Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Por sectores de origen, la agricultura mantiene un peso importante sobre el PIB en 2019, alcanzando el 12,7%. Minería y extracción de petróleo y gas 7,3%, industria 19,7% y la electricidad 1,2%. La construcción mantuvo un peso superior a 10% del PIB total a precios corrientes en los últimos años, mientras que el sector servicios supone más del 45% de la economía, y el resto se emplea en subsidios netos a la producción (entre 3 y 4%).

En cuanto al PIB por el lado de los componentes de gasto, en 2019 el consumo supuso un 66% del total (57% privado y 9% consumo público), la inversión un 33,7% (FBCF 32,3% + var. existencias 1,4%), mientras que la aportación de la demanda externa fue ligeramente negativa (-0,5%).
 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ORIGEN
(en %, con precios corrientes) 2015 2016 2017 2018 2019
1. Agricultura 13,49 13,48 13,15 12,81 12,72
2. Minería y Extracción P&G 7,65 7,18 7,58 8,08 7,26
3. Industria 20,97 20,52 20,16 19,86 19,70
4. Serv. Electricidad, gas y agua 1,21 1,22 1,26 1,26 1,24
5. Construcción 10,21 10,38 10,38 10,53 10,75
6. Serv. Comercio y hostelería 13,57 16,12 15,87 15,80 15,80
7. Serv. Transporte y comunicaciones 8,54 8,82 9,19 9,14 9,52
8. Serv. Financieros, inmob. y a emp. 7,66 8,73 8,76 8,69 8,94
9. Otros servicios (admón, sociales) 11,04 9,98 9,77 9,77 9,97
Total 100 100 100 100 100

Fuente: Bank of Indonesia. Agosto 2020.     

PIB POR COMPONENTES DE GASTO
(en %, con precios corrientes) 2015 2016 2017 2018 2019
CONSUMO 67,20 67,36 67,41 65,94 66,68
- CF Hogares 56,31 56,66 56,14 55,74 56,62
- C. Público 9,75 9,53 9,09 8,98 8,73
FBCF 32,80 32,58 32,17 32,29 32,33
- Construcción 24,66 24,48 24,17 24,05 24,26
- Bienes Equipo 3,27 2,94 2,99 3,36 3,43
VAR. EXISTENCIAS 1,25 1,28 1,55 2,28 1,43
CONTRIBUCIÓN D.EXTERNA 0,38 0,76 1,02 -1,09 -0,49
Exportaciones Bienes y Servicios 21,16 19,09 20,19 20,97 18,41
Importaciones Bienes y Servicios 20,78 18,33 19,17 22,06 18,90
Total 100 100 100 100 100

Fuente: BPS Indonesia. Agosto 2020. 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Resumen

Indonesia es un mercado con gran potencial. Con una base consumidora de más de 270 MM de personas, la mayoría de confesión musulmana (85%), es el cuarto país más poblado del mundo. Su buen desempeño económico durante las últimas décadas ha llevado al auge de la clase media indonesia (los denominados muslim millenials) que es joven, dinámica, con alto poder adquisitivo y muy adaptada a las nuevas tecnologías. En la actualidad, Indonesia es la decimoquinta economía del mundo en términos nominales, la cuarta economía de Asia en términos de paridad del poder adquisitivo, la mayor de todo el SEA, y miembro del G20. En términos regionales, otorga gran peso a sus relaciones con ASEAN, cuyo Secretariado General tiene sede en Yakarta. 

Fue uno de los países de la región que más sufrió la crisis asiática de 1998 pero, tras su superación, Indonesia ha experimentado un crecimiento económico muy dinámico (en torno al 5% anual desde el año 2000). Así, el PIB per cápita indonesio ha pasado de 856 US$ a 4.050 US$ (en 2019), lo que ha hecho que, en 2020, haya pasado a estar clasificado como país emergente de renta media-alta por el Banco Mundial. De cara al año 2045, se espera que Indonesia se convierta en un país avanzado. Para ello, los objetivos del Gobierno son: continuar aumentando la clase media (actualmente, 70 MM de personas), incrementar el PIB pc hasta los 23.200 US$ y lograr una mayor cohesión regional, un auténtico estado del bienestar y su sostenibilidad.

La economía indonesia ha gozado durante años de una notable estabilidad macroeconómica, la inflación se mantiene controlada, las cuentas públicas están saneadas, y el déficit por cuenta corriente se encuentra en niveles sostenibles. Desde febrero 2020, el impacto del COVID-19 ha afectado a dichas magnitudes, si bien la situación macroeconómica del país es favorable si la comparamos con muchos países europeos, los niveles de deuda siguen siendo relativamente bajos y la recuperación del crecimiento se espera que sea rápida y en forma de "V" simétrica. El gobierno de Indonesia ha tomado varias medidas de estímulo económico para favorecer la recuperación, como la relajación del techo de 3% para el déficit presupuestario hasta 2021, bajada de tipos de interés (3,50%), exenciones fiscales, reducción del coeficiente legal de reservas (50 puntos básicos), etc.

El gobierno mantiene un elevado número de medidas proteccionistas, y la tendencia es hacia un proteccionismo creciente, que coexiste con algunos gestos aperturistas, en su mayoría en aquellos ámbitos que que mas interesan a Indonesia como la atracción de inversiones. En febrero de 2019, se empezó a aplicar una prohibición de facto a la importación de bebidas alcohólicas y lácteos de la UE, y existen dificultades adicionales para la exportación de frutas. En 2020 se iniciaron varias investigaciones que podrían culminar en la imposición de medidas de salvaguardia, algunas de las cuales afectan a exportaciones españolas como prendas de vestir de punto o, en menor medida, papel de fumar.  Estas iniciativas proteccionistas se combinan con otras aperturistas, como la relajación de restricciones y prohibiciones a las importación (materias primas, acero y derivados, animales y medicinas) y exportación (alimentación, silvicultura) en marzo de 2020. Asimismo, la aprobación de Ley Ómnibus en noviembre 2020 (entrada en vigor en febrero 2021) ha favorecido la inversión extranjera y la creación de empleo, gracias a la liberalización e introducción de incentivos a la inversión extranjera en muchos sectores hasta ahora cerrados, la reforma del mercado de trabajo, o las medidas simplificación administrativa, especialmente en el ámbito de las licencias. 

La Ley Ómnibus, que entraba en vigor en febrero 2021 y responde al objetivo de simplificar la regulación y la burocracia en el país, constituye uno de los mayores cambios legislativos más importantes de las últimas décadas. Su desarrollo reglamentario para la Ley de Inversiones (P.R. 10/2021), que entró en vigor el pasado 04/03, ha supuesto una importante liberalización a la entrada de capitales extranjeros en Indonesia.Con la nueva Lista Negativa de Inversiones (DNI) se han liberalizado muchos sectores que estaban cerrados a la inversión extranjera, siendo especialmente relevantes los cambios en salud, finanzas, gran consumo, energía, petróleo y gas, renovables o servicios de transporte. Además, la nueva Lista Positiva de Inversiones (que recoge sectores abiertos, pero con requisitos) ha flexibilizado los requisitos participación de capital extranjero.

En el mes de marzo se daba luz verde al INA (Autoridad de Inversiones de Indonesia), un fondo de riqueza soberano creado con el objetivo de captar capitales extranjeros (sobre todo públicos, de otros Estados) para financiar los proyectos de inversión asociados al Plan de Desarrollo Nacional (PDN 2019-24) y la construcción de la nueva capital en Borneo. Principalmente, son proyectos de infraestructuras (de energía, transporte, telecos…) y conectividad, una gran prioridad para el Gobierno. Aunque el fondo acaba de nacer y aún se está configurando, ya se han definido los estándares de gobernanza, el estado legal y algunos de los sectores de inversión planificados. En cuanto a la estrategia inversora, representantes del INA han explicado que los inversores podrán optar por invertir en un fondo maestro, un fondo temático o una inversión directa en proyectos. Algunos países ya han hecho importantes compromisos de aportación de capital (EAU, sobre todo, pero también Japón, Canadá o EEUU).

A finales de abril, se produjeron varios cambios en la Administración central, que resultaron en la creación de dos nuevos Ministerios. Por una parte, la agencia de inversiones BKPM pasó a tener rango ministerial (nuevo Ministerio de Inversiones) que mantiene al Sr. Bahlil Lahadalia a la cabeza. El ahora Ministro ha asumido la tarea de promover la inversión más allá de Java y simplificar los procedimientos y permisos para PYMEs, de manera que se equiparen a los de EMNs. Este renombramiento es un nuevo reflejo de la preferencia gubernamental por la atracción de capitales (tanto domésticos como extranjeros) en forma de inversión. Por otra parte, el antiguo Ministerio de Educación y Cultura es ahora el Ministerio para Educación, Cultura, Investigación y Tecnología. Con este añadido, se define como prioridad para el Gobierno.

Principales variables

Crecimiento económico: estable entorno al 5% desde 2014 hasta 2019. Según la proyección del FMI, la caída del PIB ha sido del -1,9% en 2020, y se espera una recuperación de 4,8% para 2021. La ágil respuesta del gobierno en política monetaria y fiscal ha permitido suavizar la caída del PIB en 2020, gracias a un crecimiento del gasto público del 6%, que ha compensado parcialmente la caída del consumo (-2,5%) y de la inversión (-4,7%).

Política Monetaria e inflación: la inflación se mantiene estable entorno a los valores marcados por el Banco de Indonesia (3,0% de crecimiento interanual de los precios, con unos márgenes del ±1%). El éxito en el control de los precios ha dado margen a la aplicación de políticas monetarias expansivas de estímulo frente al COVID. Desde junio de 2019, se implementaron sucesivas bajadas de tipos de interés mensuales, hasta alcanzar el 3,50% en febrero de 2021. Además, en junio de 2020 el Banco de Indonesia (BI) acordó con el gobierno el programa burden sharing, que implica la compra de bonos por parte del banco central por valor de 40.000 M$ (dos tercios de las necesidades de emisión de 2020), de los cuales 27.000 M$ serán compras directas (en el mercado primario). Esta operación, de monetización de la deuda, se ha planteado como una medida de carácter extraordinario y no recurrente.

- Tipo de cambio y reservas: la rupia se mantiene relativamente estable frente al dólar estadounidense y el euro. En 2018, el aumento de tipos de interés en EEUU generó presiones depreciatorias sobre la rupia, que se controlaron con la aplicación de medidas de contracción monetaria (subidas de tipos) y en 2019 ya se había recuperado el terreno perdido frente al dólar y el euro. El régimen cambiario es flexible, si bien el BI interviene en momentos puntuales para evitar una excesiva volatilidad de la rupia a corto plazo (régimen de flotación intervenida). A lo largo de 2020, el BI hubo de intervenir en el mercado de divisas en varias ocasiones (especialmente en marzo y en junio) para evitar la desestabilización de la rupia. Por otra parte, las reservas internacionales han crecido gradualmente en los últimos años, dentro de los límites recomendados por el FMI (en febrero de 2021 las reservas se situaban en 138.005 M$).

Finanzas públicas: en los últimos años, el déficit público se ha situado por debajo del 3% fijado por las autoridades. En marzo 2020, ante la situación por el COVID-19, el gobierno ha relajado el techo de 3% del déficit presupuestario hasta 2021. Según los datos provisionales del FMI, el déficit ha sido del 5,7% en 2020. La deuda pública se mantiene en niveles sostenibles, entorno al 30% del PIB. Tras la relajación del techo de déficit y el aumento del gasto público, se estima en niveles del 35,7% en 2020.

-  Sector exterior: la cuenta corriente es deficitaria desde 2012, y en 2018 el déficit exterior se disparó hasta el 3,0% del PIB. Según los datos estimados del FMI, el déficit corriente se ha reducido hasta un 0,5% en 2020. La principal partida generadora de déficit son las rentas primarias (2,5%), mientras que la balanza comercial suele ser superavitaria, especialmente en la partida de comercio exterior de bienes (2,2% de superávit). Esto confirma los buenos resultados de las medidas proteccionistas aplicadas por el gobierno, que han conseguido frenar las importaciones de bienes, así como los esfuerzos por reducir la dependencia energética exterior, mediante la limitación de importaciones de combustible y el fomento de la producción local de biocombustibles a partir de aceite de palma.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2015

2016

2017

2018

2019

PIB

PIB (millones de dólares, a precios corrientes)

860.854

932.256

1.015.539

1.042.173

1.119.190

Tasa de variación real (%)

4,4

5,0

5,1

5,2

5,0

IPC

Media anual (%)

7,3

3,5

3,8

3,2

2,8

Fin de periodo (%)

3,4

3,0

3,6

3,1

2,6

TIPO DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN

Media anual (%)

7,50

4,75

4,25

5,00

5,50

Fin de periodo (%)

7,50

4,75

4,25

6,00

5,75

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (miles)

255.462

258.705

263.991

267.663

268.074

Población Activa (miles)

122.380

125.443

127.110

131.962

133.570

Desempleo (%)

6,2

5,6

5,5

5,3

5,3

DÉFICIT PÚBLICO

Saldo presupuestario (%)

-2,6

-2,5

-2,5

-1,8

-2,2

DEUDA PÚBLICA

Deuda en millones de dólares

236.735

263.828

298.568

310.568

348.104

Deuda en % de PIB

27,5

28,3

29,4

29,8

31,1

EXPORTACIONES DE BIENES

Exportaciones en millones de dólares

150.284

145.186

168.828

180.215

168.460

Variación sobre el periodo anterior (%)

-14,8

-4,0

-16,3

6,7

-6,5

IMPORTACIONES DE BIENES

Importaciones en millones de dólares

142.695

135.652

156.986

188.711

164.947

Variación sobre el periodo anterior (%)

-19,9

-4,9

-16,0

20,2

-12,6

SALDO COMERCIAL BIENES Y SERVICIOS (Export FOB, Import CIF)

Saldo en millones de dólares

-7.589

10.600

11.435

-6.713

-4.243

Saldo en % de PIB

0,9

1,1

1,1

-0,6

-0,4

SALDO B. C/C

Saldo en Mill. $

-17.518

-16.952

-16.196

-31.050

-31.050

Saldo en % de PIB

-2,0

-1,8

-1,6

-3,0

-2,7

DEUDA EXTERNA

Deuda externa en miles de millones de dólares

310,7

320,0

352,9

377,7

404,3

Deuda externa en % de PIB

36,1

34,3

34,8

36,2

36,1

RESERVAS INTERNACIONALES

Reservas en millones de dólares

107.708

116.400

130.196

120.654

129.183

Reservas en meses importaciones bys

6,8

7,1

7,0

6,3

7,6

INVERSIÓN DIRECTA RECIBIDA

IDE neta en millones de dólares

16.641

3.921

20.579

20.563

23.943

TC FRENTE AL DÓLAR

Medio anual

13.389

13.309

13.381

14.238

14.138

Fin de periodo

13.795

13.321

13.357

14.481

13.901

Fuentes: Bank Indonesia, BPS, BM, IMF, UN. Agosto 2020.

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Principales objetivos de política económica

El presidente del Gobierno, Joko Widodo, había marcado como objetivo alcanzar una tasa de crecimiento del PIB del 7% anual. La estrategia de transformación económica del país se basa en el Plan de Desarrollo Nacional y la planificación a medio plazo de este se recoge en el plan quinquenal RPJMN 2020-24. El Plan de Desarrollo Nacional se basa en tres pilares: desarrollar las infraestructuras, incrementar el valor añadido de la industria local y atraer más inversión extranjera.

Cabe destacar las cinco líneas estratégicas del segundo mandato del presidente Jokowi: 1) Desarrollo de Infraestructuras, 2) Mejorar Capital Humano, 3) Transformación Económica, 4) Reforma Burocrática, y 5) Simplificación de Regulaciones.

En el plan quinquenal RPJMN 2020-24 se detallan, entre otros, 223 proyectos estratégicos nacionales de infraestructuras en 17 sectores prioritarios como transporte, industria, tecnología, energía y medio ambiente. El presupuesto es de 380.000 millones de euros, de los que se espera que el 37% provenga de fondos del gobierno, el 21% de empresas públicas y el 42% de la participación privada.

En el ámbito de la energía, el objetivo es alcanzar un grado de electrificación del 97%. Existe un plan de construcción de nuevas plantas de generación hasta un total de 35.000 MW, con sus correspondientes líneas y subestaciones. Las tecnologías de generación más utilizadas son carbón y gas, y en menor medida energías renovables.

En relación con los mercados de bienes y servicios, se han implementado una serie de reformas estructurales muy necesarias conocidas como economic policy packages (desregulación, mejora del marco de inversiones, incentivos fiscales, garantía para el desarrollo de infraestructuras, reforma laboral), si bien queda camino por recorrer.

A pesar de los objetivos de crecimiento del Gobierno, las últimas estimaciones del Banco de Indonesia (30/03/2020) apuntan a una reducción de la tasa de crecimiento económico previsto para 2020 de 2,7-2,9 puntos porcentuales como consecuencia del COVID-19, si bien la Ministra de Finanzas apunta a una reducción mucho mayor e incluso a una contracción del 0,4% del PIB. Esta disminución se derivaría de los propios efectos en la economía indonesia, así como de los efectos inducidos de China, el principal socio comercial del país, y de la ralentización general de la actividad en Asia.

Para paliar el previsible impacto negativo sobre la economía, el Gobierno de Indonesia ha adoptado importantes medidas de estímulo económico (aumento del límite de déficit presupuestario al 5%, autorización para reasignar 3.500 millones de euros del presupuesto gubernamental no urgente para medidas de respuesta, bajada de tipo de interés, exenciones impositivas, reducción de la tasa legal de reservas, programas de recuperación nacional que incluyen apoyo directo a empresas estatales como Garuda Indonesia, Krakatau Steel, PLN o Pertamina y apoyo indirecto a pymes mediante la provisión de subsidios en préstamos bancarios, entre otras).

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Previsiones macroeconómicas

La previsión de crecimiento del Banco Mundial para Indonesia en 2020 es del 0%. La última publicación del FMI sitúa el crecimiento de Indonesia en 2020 en un -0,3% como consecuencia del COVID-19 y prevé un rebote en 2021 con una estimación de crecimiento del 6,2%.

 

En los últimos años el gobierno ha apostado por reforzar la ejecución presupuestaria con una política fiscal expansiva, y un mayor gasto público para incentivar la actividad económica. Las Instituciones Financieras Internacionales, por su parte, han aplaudido hasta ahora el mix actual de política fiscal y económica, si bien recomiendan reforzar la supervisión macroprudencial y la estrategia de recaudación de ingresos mediante reformas fiscales adicionales.

 

El déficit presupuestario, que en 2019 se cerró con un 2,2%, se verá ampliado en 2020 como consecuencia de los estímulos económicos que el gobierno utilizará para paliar los efectos del COVID-19.

 

El déficit por cuenta corriente, que llegó a un máximo de -3% en 2018, ha iniciado una senda de corrección en 2019, situándose en -2,7% y se espera que se sitúe en -2,5% en 2020. Dicha tendencia se explica, al menos en parte, por medidas de restricción de las importaciones implementadas por el gobierno a finales de 2018.

 

Por último, la inversión directa exterior se estancó en 2018 debido a la incertidumbre preelectoral, tras un crecimiento notable de años anteriores debido a las medidas introducidas por el gobierno durante 2016 y 2017. Sin embargo, en 2019 pese a esperarse la continuación del estancamiento se experimentó un aumento de más del 16% con respecto al 2018.
 

 

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Política fiscal y presupuestaria

La prioridad presupuestaria de Indonesia sigue siendo la inversión en el desarrollo de las infraestructuras, de acuerdo con el Masterplan de Expansión del Crecimiento y Desarrollo de Indonesia 2011-2025 y el Programa Nacional de Desarrollo a medio plazo 2020-2024. A pesar de los ambiciosos planes, el desarrollo no ha sido inferior al esperado hasta la fecha, por falta de un marco adecuado y de una adecuada financiación y ejecución presupuestaria. En el segundo mandato de Jokowi se han incrementado las prioridades y el gasto en formación del capital humano.

El país cuenta con una relativa estabilidad fiscal y monetaria. En los presupuestos de los últimos años han ido aumentando las partidas dirigidas al gasto social, reflejo de una de las prioridades del Gobierno de reducir la pobreza y proteger a los más desfavorecidos, mientras se han reducido los subsidios en el ámbito energético. El sistema impositivo cuenta con una reducida capacidad recaudatoria, por debajo del 13% del PIB.

Los presupuestos del Estado para 2020 inicialmente contaban con crecimientos más moderados que en el año 2019 con un aumento previsto del gasto de un 3,2% y un aumento en los ingresos de un 3,1%. Sin embargo, debido al COVID-19, el gobierno se ha visto obligado a aumentar el objetivo de gasto, por el momento, en junio de 2020 en unos 48.000 millones de dólares para paliar los efectos de la pandemia, lo que según las últimas estimaciones elevará el déficit público hasta el 6,34% del PIB. Las prioridades de gasto actual se centran en infraestructuras, capital humano incluyendo educación y sanidad y las medidas de estímulo para combatir el efecto del COVID-19.

Respecto a la deuda pública, esta se mantenía en niveles sostenibles cercanos a 30%. La deuda externa había crecido progresivamente en los últimos años y en el primer trimestre de 2019 se encontraba en un 37% aunque debido al repentino aumento de gasto como consecuencia del COVID-19 se espera que dichos niveles aumenten considerablemente.

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Política monetaria

En el ámbito monetario, el objetivo del Banco de Indonesia es lograr una relativa estabilidad de precios, con un objetivo de inflación del 3,0 +/-1% buscando al mismo tiempo un adecuado funcionamiento del canal del crédito para un crecimiento económico sostenible. El Banco de Indonesia utiliza diversos mecanismos como la fijación del tipo de intervención, gestión de liquidez, intervención en los mercados cambiarios (lograr una evolución estable y evitar presiones inflacionistas por el lado de las importaciones, procedentes de la evolución del precio de productos básicos) y control de las entradas de capital extranjero.

Desde hace varios años el Banco de Indonesia ha conseguido mantener la inflación dentro de la banda objetivo, lo que le está permitiendo aplicar políticas dirigidas a la estabilidad macroeconómica como suavizar la depreciación de la Rupia o la progresiva reducción de tipos de interés desde el segundo semestre de 2019 hasta la actualidad (el tipo de referencia se sitúa en 4,0% en agosto 2020) para animar el crecimiento económico y como respuesta a la bajada de tipos experimentada por distintas economías coordinada por varios bancos centrales.

También se han reforzado las medidas de supervisión macroprudencial, algo que según el FMI debe mantenerse y reforzarse para asegurar la estabilidad financiera, y como parte de las medidas de estímulo tras el COVID-19 se están otorgando facilidades de crédito y garantías al sector privado, incluido bancos comerciales. El Banco de Indonesia está impulsando recomendaciones de cara al sector, que faciliten el acceso a la financiación a través de agencias gubernamentales, junto a iniciativas de educación financiera y de impulso y desarrollo de la "financiación islámica" (cumpliendo los preceptos de la Sharia), así como la adopción de tecnologías.
 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde un punto de vista estructural, existen factores positivos que apuntan hacia la continuidad del crecimiento económico en el medio plazo, como el tamaño del mercado, el crecimiento de la clase media y consumidora y del poder de compra, la abundancia de recursos naturales y los planes de desarrollo destinado a animar la inversión en infraestructuras para reducir los cuellos de botella existentes, mejorar la conectividad y disminuir los costes de transporte.

Según el Informe Global de Competitividad del World Economic Forum de 2019, Indonesia ocupa el puesto número 50, cinco puestos más abajo que en 2018. Destaca en apartados como estabilidad macro, tamaño del mercado, y dinamismo empresarial, frente a posiciones más bajas en infraestructuras, salud, educación y conocimientos, capacidad de innovación y eficiencia de la fuerza de trabajo. No obstante, en el contexto actual el panorama no está exento de desafíos.

Los principales riesgos son externos, principalmente asociados al menor crecimiento económico mundial tras la pandemia. Los principales implican posibles problemas de balanza de pagos si se producen salidas de capitales, ya que Indonesia se financia con IDE, pero también con otro tipo de inversiones más volátiles como la inversión en cartera u otra inversión. Podría también aumentar la presión sobre el sector financiero, si bien parte de los estímulos post-COVID-19 están dirigidos a mitigar este riesgo, especialmente mediante la capitalización de empresas públicas con balances dañados. Hay riesgos también en el sector exterior en función de los precios de las materias primas que exporta (aceite de palma, caucho, minerales).

Los riesgos internos incluyen la falta de ingresos tributarios, mayores necesidades de financiamiento fiscal debido a la pandemia y la posible crisis asociada.

Desde organismos internacionales como el Banco Mundial se señala como retos a largo plazo la conveniencia de impulsar mejoras en capital humano y sector educativo, capital tecnológico e infraestructuras, mejoras de eficiencia en los sectores productivos, mejoras en los ingresos y eficiencia del gasto, así como mejoras en transparencia que impulsen las medidas anticorrupción existentes. Las cinco líneas estratégicas del segundo mandato del Presidente Jokowi siguen las recomendaciones de los organismo internacionales: 1) Infraestructuras, 2) Capital Humano, 3) Inversión, 4) Reforma burocrática, y 5) Mayor eficiencia del gasto público.
 

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