Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Al analizar la estructura económica nigeriana destaca el alto peso específico que tiene el sector servicios, superior al 50% del PIB, en relación con otros países vecinos.

El sector agropecuario supone un 21,4% del PIB y es la principal actividad económica para los nigerianos, representando más del 50% del empleo. Sin embargo, este sector no ha conseguido ir en consonancia con el rápido incremento poblacional del país, de forma que Nigeria, antes exportadora neta de productos alimentarios, se ve ahora obligada a importarlos. La agricultura sufrió un retroceso durante el auge del petróleo de los años 70, período caracterizado por la negligencia y la falta de inversión en el sector, si bien en los últimos años se observan signos de recuperación y el desarrollo de este sector se encuentra entre las prioridades del país. Cerca del 90% de la producción agrícola son productos alimenticios como ñame, sorgo o mijo, que proceden de pequeñas explotaciones agrícolas. Otras producciones son aceite de palma, caucho, cacahuetes y algodón.

El sector secundario, que incluye la minería (la práctica totalidad del sector debido al petróleo), manufacturas, suministro público de agua y energía, obra civil y construcción, contribuye un cuarto del PIB. La industria manufacturera incluye una amplia gama de actividades, entre las que destacan manufactura de fibras sintéticas, textiles de algodón, jabones, detergentes, pinturas, confección, refinados del petróleo (actualmente las 4 refinerías existentes no funcionan, por lo que este sector es inexistente) y cemento. A pesar de su gran potencia, el sector secundario se ha estancado en los últimos años debido a las deficiencias en el suministro eléctrico, a las distorsiones que han introducido en el mercado determinadas políticas económicas (la estricta política de importaciones, por ejemplo) y al envejecimiento del equipamiento de fábricas e industrias. En concreto, las deficiencias en el suministro eléctrico afectan al 90% de las industrias del país y encarecen considerablemente la producción. Nigeria cuenta, además, con una riqueza extraordinaria en gas y minerales sólidos que apenas ha comenzado a ser explotada.

El sector terciario representa más del 50% del PIB y está dominado por el comercio, el subsector financiero y de seguros, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, los servicios inmobiliarios y las consultorías técnicas. El comercio es la segunda actividad más importante del país, por detrás de la agricultura, siendo la tercera actividad más importante la producción petrolífera. Este subsector presenta una estructura atomizada, con unos pocos mayoristas e importadores bien conectados que suministran a una infinidad de minúsculos minoristas, a menudo sin más que un precario puesto callejero. El comercio está encuadrado en su mayor parte en el sector informal.

El mayor reto para la economía nigeriana es el lamentable estado de la infraestructura y la excesiva dependencia en la industria del petróleo y el gas para la obtención de ingresos públicos y divisas. Por ello, las autoridades del país están tratando de involucrar al sector privado en la construcción de infraestructuras y en el desarrollo de los sectores no petroleros.             

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 
PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2015 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 20,9 21,2 21,1 21,4
AGRICULTURA n.d. n.d. n.d.  
GANADERÍA n.d. n.d. n.d.  
SILVICULTURA Y PESCA n.d. n.d. n.d.  
INDUSTRIAL 20,4 18,5 22,6 26,0
MINERÍA 6,5 5,5 9,2 10,7
MANUFACTURAS 9,5 8,8 8,8 9,7
ELECTRICIDAD Y AGUA 0,7 0,7 0,7 0,8
CONSTRUCCIÓN 3,7 3,6 3,8 4,7
SERVICIOS 58,8 60,4 56,4 52,6
COMERCIO 20,1 21,3 19,8 18,1
FINANZAS E INMOBILIARIO 16,4 16,2 15,1 13,7
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 12,9 12,8 11,9 12,0
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 2,7 2,7 2,6 2,3
EDUCACIÓN 2,2 2,4 2,3 2,1
SANIDAD Y TRABAJOS SOCIALES 0,7 0,7 0,7 0,6
OTROS SERVICIOS 3,7 4,2 4,0 3,7
TOTAL 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
Consumo Privado 5,9 5,4 4,6 n.d.
Consumo Público 78,6 81,2 79,5 n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 14,8 14,7 14,7 n.d.
Var. existencias 0,7 0,6 0,8 n.d.
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 10,7 9,2 13,2 n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 10,8 11,5 13,2 n.d.
TOTAL 100 100 100 100
Fuente: African Statistical Yearbook 2019

 

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (variación en % respecto al año anterior) 2015 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 3,7 4,1 3,4 2,1
INDUSTRIAL n.d. n.d. n.d. n.d.
MINERÍA -5,3 -14,4 4,7 1,2
MANUFACTURAS -1,5 -4,3 -0,2 2,1
ELECTRICIDAD Y AGUA -4,0 -8,7 12,6 7,3
CONSTRUCCIÓN 4,4 -5,9 1,0 2,3
SERVICIOS n.d. n.d. n.d. n.d.
COMERCIO 5,0 -0,5 -1,1 -0,5
FINANZAS E INMOBILIARIO 3,9 -4,4 -2,0 -1,8
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 6,1 1,8 -0,6 10,1
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA -12,3 -4,6 -0,4 -2,0
EDUCACIÓN 7,7 1,3 -0,7 0,0
SANIDAD Y TRABAJOS SOCIALES 2,5 -1,8 -0,3 -0,3
OTROS SERVICIOS 17,3 4,9 2,5 2,2
POR COMPONENTES DEL GASTO
Consumo Privado -0,4 -3,7 -1,0 n.d.
Consumo Público -0,4 -24,9 -8,0 n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 0,6 -6,8 -2,8 n.d.
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 0,1 11,5 8,7 n.d.
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS -26,8 -9,0 4,8 n.d.
Fuente: African Statistical Yearbook 2019
Ultima actualización: Julio, 2019

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía nigeriana, que había crecido de forma ininterrumpida a tasas superiores al 5% desde 1999 hasta 2014 (con las excepciones, por décimas, de 2011 y 2012), en 2015 se ralentizó hasta el 2,6% y en 2016, por primera vez desde 1990, la tasa fue negativa, -1,6%. En 2017 se ha recuperado, gracias al aumento del precio del barril de petróleo en el último trimestre de ese año, y se creció a un 0,8%. En 2018 la tasa de crecimiento fue del 1,9%. El crecimiento del primer trimestre de 2019 fue del 2,01%, inferior al del trimestre anterior, aunque superior al del mismo trimestre del año pasado. La producción de petróleo alcanzó los 1,96 millones de barriles diarios.

Por su parte, la inflación en juliol de este año 2019 se sitúa en el 11,08%.

Este crecimiento, con las excepciones mencionadas, no ha servido para reducir los niveles de pobreza y de desigualdad. La tasa de pobreza se ha mantenido constante en alrededor del 70%, y más de la mitad de la población vive con menos de dos dólares al día. Los datos del Fondo Monetario Internacional situaron el PIB per cápita de 2014 a precios corrientes en un máximo histórico de 3.203 dólares, cifra que descendió hasta los 2.050 dólares en 2018. 

Después de la de cal (mejora de 25 puestos hasta el 145 en el índice Doing Business), la de arena: según el índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, Nigeria pasa del puesto 136 al 148 de 180 países, y por debajo de la media de los países del África Subsahariana.

Según datos del National Bureau of Statistics, en 2017 la entrada de capitales aumentó un 138%, hasta los 12.200 millones de dólares, de los que 7.300 corresponden a inversiones de cartera, el 60%.

A pesar de la fuerte depreciación de la naira como resultado de la crisis (en junio de 2016 un euro costaba 215 nairas, y en dos años más tarde, en junio de 2018, 420 nairas), Nigeria ha mantenido su puesto como mayor economía de África, según el FMI, que parecía haber perdido en agosto de 2016. Esta posición la adquirió al adelantar a Sudáfrica tras la revisión del PIB de 2013, apoyada por el Banco Mundial, el FMI y la ONU, que también mostró una economía mucho más diversificada de lo que se suponía.

La contribución del sector petrolero al PIB es ya únicamente del 8,4%. Sin embargo, la caída de los precios del petróleo desde mediados de 2014 afectó muy seriamente a la economía nigeriana a través de los ingresos públicos, muy dependientes de los ingresos petrolíferos, y sobre todo, a la depreciación de su moneda.La producción de petróleo alcanzó los 1,96 millones de barriles diarios en el primer trimestre de 2019.

La caída del precio del petróleo tuvo consecuencias sobre la estabilidad de la moneda. Después de una caída de las reservas de más del 20%, el Banco Central de Nigeria (CBN) se vio obligado a dejar flotar la moneda en junio de 2016. La nueva política cambiaria creó un mercado de divisas interbancario en el que se determina el tipo de cambio en función de la oferta y la demanda pero el BCN sigue manteniendo una lista de 41 productos “no válidos para la obtención de divisas” y multitud de restricciones, por lo que el mercado paralelo de divisas no desaparece. En febrero de 2017, durante la hospitalización de Buhari, la naira rompió la barrera de las 500 nairas por dólar en el mercado paralelo, lo que facilitó una flexibilización de algunas de estas medidas y una inyección de liquidez, posible gracias también a los mayores ingresos debidos a la recuperación parcial de los precios del petróleo y de la producción en el país gracias al menor vandalismo en el Delta del Níger. Estas medidas lograron apreciar la naira hasta 320 por dólar en el mercado paralelo, un gran salto, y actualmente se sitúa en 360 nairas por dólar.

El gobierno federal ha aumentado el salario mínimo un 60%, hasta las 30.000 nairas (70 euros) en mayo de 2019. 

De igual forma, la bolsa nigeriana ha perdido en 2018 más del 20% de su capitalización, y su índice general casi un 9%, lo que supone el peor resultado de todas las bolsas africanas, y ha seguido cayendo en lo que llevamos de 2019. Después de las elecciones, en marzo de 2019, y tras casi dos años con el mismo nivel de tipos de interés, el banco central los redujo medio punto hasta el 13,5% en marzo para revitalizar la economía. Asimismo, ha introducido nuevas medidas proteccionistas, privando del acceso al mercado oficial de divisas a los importadores de textiles y de otros 41 productos más. En agosto, la lista se amplió genéricamente a todos los alimentos.

 


Nigeria fue incluida en la lista que la Unión europea ha publicado en febrero de 2019 de 23 países con deficiencias en sus sistemas financieros respecto al blanqueo de dinero y/o actividades terroristas.

El crecimiento en el segundo trimestre del año fue del 1,9%, mientras que la producción de petróleo cayó hasta los 1,9 millones de barriles diarios. La inflación de agosto se situó en el 11%.

El gobierno ha presentado el 11 de septiembre el proyecto de presupuesto para 2020, por una cuantía de 10 billones de nairas (25.000 millones de euros). El servicio de la deuda supondrá casi el 25% del presupuesto.
Se contempla también un aumento del IVA al 7,2% desde el 5% actual. El precio del barril de referencia es de 55 dólares, y calcula una producción de petróleo de 2,1 millones de barriles diarios.
 

 

 

 

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2015 2016 2017 2018
PIB
PIB (MUSD a precios corrientes) 493.841 405.442 376.361 397.472
Tasa de variación real (%) 2,6 -1,6 0,8 1,8
INFLACIÓN
Media anual (%) 9,0 15,7 16,3 12,1
Fin de período (%) 9,5 18,5 16,0 11,4
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) 11 14 14 14
Fin de período (%) n.d 14 14 14
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 178.721 183.636 188.686 193.875
Población activa (x 1.000 habitantes) 76.957 81.151 85.088 90.500 (3r trim) 
% Desempleo sobre población activa 10,0 14,0 18,8 23,1 (3r trim)
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -3,4 -3,9 -5,2 -5,1
DEUDA PÚBLICA
en MUSD  65.428  57.391  66.634 73.213
en % de PIB 13,2 14,1 17,7 18,4
EXPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 48.433 32.883 40.722 52.914.
% variación respecto al período anterior -51,2 -32,1 23,8 29,9.
IMPORTACIONES DE BIENES
en MUSD 33.830 35.194 28.915 36.460.
% variación respecto a período anterior -24,2 4,0 -17,8 26,0
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD 14.602 -2.311 11.807 16.453.
en % de PIB 3,0 -0,6 3,1 4,1
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD -15.763 2.714 10.381 8.115
en % de PIB -3,1 0,6 2,7 2,0
DEUDA EXTERNA (pública)
en MUSD 10.708 11.406 15.352 21.591
en % de PIB 2,1 2,8 4,0 5,4
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD 331 353 464 n.d.
en % de exportaciones de b. y s. n.d. n.d. n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD 30.606 29.24238.023 43.174
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD 3.064 4.449 3.503 n.d.
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 192,4 304,5 360 360
fin de período 192,4 304,5 360 360

Fuentes: Todos los datos se han obtenido del FMI, World Economic Outlook April 2019 excepto: tipos de intervención, reservas internacionales y tipo de cambio oficial (Banco Central); empleo y tasa de paro (National Bureau of Statistics); deuda pública y deuda externa de caracter público  (Debt Management Office), inversión extranjera directa (Unctad), exportación e importación de bienes y saldo balanza comercial (ITC)

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

En el contexto actual, las prioridades del gobierno son conseguir la estabilidad de la naira y, sobre todo, diversificar la economía potenciando principalmente el desarrollo de la agricultura. En junio de 2017 se lanzó el documento base de la política económica, el Economic Recovery and Growth Plan 2017-2020 (que puede consultarse en www.nationalplanning.gov.ng).  

En enero de 2019 se presentó una iniciativa para aumentar los ingresos, pero sin medidas concretas, para lo que habrá que esperar a que pasen las elecciones.

Cuatro meses después de la reelección del presidente, se está todavía a la espera de que forme nuevo gobierno y de que presente las líneas maestras de sus políticas.

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

El gobierno federal de Nigeria se enfrenta a importantes retos. La evolución de los precios del petróleo, la moneda local, la ejecución de os presupuestos públicos y, también, la seguridad y estabilidad política, serán determinantes para ver si el nuevo Gobierno de Buhari logra dar un impulso a la economía. A este respecto hay dos tipos de opiniones. La primera, minoritaria, es que dado que ya no aspira a la reelección, tiene las manos libres para introducir todo tipo de reformas, en línea con lo que sería su lema de campaña, "the next level". La segunda es que va a seguir haciendo lo mismo que hasta ahora, es decir, pocas reformas, ya que con ello ha ganado la reelección al fin y al cabo. De hecho, llama la atención que en sus primeras elecciones prometiera erradicar Boko Haram y ahora, recién elegido por segunda vez, reconozca que ese objetivo es imposible.

La la posición externa ha mejorado considerablemente. Del déficit corriente del 3,1% en 2015 se ha pasado al superávit actual del 2,0% en 2018. La divergencia entre el cambio oficial y el paralelo se ha reducido considerablemente y es prácticamente marginal, aunque siguen existiendo tipos de cambio preferentes para determinados sectores. Los temores de devaluación parece que se alejan, y el nivel de reservas se ha recuperado.

Respecto del futuro, la evolución de los datos parece ser dispar. Después de una tasa de crecimiento negativa en 2016, en 2017 se creció a un 0,8%, y se alcanzó el 1,8% en 2018. Sin embargo, el paro ha seguido subiendo, hasta un 18,8%, ya que la población crece más rápidamente que la economía. La inflación continuara descendiendo, pero a un ritmo muy lento, y todavía es de dos dígitos. Para 2019, en sus previsiones de junio el Banco Mundial estima que el crecimiento será del 2,1%, una décima menos de lo que estimaba a principios de año. Para 2020 y 2021 calcula respectivamente un 2,2% y un 2,4%. En cualquier caso, estas tasas son muy bajas si las comparamos con el periodo 1999-2014.

Básicamente, como siempre en este país, todo dependerá de un factor exógeno como es el precio del barril. Si se recupera, la economía lo hará, aunque a un ritmo más reducido que antes ya que el peso del sector del petróleo es menor que antes. Con la actual cotización del Brent en torno a los 62 dólares por barril, difícilmente el país crecerá mucho más allá del 2%.
 

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

Los ingresos del Estado en su conjunto se distribuyen entre los niveles federal, estatal y local según reglas complejas y distintas según el tipo de ingresos. Así, por ejemplo, los ingresos petroleros van en un 52,68% al Estado Federal, mientras que el 20,60% corresponde a la Administración Local y el 26,72% restante de los ingresos a los diferentes estados. Los ingresos provienen en un 75%-80% del petróleo, mientras que el 23%-25% restante proviene de los impuestos.

El gobierno central consiguió mantener el déficit fiscal y la deuda pública equilibrados hasta que la reducción de los ingresos del petróleo empezó a perforar las cuentas nacionales. Este descenso de los ingresos públicos provenientes de la venta de crudo se debió principalmente a los bajos precios y a la reducción de la producción a causa de los sabotajes cometidos por el grupo rebelde “Niger Delta Avengers”.

La caída de los ingresos hizo que se descuadrasen todas las previsiones para 2014 y 2015, obligando al gobierno a realizar ajustes. Así, en 2015 se recortaron varios gastos, se aumentó el IVA y se introdujeron impuestos sobre diversos bienes y servicios de lujo.

A pesar de ello, no se pudo evitar que el déficit se disparase hasta el 2,1% del PIBen 2014. En los años posteriores el déficit se incrementó: 3,4% en 2015, 3,9% en 2016 y 5,3% en 2017 según los datos del FMI. En 2018 las estimaciones indican una ligera contención, ya que el déficit se sitúa en el 5,1%.


Por otra parte, el gobierno retomó los intentos para acabar con el subsidio a la gasolina (hay que recordar que Nigeria importa casi el 90% del combustible utilizado debido a la baja productividad de sus refinerías, y el gobierno fija un precio de venta al público muy por debajo del precio de importación), objetivo que siempre encontraba problemas para materializarser debido a protestas sociales y huelgas generales que se originaban.


En mayo de 2016, el gobierno anunció la retirada del subsidio, que se tradujo en un aumento de los precios de la gasolina del 66% (el precio subió de 86.5 a 145 nairas por litro). El problema ha venido, paradójicamente, con el incremento del precio del barril, que ha afectado a la gasolina: para evitar su subida, el organismo paraestatal NPCC ha estado interviniendo, pero sin soporte legal para subsidiarlo. Esto ha afectado a sus cuentas y habrá que ver qué repercusiones tienes.

Como se ha comentado con anterioridad, el presupuesto de 2018 se aprobó finalmente en junio.

El presidente presentó el presupuesto de 2019 ante el congreso, cuyas líneas principales son las siguientes. Contempla un gasto de 8,8 billones de nairas (25.000 millones de euros), equivalente al 5% del PIB y un 3,2% menor que el de 2018. Se destina a gastos de capital un 24,4%, a gastos recurrentes un 45,8%, al servicio de la deuda un 24,2%. Destacar que a actividades de seguridad se destina alrededor del 13%.
Por su parte, desde el punto de vista de los ingresos se contemplan 6,9 billones de nairas (17.700 millones de euros). 53,5% de los mismos será ingresos derivados del petróleo, no petrolíferos el 19,9% (de los cuales el impuesto de sociedades es el 57%, la mayor parte a compañías de petróleo, IVA 16.6%, y aduanas 21,8%); mientras, en la categoría de otros representaría el 26,6%. Por lo tanto, de partida se deduce un déficit de 1,8 billones de nairas (5.300 millones de euros, un 1,3% del PIB), el 89% del cual se financiará con deuda. Otro dato relevante es que se parte de un precio del barril de 60 dólares (cuando se fijó estaba a 80 $ por barril), y una producción de 2,3 millones de barriles al día (actualmente se está alrededor de 2,1 millones bpd). En el caso de que esté por debajo, evidentemente no se podrá cumplir.

Este presupuesto de 2019 se aprobó finalmente en junio.

A dos semanas de las elecciones el presidente anunció una iniciativa para aumentar los ingresos fiscales, pero sin concretar nada. Hay que recordar que el país es uno de los que tienen un ratio ingresos públicos/PIB más bajos del mundo (6% en 2017, 8% en 2018), lo que hace que por ejemplo, la deuda externa en sí no sea muy elevada en relación con el PIB, pero los intereses de la deuda sean muy elevados en relación al magro presupuesto.

 

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

A pesar de ser miembro del ECOWAS (Economic Community of West African States), Nigeria no forma parte del área CFA, por lo que mantiene su moneda local (naira) y su banco central propios.

El Banco Central de Nigeria es una institución independiente del Gobierno en teoría (pero no hay que olvidar que un gobernador fue destituido por el entonces presidente Jonathan), encargada de diseñar y ejecutar la política monetaria, si bien en muchas ocasiones se ve obligada a adoptar soluciones de compromiso con la Asamblea Nacional. Hay que destacar, no obstante, que la política monetaria no tiene unos mecanismos de transmisión muy efectivos a causa de las deficiencias del sistema financiero y la reducida proporción de población nigeriana bancarizada. Así, por ejemplo, los tipos de interés que efectivamente cobran los bancos rara vez son inferiores a un 22-23%, mientras que los depósitos se remuneran a una media del 3 – 5%.

Tras aplicar una política monetaria expansiva durante 2009 y 2010 para compensar los efectos de la crisis financiera internacional, el Banco Central de Nigeria (BCN) pasó a aplicar una política monetaria más contractiva para controlar la inflación y garantizar la estabilidad de su moneda. Así, en 2011 subió el tipo de interés de referencia en seis ocasiones, pasando de un 6’25% a un 12%, y elevó el coeficiente de reservas desde un 1% hasta un 8%, para posteriormente volver a elevarlo hasta un 15%. Gracias a estas medidas, la inflación bajó de un 13’7% en 2010 a un 8% en 2014 y la naira se mantuvo relativamente estable durante ese periodo.

Sin embargo, la caída del precio del petróleo durante el segundo semestre de 2014 tuvo serias consecuencias sobre la estabilidad de la moneda, obligando al BCN a devaluar la naira un 8% respecto al dólar y aumentar la banda de fluctuación del +/-3% al +/-5%, subir el tipo de interés de referencia del 12% al 13% y elevar el coeficiente de encaje bancario del 15% al 20%. No obstante, las medidas fueron insuficientes y el 12 de febrero de 2015 se introdujeron restricciones en la compraventa de divisas en una devaluación de facto, anunciando que sólo se venderían nairas a 198 unidades por dólar, tasa de cambio real en el mercado libre. En agosto de 2015 se fue un paso más allá introduciendo controles de capitales y prohibiendo el ingreso de divisas en cuentas corrientes.

Además, el nuevo gobernador del BCN introdujo polémicas restricciones para operar e intercambiar divisa, particularmente dañinas para los importadores locales. El supuesto objetivo era cuádruple: perseguir las enormes cantidades de divisa en efectivo cuyo origen son actividades fraudulentas, desincentivar el uso de divisas fuertes como moneda de reserva (e incluso para transacciones) en detrimento de la moneda de curso legal, desincentivar las importaciones en una especie de proteccionismo no arancelario supuestamente favorecedor de la industrialización local y, lógicamente, moderar la demanda de divisas para evitar la depreciación de la naira. Estas medidas fueron derogadas a inicios de 2016, ya que lastraban en gran medida la inversión y la importación del país. Todo ello dio lugar a que la cotización de las divisas en el mercado paralelo se disparase hasta alcanzar las 490 nairas por dólar (enero de 2017). La depreciación continuada de la moneda local provocaron una espiral inflacionista en la economía nigeriana, en la que el IPC aumentó un 18.55% interanual en 2016, aunque después se haya ido moderando.

También han ido convergiendo paulatinamente el tipo de cambio oficial y el de mercado, pero las diferencias siguen siendo del 20%.
 

En marzo de 2019, tras dos años con los tipos al 14%, el Banco Central los redujo en medio punto. El gobernador del mismo ha sido reelegido para otros cuatro años.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Tras la exitosa reforma del mercado de las telecomunicaciones, las dos mayores reformas estructurales pendientes son las del sector de la electricidad y la del sector del petróleo.

La reforma del sector de la energía eléctrica comenzó en 2005 con la Ley de Reforma del Sector de Energía Eléctrica y Establecimiento de la Comisión Nacional para la Reforma Energética, si bien hasta agosto de 2010 no se presentó la hoja de ruta, que supuso el inicio del proceso de privatización y liberalización de la generación y distribución, mientras que el transporte seguiría en manos públicas. El primer paso fue transformar la antigua National Electric Power Authority (NEPA) en un holding empresarial, Power Holding Company of Nigeria (PHCN), para desintegrarla en pequeñas empresas y así privatizarla y crear un mercado con competencia entre diferentes productores y distribuidores.  La reforma culminó en 2013, si bien los resultados han sido menos esperanzadores de lo esperado y el anterior Gobierno tuvo que intervenir inyectando dinero para evitar la ruptura del sistema. A día de hoy los principales retos son asegurar que estas empresas son rentables y pueden sobrevivir, mejorar la conexión a la red y las soluciones fuera de red para las zonas remotas, así como aumentar el peso de las energías renovables.

En junio de 2017, el gobierno lanzó Programa de Recuperación del Sector Eléctrico 2017-2021, pero los resultados hasta ahora son marginales.

La esperada Ley de la Industria del Petróleo (Petroleum Industry Bill) pretendía ser una referencia sobre el futuro del país, dado que es la principal fuente de ingresos. El anterior gobierno estuvo intentando aprobarla desde 2008 y no lo logró, por lo que el gobierno de Buhari decidió subdividirla para agilizar su aprobación, aunque sea por partes. Esta ley, junto con la de Contenido Nigeriano en la Industria del Petróleo, va a suponer un encarecimiento de los costes operativos de las petroleras y puede dar lugar a que nuevos actores entren en el sector, mientras que otros ya han salido y seguirán saliendo. Una de estas partes, la de la gobernanza del sector, ya se ha aprobado. 

La controvertida medida de eliminar todas las cuentas bancarias gubernamentales y unificarlas en una sola, que se tomó a mediados de 2015, para eliminar en gran medida la posibilidad de que se malversen fondos públicos, daño a muchos bancos que tenían relación con estas cuentas. Aun está por demostrar que la corrupción y la malversación de capitales públicos disminuya con la medida. 

Finalmente, como se ha comentado antes, el gobierno lanzó una iniciativa de incremento de los ingresos públicos, que de momento es solo una declaración de intenciones. Conviene recordar que Nigeria es el país con un menor ratio de ingresos públicos/PIB, de apenas el 6%, prácticamente la mitad que el segundo país con ratio más bajo, Bangladesh (11%). Sin embargo, habrá que esperar a que el reelegido presidente nombre o confirme a los nuevos ministros.

 

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex