Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La estructura económica griega está caracterizada por un sector público tradicionalmente sobredimensionado. Sin embargo, los Programas de Asistencia Financiera, primero, y la supervisión reforzada post-programa, ahora, estén forzando la consolidación fiscal, lo que está permitiendo corregir uno de los problemas históricos del modelo económico griego, la presentación de déficits estructurales recurrentes en las cuentas públicas. Dicho modelo económico se caracteriza también por arrojar un importante déficit en la balanza comercial, parcialmente compensado por el superávit en la balanza de servicios, principalmente gracias principalmente al turismo.

Los factores de crecimiento que impulsaron la economía años atrás fueron el alza de los precios de las propiedades inmobiliarias, las transferencias procedentes de la UE, el incremento del consumo por los bajos tipos de interés y la fuerza de trabajo inmigrante. Sin embargo, la gravísima crisis económica que atravesó Grecia durante gran parte de la última década, de la que ahora comienza a recuperarse, ha provocado un gran aumento del nivel de desempleo, una gran reducción del consumo (agravada por el aumento en los impuestos) y gran descenso en la formación bruta de capital.

En cuanto a la estructura del PIB por componentes del gasto, el consumo supuso en el año 2017 un 88,51% del PIB, principalmente compuesto de consumo privado (74,51% sobre el consumo total). En 2018 este porcentaje descendió ligeramente, suponiendo un 87,15% del PIB (un 74,9% de consumo privado). En 2019, el consumo supuso un 87,47% del PIB, mientras que el consumo privado representó un 74,6% de este. Por su parte, la inversión se contrajo de forma importante hasta 2016, año en el que se revirtió la tendencia. La tasa de crecimiento de 2017 fue del 15,9%, en 2018 del 3,04% y en 2019, del 6,29%. En lo que respecta a las exportaciones netas, estas suelen presentar saldos negativos, presentando déficits comerciales en 2017 (-1,02% del PIB), 2018 (-0,26% del PIB) y 2019 (-0,01% del PIB). Consecuencia de todo lo anterior es que la demanda interna de Grecia (consumo privado + inversión), se sitúe alrededor del 100% del PIB: 100,8% en 2017, 99,57% en 2018 y 99,4% en 2019, según datos de Elstat, la agencia estadística griega.

En lo que se refiere a la estructura del PIB por sectores, en 2017 (datos más recientes disponibles según el CIA World Factbook 2020) el sector terciario representa alrededor del 79,1% del PIB (excluyendo impuestos), seguido del sector secundario (alrededor del 16,9%) y del primario (alrededor del 4%).

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

A continuación se muestra la estructura del PIB por componentes del gasto:

Datos en M€ corrientes20152016201720182019
Consumo159.057157.495159.511160.977163.962
- Consumo Privado118.140117.181118.847120.573122.312
- Consumo Público35.97835.40135.69535.36336.537
Formación Bruta de Capital18.11120.25122.54424.21923.512
Exportaciones netas (bienes y servicios)91-1.258-1.837-482-17
PIB (precios de mercado)177.258176.488180.218184.714187.456

Fuente: Elstat (datos revisados en marzo de 2020)  

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía griega se ha caracterizado por un alto grado de regulación, relativamente bajo desarrollo industrial y agrícola, y predominio del sector servicios, donde presenta una destacada posición comparativa en transporte marítimo y turismo. En general ha ofrecido bajos índices de competitividad, con profesiones cerradas y un sector público sobredimensionado, con áreas de mejora en materias como la gestión fiscal, la justicia, el aprovechamiento de fondos comunitarios o la eficiencia administrativa. en consecuencia, el modelo económico griego generaba tradicionalmente un importante déficit comercial y un problema de déficit público estructural debido a una insuficiente recaudación, alta evasión fiscal, altos niveles de gasto y gestión ineficiente de los recursos. Cabe señalar, sin embargo, que Grecia ha presentado en los últimos años sólidos superávits primarios en el ámbito fiscal, corrigiendo en parte su tradicional déficit público estructural (sobre la base, en parte, de infraejecución del presupuesto de inversiones públicas).

El país posee algunas ventajas de situación, al estar ubicado entre dos zonas con potencial de crecimiento e intercambios, como la Balcánica y Europa del Este, por un lado, y por otro la formada por los países MENA (Middle East-North Africa).

Coyuntura macroeconómica básica.

A continuación se exponen los datos de coyuntura económica más recientes disponibles. No obstante, cabe señalar que la muy reciente pandemia por el coronavirus, que comenzó a manifestarse en Grecia a partir de marzo, está teniendo un fuerte impacto en la economía griega y se espera que sus consecuencias en términos de actividad económica sean significativo. A título orientativo, el 14 de abril el FMI publicó su World Economic Outlook en el que, para Grecia, estima una caída del 10% del PIB en 2020, que volvería a tasas de crecimiento positivo en 2021 (+5,1%). Por su parte, el FMI estima que la tasa de paro aumente del 17,3% de cierre de 2019 hasta el 22,3%, para caer hasta el 19% en 2021. De forma similar, el FMI prevé que el saldo público pase de los superávits de los últimos años a un déficit del 9% en 2020 y del 7,9% en 2021. En cualquier caso, la incertidumbre que rodea la situación actual hace que estas previsiones, así como los datos que se exponen a continuación, deban tomarse con cautela.

Tras varios años de recesión, con tasas negativas de crecimiento del PIB real (-0,3 en 2015 y -0,2% en 2016), en 2017, la economía griega volvió a registrar tasas de crecimiento positivas en 2017 (+1,5%), con una ligera aceleración en 2018 (+1,9%)  que no tuvo continuidad en 2019, año en el que la tasa de crecimiento se mantuvo en el 1,9%. En lo que respecta a 2020, los datos para el primer trimestre muestran una caída del PIB del -0,9% interanuales (-1,6% intertrimestral), significativa pero inferior a la contracción inicialmente esperada para ese periodo e inferior también a la caída del PIB para otros países de la UE, incluida España. Por componentes, el consumo final de los hogares en 2016 se situó en 121.737 M€ (-1% respecto a 2015), aunque creció en 2017 (+1,28%) y 2018 (+1,88%) hasta alcanzar los 125.614 M€. En 2019, alcanzó los 127.425 M€ (+1,44%) y en el primer trimestre de 2020 se contrajo un -0,7% en términos interanuales. Por su parte, la formación bruta de capital fijo creció en 2016 (+6,75%) hasta los 18.482 M€, en 2017 (+12,78%), mientras que cayó en 2018 (-1,86%) hasta los 20.454,4 M€. En 2019 aumentó un 4,65% hasta alcanzar los 21.405,4 M€, para experimentar una caída interanual del -6,4% en el primer trimestre de 2020.

En cuanto a la inflación, el HIPC repuntó en 2017 (+1,1%) tras un periodo deflacionario en 2015 y un estancamiento del nivel de precios en 2016. En 2018 el HIPC  aumentó un 0,8% interanual y, en 2019, en el 0,5%. El último dato, del mes de julio de 2020, sitúa el HIPC en el -0,2%. 

Los datos de empleo son negativos, con tasas de desempleo de dos dígitos y superiores al 15%, aunque decrecientes. En 2015 la tasa de desempleo fue del 24,9%, reduciéndose hasta el 23,6% en 2016, hasta el 21,5% en 2017 y hasta el 19,3% en 2018. El desempleo continuó disminuyendo en 2019, año en el que la tasa de desempleo alcanzó el 17,3%, continuando la tendencia decreciente en el inicio de 2020, cuando llegó a registrar una tasa de desempleo cercana al 15% en marzo, para posteriormente volver a aumentar como consecuencia de los efectos de la pandemia por el COVID-19 hasta alcanzar el 17% en mayo.

En cuanto a las finanzas públicas, el déficit público constituye una de las claves de la situación actual de Grecia. Tras registrar un déficit público del 5,7% del PIB en 2015, la economía griega (administraciones públicas y seguridad social) ha venido presentando superávits crecientes: 0,5% del PIB en 2016, 0,7% en 2017, 1,0% en 2018% y 1,5% del PIB en 2019. Esta evolución refleja el importante esfuerzo de consolidación fiscal realizado en los últimos años, alentado por sus acreedores europeos: Grecia ha presentado superávits primarios superiores o iguales al 3,5% del PIB en los últimos años, incluido 2019. La evolución del déficit se ha reflejado en la deuda pública, que alcanzó el 178,5% del PIB en 2016, el 176,2% en 2017, el 181,2% en 2018 y el 176,6% del PIB en 2019.

La deuda externa, suma de la deuda pública y la privada, se situó en los 431.780 M€ en 2016, inferior a la de 2015, En 2017 se situó en 405.346 M€ y en 413.280 M€ en el año  2018. En 2019 la deuda externa ascendió a 443.280 M€.

El saldo de la balanza por cuenta corriente ha sido tradicionalmente deficitario para Grecia. En 2015 fue del -0,2% del PIB y del -1,7% en 2016. Para 2017, el saldo de la balanza por cuenta corriente fue del -1,9% del PIB, ensanchándose hasta el -2,8% del PIB en 2018. En 2019 el saldo por cuenta corriente en porcentaje del PIB fue del -1,4%.

Las exportaciones e importaciones griegas presentaron cierta atonía hasta 2017. Así, en 2017 se comienza a observar un repunte de la importación, que aumentó un 10% hasta los 47.356,19 M€ (+9% respecto a 2016). Finalizado  2018, el valor de las importaciones ascendía a 54.061,23 M€, de las cuales 27.034 M€ correspondían a importaciones  procedentes de países de la UE. En cuanto a las exportaciones, en 2018 su valor fue de 33.451,56 M€ (16.460 M€ a países de la UE). En 2019, el valor de las importaciones ascendió a 55.659,47 M€, de los cuales 28.422 M€ corresponden a importaciones de países de la UE. En cuanto a las exportaciones, en 2019 su valor fue de 33.846,17 M€ (17.737 M€ a países de la UE). Los últimos datos disponibles, de junio de 2020, arrojan un valor de las exportaciones e importaciones de 14.806,15 M€ y 23.619,37 M€, respectivamente, de los cuales 13.180,71 M€ fueron importaciones procedentes de la Unión Europea y 8.552,87 M€ fueron exportaciones hacia la Unión Europea.

Las cifras de inversión extranjera directa recibida y emitida en 2016 fue de -1.551,3 M€ y de 2.452,8 M€, respectivamente. En  2017, la IED recibida ascendió a 143,0 M€ y la emitida a 3.078,8 M€. En 2018, la IED recibida ascendió a 437,8 M€ y la emitida, a 3.398,5 M€. En 2019 la inversión extranjera directa recibida ascendió a 380,6 M€ y la emitida ascendió a 4.126,3 M€. En junio de 2020, la IED recibida y emitida ascendió a 282,9 M€ y 1.549,3 M€, respectivamente.

Crisis de deuda y rescates

La crisis de deuda soberana que afectó a Europa a principios de la presente década provocó que Grecia necesitase 3 Programas de Asistencia Financiera (PAF): el 1º PAF, por la UE y el FMI, fue acordado en mayo de 2010 (por importe de 110.000 M€ y con una duración prevista de 3 años), aunque no fue efectivo e hizo necesario un 2º PAF (100.000 M€, incluyendo la recapitalización de bancos, más otros 30.000 millones vinculados al programa PSI (una quita de deuda en manos de tenedores privados)). A pesar de una cierta mejoría económica en 2014, el cambio de gobierno en 2015 provocó el abandono del 2º PAF por parte de Grecia, lo que supuso una importante salida de depósitos bancarios que, a su vez, condujo a la implementación de medidas de control de capitales. Todo ello llevó a la firma de un 3º PAF el 14 de agosto de 2015 (importe de 86.000 M€), acompañado de un nuevo ejercicio de recapitalización bancaria. El 3º PAF se cerró con éxito en agosto de 2018. Además, el 22 de agosto de 2018 el Eurogrupo acordó adoptar una serie de medidas de alivio de la deuda a Grecia a medio y largo plazo, algunas de ellas condicionadas al cumplimiento por Grecia de los compromisos asumidos en el contexto de la salida del 3º PAF, tras el cual Grecia estará sometida hasta 2022 a supervisión "reforzada" trimestral por parte de la Comisión Europea y el BCE, y con participación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM) y el FMI. En este contexto, la Comisión emitirá informes  trimestrales que el Eurogrupo usará para decidir sobre la implementación de las medidas de alivio de la deuda condicionadas. Hasta la fecha, se han publicado 6 informes de supervisión reforzada: en 11/2018, 2/2019, 6/2019, 11/2019, 26/2/2020 y 20/5/2020. Cabe destacar los avances realizados por Grecia en el cumplimiento de los compromisos de reforma, tal y como reflejan especialmente los últimos 3 informes de la Comisión.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES MACRO- ECONÓMICOS2016201720182019
PIB (1 y 4)
PIB (M€ a precios corrientes)176.487,9180.217,6184.713,6187.456,5
Tasa de variación real (%)-0,21,51,91,9
INFLACIÓN (1)
HIPC en tasa media anual (%)01,10,80,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Fin de periodo (%)0,000,000,000,00
Fechas de modificación y tipos (%)16 marzo (0,00)      
EMPLEO Y TASA DE PARO (1)
% Desempleo sobre población activa23,621,519,317,3
SALDO PRESUPUESTARIO (1)
% de PIB0,50,71,01,5
DEUDA PÚBLICA (1)
En M€315.010317.485334.723331.063
En % de PIB178,5176,2181,2176,6
EXPORTACIONES DE BIENES (3)
En M€25.445,9528.863,1633.451,5633.846,17
IMPORTACIONES DE BIENES (3)
En M€42.317,2847.356,1954.061,2355.659,47
SALDO B. COMERCIAL DE BIENES (3)
En M€-16.871,33-18.493,03-20.609,67-21.813,30
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS (1)
En M€53.058,9059.454,5066.735,6069.710,40
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS (1)
En M€    54.317,30 61.292,30 67.218,10 69.728,20
SALDO B. COMERCIAL DE BIENES Y SERVICIOS (1)
En M€-1.258,40-1.837,80-482,50-17,80
SALDO B. CUENTA CORRIENTE (1 y 2)
En M€-3.049-3.407-5.231-2.561
en % de PIB-1,7-1,9-2,8-1,4
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA (2)
En M€n/dn/dn/dn/d
RESERVAS INTERNACIONALES (2)
Excluido oro (En M€)2.5532.5812.5492.629
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA (2)
En M€-4.004,1-2.935,8-2.960,7-3.745,7
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR $/€
Media anual1,1101,1061,12971,1403 

El cálculo contable de la IED presentada en este cuadro sigue el principio contable de "activo/pasivo"

Fuentes: (1) Eurostat (2) Banco de Grecia (3) Datacomex (4) Autoridad Estadística Griega (ElSTAT)  

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Principales objetivos de política económica

Al margen de las reformas de corte estructural ya mencionadas anteriormente, incluyendo las acordadas con los acreedores europeos, los principales objetivos de política económica del gobierno griego constituido en 2019 las siguientes:

  • Atracción de inversiones como vía para impulsar el crecimiento económico, con medidas como la agilización de los procedimientos de licitación, nuevos incentivos a la inversión, la mejora de las condiciones del crédito, el desarrollo del programa de inversiones públicas o el desbloqueo de grandes proyectos de inversión paralizados en los últimos años.
  • Reforma fiscal: ampliación de la base tributaria y, al mismo tiempo, reducción de impuestos y contribuciones sociales. Renegociación de los objetivos fiscales acordados con las autoridades europeas. Además, establecimiento de sistemas de evaluación del gasto público, inversiones, proyectos y, en general, las políticas públicas.
  • Impulso a las infraestructuras, incluyendo mediante el impulso a la fórmula de la colaboración público-privada (PPP), ya utilizada con notable éxito por el gobierno anterior.
  • Creación de empleo de calidad, con medidas como la vinculación del salario mínimo al crecimiento del PIB, incentivos al sector privado para la contratación, medidas para asegurar el cumplimiento de la legislación laboral... En este contexto, cabe señalar que un buen número de medidas adoptadas por el gobierno para hacer frente a la pandemia por el COVID-19 están encaminadas, precisamente, al apoyo y conservación del empleo (suspensión de contratos de trabajo con cargo al Estado, reducción parcial de tiempo de trabajo con reducción equiproporcional de salario y compensación por el Estado, apoyo a trabajadores temporales, etc.).
  • Mejora de la administración pública y desarrollo de la administración electrónica.
  • Continuar con la recuperación del sistema bancario y, en particular, establecer medidas para la reducción del stock de préstamos morosos en el balance de los bancos (por ejemplo, con la aprobación del “Plan Hércules”, un fondo de titulización de préstamos morosos con garantías del Estado).
  • Acelerar el proceso de privatizaciones acordado, considerando criterios de mejora de la competitividad de la economía griega.

 

 Cabe señalar que el gobierno griego está actualmente preparando un Plan de Desarrollo para la economía griega, con la colaboración de un grupo de expertos independientes, que presentará a la Comisión Europea en octubre de 2020 en el contexto del Plan de Recuperación aprobado por el Consejo Europeo a finales de julio. Entre las propuestas no vinculantes del comité de expertos figuran medidas para aumentar la inversión, el ahorro y la productividad, en detrimento del consumo, con el objetivo de favorecer la extroversión de la economía griega. Además, entre dichas propuestas se encuentra la reforma del sistema de seguridad social, la reforma y digitalización de la administración pública y de justicia, la mejoras de las políticas de empleo o el impulso de inversiones en áreas como las infraestructuras o la economía verde.

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Previsiones macroeconómicas

A continuación, se muestran las previsiones de diferentes organismos (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y OCDE) de los principales indicadores macroeconómicos de Grecia en los próximos años.

Las previsiones del FMI, de noviembre de 2019, han quedado desfasadas como consecuencia de los desarrollos provocados por la pandemia del COVID-19. Sin embargo, a continuación se incluye una tabla con los principales indicadores, a efectos informativos:  

Previsiones FMIEstimación
DescripciónMedida20202021
PIB real% de crecimiento anual2,32,0
Demanda interna total% de crecimiento anual2,32,0
Consumo privado% de crecimiento anual2,62,2
Gasto público% de crecimiento anual1,31,0
Formación bruta de capital% de crecimiento anual13,010,9
Importación de bienes y servicios% de crecimiento anual4,94,6
Exportación de bienes y servicios% de crecimiento anual4,34,2
Inflación, promedio de precios al consumo% de crecimiento anual0,61,3
Tasa de desempleo% sobre la fuerza laboral total15,614,4
Empleo% de crecimiento anual2,11,2
PoblaciónMillones de personas10,710,7
Ingresos de las administraciones públicasMiles de millones (€)91,592,6
% sobre el PIB46,845,8
Gasto total de las administraciones públicasMiles de millones (€)85,487,2
% sobre el PIB47,346,6
Deuda bruta de las administraciones públicas% sobre el PIB171,4166,3
Déficit presupuestario% sobre el PIB-0,5-0,8
Balanza por cuenta corriente% sobre el PIB-2,9-3,2

Fuente: Previsiones para Grecia del FMI (noviembre de 2019)

Previsiones Comisión Europea (Datos en % de crecimiento) Estimación
Descripción20202021
PIB (precios constantes) *-9.06.0
Consumo privado-9,07,5
Consumo público4,9-2,4
Formación bruta de capital fijo-30,033,0
Exportaciones (bienes y servicios)-21,417,9
Importaciones (bienes y servicios)-18,015,8
Crecimiento de contribución al PIB:  
   Demanda interna-8,77,6
   Inventarios0,2-0,2
   Exportaciones netas-1,30,5
Empleo-3,73,8
Tasa de desempleo19,916,8
Deflactor del PIB-0,10,6
Índice armonizado de precios al consumo-0,60,5
Balanza comercial-6,8-9,4
Balanza por cuenta corriente0,1-1,2
Saldo presupuestario-0,10,8
Deuda bruta de las Administraciones Públicas196,4182,6

Fuente: Previsiones macroeconómicas de la Comisión Europea para Grecia (mayo 2020), salvo *, obtenido de las Previsiones macroeconómicas de la Comisión Europea para Grecia (julio 2020).

 

Previsiones OCDE (datos en % de crecimiento) Estimación
Descripción20202021
PIB (precios constantes) *-8,04,5
Consumo privado-6,45,5
Consumo público1,70,6
Formación bruta de capital fijo-14,37,8
Exportaciones (bienes y servicios)-11,18,7
Importaciones (bienes y servicios)-8,29,7
Crecimiento de contribución al PIB:  
   Demanda interna-6,34,8
   Inventarios-1,3-0,1
   Exportaciones netas-1,1-0,3
Empleo-3,5-1,0
Tasa de desempleo19,419,8
Deflactor del PIB-1,30,1
Índice armonizado de precios al consumo0,20,4
Balanza comercial0,70,5
Balanza por cuenta corriente-0,6-0,6
Deuda bruta de las Administraciones Públicas196,9190,7

Fuente: Informe económico de Grecia de la OCDE (junio 2020)

 

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Política fiscal y presupuestaria

Política Fiscal

En materia de política fiscal, Grecia está muy condicionada por los compromisos en el contexto de las distintos Programas de Asistencia Financiera, que le exigen realizar importantes esfuerzos de consolidación fiscal, incluyendo aumentos de impuestos y reducción de gasto en numerosas partidas. El objetivo último es reducir el elevado stock de deuda pública y asegurar su sostenibilidad (en la actualidad, es el Estado miembro de la UE con mayor ratio deuda/PIB, con niveles en torno al 175% del PIB).
Como hitos recientes destacables en este ámbito, se puede señalar al acuerdo alcanzado con el Eurogrupo en junio de 2018, en el que Grecia se comprometía, entre otras cuestiones a mantener un déficit primario (esto es, excluyendo el servicio de la deuda) anual del 3,5% del PIB hasta 2022 y, a partir de entonces, seguir garantizando que los compromisos fiscales se ajusten al marco fiscal de la UE. En principio, ello debía garantizar la sostenibilidad de la deuda griega, determinada por el Eurogrupo en función de las necesidades brutas de financiación, que deberían mantenerse por debajo del 15% del PIB a medio plazo, y por debajo del 20% posteriormente para lograr una trayectoria descendente de la deuda pública. Grecia cumplió con su objetivo de alcanzar un superávit primario del 3,5% tanto en 2018 como en 2019.

Por otro lado, cabe señalar que en octubre de 2020 la agencia de calificación crediticia S&P mejoró el rating de Grecia hasta BB-, haciendo Fitch lo propio, hasta BB, en enero de 2020.

Por último, cabe señalar que a finales de noviembre de 2019 Grecia realizó un repago anticipado de 2.700 millones de euros de su préstamo con el FMI (pendiente de repago otros 5.500 millones de euros hasta 2024), lo que según las estimaciones del gobierno griego le permitirá obtener ahorros de hasta 70 millones de euros en 2020.

Presupuesto del año 2020 y desarrollos COVID-19

El Presupuesto para 2020, aprobado el 18 de diciembre de 2019, asumía para 2020 una tasa de crecimiento de la economía griega del 2,8%, una ratio deuda/PIB que caería desde el 181,2% de 2018 hasta el 167% y un superávit primario del 3,58%, a pesar de incluir medidas expansivas por importe de un 1% del PIB a adoptar durante 2020 (fundamentalmente basadas en reducciones de impuestos (reducción del tipo del IS del 24% al 20%, reducción de los impuestos a la distribución de dividendos, eliminación progresiva del impuesto de solidaridad…), de contribuciones a la seguridad social y de otras figuras fiscales).

Asimismo, el gobierno griego preveía solicitar a los acreedores europeos a lo largo de 2020 la reducción de los objetivos presupuestarios acordados hasta 2022 (superávit primario del 3,5% del PIB), puesto que los desarrollos más recientes (repago anticipado del préstamo al FMI, menores constes de financiación, aceleración esperada del crecimiento económico…) permitirían obtener el espacio fiscal necesario. Además, el gobierno griego preveía solicitar a los acreedores europeos poder utilizar los ingresos derivados de las medidas de alivio de la deuda, acordadas por el Eurogrupo y que serían desembolsadas en sucesivos tramos hasta 2022, para financiar inversiones, en lugar de destinarlas a reducir deuda pública, como estaba previsto inicialmente.

Sin embargo, la crisis provocada por el COVID-19  dio al traste con las previsiones presupuestarias para 2020, consecuencia tanto de la pronunciada caída de ingresos públicos derivada de la práctica paralización de la actividad económica (€19,6bn en la primera mitad de 2020, €3,66bn por debajo de lo previsto), como del notable incremento de gasto, de hasta el 9,5% del PIB, derivado de las medidas adoptadas para paliar el impacto de la pandemia en distintos ámbitos (apoyo al empleo, provisión de liquidez y financiación directa a empresas, avales y avales, suspensión obligaciones tributarias y a la seguridad social, financiación a tipos de interés subsidiados…). En consecuencia, según las previsiones macroeconómicas de la Comisión Europea más recientes (mayo 2020), se estima que el déficit público griego alcanzará el 6,4% en 2020 y la ratio deuda-PIB escalará hasta el 196,4%, para moderarse de nuevo en 2021.

En este contexto recesivo extraordinario, el ECOFIN de marzo de 2020 ratificó que se daban las condiciones para aplicar la cláusula de escape a las reglas fiscales de la UE lo que, con carácter general, supone flexibilizar las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y, en particular para el caso de Grecia, le exime de cumplir en 2020 con el objetivo presupuestario de alcanzar un superávit primario del 3,5% del PIB.

En cualquier caso, cabe señalar que, aunque pueda resultar contraintuitivo, la rentabilidad del bono griego a 10 años cayó de forma significativa desde marzo de 2020, llegando incluso al 1,25% en junio, por debajo de la del bono italiano del mismo plazo. Ello puede haberse debido a la activación en marzo de 2020 de un agresivo programa de compra de activos por el BCE (el PEPP), de €750mn, para el cual ha establecido un waiver que le permite expresamente realizar compras de deuda pública griega, pese a que ésta no tenga el rating mínimo necesario, de grado de inversión.

 

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Política monetaria

Política monetaria

Al ser Grecia un Estado perteneciente a la eurozona, su política monetaria está supeditada a lo decidido por el BCE en materia de control de la inflación.

Cabe señalar algunas cuestiones relativas al sistema bancario griego, afectadas por la actividad del BCE y el Banco Central de Grecia. Podría decirse que el sistema bancario griego era relativamente sólido antes del estallido de la crisis de deuda en 2009. Con independencia de los efectos negativos de ésta en las carteras de activos de los bancos (mayor riesgo y más altas primas de riesgo, caídas en el valor de los bonos, reducción de los depósitos…), la acción de las autoridades monetarias y supervisoras del sistema bancario han ido encaminadas en los últimos años, por un lado, a asegurar la disponibilidad de liquidez suficiente para facilitar la actividad de los bancos-y, en consecuencia, restablecer el flujo de crédito para dar respaldo a la recuperación económica-, y, por otro lado, a proceder con las reformas racionalizadoras de la propia estructura del sector bancario.

En cuanto al primer punto, la capacidad de financiación bancaria se vio muy limitada desde finales de 2009 por la imposibilidad de acceder a los mercados internacionales de capital, aumentando, en materia de liquidez, la dependencia de los bancos griegos respecto de mecanismos de la UE y de la financiación procedente del Eurosistema. Para asegurar la suficiencia de liquidez, las autoridades griegas y el BCE adoptaron medidas excepcionales, tales como aceptar títulos de deuda soberana y otros títulos bancarios como ‘colateral’ a efectos de refinanciar operaciones con el BCE, a pesar de los sucesivos recortes de calificación del país y de los propios bancos. Desde abril de 2015 el 'waiver' otorgado a Grecia perdió validez, teniendo limitado el acceso a las líneas de liquidez normales del BCE, utilizando la facilidad de liquidez de emergencia (ELA), con un coste de financiación superior. Las tensiones de liquidez y las fugas de depósitos bancarios que se produjeron en 2015 dieron lugar a la implementación de medidas de control de capitales, que fueron suprimidas totalmente en septiembre de 2019. En junio de 2016 el BCE reinstaló el 'waiver' a la economía griega, permitiendo el uso de bonos como colateral, aunque fue eliminado en 2018, tras la salida de Grecia del III Programa de Asistencia Financiera. Desde entonces los bancos griegos han mejorado su posición de liquidez y conseguido aumentar su nivel de depósitos. Todo ello ha permitido reducir su exposición a la facilidad ELA, prácticamente inexistente hoy. 

Posteriormente, en el contexto de la pandemia del COVID-19, en abril de 2020 el BCE anunció que, durante el periodo de vigencia del PEPP (i.e. durante el periodo que dure la pandemia del COVID-19), se permitirá a la deuda griega participar en operaciones de refinanciación del BCE, al establecer un nuevo waiver (que fue suprimido tras la salida del III Programa de Asistencia Financiera en agosto de 2018) que la permite ser aceptada como colateral para dichas operaciones pese a no alcanzar su rating el grado de inversión. Esta medida facilitará a los bancos griegos financiarse en los mercados financieros.

La segunda línea de trabajo consistió en la recomendación de explorar oportunidades de fusiones y adquisiciones, tanto entre bancos locales como entre bancos griegos y bancos extranjeros, en lo que se considera un segundo ‘ciclo’ de concentración bancaria, tras el que tuvo lugar a finales de los 1990. Hoy, los 4 grandes jugadores en el mercado son National Bank of Greece, Alpha Bank, Eurobank y Piraeus Bank.

Por otro lado, cabe también mencionar las recapitalizaciones que han tenido lugar en los bancos griegos en los últimos años. Así, en marzo de 2014, y tras realizar los test de stress siguiendo recomendaciones de la Troika, el Banco Central de Grecia publicó las necesidades de recapitalización de la banca griega, que ascendían a 6.400 M€. La recapitalización se logró a través del mercado, sin precisarse participación alguna del 'Hellenic Financial Stability Fund'. En el mes de octubre de 2014 se publicaron los resultados de los test de stress realizados por el BCE, con un resultado satisfactorio para las autoridades griegas. El 3º Programa de Asistencia Financiera (PAF), aprobado en el Eurogrupo en agosto de 2015, supuso de nuevo una recapitalización de los bancos que, tras realizar los oportunos test de stress, se llevó a cabo en diciembre de 2016 y alcanzó los 14.400 M€. En mayo de 2018 la banca griega superó una nueva ronda de test de stress sin precisar recapitalización de ningún tipo. 

Cabría señalar también que uno de los mayores problemas del sistema bancario griego es el alto stock de préstamos morosos (NPLs) en sus balances. En efecto, la ratio de NPLs de los bancos griegos (37,3% a finales de marzo de 2020) es el mayor de todos los Estados miembros de la UE. Los principales bancos griegos han trasladado al Banco Central de Grecia y al SSM un ambicioso objetivo de reducción de dicho ratio de NPLs por debajo del 20% para finales de 2021, objetivo que podría complicarse como consecuencia de la recesión que se espera que provoque el COVID-19. Es por ello que, además de las medidas adoptadas hasta la fecha (venta de carteras de NPLs, mejora de los procedimientos de insolvencia, creación del “Plan Hércules” a finales de 2019, consistente en la titulización de NPLs con garantías del Estado, etc.), el Banco Central de Grecia aboga por la creación de un “banco malo”.

En lo que respecta a la estabilidad financiera, el contexto actual de la crisis pro el COVID-19 ha hecho que las autoridades supervisoras han proporcionado orientación a las instituciones financieras sobre la interpretación y aplicación de los requisitos regulatorios, para los que se considera necesario aplicar la flexibilidad que este permite. Entre otras cuestiones, para los bancos griegos esto supone que el BCE utilizará toda la flexibilidad de la que dispone para evaluar el progreso en los planes de reducción del stock de NPLs acumulados en sus balances, uno de los grandes problemas del sistema financiero griego.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Los distintos programas de asistencia financiera de la economía griega contenían no solo medidas de consolidación fiscal, sino fuertes medidas de reforma estructural tanto en el marco legal y en la organización, funcionamiento y responsabilidad de las instituciones, como en los mercados de bienes y factores, con el objetivo de corregir malas prácticas, fallos e ineficiencias (algunas de ellas históricas) y de lograr mejoras de eficiencia y competitividad del sector público y la economía griega en su conjunto.

Sin pretender mencionarlas todas, se podrían enumerar algunas áreas donde, con distinto grado de avance, compromiso político y logros, se ha trabajado en la aplicación de políticas y programas de reforma estructural durante los últimos años:

A)     Reformas relativas al mercado de bienes: El Gobierno adoptó medidas liberalizadoras tomando como base las recomendaciones de la OCDE en materia de eliminación de regulaciones que restringiesen la competencia. La eliminación de este tipo de barreras se ha centrado en cuatro sectores clave para la economía del país: comercio minorista, comida procesada, materiales de construcción y bienes para el turismo. Conjuntamente, estos 4 sectores suponen el 21% del PIB griego, casi el 27% del empleo y constituyen importantes palancas de crecimiento futuro. Además, se ha introducido una serie de medidas para reformar el sector del transporte de mercancías para facilitar el intercambio de bienes.

B)      Reformas relativas al mercado de factores: Las rigideces del mercado de trabajo han sido tradicionalmente causa de marcadas ineficiencias en la economía del país. La gran cantidad de reglamentaciones todavía vigentes ofrecen amplio espacio para la liberalización. Los cambios legislativos llevados a cabo en esta materia han introducido una mayor apertura en hasta 150 profesiones (p. ej.: sustitución de la exigencia de una licencia previa por una simple acreditación de credenciales, eliminación de precios mínimos obligatorios, reducción de restricciones geográficas, etc.).

Las reformas adoptadas en el mercado de trabajo cubren un amplio espectro de objetivos de competitividad y productividad. En particular, se ha perseguido el reforzamiento de la capacidad de ajuste del mercado, de forma que se facilite la reasignación de recursos desde sectores menos productivos hacia aquellos en los que Grecia tiene ventaja comparativa. La OCDE estima que existe en Grecia un notable margen de crecimiento económico bloqueado por el alto desempleo, coyuntural y estructural. Como medidas concretas aplicadas, pueden citarse la flexibilización de los horarios de trabajo o la reducción del 20% en el pago de horas extra así como la reducción del salario mínimo en un 14% respecto a 2008 (que, sin embargo, volvió a aumentar hasta los 650 euros en 2019, en un contexto pre-electoral). A las empresas se les ha concedido más libertad a la hora de fijar los salarios, con el objetivo de garantizar que estos se vinculen a la productividad. Por otro lado, los convenios colectivos se han simplificado y los acuerdos salariales ya no son de aplicación universal y automática. Por otro lado, las medidas de protección contra el despido también se han simplificado notablemente mediante la adopción de reformas, como la ampliación de los períodos de prueba de 3 a 12 meses o la reducción de los plazos de preaviso. Esto indirectamente afecta a las indemnizaciones por despido, ahora menores en determinadas circunstancias. Los contratos de duración determinada también se han flexibilizado con objeto de dinamizar el  mercado de trabajo. Todo ello está desembocando en un proceso de devaluación competitiva que está reduciendo el desempleo desde 2014 y que deberá conducir a aumentos de productividad y competitividad adicionales y, finalmente, a un aumento de las exportaciones.

C)      Reformas relativas al Sector Público: La reforma y racionalización del sector público ha sido uno de los puntos básicos de reforma en los últimos años, con resultados discutibles. Esta estrategia se dirigía no solo a la reducción del sobredimensionado sector público, sino también a la obtención de ingresos extraordinarios mediante un amplio programa de privatizaciones. Los gastos de personal en la Administración pública crecieron rápidamente en Grecia durante la década previa a la crisis, con unas retribuciones de los empleados de nivel medio o inferior que eran superiores a los de sus homólogos del sector privado. Hasta 2015, la Administración del país había llevado a cabo un significativo programa de racionalización de la fuerza de trabajo público, basado principalmente en la no reposición del personal retirado: desde los 900.000 empleados de diciembre de 2009 se pasó a menos de 720.000 en el primer trimestre de 2014. Con una reducción del 35% de la factura total, el coste de la administración como porcentaje del PIB está ahora por debajo de la media de la OCDE. Adicionalmente, se han desarrollado sistemas de evaluaciones, incentivos y sanciones para tratar de acabar con la corrupción y aumentar la ética, la eficiencia y la calidad del servicio público. Actualmente

En lo que se refiere a las privatizaciones de los activos del Estado, los resultados cosechados hasta el momento no pueden considerarse excesivamente positivos. TAIPED (Fondo de Desarrollo de Activos de la República Helena), fue establecido en julio de 2011 en el marco de la Estrategia Fiscal a Medio Plazo. TAIPED, Incluido hoy en el HCAP (Hellenic Corporation of Assets & Participations), es una Sociedad Anónima propiedad de la República Helénica que tiene el objetivo de enajenar los activos transferidos con el fin de recaudar ingresos para el Estado y luchar así contra los desequilibrios presupuestarios. La venta de estos activos públicos entró en una fase de estancamiento en sus primeros años que parece haberse agilizado en los últimos dos ejercicios con la privatización de la Autoridad Portuaria del Pireo al conglomerado chino COSCO por valor de 368,5 M€, la privatización de complejo turístico Astir Palace en Vouliagmeni, la concesión del derecho de desarrollo y operativa de 14 aeropuertos regionales a un consorcio participado por la alemana Fraport, el complejo del antiguo aeropuerto de Ellinikó (que parece haberse impulsado definitivament en e2020), la venta del operador ferroviario público, TRAINOSE, a la empresa italiana de capital público TRENITALIA por un valor de 45 M€, la venta del 66% de DESFA, transportista de gas, a un consorcio liderado por la italiana SNAM en el que participa la española ENAGAS, por 565 M€ y, la más reciente, la extensión de la concesión del contrato de concesión del Aeropuerto Internacional de Atenas (AIA). De cara a los procesos de privatizaciones pendientes las más destacadas son las de la Autoridad Portuaria de Salónica, la petrolera nacional Hellenic Petroleum (HELPE), la distribuidora de gas DEPA (dividida en dos entidades, DEPA Commercial y DEPA Infraestructuras, para facilitar su privatización, ambas con procedimientos de licitación abiertos a fecha de agosto de 2020), la Autovía Egnatia Odos, la empresa eléctrica pública PPC, la venta de una participación del 30% en el Aeropuerto Internacional de Atenas (AIA) y las empresas públicas de agua de Atenas (EYDAP) y Tesalónica (EYATH). En el Anexo al Acuerdo del Eurogrupo de junio de 2018 se establece un calendario con los principales hitos en materia de privatizaciones en los próximos años.

El HCAP incorpora, además de los activos procedentes de TAIPED, las participaciones en bancos del HFSF y otras (telecomunicaciones, activos inmobiliarios...). 

D)     Otros: Para modificar la dinámica de gasto insostenible en pensiones se llevaron a cabo múltiples medidas correctoras. Las políticas seguidas en esta materia se consideran uno de los logros más importantes en el marco del programa de reformas estructurales. En 2010 se aumentaron los años de cotización mínimos de 35 a 40 y se añadieron trabas a las jubilaciones anticipadas. En el periodo 2011-2012, aumentó la edad de jubilación hasta los 67 años, se paralizó la indexación de las pensiones hasta 2016 y se eliminaron ciertos beneficios, incluidas pagas extra. En 2015-2016, la penalización por cada año de jubilación anticipada pasó del 6% al 16% menos de pensión y se congelaron los complementos de las pensiones hasta que el sistema alcanzase el superávit. Tras estas medidas, la Comisión Europea estima que el gasto griego en Pensiones se estabilizará entre el 14% y el 15% del PIB a largo plazo. No obstante, cabe señalar que recientemente algunas de estas medidas se han revertido (por ejemplo, en 2019 se reintrodujo la 13º paga a los pensionistas, una medida llevada a cabo por el anterior gobierno de Syriza en la primera mitad del año, en un contexto pre-electoral). Asimismo, en 2020 el Consejo de Estado griego ha declarado inconstitucionales alguna de las medidas adoptadas en materia recortes de pensiones, debiendo hacer frente Grecia a pagos retroactivos por importes considerables, lo que previsiblemente tendrá un importante impacto en las cuentas públicas.

En cuanto al sistema de salud y sanidad pública, han adoptado diversas políticas encaminadas a mejorar el control de la elaboración de recetas y, en general, aumentar la calidad del servicio y el control del gasto de los hospitales, con especial énfasis en los métodos presupuestarios y la racionalización de las compras de medicamentos y equipo.

Por último, cabe señalar que, como parte de las conversaciones para la salida del III Programa de Asistencia Financiera, Grecia se comprometió a llevar a cabo una serie medidas de reforma específicas, con un calendario prefijado, en diferentes ámbitos: ámbito fiscal (respetar los objetivos fiscales asumindos, actualización de valores catastrales, dotación de personal adecuado a la Autoridad Independiente de Ingresos Público...), de bienestar social (establecimiento de un fondo único de pensiones, apertura de centros de salud, mejora de la red de asistencia social...), relacionados con la estabilidad financiera (reducción del stock de préstamos morosos en el stock de los bancos griegos a través de distintas herramientas, formación financiera para jueces, eliminación de las medidas de control de capitales...), en los mercados de bienes y factores (actualización del salario mínimo de acuerdo a criterios objetivos y prefijados, medidas para reducir el trabajo no declarado, completar el catastro, reformas en el sector energético...) , en materia de privatizaciones (completar las privatizaciones pendientes) y en el ámbito de la administración pública (modernización de la gestión de recursos humanos, estrategia anti-corrupción...). La Comisión Europea realizará un ejercicio de supervisión reforzada trimestral, en principio hasta 2022, en el cual evaluará, entre otras cuestiones, el cumplimiento por parte de Grecia de los compromisos de reforma estructural asumidos y la no reversión de las medidas ya llevadas a cabo. Más detalle en el siguiente enlace:

 https://www.consilium.europa.eu/media/35749/z-councils-council-configurations-ecofin-eurogroup-2018-180621-specific-commitments-to-ensure-the-continuity-and-completion-of-reforms-adopted-under-the-esm-programme_2.pdf 

Además de lo anterior, cabe señalar que el actual gobierno griego está adoptando medidas tendentes a lograr un mayor crecimiento y a traer inversión extranjera. Para ello, está llevando a cabo medidas de reducción de impuestos y contribuciones sociales, racionalización del presupuesto público, reactivación de proyectos de inversión emblemáticos, simplificación y aceleración de procedimientos de aprobación de inversiones, etc. Asimismo, es previsible que el gobierno griego presente a la Comisión Europea, en octubre de 2020, un Plan de Desarrollo en el contexto del Plan de Recuperación aprobado por el Consejo Europeo en julio de 2020. Este Plan de Desarrollo, en fase de elaboración a fecha de agosto de 2020, incluye una serie de ámbitos donde se señala la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales: reforma del sistema de pensiones, reforma del sistema judicial, reforma y digitalización de la administración pública, políticas activas de empleo, etc. No obstante, estas reformas aún deben ser acordadas y desarrolladas.

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