Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB
PIB nominal (millones de libras) 2.214.888
Por sectores de origen (*) 2019 (%)
Agricultura 0,7
Industria 13,4
Construcción 6,1
Servicios 79,7
Por componentes del gasto 2019 (%)
Consumo privado 64,9
Gasto público 18,9
Inversión 17,1
Exportación 31,5
Importación 32,7

Fuentes:

Table C1 Gross domestic product: expenditure at current market prices1, “GDP quarterly national accounts, UK: October to December 2019”, Statistical Bulletin, ONS, (31.03.20) https://www.ons.gov.uk/economy/grossdomesticproductgdp/bulletins/quarterlynationalaccounts/octobertodecember2019.

(*) Por sectores de origen, los últimos datos publicados por la ONS para difusion pública están referidos a 2017.
https://www.ons.gov.uk/economy/grossdomesticproductgdp/compendium/unitedkingdomnationalaccountsthebluebook/2019/supplementarytables.

Se ha utilizado en su lugar el informe de la ONS “Coronavirus: The importance of different sectors to the economy”Briefing paper, (01.04.20) elaborado expresamente para the House of Commons Library.
https://commonslibrary.parliament.uk/economy-business/work-incomes/coronavirus-the-importance-of-different-sectors-to-the-economy/?utm_source=HOC+Library+-+Research+alerts&utm_campaign=54d5ce8676-EMAIL_CAMPAIGN_2020_04_02_08_00&utm_medium=email&utm_term=0_a9da1c9b17-54d5ce8676-102628845&mc_cid=54d5ce8676&mc_eid=3a5592d969


 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)
  2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
POR SECTORES DE ORIGEN* % % % % % % % % %
AGRICULTURA 0,7 0,7 0,7 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
INDUSTRIA 14,9 14,9 15,4 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
CONSTRUCCIÓN 6,1 5,9 5,9 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES 18 17,8 18 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN 6,3 6,3 6,3 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS 8 7,6 8 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS 11,1 11,7 11,3 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO 11,5 11,8 11,8 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN 19,5 19,2 18,5 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
OTROS SERVICIOS 4 4,2 4,2 n/d n/d n/d n/d n/d n/d
100 100 100 100 100 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO % % % % % % % % %
CONSUMO 85,4 85,6 85,1 84,4 84,2 80,4 81,9 82,9 84,3
Consumo Privado 61,6 62,1 62,3 61,9 62,2 60,0 61,3 62,3 63,1
Consumo Público 20,6 20,4 19,7 19,4 19,1 18,3 18,3 18,4 19,0
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 1554 15,8 16 16,6 16,8 16,4 16,7 16,7 16,8
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 30,4 29,8 29,7 28,2 27,4 27,2 28,8 29,2 30,6
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 31,6 31,3 31,4 29,8 28,8 28,7 29,7 30,3 31,7

Fuentes:

• Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)
• Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),
• UK National Accounts, The Blue Book: 2018, ONS, (31.07.18)
• Tabla C2 Gross domestic product by category of expenditure: chained volume measures, GDP first quarterly estimate, UK: January to March 2020, ONS, (13.05.20).
(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.
 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

 En sus previsiones de agosto (Monetary Policy Report), el Banco de Inglaterra (BoE) proyecta un escenario de recuperación mucho más optimista que la OBR. Las previsiones del BoE contemplan una contracción del PIB del 9,5% en 2020. En mayo el BoE anticipó que la caída de la economía británica sería del 14% en 2020. Además, estima que el PIB experimentará una subida del 9% en 2021, que continuará en 2022 con un crecimiento que sitúa en el 3,5%. En mayo había pronosticado una expansión del 15% en 2021 y del 3% en 2022.

Sin embargo, habida cuenta de la actual coyuntura -plagada de incertidumbres políticas y económicas relacionadas con la pandemia- y su incidencia adversa en la economía, en sus últimas declaraciones (finales de agosto/principios de septiembre) ante el comité para asuntos financieros de la Cámara Baja (Treasury Select Committee) el gobernador del BoE, Andrey Bailey, mostró cautela e indico que las estimaciones de agosto siguen siendo extremadamente inciertas. El Sr. Bailey destacó que la demanda es una pieza muy importante del puzle y que no tenía claro hasta qué punto “la cautela innata” de los ciudadanos les disuadirá del retorno a la vida normal y a la adquisición de bienes y servicios. En suma, a “reconectar” con la economía.

En este contexto, algunos analistas se hacen eco de los comentarios de algunos miembros del BoE en el sentido que el BoE podría revisar a la baja sus proyecciones macroeconómicas en su informe (Monetary Report) de noviembre e incluso ampliar el alivio cuantitativo (QE, por sus siglas en inglés).

Otros miembros del BoE, por el contrario, muestran un discurso económico más audaz. Tal es el caso de Andrew Haldane, economista jefe del BoE, que se sirve de la fábula del pollito “Chicken Licken” (que corrió por todo el corral para advertir a los otros de la inminente catástrofe: ”¡el cielo se cae!, el cielo se cae!”), para señalar que la visión pesimista y negativa, de aquellos que critican sin analizar, pone en riesgo la recuperación post-pandemia.

Pese al “ruido mediático”, admite en su discurso (“Avoiding economic anxiety”, 30 septiembre) que este año será duro. El Sr. Haldane reconoce que Reino Unido se enfrenta a una "funesta triada de riesgos que incluyen el Covid-19, el desempleo y el Brexit” (unholy trinity of risks from Covid, unemployment and Brexit), pero que era importante no pasar por alto la recuperación de la economía que está siendo más rápida de lo que se esperaba y que hace pensar que la actividad económica irá a mejor.

La OCDE en su perspectivas provisionales, “Interim Report”, (16 septiembre) ha moderado sus proyecciones para el Reino Unido y ahora estima una caída del 10,1% en 2020 en comparación con el 11,5% de junio. Esta proyección supone una estimación intermedia entre el escenario que baraja el BoE en agosto (con una caída anual del 9,5%) y el escenario central de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) que estima una contracción del 12,4%.

Panel de previsiones de la economía británica – Previsiones de crecimiento para Reino Unido

 

  D. Definitivos Previsiones
Instituciones 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024
ONS (junio 2020) 1,3 1,5
UE Previsiones de verano (julio 2020)     -9,8 6
Bank of England (agosto 2020)     -9,5 9 3,5
FMI (junio 2020)     -10,2 6,3
OCDE (junio 2020). Escenario menor riesgo     -11,5 9
OCDE (junio 2020). Escenario más adverso     -14 5
OECD, Interim Report, (sept.2020)     -10,1 7,6
OBR (julio 2020). Escenario central     -12,4 8,7 4,5 2,1 1,9
OBR (julio 2020). Escenario menor riesgo     -10,6 14,5 1,9 1,3 1,4
OBR (julio 2020). Escenario mayor riesgo     -14,3 4,6 5,4 3,3 2,5

Fuente: Elaboración propia con base a datos ONS y proyecciones del BoE, OBR y organismos internacionales (septiembre 2020).

Así las cosas, el Primer Ministro, Boris Johnson anunció el 22 de septiembre la puesta en marcha de nuevas restricciones para evitar que los contagios por el Covid-19 se descontrolen. El Sr. Johnson justificó en los Comunes las nuevas restricciones en un discurso que giro en torno a la prevención y en el que, en vías a la persuasión, echo mano de sus habilidades retóricas haciendo uso -a manera de ethos y pathos en su argumentación- de expresiones como “a stitch in time saves nine”, para salir así al paso de las críticas, incluso las de su propio Partido.

Las nuevas medidas incluyen, entre otras:
• La no vuelta a las Oficinas y el desempeño de la actividad laboral por medios telemáticos siempre cuando sea posible.
• Ampliación de los requisitos del uso de mascarillas en comercios, transporte público, taxis y similares.
• Reducción de las exenciones a la “regla de los seis” (que limitaba a ese número la cantidad de personas que podían interactuar socialmente).
• Imposición de multas de hasta 10.000 libras a los infractores de las normas de aislamiento domiciliario.

Además, a partir del 24 de septiembre, todos los pubs, bares y restaurantes se limitarán al servicio de mesa y no podrán permanecer abiertos más allá de las 22.00 horas. El regreso de los espectadores a las instalaciones deportivas ahora no tendrá lugar a partir del 1 de octubre como estaba previsto originalmente.

Las nuevas restricciones podrían durar hasta 6 meses en Inglaterra donde los casos de Covid-19 han aumentado en las últimas semanas. También se especula con que las restricciones podrían endurecerse aún más.

Los analistas señalan que las nuevas restricciones inevitablemente vendrán a perjudicar aún más a los sectores de la economía que han intentado recuperarse desde el confinamiento, incluidos hostelería, restauración, turismo y ocio. Algunos van más allá y señalan que las nuevas medidas para tratar de contener el avance del virus podrían minar la confianza y perjudicar la recuperación de la actividad económica.
Según los resultados del indicador preliminar o “flash” PMI de Makrit (manufacturas y servicios) de septiembre, ésta ya estaría perdiendo impulso . De hecho, los analistas ahoran consideran que, en el mejor de los escenarios posibles, el PIB cerraría el último trimestre de 2020 en fase de estancamiento.

Dadas las actuales incertidumbres políticas y económicas relacionadas con la pandemia, se han cumplido las expectativas de las últimas semanas en los términos esperados por los analistas: el Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda), Rishi Sunak, ha cancelado el presupuesto de otoño (Autunm Budget). En cambio, el Sr.Sunak acudió a la Camará Baja el 28 de septiembre para anunciar su “Plan Económico de Invierno” (Economic Winter Plan) que incluye un nuevo programa de subsidios a los trabajadores (Job Support Scheme, JSS) que reemplazará al programa de “Retención de Empleo por Coronavirus” (Coronavirus Job Retention Scheme, CJRS), que expira a finales de octubre.

De acuerdo con la información disponible en el portal del Gobierno (ww.gov.uk) el Job Support Scheme entrará en funcionamiento el 1º de noviembre, su duración será de seis meses y su objetivo es proteger a las empresas y trabajadores asalariados -con perspectivas de futuro viable tras el Covid-19- que se vean afectados con una menor actividad a causa de la pandemia durante los meses de invierno.

Este subsidio no cubrirá el pago de las cotizaciones sociales (National Insurance Contributions [NICs]) o las contribuciones al obligatorio por ley, fondo privado de pensiones de los trabajadores, cuyo pago seguirá siendo responsabilidad de la empresa y del trabajador. Las empresas podrán solicitar online el pago diferido de la ayuda a través del portal oficial del Gobierno (www.gov.uk) a partir del próximo diciembre, toda vez que el pago al empleado se haya notificado a Hacienda (HMRC) a través de la modalidad RTI (Real Time Information).

Este programa es menos generoso que el anterior CJRS ya que el importe máximo que el Gobierno pagará será de 697,92 libras/mes. Los trabajadores “suspendidos” (furloughed workers) recibirán esta cantidad en lugar del tope máximo de 2.500 libras/mes que venían ingresando mientras permanecían “suspendidos” en virtud del CJRS.

Con este nuevo programa de subsidios el Gobierno deja en manos de los empresarios el decidir si mantiene o no los puestos de trabajo de sus trabajadores. Por lo que la mayoría de analistas coinciden en reseñar que es poco probable que este nuevo subsidio evite un rápido aumento de pérdida de puestos de trabajo y del desempleo cuando finalice el programa de “Retención de Empleo por Coronavirus” (Coronavirus Job Retention Scheme, CJRS).

El Sr. Sunak no se ha olvidado de los empresarios o de los autónomos. El apoyo a los empresarios incluye la extensión de los cuatro programas de avales temporales en vigor (Coronavirus Large Business Interruption Loan Scheme, Bounce Back Loan Scheme y Future Fund) así como la extensión del IVA reducido (al 5% desde el 20%) al sector de la hostelería y restauración.

Mención aparte merece este IVA superreducido, haciendo un poco de historia, en el presupuesto de marzo (11 marzo), Rishi Sunak, anunció un paquete de medidas destinadas a apoyar a los sectores más afectados por la pandemia Covid-19, incluida una rebaja fiscal extraordinaria de impuestos a los comercios con el objetivo de mitigar los efectos económicos negativos que se pueden producir en determinados sectores de la economía especialmente perjudicados por la pandemia.

En ese momento, el Chancellor of the Exchequer no mencionó el tratamiento del IVA de los servicios prestados por los comercios y hosteleros, pero el 8 de julio anunció una serie de medidas para impulsar la creación de empleo, incluida una tasa de IVA temporal del 5% en la mayoría de las actividades del sector de hostelería, turismo y ocio. El tipo del 5% se aplicaría a las actividades y servicios realizados entre el 15 de julio de 2020 y el 12 de enero de 2021. En ese momento, se pronosticó que el costo para las arcas públicas de este tipo de IVA reducido temporal sería de 4.100 millones de libras. El 24 de septiembre el Sr. Sunak anunció nueva batería de medidas de apoyo a la economía, y como parte de esto confirmó que la tasa temporal del 5% se ampliaría hasta el 31 de marzo de 2021.

Con anterioridad, el 9 de septiembre el Tesoro anunció que los negocios que en Inglaterra se vean forzados a suspender sus actividades y cerrar a causa de confinamientos selectivos locales podrán solicitor una ayuda de hasta 1.500 libras por local cada tres semanas, esta cantidad se reduce a 1.000 libras para los pequeños comercios.

Por otra parte, persiste el fuerte deterioro de las finanzas públicas que, aunque esperado, es preocupante. Este deterioro sin precedentes refleja en gran medida el impacto de la pandemia en las finanzas públicas, con los programas de medidas de protección a empresas y trabajadores (asalariados y autónomos). La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) se ha apresurado a comentar que en la actual coyuntura las estimaciones de endeudamiento están sujetas a una incertidumbre mayor de lo habitual.

Como ya se comentó en nuestras anteriores informes, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) actualizó sus proyecciones macroeconómicas y fiscales el 14 de julio. Dadas las excepcionales circunstancias económicas y financieras actuales las incertidumbres económicas, la OBR ha construido tres escenarios económicos:
• En lo que a déficit y deuda respecta, la OBR señala en su informe de julio que en su escenario central el déficit público subirá hasta el 16,4% del PIB en 2020 (322.000 millones de libras).
• Asimismo, la OBR prevé un ratio de deuda/PIB por encima del 100% en 2020. La OBR estima que, a medida que la economía se recupera, los niveles de déficit bajaran, mientras que el nivel de deuda se mantendrá elevado, incluso continuará subiendo
 

  £ billion
  Scenario period
  2019-20 2020-21 2021-22 2022-23 2023-24 2024-25
Public sector current receipts 825 740 826 878 918 959
Total managed expenditure 881 1.062 980 1.010 1.042 1.075
Public sector net borrowing 57 322 154 132 123 116
Public sector net debt 1.806 2.205 2.361 2.497 2.629 2.632
  % GDP
Public sector current receipts 37,2 37,6 37,4 37,5 37,8 37,9
Total managed expenditure 39,8 54,0 44,4 43,2 42,9 42,5
Public sector net borrowing 2,6 16,4 7,0 5,6 5,1 4,6
Public sector net debt 88,5 104,1 103,6 104,7 106,1 102,1

Fuente: Key fiscal aggregates: central scenario, “July 2020 Fiscal sustainability report”, OBR, (14.07.20)

La OBR reseña que los incrementos “explosivos” en el ratio deuda/PIB estimados en los escenarios central y de mayor riesgo no son sostenibles. “A corto plazo, el Gobierno se mantiene centrado en controlar el virus y reactivar la economía. Pero en algún momento, dado el daño estructural implícito en estos escenarios…, parece probable que será necesario incrementar los ingresos fiscales y/ó reducir el gasto (como porcentaje de la renta nacional) a fin de situar las finanzas públicas en una senda sostenible” (“Fiscal sustainability report, July 2020: Public sector borrowing to hit a peacetime record”, Press Release, OBR, 14 July 2020).

Además, la OBR estima que el déficit en 2020 alcanzará el 13% del PIB en 2020 (263.000 millones de libras) en el escenario de menor riesgo (upside scenario) y llegaría al 21% del PIB (391.000 millones de libras) en el escenario de mayor riesgo (downside scenario). Estas últimas proyecciones de la OBR también excluyen los costes de las medidas anunciadas por Rishi Sunak el 8 de julio.
Comportamiento frente a las reglas fiscales del Budget 2020 (11 marzo).

Por lo que respecta a las tres reglas fiscales del Presupuesto 2020-21 (11 marzo), según las proyecciones de la OBR en su escenario central, dos de ellas se incumplirían. A saber, la regla de equilibrio presupuestario o balance estructural (que según las estimaciones de marzo se alcanzaría en el ejercicio 2022-23) y la regla de la sostenibilidad fiscal (las inversiones del sector público no serán superiores, de media, al 3% del PIB). No obstante, la regla relativa al ratio de interés de deuda sobre ingresos (los costes de los intereses no deben superar más del 6% de los ingresos) según la hipótesis de la OBR si parece que se cumplirá [ver “July 2020 Fiscal sustainability report –Chapter 4”, OBR, (14.07.20)].

El Gobierno tenía intención de incluir la revisión de las reglas fiscales en el presupuesto de otoño (Autunm Budget), lo que lleva a pensar que la publicación de la revisión de las reglas fiscales también se ha pospuesto.
En materia de política monetaria, tal y como se esperaba, el BoE en su reunión de septiembre decidió mantener sin cambios el tipo de interés director en su mínimo histórico del 0,1% así como su programa de compra de activos (Asset Purchase Facility) en 745.000 millones de libras para finales de 2020.

Sobre los tipos de interés negativos, el gobernador Andrew Bailey volvió a reafirmar y enfatizar sus comentarios de agosto, “éstos eran una herramienta de estímulo disponible, pero que por el momento el BoE no se planteaba esta opción”. La mayoría de analistas considera que el BoE no llevará el tipo de interés director a un nivel negativo. Sin embargo, si creen que el Banco de Inglaterra proporcionará estímulos adicionales en noviembre, pero que no aportará más estímulos a partir de entonces.

El Sr. Bailey repitió en la rueda de prensa posterior a la reunión del Comité de Política Monetaria de septiembre, que el BoE estaba preparado para añadir estímulos económicos en caso que fuese necesario. Las actas de la reunión de septiembre vuelven a reiterar que “… el Comité no tiene intención de endurecer la política monetaria hasta que exista evidencia clara de que se están logrando avances significativos en la eliminación de la capacidad excedente de la economía y el logro sostenible del objetivo de inflación del 2%”.

La situación causada por el Coronavirus obligó en marzo al Banco de Inglaterra (BoE) al ajuste de todos sus planes de contingencia e instrumentos de política monetaria y actuar ante la ralentización de la actividad económica.
  

 Evolución de las principales variables macroeconómicas

PIB. De acuerdo con la primera revisión efectuada por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), la economía británica se contrajo un 19,8% en tasa trimestral, desde el 20,4% estimado previamente. Este retroceso del 19,8%, consecuencia de las drásticas medidas impuestas por el Ejecutivo para erradicar la pandemia, sigue superando hasta el momento al descenso sufrido por otras economías avanzadas como la alemana o la estadounidense. En tasa interanual, el PIB cayó un 21,5% en el segundo trimestre.

Por meses, en julio (último mes del que se disponen datos) el PIB creció un 6,6% intermensual, desde el 8,7% en junio y del 2,4% en mayo. A pesar de esto, el nivel de actividad económica no se recuperó completamente de las caídas récord registradas en marzo (-6,9%) y abril (-20%).

La ONS señala que si se toma febrero (0%), el último mes más o menos “normal” como referencia, el PIB en julio sigue estando un 11,7% por debajo del nivel de febrero. Es decir, antes de producirse el impacto del coronavirus en la economía y de las medidas de contención urgentes y extraordinarias del Gobierno para controlar y hacer frente al impacto económico y social del COVID-19.

Los analistas indican que los datos de julio sugieren que la recuperación hasta la fecha ha sido, en términos muy generales, una recuperación en forma de “V”. Es decir, ser se ha producido un parón brusco en la economía, pero tras él, la recuperación -la vuelta a la “normalidad”- se está produciendo rápidamente. Pero con el fin de los programas de apoyo económico y laboral en los próximos meses se espera que el desempleo aumente significativamente, lo que seguramente frenará la actividad económica. Existen riesgos de que la recuperación pueda fallar, y con las nuevas restricciones en Inglaterra que el Gobierno ha implantado para detener una segunda ola de la pandemia (que afecta principalmente a la hostelería y restauración, manteniendo abiertas las escuelas y con los trabajadores de empresas volviendo al trabajo en remoto al menos durante los próximos seis meses para limitar el posible contacto interpersonal) se tardará más tiempo en llegar a los indicadores previos a la pandemia.

Mercado de Trabajo (ocupación, paro y salarios). La tasa de ocupación continúa alta en el 76,5% (mayo-julio 2020), 0,4 puntos porcentuales por encima respecto a la cifra del igual período del año pasado.
Por lo que se refiere a los datos de desempleo, la tasa de paro subió al 4,1% en los tres meses hasta julio, en comparación con el 3,9% en los tres meses anteriores y el 3,8% un año antes.
Al igual que en trimestres anteriores, el aumento del desempleo en el período considerado se ha dejado sentir especialmente entre los jóvenes y los trabajadores de mayor edad.

El número de personas solicitando el subsidio general (Universal Credit) que perciben parados y personas con muy bajos ingresos, ha aumentado en el período un 120,8% desde marzo hasta los 1,5 millones de personas.

Por el momento, los datos de empleo y paro apenas registran cambios, ya que todos los trabajadores “suspendidos” (asalariados y autónomos) se contabilizan en estos momentos en situación de alta laboral.

En julio el salario nominal medio, incluyendo bonificaciones, cayó un 1% (tasa interanual). Con un descenso del poder adquisitivo en términos reales (tras descontar la inflación) del 1,8% anual.

El Gobierno, a través de iniciativas de apoyo al empleo y al mantenimiento de los ingresos, (Coronavirus Job Retention Scheme (CJRS) y el Self-Employment Income Support Scheme (SEISS)) está protegiendo el mercado laboral de las peores consecuencias de la pandemia. A pesar de estas iniciativas, persiste la incertidumbre sobre el desempeño futuro de la economía. La encuesta del BoE “Monthly Decision Maker Panel data - July 2020” revela que la mayoría de las empresas participantes en el sondeo (76%) tienen una visión muy pesimista del crecimiento económico en el futuro. Pesimismo que también se ve agravado por las perspectivas de fin de los programas de protección del empleo.

Tipo de cambio.La cotización de la libra fue uno de los indicadores que sufrió un mayor golpe tras la victoria del Brexit y llegó a ceder en los meses posteriores al plebiscito más de un 17% respecto al euro y un 18% frente al dólar.

A 29 de septiembre la libra cotizaba a 1,0947 euros/libra, respecto al dólar USA lo hacía a 1,2842 dólares/libra (depreciaciones del 16% y del 13,2%, respectivamente desde la celebración del referéndum en junio de 2016).

En resumen, la divisa británica no muestra grandes caídas y vuelve a retomar la dinámica volátil usual coincidiendo con los períodos de alta tensión en las negociaciones comerciales del Reino Unido con la Unión Europea.

Divisas 23/06/2016 29/09/2020 % Var.
Libra/dólar 1,4798 1,2842 -13,2
Libra/euro 1,3039 1,0947 -16,0
Tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI) 87,9268 76,9445 -12,5

Fuente: Banco de Inglaterra (BoE).


Inflación y política monetaria
. La inflación en tasa IPC (Índice de Precios al Consumo) cayó en agosto hasta el 0,2% desde el 1% anotado en julio, su nivel más bajo en cinco años, reflejando en parte los efectos del programa “Eat Out to Help Out”.

Este programa de subsidios ofrecía en agosto descuentos a los ciudadanos por comer fuera de casa en los establecimientos participantes. Su objetivo era ayudar a las empresas de hostelería y restauración tras el confinamiento introducido por el Gobierno hace seis meses a fin de retrasar el avance del Covid-19.

El Banco de Inglaterra (BoE) estima que la caída de la inflación persistirá durante algunos meses, antes de que los precios se aceleren nuevamente. Así, en su informe de política monetaria de agosto (Policy Report) -en que el BoE vuelve a enfatizar que sus cifras son solo "escenarios" y no pronósticos- prevé una inflación del 0,6% para este año, del 1,75% en 2021, del 2% en 2022.

El índice de precios minoristas (CPIH, por sus siglas en inglés) -que tiene en cuenta los pagos de los intereses hipotecarios-, se situó en agosto en el 0,5% desde el 1,1% registrado el mes anterior. La inflación en tasa RPI (Retail Prices Index), otro sistema de medición de la inflación que la ONS ya no utiliza por considerarla inexacta, pero ampliamente utilizada en el mercado de bonos y otras operaciones comerciales, fue del 0,5% en agosto desde el 1,6% en julio.

El BoE decidió mantener el tipo de interés director sin cambios en el 0,1% en su reunión de septiembre. La próxima cita del Comité de Política Monetaria del BoE será el 5 de noviembre, fecha en la que anunciará su decisión sobre tipos de interés.

Los analistas señalan que sigue habiendo altas expectativas de un aumento de la flexibilización cuantitativa (Quantitative Easing) en la reunión de noviembre. Los mercados de renta fija continúan esperando tipos de interés negativos. De hecho, parecen estar valorando una probabilidad moderada de tipos de interés negativos en 2021, a pesar de que el gobernador del BoE, Andrey Bailey, y su vicepresidente, David Ramsden, siguen mostrando bastante aversión a este mecanismo no convencional de política monetaria.

Precios de la vivienda. Según el índice de precios de la vivienda que elabora la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), en junio el precio medio de la vivienda en Reino Unido experimentó una subida del 3,4% anual desde el 1,1% registrado en el mes de mayo.

Desde junio se vienen produciendo sucesivas mejoras en el mercado inmobiliario. El Banco de Inglaterra (BoE) en su último informe “Mortgage Lenders and Administrators Statistics - 2020 Q2” informa que el mercado hipotecario continuó mejorando en julio, aunque la mejoría es aún más débil que antes de Covid-19. Por su parte, la Sociedad de Crédito hipotecario Halifax también informa de un nuevo repunte de los precios de la vivienda en agosto, que registran un nuevo récord histórico.

El índice de la ONS (House Prices Index [HPI]) se elabora a partir de operaciones de compra ya completadas. La ONS ha publicado una nota relativa a las interrupciones de las series ó perturbaciones en materia de disponibilidad de datos durante la pandemia. Section 7: Measuring the data, describe la situación en relación con el Índice de Precios de la Vivienda del Reino Unido (IPH).

Finanzas Públicas y Política Fiscal. Entre abril y julio la necesidad de financiación se ha situado en 173.65 millones de libras, superior en 146.869 millones a la registrada en igual período de 2019 (26.783 millones de libras), lo que viene a reflejar la gestión de los efectos de la pandemia sobre las cuentas públicas.

La deuda pública en agosto alcanzó el 101,9% del PIB, mientras que en agosto de 2019 el ratio deuda/PIB se situaba en el 80,1%. Para encontrar un guarismo parecido hay que dar un salto atrás en la historia y retroceder hasta marzo de 1961, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS). La ONS informa que al tratarse de cifras provisionales tanto el déficit como el ratio deuda/PIB serán objeto de revisión en los próximos meses.

En definitiva, el déficit se ha acrecentado a un ritmo del 548,4% respecto a igual período del ejercicio anterior. Algunos analistas confían en que estas cifras se corregirán en parte en 2021 una vez que concluya la respuesta política para llegar a todos los segmentos de la población. Si bien, el futuro se antoja aún más incierto. Especialmente ante el reciente aumento de los contagios y las restricciones, con paralizaciones de la actividad de momento moderadas, impuestas por el Gobierno.

Dada la magnitud y el shock sin precedentes que el Covid-19 está teniendo en la economía y en las finanzas públicas británicas, la OBR ha decidido que no tiene sentido comparar los últimos datos en materia de PIB y cuentas públicas con sus proyecciones de 11 de marzo. En su lugar, en su comentario de septiembre a los últimos datos de PIB y finanzas públicas, no publica estimaciones, simplemente los compara con sus previsiones suplementarias de julio “Fiscal sustainability report” (14 julio 2020).


Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente
.  De acuerdo con los datos estimados de avance de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), en los siete primeros meses de 2020 las exportaciones de bienes y servicios de Reino Unido alcanzaron los 348.085 millones de libras, mientras que las importaciones totalizaron 331.624 millones. Las exportaciones de bienes a la UE27 supusieron el 45% de las exportaciones británicas y el 52,1% de sus importaciones.

El déficit en bienes con la UE que tiene Reino Unido en el acumulado enero-julio de 2020 asciende a 39.130 millones de libras y un déficit de 11.512 millones de libras con países terceros.
La balanza por cuenta corriente registró un déficit de 2.764 millones de libras en el segundo trimestre de 2020 (0,6% del PIB), lo que supone una reducción del 87,7% respecto a los 22.442 millones de igual período de 2019 (4,1% del PIB).

El déficit comercial se redujo un 63,1% interanual debido a una significativa bajada de las exportaciones del 15,7% (73.951 millones), así como de las importaciones del 29,4% (87.120 millones), consecuencia de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 y la implementación de medidas de confinamiento a nivel global.

La balanza de renta primaria amplió su déficit un 32,4% hasta los 10.148 millones de libras (2,2% del PIB) desde el déficit de 7.667 millones (4,1% del PIB) en igual período de 2019.

El saldo de la cuenta de capital amplió su déficit en el segundo trimestre de 2020 hasta los 100 millones, frente a los 37 millones de libras de igual período del ejercicio anterior. La cuenta financiera, por el contrario, registró un déficit de 28.906 millones de libras frente al déficit de 19.412 millones en igual período de 2019.

