Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La principal actividad productiva del país es la extracción de hidrocarburos, cuyo peso en la economía se ha situado entre el 27% y el 53% en los últimos diez años. El Noveno Plan quinquenal de desarrollo señala la voluntad del gobierno de reducir gradualmente su peso hasta representar el 26% del PIB y la Vision 2020 hasta el 19%. En 2018 el petróleo ha representado el 34% del PIB frente al 29% en 2017.

En Omán, los yacimientos de petróleo se encuentran en la zona centro del interior (Jibal, Fuhud, y Natih) y en el área de Dhofar. A diferencia de otros países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), las reservas se sitúan a niveles más profundos, resultando su extracción más difícil y costosa; se presentan en yacimientos de pequeño tamaño, geográficamente más dispersos, con 85 barriles de agua por cada 15 barriles de petróleo. En definitiva, los costes marginales de extracción son proporcionalmente más elevados (25 dólares por barril) que la media en los países del Golfo (3-5 dólares). Los bloques están repartidos entre la empresa estatal Petroleum Development Oman (PDO), que explota tres cuartas partes de la superficie, y diferentes empresas privadas (principalmente del Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos y Francia) que tienen firmados contratos de explotación con el Ministerio de Petróleo y Gas. La estrategia de PDO es convertirse en una empresa full-fledged dando prioridad a la búsqueda de nuevos yacimientos a la vez que la eficiencia energética (técnicas EOR), el desarrollo de las renovables y la gestión de servicios (facilities management). Recientemente, el nuevo holding se ha redenominado Energy Development Oman (EDO) con el fin también de reestructurar su deuda y obtener financiación a un coste más atractivo que el que proporciona la garantía del estado.

La industria manufacturera, que representa en torno al 10% del PIB, (el objetivo establecido para 2020 en el IX Plan Quinquenal), se ha desarrollado recientemente y es consecuencia directa de la política económica encaminada a atraer inversión extranjera y a mejorar las infraestructuras de transporte del país. Así, la producción del sector ha pasado de suponer 1.700M de dólares en 2001 a superar los 13.000M de dólares en 2017 La industria principal es la petroquímica, con un 40% de la producción total, localizada en los puertos de Sohar y Salalah, así como en la capital, Mascate. Según el Banco Central de Omán la contribución al PIB en 2018 se situaría en el 9,9%, inferior a la media de los tres últimos años, en el 10,2%.

La construcción ha tenido un gran aumento como consecuencia de la política de desarrollo de infraestructuras, el crecimiento demográfico, la llegada de trabajadores expatriados y el impulso al sector turístico. Esta industria ha pasado de representar el 2% del PIB en 2001 a alcanzar el 9% en 2016 y el 7,6% en 2017. En los últimos cuatro años está registrando una recesión, que se confirma en 2018 (6,3% según el Banco Central) y también durante los primeros 9 meses de 2019.

La producción de energía eléctrica y de agua, desalinizadoras y de tratamiento de residuales, se mantienen en un porcentaje en torno al 2% del PIB en los últimos cuatro años, incluido 2018.

Los sectores de la agricultura y la pesca tienen un peso del 2% en el PIB. Según indica el gobierno el margen de maniobra en el ámbito agrícola es muy reducido debido a las restricciones naturales que imponen la escasez de agua de lluvia y de los acuíferos. Omán es muy dependiente de las importaciones. En la pesca, hay un enorme potencial en los 3.000 km de costa y, según el IX Plan Quinquenal, el objetivo sería un crecimiento del 6,5% anual hasta alcanzar una contribución al PIB del 0,6% en 2020.

El sector servicios, que ha representado una media del 52,6% del PIB en los dos últimos años y del 69,3% del sector no hidrocarburos, en 2018 reflejarían una caída por debajo del 50% hasta el 47,4% del PIB. Dentro de este capítulo, “hoteles y restaurantes”, “inmobiliario” e “intermediación financiera” habrían tenido el mejor comportamiento en este último año. También destacar que “administración pública y defensa” y “otros servicios” suponen el 48% del sector.

En cuanto a la estructura del PIB por componentes del gasto los datos reflejan una caída de la demanda tanto en 2016 como en 2017. En este último año para el que hay información el consumo total público y privado sería del 58,2% y la formación bruta de capital fijo de 27,7%. Este último componente se redujo el 9,3% frente a un aumento del12,3% en 2016. 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto) 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 2,0 1,9 2,1
AGRICULTURA & Pesca 2,0 1,9 2,1
HIDROCARBUROS 27,4 30,1 34,2
EXTRACCIÓN DE CRUDO 22,7 25,3 29,1
EXTRACCIÓN DE GAS NATURAL 4,7 4,9 5,1
INDUSTRIAL 20,1 19,7 18,1
MINERÍA 0,5 0,5 0,5
MANUFACTURAS 8,5 9,6 9,5
CONSTRUCCIÓN 9,0 7,6 6,3
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,2 2,0 1,8
SERVICIOS 53,5 51,6 45,6
COMERCIO 7,5 8,3 7,1
HOTELES Y RESTAURANTES 1,0 1,0 0,9
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 5,6 5,8 5,2
FINANZAS 6,1 5,8 5,9
INMOBILIARIO 5,3 5,1 4,6
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 14,7 13,1 11,3
OTROS SERVICIOS 13,1 12,6 10,6
FINANCIERA MEDIDA INDIRECTAMENTE -3,0 -2,7 -2,5
IMPUESTOS SOBRE IMPORTACIONES -0,1 -0,7 -1,3
TOTAL 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO 67,7 58,2 n.d.
CONSUMO PRIVADO n.d. n.d. n.d.
CONSUMO PÚBLICO n.d. n.d. n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 29,2 27,7 n.d.
EXPORTACIÓN NETA DE BIENES Y SERVICIOS -0,1 2,8 n.d.
Fuente: National Centre for Statistics & Information (NCSI), Banco Central de Omán. Última actualización: febrero 2020

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En la historia económica reciente de Omán se puede distinguir entre el período que llega hasta 2014 y los últimos años 2015-2018. Debido a que el país es muy dependiente de los hidrocarburos, cada uno de estos periodos está muy ligado a la evolución del precio del petróleo, así como a la producción y exportación, condicionadas por las decisiones de la OPEP (organización a la que no pertenece Omán, aunque se adhiere a sus decisiones) y por la coyuntura de los países importadores.

Hasta 2014 el Sultanato disfrutó de una etapa extraordinaria de crecimiento económico sostenido del entorno del 5%, un presupuesto público relativamente equilibrado, un superávit comercial y por cuenta corriente elevados, un volumen de deuda pública (4,9% del PIB) y externa reducido y una acumulación de reservas en el entorno de 15MM de dólares. Todo ello fue posible gracias a los elevados precios del petróleo junto a una política fiscal muy expansiva, elevadas inversiones, estabilidad de la demanda interna con una población creciente de expatriados y demanda externa concentrada en los principales socios comerciales en Asia. En cuanto a la inflación, hay que destacar que en todo el periodo hasta la actualidad se ha mantenido moderada por debajo del 3%.

A partir de 2015 se han registrado fuertes desequilibrios, insostenibles a largo plazo, como son los dos déficits gemelos: el fiscal y el de balanza por cuenta corriente, en cifras de dos dígitos, disparándose la deuda pública y la deuda externa y reduciéndose las reservas exteriores.

Desde mediados de 2014 el precio del petróleo cayó hasta más del 60% en 2016, pasando de 100 dólares a 40 dólares el barril reflejándose en un descenso del PIB nominal del 14% en 2015 y del 9% en 2016 (aunque con crecimientos reales del 4,7% y 5,4%, respectivamente); una reducción de los ingresos públicos del 36% y 15% en 2015 y 2016, respectivamente. El primer déficit público relevante se registró en 2015 suponiendo un 17,5% del PIB, que se repitió en 2016, (20,6% del PIB)). En solo 2 años la deuda pública pasó de 8.495M de dólares a 28.963M de dólares, es decir del 4,9% al 31% del PIB. Igualmente, hasta 2014 las exportaciones de petróleo y gas facilitaron que el país fuera un ahorrador neto con continuos superávits corrientes (10,2% del PIB en 2012, 6,7% en 2013 y 5% en 2014). Sin embargo, en 2015 el desplome de las exportaciones superior al 33% generó el primer déficit por cuenta corriente, representando un 15,9% del PIB. En 2016 el déficit se elevó hasta el 18,5%.

En 2017 el PIB registró una caída del 0,9 % frente a un aumento del 5,4% en 2016, en que la producción de petróleo alcanzó un récord de 1 millón de barriles diarios. El menor crecimiento se debió a la contracción del sector hidrocarburos, en un 3%, y por la caída tanto del consumo como de la inversión. Los dos déficits gemelos se moderaron: el público, al 13,5% del PIB y el de por cuenta corriente hasta el 14,8%. La inflación ha pasado del 1,1% en 2016 al 1,5% en 2017.

Las necesidades de financiación de los déficits han tenido su reflejo en la deuda externa que se ha incrementado en los últimos años pasando de un volumen de 15.296M de dólares, en 2015, a 27.021M de dólares, en 2016, a 42.244M de dólares en 2017 y a 45.157M de dólares en 2018. Esta última cifra representa el 65,9% del PIB. En este mismo periodo las reservas exteriores se han mantenido en el entorno de 16-20MM de dólares. En 2018, 17.388M de dólares equivalente a una cobertura en términos de importaciones de bienes y servicios de 8,2 meses.

Según el Banco Central de Omán, en 2018 el PIB tuvo un crecimiento del 2,4% en términos reales y del 12% en términos nominales, casi exclusivamente por el sector petróleo y gas, con un incremento del 37,1% y del 19% en el primero de ellos.  También la explotación del nuevo yacimiento de gas en Khazaen habría contribuido positivamente. El incremento se atribuye tanto a una subida del precio del petróleo (69,7dólares el barril, un 36% más que en 2017) como a un aumento de la producción, en un 0,8%. El sector no vinculado a los hidrocarburos ha tenido una desaceleración en su incremento (del 2,9% frente al 3,3% en 2017), así como en las exportaciones. Sin duda un dato desalentador teniendo en cuenta la apuesta que está haciendo el gobierno por la diversificación económica. Así, los sectores de la industria, servicios y agricultura tuvieron un aumento moderado. El sector de la construcción por tercer año consecutivo habría registrado una caída, en 2018 del 6,3%%.

Gracias, por una parte, a la recuperación de los precios del petróleo, que aumentaron los ingresos fiscales y, por otra parte, a la racionalización del gasto, muy condicionado por las prioridades socioeconómicas y por los compromisos adquiridos, el déficit fiscal se redujo de los 3,8 milM de riales en 2017 a los 2,6MM riales en 2018. Para evitar el efecto crowding out el déficit se financió con deuda externa y, en parte, con deuda interna con el fin de desarrollar también el mercado doméstico.

En enero de 2020 el Centro Nacional de Estadísticas e Información (NCSI) estimó una caída del PIB del 2,6% para los 9 primeros meses de 2019, dato que ha sido confirmado por el Banco Central de Omán en su informe “Revisión de la Economía Omaní: enero-septiembre 2019”.También se registraría una reducción del déficit fiscal de 1.900 hasta 1.500 millones de riales. No obstante, según diversas publicaciones el presupuesto real estimado de gastos de 2019 habría ascendido a 13,7MM riales en comparación con los 12,9MM riales del presupuesto. Es decir, se habría producido una desviación al alza por importe de 800M riales. Este incremento se atribuye al coste del gas, el servicio de la deuda, los subsidios a la electricidad y el fuel, las necesidades urgentes, las inversiones para finalizar proyectos y el coste de la promoción de los funcionarios del 2010.

En aquél entonces el Fondo Monetario Internacional estimbaa para Omán un crecimiento del PIB real del 0,3% en 2019 y del 3,7% en 2020, respectivamente; una inflación interanual del 0,8% en 2019 y del 1,8% en 2020; y un déficit por cuenta corriente del 14,6% en 2020. Este organismo en sus informes indicaba que, si bien Omán no se encontraba en una situación de riesgo inminente de credit crunch, porque tiene suficientes reservas para hacer frente al pago de sus deudas, debería trabajar con más ahínco para acometer las reformas de consolidación fiscal como, por ejemplo, la implantación del IVA y las medidas para ajustar el gasto público. Con este fin estaba previsto que las autoridades colaboraran con el Banco Mundial para revisar el presupuesto público e intentar hacer el gasto necesario más eficiente.

El primer trimestre de 2020 ha sido uno de los periodos más complejos de la historia reciente de Omán, al que se ha sumado la crisis generada por la pandemia del coronavirus a nivel mundial.  Así, tras cuarenta días de duelo después del fallecimiento de SM Sultán Qaboos bin Said al Taimur, que supusieron un parón en la actividad económica nacional, la segunda semana de marzo fue muy convulsa debido a: 1) la decisión adoptada por Moodys de rebajar el rating soberano, así como el de los bancos y de las grandes corporaciones públicas; y 2) la decisión de Arabia Saudí, de elevar la producción de petróleo por la negativa de Rusia de mantener el sistema de cuotas más allá de finales de marzo de este año. El resultado fue el desplome del precio del petróleo hasta los 20 dólares el barril en los días sucesivos.

 

A mediados de marzo el país entró en auténtico estado de shock y el gobierno, siguiendo el ejemplo de los países del CCG, constituyó el Comité Supremo COVID-19, presidido por el Ministro del Interior. En la primera reunión del jueves 12 se adoptaron una serie de decisiones obligando a la cuarentena e incluso a la prohibicíon de entrar para los viajeros procedentes de algunos países, la prohibición de emitir visados a los turistas cualquiera que sea su nacionalidad y el cierre de los colegios y universidades en todo el país. En los días siguientes las medidas de distamciamiento social y confinamiento se hicieron más estrictas, con el cierre incluso del espacio aéreo, pero sin llegar a decretarse el lockdown de las actividades económicas principales del país.

 

En marzo 2020 la agencia Fitch se sumó a las alarmas sobre el déficit de Omán y su financiación rebajadno su rating a BB, dos escalones por debajo de grado de inversión y con perspectiva negativa. Así, en el supuesto de que en 2020 el barril Brent de petróleo se situara en 35 dólares, el déficit presupuestario sería de 10 mil millones de dólares, aproximadamente un 16% del PIB.  Según el Economist el déficit alcanzaría el 23% del PIB.

 

Según las últimas previsiones del FMI, Omán tendría un crecimiento del 3% en 2021, después de una caída del 2,8% en 2020. Para la economía mundial las estimaciones serían del 5,8% y -3% respectivamente.

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

(Datos en Millones dólares)

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2016

2017

2018

PIB

PIB (Millones dólares a precios corrientes)

65.941

70.784

79.295

Tasa de variación real (%)

5,4

-0,9

2,1

Tasa de variación nominal (%)

-3,0

7,3

12,0

INFLACIÓN

Media anual (%)

1,1

1,6

0,9

Fin de período (%)

1,1

1,4

0,9

TIPOS DE INTERÉS INTERBANCARIO

Media anual (%)

0,405

0,887

1,736

Fin de período (%)

0,470

1,263

2,141

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (x 1.000 habitantes)

4.159

4.414

4.560

Población activa (x 1.000 habitantes)

n.d.

n.d.

n.d.

% Desempleo sobre población activa

n.d.

n.d.

8,4%*

DÉFICIT PÚBLICO

% de PIB

-20,6

-13,5

n.d.

DEUDA PÚBLICA

 

20.756

34.613

44.326

en % de PIB

31,1

48,9

55,9

EXPORTACIONES DE BIENES (BP)

 

27.545

32.884

42.402

% variación respecto al período anterior

-22,8

19,4

28,9

IMPORTACIONES DE BIENES (BP)

 

-21.287

-24.122

-25.473

% variación respecto al período anterior

-19,9

13,3

5,6

SALDO B. COMERCIAL

 

6.258

8.762

16.929

en % de PIB

9,4

12,4

21,3

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

 

-12.320

-10.762

-4.861

en % de PIB

-18,6

-15,2

-6,1

DEUDA EXTERNA

 

27.021

42.244

45.157

en % de PIB

40,9

59,7

65,9

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

 

2.286

4.681

7.505

en % de exportaciones de b. y s.

8,3

14,2

17,7

RESERVAS INTERNACIONALES

 

20.262

16.089

17.388

en meses de importación de b. y s.

11,4

8,0

8,2

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

 

1.680

1.867

4.191

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

media anual

0,385

0,385

0,385

fin de período

0,385

0,385

0,385

Fuente: National Centre for Statistics & Information (NCSI), Banco Central de Omán, EIU, Fondo Monetario International.

Última actualización: junio 2019*IMF

 

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Principales objetivos de política económica

Los prestamistas en los mercados están expectantes sobre las decisiones de consolidación fiscal que debería adoptar urgentemente SM Sultán Haitham bin Tarek bin Taimur, después de mencionarla en su primer discurso televisado a la población el 23 de febrero. Y si el gobierno no es capaz de tomar medidas de ajuste, la cuestión que se plantea es sobre el país que podría acudir a su rescate en caso de necesidad. También una vez más, el shock del petróleo está tensionando el currency peg, o régimen de tipo fijo del rial omaní con el dólar y en el supuesto de que la moneda abandonara este sistema, los traders apuntan a una fuerte depreciación del rial.

 

Los recortes decertados por el Minsiterio de Finanzas, en concreto del 10% en los gastos de desarrollo de proyectos, afectará a los pagos a contratistas y proveedores, a los cronogramas de los proyectos en curso y a las licitaciones pendientes, que requerirán la oportuna autorización del Ministerio. Todas estas medidas incidirán, sin duda, en las empresas españolas que están ejecutando proyectos para la Administración omaní, pendientes de cobrar deudas o interesadas en las próximas licitaciones.

  

En Omán el gobierno es optimista y confía en que podrá sostener los sectores no vinculados a los hidrocarburos gracias a las leyes de Inversión de Capital Extranjero, Privatizaciones, PPSs, Quiebras, etc. para mejorar el clima empresarial, que atraerán del exterior el capital y la tecnología que precisan.

 

En esta crisis la eventual deportación de mano de obra de todas las cualificaciones va a obstaculizar enormemente la recuperación del país, que es difícil pueda a ser en foma de V, como ha previsto el FMI. La población omaní carece de formación y de habilidades y, lo que es más importante, de la actitud para trabajar y de la cultura del esfuerzo.  

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Previsiones macroeconómicas

De los 6 países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Omán es el más vulnerable a los precios actuales del petróleo y a la crisis brutal generada por la pandemia del Covid-19.. El volumen de deuda en relación con el PIB es de los más elevados y sus reservas en divisas, de las más bajas. Según el presupuesto de 2020, para un precio de referencia de 58$ el barril de petróleo el déficit ascendería a 2.500 millones de riales. 

Según el FMI, el sultanato todavía está digiriendo el impacto de la caída del precio del petróleo de 2014 habiendo registrado un déficit fiscal en los 7 últimos años. Mientras el precio del petróleo se mantenga en los niveles actuales el gobierno tendrá que recurrir a la venta de activos y a las reservas para cubrir el creciente déficit fiscal. 

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Política fiscal y presupuestaria

Hasta 2015 las finanzas públicas de Omán se habían caracterizado por su solvencia, no solo por los equilibrios presupuestarios observados, sino porque su deuda pública suponía apenas el 4,9% del PIB, el porcentaje más bajo de Oriente Medio en 2014. Así, tradicionalmente los presupuestos púbicos, muy expansivos, habían mantenido superávits fiscales o saldos equilibrados gracias a los ingresos de los hidrocarburos que suponían más del 79% del total. Por otra parte, el gasto corriente y de subsidios se disparó desde 2011, tras la Primavera Árabe, cuando el gobierno introdujo por primera vez la ayuda al desempleo y los préstamos blandos. También se amplió la plantilla de empleados públicos y se incrementaron los salarios, las pensiones, los subsidios a la electricidad y al combustible, etc. Para la estimación del saldo final del presupuesto el gobierno calculaba el precio medio del petróleo previsto a lo largo del año y hasta 2015 este precio se situaba siempre muy por debajo del real de mercado, registrándose superávits o saldos equilibrados al final del periodo, incluso en ejercicios fiscales donde inicialmente se había presupuestado déficit.

A partir de 2015, como consecuencia del desplome del precio del petróleo (en más de un 60%) los ingresos del gobierno se redujeron (más del 36% en 2015 y un 18% adicional en 2016), incurriéndose en un déficit fiscal del 17,5% del PIB en 2015 y del 20,6% del PIB en 2016). Y desde 2016 las autoridades fiscales ya habían empezado a tomar medidas en un triple frente. En primer lugar, para aumentar los ingresos fiscales no relacionados con los hidrocarburos: 1) un incremento del tipo de impuesto de sociedades en vigor desde febrero de 2017; 2) la reducción y revisión de las exenciones fiscales; 3) nuevas tasas a licencias y permisos de trabajo y operaciones inmobiliarias; revisión de las tasas municipales, así como las de registro de automóviles o de renovación del permiso de conducir; 4) revisión de las tarifas públicas de agua y electricidad para fines distintos del residencial, etc. En segundo lugar, medidas para racionalizar el gasto: 1) reducción de subsidios; 2) racionalización de los gastos ministeriales (viajes, gastos de representación, atención, protocolarios, vehículos); 3) el aplazamiento de proyectos no urgentes y 4) la creación de un comité técnico entre el Banco Central, el Ministerio de Finanzas y el Fondo Soberano (State General Reserve Fund) para ir revisando las opciones de financiación a la vista de los déficits presentes y previstos.

En 2017 el presupuesto del gobierno registró un déficit fiscal del 13,5% y la deuda pública se elevó a un 39,9% del PIB. Las necesidades de financiación de la Balanza de Pagos se cubrieron en su totalidad mediante una reducción de las reservas del Banco Central y del State General Reserve Fund.  

Según los datos facilitados por el Banco Central de Omán, en 2018 el déficit fiscal se habría reducido en 1.110M riales, hasta 2.650M riales, representando un 8,7% del PIB y la deuda del gobierno (exclusivamente, sin incluir otras entidades) se habría incrementado en un 30% hasta representar el 47,5% del PIB. La deuda externa habría registrado un incremento del 32,9% hasta un importe de 11,8MM riales a finales de 2018.

El presupuesto público aprobado para 2019 planteaba un escenario de crecimiento real del PIB del 3% y un precio medio del barril de petróleo de 60-65 dólares. El total de gasto ascendía a 12,9MM riales, es decir 400M riales más que en el presupuesto de 2018, pero 300M menos que el real estimado para ese mismo año. Los ingresos públicos ascenderían a 10,1MM riales, un 6% más de los estimados para 2018, procediendo en un 74% de las actividades relacionadas con el petróleo y el gas y en un 26% del sector no hidrocarburos. En el ámbito impositivo es importante destacar: 1) la falta de mención a la implantación del IVA en el año 2019 y 2) la entrada en vigor en junio de las accisas a los productos poco saludables como el tabaco, el alcohol y bebidas carbónicas y azucaradas. Por último, según el presupuesto el déficit público se situaría en 2,8MM riales frente al importe proyectado para 2018 de 2,9MM riales. El déficit se cubrirá en un 86% mediante financiación externa y doméstica y en un 14% mediante reservas. Según diversas publicaciones el presupuesto real estimado de gastos de 2019 habría ascendido a 13,7MM riales en comparación con los 12,9MM riales del presupuesto. Es decir, se habría producido una desviación al alza por importe de 800M riales. Este incremento se atribuye al coste del gas, el servicio de la deuda, los subsidios a la electricidad y el fuel, las necesidades urgentes, las inversiones para finalizar proyectos y el coste de la promoción de los funcionarios del 2010. Para los próximos años se estimaba un aumento de la deuda pública de hasta un 50% del PIB en 2020 frente al 34% en 2016.

En relación con el presupuesto de 2020, se trata del quinto y último año del IX Plan quinquenal (2015-2020) y también de la Visión 2020. A partir del año próximo se iniciaría el X Plan quinquenal y la Visión 2040. El presupuesto 2020 tenía como objetivo seguir reduciendo el déficit en un contexto de caída de los ingresos por petróleo y de aumento de los generados por el gas, los impuestos y otros sectores no hidrocarburos. Estaba inspirado en la iniciativa que el gobierno ha denominado TAWAZUN o “equilibrio” que busca potenciar los ingresos, optimizar los costes y reducir la deuda. Se esperaba que el sector privado desempeñara un papel más importante tanto en el desarrollo de proyectos como en la creación de empleo. Se confíaba en que las nuevas leyes de Inversión Extranjera, de Sociedades Comerciales, de Quiebras, de Privatizaciones y de PPPs ayudarían a la consecución de los objetivos que se han establecido para la inversión nacional y extranjera.

El presupuesto total ascendería a 13,2MM riales, 300M riales más que el presupuesto de 2019. Los gastos aumentarían en un 2%, en relación con el presupuesto de 2019, y se debería, principalmente, a los intereses de la deuda. Desde el punto de vista de los ingresos, se esperaba un aumento rápido de la contribución de los impuestos y de las tasas, así como del resultado de la venta de las participaciones en empresas públicas. Así, los ingresos de los hidrocarburos seguirían representando el 72% del total y del 28% restante, un 20% provendría de las ganancias de capital por las desinversiones y dividendos. Según el presupuesto 2020 el déficit fiscal ascendería a 2,5MM riales, 300M riales menos que el presupuesto del año anterior y representaría un 8% del PIB. El total de deuda pública se elevaría a un 60% del PIB y la financiación se cubriría en un 80% mediante préstamos domésticos y externos (2MM riales) y el resto (500M riales) con cargo a las reservas.

Por último, es interesante mencionar las declaraciones efectuadas por el Ministro de Comercio e Industria con ocasión del Foro de Davos a finales del pasado mes de enero, anunciando la implantación del IVA en 2021. 

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Política monetaria

Desde 1986 Omán mantiene un régimen de tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense cuya estabilidad ha estado garantizada con las reservas que ha obtenido mediante la exportación de hidrocarburos. Como consecuencia de esta política cambiaria, la política monetaria depende de las decisiones que tome la Reserva Federal de los Estados Unidos, dejando escaso margen de maniobra para una política monetaria activa. Además, la transmisión de esta política monetaria está condicionada por el escaso grado de desarrollo de los mercados de capitales locales. En estas circunstancias desde 2015 tanto el tipo repo como el tipo en el mercado interbancario se han ido incrementando. En 2020 con la crisi del coronavirus del banco central de Omán, se ha visto obligado a bajar los tipos siguiendo la decisión de la FED así como de sus socios en el CCG. 

Por otra parte, existen techos al tipo de interés para préstamos personales o hipotecarios. Así como el porcentaje que los bancos pueden destinar préstamos personales y los coeficientes mínimos de préstamos a PYMEs. Todo ello que va a modificar con motivo del paquete de estímulos del Banco Central de Omán por importe de 8 MM de riales para hacer frente a la crisis.  

Por último, destacar que las autoridades monetarias omaníes han anunciado en diversas ocasiones que mantendrán el régimen de tipo de cambio fijo respecto del dólar Banco Mundial (1 dólar=0,385 riales) y que no participarían en una eventual, hoy en día improbable, Unión Monetaria del CCG. Por supuesto, con ocasión del doble chock del petróleo y la pandemia en marzo de 2020, el rial está sufriendo fuertes ventas en el mercado que requieren la intervención del Banco Central para mantener su valor.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde 2013 el gobierno planteó el apoyo a la PYME mediante: la concesión de créditos blandos y de garantías; la reserva de una parte de las licitaciones públicas y del crédito; la obligación a los grandes contratistas de emplear a PYMES locales. Asimismo, la antigua Dirección General de PYME se ha constituido como Autoridad Pública dotándola de mayor rango y visibilidad.

En 2014 se constituyó el Fondo para el desarrollo de la PYME (SME Development Fund (SMEF)) en colaboración con la Autoridad Omaní para el Desarrollo del Partenariado (OAFPD en inglés) diseñándose un plan para estimular el espíritu empresarial entre los jóvenes y las personas con experiencia.  El objetivo es proporcionar formación y financiación para la creación de 7.500 empresas y 50.000 puestos de trabajo.

Asimismo, desde el gobierno y las distintas empresas estatales se fomenta el In-Country Value (ICV), es decir, maximizar la parte de inputs y trabajadores omaníes en la producción y actividad económica.

Por último, cabe mencionar el Programa Offset (redenominado TAWAZUN) creado mediante el Real Decreto Nº9/2014, que también articuló la Autoridad Omaní de Asociación para el Desarrollo (Omani Authority of Partnership for Development (OAPD)). En julio de 2019 este organismo fue absorbido por la Public Authority for Privatisation and Partnership (OAFPP). La idea central de este programa, que se implementa caso por caso, después de negociarse con la OAPD, es que las empresas extranjeras que contraten con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones, deben reinvertir parte del valor del contrato en la implementación de proyectos locales.  En consecuencia, se aplica a contratos y subcontratos entre empresas privadas con un valor superior a 5M riales (13M dólares) que contraten a su vez con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones (unas 28 empresas públicas). No obstante, también es de aplicación a (i) contratistas extranjeros que reciban más de un contrato en un periodo de 24 meses y cuyos valores excedan 5M riales; (ii) contratos en ejecución donde el total del valor estimado supere los 5M riales; (iii) contratos individuales con uno o varios proveedores del mismo producto y/o servicio cuyo valor de importación supere los 5M riales; (iv) todos los contratos con contratistas registrados localmente donde el valor del contenido suministrado desde fuera de Omán supere los 5M riales. El contratista extranjero deberá contribuir, en uno o varios proyectos PFD (considerados de Cooperación al Desarrollo Nacional) y acordados previamente con la OAPD, por importe del 50% del valor de importación o adjudicación del contrato. A continuación, se aplican multiplicadores que hacen que el coste estimado sea del entorno del 5,25% del valor del contrato. Las novedades introducidas recientemente permiten, entre otras cuestiones, informar e informarse on line para el cumplimiento de esta normativa.

Tras estallar la crisis del coronavirus en el mes de abril, el Comité Supremo del Covid-19 ha anunciado una serie de decisiones aplicables al sector privado afectado por el impacto de la pandemia. Así: 1) los empleadores podrán negociar con los empleados una reducción del salario en función de las horas trabajadas; 2) los empleados tendrán derecho a unas vacaciones pagadas durante el periodo de la cuarentena; 3) no se podrá despedir a los trabajadores omaníes; 4) se reducen las tasas de renovación de los visados de los expatriados; 5) si bien se puede despedir definitivamente a los trabajadores, el empleador también puede renovar los visados caducados de aquellos que se encuentran temporalmente en el exterior; 6) se instruye a los bancos para que se pueda (no queda claro si solo los omanís o también los residentes) posponer el pago de sus préstamos sin recargo de intereses y comisiones; también de los pagos de la luz, agua y servicio de recogida de basuras hasta el 30 de junio y otros aplazamientos, en su caso.

 

En el ámbito de la Administración Pública, el Ministerio de Finanzas ha decretado que no se pueden pagar los bonus de los funcionarios. Es la primera vez desde la Primavera árabe que se ha tomado una medida tan impopular y que, además, afecta directamente a los sueldos de los empleados públicos, incluida la policía y el ejército.

Aunque el gobierno ha tomado medidas para proteger los salarios y los despidos, el aumento del paro va a ser inevitable y los omaníes no disponen de un Fondo de ayuda a los desempleados como en otros países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). En este organismo se está debatiendo cómo proceder en relación con todos los trabajadores expatriados que se han quedado sin trabajo y que no pueden regresar a sus países de origen por el cierre del espacio aéreo y la inexistencia de vuelos no comerciales. Ante la falta de acuerdo con las respectivas embajadas, se habla de tomar represalias estableciendo un sistema de cuotas cuando se recupere la normalidad.

Hay que destacar que el Banco Central de Omán aprobó en marzo un paquete de medidas de estímulo por importe de 8 mil millones de riales, un 25% del PIB,  para hacer frente a la epidemia y a las consecuencias económicas de la misma.  En estos momento se encuentra en fase de negociar con los agentes económicos el modo de articular las diferentes políticas. 

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