Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

Estructura del PIB

 PIB nominal (millones de libras)

1.925.299

 Por sectores de origen

2016 (%) 

Agricultura

 0,6

Industria

 19,2

Construcción

 5,9

Servicios

 80,2

Por componentes del gasto

2016 (%)

Consumo privado

 62,9

Gasto público

 18,9

Inversión

 16,4

Exportación

 27,9

Importación

 30,1

Fuentes: Table 1.3A Composition of UK GDP at market prices by category of expenditure", "UK National Accounts, The Blue Book: 2017", ONS, (31.10.17), "Index of Production 2016" (ONS), "Construction Output in Great Britain 2016" (ONS)

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)201120122013201420152016
POR SECTORES DE ORIGEN%%%%%%
AGRICULTURA0,70,70,7n/dn/dn/d
INDUSTRIA14,914,915,4n/dn/dn/d
CONSTRUCCIÓN6,15,95,9n/dn/dn/d
DISTRIBUCIÓN, TRANSPORTE, HOTELES Y RESTAURANTES1817,818n/dn/dn/d
INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN6,36,36,3n/dn/dn/d
SECTOR FINANCIERO Y SEGUROS87,68n/dn/dn/d
SERVICIOS INMOBILIARIOS11,111,711,3n/dn/dn/d
SERVICIOS PROFESIONALES Y DE APOYO11,511,811,8n/dn/dn/d
GOBIERNO, SALUD Y EDUCACIÓN19,519,218,5n/dn/dn/d
OTROS SERVICIOS44,24,2n/dn/dn/d
100100100100100100100
POR COMPONENTES DEL GASTO%%%%%%
CONSUMO8686,285,784,984,784,7
Consumo Privado6262,562,762,362,662,9
Consumo Público20,720,519.919,519,118,9
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO15,415,615,816,416,616,4
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS30,529,729,728,227,427,9
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS3231,731,730,329,130,1

Fuentes:

. Tabla 2.1.A Gross value added at current basic prices analysed by industry, Blue Book 2015 Edition, ONS, (30.10.15)

. Tabla 1.3.A Composition of UK gross domestic product at market prices. By category of expenditure. Current prices (percentage),

  UK National Accounts, The Blue Book: 2017, ONS, (31.10.17)

(*) Desde 2014 la ONS (Oficina Nacional de Estadísticas) no publica información por sectores de origen.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La evolución de la economía británica viene marcada por los efectos del Brexit. En un contexto de mejora del crecimiento global, Reino Unido sufre una ralentización que, según las previsiones del propio Gobierno británico, continuará por lo menos en el medio plazo y su economía ha pasado de encabezar el G7 junto con Alemania a la cola del grupo de países más industrializados. Pese a esa ralentización, Reino Unido ha seguido creando empleo y el Gobierno ha continuado recortando el déficit que acumuló durante la crisis.

La Comisión Europea en sus últimas previsiones publicadas el 12 de julio, calcula que el PIB británico crecerá un 1,3% este año, por debajo del 1,5% previsto en mayo y también inferior al crecimiento del 1,7% logrado en 2017. Para 2019, año en que Reino Unido abandonará el bloque comunitario, la Comisión Europea prevé que siga la desaceleración económica británica, con un repunte del PIB del 1,2% y en su revisión anual de julio (16 julio), el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mantenido sus previsiones de crecimiento económico para Reino Unido en el 1,4% para 2018 (la más débil desde 2012) y las ha rebajado en 2 décimas hasta el 1,5% para 2019.

De igual forma, el FMI publicó (16 julio) su informe Article IV sobre la Eurozona en el que ha incluido un análisis del impacto del Brexit en Reino Unido y en cada uno de los EEMMM considerando los posibles escenarios. Las estimaciones del FMI fijan el coste en el caso de un escenario de “salida dura”, lo que se entiende como una ruptura total sin acuerdo de libre comercio con la UE, con una merma del 1,5% del PIB real en un periodo de entre 5 y 10 años. Sin embargo, el FMI ha señalado que los efectos en los diferentes EEMM serían dispares en relación a sus vínculos con Reino Unido, y ha destacado que la República de Irlanda, Holanda y Bélgica serán los más afectados. Los analistas de esta institución prevén que la República de Irlanda vería una rebaja de su PIB hasta un 4%, mientras Holanda y Bélgica restarían un 1% al suyo, en el escenario más “pesimista”. España figura entre los menos afectados (el cuarto por la cola, solo menos afectado que Italia, Finlandia y Austria).

Aunque el año pasado no se produjo la desaceleración que la mayoría de los analistas habían anticipado, la economía británica creció un 1,7% en tasa interanual en 2017, una décima menos que en 2016 y su peor dato de crecimiento desde 2012. Con las negociaciones sobre el Brexit entre el gobierno británico y la Comisión Europea todavía en marcha y , de momento, sin visos de acuerdo, la economía de Reino Unido comienza a dar señales preocupantes (en un contexto de relanzamiento de la economía mundial) y parece dar la razón al memorándum del ejecutivo británico que fue filtrado a principios de febrero que auguraba un retroceso del PIB del 8% en caso de que no haya acuerdo comercial entre ambas partesDe acuerdo con un informe secreto filtrado en enero de este año (EU Exit Analysis), si Reino Unido abandona la UE sin acuerdo y se acoge a las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en los próximos quince años el crecimiento económico sería de un 8% por debajo de las previsiones actuales. En ese mismo periodo caería un 5% si Reino Unido negocia un acuerdo amplio de libre mercado con la UE y un 2% si continúa formando parte del mercado único. 

En este contexto, a principios de agosto el Banco de Inglaterra (BoE) optoó por subir el tipo básico de interés en un cuarto de punto, hasta el 0,75%. En noviembre de 2017, el BoE subió los tipos al 0,5 % después de mantenerlos en el nivel histórico del 0,25 % desde 2009. Por otro lado, en su informe trimestral de inflación (publicado a la par que el anuncio del aumento en el precio del dinero) el banco central británico mantiene su previsión de crecimiento en el 1,4 % para 2018, pero lo sube al 1,8 % para 2019, cuando el país efectuará su salida de la UE.

De igual forma, por primera vez, el BoE también ha hecho pública su estimación de la tasa de interés real de equilibrio, conocida como r *, la tasa de tendencia a largo plazo más los factores a corto plazo. Si bien la tasa de tendencia a largo plazo ha disminuido en más de 2 puntos desde 1990, los factores a corto plazo actualmente están reduciendo aún más la tasa de equilibrio. En los próximos años, el BoE espera que la tasa de equilibrio vuelva a converger con la tasa de tendencia a largo plazo. No obstante, no ha desvelado el dato en lo que estima que r * es ahora.

Por otro lado, la llegada a Reino Unido en 2017 de ciudadanos procedentes de países de la Unión Europea sin una oferta de trabajo cayó a un mínimo de cinco años en 2017, según los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística (ONS). En total la inmigración neta comunitaria, es decir, la diferencia entre el número de los que llegaron para vivir en Reino Unido durante al menos 12 meses y aquellos que optaron por marcharse fue de 101.000 personas. La ONS también destaca un descenso del 33% en el número de ciudadanos de la UE que llegaron a Reino Unido “buscando trabajo”: de 55.000 en el 2016 se pasó a 37.000 en 2017. La cifra de los que vinieron ya con una oferta laboral se mantuvo estable.

En 2017 también se produjo un récord de ciudadanos comunitarios que dejaron suelo británico, con una cifra estimada en 139.000. El único año con similar nivel de salidas fue en  2008 cuando se marcharon 134.000. La inmigración neta de ocho países del Este de Europa, que entraron en la UE en  2004 (Polonia, República Checa, Hungría, Lituania, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia y Lituania) pasó de 42.000 en 2016, antes del referéndum, a 6.000 en 2017. Desde el referéndum, la inmigración neta de países como Alemania, Italia, Francia o España se ha reducido a casi la mitad.

Un problema recurrente en la economía de Reino Unido es la falta de crecimiento de la productividad desde la crisis financiera de 2007. No obstante, los últimos datos publicados por la ONS han mostrado signos de mejora. La producción por hora trabajada en tasa interanual creció un 1,5% en el segundo trimestre de 2018, en comparación con el 0,9% en el primer trimestre (enero a marzo) de 2018. Este es el incremento intertrimestral más alto por hora trabajada desde el cuarto trimestre de 2016. Por otro lado, el bajo desempleo, no se ha traducido en un crecimiento de los ingresos medios, que de hecho se han moderado del 2,5% al 2,4% en junio. Con todo, la mayoría de los economistas tienen una teoría de que Reino Unido está atrapado en un equilibrio de "bajo valor" en el que las empresas invierten poco y se especializan en tareas de bajo valor agregado que requieren pocas habilidades, por lo que el crecimiento de la productividad se mantiene bajo.

Evolución de las principales variables macroeconómicas

PIB. La economía británica creció un 0,4% en el segundo trimestre de 2018, dos décimas por encima del dato registrado en el primer trimestre del año. En tasa interanual, Reino Unido creció un 1,3%, una décima más que la cifra interanual correspondiente al trimestre anterior.

Al tratarse de la primera estimación sólo se conocen datos por el lado de la oferta que muestran como el sector servicios, con un crecimiento del 0,5% en el segundo trimestre, está detrás de esta recuperación de la economía británica. Igualmente, la construcción, contribuyó positivamente al crecimiento del PIB, con un incremento del 0,9% después de tres meses consecutivos a la baja. La producción continuó con su tendencia a la baja cayendo un 0,8% en el segundo trimestre, con caídas significativas en las manufacturas (0,9%). El gasto de los hogares se mantuvo moderado en el 0,3%, y el crecimiento de la inversión empresarial fue del 0,5%.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) ha señalado que "la economía se recuperó un poco en el segundo trimestre ayudada por las ventas minoristas y la construcción". Sin embargo, "el déficit comercial empeoró notablemente a medida que las exportaciones de automóviles y aviones disminuyeron sustancialmente, mientras que las importaciones aumentaron". Pese a esta mejoría en el segundo trimestre, la mayoría de analistas consideran que el ritmo se enfriará nuevamente en el tercer trimestre.

Mercado de Trabajo. El Brexit tampoco ha deteriorado las cifras del mercado laboral, que en junio registró una tasa de desempleados del 4%,  el nivel más bajo desde diciembre de 1974, cuando permaneció en esta tasa hasta febrero de 1975.

Por lo que se refiere a los salarios, en los tres meses hasta junio, el salario medio en términos nominales (es decir, sin descontar el efecto de la inflación) aumentó un 2,7% excluyendo bonos, una décima por debajo del 2,8% previo. Incluyendo bonos, el salario medio subió un 2,4% en comparación con igual período de 2017 y también una décima menos del 2,5% anterior (marzo-mayo), lo que equivale a un 0,4% y un 0,1% de crecimiento de salario real respectivamente (cuando se ajusta por inflación).
El tipo de cambio. La cotización de la libra fue uno de los indicadores que sufrió un mayor golpe tras la victoria del Brexit y llegó a ceder en los meses posteriores al plebiscito más de un 17% respecto al euro y un 18% frente al dólar. Dos años después de la consulta, la divisa británica se cambia por unos 1,11 euros, un 14,8% menos que los 1,30 euros a los que cotizaba un día antes del referéndum, y por unos 1,28 dólares estadounidenses, un 12,9% por debajo de los 1,47 dólares del 22 de junio de 2016. En definitiva, la libra esterlina permanece particularmente susceptible a los efectos colaterales del voto a favor del Brexit y se mantiene exhibiendo una alta volatilidad. Por otro lado, en una semana en que el tipo básico de interés subió hasta el 0,75%, la libra esterlina se ha depreciado en casi un punto porcentual frente al dólar, puesto que la decisión del Banco de Inglaterra no se presentó como el inicio de un ciclo de subidas de tipos.

 23/06/201608/08/2018% variación
Libra/dólar1,47981,2882-12,9
Libra/euro1,30391,1105-14,8
tipo de cambio efectivo (Sterling Exchange Rate Index, índice SERI)87,926876,995-12,4

Fuente: Banco de Inglaterra (BoE)

Inflación y precios de la vivienda. La inflación en tasa CPI se situó en el 2,5 % en julio, una décima más que en el mes anterior, su primer aumento desde noviembre de 2017, cuando alcanzó el 3,1%. Destacan en esta evolución del encarecimiento de la cesta de la compra, entre otros factores, la subida del transporte y de los combustibles debida, en gran medida, a los precios mundiales del petróleo, con algunos movimientos que también reflejan el impacto de los tipos de cambio y que se ha visto compensada por una reducción de los precios en confección, calzado y algunos servicios financieros. A principios de este mes, el Banco de Inglaterra pronosticó que la inflación subiría al 2,6% en julio antes de moderarse y estabilizarse justo por encima de su objetivo del 2% dentro de dos años a medida que aumente gradualmente las tasas de interés. En el mercado inmobiliario, el índice House Price Index muestra que el precio de la vivienda aumento un 3% en junio, desde el 3,5% en mayo, su menor crecimiento anual desde agosto de 2013 (3%). La tasa anual ha venido desacelerándose desde mediados de 2016 pero se mantiene en torno al 5%, con excepción de octubre de 2017, y principios del año en curso.

Finanzas Públicas y Política Fiscal. Philip Hammond en la presentación del Spring Report en los Comunes (13 de marzo) revisó a la baja las previsiones en materia de déficit público hasta los 45.200 M£ para el ejercicio actual 2018/19, 700 M£ menos de lo estimado en noviembre de 2017. Aunque, las previsiones de la OBR señalan que las presiones en el gasto público relacionadas con el envejecimiento de la población supondrán un desafío al objetivo del Gobierno de equilibrar las finanzas públicas en 2025.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) ha vuelto a revisar a la baja la necesidad de financiación en el ejercicio 2017/18 (abril 2017 a marzo 2018) que continua situándose en su nivel más bajo de los últimos once años. Excluyendo las ayudas a la banca, el déficit público disminuyó un 13,8% hasta los 39.357M£ comparado con el anterior ejercicio 2016/17 (45.686M£), su menor registro desde el ejercicio 2006/2007 y 5.843M£ por debajo de la última previsión de la OBR (marzo 2018) que sitúa el déficit público en Reino Unido en el 2,2% del PIB (45.200M£).

Algunos analistas más críticos sostienen que, la rápida caída del endeudamiento público sigue reflejando fuertes caídas en el gasto, en lugar de una economía en recuperación.

Pese a todo, los últimos datos de déficit han dado alas a todos aquellos que se decantan por un aumento significativo del gasto público en el Presupuesto de otoño. Por su parte, la deuda pública neta como porcentaje del PBI se mantuvo estable en el 85,3% del ejercicio anterior.

Por meses, el endeudamiento neto del sector público (excluidas las ayudas a la banca) fue de 10.110M£ en el acumulado mayo-junio de 2018, un 30,5% inferior al dato de igual período de 2017. Se trata del endeudamiento neto más bajo desde 2007. La deuda pública se sitúo en junio en 1.792.300M£, el 85,2% del PIB desde el 86,2% registrado en el mismo mes de 2017. En términos absolutos 33.000M£ más que el año anterior, pero un punto porcentual más bajo como porcentaje del PIB.

Balanza Comercial y Balanza por Cuenta Corriente. El fracaso de Reino Unido para reequilibrar su economía a través de las exportaciones junto con una caída de la rentabilidad y un rendimiento insuficiente de la inversión exterior ha creado un significativo déficit por cuenta corriente. Aunque este déficit viene siendo financiado sin problemas por los fortísimos volúmenes de inversiones extranjeras y otros capitales externos, los analistas temen que podría dar lugar a serios problemas en el futuro.

La balanza por cuenta corriente registró un déficit del 3,8% del PIB en 2017 (78.959M£), lo que supone una caída del 23,2% respecto al año anterior (102.790M£). En términos de PIB, se trata del menor déficit por cuenta corriente desde 2011, cuando éste se situó en el 2,4%. La economía británica registró en 2017 una necesidad de financiación de 84.224 M£, un 26,9% menos en términos relativos que en 2016. 

Año 2018 (enero-marzo)

• Balanza por c/c: registró un déficit de 17.720M£ (-3,4% del PIB) en los tres primeros meses del año, un 8,4% inferior al alcanzado en el mismo periodo del año anterior. Este resultado se explica sobre todo por la disminución del déficit de la balanza comercial (bienes) hasta los 31.210M£ (déficit de 34.572M£ en el mismo periodo de 2017).

• Balanza por c/c + capital: el déficit de la cuenta de capital aumentó hasta los 143M£, desde el déficit de 59M£ en el mismo periodo del año anterior. La economía británica registró una necesidad de financiación de 17.577M£, en contraste con la necesidad de financiación de 16.284M£ registrada en el mismo periodo de 2017.
 

Presupuestos generales y previsiones de crecimiento del Gobierno

Phillip Hammond, Chancellor of the Exchequer presentó en los Comunes, el pasado 13 de marzo, el denominado “Informe de Primavera” (Spring Report).

En su discurso, el Sr. Hammond destacó el crecimiento anual experimentado por la economía británica desde 2010 y pronosticó una bajada de la inflación y del déficit público. Según sus propias palabras, la economía de Reino Unido ha llegado a un punto de inflexión y hay "luz al final del túnel". Si bien insinuó posibles aumentos de gastos en Sanidad y Defensa en el Budget del próximo noviembre, el Chancellor of the Exchequer matizó que eso no suponía el fin inmediato de la austeridad.

Según los cálculos de la OBR, Reino Unido crecerá un 1,5% este año, frente al 1,4% previsto en noviembre, con las previsiones para 2019 y 2020 sin cambios en el 1,3%, mientras que en 2021 y 2022 el PIB británico se expandirá en un 1,4% y un 1,5%, respectivamente. Con anterioridad a la declaración de Philip Hammond, la OCDE había dado a conocer sus previsiones de crecimiento para la economía mundial. De acuerdo con su último análisis, Reino Unido, al que ve como el furgón de cola del G20 por la incertidumbre del Brexit, crecerá a un ritmo más lento que cualquier otra economía avanzada o emergente este año (en un momento en que la demanda mundial se está fortaleciendo) elevando su pronóstico de crecimiento al 1,3% en 2018. Esta cifra es una actualización de una proyección anterior del 1,2%. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

DATOS ECONÓMICOS201520162017Últimos datos disponibles (2018)
Evolución del PIB (%)2,21,81,81,2 (Trim. I)
PIB por habitante (€)39.94436.56035.22735.227 (2017)
PIB absoluto (MM£ corrientes)1.888.7371.963.3112.038.7142.038.714 (2017)
CPI (variación últimos 12 meses, %)0,21,632,4 (junio)
Tipo de interés de referencia050,250,50,75 (julio)
Desempleo (%)5,14,84,44,2 (mayo)
IED neta recibida (€M, ONS)14.99321.599-21.599 (2015)
IED neta emitida (€M, ONS)-90.751-52.946--52.946 (2015)
Reservas exteriores, excluido oro (M$)84.57989.090101.466101.738 (julio)
Saldo presupuestario (% PIB)-4,9-3,8-2,3-2,3 (2016/17)
Deuda externa (M$)646.400--646.400 (2014)
Deuda pública neta (% PIB)83,884,685,285,2 (junio)

 Tipo de cambio:

  • 2013: 1,1776 €/1£
  • 2014: 1,2411 €/1£
  • 2015: 1,3782 €/1£
  • 2016: 1,2233 €/1£
  • 2017: 1,1413 €/1£
  • 2018: 1,1397 €/1£ (mayo)

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

El Gobierno de Theresa May, en el poder desde julio de 2016, anunció por primera vez sus objetivos de política económica en el presupuesto (Autumn Statement) de 23 noviembre de 2016 y posteriormente en el de marzo de 2017. Estos objetivos se han definido en un contexto de preparación del país para la salida de la UE, tarea que el Ejecutivo define como "preparing Britain for a global future" y que consistiría en preparar a la economía británica para una apertura total al libre comercio una vez fuera de la UE. Dentro de este enfoque, el Gobierno se plantea como objetivo el equilibrar la economía británica, fuertemente basada en los servicios, tratando de reactivar la producción industrial y estimulando la inversión en tecnología e investigación y desarrollo, y atajar la baja productividad, a la vez que se sostienen los servicios públicos y se reduce el endeudamiento.

Por lo demás, todas las prioridades del Gobierno en materia económica están afectadas por las negociaciones con la UE sobre el Brexit. Cuando finalicen las negociaciones, Reino Unido podría quedarse fuera del Mercado Único y también de la Unión Aduanera, aunque perseguirá un acuerdo aduanero con la UE que elimine en lo posible las fricciones al libre comercio y le permita negociar sus propios acuerdos comerciales con terceros países. Previsiblemente, no poder acceder al Mercado Único supondrá un grave problema para muchos sectores económicos de Reino Unido incluido el sector de servicios financieros (que representa el 8% del PIB), que perdería el “pasaporte” que permite a las empresas del sector financiero operar en cualquier país de la UE con la regulación de RU.

La complejidad de las negociaciones a las que se enfrenta el Reino Unido en relación al Brexit se refleja en la larga lista de acuerdos que deberá negociar en un escaso espacio de tiempo a lo que se añade la necesidad de adaptar el marco legislativo y regulador interno a la salida de la UE.

En otro orden de cosas, para reactivar la producción industrial, el Gobierno ha publicado su nueva Estrategia Industrial que incluye una serie de medidas destinadas a formar sectores productivos más orientados a la innovación, en torno a cinco pilares básicos: Innovación, alento, Infraestructura, Ambiente para los negocios y Comunidad.

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Previsiones macroeconómicas

Previsiones crecimiento (%) para Reino Unido

Crecimiento estimado del PIB: el Banco de Inglaterra (BoE) en su último informe de inflación (agosto 2018) revisa al alza las estimaciones tanto en 2018 (1,7% vs. 1,5% previsto en noviembre) como en 2019 (1,8% vs. 1,7% previsto en noviembre). El crecimiento estimado del PIB para 2020 se mantiene en 1,7%, ritmo de expansión que también se mantendría en 2021.

Inflación: se revisa al alza en el corto plazo y se mantiene estable para los años siguientes. Prevé una inflación en tasa CPI del 2,9% (vs. 2,6% anterior) a principios de 2018 y de 2,3% en 2019 y +,2% en 2020, al igual que se preveía en noviembre.

Empleo y salarios: los cambios en las proyecciones de empleo no son relevantes. En niveles históricamente muy bajos, el BoE prevé una progresiva reducción de la tasa de paro desde 4,2% actual hasta el 4,1% en 2020.

Instituciones

Crecimiento real

Previsiones

Pre-Brexit

Previsiones Post-Brexit

201620162016201720182019202020212022
Banco Mundial (enero 2018)1,821,91,61,41,51,7----
Previsiones intermedias de Invierno UE (febrero 2018)1,81,81,81,81,41,1------
Office for Budget Responsibility/OBR (marzo 2018)1,821,81,51,51,31,31,41,5
Bank of England (agosto 2018)1,82,22,21,81,71,81,71,7---
FMI (julio 2018)1,82,21,91,81,61,5------
OCDE (mayo 2018)1,81,71,81,71,41,5 -- -- --

Las principales instituciones económicas internacionales (OCDE, FMI, UE) prevén una horquilla de crecimiento para Reino Unido entre el 1,4-1,6 % para 2018.

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Política fiscal y presupuestaria

POLÍTICA FISCAL Y PRESUPUESTARIA

El Ejecutivo creó en octubre de 2010 una Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR) destinada a proveer un análisis independiente y fiable de las finanzas públicas del Reino Unido. Este organismo difunde dos veces al año sus previsiones a cinco años para la economía y las finanzas públicas, e incorporan el impacto de cada impuesto y medida de gasto anunciada por el Chancellor of the Exchequer. También usan sus propias previsiones para juzgar el rendimiento del Gobierno respecto a sus propios objetivos a medio y largo plazo, así como proveer de recomendaciones sobre la necesidad de endurecer o aliviar el ajuste fiscal para mantener más de un 50% de posibilidades de que el Tesoro cumpla los objetivos fijados por el Chancellor. Aunque las recomendaciones de este nuevo supervisor no son vinculantes, el Gobierno tiene que explicar ante el Parlamento por qué no son atendidas.

Las prioridades actuales del Gobierno en materia fiscal parecen ser la prudencia por el lado del gasto, con la atención puesta en la necesidad de mantener un margen de maniobra para afrontar las eventualidades del Brexit, y una apuesta por dos puntales para sostener el crecimiento: el incremento de la productividad (una de las debilidades de la economía británica y que se prevé atajar mediante medidas de fomento de la I+D) y un aumento de la inversión en infraestructuras económicas.

En esta línea se sitúan las nuevas reglas de disciplina fiscal introducidas por Philip Hammond, más relajadas que las que había introducido el Ejecutivo anterior, que comprenden la reducción del déficit estructural y de la deuda neta como porcentaje del PIB para 2020/1 y la fijación de un techo para el gasto social.

Una de las prioridades de la política fiscal de Reino Unido se relaciona con la reducción del déficit fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente, de tal manera que se logren reducir los riesgos de vulnerabilidad frente a un choque externo. La coordinación entre la política monetaria y fiscal adoptadas ha contribuido a la estabilidad macroeconómica del Reino Unido.

Entre los principales objetivos de la política fiscal está la reducción de la deuda pública, que representa el 85,6% del PIB (2016/17). Según la OBR la deuda neta alcanzará un pico del 86,5% del PIB en el año en curso para después reducirse progresivamente desde el 86,4% en 2018/19 y luego situarse en el 86,1%, 83,1% y 79,3% en los tres años posteriores hasta alcanzar el 79,1% del PIB en el ejercicio 2022/23. Las previsiones de la OBR (Spring Report – marzo 2018) todavía auguran que la deuda alcance su máximo en este ejercicio pero a una tasa menor en relación al PIB (85,6%). Esta reducción refleja [explica la OBR] la revisión a la baja de 4.700 M£ en el déficit en 2017/18 y la reducción prevista de 5.000 M£ en el programa de alivio cuantitativo del BoE (Bank of England’s Term Funding Scheme).

Otro objetivo importante es la reducción del déficit de cada ejercicio fiscal por medio de un mayor control del gasto corriente. La OBR prevé que el déficit público en relación al PIB se sitúe por debajo del 2% el año que viene para después descender gradualmente en los próximos cuatro años y quedar equilibrado en el ejercicio 2022/23. Su previsión principal contempla un déficit estructural del 1,3% del PIB en el período 2020/21; es decir, por debajo del límite máximo del 2% del PIB fijado por el Chancellor of the Exchequer en su mandato fiscal. 

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Política monetaria

POLÍTICA MONETARIA

El actual marco de la política monetaria en Reino Unido data de octubre de 1992, cuando tras la salida de la libra esterlina del mecanismo del tipo de cambios del SME, Reino Unido adoptó un nuevo modelo con dos componentes: un objetivo explícito de inflación (del 2,5% anual, porcentaje que bajó al 2,0% en tasa CPI a partir de 2003), y, segundo, cambios institucionales diseñados para dotar de mayor influencia al Banco de Inglaterra (BoE) haciendo más transparente y abierto el proceso por el cual esta entidad fija el tipo de interés. Posteriormente (en 1997) el gobierno laborista otorgó plena autonomía al BoE para fijar los tipos de interés.

Como respuesta a la intensificación de la crisis financiera en el otoño de 2008 el BoE, al igual que otros bancos centrales, instauró una política monetaria más acomodaticia basada en el uso de instrumentos tanto tradicionales como no convencionales. La tasa del tipo de interés básico  se redujo del 5,0% en octubre de 2008 al  0,5% en marzo de 2009 en 5 recortes consecutivos y se inició un programa de compra de activos financiados con el incremento de reservas bancarias. Con ello el BoE combinó también el uso de QE (Quantiative Easing) y CE (Credit Easing) principalmente en la expansión de su balance mediante la compra de valores públicos y privados.

El programa de compra de activos inicial fue de 75.000 millones de libras en marzo de 2009, ampliándose posteriormente hasta 375.000 millones de libras. Las compras de valores del Gobierno por el BoE alcanzaron a representar el 14% del PIB, y en total, comparado con 2007, el balance del BoE aumentó tres veces como proporción del PIB. 

En agosto de 2016, con el fin de atajar los efectos adversos del triunfo del Brexit, el BoE aprobó varias medidas expansivas: una rebaja de los tipos de interés en un cuarto de punto hasta el 0,25%, la expansión del programa de compra de activos en 60.000 millones de libras para las compras de deuda pública y 10.000 millones en bonos corporativos, y el lanzamiento del programa ‘Term Funding Scheme’ dotado con 100.000 millones de libras para realizar préstamos a los bancos a tipos de interés próximos al oficial dirigidos a financiar préstamos a consumidores y familias. Además, continúa en vigor el programa  “Funding for Lending”  para facilitar el acceso al crédito a familias y empresas.

En noviembre de 2017 el Comité de Política Monetaria del BoE optó por restringir la política monetaria debido al resurgimiento de presiones inflacionarias derivadas de las incertidumbres vinculadas al Brexit que están lastrando la actividad doméstica. De esta forma, con el fin de devolver la inflación a su objetivo de estabilidad el BoE decidió elevar los tipos de interés en 25 puntos básicos, situando así la tasa de referencia en el 0,50%.

Más recientemente, el Banco de Inglaterra (BoE) en su último informe de inflación correspondiente a mayo de 2018, vuele a reiterar su política acomodaticia, empleando un tono menos restrictivo que en el informe de febrero. En mayo el BoE revisa a la baja sus estimaciones de crecimiento del PIB para 2018 y las del IPC para los próximos tres años. Reitera que la evolución económica se puede ver alterada a medida que las negociaciones del Brexit se vayan desarrollando, pero considera que la economía británica y, especialmente, su sector exterior, se están beneficiando del ciclo expansivo global y la depreciación de la libra. Por ello, reseña que, teniendo en cuenta el conjunto de factores internos y externos (libra débil impulsando precios al alza y crecimiento interno marcado por  la pérdida de poder adquisitivo de las familias y la debilidad de la inversión empresarial), la inflación debería reducirse más rápidamente de lo esperado anteriormente y alcanzar su objetivo en 2 años. Estas proyecciones asumen los ritmos de normalización monetaria previstos, es decir, tres subidas de tipos en los próximos tres años, alcanzando el 1,2% en 2021.

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales

Política Industrial

El Gobierno publicó en noviembre de 2017 las líneas maestras de una nueva estrategia industrial, diseñada para modernizar la industria y adaptarla a las nuevas necesidades a las que deberá hacer frente en el futuro, en un panorama post-Brexit. El documento de referencia es un Libro Blanco (White Paper) en el que se  insta a las empresas a que desarrollen nuevos acuerdos sectoriales para abordar desafíos y oportunidades específicos en su sector. El Gobierno impulsará el crecimiento en todo Reino Unido, poniendo el foco en la inversión en infraestructuras y en la investigación.

El "White Paper"  menciona tecnologías prioritarias, en las que Reino Unido tiene ventaja competitiva en I+D: tecnologías relacionadas con la energía limpia, robótica, biotecnología, inteligencia artificial y tecnología de red móvil 5G. Se han establecido 10 pilares básicos en los que cimentar la política industrial: inversión en ciencia, investigación e innovación, desarrollo de conocimientos, modernización de infraestructuras, apoyo a las empresas para nacer y crecer, mejorar la contratación pública, fomento de la política comercial y de inversión interna, energía asequible y crecimiento limpio, incubar sectores de vanguardia, impulsar el crecimiento en todo el país y creación de instituciones que fomenten la colaboración y las sinergias.

La nueva estrategia industrial prevé una inversión de 556 millones de libras para el denominado "Northern Powerhouse", el eje industrial del norte de Inglaterra. Además, el Gobierno quiere dedicar 170 millones de libras para rediseñar los programas de educación técnica y tecnológica, a fin de suprimir las desconexiones entre la enseñanza, la investigación y el sector productivo con objeto de formar sectores productivos más orientados que puedan hacer uso y explotar todas las posibilidades de la sociedad del conocimiento.

https://www.gov.uk/government/publications/industrial-strategy-building-a-britain-fit-for-the-future


 Política de energía

En los últimos años las políticas gubernamentales (incentivos financieros y normativas específicas al respecto) en materia de energía se han encaminado al fomento de la energía renovable y nuclear para reducir la dependencia del abastecimiento exterior, desarrollando enormemente el sector de las energías renovables. El objetivo principal ha sido y es disminuir las emisiones de CO2, pero también reducir la dependencia de sus importaciones de petróleo y gas, para lo que Reino Unido se ha fijado un objetivo ambicioso de reducir las emisiones de carbono en un 80% antes de 2050 con relación a los niveles de 1990, sin poner en peligro la seguridad energética. En este sentido cabe mencionar la promoción regional a varios niveles que las administraciones locales han puesto en marcha. Esto ha permitido a empresas energéticas más pequeñas concentrar sus esfuerzos en el sector geográfico específico en el que están sitas, aprovechando así las ayudas estatales para aumentar su facturación. Entre estas empresas podemos citar a Scottish Renewables (Iberdrola).

El anterior Ejecutivo tomó varias iniciativas para mejorar el desarrollo de cada una de las fuentes renovables en particular. En especial dirigió su esfuerzo y compromiso a los sectores más desarrollados: la biomasa y la energía mareomotriz. Además, con el propósito de profundizar en la diversificación y autoabastecimiento energético, se aprobaron medidas para fomentar la extracción de gas no convencional (“shale gas”).

En materia de energía nuclear, el gobierno de Theresa May aprobó tras varios retrasos la construcción de la central nuclear de Hinckley Point. Es un proyecto controvertido  por su alto coste (18.000 millones de libras) y el elevado precio por megavatio (£92.50 por megavatio hora, más del doble que el precio actual en el mercado mayorista). Se estima que Hinckley Point cubrirá el 7% de las necesidades de energía eléctrica del país.

El Gobierno publicó el 12 de octubre de 2017 su plan “Clean Growth Strategy” para reducir la emisión de gases efecto invernadero entre ahora y 2032 y que destinará más de 2.500 M£ al desarrollo de tecnologías limpias e infraestructura. También con esa fecha el Gobierno publicó su propuesta de ley  "Domestic Gas and Electricity (Tariff Cap) Bill" que plantea introducir un tope máximo a las tarifas eléctricas durante un periodo de 5 años. Las empresas del sector, entre las que se encuentra Iberdrola (Scottish Power), han mostrado su oposición a esta medida. 

El Brexit tendrá un impacto significativo sobre la política energética del Gobierno. Está previsto que Reino Unido abandone la Comunidad de Energía Atómica Europea (Euratom). La decisión del gobierno británico se justifica por la vinculación legal de este organismo con la UE: continuar siendo miembro del mismo significaría estar supervisado por la Corte de Justicia Europea, contraviniendo una de las prioridades del gobierno de Theresa May en su plan para el Brexit.  Dejar el Euratom eliminará al Reino Unido del marco regulador que rige la cooperación internacional en sus programas nucleares tanto civiles como parte de sus programas militares, lo que podría dificultar el movimiento de materiales nucleares, equipos y técnicos entre Reino Unido y terceros países.

El Reino Unido ratificó el Acuerdo de París sobre cambio climático en noviembre de 2016.

Política de Infraestructuras

En marzo de 2016, el gobierno británico publicó el 'National Infrastructure Delivery Plan 2016 to 2021' que prevé inversiones por valor de 483.000 millones de libras, incluyendo 425.000 millones  en infraestructura económica y 58.000 millones en infraestructura social. 

En el último presupuesto se anunció que la inversión del gobierno en infraestructuras aumentará desde un 0,8% a más de un 1% del Producto Interior Bruto para el 2020/21 y se refuerza la figura de la Comisión Nacional de Infraestructuras (National Infrastructure Commission – NIC), que establecerá recomendaciones para que el gasto en infraestructuras se sitúe entre el 1 - 1,2% del PIB cada año entre 2020 y 2050 y se centren en las necesidades más acuciantes. En el "Green Paper" se contempla la dotación de 40.000 millones de libras al UKGS (UK Guarantees Scheme) para facilitar la financiación de nuevos proyectos de infraestructuras.

Entre los principales proyectos en marcha, aún afectados por la incertidumbre del Brexit, cabe destacar:

- el proyecto del túnel de Silvertown que cruzará el Támesis, al Este de Londres. Los consorcios Hotchtief/Dragados y Ferrovial/Kier se han postulado para entrar en el proceso de adjudicación para la construcción y operación del túnel, proyecto valorado en 1.000 millones de libras. Se espera que la adjudicación tenga lugar en 2017, los trabajos en el túnel empiecen en 2018 y que se completen en 2023.

- especialmente relevante para Ferrovial es la confirmación de la ampliación del aeropuerto de Heathrow, del que tiene un 25% del capital social de la compañía titular del aeropuerto. La nueva pista no se abrirá como mínimo hasta 2025 y hasta entonces es de prever que se encontrará con una gran oposición política y de grupos ecologistas.

- también se ha confirmado que sigue adelante el proyecto de alta velocidad británica, HS2 valorado en 55.700 millones (de los cuales ya se han gastado 1.400 millones de libras). Varias constructoras e ingenierías españolas están involucradas en este proyecto. Así, el consorcio del que es parte Ferrovial se adjudicó trabajos de acondicionamiento del tramo central de la primera fase de construcción del proyecto.

Sector Fintech

En marzo de este año, el Chancellor of the Exchequer, Philip Hammond, dio a conocer la primera Estrategia del sector Fintech en Reino Unido. Esta nueva estrategia “Securing the Future of UK Fintech” es la última de otras muchas iniciativas que desde 2014 viene impulsando el gobierno británico, cuyo objetivo es colaborar con la industria fintech en el diseño y desarrollo de un plan integral que asegure un acuerdo sectorial (sector deal) con normas, regulaciones, estándares y programas de apoyo financiero, de desarrollo de infraestructuras y de captación de talento. Los aspectos más destacados de la estrategia incluyen:

• Creación de una nueva Cryptoassets Task Force integrada por el HM Treasury, el Banco de Inglaterra (BoE) y la Financial Conduct Authority (FCA) que se encargará de la gestión de riesgos relacionados con los cripto activos y de aprovechar los beneficios potenciales de la tecnología subyacente (blockchain).

• Armonización de normas, regulaciones y reducción del coste de cumplimiento normativo a través del desarrollo de reglas legibles por máquinas, para lo cual la FCA ha suscrito un "Memorandum of Understanding " (MOU) con el Financial Reporting Council (FCR). Se ha anunciado el inicio de programas piloto de regulación de soluciones de robo-advisors (servicios online de gestión financiera) para ayudar a las fintech a cumplir con la regulación.

• Diseño de estándares de industria para facilitar la colaboración entre las empresas fintech y los bancos tradicionales, patrocinado por las entidades bancarias más importantes del país, y que se espera sean publicados a finales de 2019.

• Colaboración entre la industria y el Gobierno para crear "plataformas compartidas” que contribuyan a eliminar las barreras y dificultades que a menudo enfrentan las start-ups fintech para desarrollar la infraestructura necesaria durante sus primeras etapas. 

 • Nombramiento de tres nuevos “Enviados Especiales Fintech” de carácter regional para asegurar que los beneficios del desarrollo fintech se extienden por todo Reino Unido. Hasta ahora, Londres ha sido el beneficiario predominante de la escena fintech de Reino Unido, pese a los esfuerzos existentes como la iniciativa “Northern Powerhouse” para distribuir la actividad de Fintech de manera más homogénea en todo el país. Estos intentos previos también han sido criticados por concentrarse demasiado en otras grandes ciudades, como Manchester. Esta última propuesta sugiere que el Gobierno quiere impulsar aún más la economía británica al traer más inyecciones de capital y empleo a las partes menos prósperas del país. 

• Creación de los llamados “puentes fintech”, acuerdos de cooperación que permiten a los reguladores compartir información sobre servicios financieros en sus respectivos mercados. El primero de ellos entre la propia FCA y el regulador australiano ASIC.
 

Ciencias de la vida

El Gobierno ha avivado la estrategia industrial que ya anunció a principios de este año, con objeto de preparar la economía y garantizar que Reino Unido permanezca abierto a la innovación tras el Brexit. Unos planes que pasan por impulsar el sector farmacéutico a través de nuevas inversiones y colaboraciones público-privadas, de acuerdo con un informe elaborado por Sir John Bell. 

El informe, publicado a finales de agosto de 2017, resalta la necesidad de destinar más fondos para la investigación, nuevos incentivos para la manufactura y una mayor cooperación entre las farmacéuticas y la sanidad pública (NHS). Posiblemente, en los próximos meses, las recomendaciones del informe Bell se materializarán en acuerdos concretos con el objetivo de impulsar el crecimiento de la productividad británica y estimular la investigación, el desarrollo y la inversión en tecnología.

Las 64.000 millones de libras que mueven anualmente (2016) las denominadas “ciencias de la vida”, una industria que da trabajo a 253.000 personas, han impulsado al Gobierno a priorizar el futuro de este sector tras el voto favorable de salida de Reino Unido de la UE.

https://www.gov.uk/government/news/sir-john-bell-to-unveil-industry-led-proposals-to-build-uks-status-as-world-leader-in-life-sciences

 Política migratoria

Tras la activación del artículo 50 y el consiguiente inicio de las negociaciones de Brexit en junio de 2017, el gobierno británico, uno de cuyos objetivos principales es reducir los niveles de inmigración, aplicará nuevas medidas en su política migratoria que afectarán al derecho de residencia de los europeos que lleguen al Reino Unido. Este asunto forma parte de las complejas negociaciones UE-RU.

Como parte de dichas negociaciones, el gobierno británico ha presentado su propuesta para la nueva regulación de los derechos de los ciudadanos comunitarios post-Brexit. Esta propuesta establece que los ciudadanos comunitarios que lleven al menos 5 años en el país a partir de una fecha aún por determinar se considerarán residentes “asentados” (“settled status”), lo que les otorgará los mismos derechos que a los británicos en cuanto a residencia, empleo, sanidad o pensiones. Se contempla  un periodo de gracia de 2 años para realizar las solicitudes. Aunque el gobierno británico estaría dispuesto a hacer concesiones unilaterales en algunos temas, otros aspectos deberán ser negociados y requerirán reciprocidad. El punto más polémico,  objeto de serias fricciones con la UE,  es el rechazo de la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE sobre los residentes europeos en Reino Unido.

Así las cosas, de acuerdo con las última intervención de la anterior titular de Interior, Amber Rudd, en los Comunes a finales del mes de marzo, Reino Unido no dará detalles sobre el nuevo sistema de inmigración post-Brexit hasta después de que las negociaciones con Bruselas sobre su relación posterior al Brexit concluyan en otoño. Por otro lado, el Gobierno tiene intención de publicar para finales del año en curso un libro blanco con propuestas en materia de inmigración. La Sra Rudd, aseguro que el Gobierno presentaría un proyecto de ley de inmigración a principios del próximo año detallando la normativa que entrarán en vigor en 2021. El nuevo ministro de Interior, Sajid Javid ,al contrario de la Sra. Ruud posee, según los analistas políticos, un perfil más discreto respecto a la UE.

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