Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

La actividad económica, medida con la tendencia ciclo del PIB real, creció 3,8% en el primer semestre de 2017, inferior en 0,8 p.p. a la tasa de igual período del año previo. Este menor crecimiento fue tanto por la desaceleración de la demanda interna como de la externa. En el primero de los casos, ante el efecto del menor incremento en el ingreso disponible bruto real sobre el gasto de consumo final de los hogares. Por industrias, todas las actividades registraron tasas positivas en el primer semestre. Con excepción del repunte en la construcción, la agricultura y la manufactura, el resto de actividades productivas desaceleró su ritmo de crecimiento. Como ha sido característico de los últimos años, la industria de servicios fue la de mayor aporte al crecimiento económico, aunque la manufactura también destacó. En cuanto a las actividades que han crecido encontramos:

Los servicios profesionales, científicos, técnicos, administrativos y de apoyo a empresas, concentrados en consultoría en gestión financiera, recursos humanos y comercialización; servicios de centros de llamadas y de publicidad.

La intermediación financiera y seguros, la cual creció consecuente con el menor dinamismo en la colocación de crédito y captación de depósitos y los menores ingresos por comisiones financieras (tarjetas de crédito y cambio de moneda).

Comercio y reparación de vehículos. El mayor aporte provino de la venta de automóviles, alimentos y productos textiles, servicios de revisión de vehículos.

La manufactura, destacando el desempeño de las empresas adscritas a regímenes especiales de comercio (13,0%), principalmente productoras de equipo e implementos médicos y de preparados de jugos y conservas. Por su parte, la producción de empresas del régimen definitivo fue menos dinámica (1,9%), en particular de productos de café, edición e impresión y lácteos.

La actividad agropecuaria, impulsada por los productos exportables (banano y piña), debido a condiciones climatológicas favorables y al mejor control de plagas y enfermedades, que redundó en mayor productividad por hectárea. También contribuyó la producción de hortalizas y cebolla para el mercado interno.
La construcción, en cuya recuperación (2,7% contra -8,1% en 2016) fueron determinantes las actividades con destino privado (3,4%), en proyectos industriales, residenciales y comerciales, pues las obras con destino público disminuyeron 6,5% (-6,3% en 2016).

Por componentes del gasto, en el primer semestre, la mayor contribución al PIB real provino de la demanda interna. En la demanda interna fue el gasto final de los hogares el de mayor contribución, seguido de la formación bruta de capital y el consumo de Gobierno General. El consumo de los hogares aumentó pero a una tasa inferior que en 2016. El aumento del consumo de los hogares es congruente con la desaceleración del ingreso disponible ante la disminución en los términos de intercambio y el menor crecimiento del crédito en términos reales. Este resultado ha quedado reflejado en la menor compra de bienes importados (vehículos, electrodomésticos y productos alimenticios) y de servicios, principalmente financieros, comidas y bebidas fuera del hogar e inmobiliarios.

La formación bruta de capital fijo aumentó. En este comportamiento incidieron nuevas construcciones, en especial de obras privadas (no residenciales y residenciales), cuyo efecto fue atenuado por la reducción en bienes de capital de origen importado, particularmente equipo de transporte para pasajeros, electricidad y comunicaciones.

En relación al gasto público, éste ha crecido debido a la combinación de dos factores, por un lado el aumento en la contratación de nuevas plazas (principalmente en el Ministerio de Educación Pública, el Ministerio de Seguridad Pública y la Caja Costarricense de Seguro Social) y, por otro lado, el incremento en la compra de bienes y servicios (en particular, de Juntas de Educación y medicamentos).

La demanda externa por bienes y servicios creció, pero en menor medida que los años anteriores. Esta desaceleración responde, básicamente, a la venta de productos manufacturados de las empresas del régimen definitivo y a la evolución del turismo receptor y servicios vinculados con centros de llamadas, cuyo efecto fue parcialmente compensado con la recuperación de la oferta exportable de banano.

Las importaciones de bienes y servicios crecieron. Por destino económico, el menor incremento estuvo concentrado en compras de materia prima, bienes de consumo (vehículos y textiles), hidrocarburos y servicios, en especial de transporte y viajes.
 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2014 2015 2016 2017*
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 5,1 5,0 5,2 5,2
AGRICULTURA n.d. n.d. n.d. n.d.
GANADERÍA n.d. n.d. n.d. n.d.
SILVICULTURA Y PESCA n.d. n.d. n.d. n.d.
INDUSTRIAL 20,2 19,4 18,8 18,6
MINERÍA 0,3 0,3 0,3 0,3
MANUFACTURA 12,2 11,4 11,3 11,7
CONSTRUCCIÓN 4,7 4,9 4,4 4,0
ELECTRICIDAD, AGUA Y SERVICIOS DE SANEAMIENTO 3,0 2,8 2,8 2,6
SERVICIOS 66,3 67,5 67,7 68,4
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 8,0 8,6 8,8 9,0
COMERCIO 9,5 9,5 9,0 9,3
ACTIVIDADES FINANCIERAS Y SEGUROS 4,6 4,6 4,9 4,9
ACTIVIDADES INMOBILIARIAS 8,5 8,3 8,3 8,2
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 4,6 4,5 4,4 4,4
OTROS SERVICIOS 31,1 32,0 32,3 32,6
TOTAL** 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 83,7 82,4 81,2 81,3
Consumo Privado 66,2 65,0 64,0 64,2
Consumo Público 17,5 17,5 17,3 17,1
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 18,8 18,4 18,1 17.2
FBCF 19,5 18,6 18,1 17,2
Var. existencias -0,7 -0,2 -0,2 0,0
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 32,2 30,8 32,8 34,6
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 34,8 31,7 32,0 33,1
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Banco Central de Costa Rica (BCCR)
Última actualización: agosto 2013

* Datos 2017: estimación BBCR
**TOTAL por sectores de actividad incluye el %Impuesto a productos e importaciones (sobre un 8%)

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En los últimos años, el crecimiento se ha mantenido estable en unas tasas moderadas, insuficientes para reducir el desempleo, garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y permitir un avance apreciable en el nivel de desarrollo del país.

Aunque en 2013 y 2014 el PIB aumentó un 3,4% y 3,5% respectivamente, el crecimiento se ralentizó en 2015 hasta el 2,8%. El año 2016 se cerró con una tasa de crecimiento del 4,25% y 2017 con un 3,2% - el nuevo método de cálculo del PIB usado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y que toma como nuevo año base 2012 desde comienzos del 2016, ha mejorado el índice. En 2018 el crecimiento cerró con una tasa del 2,7% y del 2,9% en 2019. Las previsiones para el presente año 2020 apuntan a una caída en el PIB del 3,3% (el escenario pre Covid estimada un crecimiento del 2,5%).

Esta evolución económica ha sido compatible con la contención de la inflación, que terminó 2013 en el 3,7% y repuntó en 2014 hasta el 5,1% (ligeramente por encima del objetivo del Banco Central: 3% +/- 1 p.p.) debido a la depreciación del colón durante la primera mitad del año. Sorprendentemente, Costa Rica registró una inflación negativa del -0,8% en 2015, la más baja en 40 años, por la reducción de los precios internacionales del petróleo y productos alimentarios. En 2016 la inflación cerró con una tasa del 0,8%, del 2,5% en 2017, del 2,03% en 2018 y del 3,2% en 2019 (se stima un 1% para 2020).

En 2015 el déficit público del Gobierno Central se situó en el 5,9% del PIB aumentando respecto al 5,7% del 2014 y 5,4% del 2013. Este deterioro se explica por la incapacidad del Gobierno anterior para lograr el respaldo mayoritario de la Asamblea a fin de acometer una reforma fiscal (recientemente arrobada en octubre de 2018). Aunque para el ejercicio de 2016 el déficit público se redujo hasta el 5,2% gracias a medidas de carácter administrativo y una serie de avances tecnológicos en el área de ingresos y gastos, en 2017 volvió a incrementarse hasta el 6,2%. Sin embargo, en 2018 el déficit se ha reducido ligeramente hasta el 6% y del 5,8% en 2019. Costa Rica es el país de Latinoamérica con mayor proporción (14%) de deuda soberana emitida a corto plazo. Además, aproximadamente el 40% de su deuda está emitida en dólares y el Tesoro de Costa Rica se está encontrando progresivamente con cada vez más dificultades para colocar sus emisiones de bonos. A consecuencia de los efectos del Covid-19 se estima un déficit fiscal para 2020 del 9,5%.

Por otra parte, en el déficit por cuenta corriente se viene reduciendo ligeramente desde 2012 (5% del PIB en 2013; 4,7% en 2014, 4% en 2015, 4,2% en 2016, 3% en 2017) y alcanzó el 3,2% del PIB en 2018 y 2019. Este déficit está siendo financiado casi en su totalidad por la inversión extranjera directa recibida ($2.134 millones en 2018), que se estima sufra un caída de 1.000 millones de dóalres en el presente año 2020 por mor de los efectos de la pandemia.

En cualquier caso, el FMI estima un fuerte crecimiento del PIB costarricense en 2021 y 2022 (3% y 3,1% respectivamente) apoyándose sobre todo en la fuerte recuperación económica de Estados Unidos, su principal socio comercial y destino del 38% de sus exportaciones.

Por otro lado, el BCCR prevé el retorno a tasas de inflación positivas, aunque moderadas: su nuevo objetivo de inflación se sitúa en el 4% (con una fluctuación de +/-1pp) con un tipo de interés del 4% desde julio de 2019. Esto implica un giro de su política monetaria, iniciando un ciclo expansivo, con varias bajadas de tipos desde finales de 2018, del 5,25% hasta el 0,75% actual. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2014201520162017b
PIB (MUSD a precios corrientes)
PIB (MUSD a precios corrientes)50.57754.74357.14157.345
Tasa de variación real (%)3,53,64,54,0
Tasa de variación nominal (%)9,57,56,46,3
INFLACIÓN
Media anual (%)4,50,834,55,2
Fin de período (%)5,1-0,80,83,0
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)5,005,005,005,00
Fin de período (%)5,005,005,005,00
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)4.7934.8514.9094.966
Población activa (x 1.000 habitantes)2.2802.2432.2812.200
% Desempleo sobre población activa9,79,69,59,3
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB5,65,75,26,1
DEUDA PÚBLICA
en M USD16.12522.31425.22,2728.162,74
en % de PIB38,4%41%45,2%49,2%
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD9.4569.43210.16610.833
% variación respecto a período anterior6,6%-0,8%7,5%7,1%
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD14.78414.06014.58715.192
% variación respecto a período anterior3,1%-5,2%3,6%3,8%
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD-5.329-4.628-4.421-4.359
en % de PIB-10,4%-9,0%-7,8%-8,5%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-2.453-1.942-1.698-1.986
en % de PIB-4,9%-4,3%-3,2%-4,0%
DEUDA EXTERNAª
en MUSD4.3845.5055.7965.914
en % de PIB8,7%10,1%10,4%10,3%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD3.4642.7672.8293.881
en % de exportaciones de b. y s.36,63%29,34%27,83%35,83%
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD7.2117.8347.5747.691
en meses de importación de b. y s.5,94,66,26,1
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD2.9073.0962.6811.654
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual537,59534,49545,38567,88
fin de período539,40538,40554,60566,40
Fuente: International Financial Statics (FMI), Economist Intelligence Unit, Instituto Nacional de Estadística de Costa Rica, Banco Central de Costa Rica, Ministerio de Comercio Exterior, Ministerio de Hacienda, Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica
a:deuda pública externa: porcentaje de la deuda pública total
b: estimaciones de Economist Intelligence Unit

Última actualización: febrero 2018

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

En acato a la Ley Orgánica (Ley 7558), en enero del 2011 el Banco Central aprobó el Programa Macroeconómico para el bienio 2011-2012, que planteó como objetivo alcanzar una tasa de inflación interanual en diciembre del 2011 de 5% y en diciembre del 2012 de 4%, en ambos casos con un rango de tolerancia de un punto porcentual. Asimismo, en julio efectuó una revisión del Programa Macroeconómico, considerando el diagnóstico de la situación económica en el primer semestre, en el que destacó el proceso de reactivación económica local y la continuidad del proceso de desaceleración de la inflación observado desde finales del 2008, en razón de lo cual dispuso mantener el objetivo inflacionario propuesto a inicios del año.

De esta forma, el principal reto de política para el 2011 fue procurar una disminución de la inflación observada en el 2010, que al término del año registró una variación del 5,8%. La política monetaria continuó orientada a controlar la inflación, con acciones tendientes a avanzar hacia la flexibilidad cambiaria y adoptar la nueva estrategia de control monetario, con el fin de que la tasa de interés de corto plazo (tasa de política monetaria TPM) constituya el principal instrumento de la política monetaria; ello sin perjudicar la estabilidad externa ni descuidar sus objetivos subsidiarios. Particularmente destacaron las siguientes medidas:

- Nueva estrategia de control monetario: la Junta directiva del Banco Central, en el artículo 6 de la sesión 5495-2011 del 13 de abril del 2011 y artículos 6 y 7 de la sesión 5499-2011 del 1º de junio de 2011, acordó iniciar una nueva estrategia de control monetario, en la cual la tasa de interés de corto plazo constituye el principal instrumento de política monetaria. El esquema busca reducir la volatilidad de la tasa de interés del Mercado Integrado de Liquidez (MIL), mediante intervenciones diarias del Banco Central inyectando o drenando liquidez. El propósito de dicha intervención es ubicar la tasa promedio del MIL en los linderos de la tasa política monetaria. Como parte de esta estrategia se dispuso lo siguiente:

Modificar el concepto de la TPM, crear instrumentos para intervención del Banco Central en el MIL, definir el nivel de la TPM y el corredor de tasas de interés.

- Disposiciones de encaje mínimo legal: la Ley Orgánica del Banco Central y la normativa sobre política monetaria consideran el uso del encaje legal y de la reserva de liquidez como un instrumento monetario, mediante el cual el Banco Central regula la cantidad de dinero en circulación y facilita la gestión de liquidez sistemática, tal y como sugiere la teoría monetaria y evidencia  la práctica aplicada por buena parte de bancos centrales en el mundo. Asimismo, implícitamente el resguardo de un porcentaje de la captación de las entidades financieras constituye un seguro ante requerimientos inesperados de liquidez, lo que facilita la administración del riesgo asociado a la intermediación financiera.

En línea con lo anterior, la Junta Directiva del Banco Central, en el artículo 6 de la sesión 5496-2011 del 27 de abril del 2011, estimó necesario fortalecer el control monetario extendiendo la aplicación de estos instrumentos a pasivos originados en endeudamiento externo de corto plazo (y operaciones externas cuya realidad económica fuese similar a éste). Ellos por cuanto consideró que son semejantes a otros pasivos que forman parte de los recursos disponibles para el proceso de intermediación financiera y que sí están sujetos a regulaciones de control monetario.

La medida entró en vigencia gradualmente a partir del 1 de septiembre del 2011 con una tasa de 5%, de 10% en octubre y 15% en noviembre del 2011. Dado que existe un rezago de dos quincenas naturales para efectos del control del encaje, el traslado efectivo de recursos hacia el Banco Central de Costa Rica por concepto de encaje a estas nuevas figuras empezó hasta la primera quincena de octubre del 2011.

La aplicación del requisito de encaje sobre el endeudamiento externo de corto plazo y figuras similares permitió mejorar el control monetario, toda vez que de no haberse aplicado esta medida, el crecimiento de la oferta de fondos prestables habría sido mayor y los intermediarios financieros hubieran podido incrementar el crédito al sector privado aún más de lo observado, particularmente en la segunda parte del año. Además, tuvo un efecto positivo sobre el resultado financiero de la institución.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

El BCCR prevé un crecimiento del PIB del 3,6% en 2018 y 3,9% en 2019, mientras que el FMI es algo más optimista y estima un 4% y 3,9% respectivamente. La demanda interna, precios internacionales de las materias primas (petróleo) todavía en niveles bajos y una mayor demanda externa, procedente de socios comerciales clave como Estados Unidos, son los principales motores de crecimiento económico a corto plazo.

Por el lado de la demanda, el aumento del consumo interno vendrá frenado por el crecimiento del desempleo (9,4% en diciembre de 2017) y la inequidad en la distribución de renta. Asimismo, la inversión pública seguirá siendo reducida debido al continuo déficit fiscal y las dificultades de aprobar una reforma tributaria de calado. Por último, los beneficios de una mayor integración regional (DR-CAFTA) y la buena marcha de la economía estadounidense impulsarán las exportaciones (el BCCR prevé un 5,7% y 5,8% en 2018 y 2019, respectivamente).

Del lado de la oferta, el crecimiento vendrá impulsado por una mayor actividad en el sector de la construcción (el BCCR estima el 1,3% y 1,5% durante el bienio 2018 – 19) después del desplome sufrido en 2017 (-6,4%); sector turístico, ligado a la demanda procedente sobre todo de Estados Unidos; sector tecnológico, de servicios y manufactura avanzada, receptores de importantes flujos de IED. Sin embargo, la baja productividad, el desempleo y el aumento gradual de tipos de interés frenarán en cierta medida la economía costarricense.

En cuanto a la inflación, el BCCR estima que se mantendrá dentro del rango 3% +/-1p.p. establecido, aunque influida por la recuperación de los precios internacionales de las materias primas, el aumento del consumo interno y la depreciación del CRC.

Según los datos publicados por el BCCR, el déficit por cuenta corriente se amplió en 2017 hasta el 3,1% del PIB, aumentando hasta el 3,3% en 2018 y 3,1% en 2019. Su financiación corresponde íntegramente a flujos de IED dirigidos sobre todo a los sectores inmobiliario, turístico y tecnológico, aunque pueden verse afectados (disminuidos) por la reforma fiscal aprobada en Estados Unidos a comienzos de 2018. La balanza comercial continuará siendo deficitaria (-9% PIB en 2017 y estimado un -9,2% en 2018) reflejando la dependencia energética de Costa Rica y su mayor demanda interna. Mientras, la balanza de servicios mantendrá su superávit impulsada por los sectores TIC y turístico. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

El crecimiento económico moderado experimentado por Costa Rica en los últimos años ha sido insuficiente para reducir el desempleo, garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y permitir un avance apreciable en el nivel de desarrollo del país.

Según el Programa Macroeconómico 2018 – 2019 del Banco Central de Costa Rica (BCCR) el déficit financiero del Sector Público Global Reducido (SPGR) fue del 5,6% en 2017, un 0,8% superior al de 2016, elevándose la deuda pública hasta el 65,1% del PIB.
El empeoramiento de las finanzas públicas se debe, por un lado, al peor desempeño de las finanzas del Gobierno Central (déficit del 6,2% frente al 5,3% del 2016) y, por otro, al menor superávit del Sector Público No Financiero (SPNF).

Aunque el Gobierno de Solís consiguió aumentar los ingresos fiscales desde el 13,9% del PIB en 2014 hasta el 14,8% en 2017, el gasto público aumentó en mayor medida desde el 19,6% al 21% en 2017, siendo previsible un incremento todavía mayor hasta el 21,4% en 2018. Es especialmente preocupante el mayor gasto en servicio de deuda, que representó el 16,5% del total de gasto (15% en 2016) y posiblemente alcance el 3,8% del PIB en 2018. En cuanto a los ingresos fiscales, crecieron menos de lo esperado debido a la desaceleración económica – menor recaudación por impuestos directos, indirectos e ingresos aduaneros.

El deterioro de las cuentas públicas se explica por la incapacidad de los sucesivos gobiernos para lograr el respaldo mayoritario de la Asamblea que les permita acometer una reforma fiscal. El Gobierno de Solís propuso una reforma del impuesto sobre la renta y, sobre todo, de la imposición indirecta (conversión del Impuesto General de Ventas en un IVA que gravara muchos servicios ahora exentos y elevación del tipo impositivo) que no logró el suficiente respaldo parlamentario para su aprobación. Como consecuencia, las agencias de rating han degradado la calificación de la deuda soberana de Costa Rica de BB+ a BB con perspectiva negativa (enero de 2018) levantando dudas sobre la sostenibilidad de la misma, elevando su coste de financiación y obligando al Gobierno a acudir al mercado local y préstamos multilaterales para costearla – la Asamblea no autoriza una emisión de bonos externos desde 2015.

Con unos ingresos públicos modestos y gasto corriente inflexible, el Gobierno resultante de las elecciones presidenciales de febrero 2018 deberá implementar medidas fiscales que ayuden a reducir el déficit público y estabilizar la deuda, al tiempo que permitan realizar un mayor esfuerzo de inversión pública, particularmente en materia de infraestructuras de transporte, donde las necesidades son crecientes. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) completó en enero de 2018 un proceso gradual y ordenado hacia un esquema monetario flexible de metas de inflación, fijándose como objetivo a largo plazo mantenerla en el 3% (+/- 1p.p.).

Según el BCCR la inflación interanual registrada en diciembre de 2017 fue del 2,6% reflejando el impacto de la inflación internacional, dado el incremento gradual en el precio de las materias primas, acentuada por la depreciación del Colón (CRC). Esta situación obligó al BCCR a modificar su política monetaria, iniciando un ciclo restrictivo y elevando los tipos de interés de referencia en junio de 2017 hasta el 4,5% (desde el 1,75% a comienzos del año). La Tasa Básica Pasiva (tipo ponderado de depósitos públicos y privados) alcanzó el 6% en febrero de 2018.

La dolarización del sistema financiero de Costa Rica (aproximadamente el 40% de los créditos y depósitos están denominados en USD) constituye una fuente de vulnerabilidad, aunque limitada por la amplia disponibilidad de reservas internacionales (USD 6.800 millones en octubre de 2017). Asimismo, la existencia de importantes y crecientes déficit públicos también presiona al alza los tipos de interés, más aún cuando su financiación se realiza acudiendo mayoritariamente al mercado doméstico.

Durante 2018 es previsible que, en un contexto de depreciación del CRC y aumento de tipos de interés en Estados Unidos, su principal socio comercial, el BCCR aumente progresivamente también el tipo de interés. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La economía costarricense se caracteriza por ser muy dependiente de Estados Unidos, ya que es su primer socio comercial y de servicios, de acuerdo a los datos ofrecidos por la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER).

En el 2017, las exportaciones de bienes de Costa Rica a Estados Unidos representaron un 40% del total, de acuerdo con los datos que publica la Promotora de Comercio Exterior.

Del total de turistas que ingresaron al país en 2017, casi la mitad (más del 40%) provenían de Estados Unidos, 1.199.241 personas, según el informe anual estadístico del Instituto Costarricense de Turismo.

Estados Unidos también es un importante proveedor de inversión directa a Costa Rica (en los primeros nueve meses del 2017, representó un 70% del total); no obstante, la evolución de este campo dependerá del gobierno de Donald Trump y las nuevas medidas que tome a lo largo de este año y los siguientes. Hasta el momento, y de forma contraria a lo que podría esperarse, Costa Rica cerró 2017 con cifras históricas de Inversión Extranjera, ya que recibió dos mil millones de dólares, un 8,3% más del objetivo planteado para el año.

Sin embargo, uno de los objetivos será continuar con la diversificación de los países emisores de capital, que como se ha comentado previamente están liderados de forma evidente por Estados Unidos (por lo que cualquier cambio en su economía se ve reflejado en la economía de Costa Rica), pero la estrategia incluye negociar con naciones de Asia, Oriente Medio, Europa y Latinoamérica.

Según el análisis del FMI, la economía de Costa Rica podría verse afectada por las condiciones financieras mundiales, por un nuevo y sustancial fortalecimiento del dólar de EE.UU. y por el aumento de las primas de riesgo por una posición fiscal más débil en Estados Unidos, dada la precaria situación presupuestaria costarricense, la dependencia bancaria del financiamiento externo y la elevada dolarización del crédito.

Además, la economía abierta de Costa Rica podría sufrir los daños de un posible revés en la integración comercial y de la adopción de políticas más cerradas en las economías avanzadas, y de una desaceleración más profunda que lo previsto en sus socios comerciales.

A nivel interno, los persistentes déficits fiscales elevados y el aumento de la deuda pública hacen a la economía vulnerable a cambios bruscos en las condiciones del mercado financiero y a la confianza de los inversionistas.

Por tanto, es necesaria una reforma fiscal que estabilice la relación de deuda pública del país, ya que actualmente tiene unos niveles demasiado elevados (de no llevarse a cabo una reforma fiscal, la deuda pública llegaría al 65% del PIB en 2022 según estimaciones del FMI). Para ello, es preciso aplicar un plan de ajuste fiscal ambicioso, ya que es la única forma de cerrar la brecha de sostenibilidad. Sin embargo, debido a las elecciones celebradas este 2018, cuya segunda vuelta será en abril del presente año, hacen difícil que esta reforma fiscal se apruebe y con ello se aplique en el corto plazo, por lo que habrá que esperar a las medidas que tome el gobierno electo.

En cuanto a la política exterior, como cabe esperar, y siguiendo las líneas generales, las principales relaciones políticas de Costa Rica son con sus vecinos centroamericanos. En el primer semestre de 2017 Costa Rica ejerció la presidencia pro témpore del SICA (Sistema de la Integración Centroamericana), que culminó con una Cumbre en San José en la que se eligió al nuevo Secretario General.

Además, Costa Rica tiene una amplia y reconocida trayectoria internacional en la defensa de los derechos humanos, del desarme y de la resolución pacífica de los conflictos. Destaca asimismo su liderazgo en cuestiones medioambientales. Por ello, es miembro de diversos organismos internacionales como ONU, OEA, CELAC, etc. (aparte de ser miembro de los organismos regionales

Respecto de los acuerdos mantenidos con la Unión Europea, cabe decir que Costa Rica, al igual que sus socios regionales, ha ratificado el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea, cuyo capítulo comercial se aplica provisionalmente desde octubre de 2013. Además, Costa Rica tiene un gran peso en este Acuerdo, ya que el país representa el 50% del comercio de la región centroamericana con la
Unión Europea (sobre todo con Holanda, que es el segundo país inversor de Costa Rica).

Finalmente, sobre las relaciones bilaterales con España, destaca la excelente relación entre los dos países, tanto diplomática como comercialmente. Ambos países colaboran en foros internacionales y regionales como las Cumbres Iberoamericanas, las Cumbres UE-CELAC o en el marco del Acuerdo de Asociación Unión Europea-Centroamérica.

Costa Rica aspira a ser miembro de la OCDE, convirtiéndose en un país donante emergente, para lo cual la cooperación española otorgó una subvención de 250.000€ al “Programa de Cooperación Triangular España-Costa Rica-América Latina y el Caribe en medio Ambiente y Cambio Climático” del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. En 2014 se concedió asimismo una subvención por importe de 650.000€ al Ministerio Nacional de Planificación y Política Económica (MIDEPLAN) también en el ámbito de medio ambiente y cambio climático. Además, existe cooperación española en programas en otros sectores estratégicos como migraciones y responsabilidad social corporativa.

Las principales operaciones comerciales de los últimos años están lideradas por telefónica, que ocupa un 25% del mercado costarricense de telefonía móvil, Mapfre Seguros, Globalvía, Gas Natural-Fenosa, Copisa, Gamesa, FCC, Grupo Puentes, El Corte Inglés, Barceló, Riu, Iberia, Acciona, Indra, etc.
 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura