Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El PIB por el lado de la oferta viene determinado principalmente por el peso del sector servicios (68,7%), que tiene una amplia presencia del sector público, y donde el turismo juega un papel muy determinante (contribución directa e indirecta entre el 8 y el 13% al PIB). El sector primario y secundario presentan gran dualismo con una parte de producción agrícola enfocada a las exportaciones, crecientemente competitiva, y una parte de las manufacturas volcada en producción de productos de alta tecnología, gracias a la inversión extranjera en zonas francas. En 2019 los sectores que mejor comportamiento mostraron fueron servicios empresariales (+4,7%), hoteles y restaurantes (+2,2%) y manufacturas (+1,9%), mientras que construcción (-8,3%) y agricultura (-1,2%) restaban a dicho crecimiento del PIB. En 2020, sólo manufacturas ha conseguido aportar positivamente (+3,3%) mientras que la hostelería (-40,7%), el transporte (22,3%) y la construcción (-10,5%) fueron los sectores más impactados por la pandemia.

El PIB por el lado de la demanda viene ampliamente explicado en primer lugar por el consumo, tanto privado (aportación positiva 1,1 puntos porcentuales (pp) en 2019, pero negativa de -2,8 pp en 2020) como público (con aportaciones positivas tanto en 2019 (0.9pp) como en 2020 (0,1pp) ) y, en segundo lugar por las exportaciones netas (asociadas principalmente a las ventas de frutas, productos de precisión y el turismo) que tuvieron una aportación positiva de 1,2pp en 2019 pero negativa (-0,6pp) en 2020. Por el lado contrario, la inversión ha ido progresivamente perdiendo importancia en los últimos cinco años, y de hecho tanto en 2019 (-1,0 p.p) como en 2020 (-1,2p.p.) ha tenido una aportación negativa al PIB.

 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)

 

2016

2017

2018

2019

2020

PIB TOTAL A PRECIOS DE MERCADO (en millones de Colones)

33,0

34,3

35,0

35,8

34,2

 

POR SECTORES DE ACTIVIDAD

AGROPECUARIO

5,1

5

4,5

4,2

4,7

AGRICULTURA

3,6

3,6

3,2

3,0

n.d

GANADERÍA

1,0

0,9

0,8

0,7

n.d

PESCA Y ACUICULTURA

0,1

0,1

0,1

0,1

n.d

SILVICULTURA Y EXTRACCIÓN DE MADERA Y CAZA

0,1

0,1

0,1

0,1

n.d

ACTIVIDADES DE APOYO A LA AGRICULTURA GANADERÍA Y ACTIVIDADES POST COSECHA

0,3

0,3

0,3

0,3

n.d

INDUSTRIAL

19,2

19,0

19,3

18,5

19,3

MINERÍA

0,3

0,3

0,3

0,3

0,3

MANUFACTURA

11,4

11,7

11,8

11,5

12,7

CONSTRUCCIÓN

4,6

4,3

4,5

4,0

3,9

ELECTRICIDAD, AGUA Y SERVICIOS DE SANEAMIENTO

2,9

2,7

2,7

2,7

2,5

SERVICIOS

67,4

68,3

68,8

69,6

68,7

TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO

4,4

4,4

4,4

4,4

3,6

INFORMACIÓN Y COMUNICACIONES

4,2

4,7

4,9

5,1

5,2

COMERCIO AL POR MAYOR Y AL POR MENOR

9,1

9,2

9,2

8,7

8,4

ACTIVIDADES FINANCIERAS Y SEGUROS

4,8

4,8

5,1

5,2

6,1

ACTIVIDADES INMOBILIARIAS

8,2

8,2

8,1

8,1

8,6

ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

4,4

4,3

4,3

4,2

4,3

ACTIVIDADES DE ALOJAMIENTO Y SERVICIOS DE COMIDA

3,2

3,2

3,2

3,3

2,1

ACTIVIDADES PROFESIONALES, CIENTÍFICAS, TÉCNICAS, ADMINISTRATIVAS Y SERVICIOS DE APOYO

11,4

11,7

12,0

12,4

12,3

ENSEÑANZA Y ACTIVIDADES DE LA SALUD HUMANA Y DE ASISTENCIA SOCIAL

14,6

14,6

14,3

14,9

14,5

OTROS SERVICIOS

3,1

3,2

3,3

3,3

3,4

IMPUESTOS A LOS PRODUCTOS Y LAS IMPORTACIONES (NETOS DE SUBVENCIONES)

