Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Destaca en su estructura productiva un elevado peso de la agricultura y pesca en el PIB (8,2% en 2020) muy concentrada en las plantaciones de palma, donde Malasia es el segundo productor y exportador mundial de aceite de palma; así como la relevancia de la minería e industrias extractivas (6,6% del PIB), siendo el principal exportador de hidrocarburos en la región. Las manufacturas suponen el 22,3% del PIB, con un sector eléctrico y electrónico especialmente competitivo, gracias a la inversión de potentes multinacionales. La construcción suma el 4,05% y el sector servicio suma el restante 58,8% del PIB.

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

Crecimiento real del PIB (millones de ringgits)

2014

2015

2016

2017

2018

2019p

Consumo

662.389

700.209

734.651

783.757

840.041

1.080.004

Consumo privado

525.038

556.632

589.774

630.988

682.250

903.295

Consumo público

137.351

143.577

144.877

152.769

157.791

176.709

Formación bruta de capital fijo

276.363

291.211

318.023

345.902

337.816

316.083

Inversión

264.242

273.788

281.069

298.472

302.790

346.807

Inversión privada

168.550

179.140

186.914

204.268

213.453

251.984

Inversión pública

95.692

94.649

94.154

94.203

89.338

94.823

Exportaciones de bienes y servicios

769.794

771.739

781.939

855.196

868.171

985.283

Importaciones de bienes y servicios

675.105

680.527

689.182

764.238

764.990

872.871

Producto Interior Bruto (precios constantes 2010)

1.012.449

1.063.998

1.108.935

1.174.329

1.229.800

1.287.936

 

Participación en PIB por sectores de origen

Agricultura

93.048

94.396

89.509

95.968

95.545

93.977

Minería y explotación de canteras

90.707

95.508

97.468

98.436

96.971

105.368

Manufacturas

232.527

243.703

254.472

269.804

283.337

273.899

Construcción

43.115

46.719

50.197

53.574

55.835

59.508

Servicios

541.412

569.865

602.261

639.568

683.080

680.561

p: Preliminar

Fuente: Bank Negara Annual Report 2019, actualizado junio 2020

 

 

Crecimiento real del PIB (% del PIB)

2014

2015

2016

2017

2018

2019p

Consumo

65,42

65,81

66,25

66,74

68,31

70,00

Consumo privado

51,86

52,32

53,18

53,73

55,48

58,80

Consumo público

13,57

13,49

13,06

13,01

12,83

12,20

Formación bruta de capital fijo

27,30

27,37

28,68

29,46

27,47

23,10

Inversión

26,10

25,73

25,35

25,42

24,62

23,10

Inversión privada

16,65

16,84

16,86

17,39

17,36

16,80

Inversión pública

9,45

8,90

8,49

8,02

7,26

6,30

Exportaciones de bienes y servicios

76,03

72,53

70,51

72,82

70,59

64,00

Importaciones de bienes y servicios

66,68

63,96

62,15

65,08

62,20

56,70

Producto Interior Bruto (precios constantes 2010)

100

100

100

100

100

100

 

Participación en PIB por sectores de origen

 

Agricultura

9,19

8,87

8,07

8,17

7,77

7,10

Minería y explotación de canteras

8,96

8,98

8,79

8,38

7,89

7,10

Manufacturas

22,97

22,90

22,95

22,98

23,04

22,30

Construcción

4,26

4,39

4,53

4,56

4,54

4,70

Servicios

53,48

53,56

54,31

54,46

55,54

57,70

 

Composición servicios

53,5

53,6

54,3

54,5

55,5

57,7

Servicios intermedios

20,5

20,4

20,7

20,8

21,3

21,1

Finanzas y seguros

7,3

6,9

6,8

6,7

6,8

6,6

Servicios inmobiliarios y negocios

4,2

4,3

4,4

4,5

4,6

4,8

Transporte y almacenamiento

3,5

3,5

3,6

3,6

3,6

3,8

Información y comunicación

5,5

5,7

5,9

6,1

6,3

5,9

Servicios finales

33,0

33,1

33,6

33,6

34,2

36,6

Comercio al por mayor y menor

14,4

14,6

14,9

15,1

15,6

17,0

Alimentación y alojamiento

2,7

2,8

2,8

2,9

3,0

3,5

Electricidad, gas y agua

2,6

2,6

2,6

2,5

2,5

2,7

Servicios gubernamentales

8,8

8,8

8,8

8,7

8,7

8,3

Otros servicios

4,4

4,4

4,4

4,4

4,4

5,0

p: Preliminar

Fuente: Bank Negara Annual Report 2019, actualizado mayo 2020

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Esta economía no ha escapado del impacto de la Covid-19 en 2020. La última ola de Covid en los últimos meses ha conducido a una caída, superior a la última previsión gubernamental, de –5,6% para el conjunto del año.

