Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Mozambique presentaba tasas de crecimiento superiores al 6% durante la década en la que el presidente Guebuza estuvo al frente del país (2004-2014), pero no se inició una transformación estructural ni se desarrolló la industrialización de la economía. Así, actualmente el crecimiento se ve frenado por una serie de debilidades estructurales, que explican que el país presente una estructura económica de país en desarrollo, con un sesgo en favor del sector agrícola y un débil sector industrial.

Según el CIA World Factbook, en 2020 el sector primario supone el 23,9% de la economía, dentro del cual destaca la agricultura y tras ella la minería. La primera tiene un peso mucho mayor en el empleo debido a que la mayor parte se trata de una agricultura de subsistencia. El desarrollo de la agricultura comercial está limitado por las carencias en infraestructuras de almacenamiento y transporte y el régimen de propiedad estatal de la tierra.

El sector secundario supone el 19,3% del PIB, dentro del cual la industria es el 8,8% (gracias a la planta de aluminio de Mozal); la construcción (1,9%) y la distribución de energía y agua (2,7% y 0,2% respectivamente) aportan el resto.

El sector servicios representa más del 56,8% de la economía. Las mayores contribuciones corresponden al sector comercial y al de transportes y almacenaje. El sector público también es un importante empleador y generador de actividad económica.

Por el lado del gasto, el consumo privado es el mayor componente del PIB (66,7%). Desde 2015 se observa una caída en la importancia de la formación bruta de capital fijo, debido a la finalización de los megaproyectos y al deterioro del clima de inversión. Además, debe destacarse que la mayor parte de las inversiones corresponde a inversiones en infraestructuras, financiadas por las IFIs, a través de donaciones multilaterales o bilaterales o a inversiones en explotación de recursos naturales realizadas por grandes multinacionales. La inversión del sector empresarial privado local es muy reducida. El sector exterior contribuye negativamente en términos netos alcanzando el déficit comercial el 18,2% del PIB en 2020.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto)
  2015 2016 2017 2018 2019
  % % % % %
POR SECTORES DE ORIGEN
SECTOR PRIMARIO 28,1 28,9 31,5 34,3 33,8
AGRIC. GANADERÍA Y SILVICULTURA 21,3 20,2 19,1 24,4 24,3
PESCA 1,6 2,4 2,1 1,6 1,6
MINERÍA 5,1 6,3 10,3 8,3 7,8
SECTOR SECUNDARIO 14,5 13,5 14,6 13,8 13,7
INDUSTRIA 9,1 8,7 9 8,8 8,8
CONSTRUCCIÓN 2,3 2,1 2,3 1,9 1,9
ELECTRICIDAD Y AGUA 3,1 2,7 3,3 3,0 3,0
SECTOR TERCIARIO 50,8 50,9 47,7 51,9 52,5
COMERCIO 11,2 11,7 11,1 10,7 10,5
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 2,2 2 1,7 2,1 2,0
TRANSPORTE Y COMUNICACIONES 10,2 9,8 9 11,5 11,8
FINANZAS 4,6 4,9 5,1 5,8 6,0
PROPIEDAD DE VIVIENDA 5,8 5,4 5,6 5,4 5,6
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 6,3 6,5 5,6 7,2 7,3
EDUCACIÓN 7,9 8,2 7,2 6,7 6,6
SALUD Y SEGURIDAD SOCIAL 1,9 2 1,8 1,7 1,7
OTROS SERVICIOS 0,7 0,6 0,5 0,9 0,9
IMPUESTOS Y OTROS 6,5 6,8 6,1 - -
TOTAL 100 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 94,4 99,5 92,7 87,4 88,4
Consumo Privado 67,8 71,1 67,2 65,6 66,7
Consumo Público 26,7 28,3 25,5 21,8 21,7
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 32 22,5 24,6 50,0 46,1
VARIACIÓN DE EXISTENCIAS 13,4 15,6 14,6 - -
EXPORTACIONES DE BB. Y SS. 32,2 36,8 40,7 44,9 41,0
IMPORTACIONES DE BB. Y SS. 72 74,4 72,7 82,3 75,5
TOTAL 100 100 100 100 100

 Fuente: Instituto Nacional de Estadística de Mozambique

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

 EVOLUCIÓN RECIENTE Y VALORACIÓN DE LA SITUACIÓN ECONÓMICA

El ritmo de crecimiento de la economía mozambiqueña se mantuvo por encima del 6% en el periodo 1995-2015. En los últimos años de este periodo, el crecimiento fue principalmente impulsado por los megaproyectos, en particular la mina de carbón de Vale —que dispararon la inversión extranjera recibida— y por las expectativas generadas por las enormes reservas de gas halladas en la costa norte del país. Estas inversiones financiaron elevadas importaciones, tanto de equipos como de servicios.

Sin embargo, en 2015 el país inició una fase de lento crecimiento económico. Esta fase fue provocada por dos motivos: en primer lugar, el descenso del precio internacional de materias primas exportadas por el país; y en segundo lugar el impacto de la sequía en algunas zonas del norte y del centro, que afectó a la producción agrícola y a la generación de electricidad en las plantas hidroeléctricas. Además, varios megaproyectos finalizaron durante ese año y empezó a disminuir la inversión extranjera, por lo que se dificultaba la financiación del déficit por cuenta corriente.

En 2016, la trama de las deudas ocultas, unidas a una elevada depreciación del metical mozambiqueño, provocó el salto del endeudamiento público del 94% del PIB en 2015 al 120% en 2016. Las principales agencias de calificación crediticia declararon al país en alto riesgo de incumplimiento de pagos. El elevado nivel de endeudamiento público frenó la inversión pública y restó espacio al crédito privado. La depreciación alcanzó valores alarmantes del 100% y la inflación también se disparó al 20%. En esta situación, el crecimiento en 2016 disminuyó hasta el 3,8%.

En 2017 y 2018, tuvo lugar la estabilización macroeconómica gracias a una política monetaria muy estricta. Esta permitió frenar la escalada de la inflación (cerró 2018 en el 3,9%), contener el déficit por cuenta corriente (30% del PIB en 2018) y estabilizar el tipo de cambio y las reservas de divisas. Sin embargo, todo ello restó liquidez a la economía, que frenó su crecimiento al 3,7% en 2017 y al 3,3% en 2018. El sector público, sobrendeudado y falto de liquidez inició una reducción del déficit, aunque todavía a niveles muy elevados (-5,5% del 2018). La inversión se interrumpió y se incurrió en impagos, contribuyendo también a la falta de crédito y de liquidez al sector privado.

En 2019, la recuperación económica se vio interrumpida en marzo y abril por los ciclones Idai y Kenneth, que afectaron especialmente a la zona de Beira. La destrucción de cosechas e infraestructuras afectó negativamente a los datos del PIB, de manera que en 2019 Mozambique tuvo un crecimiento del 2,2%, un 1,1% inferior al año anterior. Las expectativas apuntaban a una rápida recuperación impulsada por la normalización de la política monetaria y las inversiones en el sector del gas.

Sin embargo, la evolución de la pandemia originada por la COVID-19 ha provocado que la economía no solo no se recupere, sino que empeoren las perspectivas de crecimiento económico a corto plazo del país. El Banco Mundial prevé que esta crisis tendrá un fuerte impacto en la actividad económica debido a los efectos negativos del distanciamiento social y las restricciones de movimiento (a nivel nacional e internacional) sobre la demanda de bienes y servicios. Asimismo, la reducción de la demanda, la caída de  los precios de las materias primas y los crecientes problemas de terrorismo islámico en la zona de Cabo Delgado están desacelerando el ritmo de la inversión en gas y carbón, dos industrias clave para Mozambique. El FMI pronostica un crecimiento negativo del 0,5% para 2020 y un crecimiento del 2,1% 2021.

Situación actual respecto al escándalo de las deudas ocultas

A fecha de abril de 2021, las investigaciones para destapar la trama de corrupción continúan su curso. Hasta la fecha, se ha descubierto que los acusados crearon una serie de proyectos marítimos como tapaderas para enriquecerse del dinero recaudado. Además, desviaron parte de los fondos para pagar al menos 200 millones de dólares en sobornos y comisiones. Entre los acusados destaca el exministro de finanzas, Manuel Chang, que fue detenido en Pretoria por las autoridades sudafricanas en 2019 y que sigue detenido sin haber declarado todavía en un juicio.

De los 2.000 millones de los préstamos, tan solo se utilizó una parte a los proyectos marítimos. Para ocultar que las empresas no podrían devolver los préstamos y evitar el descubrimiento del esquema, en 2016 se propuso modificar la estructura con la que se financió la empresa Ematum: inicialmente se emitieron títulos de deuda privada que posteriormente fueron reemplazados por bonos con garantía soberana emitidos por el Gobierno de Mozambique; el periodo de maduración se hizo más largo, pero se prometieron mayores tasas de interés. Después de la reestructuración del bono de Ematum en 2016 y de realizar poca o ninguna actividad comercial, las empresas involucradas —Proindicus, EMATUM y MAM— incumplieron en el servicio de sus deudas entre mayo de 2016 y marzo de 2017.

A finales de mayo de 2019, se llegó a un acuerdo entre el Ministerio de Finanzas y los tenedores de bonos para reestructurarlos. Los títulos existentes pasarían a tener un valor nominal de 900 millones de dólares (en lugar de 850 millones) y vencerían el 15 de septiembre de 2031. El interés anual sería del cinco por ciento hasta el 1 de septiembre de 2023 y un nueve por ciento de 2023 a 2031. El Tribunal Constitucional de Mozambique ha declarado nula y sin efecto la deuda de Ematum en 2019.

En cuanto a Proindicus, el Fiscal General de Mozambique presentó una demanda en Reino Unido para anular la garantía soberana obtenida de forma ilegal sobre el préstamo contraído la empresa con Credit Suisse. De manera similar, en su defensa contra una demanda interpuesta por VTB en el Reino Unido por impago de la deuda, el Gobierno buscará anular la garantía soberana obtenida ilegalmente el préstamo contratado por MAM con la entidad financiera.

A continuación, se detalla un resumen cronológico de los acontecimientos más recientes sobre las investigaciones del escándalo de las deudas ocultas:

En agosto de 2019, el Gobierno de Mozambique demandó a la empresa de construcción naval Privinvest y a su director, Iskandar Safa, quien supuestamente jugó un papel clave para garantizar que se concedieran los préstamos y luego se convirtió en el único contratista de las tres empresas. Además, el principal mediador de Privinvest, el libanés Jean Boustani, fue detenido poco más tarde en Nueva York. Sin embargo, en diciembre de ese mismo año, fue declarado no culpable, alegando que Jean nunca conoció, habló, ni tuvo ninguna una relación con los inversores.

En enero de 2021, Privinvest puso en el centro de la polémica del escándalo de las deudas ocultas al presidente actual de la República, Filipe Nyusi. Varios documentos judiciales presentados en Londres revelaron que la empresa hizo pagos a Nyusi y otros altos funcionarios después de negociar contratos para proyectos marítimos del gobierno.

La empresa negó que las remesas fueran sobornos o ilegales, justificándose en que se entendían como donaciones de campaña o para inversiones. La actual defensa del partido político FRELIMO sobre esta acusación reside en que Filipe Nyusi no era presidente en el momento en que se realizó el pago y, según la ley de Mozambique, se le permitía recibir donaciones políticas.

En febrero de 2021, y según la agencia Bloomberg, dos fondos de inversión, VR Capital y Farallon Capital Partners, que invirtieron 30 millones de dólares en préstamos de Credit Suisse, han llevado al banco suizo y al Gobierno de Mozambique de nuevo a los tribunales, en lo que supone un último avance en un proceso que se lleva prolongando durante varios años

Como conclusión, es resaltable la demora en los procesos, lo que en manos del Fondo de Monitoreo Presupuestario se debe a un control absoluto por parte del Gobierno de la Fiscalía General del Estado.

Los megaproyectos de extracción y comercialización de gas

En 2010, varias empresas multinacionales descubrieron extensas reservas de gas en la Bahía de Rovuma, en la costa norte de Mozambique (provincia de Cabo Delgado). De acuerdo con las últimas estimaciones de la Agencia de Energía de Estados Unidos (febrero de 2021), el volumen de reservas de gas probadas en Mozambique asciende a 100 trillones de pies cúbicos, con una cuota del mercado mundial del 1,4%. Esto le convierte en el tercer país con mayores reservas de gas de África (por detrás de Nigeria y Argelia) y uno de los 13 primeros a nivel mundial, por lo que se prevé que Mozambique se convertirá en uno de los mayores exportadores de gas del mundo.

La explotación de estas reservas requiere la construcción de infraestructuras de extracción y licuefacción, así como todo tipo de infraestructuras anexas y de servicios y suministros varios. Actualmente, los megaproyectos de extracción de gas (LNG) del país se encuentran divididos en función de su ámbito geográfico. Así, existen dos áreas principales que incluyen prácticamente la totalidad de los proyectos:

• Área 1: el área cubre aproximadamente 2,6 millones de hectáreas y está situada en la cuenca del río Rovuma, a unos 40 kilómetros de la costa. Las principales empresas adjudicatarias de esta área son la empresa francés Total, ENH Rovuma, Bharat Petroresources Limited y Ventures Mozambique. En 2019, Occidental Petroleum compró a Anadarko (principal adjudicataria del área 1 hasta la fecha) y a continuación vendió los activos en el continente africano de Anadarko a Total.

• Área 4: las principales empresas adjudicatarias de esta área son ENI, ExxonMobil y GALP.

Inicialmente, ENI contrató la construcción de una plataforma marítima de extracción y licuefacción después de firmar acuerdos de venta del gas licuado con BP. En junio de 2019, Anadarko (ahora Total en Mozambique) tomó su decisión final de inversión. El Estado, a través de la Empresa Nacional de Hidrocarburos (ENH), mantiene una participación del 15% en la concesión de Total y un 10% en la de ENI y ExxonMobil. El Gobierno tiene como objetivo utilizar parte del gas al que tiene derecho para promover el nacimiento de una industria química y gasística en el país. Al mismo tiempo, tendrá derecho a una serie de ingresos fiscales que podrán ser muy elevados (con la venta de ENI a Exxon ya tuvo unos ingresos de casi el 3% del PIB).

En julio de 2020, Total anunció el cierre financiero del megaproyecto del área 1 que generaría alrededor de 2.000 millones de dólares al año en ingresos para el Gobierno de Mozambique y un incremento de la recaudación de aproximadamente el 50%.

Sin embargo el ataque terrorista  en la ciudad de Palma  del 24 de marzo y la incapacidad del gobierno de Mozambique de contener las matanzas de población civil así como el elevado número de desplazados que ha ocasionado, ha puesto en entredicho la continuidad de estos proyectos.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019 Última cifra disponible
PIB
PIB (M $ a precios corrientes) (1) 11.900 13.200 14.700 15.100 14.400 (2020)
Tasa de variación real (%) (1) 3,8 3,7 3,3 1,8 -0,5 (2020)
Tasa de variación nominal (%) (5) 16,1 17,1 9 6,8 6,8 (oct 2019)
INFLACIÓN
Media anual (%) (1) 19,9 15,1 3,9 2,8 3,1 (2020)
Fin de período (%) (1) 23,7 5,7 3,5 3,5 3,5(2020)
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) n.dn.dn.dn.dn.d
Fin de período (%) (3) n.d 19,5  15 12,75 10,25(2020);13,25 (febrero 2021)
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) (1) 28.751 29.538 30.339 31.157 31,993 (estimado en 2020)
Población activa (x 1.000 habitantes) (4) 12.371 12.890 12.772 13.193 13.193 (2019)
% Desempleo sobre población activa (4) 3,4  3,2 3,2 3,2 3,2 (2019)
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB (2) -5,5 -2,9 -6,8 -0,1 -5,4 (2020)
DEUDA PÚBLICA
en M $ n.dn.d11.37213.13214.780
en% de PIB (1) 119,9 100,1 105,3 103,4 122,2
EXPORTACIONES DE BIENES
en M $ (4) 3.328 4.725 5.196 4.718 3.460 (2020)
% variación respecto a período anterior -2,5% 42,0% 10,0% -9,2% -
IMPORTACIONES DE BIENES
en M $ (4) 4.733 5.223 6.169 6.799 6.437 (2020)
% variación respecto a período anterior -38% 10,4% 18,1% 10,2% -
SALDO B. COMERCIAL
en M $ -1,405 -498 -973 -2.507 -2.631(2020)
en% de PIB -11,8% -3,7% -6,6% -16,6% -18,2(2020)
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M$ (1) -3.846 -2.590 -4.351 -3.090 -8.720 (2020)
en % de PIB (1) -32,2% -19,7% -29,6% -20,4% -60,6% (2020)
DEUDA EXTERNA PUBLICA
en M$ (2) 10.065 11.395 13.413 14.780 14.780
(jun 2019)
en % de PIB (2) 113% 90% 91% 97% 108% (2020)
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en M$ (4) 261  276  n.d.  n.d.  n.d.
en % de exportaciones de b. y s. (4) 14,05 9,2 9,8 14,9 n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en M$ (4) 1.962 3.297 3.079 3.888 3.904 (2020)
en meses de importación de b. y s. 2,9 3,8 3,5 4,21 4,33 (2020)
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
Recibida M$ (2) 3.093 2.293 2.703 2.212 2.212 (2019)
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual (2) 63,1 63,9 60,9 62,5 69,17 (2020)
fin de período (2) 71,4 59,3 61,6 63,2 74,2 (2020)

Fuentes: (1) FMI Base de datos WEO, (2) FMI Informe artículo IV 2019, (3) Banco central de Mozambique (en 2017 se inició la utilización de tipo de interés director), (4) Banco Mundial, (5) Instituto Nacional de Estadística de Mozambique, (6) Base de datos Knoema

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Principales objetivos de política económica

Mozambique es uno de los países más pobres del mundo y el principal objetivo de su política económica es elevar el nivel de vida de su población, dentro de un marco de mantenimiento de la estabilidad macroeconómica. Esta política de desarrollo se ha estructurado en torno a los llamados Planes de Acción para la Reducción de la Pobreza y los Planes Quinquenales. Por otra parte, en Mozambique tienen una presencia muy dilatada e intensa los organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial, Banco Asiático de Desarrollo, etc.), que asesoran e intervienen activamente en el diseño de las políticas económicas mozambiqueñas. El desarrollo del sector de la agricultura, que emplea a unas tres cuartas partes de la población población, pero donde prevalece la producción familiar e informal de subsistencia, ha sido siempre uno de los objetivos de la política económica, así como la construcción de infraestructuras, especialmente de transporte.

Actualmente está en vigor el Plan Quinquenal 2020-2024, aprobado en marzo de 2020, que pretende priorizar áreas sociales como educación, sanidad, protección social o cultura. Esta priorización tiene como objetivos básicos la mejora del bienestar y la calidad de vida de las familias mozambiqueñas; reducción de la pobreza y desigualdades sociales; creación de empleo y promoción de un ambiente de paz, armonía y tranquilidad. Asimismo, el impulso de la agricultura y la industrialización, asociado a acciones en las áreas de energía, infraestructura, turismo y proyectos de hidrocarburos, constituye la base para alcanzar las metas de creación de empleo establecidas en el PQG.

En la política fiscal, el Gobierno siempre había mantenido un delicado equilibrio entre la necesidad de subvencionar algunos productos básicos (cereales, combustible) con el fin de evitar descontentos sociales y no perjudicar los grupos de población más vulnerables, y la voluntad de no tener déficit presupuestario excesivos.

En la actual coyuntura económica, el Gobierno se ha visto obligado a frenar la inversión pública y solo progresan los proyectos con financiación concesional. Sin embargo, todavía se resiste a suprimir la mayoría de los subsidios, tal y como recomienda el FMI. En cuanto a la política monetaria, la administración se ha centrado en frenar la inflación y la depreciación y adquirió por ello un tono muy restrictivo desde mediados de 2017. Ello ha conseguido frenar estas dos variables, pero a costa de limitar el crédito al sector privado y estrangular el crecimiento.

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Previsiones macroeconómicas

En 2019, la recuperación económica se vio interrumpida en marzo y abril por los ciclones Idai y Kenneth, que afectaron especialmente a la zona de Beira. La destrucción de cosechas e infraestructuras afectó negativamente a los datos del PIB, de manera que en 2019 se tuvo un crecimiento del 2,2%, un 1,1% inferior al año anterior. Las expectativas apuntaban a una rápida recuperación, de manera que rebotaría rápidamente al alza los años siguientes, impulsado por la normalización de la política monetaria y las inversiones en el sector del gas.

Sin embargo, la evolución de la pandemia originada por la COVID-19 ha provocado que la economía no solo no se recupere, sino que empeoren las perspectivas de crecimiento económico a corto plazo del país. El Banco Mundial prevé que esta crisis tendrá un fuerte impacto en la actividad económica, debido a que el distanciamiento social y las restricciones de movimiento (a nivel nacional e internacional) afectan la demanda de bienes y servicios. Asimismo, la reducción de la demanda y los precios de las materias primas están desacelerando el ritmo de la inversión en gas y carbón, dos industrias clave para Mozambique. Los últimos datos disponibles indican que Mozambique ha entrado en recesión técnica tras dos caídas consecutivas del PIB: -3,3% en el segundo trimestre y -1,1% en el tercero. El FMI pronostica una caída del 0,5% para 2020 y un crecimiento del 2,1% para 2021.

Uno de los retos a los que se enfrenta el país es asegurar que los megaproyectos de gas impulsen un crecimiento inclusivo en los sectores productivos de la economía. Las asistencias técnicas del FMI y del Banco Mundial deben dirigirse a ayudar a capacitar a las autoridades mozambiqueñas en ese sentido. El FMI pronosticaba que la economía podría crecer a un ritmo superior al 20% durante varios años una vez empezada la comercialización del gas. Sin embargo, los proyectos de gas se están concretando de una manera mucho más lenta y gradual de lo que la Institución asumía. Tampoco se ha materializado un sector privado de pequeñas y medianas empresas capaz de generar empleo que demuestre el aprovechamiento del dinero recibido.

 

Asimismo, persistirá la crisis de liquidez que atraviesa el país debido a la ineficiente gestión de la deuda y a una política fiscal laxa. La reestructuración de la deuda de Ematum fue bien acogida por la comunidad internacional y la calificación crediticia del país mejoró en 2019. Sin embargo, Mozambique sigue situándose en riesgo de incumplimiento de pagos, por lo que se le seguirá restringiendo el acceso a la mayoría de las fuentes de financiación internacionales. La deuda podría estabilizarse si los tribunales británicos diesen la razón al Ejecutivo mozambiqueño y declarasen nula la garantía soberana con la que contaban los préstamos ocultos. 

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Política fiscal y presupuestaria

El sistema impositivo se caracteriza por su insuficiencia recaudatoria que se debe fundamentalmente al escaso desarrollo económico del país, la debilidad del marco legal y la escasa capacidad de gestión administrativa. La mejora del proceso de gestión del gasto presupuestario, así como del sistema de administración y recaudación de impuestos, ha sido uno de los objetivos principales de las autoridades, en el que ha contado con la asistencia técnica del FMI y del Banco Mundial. Así, en 2007 se adoptaron los regímenes revisados del impuesto sobre la renta de las personas físicas y el impuesto de sociedades. Asimismo, se implantó el IVA y se adoptó un nuevo régimen de impuestos especiales. También se creó, en 2006, la Autoridad Tributaria de Mozambique (AT), organismo de carácter semiautónomo en el que se centralizaron las hasta entonces divididas funciones de recaudación de impuestos, con el objetivo de reforzar la lucha contra la evasión y el fraude fiscal. Como resultado se ha podido observar un paulatino incremento de la recaudación, que ha pasado del 20% del PIB en 2006 al 26% el 2018 (último dato oficial disponible, FMI).

Sin embargo, las cuentas públicas siempre han mostrado déficit debido al carácter expansivo del gasto público (incluyendo generosos subsidios a ciertos bienes básicos). En el periodo anterior a 2015, el elevado crecimiento económico era capaz de absorber el déficit público, manteniéndose estable el endeudamiento público. Sin embargo, la ralentización económica iniciada en 2015 intensificó el déficit público y lo trasladó a endeudamiento. Las deudas ocultas descubiertas en 2016, que mostraron la débil capacidad técnica e institucional de la administración mozambiqueña, hicieron saltar el endeudamiento público hasta niveles insostenibles, alcanzando el 138% del PIB. El sector público también empezó a incurrir en impagos a suministradores y contratistas. 

 

Desde 2017 el gobierno aplicó un esfuerzo de consolidación fiscal, incluyendo la eliminación de subsidios a bienes básicos (gasolina, grano) y el aumento del precio de la electricidad. Con ello el déficit y endeudamiento público se redujo al 0,2% y 103,4% del PIB respectivamente en 2019. Sin embargo en 2020 por la crisis del COVID esta tendencia se revierte pasando el déficit al 7,1% lo que supone un 122,2%.  El FMI, si bien mantiene suspendido su programa de asistencia financiera —excepto la ayuda de emergencia después de los ciclones y de la pandemia del Covid-19—, otorga asistencia técnica al tesoro de Mozambique, incluyendo en el diseño de un nuevo procedimiento administrativo de seguimiento y aprobación de garantías soberanas. En su último informe, de junio de 2019, el FMI califica el nivel de deuda pública in distress pero sostenible. 

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Política monetaria

Política monetaria

El objetivo tradicional de la política monetaria ha sido el mantenimiento de la estabilidad de precios, especialmente de los productos básicos (alimentos y combustibles), de los que depende para su subsistencia la gran mayoría de la población y cuyo encarecimiento ha llegado a provocar disturbios sociales.


Este objetivo se ve dificultado tanto por la irregularidad en los resultados en las cosechas, consecuencia de un clima con frecuentes inundaciones y sequías, como por la dependencia del exterior para el abastecimiento de combustible y de algunos alimentos, como el trigo. Ante el dilema de permitir un debilitamiento del metical —que favoreciera el desarrollo de la exportación— o mantenerlo fuerte —para abaratar las importaciones y contener la inflación—, las autoridades se inclinaron por la segunda opción, facilitada por los considerables flujos de ayuda e inversión extranjera directa.


Hasta 2017 las autoridades fijaban objetivos puntuales de inflación que el Banco de Mozambique trataba de alcanzar mediante el control del crecimiento de la masa monetaria; la fijación del tipo de interés de referencia no tenía mucho efecto dado el escaso desarrollo del sistema financiero local. Sin embargo, en abril de 2017, con el objetivo de establecer una política monetaria restrictiva que frenara la elevada inflación, la depreciación del metical y la pérdida de reservas, el Banco Central adoptó un tipo de interés director (MIMO) como variable objetivo y de seguimiento. A finales de 2018 el control de la inflación y la estabilización del tipo de cambio y reservas permitieron el inicio de la relajación de la política monetaria. En enero de 2021 el MIMO se aumenta a 13,25% desde 10,25%.
 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

En 2019, la recuperación económica se vio interrumpida en marzo y abril por los ciclones Idai y Kenneth, que afectaron especialmente a la zona de Beira. La destrucción de cosechas e infraestructuras afectó negativamente a los datos del PIB, de manera que en 2019 se tuvo un crecimiento del 2,2%, un 1,1% inferior al año anterior. Las expectativas apuntaban a una rápida recuperación, de manera que rebotaría rápidamente al alza los años siguientes, impulsado por la normalización de la política monetaria y las inversiones en el sector del gas.

Sin embargo, la evolución de la pandemia originada por la COVID-19 ha provocado que la economía no solo no se recupere, sino que empeoren las perspectivas de crecimiento económico a corto plazo del país con una contracción  del 0,5% del PIB en 2020 frente al 4,3% previsto. Asimismo, la reducción de la demanda y los precios de las materias primas  están desacelerando el ritmo de la inversión en gas y carbón, dos industrias clave para Mozambique. 

El principal reto a los que se enfrenta el país es asegurar la supervivencia de los megaproyectos de gas ante la amenaza terrorista. Y si esto sucede garantizar el crecimiento inclusivo en los sectores productivos de la economía. 

Asimismo, persistirá la crisis de liquidez que atraviesa el país debido a la ineficiente gestión de la deuda y a una política fiscal laxa. La reestructuración de la deuda de Ematum fue bien acogida por la comunidad internacional y la calificación crediticia del país mejoró en 2019. Sin embargo, Mozambique sigue situándose en riesgo de incumplimiento de pagos, por lo que se le seguirá restringiendo el acceso a la mayoría de las fuentes de financiación internacionales.

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