Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Según avanzaba el proceso de desarrollo económico del país fue disminuyendo el peso del sector primario, que hoy supone en torno al 1,9% del total del PIB coreano, y ofrece trabajo aproximadamente al 4,9% de la población activa. El rendimiento agrícola es decreciente, debido al reducido tamaño de las explotaciones, su baja capitalización y ausencia de nuevas inversiones, la baja productividad y envejecimiento de la población agrícola, y escaso grado de apertura del sector a la competencia internacional. El sector se encuentra muy protegido y subvencionado mediante ayudas indirectas de apoyo al precio de los productos que llegan al consumidor a unos precios extraordinariamente altos en muchos casos.

La característica más relevante de la estructura productiva de la economía coreana es el peso de su actividad industrial, superior al que puede considerarse común entre los países más desarrollados de la OCDE. Representa aproximadamente el 36,9% de la actividad generada anualmente por el país (PIB) y emplea aproximadamente al 24% de la población activa.  La industria coreana está dominada por los grandes conglomerados industriales conocidos como Chaebols, de estructura compleja, que son los pilares de la economía coreana (sus activos equivalen  a más del 60% del PIB) y de las exportaciones, emplean el mejor capital humano al que ofrecen empleo de superior calidad y remuneración. Son también las empresas de mayor capitalización bursátil en la bolsa coreana en cuyo principal índice compuesto, el KOSPI,  los cinco primeros grupos representan el 51% de los activos.

El peso de la industria en la economía es reflejo de su historia económica reciente, uno de los grandes éxitos del siglo veinte. De ser un país atrasado, muy pobre, devastado de la guerra con Corea del Norte (1950-1953) a convertirse en un país moderno, tecnológicamente avanzado, con una renta per cápita similar a la media europea, y convertirse en la décimo-primera economía del mundo en tamaño de su PIB en pocas décadas. Este crecimiento estuvo basado en un dirigismo económico concertado por el Estado en dos pilares fundamentales: la política industrial y los mercados exteriores. Del énfasis inicial en industrias más intensivas en trabajo y la industria ligera, se fue cambiando el foco hacia industrias más intensivas en capital como la industria pesada y química, mientras se favorecía la importación de tecnología, se fomentaba el ahorro y la inversión, el esfuerzo en el trabajo y la educación, controlando el crecimiento de los salarios, siempre fomentando la asignación de recursos hacia la industria exportadora, al tiempo que se protegían algunos sectores de la competencia exterior y se construían los conglomerados industriales.

Consecuencia de este modelo de desarrollo, que continúa favoreciendo el impulso tecnológico y la educación y la formación de la población, el país ha podido mantener unas tasas de crecimiento muy elevadas durante décadas a partir de los años 60 y 70 especialmente, y consistentemente desde entonces por encima de otros países de nivel de desarrollo equiparable, y que han convertido la economía coreana en objeto de estudio para cualquier persona interesada en el crecimiento económico. Corea es hoy una economía de fuerte base industrial orientada a la exportación, con un elevado componente tecnológico y el mantenimiento de niveles muy altos de inversión en investigación, desarrollo e innovación. La lista Forbes de las 2000 compañías de mayor tamaño a nivel internacional incluye 67 empresas coreanas, lo que supone que Corea ocupa el quinto lugar a nivel mundial en número de empresas incluidas entre las 2000 mayores empresas, detrás de EE. UU., China, Japón, y Reino Unido, y por delante de países como Francia o Alemania

El tamaño del sector servicios, que representan aproximadamente el 62,1% del PIB, es menor que en otros países de la OCDE, mantiene unas tasas de crecimiento de la productividad muy por debajo de la del sector industrial, consecuencia de un exceso de regulación administrativa, de falta de competencia, de una cierta atomización empresarial y de unas tasas de inversión en innovación muy por debajo del sector industrial.   

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB

2015

2016

2017

2018

2019

POR SECTORES DE ORIGEN

%

 %

%

%

%

AGROPECUARIO

2,2

2

2

2

1,9

MINERÍA  

0,1

0,2

0,1

0,1

0,1

MANUFACTURAS

29

28,8

29,5

29,2

27,8

CONSTRUCCIÓN

5,4

5,7

6

5,9

6

ELECTRICIDAD GAS Y AGUA

2,7

2,8

2,4

2,1

2,2

SERVICIOS

60,6

60,5

60

60,7

62,1

TOTAL

100

100

100 

100

100

POR COMPONENTES DEL GASTO

%

 %

%

%

%

CONSUMO

63,6

63,2

62,9

64,1

65,8

    Consumo Privado

48,5

48

47,5

48

48,6

    Consumo Público

15,1

15,2

15,4

16,1

17,3

FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO

29

29,7

31,5

30,4

29,8

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

43

40,1

40,9

41,6

39,8

(-)IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

36,1

33,5

36,2

37

36,9

TOTAL

100

100 

100

100

100

Fuente: Banco de Corea

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La política económica del Presidente Moon se centró hasta 2019 en el crecimiento de los ingresos "income led growth" de la población y se articula a través de aumentos del salario mínimo, la mejora de los niveles de protección social, ayudas directas a los pequeños comercios, y medidas legales que limitan el tiempo máximo de trabajo permitido a 52 horas semanales. A partir de 2020 se ha añadido otro eje principal, que el gobierno denomina de "crecimiento innovador", fomentando la aplicación de las nuevas tecnologías en las industrias existentes y en los servicios, y promoviendo el desarrollo y la aplicación de la IA, el Big Data, las redes 5G, la robotización, digitalización y la inversión en I+D en nuevas industrias.

La República de Corea mantiene unos fundamentales relativamente sólidos y un colchón fiscal y externo que han contribuido a mantener la estabilidad macroeconómica y la capacidad de adaptación de su economía, incluso durante los años de la crisis financiera internacional y que explica la resiliencia esperada también en la recuperación de su economía tras el impacto de pandemia vírica. Su economía venía creciendo muy por debajo de sus mejores años, pero todavía por encima de la media de otros países avanzados y lo hace con unas finanzas públicas y balanza de pagos muy saneadas. El punto de apoyo fundamental para el mantenimiento de la competitividad de la industria sigue siendo el altísimo nivel educativo de su fuerza laboral y la inversión en I+D+i y el foco en la innovación, capítulo éste último al que Corea dedica la mayor proporción del PIB en el mundo. 

El PIB creció a un ritmo del 2% en 2019 apoyado en el impulso de la demanda interna y de la externaCreció el consumo privado (+1,9%) y se impulsó el gasto público (+6,5%, el mayor crecimiento en 12 años), mientras la formación bruta de capital fijo descendió un 3,3%. Frenaron el crecimiento el retroceso de los precios mundiales y de las exportaciones de semiconductores que suponen el 20% de las exportaciones del país, y a la continuación de las fricciones comerciales entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China. Por el lado de la oferta, creció la producción de la agricultura (2,4%), la industria manufacturera (1,6%), los suministros de energía y agua (4,6%), y los servicios (2,7%), pero descendió la producción en el sector de la construcción (-3%).

El gobierno lleva a cabo una política fiscal expansiva desde 2017 mientras el Banco Central continúa con su política monetaria acomodaticia, dentro de un marco general de prudencia en la gestión macroeconómica. 

El saldo presupuestario del gobierno central, que se ha mantenido en superávit en los últimos 20 años hasta 2019, se ha ido convirtiendo en deficitario con los incrementos del gasto desde 2017. El saldo en las cuentas públicas fue superavitario en el equivalente al 0,7% del PIB en 2019, aunque con un déficit primario del del -0,1%. El Banco de Corea inició 2019 con un tipo de interés de referencia en el 1,25% y cerró el año tras dos bajadas en el 0,75%

La tasa de participación en el mercado de trabajo a final de 2019 era del 63,3% con una tasa de empleo del 60,9% y un desempleo del 3,8%, aunque con una tasa próxima al 10% entre los más jóvenes. La nueva subida del salario mínimo prevista para 2020 se frenó por su impacto sobre el empleo entre las personas menos cualificadas, con contratos temporales o a tiempo parcial. 

La inflación terminó el año en el 0,7% en 2019, por debajo del objetivo del Banco Central. El tipo de cambio se mantuvo estable durante 2019 con ligeras fluctuaciones a final de año y se mantuvo ligeramente por encima de los 1300 wones por euro.   

El Sector exterior siguió contribuyendo positivamente al crecimiento. El saldo positivo de la balanza corriente (positivo en mercancías, negativo en servicios), que refleja el alto nivel de ahorro bruto de la economía (33,5% del PIB), por encima de la inversión interna bruta (29,8% del PIB), se mantuvo cerca del 5% del PIB en los últimos años, aunque se redujo considerablemente en 2019 al 3,7% del PIB. El nivel de reservas exteriores de más de 400.000 millones de dólares ofrece un control prudencial importante. 

Las estimaciones sobre el impacto del COVID-19 se hacen en el apartado 3.2 de previsiones macroeconómicas.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2016

2017

2018

2019

PIB 1

 

PIB (Miles de Millones de USD)

1.500

1.623

1.721

1.642

Tasa de variación real (%)

2,9

3,2

2,7

2

Tasa de variación nominal (%) (KRW)

5

6,1

4,6

4

PIB por habitante (precios corrientes USD)

29.287

31.605

33.346

31.754

INFLACIÓN 1

 

Media anual (%)

1

1,9

1,5

0,5

Fin de período (%)

1,3

1,4

1,3

0,7

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL 2

 

Media anual (%)

-

-

-

-

Fin de período (%)

1,25

1,5

1,75

1,25

EMPLEO Y TASA DE PARO  1

 

Población (x 1.000 habitantes)

51.218

51.362

51.606

51.709

Población activa (x 1.000 habitantes)

27.418

27.748

27.895

28.186

% Desempleo sobre población activa

3,7

3,7

3,8

3,8

DÉFICIT/SUPERAVIT PÚBLICO 2 

 

% de PIB (Saldo general)

1,6

2,2

2,6

0,7*

% de PIB (Superávit Primario)

0,8

1,2

1,5

-0,1*

DEUDA PÚBLICA  2

 

Neta en % del PIB

11,1

11,1

11,4

13,6*

Bruta en % de PIB

37,6

37,6

38

40,1*

EXPORTACIONES DE BIENES  3

 

en Miles de Millones de USD

495

574

605

542

% variación respecto a período anterior

-6,1

16

5,4

-10,4

IMPORTACIONES DE BIENES 3 

 

en Miles de Millones USD

406

478

535

503

% variación respecto a período anterior

-6,9

17,7

11,9

-6,0

SALDO B. DE BIENES 3

 

en Miles de Millones de USD

89

96

70

39

en % de PIB

5,9

5,9

4,1

2,4

SALDO B. CUENTA CORRIENTE 1 

 

en Miles de Millones de USD

97,9

75,2

77,4

59,9

en % de PIB

6,5

4,6

4,5

3,7

DEUDA EXTERNA 1

 

en Miles de Millones de USD

382

412

441

467

en % de PIB

25,5

25,4

25,6

28,7

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA 2

 

en Miles de Millones de USD

38,5

36,1

53,2

53,1*

en % de exportaciones de b. y s.

7,5

6,3

8,8

9,8*

RESERVAS INTERNACIONALES  2

 

en Miles de Millones de USD (ex -oro)

366

384

398

404*

en meses de importación de b. y s.

8,7

7,8

7,5

7,7*

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA (EMITIDA) 4

 

en Miles de Millones de USD

39,6

44,6

49,8

44,4

TIPO DE CAMBIO  1

 

fin de periodo Euro

1.267,6

1.279,2

1.279,2

1.297,4

fin de período USD

1.208,5

1.071,4

1.118,1

1.157,8

Nota: *estimaciones del FMI

Fuentes: 1Banco de Corea; 2 FMI (WEO/Article IV Consultation); 3KITA (Korea International Trade Association); 4Korean Exim Bank (Agencia de Crédito a la Exportación de Corea)

 

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Principales objetivos de política económica

Los distintos gobiernos de la república de Corea han mantenido durante décadas como objetivo común el crecimiento por encima de otras consideraciones. Un tema central de esta estrategia ha sido el mantenimiento de la competitividad exportadora de su industria, y la aplicación de políticas de oferta, financiera, fiscal, monetaria, y de tipo de cambio orientadas hacia este fin. Otros objetivos de la administración económica del país han permanecido en un segundo plano de importancia.

El comportamiento de la economía coreana a partir de los años 1960 ha sido espectacular, aunque ha perdido fuelle en la última década y media, algo esperable a medida que se avanza en el desarrollo y se alcanzan niveles de renta de los países más avanzados. La tasa de crecimiento alcanzada en media entre el año 1960 y 2010 fue del 7,9% anual, una tasa espectacular y con muy pocos ejemplos parecidos en la historia económica. Desde el año 2000 a 2010 la media ha disminuido al 4,1%, y entre 2011 y 2017 la tasa media de crecimiento ha sido del 3%. En la actualidad la economía crece cerca de la tasa de crecimiento potencial estimada por parte de FMI y OCDE para los próximos años.

Entre las causas fundamentales del crecimiento que ha convertido a Corea en la décimo primera economía en el mundo por tamaño de PIB, de alto nivel de renta per cápita y desarrollo tecnológico, se citan el ritmo de acumulación de factores productivos (que a veces se considera aún más determinante que las mejoras alcanzada en la eficiencia productiva), y el mantenimiento de unos fundamentales sólidos a lo largo del tiempo, incluyendo sus tasas de ahorro elevadas, la calidad de su capital humano, la fortaleza de sus instituciones, un elevado grado de apertura hacia el comercio, y una gestión fiscal y monetaria prudente que se ha mantenido en general de manera sostenida durante todos estos años. La inversión en capital humano (educación y formación) y el gasto público y proado en inversión y desarrollo e innovación ha sido y es clave para incrementar la productividad total de los factores productivos.

El éxito de su estrategia de desarrollo desde los inicios debe mucho a su orientación hacia los mercados exteriores, buscando acceder a un mercado mucho mayor que el interno, y que se supo combinar con el acceso favorable a la importación de bienes intermedios y de tecnología avanzada que luego se adaptaba para contribuir a la mejora de productividad de sus industrias exportadoras. La expansión de sus grandes empresas hacia el exterior mediante inversiones productivas en la mayoría de casos y, más recientemente, la apertura comercial mediante la liberalización y la conclusión de acuerdos comerciales con sus principales socios ha permitido una mayor integración en las cadenas globales de valor.

El Estado tuvo un papel determinante en esta estrategia de industrialización rápida, orientada hacia la exportación y en la construcción de los grandes conglomerados industriales o chaebol que, a la manera japonesa de los zaibatsu formados en el siglo XIX, conforman los grandes pilares de la estructura industrial del país. Integrados verticalmente, controlan los principales  sectores productivos, aunque no el sector financiero, que permaneció hasta hace unos años en manos del Estado, y son la base de la innovación tecnológica de Corea. El mantenimiento de un mercado laboral en el que los sindicatos ostentan un poder limitado, y la contención de los salarios durante muchos años creciendo por debajo del ritmo de la propia economía, ha sido otra característica coreana.

La crisis asiática de finales de los noventa, puso de manifiesto la fragilidad del sistema financiero, que centró los principales esfuerzos de las reformas posteriores, pero también  los riesgos asociados al desequilibrio de una estructura económica en la que los grandes conglomerados acumulaban el 60% del PIB, el 60% de la exportación y dos tercios del empleo. Aunque la reestructuración de estos conglomerados, incluyendo su modelo de gestión, se incluyen en los planes de reforma de gobiernos sucesivos, su puesta en práctica ha resultado siempre difícil, por lo que sigue existiendo una elevada concentración y cartelización de facto de empresas por el lado de la oferta en la economía, notablemente protegida en su mercado interno de la competencia exterior, y con fuertes lazos de relaciones con la burocracia estatal y la clase política.

Las cuatro mayores empresas industriales coreanas son todas privadas: Samsung (semiconductores, electrónica, hoteles, farmacéuticas, construcción naval); Hyundai (automóvil, ferrocarril, industria pesada, construcción); SK (semiconductores, hidrocarburos, telecomunicaciones, financiero); LG (electrónica, aparatos eléctricos, cosmética, química, fertilizantes). El Estado participa directamente en la economía productiva mediante unas 30 empresas públicas en los sectores de la energía, infraestructura (ferrocarriles, construcción de carreteras) y construcción, y con instituciones financieras. No ha habido privatizaciones entre 2011 y 2017 salvo la participación del Estado en Woori Bank.

Las grandes líneas de los objetivos iniciales del Presidente Moon, Jae-in en 2017 se centraron en:

1.  Crecimiento de la renta disponible de las familias y estimular la creación de empleo de calidad en el sector privado; facilitar la contratación de jóvenes; subidas del salario mínimo, aumento en la protección del empleo, consolidar la semana de 52 horas; contener el gasto de las familias en vivienda, salud, educación, transporte y comunicaciones; fortalecer la red de protección social. Crecimiento inclusivo.

 

2.  Crecimiento basado en la innovación: aumentar el gasto en I+D; contribuir con la reestructuración de la industria y facilitar el aprovechamiento de la ´Cuarta Revolución Industrial´, con especial preocupación por el futuro del trabajo, impulsar la innovación en el sector financiero, los servicios, la agricultura, pymes, facilitar la creación de startups, fortalecer la competitividad de la construcción naval, y de la industria del automóvil; reformar el mercado de trabajo; promover los mercados exteriores.

 

3.  Mantener una política fiscal fuertemente expansiva. Mantener la estabilidad macroeconómica y gestionar los riesgos externos. 

 

4.  Abordar los desafíos de medio y largo plazo, como el envejecimiento de la población (mantener planes financieros y fiscales sostenibles, promoviendo la participación de la mujer en el trabajo, promover la natalidad)  

 

 En mayo de 2020 el presidente Moon renovó sus principales objetivos añadiendo:

 

 5. Mantener a la República de Corea como una potencia digital líder a nivel mundial creando motores de crecimiento futuro en tres industrias principales de alta tecnología: semiconductores de sistemas, bio-salud y     automóviles eléctricos y autónomos.

 

 6. Mejorar la red de seguridad laboral ampliando significativamente la aplicación del seguro de empleo e implementando un programa de apoyo al empleo.

 

 7. Un “Korean New Deal” (una nueva estrategia industrial, al fin y al cabo) por valor total de 76 billones de won hasta el año 2025 (55.000 millones de €) para hacer de la transformación digital, la inteligencia artificial (100.000 especialistas en IA y programación), y las infraestructuras de red (5G) el motor del crecimiento a medio plazo, de la recuperación del empleo de calidad y la atracción de la inversión extranjera. Otras áreas que se verían favorecida son la cultura, las infraestructuras y la energía alternativa. Se ofrecerán incentivos fiscales a las empresas que aumenten su inversión por encima de la media de los tres últimos años. 

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Previsiones macroeconómicas

Las estimaciones sobre el impacto del COVID-19 en el crecimiento del PIB de 2020 son relativamente favorables para Corea con respecto al resto de países de la OCDE, incluidos los asiáticos. El impacto será mayor en el primer semestre con una recuperación esperada a partir del segundo semestre.  La estimación del FMI (WEO de abril) recoge un decrecimiento del -1,2% del PIB en 2020, lo que supone una corrección de 3,2 puntos porcentuales con respecto a la estimación pre-crisis y el primer dato de crecimiento negativo desde la crisis asiática de 1998. El Banco de Corea estimó a finales de mayo que la economía se contraerá un -0,2% en 2020 (frente al 2,1% previsto en febrero de este año) y del 3,1% en 2021. El Banco espera que durante 2020 el desempleo quede en el 4% y la inflación en el 0,3%. El Ministerio de Economía prevé a primeros de junio un crecimiento del 0,1% en 2020 y una recuperación en el crecimiento en 2021 hasta el 3,6%. El Ministerio calcula el desempleo para 2020 en el 4%, la inflación en el 0,4% y que las exportaciones e importaciones desciendan un -8% y 8,7% respectivamente durnate 2020. El principal instituto de análisis y previsión económica del gobierno, KDI, hace un pronóstico de crecimiento positivo del 0,2% en 2020.

Durante el primer trimestre cayeron los índices de confianza empresarial, el de los consumidores y el PMI manufacturero y de servicios, se contrajo el consumo privado, y continuará con esa trayectoria durante el segundo trimestre, mientras la agresiva política fiscal expansiva del gobierno lo compensará en parte. La inversión privada crecerá aunque ligeramente en el primer semestre gracias al sector de las TI (industria de los semiconductores). La inversión en construcción también notará un retroceso la primera parte del año. Y las condiciones de la economía y del comercio internacional reducirán tanto exportaciones como importaciones.  

El impacto económico de la expansión del coronavirus en Corea varía entre sectores y en función de la duración de la crisis. El turismo es de momento el sector más afectado, siendo China el principal emisor de turistas a Corea (cerca de 6 millones en 2019). El resto del sector servicios y las pequeñas empresas se verán particularmente dañados por el descenso notable en el gasto de los consumidores. Dada la elevada participación de la industria coreana en las industrias coreanas en las cadenas globales de suministro (automóviles, electrónica) la producción industrial sufrió un fuerte descenso en los meses de abril y mayo.  principal debilidad en este momento a la que se enfrenta la economía coreana es su dependencia de los mercados exteriores. En el primer trimestre del año la caída tanto de exportaciones como de importaciones ha sido de un 1,4% en tasa interanual. Para el segundo trimestre la caída será mucho mayor, se recuperarán las exportaciones a China y se hundirán probablemente las de EE.UU. y Europa. Las autoridades trabajan en una nueva estrategia con respecto a la participación de la industria coreana en las cadenas globales de valor, revisando la legislación para incentivar la relocalización hacia Corea (y otros destinos considerados más seguros) de empresas manufactureras en el exterior; y están fomentando la diversificación en el suministro de materias primas y bienes intermedios esenciales para la industria. 

La economía coreana vuelve a mostrar resiliencia ante esta crisis por tres razones principales: 1. la rapidez de la respuesta sanitaria, su eficacia y que las medidas fueron dirigidas a objetivos identificados y concretos, sin impedimentos a la movilidad y por tanto con limitada interrupción de la actividad productiva en el interior del país. 2. la solidez de sus fundamentos económicos en el momento de surgimiento de la pandemia, y en particular su margen de actuación fiscal y la contundencia de las medidas adoptadas. 3. La contundencia de las medidas de política monetaria, fiscal y macrofinanciera aplicadas. Tras el impacto en 2020 por los efectos de la pandemia, las estimaciones disponibles señalan que la economía se recuperará rebotando con fuerza en 2021 (FMI 3,4%; Banco de COrea 3,1%; KDI 3,9%) hasta volver a estabilizar su crecimiento potencial en torno al 2,5% anual a partir de 2022. 

En su respuesta de política económica el gobierno aceleró su política fiscal expansiva. El FMI en el último informe para el Art IV (2019) instaba al gobierno a hacer uso del margen fiscal disponible en apoyo de la actividad y para la creación de empleo, mientras que ayudaría a reducir el desequilibrio positivo exterior y a poner en marcha reformas estructurales que contribuyeran a fortalecer la demanda interna. El presupuesto inicial para 2020 contemplaba un déficit equivalente al 1,6% del PIB pero se ha disparado por las medidas de apoyo a la actividad consecuencia de los efectos del coronavirus. La previsión de déficit para 2020 es equivalente al 4,3-5% del PIB y para la deuda pública que pueda alcanzar el 41-42% del PIB

El Banco de Corea decidió en mayo rebajar a mínimos históricos su tipo de interés de referencia hasta el 0,5% para mitigar el impacto del Covid-19 sobre la economía, la estabilidad financiera o incluso sobre las expectativas de inflación que estima en el 0,3% en 2020 y en 1,1% en 2021.

La tasa de participación en el mercado de trabajo baja al 62% de la población en abril de 2020, y la tasa de empleo el 59,4%. El desempleo (3,8% a final de 2019) sube hasta el 4,2% en abril 2020. Parecen necesarias reformas que incluyan flexibilizar segmentos del mercado de trabajo y poner en marcha Políticas Activas de Empleo en favor principalmente de los jóvenes y las que mejoran la participación de la mujer en la fuerza de trabajo. La previsión sobre desempleo no se espera que aumente por encima del 4% en 2020

En cuanto a los riesgos, el principal procede de la evolución de la pandemia a nivel mundial, y por tanto del crecimiento en los principales mercados socios y en el comercio internacional; así como el potencial empeoramiento del proteccionismo comercial, de las disputas comerciales abiertas, y la creciente competencia en los mercados internacionales debido al acortamiento en las diferencias tecnológicas entre industrias. A nivel interno en el plano financiero además merece atención el elevado nivel de deuda de los hogares.

 

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Política fiscal y presupuestaria

La política económica del gobierno del presidente Moon tiene como prioridades fortalecer la red de protección social (y elevar el salario mínimo); contribuir al empleo de los jóvenes; promover el crecimiento a través de la innovación; mejorar la gobernanza corporativa; y aumentar la estabilidad macroeconómica.  

Su política fiscal sigue una senda expansiva que se aleja de la seguida por los gobiernos anteriores. La situación fiscal lo permite: los ingresos recaudados por el Estado en impuestos y otros tributos en porcentaje del PIB, es de las más bajas entre todos los países avanzados del mundo (solo similar al de Hong Kong o Singapur). Atendiendo a los datos del Fiscal Monitor del FMI (abril 2019), el total de ingresos fiscales del Estado en 2018 supuso únicamente el equivalente al 24,2% del PIB, muy por debajo en comparación por ejemplo al 38,7% del PIB en España , o de la media de la Zona Euro del 46,2%, y se estima que el porcentaje sea similar en 2019 y 2020 (24,7%). Lo mismo ocurre consecuentemente con el gasto público, también el tercero más bajo de todos los países avanzados del mundo. En el mismo año 2018 el nivel de gasto fue en Corea del Sur del 21,5% del PIB, frente al 41,4% de España o del 46,8% en media de la Zona Euro. Sin embargo, el gasto público ha aumentado en 2019, y dada las medidas de contención de los efectos del COVID-19 a comienzos del 2020, seguirá aumentando previsiblemente. La deuda pública no supera el 40% del PIB. 

Tradicionalmente los gobiernos de Corea del Sur mantienen una posición fiscal prudente, sin que el gasto público haya sufrido grandes oscilaciones en los últimos años, lo que ha contribuido a la estabilidad macroeconómica. El tono de la política fiscal es por tanto estructuralmente conservador. El saldo fiscal del gobierno se ha mantenido superavitario a partir del equilibrio logrado en 2009. El saldo positivo general (capacidad neta de financiación) del año 2018 (FMI Fiscal Monitor) se cerró en un 2,6% del PIB (2,3% en 2017) con un superávit primario del 2,0% (1,2% en 2017), aunque el FMI estima que en 2019 haya sido de 0,7% el general y de -0,1% el primario, dado el aumento del gasto público. En cuanto al nivel de deuda bruta del Estado, alcanzó durante 2018 el equivalente al 38% del PIB y se estima que haya superado el 40% en 2019.

Tanto el FMI como otras organizaciones internacionales han estado sugiriendo a Corea que haga un uso más discrecional de la  política fiscal a la vista de los retos estructurales a los que se enfrenta: el envejecimiento de la población, el descenso en el crecimiento de la productividad, la insuficiencia de la red de protección social (el gasto social es menos de la mitad de la media de la OCDE) que lleva a la población a mantener un nivel de ahorro bruto muy elevado reduciendo con ello la proporción del consumo privado en el gasto. El reducido nivel de deuda pública y los bajos tipos de interés posibilita según el FMI compaginar una política fiscal más expansiva con la sostenibilidad de las cuentas públicas (que es lo más relevante a la vista del reto que supone el envejecimiento de la población) mediante una política presupuestaria y financiera que permita ampliar la base impositiva, elevar el nivel de gasto social y un mayor nivel de endeudamiento público. Es decir el FMI considera que Corea tiene margen fiscal para facilitar lo que llaman un crecimiento más inclusivo, y también para facilitar la puesta en marcha de reformas estructurales amortiguando sus inevitables costes iniciales. La política fiscal podría así contribuir también a reducir el desequilibrio (amplio superávit) exterior, aunque al mismo tiempo el aumento del gasto, dado el nivel de empleo en el país, parece lógico que vaya muy enfocado a gasto social y para el empleo de jóvenes. Una próxima medida podría consistir en una elevación de la pensión mínima. Para llevar a cabo esas medidas el gobierno tendría que recurrir a la aprobación de un presupuesto extraordinario. 

La administración del Presidente Moon elevó el gasto en el presupuesto de 2018 un 7,1% con respecto al de 2017, e incluyó posteriormente una ampliación del gasto equivalente a otro 0,7% del PIB. La revisión prevista del marco fiscal incluye también una subida del tipo marginal para los dos tramos más altos de renta en un 2%, elevar el tipo aplicable a las empresas en el impuesto de sociedades cuya base imponible supere los 300.000 millones de won (275 millones de dólares) desde el 22% al 25%. Otras medidas previstas con impacto presupuestario futuro incluyen aumentar las contrataciones de empleados públicos directos.

El presupuesto de 2019 volvía a incluir un aumento del gasto (el mayor en diez años) de cerca del 10% con respecto al inicial para 2018)  y posteriormente se aprobó un presupuesto extraordinario adicional respaldado por el FMI en apoyo al crecimiento dado el margen fiscal. Por el lado de los ingresos, el crecimiento cercano al 8% procede principalmente de las empresas. El proyecto de presupuesto para 2020 del Ministerio de Economía y Finanzas incluye un nuevo aumento del gasto del 9,3% por encima del presupuesto para 2019. De nuevo las principales políticas de gasto irán destinadas a promover la innovación mediante gasto en I+D, fortalecer servicios sociales, apoyo a las exportaciones, la inversión y el consumo, y fortalecer la defensa nacional. Por el lado de los ingresos, el presupuesto prevé un incremento del 1,2% respecto a 2019.

En agosto de 2019, el gobierno ha vuelto a aumentar su propuesta de presupuesto para 2020, esta vez, un 9,3% más que en 2019, dentro del plan fiscal 2019-2023, en el que se fija garantizar la solidez fiscal a la vez que continuar buscando la innovación y la inclusión social. En cifras, el gobierno planea recaudar 482 billones de wones (unos 355 miles de millones de euros), mientras que espera un gasto de 513 billones de wones (unos 380 miles de millones de euros). En este sentido, según los datos del MOEF, el déficit crecería de un 1,9% del PIB en 2019 a un 3,6%.

Ante el brote del COVID-19 y su impacto en la economía, las autoridades han reaccionado con medidas de estímulo de carácter fiscal en apoyo a pymes y microempresas, así como en ayudas directas a las familias, y en apoyo a algunas industrias principales (líneas aéreas, marina mercante, construcción naval, automóvil, maquinaria, electricidad, y telecomunicaciones); con medidas destinadas a la estabilización de los mercados financieros, apoyando la liquidez y el acceso a financiación para las empresas; y en el ámbito de la política monetaria, el Banco de Corea rebajó el tipo de interés de referencia y amplió ilimitadamente el acceso a liquidez para las entidades financieras.

Hasta el momento se han aprobado dos presupuestos extraordinarios (17.700 millones de €) y se ha anunciado un tercero para el mes de junio con lo que el déficit público, que el presupuesto inicial de 2020 ya preveía deficitario por primera vez en veinte años, puede superar en 2020 el 4,3% del PIB según algunas estimaciones (superávit del 0,3% en 2019) y una deuda pública de aproximadamente el 41,5% del PIB. El gobierno prepara un tercer presupuesto extraordinario para el mes de junio. Junto al aumento del gasto se han reducido otras partidas, y en particular el de defensa. Otro elemento clave de la política del gobierno es el aumento del gasto en I+D previsto en el presupuesto de 2020 del 10,8% de media anual entre 2020 y 2022. El gobierno deberá establecer un plan de consolidación fiscal a medio plazo.

Después de la amplia mayoría conseguida por su partido en las elecciones parlamentarias del 15 de abril, el gobierno del Presidente Moon Jae-in tiene más fácil continuar con sus planes de estímulo fiscal y de reactivación de la economía. 

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Política monetaria

El Banco de Corea, responsable de la política monetaria, tiene como objetivo prioritario la estabilidad de los precios, que instrumenta mediante la política de crédito y monetaria. Sus directrices emanan del Comité de Política Monetaria compuesto por el Gobernador del Banco, que ejerce la presidencia, un especialista designado por el Gobernador, un representante del Ministerio de Estrategia y Finanzas, un representante de la Comisión de Servicios Financieros, un representante de la Cámara de Comercio e Industria, y otro representante de la Federación de Bancos Coreanos.

Su función no es exclusivamente controlar la inflación, sino que actúa dentro de los términos de política económica que fija el propio Comité. En los últimos años, la preocupación mayor ha sido compatibilizar el crecimiento de la economía con la inflación y el mantenimiento del empleo. En opinión del FMI, el output gap negativo contribuye a mantener la inflación subyacente por debajo del objetivo declarado del 2%.

La política monetaria reciente ha venido condicionada por la situación monetaria internacional de desaceleración de los precios al consumo y la política monetaria seguida por los grandes bancos centrales sistémicos, principalmente la Reserva Federal estadounidense. En el año 2008 el Banco de Corea decidió reducir drásticamente los tipos de interés para pasar del 5,25% al 2%. Tras un repunte inflacionario que llevó al Comité a elevar los tipos hasta el 3,25% en 2013 se inició una nueva senda de reducción acompañando a los síntomas de desaceleración económica, y que solo se revirtió con la primera subida en noviembre de 2017 hasta el 1,50% y hasta el 1,75% en noviembre de 2018. A pesar de la baja inflación se tuvo en cuenta la estabilidad el sector financiero afectado por el elevado nivel de endeudamiento de las familias y condicionado por la subida de tipos de interés de la Reserva Federal de EEUU. Acompañando la decisión de la Reserva Federal y los síntomas de ralentización económica el Banco volvió a recurrir a la política monetaria rebajando 25 pb en julio de 2019 hasta el 1,5%, y hasta el 1,25% a final de año consecuencia de la corrección de su previsión de crecimiento para la economía hasta el 2% el crecimiento para 2019, principalmente por el retroceso de las exportaciones durante 2019,  las medidas proteccionistas aplicadas al comercio entre los principales socios comerciales de Corea, EEUU y China y al riesgo añadido por la disputa (política) y comercial con japón.

Durante 2019 se han producido dos nuevas rebajas del tipo de interés ante el impacto del Covid-19, primero a mediados de marzo del 1,25% al 0,75%, y más tarde a finales de mayo hasta el 0,5%, al mismo tiempo que publicaba su previsión de crecimiento negativo al -0,2% en 2020. Otras medidas adoptadas por el Banco de Corea frente a la crisis del Covid-19 han sido facilita cantidades ilimitadas de liquidez a las entidades financieras durante tres meses dese abril fijando el techo de los tipos de interés en el 0,85%; contratar un swap de divisas con la Reserva Federal de EE. UU hasta, por lo menos, dentro de 6 meses, por un total de 60.000 millones de dólares; y amplia a partir de finales de mayo la Facilidad de Préstamo a Pymes en dificultades (intermediada por bancos) hasta 35 billones de won (26.000 millones €). Las reservas del Banco de Corea ascienden a 400.000 millones de dólares, las novenas en términos absolutos en el mundo.  

Con respecto a la política de tipo de cambio Corea mantiene un sistema de tipo de cambio flexible, con intervenciones puntuales. El tipo efectivo real ha venido apreciándose gradualmente desde 2013, con un paréntesis de depreciación en 2016 para volver a apreciarse en 2017 y a depreciarse en 2018. El banco central no mantiene la estabilidad del tipo de cambio entre sus objetivos declarados, pero sigue muy de cerca la evolución del dólar estadounidense y del renminbi chino. En los últimos años se ha observado una cierta inestabilidad económica en la zona debido a la depreciación forzada del yuan chino, moneda contra la que compite Corea en exportaciones. El Tesoro estadounidense y el FMI criticaban al Banco de Corea por no publicar sus intervenciones en el mercado de divisas hasta que lo hizo por primera vez en marzo de 2019. El Tesoro estadounidense considera que han disminuido las intervenciones en el mercado de cambios, pero mantiene su vigilancia sobre la evolución del won, al que considera por debajo de su valor deseable a la vista de los amplios superávits de cuenta corriente (3,7% en 2019) que registra la balanza de pagos, lo que deja margen para reformas que permitan un mayor peso de la demanda interna en el gasto total. En marzo de 2020, el won ha comenzado a depreciarse con respecto al euro, en un contexto en el que, por la crisis del COVID-19, el euro se está convirtiendo en moneda refugio. Las amplias reservas de divisas (equivalentes al 25% del PIB), proporciona un colchón considerable en caso de shock externo. 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

La administración del Presidente Moon, en el poder desde 2017, centra su programa de política económica en la creación de empleo y mayor discrecionalidad en las políticas de renta (como el aumento del salario mínimo, mayor protección a los desempleados, promover modelos de cooperación entre empresas, o fomentar el equilibrio entre vida social y laboral). Otros objetivos generales es conseguir mayor crecimiento a través de la innovación (la agenda para la transición hacia la Industria 4.0 tiene un papel central; revisar la política de gasto en I+D; promover la innovación en la industria y los servicios; o fomentar a expansión hacia nuevos mercados). También se busca mayor equidad en los mercados (fomentando la competencia; impulsando la responsabilidad corporativa; protegiendo a las Pyme; reformando el sistema impositivo). Tienen un papel fundamental en esta estrategia el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica (aumentar la inversión, fomentar el consumo, preparar a las familias frente a la previsible subida de tipos de interés); y afrontar los retos estructurales de medio y largo plazo.

Las reformas que se han ido anunciando han tenido un grado de aplicación efectiva limitada, siendo sin embargo necesarias para intentar mantener su posición entre las economías más competitivas del mundo ante la ralentización del crecimiento de la productividad del trabajo, y de la Productividad Total Factorial, junto con las que atañen al problema del rápido envejecimiento de la población y el descenso de la población activa. Las recomendaciones del FMI para Corea en relación con las reformas estructurales se centran prioritariamente en el ámbito de la desregulación en los mercados de productos, en la liberalización en la legislación de la protección para el empleo, y en el aumento del gasto en cuidado de niños o de otro tipo de políticas encaminadas a incrementar la participación de la mujer en el mercado de trabajo. En menor grado de prioridad se señala la reforma de la estructura impositiva en el sentido de aumentar la cuota de la imposición al consumo, y la puesta en marcha de políticas activas de empleo enfocado en los jóvenes.

La OCDE por su parte recomienda en el ámbito de las reformas estructurales enfocarse en la regulación del sector servicios para impulsar el crecimiento de la productividad, donde se mantiene una brecha de productividad con respecto a la industria, que ha venido creciendo a un ritmo débil de alrededor del 1% desde principios de la presente década. Por otra parte, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población y la reducción de la población en edad de trabajar, son necesarias las reformas para impulsar el empleo de las mujeres, de los jóvenes y de las personas de mayor edad, y luchar contra el dualismo del mercado de trabajo, que a su vez favorecería un crecimiento más socialmente más inclusivo.

El World Economic Forum (WEF) mejora en 2019 la calificación absoluta de la economía coreana elevándola al puesto 13 desde el 25 entre 140 economías en términos de competitividad. Corea obtiene la máxima calificación en estabilidad macroeconómica y la considera líder en el desarrollo de infraestructuras de alta tecnología y en adopción de tecnología. Es la segunda economía más innovadora (aunque años anteriores ostentaba el primer puesto), por detrás de Alemania. Si bien el gasto en I+D es el más alto del mundo junto a Israel en términos de PIB, no está entre los primeros países de empresas innovadoras. Considera una importante debilidad el escaso grado de participación laboral de la mujer, a pesar de su elevado grado de calificación y formación.

 

Respuesta de las autoridades ante la crisis del COVID-19

El gobierno afronta esta crisis con unos niveles de deuda cómodos y con cierto margen fiscal. Hasta el momento se han aprobado dos presupuestos extraordinarios (17.700 millones de €) y se ha anunciado un tercero para el mes de junio, con lo que el déficit público, que el presupuesto inicial de 2020 ya preveía deficitario por primera vez en veinte años, puede superar en 2020 el 4,3% según algunas estimaciones (superávit del 0,3% en 2019) y de un crecimiento de la deuda pública hasta el 41,5% del PIB. El gobierno deberá establecer un plan de consolidación fiscal a medio plazo. Junto al aumento del gasto se han reducido otras partidas, y en particular el de defensa. Otro elemento clave de la política de gasto del gobierno es el aumento en I+D previsto en el presupuesto de 2020 del 10,8% de media anual entre 2020 y 2022.

A. MEDIDAS EN EL ÁMBITO FISCAL 

1. El gobierno anunció a principios de febrero un primer paquete de estímulo con medidas de reasignación del gasto público dentro del presupuesto en vigor por valor de 4 billones de won (aproximadamente 3.000 millones de euros). Se destinaron a adquisición de material médico y de control de la enfermedad y a medidas de apoyo a pymes y microempresas, principalmente.  

2. A finales de febrero se decidió un segundo paquete de medidas elevando en otros 16 billones de won (12.000 millones de euros) las medidas, ampliándolas y extendiéndolas a medidas fiscales, de apoyo al mantenimiento del empleo, y al consumo. 

3. A mediados de marzo el parlamento aprobó un tercer paquete mediante un presupuesto extraordinario (el mayor hasta la fecha) de 11,7 billones de won (8.600 millones de euros) para complementar gasto en prevención y tratamiento de la enfermedad, en préstamos a pequeñas empresas, en ayuda directa a los hogares, y en transferencias a las zonas más afectadas. Se trata del mayor presupuesto extraordinario de la historia, que se financiará en un 90% con emisiones de deuda y que se piensa ejecutar en dos meses en un 75%.

4. El 30 de marzo el gobierno aprueba un cuarto paquete de medidas adicionales: transferencias directas a las familias cuyo ingreso se sitúe en el percentil inferior al 70%. La medida asciende a 9,7 billones de won (equivalente aproximadamente a 7.300 millones de euros que se financiará con un segundo presupuesto extraordinario 7,6 billones de won (5.750 millones de euros) que aportará el gobierno central y otros 2,1 billones de won (unos 1.600 millones de euros los gobiernos locales). El gobierno decidió igualmente el 30 de marzo reducir en un 30% y posponer el pago de las contribuciones a la seguridad social de pequeñas empresas en dificultades, al servicio nacional de salud, al seguro de desempleo, y al fondo de compensación de accidentes. La medida será aplicable a partir de marzo durante los tres próximos meses. Igualmente se decidió destinar 6 billones de won en apoyo financiero a la exportación (4.500 millones de euros), 1,9 billones en financiación para startups, y otros 2,2 billones en apoyo a las pymes. El total de todas estas medidas asciende a unos 20 billones de won (aproximadamente 15.000 millones de euros) 

5. El 23 de abril el gobierno anunció el quinto paquete de medidas adicionales por valor de 50,1 billones de won (37.000 millones de €). Por un lado, 10,1 billones de won (7.400 millones de euros) para protección del empleo, a través de subsidios a los salarios para PYMES, programas para los desempleados e inyecciones de liquidez a empresas con necesidades. Por otro, 40 billones de won (29.600 millones de €) para apoyar 7 industrias clave (aeronáutica, automovilística, naviera, construcción naval, eléctricas, maquinaria, telecomunicaciones) que suman más del 20% del PIB, más del 30% de las exportaciones.

6. El 7 de mayo el gobierno anuncia un nuevo programa por valor de 1,5 billones de won (1.130 millones de €) de subsidios directos mensuales de 500.000 won (376 €) durante tres meses a autónomos, trabajadores temporales que ganen menos de 50 millones de won al año (37.500 €), o menos del 100% del AMI, y que hayan sufrido una reducción del 25% en sus ingresos. Necesitará la aprobación de un tercer presupuesto extraordinario, que podrá incluir medidas de impulso a la inversión privada. 

Al mismo tiempo, el presidente Moon anunció el “Korean New Deal” (una nueva estrategia industrial, al fin y al cabo) que llama para hacer de la transformación digital, la inteligencia artificial, y las infraestructuras de red el motor del crecimiento a medio plazo, de la recuperación del empleo de calidad y la atracción de la inversión extranjera. A ello se destinará parte del nuevo presupuesto extraordinario y de los presupuestos de próximos años.

 7. El 14 de mayo el gobierno anuncia un plan de empleo público por el que se crearían 1.560.000 puestos de trabajo, que complementa el aprobado en abril (ver 5.).

 B. MEDIDAS DE ESTABILIZACION DE LOS MERCADOS FINANCIEROS Y DE ACCESO A FINANCIACIÓN PARA LAS EMPRESAS

 8. El 19 de marzo el gobierno aprueba un paquete de estímulo por valor de 50 billones de won (37.500 millones de euros) que el 24 de marzo fue ampliado hasta los 100 billones de won (75.000 millones de euros) destinado a estabilizar los mercados financieros para cubrir las necesidades de liquidez de las empresas, estabilizar los mercados de dinero y deuda corporativa a corto plazo, y los mercados de bolsa. El paquete de medidas se canaliza a través de entidades de crédito oficial para facilitar financiación y liquidez a las empresas; aplazar el pago de principal e intereses de préstamos; proveer de seguros, líneas de crédito y garantías a pymes y autónomos; compra de deuda corporativa; y apoyo a empresas con bajo rating crediticio. También incluye fondos para estabilizar los mercados de renta fija y de divisas; y para reducir la inestabilidad del mercado de divisas. Y la creación de un fondo de estabilización del mercado bursátil.

 C. MEDIDAS DE POLÍTICA MONETARIA 

9. El Banco Central de Corea decidió el 17 de marzo recortar 50 puntos básicos el tipo de interés, de 1.25% a 0.75% y el 28 de mayo volvió a recortarlo al mínimo histórico del 0,5%.   

10. Comenzando el mes de abril, el Banco de Corea facilitará cantidades ilimitadas de liquidez a las entidades financieras durante tres meses fijando el techo de los tipos de interés en el 0,85%. 

11. El 20 de marzo el Banco de Corea contrata un swap de divisas con la Reserva Federal de EE. UU hasta, por lo menos, dentro de 6 meses, por un total de 60.000 millones de dólares. Las reservas del Banco de Corea ascienden a 400.000 millones de dólares, las novenas en términos absolutos en el mundo.  

12.  A partir del 18 de mayo el Banco de Corea amplia la Facilidad de Préstamo a Pymes en dificultades (intermediada por bancos) hasta 35 billones de won (26.000 millones €) limitado a 500 millones Won (375.000 €) por empresa a un tipo de interés de 0,25%

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