Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El tejido económico de la República Dominicana ha cambiado de forma significativa en tiempos recientes, pasando de una economía donde más del 50% del producto interno bruto (PIB) lo generaban el sector primario y secundario, a otra de servicios, gracias al despliegue de actividades como las Comunicaciones, el Turismo, la Construcción o el Transporte. Así, a título ilustrativo, lo que los dominicanos gastan en comunicaciones hoy día supera al valor de la producción agropecuaria. Ello significa no solo un cambio en la estructura económica sino en los hábitos de consumo y en el propio estilo de vida de los habitantes.

El Sector Primario ha disminuido su participación en el PIB a la mitad desde 1993; lo propio sucedió con la Producción Industrial y manufacturera cuya participación es hoy del 26,7% (excluyendo minería). De forma recíproca, en dos décadas los Servicios han saltado del 47,6% al58,8%, lo que conlleva desarrollo y modernización de la estructura económica. Entrando brevemente en algunos renglones, cabe reseñar ciertas características de interés:

La producción agropecuaria se destina esencialmente al mercado interno y los cultivos corresponden a bienes de consumo tradicional. Se va desarrollando cultivo de calidad de ciertas frutas, hortalizas y verduras en invernaderos, enfocado a la exportación y al suministro de las cadenas hoteleras.

La minería, supone el 2% del PIB y la dominan el oro y el ferro-níquel. Tras un repliegue, resurgió en 2016. Existe también actividades extractivas de cantería de mármol y producción de grava y arena cuyo ritmo va ligado al de la construcción.

El Sector Industrial puede dividirse en dos grandes grupos que, en gran medida, son compartimentos estancos a efectos de gestión, emplazamiento y mercados objetivo: el fabril de las Zonas Francas, y la industria denominada "nacional". Las primeras se centraron en la confección textil para Estados Unidos y llegaron a ser pieza esencial del modelo de crecimiento que se adoptó. Cuando USA levantó progresivamente las barreras que sufrían los textiles de China, Indonesia, Vietnam o Malasia, las Zonas Francas dominicanas se reorientaron lentamente hacia productos de óptica, calzado, bisutería y material médico, desechable, entre otros. Albergan hoy 692 empresas y responden de más de la mitad de la exportación (57%).

La construcción genera una porción limitada del PIB al haber sido escasa la contratación de obra pública. Empero, la edificación conoce un fuerte crecimiento empujada por estímulos oficiales para reducir el gran déficit de vivienda social y centros educativos, por lo que juntos representan un 12,2% del PIB (2020).

Dentro de los servicios, la hostelería dirigida al Turismo es pilar clave en el modelo de desarrollo dominicano, habiéndose configurado como imprescindible: tanto desde el punto de vista del producto interno y del empleo, como de la captación de divisas. Las cadenas hoteleras internacionales dominan el parque de 86.217 habitaciones de alto nivel. El sector de telecomunicaciones se ha desarrollado notablemente y mantiene dinamismo en telefonía móvil e internet apoyado en la introducción de banda ancha y el cambio de señal de TV.

Según declaraciones oficiales, el abanico empresarial dominicano comprende en torno a 1,5 millones de empresas, de las cuales el 90% son informales, según el Viceministro de Fomento a PYMES. Unos pocos cientos son entidades medianas o grandes, (acerías, cementeras, alimenticias, bancos y entidades financieras, comerciales y agrícolas); 20.000 son PYMES; el resto son microempresas de tipo familiar (dedicadas mayormente a comercio minorista de alimentación y bebidas, pero también al ensamblaje, forja, madera, talleres de reparación, cantería y servicios diversos), compuestas muchas veces por uno o dos trabajadores-. En su conjunto, las empresas pequeñas aportan el 39% del PIB y mantienen 2,2 millones de empleos, en su gran mayoría informales. Según queda dicho, en el curso de las dos últimas décadas, el sistema productivo dominicano se ha ido transformando paulatinamente en una economía dominada ampliamente por el sector terciario.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

2. PIB: SECTORES Y DESTINOS (%)  2017  201820192020
A) SECTORES GENERADORES
Agropecuario 5,7% 5,5%5,20%6,00%
    Agricultura 3,9% 3,7%3,40%4,10%
    Ganadería, Silvicultura y Pesca 1,8% 1,7%1,80%2,00%
Industria 24,8% 25,8%27,50%28,70%
     Minería 1,9% 1,7%1,80%2,00%
     Manufacturas 13,1% 9,8%10,60%10,90%
     Construcción 9,8% 10,9%12,00%12,20%
Servicios 62% 61%59,90%58,80%
     Comercio 8,5% 8,4%10,10%10,60%
     Hostelería y restauración 7,9% 7,6%7,40%4,10%
     Transporte 8,2% 8,2%8,30%8,30%
     Comunicaciones 1,1% 1,1%0,80%0,90%
     Energía y agua 2,2% 2,1%1,60%1,60%
     Finanzas 4,6% 4,5%4,20%4,69%
     Alquiler de vivienda 8,2% 7,8%7,50%8,10%
     Enseñanza 5,9% 5,8%5,50%5,50%
     Salud 3,2% 3,4%3,20%3,90%
     Administración Pública 4,8% 4,8%4,10%4,20%
     Otras actividades de servicios                     7,4% 7,2%7,30%6,80%
Impuestos a la producción 7,5% 7,5%7,40%6,50%
B) DESTINOS - UTILIZACIÓN
Consumo 81,4% 80,5%78,90%82,30%
    Consumo Privado 69,3% 68,2%67,80%69,70%
    Consumo Público 12,2% 12,3%11,10%12,60%
Formación bruta de capital fijo 21,8% 24,4%26,00%27,30%
Exportaciones de b. y s. 24,8% 25%23,10%18,30%
Importaciones de b. y s. - 28,1% - 29,9%-27,90%26,00%

Fuente: Banco Central y ONE

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía de República Dominicana venía experimentando un periodo de expansión en los años previos a la pandemia. El turismo, las remesas, la IED, la minería, las zonas francas y las telecomunicaciones eran sectores clave del crecimiento que se han visto afectadas por la crisis global. El país cerró el año 2020 con un descenso del PIB del 6,7% y según el Banco Central (BCRD), los sectores con mayores contracciones fueron Hoteles, bares y restaurantes (-47,5%), Construcción (-10,7%), Minería (-12,5%), Otros Servicios (-11,1%), Transporte y Almacenamiento (-7,6%). Mientras que algunos continuaron con la tendencia positiva del primer trimestre: Salud (12,5%), Servicios Financieros (7,1%), Actividades Inmobiliarias (3,8%), Agropecuario (2,8%), Comunicaciones (2,7%).

A pesar de la pandemia, los datos dispuestos por el BCRD a fecha 29 de diciembre de 2021 indican que la economía dominicana ha cerrado el año con un crecimiento del PIB del 11%, uno de los mejores desempeños en América Latina. Por otro lado, la inflación acumulada en noviembre de 2021 se ubica en 7,71% y la inflación subyacente interanual en 6.63%.

El déficit de la cuenta corriente en 2021 ronda el 1,9% del PIB. Este déficit sería cubierto 1.7 veces por los flujos de inversión extranjera directa, los que estarían en torno a los US$3,000 millones al finalizar el 2021.

Respecto al sector exterior la cuenta corriente alcanzó en 2020 un déficit de 4.721,6 M€ explicado principalmente por el deterioro de la balanza de servicios (por la caída del Turismo, con un descenso de los visitantes del 65% y que no pudo ser compensada por la mejoría del resto de la balanza de bienes y Servicios). Cabe destacar que los resultados han sido mejores de los estimados debido a la disminución de 47,6% de las importaciones de petróleo.

Las exportaciones en 2020 totalizaron 3.616 M€, un -30,3% respecto al 2019, mientras que las exportaciones en las zonas francas decrecieron en un 2,89%, hasta los 4.790,3 M€. Las importaciones 2020 decrecieron también, un 14,6%, alcanzando 14.959,7 M€. Este gasto ha sido paliado por las remesas de emigrantes que crecieron un 16%, hasta los 6.756 M€.

 

Las remesas y exportaciones totales también continúan al alza: el BCDR reporta que en 2021 las remesas alcanzaron los US$10,402.5 millones (un 14% del PIB), registrando un 26.6 % de crecimiento con respecto a 2020; así como un crecimiento del 24% en las exportaciones.

 

La IED alcanzó los 2.099,6 M€, 466,7 M€ menos que en 2019, debido a transacciones significativas por concepto de préstamos con casa matriz en los sectores de comunicaciones y minería, así como reducción en las utilidades de algunas empresas debido a la crisis sanitaria del COVID-19. Las reservas han aumentado en 2020 alcanzando los 8.837,74 M€.

 

A modo de conclusión, las perspectivas del sector exterior dominicano son positivas. Al dinamismo de las remesas se suma la recuperación del turismo, el aumento de las exportaciones, y la importante captación de recursos de IED, lo cual ha contribuido con un mayor flujo de divisas al país y a una mayor estabilidad relativa del tipo de cambio.

 

En lo referente al ámbito fiscal, el déficit público consolidado de 2020 equivalía al 7,7 % del PIB, resultado de un incremento del derivado de la crisis del COVID-19 y a una caída de los ingresos del 3,7% (respecto del 2019). El año 2021 ha supuesto ya una mejoría en este aspecto, sin datos definitivos, el BCRD proyecta que a finales de 2021 el déficit fiscal se encuentra entre el 4.9 % - 3.0 % del PIB, lo que contribuye a una relación deuda/PIB más estable.

La Política Monetaria desde el comienzo de la pandemia ha sido acomodaticia. Entre marzo y agosto del 2020 el BCRD dispuso la reducción en 150 puntos básicos de su tasa de interés, pasando de 4,50 % al 3,00 % anual para 2020. En relación con la inflación, con subidas a lo largo de los primeros meses de 2021, para 2022 se espera que comiencen a disiparse los efectos de los choques de costos transitorios que han afectado a los precios del grupo transporte y de alimentos y bebidas.

Algunas de las medidas económicas tomadas han sido: aplazamiento y facilidades impositivas (incluida la suspensión del APA, Acuerdo de Precio por Anticipado, al sector hotelero) hasta la aprobación del programa FASE (similar a los ERTE en España) orientado a evitar el despido de trabajadores favoreciendo la suspensión de estos otorgándoles una pequeña renta a cargo del Estado durante este periodo. También el BC ha llevado a cabo diferentes medidas de política monetaria expansiva destinadas a garantizar la liquidez en el mercado y el acceso al crédito de las empresas. El FMI prevé un crecimiento de un 5% en 2022 y con proyecciones a medio plazo de ser el país de la zona que más rápido recuperará su nivel de ingreso per cápita previo a la pandemia.

El presupuesto inicial para 2020 preveía unas necesidades de financiación totales de 3.780 M€ y arrojaba un aumento del gasto materializado en un mayor gasto corriente y una caída de la inversión pública. No obstante, los efectos de la crisis del COVID-19 hicieron necesaria la aprobación de 2 presupuestos complementarios que elevaron las necesidades de financiación hasta los 8.634,13 M€. En enero-abril de 2021, las recaudaciones han sido superiores a lo presupuestado, principalmente las relacionadas al consumo, mientras que el gasto público se ha moderado.

En 2020 RD recibió dos créditos del BM de 250 mil. $ con el objetivo de paliar los efectos de la pandemia, destinados tanto a acopio de equipamiento y material sanitario como a financiar programas de asistencia social. También se aprobó un crédito rápido de 650 mill. $ del FMI a través del Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) para paliar la caída de divisas provocada por el mal comportamiento de los 3 principales generadores de divisas: turismo, IED y remesas. El pasivo neto de la nación frente al resto del mundo rondaba el 57,75% del PIB, con un 39,3% de deuda pública externa al cierre de 2020. No obstante, la percepción de los mercados de la deuda dominicana sigue siendo positiva.

Hay retos pendientes en varios campos: el bajo peso de la Inversión bruta, especialmente la pública (apenas 3% del PIB); el suministro eléctrico en cuanto a eficiencia y cobros; calidad del gasto público; alto déficit consolidado; limitada productividad; necesidad de flexibilizar el mercado cambiario, de solventar la deuda del Estado con el Banco Central y de frenar el endeudamiento en dólares. La misión del FMI en abril de 2021 apreció mejoras en estos ámbitos, pero todavía se requiere una mayor determinación para contener gasto corriente, afinar las prestaciones sociales, ampliar la base tributaria y suprimir exenciones. Actualmente está pendiente una reforma tributaria para conseguir aumentar la recaudación, pero que se ha pospuesto sine die debido a la situación postpandemia y la recuperación de la economía.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2017 2018 2019 2020 2021(ene-oct)*
PIB
PIB (M$ a precios corrientes) 80.024 85.537 88.906 78.730 45.250 (jun)
89.500 (2021)
Tasa de variación real (%) 5,6 6,9 3,9  -6,7 9,5
INFLACIÓN
Media anual (%) 3,3 3,6 1,8 3,8 7,8
Fin de período (%) 4,2 1,2 3,7 5,6 6,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 5,5 5,4 5 3,5 3
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población 10,2 10,3 10,4 10,5 10,6
PIB per cápita (Dólares US) 7.870 8.340 8.600  7.530 8.490
Desempleo % 5,5 5,7 6,2 5,7 7,4
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -3,09 -2,16 -1,92  -7,7 -2
DEUDA PÚBLICA
Consolidada en % de PIB 48,8 50,4 53,5 69,4  66,1
EXPORTACIONES DE BIENES
en M dólares US 10.225 10.758 11.287 9.853 5.993 (ene-jun)
Tasa de variación anual % 4,5 5,2 4,9  -12,7 N.D.
IMPORTACIONES DE BIENES
en M dólares US 18.119 20.355 20.414 17.118 11.119 (ene-jun)
Tasa de variación anual % 1,7 12,3 0,3 -16,1 N.D.
SALDO B. COMERCIAL
en M dólares US -7.894 -9.597 -9.127 -7.265 -5.126,0ene-jun)
en % de PIB -9,8 -11,2 -10,3 -9,2  N.D.
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M dólares US -133 348,3 -276,3 -122 --1.039
en % de PIB -1,6 0,4 0,3 -0,2  N.D.
DEUDA PÚBLICA EXTERNA 
Pública Consolidada en M dólares US 18.821 21.565 23.383 30.703 33.129 (sep)
en % de PIB 23,5 25,2 26,3 38,9  N.D.
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA 
en M dólares US 3.031 3.122 5.210 1.104 1.173
RESERVAS INTERNACIONALES**
en M dólares US 6.849 7.694 8.843 10.810 12.611 (ene-jun)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en M dólares US 3.570 2.535 3.021 2.554 1.740 (ene-mar)
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 47,4 49,4 51,2 56,4 57,21
Fin de período 47,9 50,1 52,7 58,2 56,54 (oct)
Fuentes: Banco Central, Mº de Hacienda, FMI, B.Mundial y Prodominicana.
(*) Datos hasta la fecha y proyectados
(**) Reservas internacionales totales, sin incluir reservas de oro.

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Principales objetivos de política económica

Dentro de los puntos negativos destaca la baja calificación como lugar para desarrollar negocios (puesto 115º en 2020) y, de otro, en la pésima distribución de renta y riqueza, que persiste sin apenas mejoría como indicaban estudios regionales que situaban a un tercio de los habitantes en situación de fragilidad para caer la pobreza y más del 5% en la extrema pobreza, por más que el Gobierno presenta los datos en forma menos desfavorable. Para paliar la situación, hubo una reforma salarial: el salario mínimo aumentó de promedio un 24,2% para los trabajadores del sector privado, tras un histórico acuerdo por medio al diálogo tripartito en el Comité Nacional de Salarios. Los nuevos salarios mensuales serán de 21.000 pesos (329 €), equivalente a un aumento del 19% en las grandes empresas; de 19.250 pesos (301 €) para empresas medianas, lo que supone un aumento del 59%. Además, un salario de 12.900 pesos (202 €) para empresas pequeñas, para un 20% de aumento; y 11.900 pesos (186 €) para las microempresas, lo que significa un 11% de aumento.

En política monetaria, el principal empeño de la autoridad es defender un cambio elevado para el peso con el fin de contener el contravalor en pesos del servicio de la deuda. Durante el primer semestre del 2021, el Banco Central mantuvo condiciones monetarias altamente flexibles bajo el marco del programa de estímulo implementado a partir de marzo de 2020 como respuesta al choque adverso del COVID-19. De esta forma, la Tasa de Política Monetaria (TPM) continuó en su mínimo histórico de 3,00% anual. Asimismo, la tasa de interés de la facilidad permanente de expansión (Repos a 1 día) y la tasa de interés de depósitos remunerados de corto plazo (Overnight) permanecieron en 3,50% y 2,50% anual, respectivamente.

Se viene aconsejando desde hace tiempo recapitalizar el Banco Central, para eliminar el déficit público de carácter financiero. Al igual que otras recomendaciones (flexibilizar las intervenciones en el tipo de cambio, eliminar subsidios eléctricos (cosa que ya anunció el gobierno en otoño de 2021 que irá removiendo de forma gradual y progresiva hasta 2026), promover firmemente la competencia...), el Gobierno arrastra los pies aplicándolas de forma lenta y parcial, debido a su coste sociopolítico. Por eso, entre otras cosas, no cabe esperar un nuevo acuerdo Stand-by con el FMI.

En materia presupuestaria un reto es reducir los déficits consolidados anuales para que la deuda deje de crecer al ritmo que lo ha venido haciendo. La tarea se ve dificultada por el salto de su propio servicio, el déficit anual del Banco Central y el subsidio eléctrico, entre otros.

Otro reto debería ser sustituir gasto corriente por gasto público de inversión cuyo peso es ínfimo hoy día. Debería abordarse una reforma del sistema impositivo con vistas a aumentar ingresos y progresividad. No obstante, las reticencias son fuertes y el gobierno tuvo que hacer marcha atrás en la pretensión de la reforma fiscal en el segundo semestre del 2021, y la misma se pospuso sine die.

En el orden estructural siguen pendientes aspectos heterogéneos que frenan el desarrollo del país como son la debilidad institucional, la elevada criminalidad, la baja productividad, la inseguridad jurídica y la corrupción, que creció con fuerza en la última década, hasta hacer estallar el escándalo de Odebrecht.

A lo anterior a se agrega un reciente énfasis en las exportaciones y la atracción del IED, que se articula capacitando a los diplomáticos en materia comercial, lanzando un Plan de Apoyo a la Exportación y refundando el CEI-RD al introducir la marca PRODOMINICANA.

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Previsiones macroeconómicas

El desempeño económico dominicano ha sido muy positivo en los últimos años. En 2020, hubo un descenso del crecimiento del PIB provocado por los efectos económicos de la pandemia del COVID-19 del -6,7%; para 2021 el FMI auguró un crecimiento del PIB de entre el 5,5% y el 6%, pero rectificó esta cifra y ya prevé un crecimiento del 9,5% para este año.

Durante su última visita los funcionarios del FMI se mostraron complacidos en cuanto a la política monetaria y a la perspectiva a medio plazo, salvo en cuanto a la deuda y déficit públicos. El organismo viene sugiriendo flexibilizar el mercado de cambios y restringir discrecionalidad en las intervenciones del BC, aunque hay pocos visos de conseguirlo pronto. También insiste en la necesidad de contener el déficit fiscal y frenar el aumento de la deuda y su servicio.

De acuerdo con cifras preliminares del Banco Central de la República Dominicana, a junio de 2021, el estado de operaciones del Gobierno Central registró un endeudamiento neto de 144,3 millones de euros, equivalente al 0,2% del PIB estimado para el año completo. El resto del Sector Público no Financiero presentó un resultado negativo de -66 M€. De esta manera, el conjunto del Sector Público no Financiero mostró un endeudamiento neto de 78,3 M€, equivalente al 0,1% del PIB.

La inflación acumulada en el primer semestre del año 2021, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), se situó en 4,01%. En cuanto a la inflación interanual, durante este período estuvo reflejando un efecto estadístico respecto a la base de comparación ya que en los meses de febrero-mayo de 2020 las variaciones mensuales del IPC fueron negativas. En este sentido, la misma alcanzó en mayo un punto máximo de 10,48%, pasando en el mes de junio a 9,32%, observándose así un punto de inflexión hacia la baja, consistente con lo indicado por el sistema de pronósticos del Banco Central. Con este comportamiento, la inflación inició el proceso de convergencia hacia el rango meta establecido en el Programa Monetario de 4%±1% en el horizonte político. Conforme a las cifras preliminares de la balanza de pagos correspondientes a enero-junio de 2021, el déficit de cuenta corriente se ubicó en 918,2 M€, resultado que responde al aumento de la factura petrolera en 73,8% con respecto a igual período de 2020. No obstante, es importante destacar el incremento registrado en las exportaciones totales de bienes (26,2%), en los ingresos generados por turismo (29,7%) y, especialmente, en las remesas familiares recibidas (51,5%). Estas últimas sumaron unos 1.580,1 M€ más en relación con el primer semestre de 2020, resultado explicado por la continua recuperación de las condiciones económicas de los Estados Unidos, país de donde proviene el 85.5% de estos flujos; España se sitúa en segundo lugar de origen de estos flujos, con el 7% de las mismas.

De acuerdo con las estadísticas preliminares del Banco Central y la Dirección General de Crédito Público, la deuda externa del sector público consolidado al cierre de junio de 2021 ascendió a 29.375,18 M€, equivalente a un 36,3% del PIB. El nivel de deuda externa aumentó en 6.273,48 M€ con respecto a junio de 2020, es decir un 27,1%. Esto se debe fundamentalmente a los montos desembolsados durante el último semestre del año 2020 y el primer trimestre de 2021 por emisiones de bonos soberanos para combatir los efectos económicos de la pandemia COVID-19.

Todo sumado, República Dominicana sigue manteniendo una buena situación económica sobre todo si se compara con el resto de los países de la región. Todo esto ha permitido que el Presidente retrase sine die sin grandes consecuencias la reforma fiscal que le venían solicitando los organismos internacionales por la fuerte oposición popular.
 

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Política fiscal y presupuestaria

En el ámbito de las cuentas públicas, una primera peculiaridad distintiva de la República Dominicana es la existencia de un déficit cuasi-fiscal cercano al -2,7% del PIB, procedente del que genera el Banco Central y, por otro, de las subvenciones al sector eléctrico y otras deudas por pagar. El estado de operaciones del Gobierno Central registró un endeudamiento neto de RD$100.156 millones, que equivale al 2,2% del PIB. El gasto público en República Dominicana en 2020, creció 2.104 millones, un 15,95%, hasta un total de 15.299,2 millones de euros. Esta cifra supone que el gasto público en 2020 alcanzó el 22,09% del PIB, una subida de 5,5 puntos respecto a 2019, en el que el gasto público fue el 16,59% del PIB.

Del lado de la ejecución, resulta habitual que el gasto aprobado por el Parlamento sea rebasado por distintas unidades administrativas, obligando a Hacienda a buscar financiación adicional en curiosa competencia con las emisiones que el Banco Central lanza para cubrir su propio déficit. Son también regulares las enmiendas presupuestarias de última hora. En el gasto total domina el de carácter corriente (85,22%) por vía de consumos (50,4%), gastos de explotación (18,85%) e intereses de la deuda (18,58%) . La porción de la inversión pública baja cada año y en 2019 asciende a RD$78,801.9 millones (2,04% del PIB).

La estructura del ingreso viene dominada por los impuestos indirectos sobre bienes y servicios, destacadamente el ITBIS sobre el valor añadido, seguido del recargo a los hidrocarburos. El impuesto sobre la renta y ganancias del capital recauda el 29%, mientras que los gravámenes al comercio exterior han dejado de jugar el papel crucial que tuvieron. La presión fiscal ha ido aumentando de 13,7% a 14,4%.

Para 2020 el proyecto de presupuestos es de 997DOP millones, un 8.1% con respecto a 2019. Sin embargo, la partida en inversión se ha visto reducida, mientras que el gasto corriente ha aumentado.

La gestión laxa de la presente década ha ido elevando la deuda pública haciendo que hoy sus intereses disipen el 3,1% del PIB y su amortización otro 3,3%. La necesidad de contener el avance de la deuda va calando gracias a críticas recurrentes en los medios.

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Política monetaria

La política monetaria está encomendada al B.C. y la Junta Monetaria. Con frecuencia, el objetivo determinante de su actuación es el control del tipo de cambio más que la inflación. Ello deriva de que buena parte de la deuda pública está denominada en dólares. El empeño por mantener apreciado al peso conduce a intervenciones continuas en el mercado que suscitan escasez recurrente de divisas para los importadores en la banca comercial. El peso se devalúa entre un 3% y un 5% al año respecto al dólar. Por otra parte, es característico de República Dominicana restringir liquidez presionando a la banca y fondos de pensiones para que suscriban buena parte de la deuda pública, lo que detrae recursos prestables a la industria y PYMES.

El FMI ha venido señalando la conveniencia de implantar un sistema de hedging para cubrirse de oscilaciones del peso; hacer las intervenciones en divisas conforme a reglas y no de forma discrecional, establecer una plataforma electrónica de cambios de moneda y reforzar la supervisión de las entidades de crédito no bancarias.

La intervención del Banco Central gravita sobre la llamada Tasa de Política Monetaria que se fija mensualmente, así como sobre la definición cambiante del encaje bancario, la colocación de papel estatal y el control del medio circulante. En marzo de 2020, como medida preventiva que toma el país por la presencia de la pandemia del COVID-19, el Banco Central ha registrado su TPM más bajo desde 2011 (3,5%). Por lo demás, el Banco tiene pendiente desde hace décadas una ley de Capitalización, que pudiera abordarse en la próxima legislatura.

El crédito bancario viene creciendo por encima del 10% anual, aunque condicionado por la fuerte demanda del mismo por el Sector Público, el tramo destinado al sector privado se reparte aproximadamente en 50% para actividades comerciales, 28% para consumo, 17,5% para hipotecas y 4,5% en otros varios. Es pequeña la parte a largo plazo destinada a emprendimientos industriales y de tipo fabril, aunque hay subsectores que empiezan a despertar interés entre ciertos bancos, como el hotelero o la energía renovable. La apertura para permitir que los Fondos de Pensiones presten en proyectos privados pudiera dinamizar las cosas. También la posibilidad de modificar las Asociaciones de Ahorros y Préstamos permitiéndoles mantener cuentas de ahorro y operar en divisas, además de convertirse en sociedades por acciones, quizá. Lo demás, el país se caracteriza por tipos de interés elevados y altos márgenes de intermediación: los de activo ponderados de la banca han venido superando el 14% en la década actual, en marcado contraste con las bajas tasas imperantes en el mundo durante este tiempo, si bien en 2020 se ha visto reducido a un 13,5% (marzo).

 No existe una Bolsa de acciones cotizables. Los valores transados son bonos estatales que suscriben principalmente la banca y los fondos de pensiones; y luego algunos bonos de empresas privadas y públicas (EGE-Haina, CEPEM...). 
 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Como referencia y comparación internacional, cabe anotar que República Dominicana ocupa el puesto Nº88 (2019) en Índice de Desarrollo Humano ajustado según la desigualdad, y el Nº115 en facilidad para establecer negocios en su territorio (informe 2019 del B.M.). Se trata de niveles poco halagüeños y que debieran impulsar mejoras, comenzando por la institucionalidad misma, que es una debilidad esencial. El bajo nivel educativo es otra rémora que sitúa al país en la cola del Continente y repercute negativamente en el desempeño productivo.

Resulta urgente elevar la productividad; y con ella la competitividad internacional (puesto 78 entre 141 países tras subir 4 puestos en 2019) para enderezar la balanza de pagos y afianzar el PIB por vía de exportaciones de mayor valor añadido. Pero será difícil reducir el alto nivel de concentración oligopolista y monopolista de la economía, varios de cuyos sectores clave (azúcar, comercialización del gas, siderurgia, obra pública, grasas alimenticias, bebidas, gran distribución...) se hallan en manos de un puñado de grupos familiares con un poder decisivo sobre el acceso de nuevos entrantes y sobre los precios. El organismo responsable de Competencia llevaba nueve años incapacitado para actuar.

En el ámbito financiero en 2018 se ultimó una Ley sobre el Mercado de Capitales. Entre otras cosas, deberá permitir diversificar las tenencias de los 14 Fondos de Inversión y los Fondos de Pensiones, las cuales disponen de 1,9 millones de cotizantes (oct 2021) aunque tres cuartas partes de ellos no llegan al nivel de 1-2 salarios mínimos. Otra ley que logró abrirse paso en 2017 es la quiebras. El empresariado aboga ahora por una reforma del Código Penal que abarate el despido y la jubilación.

Otros aspectos clave que se citan en el entorno de los negocios son la corrupción, la inseguridad física y la jurídica, talón de Aquiles de la atracción de inversionistas como se evoca con frecuencia; fallan tanto la aplicación cabal de las leyes como la ejecución posterior de sentencias, sin embargo el ordenamiento legal en sí, es amplio y ortodoxo. Igualmente son problemas pendientes el déficit formativo de la mano de obra, o la cultura empresarial de proteccionismo comercial y exenciones.
 

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