Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La estructura de la economía coreana no sigue el patrón típico común entre los países más desarrollados de la OCDE por el peso de su actividad industrial. El sector primario mantiene una proporción reducida en su contribución al PIB con tendencia hacia la baja, afectado por el envejecimiento de la población, el limitado nivel de inversiones, la falta de productividad, y el (lento) proceso de apertura del sector a la competencia internacional mediante la firma de acuerdos comerciales. El sector se encuentra muy protegido y subvencionado indirectamente, llegando al mercado los productos con unos precios muy elevados.

La historia económica reciente de Corea del Sur representa uno de los grandes éxitos del siglo veinte. Ha pasado de ser un país atrasado, muy pobre y de salir devastado de la guerra con Corea del Norte (1950-1953) a convertirse en un país moderno, tecnológicamente avanzado, con una renta per capita similar a la media europea, y convertirse en la décimo-primera economía del mundo en tamaño de su PIB en pocas décadas. Este crecimiento estuvo basado en un dirigismo económico y de la política industrial en particular. Los gobiernos fueron evolucionando en el énfasis sobre industrias más intensivas en trabajo inicialmente y la industria ligera, hacia otras de mayor intensidad de capital, la industria pesada y química, promocionando la importación de tecnología y haciendo del desarrollo tecnológico cada vez en mayor medida su punto fuerte, fomentando el ahorro y la inversión, con mantenimiento de bajos salarios, siempre fomentando la asignación de recursos hacia la industria exportadora, al tiempo que se protegían algunos sectores de la competencia exterior y se construían los conglomerados industriales que juegan un papel dominante en la estructura empresarial del país. Consecuencia de este modelo de desarrollo llevó a mantener unas tasas de crecimiento muy elevadas mantenidas durante décadas a partir de los años 60 y 70 especialmente, y consistentemente por encima de otros países, y que han convertido la economía coreana en objeto de estudio para cualquier persona interesada en el crecimiento económico. Corea es hoy una economía de fuerte base industrial orientada a la exportación, que sigue por la senda hacia una economía de fuerte componente tecnológico y la innovaciónLa lista Forbes de las 2000 compañías de mayor tamaño a nivel internacional incluye 67 empresas coreanas, lo que supone que Corea ocupa el quinto lugar a nivel mundial en número de empresas incluidas entre las 2000 mayores empresas, detrás de EEUU, China, Japón, y Reino Unido, y por delante de países como Francia o Alemania

El tamaño del sector servicios es menor que en otros países de la OCDE, mantiene unas tasas de crecimiento de la productividad muy por debajo de la del sector industrial, consecuencia de un exceso de regulación administrativa, de falta de competencia, de una cierta atomización empresarial y  de unas tasas de inversión en innovación muy por debajo del sector industrial. En concreto, los servicios representan el 59,1% del PIB, la industria el 38,8% y el sector agrario se sitúa próximo al 2,1%.

Por componentes del gasto, el consumo privado seguirá siendo un impulsor principal del crecimiento. El gobierno prevé seguir aumentando el lado público del consumo en sus previsiones presupuestarias a medio plazo. La Formación Bruta de Capital Fijo ha tenido mal comportamiento, decreciendo, en los últimos dos años pero la previsión es hacia su recuperación  a partir de 2020. El sector industrial depende de manera clave de la evolución de los mercados internacionales y las políticas comerciales que apliquen los principales socios (China, EEUU, junto a países del ASEAN y Europa). El elevado superávit por cuenta corriente de Corea pone de manifiesto un exceso de ahorro nacional capaz de financiar la inversión, y mantener un préstamo neto al exterior; y refleja un nivel de absorción, consumo interno público o privado, e importaciones en unos niveles relativamente bajos.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB

2015

 2016

2017

2018

POR SECTORES DE ORIGEN

%

 %

%

%

AGROPECUARIO

2,2

2,0

2,0

2,0

MINERÍA  

0,1

0,2

0,1

0,1

MANUFACTURAS

29,0

28,8

29,5

29,2

CONSTRUCCIÓN

5,4

5,7

6,0

5,9

ELECTRICIDAD GAS Y AGUA

2,7

2,8

2,4

2,1

SERVICIOS

60,6

60,5

60,0

60,7

TOTAL

100

100

100 

100

    

POR COMPONENTES DEL GASTO

%

 %

%

%

CONSUMO

63,6

63,2

62,9

64,1

    Consumo Privado

48,5

48,0

47,5

48,0

    Consumo Público

15,1

15,2

15,4

16,1

FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO

29,0

29,7

31,5

30,4

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

43,0

40,1

40,9

41,6

(-)IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

36,1

33,5

36,2

37,0

TOTAL

100

100 

100

 

100

Fuente: The Bank of Korea Economic System (Datos CN Año Base 2015). http://ecos.bok.or.kr/

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La República de Corea mantiene unos fundamentales relativamente sólidos y un colchón fiscal y externo que han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica y la resiliencia de su economía, fuertemente orientada hacia las exportaciones, incluso durante los años de la crisis financiera internacional. La economía coreana crece menos rápidamente pero lo hace con baja inflación y con unas finanzas públicas y balanza de pagos muy saneadas. El punto de apoyo fundamental para el mantenimiento de la competitividad de la industria sigue siendo la inversión en I+D+i y el pleno aprovechamiento de los avances técnicos y tecnológicos, como demuestra el que Corea sea el país en el mundo que mayor proporción de su PIB gasta en ese concepto, junto al altísimo nivel educativo de su fuerza laboral. Corea sigue registrando tasas de crecimiento por encima de la media de los países más avanzados de la OCDE. La renta por habitante de la población coreana ha superado por primera vez los 31.000 dólares estadounidenses (en 2006 eran 20.000 USD por habitante). 

El PIB creció a un ritmo del 2,7% en 2018, 3,1% en 2017 y 2,8% en 2016, apoyado en el impulso de la demanda interna y de la externa. En el plano interno, ha sido importante el crecimiento de la inversión, tanto en maquinaria y equipos debido a la mayor demanda para las exportaciones coreanas y entre ellas de semiconductores y otros productos de TIC, como de la inversión en construcción residencial. También ha contribuido el sostenimiento del consumo privado y el impulso por el consumo público en 2018 complementado por partidas extraordinarias del presupuesto.  En general apoyan el crecimiento una política fiscal más expansiva y la continuación de la política monetaria acomodaticia, dentro de un marco general de prudencia en la gestión macroeconómica.

Con datos del Banco de Corea, por el lado del gasto, el crecimiento de la actividad durante 2018 estuvo fundamentalmente apoyado en el buen comportamiento del consumo privado (+2,8%, el mayor crecimiento en siete años), del gasto público  (+5,6%, el mayor crecimiento en 11 años) y de las exportaciones de bienes y servicios cuyo peso en el PIB se acerca al 50% (+3,5%). Se registraron en cambio comportamientos negativos por parte de la construcción (-4%) y de la formación bruta de capital fijo (-2,4%) principalmente en infraestructuras y construcción. Por el lado de la producción durante 2018, el sector manufacturero registró un avance del 3,4%, mientras la actividad en la construcción registró una caída del 4,2%. El sector servicios creció en un 3,2%.

El superávit presupuestario del gobierno central seguirá en positivo previsiblemente durante los próximos años (1,5% el saldo general y 0,4% para 2019 el saldo primario según pronóstico del FMI) a pesar de las medidas de impulso del gasto público del gobierno. El nivel de deuda pública se mantiene en el 40% del PIB.  

La balanza por cuenta corriente sigue ampliamente superavitaria pero se modera paulatinamente, y el nivel de reservas exteriores ofrece un control prudencial importante. El sector exterior sigue contribuyendo al crecimiento aunque amenazado por prácticas proteccionistas de sus principales socios, y la economía China que frena paulatinamente su crecimiento. El saldo de la balanza corriente, se mantuvo muy cerca de un 5% del PIB en los últimos años (4,7% en 2018), y seguirá fuertemente superavitaria pero disminuirá en 2019, a la vista de los datos disponibles. El fuerte saldo positivo de la cuenta corriente refleja el alto nivel de ahorro bruto de cerca del 36% del PIB que Corea mantiene en el conjunto de su economía, por encima del equivalente aproximadamente a un 31% del PIB de inversión interna bruta.

De acuerdo con los datos aportados por KITA (Korea International Trade Association), las exportaciones totales coreanas en 2018 superaron por primera vez la barrera de los 600.000 M$ con un incremento del 5,5% respecto a 2017. Por su parte las importaciones totales coreanas en 2018 (535.172 M$), con un aumento del 11,9% respecto al año anterior. De acuerdo con las últimas cifras aportadas por el Banco de Corea, la balanza por cuenta corriente ha registrado al término de 2018 un superávit de 76.410 millones de dólares, algo mayor que el registrado en 2017 (75.230 millones de dólares).

La tasa de participación en el mercado de trabajo alcanza al 64% de la población, y la tasa de empleo el 61,5%. El desempleo (3,8% a fin de 2018, según datos del Mº de Economía y Finanzas, y 3,7% a fin de 2017) empezó con mal pie especialmente entre los más jóvenes, pero se ha reducido a niveles de pleno empleo y alcanza una ratio para agosto de 2019 que se sitúa en el 3%, aunque con una tasa del 7,2% entre los más jóvenes. La subida reciente en el salario mínimo (del que no puede decirse con certeza cual está siendo su impacto sobre el empleo) y de las  nuevas partidas adicionales de gasto incluidas en el presupuesto de 2019 en apoyo de las políticas públicas empleo y gasto social intentan reforzar la capacidad de gasto de las familias.

La inflación terminó el año en el 2% cumpliéndose el objetivo del Banco Central, pero con expectativas a la baja para 2019. El tipo de cambio con respecto al dólar y el euro se situó en 1.122 ₩/$ a fin de 2018 (1.100 ₩/$ en septiembre de 2019) y en 1.277 ₩/€ a fin de 2018 (en torno a los 1.300 ₩/€ en septiembre 2019)

El último informe de estabilidad del Banco de Corea concluye que el sistema financiero coreano se ha mantenido estable y resiliente y  contribuye al mantenimiento de unos fundamentales sólidos. El gobierno y el Banco Central vigilan el crecimiento del crédito para limitar el riesgo del excesivo endeudamiento de las familias que crece por operaciones relacionadas con la vivienda facilitado por el mantenimiento de tipos de interés particularmente bajos. Los ratios de adecuación de capital se mantienen muy por encima de los estándares regulatorios tanto entre instituciones bancarias como no bancarias. 

 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

  


 

 PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

 2016

2017

2018

PIB  

PIB (Miles de Millones de USD)

1.415

1.531

1.619

Tasa de variación real (%)

2,9

3,1

2,7

Tasa de variación nominal (%) (KRW)

5,0

6,1

4,6

PIB por habitante (precios corrientes USD)

27.608

29.750

31.346

INFLACIÓN  

Media anual (%)

1,0

1,9

1,5

Fin de período (%)

1,3

1,5

2,0

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL  

Media anual (%)

-

-

 -

Fin de período (%)

1,25

1,50

1,75

EMPLEO Y TASA DE PARO  

Población (x 1.000 habitantes)

51.015

51.247

51.250

Población activa (x 1.000 habitantes)

26.913

27.516

27.582

% Desempleo sobre población activa

3,7

3,7

3,8

DÉFICIT/SUPERAVIT PÚBLICO  

% de PIB (Saldo general)

1,7

2,3

2,8

% de PIB (Superávit Primario)

0,8

1,2

1,3

DEUDA PÚBLICA  

Neta en % del PIB  EEUU

11,8

11,4

12,2

Bruta en % de PIB

39,6

39,5

40,4

EXPORTACIONES DE BIENES  

en Miles de Millones de USD

495

574

605

% variación respecto a período anterior

-6,1

16,0

5,4

IMPORTACIONES DE BIENES  

en Miles de Millones USD

406

478

535

% variación respecto a período anterior

-6,9

17,7

11,9

SALDO B. COMERCIAL  

en Miles de Millones de USD

89

96

70

en % de PIB

6,3

6,3

4,5

SALDO B. CUENTA CORRIENTE  

en Miles de Millones de USD

99,0

75,2

76,4

en % de PIB

6,9

4,9

4,7

DEUDA EXTERNA  

en Miles de Millones de USD

381

365

354

en % de PIB

28,6

27

22,5

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

en Miles de Millones de USD

38,5

36,1

-

en % de exportaciones de b. y s.

7,5

6,3

-

RESERVAS INTERNACIONALES  

en Miles de Millones de USD (ex -oro)

366

367

368

en meses de importación de b. y s.

8,7

87,7

7,2

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA (EMITIDA)

en Miles de Millones de USD

39,6

44,6

49,8

TIPO DE CAMBIO

fin de periodo Euro

1.267,6

1.279,3

1.277

fin de período USD

1.208

1.071

1.122

Fuentes: FMI (Fiscal Monitor; WEO), OCDE, Banco Mundial, Ministry of Strategy and Finance of Korea, Aduanas de Corea y Bank of Korea.


 

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Principales objetivos de política económica

Los distintos gobiernos de la república de Corea han mantenido durante décadas como objetivo común el crecimiento por encima de otras consideraciones. Un tema central de esta estrategia ha sido el mantenimiento de la competitividad exportadora de su industria, y la aplicación de políticas de oferta, financiera, fiscal, monetaria, y de tipo de cambio orientadas hacia este fin. Otros objetivos de la administración económica del país han permanecido en un segundo plano de importancia.

El comportamiento de la economía coreana a partir de los años 1960 ha sido espectacular, aunque ha perdido fuelle en la última década y media, algo esperable a medida que se avanza en el desarrollo y se alcanzan niveles de renta de los países más avanzados. La tasa de crecimiento alcanzada en media entre el año 1960 y 2010 fue del 7,9% anual, una tasa espectacular y con muy pocos ejemplos parecidos en la historia económica. Desde el año 2000 a 2010 la media ha disminuido al 4,1%, y entre 2011 y 2017 la tasa media de crecimiento ha sido del 3%. En la actualidad la economía crece cerca de la tasa de crecimiento potencial estimada por parte de FMI y OCDE para los próximos años.

Entre las causas fundamentales del crecimiento que ha convertido a Corea en la décimo primera economía en el mundo por tamaño de PIB, de alto nivel de renta per cápita y desarrollo tecnológico, se citan el ritmo de acumulación de factores productivos (que a veces se considera aún más determinante que las mejoras alcanzada en la eficiencia productiva), y el mantenimiento de unos fundamentales sólidos a lo largo del tiempo, incluyendo sus tasas de ahorro elevadas, la calidad de su capital humano, la fortaleza de sus instituciones, un elevado grado de apertura hacia el comercio, y una gestión fiscal y monetaria prudente que se ha mantenido en general de manera sostenida durante todos estos años. La inversión en capital humano (educación y formación) y el gasto público y proado en inversión y desarrollo e innovación ha sido y es clave para incrementar la productividad total de los factores productivos.

El éxito de su estrategia de desarrollo desde los inicios debe mucho a su orientación hacia los mercados exteriores, buscando acceder a un mercado mucho mayor que el interno, y que se supo combinar con el acceso favorable a la importación de bienes intermedios y de tecnología avanzada que luego se adaptaba para contribuir a la mejora de productividad de sus industrias exportadoras. La expansión de sus grandes empresas hacia el exterior mediante inversiones productivas en la mayoría de casos y, más recientemente, la apertura comercial mediante la liberalización y la conclusión de acuerdos comerciales con sus principales socios ha permitido una mayor integración en las cadenas globales de valor.

El Estado tuvo un papel determinante en esta estrategia de industrialización rápida, orientada hacia la exportación y en la construcción de los grandes conglomerados industriales o chaebol que, a la manera japonesa de los zaibatsu formados en el siglo XIX, conforman los grandes pilares de la estructura industrial del país. Integrados verticalmente, controlan los principales  sectores productivos, aunque no el sector financiero, que permaneció hasta hace unos años en manos del Estado, y son la base de la innovación tecnológica de Corea. El mantenimiento de un mercado laboral en el que los sindicatos ostentan un poder limitado, y la contención de los salarios durante muchos años creciendo por debajo del ritmo de la propia economía, ha sido otra característica coreana.

La crisis asiática de finales de los noventa, puso de manifiesto la fragilidad del sistema financiero, que centró los principales esfuerzos de las reformas posteriores, pero también  los riesgos asociados al desequilibrio de una estructura económica en la que los grandes conglomerados acumulaban el 60% del PIB, el 60% de la exportación y dos tercios del empleo. Aunque la reestructuración de estos conglomerados, incluyendo su modelo de gestión, se incluyen en los planes de reforma de gobiernos sucesivos, su puesta en práctica ha resultado siempre difícil, por lo que sigue existiendo una elevada concentración y cartelización de facto de empresas por el lado de la oferta en la economía, notablemente protegida en su mercado interno de la competencia exterior, y con fuertes lazos de relaciones con la burocracia estatal y la clase política.

Las cuatro mayores empresas industriales coreanas son todas privadas: Samsung (semiconductores, electrónica, hoteles, farmacéuticas, construcción naval); Hyundai (automóvil, ferrocarril, industria pesada, construcción); SK (semiconductores, hidrocarburos, telecomunicaciones, financiero); LG (electrónica, aparatos eléctricos, cosmética, química, fertilizantes). El Estado participa directamente en la economía productiva mediante unas 30 empresas públicas en los sectores de la energía, infraestructura (ferrocarriles, construcción de carreteras) y construcción, y con instituciones financieras. No ha habido privatizaciones entre 2011 y 2017 salvo la participación del Estado en Woori Bank.

La actual administración mantiene políticas políticas fiscales, de rentas y monetaria (Banco de Corea) claramente expansivas. Las grandes líneas de loss objetivos para la legislatura iniciada por el Presidente Moon, Jae-in en 2017 son las siguientes:

1.    Crecimiento de la renta disponible de las familias y la creación de puestos de trabajo para contribuir a impulsar el consumo: estimular la creación de empleo de calidad en el sector privado; facilitar la contratación de jóvenes; subidas del salario mínimo, aumento en la protección del empleo, consolidar la semana de 52 horas; contener el gasto de las familias en vivienda, salud, educación, transporte y comunicaciones; fortalecer la red de protección social.

2.  Crecimiento basado en la innovación para dinamizar la economía: aumentar el gasto en I+D; contribuir con la reestructuración de la industria y facilitar el aprovechamiento de la ´Cuarta Revolución Industrial´, con especial preocupación por el futuro del trabajo, impulsar la innovación en el sector financiero, los servicios, la agricultura, pymes, facilitar la creación de startups, fortalecer la competitividad de la construcción naval, y de la industria del automóvil; reformar el mercado de trabajo; promover los mercados exteriores.

3.    Facilitar la justicia, la equidad, la cooperación entre los agentes económicos. Crecimiento inclusivo.

4.    Mantener la estabilidad macroeconómica: aumentar la inversión y el consumo, preparar a las familias para la subida de tipos de interés, gestionar los riesgos externos. 

5.    Abordar los desafíos de medio y largo plazo, como el envejecimiento de la población (mantener planes financieros y fiscales sostenibles, promoviendo la participación de la mujer en el trabajo, promover la natalidad)    

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Previsiones macroeconómicas

No se están cumpliendo las previsiones de crecimiento iniciales para 2019, que han tenido que ser revisadas a la baja de nuevo en el segundo semestre. Han pesado principalmente en este nuevo escenario el retroceso de las exportaciones consecuencia de la menor demanda de semiconductores, cuyos precios no repuntan en el mercado internacional y que suponen el 20% de las exportaciones del país, y la continuación de las fricciones comerciales entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China, que están afectando negativamente a las decisiones de inversión. Los desencuentros comerciales con Japón tras imponer controles administrativos a la exportación de algunos materiales químicos esenciales para la industria electrónica coreana no parecen haber tenido un impacto destacable por el momento. Las exportaciones a China han descendido de manera significativa. Con respecto a la demanda interna, el Ministerio de Economía espera una contracción de la demanda de inversión empresarial del 4% este año, aunque compensado por un incremento del gasto del consumo del 2,4%.

 El Ministerio de Economía y Finanzas en su última actualización ha rebajado al 2,4-2,5% el crecimiento esperado para 2019 (2,6% en 2020). El Banco de Corea ha ido más allá bajando hasta el 2,2% (desde el 2,8% en enero) con mejoría en 2020 (2,5%). La previsión del FMI en su informe para el Art IV de mayo preveía un 2,6% de crecimiento para 2019, que todavía no ha revisado. Las últimas previsiones del sector privado son aún menos positivas: los institutos KERI (de la Confederación de Industrias Coreana) 1,9%, Hyundai Research 2,1%, Morgan Stanley y Nomura 1,8%, Moddy´s 2,1%.

En su respuesta de política económica el gobierno continúa con una política fiscal expansiva mientras el Banco de Corea intensifica también el tono de la política monetaria. Los presupuestos de los dos últimos años y el proyecto presentado para 2020 han mantenido fuertes incrementos de gasto con medidas destinadas a fomentar el crecimiento de las pymes, además del foco central habitual de apoyo a la industria y la innovación, pero el gobierno también ha tenido que frenar el ritmo previsto de subidas del salario mínimo comprometido, dejando el aumento para 2020 en el 2,9%. Por su parte, el Banco de Corea optó por rebajar en julio por primera vez en tres años el tipo de interés de referencia en un cuarto de punto hasta el 1,5%, apuntando a la baja inflación esperada (muy por debajo de su objetivo del 2% (0,9% en 2019 y 1,5% para 2020y a los riesgos comerciales. El desempleo se mantiene muy bajo (3% en agosto 2019) y no puede esperarse una tasa por encima del 4% para final de 2019. La tasa participación en el mercado de trabajo no es sin embargo particularmente elevada (por debajo de la media de la OCDE). 

En cuanto a los riesgos, el propio gobierno señala el proteccionismo comercial,  las disputas comerciales abiertas, y la creciente competencia en los mercados internacionales debido al acortamiento en las diferencias tecnológicas entre industrias. A nivel interno en el plano financiero además merece atención el elevado nivel de deuda de los hogares.

Las estimaciones del crecimiento potencial del país del Banco de Corea han ido revisándose a la baja (en torno al 5% para el periodo 2001-05, 4% para 2006-10, 3,2% para 2011-15, 2,8% para 2016-20) y lo mantiene aún por encima del crecimiento real para 2019-2020 en torno al 2,5% (debido a la disminución de la población activa por baja natalidad y envejecimiento, la menor inversión, y una industria que madura con menor crecimiento). En años recientes el PIB real creció a un ritmo del 2,7% en 2018, 3,1% en 2017,  2,7% en 2016. 

El FMI, que calcula un output gap negativo para Corea, insta al gobierno coreano a hacer uso de un supuesto margen fiscal para elevar su nivel de gasto a corto plazo, en apoyo de la creación de empleo. Propone también flexibilizar el mercado de trabajo al tiempo que se fortalecen las políticas sociales y las necesarias reformas estructurales, incluyendo las Políticas Activas de Empleo en favor principalmente de los jóvenes y las que mejoran la participación de la mujer a la fuerza de trabajo. Una política fiscal aún más expansiva ayudaría a reducir el desequilibrio exterior y poner en marcha reformas estructurales que contribuyeran a fortalecer la demanda interna. 

Son debilidades estructurales las que dificultan un crecimiento más fuerte y sostenible a medio plazo de la economía. Los principales retos estructurales surgen del ritmo de envejecimiento de la población que requerirá una mayor expansión del gasto social, sobre todo en pensiones, que ahora son de las más bajas de la OCDE y el descenso en el crecimiento de la productividad, así como la divergencia creciente entre la productividad en la industria y los servicios, así como entre las grandes empresas y las de menor tamaño. La desigualdad de la renta está creciendo relativamente como reflejo del precario sistema de protección social y de la dualidad del mercado de trabajo. 

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Política fiscal y presupuestaria

La política económica del gobierno del presidente Moon tiene como prioridades fortalecer la red de protección social (y elevar el salario mínimo); contribuir al empleo de los jóvenes; promover el crecimiento a través de la innovación; mejorar la gobernanza corporativa; aumentar la estabilidad macroeconómica.  

Su política fiscal sigue una senda expansiva que se aleja de la seguida por los gobiernos anteriores. La situación fiscal lo permite: los ingresos recaudados por el Estado en impuestos y otros tributos en porcentaje del PIB, es de las más bajas entre todos los países avanzados del mundo (solo similar al de Hong Kong o Singapur). Atendiendo a los datos del Fiscal Monitor del FMI (abril 2019), el total de ingresos fiscales del Estado en 2018 supuso únicamente el equivalente al 24,3% del PIB, muy por debajo en comparación por ejemplo al 38,7% del PIB en España , o de la media de la Zona Euro del 46,2%. Lo mismo ocurre consecuentemente con el gasto público, también el tercero más bajo de todos los países avanzados del mundo. En el mismo año 2018 el nivel de gasto fue en Corea del Sur del 21,5% del PIB, frente al 41,4% de España o del 46,8% en media de la Zona Euro. La deuda pública no supera el 40% del PIB. 

Tradicionalmente los gobiernos de Corea del Sur mantienen una posición fiscal prudente, sin que el gasto público haya sufrido grandes oscilaciones en los últimos años, lo que ha contribuido a la estabilidad macroeconómica. El tono de la política fiscal es por tanto estructuralmente conservador. El saldo fiscal del gobierno se ha mantenido superavitario a partir del equilibrio logrado en 2009. El saldo positivo general (capacidad neta de financiación) del año 2018 (FMI Fiscal Monitor) se cerró en un 2,8% del PIB (2,3% en 2017) con un superávit primario del 2,0% (1,2% en 2017). En cuanto al nivel de deuda bruta del Estado, alcanzó durante 2018 el equivalente al 40,7% del PIB.

Tanto el FMI como otras organizaciones internacionales han estado sugiriendo a Corea que haga un uso más discrecional de la  política fiscal a la vista de los retos estructurales a los que se enfrenta: el envejecimiento de la población, el descenso en el crecimiento de la productividad, la insuficiencia de la red de protección social (el gasto social es menos de la mitad de la media de la OCDE) que lleva a la población a mantener un nivel de ahorro bruto muy elevado reduciendo con ello la proporción del consumo privado en el gasto. El reducido nivel de deuda pública y los bajos tipos de interés posibilita según el FMI compaginar una política fiscal más expansiva con la sostenibilidad de las cuentas públicas (que es lo más relevante a la vista del reto que supone el envejecimiento de la población) mediante una política presupuestaria y financiera que permita ampliar la base impositiva, elevar el nivel de gasto social y un mayor nivel de endeudamiento público. Es decir el FMI considera que Corea tiene margen fiscal para facilitar lo que llaman un crecimiento más inclusivo, y también para facilitar la puesta en marcha de reformas estructurales amortiguando sus inevitables costes iniciales. La política fiscal podría así contribuir también a reducir el desequilibrio (amplio superávit) exterior, aunque al mismo tiempo el aumento del gasto, dado el nivel de empleo en el país, parece lógico que vaya muy enfocado a gasto social y para el empleo de jóvenes. Una próxima medida podría consistir en una elevación de la pensión mínima. Para llevar a cabo esas medidas el gobierno tendría que recurrir a la aprobación de un presupuesto extraordinario. 

La administración del Presidente Moon elevó el gasto en el presupuesto de 2018 un 7,1% con respecto al de 2017, e incluyó posteriormente una ampliación del gasto equivalente a otro 0,7% del PIB. La revisión prevista del marco fiscal incluye también una subida del tipo marginal para los dos tramos más altos de renta en un 2%, elevar el tipo aplicable a las empresas en el impuesto de sociedades cuya base imponible supere los 300.000 millones de won (275 millones de dólares) desde el 22% al 25%. Otras medidas previstas con impacto presupuestario futuro incluyen aumentar las contrataciones de empleados públicos directos.

El presupuesto de 2019 volvía a incluir un aumento del gasto (el mayor en diez años) de cerca del 10% con respecto al inicial para 2018)  y posteriormente se aprobó un presupuesto extraordinario adicional respaldado por el FMI en apoyo al crecimiento dado el margen fiscal. Por el lado de los ingresos, el crecimiento cercano al 8% procede principalmente de las empresas. El proyecto de presupuesto para 2020 del Ministerio de Economía y Finanzas incluye un nuevo aumento del gasto del 9,3% por encima del presupuesto para 2019. De nuevo las principales políticas de gasto irán destinadas a promover la innovación mediante gasto en I+D, fortalecer servicios sociales, apoyo a las exportaciones, la inversión y el consumo, y fortalecer la defensa nacional. Por el lado de los ingresos, el presupuesto prevé un incremento del 1,2% respecto a 2019.

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Política monetaria

El Banco de Corea, responsable de la política monetaria, tiene como objetivo prioritario la estabilidad de los precios, que instrumenta mediante la política de crédito y monetaria. Sus directrices emanan del Comité de Política Monetaria compuesto por el Gobernador del Banco, que ejerce la presidencia, un especialista designado por el Gobernador, un representante del Ministerio de Estrategia y Finanzas, un representante de la Comisión de Servicios Financieros, un representante de la Cámara de Comercio e Industria, y otro representante de la Federación de Bancos Coreanos.

Su función no es exclusivamente controlar la inflación, sino que actúa dentro de los términos de política económica que fija el propio Comité. En los últimos años, la preocupación mayor ha sido compatibilizar el crecimiento de la economía con la inflación y el mantenimiento del empleo. En opinión del FMI, el output gap negativo contribuye a mantener la inflación subyacente por debajo del objetivo declarado del 2%.

La política monetaria reciente ha venido condicionada por la situación monetaria internacional de desaceleración de los precios al consumo y la política monetaria seguida por los grandes bancos centrales sistémicos, principalmente la Reserva Federal estadounidense. En el año 2008 el Banco de Corea decidió reducir drásticamente los tipos de interés para pasar del 5,25% al 2%. Tras un repunte  inflacionario que llevó al Comité a elevar los tipos hasta el 3,25% en 2013 se inició una nueva senda de reducción acompañando a los síntomas de desaceleración económica, y que solo se revirtió con la primera subida en noviembre de 2017 hasta el 1,50% y hasta el 1,75% en noviembre de 2018. A pesar de la baja inflación se tuvo en cuenta la estabilidad el sector financiero afectado por el elevado nivel de endeudamiento de las familias y condicionado por la subida de tipos de interés de la Reserva Federal de EEUU. Acompañando la decisión de la Reserva Federal y los síntomas de ralentización económica el Banco vuelve a recurrir a la política monetaria rebajando 25 pb en julio de 2019 hasta el 1,5% vigente hoy (septiembre 2019). Esta rebaja es consecuencia de la corrección de su previsión de crecimiento para la economía hasta el 2,2% el crecimiento para 2019, principalmente por el retroceso de las exportaciones durante 2019,  las medidas proteccionistas aplicadas al comercio entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China y al riesgo añadido por la disputa (política) y comercial con japón que ha llevado a este último país a imponer controles administrativos a la exportación de algunos materiales químicos esenciales para la industria electrónica coreana. La inflación continúa muy débil, con previsión del 0.7% para 2019, muy por debajo del objetivo del banco central del 2% (1,5% en términos anuales alcanzado a diciembre de 2018, 1,9% a fin de 2017).

Con respecto a la política de tipo de cambio Corea mantiene un sistema de tipo de cambio flexible, con intervenciones puntuales. El tipo efectivo real ha venido apreciándose gradualmente desde 2013, con un paréntesis de depreciación en 2016 para volver a apreciarse en 2017 y a depreciarse en 2018. El banco central no mantiene la estabilidad del tipo de cambio entre sus objetivos declarados pero sigue muy de cerca la evolución del dólar estadounidense y del renminbi chino. En los últimos años se ha observado una cierta inestabilidad económica en la zona debido a la depreciación forzada del yuan chino, moneda contra la que compite Corea en exportaciones. El Tesoro estadounidense y el FMI criticaban al Banco de Corea por no publicar sus intervenciones en el mercado de divisas hasta que lo hizo por primera vez en marzo de 2019. El Tesoro estadounidense considera que han disminuido las intervenciones en el mercado de cambios pero mantiene su vigilancia sobre la evolución del won, al que considera por debajo de su valor deseable a la vista de los amplios superávit de cuenta corriente (4,7% en 2018) que registra la balanza de pagos, lo que deja margen para reformas que permitan un mayor peso de la demanda interna en el gasto toal. Las amplias reservas de divisas (equivalentes al 25% del PIB), proporciona un colchón considerable en caso de shock externo.  

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La administración del Presidente Moon, en el poder desde 2017, centra su programa de política económica en la creación de empleo y mayor discrecionalidad en las políticas de renta (como el aumento del salario mínimo, mayor protección a los desempleados, promover modelos de cooperación entre empresas, o fomentar el equilibrio entre vida social y laboral). Otros objetivos general es conseguir mayor crecimiento a través de la innovación (la agenda para la transición hacia la Industria 4.0 tiene un papel central; revisar la política de gasto en I+D; promover la innovación en la industria y los servicios; o fomentar a expansión hacia nuevos mercados). También se busca mayor equidad  en los mercados (fomentando la competencia; impulsando la responsabilidad corporativa; protegiendo a las Pyme; reformando el sistema impositivo). Tienen un papel fundamental en esta estrategia el  mantenimiento de la estabilidad macroeconómica (aumentar la inversión, fomentar el consumo, preparar a las familias frente a la previsible subida de tipos de interés); y afrontar los retos estructurales de medio y largo plazo.

Las reformas que se han ido anunciando han tenido un grado de aplicación efectiva limitada, siendo sin embargo necesarias para intentar mantener su posición entre las economías más competitivas del mundo. Estas reformas frente a la ralentización del crecimiento de la productividad del trabajo, y de la Productividad Total Factorial, junto con las que atañen al problema del rápido envejecimiento de la población y el descenso consecuente de la población activa o el aumento de la desigualdad relativa, se centran en áreas como la fiscalidad, el apoyo a las pymes, las empresas estatales, la competencia, la innovación o las rigideces y dualidad del mercado de trabajo. El sector industrial depende en gran medida de sus exportaciones que siguen concentradas además en número limitado de grandes empresas.

Las recomendaciones del FMI para Corea en relación a las reformas estructurales se centran prioritariamente en el ámbito de la desregulación en los mercados de productos, en la liberalización en la legislación de la protección para el empleo, y en el aumento del gasto en cuidado de niños o de otro tipo de políticas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en el mercado de trabajo. En menor grado de prioridad se señala la reforma de la estructura impositiva en el sentido de aumentar la cuota de la imposición al consumo, y la puesta en marcha de políticas  activas de empleo enfocado en los jóvenes.

La OCDE por su parte recomienda en el ámbito de las reformas estructurales enfocarse en la regulación del sector servicios para impulsar el crecimiento de la productividad, donde se mantiene una brecha de productividad con respecto a la industria, que ha venido creciendo a un ritmo débil de alrededor del 1% desde principios de la presente década. Por otra parte, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población y la reducción de la población en edad de trabajar, son necesarias las reformas para impulsar el empleo de las mujeres, de los jóvenes y de las personas de mayor edad, y luchar contra el dualismo del mercado de trabajo, que a su vez favorecería un crecimiento más socialmente más inclusivo.

El World Economic Forum (WEF) mejora en 2018 la calificación absoluta de la economía coreana elevándola al puesto 15 desde el 26 entre 140 economías en términos de competitividad. Corea obtiene la máxima calificación en estabilidad macroeconómica y la considera líder en el desarrollo de infraestructuras de alta tecnología y en adopción de tecnología. Si bien el gasto en I+D es el más alto del mundo junto a Israel en términos de PIB, no está entre los primeros países de empresas innovadoras. Considera una importante debilidad el escaso grado de participación laboral de la mujer, a pesar de su elevado grado de calificación y formación.

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