Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La principal actividad productiva del país es la extracción de hidrocarburos, cuyo peso en la economía se ha situado entre el 27% y el 53% en los últimos diez años. El Noveno Plan quinquenal de desarrollo señala la voluntad del gobierno de reducir gradualmente su peso hasta representar el 26% del PIB y la Vision 2020 hasta el 19%. En 2018 el petróleo ha representado el 36% del PIB frente al 29% en 2017.

 

En Omán, los yacimientos de petróleo se encuentran en la zona centro del interior (Jibal, Fuhud, y Natih) y en el área de Dhofar. A diferencia de otros países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), las reservas se sitúan a niveles más profundos, resultando su extracción más difícil y costosa; se presentan en yacimientos de pequeño tamaño, geográficamente más dispersos, con 85 barriles de agua por cada 15 barriles de petróleo. En definitiva, los costes marginales de extracción son proporcionalmente más elevados (25 dólares por barril) que la media en los países del Golfo (3-5 dólares). Los bloques están repartidos entre la empresa estatal Petroleum Development Oman (PDO), que explota tres cuartas partes de la superficie, y diferentes empresas privadas (principalmente del Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos y Francia) que tienen firmados contratos de explotación con el Ministerio de Petróleo y Gas. La estrategia de PDO es convertirse en una empresa full-fledged dando prioridad a la búsqueda de nuevos yacimientos a la vez que la eficiencia energética (técnicas EOR), el desarrollo de las renovables y la gestión de servicios (facilities management).

 

La industria manufacturera, que representa en torno al 10% del PIB, (el objetivo establecido para 2020 en el IX Plan Quinquenal), se ha desarrollado recientemente y es consecuencia directa de la política económica encaminada a atraer inversión extranjera y a mejorar las infraestructuras de transporte del país. Así, la producción del sector ha pasado de suponer 1.700 millones de dólares en 2001 a superar los 13.000 millones de dólares en 2017 La industria principal es la petroquímica, con un 40% de la producción total, localizada en los puertos de Sohar y Salalah, así como en la capital, Mascate. Según el Banco Central de Omán la contribución al PIB en 2018 se situaría en el 9,9%, inferior a la media de los tres últimos años, en el 10,2%.

 

La construcción ha tenido un gran aumento como consecuencia de la política de desarrollo de infraestructuras, el crecimiento demográfico, la llegada de trabajadores expatriados y el impulso al sector turístico. Esta industria ha pasado de representar el 2% del PIB en 2001 a alcanzar el 9% en 2016 y el 7,6% en 2017. En los últimos cuatro años está registrando una recesión, que se confirma en 2018 (6,6% según el Banco Central) y también durante el primer semestre de 2019.

 

La producción de energía eléctrica y de agua, desalinizadoras y de tratamiento de residuales, se mantienen en un porcentaje en torno al 2% del PIB en los últimos cuatro años, incluido 2018.


Los sectores de la agricultura y la pesca tienen un peso del 2% en el PIB. Según indica el gobierno el margen de maniobra en el ámbito agrícola es muy reducido debido a las restricciones naturales que imponen la escasez de agua de lluvia y de los acuíferos. Omán es muy dependiente de las importaciones. En la pesca, hay un enorme potencial en los 3.000 km de costa y, según el IX Plan Quinquenal, el objetivo sería un crecimiento del 6,5% anual hasta alcanzar una contribución al PIB del 0,6% en 2020.

 

El sector servicios, que ha representado una media del 52,6% del PIB en los dos últimos años y del 69,3% del sector no hidrocarburos, en 2018 reflejarían una caída por debajo del 50% hasta el 47,4% del PIB. Dentro de este capítulo, “hoteles y restaurantes”, “inmobiliario” e “intermediación financiera” habrían tenido el mejor comportamiento en este último año. También destacar que “administración pública y defensa” y “otros servicios” suponen el 48% del sector.

 

En cuanto a la estructura del PIB por componentes del gasto los datos reflejan una caída de la demanda tanto en 2016 como en 2017. En este último año para el que hay información el consumo total público y privado sería del 58,2% y la formación bruta de capital fijo de 27,7%. Este último componente se redujo el 9,3% frente a un aumento del12,3% en 2016.

   

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (por sectores de origen y componentes del gasto) 2016 2017 2018
POR SECTORES DE ORIGEN  % % %
AGROPECUARIO 2,0 1,9 2,1
AGRICULTURA & Pesca 2,0 1,9 2,1
HIDROCARBUROS 27,4 30,1 34,2
EXTRACCIÓN DE CRUDO 22,7 25,3 29,1
EXTRACCIÓN DE GAS NATURAL 4,7 4,9 5,1
INDUSTRIAL 20,1 19,7 18,1
MINERÍA 0,5 0,5 0,5
MANUFACTURAS 8,5 9,6 9,5
CONSTRUCCIÓN 9,0 7,6 6,3
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,2 2,0 1,8
SERVICIOS 53,5 51,6 45,6
COMERCIO 7,5 8,3 7,1
HOTELES Y RESTAURANTES 1,0 1,0 0,9
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 5,6 5,8 5,2
FINANZAS 6,1 5,8 5,9
INMOBILIARIO 5,3 5,1 4,6
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 14,7 13,1 11,3
OTROS SERVICIOS 13,1 12,6 10,6
FINANCIERA MEDIDA INDIRECTAMENTE -3,0 -2,7 -2,5
IMPUESTOS SOBRE IMPORTACIONES -0,1 -0,7 -1,3
TOTAL 100 100,0 100
POR COMPONENTES DEL GASTO      
CONSUMO 67,7 58,2 n.d.
CONSUMO PRIVADO n.d. n.d. n.d.
CONSUMO PÚBLICO n.d. n.d. n.d.
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO 29,2 27,7 n.d.
EXPORTACIÓN NETA DE BIENES Y SERVICIOS -0,1 2,8 n.d.

Última actualización: junio 2019

Fuente: National Centre for Statistics & Information (NCSI), Banco Central de Omán.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

En la historia económica reciente de Omán se puede distinguir entre el período que llega hasta 2014 y los últimos años 2015-2018. Debido a que el país es muy dependiente de los hidrocarburos, cada uno de estos periodos está muy ligado a la evolución del precio del petróleo, así como a la producción y exportación, condicionadas por las decisiones de la OPEP (organización a la que no pertenece Omán, aunque se adhiere a sus decisiones) y por la coyuntura de los países importadores.

 

Hasta 2014 el sultanato disfrutó de una etapa extraordinaria de crecimiento económico sostenido del entorno del 5%, un presupuesto público relativamente equilibrado, un superávit comercial y por cuenta corriente elevados, un volumen de deuda pública (4,9% del PIB) y externa reducido y una acumulación de reservas en el entorno de 15 mil millones de dólares. Todo ello fue posible gracias a los elevados precios del petróleo junto a una política fiscal muy expansiva, elevadas inversiones, estabilidad de la demanda interna con una población creciente de expatriados y demanda externa concentrada en los principales socios comerciales en Asia. En cuanto a la inflación, hay que destacar que en todo el periodo hasta la actualidad se ha mantenido moderada por debajo del 3%.

 

A partir de 2015 se han registrado fuertes desequilibrios, insostenibles a largo plazo, como son los dos déficits gemelos: el fiscal y el de balanza por cuenta corriente, en cifras de dos dígitos, disparándose la deuda pública y la deuda externa y reduciéndose las reservas exteriores.

 

Desde mediados de 2014 el precio del petróleo cayó hasta más del 60% en 2016, pasando de 100 dólares a 40 dólares el barril reflejándose en un descenso del PIB nominal del 14% en 2015 y del 9% en 2016 (aunque con crecimientos reales del 4,7% y 5,4%, respectivamente); una reducción de los ingresos públicos del 36% y 15% en 2015 y 2016, respectivamente. El primer déficit público relevante se registró en 2015 suponiendo un 17,5% del PIB, que se repitió en 2016, (20,6% del PIB)). En solo 2 años la deuda pública pasó de 8.495 millones de dólares a 28.963 millones de dólares, es decir del 4,9% al 31% del PIB. Igualmente, hasta 2014 las exportaciones de petróleo y gas facilitaron que el país fuera un ahorrador neto con continuos superávits corrientes (10,2% del PIB en 2012, 6,7% en 2013 y 5% en 2014). Sin embargo, en 2015 el desplome de las exportaciones superior al 33% generó el primer déficit por cuenta corriente, representando un 15,9% del PIB. En 2016 el déficit se elevó hasta el 18,5%.

 

En 2017 el PIB registró una caída del 0,9 % frente a un aumento del 5,4% en 2016, en que la producción de petróleo alcanzó un récord de 1 millón de barriles diarios. El menor crecimiento se debió a la contracción del sector hidrocarburos, en un 3%, y por la caída tanto del consumo como de la inversión. Los dos déficits gemelos se moderaron: el público, al 13,5% del PIB y el de por cuenta corriente hasta el 14,8%. La inflación ha pasado del 1,1% en 2016 al 1,5% en 2017.

 

Las necesidades de financiación de los déficits han tenido su reflejo en la deuda externa que se ha incrementado en los últimos tres años pasando de un volumen de 15.296 millones de dólares, en 2015, a 27.021 millones de dólares, en 2016, y a 46.275 millones de dólares en 2017. Estas cifras representan el 22,2%, 40,5% y 63,8% del PIB respectivamente. En este mismo periodo las reservas exteriores se han mantenido en 17.544 millones de dólares, 20.262 millones de dólares y 16.089 millones de dólares, es decir, 7,9; 11,4 y 8,0 en meses de importaciones de bienes y servicios.

 

Según el Banco Central de Omán, en 2018 el PIB tuvo un crecimiento del 12.5% en términos nominales, casi exclusivamente por el sector petróleo y gas, con un incremento del 37,1% y del 19% en el primero de ellos.  También la explotación del nuevo yacimiento de gas en Khazaen habría contribuido positivamente. El incremento se atribuye tanto a una subida del precio del petróleo (69,7dólares el barril, un 36% más que en 2017) como a un aumento de la producción, en un 0,8%. El sector no vinculado a los hidrocarburos ha tenido una desaceleración en su incremento (del 2,9% frente al 3,3% en 2017), así como en las exportaciones. Sin duda un dato desalentador teniendo en cuenta la apuesta que está haciendo el gobierno por la diversificación económica. Así, los sectores de la industria, servicios y agricultura tuvieron un aumento moderado. El sector de la construcción por tercer año consecutivo habría registrado una caída, en 2018 del 6,6%%.

 

Gracias, por una parte, a la recuperación de los precios del petróleo, que aumentaron los ingresos fiscales y, por otra parte, a la racionalización del gasto, muy condicionado por las prioridades socioeconómicas y por los compromisos adquiridos, el déficit fiscal se redujo de los 3,8 mil millones de riales en 2017 a los 2,6 mil millones de riales en 2018. Para evitar el efecto crowding out el déficit se financió con deuda externa y, en parte, con deuda interna con el fin de desarrollar también el mercado doméstico.

 

Por cuarto año consecutivo en 2018 Omán ha registrado un déficit en su cuenta corriente por importe de 1,7 mil millones de riales, frente a los 4,2 mil millones de riales registrado el año anterior.  La reducción obedece al incremento de las exportaciones, tanto de petróleo y gas como de no hidrocarburos, a una moderada contracción de las importaciones y al aumento marginal de las remesas de emigrantes.

 

En 2018 la balanza de pagos ha registrado un superávit, fundamentalmente por la inversión directa extranjera dirigida al sector de los hidrocarburos. El resultado ha sido un aumento de las reservas de 990 millones de riales.

 

Según otros datos estimados publicados por el gobierno, en 2018 el PIB habría registrado un crecimiento en términos reales del 2,1%, la inflación sería del 0,9% y la tasa de desempleo del 1,8%. Estas estimaciones podrían discrepar de otras fuentes internacionales.

 

En definitiva, el gobierno de Omán sigue enfrentado al desafío del desequilibrio macroeconómico que suponen los dos déficits gemelos, el fiscal y el de cuenta corriente.

 

Después de 7 meses de apagón estadístico, en el mes de julio el Centro Nacional de Estadísticas e Información (NCSI) ha publicado datos de 2019, relativamente optimistas, a pesar de la debilidad que significan la sobre dependencia de los ingresos fiscales del sector hidrocarburos y la generosidad con los funcionarios. En los 5 primeros meses del año 2019 los ingresos habrían aumentado un 15,3%, en relación con el año anterior, hasta 4,7 mil millones de riales (12,3 mil millones de dólares) debido al incremento del 46% de la recaudación por el impuesto de sociedades, hasta 14,4 millones de riales (1,34 mil millones de dólares). Los ingresos por aduanas se habrían mantenido invariables, en 84,3 millones de riales pero podrían aumentar en los próximos meses debido a la implementación de las accisas sobre los productos no saludables. El petróleo ha seguido representando el 53,5% del ingreso total, hasta 2,5 mil millones de riales.

En cuanto a los gastos, la reducción ha sido modesta, expresión de que el gobierno no está adoptando las medidas de reforma que se precisan para la sostenibilidad fiscal en el largo plazo. Así, los gastos se han reducido un 4,3% respecto del año anterior, hasta 4,6 mil millones de riales, cuando según el presupuesto para todo el año sería un incremento del 3%. Es muy importante destacar que la caída se ha producido, fundamentalmente, en el capítulo de gastos de capital, con una reducción del 18,9%, respecto del año anterior, hasta 68,2 millones de riales. Por su parte, el gasto corriente se habría incrementado hasta 3,6 mil millones de riales manteniendo su participación del 77,4% del total. El gasto de los ministerios civiles aumentó hasta 1,8 mil millones de riales, un indicio de la incapacidad del gobierno para generar empleo suficiente para los nacionales fuera de una Administración ya sobresaturada de funcionarios.

En septiembre de 2019 Según el Centro Nacional de Estadísticas e información, en el primer trimestre de 2019 el PIB ascendió a 7.066 millones de riales, en comparación con los 7.183 millones de riales de este mismo periodo en 2018. La composición sería la siguiente: 1) Actividades derivadas del petróleo: 2.018 millones de riales, descenso del 2,5%, 2.069 millones de riales en 2018; 2) Actividades derivadas del gas natural: 394, 7 millones de riales, aumento del 10,8%, 356,4 millones de riales en 2018; y 3) Actividades distintas de los hidrocarburos: 4.968 millones de riales, 0,5% de caída, 4.994 millones de riales en 2018. En este último, el sector servicios: 3.478 millones de riales, 0,4% de incremento, 3.465 millones de riales en 2018. (Hoteles y restaurantes: aumento del 7,6%. Sector inmobiliario: aumento del 4,9%. Administración pública y defensa: aumento del 2,5%. Otros servicios: aumento del 4%. Por último, en el sector industrial: 1.317 millones de riales, reducción del 4,8%, 1.382 millones en 2018.

Según los analistas del Economist, en los últimos años, después de la crisis de 2014, el gobierno de Omán ha practicado la política de posponer la inversión en los proyectos estratégicos para el segundo semestre del año. Eso es así en el caso de la industria petroquímica en Duqm o en el proyecto estrella de gas en Khazzan. Por otra parte, las estimaciones del precio del petróleo apuntan a una caída en relación con 2018, es decir pasaría de 71,1 dólares el barril a 67,7 dólares el barril en 2019. Por todo ello el déficit fiscal estimado en el año pasaría de 6,6% del PIB en 2018 a 7,4% del PiB en 2019.

El comportamiento del gasto (reducción) y del ingreso (aumento) en los cinco primeros meses de 2019, que supuso una caída del déficit fiscal del 67,3% respecto del año anterior y, en consecuencia, de la deuda pública, que se había incrementado hasta un 57% del PIB a finales de 2018, facilitó enormemente en el mes de julio la emisión de 3 mil millones de dólares de bonos en los mercados internacionales. Se trataba de la primera después de la que tuvo lugar en enero de 2018.

Si bien en el presupuesto de 2019 se estimaba para todo el año un déficit de 2,8 mil millones de riales, que se financiaría en un 86% mediante deuda doméstica e internacional, la situación de los mercados y del rating de Omán invita a pensar que va a ser difícil y que habrá que recurrir, por lo tanto, a la venta de activos y a la retirada de fondos del State General Reserve Fund, que disponía de 17,4 mil millones de dólares a finales de abril.

Para cubrir el déficit, los analistas apuntan a: 1) los dividendos y plusvalías de la venta de la participación de Oman Oil del yacimiento de Khazzan; 2) mil millones de dólares por la transferencia de la propiedad del gasoducto de Oman Gas y 3) 1,2 mil millones de dólares por un préstamo con garantía de la Agencia Multilateral de Inversiones (MIGA). Así, una estrategia de financiación más equilibrada ralentizará el proceso de acumulación de deuda en el periodo 2019-2023.

Según el Bank of America Merril Lynch el desvío presupuestario precisaría una financiación externa soberana entre 5,3-9,3 mil millones de dólares en 2019, para un rango de precios del petróleo entre 58 y 70 dólares el barril

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

(Datos en miles de dólares)

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS
2016 2017 2018
PIB
PIB (Millones USD a precios corrientes) 65.941 70.784 79.295
Tasa de variación real (%) 5,4 -0,9 2,1
Tasa de variación nominal (%) -3,0 7,3 12,0
INFLACIÓN
Media anual (%) 1,1 1,6 0,9
Fin de período (%) 1,1 1,4 0,9
TIPOS DE INTERÉS INTERBANCARIO
Media anual (%) 0,405 0,887 1,736
Fin de período (%) 0,470 1,263 2,141
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 4.159 4.414 4.560
Población activa (x 1.000 habitantes) n.d. n.d. n.d.
% Desempleo sobre población activa n.d. n.d. 8,4%*
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -20,6 -13,5 n.d.
DEUDA PÚBLICA
en Millones USD 20.756 34.613 44.326
en % de PIB 31,1 48,9 55,9
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en Millones de dólares 27.545 32.884 42.402
% variación respecto al período anterior -22,8 19,4 28,9
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en Millones de dólares -21.287 -24.122 -25.473
% variación respecto al período anterior -19,9 13,3 5,6
SALDO B. COMERCIAL
en Millones de dólares 6.258 8.762 16.929
en % de PIB 9,4 12,4 21,3
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en Millones de dólares -12.320 -10.762 -4.861
en % de PIB -18,6 -15,2 -6,1
DEUDA EXTERNA
en Millones de dólares 27.021 42.244 45.157
en % de PIB 40,9 59,7 65,9
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en Millones de dólares 2.286 4.681 7.505
en % de exportaciones de b. y s. 8,3 14,2 17,7
RESERVAS INTERNACIONALES
en Millones de dólares 20.262 16.089 17.388
en meses de importación de b. y s. 11,4 8,0 8,2
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en Millones de dólares 1.680 1.867 4.191
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual 0,385 0,385 0,385
fin de período 0,385 0,385 0,385

Fuente: National Centre for Statistics & Information (NCSI), Banco Central de Omán, EIU, Fondo Monetario International

Última actualización: junio 2019*IMF

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Principales objetivos de política económica

El gobierno, muy consciente de la vulnerabilidad de su economía, extraordinariamente dependiente de los hidrocarburos, así como del agotamiento de sus reservas, en un periodo estimado de 15 años, hace tiempo estableció como principales objetivos de su política económica: 1) garantizar un crecimiento sostenido a largo plazo mediante la diversificación de su economía y 2) la creación de empleo para la población omaní mediante la omanización o nacionalización progresiva de la fuerza laboral. El ritmo de avance en el cumplimiento de estos dos importantes desafíos se está retrasando y el gobierno insiste en la necesidad de acelerar el proceso. Proyectos estratégicos, como el hub logístico de Duqm o el centro comercial Oman Mall en Mascate, están en el primer caso en una fase muy incipiente de desarrollo o en el segundo paralizados por razones desconocidas. 

 

Los objetivos de la política económica del gobierno se encuentran recogidos en los siguientes documentos: Noveno Plan Quinquenal 2016-2020Vision 2020 (considerada la primera estrategia de desarrollo a largo plazo elaborada en el CCG), Tanfeedh (The National Program for Enhancing Economic Diversification, inspirado en el modelo de gestión para la transformación de la economía de Malasia.

 

En teoría la transición a una economía post petróleo se está articulando mediante la elaboración y ejecución de planes quinquenales, que marcan las directrices de las inversiones públicas. En 2016 entró en vigor el Noveno Plan Quinquenal 2016-2020 para la consecución de los objetivos de desarrollo plasmados en la Visión 2020. El plan establece cinco sectores que habrá que potenciar: la industria manufacturera, principalmente petroquímica, logística, minería, pesca y turismo. Se ha otorgado prioridad en el tiempo a la petroquímica, la logística y el turismo.

 

En el documento se señala la intención de reducir el peso del sector de hidrocarburos al 26% del PIB y de mantener un crecimiento en torno al 3% durante el período. La implicación del sector privado es el principal eje de este Plan ya que se espera que la inversión privada financie más del 52% de los 41.000 millones de riales previstos en los cinco años, dirigiéndose esta inversión privada hacia la producción de bienes (32,6%), a actividades terciarias (37%) y a infraestructuras (29%). En relación con las manufacturas, se estima un incremento en la aportación al PIB de 2.600 millones de riales a 3.500 millones de riales y, por tanto, pasen a representar el 15% del PIB en 2020 (frente al 10% en 2015). Concretamente para el sector logístico, se prevé aumentar su aportación al PIB desde los 1.500 millones de riales en 2014 a los 14.000 millones de riales en 2040, aumentando los trabajadores de 30.000 a 300.000 y mejorando la clasificación de Omán hasta situarlo entre los diez primeros en las clasificaciones de Competitividad y de Facilitación del Comercio del Foro Económico Mundial (actualmente está en los puestos 62 y 46 respectivamente). Para este Noveno Plan el objetivo es aumentar la aportación de este sector a 2.000 millones de riales en 2020, situando a Omán entre los primeros 30 puestos del Índice Logístico del Banco Mundial (actualmente en el 59) y doblar el empleo en 2020 llegando a 80.000 personas, gracias al desarrollo de proyectos grandes. Entre estos, la línea local de ferrocarril o la plataforma logística de South Battinah de Khazaen, entre otros.

 

El objetivo en turismo es incrementar la contribución desde 800 millones de riales a 1.100 millones de riales, pasando del 2% al 5% del PIB y creando 100.000 empleos hasta 2024. Con este fin hay más de 30 proyectos en marcha (OECC, Al Hoota Cave, Duqm Frontier Town, Ras al Hadd Development), además del proyecto de Madinat al Irfan y el del paseo marítimo del Puerto Sultan Qabús, que prevé crear 19.000 empleos. Según la Estrategia Nacional para el Turismo en 2040: 1) el número de visitantes sería de 11,7 millones y 2) la contribución al PIB del sector el 10%.

Para la pesca el objetivo es más que duplicar la producción, desde las 200.000 toneladas anuales hasta las 480.000 toneladas en 2020, creando así una industria de unos 740 millones de riales, gracias a proyectos como el puerto pesquero de Duqm y sus instalaciones anejas. Finalmente, en cuanto a la minería, con una participación del 0,5% en el PIB en 2017, se espera un crecimiento anual del 6%, gracias a proyectos como el desarrollo de instalaciones para el procesamiento y refino en el puerto de Duqm. Según estimaciones oficiales la contribución del sector al PIB llegaría a los 981 millones de dólares en el año 2023, con una producción que incrementaría de los 100 millones de toneladas en 2016 hasta los 147 millones de toneladas para ese mismo año.

El Consejo Superior de Planificación está utilizando el documento Tanfeedh, mencionado anteriormente, como herramienta para el seguimiento de los objetivos de diversificación económica planteados en el Plan Quinquenal. En el mismo se identifican las responsabilidades, los recursos y los calendarios para la implementación de cada una de las iniciativas; los estándares, los indicadores clave y los informes periódicos sobre los progresos en curso.

Desde hace tiempo el Consejo Superior de Planificación se está ocupando de la elaboración del X Plan Quinquenal (2021-2025), que será el primero dentro del marco de la próxima Vision 2040,también en fase de preparacióny prevista su publicación a finales de 2019. Este último documento, en su redacción preliminar, plantea 3 pilares fundamentales para el desarrollo: Pueblo y Sociedad; Economía y Desarrollo; Gobernanza y Actuación institucional. Y son 13 las prioridades nacionales que se han establecido, con sus correspondientes planes estratégicos, objetivos y paquetes de políticas públicas. La finalidad última que se pretende: el desarrollo de una economía diversificada y sostenible basada en el sector privado, en la innovación y el conocimiento; la distribución geográfica del desarrollo; la protección del medioambiente y los recursos naturales; la modernización del sistema educativo y el apoyo a la investigación y la innovación; el desarrollo de la sanidad y la promoción y preservación de la identidad nacional.

 

En la Visión 2040 el objetivo del gobierno es que el sector privado actúe como un verdadero motor económico y no como en la Visión 2020 en que este: 1) ha sido dependiente del gasto público en infraestructuras y en el sector petróleo o 2) ha actuado en el sector servicios más que en el de bienes comercializables, y siempre descansando en el empleo de expatriados.

 

Uno de los pilares de toda la política económica del gobierno de Omán es el fomento de la inversión privada, extranjera y nacional.  En la actualidad el país necesita atraer más que nunca financiación exterior para cubrir sus déficits gemelos y poder acometer las inversiones necesarias para desarrollar los proyectos de diversificación mencionados anteriormente. En este sentido es importante destacar que en julio de 2019 se han aprobado unas disposiciones, pendientes de desarrollo reglamentario, con el fin de mejorar el clima empresarial. Entre éstas se encuentran la ley de Inversión Extranjera, la ley de Privatizaciones y la Ley de Partenariado Público Privado (PPP), que entrarían en vigor en enero de 2020. Se trataría de eliminar algunas de las trabas actuales, como por ejemplo el requisito de socio local, así como proporcionar garantías que incentivaran realmente la entrada de capital extranjero en el país.

El segundo eje de la política económica en Omán es la omanización, que persigue la integración de la población local en la fuerza de trabajo. El gobierno promociona sectores intensivos en empleo y establece objetivos cuantitativos de trabajadores en relación con el total del personal contratado en la mayoría de actividades del sector privado. Asimismo, se invierte en educación con el fin de aumentar la productividad de los omaníes. A raíz de las protestas y manifestaciones de 2011, y que se repiten periódicamente, aunque de forma muy contenida, el gobierno ha realizado reformas laborales encaminadas a satisfacer las demandas sociales.  Entre estas reformas destacan el subsidio de desempleo, el incremento del salario mínimo, el incremento del empleo de funcionarios y de los salarios públicos, la limitación a la entrada de   expatriados y el establecimiento de condiciones preferenciales para las Pymes omanís. La política de omanización tal y como se está implementando en la actualidad resulta extraordinariamente gravosa para las empresas extranjeras establecidas en el país.

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Previsiones macroeconómicas

Hasta 2014 los elevados precios del petróleo permitieron un elevado crecimiento económico sustentado tanto en la demanda interna, con una población creciente y una gran inversión pública, como en la demanda externa, concentrada en los principales socios comerciales en Asia. Como resultado el país consiguió acumular un volumen importante de reservas. No obstante, desde entonces las perspectivas de crecimiento se han visto notablemente recortadas como consecuencia del efecto de la caída del precio del petróleo en las cuentas públicas y externas.

El gobierno de Omán se fijó en su IX Plan Quinquenal de desarrollo (2016-2020) un objetivo de crecimiento del 3% y una inflación por debajo del 2,9%. Para 2018 se estimaba un déficit público del 10% del PIB y una inflación del 2,8 %. Las previsiones del Noveno Plan Quinquenal de Desarrollo parecen incorporar estimaciones de déficit de dos dígitos en los siguientes años también.

El Banco Mundial proyecta una reducción del déficit por cuenta corriente hasta el 8,2% del PIB en 2020 como consecuencia de la elevación del precio del petróleo, el crecimiento del sector no hidrocarburos, así como resultado de dos proyectos relevantes: la planta solar Miraah y la construcción de una nueva terminal de petróleo por importe de 600 millones de dólares que repercutirá en un aumento de las exportaciones. El Banco Mundial estima un crecimiento modesto del PIB en el medio plazo que cifra en el 2,3% en 2018, el 2,5% en 2019 y el 2,9% en 2020.

 

“The Economist Intelligence Unit (EIU) prevé una tasa de crecimiento del PIB real del 2,4% en 2018 y del 2,8% en 2019; una inflación interanual del 0,9% en 2018 y del 1,8% en 2019; déficits presupuestarios del 7,6% y 8,7% en 2018 y 2019 respectivamente; y un déficit por cuenta corriente del 6,3% en 2018 y 7,1% en 2019. En los años siguientes el PIB registraría tasas de crecimiento en el rango del 2,5% en 2020 al 4,0% en 2023. El déficit público estaría por debajo del 10% y decreciendo hasta registrar un 2,6% en 2023. Igualmente, el déficit por cuenta corriente se mantendría también en el periodo oscilando en un rango del 7% al 4% del PIB.

 

El Fondo Monetario Internacional estima un crecimiento del PIB real del 2,2% y del 0,3% para el año 2018 y 2019, respectivamente; una inflación interanual del 0,9% para 2018 y del -2,4% para 2019; pero un déficit por cuenta corriente del 4,7% en 2018, que se deteriorará en 2019 como consecuencia del actual precio del petróleo. Este organismo en sus informes indica que, si bien Omán no se encuentra en una situación de riesgo inminente de credit Crunch, porque tiene suficientes reservas para hacer frente al pago de sus deudas, debería trabajar con más ahínco para acometer las reformas de consolidación fiscal, como por ejemplo, la implantación del IVA y las medidas para ajustar el gasto público. Con este fin está previsto que colabore con el Banco Mundial para revisar el presupuesto público e intentar hacer el gasto necesario más eficiente.

Es importante destacar que la evolución reciente de la economía omaní ha tenido su reflejo en la calificación de la deuda soberana que realizan las agencias de rating. Así, en diciembre de 2018, Fitch, siguiendo a S&P y a Moodys, equiparó la deuda de Omán al nivel de bono basura. En abril de 2019 S&P emitió un comunicado confirmando el rating pero modificando la perspectiva que pasaría de estable a negativa. Unos meses después, en julio, Fitch ha confirmado la perspectiva estable dando la oportunidad al gobierno de lanzar su primera emisión de bonos del año, por importe de 3 mil millones de dólares con el fin de cubrir parte del déficit anual estimado en 7.300 millones de dólares. A lo largo del año 2019 han sido frecuentes en los mercados financieros los rumores de que el país estaba viviendo una situación de “credit crunch”, “funding squeeze” o cash strapped” equiparable a la que vivió Bahrein en noviembre de 2018 antes de su rescate por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

 

En definitiva, las previsiones económicas de crecimiento del PIB seguirán muy ligadas a la evolución de la producción y del precio del petróleo. El acuerdo adoptado por la OPEP+ en noviembre 2018 de reducir la producción en 1,2 millones de barriles diarios se va a extender, en principio, hasta marzo de 2020. En este contexto la producción de Omán sería de 980.000 barriles al día, es decir por debajo de su capacidad. Y los precios se podrían mantener en el entorno de los 60-70 dólares el barril.

Por otra parte, podría producirse un rebote del PIB si hubiera una mejore de la confianza empresarial y se recuperara el nivel de inversión privada. En el largo plazo el aumento en el comercio y la inversión sería posible gracias a la adopción de reformas en el ámbito empresarial como en el régimen de propiedad para los extranjeros, la Ley de inversiones directas extranjeras, la nueva ley de quiebras, el apoyo a la PYME la liberalización de sectores clave o la Ley sobre los PPP (Public Private Partnership). Otro impulso podría provenir del aumento de las exportaciones de gas natural fruto del acuerdo por 7 años alcanzado entre BP y Oman LNG. A partir de 2023 y después de muchos retrasos, la entrada en operación de la nueva refinería de Duqm, sin duda, tendrá un efecto importante en el crecimiento del país.

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Política fiscal y presupuestaria

Hasta 2015 las finanzas públicas de Omán se habían caracterizado por su solvencia, no solo por los equilibrios presupuestarios observados, sino porque su deuda pública suponía apenas el 4,9% del PIB, el porcentaje más bajo de Oriente Medio en 2014. Así, tradicionalmente los presupuestos púbicos, muy expansivos, habían mantenido superávits fiscales o saldos equilibrados gracias a los ingresos de los hidrocarburos que suponían más del 79% del total. Por otra parte, el gasto corriente y de subsidios se dispararon desde 2011, tras la Primavera Árabe, el gobierno introdujera por primera vez el subsidio por desempleo y los préstamos blandos, así como un aumento de empleados públicos, de los salarios, de las pensiones, de los subsidios a la electricidad y al combustible, etc. Para la estimación del saldo final del presupuesto el gobierno calculaba el precio medio del petróleo previsto a lo largo del año y hasta 2015 este precio se situaba siempre muy por debajo del real de mercado, registrándose superávits o saldos equilibrados al final del periodo, incluso en ejercicios fiscales donde inicialmente se había presupuestado déficit.

 

A partir de 2015, como consecuencia del desplome del precio del petróleo (en más de un 60%) los ingresos del gobierno se redujeron (más del 36% en 2015 y un 18% adicional en 2016), incurriéndose en un déficit fiscal del 17,5% del PIB en 2015 y del 20,6% del PIB en 2016). Y desde 2016 las autoridades fiscales ya habían empezado a tomar medidas en un triple frente. En primer lugar, para aumentar los ingresos fiscales no relacionados con los hidrocarburos: 1) un incremento del tipo de impuesto de sociedades en vigor desde febrero de 2017; 2) la reducción y revisión de las exenciones fiscales; 3) nuevas tasas a licencias y permisos de trabajo y operaciones inmobiliarias; revisión de las tasas municipales, así como las de registro de automóviles o de renovación del permiso de conducir; 4) revisión de las tarifas públicas de agua y electricidad para fines distintos del residencial, etc. En segundo lugar, medidas para racionalizar el gasto: 1) reducción de subsidios; 2) racionalización de los gastos ministeriales (viajes, gastos de representación, atención, protocolarios, vehículos); 3) el aplazamiento de proyectos no urgentes y 4) la creación de un comité técnico entre el Banco Central, el Ministerio de Finanzas y el Fondo Soberano (State General Reserve Fund) para ir revisando las opciones de financiación a la vista de los déficits presentes y previstos.

En 2017 el presupuesto del gobierno registró un déficit fiscal del 13,5% y la deuda pública se elevó a un 39,9% del PIB. Las necesidades de financiación de la Balanza de Pagos se cubrieron en su totalidad mediante una reducción de las reservas del Banco Central y del State General Reserve Fund.  

 

Aunque en 2018 el Gobierno ha seguido lanzando mensajes para mantener la disciplina fiscal y vigilar tanto el gasto derivado del Noveno Plan Quinquenal de Desarrollo como el de los planes de financiación en el próximo trienio, de hecho el presupuesto aprobado expansivo, con un déficit estimado de 7.800 millones de dólares, que representa un 10% del PIB. El presupuesto del año 2018 presentaba un incremento del 7% del gasto en comparación con el año anterior, por un importe de 12.500 millones de riales (32.500 millones de dólares), frente a los 11.700 millones de riales (30.400 millones de dólares) del año 2017. Se estimaron unos ingresos públicos de 9.500 millones riales (24.700 millones de dólares) incrementando un 3% en comparación con el año 2017. Por otra parte, se estimaba que el 70% procedería de ingresos del sector hidrocarburos y el 30% de otros sectores, así como del impuesto incrementado de sociedades, de las accisas y del plan de privatización de empresas públicas. En enero de 2018 Omán lanzó la emisión de bonos soberanos más cuantiosa de su historia, con tres tramos por importe de 5 mil millones de dólares y otra de 2 mil millones de dólares de sukuk (bonos islámicos).

 

Según los últimos datos facilitados por el Banco Central de Omán, en 2018 el déficit fiscal se habría reducido en 1.110 millones de riales, hasta 2.650 millones de riales, representando un 8,7% del PIB. Desde el punto de vista de los gastos, que ascendieron al 44,6% del PIB, el gobierno explica la dificultad de su racionalización debido a los compromisos adquiridos, la prioridad de los objetivos socioeconómicos, la subida de los tipos de interés y la necesidad de adoptar medidas anticíclicas. El 72% del presupuesto se ha destinado a gastos corrientes, con un aumento del 9,6% respecto del año anterior. La inversión destinada a actividades para fomentar el crecimiento, principalmente petróleo y gas, también habría aumentado en un 8,8%. En cuanto a los ingresos públicos, han seguido dependiendo en su mayoría del sector de hidrocarburos (78% del total). El escaso avance en la diversificación económica no contribuye a ampliar las fuentes de recaudación. Así, las actividades no hidrocarburos han supuesto el 22% del total.

 

Por último, la deuda del gobierno (exclusivamente, sin incluir otras entidades) se habría incrementado en un 30% hasta representar el 47,5% del PIB. La deuda externa habría registrado un incremento del 32,9% hasta un importe de 11,8 mil millones de riales a finales de 2018.

 

El presupuesto público aprobado para 2019 plantea un escenario de crecimiento real del PIB del 3% y un precio medio del barril de petróleo de 60-65 dólares. El total de gasto asciende a 12,9 mil millones de riales, es decir 400 millones de riales más que en el presupuesto de 2018, pero 300 millones menos que el real estimado para este mismo año. Los ingresos públicos ascienden a 10,1 mil millones de riales, un 6% más de los estimados para 2018, procediendo en un 74% de las actividades relacionadas con el petróleo y el gas y en un 26% del sector no hidrocarburos. En el ámbito impositivo es importante destacar: 1) la falta de mención a la implantación del IVA en el año 2019 y 2) la entrada en vigor en junio de las accisas a los productos poco saludables como el tabaco, el alcohol y bebidas carbónicas y azucaradas. Por último, según el presupuesto el déficit público se sitúa en 2,8 mil millones de riales frente al importe proyectado para 2018 de 2,9 mil millones de riales. El déficit se cubrirá en un 86% mediante financiación externa y doméstica y en un 14% mediante reservas.

 

Para los próximos años se estima un aumento de la deuda pública hasta un 50% del PIB en 2020 frente al 34% en 2016.

 

Después de la emisión de bonos que realizó el gobierno en el mes de julio de 2019 en los mercados internacionales, por importe 3 mil millones de dólares, el Banco Central de Omán señala que la deuda externa cubrirá el 71,4% de la financiación y el resto se repartirá entre deuda interna y reservas, 14,3% cada una.

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Política monetaria

Desde 1986 Omán mantiene un régimen de tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense cuya estabilidad ha estado garantizada con las reservas que ha obtenido mediante la exportación de hidrocarburos. Como consecuencia de esta política cambiaria, la política monetaria depende de las decisiones que tome la Reserva Federal de los Estados Unidos, dejando escaso margen de maniobra para una política monetaria activa. Además, la transmisión de esta política monetaria está condicionada por el escaso grado de desarrollo de los mercados de capitales locales. En estas circunstancias desde 2015 tanto el tipo repo como el tipo en el mercado interbancario se han ido incrementando. La previsión de The Economist es que se mantengan estables en 2019, se reduzcan por la desaceleración en Estados Unidos y luego repunten en 2021siguiendo a la Reserva Federal.

 

Por otra parte, existen techos al tipo de interés para préstamos personales o hipotecarios (6% desde octubre de 2013).  La previsión es que tipo medio anual se mantenga en el 6,4% en el periodo 2020-2023. Asimismo, los bancos no pueden destinar más del 35% de sus activos para préstamos personales, ni más del 15% de los activos totales para préstamos hipotecarios y tienen coeficientes mínimos de préstamos a PYMEs (5% de los activos totales).

Por último, destacar que las autoridades monetarias omaníes han anunciado en diversas ocasiones que mantendrán el régimen de tipo de cambio fijo respecto del dólar Banco Mundial(1 dólar=0,385 riales) y que no participarían en una eventual, hoy en día improbable, Unión Monetaria del CCG.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde 2013 el gobierno planteó el apoyo a la PYME mediante: la concesión de créditos blandos y de garantías; la reserva de una parte de las licitaciones públicas y del crédito; la obligación a los grandes contratistas de emplear a PYMES locales. Asimismo, la antigua Dirección General de PYME se ha constituido como Autoridad Pública dotándola de mayor rango y visibilidad.

En 2014 se constituyó el Fondo para el desarrollo de la PYME (SME Development Fund (SMEF)) en colaboración con la Autoridad Omaní para el Desarrollo del Partenariado (OAFPD en inglés) diseñándose un plan para estimular el espíritu empresarial entre los jóvenes y las personas con experiencia.  El objetivo es proporcionar formación y financiación para la creación de 7.500 empresas y 50.000 puestos de trabajo.

 

Asimismo, desde el gobierno y las distintas empresas estatales se fomenta el In-Country Value (ICV), es decir, maximizar la parte de inputs y trabajadores omaníes en la producción y actividad económica.

 

 

Por último, cabe mencionar el Programa Offset establecido por el Real Decreto Nº 9/2014 (el "Decreto OAPD"), a través del cual se articuló la creación de la Autoridad Omaní de Asociación para el Desarrollo (Omani Authority of Partnership for Development"OAPD"). En julio de 2019 este organismo ha sido absorbido por la Public Authority for Privatisation and Partnership (OAFPP). La idea central de este programa, que se implementa caso por caso, después de negociarse con la OAPS, es que las empresas extranjeras que contraten con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones, deben reinvertir parte del valor del contrato en la implementación de proyectos locales.  En consecuencia, es de aplicación a contratos y subcontratas entre empresas privadas con un valor superior a los cinco millones de riales omanís (13 millones de dólares) que contraten con entidades o instituciones del Estado o cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones (unas 28 empresas públicas). No obstante, también es de aplicación a (i) contratistas extranjeros que reciban más de un contrato en un periodo de 24 meses y cuyos valores excedan cinco millones de riales; (ii) contratos en ejecución donde el total del valor estimado supere los cinco millones de riales; (iii) contratos individuales con uno o varios proveedores del mismo producto y/o servicio cuyo valor de importación supere los cinco millones de riales; (iv) todos los contratos con contratistas registrados localmente donde el valor del contenido suministrado desde fuera de Omán supere los cinco millones de riales. El contratista extranjero deberá contribuir, en uno o varios proyectos PFD (considerados de Cooperación al Desarrollo Nacional) y acordados previamente con la OAPD, por importe del 50% del valor de importación o adjudicación del contrato. A continuación, se aplican multiplicadores que hacen que el coste estimado sea del entorno del 5,25% del valor del contrato.

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