8,2

7,9

7,5

7,7

7,2

TOTAL**

100

100

100

100

100

 

 

 

CONSUMO

80,8

81,5

81,1

81,2

82,4

Consumo Privado

64,1

65,1

64,9

64,4

64,6

Consumo Público

16,7

16,4

16,2

16,9

17,8

FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO

18,8

18,2

18,0

16,6

16,6

Var. existencias

0,1

-0,1

-0,3

-0,4

-1,3

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

31,3

32,8

33,6

33,8

31,0

IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

30,9

32,3

32,4

31,3

28,6

TOTAL

100

100

100,00 

100

100,00 

Fuente: BCCR

Ultima actualización: Abril 2021

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En los últimos años el crecimiento económico en Costa Rica se había mantenido estable en unas tasas muy moderadas (inferiores al 3% en 2018 y 2019), que incluso en un escenario pre-Covid habían sido insuficientes para reducir el desempleo (12% en 2019), garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas (déficit público del 7% del PIB en 2019) y permitir un avance apreciable en el nivel de desarrollo del país. Los efectos de la pandemia de Covid-19 han llevado a que 2020 se haya cerrado con una caída en el PIB del 4,1%, frente al escenario pre-Covid que estimaba un crecimiento del 2,5%.

El principal escollo de la economía de Costa Rica es que arrastra un abultado déficit fiscal debido a la limitada capacidad de recaudación de impuestos y al desmesurado peso del aparato estatal (más de la mitad de los ingresos públicos se destinan a pago de salarios públicos). El anterior gobierno de Solís fue incapaz de lograr el respaldo mayoritario de la Asamblea a fin de acometer una necesaria reforma fiscal, y fue finalmente el gobierno de Alvarado el que logró su aprobación en 2018, a pesar de una fuerte contestación social. Con todo, el déficit fiscal se aproximó al 7% del PIB en 2019 y llegó al 8,7% del PIB en 2020. Por todo lo anterior, el gobierno en octubre de 2020 abrió un proceso de diálogo con todos los sectores en busca de un acuerdo que permitiera superar la grave crisis fiscal a la que se enfrenta el país, y que le permitiera negociar un Acuerdo con el FMI, que fue aprobado por su Directorio en marzo de 2021 y por la Asamblea Legislativa en Julio.

Costa Rica es el país de Latinoamérica con mayor proporción (14%) de deuda soberana emitida a corto plazo y el tercer país en cuanto al peso de los intereses de la deuda (5,4% del PIB), lo que previsiblemente llevará a que el 42% del gasto previsto en los presupuestos del 2021 se destinen a pago de deuda e intereses. Además, aproximadamente el 40% de su deuda está emitida en dólares y el Tesoro de Costa Rica se ha estado encontrando con cada vez más dificultades para colocar sus emisiones de bonos. Por otra parte, el déficit por cuenta corriente se viene reduciendo ligeramente hasta el 2,3% del PIB en 2019 y 2,6% en 2020. Este déficit estaba siendo financiado casi en su totalidad por la inversión extranjera directa recibida ($2.812 millones en 2019), aunque este rubro se ha visto reducido hasta los $1.763M en 2020 por los efectos de la pandemia.

En cualquier caso, el FMI estima un crecimiento del PIB costarricense en 2021 y 2022 (2,6% y 3,3% respectivamente, frente al 3,9% y 3,7% previsto por el BCCR) apoyándose sobre todo en la recuperación económica de Estados Unidos, su principal socio comercial (destino del 43% de sus exportaciones y origen del 44% de turistas y del 70% de la IED). Así la recuperación se espera que venga principalmente por el lado de los sectores asociados al turismo en el lado de la oferta y por el consumo por el lado de la demanda.

Por otro lado, el BCCR prevé el retorno a tasas de inflación positivas, aunque moderadas: su nuevo objetivo de inflación se sitúa en el 3% (con una fluctuación de +/-1pp). Esto implica un giro de su política monetaria, iniciando un ciclo expansivo, con varias bajadas de tipos desde finales de 2018, del 5,25% hasta el 2,75 a finales de 2019 y hasta el 0,75% actual. El FMI espera que la débil demanda interna y unos precios de importación moderados, mantengan la inflación en el extremo inferior del rango objetivo del BCCR.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2017

2018

2019

2020

PIB (MUSD a precios corrientes)

PIB (MUSD a precios corrientes)

60.517

62.338

63.946

61.450

Tasa de variación real (%)

4,2

2,1

2,2

-4,8

Tasa de variación nominal (%)

3,2

3,0

2,6

-3,9

INFLACIÓN

Media anual (%)

1,6

2,2

2,1

0,7

Fin de período (%)

2,6

2,0

1,5

0,9

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

Media anual (%)

3,00

5,00

4,16

1,63

Fin de período (%)

4,75

5,25

2,75

0,75

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (x 1.000 habitantes)

4.966

5.022

5.075

5.128

Población activa (x 1.000 habitantes)

2.336

2.445

2.473

2.440

% Desempleo sobre población activa

9,3

12,0

12,4

19,9

DÉFICIT PÚBLICO

% de PIB

-6,0

-5,7

-6,8

-8,7

DEUDA PÚBLICA

en M USD

16.163

18.670

21.347

24.567

en % de PIB

47,1%

51,9%

56,8%

68,3%

EXPORTACIONES DE BIENES (BP)

en MUSD

10.811

11.474

11.604

11.706

% variación respecto a período anterior

7,0%

6,1%

1,1%

0,9%

IMPORTACIONES DE BIENES (BP)

en MUSD

15.178

15.863

15.347

13.793

% variación respecto a período anterior

4,5%

4,5%

-3,3%

-10,1%

SALDO B. COMERCIAL

en MUSD

-4.367

-4.389

-3.743

-2.085

en % de PIB

-7,2%

-7,0%

-5,9%

-3,4%

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

en MUSD

-2.189

-1.990

-1.439

-1.580

en % de PIB

-3,6%

-3,2%

-2,3%

-2,6%

DEUDA EXTERNA

en MUSD

25.616

28.369

29.823

31.395

en % de PIB

42,3%

45,5%

46,6%

51,0%

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

en MUSD

2.959

3.416

3.145

2.721

en % de exportaciones de b. y s.

15,3

16,6

14,8

14,7

RESERVAS INTERNACIONALES

en MUSD

7.150

7.501

8.937

7.232

en meses de importación de b. y s.

5,2

4,6

6,3

4,8

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

en MUSD

2.742,2

2.236,5

2.598,3

2.029,2

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

media anual

558,25

572,5

583

584,9

fin de período

553,44

589,58

570

614

Fuente:Fondo Moneterio Internacional, Economist Intelligence Unit, Instituto Nacional de Estadística de Costa Rica, Banco Central de Costa Rica, Ministerio de Comercio Exterior, Ministerio de Hacienda, Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica, Banco Mundial

Última actualización: 2021

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Principales objetivos de política económica

En cuantoa la política monetaria, la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica publicó en su Programa Macroeconómico 2020-2021 su compromiso con la estabilidad de precios como pilar fundamental de la estabilidad macroeconómica del país. Para el bienio 2020-2021 reitera su meta de inflación de mediano plazo, definida en 3% con un margen de +/- 1 p.p. Para lograr este objetivo, el BCCR plantea básicamente ajustes en los instrumentos de política monetaria cuando identifique desvíos sostenidos en sus proyecciones de inflación. Sin embargo las proyecciones macroeconómicas señalan la persistencia de riesgos a la baja en la inflación asociados principalmente al moderado crecimiento de la economía, con holgura en la capacidad de producción (brecha del producto negativa durante 2021 y 2022 estimada), y a un desempleo que se mantiene en niveles por encima de la tasa en que la inflación se estabilizaría. Por ello, la Junta Directiva acordó dos reducciones de  la TPM en 2020,  para llevarla a 0,75%, y no hay previsiones a corto plazo de que cambie.

La orientación de la política económica en esta coyuntura será proveer el estímulo necesario para evitar una contracción económica aún mayor a la que se observaría en ausencia de la política contra cíclica. Para ello se:

A) Mantendrá una política monetaria expansiva y contra cíclica, en un contexto de presiones desinflacionarias y baja inflación proyectada;

B) Continuará participando en el mercado cambiario

C) Continuará con la inyección de liquidez en los mercados financieros para aliviar tensiones sistémicas de liquidez que puedan comprometer la estabilidad del sistema financiero o el adecuado funcionamiento del sistema de pagos.

D) Está diseñando una política monetaria con el propósito de poner a disposición de los intermediarios financieros regulados una facilidad crediticia de mediano plazo y bajo coste para apoyar la financiación a hogares y empresas en condiciones favorables, para mitigar los efectos económicos adversos de la pandemia.

E) Continuará la revisión de la normativa que permita impulsar medidas que mantengan y fortalezcan un flujo adecuado de crédito al sector privado y resguarde la estabilidad y eficiencia del sistema financiero nacional.

F) se instrumentarán los acuerdos alcanzados con el FMI en materia fiscal y de reformas estructurales.

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Previsiones macroeconómicas

Respecto al crecimiento del PIB las previsiones son moderadas, tanto para el BCCR, que arroja estimaciones del 3,9% para 2021 y 3,7% en 2022, bastante en línea con las del FMI (3,9% y 3,5% respectivamente).  The Economist (4,8%) son algo más optimistas para el año actual, pero todos apuntan que el Gobierno no recuperará el nivel previo a la pandemia mínimamente hasta 2022. Tanto el BCCR como el FMI consideran que el crecimiento en 2021 vendrá derivado de la recuperación del consumo privado y de las exportaciones netas, y de los sectores de turismo y manufacturas por el lado de la oferta, si bien FITCH matiza que la capacidad de crecimiento vendrá restringida por la alta tasa de paro, la consolidación fiscal y una lenta recuperación del turismo. 

En las estimaciones de precios, el FMI considera que la inflación se mantendrá en torno al 1,5%  (1,3% en 2021 y 1,5%  en 2022), mientras que The economist estima que en 2021 aumentará hasta el 1,4% y en 2022 hasta el 2,6%.  

En cuanto al déficit público las estimaciones del BCCR apuntan a 6,2% del PIB en 2021 y 5,0% en 2022. FMI apunta al -6,4% del PIB en 2021 y -5,7% en 2022, mientras que The Economist considera -4,6% y -4,2% respectivamente para 2021 y 2022. El FMI estima que la deuda crecerá en 2021 (71,2% del PIB) y 2022 (73,3%) cuando alcanzará su pico (el BCCR estima 70,9% del PIB en 2021 y 72,3% en 2022)

El BCCR considera que el déficit por cuenta corriente se ampliará hasta el 3,8% del PIB en 2021 (2,5% en 2022), mientras que el FMI apunta al 3,0% en 2021 y el 2,7% en 2022. The Economist sitúa sus previsiones de déficit corriente en 4%del PIB en 2021 y 3,7% en 2022.

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Política fiscal y presupuestaria

El moderado crecimiento económico experimentado por Costa Rica en los últimos años antes de la pandemia había sido claramente insuficiente para reducir el desempleo, garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y permitir un avance apreciable en el nivel de desarrollo del país.

Los persistentes déficits fiscales elevados (sistemáticamente por encima del 5% desde mediados de la pasada década y con déficit primarios constantes superiores al 2%) generaron una senda de crecimiento de la deuda (desde  poco más del 40% del PIB hasta el 56,8% en 2019) claramente insostenible. El deterioro del saldo fiscal se debió principalmente al creciente peso de los salarios públicos (que además aumentó la desigualdad entre empleados públicos y privados) y a la incapacidad de los sucesivos gobiernos para lograr el respaldo mayoritario de la Asamblea a fin de acometer una reforma fiscal.  Ante la presión de los mercados y agencias de rating a finales de 2018 se aprobó (a pesar de protestas ciudadanas) una reforma fiscal amplia, que incluía reformas de impuestos (y se instauró el impuesto al valor agregado -IVA-), recortes de gastos, y una nueva regla fiscal con techo de gasto. Sin embargo a pesar de la reforma, el déficit siguió incrementándose en 2019 como consecuencia del incremento de intereses de la deuda (dado que el saturado mercado doméstico exige primas altas y cualquier emisión externa requiere aprobación de la Asamblea donde choca con un parlamento atomizado y confrontado), las transferencias a las entidades publicas y una contribución para ser miembro del Banco de Desarrollo Iberoamericano CAF.

Se esperaba que en 2020 se empezara a observar el giro en la política fiscal (se estimaba una reducción del déficit primario del 2,6% al 1,3% del PIB) pero las medidas críticas adoptadas por la crisis de la Covid-19 y el fuerte impacto en los ingresos tributarios (-11,2%) hizo que el saldo primario en 2020 arrojara un déficit primario del 3,9% y un déficit público del 8,7% del PIB.El impacto sobre la deuda ha sido inmediato disparando la tasa sobre el PIB al 68,3% y haciendo saltar las alarmas entre las organizaciones internacionales y las agencias de rating.

El Directorio del FMI aprobó el 1 de Marzo de 2021  un Servicio Ampliado de Financiamiento (SAF o EFF por sus siglas en inglés) de 3 años por $1.750M (adicionales a los $504M que le otorgó en 2020 a través del Instrumento de Financiación Rápida -RFI-), que se espera sea aprobado en mayo en la Asamblea Legislativa. Así bajos los auspicios del FMI los ajustes económicos propuestos buscan ajustes de cerca de 5 pp de PIB entre 2021 y 2023 para así conseguir un superávit primario y empezar a estabilizar la ratio de deuda sobre PIB que se espera alcance el pico del 76% en ese año 2023. Parte del ajuste saldrá del mero cumplimiento de la regla fiscal adoptada en 2018 (que restringirá el gasto corriente) pero el mayor ajuste se conseguirá (1,8pp) a través de la modificación del empleo y los salarios públicos (del Gobierno Central*-GC- pero también del sector publico general, ya que 80% de las transferencias del GC al sector público son salarios y cotizaciones sociales de otras administraciones y empresas públicas). Se prevé también recortes de la inversión pública por repriorización de proyectos. Por el lado de los ingresos (1,4pp) se reducirán las exoneraciones fiscales, se establecerá un impuesto sobre la renta global (buscando ampliar las bases de tributación y aumentando los tipos máximos del 25% al 27% desde 2023) y un impuesto a la lotería, se aumentará el impuesto a las casas de lujo y se exigirá un aporte de hasta el 30% de las utilidades de las empresas públicas para cancelación de la deuda.

La aprobación del acuerdo con el FMI ha permitido calmar a los inversores y establecer un techo con el que negociar con otras entidades multilaterales o emitir eurobonos. Sin embargo FITCH a pesar de ver con buenos ojos el acuerdo con el FMI mantuvo su calificación de B con perspectiva negativa (grado especulativo o bono basura) porque considera que existen altos riesgos para la consolidación fiscal y la estabilización de la deuda, debido a la alta incertidumbre y confrontación política y a su permanente incapacidad para afrontar desequilibrios fiscales, así como los crecientes pagos de intereses y un calendario de amortización de deuda muy complicado.

 

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Política monetaria

La dolarización del sistema financiero de Costa Rica (aproximadamente el 40% de los créditos y depósitos están denominados en USD) constituye otra importante fuente de vulnerabilidad, aunque limitada por la disponibilidad de reservas internacionales. Asimismo, la existencia de importantes y crecientes déficit públicos también está presionando al alza los tipos de interés (ya de por si bastante altos por las distorsiones en el funcionamiento de los bancos públicos y privados), más aún cuando su financiación se realiza acudiendo mayoritariamente al mercado doméstico. Costa Rica ha intentado reducir el impacto de la dolarización en la estabilidad financiera mediante una mayor flexibilidad del tipo de cambio, una diferenciación del requisito de reserva en los depósitos denominados en moneda nacional y extranjera, y una vuelta a la reducción de las provisiones de los préstamos en dólares a personas sin ingresos en esta moneda.

Costa Rica, que  había mantenido históricamente regímenes cambiarios fijos, en 2015 pasó a un régimen cambiario más flexible, la “flotación administrada”. La mayor flexibilidad en el mercado cambiario le permitió encontrar el tipo de cambio coherente con la disponibilidad de divisas en la economía, y le grangeó beneficios tales como una menor inflación, convergente a la de los socios comerciales; una reducción del efecto traspaso del tipo de cambio a los precios y por último, tasas de interés algo más bajas .

El BCCR ha tomado medidas inmediatas para mitigar el impacto del shock de la COVID 19: rebajó dos veces las tasas de interés desde el 2,25% al 0,75% (que supone un record por abajo en el país) e intervino en los mercados de divisas en los episodios de excesiva volatilidad (en otoño de 2020 intervino con unos $260M). El Gobierno también tomó medidas temporales para facilitar las condiciones crediticias (reduciendo a cero las exigencias de provisiones contracíclicas y la relajación de las medidas para la restructuración de préstamos y moratorias (aproximadamente la mitad de la cartera de préstamos se había refinanciado en Diciembre de 2020).

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La economía costarricense se caracteriza por ser muy dependiente de Estados Unidos: entorno al 40% de las exportaciones de bienes, 40% de las importaciones, 75% de stock de inversión y 40% de los turistas proceden de ese país, por lo que uno de los objetivos a largo plazo de Costa Rica es continuar con la diversificación de los países socios con una estrategia que incluye negociar con naciones de Asia, Oriente Medio, Europa y Latinoamérica.

Según diferentes análisis del FMI, las amenazas principales de la economía de Costa Rica, a parte de la sostenibilidad fiscal, es la vulnerabilidad ante las condiciones financieras dada la dependencia bancaria del financiamiento externo y la elevada dolarización del crédito. Asimismo señala que a pesar del notable progreso en reformas estructurales, la alta desigualdad (e informalidad del mercado laboral), la débil productividad y el cambio climático continúan retando el futuro de Costa Rica.  Con todo, dada su estabilidad política tradicional y su capital humano relativamente formado se ha posicionado como un centro de atracción de inversiones directas extranjeras en la región, ya que la comparación con sus socios le es favorable en los rankings de competitividad. No obstante se señala que  a veces existe escasez de algunas habilidades e importantes retrasos en infraestructuras (especialmente de transporte y telecomunicaciones) unido a demasiada burocracia y lentitud institucional, lo cual limita la capacidad de integrarse en cadenas globales de valor. 

Sea como fuere, los resultados del largo proceso de integración de Costa Rica en la economía internacional han sido exitosos en términos de crecimiento, diversificación y sofisticación de las exportaciones. Costa Rica es miembro de la OMC desde su fundación, de la Integración Centroamericana y tras 5 años de negociaciones se ha convertido en 2021 en el miembro número 38 de la OCDE. Además, mantiene 15 tratados de libre comercio que cubren el 80% del comercio internacional del país.

Los esfuerzos para atracción de IED y la consolidación y continuidad del régimen de zonas francas han logrado transformar la composición de las exportaciones de Costa Rica, que tradicionalmente se centraba en exportaciones de naturaleza agrícola, sobre todo piña y banano. Actualmente, uno de los principales capítulos exportados de Costa Rica al resto del mundo es el de equipos de precisión y equipos médicos e instrumentos y aparatos de medicina. Aunque el régimen de zonas francas supone un gran atractivo de IED para el establecimiento de empresas extranjeras en el país, a su vez también supone un escollo para el comercio del país y la recaudación impositiva debido al alto grado de contrabando. El comercio ilícito de diversos productos (especialmente tabaco y licor) supone una pérdida importante para las arcas nacionales. Según el Ministerio de Hacienda, el país pierde anualmente más de 100 millones de dólares en ingresos fiscales. 

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