Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La extracción de hidrocarburos ha representado entre el 27% y el 53% de la economía en los últimos diez años. En 2021 el peso del sector fue del 31,9% del PIB frente al 26,3% en 2020. En Oman Vision 2040 se estableció un porcentaje máximo del petróleo del 16% del PIB en 2030 y del 8,4% en 2040. Además, en el Décimo Plan Quinquenal de Desarrollo (2021-2025) el Gobierno fijó como objetivo aumentar en un 3,2% anual la participación de las actividades no relacionadas con el petróleo.

La industria manufacturera representa en torno al 10% del PIB y se ha desarrollado gracias a las políticas encaminadas de atracción de inversión extranjera y de mejora de las infraestructuras de transportes. Según el National Center for Statistics and Information, en 2021 la contribución al PIB se situaría en el 9,7%, superior a la de 2020 (8,0%), pero sin recuperar los niveles pre-Covid por encima del 10%. Según el Décimo Plan Quinquenal de Desarrollo (2021-2025), el objetivo sería el 12,2% en 2025. La producción ha pasado de suponer 1.700M de dólares en 2001 a los casi 8.300M de dólares en 2021. La industria principal es la petroquímica, con más del 60% del total, localizada en los puertos de Sohar, Salalah y Mascate.

Durante años la construcción ha sido uno de los principales motores del crecimiento, impulsada por la política de desarrollo de las infraestructuras, la explosión demográfica, la llegada masiva de trabajadores expatriados y la promoción del sector turístico, entre otros factores. Este sector pasó de representar el 2% del PIB, en 2001, al 8,4%, en 2016. No obstante, en los últimos años ha registrado caídas en su crecimiento pasando del 7,7%, 6,3% y 4,8% en 2017, 2018 y 2019, respectivamente. Si bien en 2020 fue uno de los sectores más afectados por la paralización del país, representó un 9,2% del PIB debido a la caída de otros sectores consecuencia de la crisis económica. En 2021, con un 7,4% del PIB recuperó los niveles anteriores al Covid.

La contribución al PIB de la producción conjunta de electricidad y agua, de desalinizadoras y de tratamiento de residuales se mantuvo en un porcentaje en torno al 2%, en el periodo 2006-2019. A partir de 2020 la demanda de electricidad está cayendo y la de agua aumentando. No obstante, en términos relativos su contribución conjunta al PIB fue del 2,7% en 2020 y del 2,5% en 2021.

La agricultura y la pesca han supuesto un 2,4% del PIB agregado en 2021. El Gobierno reconoce que, a pesar de sus esfuerzos, su margen de maniobra en este ámbito es muy reducido debido, principalmente, a las restricciones naturales que imponen la escasez de agua de lluvia y de los acuíferos. Por esta razón, Omán es muy dependiente de las importaciones. En la pesca hay un gran potencial en los 3.000 km de costa y ya en el anterior Plan Quinquenal (2016-2020) se esperaba alcanzar un crecimiento del 6,5% anual.

El sector servicios ha representado una media del 50% del PIB en los últimos años. Y en 2021 supuso el 50,2% del PIB y el 73,8% del total no hidrocarburos. Dentro de este capítulo, “transporte y comunicaciones”, “comercio”, “inmobiliario” y “finanzas” habrían tenido el mejor comportamiento en este último año. También se puede destacar que “administración pública y defensa” se aproxima al 22% del total.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB (%) 2018 2019 2020 (*) 2021 (*)
POR SECTORES DE ORIGEN
Agricultura & pesca 2,1 2,4 2,6 2,4
Hidrocarburos 35,9 34,4 26,8 31,9
Extracción de crudo 30,7 29,0 21,6 27,3
Extracción de gas natural 5,3 5,4 5,2 4,7
Industrial 19,3 19,3 20,7 20,3
Minería 0,5 0,4 0,8 0,7
Manufacturas 10,5 10,5 8,0 9,7
Construcción 6,3 4,8 9,2 7,4
Electricidad y agua 2,0 2,1 2,7 2,5
Servicios 46,4 48,1 54,7 50,2
Comercio 7,3 7,0 8,7 8,6
Hoteles y restaurantes 0,9 1,1 1,5 1,4
Transporte, comunicaciones y almacenamiento 5,6 5,9 5,8 5,5
Finanzas 6,4 6,9 6,9 6,3
Inmobiliario 4,5 4,8 5,7 5,4
Administración pública 11,9 12,2 12,9 10,9
Otros servicios 9,8 10,4 13,2 12,1
Financiera medida indirectamente -2,6 -2,8 -2,9 -2,5
Impuestos y subsidios -1,2 -1,5 -1,9 -2,3
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
POR COMPONENTES DEL GASTO
Consumo 61,8 65,2 n.d. n.d.
Consumo privado 37,1 40,6 n.d. n.d.
Consumo público 24,7 24,6 n.d. n.d.
Formación bruta de capital fijo 23,2 23,3 n.d. n.d.
Exportación neta de bienes y servicios 13,7 14,3 n.d. n.d.
Última actualización: mayo 2022.
Fuente: (*) Monthly Statistical Bulletin April 2022 y Statistical Yearbook 2020 - National Centre for Statistics & Information.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La coyuntura económica está muy ligada a la evolución de los hidrocarburos, a su precio en el mercado internacional, a las cuotas de producción acordadas en la OPEP, organización a la que no pertenece Omán, aunque sí se adhiere a sus acuerdos (OPEP+), y a la coyuntura de los países importadores, principalmente de China.

Hasta 2014 el Sultanato disfrutó de una etapa extraordinaria de crecimiento económico sostenido en torno al 5%, un presupuesto público relativamente equilibrado, un superávit comercial y por cuenta corriente elevados, un volumen de deuda pública (4,9% del PIB) y externa reducido y una acumulación de reservas en el entorno de 15.000M de dólares. Todo ello fue posible gracias a los altos precios del petróleo junto a una política fiscal muy expansiva, elevadas inversiones, estabilidad de la demanda interna, una población creciente de expatriados y demanda externa concentrada en los principales socios comerciales en Asia.

En el periodo 2015 -2021 se han registrado fuertes desequilibrios, insostenibles a largo plazo, como son los dos déficits gemelos: el fiscal y el de balanza por cuenta corriente, en cifras de dos dígitos, disparándose la deuda pública y la deuda externa y reduciéndose las reservas exteriores.

Sin duda, el año 2020 resultó uno de los periodos más complejos de la historia reciente. La novedad de la sucesión, seguida del desplome del precio del petróleo y, finalmente, la pandemia generó un doble shock de oferta y demanda, registrándose una caída del PIB del 2,8%, así como un déficit fiscal del 16% y un total de deuda pública del 67,7% del PIB, respectivamente. Los desequilibrios afectaron a la calificación soberana emitida por las agencias de rating internacionales y el Gobierno se vio obligado a aplicar medidas de ajuste fiscal: el Plan Fiscal a Medio y Largo Plazo y el Décimo Plan Quinquenal (2021-2025), con el fin de alcanzar la sostenibilidad, a la vez que un desarrollo equilibrado y diversificado generador de empleo.

Durante 2021 el Gobierno siguió implementando políticas de consolidación fiscal, si bien los progresos fueron menos exitosos de lo previsto, por la inestabilidad social que generaron algunas de las medidas restrictivas, en concreto la retirada de subvenciones en los consumos de luz y agua. Gracias a la mejora de los precios del petróleo y al control de la pandemia a partir del mes de septiembre, el año cerró con resultados más positivos de lo esperado. Según las últimas estimaciones del FMI, el crecimiento del PIB habría alcanzado el 2,0%. En cuanto al déficit público, se redujo hasta el 6,0% del PIB, en gran parte debido a la transferencia de la principal carga de gastos del sector del petróleo y el gas, estimada en 5.970M de dólares, a la empresa estatal Energy Development Oman SAOC (EDO). Durante el transcurso del año las previsiones mejoraron notoriamente y así lo interpretaron las agencias de rating, que en los últimos meses corrigieron la perspectiva de negativa a estable (Moody’s) y de estable a positiva (Standard & Poor’s).

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

(En M dólares) 2019 2020 2021
PIB
PIB (M dólares a precios corrientes) 86.704 71.961 85.757
Tasa de variación real (%) -0,8 -2,8 2,0
Tasa de variación nominal (%) -4,3 -17,0 n.d.
INFLACIÓN
Media anual (%) 0,1 -0,9 n.d.
Fin de período (%) 0,1 -0,9 1,5
TIPOS DE INTERÉS INTERBANCARIO
Media anual (%) 2,7 5,5(*) 5,6 (*)
Fin de período (%) 2,3 4,1(*) n.d.
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 4.617 4.481 4.527
Población activa (x 1.000 habitantes) n.d. n.d. n.d.
% Desempleo sobre población activa 1,8 2,9 n.d.
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -7,9 -16,0 -6 (*)
DEUDA PÚBLICA
  43.613 48.714 62.431
% de PIB 59,9 67,7 72,8
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
  38.692 30.461 44.533
Var. % /período anterior -7,2 -21,3 46,2
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
  23.476 20.710 30.957
Var. % /período anterior -8,8 -11,8 49,5
SALDO B. COMERCIAL
  15.216 9.751 13.575
 % de PIB 17,5 13,6 15,8
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
  -4.257 -8.649 -3.081
 % de PIB -4,9 -12,0 -3,6
DEUDA EXTERNA
  34.582 38.208 n.d.
 % de PIB 39,9 53,1 n.d.
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
  7.742(*) 8.249(*) 9.263(*)
% exportaciones bienes y servicios 5,0 3,7 n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
  16.662 15 18.870
Mes importaciones bienes y servicios 6,1 6,6 n.d.
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
  36.398 41.200 42.422
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 0,385 0,385 0,385
Fin de período 0,385 0,385 0,385
Última actualización: mayo 2022
Fuente: National Centre for Statistics and Information, Banco Central de Omán, Fondo Monetario Internacional, y (*) The Economist Intelligence Unit.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Principales objetivos de política económica

El Gobierno, muy consciente de la vulnerabilidad de su economía, extraordinariamente dependiente de los hidrocarburos, así como del agotamiento de sus reservas, hace tiempo estableció como principales objetivos de su política económica: 1) garantizar un crecimiento sostenido a largo plazo mediante la diversificación de su economía y 2) la creación de empleo para la población omaní mediante la omanización o nacionalización progresiva de la fuerza laboral.

Los objetivos de esta política económica del gobierno se encuentran recogidos en los siguientes documentos: 1) Décimo Plan Quinquenal 2021-2025; 2) la Vision 2040, que reemplaza a la Vision 2020, considerada la primera estrategia de desarrollo a largo plazo elaborada en el CCG; 3) Tanfeedh (The National Program for Enhancing Economic Diversification), inspirado en el modelo de gestión para la transformación de la economía de Malasia.

En teoría la transición a una economía post petróleo se está articulando mediante la elaboración y ejecución de planes quinquenales, que marcan las directrices de las inversiones públicas. Y la Vision 2040 plantea 3 pilares fundamentales para el desarrollo: Pueblo y SociedadEconomía y Desarrollo; Gobernanza y Actuación institucional. Y son 13 las prioridades nacionales que se han establecido, con sus correspondientes planes estratégicos, objetivos y paquetes de políticas públicas. La finalidad última que se pretende: el desarrollo de una economía diversificada y sostenible basada en el sector privado, en la innovación y el conocimiento; la distribución geográfica del desarrollo; la protección del medioambiente y los recursos naturales; la modernización del sistema educativo y el apoyo a la investigación y la innovación; el desarrollo de la sanidad y la promoción y preservación de la identidad nacional.

En la Vision 2040 el objetivo del gobierno es que el sector privado actúe como un verdadero motor económico y no como en la Vision 2020 en que este: 1) ha sido dependiente del gasto público en infraestructuras y en el sector petróleo o 2) ha actuado en el sector servicios más que en el de bienes comercializables, y siempre descansando en el empleo de expatriados.

Uno de los pilares de toda la política económica del Gobierno es el fomento de la inversión privada, extranjera y nacional.  En la actualidad el país necesita atraer más que nunca financiación exterior para cubrir sus déficits gemelos y poder acometer las inversiones necesarias para desarrollar los proyectos de diversificación de su economía. En este sentido es importante destacar que en julio de 2019 se aprobaron unas disposiciones, pendientes de desarrollo reglamentario, con el fin de mejorar el clima empresarial. Entre éstas se encuentran la ley de Inversión Extranjera, que ha entrado en vigor en enero de 2020, la ley de Privatizaciones y la Ley de Partenariado Público Privado (PPP). Con estas medidas se trataría de eliminar algunas de las trabas actuales, como por ejemplo el requisito de socio local, así como proporcionar garantías que incentivaran realmente la entrada de capital extranjero en el país.

El segundo eje de la política económica es la omanización, que persigue la integración de la población local en la fuerza de trabajo. El Gobierno promociona sectores intensivos en empleo y establece objetivos cuantitativos de trabajadores en relación con el total del personal contratado en la mayoría de las actividades del sector privado. Asimismo, el propósito es invertir en educación con el fin de aumentar la productividad. A raíz de las protestas y manifestaciones de 2011 el Gobierno ha realizado reformas laborales encaminadas a satisfacer las demandas sociales.  Entre estas destacan el subsidio de desempleo, el incremento del salario mínimo, la contratación de funcionarios y la mejora de los salarios públicos, la limitación a la entrada de expatriados y el establecimiento de condiciones preferenciales para las PyMEs omanís. La política de omanización se ha acentuado a raíz de la crisis del Covid resultando crecientemente gravosa para las empresas extranjeras establecidas en el país.

En marzo de 2021, en plena pandemia, el Gobierno aprobó un Plan de Estímulos Económicos (ESP, por sus siglas en inglés) para proporcionar ayuda, principalmente a las PyMEs y a los individuos que se habían visto directamente afectados por la pandemia. También se lanzó un programa para incentivar al capital extranjero. Entre las medidas, se incluyeron la autorización para comprar hasta 5.000 metros cuadrados de solares, facilidades para la contratación de expatriados o la obtención de permisos de residencia a largo plazo.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Previsiones macroeconómicas

De los seis países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) Omán es el más vulnerable por su extraordinaria dependencia de los hidrocarburos, cuyas reservas se estiman para un horizonte de solo 15 años, al ritmo de producción actual. Por otra parte, su volumen de deuda externa en relación con el PIB es de los más elevados y sus reservas de divisas, de las más bajas.

En la actualidad el Sultanato todavía está digiriendo el impacto de la caída del precio del petróleo de 2014, que le ha generado un déficit fiscal y por cuenta corriente en los siete últimos años. No obstante, la evolución positiva de los precios del petróleo desde el comienzo de 2021 y a lo largo de 2022, con la guerra de Ucrania, está ayudando extraordinariamente a corregir los grandes desequilibrios macroeconómicos existentes.

Según las últimas estimaciones realizadas por el FMI en el mes de abril, el crecimiento previsto en 2022 sería del 5,6%, del 2,6% en 2023 y del 2,5% en 2024. En ese mismo periodo el déficit presupuestario se situaría, en términos de PIB, en un 5,6%, 6,3%, 5,4%, respectivamente y el déficit por cuenta corriente se iría reduciendo gradualmente pasando de un 5,8% en 2022 a un 3,5% en 2024.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política fiscal y presupuestaria

Hasta 2015 las finanzas públicas de Omán eran solventes, no solo por los equilibrios presupuestarios registrados, sino porque su deuda pública suponía apenas el 4,9% del PIB, el porcentaje más bajo de Oriente Medio en 2014. Así, tradicionalmente los presupuestos públicos, muy expansivos, habían mantenido superávits fiscales o saldos equilibrados gracias a los ingresos de los hidrocarburos que suponían más del 79% del total. Sin embargo, el gasto corriente se disparó desde 2011, tras la Primavera Árabe, cuando el Gobierno amplió la contratación de empleados públicos y se incrementaron los salarios, las pensiones, los subsidios a la electricidad y al combustible, entre otras medidas.

A partir de 2015, como consecuencia del desplome del precio del petróleo (en más de un 60%) los ingresos del Gobierno se redujeron (más del 36% en 2015 y un 18% adicional en 2016), incurriéndose en un déficit fiscal del 17,5% del PIB en 2015 y del 20,6% del PIB en 2016). Y desde 2016 las autoridades fiscales empezado a tomar decisiones en varios frentes: 1) aumentar los ingresos fiscales no relacionados con los hidrocarburos, 2) medidas racionalizadoras del gasto como la reducción de subsidios o los presupuestos ministeriales (viajes, gastos de representación, atención, protocolarios, vehículos); 3) el aplazamiento de proyectos no urgentes y 4) la creación de un comité técnico entre el Banco Central, el Ministerio de Finanzas y el Fondo Soberano (State General Reserve Fund) para ir revisando las opciones de financiación a la vista de los déficits presentes y previstos.

En 2020 el aumento de gastos por el Covid, junto con la caída de los ingresos derivados del petróleo y la paralización de la actividad económica obligaron a adoptar drásticas medidas de ajuste presupuestario superiores al 10%.

En esa misma línea se planteó el presupuesto de 2021, el primero del Décimo Plan Quinquenal de Desarrollo (2021-2025). Con una previsión de precio medio de 45 dólares por barril de petróleo y un recorte de gastos del alrededor del 18%, solo se destacaban los relativos a ciertos proyectos de infraestructuras. Los ingresos reales fueron de 10.944M de riales, lo que representa un 27% más (2.304M de riales) respecto a los presupuestado a principios del año (8.640M de riales). Esto se atribuye principalmente a la mejora de los ingresos derivados del incremento del precio del crudo y de un aumento de la producción de petróleo y gas (siguiendo la decisión de la OPEP+)

En 2022 la política fiscal y presupuestaria presentada a principios de año anunciaba pocas variaciones respecto a los años anteriores. El objetivo principal era conseguir la estabilidad presupuestaria y la diversificación económica hacia otros sectores productivos más allá de los hidrocarburos, manteniendo niveles de gasto público sostenibles y reducidos. El total de gastos previstos era de 12.130M de riales, un 11% superior a lo presupuestado en el anterior año fiscal, priorizando el desarrollo social, la mejora de los servicios públicos (educación, sanidad, vivienda, etc.) y aumentando la participación de la inversión privada. Los ingresos se estimaron en 10.580M de riales, un 22% superiores a los presupuestados en 2021 y con un precio medio de barril de 50 dólares. El déficit estimado fue de 1.550 M de riales, lo que representa un 15% de los ingresos y un 5% del PIB esperado.

No obstante, a medida que avanza el año las previsiones están mejorando. Según el FMI, en 2022 se esperaría un superávit del 5,6% del PIB, el primero desde el inicio de la crisis en 2015, y un crecimiento también de un 5,6%.  

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Política monetaria

Desde 1986 Omán mantiene un régimen de tipo de cambio fijo respecto al dólar estadounidense (1 dólar=0,385 riales), cuya estabilidad ha estado garantizada con las reservas que ha obtenido mediante la exportación de hidrocarburos. Recientemente, con ocasión del doble shock del petróleo y la pandemia en 2020, el rial sufrió fuertes tensiones en el mercado que requirieron la intervención del Banco Central para mantener su valor.

 Por otra parte, como consecuencia de este régimen, la política monetaria depende de las decisiones que tome la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), dejando escaso margen de maniobra para una política activa nacional. Así: 1) desde 2015 tanto el tipo repo como el interbancario se fueron incrementando; 2) en 2020 con la crisis del coronavirus se bajaron; y 3) en 2022 el Banco Central de Omán es el único país del CCG que todavía no ha subido los tipos siguiendo la senda marcada por la FED.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Desde 2013 el Gobierno planteó el apoyo a la PyME mediante la concesión de créditos blandos y de garantías y la reserva de una parte de las licitaciones públicas y del crédito. Asimismo, la antigua Dirección General de PyME se constituyó como Autoridad dotándola de mayor rango y visibilidad. En 2014 se constituyó el Fondo para el desarrollo de la PyME (SME Development Fund (SMEF) en colaboración con la Autoridad Omaní para el Desarrollo del Partenariado (OAFPD en inglés) diseñándose un plan para estimular el espíritu empresarial entre los jóvenes y las personas con experiencia.  Entonces el objetivo era proporcionar formación y financiación para la creación de 7.500 empresas y 50.000 puestos de trabajo.

Asimismo, desde el Gobierno y las distintas empresas estatales se fomenta el In-Country Value (ICV), es decir, maximizar la parte de inputs y trabajadores omaníes en la producción y actividad económica.

Por último, cabe mencionar el Programa TAWAZUN (antes Offset) creado mediante el Real Decreto nº9/2014, que también articuló la Autoridad Omaní de Asociación para el Desarrollo (Omani Authority of Partnership for Development OAPD). La idea central de este programa, que se implementa caso por caso, después de negociarse con la OAPD, es que las empresas extranjeras que contraten con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones, deben reinvertir parte del valor del contrato en la implementación de proyectos locales.  En consecuencia, se aplica a contratos y subcontratos entre empresas privadas con un valor superior a 13M de dólares que contraten a su vez con entidades o instituciones del Estado o con cualquier empresa en la que el Gobierno posea más del 50% de las acciones (unas 28 empresas públicas). No obstante, también es de aplicación a: (i) contratistas extranjeros que reciban más de un contrato en un periodo de 24 meses y cuyos valores excedan 5M de riales; (ii) contratos en ejecución donde el total del valor estimado supere los 5M de riales; (iii) contratos individuales con uno o varios proveedores del mismo producto y/o servicio cuyo valor de importación supere los 13M de dólares; (iv) todos los contratos con contratistas registrados localmente donde el valor del contenido suministrado desde fuera de Omán supere los 5M de riales. El contratista extranjero deberá contribuir, en uno o varios proyectos PFD (considerados de Cooperación al Desarrollo Nacional) y acordados previamente con la OAPD, por importe del 50% del valor de importación o adjudicación del contrato.

Volver a índice de Demanda y Coyuntura

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex