Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Según avanzaba el proceso de desarrollo económico del país fue disminuyendo el peso del sector primario, que hoy supone en torno al 1,9% del total del PIB coreano, y ofrece trabajo aproximadamente al 4,9% de la población activa. El rendimiento agrícola es decreciente, debido al reducido tamaño de las explotaciones, su baja capitalización y ausencia de nuevas inversiones, la baja productividad y envejecimiento de la población agrícola, y escaso grado de apertura del sector a la competencia internacional. El sector se encuentra muy protegido y subvencionado mediante ayudas indirectas de apoyo al precio de los productos que llegan al consumidor a unos precios extraordinariamente altos en muchos casos.

La característica más relevante de la estructura productiva de la economía coreana es el peso de su actividad industrial, superior al que puede considerarse común entre los países más desarrollados de la OCDE. Representa aproximadamente el 36,9% de la actividad generada anualmente por el país (PIB) y emplea aproximadamente al 24% de la población activa.  La industria coreana está dominada por los grandes conglomerados industriales conocidos como Chaebols, de estructura compleja, que son los pilares de la economía coreana (sus activos equivalen  a más del 60% del PIB) y de las exportaciones, emplean el mejor capital humano al que ofrecen empleo de superior calidad y remuneración. Son también las empresas de mayor capitalización bursátil en la bolsa coreana en cuyo principal índice compuesto, el KOSPI,  los cinco primeros grupos representan el 51% de los activos.

El peso de la industria en la economía es reflejo de su historia económica reciente, uno de los grandes éxitos del siglo veinte. De ser un país atrasado, muy pobre, devastado de la guerra con Corea del Norte (1950-1953) a convertirse en un país moderno, tecnológicamente avanzado, con una renta per cápita similar a la media europea, y convertirse en la décimo-primera economía del mundo en tamaño de su PIB en pocas décadas. Este crecimiento estuvo basado en un dirigismo económico concertado por el Estado en dos pilares fundamentales: la política industrial y los mercados exteriores. Del énfasis inicial en industrias más intensivas en trabajo y la industria ligera, se fue cambiando el foco hacia industrias más intensivas en capital como la industria pesada y química, mientras se favorecía la importación de tecnología, se fomentaba el ahorro y la inversión, el esfuerzo en el trabajo y la educación, controlando el crecimiento de los salarios, siempre fomentando la asignación de recursos hacia la industria exportadora, al tiempo que se protegían algunos sectores de la competencia exterior y se construían los conglomerados industriales.

Consecuencia de este modelo de desarrollo, que continúa favoreciendo el impulso tecnológico y la educación y la formación de la población, el país ha podido mantener unas tasas de crecimiento muy elevadas durante décadas a partir de los años 60 y 70 especialmente, y consistentemente desde entonces por encima de otros países de nivel de desarrollo equiparable, y que han convertido la economía coreana en objeto de estudio para cualquier persona interesada en el crecimiento económico. Corea es hoy una economía de fuerte base industrial orientada a la exportación, con un elevado componente tecnológico y el mantenimiento de niveles muy altos de inversión en investigación, desarrollo e innovación. La lista Forbes de las 2000 compañías de mayor tamaño a nivel internacional incluye 67 empresas coreanas, lo que supone que Corea ocupa el quinto lugar a nivel mundial en número de empresas incluidas entre las 2000 mayores empresas, detrás de EE. UU., China, Japón, y Reino Unido, y por delante de países como Francia o Alemania

El tamaño del sector servicios, que representan aproximadamente el 62,1% del PIB, es menor que en otros países de la OCDE, mantiene unas tasas de crecimiento de la productividad muy por debajo de la del sector industrial, consecuencia de un exceso de regulación administrativa, de falta de competencia, de una cierta atomización empresarial y de unas tasas de inversión en innovación muy por debajo del sector industrial.   

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB

2015

2016

2017

2018

2019

POR SECTORES DE ORIGEN

%

 %

%

%

%

AGROPECUARIO

2,2

2

2

2

1,9

MINERÍA  

0,1

0,2

0,1

0,1

0,1

MANUFACTURAS

29

28,8

29,5

29,2

27,8

CONSTRUCCIÓN

5,4

5,7

6

5,9

6

ELECTRICIDAD GAS Y AGUA

2,7

2,8

2,4

2,1

2,2

SERVICIOS

60,6

60,5

60

60,7

62,1

TOTAL

100

100

100 

100

100

POR COMPONENTES DEL GASTO

%

 %

%

%

%

CONSUMO

63,6

63,2

62,9

64,1

65,8

    Consumo Privado

48,5

48

47,5

48

48,6

    Consumo Público

15,1

15,2

15,4

16,1

17,3

FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO

29

29,7

31,5

30,4

29,8

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

43

40,1

40,9

41,6

39,8

(-)IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

36,1

33,5

36,2

37

36,9

TOTAL

100

100 

100

100

100

Fuente: Banco de Corea

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La política económica del Presidente Moon se centró en los primeros años hasta 2019 en el crecimiento de los ingresos "income led growth" de la población y se articula a través de aumentos del salario mínimo, la mejora de los niveles de protección social, ayudas directas a los pequeños comercios, y medidas legales que limitan el tiempo máximo de trabajo permitido por trabajador a 52 horas semanales. A partir de 2020 se ha añadido otro eje principal, que el gobierno denomina de "crecimiento innovador", fomentando la aplicación de las nuevas tecnologías en las industrias existentes y en los servicios, y promoviendo el desarrollo y la aplicación de la IA, el Big Data, las redes 5G, la robotización, digitalización y la inversión en I+D en nuevas industrias.

La República de Corea mantiene unos fundamentales relativamente sólidos y un colchón fiscal y externo que han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica y la capacidad de adaptación de su economía, incluso durante los años de la crisis financiera internacional y que explica la resiliencia esperada también en la recuperación de su economía tras el impacto de pandemia vírica. Su economía venía creciendo muy por debajo de sus mejores años, pero todavía por encima de la media de otros países avanzados y lo hace con unas finanzas públicas y balanza de pagos muy saneadas. El punto de apoyo fundamental para el mantenimiento de la competitividad de la industria sigue siendo el altísimo nivel educativo de su fuerza laboral y la inversión en I+D+i y el foco en la innovación, capítulo éste último al que Corea dedica la mayor proporción del PIB en el mundo. Tras el impacto en 2020 por los efectos de la pandemia, también considerablemente menor que otros países, incluido las economías avanzadas vecinas, las estimaciones disponibles señalan que la economía se recuperará rebotando con fuerza en 2021 hasta volver a estabilizar su crecimiento en torno al 2,5% anual a partir de 2022.

El PIB creció a un ritmo del 2% en 2019 apoyado en el impulso de la demanda interna y de la externa. Creció el consumo privado (+1,9%) y se impulsó el gasto público (+6,5%, el mayor crecimiento en 12 años). El gobierno lleva a cabo una política fiscal expansiva desde 2017 mientras el Banco Central continúa con su política monetaria acomodaticia, dentro de un marco general de prudencia en la gestión macroeconómica. La  sobre la economía coreana afectará de manera importante al crecimiento de 2020.  

La caída esperada del PIB en 2020 por incidencia del Covid-19 en estimación del FMI (WEO de abril) es del -1,2% en 2020, lo que supone una corrección de 3,2 puntos porcentuales con respecto a la estimación pre-crisis y el primer dato de crecimiento negativo desde la crisis asiática de 1998. Ni el Ministerio de Economía ni el Banco de Corea han hecho estimaciones recientes. En marzo y abril cayeron los índices de confianza empresarial, el de los consumidores y el PMI manufacturero y de servicios.  La caída del PIB intertrimestral del primer trimestre del año 2020 ha sido de -1,4%, principalmente por la caída del consumo. Las estimaciones son peores para el segundo trimestre, condicionadas por la debilidad de la economía mundial y el desplome del comercio internacional de mercancías.

La economía coreana vuelve a mostrar resiliencia ante esta crisis por dos razones principales: 1. la rapidez de la respuesta sanitaria, su eficacia y que las medidas fueron dirigidas a objetivos identificados y concretos, sin impedimentos a la movilidad y por tanto con limitada interrupción de la actividad productiva en el interior del país. 2. la solidez de sus fundamentos económicos en el momento de surgimiento de la pandemia, y en particular su margen de actuación fiscal y la contundencia de las medidas adoptadas.

El saldo presupuestario del gobierno central, que se ha mantenido en superávit en los últimos 20 años hasta 2019, se ha ido convirtiendo en deficitario con los incrementos de gasto aprobados a propuesta del gobierno del actual presidente Moon desde 2017. El presupuesto inicial para 2020 contemplaba un déficit equivalente al 1,6% del PIB pero se ha disparado por las medidas de apoyo a la actividad consecuencia de los efectos del coronavirus. La previsión de déficit para 2020 es equivalente al 4,3% del PIB y para la deuda pública que pueda alcanzar el 41,2% del PIB.

La tasa de participación en el mercado de trabajo baja al 62% de la población en abril de 2020, y la tasa de empleo el 59,4%. El desempleo (3,8% a final de 2019) sube hasta el 4,2% en abril 2020, aunque con una tasa próxima al 10% entre los más jóvenes. La subida reciente en el salario mínimo y de las nuevas partidas adicionales de gasto incluidas en el presupuesto de 2019 en apoyo de las políticas públicas empleo y gasto social, así como algunas de las medidas extraordinarias adoptadas durante la crisis actual, intentan reforzar la capacidad de gasto de las familias. La nueva subida del salario mínimo prevista en 2020 se frenó por su impacto sobre el empleo entre las personas menos cualificadas, con contratos temporales o a tiempo parcial. 

La inflación terminó el año en el 0,7% en 2019, con una media anual del 0,5%, por debajo del objetivo del Banco Central. La previsión del FMi sobre el IPC es del 0,3% de crecimiento en 2020. El tipo de cambio se mantuvo estable durante 2019 con ligeras fluctuaciones a final de año y tra la volatilidad inicial, vuelve a mantenerse ligeramente por encima de los 1300 wones por euro.  

La principal debilidad en este momento a la que se enfrenta la economía coreana es su dependencia de los mercados exteriores. En el primer trimestre del año la caída tanto de exportaciones como de importaciones ha sido de un 1,4% en tasa interanual. Para el segundo trimestre la caída será mucho mayor, se recuperarán las exportaciones a China y se hundirán probablemente las de EE.UU. y Europa. Las autoridades trabajan en una nueva estrategia con respecto a la participación de la industria coreana en las cadenas globales de valor, revisando la legislación para incentivar la relocalización hacia Corea (y otros destinos considerados más seguros) de empresas manufactureras en el exterior; y están fomentando la diversificación en el suministro de materias primas y bienes intermedios esenciales para la industria. El sector exterior sigue contribuyendo positivamente al crecimiento. El saldo positivo de la balanza corriente, que refleja el alto nivel de ahorro bruto de la economía (33,5% del PIB), por encima de la inversión interna bruta (29,8% del PIB), se mantuvo cerca del 5% del PIB en los últimos años, aunque se redujo considerablemente en 2019 al 3,7% del PIB. Este saldo positivo de la balanza corriente continuará en los próximos tres años entre el 5% y el 6%. El nivel de reservas exteriores de más de 400.000 millones de dólares ofrece un control prudencial importante.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2016

2017

2018

2019

PIB 1

 

PIB (Miles de Millones de USD)

1.500

1.623

1.721

1.642

Tasa de variación real (%)

2,9

3,2

2,7

2

Tasa de variación nominal (%) (KRW)

5

6,1

4,6

4

PIB por habitante (precios corrientes USD)

29.287

31.605

33.346

31.754

INFLACIÓN 1

 

Media anual (%)

1

1,9

1,5

0,5

Fin de período (%)

1,3

1,4

1,3

0,7

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL 2

 

Media anual (%)

-

-

-

-

Fin de período (%)

1,25

1,5

1,75

1,25

EMPLEO Y TASA DE PARO  1

 

Población (x 1.000 habitantes)

51.218

51.362

51.606

51.709

Población activa (x 1.000 habitantes)

27.418

27.748

27.895

28.186

% Desempleo sobre población activa

3,7

3,7

3,8

3,8

DÉFICIT/SUPERAVIT PÚBLICO 2 

 

% de PIB (Saldo general)

1,6

2,2

2,6

0,7*

% de PIB (Superávit Primario)

0,8

1,2

1,5

-0,1*

DEUDA PÚBLICA  2

 

Neta en % del PIB

11,1

11,1

11,4

13,6*

Bruta en % de PIB

37,6

37,6

38

40,1*

EXPORTACIONES DE BIENES  3

 

en Miles de Millones de USD

495

574

605

542

% variación respecto a período anterior

-6,1

16

5,4

-0,1

IMPORTACIONES DE BIENES 3 

 

en Miles de Millones USD

406

478

535

503

% variación respecto a período anterior

-6,9

17,7

11,9

-0,1

SALDO B. DE BIENES 3

 

en Miles de Millones de USD

89

96

70

39

en % de PIB

5,93

0,06

0,04

0,02

SALDO B. CUENTA CORRIENTE 1 

 

en Miles de Millones de USD

97,9

75,2

77,4

59,9

en % de PIB

6,5

4,6

4,5

3,7

DEUDA EXTERNA 1

 

en Miles de Millones de USD

382

412

441

467

en % de PIB

25,5

25,4

25,6

28,7

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA 2

 

en Miles de Millones de USD

38,5

36,1

53,2

53,1*

en % de exportaciones de b. y s.

7,5

6,3

8,8

9,8*

RESERVAS INTERNACIONALES  2

 

en Miles de Millones de USD (ex -oro)

366

384

398

404*

en meses de importación de b. y s.

8,7

7,8

7,5

7,7*

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA (EMITIDA) 4

 

en Miles de Millones de USD

39,6

44,6

49,8

44,4

TIPO DE CAMBIO  1

 

fin de periodo Euro

1.267,6

1.279,2

1.279,2

1.297,4

fin de período USD

1.208,5

1.071,4

1.118,1

1.157,8

Nota: *estimaciones del FMI

Fuentes: 1Banco de Corea; 2 FMI (WEO/Article IV Consultation); 3KITA (Korea International Trade Association); 4Korean Exim Bank (Agencia de Crédito a la Exportación de Corea)

 

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Principales objetivos de política económica

Los distintos gobiernos de la república de Corea han mantenido durante décadas como objetivo común el crecimiento por encima de otras consideraciones. Un tema central de esta estrategia ha sido el mantenimiento de la competitividad exportadora de su industria, y la aplicación de políticas de oferta, financiera, fiscal, monetaria, y de tipo de cambio orientadas hacia este fin. Otros objetivos de la administración económica del país han permanecido en un segundo plano de importancia.

El comportamiento de la economía coreana a partir de los años 1960 ha sido espectacular, aunque ha perdido fuelle en la última década y media, algo esperable a medida que se avanza en el desarrollo y se alcanzan niveles de renta de los países más avanzados. La tasa de crecimiento alcanzada en media entre el año 1960 y 2010 fue del 7,9% anual, una tasa espectacular y con muy pocos ejemplos parecidos en la historia económica. Desde el año 2000 a 2010 la media ha disminuido al 4,1%, y entre 2011 y 2017 la tasa media de crecimiento ha sido del 3%. En la actualidad la economía crece cerca de la tasa de crecimiento potencial estimada por parte de FMI y OCDE para los próximos años.

Entre las causas fundamentales del crecimiento que ha convertido a Corea en la décimo primera economía en el mundo por tamaño de PIB, de alto nivel de renta per cápita y desarrollo tecnológico, se citan el ritmo de acumulación de factores productivos (que a veces se considera aún más determinante que las mejoras alcanzada en la eficiencia productiva), y el mantenimiento de unos fundamentales sólidos a lo largo del tiempo, incluyendo sus tasas de ahorro elevadas, la calidad de su capital humano, la fortaleza de sus instituciones, un elevado grado de apertura hacia el comercio, y una gestión fiscal y monetaria prudente que se ha mantenido en general de manera sostenida durante todos estos años. La inversión en capital humano (educación y formación) y el gasto público y proado en inversión y desarrollo e innovación ha sido y es clave para incrementar la productividad total de los factores productivos.

El éxito de su estrategia de desarrollo desde los inicios debe mucho a su orientación hacia los mercados exteriores, buscando acceder a un mercado mucho mayor que el interno, y que se supo combinar con el acceso favorable a la importación de bienes intermedios y de tecnología avanzada que luego se adaptaba para contribuir a la mejora de productividad de sus industrias exportadoras. La expansión de sus grandes empresas hacia el exterior mediante inversiones productivas en la mayoría de casos y, más recientemente, la apertura comercial mediante la liberalización y la conclusión de acuerdos comerciales con sus principales socios ha permitido una mayor integración en las cadenas globales de valor.

El Estado tuvo un papel determinante en esta estrategia de industrialización rápida, orientada hacia la exportación y en la construcción de los grandes conglomerados industriales o chaebol que, a la manera japonesa de los zaibatsu formados en el siglo XIX, conforman los grandes pilares de la estructura industrial del país. Integrados verticalmente, controlan los principales  sectores productivos, aunque no el sector financiero, que permaneció hasta hace unos años en manos del Estado, y son la base de la innovación tecnológica de Corea. El mantenimiento de un mercado laboral en el que los sindicatos ostentan un poder limitado, y la contención de los salarios durante muchos años creciendo por debajo del ritmo de la propia economía, ha sido otra característica coreana.

La crisis asiática de finales de los noventa, puso de manifiesto la fragilidad del sistema financiero, que centró los principales esfuerzos de las reformas posteriores, pero también  los riesgos asociados al desequilibrio de una estructura económica en la que los grandes conglomerados acumulaban el 60% del PIB, el 60% de la exportación y dos tercios del empleo. Aunque la reestructuración de estos conglomerados, incluyendo su modelo de gestión, se incluyen en los planes de reforma de gobiernos sucesivos, su puesta en práctica ha resultado siempre difícil, por lo que sigue existiendo una elevada concentración y cartelización de facto de empresas por el lado de la oferta en la economía, notablemente protegida en su mercado interno de la competencia exterior, y con fuertes lazos de relaciones con la burocracia estatal y la clase política.

Las cuatro mayores empresas industriales coreanas son todas privadas: Samsung (semiconductores, electrónica, hoteles, farmacéuticas, construcción naval); Hyundai (automóvil, ferrocarril, industria pesada, construcción); SK (semiconductores, hidrocarburos, telecomunicaciones, financiero); LG (electrónica, aparatos eléctricos, cosmética, química, fertilizantes). El Estado participa directamente en la economía productiva mediante unas 30 empresas públicas en los sectores de la energía, infraestructura (ferrocarriles, construcción de carreteras) y construcción, y con instituciones financieras. No ha habido privatizaciones entre 2011 y 2017 salvo la participación del Estado en Woori Bank.

La actual administración mantiene políticas políticas fiscales, de rentas y monetaria (Banco de Corea) claramente expansivas. Las grandes líneas de loss objetivos para la legislatura iniciada por el Presidente Moon, Jae-in en 2017 son las siguientes:

1.    Crecimiento de la renta disponible de las familias y la creación de puestos de trabajo para contribuir a impulsar el consumo: estimular la creación de empleo de calidad en el sector privado; facilitar la contratación de jóvenes; subidas del salario mínimo, aumento en la protección del empleo, consolidar la semana de 52 horas; contener el gasto de las familias en vivienda, salud, educación, transporte y comunicaciones; fortalecer la red de protección social.

2.  Crecimiento basado en la innovación para dinamizar la economía: aumentar el gasto en I+D; contribuir con la reestructuración de la industria y facilitar el aprovechamiento de la ´Cuarta Revolución Industrial´, con especial preocupación por el futuro del trabajo, impulsar la innovación en el sector financiero, los servicios, la agricultura, pymes, facilitar la creación de startups, fortalecer la competitividad de la construcción naval, y de la industria del automóvil; reformar el mercado de trabajo; promover los mercados exteriores.

3.    Facilitar la justicia, la equidad, la cooperación entre los agentes económicos. Crecimiento inclusivo.

4.    Mantener la estabilidad macroeconómica: aumentar la inversión y el consumo, preparar a las familias para la subida de tipos de interés, gestionar los riesgos externos. 

5.    Abordar los desafíos de medio y largo plazo, como el envejecimiento de la población (mantener planes financieros y fiscales sostenibles, promoviendo la participación de la mujer en el trabajo, promover la natalidad)    

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Previsiones macroeconómicas

No se cumplieron las previsiones de crecimiento iniciales para 2019, que tuvieron que ser revisadas a la baja de nuevo en el segundo semestre. Han pesado principalmente en este nuevo escenario el retroceso de las exportaciones consecuencia de la menor demanda de semiconductores, cuyos precios no repuntan en el mercado internacional y que suponen el 20% de las exportaciones del país, y la continuación de las fricciones comerciales entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China, que están afectando negativamente a las decisiones de inversión. Los desencuentros comerciales con Japón tras imponer controles administrativos a la exportación de algunos materiales químicos esenciales para la industria electrónica coreana no parecen haber tenido un impacto destacable por el momento. Las exportaciones a China han descendido de manera significativa. 

El crecimiento durante todo el año fue finalmente del 2%, cifra menor al 2,4-2,5% esperado por el Ministerio de Economía y Finanzas. Con respecto a la demanda interna, la inversión empresarial se ha reducido un 3,3% en 2019, algo menos que las estimaciones que realizaba en Ministerio de Economía (-4%), aunque se ha compensado por un incremento del gasto del consumo del 1,9%.

Dado el reciente impacto del COVID-19, siendo Corea del Sur unos de los países con mayor número de infectados, El Banco de Corea ha reducido su pronóstico de crecimiento de la economía en 2020 desde el 2,3% indicado en noviembre pasado hasta el 2,1%. En 2021 continuará la recuperación anticipada para alcanzar el 2,4% de crecimiento del PIB real. El Ministerio de Economía no ha publicado su revisión. Las agencias de calificación de riesgo han revisado a la baja sus previsiones de crecimiento: Standard & Poors del 2,1% al 1,6%; Moody´s del 2,1% al 1,9%; Fitch de 2,5% a 2,2%. La previsión del FMI en su informe para el Art IV de mayo preveía un 2,6% de crecimiento para 2019 y 2,8% para 2020. Las previsiones del sector privado son aún menos positivas y varían entre el 1,8% y el 2,1%.

El impacto económico de la expansión del corona-virus en Corea varía entre sectores y en función de la duración de la crisis. El turismo es de momento el sector más afectado, siendo China el principal emisor de turistas a Corea (cerca de 6 millones en 2019). El resto del sector servicios y las pequeñas empresas se verán particularmente dañados por el descenso notable en el gasto de los consumidores. El índice de confianza del consumidor publicado por el Banco de Corea ha bajado 7,3 puntos en febrero respecto a los datos de enero de 2020.

Dada la deslocalización a China de numerosas industrias coreanas, las cadenas de suministro pueden también verse afectadas, aunque sea temporalmente; es el caso de los fabricantes de automóviles Hyundai, Kia, o SsangYong. El sector de la construcción naval, por el contrario, podría beneficiarse de nuevos encargos que se desvíen de los astilleros chinos, que ya han anunciado retrasos en la entrega en algunos casos. La producción industrial ha caído un 2,2% en términos interanuales en enero, único mes para el que ya se tienen estadísticas. El mes de febrero arrojará un resultado aún peor. El sector más afectado es el de los automóviles (-19,9%), aunque el de los semiconductores aumentó un 36,6%. 

En su respuesta de política económica el gobierno mantiene su política fiscal expansiva mientras el Banco de Corea mantiene el tipo de interés de referencia en el 1,25%, aunque en su reunión del comité de política monetaria de 28 de febrero no excluyó la posibilidad de modificarlo incluso antes de que se celebre la próxima reunión, en caso de que sea necesario para mitigar el impacto del Covid-19 sobre la economía, la estabilidad financiera o incluso sobre las expectativas de inflación. 

Además, el gobierno ha anunciado medidas de estímulo para inyectar en la economía el equivalente a 15.000 millones de euros, incluyendo el presupuesto extraordinario. El gobierno anunció el viernes 28 de febrero ayudas para medidas de prevención sanitaria, apoyo financiero y fiscal a las familias, de fomento del consumo, facilidades de préstamos blandos, garantías e inversiones.

Por otra parte, y al margen del impacto del COVID-19, El FMI insta al gobierno coreano a hacer uso del margen fiscal del que dispone Corea para elevar su nivel de gasto en apoyo de la creación de empleo. Una política fiscal aún más expansiva ayudaría a reducir el desequilibrio exterior y poner en marcha reformas estructurales que contribuyeran a fortalecer la demanda interna. Propone flexibilizar el mercado de trabajo, al tiempo que se fortalecen las políticas sociales y otras reformas, incluyendo las Políticas Activas de Empleo en favor principalmente de los jóvenes y las que mejoran la participación de la mujer en la fuerza de trabajo. El desempleo se mantiene muy bajo (3,8% en 2019) y no se espera que aumente por encima del 4% en 2020. La tasa participación en el mercado de trabajo no es sin embargo particularmente elevada (por debajo de la media de la OCDE). 

En cuanto a los riesgos, el propio gobierno señala el proteccionismo comercial,  las disputas comerciales abiertas, y la creciente competencia en los mercados internacionales debido al acortamiento en las diferencias tecnológicas entre industrias. A nivel interno en el plano financiero además merece atención el elevado nivel de deuda de los hogares.

El FMI, que calcula un output gap negativo para Corea, insta al gobierno coreano a hacer uso de un supuesto margen fiscal para elevar su nivel de gasto a corto plazo, en apoyo de la creación de empleo. Propone también flexibilizar el mercado de trabajo al tiempo que se fortalecen las políticas sociales y las necesarias reformas estructurales, incluyendo las Políticas Activas de Empleo en favor principalmente de los jóvenes y las que mejoran la participación de la mujer a la fuerza de trabajo. Una política fiscal aún más expansiva ayudaría a reducir el desequilibrio exterior y poner en marcha reformas estructurales que contribuyeran a fortalecer la demanda interna. 

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Política fiscal y presupuestaria

La política económica del gobierno del presidente Moon tiene como prioridades fortalecer la red de protección social (y elevar el salario mínimo); contribuir al empleo de los jóvenes; promover el crecimiento a través de la innovación; mejorar la gobernanza corporativa; y aumentar la estabilidad macroeconómica.  

Su política fiscal sigue una senda expansiva que se aleja de la seguida por los gobiernos anteriores. La situación fiscal lo permite: los ingresos recaudados por el Estado en impuestos y otros tributos en porcentaje del PIB, es de las más bajas entre todos los países avanzados del mundo (solo similar al de Hong Kong o Singapur). Atendiendo a los datos del Fiscal Monitor del FMI (abril 2019), el total de ingresos fiscales del Estado en 2018 supuso únicamente el equivalente al 24,2% del PIB, muy por debajo en comparación por ejemplo al 38,7% del PIB en España , o de la media de la Zona Euro del 46,2%, y se estima que el porcentaje sea similar en 2019 y 2020 (24,7%). Lo mismo ocurre consecuentemente con el gasto público, también el tercero más bajo de todos los países avanzados del mundo. En el mismo año 2018 el nivel de gasto fue en Corea del Sur del 21,5% del PIB, frente al 41,4% de España o del 46,8% en media de la Zona Euro. Sin embargo, el gasto público ha aumentado en 2019, y dada las medidas de contención de los efectos del COVID-19 a comienzos del 2020, seguirá aumentando previsiblemente. La deuda pública no supera el 40% del PIB. 

Tradicionalmente los gobiernos de Corea del Sur mantienen una posición fiscal prudente, sin que el gasto público haya sufrido grandes oscilaciones en los últimos años, lo que ha contribuido a la estabilidad macroeconómica. El tono de la política fiscal es por tanto estructuralmente conservador. El saldo fiscal del gobierno se ha mantenido superavitario a partir del equilibrio logrado en 2009. El saldo positivo general (capacidad neta de financiación) del año 2018 (FMI Fiscal Monitor) se cerró en un 2,6% del PIB (2,3% en 2017) con un superávit primario del 2,0% (1,2% en 2017), aunque el FMI estima que en 2019 haya sido de 0,7% el general y de -0,1% el primario, dado el aumento del gasto público. En cuanto al nivel de deuda bruta del Estado, alcanzó durante 2018 el equivalente al 38% del PIB y se estima que haya superado el 40% en 2019.

Tanto el FMI como otras organizaciones internacionales han estado sugiriendo a Corea que haga un uso más discrecional de la  política fiscal a la vista de los retos estructurales a los que se enfrenta: el envejecimiento de la población, el descenso en el crecimiento de la productividad, la insuficiencia de la red de protección social (el gasto social es menos de la mitad de la media de la OCDE) que lleva a la población a mantener un nivel de ahorro bruto muy elevado reduciendo con ello la proporción del consumo privado en el gasto. El reducido nivel de deuda pública y los bajos tipos de interés posibilita según el FMI compaginar una política fiscal más expansiva con la sostenibilidad de las cuentas públicas (que es lo más relevante a la vista del reto que supone el envejecimiento de la población) mediante una política presupuestaria y financiera que permita ampliar la base impositiva, elevar el nivel de gasto social y un mayor nivel de endeudamiento público. Es decir el FMI considera que Corea tiene margen fiscal para facilitar lo que llaman un crecimiento más inclusivo, y también para facilitar la puesta en marcha de reformas estructurales amortiguando sus inevitables costes iniciales. La política fiscal podría así contribuir también a reducir el desequilibrio (amplio superávit) exterior, aunque al mismo tiempo el aumento del gasto, dado el nivel de empleo en el país, parece lógico que vaya muy enfocado a gasto social y para el empleo de jóvenes. Una próxima medida podría consistir en una elevación de la pensión mínima. Para llevar a cabo esas medidas el gobierno tendría que recurrir a la aprobación de un presupuesto extraordinario. 

La administración del Presidente Moon elevó el gasto en el presupuesto de 2018 un 7,1% con respecto al de 2017, e incluyó posteriormente una ampliación del gasto equivalente a otro 0,7% del PIB. La revisión prevista del marco fiscal incluye también una subida del tipo marginal para los dos tramos más altos de renta en un 2%, elevar el tipo aplicable a las empresas en el impuesto de sociedades cuya base imponible supere los 300.000 millones de won (275 millones de dólares) desde el 22% al 25%. Otras medidas previstas con impacto presupuestario futuro incluyen aumentar las contrataciones de empleados públicos directos.

El presupuesto de 2019 volvía a incluir un aumento del gasto (el mayor en diez años) de cerca del 10% con respecto al inicial para 2018)  y posteriormente se aprobó un presupuesto extraordinario adicional respaldado por el FMI en apoyo al crecimiento dado el margen fiscal. Por el lado de los ingresos, el crecimiento cercano al 8% procede principalmente de las empresas. El proyecto de presupuesto para 2020 del Ministerio de Economía y Finanzas incluye un nuevo aumento del gasto del 9,3% por encima del presupuesto para 2019. De nuevo las principales políticas de gasto irán destinadas a promover la innovación mediante gasto en I+D, fortalecer servicios sociales, apoyo a las exportaciones, la inversión y el consumo, y fortalecer la defensa nacional. Por el lado de los ingresos, el presupuesto prevé un incremento del 1,2% respecto a 2019.

En agosto de 2019, el gobierno ha vuelto a aumentar su propuesta de presupuesto para 2020, esta vez, un 9,3% más que en 2019, dentro del plan fiscal 2019-2023, en el que se fija garantizar la solidez fiscal a la vez que continuar buscando la innovación y la inclusión social. En cifras, el gobierno planea recaudar 482 billones de wones (unos 355 miles de millones de euros), mientras que espera un gasto de 513 billones de wones (unos 380 miles de millones de euros). En este sentido, según los datos del MOEF, el déficit crecería de un 1,9% del PIB en 2019 a un 3,6%.

En marzo de 2020, ante el brote del COVID-19 y su impacto en la economía, el gobierno lanzó un presupuesto extraordinario de 11 billones de wones (unos 8,5 miles de millones de euros) para mitigar las consecuencias negativas que pueda tener.   

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Política monetaria

El Banco de Corea, responsable de la política monetaria, tiene como objetivo prioritario la estabilidad de los precios, que instrumenta mediante la política de crédito y monetaria. Sus directrices emanan del Comité de Política Monetaria compuesto por el Gobernador del Banco, que ejerce la presidencia, un especialista designado por el Gobernador, un representante del Ministerio de Estrategia y Finanzas, un representante de la Comisión de Servicios Financieros, un representante de la Cámara de Comercio e Industria, y otro representante de la Federación de Bancos Coreanos.

Su función no es exclusivamente controlar la inflación, sino que actúa dentro de los términos de política económica que fija el propio Comité. En los últimos años, la preocupación mayor ha sido compatibilizar el crecimiento de la economía con la inflación y el mantenimiento del empleo. En opinión del FMI, el output gap negativo contribuye a mantener la inflación subyacente por debajo del objetivo declarado del 2%.

La política monetaria reciente ha venido condicionada por la situación monetaria internacional de desaceleración de los precios al consumo y la política monetaria seguida por los grandes bancos centrales sistémicos, principalmente la Reserva Federal estadounidense. En el año 2008 el Banco de Corea decidió reducir drásticamente los tipos de interés para pasar del 5,25% al 2%. Tras un repunte inflacionario que llevó al Comité a elevar los tipos hasta el 3,25% en 2013 se inició una nueva senda de reducción acompañando a los síntomas de desaceleración económica, y que solo se revirtió con la primera subida en noviembre de 2017 hasta el 1,50% y hasta el 1,75% en noviembre de 2018. A pesar de la baja inflación se tuvo en cuenta la estabilidad el sector financiero afectado por el elevado nivel de endeudamiento de las familias y condicionado por la subida de tipos de interés de la Reserva Federal de EEUU. Acompañando la decisión de la Reserva Federal y los síntomas de ralentización económica el Banco vuelve a recurrir a la política monetaria rebajando 25 pb en julio de 2019 hasta el 1,5%, y hasta el 1,25% a final de año, vigente hasta hoy (marzo 2019). Esta rebaja es consecuencia de la corrección de su previsión de crecimiento para la economía hasta el 2% el crecimiento para 2019, principalmente por el retroceso de las exportaciones durante 2019,  las medidas proteccionistas aplicadas al comercio entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China y al riesgo añadido por la disputa (política) y comercial con japón que ha llevado a este último país a imponer controles administrativos a la exportación de algunos materiales químicos esenciales para la industria electrónica coreana. La inflación continúa muy débil, con del 0.7% a final del periodo de 2019, muy por debajo del objetivo del banco central del 2% (1,5% en términos anuales alcanzado a diciembre de 2018, 1,9% a fin de 2017).

Con respecto a la política de tipo de cambio Corea mantiene un sistema de tipo de cambio flexible, con intervenciones puntuales. El tipo efectivo real ha venido apreciándose gradualmente desde 2013, con un paréntesis de depreciación en 2016 para volver a apreciarse en 2017 y a depreciarse en 2018. El banco central no mantiene la estabilidad del tipo de cambio entre sus objetivos declarados, pero sigue muy de cerca la evolución del dólar estadounidense y del renminbi chino. En los últimos años se ha observado una cierta inestabilidad económica en la zona debido a la depreciación forzada del yuan chino, moneda contra la que compite Corea en exportaciones. El Tesoro estadounidense y el FMI criticaban al Banco de Corea por no publicar sus intervenciones en el mercado de divisas hasta que lo hizo por primera vez en marzo de 2019. El Tesoro estadounidense considera que han disminuido las intervenciones en el mercado de cambios, pero mantiene su vigilancia sobre la evolución del won, al que considera por debajo de su valor deseable a la vista de los amplios superávits de cuenta corriente (3,7% en 2019) que registra la balanza de pagos, lo que deja margen para reformas que permitan un mayor peso de la demanda interna en el gasto total. En marzo de 2020, el won ha comenzado a depreciarse con respecto al euro, en un contexto en el que, por la crisis del COVID-19, el euro se está convirtiendo en moneda refugio. Las amplias reservas de divisas (equivalentes al 25% del PIB), proporciona un colchón considerable en caso de shock externo. 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La administración del Presidente Moon, en el poder desde 2017, centra su programa de política económica en la creación de empleo y mayor discrecionalidad en las políticas de renta (como el aumento del salario mínimo, mayor protección a los desempleados, promover modelos de cooperación entre empresas, o fomentar el equilibrio entre vida social y laboral). Otros objetivos generales es conseguir mayor crecimiento a través de la innovación (la agenda para la transición hacia la Industria 4.0 tiene un papel central; revisar la política de gasto en I+D; promover la innovación en la industria y los servicios; o fomentar a expansión hacia nuevos mercados). También se busca mayor equidad en los mercados (fomentando la competencia; impulsando la responsabilidad corporativa; protegiendo a las Pyme; reformando el sistema impositivo). Tienen un papel fundamental en esta estrategia el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica (aumentar la inversión, fomentar el consumo, preparar a las familias frente a la previsible subida de tipos de interés); y afrontar los retos estructurales de medio y largo plazo.

Las reformas que se han ido anunciando han tenido un grado de aplicación efectiva limitada, siendo sin embargo necesarias para intentar mantener su posición entre las economías más competitivas del mundo. Estas reformas frente a la ralentización del crecimiento de la productividad del trabajo, y de la Productividad Total Factorial, junto con las que atañen al problema del rápido envejecimiento de la población y el descenso consecuente de la población activa o el aumento de la desigualdad relativa, se centran en áreas como la fiscalidad, el apoyo a las pymes, las empresas estatales, la competencia, la innovación o las rigideces y dualidad del mercado de trabajo. El sector industrial depende en gran medida de sus exportaciones que siguen concentradas además en número limitado de grandes empresas.

Las recomendaciones del FMI para Corea en relación con las reformas estructurales se centran prioritariamente en el ámbito de la desregulación en los mercados de productos, en la liberalización en la legislación de la protección para el empleo, y en el aumento del gasto en cuidado de niños o de otro tipo de políticas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en el mercado de trabajo. En menor grado de prioridad se señala la reforma de la estructura impositiva en el sentido de aumentar la cuota de la imposición al consumo, y la puesta en marcha de políticas activas de empleo enfocado en los jóvenes.

La OCDE por su parte recomienda en el ámbito de las reformas estructurales enfocarse en la regulación del sector servicios para impulsar el crecimiento de la productividad, donde se mantiene una brecha de productividad con respecto a la industria, que ha venido creciendo a un ritmo débil de alrededor del 1% desde principios de la presente década. Por otra parte, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población y la reducción de la población en edad de trabajar, son necesarias las reformas para impulsar el empleo de las mujeres, de los jóvenes y de las personas de mayor edad, y luchar contra el dualismo del mercado de trabajo, que a su vez favorecería un crecimiento más socialmente más inclusivo.

El World Economic Forum (WEF) mejora en 2019 la calificación absoluta de la economía coreana elevándola al puesto 13 desde el 25 entre 140 economías en términos de competitividad. Corea obtiene la máxima calificación en estabilidad macroeconómica y la considera líder en el desarrollo de infraestructuras de alta tecnología y en adopción de tecnología. Es la segunda economía más innovadora (aunque años anteriores ostentaba el primer puesto), por detrás de Alemania. Si bien el gasto en I+D es el más alto del mundo junto a Israel en términos de PIB, no está entre los primeros países de empresas innovadoras. Considera una importante debilidad el escaso grado de participación laboral de la mujer, a pesar de su elevado grado de calificación y formación.

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