Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La principal actividad productiva del país es la extracción de hidrocarburos, cuyo peso en la economía se ha situado entre el 27% y el 53% en los últimos diez años. En el Noveno Plan quinquenal de desarrollo el gobierno fijó como objetivo reducir gradualmente su peso hasta representar el 26% del PIB. En la Vision 2020 se marcó el 19%. En 2019 el petróleo ha representado el 34,4% del PIB frente al 35,9% en 2018.

En Omán los yacimientos de petróleo se encuentran en la zona centro en el interior (Jibal, Fuhud, y Natih) y en el área de Dhofar. A diferencia de otros países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), las reservas se sitúan a niveles más profundos, resultando su extracción más difícil y costosa; se presentan en yacimientos de pequeño tamaño, geográficamente más dispersos, con 85 barriles de agua por cada 15 barriles de petróleo. En definitiva, los costes marginales de extracción son proporcionalmente más elevados (25 dólares por barril) que la media en los países del Golfo (3-5 dólares). Los bloques están repartidos entre la empresa estatal Petroleum Development Oman (PDO), que explota tres cuartas partes de la superficie, y diferentes empresas privadas (principalmente del Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos y Francia) que tienen firmados contratos de explotación con el Ministerio de Petróleo y Gas. La estrategia de PDO es convertirse en una empresa full-fledged dando prioridad a la búsqueda de nuevos yacimientos a la vez que la eficiencia energética (técnicas EOR), el desarrollo de las renovables y la gestión de servicios (facilities management). Recientemente, el nuevo holding se ha redenominado Energy Development Oman (EDO) con el fin también de reestructurar su deuda y obtener financiación a un coste más atractivo que el que proporciona la garantía del estado.

La industria manufacturera, que representa en torno al 10% del PIB, (el objetivo establecido para 2020 en el IX Plan Quinquenal), se ha desarrollado recientemente y es consecuencia directa de la política económica encaminada a atraer inversión extranjera y a mejorar las infraestructuras de transportes. Así, la producción del sector ha pasado de suponer 1.700M de dólares en 2001 a los casi 8.000M de dólares en 2019. La industria principal es la petroquímica, con un 48% de la producción total, localizada en los puertos de Sohar y Salalah, así como en la capital, Mascate. Según el Centro Nacional de Estadísticas e Información la contribución al PIB en 2019 se situaría en el 10,5%, en línea con la media de los tres últimos años, en el 10,2%.

Durante años la construcción ha sido uno de los principales motores del crecimiento impulsada por la política de desarrollo de infraestructuras, la explosión demográfica, la llegada masiva de trabajadores expatriados y la promoción del sector turístico, entre otros factores. Esta industria ha pasado de representar el 2% del PIB en 2001 a alcanzar el 9% en 2016 y el 7,6% en 2017. No obstante, en los últimos cuatro años está registrando caídas en su crecimiento del 9%, 6,6% y 4,8% en 2017, 2018 y 2019, respectivamente. En 2020 ha sido uno de los sectores afectados por la paralización del país y la interrupción en las cadenas de suministros. Así, en los tres primeros meses del año, se estima una reducción del 10,3% respecto al mismo periodo del año anterior.

La producción de energía eléctrica y de agua, desalinizadoras y de tratamiento de residuales, se mantienen en un porcentaje en torno al 2% del PIB en los últimos cuatro años hasta 2019.

La agricultura y la pesca tienen un peso del 2% en el PIB. Según indica el gobierno el margen de maniobra en el ámbito agrícola es muy reducido debido a las restricciones naturales que imponen la escasez de agua de lluvia y de los acuíferos. Omán es muy dependiente de las importaciones. En la pesca, hay un enorme potencial en los 3.000 km de costa y, según el IX Plan Quinquenal, el objetivo era de un crecimiento del 6,5% anual hasta alcanzar una contribución al PIB del 0,6% en 2020. En 2019 se sitúo en un 0,9% del PIB.

El sector servicios, que ha representado una media del 50% del PIB en los últimos años, en 2019 cayó hasta el 48,1%. La media en los dos años anteriores se situaba en el 49,3% del PIB y en 2019 suponía un 68,9% del total no hidrocarburos. Dentro de este capítulo, “hoteles y restaurantes”, “intermediación financiera”, “inmobiliario” y “sanidad” habrían tenido el mejor comportamiento en este último año. También se puede destacar que “administración pública y defensa” y “transportes y comunicaciones” suponen el 20% del total.

 

En cuanto a la estructura del PIB por componentes del gasto los datos reflejan una caída de la demanda tanto en 2016 como en 2017. En este último año para el que hay información el consumo total público y privado sería del 58,2% y la formación bruta de capital fijo de 27,7%. Este último componente se redujo el 9,3% frente a un aumento del 12,3% en 2016. 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB 2017 2018 2019
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 1,9 2,1 2,4
AGRICULTURA & PESCA 1,9 2,1 2,4
HIDROCARBUROS 30,1 34,2 34,4
EXTRACCIÓN DE CRUDO 25,3 29,1 29,0
EXTRACCIÓN DE GAS NATURAL 4,9 5,1 5,4
INDUSTRIAL 19,7 18,1 19,3
MINERÍA 0,5 0,5 0,4
MANUFACTURAS 9,6 9,5 10,5
CONSTRUCCIÓN 7,6 6,3 6,3
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,0 1,8 2,1
SERVICIOS 51,6 45,6 48,1
COMERCIO 8,3 7,1 7,0
HOTELES Y RESTAURANTES 1,0 0,9 1,1
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 5,8 5,2 5,9
FINANZAS 5,8 5,9 6,9
INMOBILIARIO 5,1 4,6 4,8
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 13,1 11,3 12,2
OTROS SERVICIOS 12,6 10,6 10,4
FINANCIERA MEDIDA INDIRECTAMENTE -2,7 -2,5 -2,8
IMPUESTOS Y SUBSIDIOS -0,7 -1,3 -1,5
TOTAL 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 58,2 n.d. n.d.
CONSUMO PRIVADO n.d. n.d. n.d.
CONSUMO PÚBLICO n.d. n.d. n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 27,7 n.d. n.d.
EXPORTACIÓN NETA DE BIENES Y SERVICIOS 2,8 n.d. n.d.

Última actualización: septiembre 2020

Fuente: National Centre for Statistics & Information (NCSI), Banco Central de Omán.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En la historia económica reciente de Omán se puede distinguir entre el período que llega hasta 2014 y los últimos años desde 2015 hasta la actualidad. Debido a que su economía es muy dependiente de los hidrocarburos, cada uno de estos periodos está muy ligado a la evolución de esta materia prima. En concreto, a su precio en el mercado, a las cuotas de producción acordadas en la OPEP, organización a la que no pertenece Omán, aunque sí se adhiere a sus acuerdos (OPEP+), y a la coyuntura de los países importadores, principalmente de Asia. En este año 2020, el desplome del precio del petróleo en la primera semana de marzo, causado por las disputas entre Rusia y Arabia Saudita, y a continuación la caída de la demanda por las medidas de prevención frente a la pandemia del COVID-19, están generando una crisis económica sin precedentes son un impacto enorme en las finanzas del país.

Hasta 2014 el Sultanato disfrutó de una etapa extraordinaria de crecimiento económico sostenido del entorno del 5%, un presupuesto público relativamente equilibrado, un superávit comercial y por cuenta corriente elevados, un volumen de deuda pública (4,9% del PIB) y externa reducido y una acumulación de reservas en el entorno de 15MM de dólares. Todo ello fue posible gracias a los elevados precios del petróleo junto a una política fiscal muy expansiva, elevadas inversiones, estabilidad de la demanda interna con una población creciente de expatriados y demanda externa concentrada en los principales socios comerciales en Asia.

A partir de 2015 se han registrado fuertes desequilibrios, insostenibles a largo plazo, como son los dos déficits gemelos: el fiscal y el de balanza por cuenta corriente, en cifras de dos dígitos, disparándose la deuda pública y la deuda externa y reduciéndose las reservas exteriores.

Como ya se ha apuntado anteriormente, 2020 está resultando uno de los periodos más complejos de la historia reciente de Omán, al que se ha sumado la crisis generada por la pandemia del coronavirus a nivel mundial.  Así, tras cuarenta días de duelo después del fallecimiento de SM Sultán Qaboos bin Said al Taimur, que supusieron un parón en la actividad económica nacional, la segunda semana de marzo fue muy convulsa debido a: 1) la decisión adoptada por Moodys de rebajar el rating soberano, así como el de los bancos y de las grandes corporaciones públicas; y 2) la decisión de Arabia Saudí, de elevar la producción de petróleo por la negativa de Rusia de mantener el sistema de cuotas más allá de finales de marzo de este año. El resultado fue el desplome del precio del petróleo hasta los 20 dólares el barril en los días sucesivos.

 

A mediados de marzo el país entró en auténtico estado de shock y el gobierno, siguiendo el ejemplo de los países del CCG, constituyó el Comité Supremo COVID-19, presidido por el Ministro del Interior. En la primera reunión del jueves 12 se adoptaron una serie de decisiones obligando a la cuarentena e incluso a la prohibición de entrar para los viajeros procedentes de algunos países, la prohibición de emitir visados a los turistas cualquiera que sea su nacionalidad y el cierre de los colegios y universidades en todo el país. En los meses siguientes las medidas de distanciamiento social, confinamiento y toque de queda se hicieron más estrictas, con el cierre del espacio aéreo y el lockdown de todas las actividades económicas salvo las estrictamente esenciales.

 

 

En agosto de 2020 la agencia Fitch redujo por segunda vez en el año el rating de Omán de BB a BB-y con perspectiva negativa. Según las previsiones con un barril Brent de petróleo a 45 dólares y con un gran recorte en el gasto público como el realizando por el gobierno, el déficit presupuestario sería de 4.100M de dólares. Las continuas rebajas del rating de la deuda soberana están encareciendo la financiación de la deuda externa, que se calcula pueda llegar a ser del 80% del PIB en 2020, en comparación con el 60% en 2019. Se estima, además, que la caída del PIB en 2020 podría alcanzar el -7%.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

(Datos en M dólares) 2017 2018 2019
PIB
PIB (M dólares a precios corrientes) 70.506 79.685 76.232
Tasa de variación real (%) 6,2 11,1 -4,4
Tasa de variación nominal (%) 7,8 13,0 -4,3
INFLACIÓN
Media anual (%) 1,6 0,9 0,13
Fin de período (%) 1,4 0,9 0,13
TIPOS DE INTERÉS INTERBANCARIO
Media anual (%) 0,887 1,736 2,291
Fin de período (%) 1,263 2,141 2,312
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 4.414 4.560 4.617
Población activa (x 1.000 habitantes) n.d. n.d. n.d.
% Desempleo sobre población activa 2,2 1,8 2,8
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -13,5 -6,8 -8,7
DEUDA PÚBLICA
  34.613 44.326 46.105
en % de PIB 48,9 55,9 59,9
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
  31.516,4 42.878,0 37.574,3
% variación respecto al período anterior 19,4 36,05 -12,37
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
  -30.838,93 -34.079,11 -19.444,72
% variación respecto al período anterior 13,3 10,5 -42,9
SALDO B. COMERCIAL
  8.738 18.062 18.205
en % de PIB 12,4 106,71 0,79
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
  -10.964 -4.283 -4.135
en % de PIB -15,2 -60,94 -3,46
DEUDA EXTERNA
  42.244 45.157 n.d
en % de PIB 59,7 65,9 n.d
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
  4.681 7.505 n.d
en % de exportaciones de b. y s. 14,2 17,7 n.d
RESERVAS INTERNACIONALES
  16.089 17.388 16.900
en meses de importación de b. y s. 8,0 8,2 10,2
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
  1.867 4.191 n.d
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 0,385 0,385 0,385
fin de período 0,385 0,385 0,385

Última actualización: septiembre 2020

Fuente: National Centre for Statistics & Information (NCSI), Banco Central de Omán, EIU, Fondo Monetario International.

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Principales objetivos de política económica

En 2020 los prestamistas en los mercados han estado muy expectantes sobre las decisiones de consolidación fiscal que debía tomar urgentemente SM Sultán Haitham bin Tarek bin Taimur, después de mencionarlo como un objetivo ineludible en su primer discurso televisado a la población. Y si el gobierno no fuera capaz, la cuestión que se plantea es sobre qué país que podría acudir a su rescate en caso de necesidad. También una vez más, el shock del petróleo está tensionando el currency peg, o régimen de tipo fijo del rial omaní con el dólar y en el supuesto de que la moneda abandonara este sistema, los traders apuntan a una fuerte depreciación del rial.

 

Los recortes decretados por el Ministerio de Finanzas, en concreto del 10% en los gastos de desarrollo de proyectos, están afectando a los pagos a contratistas y proveedores, a los cronogramas de los proyectos en curso y a las licitaciones pendientes, que requieren la oportuna autorización gubernamental. Todas estas medidas están incidiendo en las empresas españolas que están ejecutando proyectos para la Administración omaní, que están pendientes de cobrar deudas o interesadas en las próximas licitaciones o que han visto cancelados sus proyectos sin estar finalizados.

  

Todavía hoy el gobierno sigue confiado en que el país es atractivo para la inversión extranjera y más desde que se han hecho modificaciones a algunas leyes, como las de Inversión de Capital Extranjero, Privatizaciones, o PPSs, o se han aprobado algunas nuevas como la de Quiebras, con el fin de mejorar el clima empresarial. l capital y la tecnología que precisan.

 

 

En esta crisis la repatriación de trabajadores de todas las cualificaciones va a significar un obstáculo adicional para la recuperación del país, que es difícil pueda ser en forma de V, como ha previsto el FMI. Es un hecho que actualmente la población omaní carece de la formación y de las habilidades para reemplazar en el corto plazo a los cientos de miles de expatriados que han debido abandonar el país en los últimos meses.  

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Previsiones macroeconómicas

De los 6 países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Omán es el más vulnerable a los precios actuales del petróleo y a la crisis generada por la pandemia del Covid-19. Tiene un volumen de deuda en relación con el PIB es de los más elevados y unas reservas en divisas, de las más bajas. Según el presupuesto de 2020, para un precio de referencia de 58$ el barril de petróleo el déficit ascendería a 2.500M de riales. 

Según el FMI, el Sultanato todavía está digiriendo el impacto de la caída del precio del petróleo de 2014 habiendo registrado un déficit fiscal en los 7 últimos años. Mientras el precio del petróleo se mantenga en los niveles actuales el gobierno tendrá que recurrir a la venta de activos y a las reservas para cubrir el creciente déficit fiscal que, según Fitch podría alcanzar en 2020 el 20% del PIB, unos 4.800M de riales. 

 

Las previsiones de contracción del PIB para 2020 estarían en el entorno del -7% y de un rebote para 2022 entre el 1,3% y el 4%, según los distintos organismos.

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Política fiscal y presupuestaria

Hasta 2015 las finanzas públicas de Omán se habían caracterizado por su solvencia, no solo por los equilibrios presupuestarios registrados, sino porque su deuda pública suponía apenas el 4,9% del PIB, el porcentaje más bajo de Oriente Medio en 2014. Así, tradicionalmente los presupuestos púbicos, muy expansivos, habían mantenido superávits fiscales o saldos equilibrados gracias a los ingresos de los hidrocarburos que suponían más del 79% del total. Por otra parte, el gasto corriente y de subsidios se disparó desde 2011, tras la Primavera Árabe, cuando el gobierno introdujo por primera vez la ayuda al desempleo y los préstamos blandos. También se amplió la plantilla de empleados públicos y se incrementaron los salarios, las pensiones, los subsidios a la electricidad y al combustible, etc. Para la estimación del saldo final del presupuesto el gobierno calculaba el precio medio del petróleo previsto a lo largo del año y hasta 2015 este precio se situaba siempre muy por debajo del real de mercado, registrándose superávits o saldos equilibrados al final del periodo, incluso en ejercicios fiscales donde inicialmente se había presupuestado déficit.

A partir de 2015, como consecuencia del desplome del precio del petróleo (en más de un 60%) los ingresos del gobierno se redujeron (más del 36% en 2015 y un 18% adicional en 2016), incurriéndose en un déficit fiscal del 17,5% del PIB en 2015 y del 20,6% del PIB en 2016). Y desde 2016 las autoridades fiscales ya habían empezado a tomar medidas en un triple frente. En primer lugar, para aumentar los ingresos fiscales no relacionados con los hidrocarburos: 1) un incremento del tipo de impuesto de sociedades en vigor desde febrero de 2017; 2) la reducción y revisión de las exenciones fiscales; 3) nuevas tasas a licencias y permisos de trabajo y operaciones inmobiliarias; revisión de las tasas municipales, así como las de registro de automóviles o de renovación del permiso de conducir; 4) revisión de las tarifas públicas de agua y electricidad para fines distintos del residencial, etc. En segundo lugar, medidas para racionalizar el gasto: 1) reducción de subsidios; 2) racionalización de los gastos ministeriales (viajes, gastos de representación, atención, protocolarios, vehículos); 3) el aplazamiento de proyectos no urgentes y 4) la creación de un comité técnico entre el Banco Central, el Ministerio de Finanzas y el Fondo Soberano (State General Reserve Fund) para ir revisando las opciones de financiación a la vista de los déficits presentes y previstos.

En 2017 el presupuesto del gobierno registró un déficit fiscal del 13,5% y la deuda pública se elevó a un 39,9% del PIB. Las necesidades de financiación de la Balanza de Pagos se cubrieron en su totalidad mediante una reducción de las reservas del Banco Central y del State General Reserve Fund.  

Según el Banco Central de Omán, en 2018 el déficit fiscal se habría reducido en más de 1.000M riales, hasta los 2.074M riales, representando un 6,8% del PIB y la deuda del gobierno (exclusivamente, sin incluir otras entidades) incrementó en un 30% hasta representar el 47,5% del PIB. La deuda externa habría registrado un incremento del 32,9% hasta un importe de 11,8MM riales a finales de 2018.

En 2019 y según la misma fuente, el déficit fiscal aumentó en casi 600M riales hasta los 2.602,5M riales, un 8,7% del PIB. El déficit se cubrió con más del 85% mediante financiación externa y doméstica y alrededor del 15% mediante reservas. El gasto público alcanzó 13.076M riales, 200M por encima del presupuesto presentado a principios de año. Este incremento se atribuye al coste del gas, el servicio de la deuda, los subsidios a la electricidad y el fuel, las necesidades urgentes, las inversiones para finalizar proyectos y el coste de la promoción de los funcionarios del 2010. Los ingresos públicos se situaron en los 10,5M riales, un poco inferiores a los registrados en 2018, procediendo en un 75% de las actividades relacionadas con el petróleo y el gas y en un 25% del sector no hidrocarburos. Cabe destacar la entrada en vigor en junio de 2019 de las accisas a los productos como el tabaco, alcohol, bebidas carbónicas y energéticas, como medida de financiación que se ha ampliado a las bebidas azucaradas en 2020 y que entrará en vigor en octubre.

En relación con el presupuesto de 2020, se trata del quinto y último año del IX Plan quinquenal (2015-2020) y también de la Visión 2020. A partir del año próximo se iniciaría el X Plan quinquenal y la Visión 2040. El presupuesto 2020 tenía como objetivo seguir reduciendo el déficit en un contexto de caída de los ingresos por petróleo y de aumento de los generados por el gas, los impuestos y otros sectores no hidrocarburos. Estaba inspirado en la iniciativa que el gobierno ha denominado TAWAZUN o “equilibrio” que busca potenciar los ingresos, optimizar los costes y reducir la deuda. Se esperaba que el sector privado desempeñara un papel más importante tanto en el desarrollo de proyectos como en la creación de empleo. Se confiaba en que las nuevas leyes de Inversión Extranjera, de Sociedades Comerciales, de Quiebras, de Privatizaciones y de PPPs ayudarían a la consecución de los objetivos que se han establecido para la inversión nacional y extranjera.

El presupuesto total anunciado ascendía a 13.200M riales, 300M riales más que en el año anterior. Se estimaba un aumento de los gastos del 2% respecto 2019, principalmente por los intereses de la deuda. Desde el punto de vista de los ingresos, se esperaba un aumento rápido de la contribución de los impuestos y de las tasas, así como del resultado de la venta de las participaciones en empresas públicas, con un déficit público que representaría el 8% del PIB. El precio de referencia del petróleo se estableció en 58 dólares el barril.

No obstante, en lo que va del año, debido al aumento en los gastos sanitarios por el Covid-19, la caída de los ingresos derivados del petróleo, y la paralización de la actividad económica como medida de prevención frente la pandemia global, el Ministerio de Finanzas y la Casa Real han adoptado diversas medidas de ajuste de los gastos y en materia de empleo, que han supuesto recortes superiores al 10%. Aunque la política de cuotas acordada en el mes de abril ha provocado un rebote en los precios del petróleo, estos han seguido en el entorno de los 40 dólares el barril, es decir muy por debajo del precio que equilibra las cuentas del Sultanato, que se cifraría en el entorno de los 85-95 dólares el barril. Según los últimos datos publicados por el Banco Central de Omán y en discrepancia de algunas noticias de prensa, el déficit público en el primer semestre de 2020 asciende a 899,5M riales un 36,2% más que en el mismo periodo del año anterior. Los gastos se han reducido un 7,5% respecto al primer semestre de 2019, hasta los 5.714,3M riales pero no han podido compensar la reducción de un 12,7% de los ingresos (4.815M riales en el semestre de 2020, respeto los 5.514M riales en el mismo periodo del año anterior.

Si bien con ocasión del Foro de Davos a finales del pasado mes de enero el Ministro de Comercio e Industria anunció la implantación del IVA en 2021, todo parece indicar que se va a demorar hasta 2022.

 

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Política monetaria

Desde 1986 Omán mantiene un régimen de tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense cuya estabilidad ha estado garantizada con las reservas que ha obtenido mediante la exportación de hidrocarburos. Como consecuencia de esta política cambiaria, la política monetaria depende de las decisiones que tome la Reserva Federal de los Estados Unidos, dejando escaso margen de maniobra para una política monetaria activa. Además, la transmisión de esta política monetaria está condicionada por el escaso grado de desarrollo de los mercados de capitales locales. En estas circunstancias desde 2015 tanto el tipo repo como el tipo en el mercado interbancario se han ido incrementando. En 2020 con la crisis del coronavirus del banco central de Omán, se ha visto obligado a bajar los tipos siguiendo la decisión de la FED así como de sus socios en el CCG. 

Por otra parte, se fijan techos al tipo de interés para préstamos personales o hipotecarios, así como el porcentaje que los bancos pueden destinar a préstamos personales o los coeficientes mínimos de préstamos a PYMEs.

Como consecuencia de la crisis del Covid-19 el Banco Central de Omán ha anunciado 2 paquetes de estímulos para inyectar liquidez en el sistema económico y también prudenciales dirigidas al sector bancario. Así, el primero en marzo, por importe de 8 MM de riales, y el segundo en el mes de septiembre, incluyen medidas que afectan tanto a los consumidores como a las empresas.

 

Por último, hay que destacar que las autoridades monetarias omaníes han anunciado en diversas ocasiones que mantendrán el régimen de tipo de cambio fijo respecto del dólar Banco Mundial (1 dólar=0,385 riales) y que no participarían en una eventual, hoy en día improbable, Unión Monetaria del CCG. Por supuesto, con ocasión del doble shock del petróleo y la pandemia en marzo de 2020, el rial está sufriendo fuertes ventas en el mercado que requieren la intervención del Banco Central para mantener su valor.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde 2013 el gobierno planteó el apoyo a la PYME mediante: la concesión de créditos blandos y de garantías; la reserva de una parte de las licitaciones públicas y del crédito; la obligación a los grandes contratistas de emplear a PYMES locales. Asimismo, la antigua Dirección General de PYME se ha constituido como Autoridad Pública dotándola de mayor rango y visibilidad.

En 2014 se constituyó el Fondo para el desarrollo de la PYME (SME Development Fund (SMEF)) en colaboración con la Autoridad Omaní para el Desarrollo del Partenariado (OAFPD en inglés) diseñándose un plan para estimular el espíritu empresarial entre los jóvenes y las personas con experiencia.  El objetivo es proporcionar formación y financiación para la creación de 7.500 empresas y 50.000 puestos de trabajo.

Asimismo, desde el gobierno y las distintas empresas estatales se fomenta el In-Country Value (ICV), es decir, maximizar la parte de inputs y trabajadores omaníes en la producción y actividad económica.

Por último, cabe mencionar el Programa Offset(redenominado TAWAZUN) creado mediante el Real Decreto Nº9/2014, que también articuló la Autoridad Omaní de Asociación para el Desarrollo (Omani Authority of Partnership for Development (OAPD)). En julio de 2019 este organismo fue absorbido por la Public Authority for Privatisation and Partnership (OAFPP). La idea central de este programa, que se implementa caso por caso, después de negociarse con la OAPD, es que las empresas extranjeras que contraten con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones, deben reinvertir parte del valor del contrato en la implementación de proyectos locales.  En consecuencia, se aplica a contratos y subcontratos entre empresas privadas con un valor superior a 5M riales (13M dólares) que contraten a su vez con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones (unas 28 empresas públicas). No obstante, también es de aplicación a (i) contratistas extranjeros que reciban más de un contrato en un periodo de 24 meses y cuyos valores excedan 5M riales; (ii) contratos en ejecución donde el total del valor estimado supere los 5M riales; (iii) contratos individuales con uno o varios proveedores del mismo producto y/o servicio cuyo valor de importación supere los 5M riales; (iv) todos los contratos con contratistas registrados localmente donde el valor del contenido suministrado desde fuera de Omán supere los 5M riales. El contratista extranjero deberá contribuir, en uno o varios proyectos PFD (considerados de Cooperación al Desarrollo Nacional) y acordados previamente con la OAPD, por importe del 50% del valor de importación o adjudicación del contrato. A continuación, se aplican multiplicadores que hacen que el coste estimado sea del entorno del 5,25% del valor del contrato. Las novedades introducidas recientemente permiten, entre otras cuestiones, informar e informarse on line para el cumplimiento de esta normativa.

Tras estallar la crisis del coronavirus en el mes de abril, el Comité Supremo del Covid-19 ha anunciado una serie de decisiones aplicables al sector privado afectado por el impacto de la pandemia. Así: 1) los empleadores podrán negociar con los empleados una reducción del salario en función de las horas trabajadas; 2) los empleados tendrán derecho a unas vacaciones pagadas durante el periodo de la cuarentena; 3) no se podrá despedir a los trabajadores omaníes; 4) se reducen las tasas de renovación de los visados de los expatriados; 5) si bien se puede despedir definitivamente a los trabajadores, el empleador también puede renovar los visados caducados de aquellos que se encuentran temporalmente en el exterior; 6) se instruye a los bancos para que se pueda (no queda claro si solo los omanís o también los residentes) posponer el pago de sus préstamos sin recargo de intereses y comisiones; también de los pagos de la luz, agua y servicio de recogida de basuras hasta el 30 de junio y otros aplazamientos, en su caso.

 

 

En el ámbito de la Administración Pública, el Ministerio de Finanzas ha decretado que no se pueden pagar los bonus de los funcionarios. Es la primera vez desde la Primavera Árabe que se ha tomado una medida tan impopular y que, además, afecta directamente a los sueldos de los empleados públicos, incluida la policía y el ejército.

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