Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El PIB por el lado de la oferta viene determinado principalmente por el peso del sector servicios (67,7%), que tiene una amplia presencia del sector público, y donde el turismo juega un papel muy determinante (contribución directa e indirecta entre el 8 y el 13% al PIB). El sector primario y secundario presentan gran dualismo con una parte de producción agrícola enfocada a las exportaciones, crecientemente competitiva, y una parte de las manufacturas volcada en producción de productos de alta tecnología, gracias a la inversión extranjera en zonas francas. En 2021 los sectores que mejor comportamiento mostraron fueron transporte y almacenamiento (crecimiento de 23,3% frente a una caída del 20,1% en 2020), Actividades de alojamiento y servicios de comida (que con un crecimiento del 17,6% se recuperó parcialmente de la caída del 43,1% en 2020), manufacturas (que ha conseguido mantener su línea creciente incluso a pesar de la pandemia, creciendo un 3,1% en 2020 y un 12,8% en 2021, y las Actividades profesionales (que consiguieron crecer un 9,1% en 2021 después de haberse frenado en 2020 con -0,1%).

En 2021 la aportación al crecimiento del PIB de Manufacturas (+1,6 puntos porcentuales-pp-), Actividades Profesionales (+1,2pp), Transporte (+0,9 pp), Comercio (0,8 pp) y hostelería (0,4 pp) explican casi dos terceras parte del incremento del PIB en ese año; frente a 2020 cuando sólo manufacturas (+0,4pp) había conseguido aportar positivamente al crecimiento, mientras que la hostelería (-1,5pp), el transporte (-0,9pp), el comercio (-0,8pp) y la construcción (-0,2pp) explicaron en su mayoría la fuerte caída del PIB .

En el PIB por el lado de la demanda, el mejor desempeño de la actividad económica en el 2021 se asocia principalmente con una mejora de la demanda interna. En particular, el consumo privado aporta 3,7 p.p. a la tasa de variación del 2021, la inversión privada aporta 2,0 p.p. y la demanda externa neta aporta 0,9 p.p. El mayor crecimiento de la actividad económica responde por tanto a una mejora de la demanda interna, principalmente en los componentes de consumo e inversión privada. El crecimiento del gasto de consumo final de los hogares (5,8%) es congruente con la mejora en su ingreso disponible (se estima que el ingreso disponible habría aumentado 4,8% en el 2021, mientras que en 2020 este se contrajo en 3,3%),  así como el repunte en el crédito al sector privado en moneda nacional, sobre todo en el segundo semestre del 2021, la reducción de la tasa de desempleo y la mejora en la confianza de los consumidores. Durante el 2021 se observó también una vigorosa recuperación de la inversión privada, la cual creció 15,5% (0,9% en el 2020), debido al incremento en la inversión en maquinaria y equipo para la manufactura (aparatos médicos y nuevas operaciones de ensamble), así como al mayor gasto en obras privadas no residenciales (naves industriales y locales comerciales) y residenciales (viviendas de clase media y alta). Por su parte, la inversión pública se contrajo en 20,6% (-10,6% en el 2020), a causa de la menor ejecución de proyectos de infraestructura.  

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

  

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
  2017 2018 2019 2020 2021
PIB TOTAL A PRECIOS DE MERCADO (en millones de Colones) 34,3 35,2 36,0 34,6 37,3
  POR SECTORES DE ACTIVIDAD
AGROPECUARIO 4,7 4,8 4,6 4,8 4,6
INDUSTRIAL 19,3 19,2 18,8 19,8 20,3
MINERÍA 0,3 0,3 0,3 0,3 0,3
MANUFACTURA 11,7 11,9 12,0 12,9 13,5
CONSTRUCCIÓN 4,7 4,5 4,0 4,0 4,0
ELECTRICIDAD, AGUA Y SERVICIOS DE SANEAMIENTO 2,6 2,5 2,5 2,6 2,5
SERVICIOS 67,4 68,3 68,8 69,6 67,7
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO 4,5 4,6 4,5 3,7 4,3
INFORMACIÓN Y COMUNICACIONES 4,5 4,4 4,4 4,7 4,6
COMERCIO AL POR MAYOR Y AL POR MENOR 9,2 9,2 9,0 8,6 8,7
ACTIVIDADES FINANCIERAS Y SEGUROS 5,6 5,6 5,6 5,9 5,8
ACTIVIDADES INMOBILIARIAS 8,2 8,2 8,1 8,3 7,8
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,3 4,2 4,1 4,3 4,0
ACTIVIDADES DE ALOJAMIENTO Y SERVICIOS DE COMIDA 3,3 3,3 3,3 2,0 2,2
ACTIVIDADES PROFESIONALES, CIENTÍFICAS, TÉCNICAS, ADMINISTRATIVAS Y SERVICIOS DE APOYO 11,4 11,7 12,6 13,1 13,3
ENSEÑANZA Y ACTIVIDADES DE LA SALUD HUMANA Y DE ASISTENCIA SOCIAL 13,9 13,7 13,9 14,4 13,6
OTROS SERVICIOS 3,4 3,6 3,6 3,6 3,5
IMPUESTOS A LOS PRODUCTOS Y LAS IMPORTACIONES (NETOS DE SUBVENCIONES) 7,6 7,4 7,3 6,8 7,4
TOTAL** 100 100 100 100 100
     
CONSUMO 81,5 81,1 81,0 81,2 78,7
Consumo Privado 65,1 64,9 64,3 63,6 62,5
Consumo Público 16,4 16,2 16,8 17,7 16,2
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 18,2 18,2 16,3 16,6 17,8
Var. existencias -0,1 -0,2 -0,2 0,8 1,9
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 32,8 33,7 34,3 31,5 36,1
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 32,3 33,2 31,4 28,6 34,5
TOTAL 100 100 100,00  100 100,00 

Ultima actualización: Febrero 2022

Fuente: BCCR

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En los últimos años el crecimiento económico en Costa Rica se había mantenido estable en unas tasas muy moderadas (inferiores al 3% en 2018 y 2019), que incluso en un escenario pre-Covid habían sido insuficientes para reducir el desempleo (12% en 2019), garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas (déficit público del 7% del PIB en 2019) y permitir un avance apreciable en el nivel de desarrollo del país. Los efectos de la pandemia de Covid-19 además llevaron a que 2020 se cerrara con una caída en el PIB del 4,1%, frente al escenario pre-Covid que estimaba un crecimiento del 2,5%. Para 2021 el BCCR estima que el crecimiento fue de 7,6% y para este año y 2023 proyecta un crecimiento de 3,9% y 4,0%.

El principal escollo de la economía de Costa Rica es que arrastra un abultado déficit fiscal debido a la limitada capacidad de recaudación de impuestos y al desmesurado peso del aparato estatal (más de la mitad de los ingresos públicos se destinan a pago de salarios públicos).Tras varios intentos fue finalmente el gobierno de Alvarado el que logró una reforma fiscal en 2018, por la presión de los mercados y a pesar de una fuerte contestación social. Con todo, el déficit fiscal se aproximó al 7% del PIB en 2019 y llegó al 8,7% del PIB en 2020 reduciéndose al 5% en 2021. Por todo lo anterior, el gobierno en octubre de 2020 abrió un proceso de diálogo con todos los sectores en busca de un acuerdo que permitiera superar la grave crisis fiscal a la que se enfrenta el país, y que le permitiera negociar un Acuerdo con el FMI, que fue aprobado por su Directorio en marzo de 2021 y por la Asamblea Legislativa en Julio.

Costa Rica atraviesa un duro periodo de amortizaciones de deuda pues el 47,3% de la de deuda soberana tiene vencimiento inferior  a 5 años (8,9% vence en menos de 1 año) y es el tercer país en cuanto al peso de los intereses de la deuda (4,9% del PIB), lo que ha llevado a que en los últimos años las necesidades de financiación pública superaran sistemáticamente el 10% del PIB (y por tanto que entorno al 40%  de los presupuestos se destinen a pago de deuda e intereses). Además, aproximadamente el 37% de su deuda está emitida en dólares y el Tesoro de Costa Rica se ha estado encontrando a veces con dificultades para colocar sus emisiones de bonos. Por otra parte, el déficit por cuenta corriente se viene reduciendo ligeramente hasta el 2,1% del PIB en 2019 y 2,2% en 2020 pero en 2021 se estima que aumenta hasta el 3,4% según el BCCR. Este déficit estaba siendo financiado casi en su totalidad por la inversión extranjera directa recibida ($2.812 millones en 2019), aunque este rubro se vio reducido hasta los $1.763M en 2020 por los efectos de la pandemia.

La aceleración de la inflación general y del promedio de indicadores de inflación subyacente observada a partir del segundo trimestre del 2021 se acentúo en los últimos tres meses del año. Durante el cuarto trimestre, la inflación fue de 3,0% en términos interanuales con una tasa de 3,3% en diciembre. El BCCR ante el retorno a tasas de inflación positivas, sitúa su objetivo de inflación en el 3% (con una fluctuación de +/-1pp), y después de un giro de su política monetaria, iniciando un ciclo expansivo, con varias bajadas de tipos desde finales de 2018, del 5,25% hasta el 2,75 a finales de 2019 y hasta el 0,75% en 2021, ha revisado al alza esa tasa en diciembre de 2021 y enero, marzo y abril de 2022 hasta el 4,0%.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2018 2019 2020 2021
PIB (MUSD a precios corrientes)
PIB (MUSD a precios corrientes) 62.422 64.067 61.833 nd
Tasa de variación real (%) 2,6 2,2 -4,1 7,6%
Tasa de variación nominal (%) 3,0 2,6 -3,9 nd
INFLACIÓN
Media anual (%) 2,2 2,1 0,7 nd
Fin de período (%) 2,0 1,5 0,9 3,3
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 5,00 4,16 1,63 0,8
Fin de período (%) 5,25 2,75 0,75 1,0
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 5.022 5.075 5.128 5.182
Población activa (x 1.000 habitantes) 2.445 2.473 2.440 nd
% Desempleo sobre población activa 12,0 12,4 19,9 14,4
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -5,7 -6,8 -8,7 -5,0
DEUDA PÚBLICA
en miles M colones 18.670 21.347 24.567 26.813
en % de PIB 51,9% 56,8% 67,5% 68,3%
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD 11.474 11.604 11.706 14.793
% variación respecto a período anterior 6,1% 1,1% 0,9% 19,9 %
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD 15.863 15.347 13.793 18.856
% variación respecto a período anterior 4,5% -3,3% -10,1% 17,3%
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD -4.389 -3.743 -2.085 -4.063
en % de PIB -7,0% -5,9% -3,4% -6,3%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD -1.990 -1.439 -1.580 -2.205
en % de PIB -3,2% -2,3% -2,6% -3,4%
DEUDA EXTERNA
en MUSD 28.369 29.823 31.395 33.813
en % de PIB 45,5% 46,6% 51,0% %
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 3.416 3.145 2.721 2.660
en % de exportaciones de b. y s. 16,6 14,8 14,7 13,1
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD 7.501 8.937 7.232 6.921
en meses de importación de b. y s. 4,6 6,3 4,8 3,9
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD 2.236,5 2.598,3 2.029,2 nd
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 572,5 583 584,9 625
fin de período 589,58 570 614 639

Última actualización: 2022

Fuente:Fondo Moneterio Internacional, Economist Intelligence Unit, Instituto Nacional de Estadística de Costa Rica, Banco Central de Costa Rica, Ministerio de Comercio Exterior, Ministerio de Hacienda, Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, Banco Mundial

 

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Principales objetivos de política económica

El principal reto es reequilibrar las cuentas públicas para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública y mejorar así la calificación de riesgo crediticio, y para ello es necesario implementar reformas estructurales de aumento de ingresos, pero también de ajuste del gasto público, como las identificadas en el Acuerdo con el FMI, que apenas han mostrado avance desde Julio de 2021 lo cual puede provocar tensiones cambiarias y sobre prima de riesgo, como ha alertado el BCCR.

En cuantoa la política monetaria, la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica publicó en su Programa Macroeconómico su compromiso con la estabilidad de precios como pilar fundamental de la estabilidad macroeconómica del país.  Para lograr su objetivo (inflación de medio plazo de 3% con margen de +/-1 pp.), el BCCR plantea básicamente ajustes en los instrumentos de política monetaria cuando identifique desvíos sostenidos en sus proyecciones de inflación, y pretende llegar en 2022 a una posición "neutra". Por tanto:

A) Mantendrá una política monetaria neutra, en un contexto de presiones inflacionarias ;

B) Continuará participando en el mercado cambiario

C) Continuará con la inyección de liquidez en los mercados financieros para aliviar tensiones sistémicas de liquidez que puedan comprometer la estabilidad del sistema financiero o el adecuado funcionamiento del sistema de pagos.

D) Está diseñando una política monetaria con el propósito de poner a disposición de los intermediarios financieros regulados una facilidad crediticia de mediano plazo y bajo coste para apoyar la financiación a hogares y empresas en condiciones favorables, para mitigar los efectos económicos adversos de la pandemia.

E) Continuará la revisión de la normativa que permita impulsar medidas que mantengan y fortalezcan un flujo adecuado de crédito al sector privado y resguarde la estabilidad y eficiencia del sistema financiero nacional.

F) se instrumentarán los acuerdos alcanzados con el FMI en materia fiscal y de reformas estructurales.

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Previsiones macroeconómicas

Respecto al crecimiento del PIB las previsiones son moderadas, tanto para el BCCR, que arroja estimaciones del 3,4% para 2022 y 3,9% en 2023, bastante en línea con las del FMI (3,3% y 3,1% respectivamente).  The Economist mantiene estas mismas perspectivas para 2022 (3,5%) spero para 2023 pronostica un crecimiento solo del 2,3%. El BCCR considera que el crecimiento en 2022 vendrá derivado de la recuperación del consumo privado y de las exportaciones netas, y de los sectores de turismo, manufacturas y servicios empresariales por el lado de la oferta, si bien FITCH matiza que la capacidad de crecimiento vendrá restringida por la alta tasa de paro, la consolidación fiscal y una lenta recuperación del turismo. 

En las estimaciones de precios, el BCCR estima que el IPC aumentará hasta el 5,9% en 2022, mientras que FMI considera que la inflación se mantendrá en torno al 5,4% y The economist estima que aumentará hasta el 5,7%.  

En cuanto al déficit público las estimaciones del BCCR apuntan a 4,4% del PIB en 2022 y 3,6% en 2023. FMI sin embargo estima -5,1% del PIB en 2022 y -4,5% en 2023, mientras que The Economist considera -4,6% y -4,1% respectivamente para 2022 y 2023. El FMI estima que la deuda crecerá en 2022 (69,4% del PIB) y se estabilizará en 2023 (69,1%) cuando alcanzará su pico. EIU por otro lado estima el peso de la deuda publica en 2022 en 79,9% del PIB y que en 2023 se estabiliza en 79,6%

El BCCR considera que el déficit por cuenta corriente se mantendrá en el 4,6% del PIB en 2022 (3,5% en 2023), mientras que el FMI apunta al 3,5% en 2022 y el 3,2% en 2023. The Economist sitúa sus previsiones de déficit corriente en 3,5%del PIB en 2022 y 3,3% en 2023.

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Política fiscal y presupuestaria

El moderado crecimiento económico experimentado por Costa Rica en los últimos años antes de la pandemia había sido claramente insuficiente para reducir el desempleo, garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y permitir un avance apreciable en el nivel de desarrollo del país.

Los persistentes déficits fiscales elevados (sistemáticamente por encima del 5% desde mediados de la pasada década y con déficit primarios constantes superiores al 2%) generaron una senda de crecimiento de la deuda (desde  poco más del 40% del PIB hasta el 56,8% en 2019) claramente insostenible. El deterioro del saldo fiscal se debió principalmente al creciente peso de los salarios públicos (que además aumentó la desigualdad entre empleados públicos y privados) y a la incapacidad de los sucesivos gobiernos para lograr el respaldo mayoritario de la Asamblea a fin de acometer una reforma fiscal.  Ante la presión de los mercados y agencias de rating a finales de 2018 se aprobó (a pesar de protestas ciudadanas) una reforma fiscal amplia, que incluía reformas de impuestos (y se instauró el impuesto al valor agregado -IVA-), recortes de gastos, y una nueva regla fiscal con techo de gasto. Sin embargo a pesar de la reforma, el déficit siguió incrementándose en 2019 como consecuencia del incremento de intereses de la deuda (dado que el saturado mercado doméstico exige primas altas y cualquier emisión externa requiere aprobación de la Asamblea donde choca con un parlamento atomizado y confrontado), las transferencias a las entidades publicas y una contribución para ser miembro del Banco de Desarrollo Iberoamericano CAF.

Se esperaba que en 2020 se empezara a observar el giro en la política fiscal (se estimaba una reducción del déficit primario del 2,6% al 1,3% del PIB) pero las medidas críticas adoptadas por la crisis de la Covid-19 y el fuerte impacto en los ingresos tributarios (-11,2%) hizo que el saldo primario en 2020 arrojara un déficit primario del 3,9% y un déficit público del 8,7% del PIB.El impacto sobre la deuda ha sido inmediato disparando la tasa sobre el PIB al 68,3% y haciendo saltar las alarmas entre las organizaciones internacionales y las agencias de rating.

El Directorio del FMI aprobó el 1 de Marzo de 2021  un Servicio Ampliado de Financiamiento (SAF o EFF por sus siglas en inglés) de 3 años por $1.750M (adicionales a los $504M que le otorgó en 2020 a través del Instrumento de Financiación Rápida -RFI-), que fue aprobado en julio en la Asamblea Legislativa. Así bajos los auspicios del FMI los ajustes económicos propuestos buscan ajustes de cerca de 5 pp de PIB entre 2021 y 2023 para así conseguir un superávit primario y empezar a estabilizar la ratio de deuda sobre PIB que se espera alcance el pico del 76% en ese año 2023. Parte del ajuste saldrá del mero cumplimiento de la regla fiscal adoptada en 2018 (que restringirá el gasto corriente) pero el mayor ajuste se debería conseguir (1,8pp) a través de la modificación del empleo y los salarios públicos (del Gobierno Central-GC- pero también del sector publico general, ya que 80% de las transferencias del GC al sector público son salarios y cotizaciones sociales de otras administraciones y empresas públicas). Se prevé también recortes de la inversión pública por repriorización de proyectos. Por el lado de los ingresos (1,4pp) se reducirán las exoneraciones fiscales, se establecerá un impuesto sobre la renta global (buscando ampliar las bases de tributación y aumentando los tipos máximos del 25% al 27% desde 2023) y un impuesto a la lotería, se aumentará el impuesto a las casas de lujo y se exigirá un aporte de hasta el 30% de las utilidades de las empresas públicas para cancelación de la deuda. Con todo, a fecha de celebración de la primera vuelta de las elecciones presidenciales (febrero de 2022) ninguna de las leyes previstas han sido aprobadas.

La aprobación del acuerdo con el FMI ha permitido calmar de momento a los inversores y establecer un techo con el que negociar con otras entidades multilaterales o emitir eurobonos. Sin embargo FITCH a pesar de ver con buenos ojos el acuerdo con el FMI mantuvo su calificación de B (grado especulativo o bono basura) porque considera, al igual que otros inversores, que existen altos riesgos para la consolidación fiscal y la estabilización de la deuda, debido a la alta incertidumbre y confrontación política y a su permanente incapacidad para afrontar desequilibrios fiscales, así como los crecientes pagos de intereses y un calendario de amortización de deuda muy complicado. 

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Política monetaria

La dolarización del sistema financiero de Costa Rica (aproximadamente el 40% de los créditos y depósitos están denominados en USD) constituye otra importante fuente de vulnerabilidad, aunque limitada por la disponibilidad de reservas internacionales. Asimismo, la existencia de importantes y crecientes déficit públicos también está presionando al alza los tipos de interés (ya de por si bastante altos por las distorsiones en el funcionamiento de los bancos públicos y privados), más aún cuando su financiación se realiza acudiendo mayoritariamente al mercado doméstico. Costa Rica ha intentado reducir el impacto de la dolarización en la estabilidad financiera mediante una mayor flexibilidad del tipo de cambio, una diferenciación del requisito de reserva en los depósitos denominados en moneda nacional y extranjera, y una vuelta a la reducción de las provisiones de los préstamos en dólares a personas sin ingresos en esta moneda.

Costa Rica, que  había mantenido históricamente regímenes cambiarios fijos, en 2015 pasó a un régimen cambiario más flexible, la “flotación administrada”. La mayor flexibilidad en el mercado cambiario le permitió encontrar el tipo de cambio coherente con la disponibilidad de divisas en la economía, y le grangeó beneficios tales como una menor inflación, convergente a la de los socios comerciales; una reducción del efecto traspaso del tipo de cambio a los precios y por último, tasas de interés algo más bajas .

El BCCR ha tomado medidas inmediatas para mitigar el impacto del shock de la COVID 19: rebajó dos veces las tasas de interés desde el 2,25% al 0,75% (que supone un record por abajo en el país) e intervino en los mercados de divisas en los episodios de excesiva volatilidad (en otoño de 2020 intervino con unos $260M). El Gobierno también tomó medidas temporales para facilitar las condiciones crediticias (reduciendo a cero las exigencias de provisiones contracíclicas y la relajación de las medidas para la restructuración de préstamos y moratorias (aproximadamente la mitad de la cartera de préstamos se había refinanciado en Diciembre de 2020). Sin embargo, ante las nuevas presiones inflacionistas por factores de demanda (reactivación económica) pero sobre todo de oferta (precio combustible, coste transporte marítimo y alteraciones suministro en cadenas globales de valor) en diciembre de 2021, enero y marzo de 2022 el BCCR subió los tipos de interés hasta el 2,5%.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La economía costarricense se caracteriza por ser muy dependiente de Estados Unidos: entorno al 40% de las exportaciones de bienes, 40% de las importaciones, 75% de stock de inversión y 40% de los turistas proceden de ese país, por lo que uno de los objetivos a largo plazo de Costa Rica es continuar con la diversificación de los países socios con una estrategia que incluye negociar con naciones de Asia, Oriente Medio, Europa y Latinoamérica.

Según diferentes análisis del FMI, las amenazas principales de la economía de Costa Rica, a parte de la sostenibilidad fiscal, es la vulnerabilidad ante las condiciones financieras dada la dependencia bancaria del financiamiento externo y la elevada dolarización del crédito. Asimismo señala que a pesar del notable progreso en reformas estructurales, la alta desigualdad (e informalidad del mercado laboral), la débil productividad y el cambio climático continúan retando el futuro de Costa Rica.  Con todo, dada su estabilidad política tradicional y su capital humano relativamente formado se ha posicionado como un centro de atracción de inversiones directas extranjeras en la región, ya que la comparación con sus socios le es favorable en los rankings de competitividad. No obstante se señala que  a veces existe escasez de algunas habilidades e importantes retrasos en infraestructuras (especialmente de transporte y telecomunicaciones) unido a demasiada burocracia y lentitud institucional, lo cual limita la capacidad de integrarse en cadenas globales de valor. 

Sea como fuere, los resultados del largo proceso de integración de Costa Rica en la economía internacional han sido exitosos en términos de crecimiento, diversificación y sofisticación de las exportaciones. Costa Rica es miembro de la OMC desde su fundación, de la Integración Centroamericana y tras 5 años de negociaciones se ha convertido en 2021 en el miembro número 38 de la OCDE. Además, mantiene 15 tratados de libre comercio que cubren el 80% del comercio internacional del país.

Los esfuerzos para atracción de IED y la consolidación y continuidad del régimen de zonas francas han logrado transformar la composición de las exportaciones de Costa Rica, que tradicionalmente se centraba en exportaciones de naturaleza agrícola, sobre todo piña y banano. Actualmente, uno de los principales capítulos exportados de Costa Rica al resto del mundo es el de equipos de precisión y equipos médicos e instrumentos y aparatos de medicina. Aunque el régimen de zonas francas supone un gran atractivo de IED para el establecimiento de empresas extranjeras en el país, a su vez también supone un escollo para el comercio del país y la recaudación impositiva debido al alto grado de contrabando. El comercio ilícito de diversos productos (especialmente tabaco y licor) supone una pérdida importante para las arcas nacionales. Según el Ministerio de Hacienda, el país pierde anualmente más de 100 millones de dólares en ingresos fiscales. 

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