Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

A raíz de la crisis financiera del 2008, el país realizo una fuerte apuesta por la diversificación de su economía. Esta estrategia ha ido dando sus frutos, aunque la distribución por sectores no lo refleja de forma clara. El excesivo peso del sector pesquero, en especial en su sector exterior, se ha matizado al aumentar la importancia del sector de aluminio y del turismo. El sector de servicios financieros y de propiedad de vivienda, en el centro de la crisis, no han visto reducir su importancia como era de esperar, limitada en gran medida por las limitaciones que ha ejercido el control de capitales. 

El peso del sector de la construcción y el inmobiliario en la economía es muy elevado, reflejando las necesidades de infraestructura y vivienda que acumula el país. El desarrollo del sector turístico requiere una mejora de las principales infraestructuras del país, por lo que se están realizando fuertes inversiones en los últimos años. En el siguiente cuadro se muestras la contribución al PIB de los diferentes sectores de actividad.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

POR SECTORES DE ORIGEN (%) 2017 2018 2019 2020
L. Sector inmobiliario 11,8 11,6 12,0 12,9
C. Manufacturas 10,0 9,6 9,5 10,3
G. Ventas al por mayor y al por menor 9,4 9,1 8,9 9,6
Q. Sanidad y trabajo social 8,3 8,4 8,7 9,1
F. Construcción 7,4 7,9 7,9 8,2
P. Educación 6,2 6,1 6,1 6,4
K. Actividades financieras y de seguros 6,3 5,9 5,7 6,2
O. Administración pública y defensa 5,5 5,4 5,4 5,6
J. Información y comunicación 4,5 4,5 4,9 5,2
A. Agricultura, pesca y silvicultura  4,3 4,4 4,9 5,0
H. Transporte y almacenamiento 6,8 7,0 6,3 4,5
M. Actividades técnicas o científicas 4,2 4,3 4,2 4,5
D. Electricidad y gas 3,6 3,5 3,6 3,6
N. Actividades administrativas y de apoyo 4,2 4,5 4,3 3,0
I. Actividades sector HORECA 3,9 3,8 3,8 2,2
S. Otras actividades de servicios 1,4 1,5 1,5 1,6
R. Artes, entretenimiento y recreación 1,4 1,4 1,4 1,3
E. Abastecimiento hídrico 0,8 0,8 0,7 0,8
B. Minería y cantería 0,1 0,1 0,1 0,1
T.  Actividades de hogares como empleadores 0,1 0,1 0,1 0,1
U. Actividades de organizaciones extraterritoriales 0,0 0,0 0,0 0,0
Fuente: Instituto de Estadística Islandia (Statistics Iceland). Gross Domestic Product by industries, percentage breakdown, 1997-2020.

 

COMPONENTES DEL GASTO 2017 2018 2019 2020
Consumo privado 50,1% 50,3% 49,9% 51,4%
Consumo público 23,7% 24,2% 24,4% 27,5%
Formación bruta de capital fijo 21,8% 21,6% 20,6% 21,1%
Cambios inventario 0,0% 0,4% 0,0% 0,6%
Exportaciones 45,7% 46,7% 44,4% 34,1%
Importaciones 41,2% 43,2% 39,3% 34,7%
PIB Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%
Fuente: Instituto de Estadística Islandia (Statistics Iceland). Gross domestic product and Gross national income 1995-2020.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Desde su independencia en 1944, Islandia fue convergiendo poco a poco con las economías occidentales más avanzadas. El aumento de la productividad y las exportaciones de la industria pesquera fueron el motor del crecimiento durante décadas, apoyados por una buena gestión de sus recursos pesqueros. Al mismo tiempo, Islandia fue desarrollando sus ricas fuentes de energías renovables, que le permitieron desarrollar la industria del aluminio, lo que aumentó su productividad y equilibrio externo. Igualmente, gracias a las reformas en la regulación y liberalización de la política monetaria, se desarrolló un importante sector financiero. 

Sin embargo, a finales de 2008 tuvo lugar una crisis financiera sin precedentes en el país, que supuso el colapso de la corona islandesa, así como de los principales bancos de Islandia y amplias dificultades en la refinanciación de la deuda. El PIB decreció un 13%, la deuda publica pasó del 30% al 95% del PIB en dos años y el desempleo alcanzó el 8%. El crecimiento económico, y como consecuencia de las necesidades de financiación que soportó la economía islandesa en los últimos años, motivó que los tres principales bancos comerciales del país fuesen fuertemente dependientes de créditos obtenidos en el exterior, lo que los llevó a endeudarse cada vez más, hasta que fueron incapaces de refinanciar la deuda. La Autoridad de Supervisión Financiera de Islandia se vio obligada a nacionalizar el mayor banco del país, el Kaupthing, y a intervenir las otras dos entidades más importantes: Landsbanki y Glitnir. Varios países se vieron afectados por la nacionalización de los bancos islandeses. El caso que más publicidad alcanzó fue el del banco Icesave, sucursal de Landsbanki en Reino Unido y Holanda.

El gobierno islandés actuó con rapidez y gracias a la depreciación de la corona, la introducción de control de capitales y la reforma del sistema bancario, se devolvió la confianza a los mercados financieros y el país volvió a la senda del crecimiento. En 2011, 2012 y 2013, el PIB islandés volvió a crecer, un 2,9%, 1,6% y 4,4% respectivamente. El año 2014 continuó en la misma línea, alcanzado un crecimiento del 1,9%, que se aceleró en 2015, con un crecimiento del 4,1%; mientras que los años 2016 y 2017, el PIB creció en un 6,6% y 4,5%, respectivamente. En 2018 el crecimiento de la economía islandesa se situó en el 3,8%, con el sector exterior y el turismo como principales fuentes de crecimiento. Sin embargo, en 2019 la economía se fue desacelerando. El descenso del turismo, la quiebra de la línea aérea WOW y el descenso de las exportaciones pesqueras contribuyeron a este shock externo. Por este motivo, la economía solo creció un 1,9%. La crisis causada por la covid-19 ha producido un impacto negativo sobre la economía y los principales macro indicadores de Islandia. En 2020 el PIB sufrió una variación porcentual de -6,6% con respecto al 2019.

En cuanto a la cotización de la corona islandesa, la desconfianza en un sistema bancario tan endeudado como el islandés provocó la devaluación de su moneda, llegando a alcanzar las 300 coronas por euro en abril de 2010. Desde esos mínimos, la corona islandesa se ha ido recuperando y estabilizando. Durante el 2018 la corona se depreció un 5,6% con respecto al euro. En 2019 la corona ha continuado depreciándose, con una cotización media en dicho año de 137,3 coronas por euro. Debido a la crisis causada por la COVID-19 durante 2020, la cotización media anual de la corona noruega por euro se ha situado alrededor de 154,2.

En los últimos años, la inflación ha sido moderada, situándose en el 1,9% en 2016, 1,8% en 2017 y 3,7% en 2018. Los datos de 2019 señalan un incremento del índice de precios al consumo del 2%, por debajo del objetivo del Banco Central del 2,5%. En el primer semestre de 2020, la inflación se situó en el 3,8%, a consecuencia de la política monetaria y fiscal expansiva y la depreciación del tipo de cambio. A finales del año 2020, la inflación se encuentra en el 3,6%.

Durante el año 2020 y a raíz de la crisis económica causada por la COVID-19, se ha producido un importante cambio en la política monetaria del Banco Central Islandés. A finales de 2017, el tipo de interés de referencia se situaba en 4,25, mientras que en diciembre de 2018 era de 4,5%. En 2019, se bajó el tipo de interés hasta el 3%, con el fin de reactivar la economía debido a la bajada del turismo. En mayo de 2020, tras sucesivas bajadas de los tipos de interés durante la crisis, el tipo de interés se situo en el 1%. A finales de 2020, el Banco Central Islandés ha decidido reducirlo más y situarlo en 0.75. El Banco Central Islandés pretende que el tipo de interés de referencia se mantenga cerca de esa cifra durante los próximos años, quedando a expensas de la recuperación económica y de la inflación.

Las cuentas públicas se vieron muy afectadas por la crisis del 2008 sobre todo tras el anuncio de bancarrota de 2009. La deuda pública creció mucho debido a la nacionalización y refinanciación de los bancos colapsados, lo que provocó que el gobierno se viera obligado a controlar de forma más activa todo el sistema bancario. Por otro lado, el considerable aumento del gasto público provocó que Islandia pasará de tener un superávit del 6,3% en 2006 a un déficit en torno al 10% en 2009, debido en su mayoría al gran aumento de la deuda contraída por el gobierno central. Sin embargo, esta situación se ha revertido. En el año 2016 hubo un superávit extraordinario del 12,4%, debido a ingresos provenientes de los bancos que entraron en quiebra durante la crisis. El saldo presupuestario se mantuvo en cifras positivas en 2017 y 2018, situándose en un 1% y en un 0,8% del PIB respectivamente. En el año 2019, el país presentó por primera vez un déficit presupuestario, del 1,5% del PIB. En 2020 el déficit presupuestario fue de -7,3.

En 2019 la tasa de paro se incrementó hasta el 3,6%. En 2020, la COVID-19 ha tenido un fuerte impacto en el empleo, afectando a sectores clave como el turístico. En el año 2020 la tasa de desempleo se sitúo en el 5,5%. Se espera una lenta recuperación en el año 2021, pero existe una gran incertidumbre.

Los controles de capital impuestos a raíz de la crisis financiera se han ido desmantelando completamente. El control de capitales se levantó oficialmente a partir del 14 de marzo de 2019, procediendo el Banco Central de Islandia a realizar una compra masiva de activos nominados en coronas islandesas y en propiedad de manos extranjeras a un tipo de cambio acordado.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS2017201820192020
PRODUCTO INTERIOR BRUTO
PIB (M€ a precios corrientes) [1]21.917,7022.235,1022.178,8019.030,79
Tasa de variación (% PIB) [1]4,24,72,6-6,6
PIB per capita (M€ a precios corrientes) [1]63.82663.03961.51251.897
INFLACIÓN
IPC (variación media interanual, %) [1]1,83,723,6
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Fin del período (%)[2]4,254,530.75 
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (miles) [1]338,349348,45356,991364,134
Población activa (miles) [1]199.500204.000208.500208.100
Tasa de actividad (% sobre población en edad de trabajar)82,681,681,079,6
Tasa de desempleo (% final periodo)2,82,73,55,5
SALDO PRESUPUESTARIO
% de PIB [1]1.00.9-1.5-7.3
DEUDA PÚBLICA
en M€[1]19.823,3518.249,8219.861,2215.926,23
en % de PIB[1]90,4%82,1%89,6%77,08%
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS
en M€[1]n.d.10.3879.8386.490
% variación respecto a período anterior (% precios corrientes)[1]n.d.n.d.1,8%-25,8%
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS
en M€[1]n.d.9.6128.7176.603
% variación respecto a período anterior (% precios corrientes)[1]n.d.n.d.-2,5%-14,8%
SALDO B. COMERCIAL
en M€[1]n.d.775,261.120,67-     113,22
en % de PIB[1]n.d.3,5%5,1%-0,6%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M€[2]927,14834,791.411,98199,77
en % de PIB[2]4,2%3,8%6,4%1,0%
DEUDA EXTERNA
en M€ [2]19.419,3718.256,9316.892,1315.401,42
en % de PIB[2]88,6%82,1%76,2%80,9%
RESERVAS INTERNACIONALES
en M€[2]5.6925.7635.9865.265
POSICIÓN INVERSIÓN DIRECTA
Inversión en Islandia M€ [2]- 22.247,948.227,8164.330,64n.d.
Inversión de Islandia en el extranjero [2]111.758106.628193.86530.868
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO
media anual (EUR/ISK) [1]120,54127,73137,3154,52
fin de período (EUR/ISK) [1]124,02138,1135,63155,09
Fuentes:[1] Statistics Iceland, [2] Central Bank of Iceland (Sedlabanki); Datos en euros; tipo de cambio medio anual del Banco Central de Islandia

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Principales objetivos de política económica

El cambio climático es el eje principal de la acción del gobierno y se tiene como objetivo la descarbonización en 2040. El principal objetivo económico  pasa por una diversificación de la economía, así como una fuerte apuesta por el desarrollo de la economía sostenible y las energías renovables, en especial la eólica. La mejora y la expansión de las infraestructuras del país también son uno de los principales objetivos de reformas (incluyendo el sistema de carreteras, transporte público y aeropuertos). Para la promoción de industrias alternativas al turismo, el gobierno va a introducir  incentivos fiscales para nuevas empresas en sectores considerados como estratégicos.

El anterior gobierno superviso el ultimo gran paso de la liberalización del flujo de capitales en marzo de 2017, lo que allano el camino hacia una nueva etapa de estabilidad monetaria y financiera. En marzo de 2019, el Banco Central Islandés eliminó las restricciones a la entrada de capital, disminuyendo el coeficiente especial de reserva del 20% al 0%.  Se va a continuar, por otro lado, con el proceso de privatización del gran banco islandés, Islandbanki.

El objetivo de la política fiscal es llevar a cabo una creciente reducción de imùesdtos tan pronto como la situación macroeconómica lo permita.

Se apuesta también por fortalecer el sector pesquero y conseguir el desarrollo del sector turístico de forma sostenible.

El Gobierno ha presentado también programas específicos en materia de innovación, educación y digitalización.

Por otra parte, el gobierno tiene la intención de crear un Fondo Soberano denominado el Fondo Nacional de Islandia, que serviría para poder responder a futuros problemas económicos causados por desastres naturales o crisis sanitarias. De forma similar al Fondo del Petróleo de Noruega, los ingresos de dicho fondo provendrán de la energía generada con los recursos naturales del país (en el caso de Islandia, la mayoría provenientes de energía geotérmica). El objetivo es que dicho fondo alcance un 10% del PIB en los próximos 15 a 20 años.

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Previsiones macroeconómicas

Al igual que el resto de las economías mundiales, la economía islandesa se ha visto afectada por la crisis de la COVID-19 vivida en el año 2020. Las limitaciones en la movilidad internacional y, especialmente, la caída del sector turístico ha afectado particularmente a las perspectivas económicas. El escenario actual se caracteriza por la incertidumbre, tanto a medio como a largo plazo. Las medidas tomadas en Islandia fueron relativamente laxas, permitiendo mantener un nivel de actividad mayor que en otras economías. Debido a la reducción de deuda que se ha producido en los últimos años, el país ha podido reaccionar con un paquete de medidas para reactivar la economía equivalente al 9% del PIB. Por otra parte, los tipos de interés se han reducido en 2020 hasta el 0,75%. Dicha bajada puede poner mayor presión sobre la corona islandesa, que ha sufrido una fuerte depreciación durante la crisis. Es previsible que los tipos de interés se mantengan bajos en el corto plazo, para asegurar el acceso a crédito de las empresas que se encuentran en una situación financiera delicada. Según estimaciones de la OCDE, la caída del PIB será del 9,9% en un escenario optimista, en el que no haya rebrote de la COVID-19; y del 11,1% en un escenario pesimista, en el cual haya nuevas olas de contagios similar a la vivida anteriormente. En dichos escenarios, el crecimiento económico para 2021 se prevé del 4,6% y del 3% respectivamente. Por otra parte, el desempleo superará en ambos escenarios el 7%. No obstante, se ha de tener en cuenta que la situación se encuentra en continua evolución, por lo que la recuperación futura de la economía dependerá un desenlace positivo y temprano de la crisis sanitaria a nivel mundial. En este aspecto, Islandia debe de apostar por la diversificación de su economía hacia sectores como el de las centrales de bases de datos o la energía, ya que es posible que el turismo internacional no recuperé los niveles previos en el corto plazo.

Por otro lado, el alto nivel de digitalización de la población puede favorecer la innovación y aumentar la participación de las TIC en la economía. El FMI recomienda a Islandia eliminar las trabas burocráticas y restricciones a la IDE para fomentar la inversión y el crecimiento.El Plan de Acción climática para reducir los gases de efecto invernadero podría contribuir a crear infraestructuras verdes, desarrollar tecnologías de captura de carbono e incentivar el transporte sostenible y la forestación y contribuir a crear un sector turístico sostenible a largo plazo.

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Política fiscal y presupuestaria

En los últimos años, Islandia ha basado su política fiscal en el mantenimiento de su equilibrio presupuestario, siguiendo la tendencia de otras economías del norte de Europa. Por este motivo, el país presento superávit presupuestario entre los años 2016 y 2018, y tan solo contó con un déficit del 1,5% en el año 2019. En el año 2016, se produjo un superávit excepcional del 12,4%, fruto de una contribución de estabilidad realizada por los prestatarios a los bancos islandeses para continuar con el proceso de normalización y liberalización del sector bancario. En 2017 y 2018, el superávit se situó en un 1% y 0,9% respectivamente. Las medidas tomadas para paliar los efectos económicos de la pandemia- costes de desempleo, apoyo a PYMES, avales, etc. situaron el  déficit en -7,3% en 2020. Islandia seguirá gastando alrededor de un 9% del PIB en medidas de apoyo económico en el medio plazo, a la espera de la recuperación y una vuelta a la estabilidad presupuestaria.

Por otra parte, la deuda pública ha ido disminuyendo progresivamente desde 2011, cuando alcanzó el 92% del PIB. En el año 2019, la deuda pública era tan solo 37% del PIB, lo que evidencia el éxito de la política económica seguida en los últimos años, en la que se ha compatibilizado un crecimiento económico estable con una reducción significativa de la deuda. A pesar de esto, la economía aun es vulnerable a riesgos externos, por su pequeño tamaño y su dependencia en sectores como el turismo. No obstante, la reducción en la deuda otorga margen de maniobra a la economía ante posibles crisis futuras.

El presupuesto para 2021 contiene importantes medidas de apoyo fiscal a la espera de que se recuperen las variables, la demanda externa y el sector turístico. Los presupuestos son claramente expansivos e incluyen importante inversión pública para empujar la actividad económica a corto plazo.

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Política monetaria

En lo respectivo a la política monetaria, la fijación del tipo de interés ha estado muy marcada por la excesiva volatilidad de la corona islandesa. A finales de 2016, el tipo de interés se situaba en un 5%. Desde entonces, el tipo de interés se ha ido reduciendo, hasta llegar al 0,75% en 2020.El Banco Central de Islandia redujo drásticamente los tipos de interés al comienzo de la crisis, redujo las necesidades de reservas de los bancos y lanzó un programa de compra de bonos del tesoro.Igualmente intervino con decisión en los mercados de divisas para prevenir distorsiones frente a la caída de las exportaciones. se facilitaron todas las condiciones necesarias para proteger la liquidez, estabilizar los mercados financieros y apoyar a las empresas por su pérdida de ingresos, lo que contribuyó a que la crisis en 2020 haya sido menor de lo esperado.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Tras la crisis de 2008, la política económica de Islandia estuvo marcada por un programa Stand-By con el FMI, vigente hasta inicios de 2012. Este programa tenía como objetivo moderar el déficit público con agresivas medidas de consolidación fiscal, a la vez que se iniciaba una estrategia de diversificación de la economía del país (han ganado peso el sector turístico y el aluminio, frente al tradicional gran peso del sector pesquero). El control de capitales, una fuerte depreciación inicial de la moneda y posterior estabilidad, y un paquete de préstamos del FMI y varios países nórdicos, han apoyado todo el proceso, que incluyó la nacionalización de 3 entidades financieras y un proceso de reestructuración del sistema financiero. La liberalización del sector financiero se ha terminado ya de completar, poniendo al país en una situación más beneficiosa para atraer inversión extranjera.

Corrupción y blanqueo de capitales son dos temas que pesan negativamente en la economía islandesa. Desde octubre 2019 Islandia está en la lista gris de la Financial Action Task Force  de la OCDE, que incluye a aquellos países que no hacen lo suficiente por la transparencia fiscal y la cooperación internacional contra el blanqueo de capitales. Algún otro escándalo como el de la empresa pesquera Samherji, involucrada en sobornos de altos cargos en Namibia a cambio de cuotas pesqueras,  han puesto al país en un problema reputacional en cuanto a limpieza y transparencia de empresas e instituciones.

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