        
Media anual (%) 2,65% 2,70% 4,27% 5,81%
 Fin de período (%) 2,74% 2,81% 5,42% 5,05%
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL        
Media anual (%) 3,42% 3,88% 4,67% 7,10%
Fin de período (%) 3,25% 4,5% 5,75% 7,50%
EMPLEO Y TASA DE PARO        
Población (x 1.000 habitantes) 47.121 47.662 48.203 48.748
Población activa (x 1.000 habitantes) (dic) 23.483 23.814 24.380 24.529
% Desempleo sobre población activa 9,65% 9,11% 8,93% 9,22%
DÉFICIT PÚBLICO        
% de PIB (GNC) 2,3% 2,4% 3,0% 4,0%
DEUDA PÚBLICA        
en MUSD 133.982 145.451 125.798 124.025
en % de PIB 35,8 38,5 42,0 43,9
EXPORTACIONES DE BIENES        
en MUSD 58.823 54.795 35.690 31.073
% variación respecto a período anterior -2,21% -7,35% -53,53% -14,86%
IMPORTACIONES DE BIENES        
en MUSD 56.620 61.087 51.598 42.849
% variación respecto a período anterior 0,93% 7,31% -18,39% -20,42%
SALDO B. COMERCIAL        
en MUSD 2.203 -6.292 -15.907 -11.776
en % de PIB 0,58% -1,66% -5,47% -4,10%
DEUDA EXTERNA        
en MUSD 92.073 101.404 110.492 120.010
en % de PIB 24,22% 26,80% 37,97% 41,74%
RESERVAS INTERNACIONALES        
en MUSD 43.639 47.328 46.740 46.683
en % de importación de b. y s. 62,21%. 62,63% 73,04% 86,38%
INVERSION EXTRANJERA DIRECTA        
en MUSD 16.209 16.163 11.732 13.593
TASA DE CAMBIO FRENTE AL DOLAR        
media anual $1.868,9 $2.000,68 $2.746,47 $3.053,42
fin de período $1.934,08 $2.344,23 $3.244,51 $3.009,53

 

Fuente: Banco de la República, Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Ministerio de Hacienda, Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

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Principales objetivos de política económica

A pesar de la bonanza en muchos puntos, aún existen algunos en los que se debe seguir poniendo énfasis, como el aumento en la formalidad del mercado laboral, la ejecución de las obras de infraestructura que demanda el país, un crecimiento balanceado con más peso de la industria y menos dependencia de las materias primas o reformas estructurales en seguridad social y planes de pensiones.

 

 

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Previsiones macroeconómicas

Previsiones 2018

Tras el cierre de 2017 con un crecimiento económico del 1,8%, las previsiones de crecimiento se mantienen moderadas, debido a los riesgos asociados a la caída en el precio internacional de los bienes básicos, el menor dinamismo en la actividad económica local junto con las perspectivas de menor inversión y un consumo privado menos dinámico. El Banco Mundial ha pronosticado un crecimiento del 2,9% para 2018 con base en las reformas económicas previstas por el gobierno colombiano. Sin embargo, ante el cambio de gobierno tras las elecciones presidenciales de mayo, este objetivo puede ser difícil de cumplir.


De nuevo, la construcción- en particular las obras civiles- está siendo el principal motor de la economía colombiana impulsado por los proyectos de infraestructura de cuarta generación que se llevarán a cabo hasta el 2020. El megaproyecto del ejecutivo de Santos se divide en cuatro “olas” y en el que se concesionarán más de 8.000 kilómetros de carreteras y 1.000 kilómetros de vías férreas. Sin embargo, hasta la fecha, el gobierno colombiano ha adjudicado, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura, 31 proyectos, de los cuales 20 han sido de iniciativa pública y 11 de iniciativa privada. De éstos 31, 12 se encuentran en Etapa de Pre-construcción y 19 en construcción. De los 12 que se encuentran en estado más avanzado, tan solo 8 de 31 proyectos de cuarta generación cuenta a la fecha con su cierre financiero, que está suponiendo el principal freno al avance de estas concesiones. Además, el escándalo de Odebrecht ha enrarecido el ambiente y también ha frenado el impulso que traía la infraestructura, en especial por el impacto que tiene en los proyectos de 4G.

De acuerdo con el informe de Perspectivas de la economía mundial (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI), se pronostica un cierre de la inflación este año de 4,5% y un leve aumento del desempleo (9,5%).

El sector minero-energético prolongará su caída debido a la reducción en el precio internacional del petróleo que, aunque pueda presentar alzas a lo largo del año, no se espera que alcance los niveles que propiciaron la bonanza económica anterior a 2016. En cuanto al sector industrial, se espera una recuperación gracias a la depreciación del tipo de cambio y a la puesta en marcha de la refinería de Cartagena. Así, se destacan los servicios de intermediación financiera con 11,1% y los servicios inmobiliarios y de alquiler de vivienda con 3,2%.

En 2018 se mantiene la dificultad en materia petrolera ya que la producción estimada de crudo será de 840.000 barriles por día, inferior a los 850.000 que se han produjeron en 2017.

Así, los riesgos provienen del comportamiento de los precios del petróleo, y del desempeño de las economías estadounidense y europea. Adicionalmente, existen múltiples elementos de incertidumbre que adicionalmente estarían presentes durante el próximo año dentro del balance de riesgos:

En primer lugar, los menores precios de las materias primas energéticas tienen un efecto negativo sobre el ingreso nacional, las exportaciones, y de manera más puntual, un efecto perjudicial sobre las finanzas públicas. Los bajos precios actuales junto con el mayor crecimiento mundial han empezado a mejorar el panorama. La reactivación en los principales países desarrollados es evidente y debe traducirse en una mayor demanda por combustibles. Sin embargo, es probable que los Estados Unidos continúen con incrementos en su producción dados los ajustes de costos que se observan en la industria y el moderado aumento en los precios.

En segundo lugar, el sector de la construcción se perfila como una de las mayores fuentes de incertidumbre por la capacidad que se tenga de ejecutar efectivamente las obras de infraestructura proyectadas, además de conseguir los cierres financieros de los proyectos pendientes.

En tercer lugar, el comportamiento de la industria dependerá del comportamiento de la tasa de cambio, la caída de las exportaciones a Venezuela, el contrabando y la caída en la demanda. Afecta en gran medida la situación económica en Venezuela y Ecuador. En 2017, las exportaciones a Ecuador crecieron un 19,6% frente a la caída de 15,4% que se presentó el año anterior, alcanzando los USD 879 millones. La recuperación de las ventas externas se debió a la eliminación de las salvaguardias a los productos colombianos y a la mejoría de la economía. La situación de Venezuela es, por el contrario, mucho más complicada. En el mismo período las ventas a ese país cayeron 57,1% llegando a apenas USD 215 millones. Además, es bien conocido que la migración de ese país hacia Colombia ha venido aumentando en los últimos meses lo que puede llegar a representar serios problemas en términos de capacidad del Estado colombiano para garantizar servicios humanitarios básicos. En algunos casos particulares es posible que este fenómeno esté generado presiones en el mercado laboral.

Además, confluyen otros factores internos, como las elecciones presidenciales de mayo de 2018, la tendencia alcista del desempleo y el riesgo de rebaja en la calificación de riesgo soberano, ya que en ausencia de fuentes adicionales de ingreso, las reducciones en la inversión pública, que de acuerdo con el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) son necesarias para el cumplimiento de la regla fiscal, parecen demasiado severas, lo que llevaría la inversión pública como proporción del PIB al 0,5% en 2021, sus niveles más bajos en por lo menos tres décadas.

 

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Política fiscal y presupuestaria

En cuanto a las finanzas públicas, los ingresos tributarios del gobierno nacional en 2017 (13,8% del PIB) no alcanzaron el objetivo establecido (14,2% del PIB) debido a la desaceleración económica. Esto a pesar de la reforma tributaria de 2016, que entre otras medidas elevó la tarifa general del IVA de 16% a 19%.

No obstante, la meta de los ingresos totales (15,6% del PIB) sí se cumplió, gracias a un aumento de los ingresos provenientes de fondos mantenidos en el exterior por los contribuyentes residentes en el país, junto con unos mayores ingresos de capital y un incremento inesperado de los ingresos no tributarios.

El grueso de los ingresos no tributarios provino del laudo arbitral a favor del Estado y en contra de Claro y Telefónica (por 0,5% del PIB). Estos ingresos extraordinarios fueron de tal magnitud que, incluso, se pudo reservar una parte (0,3% del PIB) para las contingencias de los siguientes años.

Con base en esos ingresos imprevistos y en un recorte del gasto público (de 0,5% del PIB), las autoridades lograron reducir el déficit del gobierno central, de -4% en 2016 a -3,6% del PIB en 2017, como se había establecido en las metas fijadas, de acuerdo con lo estipulado por la regla fiscal.

Sin embargo, si el crecimiento no repunta, el recaudo tributario podría incrementarse de nuevo menos de lo proyectado, situándose en el 13,9% del PIB en 2018, en un 14,3% del PIB en 2019 y en un 14,8% del PIB a partir de 2020. Además en estos años se requerirá  aumentar los ingresos para compensar el final del impuesto a la riqueza y la reducción de la tasa del impuesto sobre la renta de las empresas, que en 2018 bajará de 40% a 37% y en 2019 luego a 33%.

La dificultad de reducir el déficit fiscal para cumplir la regla fiscal (contemplada en la Constitución colombiana), fue uno de los motivos por los cuales la agencia calificadora Standard & Poor’s decidió degradar a finales del año pasado la deuda pública de largo plazo del país en moneda extranjera, de BBB a BBB-, aunque la dejó todavía un escalón por encima del grado de inversión.

Las mayores amenazas para las finanzas públicas se concentran en el incumplimiento de las metas de déficit total del Gobierno fijadas para 2018 (-3,1% del PIB) y 2019 (-2,2% del PIB), dada la fragilidad de la economía. No alcanzarlas impediría la estabilización de su deuda pública neta en el primer año (en 43,8% del PIB) y poder encauzar la deuda a la tendencia decreciente proyectada por el gobierno en el Marco Fiscal para la próxima década (que la llevaría a 31,1% del PIB en 2028).

Por otro lado, la deuda del gobierno alcanzó en 2017 los 411,8 billones de pesos (119.522 millones de euros), y es un 8,79% mayor que el dato del año anterior. De este total, el 65,3% corresponde a obligaciones con agentes internos mientras que el 34,7% es con agentes en el exterior, de manera que la deuda interna del Gobierno Nacional Central alcanzó al término de año los 269,3 billones de pesos (78.162 millones de euros), mientras que la deuda externa fue de 142,55 billones de pesos (41.374 millones de euros).

En porcentaje del PIB, la deuda equivale al 44,9%. De este porcentaje, el 29,4% es endeudamiento interno, y el 15,5%, es externo.

Se realizaron emisiones de Títulos de Tesorería TES por 39,5 billones de pesos (11.614 millones de euros), en línea con lo anunciado en Marco Fiscal de Mediano Plazo, de los cuales 27,6 billones de pesos (8.115 millones de euros) se colocaron a través de subastas y el restante con entidades estatales y otros. Cabe destacar el prepago realizado por la Nación por 5,5 billones de pesos (1.617 millones de euros) de Títulos de Tesorería TES con vencimiento en el año 2018, suavizando el perfil de vencimientos de este año.

Las fuentes de financiación exterior para el 2017 ascendieron a 5.110 millones de dólares. Estos se distribuyen en emisiones por 3.902 millones de dólares a través de bonos en los mercados internacionales y US$1.208 millones de dólares con desembolsos de la banca multilateral. Se destaca la reprogramación de desembolsos con la banca multilateral por cerca de 1.600 millones de dólares, explicada principalmente por el ingreso de recursos en dólares a la Tesorería General del Laudo arbitral contra Claro y COLTEL, y por el prefinanciamiento realizado mediante la colocación de bonos en los mercados internacionales en agosto del presente año.

 

Se ha aprobado, asimismo, una nueva reforma tributaria que entró en vigor en enero del año 2017. Con las medidas estipuladas en esta reforma se busca recaudar 7 billones de pesos adicionales (o, lo que es lo mismo, algo más de 2 millones de euros) en 2017, suponiendo un 0,8% de incremento en el PIB. Asimismo, se espera recaudar cantidades cada vez mayores hasta alcanzar unos 26 billones de pesos actuales (algo más de 8 millones de euros) en 2022, lo que supondría aproximadamente un incremento del 3,3% en el PIB de esa anualidad. En la reforma se han tomado diferentes medidas como incrementar el IVA del 16 al 19%, cambiar los tipos impositivos de particulares y empresas o reducciones fiscales para las empresas afincadas en las regiones más afectadas por el posconflicto.

Las principales modificaciones impositivas son:

·         Incrementar el IVA de la mayoría de los productos del 16 al 19%, con lo que el gobierno espera obtener una mayor recaudación pero que puede tener un efecto negativo sobre el consumo, cambiar los tipos impositivos de particulares y empresas o reducciones fiscales para las empresas afincadas en las regiones más afectadas por el posconflicto.

·         Se crean incentivos fiscales para las empresas que fijen su sede en las zonas más afectadas por el posconflicto, de modo que se espera que la inversión sea superior en estas zonas.

·         Se eliminan impuestos que hacían más complejo el sistema tributario, como el IMAN y el IMAS en las personas físicas o el CREE en las personas jurídicas. Este último será integrado en el impuesto general.

 

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Política monetaria

La política monetaria de Colombia se rige por un esquema de inflación objetivo y es el Banco de la República (Banco Central) quien se encarga de mantener una inflación controlada y de alcanzar un crecimiento acorde con la capacidad potencial de la economía. Con tal fin, el Banco de la República utiliza principalmente subastas de operaciones repo, a través de las cuales el Banco central suministra liquidez al sistema bancario mediante créditos a un día y, en ocasiones, a corto plazo. La inflación objetivo para el Banco de la República para el año 2017 es del 3%, teniendo como objetivo inferior el 2% y como objetivo superior el 4%. En el año 2016, la inflación estuvo lejos de este objetivo, situándose durante todo el año en cifras superiores al 4%.

Dado el comportamiento de la actividad económica y el panorama inflacionario, la Junta Directiva del Banco de la República adoptó una política monetaria menos expansiva al incrementar de manera gradual la tasa de interés de referencia en el año 2016. Así, la tasa repo pasó de 5,75% a comienzos de año a 7,50% en diciembre, alcanzando picos de 7,75% en octubre y noviembre. A partir de ese momento, el emisor ha considerado apropiado reducir ligeramente la tasa de interés constante, llegando al 7% en abril de 2017. En cuanto a las tasas de captación, en diciembre la DTF (tasa de referencia depósito a término fijo) se ubicó en abril de 2017 en el 6.48%. Ello implicó una ligera reducción frente al mes anterior, mientras que la tendencia desde el mes de julio de 2016 ha sido a la baja. Por su parte, la tasa de colocación se situó en abril de 2017 en 14,76%. Al comparar con los niveles de un año atrás, la tasa promedio de captación en abril de 2017 disminuye en 49 pbs y la de colocación lo hace en 19 pbs.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

En Colombia, desde hace 20 años los gobiernos presentan en promedio, cada 18 meses proyectos encaminados a solucionar problemas financieros de corto plazo a través de la modificación de impuestos, pero durante este tiempo no se ha logrado establecer una base sólida que sea equitativa y progresiva, esto es poner a pagar más impuestos a los más ricos y menos impuestos a los más pobres.

La reforma tributaria, concretada en la Ley 1819 de 2016, rige desde el 1 de enero de 2017, En ella se incluyen, además de cambios estructurales al sistema tributario, el aumento del IVA y penalización a los evasores.

Los principales objetivos que pretende lograr el Gobierno con su implantación son los siguientes: recaudar 2.300 millones de euros adicionales en 2017 y otros 7.000 millones de euros en 2018 para mantener y aumentar el gasto social y en infraestructura, mantener la inflación alrededor del 3% y reducir el déficit a un 3,3% del PIB

Además, la reforma se centra la modernización del sistema tributario para facilitar a los contribuyentes y a las empresas el pago de sus obligaciones. Por último, el Gobierno busca reducir diferencias en la distribución de los ingresos nacionales (personas físicas y personas jurídicas) con los países de la OCDE, a través de los impuestos directos, así como atraer la inversión nacional y extranjera, especialmente en las zonas de conflicto.

A pesar de lo expuesto anteriormente, desde diferentes sectores económicos colombianos se prevé una nueva reforma económica en los próximos dos años.

Continúan pendientes algunos temas como la ejecución de obras de infraestructura, reformas estructurales necesarias para aumentar la formalidad del trabajo, flexibilizar el mercado laboral y mejorar el sistema de pensiones tal y como han aconsejado el FMI y la OCDE en sus recomendaciones para Colombia.

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