Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

El Instituto Nacional de Estadística Libanés publica con retraso los indicadores de actividad desagregados. A fecha de abril de 2021, los últimos datos disponibles corresponden todavía al año 2018.

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (%) 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN      
PIB a precios corrientes  100 100 100
Impuestos sobre productos 9,3 9,4 9,0
Menos subvenciones -2,2 -2,5 -3,1
Valor añadido a precios básicos 93,1 93,4 94,1
Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca
A1. Agricultura y silvicultura 1,6 1,6 2,0
A2. Ganadería y pesca 1,3 1,4 1,2
B. Explotación de minas y canteras 0,5 0,5 0,4
Industrias manufactureras
C1. Productos alimenticios 2,2 2,2 2,0
C2. Bebidas y productos de tabaco 0,9 0,9 0,9
C3. Productos textiles 0,4 0,4 0,4
C4. Madera y papel; imprenta 0,6 0,6 0,6
C5. Químicos, caucho y plástico 0,8 0,8 0,9
C6. Minerales no metálicos 0,9 0,8 0,7
C7. Metales, maquinaria y equipo 2,0 2,0 1,8
C8. Otras industrias manufactureras 0,5 0,5 0,5
Suministro de electricidad, gas y agua, gestión de desechos
D. Electricidad 1,0 1,1 1,4
E. Agua y gestión de desechos 1,3 1,0 1,0
F. Construcción 4,8 4,2 3,8
Comercio y reparaciones de vehículos
G1. Comercio al por mayor y al por menor 12,2 12,4 11,7
G2. Mantenimiento y reparación de vehículos 1,1 1,2 1,1
H. Transporte 3,4 3,3 2,9
Servicios alojamiento, comidas, información y comunicaciones
I. Hoteles y Restaurantes 3,0 3,1 3,1
J. Información y Comunicación 2,3 2,2 2,1
K. Actividades financieras y de seguros 8,6 8,2 8,5
L. Actividades inmobiliarias 14,4 14,8 15,2
M. Servicios profesionales 4,2 4,2 4,1
N. Act. Servicios administrativos 2,3 2,3 2,6
O. Administración Pública 9,1 9,8 11,4
P. Enseñanza 7,1 7,2 7,4
Q. Atención salud y asistencia social 3,6 3,6 3,7
R, S, T. Servicios personales y comunitarios 2,7 2,8 2,9
TOTAL 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO      
CONSUMO 101,5 103,2 105,9
Consumo Privado 88,6 90,0 90,6
Consumo Público 13,0 13,2 15,3
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 22,2 21,0 20,1
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 21,7 21,9 20,7
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 45,9 46,4 47,4

 Fuente: Lebanese Administration for Statistics 

http://cas.gov.lb/index.php/national-accounts-en

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras vivir un período de bonanza económica, entre 2007 y 2010, con una tasa media anual de crecimiento por encima del 7%, la economía libanesa se ve seriamente afectada por el estallido de la guerra en Siria en 2011. Pero es a partir de 2018 cuando Líbano entra en recesión afectado por los problemas de la seguridad en la región. En medio de tensiones políticas, revueltas sociales y con las remesas de la diáspora libanesa en negativo por primera vez en 30 años, la economía se contrae un 6,5% en 2019.

En 2020 la situación continúa agravándose y el país se declara en default por primera vez en su historia al situarse entre la difícil disyuntiva de hacer frente los vencimientos de los eurobonos (en torno a los 4000M de dólares) o financiar bienes de primera necesidad. El impago de eurobonos provoca la restricción de acceso a los mercados financieros para el Líbano y una rebaja en su calificación crediticia por Moody´s hasta C, el nivel más bajo en su escala de ratings.

En su último informe en abril de 2021, el Banco Mundial afirma que Líbano se enfrenta a una coyuntura económica sin precedentes desde la guerra civil:

• En el año 2020, la contracción del PIB real se sitúa en el 20,3% tras agravarse la situación económica, las presiones sobre la libra libanesa y constatarse un estancamiento de sus tres motores de crecimiento: inmobiliario, construcción y turismo. Por otro lado, el sector financiero que tradicionalmente se había mostrado resiliente, está en una situación crítica. La previsión para 2021 anticipa una nueva contracción del PIB en torno al 10%.

• La deuda pública sufre así un fuerte repunte al pasar desde el 171% en 2019, al 186% del PIB en 2020, la tercera más elevada del mundo tras Japón y Grecia. Sin embargo, la brusca caída en el servicio a la deuda tras declararse en default permitirá una sensible recuperación del saldo deudor de las cuentas públicas, con un déficit público estimado para 2020 del 5,9%.

• El déficit por cuenta corriente, se reduce considerablemente en 2020  al pasar del 21,2% al  11% del PIB. La cifra supone una notable mejoría frente a la media del 22,9% del período 2013 – 2018. La explosión del puerto de Beirut, punto de entrada del 80% de las importaciones, la depreciación de la libra libanesa y la drástica caída del consumo interno ha supuesto una fuerte caída de las importaciones. La interrupción en los flujos de capital ha acelerado la caída en el monto de reservas internacionales brutas que alcanzaban a finales de 2020 los 24.100 millones, lo que supone una pronunciada caída desde 2019. El BdL no publica cifras de reservas netas, aunque se estima que éstas son negativas.

• La evolución de los precios es además preocupante: la inflación para el conjunto de 2020 alcanzó el 84,9%, frente al 2,9% de 2019, una cifra sin precedentes, dado que el establecimiento de un tipo de cambio fijo frente al dólar había permitido mantener una inflación entorno al 3% anual. Entre junio de 2019 y junio de 2021 el incremento acumulado de los precios habría alcanzado el 281%. Entre tanto, la divisa libanesa se encuentra en el entorno de las 20.000 LBP / dólar frente a un tipo de cambio oficial de 1507 que nadie espera que sea sostenible durante mucho tiempo.


 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019 2020
PIB
PIB (MUSD a precios corrientes) 51.890 55.797 56.485 58.600 33.383
Tasa de variación real (%) 1 2,2 -1,9 -6,5 -20,3
INFLACIÓN
Media anual (%) 3,14 4,62 6,1 2,9 84,9
Fin de período (%) 3,1 4,44 6 6,9 145,9
EMPLEO Y TASA DE PARO
% Desempleo sobre población activa* 24** 24** 24** 35 >40
DEUDA PÚBLICA
en % de PIB 142,6 137,2 150 155 186,7
EXPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 3.689 3.756 3.732 3.700 4.300
IMPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 17.327 17.915 18.946 19.000 10.600
SALDO BALANZA COMERCIAL
en MUSD -13.637 -14.160 -11.017 -15.300 -5.736
SALDO BALANZA CUENTA CORRIENTE **
en MUSD -10.474 -12.134  -12.445  -11.570 -6.200
DEUDA EXTERNA TOTAL
en MUSD 70.577 73.993 79.345 80.504 73.800
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD 40.900 39.400 36.500 31.700 22.000
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD 2.610 2.628 2.400 3.000 2.861
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 1.507 1.507 1.507 1.507

**

5.549

Fuentes: Institute of International Finance (IF). Economist Intelligence Unit (EIU). Banque du Liban (BdL). Lebanese Customs Administration. International Monetary Fund: 2019 Artivcle IV consultation/ January 2019. UNCTAD 2019.WEO Abril 2020. WorldBank.

* No existen actualmente datos oficiales sobre el desempleo, sin embargo, el consenso entre economistas libaneses es que las cifras del Banco Mundial son muy bajas, se calcula que antes de la crisis siria el desempleo rondaba el 17-20%. Durante 2020 se estima superior al 40%.

** El tipo de cambio paralelo ascendió a 5.549 libras por dólar en 2020.  

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Principales objetivos de política económica

La Conferencia de los Cedros consiguió el compromiso de financiación por importe de 11.000M$ para financiar proyectos necesarios con el objetivo de modernizar el sistema de infraestructuras libanés. Sin embargo, con esta conferencia se contrajo deuda adicional, por lo que se debía invertir esos fondos en los sectores más prometedores para estimular el crecimiento y crear oportunidades de empleo. En particular se apuntaba al sector público, para garantizar buena gobernanza y luchar contra la corrupción.  

Desde finales del 2019, el país se encuentra inmerso en su peor crisis económica. La libra se ha devaluado más de un 85% en el mercado paralelo, los bancos han impuesto límites a la retirada de divisas y no se pueden hacer transferencias ni importar numerosos productos, excepto a los considerados estratégicos. Por primera vez la diáspora libanesa ha reducido sus remesas, siendo el peor dato en los últimos treinta años.

El Líbano dependerá de la comunidad internacional liderada por Francia para recibir apoyo financiero durante el periodo 2021-2025. Los actores internacionales están aprovechando las necesidades de financiación del Líbano para impulsar el proceso de formación del gobierno, aunque no parece dar sus frutos. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha trazado una hoja de ruta para que el Líbano obtenga financiación internacional, y seguirá ejerciendo presión sobre el Líbano durante los próximos años.

Qatar también desempeña un papel activo en los esfuerzos de socorro tras la explosión del puerto de Beirut en agosto de 2020, y ha prometido mayores donaciones una vez que se haya formado un gobierno. 

La intervención del FMI parece cada más necesaria y urgente, y en este contexto hay que remarcar dos áreas donde las empresas españolas tendrán una interesante oportunidad de negocio. La primera sería en todo lo relacionado con la privatización de empresas públicas: en este campo hay que mencionar la empresa pública de electricidad (BdL), Casino du Liban y las empresas del sector de agua.

La estrategia del Líbano de lograr la sostenibilidad fiscal a largo plazo a costa de la estabilidad macroeconómica a corto plazo ha sido devastadora en términos de crecimiento económico y deterioro de la infraestructura. Según las expectativas del EIU, las políticas priorizarán la mitigación de las perturbaciones económicas relacionadas con la pandemia, así como la reparación de los extensos daños provocados por la explosión del puerto de Beirut. El 29 de enero, el gobierno interino firmó un acuerdo con el Banco Mundial para desembolsar 246M$ a la comunidad más vulnerable del Líbano y para labores de reconstrucción.

Sin embargo, esta suma sigue siendo insignificante considerando la magnitud de los problemas del Líbano. Para desbloquear más sustantivos y frecuentes desembolsos de fondos, el Líbano se verá obligado en primer lugar a formar gobierno, y a continuación deberá liberalizar su tipo de cambio, resolver la situación de insostenibilidad de la deuda, reformar sus cuentas fiscales y reestructurar el sector bancario.   

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Previsiones macroeconómicas

En la última década el Líbano ha carecido de la principal herramienta de política económica: los Presupuestos Generales del Estado, que o bien no fueron consensuados en el Consejo de Ministros o no obtuvieron la aprobación del Parlamento. La ausencia de medidas encaminadas a recaudar mayores ingresos o reducir gastos ha producido un creciente desequilibrio fiscal que se ha traducido en una ausencia de inversiones en infraestructuras y en los sectores económicos productivos.

Para 2019 se estima una tasa de crecimiento de la economía del 0,2% del PIB según el FMI, aunque varía según la fuente.

El FMI, Banco Mundial y Agencias de calificación manifiestan que el nuevo gobierno de Hassane Diab tiene la oportunidad de implementar reformas fundamentales para reequilibrar la economía del Líbano. Su posición inicial es difícil, incluidos altos déficits, tanto fiscal como de balanza comercial, unido a una elevada deuda pública y una tasa de crecimiento económico muy baja. Las autoridades ya han aprobado un plan crucial para reformar el sector eléctrico y el presupuesto 2020 para reducir el déficit fiscal. Estos son los primeros pasos, para lograr la sostenibilidad y el crecimiento que deberán incluir un ajuste fiscal y reformas estructurales sustanciales para mejorar el entorno empresarial y la gobernabilidad del Líbano.

El fortalecimiento de la economía libanesa requiere acciones en tres áreas:

  • Un plan fiscal a medio plazo, que sea creíble, debería estar enfocado a conseguir un superávit fiscal primario sustancial y sostenido que reduzca constantemente la relación deuda pública / PIB a lo largo del tiempo.
  • Reformas estructurales fundamentales para impulsar el crecimiento y la competitividad externa, comenzando con la mejora de la gobernanza, así como con la implementación del plan de reforma del sector eléctrico y las recomendaciones de la Visión Económica del Líbano.
  • Medidas para aumentar la fortaleza del sector financiero a través de un balance más sólido del Banco Central (BdL) y mantener el volumen de reservas de los últimos años.

El Líbano ofrece interesantes oportunidades de negocio sobre todo en el sector público, condicionadas a la estabilidad política y al desarrollo de la legislación sobre privatización y asociación entre los sectores público y privado (PPP). La mejora de los deficitarios servicios en infraestructuras como, energía, agua, transporte y telecomunicaciones, implica la ejecución de grandes proyectos de obra pública, para lo que es necesario la financiación internacional.

Además, ligado a la crisis Siria, debería financiarse proyectos por organismos multilaterales, especialmente Comisión Unión Europea (EU), para paliar el problema que los refugiados sirios están ocasionando ante la escasez e inadecuada infraestructura del país que permita garantizar las necesidades básicas de los refugiados, y los municipios afectados por la acogida de los refugiados sirios.

El plan de inversión de capital (CIP por sus siglas en inglés) se presentó en la Conferencia de París, también denominada de los Cedre, en abril 2018 en París. A esta Conferencia le siguió la Conferencia de Bruselas a finales de abril. La Conferencia de París tenía tres objetivos, conseguir la estabilidad del país, estimular el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo en el Líbano. Por su parte la Conferencia de Bruselas se ocupó de cómo mitigar el impacto y repercusión de los desplazados sirios.

El CIP es un programa ambicioso con el que se pretende modernizar las infraestructuras libanesas, llevando a cabo las reformas estructurales y sectoriales necesarias. Hay que destacar que la consultora Mackenzie, por encargo del gobierno libanés, ha contribuido muy activamente en la elaboración del mismo. Los proyectos del CIP se encuadran en diferentes sectores: agua, electricidad, transporte, saneamiento de aguas, telecomunicaciones, tratamiento residuos sólidos, educación y patrimonio cultural.

El plan se divide en dos fases cuya duración sería de 4-5 años cada una de ellas. Para la primera fase se necesitaría una financiación de 10.000 millones de dólares y para la segunda 6.000 millones de dólares. El plan incluye más de 250 proyectos. Por sectores, esta financiación se dividiría de la siguiente forma: 5.000 millones de dólares para el sector del agua, 4.000 millones de dólares para el sector de la electricidad, 5.000 millones de dólares para el sector del transporte, 1.400 millones para el sector de la gestión de residuos sólidos y el resto se destinaría a mejorar lugares turísticos de interés general. En principio, las zonas más pobres del país, como podría ser el norte de Líbano, recibirían una mayor inversión.

Tras la celebración de la Conferencia de los Cedros la comunidad internacional prometió al Líbano 11.000 millones de dólares siempre y cuando realizara reformas legislativas tanto sectoriales como estructurales cuyo gobierno no realizó.

Desde finales del pasado año, 2019, el país se encuentra inmerso en su peor crisis económica. La libra se ha devaluado mas de un 60% en el mercado paralelo, los bancos han impuesto límites a la retirada de divisas y no se pueden hacer transferencias, pagos por importaciones, excepto a los importadores de algunos productos considerados estratégicos. Por primera vez la diáspora libanesa ha reducido sus remittances, siendo el peor dato en los últimos treinta años.

La intervención del FMI parece cada más necesaria y urgente, y en este contexto hay que remarcar dos áreas donde las empresas españolas tendrán una interesante oportunidad de negocio. La primera sería en todo lo relacionado con la privatización de empresas públicas. En este campo hay que mencionar la empresa pública de electricidad (EdL), Casino du Liban, Middle East Airlines y empresas del sector de agua y reciclado de  residuos sólidos.

Respecto a la segunda área, hay que mencionar la necesidad de reestructuración del sector bancario. Las empresas españolas podrían realizar un asesoramiento fundamental para llevar a cabo el proceso de fusiones que se requiere.    

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Política fiscal y presupuestaria

Las diferentes crisis que afronta el Líbano han deteriorado aún más su ya precaria posición fiscal. Los ingresos públicos se han reducido notablemente como consecuencia de la aguda contracción de la actividad económica. Durante los 6 primeros meses de 2020, los ingresos se redujeron en un 19,8%. Las mayores caídas se atribuyen al IVA, las telecomunicaciones y las aduanas que fueron un 49,8%, 44,4% y 32,4% respectivamente.

Se estima por tanto que los ingresos públicos en 2020 van a reducirse en aproximadamente 9 puntos porcentuales (pps) hasta alcanzar el 11,5% del PIB, comparado con el 20,7% de media entre 2013 y 2018.

En cuanto al gasto público, se espera que disminuya en 14 pps hasta situarse en torno al 17,3% del PIB. Esto se deriva de la disminución en el gasto primario y de los menores pagos de intereses de la deuda, en especial de la decisión de impago de los Eurobonos en marzo 2020. Así, en 2020 se prevé que la balanza fiscal mejore en 4,7 pps hasta alcanzar un -5,9% del PIB.

La crisis económica ha conducido a un agudo deterioro de la ratio de deuda pública del Líbano. A finales de 2020, se estima que ésta se sitúe en torno al 194% del PIB comparado con el 171% de 2019.

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Política monetaria

La política monetaria en el Líbano corre a cargo del Banco Central del país, el Banque du Liban (BdL), cuyo mayor éxito ha sido, gracias a una política monetaria conservadora, mantener la paridad entre el dólar americano (USD) y la libra libanesa (LBP) establecida en 1 USD/1.507,5 LBP interviniendo en el mercado de cambios con el soporte de sus elevadas reservas internacionales, y ofreciendo unos tipos de interés atractivos para los tenedores de deuda pública, que en su mayoría  son los bancos locales.

El Banco Central es también responsable de gestionar las importantes emisiones de bonos del tesoro, vigilar el cumplimiento de las normas financieras que rigen la actividad bancaria y controlar la inflación regulando los tipos de interés. Hay que destacar el logro de haber robustecido el sistema financiero libanés, gracias a un oportuno ajuste de los coeficientes bancarios.

La política monetaria seguida por el BdL ha tenido como meta final el mantenimiento de flujos financieros permanentes hacia el Líbano al amparo de la ley del secreto bancario. Esta política se ha basado en una regulación bancaria fuerte y una estrecha supervisión que ha conseguido ampliar el flujo de entradas de capitales de los países vecinos productores de petróleo, creando un entorno propicio para la atracción y mantenimiento de los flujos financieros desde el exterior al Líbano. Como resultado de ello, la situación financiera del país es sólida.

Sin embargo, el hecho de depender casi exclusivamente de la política monetaria para asegurar la estabilidad macroeconómica ha frenado el desarrollo de los mercados financiero y de capital, y las entradas de capital extranjero han tenido un impacto reducido en la economía real, pese a los esfuerzos del BdL para promover el crédito al sector privado mediante planes anuales de estímulo de la economía. En agosto de 2015 el gobernador del BdL, Riad Salamé, anunció un nuevo plan de reactivación económica de 1.000 millones de dólares para 2016, que podría incrementarse si fuera necesario.

Sin embargo, las entradas de capital extranjero tuvieron un impacto reducido en la economía real, pese a los esfuerzos del BdL por promover el crédito al sector privado mediante planes anuales de estímulo de la economía.

Actualmente Líbano está en medio de una profunda crisis económico-financiera Ésta gira en torno a las presiones del mercado cambiario que desencadenan en altas tasas de inflación y amplias fluctuaciones de los tipos de cambio en el mercado negro. La inflación es un importante impuesto regresivo que afecta de manera desproporcionada a las comunidades más pobres y vulnerables y a los pensionistas, por lo que la brecha de desigualdad no hace más que aumentar.

El sistema monetario del Líbano está totalmente fragmentado. Así se presentan tres diferentes tipos de cambio:

El sistema monetario del Líbano está totalmente fragmentado. Así se presentan tres diferentes tipos de cambio:

 

  • el oficial: 1.507,5 LBP/$,
  • el bancario: 3.900LBP/$ y
  • el del mercado negro que en ocasiones ha sobrepasado los 10.000LBP/$.

Los fondos en dólares depositados en los bancos comerciales antes de la crisis están sujetos a severos controles de capitales y sólo pueden retirarse en cantidades limitadas y al tipo de cambio bancario, ser transferidos a otra cuenta local o ser retirados a través de intermediarios que cobran notables intereses.

Los cheques en dólares o los nuevos depósitos en dólares (fresh dollars) se intercambian en el mercado negro. Muchos negocios necesitan acceder a ellos para poder pagar las importaciones.

Finalmente, la escasez de dólares en el mercado y su limitada accesibilidad junto con la falta de incentivos para ahorrar en libras han hecho que la economía libanesa sea altamente dependiente de su efectivo: en agosto 2020 la cantidad de efectivo en circulación aumentó un 294% con respecto al año anterior.

El sistema financiero sufre un fuerte desapalancamiento: los depósitos privados en los bancos comerciales disminuyeron un 10,2% durante los primeros 8 meses de 2020 dada la necesidad de efectivo y la creciente dolarización. Los créditos al sector privado también se redujeron durante el mismo periodo en un 22,1%.

La posición neta de activos extranjeros ha continuado deteriorándose. En agosto 2020 el sector bancario poseía 4.400M$ en sucursales extranjeras mientras que los depósitos de no residentes en el Líbano ascendían a 7.500M$, es decir una posición neta en activos extranjeros de -3.100M$ frente a los -2.100M$ de finales del 2019.

Por otro lado, las importantes restricciones sobre la salida de capitales impuestas por el BdL han provocado que los tipos de interés de los depósitos disminuyan notablemente: entre octubre 2019 y agosto 2020 los depósitos en LBP y USD disminuyeron en 556 y 533 puntos básicos respectivamente.

Se espera que el BdL se vea sometido a fuertes presiones para llevar a cabo importantes reformas durante 2021-25. Los cambios se centrarán en reducir los poderes del banco central y de su gobernador, así como en mejorar la transparencia. La presión multilateral intentará alejar al Líbano de su estrategia de mantener la paridad fija con el dólar y de tasas de interés extremadamente altas hacia una política monetaria más sostenible que permita la recuperación del sector productivo. Las tasas de los bancos comerciales han caído sustancialmente en 2020, pero siguen siendo elevadas, con un promedio de 7.61% para préstamos y 4.03% para depósitos en octubre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Aquí es importante remontarnos al programa político de gobiernos anteriores, y que incluía un importante paquete de medidas que tenían como finalidad impulsar la economía del país. Destacaban las siguientes:

  • Reformas energéticas -el sector eléctrico del Líbano es crucial para el desarrollo del país- con el objetivo de acabar con los frecuentes cortes de suministro eléctrico de 3 a 6 horas al día.
  • Ejecución del Plan Estratégico Nacional para el sector del agua (mejora del saneamiento y puesta en marcha de embalses).
  • Fusión del ministerio de Telecomunicaciones y de Ogero, compañía estatal de teléfonos, para una mejor recaudación de los ingresos.
  • Compromiso de acelerar la exploración de gas y petróleo del litoral, estancada por disputas políticas, con el fin de optimizar el uso de los recursos del país poniendo en marcha las licitaciones para la adjudicación de las prospecciones petrolíferas.
  • Reformas en el transporte público, con la implantación de un plan que incluye la rehabilitación de la vía férrea, la remodelación de los puertos y el desarrollo de los aeropuertos de Beirut y de Quleiat, al norte del Líbano.
  • Apoyo al sector agrícola, en declive desde hace más de una década.
  • Compromiso de estimular la actividad económica mediante el fomento de la inversión privada.

En 2017 estas medidas aún no se habían implementado, y con la parálisis institucional que reinó en el país durante dos años y medio, desde 2014 hasta finales del 2016, no ha habido iniciativa originada en el sector público. De tal manera que continúan los mismos retos económicos, en una situación de mayor presión por el grave impacto del conflicto sirio en el Líbano, y la incertidumbre política, aumentado desde la renuncia del primer ministro el pasado 4 noviembre 2017, aunque la reconsideración de su postura generó una dosis de optimismo.

En el programa de gobierno del actual primer ministro, Saad Hariri, éste señala como principal problema en materia económica el grave impacto económico y social del conflicto de Siria en el Líbano, que se espera que se pueda  aliviar con las contribuciones del Grupo Internacional de Apoyo al Líbano al Fondo Fiduciario de Donantes Múltiples, creado por el Banco Mundial para hacer frente a la llegada masiva de refugiados sirios. Otros puntos destacados del programa, de carácter económico y social, son la preocupante situación fiscal, el tenso diálogo social entre empresarios y sindicatos, la débil legislación sobre protección social y el retraso en el lanzamiento de la ronda de licitaciones para la prospección de los yacimientos marinos de gas.

En la Conferencia Cedres, abril 2018, el gobierno libanés, ha presentado el programa de inversión de capital (CIP) en la Conferencia de los CEDRES o Conferencia de parís IV, Conferencia Económica para el Desarrollo a través de las Reformas y las Empresas (CEDRE), organizada por Francia. Más de cincuenta países, organizaciones internacionales e Instituciones financieras acudieron participaron en la Conferencia. El gobierno ha estimado sus necesidades de financiación para el período de 2019 a 2024 a alrededor de $ 10 mil millones. Se esperaba aumentar al menos 6.500 millones respecto a la conferencia anterior. Sus expectativas se cumplieron en gran medida, pues se ha conseguido alrededor de $ 11.2 mil millones prometidos, incluyendo $ 9.9 mil millones en préstamos blandos, con una tasa de interés inferior al 1.5% durante al menos 25 años. Los donantes superaron el récord de la última conferencia de ayuda en Líbano, París III, y sus $ 7,6 mil millones comprometidos.

El resultado ha sido muy positivo, dado que aprobaron 10,95 mil millones de dólares americanos.

Actualmente, existen esperanzas de que se retomen las reformas necesarias en la infraestructura del país, gracias a los fondos multilaterales, especialmente europeos y Banco Mundial, que se invertirán en proyectos de infraestructura, gestión de residuos y tratamiento de aguas entre otros, todos ellos ligados al problema de los refugiados sirios y la carencia de infraestructuras para acoger a casi dos millones de refugiados, registrados y no registrados.

Para 2018 tras la reincorporación del primer ministro se esperaba que cambiara el clima de impás reinante y hubiera una dinamización institucional. Sin embargo, tras las elecciones de mayo de 2018, el gobierno es un gobierno en funciones y hasta 31 enero 2019 no se consiguió formar un nuevo gobierno.

En el sector del petróleo y gas se han aprobado dos decretos, pendientes de su aprobación desde el 2013, y que señalan el comienzo de las licitaciones para la concesión de bloques. Hasta la fecha se han licitado sólo dos bloques.

Se puede esperar cierta mejora en los sectores de turismo y construcción, ya que en el 2016 se había observado una disminución de los ingresos por turismo e inversión en inmuebles, procedentes del golfo pérsico.

El fin de la parálisis institucional debería suponer la agilización y mejor aprovechamiento de los recursos financieros de instituciones financieras multilaterales destinados a solventar y paliar los problemas generados por la crisis de los refugiados sirios, como por ejemplo la mejora de las infraestructuras.

Respecto a la situación social de muchos libaneses se observa un deterioro en el último año, y se deteriorará aún más a no ser que se tomen medidas necesarias para equilibrar el mercado laboral. El Ministerio de Trabajo ya ha empezado a tomar medidas que obliguen a los empleadores a contratar mano de obra libanesa y no extranjera, principalmente siria. Estas medidas afectan incluso a las ONG´s extranjeras que operan en el país y que ven estos días como el gobierno se niega a renovar los permisos de trabajo de su personal extranjero.

El país necesita un verdadero diálogo económico y social. Por quinto año consecutivo el comité tripartito no ha sido convocado por el Ministerio de Trabajo para discutir temas como el coste de la vida, la revisión del salario mínimo o la revisión de los salarios en el sector privado. Y no parece que el Gobierno tenga entre sus prioridades el convocar al Consejo Económico y Social (desde 2003 no ha sido renovada esta Institución).

Los incentivos del Banco Central con sus inyecciones de dinero, seguirán apoyando la actividad económica, sobre todo en el sector inmobiliario, agrícola e industrial. También hay miedo a un aumento en las tasas de interés mundiales que podrían dificultar la devolución del pago de la deuda pública. Ello podría desincentivar a muchas empresas que quieren invertir a pesar de las incertidumbres políticas que siempre rodean a este país.

 

 

 

 

 

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