Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Por sectores de origen, la agricultura mantiene un peso importante sobre el PIB en 2020, alcanzando el 13,7%. Minería y extracción de petróleo y gas tiene un peso del 6,44%; industria, un 19,88%; y la electricidad, 1,16%. La construcción mantuvo un peso superior al 10% del PIB total a precios corrientes en los últimos años, mientras que el sector servicios (comercio y hostelería, transporte y comunicaciones, y servicios financieros) supone casi un 45% de la economía. El resto se emplea en subsidios netos a la producción (entre 3 y 4%). 

En cuanto al PIB por el lado del gasto, en 2020 el consumo supuso un 68,25% del total (59% privado y 9% consumo público), la inversión un 32,36% (FBCF 31,73% más variación de existencias 0,63%), y la aportación de la demanda externa fue positiva (1,15%).

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ORIGEN
(en %, con precios corrientes) 2016 2017 2018 2019 2020
1. Agricultura 13,48 13,15 12,81 12,72 13,7
2. Minería y Extracción P&G 7,18 7,58 8,08 7,26 6,44
3. Industria 20,52 20,16 19,86 19,7 19,88
4. Serv. Electricidad, gas y agua 1,22 1,26 1,26 1,24 1,16
5. Construcción 10,38 10,38 10,53 10,75 10,71
6. Serv. Comercio y hostelería 16,12 15,87 15,8 15,8 15,5
7. Serv. Transporte y comunicaciones 8,82 9,19 9,14 9,52 8,98
8. Serv. Financieros, inmob. y a emp. 8,73 8,76 8,69 8,94 9,36
9. Otros servicios (admón, sociales) 9,98 9,77 9,77 9,97 10,58
Total 100 100 100 100 100

 Fuente: Bank of Indonesia. Septiembre 2021.

PIB POR COMPONENTES DE GASTO
(en %, con precios corrientes) 2016 2017 2018 2019 2020
CONSUMO 67,36 67,41 65,94 66,68 68,25
- CF Hogares 56,66 56,14 55,74 56,62 58,96
- C. Público 9,53 9,09 8,98 8,73 9,29
FBCF 32,58 32,17 32,29 32,33 31,73
- Construcción 24,48 24,17 24,05 24,26 24,10
- Bienes Equipo 2,94 2,99 3,36 3,43 7,63
VAR. EXISTENCIAS 1,28 1,55 2,28 1,43 0,63
CONTRIBUCIÓN D.EXTERNA 0,76 1,02 -1,09 -0,49 1,15
Exportaciones Bienes y Servicios 19,09 20,19 20,97 18,41 17,17
Importaciones Bienes y Servicios 18,33 19,17 22,06 18,90 16,02
Total 100 100 100 100 100

Fuente: BPS Indonesia. Septiembre 2021.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Indonesia fue uno de los países de la región que más sufrió la crisis asiática de 1998 pero, tras su superación, ha experimentado un crecimiento económico muy dinámico (en torno al 5% anual desde el año 2000). En este tiempo, la RNB per cápita pasó de 856 US$ a 4.050 US$ (en 2019), lo que hizo que fuese clasificado como país emergente de renta media-alta por el Banco Mundial en 2020. Sin embargo, ha vuelto a ser considerado como país de renta media-baja en 2021, tras ver reducida su RNB per cápita a los US$ 3.870 (julio 2021), como consecuencia de la crisis económica generada por el COVID-19. De cara al año 2045, se espera que Indonesia se convierta en un país avanzado.

La economía indonesia ha conseguido alcanzar una notable estabilidad macroeconómica gracias a la aplicación, en las dos últimas legislaturas, de políticas ortodoxas en materia monetaria y fiscal. Además, el Presidente Jokowi ha implementado una serie de reformas estructurales o economic policy packages (de desregulación, mejora del marco de inversiones, incentivos fiscales, garantía para el desarrollo de infraestructuras, reforma laboral) desde el lado de la oferta, que han permitido situar a Indonesia en el puesto 73 del índice Doing Business del Banco Mundial en 2019 y 2020 (puesto 91 en 2017).

Desde febrero 2020, Indonesia ha sufrido el impacto del COVID-19 en las principales macromagnitudes, si bien la situación macroeconómica del país sigue siendo favorable (especialmente si la comparamos con muchos países europeos). Las medidas de estímulo económico adoptadas por el gobierno de Indonesia se consideran acertadas y efectivas y, hoy en día, la inflación se mantiene controlada, las cuentas públicas están saneadas, y el déficit por cuenta corriente se encuentra por ahora en niveles sostenibles. Según las proyecciones del FMI, la caída del PIB ha sido del –2,1% en 2020, y se espera una recuperación económica rápida y en forma de "V" simétrica, con un crecimiento estimado de +4,3% en 2021 y +5,8% en 2022. El pasado julio, no obstante, el FMI realizó la revisión a sus proyecciones de crecimiento de abril 2021. En el grupo ASEAN-5, las previsiones de crecimiento fueron rebajadas en un -0,6 para 2021 (pasando de 4,3 a 3,7%, en media), y en un 0,2 para 2022 (pasando de 6,3 a 6,5%, en media).

Con todo, existen numerosos retos domésticos ligados a la incertidumbre regulatoria, la mala gestión dentro de la Administración (burocracia, falta de transparencia, corrupción), la falta de competencia en muchos sectores, la delicada situación financiera de las empresas públicas y, más recientemente, la necesidad de combatir las consecuencias económicas y sociales derivadas de la pandemia.

Pero los principales riesgos de la economía indonesia proceden del sector exterior. La volatilidad de los precios de las materias primas que Indonesia exporta (aceite de palma, minerales), ponen en peligro el equilibrio externo de la economía en el medio y largo plazo. La mayor fuente de vulnerabilidad está en una posible fuga de capitales, ya que solo la mitad de las necesidades de financiación se cubren con IDE, y el resto es fundamentalmente inversión en cartera, mucho más volátil.

Así, la atracción de flujos de capital extranjeros es, hoy por hoy, una de las grandes prioridades del Gobierno. En este sentido, la aprobación de la Ley Ómnibus (Ley 11/2020) en noviembre de 2020 (entrada en vigor en febrero de 2021) constituye uno de los cambios legislativos más importantes de las últimas décadas. En un intento de simplificar las regulaciones y la burocracia, su desarrollo reglamentario para la Ley de Inversiones (P.R. 10/2021), que entró en vigor el pasado marzo, ha supuesto una importante liberalización de sectores que hasta ahora estaban cerrados a la inversión extranjera. A lo largo de este año 2021, otras medidas -como la creación de un fondo de riqueza soberano (INA) o el nuevo Ministerio de Inversiones (BKPM)- ponen de manifiesto la intención de Indonesia de atraer capital extranjero.

En cuanto al destino de ese capital, destaca el desarrollo de proyectos de infraestructuras (energía, transporte, telecomunicaciones, etc.). Actualmente, Indonesia adolece de un importante déficit de infraestructuras que dote de conectividad a las más de 17.000 islas que constituyen el archipiélago, lo que impide avanzar hacia un desarrollo económico homogéneo en la región. En el desarrollo de estos proyectos, el sector privado está llamado a jugar un papel inversor fundamental. Ante la insuficiencia de fondos públicos para financiar la totalidad de estos (especialmente tras el COVID-19), muchos se ofertan en forma de partenariados público-privados (proyectos PPP), con periodos de concesión definidos. El Gobierno puede afrontar un 37% de la inversión total establecida en el RPJMN 2020-2024, un 21% se aporta por las EEPP (siendo la participación pública total del 58%) y el 42% restante corresponde a financiación privada.

En lo que se refiere al sector exterior, el gobierno mantiene todavía un elevado número de medidas proteccionistas, y la tendencia es hacia un proteccionismo creciente, que coexiste con algunos gestos aperturistas, en su mayoría en aquellos ámbitos que más interesan a Indonesia - como la atracción de inversiones. Durante los últimos años, la política de sustitución de importaciones que aplica Indonesia ha dado lugar a medidas contradictorias con los objetivos de desarrollo nacional, así como a la denuncia por parte de organismos regionales y multilaterales, como la UE o la OMC. Se espera que, a medida que se desarrolla la Ley Ómnibus y se avanza en las negociaciones del CEPA, se continúen facilitando los movimientos de bienes, servicios, capitales y trabajadores a Indonesia, y que se acabe con las trabas administrativas que tradicionalmente han frenado la entrada de empresas españolas en Indonesia.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019 2020
PIB
PIB (millones de dólares, a precios corrientes) 932.256 1.015.539 1.042.173 1.119.190 1.059.638
Tasa de variación real (%) 5,0 5,1 5,2 5,0 -2,1
IPC
Media anual (%) 3,5 3,8 3,2 2,8 2,0
Fin de periodo (%) 3,0 3,6 3,1 2,6 1,6
TIPO DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN
Media anual (%) 4,75 4,25 5,00 5,50 4,25
Fin de periodo (%) 4,75 4,25 6,00 5,75 3,75
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (miles) 258.705 263.991 267.663 268.074 273.523
Población Activa (miles) 125.958 129.204 132.587 135.802 134.616
Desempleo (%) 4,3 3,88 4,4 3,62 4,11
DÉFICIT PÚBLICO
Saldo presupuestario (%) -2,5 -2,5 -1,8 -2,2 -5,9
DEUDA PÚBLICA
Deuda en millones de dólares 263.828 298.568 310.568 348.104 388.925
Deuda en % de PIB 28,0 29,4 30,4 30,6 36,6
EXPORTACIONES DE BIENES
Exportaciones en millones de dólares 145.186 168.828 180.215 168.460 163.306
Variación sobre el periodo anterior (%) -4,0 -16,3 6,7 -6,5 -2,6
IMPORTACIONES DE BIENES
Importaciones en millones de dólares 135.652 156.986 188.711 164.947 171.276
Variación sobre el periodo anterior (%) -4,9 -16,0 20,2 -12,6 -17,3
SALDO COMERCIAL BIENES Y SERVICIOS (Export FOB, Import CIF)
Saldo en millones de dólares 10.600 11.435 -6.713 -4.243 18.618
Saldo en % de PIB 1,1 1,1 -0,6 -0,4 1,8
SALDO B. C/C
Saldo en Mill. $ -16.952 -16.196 -30.633 -30.279 -4.739
Saldo en % de PIB -1,8 -1,6 -3,0 -2,7 -0,5
DEUDA EXTERNA
Deuda externa en miles de millones de dólares 320,0 352,9 377,7 404,3 417,5
Deuda externa en % de PIB 34,3 34,8 36,2 36,1 36,8
RESERVAS INTERNACIONALES
Reservas en millones de dólares 116.400 130.196 120.654 129.183 135.916
Reservas en meses importaciones bys 7,1 7,0 6,3 7,6 8,5
INVERSIÓN DIRECTA RECIBIDA
IDE neta en millones de dólares 3.921 20.579 20.563 23.943 14.114
TC FRENTE AL DÓLAR
Medio anual 13.309 13.381 14.238 14.138 14.175
Fin de periodo 13.321 13.357 14.481 13.901 14.034

Fuentes: Bank Indonesia, BPS, BM, IMF, UN. Septiembre 2021.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

El presidente del Gobierno, Joko Widodo, había marcado como objetivo alcanzar una tasa de crecimiento del PIB del 7% anual. La estrategia de transformación económica del país se basa en el Plan de Desarrollo Nacional y la planificación a medio plazo de éste, que se recoge en el plan quinquenal RPJMN 2020-24. El Plan de Desarrollo Nacional se basa en tres pilares: desarrollar las infraestructuras, incrementar el valor añadido de la industria local y atraer más inversión extranjera. Así, las cinco líneas estratégicas del segundo mandato del presidente Jokowi: 1) Desarrollo de Infraestructuras, 2) Mejorar Capital Humano, 3) Transformación Económica, 4) Reforma Burocrática, y 5) Simplificación de Regulaciones.

En el plan quinquenal RPJMN 2020-24 se detallan, entre otros, 223 proyectos estratégicos nacionales de infraestructuras en 17 sectores prioritarios como transporte, industria, tecnología, energía y medio ambiente. El presupuesto es de 380.000 millones de euros, de los que el gobierno puede sufragar un 37%, mientras que el 63% restante debe financiarse por fondos privados.

En el ámbito de la energía, el objetivo para 2025 es alcanzar un grado de electrificación del 100% y un aporte del 23% de energías renovables al mix energético, hasta ahora dominado por el carbón y el gas. El RUPTL 2021-2030 es el Plan de Generación Eléctrica de Indonesia, y recoge sus objetivos de neutralidad en emisiones de carbono. Para conseguirlos, en ese periodo se aumentará la capacidad de generación de energía en 40,6 GW, de los que 20,9 GW serán de energía renovable. El gobierno ha manifestado en diferentes ocasiones la importancia del sector privado para el desarrollo de la infraestructura energética, clave para una transición exitosa, que contempla la sustitución de los combustibles fósiles, el despliegue del vehículo eléctrico y la independencia energética. Para 2050, se fija como objetivo alcanzar una capacidad instalada superior a 430 GW y un 31% del mix energético de origen renovable.

En relación con los mercados de bienes y servicios, se han implementado una serie de reformas estructurales muy necesarias conocidas como economic policy packages (desregulación, mejora del marco de inversiones, incentivos fiscales, garantía para el desarrollo de infraestructuras, reforma laboral), si bien queda camino por recorrer.

A pesar de los objetivos de crecimiento del Gobierno, el COVID-19 ha causado estragos en la economía del país, contrayendo el PIB en un 2,1% en 2020 y poniendo así fin a la tasa de crecimiento que en los últimos años se había situado en un 5%. Las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (octubre 2021) apuntan a que el PIB volverá a crecer en un 4,3% en 2021 y en un 5,9% en 2022. Además, desde el comienzo de la pandemia, el Gobierno de Indonesia ha adoptado importantes medidas de estímulo económico, que incluyen un aumento del límite de déficit presupuestario al 5%, autorización para reasignar 3.500 millones de euros del presupuesto gubernamental no urgente para medidas de respuesta, bajada de tipo de interés, exenciones impositivas, reducción de la tasa legal de reservas, o programas de recuperación nacional. Estos últimos incluyen apoyo directo a empresas estatales (como Garuda Indonesia, Krakatau Steel, PLN o Pertamina) y apoyo indirecto a PYMES, mediante la provisión de subsidios en préstamos bancarios, entre otras.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

La última publicación del FMI situó el crecimiento de Indonesia en 2020 en un -2,1% como consecuencia del COVID-19 y una estimación de crecimiento del 4,3% en 2021.

En los últimos años el gobierno ha apostado por una política fiscal expansiva de mayor gasto público para incentivar la actividad económica. Las Instituciones Financieras Internacionales, por su parte, han aplaudido hasta ahora el mix de política fiscal y económica, si bien recomiendan reforzar la supervisión macro prudencial y la estrategia de recaudación de ingresos mediante reformas fiscales adicionales.

El déficit presupuestario aumentó en el año 2020 hasta un 6,5%, como consecuencia de los estímulos económicos que el gobierno utilizó para paliar los efectos del COVID-19. Sin embargo, se prevé que en 2021 disminuya hasta el 5,70%.

El déficit por cuenta corriente, que llegó a un máximo de -3% en 2018, inició la senda de corrección en 2019. En 2020, descendió hasta el -0,5%, y las previsiones para 2021 son que descienda hasta el -0,27%. Esta tendencia se explica, al menos en parte, por las medidas de restricción de las importaciones implementadas por el gobierno a finales de 2018.

Por último, la inversión directa exterior, en 2019 había recuperado su crecimiento tras el estancamiento sufrido en 2018, de manera que quedaban consolidadas las tendencias experimentadas en el año 2016 y 2017 por las medidas introducidas por el gobierno. Sin embargo, en el año 2020, y siendo parte de los efectos que el COVID-19 ha tenido en la economía del país, la cifra descendió. Durante el año 2021, no se espera que se recuperen los niveles previos a la pandemia.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

La prioridad presupuestaria de Indonesia sigue siendo la inversión en el desarrollo de las infraestructuras, de acuerdo con el Master Plan de Expansión del Crecimiento y Desarrollo de Indonesia 2011-2025 y el Programa Nacional de Desarrollo a Medio Plazo 2020-2024. A pesar de los ambiciosos planes, el desarrollo ha sido inferior al esperado hasta la fecha, por falta de un marco de financiación y ejecución presupuestaria adecuado. En el segundo mandato de Jokowi se han incrementado las prioridades y el gasto en formación del capital humano.

El país cuenta con una relativa estabilidad fiscal y monetaria. En los presupuestos de los últimos años, han ido aumentando las partidas dirigidas al gasto social, reflejo de una de las prioridades del Gobierno de reducir la pobreza y proteger a los más desfavorecidos, mientras se han reducido los subsidios en el ámbito energético. Por otro lado, el Gobierno ha fijado la reforma del sistema fiscal como prioridad dentro del plan estratégico 2020-2024. La capacidad recaudatoria del Estado se encontraba en 2020 por debajo del 13% del PIB. Para aumentarla, va a mejorar la recaudación en transacciones de comercio online, se establecerá una plataforma online para la fiscalidad, se expandirá la base imponible y se modernizará la Hacienda pública del país.

En 2020, el aumento del gasto para paliar los efectos de la pandemia hizo que el objetivo de déficit público se elevara hasta el 6,34% del PIB. En 2021, sin embargo, se ha fijado un objetivo del 5,7%, pues parte de los gastos excepcionales originados por el COVID-19 se han reducido. Las prioridades de gasto actual se centran en infraestructuras, capital humano, educación y sanidad, y medidas de estímulo para combatir el efecto del COVID-19.

Respecto a la deuda pública, con anterioridad al COVID-19, esta se mantenía en niveles sostenibles cercanos a 30%. En 2020, no obstante, se situó en un 36,6%.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

En el ámbito monetario, el objetivo del Banco de Indonesia es lograr una relativa estabilidad de precios, con un objetivo de inflación del 3,0 +/-1%, buscando al mismo tiempo un adecuado funcionamiento del canal del crédito para un crecimiento económico sostenible. El Banco de Indonesia utiliza diversos mecanismos como la fijación del tipo de intervención, gestión de liquidez, intervención en los mercados cambiarios (lograr una evolución estable y evitar presiones inflacionistas por el lado de las importaciones, procedentes de la evolución del precio de productos básicos) y control de las entradas de capital extranjero.

Desde hace varios años el Banco de Indonesia ha conseguido mantener la inflación dentro de la banda objetivo, lo que le está permitiendo aplicar políticas dirigidas a la estabilidad macroeconómica como suavizar la depreciación de la Rupia o la progresiva reducción de tipos de interés desde el segundo semestre de 2019 hasta la actualidad (el tipo de referencia se sitúa en 4,25% en septiembre 2021) para animar el crecimiento económico y como respuesta a la bajada de tipos por distintas economías coordinada por varios bancos centrales.

También se han reforzado las medidas de supervisión macroprudencial, algo que según el FMI debe mantenerse para asegurar la estabilidad financiera. Como parte de las medidas de estímulo tras el COVID-19, se están otorgando facilidades de crédito y garantías al sector privado, incluido bancos comerciales. El Banco de Indonesia está impulsando recomendaciones de cara al sector, que faciliten el acceso a la financiación a través de agencias gubernamentales, junto a iniciativas de educación financiera y de impulso y desarrollo de la "financiación islámica" (cumpliendo los preceptos de la Sharia), así como la adopción de tecnologías.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde un punto de vista estructural, existen factores positivos que apuntan hacia la continuidad del crecimiento económico en el medio plazo, como el propio tamaño del mercado, el crecimiento de la clase media consumidora, un mayor poder de compra, la abundancia de recursos naturales y los planes de desarrollo destinado a animar la inversión en infraestructuras para reducir los cuellos de botella existentes, mejorar la conectividad y disminuir los costes de transporte.

Según el Informe Global de Competitividad del World Economic Forum de 2020, Indonesia alcanzó el puesto 58º, mientras que en el año 2019 se posicionaba en el puesto 72ª. Destaca en apartados como estabilidad macro, tamaño del mercado, y dinamismo empresarial, frente a posiciones más bajas en infraestructuras, salud, educación y conocimientos, capacidad de innovación y eficiencia de la fuerza de trabajo. No obstante, en el contexto actual el panorama no está exento de desafíos.

Los principales riesgos son externos, principalmente asociados al menor crecimiento económico mundial tras la pandemia. Estos riesgos implican posibles problemas de balanza de pagos si se producen salidas de capitales, ya que Indonesia se financia con IDE, pero también con otro tipo de inversiones más volátiles como la inversión en cartera u otra inversión. Podría también aumentar la presión sobre el sector financiero, si bien parte de los estímulos post-COVID-19 están dirigidos a mitigar este riesgo, especialmente mediante la capitalización de empresas públicas con balances dañados. Hay riesgos también en el sector exterior en función de los precios de las materias primas que exporta (aceite de palma, caucho, minerales). Mientras, los riesgos internos incluyen la falta de ingresos tributarios, mayores necesidades de financiamiento fiscal debido a la pandemia y la posible crisis asociada.

Desde organismos internacionales como el Banco Mundial, se señala como retos a largo plazo la conveniencia de impulsar mejoras en capital humano y sector educativo, capital tecnológico e infraestructuras, mejoras de eficiencia en los sectores productivos, mejoras en los ingresos y eficiencia del gasto, así como mejoras en transparencia que impulsen las medidas anticorrupción existentes. Las cinco líneas estratégicas del segundo mandato del Presidente Jokowi siguen las recomendaciones de los organismos internacionales: 1) Infraestructuras, 2) Capital Humano, 3) Inversión, 4) Reforma burocrática, y 5) Mayor eficiencia del gasto público.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex