Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La estructura de la economía coreana no sigue el patrón típico común entre los países desarrollados de la OCDE por el peso de su actividad industrial. .El sector primario mantiene una proporción reducida en su contribución al PI con tendencia hacia un menor peso relativo, afectado por el envejecimiento de la población, el limitado nivel de inversiones, la falta de productividad, y  el (lento) proceso de apertura del sector a la competencia internacional mediante la firma de acuerdos comerciales. El sector se encuentra muy protegido y subvencionado, llegando al mercado los productos con unos precios muy elevados.

La historia económica reciente de Corea del Sur representa uno de los grandes éxitos del siglo veinte. Ha pasado de ser un país atrasado, muy pobre y de salir devastado de la guerra con Corea del Norte (1950-1953) a convertirse en un país moderno, tecnológicamente avanzado, con una renta per capita similar a la media europea, y convertirse en la decimoprimera economía del mundo en tamaño de su PIB en pocas décadas. Este crecimiento estuvo basado en un dirigismo económico y una política industrial acertada. Los gobiernos fueron promocionando la importación de tecnología, de materias primas, de fomento del ahorro y   de la inversión sobre el consumo, el mantenimiento de bajos salarios, y la asignación de recursos hacia la industria exportadora, al tiempo que se protegían algunos sectores de la competencia exterior y se construían los conglomerados industriales que juegan un papel dominante en la estructura empresarial del país. Consecuencia de este modelo de desarrollo que llevó a tasas de crecimiento del 10% mantenidas durante la década de los 60 y 70 y  a tasas por encima de otros países durante años posteriores hasta tiempos recientes, han convertido Corea en una economía de fuerte base industrial orientada a la exportación, de la que depende en gran medida el crecimiento de la economía coreana.

El tamaño del sector servicios es menor que en otros países de la OCDE, mantiene unas tasas de crecimiento de la productividad muy por debajo de la del sector industrial, consecuencia de un exceso de regulación administrativa, de falta de competencia, de una cierta atomización empresarial y  de unas tasas de inversión en innovación muy por debajo del sector industrial. En concreto, los servicios representan el 59,1% del PIB, la industria el 38,8% y el sector agrario se sitúa próximo al 2,1%.

Corea dispone de una extensa y moderna red de infraestructuras de transporte terrestre y ferroviario (en el que destaca la alta velocidad) y telecomunicación, con fuerte desarrollo de la informática,  teléfonos móviles.

Por componentes del gasto, el consumo sufrió un descenso considerable en su contribución al PIB durante la reciente crisis financiera internacional aunque se mantuvo la Formación de Capital Fijo mientras el sector exterior mantuvo su tirón a pesar de la ralentización del crecimiento del comercio internacional que acompañó a los años de crisis. Con la economía mundial en una fase de nuevo crecimiento y con tasas esperadas para el comercio internacional de nuevo creciendo más rápidamente que la economía, el sector exterior seguirá actuando como motor económico principal del crecimiento en Corea, en parte también facilitado por los acuerdos de liberalización comercial firmados en los últimos años. Paralelamente, las políticas económicas del Presidente Moon prevén un crecimiento del consumo público y políticas de rentas y de apoyo a la creación de empleo, aunque el consumo privado se ve limitado por la necesidad de hacer frente a las deudas de las familias.

El elevado superávit por cuenta corriente de Corea pone de manifiesto un exceso de ahorro nacional para financiar la inversión, y un préstamo neto al exterior; y refleja un nivel de absorción, consumo interno público o privado,  importaciones y posiblemente de salario en unos niveles inferiores a los deseables.

La lista Forbes de las 2000 compañías de mayor tamaño a nivel internacional incluye 67 empresas coreanas, lo que supone que Corea ocupa el quinto lugar a nivel mundial en número de empresas incluidas entre las 2000 mayores empresas, detrás de EEUU, China, Japón, y Reino Unido, y por delante de países como Francia o Alemania. 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB

2015

 2016

2017

2018

POR SECTORES DE ORIGEN

%

 %

%

%

AGROPECUARIO

2,2

2,0

2,0

2,0

MINERÍA  

0,1

0,2

0,1

0,1

MANUFACTURAS

29,0

28,8

29,5

29,2

CONSTRUCCIÓN

5,4

5,7

6,0

5,9

ELECTRICIDAD GAS Y AGUA

2,7

2,8

2,4

2,1

SERVICIOS

60,6

60,5

60,0

60,7

TOTAL

100

100

100 

100

    

POR COMPONENTES DEL GASTO

%

 %

%

%

CONSUMO

63,6

63,2

62,9

64,1

    Consumo Privado

48,5

48,0

47,5

48,0

    Consumo Público

15,1

15,2

15,4

16,1

FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO

29,0

29,7

31,5

30,4

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

43,0

40,1

40,9

41,6

(-)IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

36,1

33,5

36,2

37,0

TOTAL

100

100 

100

 

100

Fuente: The Bank of Korea Economic System (Datos CN Año Base 2015). http://ecos.bok.or.kr/

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

 
 

Durante el año 2019 no se están cumpliendo las previsiones de crecimiento, que han tenido que ser revisadas a la baja de nuevo. Mientras que al empezar el año se estimaba una expansión del 2,8%, el Banco de Corea ha rebajado en julio hasta el 2,2% el crecimiento para 2019. Prevé una mejoría en 2020 hasta el 2,5%. Han pesado principalmente en este nuevo escenario el retroceso de las exportaciones entre enero y julio consecuencia de la menor demanda de semiconductores, cuyos precios no repuntan en el mercado internacional y que suponen el 20% de las exportaciones del país, y la continuación de las fricciones comerciales entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China. Las exportaciones a China, donde por otra parte se sigue ralentizando el crecimiento, han descendido de manera significativa. La respuesta de política monetaria ha sido rápida e inesperada rebajando en julio por primera vez en tres años el tipo de interés de referencia en un cuarto de punto hasta el 1,5%, apuntando a la baja inflación (0.7% esperado para 2019, muy por debajo de su objetivo del 2% y del 1,5% en términos anuales alcanzado a diciembre de 2018, o del 1,9% a fin de 2017) y al riesgo añadido por la disputa (política) y comercial con japón que ha llevado a este último país a imponer controles administrativos a la exportación de algunos materiales químicos esenciales para la industria electrónica coreana.

La previsión del FMI en su informe para el Art IV publicado en mayo preveía entonces un 2,6% de crecimiento, por encima de la tasa de 2,4-2,5% prevista por el Ministerio de Economía en su actualización de julio. El Ministerio coincide en señalar las causas del menor crecimiento y con respecto a la demanda interna, el Ministerio de Economía espera una contracción de la demanda de inversión empresarial del 4% este año, aunque compensado por un incremento del gasto del consumo del 2,4%. La respuesta de política expansiva de gasto del gobierno ha sido llevar al parlamento la aprobación de un presupuesto extraordinario adicional de otros 5.700 millones de USD equivalentes. Por otra parte, el gobierno ha frenado el crecimiento del salario mínimo por debajo de las promesas electorales, y ha dejado el aumento para 2020 en el 2,9%. Las previsiones del sector privado son aún menos positivas que la última revisión del Banco de Corea: Morgan Stanley y Nomura Securities (1,8%), Fitch Ratings (%), Moddy´s (2,1%).
El crecimiento del PIB podría ser el menor registrado desde que en 2012 se situará en el 2,3%. En años recientes el PIB creció a un ritmo del 2,7% en 2018, 3,1% en 2017,  2,7% en 2016, y 2,6% de 2015. Es cierto, no obstante, que Corea sigue registrando tasas de crecimiento por encima de la media de los países de la OCDE, y más concretamente entre los países más avanzados. La renta por habitante de la población coreana ha superado por primera vez los 31.000 dólares estadounidenses (solo doce años después de que en 2006 se alcanzaran 20.000 USD por habitante). el paro registraba una tasa del 3,8% a finales de diciembre 2018, según datos del Mº de Economía y Finanzas (3,7% a finales de 2017). La ratio para mayo de 2019 se sitúa en el 4%. La tasa de participación en el mercado de trabajo alcanza (cifra de mayo 2019) el 64% de la población, y la tasa de empleo el 61,5%. 

En 2018 el crecimiento de la actividad estuvo fundamentalmente apoyado en el buen comportamiento del consumo privado (+2,8%, el mayor crecimiento en siete años), del gasto público  (+5,6%, el mayor crecimiento en 11 años) y de las exportaciones cuyo peso en el PIB se acerca al 50% (+5,4%). Se registraron en cambio comportamientos negativos por parte de la construcción (-4%) y de la inversión (-1,7%) principalmente en infraestructuras pero también en instalaciones industriales causado por el enfriamiento de la demanda internacional de semiconductores. En cuanto al crecimiento sectorial, el sector manufacturero registró un avance del 3,6%, mientras la actividad en la construcción registró una caída del 4,2%. El sector servicios creció en un 2,8%. De acuerdo con los datos aportados por KITA (Korea International Trade Association), las exportaciones totales coreanas en 2018 alcanzaron un nivel récord de 605.169 millones de dólares, superando por primera vez la barrera de los 600.000 millones $. Esta cifra representa un incremento del 5,5% respecto a 2017. Por su parte las importaciones totales coreanas se elevaron en 2018 a 535.172 millones de dólares, con un aumento del 11,9% respecto al año anterior. De acuerdo con las últimas cifras aportadas por el Banco de Corea, la balanza por cuenta corriente ha registrado al término de 2018 un superávit de 76.410 millones de dólares, algo mayor que el registrado en 2017 (75.230 millones de dólares).

El tipo de cambio con respecto al dólar y el euro se sitúa en mayo de 2019 en 1.190 wones/$ y 1.324,8 wones/€. Señalando un ligera depreciación del won coreano en los últimos cuatro meses.

Los pilares de la política económica del gobierno para el crecimiento son el impulso de la demanda, apoyada en aumentos del gasto público y de políticas redistributivas y de rentas, junto a medidas destinadas a fomentar el crecimiento de las pymes y de los servicios de alto valor añadido, además del foco central habitual en la innovación. En el ámbito comercial, el gobierno busca ampliar su red de acuerdos comerciales con otos países, en parte para contrarrestar las tensiones comerciales existentes.

Algunas de las medidas incluidas en el programa de gobierno del Presidente Moon, Jae-in son: 

1.  Creación de un nuevo Ministerio para PYMES y una nueva cartera de Ministro de Comercio.
2.  Elevación del salario mínimo un 16,4% en 2018 (7.530 won), otro 10,9% en 2019 (8.350 won), hasta alcanzar el equivalente a 8,91 dólares la hora en 2020. Sin embargo el aumento aprobado en julio de 2019 para 2020 se ha quedado en el 2,9% (8.590 wones) ante las presiones de las pymes. 
3.  Creación de 810.000 nuevos puestos de trabajo en el sector público. 
4.  Aumento de impuestos a las rentas más altas y aumento del subsidio de desempleo en los jóvenes.
5.  Implantación del Plan 3020 de fomento de las energías renovables y revisión del mix energético: Cierre de centrales nucleares y potenciar las renovables hasta el 20% del mix energético en 2030 (Plan 3020). En los últimos años, el carbón ha ganado mayor peso en la generación y existen fuertes críticas por el aumento de la contaminación en las ciudades.
6.  Mejora del transporte público en las ciudades, aunque se ha aprobado una deducción en el impuesto indirecto a la compra de vehículos en apoyo de la industria.
7.  Intento de reforma en la gobernanza corporativa de los grandes conglomerados.
8.  Restricciones al horario de los centros comerciales para proteger a los pequeños minoristas.
9. Aumento d lea pensión básica.
Más allá del ciclo, en general las variables macroeconómicas se mantienen sólidas y el potencial de crecimiento económico se estima ligeramente por debajo del 3,0 % para los próximos años. La economía coreana crece con baja inflación y con unas finanzas públicas y balanza de pagos muy saneadas, lo que supone una cierta garantía para un crecimiento sostenible en los próximos años. El punto de apoyo fundamental para el mantenimiento de la competitividad de la industria sigue siendo la inversión en I+D+i, como demuestra el que Corea sea el país en el mundo que mayor proporción de su PIB gasta en ese concepto, junto al altísimo nivel educativo de fuerza laboralEl gobierno coreano sigue manteniendo como eje central de su política el fomento de la innovación y el pleno aprovechamiento de los avances técnicos y tecnológicos (Industria 4.0 o Cuarta Revolución Industrial). Su deuda pública no supera el 40 % del PIB.  
 
Como debilidades, podrían señalarse la dependencia del sector exterior para sus industrias punteras, el proteccionismo en el comercio internacional y las disputas comerciales abiertas, así como la desaceleración de la economía china y la ralentización de las tasas de crecimiento de la economía global. Por otra parte, habría que añadir el alto endeudamiento de las economías domésticas, y el creciente paro juvenil, si bien la tasa global de desempleo no alcanza el 4 %. A medio plazo, el envejecimiento de la población requerirá una mayor expansión del gasto social, sobre todo en pensiones, que ahora son de las más bajas de la OCDE. Es muy notable la diferencia en el crecimiento en la productividad que registran la industria y los servicios entre si.
 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

  


 

 PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

 2016

2017

2018

PIB  

PIB (Miles de Millones de USD)

1.415

1.531

1.619

Tasa de variación real (%)

2,9

3,1

2,7

Tasa de variación nominal (%) (KRW)

5,0

6,1

4,6

PIB por habitante (precios corrientes USD)

27.608

29.750

31.346

INFLACIÓN  

Media anual (%)

1,0

1,9

1,5

Fin de período (%)

1,3

1,5

2,0

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL  

Media anual (%)

-

-

 -

Fin de período (%)

1,25

1,50

1,75

EMPLEO Y TASA DE PARO  

Población (x 1.000 habitantes)

51.015

51.247

51.250

Población activa (x 1.000 habitantes)

26.913

27.516

27.582

% Desempleo sobre población activa

3,7

3,7

3,8

DÉFICIT/SUPERAVIT PÚBLICO  

% de PIB (Saldo general)

1,7

2,3

2,8

% de PIB (Superávit Primario)

0,8

1,2

1,3

DEUDA PÚBLICA  

Neta en % del PIB  EEUU

11,8

11,4

12,2

Bruta en % de PIB

39,6

39,5

40,4

EXPORTACIONES DE BIENES  

en Miles de Millones de USD

495

574

605

% variación respecto a período anterior

-6,1

16,0

5,4

IMPORTACIONES DE BIENES  

en Miles de Millones USD

406

478

535

% variación respecto a período anterior

-6,9

17,7

11,9

SALDO B. COMERCIAL  

en Miles de Millones de USD

89

96

70

en % de PIB

6,3

6,3

4,5

SALDO B. CUENTA CORRIENTE  

en Miles de Millones de USD

99,0

75,2

76,4

en % de PIB

6,9

4,9

4,7

DEUDA EXTERNA  

en Miles de Millones de USD

381

365

354

en % de PIB

28,6

27

22,5

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

en Miles de Millones de USD

38,5

36,1

-

en % de exportaciones de b. y s.

7,5

6,3

-

RESERVAS INTERNACIONALES  

en Miles de Millones de USD (ex -oro)

366

367

368

en meses de importación de b. y s.

8,7

87,7

7,2

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA (EMITIDA)

en Miles de Millones de USD

39,6

44,6

49,8

TIPO DE CAMBIO

fin de periodo Euro

1.267,6

1.279,3

1.277

fin de período USD

1.208

1.071

1.122

Fuentes: FMI (Fiscal Monitor; WEO), OCDE, Banco Mundial, Ministry of Strategy and Finance of Korea, Aduanas de Corea y Bank of Korea.


 

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Principales objetivos de política económica

Los distintos gobiernos de la república de Corea han mantenido durante décadas como objetivo común el crecimiento por encima de otras consideraciones. Un tema central de esta estrategia ha sido el mantenimiento de la competitividad exportadora de su industria, y la aplicación de políticas de oferta, financiera, fiscal, monetaria, y de tipo de cambio orientadas hacia este fin. Otros objetivos de la administración económica del país han permanecido en un segundo plano de importancia.

El comportamiento de la economía coreana a partir de los años 1960 ha sido espectacular, aunque ha perdido fuelle en la última década y media, algo esperable a medida que se avanza en el desarrollo y se alcanzan niveles de renta de los países más avanzados. La tasa de crecimiento alcanzada en media entre el año 1960 y 2010 fue del 7,9% anual, una tasa espectacular y con muy pocos ejemplos parecidos en la historia económica. Desde el año 2000 a 2010 la media ha disminuido al 4,1%, y entre 2011 y 2017 la tasa media de crecimiento ha sido del 3%. En la actualidad la economía crece cerca de la tasa de crecimiento potencial estimada por parte de FMI y OCDE para los próximos años.

Entre las causas fundamentales del crecimiento que ha convertido a Corea en la décimo primera economía en el mundo por tamaño de PIB, de alto nivel de renta per cápita y desarrollo tecnológico, se citan el ritmo de acumulación de factores productivos (que a veces se considera aún más determinante que las mejoras alcanzada en la eficiencia productiva), y el mantenimiento de unos fundamentales sólidos a lo largo del tiempo, incluyendo sus tasas de ahorro elevadas, la calidad de su capital humano, la fortaleza de sus instituciones, un elevado grado de apertura hacia el comercio, y una gestión fiscal y monetaria prudente que se ha mantenido en general de manera sostenida durante todos estos años. La inversión en capital humano (educación y formación) y el gasto público y proado en inversión y desarrollo e innovación ha sido y es clave para incrementar la productividad total de los factores productivos.

El éxito de su estrategia de desarrollo desde los inicios debe mucho a su orientación hacia los mercados exteriores, buscando acceder a un mercado mucho mayor que el interno, y que se supo combinar con el acceso favorable a la importación de bienes intermedios y de tecnología avanzada que luego se adaptaba para contribuir a la mejora de productividad de sus industrias exportadoras. La expansión de sus grandes empresas hacia el exterior mediante inversiones productivas en la mayoría de casos y, más recientemente, la apertura comercial mediante la liberalización y la conclusión de acuerdos comerciales con sus principales socios ha permitido una mayor integración en las cadenas globales de valor.

El Estado tuvo un papel determinante en esta estrategia de industrialización rápida, orientada hacia la exportación y en la construcción de los grandes conglomerados industriales o chaebol que, a la manera japonesa de los zaibatsu formados en el siglo XIX, conforman los grandes pilares de la estructura industrial del país. Integrados verticalmente, controlan los principales  sectores productivos, aunque no el sector financiero, que permaneció hasta hace unos años en manos del Estado, y son la base de la innovación tecnológica de Corea. El mantenimiento de un mercado laboral en el que los sindicatos ostentan un poder limitado, y la contención de los salarios durante muchos años creciendo por debajo del ritmo de la propia economía, ha sido otra característica coreana.

La crisis asiática de finales de los noventa, puso de manifiesto la fragilidad del sistema financiero, que centró los principales esfuerzos de las reformas posteriores, pero también  los riesgos asociados al desequilibrio de una estructura económica en la que los grandes conglomerados acumulaban el 60% del PIB, el 60% de la exportación y dos tercios del empleo. Aunque la reestructuración de estos conglomerados, incluyendo su modelo de gestión, se incluyen en los planes de reforma de gobiernos sucesivos, su puesta en práctica ha resultado siempre difícil, por lo que sigue existiendo una elevada concentración y cartelización de facto de empresas por el lado de la oferta en la economía, notablemente protegida en su mercado interno de la competencia exterior, y con fuertes lazos de relaciones con la burocracia estatal y la clase política.

Las cuatro mayores empresas industriales coreanas son todas privadas: Samsung (semiconductores, electrónica, hoteles, farmacéuticas, construcción naval); Hyundai (automóvil, ferrocarril, industria pesada, construcción); SK (semiconductores, hidrocarburos, telecomunicaciones, financiero); LG (electrónica, aparatos eléctricos, cosmética, química, fertilizantes). El Estado participa directamente en la economía productiva mediante unas 30 empresas públicas en los sectores de la energía, infraestructura (ferrocarriles, construcción de carreteras) y construcción, y con instituciones financieras. No ha habido privatizaciones entre 2011 y 2017 salvo la participación del Estado en Woori Bank.

El actual gobierno, en el poder desde finales de 2017 mantiene un marco de políticas cuyas grandes líneas son las siguientes:

1.    Crecimiento de la renta disponible de las familias y la creación de puestos de trabajo para contribuir a impulsar el consumo: estimular la creación de empleo de calidad en el sector privado; facilitar la contratación de jóvenes; subidas del salario mínimo y aumento en la protección del empleo; contener el gasto de las familias en vivienda, salud, educación, transporte y comunicaciones; fortalecer la red de protección social.

2.    Crecimiento basado en la innovación para dinamizar la economía: aumentar el gasto en I+D; facilitar el aprovechamiento de la Cuarta Revolución Industrial, con especial preocupación por el futuro del trabajo, impulsar la innovación en el sector financiero, los servicios, la agricultura, pymes, facilitar la creación de startups, fortalecer la competitividad de la construcción naval, y de la industria del automóvil; reformar el mercado de trabajo; promover los mercados exteriores.

3.    Facilitar la justicia, la equidad, la cooperación entre los agentes económicos.

4.    Mantener la estabilidad macroeconómica: aumentar la inversión y el consumo, preparar a las familias para la subida de tipos de interés, gestionar los riesgos externos. 

5.    Abordar los desafíos de medio y largo plazo, como el envejecimiento de la población (mantener planes financieros y fiscales sostenibles, promoviendo la participación de la mujer en el trabajo, promover la natalidad)    

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Previsiones macroeconómicas

La República de Corea mantiene unos fundamentales relativamente sólidos y un colchón fiscal y externo que han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica y la resistencia de su economía, fuertemente orientada hacia las exportaciones, incluso durante los años de la crisis financiera internacional 

El PIB creció a un ritmo del 2,7% en 2018, 3,1% en 2017 y 2,8% en 2016, apoyado en el impulso de la demanda interna y de la externa. En el plano interno, ha sido importante el crecimiento de la inversión, tanto en maquinaria y equipos debido a la mayor demanda para las exportaciones coreanas y entre ellas de semiconductores y otros productos de TIC, como de la inversión en construcción residencial. También ha contribuido el sostenimiento del consumo tras las elecciones de mayo de 2017, y con el impulso por el lado público en 2018 complementado por partidas extraordinarias del presupuesto.  En general, una política fiscal más expansiva y la continuación de la política monetaria acomodaticia, dentro de un marco general de prudencia en la gestión macroeconómica, apoyan el crecimiento. El nivel de deuda pública se mantiene bajo. El desempleo sigue ha seguido por debajo del 4% de la población activa y la inflación terminó el año por debajo del objetivo del Banco Central del 2%. La balanza por cuenta corriente sigue ampliamente superavitaria pero se modera paulatinamente, y el nivel de reservas exteriores ofrece un control prudencial importante. El sistema financiero mantiene su estabilidad  contribuye al mantenimiento de unos fundamentos sólidos.

La previsión sobre la evolución de la economía durante 2019 se ha revisado a la baja por parte de las principales instituciones internacionales y por el propio Banco de Corea y Ministerio de Economía ante la desaceleración del comercio y la ralentización de la economía internacional principalmente. El FMI, que publicará su informe del Artículo IV correspondiente a 2019 en abril o mayo, sitúa su previsión en el 2,6% para 2019 (WEO). El Banco Asiático de Desarrollo hace una previsión del 2,6% en 2019, mientras la OCDE mantiene una previsión del 2,8%. El propio Ministerio de Economía y Finanzas del gobierno coreano espera un crecimiento del 2,6-2,7% mientras el Banco de Corea pronostica el 2,6%.

El desempleo en  2019 ha empezado con mal pie y ha venido creciendo entre los más jóvenes  (que alcanza al 10%) por lo que el gobierno destinará una parte importante de las nuevas partidas presupuestarias extraordinarias aprobadas en fomentar el empleo juvenil. Se espera un descenso en el crecimiento del crédito y de la construcción de viviendas por la puesta en marcha de políticas macroprudenciales que pretenden limitar el riesgo del excesivo endeudamiento de las familias. Este endeudamiento de las familias que siguió creciendo en 2018 aunque a menor ritmo que en los dos años anteriores según el Banco de Corea, y las peores perspectivas para el empleo pueden dañar el crecimiento del consumo. Como contraparte, la subida reciente en el salario mínimo (del que no puede decirse con certeza cual está siendo su impacto sobre el empleo) y de las  nuevas partidas adicionales de gasto incluidas en el presupuesto de 2019 en apoyo de las políticas públicas empleo y gasto social intentan reforzar la capacidad de gasto de las familias. La inflación general podrá permanecer por debajo del 2%, con ligera tensión al alza por las políticas de renta y empleo, pero dependerá también de la evolución de los precios de materias primas y energía.

En lo que respecta al sector exterior sigue aportando su contribución positiva al crecimiento aunque con unas exportaciones que dependen de la evolución del comercio amenazado por prácticas proteccionistas, y la economía internacional, y de sus principales socios, China que frena paulatinamente su crecimiento, EEUU y la UE.

La balanza por cuenta corriente, que se mantuvo muy cerca de un 5% del PIB en los últimos años, seguirá fuertemente superavitaria pero se espera que disminuya en 2019, a la vista de los datos del primer trimestre. El fuerte saldo positivo de la cuenta corriente refleja el alto nivel de ahorro bruto de cerca del 36% del PIB que Corea mantiene en el conjunto de su economía, por encima del equivalente aproximadamente a un 31% del PIB de inversión interna bruta.

El superávit presupuestario del gobierno central seguirá en positivo previsiblemente durante los próximos años (1,5% el saldo general y 0,4% para 2019 el saldo primario según pronóstico del FMI) a pesar de las medidas de impulso del gasto público del gobierno.

El FMI, que calcula un output gap negativo para Corea, insta al gobierno coreano a hacer uso de un supuesto margen fiscal para elevar su nivel de gasto a corto plazo, en apoyo de la creación de empleo. Propone también flexibilizar el mercado de trabajo al tiempo que se fortalecen las políticas sociales y las necesarias reformas estructurales, incluyendo las Políticas Activas de Empleo en favor principalmente de los jóvenes y las que mejoran la participación de la mujer a la fuerza de trabajo.

Son debilidades estructurales las que dificultan un crecimiento más fuerte y sostenible a medio plazo de la economía. Los principales retos estructurales surgen del ritmo de envejecimiento de la población y el descenso en el crecimiento de la productividad, así como la divergencia creciente entre la productividad en la industria y los servicios, así como entre las grandes empresas y las de menor tamaño. La desigualdad de la renta está creciendo relativamente como reflejo del precario sistema de protección social y de la dualidad del mercado de trabajo.

La tasa de crecimiento potencial ha caído por debajo del 3% anual. El gobierno actual mantiene su estrategia de cambio estructural hacia las industrias innovadoras, intensivas en utilización de tecnología y capacidad de I+D. La inversión en I+D con respecto al PIB se situó en el 4,23% en 2017, la más alta del mundo.

Los críticos del desequilibrio de las cuentas exteriores coreanas alegan que con un saldo fiscal que ofrece suficiente margen y niveles de deuda pública por debajo del 40% del PIB existe suficiente margen para elevar el nivel de gasto mediante una política fiscal aún más expansiva que ayudara a acelerar el crecimiento y de paso reducir el desequilibrio exterior y para poner en marcha reformas estructurales que contribuyeran a fortalecer la demanda interna. Estos argumentos chocan con el marcado sesgo hacia el exterior de la industria coreana y la marcada preferencia revelada del consumidor coreano por el producto nacional, y sobre todo con la fuerte propensión al ahorro de las empresas coreanas, y de las familias, y del compromiso arraigado (a pesar de las decisiones recientes de mayor gasto) por el mantenimiento de saldos fiscales estructurales positivos.

En cuanto a las incertidumbres que puedan suponer un riesgo, el propio gobierno señala la evolución de los tipos de interés, aunque se ha disipado en los primeros meses de 2019) el proteccionismo comercial, y la creciente competencia en los mercados internacionales debido al acortamiento en las diferencias tecnológicas entre industrias. A nivel interno además merece atención el elevado nivel de deuda de los hogares. A estos riesgos se pueden sumar la eventual subida del precio del petróleo por encima de los 80$ barril, lejos del precio estimado en el presupuesto del Estado; y los riesgos geoestratégicos, en función del resultado del acercamiento con participación de las dos coreas, EE.UU. y China. De la misma manera que la tensión descendió casi inesperadamente en pocos meses tras la celebración de las olimpiadas de invierno, puede volver a escalar rápidamente. En ese caso, los mercados financieros, que han evolucionado favorablemente, podrían verse afectados y los inversores perder la confianza.

El último informe de estabilidad del Banco de Corea concluye que el sistema financiero coreano se ha mantenido estable y resiliente. Los ratios de adecuación de capital se mantienen muy por encima de los estándares regulatorios tanto entre instituciones bancarias como no bancarias. Sin embargo, los desequilibrios financieros que representan el elevado nivel de endeudamiento acumulados por las familias, facilitado por el mantenimiento de tipos de interés particularmente bajos y las condiciones de crédito laxas de los últimos años, aconsejan mantenerse alerta y gestionar los riesgos potenciales ante la previsible subida de los tipos de interés a medida que se avanza en la normalización de las políticas monetarias de los principales bancos sistémicos y la posibilidad también de aumento de los riesgos de origen geopolítico.

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Política fiscal y presupuestaria

La política económica del gobierno del presidente Moon tiene como prioridades fortalecer la red de protección social (y elevar el salario mínimo); contribuir al empleo de los jóvenes; promover el crecimiento a través de la innovación; mejorar la gobernanza corporativa; aumentar la estabilidad macroeconómica.  

Su política fiscal sigue una senda expansiva que se aleja de la seguida por los gobiernos anteriores. La presión fiscal en Corea del Sur, medida por los ingresos recaudados por el Estado en impuestos y otros tributos en porcentaje del PIB, es de las más bajas entre todos los países avanzados del mundo (solo similar al de Hong Kong o Singapur). El total de ingresos impositivos del Estado en 2017 supuso únicamente el equivalente al 23% del PIB, muy por debajo en comparación por ejemplo al 38,2% del PIB en España en ese mismo año, o de la media de la Zona Euro del 46,2%. Lo mismo ocurre consecuentemente con el gasto público, también el tercero más bajo de todos los países avanzados del mundo. En 2017 el nivel de gasto fue en Corea del Sur del 21,1% del PIB, frente al 41,3% de España o del 47,1% en media de la Zona Euro. 

Por otra parte, tradicionalmente los gobiernos de Corea del Sur mantienen una posición fiscal prudente, sin que el gasto público haya sufrido grandes oscilaciones en los últimos años, lo que ha contribuido a la estabilidad macroeconómica. El tono de la política fiscal es por tanto estructuralmente conservador. El saldo fiscal del gobierno se ha mantenido superavitario a partir del equilibrio logrado en 2009. El saldo positivo general del año 2018 (datos FMI Fiscal Monitor) se cerró en un 2,3% del PIB (2,3% en 2017) con un superávit primario del 1,3% (1,2% en 2017). En cuanto al nivel de deuda bruta del Estado, alcanzó durante 2018 el equivalente al 40,4% del PIB.

Tanto el FMI como otras organizaciones internacionales han estado sugiriendo a Corea que haga un uso más discrecional de la  política fiscal a la vista de los retos estructurales a los que se enfrenta: el envejecimiento de la población, el descenso en el crecimiento de la productividad, la insuficiencia de la red de protección social (el gasto social es menos de la mitad de la media de la OCDE) que lleva a la población a mantener un nivel de ahorro bruto muy elevado reduciendo con ello la proporción del consumo privado en el gasto. El reducido nivel de deuda pública y los bajos tipos de interés posibilita según el FMI compaginar una política fiscal más expansiva con la sostenibilidad de las cuentas públicas (que es lo más relevante a la vista del reto que supone el envejecimiento de la población) mediante una política presupuestaria y financiera que permita ampliar la base impositiva, elevar el nivel de gasto social y un mayor nivel de endeudamiento público. Es decir el FMI considera que Corea tiene margen fiscal para facilitar lo que llaman un crecimiento más inclusivo, y también para facilitar la puesta en marcha de reformas estructurales amortiguando sus inevitables costes iniciales. La política fiscal podría así contribuir también a reducir el desequilibrio (amplio superávit) exterior, aunque al mismo tiempo el aumento del gasto, dado el nivel de empleo en el país, parece lógico que vaya muy enfocado a gasto social y para el empleo de jóvenes. Una próxima medida podría consistir en una elevación de la pensión mínima. Para llevar a cabo esas medidas el gobierno tendría que recurrir a la aprobación de un presupuesto extraordinario. 

La administración del Presidente Moon elevó el gasto en el presupuesto de 2018 un 7,1% con respecto al de 2017, e incluyó posteriormente una ampliación del gasto equivalente a otro 0,7% del PIB, con énfasis en servicios sociales y para la creación de empleo en determinados segmentos: mayores subsidios para la creación de empleo juvenil por parte de las empresas pequeñas y medianas a las que se ofrecen rebajas fiscales y subsidios directos, , en la adecuación de la educación a las demandas de la industria y los servicios, beneficios para los niños y los desempleados, transferencias para los mayores e incentivos para el empleo a las empresas. La revisión prevista del marco fiscal incluye también una subida del tipo marginal para los dos tramos más altos de renta en un 2%, elevar el tipo aplicable a las empresas en el impuesto de sociedades cuya base imponible supere los 300.000 millones de won (275 millones de dólares) desde el 22% al 25%. Otras medidas previstas con impacto presupuestario futuro incluyen aumentar las contrataciones de empleados públicos directos.

El presupuesto para 2019 preparado por el Ministerio de Economía y Finanzas prevé el mayor aumento del gasto en diez años de casi el 10% con respecto al inicialmente presupuestado para 2018 que se destinarían a la creación de empleo (especialmente en grupos desfavorecidos), a apoyar la subida del salario mínimo (con apoyo indirecto al sector privado), y el fomento del crecimiento innovador mediante mayores inversiones en I+D. A finales de abril de 2019 el gobierno llevó al Parlamento la aprobación de un presupuesto extraordinario equivalente a otros 7.900 M$ adicionales por encima del gasto record aprobado en el presupuesto original para 2019. El gobierno se vio respaldado por el FMI con este gasto adicional para lograr el objetivo de previsto de crecimiento entre el 2,6-2,7% en 2019. Por el lado de los ingresos, el proyecto de presupuesto estima un crecimiento del 7,6% en la recaudación del Estado procedente principalmente de las empresas. La deuda pública se calcula que alcance el 39% del PIB. Está por ver si el presupuesto incluye las medidas de reforma estructural que se demandan.

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Política monetaria

El Banco de Corea es el responsable de la política monetaria. Su objetivo prioritario es la estabilidad de los precios, que instrumenta mediante la política de crédito y monetaria. Sus directrices emanan del Comité de Política Monetaria. Este comité está compuesto por el Gobernador del Banco, que ejerce la presidencia, su sustituto, un especialista designado por el Gobernador, un representante del Ministerio de Estrategia y Finanzas, un representante de la Comisión de Servicios Financieros, un representante de la Cámara de Comercio e Industria, y otro representante de la Federación de Bancos Coreanos.

Su función no es exclusivamente controlar la inflación, sino que actúa dentro de los términos de política económica que fija el indicado Comité. En los últimos años, la preocupación mayor ha sido compatibilizar el crecimiento de la economía con la inflación y el mantenimiento del empleo. En opinión del FMI, el output gap negativo contribuye a mantener la inflación subyacente por debajo del objetivo declarado del 2%.

La política monetaria reciente ha venido condicionada por la situación monetaria internacional de desaceleración de los precios al consumo y la política monetaria seguida por los grandes bancos centrales sistémicos, principalmente la Reserva Federal estadounidense. En el año 2008 el Banco de Corea decidió reducir drásticamente los tipos de interés para pasar del 5,25% al 2%. Durante 2011 hubo un repunte inflacionario que llevó al Comité Monetario a elevar los tipos hasta el 3,25% progresivamente hasta que en 2013 se inició una nueva senda de reducción progresiva de los tipos a medida que los síntomas de desaceleración económica se hicieron más acusadas, y que solo se revirtió con la primera subida en  noviembre de 2017 hasta el 1,50% a la vista de signos claros de recuperación económica. En su reunión de noviembre de 2018, el BOK decidió elevar de nuevo el tipo de interés hasta el 1,75%, a pesar de las bajas presiones inflacionistas existentes para estabilizar el sector financiero afectado por el elevado nivel de endeudamiento de las familias y condicionado por la subida de tipos de interés de la Reserva Federal de EEUU. En sucesivas reuniones durante 2019 el tipo de interés de referencia se ha mantenido estable en el 1,75% hasta la inesperada rebaja de 25 pb en julio de 2019 que lo ha dejado en el 1,5%, la tasa más baja en tres años, adelantándose a los grandes bancos sistémicos (Reserva Federal principalmente). Esta rebaja es consecuencia de la corrección de su previsión de crecimiento para la economía hasta el 2,2% el crecimiento para 2019, principalmente por el retroceso de las exportaciones durante 2019,  las medidas proteccionistas aplicadas al comercio entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China y al riesgo añadido por la disputa (política) y comercial con japón que ha llevado a este último país a imponer controles administrativos a la exportación de algunos materiales químicos esenciales para la industria electrónica coreana. Las exportaciones a China, que sigue ralentizando su crecimiento, han descendido de manera significativa. La inflación por su parte continúa muy débil, con previsión del 0.7% para 2019, muy por debajo del objetivo del banco central del 2% (1,5% en términos anuales alcanzado a diciembre de 2018, 1,9% a fin de 2017).

Con respecto a la política de tipo de cambio Corea mantiene un sistema de tipo de cambio flexible, con intervenciones puntuales. El tipo efectivo real ha venido apreciándose gradualmente desde 2013, con un paréntesis de depreciación en 2016 para volver a apreciarse en 2017 y a depreciarse en 2018. El banco central no mantiene la estabilidad del tipo de cambio entre sus objetivos declarados pero sigue muy de cerca la evolución del dólar estadounidense y del renminbi chino. En los últimos años se ha observado una cierta inestabilidad económica en la zona debido a la depreciación forzada del yuan chino, moneda contra la que compite Corea en exportaciones. Las autoridades coreanas venía siendo criticadas desde hace tiempo por el Tesoro estadounidense y el FMI por no publicar sus intervenciones en el mercado de divisas hasta su publicación por primera vez en marzo de 2019. El Tesoro estadounidense considera que han disminuido las intervenciones en el mercado de cambios pero mantiene su vigilancia sobre la evolución del won, al que considera por debajo de su valor deseable a la vista (en su opinión) de los amplios superávit de cuenta corriente (4,7% en 2018) que registra la balanza de pagos del país, lo que deja margen para reformas que ponan mayor peso en la demanda interna. Las reservas totales de divisas extranjeras a finales de 2018 ascendieron a 393.000 millones de dólares (25% del PIB), lo que proporciona un colchón considerable en caso de shock externo.  

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La administración del Presidente Moon, en el poder desde 2017, centra su programa de política económica en la creación de empleo y mayor discrecionalidad en las políticas de renta (como el aumento del salario mínimo, mayor protección a los desempleados, promover modelos de cooperación entre empresas, o fomentar el equilibrio entre vida social y laboral). Otros objetivos general es conseguir mayor crecimiento a través de la innovación (la agenda para la transición hacia la Industria 4.0 tiene un papel central; revisar la política de gasto en I+D; promover la innovación en la industria y los servicios; o fomentar a expansión hacia nuevos mercados). También se busca mayor equidad  en los mercados (fomentando la competencia; impulsando la responsabilidad corporativa; protegiendo a las Pyme; reformando el sistema impositivo). Tienen un papel fundamental en esta estrategia el  mantenimiento de la estabilidad macroeconómica (aumentar la inversión, fomentar el consumo, preparar a las familias frente a la previsible subida de tipos de interés); y afrontar los retos estructurales de medio y largo plazo.

El crecimiento a medio y largo plazo está condicionado por factores estructurales. El crecimiento potencial ha venido descendiendo desde el 7% de los primeros años 1990 hasta quedar por debajo del 3% calculado hoy. El envejecimiento de la población está reduciendo paulatinamente el porcentaje de población en edad de trabajar, actualmente en alrededor del 60%. El crecimiento de la productividad está disminuyendo, y es particularmente baja en el sector servicios. La productividad total factorial está en aproximadamente el 60% de la de EEUU.

Las reformas que se han ido anunciando han tenido un grado de aplicación efectiva limitada, siendo sin embargo necesarias para intentar mantener su posición entre las economías más competitivas del mundo. Estas reformas frente a la ralentización del crecimiento de la productividad del trabajo, y de la Productividad Total Factorial, junto con las que atañen al problema del rápido envejecimiento de la población y el descenso consecuente de la población activa o el aumento de la desigualdad relativa, se centran en áreas como la fiscalidad, el apoyo a las pymes, las empresas estatales, la competencia, la innovación o las rigideces y dualidad del mercado de trabajo. El sector industrial depende en gran medida de sus exportaciones que siguen concentradas además en número limitado de grandes empresas.

Las recomendaciones del FMI para Corea en relación a las reformas estructurales se centran prioritariamente en el ámbito de la desregulación en los mercados de productos, en la liberalización en la legislación de la protección para el empleo, y en el aumento del gasto en cuidado de niños o de otro tipo de políticas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en el mercado de trabajo. En menor grado de prioridad se señala la reforma de la estructura impositiva en el sentido de aumentar la cuota de la imposición al consumo, y la puesta en marcha de políticas  activas de empleo enfocado en los jóvenes.

La OCDE por su parte recomienda en el ámbito de las reformas estructurales enfocarse en la regulación del sector servicios para impulsar el crecimiento de la productividad, donde se mantiene una brecha de productividad con respecto a la industria, que ha venido creciendo a un ritmo débil de alrededor del 1% desde principios de la presente década. Por otra parte, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población y la reducción de la población en edad de trabajar, son necesarias las reformas para impulsar el empleo de las mujeres, de los jóvenes y de las personas de mayor edad, y luchar contra el dualismo del mercado de trabajo, que a su vez favorecería un crecimiento más socialmente más inclusivo.

El World Economic Forum (WEF) mejora en 2018 la calificación absoluta de la economía coreana elevándola al puesto 15 desde el 26 entre 140 economías en términos de competitividad. Corea obtiene la máxima calificación en estabilidad macroeconómica y la considera líder en el desarrollo de infraestructuras de alta tecnología y en adopción de tecnología. Si bien el gasto en I+D es el más alto del mundo junto a Israel en términos de PIB, no está entre los primeros países de empresas innovadoras. Considera una importante debilidad el escaso grado de utilización de la mujer, con un elevado grado de calificación y formación, en la fuerza laboral. 

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