Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Por sectores de origen, la agricultura continúa suponiendo un peso importante sobre el Producto Interior Bruto (PIB) total de la economía (13,96%) con datos del 2015.. Minería y extracción de petróleo y gas supusieron un 7.87% del PIB indonesio. La Energía e Industria se sitúan cerca del 21% (destacando la industria manufacturera con más de un 18%,  con una tendencia decreciente en los últimos años excepto en el 2015 que subió ligeramente). La construcción mantuvo un peso superior al 10% del PIB total a precios corrientes en los últimos años. Finalmente el sector servicios supone casi el 45% de la economía.

En cuanto al PIB por el lado de los componentes de gasto, el consumo supone en torno al 69,4% del PIB con datos del último ejercicio completo. La formación bruta de capital fijo tiene un peso de más del 33,4% sobre el total, venía sufriendo una ligera reducción en los últimos años pero con aumento ligero en 2014 y 2015. Por último, cabe destacar que la contribución de la demanda externa fue positiva en 2016 por primera vez en los últimos años desde 2011 (en términos FOB para exportaciones y CIF para importaciones).

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

PIB POR SECTORES DE ORIGEN
(en %, con precios corrientes) 2013 2014 2015 2016
1. Agricultura 13,36 13,34 13,49 13,45
2. Minería y Extracción P&G  11,01 9,83 7,65 7,21
3. Industria y Energía  24 23,98 23,72 20,51
3.1 Energía (P&G)  2,97 2,9 2,75 2,31
3.2 Industria manufacturera 21,03 21,08 20,97 18,20
4. Serv. Electricidad, gas y agua  1,11 1,26 1,21 1,22
5. Construcción  9,49 9,86 10,21 10,38
6. Serv. Comercio y hostelería 13,53 13,7 13,57 16,11
7. Serv. Transporte y comunicaciones 7,5 7,92 8,54 8,14
8. Serv. Financieros, inmob. y a emp 7,36 7,39 7,66 8,72
9. Otros servicios (admón, sociales,…) 10,52 10,34 11,04 10,01
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,00

Fuente: BPS Indonesia. Última actualización: Julio 2017.

PIB POR COMPONENTES DE GASTO
(en %, con precios corrientes) 2013 2014 2015 2016
CONSUMO 55,6 66,7 66,8 67,01
- CF Hogares 55,6 57,5 57,05 57,56
- C. Público 0,1 9,1 9,75 9,45
FBCF 32,3 32,6 32,8 32,57
- Construcción 27,5 27,6 24,66 24,48
- Bienes Equipo 4,8 3,3 3,27 2,94
VAR. EXISTENCIAS 0,0 1,99 1,38 1,73
CONTRIBUCIÓN D.EXTERNA -1,8 -1,2 -1,32 0,98
Exportaciones Bienes y Servicios 23,3 23,63 19,53 19,08
Importaciones Bienes y Servicios 25,1 24,42 20,85 18,31
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: BPS Indonesia. Última actualización: Julio 2017.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Resumen

Indonesia fue uno de los países de la región que más sufrió la crisis asiática de 1998, con una drástica caída del crecimiento del PIB (-13,1%), pero tras su superación el crecimiento económico has sido muy dinámico. Desde el año 2000, el crecimiento anual medio ha sido superior al 5%, con un mínimo de 3,6% en 2001 y un máximo de 7,4% en 2008. El PIB per cápita ha pasado de 856$ en el año 2000 a 3.858$ en 2017.

Hoy día Indonesia está clasificado como país emergente de renta media-baja por el Banco Mundial, es el cuarto país más poblado del mundo, y la décima economía del mundo y cuarta de Asia en términos de paridad del poder adquisitivo. La economía goza de una notable estabilidad macroeconómica, la inflación se mantiene controlada, las cuentas públicas están saneadas, y el déficit por cuenta corriente se encuentra en niveles sostenibles. El mayor reto de la economía Indonesia en la actualidad es la creación de puestos de trabajo para absorber su joven y creciente población, mejorar la distribución de riqueza y desarrollar un sistema de bienestar social, lo que precisará de una reforma fiscal que consiga aumentar los ingresos públicos.

 

Principales variables

Crecimiento económico: estable entorno al 5% desde 2014, se ha situado en 5,05% en 2017. El Banco Mundial  esperaba un 5,1% para 2017 y un 5,3% para 2018, gracias al empuje de la inversión en infraestructuras y las exportaciones, mientras que el crecimiento del consumo se ha estabilizado en torno al 5%. Esta tasa es ligeramente a años anteriores debido a la caída del precio de las materias primas de las que Indonesia tiene dependencia, de la desaceleración mundial y especialmente de China como importante socio comercial.

Inflación controlada dentro de los márgenes marcados por el Banco de Indonesia (4% en 2016 y 3,5% en 2018, con desviación ±1%), en diciembre de 2017 la inflación fue de 3,61%. Contrasta con las elevadas tasas registradas en 2013 y 2014 con cifras superiores al 8% debido a la subida del precio de los combustibles en aquellos años.  

-Sector exterior: la cuenta corriente es deficitaria desde 2012, en 2017 el déficit registrado fue de -1,7% del PIB (-17.293 M$). La principal partida generadora de déficit en 2017 son las rentas primarias (-29.647 M$),  y en mucha menor medida el déficit en la balanza de servicios (-7.863 M$). Existe un superávit comercial de bienes creciente (18,892M$ en 2017, +23% vs 2016), que se ha conseguido mediante mayor crecimiento de las exportaciones que de las importaciones. Este último año supone un cierto cambio de tendencia, ya que el comercio exterior de bienes deja de reducirse, como venía pasando desde 2012. Cabe destacar que la balanza de productos energéticos de gas y petróleo es negativa desde 2011, año en que Indonesia, a pesar de tener amplias reservas de gas y petróleo, pasa a ser importadora neta (-7.300 M$ en 2017).

- Finanzas Públicas: déficit público relativamente estable en torno al 2,5% entre 2015 y 2017, con una carta tendencia al alza en 2017 debido a menor recaudación de los ingresos frente a lo previsto. En todo caso el déficit en 2017 se ha situado por debajo del límite del 3% fijado por las autoridades, y el tono de la política fiscal ha sido neutro. La deuda externa sigue una senda ligeramente creciente, pero se mantiene controlada por debajo del 30% del PIB.

A finales de 2014 y tras su toma de posesión, el nuevo Gobierno de Jokowi redujo notablemente los subsidios al precio de los combustibles (subidas del precio de combustibles de 30%) lo que ha permitido limitar las importaciones de energía y sobre todo dotar mayores ingresos públicos para inversión en infraestructuras, lo que ha sido valorado como una medida ortodoxa y positiva, a pesar del efecto inflacionista inicial. Posteriormente, el bajo precio internacional del petróleo le ha permitido un nuevo ahorro de subsidios, pero aún no se ha alcanzado el objetivo de establecer unos precios de combustibles revisables en función del precio internacional y el tipo de cambio. 

- Tipo de cambio y reservas: la rupia se mantiene relativamente estable frente al dólar estadounidense desde 2016, lo que ha implicado una tendencia depreciatoria de la rupia frente al euro. El régimen cambiario es flexible, si bien el Banco de Indonesia (BI) interviene en momentos puntuales para evitar una excesiva volatilidad de la Rupia a corto plazo. Por otra parte, las reservas internacionales han crecido gradualmente en los últimos años, en junio de 2017 se han situado en los 123.094 millones $.

- Política Monetaria: el éxito en el control de la inflación ha permitido una cierta política monetaria expansiva en 2016 y 2017, lo que se ha traducido en bajadas sucesivas de los tipos de interés relevantes para la política monetaria desde niveles superiores al 7% al 4,25% actual. Además a partir del 19 de agosto de 2016 se sustituyó el anterior tipo oficial del BI por el tipo de recompra a siete días (reverse repo rate) como referencia de la política monetaria, a fin de conseguir trasladar los aumentos de liquidez de forma más directa al mercado de dinero y a la economía. Este tipo se sitúa en el 4,25% tras la última reducción en septiembre de 2017. 

- Calificación crediticia: las principales agencias otorgan a la deuda de Indonesia el grado de inversión:  

- S&P: BBB- con perspectiva estable

- Moody's: Baa3 con perspectiva positiva (mejorada en marzo 2107)

- Fitch: BBB (estable) (mejorada en diciembre 2017) 

-Perspectivas (FMI): positivas, se espera un crecimiento de 5,6% a medio plazo gracias al empuje de la demanda interna. Se espera una  inflación controlada en torno a 3,5%, déficit por cuenta corriente contenido alrededor de 2%. Los principales riesgos son a la baja, debido a posible volatilidad de los mercados financieros internacionales, incertidumbre de política económica en Estados Unidos, menor crecimiento en China, y tensiones geopolíticas. Posibles riesgos al alza de una subida de precio de materias primas. El principal riego a nivel doméstico es la falta de ingresos públicos por insuficiente recaudación de impuestos y mayores  necesidades de financiación por subidas de tipo de interés. 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2012 2013 2014 2015 2016
PIB
PIB (Mill. $, a precios corrientes) 919.000 912.000 888.000 835.409 876.344
Tasa de variación real (%) 6,2 5,6 5,0 4,79 4,9
IPC junio          
Media anual (%) 4,53 5,90 6,4 7,25 3,45
IPC diciembre          
Fin de periodo (%) 4,30 8,37 8,4 3,4 3,0
TIPO DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN
Media anual (%) 5,77 6,5 7,5 7,5 7,5
Fin de periodo (%) 5,75 7,5 7,75 7,5 7,5
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (miles) 244.215 247.500 252.164 255.462 258.705
Población Activa (miles) 118.053 121.192 122.000 122.380 125.443
Desempleo (%) 6,14 5,92 5,94 6,18 5,60
DÉFICIT PÚBLICO
Saldo presupuestario (%) -1,8 -2,2 -2,4 -2,53 -2,5
DEUDA PÚBLICA
Deuda en Mill. $ 220.560 238.944 230.880 231.368 243.623
Deuda en % de PIB 24 26,2 26 26,8 27,8
EXPORTACIONES DE BIENES
Exportaciones en Mill. $ 190.045 182.568 176.292 150.284 145.186
Variación sobre el periodo anterior (%) -6,6 -3,9 -3,44 -14,8 -3,95
IMPORTACIONES DE BIENES
Importaciones en Mill. $ 191.671 186.631 178.178 142.695 135.652
Variación sobre el periodo anterior (%) 8,0 -2,6 -4,53 -19,9 -4,94
SALDO COMERCIAL (Export FOB, Import CIF)
Saldo en Mill. $ -1.626 -4.064 -1.886 7.589 12.100
Saldo en % de PIB -0,2 -0,4 -0,2 0,9 1,3
SALDO B. C/C
Saldo en Mill. $ -24.183 -28.450 -26.232 -17.760 -16.300
Saldo en % de PIB -2,6 -3,1 -3,0 -2,1 -1,8
DEUDA EXTERNA
Deuda externa en Mill. $ 251.200 264.060 292.579 310.722 316.407
Deuda externa en % de PIB 27,3 29,0 32,9 37,2 36,1
RESERVAS INTERNACIONALES
Reservas en Mill. $ 112.781 99.387 111.862 107.708 116.400
Reservas en meses importaciones bys 6,2 5,5 6,4 6,8 7,1
INVERSIÓN DIRECTA RECIBIDA
IDE en Mill. $ 24.565 28.617 28.529 21.337 28.964
TC FRENTE AL DÓLAR
Medio anual 9.422 9.929 11.970 13.457 13.300
Fin de periodo 9.670 12.189 12.442 13.795 13.321

Fuentes: Bank Indonesia, BPS, BM, IMF. Última actualización: Julio 2017.

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Principales objetivos de política económica

El Gobierno formado a partir del 20 de octubre de 2014 debe hacer frente al déficit de infraestructuras y está revisando el Masterplan 2010-2021 que no ha tenido los resultados esperados hasta la fecha. Este Plan pretende aprovechar el crecimiento del PIB para desarrollar la conectividad y las infraestructuras de transporte a nivel nacional y aprovechar los recursos humanos incidiendo en la educación y la formación. Como continuación del plan anterior se ha presentado el Plan Nacional de Desarrollo a Medio Plazo (2015-19).

El Gobierno apuesta por dar una prioridad máxima a las conexiones marítimas entre islas ("autopistas marítimas"), para lo que se reforzarán los puertos existentes, sobre todo en lo que se refiere a transporte de mercancías. Continuando con el mayor énfasis en el mar, el gobierno también pretende incrementar sus capacidades para proteger sus aguas tanto desde el punto de vista de la seguridad como de la pesca ilegal.

En lo que se refiere a los sectores, un objetivo básico será mejorar la productividad agrícola y ganadera, para conseguir la autosuficiencia en algunos sectores. El primer objetivo es loable, pero la autosuficiencia es algo más polémico, sobre todo si, como han anunciado, pretenden conseguirlo a costa de restringir importaciones por todos los medios.

Por otro lado, se establece como meta conseguir un mayor desarrollo del sector manufacturero y de la industria transformadora de materias primas, con la intención de elevar el valor añadido aportado internamente. Nuevamente, objetivo lógico, pero no será fácil conseguirlo rápidamente y algunas medidas desarrolladas están suscitando críticas como la prohibición de la exportación de minerales (que impuso el anterior gobierno continuando en la nueva legislatura) y la imposición de su transformación dentro del país. Por otro lado, han aumentado las barreras no arancelarias y las exigencias de estándares indonesios (SNI) a las importaciones de productos de mercados desarrollados aun cumpliendo con estándares más exigentes. Esta intervención política y uso de medidas de protección del mercado interno proviene de la anterior administración pero la actual ha continuado con la tendencia anterior.

Geográficamente, el nuevo gobierno también quiere mirar más al este del país, donde el desarrollo no llega de igual manera que a Java, donde se concentran la mayoría de las inversiones y de la población.

Y desde un ángulo social, los ahorros de subsidios derivados del incremento de los precios de los combustibles deben servir para incrementar el gasto en sanidad y educación, otra de las prioridades que anunció el Presidente Jokowi, además de primar el gasto en infraestructuras.

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Previsiones macroeconómicas

Para los próximos años se espera que continúe la expansión económica con crecimientos del PIB cercanos o superiores al 5%, lo que supone una cierta moderación frente al crecimiento experimentado hasta el año 2013. Para el año 2017 la previsión de crecimiento publicada por el Banco Mundial apunta a una expansión del 5,2%, aunque podrá ser menor del 5%. 

A pesar de la relativa desaceleración, el motor del crecimiento económico seguirá siendo el dinamismo del consumo interno, y en menor medida la inversión. Aunque la desaceleración del consumo ha afectado a los pedidos y a la capacidad productiva de la industria, a medio plazo se espera que continúe la expansión. No obstante en los primeros trimestres del año se ha mantenido un avance moderado. 

El Gobierno apuesta además por reforzar la ejecución presupuestaria con una política fiscal expansiva y un mayor gasto público para incentivar la actividad económica. La caída del precio del petróleo, no obstante, está afectando a los ingresos fiscales con una menor recaudación a la esperada lo que puede afectar a algunos programas de gastos y hará que el déficit fiscal se sitúe por encima del 2,5%, aunque por debajo del límite legal del 3%.

El objetivo de inflación continúa en el 4%±1%, con dato actual dentro de este intervalo y en proceso de moderación desde las tasas significativamente superiores del 8% obtenidas a finales de 2013 y 2014.

La cuenta corriente continuará en terreno negativo, habiendo mejorado en 2016 alcanzando el valor  de 1,8%. Las exportaciones se están viendo afectadas por la caída del precio de las materias primas, pero la desaceleración económica también ha supuesto caídas en las exportaciones en 2015. En 2017, en línea con una mayor expansión económica se prevé que el déficit de la cuenta corriente vuelva a situarseal 1,8%.

La inversión directa exterior continúa expandiéndose, favorecida en parte por las medidas adoptadas por el gobierno en 2016, aunque durante 2017 ha moderado su ritmo de avance.

 

 

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Política fiscal y presupuestaria

La prioridad presupuestaria de Indonesia sigue siendo la inversión en el desarrollo de las infraestructuras, de acuerdo con el Masterplan de Expansión del Crecimiento y Desarrollo de Indonesia 2011-2025, aprobado ya en la legislatura anterior y el Programa de Desarrollo a medio plazo 2015-2019 aprobado en esta legislatura. A pesar de los ambiciosos planes, el desarrollo no ha sido el esperado hasta la fecha, por la falta de un marco adecuado y de una adecuada financiación y ejecución presupuestaria. Muchos proyectos han sufrido retrasos por problemas de garantías, marcos tarifarios, adquisición de terrenos, incertidumbre regulatoria,...

El país cuenta con una relativa estabilidad fiscal y monetaria. En los presupuestos de los últimos años han ido aumentando las partidas dirigidas al gasto social, reflejo de una de las prioridades del Gobierno de reducir la pobreza y proteger a los más desfavorecidos. En cuanto a los subsidios en el ámbito energético, estos se mantuvieron a lo largo de los últimos años suponiendo un alto coste presupuestario. En ocasiones, dependiendo del precio del barril y del tipo de cambio, este gasto llegó a suponer una quinta parte del gasto público total, superando las cantidades dedicadas a infraestructuras y programas sociales. Sin embargo, el presidente Widodo decidió poner fin a la práctica totalidad de las subvenciones y desde el 1 de enero de 2015, los precios del petróleo reflejan por primera vez en décadas el precio real de mercado. 

En octubre de 2016 el Parlamento aprobó los presupuestos del estado para 2017, basados en un crecimiento económico previsto del 5,2%, una inflación prevista del 4%, una producción de petróleo esperada de 815.000 bpd y una previsión del tipo de cambio medio del 13.300 rupias por dólar y con un déficit previsto del 2,41%. El presupuesto prevé unos ingresos de en torno a 1.820 trillones de rupias (131.600 millones de dólares), con el objetivo de alcanzar una presión fiscal del 13%, y unos gastos de en torno a 2.080 trillones de rupias. Se incluyen partidas importantes en educación y sanidad, así como un programa de reformas estructurales (conocido como Nawacita), además de la apuesta por el gasto en el desarrollo de infraestructuras, incluyendo obras en puertos, aeropuertos, presas, carreteras y parques industriales.

Por otro lado, durante 2016 PT Freeport, la empresa minera de propiedad norteamericana asumió la obligatoriedad de vender un 10,64% de capital (más de 1.700 millones de dólares) teniendo el Gobierno de Indonesia la prioridad para hacerse con las acciones, directamente o través de algunas de sus empresas estatales. En 2017, el gobierno de Indonesia y la empresa PT Freeport siguen intentando solucionar el conflicto. El último acuerdo entre ambas partes consistiría en la adquisición del 51% de capital por parte del gobierno de Indonesia y una renovación del contrato hasta 2041.

Por otro lado, ha tenido lugar el largo debate parlamentario respecto de la controvertida propuesta de amnistía fiscal presentada por el Ministerio de Finanzas, con dudas sobre su efectividad con el objetivo declarado de lograr ingresos adicionales por 165 trillones de rupias (12.400 millones de dólares) que fue finalmente aprobada el 28 de junio de 2016. El objetivo era reforzar la baja recaudación en el ejercicio 2016 facilitando la repatriación y declaración de capitales no declarados con tasas impositivas de entre el 2% y el 5%. 

Dada la evolución de la recaudación por debajo de lo esperado y las inyecciones de capital previstas, el déficit fiscal fue del 2,5% en 2016, cerca del límite legal del 3%. Muchas voces señalan la necesidad de una reforma fiscal para aumentar la base de contribuyentes con un mejor control de los ingresos declarados dada la reducida tasa recaudatoria por debajo del 13% del PIB que impide acometer políticas de gasto productivo adecuadas.

Respecto a la deuda pública, ésta se ha ido reduciendo de forma significativa en la última década, hasta situarse en el 25% en el 2011 y 24% en 2012. En 2013, 2014 y 2015 el dato se sitúa en torno al 26% del PIB, mientras que en 2016 ronda el 32% del PIB. Hay una clara orientación a financiar el déficit con bonos, siendo previsible una posible reducción de deuda bilateral exterior en años venideros. Por otro lado, existe intervención en el mercado de divisas para suavizar la evolución del tipo de cambio, así como compra de deuda pública en el mercado secundario por parte del Banco de Indonesia, permitiendo mayor liquidez y profundidad de los mercados de deuda. No obstante, se ha producido un cierto deterioro en el tipo de cambio frente al dólar estadounidense, no así frente al resto de divisas donde la rupia se ha apreciado. Así ha sido en el caso del euro y el yen. La rentabilidad del bono a diez años descendió a principios de 2015 hasta el 7,25% repuntando a finales del año 2015 por encima del 8,5%, para situarse a mediados de 2016 en el 7,6%.

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Política monetaria

En el ámbito monetario, el objetivo del Banco de Indonesia es lograr una relativa estabilidad de precios, con un objetivo de inflación del 4 +/-1% (si bien la inflación se ha situado sistemáticamente por encima de esta cifra en los últimos años) buscando al mismo tiempo un adecuado funcionamiento del canal del crédito para un crecimiento económico sostenible. El Banco de Indonesia utiliza diversos mecanismos como la fijación del tipo de intervención, gestión de liquidez, intervención en los mercados cambiarios (lograr una evolución estable y evitar presiones inflacionistas por el lado de las importaciones, procedentes de la evolución del precio de productos básicos) y control de las entradas de capital extranjero.

Desde mediados de 2013 el Banco de Indonesia ha venido incrementando el tipo de intervención para hacer frente a las tensiones inflacionistas y éste ha pasado del 5,75% a finales del 2012 al 7,75% a finales de 2014, volviendo a reducirse desde entonces. El Banco de Indonesia disponía a mediados de 2016 de 105.000 millones de dólares en reservas internacionales. Existe margen para la intervención cambiaria controlando presiones inflacionistas, favoreciendo una relativa estabilidad y evitando una erosión de la competitividad en la evolución cambiaria. El Banco central también supervisa y controla la entrada de capitales extranjeros, y ha llevado a cabo en los últimos años medidas para restringir la entrada de capitales a corto plazo favoreciendo una financiación más estable.

También se han reforzado las medidas de supervisión del sistema financiero y de control de capitales. Existe una elevada liquidez en el sistema financiero, no adecuadamente canalizada hacia el sector real. Es deseable una mejora de la política crediticia y de la ratio de eficiencia bancaria. El Banco de Indonesia está impulsando recomendaciones de cara al sector, que faciliten el acceso a la financiación a través de agencias gubernamentales, junto a iniciativas de educación financiera y de impulso y desarrollo de la "financiación islámica" (cumpliendo los preceptos de la Sharia).

El tipo de intervención del Banco de Indonesia se sitúa actualmente en el 6,5% (junio de 2016),  habiendo cerrado el año 2015 en el valor de 7,5 %  y después varios descensos continuados de 25 puntos básicos en los meses de enero, febrero, marzo y junio de 2016.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Existen factores positivos que apuntan hacia la continuidad del crecimiento económico en el medio plazo, como el tamaño del mercado interno y del país en la región, el crecimiento de la clase media y consumidora y del poder de compra, la existencia de diferente tipo de recursos naturales y los planes de desarrollo por las necesidades de inversión en infraestructuras para reducir los cuellos de botella existentes mejorando la conectividad y disminuyendo los costes de transporte.

Según el Informe Global de Competitividad del World Economic Forum de 2016-2017, Indonesia ocupa el puesto número 41. Destaca en apartados como estabilidad macro, tamaño del mercado, salud y educación primaria, frente a posiciones más bajas en infraestructuras, instituciones, educación superior, desarrollo financiero, eficiencia en el mercado de bienes, y peores posiciones en eficiencia de la fuerza de trabajo o base tecnológica (que contrasta con una relativamente buena posición en innovación).

No obstante, en el contexto actual el panorama no está exento de desafíos. Ha tenido lugar un cierto deterioro de los datos macroeconómicos con una desaceleración del crecimiento y aumento de los desequilibrios internos (repunte del déficit público, mayor crecimiento de precios y de tipos de interés, o peores indicadores de distribución de la riqueza) o externos (deterioro de la competitividad, déficit comercial y de la cuenta corriente con un efecto depreciador sobre el tipo de cambio desde 2013), siendo necesaria una reorientación del gasto público hacia partidas más productivas, lo que se ha iniciado con la reducción de las subvenciones a combustibles y electricidad.

Desde organismos internacionales como el Banco Mundial se señala la conveniencia de impulsar mejoras en capital humano y sector educativo, capital tecnológico e infraestructuras, mejoras de eficiencia en los sectores productivos, reducción de riesgos y concentración en los sectores extractivos y mejoras en transparencia que impulsen las medidas anti-corrupción existentes. El objetivo es reforzar las bases de un crecimiento económico sólido que permita mayor dinamismo con aumentos del PIB superiores al 7% para acercarse al crecimiento potencial y evitando las trampas en que pueden incurrir los países de renta media por el importante crecimiento de su población.

Entre los programas actuales del Gobierno destaca la prioridad de los planes anunciados para el impulso de las infraestructuras (energía, transporte, medio ambiente) debiendo mostrar a lo largo de la legislatura su compromiso con un marco de adecuado de licitación, financiación y garantías para el avance de los proyectos. Es deseable que se materialicen los planes propuestos y canalizar el gasto público hacia una inversión productiva.

En cuanto al mercado de trabajo recientemente se ha anunciado un mecanismo objetivo de revisión anual del salario mínimo en función del crecimiento y la inflación y se apuesta por mejorar la interlocución social pero sería deseable apuntar también a medidas de educación y formación para el impulso de la productividad.

En cuanto al sistema impositivo, que cuenta con una reducida capacidad recaudatoria, por debajo del 13% del PIB, las autoridades han señalado el objetivo de transformar la DG de Impuestos del Ministerio de Finanzas en una Agencia Tributaria independiente con mayor capacidad de acción que apoye un mayor desarrollo impositivo.

En relación con los mercados de bienes y servicios, los paquetes de desregulación anunciados a partir de septiembre de 2015 hasta mayo de 2016, con la agilización de trámites y reducción del número de licencias, especialmente en los sectores intensivos en mano de obra y captación, son un punto de partida positivo sobre el que habría que profundizar para una mayor liberalización facilitando una moderación de precios y mayor eficiencia en los mercados.

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