Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El tejido económico de la República Dominicana ha cambiado de forma significativa en tiempos recientes, pasando de una economía donde más del 50% del producto interno bruto (PIB) lo generaban el sector primario y secundario, a otra de servicios, gracias al despliegue de actividades como las Comunicaciones, el Turismo, la Construcción o el Transporte. Así, a título ilustrativo, lo que los dominicanos gastan en comunicaciones hoy día supera al valor de la producción agropecuaria. Ello significa no solo un cambio en la estructura económica sino en los hábitos de consumo y en el propio estilo de vida de los habitantes.

El Sector Primario ha disminuido su participación en el PIB a la mitad desde 1993 (en el primer semestre de 2021 supuso tan solo un 1,9% del PIB). Lo mismo sucedió con la Producción Industrial y manufacturera cuya participación es, según cifras preliminares del primer semestre de 2021, un 31,2% del PIB (incluyendo la explotación de minas). Los servicios han crecido hasta suponer un 56,3% en 2021, lo que conlleva desarrollo y modernización de la estructura económica. Entrando brevemente en algunos renglones, cabe reseñar ciertas características de interés:

De enero a diciembre de 2021, el sector agropecuario ha supuesto un 2,6% del PIB; con una recuperación más marcada en el ultimo trimestre del año, cuando el crecimiento fue del 6%. La producción agropecuaria se destina esencialmente al mercado interno y los cultivos corresponden a bienes de consumo tradicional. Se va desarrollando cultivo de calidad de ciertas frutas, hortalizas y verduras en invernaderos, enfocado a la exportación y al suministro de las cadenas hoteleras.

El Sector Industrial puede dividirse en dos grandes grupos: el fabril de las Zonas Francas, y la industria denominada "nacional". Las primeras se centraron en la confección textil para Estados Unidos y llegaron a ser pieza esencial del modelo de crecimiento que se adoptó. Cuando USA levantó progresivamente las barreras que sufrían los textiles de China, Indonesia, Vietnam o Malasia, las Zonas Francas dominicanas se reorientaron lentamente hacia productos de óptica, calzado, bisutería y material médico, desechable, entre otros.

La manufactura de zonas francas experimentó un crecimiento total en 2021 del 20,3% y su desarrollo ha sido fundamentales en la recuperación de la economía, captación de inversión extranjera directa y creación de empleos (actualmente más de 183.000 trabajadores). Además, el sector cerró el año 2021 con un valor de las exportaciones de zonas francas de US$7.177,7 millones en comparación con los US$5.827,7 millones registrados en 2020. Por último, el número de empresas instaladas ha crecido de las 695 a las 734 durante 2021.

La minería también se está fortaleciendo en los últimos años, supone actualmente el 1,9% del PIB y la dominan el oro y el ferro-níquel. Existe también actividades extractivas de cantería de mármol y producción de grava y arena cuyo ritmo va ligado al de la construcción. Por otro lado, también la construcción ha experimentado una gran recuperación ligada a grandes proyectos inmobiliarios, creciendo en su valor agregado un 23,4%.

Dentro de los servicios, la actividad dirigida al Turismo es pilar clave en el modelo de desarrollo dominicano; con un aumento en 2021 del 39,5%. De manera particular, en el mes de diciembre de 2021 la llegada de turistas registró un máximo histórico para el último mes del año alcanzando un total de 728.334 visitantes no residentes, superando en 17 % la afluencia de pasajeros que ingresaron al país en igual mes de 2019. En total, la llegada acumulada de pasajeros en 2021 se encuentra en torno a los 5 millones.

Las cadenas hoteleras internacionales dominan el parque de habitaciones de alto nivel. El sector de telecomunicaciones se ha desarrollado notablemente y mantiene dinamismo en telefonía móvil e internet apoyado en la introducción de banda ancha y el cambio de señal de TV. 

Según declaraciones oficiales, el abanico empresarial dominicano comprende en torno a 1,5 millones de empresas, de las cuales el 90% son informales, según el Viceministro de Fomento y PYMES. Unos pocos cientos, son entidades medianas o grandes, (acerías, cementeras, alimenticias, bancos y entidades financieras, comerciales y agrícolas); 20.000 son PYMES; el resto son microempresas de tipo familiar (dedicadas mayormente a comercio minorista de alimentación y bebidas, pero también al ensamblaje, forja, madera, talleres de reparación, cantería y servicios diversos), compuestas muchas veces por uno o dos trabajadores-. En su conjunto, las empresas pequeñas aportan el 39% del PIB y mantienen 2,2 millones de empleos, en su gran mayoría informales. Según queda dicho, en el curso de las dos últimas décadas, el sistema productivo dominicano se ha ido transformando paulatinamente en una economía dominada ampliamente por el sector terciario.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

2. PIB: SECTORES Y DESTINOS (%)   2018 2019 2020 2021 (%)
Agropecuario  5,5% 5,20% 6,00% 5,6
    Agricultura  3,7% 3,40% 4,10% 3,67
    Ganadería, Silvicultura y Pesca  1,7% 1,80% 2,00% 1,99
Industria  25,8% 27,50% 28,70% 31,26
     Minería  1,7% 1,80% 2,00% 1,81
     Manufacturas  9,8% 10,60% 10,90% 11,52
     Construcción  10,9% 12,00% 12,20% 14,29
Servicios  61% 59,90% 58,80% 56,05
     Comercio  8,4% 10,10% 10,60% 10,83
     Hostelería y restauración  7,6% 7,40% 4,10% 5,29
     Transporte  8,2% 8,30% 8,30% 8,50
     Comunicaciones  1,1% 0,80% 0,90% 0,81
     Energía y agua  2,1% 1,60% 1,60% 1,41
     Finanzas  4,5% 4,20% 4,69% 3,87
     Alquiler de vivienda  7,8% 7,50% 8,10% 7,07
     Enseñanza  5,8% 5,50% 5,50% 4,76
     Salud  3,4% 3,20% 3,90% 3,42
     Administración Pública  4,8% 4,10% 4,20% 3,89
     Otras actividades de servicios                      7,2% 7,30% 6,80% 6,20
Impuestos a la producción  7,5% 7,40% 6,50% 7,03
   
Consumo  80,5% 78,90% 82,30% 77,21
    Consumo Privado  68,2% 67,80% 69,70% 66,45
    Consumo Público  12,3% 11,10% 12,60% 10,76
Formación bruta de capital fijo  24,4% 26,00% 27,30% 31
Exportaciones de b. y s.  25% 23,10% 18,30% 21,23
Importaciones de b. y s.  29,9% 27,90% 26,00% 29,95

Fuente: Banco Central y ONE

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía de República Dominicana venía experimentando un periodo de expansión en los años previos a la pandemia. El turismo, las remesas, la IED, la minería, las zonas francas y las telecomunicaciones eran sectores clave del crecimiento que se han visto afectadas por la crisis global. El país cerró el año 2020 con un descenso del PIB del 6,7% y según el Banco Central (BCRD), los sectores con mayores contracciones fueron Hoteles, bares y restaurantes (-47,5%), Construcción (-10,7%), Minería (-12,5%), Otros Servicios (-11,1%), Transporte y Almacenamiento (-7,6%). Mientras que algunos continuaron con la tendencia positiva del primer trimestre: Salud (12,5%), Servicios Financieros (7,1%), Actividades Inmobiliarias (3,8%), Agropecuario (2,8%), Comunicaciones (2,7%).

A pesar de la pandemia, los datos preliminares del BCRD sobre 2021 indican que la economía dominicana ha cerrado el año con un crecimiento del PIB del 12,3%, uno de los mejores desempeños en América Latina. Por otro lado, la inflación acumulada en noviembre de 2021 se ubica en 7,71% y la inflación subyacente interanual en 6.63%.

Respecto al sector exterior, es importante destacar el incremento observado en los ingresos por turismo, las remesas familiares y las exportaciones totales de bienes. En 2021 las exportaciones totales ascendieron a 11.831 millones de USD según Adoexpo (Asociación dominicana de exportadores), creciendo un 24% respecto a 2020. El impulso principal al crecimiento se corresponde con el aumento del 25,1% de las exportaciones en zonas francas. El déficit de la cuenta corriente en 2021 ronda el 1,9% del PIB; que sería cubierto 1,7 veces por los flujos de inversión extranjera directa, los que estarían en torno a los US$3.000 millones al finalizar el 2021. El BCDR ha publicado que en todo el año 2021 se estima que las remesas alcanzaron los 10.402,5 millones de USD (un 14% del PIB), con un 26.6 % de crecimiento con respecto a 2020. De igual modo cabe destacar que las reservas internacionales brutas alcanzaron 12.932,4 millones de USD.  A modo de conclusión, las perspectivas del sector exterior dominicano son positivas. Al dinamismo de las remesas se suma la recuperación del turismo, el aumento de las exportaciones y la importante captación de recursos de IED, lo cual ha contribuido con un mayor flujo de divisas al país y a una mayor estabilidad relativa del tipo de cambio.

  

En lo referente al ámbito fiscal, el déficit público consolidado de 2020 equivalía al 7,7 % del PIB, resultado de un incremento del derivado de la crisis del COVID-19 y a una caída de los ingresos del 3,7% (respecto del 2019). El año 2021 ha supuesto ya una mejoría en este aspecto, sin datos definitivos, el BCRD proyecta que a finales de 2021 el déficit fiscal se encuentra entre el 4,9 % - 3 % del PIB, lo que contribuye a una relación deuda/PIB más estable y que ha permitido aplazar la reforma fiscal prevista.

La Política Monetaria desde el comienzo de la pandemia ha sido acomodaticia, sin embargo, en abril de 2022 el BCDR ya ha incrementado la tasa de política monetaria hasta el 5,5% y permitiendo la expansión de liquidez. En relación con la inflación (de 8,5% a finales de 2021), ha experimentado subidas a lo largo de los primeros meses de 2021, para 2022 se espera que comiencen a disiparse los efectos de los choques de costos transitorios que han afectado a los precios del grupo transporte y de alimentos y bebidas.

Algunas de las medidas económicas tomadas durante la pandemia han sido: aplazamiento y facilidades impositivas (incluida la suspensión del APA, Acuerdo de Precio por Anticipado, al sector hotelero) hasta la aprobación del programa FASE (similar a los ERTE en España) orientado a evitar el despido de trabajadores favoreciendo la suspensión de estos otorgándoles una pequeña renta a cargo del Estado durante este periodo. También el BC ha llevado a cabo diferentes medidas de política monetaria expansiva destinadas a garantizar la liquidez en el mercado y el acceso al crédito de las empresas. El FMI prevé un crecimiento de un 5% en 2022 y con proyecciones a medio plazo de ser el país de la zona que más rápido recuperará su nivel de ingreso per cápita previo a la pandemia.

Para el año 2022, el FMI prevé un crecimiento de un 5% y con proyecciones a medio plazo de ser el país de la zona que más rápido recuperará su nivel de ingreso per cápita previo a la pandemia.

El presupuesto inicial para 2021 preveía unas necesidades de financiación totales de RD$746.313,9 millones, siendo éste reformulado finalmente a RD$766,365.4 MM. En cuanto al Proyecto de Ley de Presupuesto General del Estado aprobado para 2022, la cifra alcanza 1 billón 46.280,72 millones de pesos dominicanos.

Hay retos pendientes en varios campos: el bajo peso de la Inversión bruta, especialmente la pública (apenas 3% del PIB); el suministro eléctrico en cuanto a eficiencia y cobros; calidad del gasto público; alto déficit consolidado; limitada productividad; necesidad de flexibilizar el mercado cambiario, de solventar la deuda del Estado con el Banco Central y de frenar el endeudamiento en dólares. La misión del FMI en abril de 2021 apreció mejoras en estos ámbitos, pero todavía se requiere una mayor determinación para contener gasto corriente, afinar las prestaciones sociales, ampliar la base tributaria y suprimir exenciones. Actualmente está pendiente una reforma tributaria para conseguir aumentar la recaudación, pero que se ha pospuesto sine die debido a la situación postpandemia y la recuperación de la economía.

En lo referente a políticas estructurales recientemente se firmó el Pacto Eléctrico, aunque con unos compromisos escasos y queda por ver si realmente se atajan los problemas, como el cambio de tarifas, matriz de generación, pérdidas comerciales y técnicas, apagones y subvenciones (equivalentes a 1% del PIB). Sigue pendiente la firma de un Pacto del Agua y la aprobación de las 2 leyes que regularan el sector, que llevan más de 10 años atascadas en las Cámaras.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2017 2018 2019 2020 2021*
PIB
PIB (M$ a precios corrientes) 80.024 85.537 88.906 78.730 97.715
Tasa de variación real (%) 5,6 6,9 3,9  -6,7 12,3
INFLACIÓN
Media anual (%) 3,3 3,6 1,8 3,8 7,8
Fin de período (%) 4,2 1,2 3,7 5,6 8,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 5,5 5,4 5 3,5 3
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (M) 10,2 10,3 10,4 10,5 10,8
PIB per cápita (Dólares US) 7.870 8.340 8.600  7.530 8.638
Desempleo % 5,5 5,7 6,2 5,7 7,4
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -3,09 -2,16 -1,92  -7,7 -2,7
DEUDA PÚBLICA
Consolidada en % de PIB 48,8 50,4 53,5 69,5  63
EXPORTACIONES DE BIENES
en M dólares US 10.225 10.758 11.287 9.853 11.831,5
Tasa de variación anual % 4,5 5,2 4,9  -12,7 24%
IMPORTACIONES DE BIENES
en M dólares US 18.119 20.355 20.414 17.118 24.485,5
Tasa de variación anual % 1,7 12,3 0,3 -16,1 43,4
SALDO B. COMERCIAL
en M dólares US -7.894 -9.597 -9.127 -7.265 -12.654
en % de PIB -9,8 -11,2 -10,3 -9,2  N.D.
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M dólares US -133 348,3 -276,3 -122 -1.057
en % de PIB -1,6 0,4 0,3 -0,2  N.D.
DEUDA PÚBLICA EXTERNA 
Pública Consolidada en M dólares US 18.821 21.565 23.383 30.703 34.280,3
en % de PIB 23,5 25,2 26,3 38,9  35,3%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA 
en M dólares US 3.031 3.122 5.210 1.104 1.173
RESERVAS INTERNACIONALES**
en M dólares US 6.849 7.694 8.843 10.810 13.034
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en M dólares US 3.570 2.535 3.021 2.554 3.085,3
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 47,4 49,4 51,2 56,4 57,16
Fin de período 47,9 50,1 52,7 58,2 57,14 (dic)

(*) Datos Preliminares 2021

(**) Reservas internacionales totales, sin incluir reservas de oro. 

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Principales objetivos de política económica

Dentro de los puntos negativos destaca la baja calificación como lugar para desarrollar negocios (puesto 115º en 2020) y, de otro, en la pésima distribución de renta y riqueza, que persiste sin apenas mejoría como indicaban estudios regionales que situaban a un tercio de los habitantes en situación de fragilidad para caer la pobreza y más del 5% en la extrema pobreza, por más que el Gobierno presenta los datos en forma menos desfavorable.

En política monetaria, el principal empeño de la autoridad es defender un cambio elevado para el peso con el fin de contener el contravalor en pesos del servicio de la deuda. Durante el primer semestre del 2021, el Banco Central mantuvo condiciones monetarias altamente flexibles bajo el marco del programa de estímulo implementado a partir de marzo de 2020 como respuesta al choque adverso del COVID-19. Asimismo, en diciembre de 2021, la tasa de interés de la facilidad permanente de expansión (Repos a 1 día) se ubicó en 5.00 % anual y la tasa de interés de depósitos remunerados de corto plazo (Overnight) en 4.00 % anual.

Se viene aconsejando desde hace tiempo recapitalizar el Banco Central, para eliminar el déficit público de carácter financiero. Al igual que otras recomendaciones (flexibilizar las intervenciones en el tipo de cambio, eliminar subsidios eléctricos (cosa que ya anunció el gobierno en otoño de 2021 que irá removiendo de forma gradual y progresiva hasta 2026), promover firmemente la competencia...), el Gobierno arrastra los pies aplicándolas de forma lenta y parcial, debido a su coste sociopolítico. Por eso, entre otras cosas, no cabe esperar un nuevo acuerdo Stand-by con el FMI.

En materia presupuestaria un reto es reducir los déficits consolidados anuales para que la deuda deje de crecer al ritmo que lo ha venido haciendo. La tarea se ve dificultada por el salto de su propio servicio, el déficit anual del Banco Central y el subsidio eléctrico, entre otros.

Otro reto debería ser sustituir gasto corriente por gasto público de inversión cuyo peso es ínfimo hoy día. Debería abordarse una reforma del sistema impositivo con vistas a aumentar ingresos y progresividad. No obstante, las reticencias son fuertes y el gobierno tuvo que hacer marcha atrás en la pretensión de la reforma fiscal en el segundo semestre del 2021, y la misma se pospuso sine die.

En el orden estructural siguen pendientes aspectos heterogéneos que frenan el desarrollo del país como son la debilidad institucional, la elevada criminalidad, la baja productividad, la inseguridad jurídica y la corrupción, que creció con fuerza en la última década, hasta hacer estallar el escándalo de Odebrecht.

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Previsiones macroeconómicas

El desempeño económico dominicano ha sido muy positivo en los últimos años. En 2020, hubo un descenso del crecimiento del PIB provocado por los efectos económicos de la pandemia del COVID-19 del -6,7%; sin embargo en 2021 el crecimiento ha sido del 12,3%.

Durante su última visita los funcionarios del FMI se mostraron complacidos en cuanto a la política monetaria y a la perspectiva a medio plazo, salvo en cuanto a la deuda y déficit públicos. El organismo viene sugiriendo flexibilizar el mercado de cambios y restringir discrecionalidad en las intervenciones del BC, aunque hay pocos visos de conseguirlo pronto. También insiste en la necesidad de contener el déficit fiscal y frenar el aumento de la deuda y su servicio.

De acuerdo con cifras preliminares del Banco Central de la República Dominicana, a junio de 2021, el estado de operaciones del Gobierno Central registró un endeudamiento neto de 144,3 millones de euros, equivalente al 0,2% del PIB estimado para el año completo. El resto del Sector Público no Financiero presentó un resultado negativo de -66 M€. De esta manera, el conjunto del Sector Público no Financiero mostró un endeudamiento neto de 78,3 M€, equivalente al 0,1% del PIB.

Según el BC la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en diciembre de 2021 fue de 0,73%, colocando la inflación interanual en 8,5%. Asimismo, la inflación subyacente anualizada se ubicó en 7,87% en diciembre. Los grupos de mayor incidencia fueron Alimentos y Bebidas No Alcohólicas, Transporte y Vivienda, explicando en conjunto el 63% de la inflación del ultimo mes de 2021. El rango meta establecido en el Programa Monetario es de 4%±1% en el horizonte político.

Conforme a las cifras preliminares de la balanza de pagos correspondientes a 2021, el déficit de cuenta corriente ha mejorado su desempeño siendo equivalente al 2,5% del PIB, resultado cubierto 1,3 veces por la IED. Además, en este resultado es importante destacar la influencia del incremento interanual registrado en las exportaciones totales de bienes (21.3%); los ingresos generados por turismo, que registraron un valor de US$5.680,6 millones (equivalente a un crecimiento interanual de 112.5 %); y el crecimiento de remesas familiares recibidas (26,6%). Estas últimas sumaron un total de US$10.402,5 millones de enero a diciembre de 2021, resultado explicado por la continua recuperación de las condiciones económicas de los Estados Unidos, país de donde proviene el 83,2% de estos flujos.  

Todo sumado, República Dominicana sigue manteniendo una buena situación económica sobre todo si se compara con el resto de los países de la región. Todo esto ha permitido que el Presidente retrase sine die sin grandes consecuencias la reforma fiscal que le venían solicitando los organismos internacionales por la fuerte oposición popular. 

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Política fiscal y presupuestaria

El ministro de Hacienda ha comunicado que el déficit fiscal de la administración central cerró 2021 en un -2,7 % del PIB; es decir, -144.778 millones de pesos dominicanos en términos nominales (hubo recaudaciones por valor de 841.243 millones de pesos y gastos de 986.021 pesos).

La deuda del sector público (no financiera) terminó el año suponiendo el 51,1 % del PIB (US$ 47.674 millones, con una reducción de 5,5 puntos con respecto al nivel alcanzado en 2020 (US$ 44.622,3 millones). También disminuyeron los gastos por intereses. Esta mejoría de las cuentas públicas se debe al esfuerzo actual del Gobierno en lograr una mayor sostenibilidad fiscal, mayor control de ingresos y gastos y a la mejoría general de la economía del país.

De cara a 2022, el déficit presupuestario consolidado del proyecto de Presupuesto General del Estado para el ejercicio fiscal 2022 se estima en (-) RD$172.577,8 millones equivalentes al -3% del PIB y el cual representa por defecto el endeudamiento neto que tendrá que asumir el Gobierno en el próximo año equivalentes a unos US$2.855,8 millones.

Una particularidad en el ámbitos de las cuentas públicas de RD, es que aunque formalmente este déficit se registra en las cuentas del Gobierno Central, realmente más del 97% de este desequilibro se debe a los déficits de otros niveles de gobierno; tales como los organismos descentralizados, las empresas públicas (fundamentalmente las subvenciones a las empresas eléctricas estatales), el Banco Central y las instituciones de la seguridad social. En febrero de 2022 el gobierno ha comunicado que empezará a eliminar el subsidio que actualmente reciben las generadoras de electricidad privada; para seguir controlando el gasto fiscal.

Del lado de la ejecución, resulta habitual que el gasto aprobado por el Parlamento sea rebasado por distintas unidades administrativas, obligando a Hacienda a buscar financiación adicional en curiosa competencia con las emisiones que el Banco Central lanza para cubrir su propio déficit. Son también regulares las enmiendas presupuestarias de última hora. En el gasto total domina el de carácter corriente (86,84%) por vía de consumos (50,4%), gastos de explotación (18,85%) e intereses de la deuda (18,58%). La porción de la inversión pública baja cada año y en 2019 asciende a RD$78,801.9 millones (2,04% del PIB).

La estructura del ingreso viene dominada por los impuestos indirectos sobre bienes y servicios, destacadamente el ITBIS sobre el valor añadido y el recargo a los hidrocarburos. De los RD$607.446,4 millones que recaudó la Dirección General de Impuestos Internos en 2021, los que más aportaron a las recaudaciones fueron el ITBIS con RD$136.176,5 millones; el Impuesto sobre la Renta (ISR) a empresas y sobre activos con RD$136.114,5 millones; el ISR a personas físicas por RD$68.588,9 millones; los selectivos a Combustibles con RD$67.825 millones y los impuestos aplicados a la minería RD$28.721,5 millones. En cuanto a los impuestos sobre el comercio internacional, tienen menos participación en los ingresos tributarios. El promedio de R. D. entre 2010 y 2021 es del 14,1%, inferior al promedio de los países de la region y países miembros de la OCDE.  

La política monetaria está encomendada al B.C. y la Junta Monetaria. Con frecuencia, el objetivo determinante de su actuación es el control del tipo de cambio más que la inflación. Ello deriva de que buena parte de la deuda pública está denominada en dólares. El empeño por mantener apreciado al peso conduce a intervenciones continuas en el mercado que suscitan escasez recurrente de divisas para los importadores en la banca comercial. El peso se devalúa generalmente entre un 3% y un 5% al año respecto al dólar; aunque actualmente, debido al contexto geopolítico global de 2022, el peso se ha apreciado. Por otra parte, es característico de República Dominicana restringir liquidez presionando a la banca y fondos de pensiones para que suscriban parte de la deuda pública, lo que detrae recursos prestables a la industria y PYMES.

El FMI ha venido señalando la conveniencia de implantar un sistema de hedging para cubrirse de oscilaciones del peso; hacer las intervenciones en divisas conforme a reglas y no de forma discrecional, establecer una plataforma electrónica de cambios de moneda y reforzar la supervisión de las entidades de crédito no bancarias.

La intervención del Banco Central gravita sobre la llamada Tasa de Política Monetaria que se fija mensualmente, así como sobre la definición cambiante del encaje bancario, la colocación de papel estatal y el control del medio circulante. En marzo de 2020, como medida preventiva que toma el país por la presencia de la pandemia del COVID-19, el Banco Central registró su TPM más baja desde 2011 (3%), que se mantuvo toda la pandemia hasta enero de 2022 cuando la tasa de política monetaria subió al 5%. A finales de marzo de 2022 el BC la volvió a subir al 5,5%, motivado por la persistencia de las presiones inflacionarias y la incertidumbre internacional de los conflictos geopolíticos.

El crédito bancario se recupera y ha alcanzado en el tercer trimestre de 2021 un crecimiento real positivo desde el inicio de la pandemia. Al cierre de septiembre la cartera de crédito total alcanzó un valor del 28,9% del PIB; creciendo un 6,9% en comparación al mismo periodo de 2020. El tramo privado ha crecido en este periodo un 8,3% (la parte comercial un 5,5%), mientras que los créditos dirigidos al sector público han registrado una reducción de - 25,1% y suponen un 3% de la cartera total de crédito, su nivel más bajo en 15 años. La participación de los préstamos en moneda extranjera presentó un crecimiento trimestral de 0,2% respecto a septiembre de 2020, para una proporción del 19% de la cartera total.

Como cómputo global, la cartera de crédito comercial privada alcanzó los RD$740.000 millones con un crecimiento interanual de 12 % en 2021, según las cifras preliminares de la Superintendencia de Bancos de República Dominicana. La participación es la siguiente: Comercio y otros con 25.5%, Industria y Manufactura 14.8%, Hoteles y Restaurantes 11.4%, Construcción 10.7%, actividades inmobiliarias 10.4%, Intermediación Financiera 6.4%, Transporte y otros 4.5%, en tanto que el sector Agricultura y otros 3.4%, entre otras actividades productivas del país, que también tuvieron acceso al crédito bancario.

Es pequeña la parte a largo plazo destinada a emprendimientos industriales y de tipo fabril, aunque hay subsectores que empiezan a despertar interés entre ciertos bancos, como el hotelero o la energía renovable. La apertura para permitir que los Fondos de Pensiones presten en proyectos privados pudiera dinamizar las cosas. También la posibilidad de modificar las Asociaciones de Ahorros y Préstamos permitiéndoles mantener cuentas de ahorro y operar en divisas, además de convertirse en sociedades por acciones, quizá. 

 No existe una Bolsa de acciones cotizables. Los valores transados son bonos estatales que suscriben principalmente la banca y los fondos de pensiones; y luego algunos bonos de empresas privadas y públicas (EGE-Haina, CEPEM...). 

 

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Política monetaria

La política monetaria está encomendada al B.C. y la Junta Monetaria. Con frecuencia, el objetivo determinante de su actuación es el control del tipo de cambio más que la inflación. Ello deriva de que buena parte de la deuda pública está denominada en dólares. El empeño por mantener apreciado el peso conduce a intervenciones continuas en el mercado que suscitan escasez recurrente de divisas para los importadores en la banca comercial. El peso se devalúa entre un 3% y un 5% al año respecto al dólar. Por otra parte, es característico de República Dominicana restringir liquidez presionando a la banca y fondos de pensiones para que suscriban buena parte de la deuda pública, lo que detrae recursos prestables a la industria y PYMES.

El FMI ha venido señalando la conveniencia de implantar un sistema de hedging para cubrirse de oscilaciones del peso; hacer las intervenciones en divisas conforme a reglas y no de forma discrecional, establecer una plataforma electrónica de cambios de moneda y reforzar la supervisión de las entidades de crédito no bancarias.

La intervención del Banco Central gravita sobre la llamada Tasa de Política Monetaria que se fija mensualmente, así como sobre la definición cambiante del encaje bancario, la colocación de papel estatal y el control del medio circulante. En marzo de 2020, como medida preventiva que toma el país por la presencia de la pandemia del COVID-19, el Banco Central registró su TPM más bajo desde 2011 (3,5%). Actualmente, la tasa de política monetaria es del 5,5%; el último incremento por parte del BC ha sido en marzo de 2022.  

El crédito bancario se recupera y ha alcanzado en el tercer trimestre de 2021 un crecimiento real positivo por primera vez desde el inicio de la pandemia. Al cierre de septiembre la cartera de crédito total alcanzó un valor del 28,9% del PIB; creciendo un 6,9% en comparación al mismo periodo de 2020. El tramo privado ha crecido en este periodo un 8,3% (la parte comercial un 5,5%), mientras que los créditos dirigidos al sector público han registrado una reducción de -25,1% y suponen un 3% de la cartera total de crédito, su nivel más bajo en 15 años. La participación de los préstamos en moneda extranjera presentó un crecimiento trimestral de 0,2% respecto a septiembre de 2020, para una proporción del 19% de la cartera total.

Como cómputo global, la cartera de crédito comercial privada alcanzó los RD$740.000 millones con un crecimiento interanual de 12 % en 2021, según las cifras preliminares de la Superintendencia de Bancos de República Dominicana. La participación es la siguiente: Comercio y otros con 25.5%, Industria y Manufactura 14.8%, Hoteles y Restaurantes 11.4%, Construcción 10.7%, actividades inmobiliarias 10.4%, Intermediación Financiera 6.4%, Transporte y otros 4.5%, en tanto que el sector Agricultura y otros 3.4%, entre otras actividades productivas del país, que también tuvieron acceso al crédito bancario.

Es pequeña la parte a largo plazo destinada a emprendimientos industriales y de tipo fabril, aunque hay subsectores que empiezan a despertar interés entre ciertos bancos, como el hotelero o la energía renovable. La apertura para permitir que los Fondos de Pensiones presten en proyectos privados pudiera dinamizar las cosas. También la posibilidad de modificar las Asociaciones de Ahorros y Préstamos permitiéndoles mantener cuentas de ahorro y operar en divisas, además de convertirse en sociedades por acciones, quizá.

No existe una Bolsa de acciones cotizables. Los valores transados son bonos estatales que suscriben principalmente la banca y los fondos de pensiones; y luego algunos bonos de empresas privadas y públicas (EGE-Haina, CEPEM...). 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Como referencia y comparación internacional, cabe anotar que República Dominicana ocupa el puesto Nº88 (2020) en el Índice de Desarrollo Humano ajustado según la desigualdad, y el Nº115 en facilidad para establecer negocios en su territorio (informe 2021 del B.M.). Se trata de niveles poco halagüeños y que debieran impulsar mejoras, comenzando por la institucionalidad misma, que es una debilidad esencial. El bajo nivel educativo es otra rémora que sitúa al país en la cola del Continente y repercute negativamente en el desempeño productivo.

Resulta urgente elevar la productividad; y con ella la competitividad internacional (puesto 78 entre 141 países tras subir 4 puestos en 2019) para enderezar la balanza de pagos y afianzar el PIB por vía de exportaciones de mayor valor añadido. Pero será difícil reducir el alto nivel de concentración oligopolista y monopolista de la economía, varios de cuyos sectores clave (azúcar, comercialización del gas, siderurgia, obra pública, grasas alimenticias, bebidas, gran distribución...) se hallan en manos de un puñado de grupos familiares con un poder decisivo sobre el acceso de nuevos entrantes y sobre los precios. El organismo responsable de Competencia llevaba nueve años incapacitado para actuar.

En el ámbito financiero en 2018 se ultimó una Ley sobre el Mercado de Capitales. Entre otras cosas, deberá permitir diversificar las tenencias de los 14 Fondos de Inversión y los Fondos de Pensiones, las cuales disponen de 1,9 millones de cotizantes (oct. 2021) aunque tres cuartas partes de ellos no llegan al nivel de 1-2 salarios mínimos. Otra ley que logró abrirse paso en 2017 es la quiebras. El empresariado aboga ahora por una reforma del Código Penal que abarate el despido y la jubilación. 

Otros aspectos clave que se citan en el entorno de los negocios son la corrupción, la inseguridad física y la jurídica, talón de Aquiles de la atracción de inversionistas como se evoca con frecuencia; fallan tanto la aplicación cabal de las leyes como la ejecución posterior de sentencias, sin embargo el ordenamiento legal en sí, es amplio y ortodoxo. Igualmente son problemas pendientes el déficit formativo de la mano de obra, o la cultura empresarial de proteccionismo comercial y exenciones. 

 

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