Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB

 PIB nominal (millones de libras)

1.959.707

 Por sectores de origen

2017 (%) 

Agricultura

 0,7

Industria

 14

Construcción

 6,1

Servicios

 79,5

Por componentes del gasto

2017 (%)

Consumo privado

 63

Gasto público

 18,3

Inversión

 17,4

Exportación

 30,2

Importación

 31,5

Fuentes:

Table 1.3A Composition of UK GDP at market prices by category of expenditure", Table 2.1A Gross value added at current basic prices analysed by industry (Percentage),"UK National Accounts, The Blue Book: 2018", ONS, (31.07.18), 

 "Second estimate of GDP: January to March 2018", ONS, (25.05.18)             

Table 3A.A Construction output: volumen seasonally adjusted"Construction Output in Great Britain: December 2017, ONS, (09.02.18)

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)2011201220132014201520162017
POR SECTORES DE ORIGEN%%%%%%%
AGRICULTURA0,70,70,7n/dn/dn/dn/d
INDUSTRIA14,914,915,4n/dn/dn/dn/d
CONSTRUCCIÓN6,15,95,9n/dn/dn/dn/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES1817,818n/dn/dn/d

n/d

INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN6,36,36,3n/dn/dn/dn/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS87,68n/dn/dn/dn/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS11,111,711,3n/dn/dn/dn/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO11,511,811,8n/dn/dn/dn/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN19,519,218,5n/dn/dn/dn/d
OTROS SERVICIOS44,24,2n/dn/dn/dn/d
100100100100100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO%%%%%%%
CONSUMO85,485,685,184,484,284,384,1
Consumo Privado61,662,162,361,962,262,763
Consumo Público20,620,419.719,419,118,718,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO155415,81616,616,816,817,2
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS30,429,829,728,227,428,330,2
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS31,631,331,429,828,829,831,5

Fuentes:

. Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)

. Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),

  UK National Accounts, The Blue Book: 2018, ONS, (31.07.18)

(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La evolución de la economía británica viene marcada por los efectos del Brexit. El ritmo de crecimiento se ha suavizado desde el referéndum, pero menos de lo esperado.
El crecimiento en 2016 fue más fuerte de lo que esperaban las previsiones oficiales y organismos internacionales, con pocas señales de una desaceleración inmediata posterior al Brexit. Sin embargo, la depreciación de la libra contribuyó a que la inflación subiera con fuerza hasta situarse en el 3,1% (noviembre 2017), su nivel más alto en seis años. Lo cual, a su vez, presionó la renta real disponible y el gasto de los consumidores. En el conjunto de 2017, el crecimiento del PIB se desaceleró hasta el 1,7%, su menor ritmo en cinco años.

En 2018, la economía británica sigue dando muestras de resistencia pero se enfrenta a grandes retos: el consumo, la inversión y la inflación acusan la depreciación de la libra y la gestión del Brexit es un foco de incertidumbre. Reino Unido ha pasado de encabezar el G7 junto con Alemania a la cola del grupo de países más industrializados.

Por otro lado, mucho se ha dicho sobre el probable efecto negativo a largo plazo de la salida de la UE para la economía británica. Aunque algunos analistas pueden afirmar que el análisis está sesgado, resulta difícil explicar un modelo económico que afirma que salir de la zona de libre comercio más grande del mundo estimulará el crecimiento a largo plazo en Reino Unido.

A finales de noviembre el Tesoro (HM Treasury) y el Banco de Inglaterra (BoE) dieron a conocer, con pocas horas de diferencia, sendos informes sobre el impacto económico del Brexit, en los que se analiza una salida drástica sin acuerdo o con acuerdos más o menos similares al que propone Theresa May. El informe del Tesoro, presentado por Philip Hammond, Chancellor of the Exchequer, sostiene que una salida sin acuerdo reduciría el PIB un 9,3 % en 15 años, mientras que un plan similar al de la Sra. May limitaría el impacto a un 3,9 %. De cualquier forma, el Tesoro reconoce que la economía británica se resentirá en todos los escenarios posibles del Brexit, si bien mantendrá el crecimiento.

El BoE, por su parte, prevé que un Brexit sin acuerdo y sin periodo de transición provocaría una depreciación de la libra de hasta un 25 % y dispararía la inflación al 6,5 %. El PIB caería alrededor de un 8 % sobre el nivel actual de aquí a 2023, el desempleo subiría al 7,5 % y los tipos de interés podrían incrementarse hasta un 5,5 %. Sobre el plan de Theresa May, el BoE manifiesta que, dado que no precisa los términos de la futura relación comercial bilateral, se han asumido varios escenarios. En el caso de que el Gobierno consiga en próximas negociaciones una asociación económica "estrecha" con la UE, el PIB aumentaría un 1,75 % en los próximos cinco años respecto a la actualidad, pero se reduciría un 0,75 % si esa relación fuera "menos estrecha".

Así pues, los riesgos económicos del Brexit probablemente sean negativos, aunque resulta difícil calibrar las consecuencias a largo plazo en los dos escenarios, sobre todo cuando mucho va a depender de las decisiones políticas que se tomen posteriormente.
 

Evolución de las principales variables macroeconómicas
 

PIB.  Las principales instituciones económicas internacionales (OCDE, FMI, UE) prevén una horquilla de crecimiento para Reino Unido entre el 1,3-1,5 % para 2018.  

 Previsiones
 201820192020202120222023
OCDE (noviembre 2018)1,31,41,1---- 
FMI (septiembre 2018)1,51,5------ 
Previsiones de otoño UE (noviembre 2018)1,31,21,2---- 
Bank of England (noviembre 2018)1,31,71,71,7--- 
OBR (octubre 2018)1,31,61,41,41,51,6

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó a mediados de septiembre que la economía británica sufrirá "costes significativos" incluso si el Reino Unido y la Unión Europea (UE) llegan a un buen acuerdo de "Brexit". La institución augura que, aun con un tratado de salida que incluya un acuerdo comercial "para bienes y algunos servicios", Reino Unido tendría un crecimiento económico "moderado" en los próximos años, con un 1,5 % previsto para 2018 y 2019 (United Kingdom: Staff Concluding Statement of the 2018 Article IV Mission). La OBR (Office for Budget Responsibility) ha actualizado en octubre su previsiones de crecimiento para el Reino Unido, rebajando las previsiones  de 2018 (un 1,3% este año, frente al 1,5% previsto en marzo). Prevé que la economía se expandirá un 1,6% en 2019, un 1,4% en 2020 y 2021, mientras que en 2022 y 2023 el PIB británico crecerá un 1,5% y un 1,6%, respectivamente.

Por su parte, la OCDE en sus nuevas previsiones (21 noviembre) han revisado al alza sus estimaciones anteriores de crecimiento para Reino Unido. De este modo, este año la economía británica crecerá un 1,3%, aumentado ligeramente hasta el 1,4% el siguiente, antes de desacelerarse al 1,1% en 2020. La OCDE hace hincapié que sus últimas proyecciones parten del supuesto de que Reino Unido logre una salida (de la UE) suave y ordenada.

Evolución reciente del PIB. A pesar de los temores del Brexit la economía británica se recuperó, tras un comienzo débil en los tres primeros meses de 2018, en el segundo y tercer trimestre del año, expandiéndose hasta el 0,4% y el 0,6% respectivamente, en tasa intertrimestral. En tasa interanual, Reino Unido creció un 1,5% en el tercer trimestre, tres décimas por encima que la cifra interanual correspondiente al segundo trimestre (1,2% revisada a la baja) debido al buen rendimiento del sector servicios y la construcción. Pese a esta mejoría, los expertos han resaltado que el crecimiento económico podría replegarse en los últimos tres meses del año.

El Chancellor of the Exchequer, Philip Hammond, en el Budget (29 octubre) subió del 1,3% al 1,6% su previsión de crecimiento del PIB en 2019, y prevé que crezca un 1,4% en 2020 y 2021, un 1,5% en 2022 y un 1,6% en 2023, porcentajes relativamente bajos comparado con economías similares.

Mercado de Trabajo. La tasa de desempleo ha disminuido en los últimos cuatro años, del 8% en enero de 2013 al 4,1% en septiembre de 2018.
El número de personas ocupadas se mantiene cerca de niveles récord. Los últimos datos oficiales muestran que el empleo ha crecido en 350.000 personas (un 1,1%) en los doce últimos meses hasta los 32,41 millones, el 75,5% de la población activa.
Sin embargo, la creación de empleo, en un país con una alta flexibilidad laboral, se ha caracterizado por la precariedad, sueldos congelados, un aumento de empleos de media jornada y la proliferación de contratos de baja remuneración y máximo 25 horas de trabajo a la semana (“cero horas”). De acuerdo con la última información suministrada por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), 780.000 personas están empleadas en contratos de cero horas como su trabajo principal en junio de 2018, sobre la base de las cifras de la Encuesta de Población Activa. El dato representa el 2,4% de la fuerza laboral británica, lo que supone una caída del 11,6% respecto a igual período de 2017.
El crecimiento del empleo se ha aminorado, pero el mercado laboral se mantiene fuerte, con el número de personas con trabajo a niveles históricos y acompañado con un visible descenso del número de trabajadores comunitarios (132.000 en los tres meses hasta septiembre en comparación con igual período de 2017), especialmente de los países del este de Europa, exceptuando Rumania y Bulgaria. Asimismo, en el período considerado, había 1,24 millones de ciudadanos no comunitarios que trabajaban en Reino Unido, 34.000 más que en igual período del año anterior.
Los salarios finalmente han comenzado a subir más rápido que los precios ya que el efecto de la libra más barata ha comenzado a desaparecer del dato de inflación en tasa CPI. En el tercer trimestre del año registraron un incremento anual del 3,2%, el mayor incremento desde diciembre de 2008. No obstante, la evolución de los salarios después de la crisis sigue siendo negativa si se compara con los datos históricos. El BoE en su último informe de inflación (noviembre) pronosticaba que los salarios crecerán hasta llegar al 3,5% en un horizonte máximo de tres años.

Inmigración. La cifra neta de inmigración comunitaria se redujo a 74.000 durante el acumulado julio de 2017 y junio de 2018, su nivel más bajo desde finales de 2012 y un 28% inferior a igual período de 2017. Sin embargo, siguen llegando inmigrantes de los dos miembros más pobres de la UE, Rumanía y Bulgaria. Por otro lado, la migración neta a Reino Unido de ciudadanos no pertenecientes a la UE aumentó a un récord de 248.000 en el periodo considerado, la cifra más alta desde 2004, debido al aumento en el número de ciudadanos provenientes del continente asiático.

Asimismo, las estadísticas sobre el mercado laboral muestran que hubo una caída en el número de ciudadanos de la UE que trabajan en Reino Unido. En el período de julio a septiembre de 2018, la ONS confirma la existencia de 2,25 millones de ciudadanos de la UE trabajando en Reino Unido, 132.000 menos que el año anterior, la mayor caída anual desde que comenzaron los registros comparables en 1997. El informe del Tesoro británico publicado el 26 de noviembre con los diferentes escenarios del Brexit, reconoce que la economía se resentirá en todos los escenarios posibles del Brexit y que empeoraría significativamente si la inmigración neta de ciudadanos de la UE cayera a cero. 

Productividad. Un problema fundamental en la economía de Reino Unido es la falta de crecimiento de la productividad desde la crisis financiera de 2007. Es cierto que la mayoría de las demás economías avanzadas experimentaron una desaceleración en el crecimiento de la productividad desde la crisis financiera. Pero esta disminución de la productividad ha sido muy pronunciada en Reino Unido. La mayoría de los economistas coinciden en afirmar que Reino Unido está atrapado en un equilibrio de "bajo valor" en el que las empresas invierten poco y se especializan en tareas de bajo valor agregado que requieren pocas habilidades, por lo que el crecimiento de la productividad se mantiene bajo.

Los últimos datos publicados por la ONS muestran leves signos de mejora. La producción por hora trabajada en tasa interanual creció un 1,4% en el segundo trimestre de 2018. No obstante, el dato se mantiene significativamente por debajo de la tendencia a largo plazo observada antes de 2008, cuando el crecimiento de la productividad promediaba casi el 2% anual. La productividad laboral creció, en comparación con igual período de 2017, tanto en los servicios como en las industrias manufactureras, en 1,8% y 1,3% respectivamente.

El tipo de cambio. La cotización de la libra fue uno de los indicadores que sufrió un mayor golpe tras la victoria del Brexit y llegó a ceder en los meses posteriores al plebiscito más de un 17% respecto al euro y un 18% frente al dólar. Dos años después de la consulta, la divisa británica se cambia por unos 1,12 euros, un 13,8% menos que los 1,30 euros a los que cotizaba un día antes del referéndum, y por unos 1,28 dólares estadounidenses, un 13,5% por debajo de los 1,47 dólares del 22 de junio de 2016.

La incertidumbre política que provoca el Brexit, agudizada con las especulaciones respecto a las posibilidades de que el acuerdo de Theresa May sea aprobado por el Parlamento y la publicación de sendos informes del Tesoro británico y del Banco de Inglaterra con comentarios adicionales sobre las consecuencias de un acuerdo duro sobre la economía, sigue siendo un catalizador de la volatilidad de la libra esterlina.

 23/06/201630/11/2018% variación
Libra/dólar1,47981,2760-13,7
Libra/euro1,30391,1266-13,6
tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI)87,926877,5730-11,8

Fuente: Banco de Inglaterra (BoE)


Inflación y política monetaria. La fuerte depreciación de la libra tras el referéndum del Brexit aceleró la inflación hasta alcanzar en noviembre de 2017 su nivel más alto en seis años. El dato de noviembre de 2017 fue un punto de inflexión para la inflación ya que el efecto de la depreciación de la libra tras el referéndum comenzó a desvanecerse.

Tras el máximo de seis meses registrado en agosto (2,7%), la inflación en tasa CPI se moderó en septiembre registrando un 2,4% en tasa interanual y en octubre continua sin variación en el 2,4%. Excluyendo el dato de agosto (2,7%) y la ligera subida de julio (2,5%), la inflación en Reino Unido ha descendido de forma continua desde que se situara en el 3,1% en noviembre de 2017.

En su último informe trimestral de inflación (noviembre de 2018) el BoE auguro que la inflación seguiría subiendo (a causa del bajo crecimiento de la productividad y unas presiones salariales que se van consolidando) antes de moderarse y estabilizarse justo por encima de su objetivo del 2% dentro del horizonte objeto de análisis de tres años, a medida que aumenten gradualmente las tasas de interés.  

A principios de noviembre el Banco de Inglaterra (BoE) optó por mantener el tipo básico de interés en el 0,75%, tras la subida de un cuarto de punto en agosto, al considerar suficientemente estabilizada la economía. Mark Carney, gobernador del BoE, ha señalado que probablemente cualquier aumento futuro de los tipos de interés se realizará a un ritmo gradual y de forma limitada. El gobernador del BoE ha insistido que la “respuesta de la política monetaria al Brexit, sea cual sea la forma que tome, no será automática y podría ir en cualquier dirección".

Mercado Inmobiliario. En el mercado inmobiliario, el índice House Price Index muestra que el precio medio de la vivienda en Reino Unido aumentó un 3,5% anual hasta septiembre (desde el 3,1% en agosto). En los dos últimos dos años, se ha producido una desaceleración en el aumento del precio de la vivienda impulsada principalmente por la evolución de los precios en el sur y el este de Inglaterra. El crecimiento anual más bajo fue en Londres, donde los precios cayeron un 0,3% en 2017, frente a una caída del 0,6% en los ocho primeros meses de 2018.

Finanzas Públicas y Política Fiscal. Las cuentas públicas están evolucionando en 2018 significativamente mejor de lo esperado. Recientemente, los ingresos tributarios han crecido más de lo estimado por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR). Sin embargo, los analistas temen que éstos aumentarán más lentamente en el futuro si el crecimiento de la productividad no logra recuperarse.

El déficit en lo que va de año (abril-octubre) es un 32,9,5% inferior al acumulado en igual período del ejercicio anterior, su menor registro desde el ejercicio 2005-06. Los datos de octubre colocan a la deuda pública neta en el 84% del PIB, frente al 84,3% registrado en septiembre.

Reino Unido ha logrado reducir su déficit desde un elevadísimo 9,9% registrado después de la crisis financiera al 2% del PIB en el último año fiscal (2017/18). Y aunque la deuda pública casi triplica su nivel de hace 16 años, en 2018 ha iniciado por primera vez en muchos años una senda descendente. A final del año fiscal 2017/18, la deuda pública bruta calculada según los criterios de Maastricht asciende al 85,6% del PIB (una décima superior al dato alcanzado el año anterior).

El Chancellor Philip Hammond ha definido tres nuevas reglas de disciplina fiscal, más flexibles que las establecidas por su antecesor, que otorgan al Ejecutivo un margen de maniobra para hacer frente a las eventualidades generadas por el Brexit: El déficit deberá ser inferior al 2% al final de esta legislatura; el porcentaje de deuda neta sobre el PIB deberá también evolucionar a la baja al final de la legislatura; y se fija un techo de gasto para las partidas de gasto social.

El 29 de octubre de 2018 se ha presentado el que será el  último presupuesto antes de la salida de Reino Unido de la UE, el denominado “Informe de Otoño” (Autumn Report). El presupuesto supone una ruptura con el discurso de austeridad de los últimos años, pero el Sr Hammond, ha dejado claro que esta orientación expansiva se basa en la posibilidad de un Brexit con acuerdo y ha reconocido que si Reino Unido sale de la UE sin acuerdo "será necesaria una estrategia diferente en el futuro" que pasaría probablemente por un aumento de la presión fiscal.

Las previsiones sobre las finanzas públicas presentadas por la OBR prevén que el déficit público en relación al PIB se sitúe en el 1,2% en el año fiscal actual, aumentando al 1,4% del PIB en el próximo año (2019-20), para descender progresivamente durante el período previsto (0,8% del PIB en 2023-24). Las previsiones oficiales apuntan que la deuda neta como proporción del PIB, que alcanzó su máximo de 85,2% en 2016-17, caerá hasta el 83,7% este año (2018-19) y al 74,1% para 2023-24. 

La mayoría de analistas consideran que las negociaciones de salida de la UE podrían ejercer una mayor presión sobre el Gobierno para ajustar su presupuesto y, en consecuencia, sus perspectivas fiscales. Si no se acepta el acuerdo actual con Brexit, es posible que Philip Hammond necesite usar los fondos que ha reservado para un Brexit caótico. Esto supondría un riesgo significativo para el objetivo del Gobierno de reducir su endeudamiento por debajo del 2% del PIB en 2021. 

Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente. El déficit por cuenta corriente ha venido descendiendo en los últimos años hasta el 3,8% en 2017 (78.959 M£), lo que supone una caída del 23,2% respecto al año anterior (102.790 M£) debido a una mejoría en la balanza de rentas y a los movimientos favorables del tipo de cambio. En términos de PIB, se trata del menor déficit por cuenta corriente desde 2011, cuando éste se situó en el 2,4%. La economía británica registró en 2017 una necesidad de financiación de 84.224 M£, un 26,9% menos en términos relativos que en 2016. No obstante, a pesar de la depreciación de la libra, esta bajada del déficit por cuenta corriente no ha ido acompañado de una mejora en la balanza comercial.

En 2018, según los datos estimados de avance trimestral, el déficit por cuenta corriente en el segundo trimestre se incrementó un 29,5% (3,9% del PIB) respecto a los tres primeros meses del año (3% de PIB). Este deterioro del saldo por cuenta corriente se explica fundamentalmente por el incremento del déficit del saldo de la balanza comercial [bienes y servicios].

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

DATOS ECONÓMICOS201520162017Últimos datos disponibles (2018)
Evolución del PIB (%)2,21,81,81,5 (Trim. III)
PIB por habitante (€)39.97936.58535.20835.2087 (2017)
PIB absoluto (MM£ corrientes)1.888.7371.963.3112.038.7142.038.714 (2017)
CPI (variación últimos 12 meses, %)0,21,632,4 (octubre)
Tipo de interés de referencia050,250,50,75 (noviembre)
Desempleo (%)5,14,84,44,1 (septiembre)
IED neta recibida (€M, ONS)14.99321.599-21.599 (2015)
IED neta emitida (€M, ONS)-90.751-52.946--52.946 (2015)
Reservas exteriores, excluido oro (M$)84.57989.090101.466103.678 (octubre)
Saldo presupuestario (% PIB)-4,3-3-1,9-1,9 (2017)
Deuda externa (M$)646.400--646.400 (2014)
Deuda pública neta (% PIB)83,484,584,884,3 (septiembre)

 Tipo de cambio:

  • 2013: 1,1776 €/1£
  • 2014: 1,2411 €/1£
  • 2015: 1,3782 €/1£
  • 2016: 1,2233 €/1£
  • 2017: 1,1413 €/1£
  • 2018: 1,1195 €/1£ (septiembre)

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

El Gobierno de Theresa May, en el poder desde julio de 2016, anunció por primera vez sus objetivos de política económica en el presupuesto (Autumn Statement) de 23 noviembre de 2016 y posteriormente en el de marzo de 2017. Estos objetivos se han definido en un contexto de preparación del país para la salida de la UE, tarea que el Ejecutivo define como "preparing Britain for a global future" y que consistiría en preparar a la economía británica para una apertura total al libre comercio una vez fuera de la UE. Dentro de este enfoque, el Gobierno se plantea como objetivo el equilibrar la economía británica, fuertemente basada en los servicios, tratando de reactivar la producción industrial y estimulando la inversión en tecnología e investigación y desarrollo, y atajar la baja productividad, a la vez que se sostienen los servicios públicos y se reduce el endeudamiento.

Por lo demás, todas las prioridades del Gobierno en materia económica están afectadas por las negociaciones con la UE sobre el Brexit. Cuando finalicen las negociaciones, Reino Unido podría quedarse fuera del Mercado Único y también de la Unión Aduanera, aunque perseguirá un acuerdo aduanero con la UE que elimine en lo posible las fricciones al libre comercio y le permita negociar sus propios acuerdos comerciales con terceros países. Previsiblemente, no poder acceder al Mercado Único supondrá un grave problema para muchos sectores económicos de Reino Unido incluido el sector de servicios financieros (que representa el 8% del PIB), que perdería el “pasaporte” que permite a las empresas del sector financiero operar en cualquier país de la UE con la regulación de RU.

La complejidad de las negociaciones a las que se enfrenta el Reino Unido en relación al Brexit se refleja en la larga lista de acuerdos que deberá negociar en un escaso espacio de tiempo a lo que se añade la necesidad de adaptar el marco legislativo y regulador interno a la salida de la UE.

En otro orden de cosas, para reactivar la producción industrial, el Gobierno ha publicado su nueva Estrategia Industrial que incluye una serie de medidas destinadas a formar sectores productivos más orientados a la innovación, en torno a cinco pilares básicos: Innovación, alento, Infraestructura, Ambiente para los negocios y Comunidad.

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Previsiones macroeconómicas

Últimas Previsiones crecimiento (%) para Reino Unido

  • OCDE (Perspectivas Económicas (21 noviembre 2018)

Las nuevas previsiones de la OCDE  revisan al alza sus estimaciones anteriores de crecimiento para Reino Unido. De este modo, este año la economía británica crecerá un 1,3%, aumentado ligeramente hasta el 1,4% el siguiente, antes de desacelerarse al 1,1% en 2020, con una demanda interna avanzando por debajo de su tendencia. La OCDE señala que sus últimas proyecciones parten del supuesto de que Reino Unido logre una salida (de la UE) suave y ordenada.  

  • Banco de Inglaterra - Informe de Inflación ( 1º noviembre 2018):

Crecimiento estimado del PIB: la previsión del producto interior bruto para 2018 se reduce del 1,4% previsto en agosto hasta el 1,3%. En 2019 también se reduce hasta el 1,7% y se mantiene constante en el ritmo de expansión en el 1,7% para 2020 y 2021.

Inflación: la inflación se situará en torno al 2,1% en 2019, en 2021 la inflación estaría en el 2,1%, lo que supone un aumento desde la previsión de agosto del 2,09%. Dentro de tres años la inflación se mantiene estable en el 2%.

Empleo y salarios: los cambios en las proyecciones de empleo no son relevantes. El desempleo en niveles históricamente muy bajos, el BoE prevé una progresiva reducción de la tasa de paro desde 4,2% actual hasta el 3,9% en los próximos años. Con respecto al crecimiento de los salarios el BoE prevé que en el último trimestre del año en curso se sitúen en el 2,75%, lo que supone una aceleración de un cuarto de punto con respecto la previsión de agosto. Para finales de 2019 este crecimiento debería estar en el 3,25%, igual que la previsión de agosto, y a finales de 2020 estaría en el 3,5%, lo mismo que la previsión agosto.

  • Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR - 29 octubre 2018)

Por otro lado, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) elevó -coincidiendo con la presentación del Autunm Statement-, del 1,3 al 1,6% su previsión de crecimiento del PIB en 2019, y prevé que crezca un 1,4% en 2020 y 2021, un 1,5% en 2022 y un 1,6% en 2023.

Las principales instituciones económicas internacionales (OCDE, FMI, UE) prevén una horquilla de crecimiento para Reino Unido entre el 1,3 -1,5 % para 2018.

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

El Ejecutivo creó en octubre de 2010 una Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) destinada a proveer un análisis independiente y fiable de las finanzas públicas del Reino Unido. Este organismo difunde dos veces al año sus previsiones a cinco años para la economía y las finanzas públicas, e incorporan el impacto de cada impuesto y medida de gasto anunciada por el Chancellor of the Exchequer. También usan sus propias previsiones para juzgar el rendimiento del Gobierno respecto a sus propios objetivos a medio y largo plazo, así como proveer de recomendaciones sobre la necesidad de endurecer o aliviar el ajuste fiscal para mantener más de un 50% de posibilidades de que el Tesoro cumpla los objetivos fijados por el Chancellor. Aunque las recomendaciones de este nuevo supervisor no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

Las prioridades actuales del Gobierno en materia fiscal parecen ser la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y una apuesta por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se prevé atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras económicas.

En esta línea se sitúan las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por Philip Hammond, más relajadas que las que había introducido el Ejecutivo anterior, que comprenden la reducción del déficit estructural y de la deuda neta como porcentaje del PIB para 2020/1 y la fijación de un techo para el gasto social.

Una de las prioridades de la política fiscal de Reino Unido se relaciona con la reducción del déficit fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente, de tal manera que se logren reducir los riesgos de vulnerabilidad frente a un choque externo. La coordinación entre la política monetaria y fiscal adoptadas ha contribuido a la estabilidad macroeconómica del Reino Unido.

Entre los principales objetivos de la política fiscal está la reducción de la deuda pública, que representa el 85,1% del PIB (2017/18). Según la OBR la deuda neta se situará en el 83,7% del PIB en el año en curso para después reducirse progresivamente y situarse en el 82,8%, 79,7% y 75,7%, respectivamente en los tres años posteriores hasta alcanzar el 74,1% del PIB en el ejercicio 2023/24. Las previsiones de la OBR (Autunm Report – octubre 2018) confían en que la necesidad de financiación en 2018-19 sea inferior en 11.600 mil millones de libras a las previsiones de marzo, gracias a la fortaleza inesperada y de amplia base de los ingresos fiscales, combinados con un gasto público menor de lo esperado. La OBR explica que esta revisión a la baja hubiera sido aún mayor si no fuera por el regalo tributario del Gobierno de 1.100 millones de libras esterlinas destinado al gasto en servicios públicos.

Otro objetivo importante es la reducción del déficit de cada ejercicio fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente. La OBR prevé que el déficit público en relación al PIB se sitúe por debajo del 2% el año que viene (límite máximo del PIB fijado por el Chancellor of the Exchequer en su mandato fiscal), subiendo hasta el 1,4% del PIB en el ejercicio 2019-20, para después descender gradualmente en los próximos cuatro años y quedar por debajo del 1% en el ejercicio 2023/24.

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes: un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

Como respuesta a la intensificación de la crisis financiera en el otoño de 2008 el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. La tasa del tipo de interés básico  se redujo del 5,0% en octubre de 2008 al  0,5% en marzo de 2009 en 5 recortes consecutivos y se inició un programa de compra de activos financiados con el incremento de reservas bancarias. Con ello el BoE combinó también el uso de QE (Quantiative Easing) y CE (Credit Easing) principalmente en la expansión de su balance mediante la compra de valores públicos y privados.

El programa de compra de activos inicial fue de 75.000 millones de libras en marzo de 2009, ampliándose posteriormente hasta 375.000 millones de libras. Las compras de valores del Gobierno por el BoE alcanzaron a representar el 14% del PIB, y en total, comparado con 2007, el balance del BoE aumentó tres veces como proporción del PIB. 

En agosto de 2016, con el fin de atajar los efectos adversos del triunfo del Brexit, el BoE aprobó varias medidas expansivas: una rebaja de los tipos de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25%, la expansión del programa de compra de activos en 60.000 millones de libras para las compras de deuda pública y 10.000 millones en bonos corporativos, y el lanzamiento del programa ‘Term Funding Scheme’ dotado con 100.000 millones de libras para realizar préstamos a los bancos a tipos de interés próximos al oficial dirigidos a financiar préstamos a consumidores y familias. Además, continúa en vigor el programa  “Funding for Lending”  para facilitar el acceso al crédito a familias y empresas.

Después de la subida de un cuarto de punto en noviembre de 2017, el BoE volvió en agosto de este año a subir el tipo básico de interés en otro cuarto de punto, hasta el 0,75 %, al considerar suficientemente estabilizada la economía. Por otro lado, en su último informe de inflación (noviembre) el BoE ha vuelto a reiterar que la evolución de la economía británica dependerá en gran medida de cómo será el Brexit, especialmente de la forma que tomará la nueva relación comercial entre los futuros antiguos socios, la fluidez de la transición hacia ellos y las respuestas de los hogares, las empresas y los mercados financieros. Las implicaciones sobre la senda a seguir por la política monetaria dependerán [afirma el banco central británico] del equilibrio entre los efectos sobre la demanda, la oferta y el tipo de cambio. El MPC estima que la respuesta de la política monetaria al Brexit, sea cual sea la forma que tome, no será automática y podría orientarse en cualquier dirección.

El BoE ha reducido además su previsión de crecimiento para este año y el próximo, hasta un 1,3 % en 2018 y un 1,7 % en 2019, debido a las consecuencias que podría tener el Brexit para Reino Unido.

 

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política Industrial

El Gobierno publicó en noviembre de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un Libro Blanco (White Paper) en el que se  insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El "White Paper"  menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.

La nueva estrategia industrial prevé una inversión de 556 millones de libras para el denominado "Northern Powerhouse", el eje industrial del norte de Inglaterra. Además, el Gobierno quiere dedicar 170 millones de libras para rediseñar los programas de educación técnica y tecnológica, a fin de suprimir las desconexiones entre la enseñanza, la investigación y el sector productivo con objeto de formar sectores productivos más orientados que puedan hacer uso y explotar todas las posibilidades de la sociedad del conocimiento.

https://www.gov.uk/government/publications/industrial-strategy-building-a-britain-fit-for-the-future

Política digital

un nuevo impuesto del 2% para la facturación servicios digitales de las grandes empresas tecnológicas en Reino Unido, a partir de abril de 2020. Serán susceptibles de dicho impuesto las empresas con ventas globales superiores a 500 millones de libras. El Chancellor of the Exchequer, Philip Hammond, estima que esta medida podría permitir a la Hacienda británica (HM Revenue & Customs) unos ingresos anuales de 400 millones de libras. Este nuevo gravamen se “centra estrictamente” en los beneficios generados en Reino Unido por empresas específicas, más que en las empresas británicas emergentes de alta tecnología (UK Tech Startups). Queda todavía por despejar la formulación y detalles de este nuevo impuesto.

La medida va claramente dirigida a las cinco grandes empresas estadounidenses que apenas pagan impuestos en Reino Unido porque concentran sus beneficios europeos en países con mejores condiciones fiscales como Irlanda: el impuesto se aplicará a firmas que tienen ingresos superiores a los 500 millones de libras a nivel global. Los servicios que serán sometidos al nuevo gravamen son los buscadores en Internet, las plataformas de redes sociales y las plataformas de comercio digital. Según fuentes del HM Treasury (Fiscal Strategy), esta decisión se debe al lento avance de las negociaciones internacionales para gravar a esas compañías. Si surgiera una "solución" pactada con otros países, Reino Unido se adaptaría a ella.

Política de energía

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono en un 80% antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. Además, con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se aprobaron medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”).

En materia de energía nuclear, el gobierno de Theresa May aprobó tras varios retrasos la construcción de la central nuclear de Hinckley Point. Es un proyecto controvertido  por su alto coste (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

El Gobierno publicó el 12 de octubre de 2017 su plan “Clean Growth Strategy” para reducir la emisión de gases efecto invernadero entre ahora y 2032 y que destinará más de 2.500 M£ al desarrollo de tecnologías limpias e infraestructura. También con esa fecha el Gobierno publicó su propuesta de ley  "Domestic Gas and Electricity (Tariff Cap) Bill" que plantea introducir un tope máximo a las tarifas eléctricas durante un periodo de 5 años. Las empresas del sector, entre las que se encuentra Iberdrola (Scottish Power), han mostrado su oposición a esta medida. 

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del Gobierno. Está previsto que Reino Unido abandone la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno británico se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit.  Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre Reino Unido y terceros países.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

Medio ambiente - Impuesto al plástico  

En el Autunm Statement (noviembre) el Gobierno anunció que gravará con un impuesto a las manufacturas e importación de plásticos de un solo uso, como cajas para llevar y otros envases, que contengan menos de un 30% de plástico reciclado. Se celebrará un período de consulta sobre los detalles y calendario de aplicación.
 

Política de Infraestructuras

En marzo de 2016, el gobierno británico publicó el 'National Infrastructure Delivery Plan 2016 to 2021' que prevé inversiones por valor de 483.000 millones de libras, incluyendo 425.000 millones  en infraestructura económica y 58.000 millones en infraestructura social. 

En el presupuesto de marzo se anunció que la inversión gubernamental en infraestructuras aumentaría desde un 0,8% a más de un 1% del PIB para el 2020-21, reforzándose la figura de la Comisión Nacional de Infraestructuras (National Infrastructure Commission – NIC), que establecerá recomendaciones para que el gasto en infraestructuras se sitúe entre el 1 - 1,2% del PIB /año entre 2020 y 2050 y se centren en las necesidades más acuciantes. El "Green Paper" contempla la dotación de 40.000 millones de libras al UKGS (UK Guarantees Scheme) para facilitar la financiación de nuevos proyectos de infraestructuras.

Entre los principales proyectos en marcha, aún afectados por la incertidumbre del Brexit, cabe destacar:

- el proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al Este de Londres. Los consorcios Hotchtief/Dragados y Ferrovial/Kier se han postulado para entrar en el proceso de adjudicación para la construcción y operación del túnel, proyecto valorado en 1.000 millones de libras. Se espera que la adjudicación tenga lugar en 2017, los trabajos en el túnel empiecen en 2018 y que se completen en 2023.

- especialmente relevante para Ferrovial es la confirmación de la ampliación del aeropuerto de Heathrow, del que tiene un 25% del capital social de la compañía titular del aeropuerto. La nueva pista no se abrirá como mínimo hasta 2025 y hasta entonces es de prever que se encontrará con una gran oposición política y de grupos ecologistas.

- también se ha confirmado que sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2 valorado en 55.700 millones (de los cuales ya se han gastado 1.400 millones de libras). Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto. Así, el consorcio del que es parte Ferrovial se adjudicó trabajos de acondicionamiento del tramo central de la primera fase de construcción del proyecto.

Así las cosas, además de asegurar la financiación de los proyectos en ejecución o ya comprometidos, en el último presupuesto (Autunm Statement - noviembre) el Gobierno ha anunciado una nueva estrategia de inversión en carreteras estratégicas de 25.300 millones de libras en el periodo 2020-2025, y 420 millones de libras para reparación de carreteras locales. También se incluye inversiones de 240 millones de libras en mejoras de las principales líneas de metro/cercanías del país y 440 millones de libras para mejora de la movilidad entre regiones. En general, en 2021 el gobierno invertirá 9.000 millones de libras más al año en infraestructuras de lo que invertía en el año 2015.

El presupuesto de noviembre cancela los mecanismos de financiación público-privada de inversiones en infraestructuras denominados PFI y PF2 (2) alegando que estos mecanismos sólo se habían utilizado en 6 ocasiones desde 2012 y las críticas recibidas respecto a su inflexibilidad. Este modelo de financiación público-privada se había considerado para los proyectos de carreteras A303 y Lower Thames Crossing que podrían ser de interés para el sector español que es muy competitivo en este tipo de financiación. El Gobierno sigue comprometido con la prosecución de estos proyectos con un nuevo modelo de financiación pendiente de definir.

Asimismo, el Gobierno ha anunciado el encargo a la Comisión Nacional de Infraestructuras de un nuevo estudio que se publicará en la primavera de 2020, sobre cómo mejorar la resiliencia de las infraestructuras del Reino Unido a la luz de los avances tecnológicos y los desafíos futuros, tales como el cambio climático.
 

Sector Fintech

En marzo de este año, el Chancellor of the Exchequer, Philip Hammond, dio a conocer la primera Estrategia del sector Fintech en Reino Unido. Esta nueva estrategia “Securing the Future of UK Fintech” es la última de otras muchas iniciativas que desde 2014 viene impulsando el gobierno británico, cuyo objetivo es colaborar con la industria fintech en el diseño y desarrollo de un plan integral que asegure un acuerdo sectorial (sector deal) con normas, regulaciones, estándares y programas de apoyo financiero, de desarrollo de infraestructuras y de captación de talento. Los aspectos más destacados de la estrategia incluyen:

• Creación de una nueva Cryptoassets Task Force integrada por el HM Treasury, el Banco de Inglaterra (BoE) y la Financial Conduct Authority (FCA) que se encargará de la gestión de riesgos relacionados con los cripto activos y de aprovechar los beneficios potenciales de la tecnología subyacente (blockchain).

• Armonización de normas, regulaciones y reducción del coste de cumplimiento normativo a través del desarrollo de reglas legibles por máquinas, para lo cual la FCA ha suscrito un "Memorandum of Understanding " (MOU) con el Financial Reporting Council (FCR). Se ha anunciado el inicio de programas piloto de regulación de soluciones de robo-advisors (servicios online de gestión financiera) para ayudar a las fintech a cumplir con la regulación.

• Diseño de estándares de industria para facilitar la colaboración entre las empresas fintech y los bancos tradicionales, patrocinado por las entidades bancarias más importantes del país, y que se espera sean publicados a finales de 2019.

• Colaboración entre la industria y el Gobierno para crear "plataformas compartidas” que contribuyan a eliminar las barreras y dificultades que a menudo enfrentan las start-ups fintech para desarrollar la infraestructura necesaria durante sus primeras etapas. 

 • Nombramiento de tres nuevos “Enviados Especiales Fintech” de carácter regional para asegurar que los beneficios del desarrollo fintech se extienden por todo Reino Unido. Hasta ahora, Londres ha sido el beneficiario predominante de la escena fintech de Reino Unido, pese a los esfuerzos existentes como la iniciativa “Northern Powerhouse” para distribuir la actividad de Fintech de manera más homogénea en todo el país. Estos intentos previos también han sido criticados por concentrarse demasiado en otras grandes ciudades, como Manchester. Esta última propuesta sugiere que el Gobierno quiere impulsar aún más la economía británica al traer más inyecciones de capital y empleo a las partes menos prósperas del país. 

• Creación de los llamados “puentes fintech”, acuerdos de cooperación que permiten a los reguladores compartir información sobre servicios financieros en sus respectivos mercados. El primero de ellos entre la propia FCA y el regulador australiano ASIC.
 

Ciencias de la vida

El Gobierno ha avivado la estrategia industrial que ya anunció a principios de este año, con objeto de preparar la economía y garantizar que Reino Unido permanezca abierto a la innovación tras el Brexit. Unos planes que pasan por impulsar el sector farmacéutico a través de nuevas inversiones y colaboraciones público-privadas, de acuerdo con un informe elaborado por Sir John Bell. 

El informe, publicado a finales de agosto de 2017, resalta la necesidad de destinar más fondos para la investigación, nuevos incentivos para la manufactura y una mayor cooperación entre las farmacéuticas y la sanidad pública (NHS). Posiblemente, en los próximos meses, las recomendaciones del informe Bell se materializarán en acuerdos concretos con el objetivo de impulsar el crecimiento de la productividad británica y estimular la investigación, el desarrollo y la inversión en tecnología.

Las 64.000 millones de libras que mueven anualmente (2016) las denominadas “ciencias de la vida”, una industria que da trabajo a 253.000 personas, han impulsado al Gobierno a priorizar el futuro de este sector tras el voto favorable de salida de Reino Unido de la UE.

https://www.gov.uk/government/news/sir-john-bell-to-unveil-industry-led-proposals-to-build-uks-status-as-world-leader-in-life-sciences

 Política migratoria

La inquietud por la inmigración fueron un factor clave en la votación a favor del Brexit en 2016.Tras la activación del artículo 50 y el consiguiente inicio de las negociaciones de Brexit en junio de 2017, el gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración, aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen al Reino Unido. Este asunto forma parte de las complejas negociaciones UE-RU.

Como parte de dichas negociaciones, el gobierno británico ha presentado su propuesta para la nueva regulación de los derechos de los ciudadanos comunitarios post-Brexit. Esta propuesta establece que los ciudadanos comunitarios que lleven al menos 5 años en el país a partir de una fecha aún por determinar se considerarán residentes “asentados” (“settled status”), lo que les otorgará los mismos derechos que a los británicos en cuanto a residencia, empleo, sanidad o pensiones. Se contempla  un periodo de gracia de 2 años para realizar las solicitudes. Aunque el gobierno británico estaría dispuesto a hacer concesiones unilaterales en algunos temas, otros aspectos deberán ser negociados y requerirán reciprocidad. El punto más polémico,  objeto de serias fricciones con la UE,  es el rechazo de la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE sobre los residentes europeos en Reino Unido.

Por otro lado, la migración neta de ciudadanos de la UE a Reino Unido ya ha disminuido notablemente desde el referéndum de junio de 2016, las cifras oficiales que muestran que los niveles han caído a su nivel más bajo desde 2012.

El Comité Asesor de Migraciones (MAC), organismo independiente que asesora al Gobierno sobre la migración, ha señalado en un informe publicado el 18 de septiembre (EEA migration in the UK: Final Report) que Reino Unido debería favorecer la migración de trabajadores cualificados. El informe del MAC indica que esto solo sería posible si la política de inmigración no estuviera incluida en el acuerdo de Reino Unido sobre su futura relación con la UE.

https://www.gov.uk/government/publications/migration-advisory-committee-mac-report-eea-migration.

National Colleges for digital skills

Este proyecto de formación de competencias digitales, National College for Digital Skills, forma parte de un programa gubernamental más amplio, promovido en 2016 con un presupuesto de 80 millones de libras. Además, como parte de esta iniciativa, se promueve la creación de otras cuatro escuelas superiores especializadas, “National Colleges”, para el desarrollo de competencias técnicas cualificadas en sectores estratégicos de la economía británica. En concreto, las nuevas escuelas se enfocan en la alta velocidad ferroviaria, National College for High Speed Rail; energía nuclear, National College for Nuclear; petróleo y gas terrestres, National College for Onshore Oil and Gas; e industrias creativas y culturales, National College for the Creative and Cultural Industries.


 


 

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