Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Por sectores de origen, la agricultura mantiene un peso importante sobre el PIB en 2019, alcanzando el 12,7%. Minería y extracción de petróleo y gas 7,3%, industria 19,7% y la electricidad 1,2%. La construcción mantuvo un peso superior a 10% del PIB total a precios corrientes en los últimos años, mientras que el sector servicios supone más del 45% de la economía, y el resto se emplea en subsidios netos a la producción (entre 3 y 4%).

En cuanto al PIB por el lado de los componentes de gasto, en 2019 el consumo supuso un 66% del total (57% privado y 9% consumo público), la inversión un 33,7% (FBCF 32,3% + var. existencias 1,4%), mientras que la aportación de la demanda externa fue ligeramente negativa (-0,5%).
 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ORIGEN
(en %, con precios corrientes) 2015 2016 2017 2018 2019
1. Agricultura 13,49 13,48 13,15 12,81 12,72
2. Minería y Extracción P&G 7,65 7,18 7,58 8,08 7,26
3. Industria 20,97 20,52 20,16 19,86 19,70
4. Serv. Electricidad, gas y agua 1,21 1,22 1,26 1,26 1,24
5. Construcción 10,21 10,38 10,38 10,53 10,75
6. Serv. Comercio y hostelería 13,57 16,12 15,87 15,80 15,80
7. Serv. Transporte y comunicaciones 8,54 8,82 9,19 9,14 9,52
8. Serv. Financieros, inmob. y a emp. 7,66 8,73 8,76 8,69 8,94
9. Otros servicios (admón, sociales) 11,04 9,98 9,77 9,77 9,97
Total 100 100 100 100 100

Fuente: Bank of Indonesia. Agosto 2020.     

PIB POR COMPONENTES DE GASTO
(en %, con precios corrientes) 2015 2016 2017 2018 2019
CONSUMO 67,20 67,36 67,41 65,94 66,68
- CF Hogares 56,31 56,66 56,14 55,74 56,62
- C. Público 9,75 9,53 9,09 8,98 8,73
FBCF 32,80 32,58 32,17 32,29 32,33
- Construcción 24,66 24,48 24,17 24,05 24,26
- Bienes Equipo 3,27 2,94 2,99 3,36 3,43
VAR. EXISTENCIAS 1,25 1,28 1,55 2,28 1,43
CONTRIBUCIÓN D.EXTERNA 0,38 0,76 1,02 -1,09 -0,49
Exportaciones Bienes y Servicios 21,16 19,09 20,19 20,97 18,41
Importaciones Bienes y Servicios 20,78 18,33 19,17 22,06 18,90
Total 100 100 100 100 100

Fuente: BPS Indonesia. Agosto 2020. 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Indonesia fue uno de los países de la región que más sufrió la crisis asiática de 1998 pero, tras su superación, ha experimentado un crecimiento económico muy dinámico (en torno al 5% anual desde el año 2000). En este tiempo, la RNB per cápita pasó de 856 US$ a 4.050 US$ (en 2019), lo que hizo que fuese clasificado como país emergente de renta media-altapor el Banco Mundial en 2020. Sin embargo, ha vuelto a ser considerado como país de renta media-baja en 2021, tras ver reducida su RNB per cápita a los US$ 3.870 (julio 2021), como consecuencia de la crisis económica generada por el COVID-19. De cara al año 2045, se espera que Indonesia se convierta en un país avanzado.

 

La economía indonesia ha conseguido alcanzar una notable estabilidad macroeconómica gracias a la aplicación, en las dos últimas legislaturas, de políticas ortodoxas en materia monetaria y fiscal. Además, el Presidente Jokowi ha implementado una serie de reformas estructurales o economic policy packages (de desregulación, mejora del marco de inversiones, incentivos fiscales, garantía para el desarrollo de infraestructuras, reforma laboral) desde el lado de la oferta, que han permitido situar a Indonesia en el puesto 73 del índice Doing Business del Banco Mundial en 2019 y 2020 (puesto 91 en 2017).

 

Desde febrero 2020, Indonesia ha sufrido el impacto del COVID-19 en las principales macromagnitudes, si bien la situación macroeconómica del país sigue siendo favorable (especialmente si la comparamos con muchos países europeos). Las medidas de estímulo económico adoptadas por el gobierno de Indonesia se consideran acertadas y efectivas y, hoy en día, la inflación se mantiene controlada, las cuentas públicas están saneadas, y el déficit por cuenta corriente se encuentra por ahora en niveles sostenibles. Según las proyecciones del FMI, la caída del PIB ha sido del -1,9% en 2020, y se espera una recuperación económica rápida y en forma de "V" simétrica, con un crecimiento estimado de +4,8% en 2021.

 

Con todo, existen numerosos retos domésticos ligados a la incertidumbre regulatoria, la mala gestión dentro de la Administración (burocracia, falta de transparencia, corrupción), la falta de competencia en muchos sectores, la delicada situación financiera de las empresas públicas y, más recientemente, la necesidad de combatir las consecuencias económicas y sociales derivadas de la pandemia.

 

Pero los principales riesgos de la economía indonesia proceden del sector exterior. La volatilidad de los precios de las materias primas que Indonesia exporta (aceite de palma, minerales), ponen en peligro el equilibrio externo de la economía en el medio y largo plazo. La mayor fuente de vulnerabilidad está en una posible fuga de capitales, ya que solo la mitad de las necesidades de financiación se cubren con IDE, y el resto es fundamentalmente inversión en cartera, mucho más volátil.

 

Así, la atracción de flujos de capital extranjeros es, hoy por hoy, una de las grandes prioridades del Gobierno. En este sentido, la aprobación de la Ley Ómnibus (Ley 11/2020) en noviembre de 2020 (entrada en vigor en febrero de 2021) constituye uno de los cambios legislativos más importantes de las últimas décadas. En un intento de simplificar las regulaciones y la burocracia, su desarrollo reglamentario para la Ley de Inversiones (P.R. 10/2021), que entró en vigor el pasado marzo, ha supuesto una importante liberalización de sectores que hasta ahora estaban cerrados a la inversión extranjera. A lo largo de este año 2021, otras medidas -como la creación de un fondo de riqueza soberano (INA) o el nuevo Ministerio de Inversiones- ponen de manifiesto la intención de Indonesia de atraer capital extranjero.

 

En cuanto al destino de ese capital, destaca el desarrollo de proyectos de infraestructuras (energía, transporte, telecomunicaciones, etc.). Actualmente, Indonesia adolece de un importante déficit de infraestructuras que dote de conectividad a las más de 17.000 islas que constituyen el archipiélago, lo que impide avanzar hacia un desarrollo económico homogéneo en la región. En el desarrollo de estos proyectos, el sector privado está llamado a jugar un papel inversor fundamental. Ante la insuficiencia de fondos públicos para financiar la totalidad de los mismos (especialmente tras el COVID-19), muchos se ofertan en forma de partenariados público-privados (proyectos PPP), con periodos de concesión definidos, en los que el reparto es: 37% Gobierno, 21% EEPP y 42% participación privada.  

 

En lo que se refiere al sector exterior, el gobierno mantiene todavía un elevado número de medidas proteccionistas, y la tendencia es hacia un proteccionismo creciente, que coexiste con algunos gestos aperturistas, en su mayoría en aquellos ámbitos que más interesan a Indonesia - como la atracción de inversiones. Durante los últimos años, la política de sustitución de importaciones que aplica Indonesia ha dado lugar a medidas contradictorias con los objetivos de desarrollo nacional, así como a la denuncia por parte de organismos regionales y multilaterales, como la UE o la OMC. Se espera que, a medida que se desarrolla la Ley Ómnibus y se avanza en las negociaciones del CEPA, se continúen facilitando los movimientos de bienes, servicios, capitales y trabajadores a Indonesia, y que se acabe con las trabas administrativas que tradicionalmente han frenado la entrada de empresas españolas en Indonesia.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2015

2016

2017

2018

2019

PIB

PIB (millones de dólares, a precios corrientes)

860.854

932.256

1.015.539

1.042.173

1.119.190

Tasa de variación real (%)

4,4

5,0

5,1

5,2

5,0

IPC

Media anual (%)

7,3

3,5

3,8

3,2

2,8

Fin de periodo (%)

3,4

3,0

3,6

3,1

2,6

TIPO DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN

Media anual (%)

7,50

4,75

4,25

5,00

5,50

Fin de periodo (%)

7,50

4,75

4,25

6,00

5,75

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (miles)

255.462

258.705

263.991

267.663

268.074

Población Activa (miles)

122.380

125.443

127.110

131.962

133.570

Desempleo (%)

6,2

5,6

5,5

5,3

5,3

DÉFICIT PÚBLICO

Saldo presupuestario (%)

-2,6

-2,5

-2,5

-1,8

-2,2

DEUDA PÚBLICA

Deuda en millones de dólares

236.735

263.828

298.568

310.568

348.104

Deuda en % de PIB

27,5

28,3

29,4

29,8

31,1

EXPORTACIONES DE BIENES

Exportaciones en millones de dólares

150.284

145.186

168.828

180.215

168.460

Variación sobre el periodo anterior (%)

-14,8

-4,0

-16,3

6,7

-6,5

IMPORTACIONES DE BIENES

Importaciones en millones de dólares

142.695

135.652

156.986

188.711

164.947

Variación sobre el periodo anterior (%)

-19,9

-4,9

-16,0

20,2

-12,6

SALDO COMERCIAL BIENES Y SERVICIOS (Export FOB, Import CIF)

Saldo en millones de dólares

-7.589

10.600

11.435

-6.713

-4.243

Saldo en % de PIB

0,9

1,1

1,1

-0,6

-0,4

SALDO B. C/C

Saldo en Mill. $

-17.518

-16.952

-16.196

-31.050

-31.050

Saldo en % de PIB

-2,0

-1,8

-1,6

-3,0

-2,7

DEUDA EXTERNA

Deuda externa en miles de millones de dólares

310,7

320,0

352,9

377,7

404,3

Deuda externa en % de PIB

36,1

34,3

34,8

36,2

36,1

RESERVAS INTERNACIONALES

Reservas en millones de dólares

107.708

116.400

130.196

120.654

129.183

Reservas en meses importaciones bys

6,8

7,1

7,0

6,3

7,6

INVERSIÓN DIRECTA RECIBIDA

IDE neta en millones de dólares

16.641

3.921

20.579

20.563

23.943

TC FRENTE AL DÓLAR

Medio anual

13.389

13.309

13.381

14.238

14.138

Fin de periodo

13.795

13.321

13.357

14.481

13.901

Fuentes: Bank Indonesia, BPS, BM, IMF, UN. Agosto 2020.

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Principales objetivos de política económica

El presidente del Gobierno, Joko Widodo, había marcado como objetivo alcanzar una tasa de crecimiento del PIB del 7% anual. La estrategia de transformación económica del país se basa en el Plan de Desarrollo Nacional y la planificación a medio plazo de este se recoge en el plan quinquenal RPJMN 2020-24. El Plan de Desarrollo Nacional se basa en tres pilares: desarrollar las infraestructuras, incrementar el valor añadido de la industria local y atraer más inversión extranjera.

Cabe destacar las cinco líneas estratégicas del segundo mandato del presidente Jokowi: 1) Desarrollo de Infraestructuras, 2) Mejorar Capital Humano, 3) Transformación Económica, 4) Reforma Burocrática, y 5) Simplificación de Regulaciones.

En el plan quinquenal RPJMN 2020-24 se detallan, entre otros, 223 proyectos estratégicos nacionales de infraestructuras en 17 sectores prioritarios como transporte, industria, tecnología, energía y medio ambiente. El presupuesto es de 380.000 millones de euros, de los que se espera que el 37% provenga de fondos del gobierno, el 21% de empresas públicas y el 42% de la participación privada.

En el ámbito de la energía, el objetivo es alcanzar un grado de electrificación del 97%. Existe un plan de construcción de nuevas plantas de generación hasta un total de 35.000 MW, con sus correspondientes líneas y subestaciones. Las tecnologías de generación más utilizadas son carbón y gas, y en menor medida energías renovables.

En relación con los mercados de bienes y servicios, se han implementado una serie de reformas estructurales muy necesarias conocidas como economic policy packages (desregulación, mejora del marco de inversiones, incentivos fiscales, garantía para el desarrollo de infraestructuras, reforma laboral), si bien queda camino por recorrer.

A pesar de los objetivos de crecimiento del Gobierno, las últimas estimaciones del Banco de Indonesia (30/03/2020) apuntan a una reducción de la tasa de crecimiento económico previsto para 2020 de 2,7-2,9 puntos porcentuales como consecuencia del COVID-19, si bien la Ministra de Finanzas apunta a una reducción mucho mayor e incluso a una contracción del 0,4% del PIB. Esta disminución se derivaría de los propios efectos en la economía indonesia, así como de los efectos inducidos de China, el principal socio comercial del país, y de la ralentización general de la actividad en Asia.

Para paliar el previsible impacto negativo sobre la economía, el Gobierno de Indonesia ha adoptado importantes medidas de estímulo económico (aumento del límite de déficit presupuestario al 5%, autorización para reasignar 3.500 millones de euros del presupuesto gubernamental no urgente para medidas de respuesta, bajada de tipo de interés, exenciones impositivas, reducción de la tasa legal de reservas, programas de recuperación nacional que incluyen apoyo directo a empresas estatales como Garuda Indonesia, Krakatau Steel, PLN o Pertamina y apoyo indirecto a pymes mediante la provisión de subsidios en préstamos bancarios, entre otras).

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Previsiones macroeconómicas

La previsión de crecimiento del Banco Mundial para Indonesia en 2020 es del 0%. La última publicación del FMI sitúa el crecimiento de Indonesia en 2020 en un -0,3% como consecuencia del COVID-19 y prevé un rebote en 2021 con una estimación de crecimiento del 6,2%.

 

En los últimos años el gobierno ha apostado por reforzar la ejecución presupuestaria con una política fiscal expansiva, y un mayor gasto público para incentivar la actividad económica. Las Instituciones Financieras Internacionales, por su parte, han aplaudido hasta ahora el mix actual de política fiscal y económica, si bien recomiendan reforzar la supervisión macroprudencial y la estrategia de recaudación de ingresos mediante reformas fiscales adicionales.

 

El déficit presupuestario, que en 2019 se cerró con un 2,2%, se verá ampliado en 2020 como consecuencia de los estímulos económicos que el gobierno utilizará para paliar los efectos del COVID-19.

 

El déficit por cuenta corriente, que llegó a un máximo de -3% en 2018, ha iniciado una senda de corrección en 2019, situándose en -2,7% y se espera que se sitúe en -2,5% en 2020. Dicha tendencia se explica, al menos en parte, por medidas de restricción de las importaciones implementadas por el gobierno a finales de 2018.

 

Por último, la inversión directa exterior se estancó en 2018 debido a la incertidumbre preelectoral, tras un crecimiento notable de años anteriores debido a las medidas introducidas por el gobierno durante 2016 y 2017. Sin embargo, en 2019 pese a esperarse la continuación del estancamiento se experimentó un aumento de más del 16% con respecto al 2018.
 

 

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Política fiscal y presupuestaria

La prioridad presupuestaria de Indonesia sigue siendo la inversión en el desarrollo de las infraestructuras, de acuerdo con el Masterplan de Expansión del Crecimiento y Desarrollo de Indonesia 2011-2025 y el Programa Nacional de Desarrollo a medio plazo 2020-2024. A pesar de los ambiciosos planes, el desarrollo no ha sido inferior al esperado hasta la fecha, por falta de un marco adecuado y de una adecuada financiación y ejecución presupuestaria. En el segundo mandato de Jokowi se han incrementado las prioridades y el gasto en formación del capital humano.

El país cuenta con una relativa estabilidad fiscal y monetaria. En los presupuestos de los últimos años han ido aumentando las partidas dirigidas al gasto social, reflejo de una de las prioridades del Gobierno de reducir la pobreza y proteger a los más desfavorecidos, mientras se han reducido los subsidios en el ámbito energético. El sistema impositivo cuenta con una reducida capacidad recaudatoria, por debajo del 13% del PIB.

Los presupuestos del Estado para 2020 inicialmente contaban con crecimientos más moderados que en el año 2019 con un aumento previsto del gasto de un 3,2% y un aumento en los ingresos de un 3,1%. Sin embargo, debido al COVID-19, el gobierno se ha visto obligado a aumentar el objetivo de gasto, por el momento, en junio de 2020 en unos 48.000 millones de dólares para paliar los efectos de la pandemia, lo que según las últimas estimaciones elevará el déficit público hasta el 6,34% del PIB. Las prioridades de gasto actual se centran en infraestructuras, capital humano incluyendo educación y sanidad y las medidas de estímulo para combatir el efecto del COVID-19.

Respecto a la deuda pública, esta se mantenía en niveles sostenibles cercanos a 30%. La deuda externa había crecido progresivamente en los últimos años y en el primer trimestre de 2019 se encontraba en un 37% aunque debido al repentino aumento de gasto como consecuencia del COVID-19 se espera que dichos niveles aumenten considerablemente.

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Política monetaria

En el ámbito monetario, el objetivo del Banco de Indonesia es lograr una relativa estabilidad de precios, con un objetivo de inflación del 3,0 +/-1% buscando al mismo tiempo un adecuado funcionamiento del canal del crédito para un crecimiento económico sostenible. El Banco de Indonesia utiliza diversos mecanismos como la fijación del tipo de intervención, gestión de liquidez, intervención en los mercados cambiarios (lograr una evolución estable y evitar presiones inflacionistas por el lado de las importaciones, procedentes de la evolución del precio de productos básicos) y control de las entradas de capital extranjero.

Desde hace varios años el Banco de Indonesia ha conseguido mantener la inflación dentro de la banda objetivo, lo que le está permitiendo aplicar políticas dirigidas a la estabilidad macroeconómica como suavizar la depreciación de la Rupia o la progresiva reducción de tipos de interés desde el segundo semestre de 2019 hasta la actualidad (el tipo de referencia se sitúa en 4,0% en agosto 2020) para animar el crecimiento económico y como respuesta a la bajada de tipos experimentada por distintas economías coordinada por varios bancos centrales.

También se han reforzado las medidas de supervisión macroprudencial, algo que según el FMI debe mantenerse y reforzarse para asegurar la estabilidad financiera, y como parte de las medidas de estímulo tras el COVID-19 se están otorgando facilidades de crédito y garantías al sector privado, incluido bancos comerciales. El Banco de Indonesia está impulsando recomendaciones de cara al sector, que faciliten el acceso a la financiación a través de agencias gubernamentales, junto a iniciativas de educación financiera y de impulso y desarrollo de la "financiación islámica" (cumpliendo los preceptos de la Sharia), así como la adopción de tecnologías.
 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde un punto de vista estructural, existen factores positivos que apuntan hacia la continuidad del crecimiento económico en el medio plazo, como el tamaño del mercado, el crecimiento de la clase media y consumidora y del poder de compra, la abundancia de recursos naturales y los planes de desarrollo destinado a animar la inversión en infraestructuras para reducir los cuellos de botella existentes, mejorar la conectividad y disminuir los costes de transporte.

Según el Informe Global de Competitividad del World Economic Forum de 2019, Indonesia ocupa el puesto número 50, cinco puestos más abajo que en 2018. Destaca en apartados como estabilidad macro, tamaño del mercado, y dinamismo empresarial, frente a posiciones más bajas en infraestructuras, salud, educación y conocimientos, capacidad de innovación y eficiencia de la fuerza de trabajo. No obstante, en el contexto actual el panorama no está exento de desafíos.

Los principales riesgos son externos, principalmente asociados al menor crecimiento económico mundial tras la pandemia. Los principales implican posibles problemas de balanza de pagos si se producen salidas de capitales, ya que Indonesia se financia con IDE, pero también con otro tipo de inversiones más volátiles como la inversión en cartera u otra inversión. Podría también aumentar la presión sobre el sector financiero, si bien parte de los estímulos post-COVID-19 están dirigidos a mitigar este riesgo, especialmente mediante la capitalización de empresas públicas con balances dañados. Hay riesgos también en el sector exterior en función de los precios de las materias primas que exporta (aceite de palma, caucho, minerales).

Los riesgos internos incluyen la falta de ingresos tributarios, mayores necesidades de financiamiento fiscal debido a la pandemia y la posible crisis asociada.

Desde organismos internacionales como el Banco Mundial se señala como retos a largo plazo la conveniencia de impulsar mejoras en capital humano y sector educativo, capital tecnológico e infraestructuras, mejoras de eficiencia en los sectores productivos, mejoras en los ingresos y eficiencia del gasto, así como mejoras en transparencia que impulsen las medidas anticorrupción existentes. Las cinco líneas estratégicas del segundo mandato del Presidente Jokowi siguen las recomendaciones de los organismo internacionales: 1) Infraestructuras, 2) Capital Humano, 3) Inversión, 4) Reforma burocrática, y 5) Mayor eficiencia del gasto público.
 

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