Ese año, el decrecimiento se debió principalmente a una caída en la demanda interna. Se ha visto especialmente afectada la inversión privada (-11,9%) y la inversión pública (-21,4%) debido al deterioro del clima de confianza empresarial por la incertidumbre que ha marcado la pandemia. Aunque en menor medida, también ha disminuido el consumo privado (-4,3%). La única partida que ha crecido, respecto al año anterior, es el gasto público debido a las ayudas otorgadas por el Gobierno para hacer frente a las consecuencias directas de la COVID-19. Por su parte, la situación global ha tenido consecuencias en la demanda externa, principalmente en el segundo trimestre del año. En el cómputo anual, tanto las importaciones (-8,3%) como las exportaciones (-8,8%) cayeron.

Por el lado de la oferta, todas las actividades económicas han sufrido una notable contracción. Es especialmente notoria la caída en la construcción (-19,4%) y el sector extractivo (-10%). El sector agrícola (-2,2%) y el manufacturero (-2,6%) son los dos menos afectados por la situación de inestabilidad que sufrió el país, al producir la mayoría de los bienes esenciales. Por último, y aunque siguen siendo la actividad económica mayoritaria (57,7% del PIB en 2020), los servicios también sufrieron una contracción (-5,5%).

En 2020, el sector turístico y comercial ha experimentado un dramático impacto por el coronavirus, al tiempo que las disrupciones en las cadenas globales de valor y la parada de producción durante el confinamiento han golpeado a toda la economía.

Durante el 2020, la inflación medida por el IPC se ha mantenido en una situación deflacionaria (-1.2%) y una tasa de desempleo del 4,5%. La tasa de participación en la fuerza laboral se situaría en el 68,5% y el salario mínimo se encuentra en RM 1.100 (240€) para el conjunto de la economía, siendo 1.200 MYR en las 57 mayores ciudades desde el 1 de enero de 2020.

La principal debilidad macroeconómica la constituye el déficit público y el alto endeudamiento de los hogares, aparte de otras características estructurales que se detallan más adelante.

En política económica cabe destacar los sucesivos anuncios de paquetes de ayudas por parte del Gobierno en 2020 y 2021, que suman RM 340.000 millones (€ 70.800 millones o 24% del PIB. De ellos, RM 65.000 millones, el 4,6% del PIB, son inyección fiscal directa . A ellos se suma una política monetaria expansiva, que ha llevado el tipo de interés de referencia al 1,75% desde el 3,25% vigente a principios de 2019.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

  2016 2017 2018 2019 2020
  PIB
 

PIB   (MUSD    a

precios corrientes)
301.256 318.955 358.579 364.702 335.346
  Tasa de variación real (%) 4,20% 5,90% 4,70% 4,30% -5,60%
   INFLACIÓN
  Media anual (%) 2,10% 3,70% 1,00% 0,70%   -1,20%
  Fin de período (%) 2,10% 3,70% 1,00% 0,70% -1,20%
   TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
  Media anual (%) 3,25 3,00 3,25 3,00 1,75
  Fin de período (%) 3,25 3,00 3,25 3,00  1,75
   EMPLEO Y TASA DE PARO
 

Población

(x1.000 habitantes)
31.600 32.100 32.400 32.600 32.690
 

Población activa

(x 1.000 hab)
14.700 15.000 15.300 15.770   15.160
  % Desempleo sobre población activa  3,4 3,3 3,4 3,3 4,5
   SALDO PRESUPUESTARIO PÚBLICO (Admin. central)
% de PIB -5,6% -3,6% -2,9% -3,6%  -7,20%
 DEUDA PÚBLICA          
en MUSD 140.783 138.639 178.105 171.337 208.426
en % de PIB 52,7 50,7 51,2 52,7 62,1
 EXPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 190.087 217.425 247.411 199.204 184.408
% variación respecto a anterior -4,39 -14,38 13,79 -19,48    -7,42
 IMPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 168.797 194.517 217.542 168.521 151.438
% variación respecto a anterior -3,76 15,24 11,84 -22,5 -10,13
 SALDO B. COMERCIAL
en MUSD 25.223 22.908 29.869 24.605 32.970
en % de PIB 8,47 7,33 8,43 7,75 9,8
 SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD 7.208 9.371 8.302 10.986 14.720
en % de PIB 2,4 2,9 2,2 3,4 4,4
 DEUDA EXTERNA
en MUSD 202.265 214.600 220.951 221.353 227.122
en % de PIB 67,2% 67,3% 61,6% 62,4% 67,7%
 SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 49.803 49.768 27.567 n.d. n.d.

en % de exportaciones de

b. y s.
 24,8 14,7 11,8 12,8 13,8
 RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD (excluido el oro) 94.488 102.431 101.429 103.600 107.300
en meses de importación de b. y s. 8,7 7,2 7,4 7,1 8,6
 INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD 11.378 9.115 8.093 5.600 200
 TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 4,14 4,30 4,04 4,14 4,22
fin de período 4,48 4,06 4,14 4,09  4,01
Fuente: Bank Negara Malaysia, Informes anuales, boletines mensuales y trimestrales. Última act.: 5/4/2021.

  

  

 

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Principales objetivos de política económica

Tras la crisis en 2009 quedó claro que Malasia tiene que realizar cambios estructurales si quiere salir de la “trampa del país de renta intermedia” y aproximarse hacia 2020 al nivel de renta de un país desarrollado. Son necesarias modificaciones en sus políticas macroeconómicas y microeconómicas para recuperar la competitividad y el vigor económico que ya no parece que pueda garantizar el modelo imperante hasta ahora (la Nueva Política Económica instaurada en 1970 basada en el papel del Estado y en la inversión extranjera en la industria para la exportación, con importantes ventajas en favor de los malayos).

Malasia atrajo ingentes flujos de IED en los años 1985 a 2008, pero ha visto reducirse recientemente su atractivo. Para mantener su capacidad de atracción de inversión se require invertir en recursos humanos de calidad que le permitan competir en conocimiento y tecnología con Singapur, Corea o Taiwan. El coste de su mano de obra no le permite competir con Vietnam o China en sectores con mayores requerimientos de mano de obra de bajo coste. En el presupuesto para 2020, Malasia aspira a situarse en una economía basada en la digitalización y el conocimiento, lo que se apoya en sus medidas para atraer inversion extranjera focalizada en estos sectores y en un impulso de los recursos destinados a la educación. No obstante, todavía serían necesarios medidas de mayor impacto en esta dirección para lograr una transformación en la dirección anunciada.

Algunas de las áreas donde Malasia necesitaría abordar reformas económicas de mayor alcance serían las siguientes:

1.- Un papel más activo del sector privado dejando al público una función más complementaria, como facilitador. Ello implica que el sector público ha de salir de algunos sectores en los que tiene fuerte presencia. Ello implicará privatizaciones, lo que inevitablemente generará polémica sobre los métodos y los precios de venta, y un marco más claro y favorable para la inversión privada que ha de verse liberalizada. La legislación sobre competencia, propiedad intelectual, quiebras y algunas otras cuestiones, son esenciales en la modernización de una economía que aún tiene estructuras y regulaciones muy anticuadas y que lastran su desempeño.

2.- La distribución de la renta ha empeorado en los últimos años a pesar de la política de discriminación positiva en favor de los malayos-bumiputras de la Nueva Política Económica (NEP) aprobada en 1970. Lejos de beneficiar a una amplia capa de la población, ha provocado una concentración de la riqueza en los mejor conectados y en rentas de situación y abusos.. Son necesarios mecanismos de distribución sin discriminación por raza, que sean más eficaces en términos sociales, más eficientes en términos económicos y más justos para las demás etnias a las que no se debe desincentivar porque ello fomenta la emigración del talento tan necesario para la sociedad del conocimiento.

3.- Está empezando la racionalización del gasto público en subvenciones (salud y educación pero también gasolina, alimentos, etc.) que pesan mucho sobre el presupuesto público. Hay grandes resistencias políticas y sociales a un cambio que se sabe es presupuestariamente ineludible ya que el reequilibrio presupuestario requiere creciente atención y medidas estructurales más decididas. Además de racionalizar el gasto corriente y las subvenciones, hay que priorizar las inversiones públicas y el apoyo a las privadas. Por otro lado, hay que actuar por el lado de los ingresos, aumentando la base fiscal, que es muy baja.

4.- Es necesario fomentar la inversión, tanto local como foránea, ambas deprimidas. La local porque desconfía de las regulaciones gubernamentales y la extranjera porque encuentra proyectos más interesantes en otros países de la región. Más allá de reformas, como la flexibilización de la Agencia de Inversiones (MIDA) o los cambios de estrategia del Fondo Soberano (Khazanah), no está claro cómo se van a estimular ambos flujos de inversiones.

5.- El sector servicios está llamado a ser el nuevo motor de una economía más basada en el conocimiento y puede ser objeto de una nueva ronda liberalizadora en consonancia con los compromisos con la ASEAN y la OMC. Es decir, han de contar con mayor participación extranjera.

6.- El tipo de cambio y la convertibilidad del ringgit van a seguir siendo un elemento fundamental de la política monetaria y de la competitividad del país. La fluctuación de los últimos años ha sido muy importante. En este proceso, el consumo interno tiene que tomar el relevo respecto a la exportación industrial de manufacturas y de recursos naturales de insuficiente valor añadido.

7.- Las inversiones públicas en infraestructuras físicas han sido muy importantes hasta ahora. Parece que han de pasar a una etapa más selectiva, continuando en los casos en que proveen bienes públicos esenciales (educación, salud, medioambiente, seguridad vivienda, administración pública) pero dejando paso a inversiones privadas o PPPs y han de imponerse criterios de mercado y de mayor eficiencia. En todo caso, la contratación pública ha de realizarse con métodos más transparentes, más basados en concursos internacionales que en negociaciones directas siempre propensas a corrupción. Las ventajas a empresarios locales deben estar mejor definidas y justificadas.

8.- El acceso a mano de obra foránea a bajo precio ha sido necesario para la industria exportadora pero ha de ser mucho más limitado en un modelo basado en el conocimiento y el valor añadido. En cambio, hay que aumentar la cualificación de la mano de obra local y fomentar y retener el talento, que tiene tendencia a abandonar el país por sus condiciones sociales.

Todas estas cuestiones tienen un marcado matiz político y, en efecto, se trata de reformar fundamentalmente las estructuras de poder económico y político desarrolladas durante más de 55 años de dominación de un partido y de las élites que lo sustentan. Pasar de una sociedad basada en las regulaciones y los privilegios a una economía basada en el mérito, más competitiva (interna y externamente), va a requerir sacrificios de los privilegiados, el esfuerzo de todos y mucha habilidad para lograr el consenso. Sobre todo porque aquellos que se han venido beneficiando de una posición privilegiada presentan una lógica Resistencia a renunciar a sus numerosos privilegios y fuentes de riqueza accesibles sin gran esfuerzo.
 

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Previsiones macroeconómicas

La economía de Malasia experimentó una recesión del 5,6% en 2020. Las previsiones para 2021 apuntan a un crecimiento entre el 6 y el 7,5%. Su carácter de economía pequeña y abierta implica que la recuperación dependerá en gran medida de la evolución mundial.
 

Serán determinantes la reconfiguración de las Cadenas Globales de Valor tras la Covid-19; la recuperación de China, destino de la categoría estrella de las exportaciones de Malasia, los productos eléctricos y electrónicos; y la evolución del precio del petróleo, tratándose de un país productor y exportador de hidrocarburos. Malasia parece estar gestionando la crisis con un razonable éxito. Si en la comparativa con otros países de su entorno refuerza su imagen de país sólido y confiable, puede ganar atractivo en la localización de inversiones; ya que tras el coronavirus, se espera que la gestión del riesgo gane peso como atributo frente al factor precio.

En la salida de la crisis, Malasia presenta como fortalezas la diversificación de su economía, la solidez del sistema financiero y la capacidad para inyectar financiación y actividad en una economía con un gran intervencionismo público, así como su mayor grado de desarrollo y oferta de mano de obra más cualificada que otros países de la región. El elevado endeudamiento de los hogares (82,7% del PIB a finales de 2019) y el exceso de oferta inmobiliaria aparecen como destacadas debilidades, así como la inestabilidad política En este contexto, se descarta que se vayan a abordar en un futuro cercano reformas estructurales que mejorarían la competitividad de la economía en el medio/largo plazo.

El atractivo para los inversores ha descendido frente a Singapur, Taiwan, Corea o los emergentes China, India o Vietnam. Si pretende ser un país de alta renta basado en industrias y servicios de alto valor añadido, es necesario un modelo basado en el mercado interior, con más inversión, local y extranjera.
 

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Política fiscal y presupuestaria

El sector público y parapúblico ha desempeñado y sigue desempeñando un papel esencial en la economía de Malasia, aunque esto no queda suficientemente reflejado vía presupuestaria, ya que el gasto presupuestario del Gobierno federal se sitúa en los últimos años en torno al 20% del PIB.

El gran peso público en la economía se pone de manifiesto en las denominadas Government- Linked Companies (GLC), que se gestionan a través de 7 Government-Linked Investment Companies, siendo la principal el Ministerio de Finanzas “Incorporated”, seguido del Fondo Soberano Khazanah. Así, el Ministerio de Finanzas tiene una participación mayoritaria en 70 compañías, entre las que destaca Petronas, de titularidad 100% estatal (aunque alguna de sus subsidiarias cotice en bolsa). Los últimos estudios al respecto en 2018 cifraban el peso de las GLC cotizadas en el 40% del total de la capitalización bursátil.

En relación con el sistema fiscal, la capacidad recaudatoria es bastante limitada, siendo la suma de la recaudación del impuesto sobre la renta y de sociedades del orden del 7% del PIB y los impuestos indirectos recaudan solo un 3% del PIB. La dependencia de los ingresos derivados del petróleo es elevada, situándose en los últimos 5 años en torno al 15% de los ingresos (y llegando hasta el 23% en 2018). Además, la debilidad estructural de la corriente de ingresos públicos se ha visto afectada por la eliminación del GST (similar al IVA) en junio de 2018 como resultado de una promesa electoral, que finalmente llevó a sustituir este impuesto por el SST desde septiembre de 2018, un impuesto monofásico con una mucho menor capacidad recaudatoria (RM 8.000 M menos). El Gobierno se está planteando el posible retorno al GST.

El presupuesto para 2020 reflejaba en el momento de su aprobación el compromiso del Gobierno con la consolidación presupuestaria que no ha sido posible mantener como consecuencia de la recesión causada por la pandemia. El Gobierno ha anunciado en 2020 sucesivos paquetes de ayuda que suman RM 305.000 millones (€ 62.800 millones, en torno al 20,7% del PIB). De ellos, el 3,7% del PIB son inyección fiscal directa. El grueso de las medidas de apoyo se reparte entre inyecciones de liquidez, subsidios directos a la población y subvenciones para mantener el empleo. Tanto las Government Linked Companies como Bank Negara mantienen un destacado protagonismo en el impulso económico. El año terminó con un déficit público del 6,2%.

En la propuesta de presupuesto federal para 2021 se prevé un gasto total de RM322.540 millones, que equivaldría al 21,2% del PIB de Malasia, muy por debajo de la media de la OCDE, pero en línea con el peso habitual de esta figura en Malasia, incurriendo en un déficit equivalente al 5,4% del PIB.


 

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Política monetaria

En cuanto a la política monetaria, esta es claramente expansiva. El tipo de interés de referencia, que se mantenía invariable desde enero de 2018 en 3,25%, ha experimentado sucesivas reducciones hasta el 1,75%. Se ha recortado el coeficiente de reservas estatutarias desde el 3% al 2% y se han ampliado los activos computables. Asimismo, Bank Negara ha impulsado una importante inyección adicional de liquidez en la economía, conminando al sector bancario a una moratoria de 6 meses en el reembolso de los préstamos pendientes, que terminó a finales de septiembre de 2020.

El ringgit malasio (RMY), intervenido por el Banco Central y no plenamente convertible en los mercados de divisas, ha experimentado cierta volatilidad cambiaria en los últimos años. En el 2018, el ringgit se depreció un 1,8% con respecto al USD y se apreció un 2,5% con respecto al EUR. En 2019 se apreció frente a ambos (un 1,1% respecto al USD y un 3,2% respecto al EUR) así como con respecto a la mayoría de las divisas de la región. En 2020 el ringgit ha mostrado una tendencia de apreciación frente al dólar (2%) y depreciación frente al euro (7%).

El tipo medio del ringgit respecto el euro en 2020 fue de 4,81RM/€. Malasia es país anfitrión de la APEC en 2020, lo que llevaba a prever anuncios estratégicos en paralelo a la celebración de reuniones relevantes, si bien con la pandemia se han cancelado algunas reuniones y otras han adoptado un formato virtual. Finalmente, se consiguió celebrar en diciembre la Cumbre de la APEC con la Declaración de Putrajaya apostando por una visión esperanzadora de la recuperación.

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Se mantiene el espíritu de la “Shared Prosperity Vision 2030”, estrategia anunciada por Mahathir que pone el énfasis en hacer partícipes del crecimiento a los grupos menos favorecidos. El actual Gobierno ha confirmado que la mantendrá. Sin embargo, hay más consenso sobre su necesidad y objetivos que sobre el contenido. Su concreción práctica por el momento está limitada a algunas medidas incluidas en el presupuesto 2020 bajo la forma de subvenciones a la población con menos recursos. Habrá que esperar a la adopción del 12º Plan Malasia, cuya aprobación se ha pospuesto hasta principios de 2021, para concretar las áreas de actuación económicas prioritarias e intenta programar presupuestariamente las mismas de forma plurianual.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex