Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Al analizar la estructura económica nigeriana destaca el alto peso específico que tiene el sector servicios, superior al 50% del PIB, en relación con otros países vecinos.

El sector agropecuario supone un cuarto del PIB y es la principal actividad económica para los nigerianos, representando más del 50% del empleo. Sin embargo, este sector no ha conseguido ir en consonancia con el rápido incremento poblacional del país, de forma que Nigeria, antes exportadora neta de productos alimentarios, se ve ahora obligada a importarlos. La agricultura sufrió un retroceso durante el auge del petróleo de los años 70, período caracterizado por la negligencia y la falta de inversión en el sector, si bien en los últimos años se observan signos de recuperación y el desarrollo de este sector se encuentra entre las prioridades del país. Cerca del 90% de la producción agrícola son productos alimenticios como ñame, sorgo o mijo, que proceden de pequeñas explotaciones agrícolas. Otras producciones son aceite de palma, caucho, cacahuetes y algodón.

El sector secundario, que incluye la minería (la práctica totalidad del sector debido al petróleo), manufacturas, suministro público de agua y energía, obra civil y construcción, contribuye otro cuarto del PIB. La industria manufacturera incluye una amplia gama de actividades, entre las que destacan manufactura de fibras sintéticas, textiles de algodón, jabones, detergentes, pinturas, confección, refinados del petróleo (actualmente las 4 refinerías existentes no funcionan, por lo que este sector es inexistente) y cemento. A pesar de su gran potencia, el sector secundario se ha estancado en los últimos años debido a las deficiencias en el suministro eléctrico, a las distorsiones que han introducido en el mercado determinadas políticas económicas (la estricta política de importaciones, por ejemplo) y al envejecimiento del equipamiento de fábricas e industrias. En concreto, las deficiencias en el suministro eléctrico afectan al 90% de las industrias del país y encarecen considerablemente la producción. Nigeria cuenta, además, con una riqueza extraordinaria en gas y minerales sólidos que apenas ha comenzado a ser explotada.

El sector terciario representa más del 50% del PIB y está dominado por el comercio, el subsector financiero y de seguros, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, los servicios inmobiliarios y las consultorías técnicas. El comercio es la segunda actividad más importante del país, por detrás de la agricultura, siendo la tercera actividad más importante la producción petrolífera. Este subsector presenta una estructura atomizada, con unos pocos mayoristas e importadores bien conectados que suministran a una infinidad de minúsculos minoristas, a menudo sin más que un precario puesto callejero. El comercio está encuadrado en su mayor parte en el sector informal.

El mayor reto para la economía nigeriana es el lamentable estado de la infraestructura y la excesiva dependencia en la industria del petróleo y el gas para la obtención de ingresos públicos y divisas. Por ello, las autoridades del país están tratando de involucrar al sector privado en la construcción de infraestructuras y en el desarrollo de los sectores no petroleros. 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto) % 2014 2015 2016 2017
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO   n.d   23,1 21,4 n.d.
MINERÍA n.d  9,8 6,6  n.d.
MANUFACTURAS n.d  9,5 10,9 n.d.
CONSTRUCCIÓN n.d  3,7  3,6  n.d.
COMERCIO, HOTELES, BARES Y RESTAURANTES n.d  20,1  21,3  n.d.
TRANSPORTE, COMUNICACIONES n.d  13,1  13,9  n.d.
ELECTRICIDAD Y AGUA n.d  0,7  0,7  n.d.
FINANZAS n.d  3,4  3,6  n.d.
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, PROPIEDAD DE VIVIENDA n.d  12,6  14,1  n.d.
OTROS SERVICIOS n.d  3,9  3,9  n.d.
TOTAL 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO 
CONSUMO 78,3 84,5 87,0 n.d.
Consumo Privado 71,8 78,6 81,6 n.d.
Consumo Público 6,5 5,9 5,4 n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 15,8 15,5 15,3 n.d
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 18,4 10,7 9,2 n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS -12,5 -10,7 -11,5 n.d.

Fuente: Contabilidad Nacional, National Bureau of Statistics.El consumo privado incluye el de los INFSL, y la Formación bruta de capital fijo incluye la variación de existencias.

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto): variación en % respecto al año anterior 2014 2015 2016 2017
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO n.d n.d 4,1 n.d.
MINERÍA n.d. n.d -14,4 n.d
MANUFACTURAS n.d n.d -4,3 n.d
CONSTRUCCIÓN n.d n.d -5,9 n.d
COMERCIO, HOTELES, BARES Y RESTAURANTES n.d n.d -0,2 n.d
TRANSPORTE, COMUNICACIONES n.d n.d 1,9 n.d
ELECTRICIDAD Y AGUA n.d n.d -15,0 n.d
FINANZAS n.d. -4,5
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, PROPIEDAD DE VIVIENDA n.d. n.d -0,6 n.d
OTROS SERVICIOS n.d. n.d 4,9 n.d
TOTAL  n.d.  n.d.  -1,6  n.d
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO n.d n.d n.d n.d
Consumo Privado n.d. n.d. -5,7 n.d
Consumo Público n.d. n.d. -15,1 n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO n.d. n.d. -5,0 n.d
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS n.d. n.d.   11,5 n.d
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS n.d. n.d.  -10,4  

Fuente: Contabilidad Nacional, National Bureau of Statistics.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

A pesar de la fuerte depreciación de la naira, Nigeria ha mantenido su puesto como mayor economía de África, según el FMI, que parecía haber perdido en agosto de 2016. Esta posición la adquirió al adelantar a Sudáfrica tras la revisión del PIB de 2013, apoyada por el Banco Mundial, el FMI y la ONU, que también mostró una economía mucho más diversificada de lo que se suponía.

La contribución del sector petrolero al PIB es ya únicamente del 8,42% en 2016. Sin embargo, la caída de los precios del petróleo desde mediados de 2014 afectó muy seriamente a la economía nigeriana a través de los ingresos públicos, muy dependientes de los ingresos petrolíferos, y sobre todo, a la depreciación de su moneda. Así, en 2016 entró oficialmente en recesión, con una tasa de crecimiento de -1,51%. La diferencia entre el crecimiento de la economía no petrolera, del -0,22%, contrasta con la del sector de hidrocarburos, -13,65%. La tasa de paro, por su parte, alcanzaba el 13,9% en el tercer trimestre de 2016. Finalmente, en el segundo trimestre de 2017, tras 5 trimestres consecutivos de tasas de crecimiento negativas, se rompió la tendencia, con un aumento del 0,5%.

Por su parte, el gobierno presentó unos presupuestos para 2017 por un monto récord de 7,298 billones de nairas (frente a los 6,06 billones de nairas en 2016). Sin embargo, su capacidad para tener efectos anticíclicos es muy limitada. Aproximadamente el 30% del presupuesto está destinado a inversiones en infraestructuras, a todas luces insuficiente para hacer frente a las necesidades del país. El servicio a la deuda y los gastos de funcionamiento del Estado son las siguientes partidas de mayor importancia presupuestaria. El presupuesto, todavía pendiente de aprobación, prevé un déficit de 2,36 billones de nairas, que se prevé financiar en gran medida mediante eurobonos, habiéndose emitido ya exitosamente dos tramos por valor de un millardo y medio de dólares. 

La caída del precio del petróleo también ha tenido consecuencias sobre la estabilidad de la moneda. Después de una caída de las reservas de más del 20%, el Banco Central de Nigeria (CBN) se vio obligado a dejar flotar la moneda en junio de 2016. La nueva política cambiaria creó un mercado de divisas interbancario en el que se determina el tipo de cambio en función de la oferta y la demanda pero el BCN sigue manteniendo una lista de 41 productos “no válidos para la obtención de divisas” y multitud de restricciones, por lo que el mercado paralelo de divisas no desaparece. En febrero de 2017, durante la hospitalización de Buhari, la naira rompió la barrera de las 500 nairas por dólar en el mercado paralelo, lo que facilitó una flexibilización de algunas de estas medidas y una inyección de liquidez, posible gracias también a los mayores ingresos debidos a la recuperación parcial de los precios del petróleo y de la producción en el país gracias al menor vandalismo en el Delta del Níger.  Estas medidas lograron apreciar la naira hasta 320 por dólar en el mercado paralelo, un gran salto. La inflación, que llevaba más de dos años por debajo de los dos dígitos, se disparó hasta el 18,72% en enero de 2017, si bien se ha vuelto a moderar hasta un 15,9% en noviembre de ese mismo año.

En cuanto a las reformas estructurales, tras el éxito de las reformas financiera y de las telecomunicaciones en 2009, las grandes reformas pendientes son la de la electricidad, culminada pero con resultados decepcionantes, y la de hidrocarburos. Esta última ha comenzado a avanzar tras dividir la Petroleum Industry Bill en varias partes, la primera de cuales, la Petroleum Industry Governance Bill, ya se ha aprobado. Una de las medidas más destacadas de la administración Buhari ha sido la concentración de todos los ingresos del sector público en un única cuenta, la Treasury Single Account, con el fin de aumentar la transparencia para reducir la corrupción.

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2014 2015 2016 2017
PIB
PIB (MUSD a precios corrientes) 568.496 493.841 405.442 394.818
Tasa de variación real (%) 6,3 2,63 -1,6 0,8
INFLACIÓN
Media anual (%) 8,0 9,0 15,7 16,3
Fin de período (%) 7,9 9,5 18,5 16,0
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 13 11 14 14
Fin de período (%) n.d n.d 14 14
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 173.938 182.562 186.987 193.687
Población activa (x 1.000 habitantes) 72.931 76.957 81.151 85.088 
% Desempleo sobre población activa 6,0 10,0 14,0 18,8
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -2,0 -3,4 -4,7 -4,9
DEUDA PÚBLICA
en MUSD 67.726  65.428  57.391 66.634
en % de PIB n.d 12,1 18,6 23,3
EXPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 99.241 48.433 32.883 n.d.
% variación respecto al período anterior 10,9 -51,2 -32,1 n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 44.639 33.830 35.194 n.d.
% variación respecto a período anterior 1,4 -24,2 4,0 n.d.
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD 54.602 14.602 -2.311 n.d.
en % de PIB 9,6 3,0 -0,6 n.d.
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD 899 -15.763 2.722 7.667
en % de PIB 0,1 -3,1 0,6 1,2
DEUDA EXTERNA
en MUSD 9.711 10.718 11.406 15.352
en % de PIB n.d. 6,0 2,2 2,6
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 346 331 353 n.d.
en % de exportaciones de b. y s. n.d.  31,0  42,5 40,0
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD 36.688 30.606 29.242 38.023
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD 4.694 3.064 4.449 n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 158,4 192,4 304,5 305.7
fin de período  159,5 192,4 304,5 304.7

Fuentes: Todos los datos se han obtenido del FMI, World Economic Outlook October 2017 excepto: tipos de intervención, reservas internacionales y tipo de cambio oficial (Banco Central); empleo y tasa de paro (National Bureau of Statistics); deuda pública y deuda externa de caracter público  (Debt Management Office), inversión extranjera directa (Unctad), exportación e importación de bienes y saldo balanza comercial (ITC)

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

En el contexto actual, las prioridades del gobierno son conseguir la estabilidad de la naira y, sobre todo, diversificar la economía potenciando principalmente el desarrollo de la agricultura. En junio de 2017 se lanzó el documento base de la política económica, el Economic Recovery and Growth Plan 2017-2020 (que puede consultarse en www.nationalplanning.gov.nig). 

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

El gobierno federal de Nigeria se enfrenta, a un año de las elecciones de marzo de 2019, a importantes retos. La evolución de los precios del petróleo, la moneda local, los presupuestos públicos y, también, la seguridad y estabilidad política, serán determinantes para ver si el Gobierno Buhari logra ser reelegido.

La la posición externa es débil a medio plazo, existe una brecha en la cuenta corriente de 1,5 por ciento al 2 por ciento del PIB y una divergencia entre el tipo de cambio real y el de mercado de aproximadamente el 20 por ciento.

A raíz de la recesión, las vulnerabilidades de los bancos se han incrementado, especialmente para las entidades más pequeñas. El FMI estima que, si es necesaria, la recapitalización de los bancos pequeños podría costar alrededor del 0,5% del PIB. En promedio, los bancos grandes y las empresas medianas seguirían siendo resistentes a una crisis de crédito generalizado. Sin embargo, la posición de los bancos más pequeños se ha deteriorado significativamente en relación con diciembre de 2014, haciendo que tengan más riesgo de caer en la insolvencia.

Respecto del futuro, la evolución de los datos parece ser dispar. Después de una tasa de crecimiento negativa en 2016, en 2017 se creció a un 0,8%, y se espera alcanzar el 1,8% en 2018. Sin embargo, el paro ha seguido subiendo, hasta un 18,8%, ya que la población crece más rápidamente que la economía. La inflación continuara descendiendo, pero a un ritmo muy lento, y todavía está lejos de tener un sólo dígito.

Otros datos positivos son los bursátiles: después de caídas generalizadas de 2013 a 2016, en 2017 el índice se revalorizó un 42,3%, y en enero de 2018 la bolsa de Lagos ha estado entre las de mayor revalorización. Básicamente, como siempre en este país, todo dependerá de un factor exógeno como es el precio del barril. Si se recupera, la economía lo hará, aunque a un ritmo más reducido que antes ya que el peso del sector del petróleo es menor que antes.

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

Los ingresos del Estado en su conjunto se distribuyen entre los niveles federal, estatal y local según reglas complejas y distintas según el tipo de ingresos. Así, por ejemplo, los ingresos petroleros van en un 52,68% al Estado Federal, mientras que el 20,60% corresponde a la Administración Local y el 26,72% restante de los ingresos a los diferentes estados. Los ingresos provienen en un 75%-80% del petróleo, mientras que el 23%-25% restante proviene de los impuestos.
El gobierno central consiguió mantener el déficit fiscal y la deuda pública equilibrados hasta que la reducción de los ingresos del petróleo empezó a perforar las cuentas nacionales. Este descenso de los ingresos públicos provenientes de la venta de crudo se debió principalmente a los bajos precios y a la reducción de la producción a causa de los sabotajes cometidos por el grupo rebelde “Niger Delta Avengers”.

La caída de los ingresos hizo que se descuadrasen todas las previsiones para 2014 y 2015, obligando al gobierno a realizar ajustes. Así, en 2015 se recortaron varios gastos, se aumentó el IVA y se introdujeron impuestos sobre diversos bienes y servicios de lujo.

A pesar de ello, no se pudo evitar que el déficit se disparase hasta el 1.6% (en 2014 había sido del 0.9%); mientras que la deuda pública aumentó de un 10.6% del PIB en 2014 a un 13.2% en 2016, según las estimaciones del CIA World Factbook.

El presupuesto aprobado por el gobierno estatal para 2017 fue un 20.8% superior al del ejercicio anterior, y se preveíaque en torno al 46% sea financiado con deuda externa. Por lo tanto, es posible que estas cifras sigan aumentando en los próximos años, aunque Nigeria todavía tiene un ratio de endeudamiento relativamente bajo en comparación con el resto de economías del entorno.

Por otra parte, el gobierno retomó los intentos para acabar con el subsidio a la gasolina (hay que recordar que Nigeria importa casi el 90% del combustible utilizado debido a la baja productividad de sus refinerías, y el gobierno fija un precio de venta al público muy por debajo del precio de importación), objetivo que nunca se pudo llegar a materializar debido a protestas sociales y huelgas generales que se originaban.

En mayo de 2016, el gobierno anunció la retirada del subsidio, que se tradujo en un aumento de los precios de la gasolina del 66% (el precio subió de 86.5 a 145 nairas por litro). A pesar de ello, y debido a la creciente inflación y depreciación de la naira, el gobierno sigue soportando casi todo el coste de importación de la gasolina y no ha conseguido aliviar la presión que esta ejerce en las cuentas nacionales.

El presupuesto de 2018 no se ha aprobado todavía (a fecha de enero de 2018).

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

A pesar de ser miembro del ECOWAS (Economic Community of West African States), Nigeria no forma parte del área CFA, por lo que mantiene su moneda local (naira) y su banco central propios.

El Banco Central de Nigeria es una institución independiente del Gobierno en teoría (pero no hay que olvidar que un gobernador fue destituido por el entonces presidente Jonathan), encargada de diseñar y ejecutar la política monetaria, si bien en muchas ocasiones se ve obligada a adoptar soluciones de compromiso con la Asamblea Nacional. Hay que destacar, no obstante, que la política monetaria no tiene unos mecanismos de transmisión muy efectivos a causa de las deficiencias del sistema financiero y la reducida proporción de población nigeriana bancarizada. Así, por ejemplo, los tipos de interés que efectivamente cobran los bancos rara vez son inferiores a un 22-23%, mientras que los depósitos se remuneran a una media del 3 – 5%.

Tras aplicar una política monetaria expansiva durante 2009 y 2010 para compensar los efectos de la crisis financiera internacional, el Banco Central de Nigeria (BCN) pasó a aplicar una política monetaria más contractiva para controlar la inflación y garantizar la estabilidad de su moneda. Así, en 2011 subió el tipo de interés de referencia en seis ocasiones, pasando de un 6’25% a un 12%, y elevó el coeficiente de reservas desde un 1% hasta un 8%, para posteriormente volver a elevarlo hasta un 15%. Gracias a estas medidas, la inflación bajó de un 13’7% en 2010 a un 8% en 2014 y la naira se mantuvo relativamente estable durante ese periodo.

Sin embargo, la caída del precio del petróleo durante el segundo semestre de 2014 tuvo serias consecuencias sobre la estabilidad de la moneda, obligando al BCN a devaluar la naira un 8% respecto al dólar y aumentar la banda de fluctuación del +/-3% al +/-5%, subir el tipo de interés de referencia del 12% al 13% y elevar el coeficiente de encaje bancario del 15% al 20%. No obstante, las medidas fueron insuficientes y el 12 de febrero de 2015 se introdujeron restricciones en la compraventa de divisas en una devaluación de facto, anunciando que sólo se venderían nairas a 198 unidades por dólar, tasa de cambio real en el mercado libre. En agosto de 2015 se fue un paso más allá introduciendo controles de capitales y prohibiendo el ingreso de divisas en cuentas corrientes.

Además, el nuevo gobernador del BCN introdujo polémicas restricciones para operar e intercambiar divisa, particularmente dañinas para los importadores locales. El supuesto objetivo era cuádruple: perseguir las enormes cantidades de divisa en efectivo cuyo origen son actividades fraudulentas, desincentivar el uso de divisas fuertes como moneda de reserva (e incluso para transacciones) en detrimento de la moneda de curso legal, desincentivar las importaciones en una especie de proteccionismo no arancelario supuestamente favorecedor de la industrialización local y, lógicamente, moderar la demanda de divisas para evitar la depreciación de la naira. Estas medidas fueron derogadas a inicios de 2016, ya que lastraban en gran medida la inversión y la importación del país. Todo ello dio lugar a que la cotización de las divisas en el mercado paralelo se disparase hasta alcanzar las 490 nairas por dólar (enero de 2017). La depreciación continuada de la moneda local provocaron una espiral inflacionista en la economía nigeriana, en la que el IPC aumentó un 18.55% interanual en 2016, aunque en 2017 se ha reducido ligeramente.

También han ido convergiendo paulatinamente el tipo de cambio oficial y el de mercado, pero las diferencias siguen siendo del 20%.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Tras la exitosa reforma del mercado de las telecomunicaciones, las dos mayores reformas estructurales pendientes son las del sector de la electricidad y la del sector del petróleo.

La reforma del sector de la energía eléctrica comenzó en 2005 con la Ley de Reforma del Sector de Energía Eléctrica y Establecimiento de la Comisión Nacional para la Reforma Energética, si bien hasta agosto de 2010 no se presentó la hoja de ruta, que supuso el inicio del proceso de privatización y liberalización de la generación y distribución, mientras que el transporte seguiría en manos públicas. El primer paso fue transformar la antigua National Electric Power Authority (NEPA) en un holding empresarial, Power Holding Company of Nigeria (PHCN), para desintegrarla en pequeñas empresas y así privatizarla y crear un mercado con competencia entre diferentes productores y distribuidores.  La reforma culminó en 2013, si bien los resultados han sido menos esperanzadores de lo esperado y el anterior Gobierno tuvo que intervenir inyectando dinero para evitar la ruptura del sistema. A día de hoy los principales retos son asegurar que estas empresas son rentables y pueden sobrevivir, mejorar la conexión a la red y las soluciones fuera de red para las zonas remotas, así como aumentar el peso de las energías renovables.

En junio de 2017, el gobierno lanzó Programa de Recuperación del Sector Eléctrico 2017-2021, pero los resultados hasta ahora son marginales.

La esperada Ley de la Industria del Petróleo (Petroleum Industry Bill) pretendía ser una referencia sobre el futuro del país, dado que es la principal fuente de ingresos. El anterior gobierno estuvo intentando aprobarla desde 2008 y no lo logró, por lo que el gobierno de Buhari decidió subdividirla para agilizar su aprobación, aunque sea por partes. Esta ley, junto con la de Contenido Nigeriano en la Industria del Petróleo, va a suponer un encarecimiento de los costes operativos de las petroleras y puede dar lugar a que nuevos actores entren en el sector, mientras que otros ya han salido y seguirán saliendo. 

La controvertida medida de eliminar todas las cuentas bancarias gubernamentales y unificarlas en una sola, que se tomó a mediados de 2015, para eliminar en gran medida la posibilidad de que se malversen fondos públicos, daño a muchos bancos que tenían relación con estas cuentas. Aun está por demostrar que la corrupción y la malversación de capitales públicos disminuya con la medida.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex