Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Al estructurar el PIB por sectores, cabe destacar la importancia del sector servicios que representa más de un 75% del total. La mayoría corresponde a servicios sociales, comercio, restaurantes y hoteles. Por el contrario, la aportación del sector agropecuario y pesca no llega al  4% y la industria aporta en torno al 21%.

En cuanto al PIB por componentes de gasto, y a la espera de que se publiquen datos de 2018, los datos oficiales de 2017 destacan el alto porcentaje que supone el Consumo, tanto Privado como Público, que alcanzó el 81,9%. En su composición interna, el Consumo Privado mantiene cifras similares al año anterior con un 58,6% del Consumo Total, mientras que el Consumo Público, mucho más relevante que en otros países, también se mantiene en cifras parecidas con un 23,3%, como consecuencia de las medidas de fomento a la iniciativa privada tomadas en los últimos años.

En coherencia con los datos anteriores, la inversión o Formación Bruta de Capital Fijo es significativamente más reducida en Cuba que en la generalidad de los países y, en especial, en los países emergentes en procesos de rápido crecimiento. Su participación en el PIB es del 15,6% en 2017.

La aportación del sector exterior (balanza de bienes y servicios) al crecimiento ha sido positiva en 2017 y representa en torno al 2,5% del PIB en términos nominales. Sin embargo, esta balanza depende fuertemente de la exportación de servicios, en concreto servicios médicos a Venezuela, que son el componente que financia fundamentalmente las importaciones básicas para el crecimiento, como son el petróleo y los bienes intermedios y finales para abastecer a la industria del turismo.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%)2015201620172018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO Y PESCA3,84,03,8N/d
INDUSTRIAL21,320,720,9N/d
MINERÍA0,50,50,5N/d
MANUFACTURAS13,212,412,1N/d
CONSTRUCCIÓN6,26,46,9N/d
ELECTRICIDAD Y AGUA1,41,41,4N/d
SERVICIOS74,975,375,3N/d
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES9,810,010,2N/d
COMERCIO, RESTAURANTES Y HOTELES25,926,026,2N/d
FINANZAS Y SERVICIOS A EMPRESAS6,16,16,1N/d
SERVICIOS COMUNALES, SOCIALES32,132,232,0N/d
DERECHOS DE IMPORTACIÓN1,11,00,8N/d
TOTAL100,0100,0100,0100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO80,282,181,9N/d
Consumo Privado56,958,958,6N/d
Consumo Público23,323,223,3N/d
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO14,615,615,6N/d
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS25,720,520,2N/d
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS20,518,217,7N/d
TOTAL100,0100,0100,0100,0

Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba. Precios Constantes de 1997. Última actualización: Enero 2019.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Evolución económica.

Entre 2015 y 2016 Cuba terminó prácticamente de renegociar la mayor parte de su deuda oficial. Tras haber llegado a acuerdos con China, acreedores comerciales japoneses, México y Rusia, cerró acuerdos de reestructuración con España y con el Club de París. La deuda oficial remanente (no incluye intereses de demora no pactados) estaría en el entorno de los 6.000 millones de dólares. Cuba está haciendo frente a los pagos de estas negociaciones, si bien con algunos retrasos. A lo anterior habría que sumarle aproximadamente 9.000 millones de dólares de deuda bancaria y de proveedores en la que sí hay retrasos e impagos. Sólo con pymes españolas los impagos se estiman en, al menos, 300 millones de euros. La calificación crediticia de Cuba de Moodys es de Caa2 estable. Recientemente ha habido rumores de una renegociación del Club de Londres (deuda privada), aunque no hay noticias de que se hayan producido avances.

Los datos disponibles del 2018 hablan de un crecimiento del PIB a precios constantes del 1,2%. Esta cifra sigue a la de 2017, 1,8%, y a la revisada para 2016 (0,5%). Para 2019 se pronostica un crecimiento del 1,5%. Todas ellas son cifras de escasa credibilidad, pero aunque fueran ciertas, un crecimiento promedio anual próximo al 1% en un país del nivel de desarrollo de Cuba es insignificante y refleja un fracaso del modelo económico. La consecuencia inmediata fueron los impagos a proveedores que siguieron produciéndose en 2018. A excepción de los sectores priorizados, particularmente construcción de nuevos hoteles y suministro al turismo, alimentario y salud, el resto de sectores se ha visto afectado por los retrasos a proveedores, aunque Cuba siga atendiendo las obligaciones derivadas del servicio de la deuda con países soberanos a enero de 2019.

 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2016201720182019
PIB
PIB (MUSD a precios corrientes)91.37096.851N/dN/d
Tasa de variación real (%)0,51,81,21,5 (prev.)
INFLACIÓN
Media anual (%) *-2,90,6N/dN/d
Fin de período (%)N/dN/dN/dN/d
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)N/dN/dN/dN/d
Fin de período (%)N/dN/dN/dN/d
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)11.23911.221N/dN/d
Población activa (x 1.000 habitantes)4.6864.550N/dN/d
% Desempleo sobre población activa2,01,71,7N/d
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB-6,6-8,6-8,9**-6,1 (prev.)
DEUDA PÚBLICA
en M USDN/dN/dN/dN/d
en % de PIBN/dN/dN/dN/d
EXPORTACIONES DE BIENES
en MUSD2.3172.402N/dN/d
% variación respecto al período anterior-314N/dN/d
IMPORTACIONES DE BIENES
en MUSD10.27010.172N/dN/d
% variación respecto al período anterior-12-1N/dN/d
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD-7.953-7.770N/dN/d
en % de PIB98N/dN/d
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSDN/dN/dN/dN/d
en % de PIBN/dN/dN/dN/d
DEUDA EXTERNA
en MUSDN/dN/dN/dN/d
en % de PIB18N/dN/dN/d
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSDN/dN/dN/dN/d
en % de exportaciones de b. y s.N/dN/dN/dN/d
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSDN/dN/dN/dN/d
en meses de importación de b. y s.N/dN/dN/dN/d
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSDN/dN/dN/dN/d
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual Peso Cubano24242424
Tipo Cambio Peso Cubano Convertible (CUC)1111

Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba. Última actualización: Febrero 2019.

* Se refiere únicamente a mercados en CUP.

** Estimación Ofecomes.

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Principales objetivos de política económica

Los objetivos del Gobierno en materia de política económica están definidos por los Lineamientos y persiguen eliminar las trabas al crecimiento. Se resumen en lo siguiente:

  • Dar prioridad a las inversiones que generen ingresos por exportaciones sin incurrir en más gastos que los que sus ingresos puedan soportar.
  • Reducir importaciones (en especial de alimentos) y potenciar la producción nacional con el programa de agricultura suburbana y líneas de apoyo a agricultores privados.
  • Mejorar la eficiencia del proceso inversionista y de la producción.
  • Reducir gastos en la esfera social, principalmente en salud y educación, para poder dedicar los recursos a inversiones en infraestructura y equipamiento productivo.
  • Descentralizar la toma de decisiones de los Ministerios a los Grupos Empresariales.
  • Permitir que la iniciativa privada absorba mano de obra excedentaria del sector estatal.

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Previsiones macroeconómicas

El futuro económico de Cuba está condicionado por las dos limitaciones a las que se enfrenta tradicionalmente la economía cubana: un sistema productivo basado en una planificación central muy ineficiente y la débil capacidad de generación de divisas en un contexto en el que la producción está fuertemente vinculada a las importaciones de materia prima y bienes intermedios.

Los intentos de modificación del actual sistema productivo para incrementar su eficiencia se basan en la aplicación de los "Lineamientos" de las políticas económicas y sociales aprobadas en 2011 para la actualización del modelo económico, que se han reflejado en un conjunto de medidas liberalizadoras en distintas áreas, aprobadas desde entonces. Algunas de estas medidas liberalizadoras como la compraventa de casas y autos, la adquisición de teléfonos celulares, la entrada de los ciudadanos nacionales a los hoteles y la de extranjeros a las casa particulares (2018), el acceso cada vez más extendido a internet, los viajes al extranjero y, sobre todo las dirigidas a facilitar la entrada de remesas, han cambiado el panorama de La Habana.

Las medidas dirigidas a cambiar el sistema productivo todavía no han conseguido aumentos de productividad sustanciales. Los cuentapropistas y las Cooperativas no Agropecuarias, a pesar de alcanzar las cifras de casi 600.000 mil y más de 430 respectivamente en 2018, no han calado suficientemente en el tejido productivo por la excesiva reglamentación y obstáculos que encuentran. Por otro lado, se han repartido más de 2,3 millones de hectáreas en régimen de usufructo a campesinos privados y Cooperativas de Crédito y Servicios, pero de nuevo las limitaciones a las que se enfrentan han impedido un desarrollo adecuado en esta área.

Sin embargo, es en el sector estatal, que representa el 90% del PIB, donde menos se ha avanzado, a pesar de la profusión de normas en sentido descentralizador. La excesiva rigidez en la toma de decisiones empresariales, la ausencia de un sistema de formación de precios eficiente que refleje la escasez, la inexistencia de un mercado mayorista de insumos y la dualidad monetaria que distorsiona los balances de las empresas son algunos de los problemas que debe manejar la empresa estatal.

La otra limitación al crecimiento es la dificultad de obtener divisa para la importación de materias primas, bienes de equipo, tecnología y bienes finales, absolutamente necesarios para la producción. Los productos clásicos de exportación, como el azúcar y el níquel requieren fuertes inversiones para aumentar la producción. La exportación de derivados del petróleo que fuera cercana al 50% de la exportación de bienes en años anteriores, se estima que rondaba el 16% en 2017, como consecuencia de la reducción de suministro de petróleo venezolano en condiciones preferenciales.

En la balanza de exportación de servicios las partidas más importantes han sido tradicionalmente los servicios profesionales a terceros países, que supuso en torno a los 5.800 millones de dólares en 2016 según cifras oficiales (cifras oficiosas posteriores hablan de un promedio de ingresos de unos 9 mil millones de dólares/año, pero esta cifra nos parece excesiva) y el turismo que supuso 3.302 millones de dólares en 2017 (aún sin datos 2018). Los servicios asistenciales se concentran fundamentalmente en Venezuela, a pesar de los intentos de diversificación en otros países. Son previsibles descensos sustanciales en esta partida teniendo en cuenta que el nuevo gobierno de Brasil ha rescindido los acuerdos firmados para la prestación de servicios médicos cubanos en su territorio. Un cambio en la situación de Venezuela reduciría aún más sustancialmente estos ingresos.

El turismo está abocado a ser, si no el principal, uno de los ingresos más importantes del país en el futuro, pero con el modelo actual los ingresos no terminan de despegar ni de dar el salto cuantitativo necesario para financiar un proceso de crecimiento como el esperado. Todo ello a pesar del incremento constante de turistas, pasándose de recibir 2,8 millones en 2013 a 4,73 millones en 2018 según declaraciones oficiales, lo que supone un incremento del turismo del 70% en los últimos cinco años. A pesar de las medidas tomadas por el presidente Trump de obstaculización de flujo de turistas americanos a Cuba, el turismo procedente de los Estados Unidos, tanto de visitantes americanos como cubanos expatriados, alcanzó en 2017 1,1 millones de visitantes, con un incremento muy importante de las visitas de norteamericanos (más del doble que el año anterior). No obstante, y con datos preliminares, en 2018 el turismo norteamericano ha descendido. Mucho en los arribos por avión mientras que crecen las llegadas de cruceros lo que ha dado una cifra global ligeramente inferior a la del 2017.

Recae pues en la inversión extranjera la tarea de aportar la divisa necesaria para financiar el crecimiento y reducir la dependencia con Venezuela.

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Política fiscal y presupuestaria

El déficit fiscal descendió desde el 6,9% en 2008 hasta el 1,3% en 2013. A partir de ahí fue creciendo año a año hasta el 8,6% en 2017. En 2018 alcanza una cifra estimada de un 8,9%. La previsión gubernamental para 2019 es de un descenso hasta el 6,1% del PIB a precios corrientes. El déficit fiscal se financia con la emisión de bonos a 20 años que se colocan en el sistema bancario estatal.

Los gastos asociados a educación, salud, cultura, deporte y asistencia social (sin incluir Seguridad Social) supusieron en 2017 (aún sin datos 2018) un 32% de los gastos totales del Estado. Si se añaden los de la Seguridad Social, el conjunto de partidas citadas representa el 42% de los gastos totales del Estado.

La política fiscal prevista en las directrices económicas del país propone el establecimiento de impuestos progresivos sobre la renta y la necesidad de crear una cultura fiscal en la población. En consonancia con todo ello, se promulgó una nueva Ley Tributaria en 2012 y en las normas sobre "cuentapropistas" que vieron la luz en julio de 2018, las obligaciones fiscales adquirieron mucha mayor relevancia.

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Política monetaria

La responsabilidad de la política monetaria es del Banco Central de Cuba, quien regula también la supervisión bancaria de los bancos comerciales. Otra de sus funciones principales es regular, junto con el Ministerio de Economía y Planificación, el control financiero y administrativo de las empresas cubanas.

Las directrices de política monetaria aprobadas en 2011 mencionan la necesidad de contar con coeficientes de liquidez y solvencia en los bancos, regular la obligación de depósitos del Banco Central y los tipos de descuento. En cuanto a política financiera, se propone el establecimiento de tipos de interés estimulantes del ahorro para los depósitos en cuenta y una política de créditos dirigida a favorecer actividades prioritarias (exportación, agricultura, cuentapropistas, etc.). También existe el objetivo de eliminar la dualidad monetaria (existencia de dos monedas, peso cubano - CUP- y peso cubano convertible-CUC que se intercambian a razón de 24 a 1) pero, aunque los plazos indicados inicialmente para realizar esta unificación están más que sobrepasados, la realidad es que no se ha hecho aún.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Las reformas económicas en Cuba

Muy significativo es el proceso de reformas económicas y estructurales que comenzó en 2011. Se han tomado medidas de corte liberalizador y descentralizador que han generado un incipiente sector privado. No obstante, la iniciativa privada ve limitadas sus posibilidades y las medidas adoptadas en este sentido no consiguen modificar la inercia del amplio sector estatal.

1. En el sector agrícola destacan: la ampliación del microcrédito agrícola, la descentralización paulatina de la comercialización, el incremento de precios de algunos productos que se pagan a los campesinos y el aceleramiento del proceso de entrega de tierras a campesinos que comenzó en 2008 para favorecer la sustitución de importaciones de alimentos. Desde entonces se han entregado a agricultores más de 2,3 millones de hectáreas de tierras cultivables, pero se calcula que aún queda casi otro millón de tierras ociosas. En 2011 se sustituyó el sistema tradicional de contratación de productores, que los obligaba a vender al organismo estatal de acopio el 80% de su producción, por un nuevo sistema más flexible de contratos negociados individualmente en que el monto contratado depende del suministro de insumos y se permite vender en el mercado libre la producción no contratada. También se autorizó la venta directa de productos agropecuarios a hoteles y restaurantes del sector del turismo.

Con objeto de profundizar en la reforma agrícola, aparecieron varias normas: el Reglamento sobre las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) (2012) que da a estas cooperativas más independencia organizativa y las desliga de su subordinación a las unidades estatales de control; el Decreto Ley 300 (2012) que amplía hasta 67 ha las tierras agrícolas ociosas que pueden ser entregadas en usufructo. En 2013 se publicó una norma que debería ser la base para la creación de un mercado mayorista en el que puedan participar personas jurídicas y naturales y  abrió sus puertas en La Habana «El Trigal», mercado mayorista de productos agropecuarios en sustitución de otro que había surgido de forma espontánea. Fue cerrado en 2016, y hasta 2018 no hubo un mercado mayorista para el aprovisionamiento de materias primas no agrícolas, Mercabal, destinado a dar este servicio en La Habana. En 2013 también se creó la «Empresa Comercializadora Mayorista de Productos Alimenticios y Otros Bienes de Consumo», para comercializar bienes de consumo e intermedios a empresas estatales y otras formas de gestión no estatal y se publicó la norma que define quiénes podían participar en el mercado y qué empresas debían ofertar productos. Hasta la fecha estas medidas han tenido poco efecto práctico y los agricultores adolecen de escasez de inputs (simientes, herbicidas, abonos, etc.), obsolescencia de la maquinaria y escasa o nula inversión en la tierra.

2. Trabajo por cuenta propia. A finales de 2018 (según declaraciones oficiales) el número de cuentapropistas alcanzó la cifra de 580.828. Las actividades con mayor representación son las de elaboración de alimentos, arrendamiento de viviendas y transporte de carga y pasajeros.

Los cuentapropistas carecen de personalidad jurídica lo que conlleva problemas variados, pero su mayor dificultad radica en la falta de acceso estable a las materias primas y suministros necesarios para su actividad, por lo que ante la ausencia de mercado mayorista muchos de estos negocios privados se abastecían en el exterior por vías no legales, ya que carecen de licencia de importación. Para evitar la utilización de los márgenes de importación personal con fines comerciales, entraron en vigor en 2014 varias Resoluciones que redujeron los límites autorizados para la importación no comercial y aumentaron los aranceles, con lo que se limitó el principal canal de suministro de los cuentapropistas.  Entre 2017 y 2018 se paralizaron las nuevas autorizaciones para un grupo de actividades por una reorganización del sector que ha sido finalmente aprobada a finales de 2018.

La forma de gestión no estatal preferida, por desarrollar la iniciativa privada «sin cambiar la naturaleza de la propiedad» es la regulada por el Decreto Ley 305/12 que autorizó la creación de Cooperativas no Agropecuarias. Estas cooperativas, integradas por un mínimo de tres personas, trabajan en sectores como la gestión de mercados agropecuarios, transporte, pesca, gastronomía, servicios personales y domésticos, recuperación de materias primas, producción de materiales y servicios de construcción. Fijan los precios de acuerdo con la oferta y la demanda excepto en los productos que el Estado determine y tienen libertad de elegir a sus proveedores. Los cooperativistas no son los dueños de los locales ni de los medios de producción, sino que pueden alquilárselos al Estado.

En 2018 hubo 434 cooperativas no agropecuarias constituidas (de las 498 aprobadas desde 2013). Su autorización es larga y compleja pues en última instancia requiere el visto bueno del Consejo de Ministros. Sus problemas principales son el abastecimiento de materias primas a precios más bajos que el mercado minorista estatal, el acceso a maquinaria, equipos y repuestos y las limitaciones para interactuar con el sistema empresarial estatal, el área económica de mayor volumen del país, dado que frecuentemente las empresas estatales no están autorizadas o habituadas a comprar, vender o contratar con ellas. Un último elemento es la falta de una política crediticia efectiva que fomente el cooperativismo.

En conclusión, las nuevas figuras de «Cuentapropistas» y «Cooperativas no Agropecuarias», a pesar de su rápido desarrollo en número y aportación al PIB en este periodo, lastradas por numerosas y exigentes regulaciones, no han terminado todavía de calar en el tejido productivo con suficiente fuerza por la fuerte regulación y los obstáculos legales que encuentran. El mayor cuello de botella que impide un mayor desarrollo es la falta de un mercado mayorista de insumos y la prohibición de importar y de revender productos adquiridos en el mercado minorista.

3. La nueva política crediticia abrió las puertas a una mayor bancarización ya que permitió que los pequeños agricultores y los trabajadores por cuenta propia pudieran abrir una cuenta corriente en los bancos, en pesos cubanos o pesos convertibles. Además, existe la posibilidad desde 2011 de que las personas naturales puedan solicitar créditos por valor superior a 3.000 pesos cubanos para financiar capital de trabajo en el régimen de cuentapropismo, para la actividad agropecuaria y para la construcción y reparación de viviendas. Sin embargo, la escasez de garantías y experiencia bancaria ha hecho que por el momento los créditos concedidos sean muy escasos.

4. Otra norma largamente esperada fue el Decreto–Ley 302 que regula la política de inmigración, elimina las restricciones para viajar al extranjero y alarga el tiempo que pueden permanecer fuera del país sin regresar para renovar el pasaporte. Hasta su entrada en vigor, en 2013, los cubanos necesitaban para viajar un permiso de salida junto al pasaporte, que costaba 150 dólares y una carta de invitación de coste variable. Con la nueva norma los cubanos necesitan solo el pasaporte y la visa del país de destino. Asimismo el plazo de estancia en el exterior se amplía de once meses a dos años. El permiso de salida se mantiene para determinados sectores de la población, como los vinculados al ejército, etc. No se puede olvidar, sin embargo, que la mayoría de los países conceden esos visados muy restringidamente, con lo que su capacidad de viajar al extranjero sigue siendo escasa.

5. A lo largo de estos años también se han publicado diversas medidas dirigidas a la descentralización de decisiones de ministerios a las empresas, que ganarían en autonomía de organización y decisión entre las que destacaría la Ley 118/2014 y los Decretos-Ley 320 y 323, por las cuales se flexibiliza el objeto social de las empresas, que tendrán la facultad de decidir qué actividades secundarias están en condiciones de realizar, producción o comercialización de nuevos productos o reciclaje, y podrán vender los excedentes de su producción al precio que dicte el mercado. Podrán retener hasta el 50% de las utilidades después de impuestos, lo cual representa un 20% más de lo que hasta entonces estaba establecido y podrán establecer salarios más altos para sus empleados en proporción a sus ganancias y dentro de unos límites. Sin embargo, seguirán con la obligación de cumplir con las cuotas de producción que establezca el Gobierno Central.  Se trata de un proceso gradual de descentralización de facultades y sienta las bases para separar paulatinamente las funciones estatales de las empresariales. El plan de la empresa lo aprueba ahora el Presidente de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE), algo que hasta el momento hacía el Ministro del ramo o el Presidente del Consejo de la Administración Provincial, en caso de entidades locales. Esta normativa es de aplicación a las empresas en perfeccionamiento que, de acuerdo con cifras oficiales, sostienen más del 80% de la actividad económica de la isla.

Estas medidas son un paso más en la descentralización gradual de decisiones que previsiblemente continuará. En la actualidad la empresa estatal todavía no toma todas las decisiones en cuanto a precios, producción y asignación de recursos y no existe un mercado mayorista fluido y de importación. Los cambios están siendo muy lentos.

6. En 2012 se aprobó la Ley 113 del Sistema Tributario. La nueva ley define 16 impuestos, 3 contribuciones y 3 tasas con los que espera recaudar en los nuevos espacios económicos abiertos y compensar los desequilibrios de renta que la liberalización conllevará.

7. Todas estas medidas son consistentes con los referidos "Lineamientos" aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Sin embargo, el Congreso no definió el modelo económico al que se dirige Cuba y existen a veces contradicciones entre las medidas dirigidas a introducir nuevas formas de mercado y la definición del Congreso de que Cuba es una economía de planificación centralizada. 

Desde un punto de vista económico, los Lineamientos aprobados en 2011 buscaban eliminar barreras al crecimiento económico y crear las condiciones para alcanzar aumentos sostenidos del PIB que permitieran dar un salto cualitativo en el grado de desarrollo.  El objetivo deseable, según las autoridades cubanas, sería una tasa de crecimiento anual sostenida del PIB en torno al 7%. Ello requeriría, entre otras cosas:

  1. Crecimientos de la inversión sostenidos en torno al 20% anual.
  2. Que el sector exterior deje de limitar el crecimiento por la restricción de divisa.
  3. Una transformación de la base productiva que impulse crecimientos de la productividad superiores a los salarios reales, que genere ganancias de competitividad, que permitan la sustitución de importaciones y una unificación monetaria con costes amortiguados.

La Constitución de 2019 contempla en materia económica que la propiedad socialista seguirá siendo el sistema de economía que regirá Cuba como forma de propiedad principal. Se reconocen otras formas de propiedad como la cooperativa aunque la empresa estatal socialista será el sujeto principal de la economía nacional desempeñando el papel principal en la producción de bienes y servicios.

8. Unificación monetaria y cambiaria. En 2013 el gobierno cubano anunció que pondría en marcha la primera etapa de la unificación cambiaria en el sector empresarial. Se comenzó por «la elaboración de propuestas de normas jurídicas, diseños de cambios en los sistemas informáticos encargados de los registros contables y ajustes en las normas de contabilidad». En 2014 se publicaron los criterios contables que deberán aplicar las entidades estatales en la revaluación de las partidas de sus activos y pasivos en el DÍA CERO de la unificación monetaria. También, en lugares seleccionados, se comenzó a efectuar pagos en CUP por productos nominados en CUC a la tasa de 24CUP: 1CUC desde 2014.

Sin embargo, actualmente subsisten todavía distintos cambios entre el CUC y el CUP. Coexiste un tipo de cambio para las empresas de 1:1, un tipo para la población de 1:24, un tipo para el cálculo del salario de 1:10 en la Zona Especial de Mariel, 1:2 para las empresas mixtas y 1:7 para las ventas de agricultores al turismo y otros para industrias específicas. Además existe la denominada Capacidad de Liquidez (CL) sin la cual la convertibilidad de CUC es una quimera.

Esta disparidad de cambios envía señales confusas a los agentes económicos pues distorsiona las cuentas nacionales que publica la ONEI y distorsiona las cuentas de resultados de las empresas estatales. Eliminar el actual sistema de cambios múltiples es condición necesaria para que puedan producirse las transformaciones necesarias en el sector productivo y para que la inversión extranjera despegue con fuerza.

Para unificar los tipos en un cambio que esté entre 1 y 24 es imprescindible aumentar la productividad de la economía a un ritmo superior al crecimiento de los salarios y ganar así competitividad. Sin embargo, el crecimiento acumulado de la productividad entre el periodo 2011 y 2018 ha sido inferior al de los salarios. Por lo tanto, es improbable que, sin un cambio de tendencia en los próximos ejercicios, sea posible una unificación monetaria a cambios más favorables que el 1:24, al menos en la población.

Junto a todas estas medidas señaladas, las iniciativas de Obama que facilitaron las visitas de familiares procedentes de EE. UU., el envío de remesas, a la par que abrió la posibilidad de viajes por motivos académicos, culturales o religiosos, junto con los tres paquetes de medidas económicas aperturistas adoptadas por los EE. UU. entre 2014 y 2016 y la normalización de relaciones diplomáticas en 2015, han contribuido a consolidar una sensación de cambio irreversible. Esta positiva tendencia se ha visto interrumpida desde la elección del presidente Trump, cuyo gobierno está realizando un cambio de orientación en las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos. A finales de 2017 el Gobierno de Trump repatrió a la mayor parte de su personal diplomático estadounidense presente en Cuba con motivo de unos supuestos ataques acústicos que estaban sufriendo y a lo largo de 2018 ha implementado nuevas normas para restringir los contactos en todos los ámbitos culminando con la reciente renovación sólo por 45 días (desde siempre se venía haciendo por 6 meses) de la no aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton que da respaldo a demandar a quienes hayan "traficado" con bienes de propiedad norteamericana antes de 1959. El problema es que la definición de "traficar" que da la ley supondría que cualquier tercero solvente que haya tenido algo que ver con esos bienes confiscados pueda ser el destinatario de las reclamaciones.

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