 

 

 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

Datos económicos 2016 2017 2018 2019 2020*
Evolución del PIB (%) 1,6 1,9 1,3 1,5 `-19,8% (Trim.II)
PIB por habitante (£) 30.397 31.370 32.276 33.141 15.362 (en-jun.)
PIB absoluto (MM£) 1.995.478 2.071.667 2.114.304 2.216.452 475.519 (Trim.II)
IPC (variación últimos 12 meses, %) 1,6 3,0 2,1 1,3 0,5 (sept.)
Tipo de interés de referencia 0,25 0,5 0,75 0,75 0,10 (nov.)
Desempleo (%) 4,8 4,4 4,0 3,8 4,8 (sept.)
IED neta recibida (Mill.£, ONS) 191.952 74.884 49.068 49.068 (2018)
IED neta emitida (Mill.£, ONS) -27.696 110.625 31.106 31.106 (2018)
Reservas exteriores, excluido oro (M$) 136.586 101.466 125.000 118.415 104.630 (oct.)
Saldo presupuestario (%PIB) -4,2 -2,7 -1,8 -2,2  -2,2 (2019)
Deuda externa (M£) 6.089.916 6.399.814 6.399.814 (2017)
Deuda pública neta (%PIB) 82,9 82,4 81,7 79,7 79,7 (2019)


• 2016: 1,2233 €/1£
• 2017: 1,1413 €/1£
• 2018: 1,1305 €/1£
• 2019: 1,1440 €/1£
Fuente: Banco de Inglaterra
 

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Principales objetivos de política económica

 

 El elemento de continuidad más llamativo de la política económica británica desde 1979 ha sido el énfasis en controlar la inflación. En su intervención en la Mais Lecture de 1981 (Cass Business School, University of London) sobre inflación, Geoffrey Howe, el primer Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda) del gobierno de Margaret Thatcher, identificó la lucha contra la inflación como una "condición crucial" para un mayor crecimiento y prosperidad (“The Fight Against Inflation”, G. Howe, 1981). En la década que siguió a la conferencia de Geoffrey Howe, la inflación se sitúo en una media anual superior al 7%. Solo desde 1992 la inflación se ha mantenido en niveles reducidos y estables.

Pese a las diferencias en el pensamiento político entre Nigel Lawson Chancellor of the Exchequer en el gobierno de John Mayor (Mais Lecture 1984) y Tony Blair, líder de la oposición laborista (Mais Lecture 1995), ambos, coincidieron en la necesidad de adoptar una política fiscal y monetaria que tendente en el medio plazo a la estabilidad económica.

Gordon Brown, Chancellor of the Exchequer con Tony Blair y su eventual sucesor como Primer Ministro, vino a decir más o menos lo mismo en su Mais Lecture 18 años más tarde, argumentando que la estabilidad de precios era una "condición previa esencial" para el logro de un crecimiento mayor y sostenible, y aceptando que, en esta cuestión en particular, Milton Friedman tenía razón (Brown, 1999).

Antes de la crisis, Tony Blair y su “Nuevo Laborismo” (New Labour) llegó al poder en mayo de 1997 continuando con el enfoque conservador, prometiendo prudencia fiscal, estabilidad de precios y su compromiso con una regulación financiera más ligera. Para ello, su gobierno implementó una serie de reformas institucionales de alto perfil, adoptando un conjunto de reglas fiscales, otorgando control operativo sobre la política monetaria al recién creado Comité de Política Monetaria (MPC) del Banco de Inglaterra (BoE) y creando un regulador único, la Autoridad de Servicios Financieros (Financial Services Authority (FSA) y cuyo objetivo es asegurar una política monetaria eficaz y preservar la estabilidad monetaria y promover la estabilidad financiera.

El gobierno laborista adoptó un Código de Conducta Fiscal en 1998 que comprometía su gestión con 2 reglas, la llamada Regla de Oro (solo la inversión y no el consumo debe financiarse mediante préstamos a lo largo del ciclo económico) y la regla de la Inversión sostenible (la deuda neta del sector público debe mantenerse estable como porcentaje del PIB; el gobierno fijó ésta en el 40%).

La crisis financiera de 2008 trajo consigo un cambio repentino en la política económica de Reino Unido. Tras la crisis, el gobierno de Gordon Brown aprobó políticas monetarias no convencionales tales como el aumento en el endeudamiento del sector público y la necesidad de repensar la supervisión financiera.

Posteriormente, el gobierno de coalición conservador-liberal-demócrata impuso la austeridad presupuestaria para equilibrar las cuentas públicas tras la drástica expansión del gasto impulsada por la administración laborista de Gordon Brown durante la crisis financiera de 2008. Así se estableció un objetivo para eliminar el déficit actual en cinco años, objetivo que no se cumplió hasta 2018, pese a los fuertes recortes en el gasto del entonces Chancellor of the Exchequer, George Osborne, especialmente en partidas de política social y reducciones presupuestarias en los departamentos ministeriales.

Asimismo, el Gobierno Cameron creó en octubre de 2010 un organismo de consejo fiscal independiente, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (Office for Budget Responsibility, OBR), encargado de las tareas técnicas para proveer/evaluar previsiones (proyecciones a medio y largo plazo) de supuestos macroeconómicos y presupuestarios.

En definitiva, durante algo más de treinta años la política económica de los sucesivos gobiernos británicos ha pasado de objetivos monetarios a meta de inflación y de una estrategia financiera de mediano plazo a reglas de política fiscal para preservar la credibilidad del marco fiscal, especialmente después de la crisis financiera de 2008. Sin embargo, el objetivo esencial de mantener la disciplina fiscal y monetaria no ha cambiado. Todos los principales partidos políticos del Reino Unido están de acuerdo en que la estabilidad es la clave del éxito económico.

La pandemia del COVID-19 ha dado lugar a un fuerte deterioro temporal del déficit fiscal y la deuda pública. La caída de la actividad económica ha sido significativa debido a las medidas de contención adoptadas que además ha llevado aparejados y exigido importantes recursos fiscales. El impacto presupuestario es considerable debido a los denominados estabilizadores automáticos —disminución de los ingresos tributarios y aumento de los gastos cíclicos, como las prestaciones por desempleo por la menor actividad económica-.

En estas circunstancias, debido al alto grado de incertidumbre, el Gobierno ha pospuesto la presentación del presupuesto para el ejercicio fiscal 2021-22 (Autumn Budget) previsto para el mes de noviembre. En su lugar, el Chancellor of the Exchequer, Rishi Sunak, anunció el Plan Económico de Invierno (Winter Economy Plan, 24 septiembre) y a fecha de cierre de este informe, la revisión del gasto (Comprehensive Spending Review, CSR) anunciada en julio y prevista para este otoño todavía no tiene fecha.

El Gobierno anunció en julio que la CSR fijaría la partida de asignación de recursos de los ministerios para los ejercicios fiscales 2021 a 2023 y los capítulos de transferencia de capital para el período 2021-24, así como las transferencias a los territorios autónomos (Escocia, Gales e Irlanda del Norte). Además de abordar las grandes disparidades regionales de Reino Unido y canalizar la inversión neta del Estado hacia los antiguos bastiones laboristas en los Midlands y en el Norte de Inglaterra, los cuales castigaron la ambigüedad del anterior líder Jeremy Corbyn con el Brexit en los comicios generales del 12 de diciembre de 2019.

Ya en su primer discurso como Primer Ministro, Boris Johnson, dejó clara su intención de impulsar la prosperidad económica mas allá de Londres y el sureste de Inglaterra, “subir el nivel” de todo el país y reactivar la economía de las ciudades y pueblos “dejados a su suerte”.

El Instituto de Estudios Fiscales (IFS) ha señalado que debido al grado de incertidumbre sin precedentes, en el contexto de la pandemia de COVID-19 y la proximidad del final del período transitorio del Brexit, sin avances en las negociaciones para un futuro acuerdo, la prioridad a corto plazo es abordar un CSR que cubra solo un año en lugar de los 3 o 4 años previstos (“Spending Review 2020: COVID-19, Brexit and beyond”, IFS, 29 septiembre).

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Previsiones macroeconómicas

PANEL DE PREVISIONES DE LA ECONOMIA BRITÁNICA 
  D. Definitivos Previsiones
INSTITUCIONES 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024
ONS              
GDP 1,4 1,4          
CPI (Inflación) 2,1 1,3          
Desempleo (%) 4,0 3,8          
B. C/C (% PIB) -3,9 -3,8          
Déficit (% PIB) -1,8 -2,2          
Bank of England (agosto 2020)              
GDP     -9,5 9,0 3,5
CPI (Inflación)     0,25 1,75 2,0    
Desempleo (%)     7,5 6,0 4,5
OBR (julio). Escenario central              
GDP     -12,4 8,7 4,5 2,1 1,9
CPI (Inflación)     0,7 1,3 1,9 2,0 2,0
Desempleo (%)     8,8 10,1 6,9 5,9 5,3
Déficit (% PIB)     16,4         7,0 5,6 5,1 4,6
Deuda neta (%PIB)     104,1 103,6 104,7 106,1 102,1
OBR (julio). Esc. Menor riesgo              
GDP     -10,6 14,5 1,9 1,3 1,4
CPI (Inflación)     0,7 1,3 1,9 2,0 2,0
Desempleo (%)     7,9 5,6 4,0 4,0 4,1
Déficit (% PIB)     12,8         3,2 2,8 2,7 2,4
Deuda neta (%PIB)     94,8 92,7 93,0 93,0 88,0
OBR (julio). Esc. Mayor riesgo              
GDP     -14,3 4,6 5,4 3,3 2,5
CPI (Inflación)     0,7 1,3 1,9 2,0 2,0
Desempleo (%)     9,1 11,6 8,1 6,9 6,3
Déficit (% PIB)     20,7       10,5 8,5 7,7 6,8
Deuda neta (%PIB)     113,2 114,7 116,9 119,7 116,6
OCDE, Interim Report, (septiembre 2020)     -10,1 7,6
OCDE (junio 2020). Esc. Menor riesgo              
GDP     -11,5 9,0
CPI (Inflación)     0,7 0,6
Desempleo (%)     9,1 7,8
B. C/C (% PIB)     -3,5 -3,5
Déficit (% PIB)     -12,4 -7,8
Deuda (%PIB)     137,7 136,2
Deuda (% PIB) criterios Maastricht     97,9 91,7
OCDE (junio 2020). Esc. Mayor riesgo              
GDP     -14,0 5,0
CPI (Inflación)     0,6 0,0
Desempleo (%)     10,4 10,0
B. C/C (% PIB)     -3,6 -3,7
Déficit (% PIB)     -14,2 -12,1
Deuda (% PIB)     142,2 148,6
Deuda (%PIB) criterios Maastricht     100,7 98,3
FMI (junio)              
GDP     -10,2 6,3 …. …. ….
CPI (Inflación)     n/d n/d ...
Desempleo (%)     n/d n/d
Déficit (% PIB)     -12,7 -6,7
Deuda neta (%PIB)     101,6 100,5

Fuente: elaboración propia sobre la base de informaciones de instituciones nacionales e internacionales (septiembre 2020).

