Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB
PIB nominal (millones de libras)1.959.707
Por sectores de origen (*)2017 (%)
Agricultura0,7
Industria13,4
Construcción6,1
Servicios79,7
Por componentes del gasto2018 (%)
Consumo privado63,3
Gasto público18,5
Inversión17,0
Exportación30,0
Importación31,8

Fuentes:

Table 1.3A Composition of UK GDP at market prices by category of expenditure", Table 2.1A Gross value added at current basic prices analysed by industry (Percentage),"UK National Accounts, The Blue Book: 2019", ONS, (31.10.19).
(*) Por sectores de origen, los últimos datos publicados por la ONS están referidos a 2017.
https://www.ons.gov.uk/economy/grossdomesticproductgdp/compendium/unitedkingdomnationalaccountsthebluebook/2019/supplementarytables.
 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)2011201220132014201520162017
POR SECTORES DE ORIGEN%%%%%%%
AGRICULTURA0,70,70,7n/dn/dn/dn/d
INDUSTRIA14,914,915,4n/dn/dn/dn/d
CONSTRUCCIÓN6,15,95,9n/dn/dn/dn/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES1817,818n/dn/dn/d

n/d

INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN6,36,36,3n/dn/dn/dn/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS87,68n/dn/dn/dn/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS11,111,711,3n/dn/dn/dn/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO11,511,811,8n/dn/dn/dn/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN19,519,218,5n/dn/dn/dn/d
OTROS SERVICIOS44,24,2n/dn/dn/dn/d
100100100100100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO%%%%%%%
CONSUMO85,485,685,184,484,284,384,1
Consumo Privado61,662,162,361,962,262,763
Consumo Público20,620,419.719,419,118,718,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO155415,81616,616,816,817,2
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS30,429,829,728,227,428,330,2
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS31,631,331,429,828,829,831,5

Fuentes:

. Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)

. Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),

  UK National Accounts, The Blue Book: 2018, ONS, (31.07.18)

(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía británica ha perdido impulso desde el referéndum Brexit en junio 2016, antes del cual normalmente venía creciendo a más del 2% anual.En los tres meses hasta el 31 de enero de 2020, fecha de la salida de Reino Unido de la UE, el PIB británico tuvo un crecimiento plano del 0% y los efectos del Coronavirus (Covid-19) vendrán, de acuerdo con los expertos, a debilitar aún más la actividad económica.

De hecho, instituciones internacionales, agencias crediticias y analistas advierten que la economía británica “entrará en una profunda contracción” en el segundo trimestre del año por el impacto del Coronavirus (Covid-19), a lo que se une la incertidumbre, siempre presente, sobre la futura relación entre el Reino Unido y la UE que aún no se ha negociado y que podría condicionar la solidez de la recuperación de la actividad económica tras la pandemia.

En previsión de dicho escenario el Banco de Inglaterra (BoE), en una acción concertada con el Gobierno, anunció por sorpresa el 11 de marzo la reducción en medio punto del tipo básico de interés, del 0,75% al 25%. El BoE informó de su decisión apenas unas horas antes de la presentación del primer presupuesto del Gobierno de Boris Johnson. Posteriormente, y solo una semana después, el 25 de marzo, el banco central británico volvió a rebajar el precio del dinero, esta vez hasta el mínimo histórico del 0,10%.

La inflación en tasa CPI (Índice de Precios al Consumo) se ha mantenido en un nivel moderado, por debajo del objetivo oficial del 2% en los últimos cinco meses de 2019. No obstante, en el primer mes de 2020 la inflación en tasa CPI subió hasta el 1,8% interanual en enero, desde el 1,3% en diciembre de 2019. En febrero, último dato disponible, la inflación en tasa CPI ha descendido ligeramente hasta el 1,7/% anual, debido a la bajada de precios de los carburantes en dicho mes.

En materia de política monetaria, el enfoque actual se centra en limitar la contracción de la economía provocada por el Coronavirus (Covid-19). Para hacer frente a la pandemia, además de rebajar los tipos de interés al mínimo histórico del 0,10%, el BoE se ha decantado por aportar la liquidez necesaria a empresas y ciudadanos. Con este último objetivo en mente, el BoE ha anunciado un plan de estímulos cifrado en 200.000 millones de libras esterlinas. Este plan de estímulos se une así al aumento del plan de compra de deuda, tanto pública como privada. El BoE revisará de nuevo el tipo básico de interés (del 0,10% desde el 25 de marzo) en su próxima reunión fijada en estos momentos para el 7 de mayo. No obstante, no parece que vuelva a producirse otra bajada de tipos. El nuevo gobernador del BoE, Andrew Baiyle, ha dejado en claro que las dos principales prioridades eran estabilizar el mercado de deuda pública del Reino Unido y apoyar la economía a través de medidas de crédito y liquidez.

Respecto al mercado de trabajo, durante la última década Reino Unido ha sobresalido entre las economías desarrolladas por la fortaleza de su mercado laboral. Con el aumento de la tasa de empleo, más personas han decidido trabajar y muchas de ellas trabajan más horas para compensar las restricciones salariales posteriores a la crisis de 2008.

Además, la migración neta ha reforzado el tamaño de la fuerza laboral, junto con una mayor participación de las personas mayores de 65 años y de las mujeres (debido a los cambios en la edad de jubilación para acceder a la pensión básica estatal) ha compensado algunos de los efectos del envejecimiento de la población. No obstante, el declive de la actividad económica debido al (Coronavirus) Covid-19 estaría ya teniendo un efecto negativo importante en el mercado laboral. Los datos adelantados para marzo de algunos indicadores de actividad (PMI et al) revelan que el empleo está cayendo al ritmo más rápido desde julio de 2009 al verse afectado negativamente por los efectos indirectos de esta pandemia (cierre de fábricas, interrupción de las cadenas de suministros y toda aquella actividad comercial y económica que no sea vital).

El Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda) ha anunciado, en el intervalo de la última semana de marzo, que el Gobierno pagará el 80% hasta un máximo de 2.500 libras esterlinas el salario de trabajadores asalariados y autónomos durante los próximos tres meses.

El déficit público sigue disminuyendo, los últimos datos anuales indican que éste se sitúa en el 1,9% del PIB 2018/19). No obstante, en un intento por proteger la economía tanto como sea posible, las últimas medidas focalizadas del Gobierno en materia fiscal (apoyando a las empresas y los trabajadores para limitar las secuelas de la pandemia, unidas a la promesa de incrementar el gasto público) aumentan la presión sobre las finanzas públicas que podrían verse afectadas en el medio plazo.

Con todo, los últimos datos disponibles referidos al acumulado de los dos primeros meses de 2020 muestran una cierta mejoría. Por meses, en enero las finanzas públicas registraron un superávit de 11.708 millones de libras (cifra revisada al alza desde los 9.813 millones de libras). Los ingresos de la recaudación del impuesto sobre rentas de trabajo posibilitaron este superávit fiscal. En febrero, último mes del que se disponen datos a cierre de este informe, el déficit ha sido modesto en comparación con otros meses del año fiscal gracias al retraso que viene ocurriendo tradicionalmente en los ingresos fiscales por rentas de trabajo.

Por otro lado, tal y como se anticipaba, el presupuesto del Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda), Rishi Sunak, ha introducido una cierta relajación en la ejecución presupuestaria y una orientación expansiva. No obstante, a fin de poder cumplir con la difícil tarea de cuadrar los números con sus promesas electorales, los planes de gasto e inversión anunciados para los próximos cinco años serán financiados mayoritariamente con un incremento de deuda pública.

Por otra parte, las principales instituciones económicas internacionales (OCDE, FMI, UE) prevén una horquilla de crecimiento muy estrecha para Reino Unido, en plena inestabilidad por la incertidumbre que rodea a las futuras relaciones comerciales con la UE y la respuesta política para contener la propagación del Coronavirus (Covid-19), que se sitúa entre el 1,2% y el 1,4% para 2019.
  

 Previsiones
 201820192020202120222023
UE Previsiones de Primavera (mayo 2019)1,41,31,3------
Bank of England (noviembre 2019)1,31,41,21,8----
FMI (enero 2020)1,31,41,5------
OCDE (noviembre 2019)1,41,21,01,2----
OBR (marzo 2019)1,41,21,41,61,61,6

Evolución de las principales variables macroeconómicas

Evolución reciente del PIB. De acuerdo con la primera estimación de la Oficina Nacional de Estadísticas (11 febrero) el PIB británico creció un 1,4% en 2019, desde el 1,3% registrado en 2018, y en ambos casos el ritmo más bajo desde 2012.

Por trimestres, en línea con las previsiones del Banco de Inglaterra (BoE) en su último informe de 30 de enero, el PIB británico tuvo un crecimiento plano del 0% en el último trimestre de 2019. En comparación con el mismo trimestre del año pasado, la economía se desaceleró hasta el 1,1% desde el 1,2% registrado en los tres meses anteriores.

Al tratarse de datos provisionales, sólo se conocen datos por el lado de la oferta que muestra que el sector de servicios, que representa más de las tres cuartas partes de la economía del Reino Unido, creció solo un 0,1% en el último trimestre de 2019, mientras que el sector de la construcción creció un 0,5%. Las manufacturas, por su parte, se contrajeron un 1,1%.

La mayoría de Think Tanks (institutos de análisis) y analistas coinciden en su estimación de que las drásticas medidas impuestas por el Gobierno sobre la actividad económica para frenar la propagación del Coronavirus (Covid-19) darán lugar a una contracción de la economía en el primer trimestre y que será especialmente significativa en el segundo trimestre del año en curso (especialmente en el sector de los servicios, en línea con otras economías europeas). Asimismo, la agencia de rating Fitch redujo el viernes 27 de marzo la nota de Reino Unido a AA-, con perspectiva negativa por el Coronavirus (Covid-19).

Mercado de Trabajo. Los últimos datos que publica la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) siguen mostrando que el mercado laboral se mantiene estable, pese a la debilidad que aqueja a la economía. La tasa de ocupación continúa alta en el 76,5% (noviembre 2019-enero 2020), 0,4 puntos porcentuales por encima respecto a la cifra del igual período del año pasado. La creación de empleo se refleja en la tasa de paro que también sigue registrando mínimos históricos y que se sitúa, en el 3,9% sin cambios perceptibles respecto a igual período del año anterior y 0,2 puntos por encima del acumulado anterior (octubre-diciembre).

En los tres meses hasta enero el salario nominal medio, incluyendo bonificaciones, volvió a desacelerarse hasta el 1,5% desde el 2% (dato revisado a la baja) registrado en los tres meses hasta diciembre de 2019.En términos reales (tras descontar la inflación) el crecimiento del salario medio se sitúa en 1,8% anual.

Tipo de cambio. La cotización de la libra fue uno de los indicadores que sufrió un mayor golpe tras la victoria del Brexit y llegó a ceder en los meses posteriores al plebiscito más de un 17% respecto al euro y un 18% frente al dólar.

Por otro lado, los crecientes riesgos del coronavirus sobre la economía provocaron a mediados de marzo caídas nunca vistas desde 1985 de la libra esterlina, fundamentalmente frente al dólar estadounidense y en menor medida frente al euro. A fecha de cierre de este informe (con datos disponibles a 27 de marzo) la divisa británica libra ha frenado su debacle tras las medidas fiscales tomadas por el gobierno británico y el Banco de Inglaterra en forma de una política monetaria más laxa acompañada de una mayor flexibilidad cuantitativa.

A 27 de marzo la libra cotizaba a 1,1176 euros/libra, respecto al dólar USA lo hacía a 1,2359 dólares/libra (depreciaciones del 14,3% y del 16,5%, respectivamente desde la celebración del referéndum en junio de 2016).
 

  23/06/2016 27/03/20 % Var.
Libra/dólar 1,4798 1,2359 -16,5
Libra/euro 1,3039 1,1176 -14,3
tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI) 87,9268 77,0212 -12,4

Fuente: Banco de Inglaterra (BoE)

Inflación y política monetaria. La inflación en tasa CPI (Índice de Precios al Consumo) se situó en febrero en el 1,7% desde el 1,8 % registrado en enero. Según ha informado la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) el descenso del precio de los carburantes en febrero está detrás de esta ligera caída de la inflación (CPI) en dicho mes. El índice de precios minoristas (CPIH, por sus siglas en inglés) -que tiene en cuenta los pagos de los intereses hipotecarios- se situó en febrero también en el 1,7% desde el 1,8% registrado en el primer mes de 2020.

Por otro lado, coincidiendo con la presentación del Presupuesto 2020/21 y en una acción concertada con el Gobierno, el Banco de Inglaterra (BoE) decidió de forma inesperada rebajar el tipo básico de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25% para ayudar a la economía frente al impacto negativo del Coronavirus (Covid-19), del que explica que hay que esperar un “shock económico que, aunque temporal podría ser intenso”.

Luego, ocho días más tarde, el BoE volvió a bajar los tipos de interés del 0,25% al mínimo histórico del 0,10% en un intento de reactivar la economía que en estos momentos según el consenso de los analistas está a punto de cruzar la línea que la separa de la recesión, que el caso actual podría ser más acentuada que la vivida con la crisis de 2008. Las previsiones de los analistas hablan de caídas de la economía, de hasta un 0,5% en el primer trimestre del año en curso y de hasta el 15% en el segundo en tasas trimestrales, como consecuencia del fuerte descenso de la actividad económica provocado en un intento de estar un paso por delante y disminuir la propagación del Coronavirus (Covid-19).

Precios de la vivienda. Los precios de la vivienda se estancaron por un tiempo después del referéndum en junio de 2016. Desde entonces, los precios han subido modestamente, pero ralentizándose. El último índice de precios de la vivienda de la ONS muestra que el precio medio de la vivienda en Reino Unido subió en enero un 1,3% (desde el 1,7 en diciembre de 2019).

El sector inmobiliario al igual que el resto de otros sectores económicos ha visto cerradas temporalmente sus operaciones por el Coronavirus (Covid-19) tras escuchar el Gobierno las recomendaciones de las entidades bancarias, sumamente preocupadas, por tener que conceder créditos e hipotecas en un escenario en el que la economía no pasa por su mejor momento y por la repercusión que esta pandemia pueda tener en la tasación de las viviendas a partir de este mes de marzo y durante los meses siguientes. De forma que, aunque en estos momentos no se conocen aún medidas concretas, los promotores y agentes no pueden realizar operaciones de marketing inmobiliario (compra/venta de viviendas) y se ha prohibido la vista de viviendas en venta.

Finanzas Públicas y Política Fiscal. En el mes de febrero las finanzas públicas han registrado un déficit de 331 millones de libras (datos provisionales), lo que sitúa al déficit en los once primeros meses (abril 2019-febrero 2020) del ejercicio fiscal 2019/20 en 44.036 millones de libras, un 3,3% inferior al dato correspondiente (45.539 millones de libras) a igual período del ejercicio 2018/20. La deuda pública, a finales de febrero ascendía al 79,1% del PIB, 1,1 puntos porcentuales inferior al dato alcanzado en febrero de 2019.

De acuerdo con las previsiones de marzo de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), el déficit público (según el concepto Capacidad/Necesidad de financiación) se situará en 47.400 millones de libras en el ejercicio 2019/2020, por ello, sí se consiguiese que el déficit de este año fiscal no fuese superior a 3.364 millones de libras en marzo, se cumpliría el objetivo fiscal previsto por la OBR.

Si bien, a primera vista esta premisa parece factible ya que en principio marzo de 2019 se cerró con un superávit de 970 millones de libras frente al déficit de 1.185 millones de libras registrado en marzo de 2019. Sin embargo, en la coyuntura actual en la que la pandemia del Coronavirus (Covid-19) está afectando ya muy seriamente a la economía con el consiguiente efecto pernicioso en el comportamiento de las finanzas públicas, la realidad se abre paso y la probabilidad de cerrar el ejercicio 2019/20 con un déficit del 2,1% del PIB previsto por la OBR, a menos de un mes de cerrar el actual año fiscal, se antoja escasa. Todo ello, sin entrar a valorar el alcance de las políticas fiscal y monetaria del Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda) y el Banco de Inglaterra (BoE) sobre el déficit público.

Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente.  La balanza por cuenta corriente redujo su déficit un 19,1% en tasa interanual y se situó en 15.860 millones de libras en el tercer trimestre de 2019 (el 2,8% del PIB, su menor porcentaje en términos de PIB desde el primer trimestre de 2012, cuando el déficit por cuenta corriente se situó en el 2,6% del PIB). La reducción del déficit de la balanza por cuenta corriente en el tercer trimestre de 2019 se explica por una reducción del 15,2% (5,2% del PIB) en la balanza comercial. La balanza de renta primaria incrementó su déficit en un 40,4% en tasa interanual (1,6% del PIB) debido a una reducción en los ingresos por inversiones en el exterior y un incremento en el pago de dividendos a inversores extranjeros procedentes de sus actividades de inversión en Reino Unido. La cuenta financiera, por su parte, registró una entrada neta de capital de 36.300 millones de libras en el tercer trimestre de 2019, un 89% superior en tasa interanual.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

DATOS ECONÓMICOS201620172018Últimos datos disponibles (2019)
Evolución del PIB (%)1,81,81,40,3 (Trim.III)
PIB por habitante (€)36.56035.22735.59024.753 (en-sept.)
PIB absoluto (MM£ corrientes)1.969.5242.049.6292.114.6272.114.627 (2018)
CPI (variación últimos 12 meses, %)1,632,11,5 (octubre)
Tipo de interés de referencia0,250,50,750,75 (noviembre)
Desempleo (%)4,84,44 (nov)3,8 (septiembre)
IED neta recibida (M£, ONS)234.814105.439-105.439 (2017)
IED neta emitida (M£, ONS)-33.881104.333-104.333 (2017)
Reservas exteriores, excluido oro (M$)89.090101.466125.000110.734 (noviembre)
Saldo presupuestario (% PIB)-3-1,9-1,4-1,4 (2018)
Deuda externa (M£)6.089.9166.399.814-6.399.814 (2017)
Deuda pública neta (% PIB)84,584,584,380,4 (octubre)

 Tipo de cambio:
• 2016: 1,2233 €/1£
• 2017: 1,1413 €/1£
• 2018: 1,1305 €/1£
• 2019: 1,1440 €/1£ (octubre)
 

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

A fecha de actualización de este informe se desconocen los planes de política económica del nuevo gobierno y del Chancellor Sajid Javid, más allá de su intención de incrementar el gasto en las preparaciones para el Brexit sin acuerdo y en servicios educativos, policía e infraestructuras. El anterior ejecutivo de May presentó por primera vez sus objetivos de política económica en el presupuesto (Autumn Statement) de 23 noviembre de 2016 y posteriormente en el de marzo de 2017. Estos objetivos se definieron en un contexto de preparación del país para la salida de la UE, tarea que el Ejecutivo define como "preparing Britain for a global future" y que consistiría en preparar a la economía británica para una apertura total al libre comercio una vez fuera de la UE. Dentro de este enfoque, el Gobierno se planteó como objetivo el equilibrar la economía británica, fuertemente basada en los servicios, tratando de reactivar la producción industrial y estimulando la inversión en tecnología e investigación y desarrollo, y atajar la baja productividad, a la vez que se sostienen los servicios públicos y se reduce el endeudamiento.

Por lo demás, todas las prioridades del Gobierno en materia económica están afectadas por las negociaciones con la UE sobre el Brexit. La complejidad de las negociaciones a las que se enfrenta el Reino Unido en relación al Brexit se refleja en la larga lista de acuerdos que deberá negociar en un escaso espacio de tiempo a lo que se añade la necesidad de adaptar el marco legislativo y regulador interno a la salida de la UE.

En otro orden de cosas, para reactivar la producción industrial, el Gobierno publicó en noviembre de 2017 (actualizado en junio de 2018) un Libro Blanco con su nueva Estrategia Industrial que incluye una serie de medidas destinadas a formar sectores productivos más orientados a la innovación, en torno a cinco pilares básicos: Innovación, talento, Infraestructura, Ambiente para los negocios y Comunidad.

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Previsiones macroeconómicas

Banco de Inglaterra - Informe de Política Monetaria (7 noviembre 2019) 
Crecimiento estimado del PIB: El BoE ha revisado levemente a la baja su prevision de crecimiento para 2019 al 1,4%, y ha rebajado al 1,2% y al 1,8%, respectivamente, las perspectivas para 2020 y 2021.
Inflación: La inflación en tasa CPI (Indice de Precios al Consumo) se mantuvo en septiembre el 1,7%. El BoE prevé que baje al 1,2% en la primavera de 2020 por el efecto transitorio de las caídas en los precios regulados de la energía y el agua, aunque espera que aumente ligeramente por encima del 2% hacia el final del período previsto en 2022.

La autoridad monetaria británica ha explicado que sus decisiones siempre se tomarán con el objetivo de que la inflación se sitúe en torno al 2%, de forma que ayude a mantener un crecimiento sostenido del empleo y de la economía.

Empleo: La tasa de desempleo se sitúa en mínimos históricos por debajo del 4% (3,8% octubre). El Boe prevé que el paro siga cayendo hasta situarse en el 3,5% para 2022

Fuente: Monetary Policy Report (7.11.19) https://www.bankofengland.co.uk/monetary-policy-report/2019/november-2019/the-economic-outlook.

OCDE (8 noviembre 2019)
En su informe de Perspectivas Económicas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que el escenario económico es inusualmente incierto dados los riesgos en torno a la salida del país de la UE. Suponiendo que haya una transición suave que finalice después de 2021, la OCDE espera que la actividad económica en Reino Unido crezca alrededor del 1% en los próximos dos años. No obstante, este organismo internacional hace hincapié en que la incertidumbre relacionada con el Brexit seguirá frenando la inversión hasta que haya claridad sobre los futuros acuerdos comerciales. Las débiles perspectivas económicas mundiales frenarán la recuperación de las exportaciones. Respecto a la inflación prevé que ésta disminuya a menos del 2%.

La OCDE insiste en que la política monetaria debe continuar apoyando la actividad y mantener la inflación cerca del objetivo, pero no puede abordar ni contener por completo todas las perturbaciones. El Gobierno debería estar listo para intervenir y hacer frente a cualquier interrupción relacionada con el Brexit o un debilitamiento del crecimiento económico. El Reino Unido debería esforzarse por encontrar un acuerdo que garantice la relación comercial más cercana posible con la Unión Europea y un alto acceso para los servicios financieros a los mercados exteriores.
Las nuevas previsiones de la OCDE contemplan un crecimiento del 1,2% este año (desde el 1% estimado en septiembre) y del 1% (desde el 0,9% anterior) en 2020, de 1,2% (sin cambios respecto a septiembre) en 2021.

Estas previsiones siguen asumiendo un Brexit suave, que incluiría una transición sin sobresaltos en 2021. 

Fondo Monetario Internacional (24 octubre 2019)
Reino Unido crecería un 1,2% en 2019 y un 1,4% en 2020. La proyección sin variaciones para ambos años (con respecto al informe WEO de abril de 2019) se debe a la combinación de un impacto negativo derivado de un crecimiento mundial más flojo y la incertidumbre reinante en torno al Brexit y un impacto positivo gracias al aumento del gasto público anunciado a primeros de septiembre en el informe de “Revisión del Gasto” (Spending Review).


Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR - Spring Statement, 12 marzo 2019)
La OBR ha rebajado las perspectivas de crecimiento para 2019 hasta el 1,2% desde el 1,6% previsto en octubre de 2018 (Autumn Budget) por la incertidumbre sobre Reino Unido y la desaceleración de la economía global. Lo que supondría su menor nivel de crecimiento desde 2009. Asimismo, a medida que la incertidumbre del Brexit comience a disiparse y la productividad mejore gradualmente, las estimaciones de la OBR auguran que el crecimiento del PIB será del 1,4% en 2020 y del 1,6% en 2021, 2022 y 2023, respectivamente.
 

 

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

El Ejecutivo creó en octubre de 2010 una Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) destinada a proveer un análisis independiente y fiable de las finanzas públicas de Reino Unido.
Este organismo difunde dos veces al año (otoño y primavera) sus previsiones a cinco años para la economía y las finanzas públicas, e incorpora el impacto de cada impuesto y medida de gasto anunciada por el Chancellor of the Exchequer. También usa sus propias previsiones para juzgar el rendimiento del Gobierno respecto a sus propios objetivos a medio y largo plazo, así como recomendaciones sobre la necesidad de endurecer o aliviar el ajuste fiscal para mantener más de un 50% de posibilidades de que el Tesoro cumpla los objetivos fijados por el Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda). Aunque las recomendaciones de este nuevo supervisor no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

Aún no se conocen las prioridades en materia fiscal del nuevo Primer Ministro, Boris Johnson, que tomó posesión de su cargo el 24 de julio de 2019.

Las prioridades del gobierno de Theresa May en materia fiscal fueron la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y una apuesta por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se preveía atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras económicas.

En esta línea se situaban las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por el anterior Chancellor Philip Hammond -más relajadas que las anteriores- que comprenden la reducción del déficit estructural y de la deuda neta como porcentaje del PIB para 2020/1 y la fijación de un techo para el gasto social.

Una de las prioridades de la política fiscal de Reino Unido se relaciona con la reducción del déficit fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente, de tal manera que se logren reducir los riesgos de vulnerabilidad frente a un choque externo. La coordinación entre la política monetaria y fiscal adoptadas ha contribuido a la estabilidad macroeconómica del Reino Unido.

Entre los principales objetivos de la política fiscal (fijados por el anterior ejecutivo de Theresa May) está la reducción de la deuda pública. Según la OBR la deuda neta se situará en el 83,3% del PIB en el año fiscal en curso para después reducirse progresivamente y situarse en el 82,2%, 79% y 74,9%, respectivamente en los tres años posteriores hasta alcanzar el 73% del PIB en el ejercicio 2023/24. Las previsiones de la OBR (Spring Statement – marzo 2019) confían en que la necesidad de financiación en 2018-19 sea inferior en 11.600 mil millones de libras a las previsiones de marzo, gracias a la fortaleza inesperada y de amplia base de los ingresos fiscales, combinados con un gasto público menor de lo esperado. La OBR explica que esta revisión a la baja hubiera sido aún mayor si no fuera por el regalo tributario del Gobierno de 1.100 millones de libras esterlinas destinado al gasto en servicios públicos.

Otro objetivo importante es la reducción del déficit de cada ejercicio fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente. La OBR prevé que el déficit público en relación al PIB se sitúe por debajo del 2% el año que viene (límite máximo del PIB fijado por el anterior Chancellor of the Exchequer en su mandato fiscal), subiendo hasta el 1,3% del PIB en el ejercicio 2019-20, para después descender gradualmente en los próximos cuatro años y quedar en el 0,5% en el ejercicio 2023/24.

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes: un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

Como respuesta a la intensificación de la crisis financiera en el otoño de 2008 el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. La tasa del tipo de interés básico se redujo del 5% en octubre de 2008 al 0,5% en marzo de 2009 en 5 recortes consecutivos y se inició un programa de compra de activos financiados con el incremento de reservas bancarias. Con ello el BoE combinó también el uso de QE (Quantiative Easing) y CE (Credit Easing) principalmente en la expansión de su balance mediante la compra de valores públicos y privados.

El programa de compra de activos inicial fue de 75.000 millones de libras en marzo de 2009, ampliándose posteriormente hasta 375.000 millones de libras. Las compras de valores del Gobierno por el BoE alcanzaron a representar el 14% del PIB, y en total, comparado con 2007, el balance del BoE aumentó tres veces como proporción del PIB.

En agosto de 2016, con el fin de atajar los efectos adversos del triunfo del Brexit, el BoE aprobó varias medidas expansivas: una rebaja de los tipos de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25%, la expansión del programa de compra de activos en 60.000 millones de libras para las compras de deuda pública y 10.000 millones en bonos corporativos, y el lanzamiento del programa “Term Funding Scheme” dotado con 100.000 millones de libras para realizar préstamos a los bancos a tipos de interés próximos al oficial dirigidos a financiar préstamos a consumidores y familias. Además, continúa en vigor el programa “Funding for Lending” para facilitar el acceso al crédito a familias y empresas.

Después de la subida de un cuarto de punto en noviembre de 2017, el BoE volvió en agosto de 2018 a subir el tipo básico de interés en otro cuarto de punto, hasta el 0,75 %, al considerar suficientemente estabilizada la economía.

Por otro lado, en su última reunión celebrada a primeros de noviembre de 2019 el BoE optó por mantener el precio del dinero en el 0,75% actual, al considerar que la economía británica todavía necesita apoyos de cara a la salida del país de la UE. Al mismo tiempo, el banco central británico ha dejado la puerta abierta a posibles bajadas del precio del dinero sí “el crecimiento global no se estabiliza o si las incertidumbres del Brexit permanecen arraigadas”. La próxima reunion del Comité de Política Monetaria tendrá lugar el 19 de diciembre del año en curso.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política Industrial

El Gobierno publicó en noviembre de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un Libro Blanco (White Paper) en el que se insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El "White Paper" menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.
https://www.gov.uk/government/publications/industrial-strategy-building-a-britain-fit-for-the-future

Política digital.

Un nuevo impuesto del 2% sobre la facturación de servicios digitales de las grandes empresas tecnológicas en Reino Unido, a partir de abril de 2020. Serán susceptibles de dicho impuesto las empresas con ventas globales superiores a 500 millones de libras. Se estima que esta medida podría permitir a la Hacienda británica (HM Revenue & Customs) unos ingresos anuales de 400 millones de libras. Este nuevo gravamen se “centra estrictamente” en los beneficios generados en Reino Unido por empresas específicas, más que en las empresas británicas emergentes de alta tecnología (UK Tech Startups). Queda todavía por despejar la formulación y detalles de este nuevo impuesto.

La medida va claramente dirigida a las cinco grandes empresas estadounidenses que apenas pagan impuestos en Reino Unido porque concentran sus beneficios europeos en países con mejores condiciones fiscales como Irlanda: el impuesto se aplicará a firmas que tienen ingresos superiores a los 500 millones de libras a nivel global. Los servicios que serán sometidos al nuevo gravamen son los buscadores en Internet, las plataformas de redes sociales y las plataformas de comercio digital. Según fuentes del HM Treasury (Fiscal Strategy), esta decisión se debe al lento avance de las negociaciones internacionales para gravar a esas compañías. Si surgiera una "solución" pactada con otros países, Reino Unido se adaptaría a ella.

Política de energía

El Gobierno publicó el 12 de octubre de 2017 su plan “Clean Growth Strategy” para reducir la emisión de gases efecto invernadero que destinará más de 2.500 M£ al desarrollo de tecnologías limpias e infraestructura. También con esa fecha el Gobierno publicó su propuesta de ley "Domestic Gas and Electricity (Tariff Cap) Bill" que plantea introducir un tope máximo a las tarifas eléctricas hasta 2020 (extensible a 2023). Las empresas del sector, entre las que se encuentra Iberdrola (Scottish Power), han mostrado su oposición a esta medida.

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono a cero antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. Además, con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se aprobaron medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”).

En materia de energía nuclear, el anterior gobierno de Theresa May aprobó tras varios retrasos la construcción de la central nuclear de Hinckley Point. Se trata de un proyecto controvertido por su alto coste (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

La política nuclear del Gobierno sigue no obstante tropezando con serios problemas por los elevados costes de las centrales planificadas. En noviembre de 2018 Toshiba y su subsidiaria NuGeneration anunciaron la paralización de la central nuclear de Moorside, y en enero de 2019 Hitachi anunció la paralización de las obras de la central Wylfa Newydd de Gales, cuya apertura estaba prevista para 2020.

En el “sector deal” para el sector nuclear firmado en 2018 el gobierno establece como prioridad la reducción de costes, desafío al que propone hacer frente mejorando las tecnologías de construcción y operación de nuevas centrales y de desmantelamiento de centrales obsoletas. Se establece como objetivo específico la reducción del 30% en el coste de nuevas centrales y un ahorro en los costes de desmantelamiento del 20% para el año 2030.

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del Gobierno. Está previsto que Reino Unido abandone la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno británico se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit. Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre Reino Unido y terceros países.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

Medio ambiente - Impuesto al plástico

En el Autunm Statement (noviembre 2018) el Gobierno anunció que gravará con un impuesto a las manufacturas e importación de plásticos de un solo uso, como cajas para llevar y otros envases, que contengan menos de un 30% de plástico reciclado. Se celebrará un período de consulta sobre los detalles y calendario de aplicación.

Política de Infraestructuras

En marzo de 2016, el gobierno británico publicó el “National Infrastructure Delivery Plan 2016 to 2021” que prevé inversiones por valor de 483.000 millones de libras, incluyendo 425.000 millones en infraestructura económica y 58.000 millones en infraestructura social.

Además, se anunció que la inversión gubernamental en infraestructuras aumentaría desde un 0,8% a más de un 1% del PIB para el 2020-21, reforzándose la figura de la Comisión Nacional de Infraestructuras (National Infrastructure Commission – NIC), que establecerá recomendaciones para que el gasto en infraestructuras se sitúe entre el 1 - 1,2% del PIB /año entre 2020 y 2050 y se centren en las necesidades más acuciantes. El "Green Paper" contempla la dotación de 40.000 millones de libras al UKGS (UK Guarantees Scheme) para facilitar la financiación de nuevos proyectos de infraestructuras.

Entre los principales proyectos en marcha caben destacar:

- el proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al Este de Londres. Ferrovial se ha adjudicado el Proyecto valorado en 1.000 de libras esterlinas, que se completará en 2024, a través de un consorcio que completan Aberdeen Standard, BAM, Macquarie Capita y SK E&C.
- especialmente relevante para Ferrovial es la confirmación de la ampliación del aeropuerto de Heathrow, del que tiene un 25% del capital social de la compañía titular del aeropuerto. La nueva pista no se abrirá como mínimo hasta 2025 y hasta entonces es de prever que se encontrará con una gran oposición política y de grupos ecologistas.
- también se ha confirmado que sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2. Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto. Así, el consorcio del que es parte Ferrovial se adjudicó trabajos de acondicionamiento del tramo central de la primera fase de construcción del proyecto.

Así las cosas, además de asegurar la financiación de los proyectos en ejecución o ya comprometidos, en el último presupuesto (Autunm Statement - noviembre) el Gobierno ha anunciado una nueva estrategia de inversión en carreteras estratégicas de 25.300 millones de libras en el periodo 2020-2025, y 420 millones de libras para reparación de carreteras locales. También se incluye inversiones de 240 millones de libras en mejoras de las principales líneas de metro/cercanías del país y 440 millones de libras para mejora de la movilidad entre regiones. En general, en 2021 el gobierno invertirá 9.000 millones de libras más al año en infraestructuras de lo que invertía en el año 2015.

El presupuesto de noviembre de 2018 cancela los mecanismos de financiación público-privada de inversiones en infraestructuras denominados PFI y PF2 (2) alegando que estos mecanismos sólo se habían utilizado en 6 ocasiones desde 2012 y las críticas recibidas respecto a su inflexibilidad. Este modelo de financiación público-privada se había considerado para los proyectos de carreteras A303 y Lower Thames Crossing que podrían ser de interés para el sector español que es muy competitivo en este tipo de financiación. El Gobierno sigue comprometido con la prosecución de estos proyectos con un nuevo modelo de financiación pendiente de definir.

Asimismo, el Gobierno ha anunciado el encargo a la Comisión Nacional de Infraestructuras de un nuevo estudio que se publicará en la primavera de 2020, sobre cómo mejorar la resiliencia de las infraestructuras del Reino Unido a la luz de los avances tecnológicos y los desafíos futuros, tales como el cambio climático.

Sector Fintech

En marzo de 2019 se dio a conocer la primera Estrategia del sector Fintech en Reino Unido. Esta nueva estrategia “Securing the Future of UK Fintech” es la última de otras muchas iniciativas que desde 2014 viene impulsando el gobierno británico, cuyo objetivo es colaborar con la industria fintech en el diseño y desarrollo de un plan integral que asegure un acuerdo sectorial (sector deal) con normas, regulaciones, estándares y programas de apoyo financiero, de desarrollo de infraestructuras y de captación de talento. Los aspectos más destacados de la estrategia incluyen:

• Creación de una nueva Cryptoassets Task Force integrada por el HM Treasury, el Banco de Inglaterra (BoE) y la Financial Conduct Authority (FCA) que se encargará de la gestión de riesgos relacionados con los cripto activos y de aprovechar los beneficios potenciales de la tecnología subyacente (blockchain).
• Armonización de normas, regulaciones y reducción del coste de cumplimiento normativo a través del desarrollo de reglas legibles por máquinas, para lo cual la FCA ha suscrito un "Memorandum of Understanding " (MOU) con el Financial Reporting Council (FCR). Se ha anunciado el inicio de programas piloto de regulación de soluciones de robo-advisors (servicios online de gestión financiera) para ayudar a las fintech a cumplir con la regulación.
• Diseño de estándares de industria para facilitar la colaboración entre las empresas fintech y los bancos tradicionales, patrocinado por las entidades bancarias más importantes del país, y que se espera sean publicados a finales de 2019.
• Colaboración entre la industria y el Gobierno para crear "plataformas compartidas” que contribuyan a eliminar las barreras y dificultades que a menudo enfrentan las start-ups fintech para desarrollar la infraestructura necesaria durante sus primeras etapas.
• Nombramiento de tres nuevos “Enviados Especiales Fintech” de carácter regional para asegurar que los beneficios del desarrollo fintech se extienden por todo Reino Unido. Hasta ahora, Londres ha sido el beneficiario predominante de la escena fintech de Reino Unido, pese a los esfuerzos existentes como la iniciativa “Northern Powerhouse” para distribuir la actividad de Fintech de manera más homogénea en todo el país. Estos intentos previos también han sido criticados por concentrarse demasiado en otras grandes ciudades, como Manchester. Esta última propuesta sugiere que el Gobierno quiere impulsar aún más la economía británica al traer más inyecciones de capital y empleo a las partes menos prósperas del país.
• Creación de los llamados “puentes fintech”, acuerdos de cooperación que permiten a los reguladores compartir información sobre servicios financieros en sus respectivos mercados. El primero de ellos entre la propia FCA y el regulador australiano ASIC.

Ciencias de la vida

El Gobierno ha avivado la estrategia industrial que ya anunció a principios de este año, con objeto de preparar la economía y garantizar que Reino Unido permanezca abierto a la innovación tras el Brexit. Unos planes que pasan por impulsar el sector farmacéutico a través de nuevas inversiones y colaboraciones público-privadas, de acuerdo con un informe elaborado por Sir John Bell.

El informe, publicado a finales de agosto de 2017, resalta la necesidad de destinar más fondos para la investigación, nuevos incentivos para la manufactura y una mayor cooperación entre las farmacéuticas y la sanidad pública (NHS). Posiblemente, en los próximos meses, las recomendaciones del informe Bell se materializarán en acuerdos concretos con el objetivo de impulsar el crecimiento de la productividad británica y estimular la investigación, el desarrollo y la inversión en tecnología.

Las 64.000 millones de libras que mueven anualmente (2016) las denominadas “ciencias de la vida”, una industria que da trabajo a 253.000 personas, han impulsado al Gobierno a priorizar el futuro de este sector tras el voto favorable de salida de Reino Unido de la UE.
https://www.gov.uk/government/news/sir-john-bell-to-unveil-industry-led-proposals-to-build-uks-status-as-world-leader-in-life-sciences

Política migratoria

La inquietud por la inmigración fue un factor clave en el plebiscito y resultado a favor del Brexit en junio de 2016.Tras la activación del artículo 50 y el consiguiente inicio de las negociaciones de salida de la UE en junio de 2017, el gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración, aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen a Reino Unido en un escenario post-Brexit.

El libro blanco publicado en diciembre de 2018 sienta las bases de lo que será la inmigración en un escenario post-Brexit. El documento asegura que no habrá límite para la entrada de profesiones consideradas clave, como doctores o ingenieros; y que los turistas europeos no requerirán de visa para entrar en Reino Unido.

Por otro lado, el Gobierno de Boris Johnson propone que Reino Unido tenga sistema migratorio similar a Australia, de acuerdo con las declaraciones efectuadas por la actual ministra de Interior, Pritti Patel, que durante la conferencia del Partido Conservador en Manchester hizo hincapié en que la migración "debería ser controlada" y priorizarse la inmigración altamente cualificada. Lo que implicaría el fin de la libertad de movimientos (aunque se admita que ello estaría “sujeto a negociaciones” con Bruselas) con el principal objetivo de reducir el volumen de inmigrantes y, sobre todo, la llegada de trabajadores no cualificados. El trato a los ciudadanos de la UE y a los no comunitarios sería el mismo, incluyendo la restricción del acceso a los servicios sociales.

Organizaciones empresariales como la Confederación de la Industria Británica (CBI) han pedido en el pasado que no se ponga un límite a la inmigración ante el temor de reducir el ingreso de trabajadores menos cualificados y necesarios para algunos puestos de trabajo.

Los tres millones de ciudadanos de la UE que ya residen en Reino Unido y quieran permanecer en el país deben registrarse para obtener un nuevo estatus a partir del 29 de marzo del año en curso. De forma que, siempre que lleven al menos 5 años en el país se considerarán residentes “asentados” (“settled status”), lo que les otorgará los mismos derechos que a los británicos en cuanto a residencia, empleo, sanidad o pensiones. Se contempla un periodo de gracia de 2 años para realizar las solicitudes. Aunque el gobierno británico estaría dispuesto a hacer concesiones unilaterales en algunos temas, otros aspectos deberán ser negociados y requerirán reciprocidad.

Estas medidas han provocado un descenso significativo en la llegada de ciudadanos de la UE a Reino Unido, incluso antes de que el Brexit se implemente. Así de acuerdo con los últimos datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas(ONS) la migración neta de ciudadanos comunitarios fue de 48.000 personas en el último año, la cuota más baja registrada desde 2003. Sin embargo, han llegado muchos más extracomunitarios: en los 12 meses hasta el pasado junio, y a pesar de que la ratio de comunitarios ha sido la más baja de los últimos 16 años, el total de inmigración neta alcanzó los 212.000 extranjeros.

Fuente:”Migration Statistics Quarterly Report: November 2019”,Statiscal Bulletin, ONS, (28.11.19)
 

Comercio exterior

Reino Unido aspira a que sus exportaciones representen el 35% del PIB después de abandonar la Unión Europea, incrementando las relaciones comerciales con el resto del mundo. Con este fin, el Department for International Trade (DIT) lanzo en agosto de 2018 una nueva estrategia de apoyo (en colaboración con con otros partners públicos y privados) a la exportación para las empresas británicas. El documento está basado en la estrategia industrial, la agenda comercial y la política exterior del Gobierno.
https://www.gov.uk/government/publications/export-strategy-supporting-and-connecting-businesses-to-grow-on-the-world-stage

Impacto del Brexit

Sector aeroespacial: Aunque el régimen arancelario que aplicaría Reino Unido en el caso de un Brexit sin acuerdo no contempla aplicar tarifas arancelarias en este sector, la salida desordenada de la UE podría producir disrupciones de suministros en cadenas de valor altamente integradas con otros países de la UE. Aunque sin consecuencias tan graves, el escenario de un Brexit ordenado también ocasionaría problemas: con el Reino Unido fuera del mercado único y el Tribunal Europeo de Justicia, la relación UE-RU conllevará nuevos procedimientos y una divergencia en los estándares que perjudicará a la que lo que hoy es una cadena de suministro integrada y rápida.

Airbus, que cuenta con cuatro plantas en el país y 400 empresas proveedoras, advirtió el 21 de junio de 2018 que podría abandonar el Reino Unido si el país sale del mercado único y la unión aduanera de la UE sin un acuerdo transitorio. Como miembro de la Unión Europea, el Reino Unido tiene influencia significativa en el establecimiento de normas y reglamentos de aviación, tanto a nivel global como regional. Junto con la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) es una de las principales agencias que impulsa el desarrollo de las normas de seguridad. Al salir de la UE, el Reino Unido tendría que seguir las mismas normas europeas de seguridad descritas por la EASA, pero perdería la capacidad de moldear su desarrollo.

Por otro lado, el fin de la libre circulación de personas podría significar también el fin de la posición de Reino Unido como centro de excelencia en la fabricación de las alas de los aviones de Airbus. España (que ensambla todas las colas horizontales) podría aprovechar esa oportunidad para desempeñar ese papel de mayor importancia al que viene aspirando desde hace tiempo.

Sector automoción: El alto nivel de integración de la cadena de suministro con la UE y su alta dependencia de inversión extranjera hacen que este sector sea uno de los más afectados por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Si no se negociase un acuerdo preferencial, Reino Unido aplicará las tarifas que ha propuesto para el caso de Brexit sin acuerdo, que contemplan un arancel para los vehículos del 10%. España se vería afectada puesto que la automoción es el principal capítulo de la exportación española a Reino Unido: los vehículos automóviles (incluyendo los componentes), representaron el 26,8% del total exportado en 2018. De hecho, el impacto del Brexit a partir de la celebración del referéndum se ha notado en las exportaciones en este sector, siendo el sector cuyas exportaciones han evolucionado más desfavorablemente a partir de la segunda mitad de 2016. Por su parte, los componentes de automoción -incluyendo motores- no recibirían arancel, para evitar costes asociados a la importación de los fabricantes británicos, dada lo altamente integrada que está la cadena de suministro entre RU y la UE.

En lo que se refiere a las barreras no arancelarias, la intensificación de los trámites aduaneros podría materializarse en el análisis exhaustivo del cumplimiento de los componentes y vehículos importados con la nueva regulación que entraría en vigor en RU lo que afectaría negativamente a un sector que opera con el sistema de "Just in Time". Incluso con un acuerdo comercial con la UE, el Reino Unido perderá poder de influencia en la regulación del sector y deberá implementar una nueva regulación sobre controles de calidad y seguridad que se homogenicen con los europeos y así agilizar los controles de aduanas. Ni siquiera en el caso de que el Reino Unido firmase un acuerdo de libre comercio que evitase los aranceles, la industria británica esquivaría los controles de aduanas para aplicar el procedimiento de reglas de origen en este sector.

Sector farmacéutico: El régimen arancelario que aplicaría Reino Unido en el caso de un Brexit sin acuerdo no contempla aranceles en este sector. Sin embargo, en ausencia de un acuerdo comercial amplio que contemple la plena equivalencia en aspectos regulatorios, el Brexit supondrá un aumento de controles que podrían poner en juego la fluidez de la cadena de suministro.

Además, el Brexit podría tener implicaciones significativas en la investigación médica con ensayos clínicos en los que tradicionalmente participaban pacientes británicos. Esto afectará tanto a los proyectos de investigación en curso como a los futuros, que deberán cumplir con múltiples reglamentos.

Si Reino Unido quedase fuera de la AEM (agencia que se ha trasladado ya desde Londres a Amsterdam), dejaría de tener acceso a las autorizaciones para comercializar fármacos en todo el territorio comunitario que emite este organismo a modo de ‘pasaporte’ para poder exportar libremente a países de la UE. Reino Unido tendría que regular domésticamente aspectos como la verificación de fármacos y los ensayos clínicos.El sector farmacéutico británico podría resentirse si no se consigue una equivalencia absoluta entre los estándares de Buenas Prácticas de Fabricación y de Distribución vigentes en el Reino Unido con los de la UE, o si la UE deja de reconocer como válidas a las personas cualificadas de Reino Unido que establece la legislación comunitaria como responsables del control de los lotes fabricados e importados.

Sector tecnológico: El impacto del Brexit sobre este sector se va a centrar en las barreras no arancelarias, concretamente a las relacionadas con la regulación del sector. En este sentido, el Mercado Único Digital (MUD), la estrategia de la Comisión Europea para remover barreras en el comercio online en la UE, es un elemento clave. Su adopción por el Reino Unido tras su salida de la UE será uno de los aspectos fundamentales en el desarrollo futuro del comercio electrónico entre Reino Unido y la UE. En este sentido el Reino Unido ha implementado ya dos elementos del MUD, la nueva normativa comunitaria GDPR (General Data Protection Regulation), que regula la transmisión de datos (el 75% de los flujos internacionales de datos de Reino Unido se producen con la Unión Europea) y al Directiva de Servicios de Pago (PSD2), clave para el sector Fintech.

En un sector basado en el conocimiento y en los servicios, el acceso al talento es crucial. El Brexit pone en cuestión la libre circulación de personas y por tanto hace peligrar el flujo de talento extranjero canalizado hacia el Reino Unido. El Reino Unido es el primer destino europeo para los trabajadores extranjeros que se desplazan para trabajar empresas tecnológicas. Los trabajadores extranjeros representan actualmente el 18,4% del empleo en el sector digital.

La incertidumbre sobre el Brexit y el proceso negociador ha tenido un cierto impacto negativo en la inversión dirigida al sector, aunque Reino Unido y Londres siguen siendo líderes europeos en la captación de capital en este sector. Sin embargo, las startups británicas perderían acceso a otro tipo de financiación oficial proveniente de organizaciones europeas como EASME y su programa HORIZON.

Sector financiero: los efectos de la salida de Reino Unido del Mercado Único se resumen en dos efectos principales: uno inmediato, la relocalización de entidades debido a la pérdida de los pasaportes, y otro a más medio plazo: la posible pérdida de actividades denominadas en euros, principalmente la compensación (clearing). Además Reino Unido ha perdido la sede de la Autoridad Bancaria Europea, que se ha trasladado a París.

En lo que se refiere al primer efecto, en el momento en que Reino Unido deje de ser parte del Mercado Único, las entidades radicadas en este país perderán los pasaportes bancarios (passporting rights); derechos que permiten a entidades financieras de cualquier país comunitario operar en toda la UE (en algunos casos incluso en la EEA) sin necesidad de autorizaciones individuales de cada estado miembro. Son casi 5.500 las entidades registradas en Reino Unido que utilizan estos derechos para operar en otros países de la UE, lo que suma un total de 336.421 pasaportes. Algunas actividades financieras dependen en mayor grado que otras de los pasaportes bancarios. La más afectada es la banca, donde hay más tradición de pasaportes, seguido por la gestión de activos y por último, la correduría de seguros. Muchas entidades ya se están preparando para la salida de RU del Mercado Único y están trabajando en su relocalización a diferentes ciudades de la UE para abrir subsidiarias que permitan acogerse a los pasaportes comunitarios. Frankfurt, seguida de Dublín, Amsterdam, Luxemburgo y Paris, parece estar liderando la carrera por acoger a las entidades que deciden relocalizarse. No obstante, ninguna ciudad parece encaminada, por el momento, a convertirse en el nuevo hub financiero europeo.

La segunda gran incógnita que surge a raíz del Brexit se refiere a las actividades denominadas en euros, en particular a las actividades de compensación (clearing). El Brexit pone en duda si estas actividades podrán permanecer en Londres, fuera ya no solo de la Eurozona, sino de la UE (y por tanto, puede que fuera de la supervisión del BCE) o si se obligará a su traslado a la UE. El mayor freno a trasladar la actividad desde Londres a Frankfurt o París es la falta de capacidad de estos centros europeos para gestionar una actividad de semejante volumen. Deutsche Börse (Frankfurt) y su entidad de clearing Eurex han liderado la ofensiva para captar este negocio. En julio de 2018 anunciaron que la mitad de su actividad de clearing se realiza ya en Frankfurt a través de Eurex, aunque este traslado de actividad no ha supuesto relocalización alguna de puestos de trabajo desde Londres.
 

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