Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB

 PIB nominal (millones de libras)

1.959.707

 Por sectores de origen

2017 (%) 

Agricultura

 0,7

Industria

 14

Construcción

 6,1

Servicios

 79,5

Por componentes del gasto

2017 (%)

Consumo privado

 63

Gasto público

 18,3

Inversión

 17,4

Exportación

 30,2

Importación

 31,5

Fuentes:

Table 1.3A Composition of UK GDP at market prices by category of expenditure", Table 2.1A Gross value added at current basic prices analysed by industry (Percentage),"UK National Accounts, The Blue Book: 2018", ONS, (31.07.18), 

 "Second estimate of GDP: January to March 2018", ONS, (25.05.18)             

Table 3A.A Construction output: volumen seasonally adjusted"Construction Output in Great Britain: December 2017, ONS, (09.02.18)

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)2011201220132014201520162017
POR SECTORES DE ORIGEN%%%%%%%
AGRICULTURA0,70,70,7n/dn/dn/dn/d
INDUSTRIA14,914,915,4n/dn/dn/dn/d
CONSTRUCCIÓN6,15,95,9n/dn/dn/dn/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES1817,818n/dn/dn/d

n/d

INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN6,36,36,3n/dn/dn/dn/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS87,68n/dn/dn/dn/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS11,111,711,3n/dn/dn/dn/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO11,511,811,8n/dn/dn/dn/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN19,519,218,5n/dn/dn/dn/d
OTROS SERVICIOS44,24,2n/dn/dn/dn/d
100100100100100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO%%%%%%%
CONSUMO85,485,685,184,484,284,384,1
Consumo Privado61,662,162,361,962,262,763
Consumo Público20,620,419.719,419,118,718,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO155415,81616,616,816,817,2
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS30,429,829,728,227,428,330,2
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS31,631,331,429,828,829,831,5

Fuentes:

. Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)

. Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),

  UK National Accounts, The Blue Book: 2018, ONS, (31.07.18)

(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La evolución de la economía británica se ve influenciada por los efectos del Brexit. La solidez de los meses posteriores al plebiscito ha dado paso a un panorama más sombrío.

En medio de la incertidumbre por el Brexit, la economía británica se contrajo un 0,2% en el segundo trimestre del año en curso en tasa trimestral. Es su primera contracción desde 2012. En tasa anual el PIB británico creció un 1,3%.

La inflación en tasa CPI (Índice de Precios al Consumo) de septiembre se mantuvo inalterable en el 1,7%, %, respecto al mes de agosto, su nivel más bajo desde diciembre de 2016.
El mercado laboral se mantiene estable, pese a la debilidad que aqueja a la economía y a la gran incertidumbre generada por el proceso de salida del Reino Unido de la UE. La creación de empleo se refleja en la tasa de paro que registra todavía mínimos históricos del 3,9% en agosto.

El déficit público sigue disminuyendo, los últimos datos indican que éste se sitúa en el 1,1% del PIB 2018/19).
Las principales instituciones económicas internacionales (OCDE, FMI, UE) prevén una horquilla de crecimiento para Reino Unido, en plena inestabilidad por el Brexit, entre el 1,3% y el 1% para 2019.

 

 Previsiones
 201820192020202120222023
UE Previsiones de Primavera (mayo 2019)1,41,31,3------
Bank of England (mayo 2019)1,31,31,3------
FMI (update julio 2019)1,41,31,4------
OCDE (update septiembre 2019)1,410,9------
OBR (marzo 2019)1,41,21,41,61,61,6


Evolución de las principales variables macroeconómicas

Evolución reciente del PIB. Según los datos revisados de la ONS, la economía británica se contrajo un 0,2% en el segundo trimestre del año en curso en tasa trimestral. Su primera contracción desde 2012, después de crecer un 0,6% en tasa intertrimestral en el primer trimestre del año. En tasa anual el PIB británico creció un 1,3%, desde 2% en el primer trimestre.

En el Informe de Primavera (Spring Statement) la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) estimaba que la economía crecería un 1,2% en 2019 y un 1,4% en 2020. El Tesoro británico en su encuesta mensual de septiembre sobre previsiones independientes muestra una previsión media de crecimiento del 1,2% para 2019 y del 1% para 2020. El contenido de las actas de septiembre del Comité de Política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE) señala que Reino Unido evitará una recesión este año, pero advierte de los efectos perturbadores de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y del Brexit.

Mercado de Trabajo. Pese a la ralentización del crecimiento, el empleo sigue teniendo una evolución muy favorable, aunque muestra un aumento a más largo plazo en la precariedad. la tasa de ocupación es del 75,9% (junio-agosto). La tasa de desempleo es del 3,9% (junio-agosto).

En los últimos años el mercado laboral se está beneficiando, entre otros factores, de una mayor participación de las personas mayores de 65 años y de las mujeres, debido a los cambios en la edad de jubilación para acceder a la pensión básica estatal, que hacen que menos mujeres se jubilen entre los 60 y 65 años de edad.

En los tres meses hasta julio, el salario nominal medio, incluyendo bonificaciones, aumentó un 3,8%. En términos reales (tras descontar la inflación), el salario medio, excluyendo las bonificaciones, ha aumentado un 1,9% interanual en el período considerado.

Tipo de cambio. La cotización de la libra fue uno de los indicadores que sufrió un mayor golpe tras la victoria del Brexit y llegó a ceder en los meses posteriores al plebiscito más de un 17% respecto al euro y un 18% frente al dólar.

De momento, con las elecciones generales en el horizonte y toda una gama de posibles escenarios económicos por delante, los analistas consideran que lo más seguro es que la divisa británica continue con menos volatilidad. Así, en los últimos días de octubre y principios de noviembre, la libra esterlina cotiza en un rango del 1,5 euros/libra. A 1 de noviembre la libra cotizaba a 1,1592 euros/libra, respecto al dólar USA lo hacía a 1,2947 dólares/libra (depreciaciones del 11,1% y del 12,5%, respectivamente desde la celebración del referéndum en junio de 2016).
 

 23/06/201601/11/2019% variación
Libra/dólar1,47981,2947-12,5
Libra/euro1,30391,1592-11,1
tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI)87,926879,4713-9,6

Fuente: Banco de Inglaterra (BoE)

Inflación y política monetaria. La inflación en tasa CPI (Índice de Precios al Consumo) se mantuvo en septiembre en el 1,7%, sin cambios respecto al mes de agosto, su nivel más bajo desde finales de 2016. El índice de precios minoristas (RPI, por sus siglas en inglés) -que tiene en cuenta los pagos de los intereses hipotecarios-, se situó también en agosto en el 1,7% tres décimas menos respecto a junio (2,9%).
En el último informe trimestral de inflación de agosto el Banco de Inglaterra (BoE) prevé que la inflación se mantendrá por debajo del 2% por un tiempo en este año, en parte debido a tarifas más bajas de la energía para uso doméstico.

Precios de la vivienda. Los precios de la vivienda se estancaron por un tiempo después del referéndum en junio de 2016. Desde entonces, los precios han subido modestamente, pero ralentizándose. El último índice de precios de la vivienda de la ONS muestra que el precio medio de la vivienda en Reino Unido creció en agosto un 1,3% en tasa anual, desde el 0,8% registrado en julio.

Finanzas Públicas y Política Fiscal. La reducción del déficit ha sido un elemento esencial e irrenunciable de los sucesivos gobiernos desde la crisis financiera, cuando el déficit llegó a alcanzar 155.000 millones de libras. La tendencia a la austeridad parece haberse invertido con el Gobierno de Boris Johnson, que ha anunciado en su primer "spending review" un aumento del gasto del orden de 13.800 millones de libras fundamentalmente en el área de políticas sociales como sanidad sanitarios, educación y policía.

El Chancellor of the Exchequer (ministro de Hacienda) insiste en que los gastos anunciados pueden llevarse acabo dentro del objetivo oficial del Gobierno en materia de gasto público. Esto no parece muy probable ya que la necesidad de financiación del Gobierno se ha disparado en los seis primeros meses del ejercicio fiscal actual (abril-agosto) hasta los 39.046 millones. Las previsiones de la OBR de marzo de este año lo situaban en 29.300 millones de libras.

Por lo que respecta a la deuda pública en términos históricos, ésta casi triplica su nivel de hace 16 años, si bien en 2018 inicio por primera vez en muchos años una senda descendente. La deuda pública, al final de septiembre ascendía al 80,3% del PIB, 1,2 puntos porcentuales inferior al dato alcanzado en septiembre de 2018.

Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente.  La balanza por cuenta corriente redujo su déficit un 24% y se situó en 25.200 millones de libras en el segundo trimestre del año en curso (el 4,6% del PIB). La reducción del déficit de la balanza por cuenta corriente en el segundo trimestre de este año se explica por una reducción del 29% (6,2% del PIB) en la balanza comercial (bienes). La necesidad de financiación de la economía británica fue de 25.424 millones de libras en el segundo trimestre del año (el 4,9% del PIB), un 4,4% superior a la de igual período de 2018.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

DATOS ECONÓMICOS201620172018Últimos datos disponibles (2019)
Evolución del PIB (%)1,81,81,40,5 (Trim.I)
PIB por habitante (€)36.56035.22735.5907.699 (Trim.I)
PIB absoluto (MM£ corrientes)1.969.5242.049.6292.114.6272.114.627 (2018)
CPI (variación últimos 12 meses, %)1,632,12 (mayo)
Tipo de interés de referencia0,250,50,750,75 (junio)
Desempleo (%)4,84,44 (nov)3,8 (abril)
IED neta recibida (M£, ONS)234.814105.439-105.439 (2017)
IED neta emitida (M£, ONS)-33.881104.333-104.333 (2017)
Reservas exteriores, excluido oro (M$)89.090101.466125.000112.638 (mayo)
Saldo presupuestario (% PIB)-3-1,9-1,4-1,4 (2018)
Deuda externa (M£)6.089.9166.399.814-6.399.814 (2017)
Deuda pública neta (% PIB)84,584,584,382,9 (mayo)

 Tipo de cambio:
• 2016: 1,2233 €/1£
• 2017: 1,1413 €/1£
• 2018: 1,1305 €/1£
• 2019: 1,1603 €/1£ (abril)
 

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

A fecha de actualización de este informe se desconocen los planes de política económica del nuevo gobierno y del Chancellor Sajid Javid, más allá de su intención de incrementar el gasto en las preparaciones para el Brexit sin acuerdo y en servicios educativos, policía e infraestructuras. El anterior ejecutivo de May presentó por primera vez sus objetivos de política económica en el presupuesto (Autumn Statement) de 23 noviembre de 2016 y posteriormente en el de marzo de 2017. Estos objetivos se definieron en un contexto de preparación del país para la salida de la UE, tarea que el Ejecutivo define como "preparing Britain for a global future" y que consistiría en preparar a la economía británica para una apertura total al libre comercio una vez fuera de la UE. Dentro de este enfoque, el Gobierno se planteó como objetivo el equilibrar la economía británica, fuertemente basada en los servicios, tratando de reactivar la producción industrial y estimulando la inversión en tecnología e investigación y desarrollo, y atajar la baja productividad, a la vez que se sostienen los servicios públicos y se reduce el endeudamiento.

Por lo demás, todas las prioridades del Gobierno en materia económica están afectadas por las negociaciones con la UE sobre el Brexit. La complejidad de las negociaciones a las que se enfrenta el Reino Unido en relación al Brexit se refleja en la larga lista de acuerdos que deberá negociar en un escaso espacio de tiempo a lo que se añade la necesidad de adaptar el marco legislativo y regulador interno a la salida de la UE.

En otro orden de cosas, para reactivar la producción industrial, el Gobierno publicó en noviembre de 2017 (actualizado en junio de 2018) un Libro Blanco con su nueva Estrategia Industrial que incluye una serie de medidas destinadas a formar sectores productivos más orientados a la innovación, en torno a cinco pilares básicos: Innovación, talento, Infraestructura, Ambiente para los negocios y Comunidad.

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Previsiones macroeconómicas

  • Banco de Inglaterra - Informe de Inflación (7 febrero 2019) 

Crecimiento estimado del PIB: En su último informe de inflación (mayo 2019) el BoE ha revisado al alza su previsión de crecimiento para el año en curso, que pasa del 1,2% publicado en febrero al 1,5%, basándose en la estabilización del contexto económico global y en el empuje que ha dado a la economía en los últimos meses la acumulación de existencias por parte de las empresas para hacer frente al Brexit.

Inflación: la inflación seguirá disminuyendo a corto plazo hasta situarse por debajo de su objetivo oficial, del 2%. La autoridad monetaria británica ha explicado que sus decisiones siempre se tomarán con el objetivo de que la inflación se sitúe en torno al 2%, de forma que ayude a mantener un crecimiento sostenido del empleo y de la economía.

  • OCDE (20 mayo 2019):

En su informe semestral de Perspectivas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) insiste en que un Brexit sin acuerdo sigue siendo un riesgo importante para el crecimiento global. A pesar de su advertencia sobre el prolongado impacto del Brexit, esta institución ha mejorado sus previsiones para Reino Unido. En concreto, las nuevas previsiones de la OCDE contemplan un crecimiento del 1,2% este año y del 1% en 2020, de desde el 0,8% y el 0,9%, respectivamente, previsto en marzo.

Estas previsiones siguen asumiendo un Brexit suave, que incluiría una transición sin sobresaltos. A su juicio, un Brexit sin acuerdo, es algo muy poco probable pero potencialmente dañino (a tail risk), mientras que, la incertidumbre política podría afectar más fuertemente al crecimiento o por más tiempo del esperado.

  • Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR - Spring Statement, 12 marzo 2019)

La OBR ha rebajado las perspectivas de crecimiento para 2019 hasta el 1,2% desde el 1,6% previsto en octubre de 2018 (Autumn Budget) por la incertidumbre sobre Reino Unido y la desaceleración de la economía global. Lo que supondría su menor nivel de crecimiento desde 2009. Asimismo, a medida que la incertidumbre del Brexit comience a disiparse y la productividad mejore gradualmente, las estimaciones de la OBR auguran que el crecimiento del PIB será del 1,4% en 2020 y del 1,6% en 2021, 2022 y 2023, respectivamente.

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

El Ejecutivo creó en octubre de 2010 una Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) destinada a proveer un análisis independiente y fiable de las finanzas públicas del Reino Unido. Este organismo difunde dos veces al año (otoño y primavera) sus previsiones a cinco años para la economía y las finanzas públicas, e incorporan el impacto de cada impuesto y medida de gasto anunciada por el Chancellor of the Exchequer. También usan sus propias previsiones para juzgar el rendimiento del Gobierno respecto a sus propios objetivos a medio y largo plazo, así como proveer de recomendaciones sobre la necesidad de endurecer o aliviar el ajuste fiscal para mantener más de un 50% de posibilidades de que el Tesoro cumpla los objetivos fijados por el Chancellor. Aunque las recomendaciones de este nuevo supervisor no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

Aún no se conocen las prioridades en materia fiscal del nuevo gobierno del Primer Ministro Boris Johnson, que ha tomado posesión de su cargo el 24 de julio de 2019. El nuevo Chancellor, Sajid Javid, podría adelantar el presupuesto a septiembre u octubre y aplazar el Spending Review (que cubre tres años) hasta 2020. En principio el nuevo ejecutivo tiene margen de maniobra para aumentar el gasto público gracias al ‘colchón’ generado por el anterior Chancellor.

Las prioridades del gobierno saliente de Theresa May en materia fiscal fueron la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y una apuesta por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se preveía atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras económicas.

En esta línea se situaban las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por el anterior Chancellor Philip Hammond -más relajadas que las anteriores- que comprenden la reducción del déficit estructural y de la deuda neta como porcentaje del PIB para 2020/1 y la fijación de un techo para el gasto social.

Una de las prioridades de la política fiscal de Reino Unido se relaciona con la reducción del déficit fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente, de tal manera que se logren reducir los riesgos de vulnerabilidad frente a un choque externo. La coordinación entre la política monetaria y fiscal adoptadas ha contribuido a la estabilidad macroeconómica del Reino Unido.

Entre los principales objetivos de la política fiscal (fijados por el anterior ejecutivo de Theresa May) está la reducción de la deuda pública. Según la OBR la deuda neta se situará en el 83,3% del PIB en el año fiscal en curso para después reducirse progresivamente y situarse en el 82,2%, 79% y 74,9%, respectivamente en los tres años posteriores hasta alcanzar el 73% del PIB en el ejercicio 2023/24. Las previsiones de la OBR (Spring Statement – marzo 2019) confían en que la necesidad de financiación en 2018-19 sea inferior en 11.600 mil millones de libras a las previsiones de marzo, gracias a la fortaleza inesperada y de amplia base de los ingresos fiscales, combinados con un gasto público menor de lo esperado. La OBR explica que esta revisión a la baja hubiera sido aún mayor si no fuera por el regalo tributario del Gobierno de 1.100 millones de libras esterlinas destinado al gasto en servicios públicos.

Otro objetivo importante es la reducción del déficit de cada ejercicio fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente. La OBR prevé que el déficit público en relación al PIB se sitúe por debajo del 2% el año que viene (límite máximo del PIB fijado por el anterior Chancellor of the Exchequer en su mandato fiscal), subiendo hasta el 1,3% del PIB en el ejercicio 2019-20, para después descender gradualmente en los próximos cuatro años y quedar en el 0,5% en el ejercicio 2023/24.

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes: un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

Como respuesta a la intensificación de la crisis financiera en el otoño de 2008 el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. La tasa del tipo de interés básico  se redujo del 5% en octubre de 2008 al  0,5% en marzo de 2009 en 5 recortes consecutivos y se inició un programa de compra de activos financiados con el incremento de reservas bancarias. Con ello el BoE combinó también el uso de QE (Quantiative Easing) y CE (Credit Easing) principalmente en la expansión de su balance mediante la compra de valores públicos y privados.

El programa de compra de activos inicial fue de 75.000 millones de libras en marzo de 2009, ampliándose posteriormente hasta 375.000 millones de libras. Las compras de valores del Gobierno por el BoE alcanzaron a representar el 14% del PIB, y en total, comparado con 2007, el balance del BoE aumentó tres veces como proporción del PIB. 

En agosto de 2016, con el fin de atajar los efectos adversos del triunfo del Brexit, el BoE aprobó varias medidas expansivas: una rebaja de los tipos de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25%, la expansión del programa de compra de activos en 60.000 millones de libras para las compras de deuda pública y 10.000 millones en bonos corporativos, y el lanzamiento del programa ‘Term Funding Scheme’ dotado con 100.000 millones de libras para realizar préstamos a los bancos a tipos de interés próximos al oficial dirigidos a financiar préstamos a consumidores y familias. Además, continúa en vigor el programa  “Funding for Lending”  para facilitar el acceso al crédito a familias y empresas.

Después de la subida de un cuarto de punto en noviembre de 2017, el BoE volvió en agosto de 2018 a subir el tipo básico de interés en otro cuarto de punto, hasta el 0,75 %, al considerar suficientemente estabilizada la economía. Por otro lado, en su última reunión celebrada en agosto de 2019 optó por mantener el precio del dinero en el 0,75% actual, ante la persistencia del clima de inestabilidad política, especialmente acusado en las últimas semanas, que viene a reforzar las tesis más acomodaticias. Pese a mantener los tipos en su tasa actual del 0,75% el BoE ha destacado las crecientes probabilidades de un escenario duro de Brexit y de los consecuentes riesgos negativos para el crecimiento.

En esta línea, la mayoría de analistas estiman, cada vez más, que el BoE reducirá el precio del dinero si Reino Unido sale de la Unión Europea sin ningún tipo de acuerdo o bien, para compensar los efectos negativos de la incertidumbre política sobre la economía. A este respecto, Mark Carney, gobernador del BoE señaló a primeros de julio que "los efectos negativos de arrastre que causaría el Brexit podrían intensificarse…, … por ejemplo una menor inversión que podría afectar a la productividad…, es una posibilidad que no debería sorprender a nadie".

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política Industrial

El Gobierno publicó en noviembre de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un Libro Blanco (White Paper) en el que se insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El "White Paper" menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.
https://www.gov.uk/government/publications/industrial-strategy-building-a-britain-fit-for-the-future

Política digital.

Un nuevo impuesto del 2% sobre la facturación de servicios digitales de las grandes empresas tecnológicas en Reino Unido, a partir de abril de 2020. Serán susceptibles de dicho impuesto las empresas con ventas globales superiores a 500 millones de libras. Se estima que esta medida podría permitir a la Hacienda británica (HM Revenue & Customs) unos ingresos anuales de 400 millones de libras. Este nuevo gravamen se “centra estrictamente” en los beneficios generados en Reino Unido por empresas específicas, más que en las empresas británicas emergentes de alta tecnología (UK Tech Startups). Queda todavía por despejar la formulación y detalles de este nuevo impuesto.

La medida va claramente dirigida a las cinco grandes empresas estadounidenses que apenas pagan impuestos en Reino Unido porque concentran sus beneficios europeos en países con mejores condiciones fiscales como Irlanda: el impuesto se aplicará a firmas que tienen ingresos superiores a los 500 millones de libras a nivel global. Los servicios que serán sometidos al nuevo gravamen son los buscadores en Internet, las plataformas de redes sociales y las plataformas de comercio digital. Según fuentes del HM Treasury (Fiscal Strategy), esta decisión se debe al lento avance de las negociaciones internacionales para gravar a esas compañías. Si surgiera una "solución" pactada con otros países, Reino Unido se adaptaría a ella.

Política de energía

El Gobierno publicó el 12 de octubre de 2017 su plan “Clean Growth Strategy” para reducir la emisión de gases efecto invernadero que destinará más de 2.500 M£ al desarrollo de tecnologías limpias e infraestructura. También con esa fecha el Gobierno publicó su propuesta de ley "Domestic Gas and Electricity (Tariff Cap) Bill" que plantea introducir un tope máximo a las tarifas eléctricas hasta 2020 (extensible a 2023). Las empresas del sector, entre las que se encuentra Iberdrola (Scottish Power), han mostrado su oposición a esta medida.

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono a cero antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. Además, con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se aprobaron medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”).

En materia de energía nuclear, el anterior gobierno de Theresa May aprobó tras varios retrasos la construcción de la central nuclear de Hinckley Point. Se trata de un proyecto controvertido por su alto coste (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

La política nuclear del Gobierno sigue no obstante tropezando con serios problemas por los elevados costes de las centrales planificadas. En noviembre de 2018 Toshiba y su subsidiaria NuGeneration anunciaron la paralización de la central nuclear de Moorside, y en enero de 2019 Hitachi anunció la paralización de las obras de la central Wylfa Newydd de Gales, cuya apertura estaba prevista para 2020.

En el “sector deal” para el sector nuclear firmado en 2018 el gobierno establece como prioridad la reducción de costes, desafío al que propone hacer frente mejorando las tecnologías de construcción y operación de nuevas centrales y de desmantelamiento de centrales obsoletas. Se establece como objetivo específico la reducción del 30% en el coste de nuevas centrales y un ahorro en los costes de desmantelamiento del 20% para el año 2030.

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del Gobierno. Está previsto que Reino Unido abandone la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno británico se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit. Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre Reino Unido y terceros países.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

Medio ambiente - Impuesto al plástico

En el Autunm Statement (noviembre 2018) el Gobierno anunció que gravará con un impuesto a las manufacturas e importación de plásticos de un solo uso, como cajas para llevar y otros envases, que contengan menos de un 30% de plástico reciclado. Se celebrará un período de consulta sobre los detalles y calendario de aplicación.

Política de Infraestructuras

En marzo de 2016, el gobierno británico publicó el “National Infrastructure Delivery Plan 2016 to 2021” que prevé inversiones por valor de 483.000 millones de libras, incluyendo 425.000 millones en infraestructura económica y 58.000 millones en infraestructura social.

Además, se anunció que la inversión gubernamental en infraestructuras aumentaría desde un 0,8% a más de un 1% del PIB para el 2020-21, reforzándose la figura de la Comisión Nacional de Infraestructuras (National Infrastructure Commission – NIC), que establecerá recomendaciones para que el gasto en infraestructuras se sitúe entre el 1 - 1,2% del PIB /año entre 2020 y 2050 y se centren en las necesidades más acuciantes. El "Green Paper" contempla la dotación de 40.000 millones de libras al UKGS (UK Guarantees Scheme) para facilitar la financiación de nuevos proyectos de infraestructuras.

Entre los principales proyectos en marcha caben destacar:

- el proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al Este de Londres. Ferrovial se ha adjudicado el Proyecto valorado en 1.000 de libras esterlinas, que se completará en 2024, a través de un consorcio que completan Aberdeen Standard, BAM, Macquarie Capita y SK E&C.
- especialmente relevante para Ferrovial es la confirmación de la ampliación del aeropuerto de Heathrow, del que tiene un 25% del capital social de la compañía titular del aeropuerto. La nueva pista no se abrirá como mínimo hasta 2025 y hasta entonces es de prever que se encontrará con una gran oposición política y de grupos ecologistas.
- también se ha confirmado que sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2. Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto. Así, el consorcio del que es parte Ferrovial se adjudicó trabajos de acondicionamiento del tramo central de la primera fase de construcción del proyecto.

Así las cosas, además de asegurar la financiación de los proyectos en ejecución o ya comprometidos, en el último presupuesto (Autunm Statement - noviembre) el Gobierno ha anunciado una nueva estrategia de inversión en carreteras estratégicas de 25.300 millones de libras en el periodo 2020-2025, y 420 millones de libras para reparación de carreteras locales. También se incluye inversiones de 240 millones de libras en mejoras de las principales líneas de metro/cercanías del país y 440 millones de libras para mejora de la movilidad entre regiones. En general, en 2021 el gobierno invertirá 9.000 millones de libras más al año en infraestructuras de lo que invertía en el año 2015.

El presupuesto de noviembre de 2018 cancela los mecanismos de financiación público-privada de inversiones en infraestructuras denominados PFI y PF2 (2) alegando que estos mecanismos sólo se habían utilizado en 6 ocasiones desde 2012 y las críticas recibidas respecto a su inflexibilidad. Este modelo de financiación público-privada se había considerado para los proyectos de carreteras A303 y Lower Thames Crossing que podrían ser de interés para el sector español que es muy competitivo en este tipo de financiación. El Gobierno sigue comprometido con la prosecución de estos proyectos con un nuevo modelo de financiación pendiente de definir.

Asimismo, el Gobierno ha anunciado el encargo a la Comisión Nacional de Infraestructuras de un nuevo estudio que se publicará en la primavera de 2020, sobre cómo mejorar la resiliencia de las infraestructuras del Reino Unido a la luz de los avances tecnológicos y los desafíos futuros, tales como el cambio climático.

Sector Fintech

En marzo de 2019 se dio a conocer la primera Estrategia del sector Fintech en Reino Unido. Esta nueva estrategia “Securing the Future of UK Fintech” es la última de otras muchas iniciativas que desde 2014 viene impulsando el gobierno británico, cuyo objetivo es colaborar con la industria fintech en el diseño y desarrollo de un plan integral que asegure un acuerdo sectorial (sector deal) con normas, regulaciones, estándares y programas de apoyo financiero, de desarrollo de infraestructuras y de captación de talento. Los aspectos más destacados de la estrategia incluyen:

• Creación de una nueva Cryptoassets Task Force integrada por el HM Treasury, el Banco de Inglaterra (BoE) y la Financial Conduct Authority (FCA) que se encargará de la gestión de riesgos relacionados con los cripto activos y de aprovechar los beneficios potenciales de la tecnología subyacente (blockchain).
• Armonización de normas, regulaciones y reducción del coste de cumplimiento normativo a través del desarrollo de reglas legibles por máquinas, para lo cual la FCA ha suscrito un "Memorandum of Understanding " (MOU) con el Financial Reporting Council (FCR). Se ha anunciado el inicio de programas piloto de regulación de soluciones de robo-advisors (servicios online de gestión financiera) para ayudar a las fintech a cumplir con la regulación.
• Diseño de estándares de industria para facilitar la colaboración entre las empresas fintech y los bancos tradicionales, patrocinado por las entidades bancarias más importantes del país, y que se espera sean publicados a finales de 2019.
• Colaboración entre la industria y el Gobierno para crear "plataformas compartidas” que contribuyan a eliminar las barreras y dificultades que a menudo enfrentan las start-ups fintech para desarrollar la infraestructura necesaria durante sus primeras etapas.
• Nombramiento de tres nuevos “Enviados Especiales Fintech” de carácter regional para asegurar que los beneficios del desarrollo fintech se extienden por todo Reino Unido. Hasta ahora, Londres ha sido el beneficiario predominante de la escena fintech de Reino Unido, pese a los esfuerzos existentes como la iniciativa “Northern Powerhouse” para distribuir la actividad de Fintech de manera más homogénea en todo el país. Estos intentos previos también han sido criticados por concentrarse demasiado en otras grandes ciudades, como Manchester. Esta última propuesta sugiere que el Gobierno quiere impulsar aún más la economía británica al traer más inyecciones de capital y empleo a las partes menos prósperas del país.
• Creación de los llamados “puentes fintech”, acuerdos de cooperación que permiten a los reguladores compartir información sobre servicios financieros en sus respectivos mercados. El primero de ellos entre la propia FCA y el regulador australiano ASIC.

Ciencias de la vida

El Gobierno ha avivado la estrategia industrial que ya anunció a principios de este año, con objeto de preparar la economía y garantizar que Reino Unido permanezca abierto a la innovación tras el Brexit. Unos planes que pasan por impulsar el sector farmacéutico a través de nuevas inversiones y colaboraciones público-privadas, de acuerdo con un informe elaborado por Sir John Bell.

El informe, publicado a finales de agosto de 2017, resalta la necesidad de destinar más fondos para la investigación, nuevos incentivos para la manufactura y una mayor cooperación entre las farmacéuticas y la sanidad pública (NHS). Posiblemente, en los próximos meses, las recomendaciones del informe Bell se materializarán en acuerdos concretos con el objetivo de impulsar el crecimiento de la productividad británica y estimular la investigación, el desarrollo y la inversión en tecnología.

Las 64.000 millones de libras que mueven anualmente (2016) las denominadas “ciencias de la vida”, una industria que da trabajo a 253.000 personas, han impulsado al Gobierno a priorizar el futuro de este sector tras el voto favorable de salida de Reino Unido de la UE.
https://www.gov.uk/government/news/sir-john-bell-to-unveil-industry-led-proposals-to-build-uks-status-as-world-leader-in-life-sciences

Política migratoria

La inquietud por la inmigración fue un factor clave en el plebiscito y resultado a favor del Brexit en junio de 2016.Tras la activación del artículo 50 y el consiguiente inicio de las negociaciones de salida de la UE en junio de 2017, el gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración, aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen a Reino Unido en un escenario post-Brexit.

El libro blanco publicado en diciembre de 2018 sienta las bases de lo que será la inmigración en un escenario post-Brexit. El documento asegura que no habrá límite para la entrada de profesiones consideradas clave, como doctores o ingenieros; y que los turistas europeos no requerirán de visa para entrar en Reino Unido.

Organizaciones empresariales como la Confederación de la Industria Británica (CBI) han pedido en el pasado que no se ponga un límite a la inmigración ante el temor de reducir el ingreso de trabajadores menos cualificados y necesarios para algunos puestos de trabajo.

Los tres millones de ciudadanos de la UE que ya residen en Reino Unido y quieran permanecer en el país deben registrarse para obtener un nuevo estatus a partir del 29 de marzo del año en curso. De forma que, siempre que lleven al menos 5 años en el país se considerarán residentes “asentados” (“settled status”), lo que les otorgará los mismos derechos que a los británicos en cuanto a residencia, empleo, sanidad o pensiones. Se contempla un periodo de gracia de 2 años para realizar las solicitudes. Aunque el gobierno británico estaría dispuesto a hacer concesiones unilaterales en algunos temas, otros aspectos deberán ser negociados y requerirán reciprocidad.
Estas medidas han provocado un descenso significativo en la llegada de ciudadanos de la UE a Reino Unido, incluso antes de que el Brexit se implemente

Comercio exterior

Reino Unido aspira a que sus exportaciones representen el 35% del PIB después de abandonar la Unión Europea, incrementando las relaciones comerciales con el resto del mundo. Con este fin, el Department for International Trade (DIT) lanzo en agosto de 2018 una nueva estrategia de apoyo (en colaboración con con otros partners públicos y privados) a la exportación para las empresas británicas. El documento está basado en la estrategia industrial, la agenda comercial y la política exterior del Gobierno.
https://www.gov.uk/government/publications/export-strategy-supporting-and-connecting-businesses-to-grow-on-the-world-stage

Impacto del Brexit

Sector aeroespacial: Aunque el régimen arancelario que aplicaría Reino Unido en el caso de un Brexit sin acuerdo no contempla aplicar tarifas arancelarias en este sector, la salida desordenada de la UE podría producir disrupciones de suministros en cadenas de valor altamente integradas con otros países de la UE. Aunque sin consecuencias tan graves, el escenario de un Brexit ordenado también ocasionaría problemas: con el Reino Unido fuera del mercado único y el Tribunal Europeo de Justicia, la relación UE-RU conllevará nuevos procedimientos y una divergencia en los estándares que perjudicará a la que lo que hoy es una cadena de suministro integrada y rápida.

Airbus, que cuenta con cuatro plantas en el país y 400 empresas proveedoras, advirtió el 21 de junio de 2018 que podría abandonar el Reino Unido si el país sale del mercado único y la unión aduanera de la UE sin un acuerdo transitorio. Como miembro de la Unión Europea, el Reino Unido tiene influencia significativa en el establecimiento de normas y reglamentos de aviación, tanto a nivel global como regional. Junto con la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) es una de las principales agencias que impulsa el desarrollo de las normas de seguridad. Al salir de la UE, el Reino Unido tendría que seguir las mismas normas europeas de seguridad descritas por la EASA, pero perdería la capacidad de moldear su desarrollo.

Por otro lado, el fin de la libre circulación de personas podría significar también el fin de la posición de Reino Unido como centro de excelencia en la fabricación de las alas de los aviones de Airbus. España (que ensambla todas las colas horizontales) podría aprovechar esa oportunidad para desempeñar ese papel de mayor importancia al que viene aspirando desde hace tiempo.

Sector automoción: El alto nivel de integración de la cadena de suministro con la UE y su alta dependencia de inversión extranjera hacen que este sector sea uno de los más afectados por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Si no se negociase un acuerdo preferencial, Reino Unido aplicará las tarifas que ha propuesto para el caso de Brexit sin acuerdo, que contemplan un arancel para los vehículos del 10%. España se vería afectada puesto que la automoción es el principal capítulo de la exportación española a Reino Unido: los vehículos automóviles (incluyendo los componentes), representaron el 26,8% del total exportado en 2018. De hecho, el impacto del Brexit a partir de la celebración del referéndum se ha notado en las exportaciones en este sector, siendo el sector cuyas exportaciones han evolucionado más desfavorablemente a partir de la segunda mitad de 2016. Por su parte, los componentes de automoción -incluyendo motores- no recibirían arancel, para evitar costes asociados a la importación de los fabricantes británicos, dada lo altamente integrada que está la cadena de suministro entre RU y la UE.

En lo que se refiere a las barreras no arancelarias, la intensificación de los trámites aduaneros podría materializarse en el análisis exhaustivo del cumplimiento de los componentes y vehículos importados con la nueva regulación que entraría en vigor en RU lo que afectaría negativamente a un sector que opera con el sistema de "Just in Time". Incluso con un acuerdo comercial con la UE, el Reino Unido perderá poder de influencia en la regulación del sector y deberá implementar una nueva regulación sobre controles de calidad y seguridad que se homogenicen con los europeos y así agilizar los controles de aduanas. Ni siquiera en el caso de que el Reino Unido firmase un acuerdo de libre comercio que evitase los aranceles, la industria británica esquivaría los controles de aduanas para aplicar el procedimiento de reglas de origen en este sector.

Sector farmacéutico: El régimen arancelario que aplicaría Reino Unido en el caso de un Brexit sin acuerdo no contempla aranceles en este sector. Sin embargo, en ausencia de un acuerdo comercial amplio que contemple la plena equivalencia en aspectos regulatorios, el Brexit supondrá un aumento de controles que podrían poner en juego la fluidez de la cadena de suministro.

Además, el Brexit podría tener implicaciones significativas en la investigación médica con ensayos clínicos en los que tradicionalmente participaban pacientes británicos. Esto afectará tanto a los proyectos de investigación en curso como a los futuros, que deberán cumplir con múltiples reglamentos.

Si Reino Unido quedase fuera de la AEM (agencia que se ha trasladado ya desde Londres a Amsterdam), dejaría de tener acceso a las autorizaciones para comercializar fármacos en todo el territorio comunitario que emite este organismo a modo de ‘pasaporte’ para poder exportar libremente a países de la UE. Reino Unido tendría que regular domésticamente aspectos como la verificación de fármacos y los ensayos clínicos.El sector farmacéutico británico podría resentirse si no se consigue una equivalencia absoluta entre los estándares de Buenas Prácticas de Fabricación y de Distribución vigentes en el Reino Unido con los de la UE, o si la UE deja de reconocer como válidas a las personas cualificadas de Reino Unido que establece la legislación comunitaria como responsables del control de los lotes fabricados e importados.

Sector tecnológico: El impacto del Brexit sobre este sector se va a centrar en las barreras no arancelarias, concretamente a las relacionadas con la regulación del sector. En este sentido, el Mercado Único Digital (MUD), la estrategia de la Comisión Europea para remover barreras en el comercio online en la UE, es un elemento clave. Su adopción por el Reino Unido tras su salida de la UE será uno de los aspectos fundamentales en el desarrollo futuro del comercio electrónico entre Reino Unido y la UE. En este sentido el Reino Unido ha implementado ya dos elementos del MUD, la nueva normativa comunitaria GDPR (General Data Protection Regulation), que regula la transmisión de datos (el 75% de los flujos internacionales de datos de Reino Unido se producen con la Unión Europea) y al Directiva de Servicios de Pago (PSD2), clave para el sector Fintech.

En un sector basado en el conocimiento y en los servicios, el acceso al talento es crucial. El Brexit pone en cuestión la libre circulación de personas y por tanto hace peligrar el flujo de talento extranjero canalizado hacia el Reino Unido. El Reino Unido es el primer destino europeo para los trabajadores extranjeros que se desplazan para trabajar empresas tecnológicas. Los trabajadores extranjeros representan actualmente el 18,4% del empleo en el sector digital.

La incertidumbre sobre el Brexit y el proceso negociador ha tenido un cierto impacto negativo en la inversión dirigida al sector, aunque Reino Unido y Londres siguen siendo líderes europeos en la captación de capital en este sector. Sin embargo, las startups británicas perderían acceso a otro tipo de financiación oficial proveniente de organizaciones europeas como EASME y su programa HORIZON.

Sector financiero: los efectos de la salida de Reino Unido del Mercado Único se resumen en dos efectos principales: uno inmediato, la relocalización de entidades debido a la pérdida de los pasaportes, y otro a más medio plazo: la posible pérdida de actividades denominadas en euros, principalmente la compensación (clearing). Además Reino Unido ha perdido la sede de la Autoridad Bancaria Europea, que se ha trasladado a París.

En lo que se refiere al primer efecto, en el momento en que Reino Unido deje de ser parte del Mercado Único, las entidades radicadas en este país perderán los pasaportes bancarios (passporting rights); derechos que permiten a entidades financieras de cualquier país comunitario operar en toda la UE (en algunos casos incluso en la EEA) sin necesidad de autorizaciones individuales de cada estado miembro. Son casi 5.500 las entidades registradas en Reino Unido que utilizan estos derechos para operar en otros países de la UE, lo que suma un total de 336.421 pasaportes. Algunas actividades financieras dependen en mayor grado que otras de los pasaportes bancarios. La más afectada es la banca, donde hay más tradición de pasaportes, seguido por la gestión de activos y por último, la correduría de seguros. Muchas entidades ya se están preparando para la salida de RU del Mercado Único y están trabajando en su relocalización a diferentes ciudades de la UE para abrir subsidiarias que permitan acogerse a los pasaportes comunitarios. Frankfurt, seguida de Dublín, Amsterdam, Luxemburgo y Paris, parece estar liderando la carrera por acoger a las entidades que deciden relocalizarse. No obstante, ninguna ciudad parece encaminada, por el momento, a convertirse en el nuevo hub financiero europeo.

La segunda gran incógnita que surge a raíz del Brexit se refiere a las actividades denominadas en euros, en particular a las actividades de compensación (clearing). El Brexit pone en duda si estas actividades podrán permanecer en Londres, fuera ya no solo de la Eurozona, sino de la UE (y por tanto, puede que fuera de la supervisión del BCE) o si se obligará a su traslado a la UE. El mayor freno a trasladar la actividad desde Londres a Frankfurt o París es la falta de capacidad de estos centros europeos para gestionar una actividad de semejante volumen. Deutsche Börse (Frankfurt) y su entidad de clearing Eurex han liderado la ofensiva para captar este negocio. En julio de 2018 anunciaron que la mitad de su actividad de clearing se realiza ya en Frankfurt a través de Eurex, aunque este traslado de actividad no ha supuesto relocalización alguna de puestos de trabajo desde Londres.
 

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