 

 

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

Las reglas fiscales en materia de rigor fiscal existen en Reino Unido desde la decada de los 90, cuando el gobierno laborista de Tony Blair introdujo su propia versión de ellas en 1997. Ese primer conjunto de reglas incluyó la "regla de oro" presupuestaria que introducía un freno al endeudamiento e introducía principios de equilibrio presupuestario. Pero un crecimiento menor al esperado durante la crisis financiera de 2008 significó que el Gobierno laborista no cumplió con la regla de oro y buscó continuamente extender la duración del ciclo para dar tiempo a que las cuentas públicas se equilibrasen.

Después de la crisis financiera de 2008, el gobierno de coalición conservador-liberal-demócrata impuso la austeridad presupuestaria para equilibrar las cuentas públicas tras la drástica expansión del gasto impulsada por la administración laborista de Gordon Brown durante la crisis financiera de 2008. Asi se estableció un objetivo para eliminar el déficit actual en cinco años, objetivo que no se cumplió hasta 2018, pese a los fuertes recortes en el gasto del entonces Chancellor of the Exchequer, George Osborne, especialmente en partidas de política social y reducciones presupuestarias en los departamentos ministeriales.

Además, el Gobierno Cameron creó en octubre de 2010 un organismo de consejo fiscal independiente, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), encargado de las tareas técnicas para proveer/evaluar previsiones (proyecciones a medio y largo plazo) de supuestos macroeconómicos y presupuestarios. Aunque las recomendaciones de este nueva institución fiscal independiente no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

“Las políticas de austeridad están llegando a su fin pero la disciplina presupuestaria se mantiene” afirmaba Philip Hammond a su llegada al Tesoro de la mano del gobierno de Theresa May en julio de 2016. En esta línea se situaban las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por Philip Hammond, más relajadas que las de su predecesor en el cargo, George Osborne.

Las prioridades del gobierno conservador de Theresa May en materia fiscal fueron la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y la reducción del déficit de cada ejercicio fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente. Además de una apuesta decidida por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se preveía atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras.

Y así llegamos al momento presente. Nuevo Gobierno, nueva política económica y fiscal. El gobierno de Boris Johnson ha puesto fin a un decenio de austeridad presupuestaria impuesta por David Cameron desde 2010. Se plantea ahora que el control de la deuda pública es necesario, pero la política económica debería ser más flexible ¿Qué ha cambiado en este tiempo para que casi todos los argumentos en contra del gasto se hayan desvanecido? Recordemos aquí las palabras apócrifas de John Maynard Keynes, “cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión”, que podrían aplicarse en la actualidad y explicar la reorientación de la nueva estrategia del Primer Ministro, Boris Johnson, en materia fiscal y presupuestaria.

La existencia ahora de ultrabajos tipos de interés, como telón de fondo (que entre otros factores propician la reactivación de la actividad económica y mejoran la capacidad de financiación, facilitando créditos más baratos, a los ciudadanos, las empresas y también al Estado, el cuál ahora puede financiarse a tipos de interés anormalmente bajos), puede explicar, aunque éste no sea el único motivo, una política macroeconómica fiscal y redistributiva lo suficientemente expansiva, que goza de gran popularidad, y a medida según estas circunstancias.

En consecuencia el gobierno Johnson y su nuevo Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda), Rishi Sunak, han decidido atender a las circunstancias y orientar su hoja de ruta en política fiscal de acuerdo con el nuevo escenario. Aumentar el gasto público fue la principal promesa de campaña de Boris Johnson, que obtuvo una aplastante mayoría parlamentaria en los comicios generales de diciembre de 2019 arrebatando a la oposición laborista sus feudos tradicionales del centro y el norte de Inglaterra.

De esta manera, el primer presupuesto (11 marzo 2020) de la era post-Brexit, hace cierta justicia al programa electoral del Primer Ministro, al alinearse con los planes de futuro de Downing Street. El Sr. Sunak ha obviado la línea continuista del proceso de consolidación fiscal que el anterior responsable económico, Sajid Javid, se había comprometido a defender, poniendo así punto final a la austeridad con una batería de medidas específicas, sin subir la presión fiscal y planteándose endeudarse más si las circunstancias así lo exigen. Asimismo, se han anunciado programas extraordinarios de ayudas a las empresas y los trabajadores para contener los efectos del Coronavirus (Covid-19) en la economía.

El Chancellor of the Exchequer, Rishi Sunak (ministro de Hacienda) ha puesto en marcha cuatro paquetes de medidas de avales importantes: en el Presupuesto (11 de marzo, incluido el Coronavirus Business Interruption Loan Scheme Plan en sus dos modalidades a) pymes y medianas empresas y b) micro pymes), el 17 de marzo (The Covid Corporate Financing Facility destinado a las grandes empresas y grupos industriales), el 20 de marzo (Coronavirus Job Retention Scheme para los trabajadores asalariados) y el 26 de marzo (Self-Employment Income Support Scheme para los autónomos). Más recientemente, tras la cancelación del avance de presupuesto en otoño, el Gobierno anunció un plan económico de invierno (Winter Economic Plan), a la luz de un posible resurgimiento de la pandemia, que reemplazará al programa de “Retención de Empleo por Coronavirus” (Coronavirus Job Retention Scheme, CJRS), que expira a finales de octubre.

De acuerdo con la información disponible en el portal del Gobierno (ww.gov.uk) el Job Support Scheme entrará en funcionamiento el 1º de noviembre, su duración será de seis meses y su objetivo es proteger a las empresas y trabajadores asalariados -con perspectivas de futuro viable tras el Covid-19- que se vean afectados con una menor actividad a causa de la pandemia durante los meses de invierno.

El Winter Economic Plan contempla también flexibilidad en los prestamos ya otorgados a las empresas hasta seis años (que podrán ampliarse a diez años, con lo que los pagos mensuales se reducen casi a la mitad) y reducción del IVA del 20 al 5% por otros seis meses a los sectores de hostelería, ocio y turismo.

 

 

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes: un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

En la actualidad, con objeto de amortiguar la crisis provocada por el Coronavirus (Covid-19),coincidiendo con la presentación del Presupuesto 2020/21 y en una acción concertada con el Gobierno, el Banco de Inglaterra (BoE) decidió de forma inesperada rebajar el tipo básico de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25% para ayudar a la economía frente al impacto negativo del Coronavirus (Covid-19), del que explica que hay que esperar un “shock económico que, aunque temporal podría ser intenso”.Luego, ocho días más tarde, el BoE volvió a bajar los tipos de interés del 0,25% al mínimo histórico del 0,10%.

Otras medidas incluyen la introducción de un nuevo esquema de financiación para las Pymes “Term Funding Scheme for Small and Medium Sized Enterprises” (TFSME) similar al que ya lanzó en agosto de 2016. El TFSME está diseñado para incentivar los préstamos al recompensar a los bancos que aumentan sus préstamos, particularmente a las Pymes, con financiación a plazo adicional a tasas cercanas al 0,25% del BoE. Asimismo, reduce las reservas de capital contracíclicas (countercyclical capital buffer rate) al 0%, con objeto también de impulsar una mayor oferta de crédito.

El Banco de Inglaterra se une así otros bancos centrales, como la Reserva Federal estadounidense, que han decidido seguir una política monetaria más expansiva para recuperar la confianza, dependiendo del margen de cada institución, para hacer frente al impacto económico del Coronavirus. Que en su momento la OCDE calificó como "el mayor peligro" desde la crisis financiera global.

El banco central británico no recortaba tipos de forma extraordinaria desde la crisis financiera de 2008, cuando el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. El nuevo gobernador del BoE, Andrew Bailey, ha dejado en claro que las dos principales prioridades en la coyuntura actual son estabilizar el mercado de deuda pública del Reino Unido y apoyar la economía a través de medidas de crédito y liquidez.
 

En su reunión de 7 de junio los miembros del Comité de Política Monetaria (MPC) votaron por unanimidad mantener sin cambios el tipo básico de interés en el mínimo histórico del 0,1%. Asimismo, el MPC votó por unanimidad que el BoE ampliase su programa de compra de activos (Asset Purchases Facility) en 100.000 millones de libras, lo que lo eleva hasta los 745.000 millones de libras. El Comité mantendrá el programa de compra de activos bajo revisión, de acuerdo con la nota de prensa emitida por el banco central británico el 17 de junio.

En su última reunión (17 de septiembre) los miembros del Comité de Política Monetaria (MPC, por sus siglas en inglés) votaron por unanimidad mantener sin cambios el tipo básico de interés en el mínimo histórico del 0,1%. Asimismo, el MPC ha mantenido su programa de compra de activos (Asset Purchases Facility) en su actual cuantía de 745.000 millones de libras.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política Industrial

El Gobierno publicó en noviembre de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un Libro Blanco (White Paper) en el que se insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El "White Paper" menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.
https://www.gov.uk/government/publications/industrial-strategy-building-a-britain-fit-for-the-future

Política digital.

Más de un tercio de las empresas tecnológicas de crecimiento más rápido en Europa tienen en estos momentos su sede en Reino Unido. Londres lidera el crecimiento digital en Europa y cuenta en estos momentos con 77 unicornios. Esto es, empresas de base tecnológica valoradas en más de mil millones de dólares.

Entre ellas, se incluyen firmas de tecnología punta entre las que se encuentran Monzo, Revolut y OakNorth a las que se han añadido recientemente la tech de ciberseguridad Snyk, las FinTechs Checkout.com y Rapyd, la tech del sector de salud Babylon, el grupo de contactos MagiLab y Octopus Energy. Fuera de Londres también hay al menos dos unicornios tecnológicos en las ciudades de Cambridge, Oxford, Manchester, Leeds, Bristol y Edimburgo. Empresas como Deliveroo y Starling Bank ya confirmaron en 2019 que su estatus es de unicornio debido a sus importantes rondas de financiación.

En el marco de la conferencia virtual UK Tech Cluster Group (23 de junio), Oliver Dowden, titular de la cartera de Cultura, Política digital, Medios de Comunicación y Deporte, que el gobierno británico tenía, muy avanzados, planes para una nueva estrategia digital para situar al sector tecnológico en el centro de la recuperación económica del Reino Unido tras la pandemia del Covid-19. El Sr. Dowden indicó que la nueva estrategia se publicará en otoño, la segunda de este tipo en solo cuatro años.

El ministro también se refirió en la UK Tech Cluster Group a la Estrategia Nacional de Datos del Gobierno (National Data Strategy), publicada el 9 de septiembre (https://www.gov.uk/government/news/government-publishes-new-strategy-to-kickstart-data-revolution-across-the-uk)

Por otro lado, por lo que se refiere a la tributación de la economía digital internacional, el gobierno anterior (Theresa May) anunció que a partir del 1 de abril de 2020 entraría en vigor un nuevo impuesto del 2% sobre la facturación de servicios digitales de las grandes empresas tecnológicas en Reino Unido, a partir de abril de 2020. Serían susceptibles de dicho impuesto las empresas con ventas globales superiores a 500 millones de libras. Se estima que esta medida podría permitir a la Hacienda británica (HM Revenue & Customs) unos ingresos anuales de 400 millones de libras.

Este nuevo gravamen, del que en la actualidad no se dispone de más información, se “centra estrictamente” en los beneficios generados en Reino Unido por empresas específicas, más que en las empresas británicas emergentes de alta tecnología (UK Tech Startups). Queda todavía por despejar la formulación y detalles de este nuevo impuesto.

La medida va claramente dirigida a las cinco grandes empresas estadounidenses que apenas pagan impuestos en Reino Unido porque concentran sus beneficios europeos en países con mejores condiciones fiscales como Irlanda: el impuesto se aplicará a firmas que tienen ingresos superiores a los 500 millones de libras a nivel global. Los servicios que serán sometidos al nuevo gravamen son los buscadores en Internet, las plataformas de redes sociales y las plataformas de comercio digital. Según fuentes del HM Treasury (Fiscal Strategy), esta decisión se debe al lento avance de las negociaciones internacionales para gravar a esas compañías. Si surgiera una "solución" pactada con otros países, Reino Unido se adaptaría a ella.

Fuente: “Digital Services Tax”, Policy Paper, HMRC, (11.03.20).
https://www.gov.uk/government/publications/introduction-of-the-digital-services-tax

Política de energía

El Gobierno publicó el 12 de octubre de 2017 su plan “Clean Growth Strategy” para reducir la emisión de gases efecto invernadero que destinará más de 2.500 M£ al desarrollo de tecnologías limpias e infraestructura. También con esa fecha el Gobierno publicó su propuesta de ley "Domestic Gas and Electricity (Tariff Cap) Bill" que plantea introducir un tope máximo a las tarifas eléctricas hasta 2020 (extensible a 2023). Las empresas del sector, entre las que se encuentra Iberdrola (Scottish Power), han mostrado su oposición a esta medida.

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono a cero antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. Además, con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se aprobaron medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”).

En materia de energía nuclear, el anterior gobierno de Theresa May aprobó tras varios retrasos la construcción de la central nuclear de Hinckley Point. Se trata de un proyecto controvertido por su alto coste (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

La política nuclear del Gobierno sigue no obstante tropezando con serios problemas por los elevados costes de las centrales planificadas. En noviembre de 2018 Toshiba y su subsidiaria NuGeneration anunciaron la paralización de la central nuclear de Moorside, y en enero de 2019 Hitachi anunció la paralización de las obras de la central Wylfa Newydd de Gales, cuya apertura estaba prevista para 2020.

En el “sector deal” para el sector nuclear firmado en 2018 el gobierno establece como prioridad la reducción de costes, desafío al que propone hacer frente mejorando las tecnologías de construcción y operación de nuevas centrales y de desmantelamiento de centrales obsoletas. Se establece como objetivo específico la reducción del 30% en el coste de nuevas centrales y un ahorro en los costes de desmantelamiento del 20% para el año 2030.

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del Gobierno. Está previsto que Reino Unido abandone la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno británico se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit. Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre Reino Unido y terceros países.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

Medio ambiente

A continuación se desglosan las medidas en materia de medioambiente anunciadas en presupuesto para el ejercicio 2020-21 (marzo de 2020):

• A partir de abril de 2022 se introducirá un impuesto de 200 libras por tonelada a los envases de plástico con menos del 30% de contenido reciclable. Con esto se busca aumentar el uso de plásticos reciclados en un 40%.
• En dos años se eliminarán los subsidios al diésel industrial en la mayor parte de sectores, excluyendo la agricultura, y el sector ferroviario.
• Se destinan 120 millones de libras para proveer ayuda de emergencia a poblaciones en Inglaterra situadas en las áreas afectadas por las inundaciones de este invierno, así como 200 millones con objeto de reforzar y reducir el riesgo de inundaciones.
• Se doblarán las ayudas para la contención de inundaciones en los próximos seis años hasta alcanzar los 5.200 millones de libras.
• Se destinan 640 millones de libras al denominado “Nature for climate fund” para protección de los hábitats naturales en Inglaterra, incluyendo la repoblación de 30.000 hectáreas de árboles.
• Se destinarán 500 millones de libras para puntos de recarga de vehículos eléctricos.
 

Política de Infraestructuras

El Sr. Sunak ha prometido que al final de la actual legislatura la inversión pública neta será el triple de la media de los últimos 40 años en términos reales. En total, ha señalado que se destinarán alrededor de 640.000 millones de inversión bruta para carreteras, ferrocarriles, colegios, hospitales y redes eléctricas en todo el país para el ejercicio 2024-25. Además, el Sr. Sunak ha anunciado que el Gobierno publicaría con más detalle su estrategia sobre infraestructuras (National Infrastructure Strategy) en la primavera de 2020.

A continuación se enumeran las medidas anunciadas en el presupuesto de marzo de 2020 en materia de inversiones en infraestructuras.
• Inversión de 27.000 millones entre el 2020 y el 2025 para la construcción de carreteras y mejoras en las existentes a través de la Second Road Investment Strategy (RIS2). Menciona algunos de proyectos como el Lower Thames Crossing, la autovía y túnel en la A303 en el Sudoeste para desviar tráfico de Stonhenge, etc.
• Inversión de 4.200 millones en transporte urbano en 5 años en 8 ciudades.
• 1.000 millones para el denominado “Transforming Cities Fund” para mejorar la infraestructura de autobuses y bicicletas en 12 ciudades, incluyendo Stoke, Preston, Derby, Nottingham and Southampton para el ejercicio 2022-23.
• Se crea un nuevo fondo para reparar baches y mantener calles y carreteras en condiciones (pothole fund) dotado con 2.500 millones de libras.
• Inversión en banda ancha por valor de 5.000 millones de libras para apoyar la expansión de la conectividad rural.
• Se incluyen compromisos como el incremento de 10.900 millones de libras para apoyar la construcción de al menos 1 millón de nueva vivienda para el final de la legislatura, con una media de 300.000 viviendas al año para mediados de los años 20. Se amplía el programa de viviendas asequibles (Affordable Homes Programme) con fondos adicionales con lo que se llega a los 12.200 millones de libras entre el 2021 y el 2022. También se inyectan fondos en el “Housing Infrastructure Fund” para proyectos como carreteras locales que sirven de apoyo a desarrollos residenciales. Así se proporcionan 1.100 millones para 9 zonas que incluyen Manchester, Suntherland Sur y el Lancaster Sur, para liberar 69.600 viviendas. Por último, se incluyen otras inversiones en vivienda en la circunscripción parlamentaria de York Central, Harrow y North Warwickshire por un total de 328 millones de libras.
•Se construirán para 2030 nuevos clústeres para la captura de carbono, a un coste de 800 millones de libras.
•En los próximos 6 años se invertirán 5.200 millones de libras en medidas de protección contra inundaciones. Se proporcionan 200 millones para ayudar a que las comunidades con mayor riesgo de inundación se recuperen más rápidamente cuando hayan sido afectadas.
• Se anuncia un fondo de 1.000 millones para acometer problemas surgidos a raíz de la tragedia de la torre “Grenfell” de Londres y que servirá, entre otras cosas, para retirar revestimientos peligrosos de edificios residenciales de altura (Building Safety Fund).

Por otro lado, entre los principales proyectos en marcha caben destacar:

- El proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al este de Londres. Ferrovial se ha adjudicado el Proyecto valorado en 1.000 de libras esterlinas, que se completará en 2024, a través de un consorcio que completan Aberdeen Standard, BAM, Macquarie Capita y SK E&C.

- En febrero de 2020, un tribunal británico aceptó un recurso de varios grupos de activistas defensores del cambio climático contra la ampliación del aeropuerto de Heathrow, gestionado por Ferrovial. El operador privado Heathrow Airport Holdings ha anunciado que apelará a la Corte Suprema la sentencia dictada. Ferrovial controla el 25% del operador privado Heathrow Airport Holdings, encargado de la gestión del aeródromo, y tiene como socios al fondo soberano catarí Qatar Investment Authority (20 %), el inversor institucional canadiense CPDQ (12,62 %) y el fondo de Singapur GIC (11,20 %), entre otros.
- Sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2. Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto.

Sector Fintech

En marzo de 2019 se dio a conocer la primera Estrategia del sector Fintech en Reino Unido. Esta nueva estrategia “Securing the Future of UK Fintech” es la última de otras muchas iniciativas que desde 2014 viene impulsando el gobierno británico, cuyo objetivo es colaborar con la industria fintech en el diseño y desarrollo de un plan integral que asegure un acuerdo sectorial (sector deal) con normas, regulaciones, estándares y programas de apoyo financiero, de desarrollo de infraestructuras y de captación de talento. Los aspectos más destacados de la estrategia incluyen:

• Creación de una nueva Cryptoassets Task Force integrada por el HM Treasury, el Banco de Inglaterra (BoE) y la Financial Conduct Authority (FCA) que se encargará de la gestión de riesgos relacionados con los cripto activos y de aprovechar los beneficios potenciales de la tecnología subyacente (blockchain).
• Armonización de normas, regulaciones y reducción del coste de cumplimiento normativo a través del desarrollo de reglas legibles por máquinas, para lo cual la FCA ha suscrito un "Memorandum of Understanding " (MOU) con el Financial Reporting Council (FCR). Se ha anunciado el inicio de programas piloto de regulación de soluciones de robo-advisors (servicios online de gestión financiera) para ayudar a las fintech a cumplir con la regulación.
• Diseño de estándares de industria para facilitar la colaboración entre las empresas fintech y los bancos tradicionales, patrocinado por las entidades bancarias más importantes del país, y que se espera sean publicados a finales de 2019.
• Colaboración entre la industria y el Gobierno para crear "plataformas compartidas” que contribuyan a eliminar las barreras y dificultades que a menudo enfrentan las start-ups fintech para desarrollar la infraestructura necesaria durante sus primeras etapas.
• Nombramiento de tres nuevos “Enviados Especiales Fintech” de carácter regional para asegurar que los beneficios del desarrollo fintech se extienden por todo Reino Unido. Hasta ahora, Londres ha sido el beneficiario predominante de la escena fintech de Reino Unido, pese a los esfuerzos existentes como la iniciativa “Northern Powerhouse” para distribuir la actividad de Fintech de manera más homogénea en todo el país. Estos intentos previos también han sido criticados por concentrarse demasiado en otras grandes ciudades, como Manchester. Esta última propuesta sugiere que el Gobierno quiere impulsar aún más la economía británica al traer más inyecciones de capital y empleo a las partes menos prósperas del país.
• Creación de los llamados “puentes fintech”, acuerdos de cooperación que permiten a los reguladores compartir información sobre servicios financieros en sus respectivos mercados. El primero de ellos entre la propia FCA y el regulador australiano ASIC.

Ciencias de la vida

El sector de ciencias de la vida es por naturaleza sumamente diverso y específico. Dentro de de esta industria se diferencian dos segmentos o ramas de actividad: a) Biophfarma (core biopharma y b) core TechMed.

Según el informe “Bioscience and health technology sector statistics 2018”, publicado en mayo de 2019, el sector engloba a 3.400 empresas, de las cuáles el 80% se concentran en el sector de tecnología médica, (TechMed) y el 20% restante lo forman empresas del sector farmacéutico.

Core Biopharma incluye todas las empresas cuyo negocio se relaciona con el desarrollo y/o producción de sus propios productos farmacéuticos, desde pequeñas empresas biotecnológicas enfocadas al I+D a las grandes multinacionales de Big Pharma. Este segmento cuenta con empresas de servicios y suministros que ofrecen bienes y servicios a las empresas del campo de Core Biopharma; entre estos servicios podemos destacar la investigación y fabricación por contrato, la provisión de insumos y reactivos para instalaciones de I+D, provisión de análisis especializados, servicios de informática, contratación y servicios logísticos.

Core Med Tech, por su parte, engloba a las empresas cuya actividad principal supone el desarrollo y la producción de productos de tecnología médica. Al igual que en core Biopharma, este segmento cuenta con empresas de servicio y suministro que dan apoyo a las empresas de tecnología médica (estas tienen una función similar a las empresas de suministro y servicio en el campo de la biofarmacia).

Finalmente, están las empresas de Digital Health o salud digital (que se hallarían en realidad ubicadas dentro del sector Med Tech, pero al ser el segmento de mayor relevancia, se le hace especial mención). Éstas incluyen aquellas empresas involucradas en la fabricación de productos para hospitales y consumidores, incluidos productos tales como sistemas informáticos para hospitales, empresas que producen dispositivos médicos móviles, así como empresas que ofrecen análisis de datos.

Por otro lado, el gran desarrollo a nivel global de la biotecnología ha repercutido en la industria farmacéutica, que se ha visto beneficiada con sus últimos avances y ha podido aplicarlos para desarrollar medicamentos de un modo más rápido y a un menor coste. Esto explica el que este sector sea en Reino Unido el que más está creciendo por facturación (33.400 millones de libras y representa el 45% de la industria de ciencias de la vida).

La línea entre las empresas puramente farmacéuticas y biotecnológicas está cada vez más difuminada; estas empresas coexisten actualmente en una relación de cooperación en la que la empresa biotecnológica encuentra el capital suficiente para financiar sus programas de investigación y desarrollo en la empresa farmacéutica y esta última encuentra un producto prácticamente imposible de replicar por la competencia.

Por lo que se refiere al empleo, el sector Biofarma en su conjunto emplea a 118.000 profesionales, de los cuáles 63.300 trabajan en el cluster especializado (farmacéuticas o las empresas biotecnológicas de la salud) y el resto, 54.700 se encuentran repartidos en las empresas de gestion de la cadena de suministro y distribución. Su facturación total fue de 50.000 millones de libras en 2018.

Las grandes empresas farmacéuticas concentran el 92% del empleo total en el sector, mientras que las de gestion de la cadena y suministro, formado por pymes, suponen el 22% del empleo total del sector. El mayor número de estas empresas se ubica en el sureste y noroeste de Inglaterra y en Escocia

En términos de empleo y número de empresas, el MedTech es el sector más grande, con 97.600 asalariados (el 39% de total) distribuidos en 2.7300 empresas (el 45% de total). El segmento de salud digital, englobado dentro del sector MedTech, es el más importante de este sector y cuenta con 11.100 empleados (4,5% de la industria de ciencias de la vida) y es el segundo más grande dentro del sector de MedTech respecto a empleo. empleo.

La biotecnología, emplea en su conjunto en Reino Unido a unas 240.900 personas, aproximadamente el 1% de toda la fuerza laboral del sector privado. Además, cuenta con 5.649 empresas que generan unos 70,3 miles de millones de libras al año de facturación, creciendo en el periodo 2016-2017 un 2,4% en empleo y un 9,3% en beneficio.

Respecto al Brexit, mientras algunas empresas se preparan para un escenario adverso, muchas otras se mantienen a la espera de acontecimientos. Grandes empresas como AstraZeneca o GSk se han preparado ante posibles riesgos a través de la creación de un modelo de provisiones distinto, expandir sus capacidades entre la UE y RU en nuevas pruebas y certificación de medicamentos; transferir las autorizaciones de comercialización registradas en el Reino Unido a una entidad de la UE; actualización de folletos de embalaje y embalaje; modificación de las licencias de fabricación e importación.

Así las cosas, las empresas británicas seguirán percibiendo la financiación de proyectos europeos como Horizonte 2020 hasta el 2020, pero las dotaciones que están recibiendo las empresas de dichos proyectos está disminuyendo y actualmente se desconoce si Reino Unido tendrá acceso a los fondos de investigación de la UE después de 2020.

El Gobierno ha actualizado la estrategia industrial que ya anunció a principios de 2017, con objeto de preparar la economía y garantizar que Reino Unido permanezca abierto a la innovación tras el Brexit. Se adjunta vinculo al ultimo informe publicado a este respecto por la Office of Live Sciences publicado en enero de 2020: “Life Sciences Industrial Strategy Update”.

Fuentes:
• “Bioscience and health technology sector statistics 2018”, Office for Life Sciences, (mayo 2019).
2018https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/798583/Bioscience_and_Health_technology_Sector_2018.pdf.

• “Life Sciences Industrial Strategy Update”, Office for Life Sciences, (enero 2020).
https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/857348/Life_sciences_industrial_strategy_update.pd.

Política migratoria

La inquietud por la inmigración fue un factor clave en el plebiscito y resultado a favor del Brexit en junio de 2016.Tras la activación del artículo 50 y el consiguiente inicio de las negociaciones de salida de la UE en junio de 2017, el gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración, aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen a Reino Unido en un escenario post-Brexit.

El libro blanco publicado en diciembre de 2018 sienta las bases de lo que será la inmigración en un escenario post-Brexit. El documento asegura que no habrá límite para la entrada de profesiones consideradas clave, como doctores o ingenieros; y que los turistas europeos no requerirán de visa para entrar en Reino Unido.

Por otro lado, el Gobierno de Boris Johnson propone que Reino Unido tenga sistema migratorio similar a Australia, de acuerdo con las declaraciones efectuadas por la actual ministra de Interior, Pritti Patel, que durante la conferencia del Partido Conservador en Manchester hizo hincapié en que la migración "debería ser controlada" y priorizarse la inmigración altamente cualificada. Lo que implicaría el fin de la libertad de movimientos (aunque se admita que ello estaría “sujeto a negociaciones” con Bruselas) con el principal objetivo de reducir el volumen de inmigrantes y, sobre todo, la llegada de trabajadores no cualificados. El trato a los ciudadanos de la UE y a los no comunitarios sería el mismo, incluyendo la restricción del acceso a los servicios sociales.

Organizaciones empresariales como la Confederación de la Industria Británica (CBI) han pedido en el pasado que no se ponga un límite a la inmigración ante el temor de reducir el ingreso de trabajadores menos cualificados y necesarios para algunos puestos de trabajo.

Los tres millones de ciudadanos de la UE que ya residen en Reino Unido y quieran permanecer en el país podrán solicitar el “settled status” o “pre-settled status' en base al denominado EU Settlement Scheme hasta el 30 de junio de 2021. De forma que, siempre que lleven al menos 5 años en el país se considerarán residentes “asentados” (“settled status”), lo que les otorgará los mismos derechos que a los británicos en cuanto a residencia, empleo, sanidad o pensiones. Para ello, es necesario que el ciudadano comunitario resida en Reino Unido antes del 31 de diciembre de 2020.

Por otro lado, el Gobierno británico publicó el 24 de septiembre una guía para empresarios con información sobre los trámites que deberán realizar para contratar trabajadores de fuera del Reino Unido a partir del próximo 1 de enero.

La información señala que a partir del próximo año cualquier empresario que quiera contratar a alguien de fuera del Reino Unido, excluyendo la República de Irlanda, necesitará pedir antes un permiso. El Gobierno aclara que el nuevo sistema no será aplicable a los trabajadores de la UE que ya trabajan en el Reino Unido, y recuerda a estos que deben registrarse con arreglo al EU Settlement Scheme antes del 30 de junio de 2021.


Fuentes:
• “EU Settlement Scheme Statistics, February 2020. Experimental Statistics”, Home Office, (19.03.20).
• Consejería de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social en Reino Unido. http://www.mites.gob.es/es/mundo/consejerias/reinounido/index.htm
• “Recruiting people from outside the UK from 1 January 2021”, Home Office, (24.09.20).
https://www.gov.uk/guidance/recruiting-people-from-outside-the-uk-from-1-january-2021#:~:text=From%201%20January%202021%2C%20freedom,to%20apply%20for%20permission%20first
 

 Comercio exterior

Reino Unido aspira a que sus exportaciones representen el 35% del PIB después de abandonar la Unión Europea, incrementando las relaciones comerciales con el resto del mundo. Con este fin, el Department for International Trade (DIT) lanzo en agosto de 2018 una nueva estrategia de apoyo (en colaboración con con otros partners públicos y privados) a la exportación para las empresas británicas. El documento está basado en la estrategia industrial, la agenda comercial y la política exterior del Gobierno.
https://www.gov.uk/government/publications/export-strategy-supporting-and-connecting-businesses-to-grow-on-the-world-stage

Impacto del Brexit

Sector aeroespacial: Aunque el régimen arancelario que aplicaría Reino Unido en el caso de un Brexit sin acuerdo no contempla aplicar tarifas arancelarias en este sector, la salida desordenada de la UE podría producir disrupciones de suministros en cadenas de valor altamente integradas con otros países de la UE. Aunque sin consecuencias tan graves, el escenario de un Brexit ordenado también ocasionaría problemas: con el Reino Unido fuera del mercado único y el Tribunal Europeo de Justicia, la relación UE-RU conllevará nuevos procedimientos y una divergencia en los estándares que perjudicará a la que lo que hoy es una cadena de suministro integrada y rápida.

Airbus, que cuenta con cuatro plantas en el país y 400 empresas proveedoras, advirtió el 21 de junio de 2018 que podría abandonar el Reino Unido si el país sale del mercado único y la unión aduanera de la UE sin un acuerdo transitorio. Como miembro de la Unión Europea, el Reino Unido tiene influencia significativa en el establecimiento de normas y reglamentos de aviación, tanto a nivel global como regional. Junto con la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) es una de las principales agencias que impulsa el desarrollo de las normas de seguridad. Al salir de la UE, el Reino Unido tendría que seguir las mismas normas europeas de seguridad descritas por la EASA, pero perdería la capacidad de moldear su desarrollo.

Por otro lado, el fin de la libre circulación de personas podría significar también el fin de la posición de Reino Unido como centro de excelencia en la fabricación de las alas de los aviones de Airbus. España (que ensambla todas las colas horizontales) podría aprovechar esa oportunidad para desempeñar ese papel de mayor importancia al que viene aspirando desde hace tiempo.

Sector automoción: El alto nivel de integración de la cadena de suministro con la UE y su alta dependencia de inversión extranjera hacen que este sector sea uno de los más afectados por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Si no se negociase un acuerdo preferencial, Reino Unido aplicará las tarifas que ha propuesto para el caso de Brexit sin acuerdo, que contemplan un arancel para los vehículos del 10%. España se vería afectada puesto que la automoción es el principal capítulo de la exportación española a Reino Unido: los vehículos automóviles (incluyendo los componentes), representaron el 26,8% del total exportado en 2018. De hecho, el impacto del Brexit a partir de la celebración del referéndum se ha notado en las exportaciones en este sector, siendo el sector cuyas exportaciones han evolucionado más desfavorablemente a partir de la segunda mitad de 2016. Por su parte, los componentes de automoción -incluyendo motores- no recibirían arancel, para evitar costes asociados a la importación de los fabricantes británicos, dada lo altamente integrada que está la cadena de suministro entre RU y la UE.

En lo que se refiere a las barreras no arancelarias, la intensificación de los trámites aduaneros podría materializarse en el análisis exhaustivo del cumplimiento de los componentes y vehículos importados con la nueva regulación que entraría en vigor en RU lo que afectaría negativamente a un sector que opera con el sistema de "Just in Time". Incluso con un acuerdo comercial con la UE, el Reino Unido perderá poder de influencia en la regulación del sector y deberá implementar una nueva regulación sobre controles de calidad y seguridad que se homogenicen con los europeos y así agilizar los controles de aduanas. Ni siquiera en el caso de que el Reino Unido firmase un acuerdo de libre comercio que evitase los aranceles, la industria británica esquivaría los controles de aduanas para aplicar el procedimiento de reglas de origen en este sector.

Sector farmacéutico: El régimen arancelario que aplicaría Reino Unido en el caso de un Brexit sin acuerdo no contempla aranceles en este sector. Sin embargo, en ausencia de un acuerdo comercial amplio que contemple la plena equivalencia en aspectos regulatorios, el Brexit supondrá un aumento de controles que podrían poner en juego la fluidez de la cadena de suministro.

Además, el Brexit podría tener implicaciones significativas en la investigación médica con ensayos clínicos en los que tradicionalmente participaban pacientes británicos. Esto afectará tanto a los proyectos de investigación en curso como a los futuros, que deberán cumplir con múltiples reglamentos.

Si Reino Unido quedase fuera de la AEM (agencia que se ha trasladado ya desde Londres a Amsterdam), dejaría de tener acceso a las autorizaciones para comercializar fármacos en todo el territorio comunitario que emite este organismo a modo de ‘pasaporte’ para poder exportar libremente a países de la UE. Reino Unido tendría que regular domésticamente aspectos como la verificación de fármacos y los ensayos clínicos.El sector farmacéutico británico podría resentirse si no se consigue una equivalencia absoluta entre los estándares de Buenas Prácticas de Fabricación y de Distribución vigentes en el Reino Unido con los de la UE, o si la UE deja de reconocer como válidas a las personas cualificadas de Reino Unido que establece la legislación comunitaria como responsables del control de los lotes fabricados e importados.

Sector tecnológico: El impacto del Brexit sobre este sector se va a centrar en las barreras no arancelarias, concretamente a las relacionadas con la regulación del sector. En este sentido, el Mercado Único Digital (MUD), la estrategia de la Comisión Europea para remover barreras en el comercio online en la UE, es un elemento clave. Su adopción por el Reino Unido tras su salida de la UE será uno de los aspectos fundamentales en el desarrollo futuro del comercio electrónico entre Reino Unido y la UE. En este sentido el Reino Unido ha implementado ya dos elementos del MUD, la nueva normativa comunitaria GDPR (General Data Protection Regulation), que regula la transmisión de datos (el 75% de los flujos internacionales de datos de Reino Unido se producen con la Unión Europea) y al Directiva de Servicios de Pago (PSD2), clave para el sector Fintech.

En un sector basado en el conocimiento y en los servicios, el acceso al talento es crucial. El Brexit pone en cuestión la libre circulación de personas y por tanto hace peligrar el flujo de talento extranjero canalizado hacia el Reino Unido. El Reino Unido es el primer destino europeo para los trabajadores extranjeros que se desplazan para trabajar empresas tecnológicas. Los trabajadores extranjeros representan actualmente el 18,4% del empleo en el sector digital.

La incertidumbre sobre el Brexit y el proceso negociador ha tenido un cierto impacto negativo en la inversión dirigida al sector, aunque Reino Unido y Londres siguen siendo líderes europeos en la captación de capital en este sector. Sin embargo, las startups británicas perderían acceso a otro tipo de financiación oficial proveniente de organizaciones europeas como EASME y su programa HORIZON.

Sector financiero: los efectos de la salida de Reino Unido del Mercado Único se resumen en dos efectos principales: uno inmediato, la relocalización de entidades debido a la pérdida de los pasaportes, y otro a más medio plazo: la posible pérdida de actividades denominadas en euros, principalmente la compensación (clearing). Además Reino Unido ha perdido la sede de la Autoridad Bancaria Europea, que se ha trasladado a París.

En lo que se refiere al primer efecto, en el momento en que Reino Unido deje de ser parte del Mercado Único, las entidades radicadas en este país perderán los pasaportes bancarios (passporting rights); derechos que permiten a entidades financieras de cualquier país comunitario operar en toda la UE (en algunos casos incluso en la EEA) sin necesidad de autorizaciones individuales de cada estado miembro. Son casi 5.500 las entidades registradas en Reino Unido que utilizan estos derechos para operar en otros países de la UE, lo que suma un total de 336.421 pasaportes. Algunas actividades financieras dependen en mayor grado que otras de los pasaportes bancarios. La más afectada es la banca, donde hay más tradición de pasaportes, seguido por la gestión de activos y por último, la correduría de seguros. Muchas entidades ya se están preparando para la salida de RU del Mercado Único y están trabajando en su relocalización a diferentes ciudades de la UE para abrir subsidiarias que permitan acogerse a los pasaportes comunitarios. Frankfurt, seguida de Dublín, Amsterdam, Luxemburgo y Paris, parece estar liderando la carrera por acoger a las entidades que deciden relocalizarse. No obstante, ninguna ciudad parece encaminada, por el momento, a convertirse en el nuevo hub financiero europeo.

La segunda gran incógnita que surge a raíz del Brexit se refiere a las actividades denominadas en euros, en particular a las actividades de compensación (clearing). El Brexit pone en duda si estas actividades podrán permanecer en Londres, fuera ya no solo de la Eurozona, sino de la UE (y por tanto, puede que fuera de la supervisión del BCE) o si se obligará a su traslado a la UE. El mayor freno a trasladar la actividad desde Londres a Frankfurt o París es la falta de capacidad de estos centros europeos para gestionar una actividad de semejante volumen. Deutsche Börse (Frankfurt) y su entidad de clearing Eurex han liderado la ofensiva para captar este negocio. En julio de 2018 anunciaron que la mitad de su actividad de clearing se realiza ya en Frankfurt a través de Eurex, aunque este traslado de actividad no ha supuesto relocalización alguna de puestos de trabajo desde Londres.
 

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