Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

El patrón de crecimiento del PIB en Israel está viéndose modificado, ya que venía basándose en la evolución de las exportaciones y del sector exterior y ahora está más volcado en el consumo interno, manteniéndose el peso de la inversión. La ligera pérdida de competitividad económica está provocando este cambio de modelo, aún no muy intenso. El descubrimiento de gas natural también ha tenido impacto de relevancia en la evolución de la economía israelí.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2016 2017 2018 2019
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 2,4 2,4 2,3 2,2
AGRICULTURA n.d. n.d. n.d. n.d.
GANADERÍA n.d. n.d. n.d. n.d.
SILVICULTURA Y PESCA n.d. n.d. n.d. n.d.
INDUSTRIAL  23,5 23,9 23,9 23,9
MINERÍA1 n.d. n.d. n.d. n.d.
MANUFACTURAS2 n.d. n.d. n.d. n.d.
CONSTRUCCIÓN n.d. n.d. n.d. n.d.
COMERCIO (Y SERVICIOS) 3 n.d. n.d. n.d. n.d.
SERVICIOS  74,1 73,7 73,8 73,9
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 4 n.d. n.d. n.d. n.d.
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 5 n.d. n.d. n.d. n.d.
COMUNICACIONES n.d. n.d. n.d. n.d.
ELECTRICIDAD Y AGUA n.d. n.d. n.d. n.d.
FINANZAS 6 n.d. n.d. n.d. n.d.
PROPIEDAD DE VIVIENDA n.d. n.d. n.d. n.d.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 7 n.d. n.d. n.d. n.d.
OTROS SERVICIOS n.d. n.d. n.d. n.d.
ERRORES Y OMISIONES n.d. n.d. n.d. n.d.
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 78,4 77,6 77,9 77,0
Consumo Privado 55,9 54,7 54,9 54,2
Consumo Público 22,5 22,7 23,1 22,9
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 22,5 14,0 15,0 14,2
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS8 28,8 28,7 29,5 28,9
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 28,1 27,9 27,4 27,1
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA 6,6 7,6 5,0 7,0
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Central Bureau Statistics (Israel).
Ultima actualización: abril 2020
Los datos proporcionados por el Central Bureau of Statistics no coinciden con la clasificación de la tabla que se debe completar en este informe. Por ello, en algunos sectores se recoge el porcentaje agregado sobre el PIB en conjunto con otro sector, al no disponerse de datos específicos para la actividad en concreto. Esto se comentará en las notas al pie de página. Los porcentajes están calculados a precios básicos de 2005.

[1] La aportación de este sector (excluida la industria del diamante) está incluida en el sector manufacturas, ya que no hay datos desagregados disponibles.

[2] Recoge la aportación del sector manufacturas y el sector minería, excluida la industria del diamante.

[3] Los datos se corresponden a la suma de las partidas de comercio y hoteles y restaurantes.

[4] Incluida en comercio y servicios

[5] Se incluyen las actividades de almacenaje, además de transportes y comunicaciones.

[6] Sector financiero y de servicios a negocios.

[7] Incluye la aportación de las asociaciones sin ánimo de lucro.

[8] Este porcentaje, al igual que el de las importaciones, está calculado sobre precios básicos de 2005. Por ello, no coincide con el ratio de valor de las exportaciones entre PIB a precios corrientes.
 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Israel, a pesar de que cuenta sólo con 9,1 millones de habitantes (las estimaciones hablan de 12 millones en el año 2035) y escasos recursos naturales (recientemente potenciados por los descubrimientos de gas offshore que puede permitir a Israel convertirse en exportador neto de energía) es, por su PIB, una economía destacada de la zona, por delante de Egipto, Argelia o Marruecos. La población israelí se ha duplicado en los últimos 30 años y el PIB se acerca a los 400.000 M $USA, algo más del 25% del español. La economía israelí ha logrado ir sorteando bien la crisis económica que tan duramente ha golpeado a otros países. El ex-gobernador del Banco de Israel, Stanley Fisher, resumía los factores del crecimiento israelí en  innovación, cultura empresarial, capital humano, I+D e innovación financiera (capital riesgo y starts ups).

Sin embargo, se está viviendo un cambio de estrategia. Las autoridades israelíes desean ir dejando de lado poco a poco el concepto de Startup Nation, que tantos beneficios les ha dado merecidamente, hacia uno más de crecimiento real apoyado en la innovación de las startups, es decir, que las startups no solo signifiquen movimientos financieros, sino también aplicaciones industriales reales en territorio israelí.

Israel ha crecido de forma ininterrumpida los últimos 14 años al 4% de crecimiento económico en términos medios (4,5% en media 2004-2011; 2,5% en media 2012-2015). La tasa de crecimiento en 2019 fue de 5,8% (4,6% en 2018). Las cifras de crecimiento económico se sitúan por encima de la media del resto de países de la OCDE. Las previsiones  para 2020 y 2021 son del 3,0-3,5% para ambos años. No obstante, la crisis del coronavirus ha reducido esta previsiones en gran medida.Los datos de paro en 2018 y 2019, 4,3% y 3,4%, siguen mostrando una economía en prácticamente pleno empleo que se ha fortalecido con la competitividad y éxitos en el campo tecnológico, si bien esta competitividad parecería estar estancándose y no se extiende al resto de los sectores económicos. Hay que señalar que el déficit fiscal fue del 3,3% en 2018 y del 4,5% en 2019, mostrando una tendencia a un cierto crecimiento, en un contexto de deuda pública/PIB que no supera el 62% del PIB siendo esta deuda detentada en un 82% por residentes y en un 18% por no residentes.

La cuenta corriente de la balanza de pagos israelí, tradicionalmente positiva, se mantuvo en 2019 en alrededor el 2,4% del PIB. El sector servicios sigue siendo un pilar del intercambio exterior de Israel. A pesar de la potente competitividad exterior experimentada por Israel en los últimos años, la evolución del tipo de cambio del Shekel no ha contribuido a fortalecerla. En este sentido, en los últimos años la moneda local se ha apreciado especialmente con respecto al dólar. El tipo de cambio efectivo real se apreció un 5,2% en 2015 y un 5,7% en 2016, si bien en 2017 se ha mantenido estable. El shekel se siguió apreciando durante 2018 y 2019. Por otra parte las divisas no dejan de aumentar, tanto por la actividad internacional como por la compra de las mismas para frenar la evolución del tipo de cambio.

En el área de las importaciones, y ante la falta de competencia interna en algunos sectores que provoca elevaciones de precio de algunos productos, muchos de ellos de primera necesidad, las autoridades israelíes han lanzado una serie de acciones para el incremento de las importaciones en sectores como la carne, el pescado, los huevos y otro tipo de alimentos, vegetales principalmente. También en servicios y en aparatos electrónicos.

Desde 2012, el tipo de interés se redujo en varias ocasiones siendo actualmente del 0,10% (6.04.2020). Esta política monetaria laxa ha permitido acompañar el periodo de crecimiento económico, con una inflación controlada (0,8% en 2019). Las agencias de rating valoran la situación de Israel como de "entre estable y positiva" lo que augura mejoras en la ya de por sí buena calificación del rating crediticio: Fitch A+, S&P AA-, Moody´s A1.

Sobre el contenido del presupuesto público conviene resaltar algunas especificidades de Israel. El gasto en defensa es elevado, ronda el 7% del PIB. Por otro lado la inversión en educación se ha visto duplicada en los últimos años, si bien todavía hay obstáculos para su aprovechamiento pleno por parte de las minorías árabe-israelí, ultraortodoxos judíos y la periferia del país. La inversión en educación es clave para ampliar la base de población activa, y así reducir los costes laborales sin disminuir productividad ni competitividad. Israel corre el riesgo de crear una economía dual: de una parte el área tecnológica, competitiva y con productividad, y otra parte de la economía y de la sociedad menos productiva e integrada. El sector tecnológico solo abarca el 10-15% de la economía israelí, el 8% del empleo y, eso sí, el 50% de las exportaciones.  

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015 2016 2017 2018 2019
PIB
PIB (MUSD a precios corrientes) 288.201 313.300 354.208 369.900 396.910
Tasa de variación real (%) 3,40% 4,00% 3,00% 3,30% 3,30%
Tasa de variación nominal (%) 5,20% 5,10% 3,80% 4,60% 5,89%
INFLACIÓN
Media anual (%) -0,60% -0,50% 0,40% 1,20% 0,60%
Fin de período (%) -0,70% -0,40% 0,20% -0,30% 0,00%
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 0,10% 0,10% 0,10% 0,11% 0,25%
Fin de período (%) 0,10% 0,10% 0,10% 0,25% 0,25%
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 8.442 8.590 8.775 8.969 9.139
Población activa (x 1.000 habitantes)  3,690 3.866 3.975 3.929 3.979
% Desempleo sobre población activa 5,30% 4,70% 4,10% 4,30% 3,40%
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -2,20% -5,20% -3,70% -3,30% -4,50%
DEUDA PÚBLICA
en M USD 191.414 198.459 213.955 225.627 235.787*
en % de PIB 66,42% 63,34% 60,40% 61,00% 59,40%
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD 64.062 60.347 61.087 54.138 51.868
% variación respecto a período anterior 2,80% -5,80% 1,23% -11,13% -4,46%
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD 62.071 65.804 69.142 75.645 75.608
% variación respecto a período anterior -12,64% 6,01% 5,07% 15,38% 0%
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD -8.734,0 -3.552,0 -8.055,0 -25.488,0 -23.740
en % de PIB -3,03% -1,13% -2,27% -6,89% -5,98%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD 15.525 11.350 8.343 9.517 9.639*
en % de PIB 5,39% 3,62% 2,36% 2,57% 2,43%
DEUDA EXTERNA
en MUSD 85.917 87.126 88.641 92.081 98.329
en % de PIB 29,81% 27,81% 25,03% 24,89% 24,77%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 7.476 8.224 9.046 9.951 10.666
en % de exportaciones de b. y s. 14,00% 8,68% 8,92% 9,13% 9,33%
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD 90.623 98.361 113.010 118.801 126.717
en meses de importación de b. y s. 13,0 13,6 13,9 13,2 12,97
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD 11.337 11.903 - 10.150 12.945*
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 3,89 3,83 3,59 3,59 3,55
fin de período 3,90 3,84 3,47 3,75 3,46
Fuente: Central Bureau Statistics (Israel) y Bank of Israel
Ultima actualización: febrero 2020
Notas:
(i) El PIB, la deuda externa y la cantidad de bb y ss se han convertido de shekels a dólares utilizando el cambio medio del año correspondiente.
(ii) *Datos disponibles hasta el 3er trimestre de 2019.

 

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Principales objetivos de política económica

A pesar de que el cuadro macroeconómico es bueno con un crecimiento estimado de alrededor del 3% (antes del coronavirus de primeros de 2020 que ha trastocado todas las previsiones), hay voces en Israel que consideran que Israel puede crecer a tasas cercanas al 4,5% anual.

La política monetaria es acomodaticia ante una inflación muy baja. El Banco de Israel interviene el tipo de cambio frenando su apreciación. La política fiscal es ligeramente expansiva en un contexto de crecimiento en desaceleración y con grandes desigualdades sociales que tienden a incrementarse.

Otro de los objetivos de la política económica es poner freno a los precios en determinados sectores, como la vivienda, los servicios financieros y los alimentos. Para ello hay una serie de reformas económicas activas.

Como tercer pilar, la política económica en materia de educación se muestra como clave para los próximos años, ya que si bien los niveles de educación israelí son conocidos por su calidad, especialmente en lo relativo a la alta tecnología, el país tiene que trabajar aún en lo referente a otros estratos no solo de la economía, sino de la propia sociedad, especialmente las minorías árabes y ultraortodoxas.

Todo ello, en un punto de inflexión que se está viviendo en relación a la continuidad de Israel como Start up Nation o a una diversificación de la misma hacia la Scale up Nation. Ese decir, no ya innovar y vender sino innovar y dejar la producción en Israel.

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Previsiones macroeconómicas

Las previsiones internas de crecimiento para 2019 y 2020 eran del 3-3,5. Sin embargo, ha sido rebajadas en gran medida como consecuencia del coronavirus de forma que se prevé un descenso del PIB en 2019 y su recuperación en 2020. Los ligeros problemas de competitividad que el sector high tech está empezando a sufrir provocaron cierta desaceleración económica en 2015, pero la economía rebotó con fuerza en 2016 al crecer el 4%, 3,4% en 2017 y 3,3% en 2018. Las razones explicativas se encontrarían en una recuperación de la inversión (gas natural) del 11%, un crecimiento del consumo privado de más del 6% y una no caída en valor absoluto de las exportaciones, cambiando la tendencia que estaba prevista inicialmente.

Respecto al déficit público, se mantiene en el entorno del 2%. La deuda pública se estima que siga reduciéndose, y ya está por debajo del 65% del PIB. Sigue siendo un objetivo el 60% para 2020.

No se espera que la inflación perdure más con tasas negativa, de hecho fue del 0,6% en 2019. La tasa de paro no se espera que se vea reducida mucho más allá del bajo 3,4% de 2019. Finalmente con respecto al sector exterior, las estimaciones mejoran.

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Política fiscal y presupuestaria

Desde 2003, en que el déficit público se situó en el 5% del PIB, la política de Israel fue de ortodoxia en el manejo de las finanzas públicas de manera que el déficit público evolucionó a la baja hasta alcanzarse el equilibrio presupuestario en el año 2007. A partir de ese momento, y debido a la crisis económica desde 2008, las autoridades económicas aplicaron la ortodoxia pero en este caso aumentando el déficit, de forma que éste llegó al 5,1% en el año 2009. Desde entonces se ha venido reduciendo, situándose en el 2,1% en 2018.

La presión fiscal, es decir, el total de impuestos recaudados sobre el PIB a precios corrientes, es del orden del 23%. En cuanto a las partidas de gasto presupuestario, la primera es el gasto social, con alrededor del 27% del total del presupuesto, seguida de educación, con un 16% aproximadamente. Los gastos de salud representan un 13% y los servicios generales, un 11%. Los gastos en defensa suponen un porcentaje en torno al 7,3%.

Los tipos máximos impositivos en 2018 para las empresas son del 24% (era 25% en 2017 y será del 23% en 2019). Los tipos impositivos máximos para las rentas personales son del 50%.

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Política monetaria

En el año 2010 se introdujeron modificaciones en la forma de operar del Banco de Israel en el sentido de que los objetivos de política del Banco incluyen la consecución de objetivos secundarios en apoyo de la política del gobierno, específicamente crecimiento económico y reducción de las desigualdades sociales, siempre y cuando no pongan en peligro el objetivo principal de la estabilidad de precios ni la eficiencia y estabilidad del sistema financiero.

Por otro lado, en octubre de 2011 se estableció un nuevo marco para la toma de decisiones en lo referente a la fijación de los tipos de interés, lo que se lleva a cabo en el creado Comité Monetario integrado por seis miembros (gobernador y otros dos miembros del staff del Banco y tres miembros externos; el gobernador tiene voto de calidad).

Como consecuencia de dicha estructura, la política monetaria ha sido expansiva en los últimos años, aprovechándose de la bajada de IPC. El tipo de interés se ha venido reduciendo situándose desde febrero de 2015 en el 0,1%. En noviembre de 2018 se subió a 0,25% y en los momentos actuales es del 0,1%.

El Banco de Israel interviene activamente en el mercado de dividas comprándolas, especialmente dólares americanos, para frenar la apreciación del shekel israelí. La inflación en 2019 fue del 0,6%. 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Si bien la situación económica del país se puede calificar de buena, el marco macroeconómico no debe hacer olvidar que en Israel hay un número elevado de personas de baja renta (se habla de casi 1 de cada 5), en la mayor parte de los casos derivado de algunas de las olas de inmigración que recibe el país. El país necesita de ciertas reformas estructurales para mantener la senda expansiva de crecimiento, sin ser tan dependiente de la alta tecnología (las exportaciones israelíes son en un 73% de alta tecnología), la inversión extranjera y de la coyuntura geopolítica.

En el verano de 2011 y en menor medida durante 2012, hubo protestas por la carestía de la vida (vivienda, educación, cesta de la compra...) A resultas de ello, se aprobaron una serie de leyes tendentes a incrementar la progresividad impositiva, disminuir los aranceles, favorecer a determinados sectores, favorece la competencia, reducir los conglomerados económicos y mejorar la gobernanza corporativa. Como se ha comentado antes, en la actualidad hay diversas medidas encima de la mesa que tienen como objetivo el incremento de las importaciones.

Un reciente informe de la OCDE resalta que el crecimiento de la productividad en Israel es inferior a la media de los países de la OCDE y los salarios del sector hi-tech son muy altos (se precisa la entrada de nuevo capital humano en el sector, que podría venir de las minorías árabe israelíes y ortodoxas religiosas, que facilite el desarrollo futuro del propio sector y reduzca diferencias salariales en general). La OCDE anima a implementar alguna medida en el medio y largo plazo, como la ya señalada en el gasto educativo o la lucha contra la burbuja inmobiliaria. Asimismo, Israel está entre los 5 países de la OCDE con mayores desigualdades en términos impositivos, y es el segundo peor situado en el índice de pobreza y desigualdad impositiva tras México.

Con respecto a reformas actuales de mayor calado recomendadas:

El sector de la electricidad está entrando poco a poco en la senda de la reforma. La situación de casi monopolio de la empresa pública de electricidad en todas las fases se tiende a minimizar, especialmente en la fase de producción, donde se espera que en unos años el 80% de la electricidad se genere desde fuentes privadas. El sector de las energías renovables ya fue reformado, con recorte de subsidios incluido, y trata de compensarse ahora con nuevos planes de expansión de plantas eólicas, solares y de biomasa.

El sector bancario precisa también de reforma. No hay prácticamente entidades bancarias extranjeras en Israel y se estaría trabajando en una reforma que facilitase la competencia. La situación restrictiva actual se deriva de las últimas crisis financieras sufridas por el país, hace más de 15 años, tras la que las exigencias para desarrollar negocio bancario en Israel se incrementaron. Se trataría de reducir las barreras a nuevos participantes, facilitando significativamente el proceso para recibir licencia destinada a entrar en el sector. Sin embargo, no se reducirían los requisitos del Banco Central para nuevos bancos. es una reforma basada en el modelo británico, que ha permitido en los últimos 5 años incorporar 12 bancos más tras más de 150 años sin haber puesta en marcha de nuevos bancos. No hay entidades financieros españolas operando comercialmente en Israel (sucursales...), aunque sí que hay intereses vinculados a la innovación que se desarrolla en el país.

Israel sufre una burbuja inmobiliaria que está tratando de minorarse fortaleciendo la oferta: incorporando subsidios a las operaciones de suelo, añadiendo también nuevas empresas extranjeras constructoras al mercado israelí, y suavizando al demanda: se incentiva la adquisición-venta de pisos más pequeños, se grava a las operaciones inmobiliarias puramente con matiz inversor y se está redirigiendo la política de ayudas públicas a la compra de vivienda. En 2017 los precios de la vivienda se han frenado, tras subidas consecutivas de hasta porcentajes dos dígitos anuales.

Como conclusión final, el cuadro macroeconómico es bueno y la fortaleza del shekel no está afectando negativamente a la balanza por cuenta corriente, si bien las exportaciones sí que están empezando a notar cierta desaceleración muy puntual, no solo vinculada a la evolución del tipo de cambio sino a la propia estructura del sector exterior israelí, muy competitivo pero no especialmente diversificado en productos, ni en países destino (a pesar de los acercamientos a numerosos países asiáticos, por ejemplo con China se está empezando a negociar algún marco para el fomento del intercambio comercial, en un contexto actual de 8.000 millones de dólares de comercio bilateral que va a más). El país necesitaría alguna reforma de carácter estructural para adecuar su oferta a una demanda acrecentada y con margen amplio para seguir fortaleciéndose. El concepto start up nation sigue vigente, pero muestra síntomas de agotamiento, ha de ampliarse más allá del ámbito de los emprendedores añadiendo nuevas perspectivas y objetivos que no se queden en el propio objetivo de crecimiento empresarial vertiginoso y venta de empresa. Se considera por los inversores internacionales que en Israel existe actualmente cierta sobrevaloración de compañías.

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