Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

A pesar de estar desacelerando en los últimos años, la economía panameña sigue siendo una de las más dinámicas de la región. En 2018 creció un 5,9%, a pesar de huelgas, finalización de grandes proyectos de infraestructuras públicas y menos actividad en el Canal y en la Zona Libre de Colón.

La composición del PIB en 2018 fue la siguiente:

1. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura

El Valor Agregado Bruto del sector agropecuario registró un aumento de casi el 1,8% en 2018 gracias al incremento de los cultivos de arroz, caña de azúcar, hortalizas, banano y sandía. A excepción de las últimas dos, el resto de la producción de frutas decreció.
También aumentó el sacrificio de aves, cerdos y ganado vacuno, pero decreció la producción de huevos de ave y leche natural.

2. Pesca

La actividad pesquera descendió un 3,2% en 2018 debido a una menor captura de especies comerciales.

3. Minería

Aumentó un 3,1% en 2018 gracias al aumento de material básico (principalmente piedra y arena) gracias al repunte de proyectos de edificación e infraestructura pública y privada

4. Industria manufacturera

El sector ha aumentado un 0,7% su Valor Agregado Bruto. Aumentó la producción de carne y productos cárnicos, más sacrificio porcino y de aves de corral, productos de molinería, azúcar de caña, piensos preparados y productos elaborados en metal. Sin embargo decrecieron los productos lácteos, de panadería, bebidas malteadas y maltas, bebidas no alcohólicas, embotellado de agua mineral, fabricación de cemento, cal y yeso, así como los artículos de hormigón, cemento y yeso.

5. Electricidad, gas y agua

El sector aumentó un 2,6% en 2018 gracias a la generación de energía renovable, que creció un 9,2%, pese a la fuerte bajada de la producción de energía térmica del 18,4%.

6. Construcción

Aumentó un 3,2% en 2018 por la ejecución de inversiones públicas y privadas en obras de ingeniería civil y proyectos privados: la mina de carbón, ampliación de puertos, ampliación de la línea 2 del metro y ampliación y rehabilitación de infraestructuras viales.

7. Comercio al por mayor y al por menor

Las actividades de este sector aumentaron un 3,6% en 2018. El comercio mayorista aumentó un 3,9% gracias a la subida de ventas en combustibles, alimentos, bebidas y tabaco. El comercio al por menos creció un 1,6% gracias al aumento en la venta de alimentos y aparatos de uso doméstico, y aún a pesar de la disminución de ventas de automóviles. Las actividades mayoristas en la Zona Libre de Colón aumentaron un 3,8% gracias a las reexportaciones de productos químicos, máquinas y aparatos eléctricos.

8. Hoteles y restaurantes

El sector hotelero ha visto una bajada anual del 3,8% debido al menor número de turistas que han ingresado en el país. Según la Autoridad de Turismo de Panamá, en 2018 el país recibió 2.480.190, una bajada del 1,4% respecto al año anterior, en el que Panamá registró 2.517.496 turistas.

9. Transporte, almacenamiento y comunicaciones

En 2018 aumentó un 7,3% respecto a 2017 gracias a la actividad del canal, puertos, telecomunicaciones y terrestre de pasajeros, así como el incremento del movimiento de contenedores TEU.

10. Intermediación financiera

El sector creció un total de 4,2% con respecto al 2017, gracias crecimiento del Centro Bancario Internacional, aumento de préstamos internos al sector privado y de las compañías aseguradoras, gracias al aumento de sus primas netas.

11. Actividades, inmobiliarias, empresariales y de alquiler

Registraron un aumento del 2,8% en su Valor Agregado Bruto. La actividad inmobiliaria de uso final propio creció, así como las actividades empresariales jurídicas, de publicidad y alquiler.

12. Servicio de educación privada

El sector registró un notable aumento de un 4,8% gracias a la formación de nivel secundario y superior.

13. Actividades de servicios sociales y de salud privada

Esta actividad alcanzó un ascenso de 6,5%, debido a la actividad de hospitales y otras actividades relacionadas con la salud humana.

14. Otras actividades comunitarias, sociales y personales de servicios

Este sector registró un crecimiento del 0,5% respecto al 2017, gracias al crecimiento de las actividades deportivas, agencias de noticias, producción y distribución de películas y vídeos. Además aumentaron las ventas de lotería. Este crecimiento permitió evitar la bajada general del sector que arrastraban las apuestas en casino e hipódromo.

15. Hogares privados con servicio doméstico

Esta área de actividad presentó incremento de 4,7%, debido al mayor número registrado de personal ocupado por la actividad.

16. Gobierno General (Otra producción no de mercado)

El valor del mismo aumentó un 8,4% gracias al aumento de remuneraciones de varios ministerios y los municipios.

17. Impuestos sobre los productos netos de subvenciones

Los impuestos sobre los productos netos de subvenciones fue mayor en 2,0% con relación al año anterior, gracias a los aportes de derechos de importación, ITBMS e impuestos sobre la producción y las subvenciones.
 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

 

Descripción

 Composición del Producto interno bruto                                                                                

2015

2016 (P)

2017 (E)

2018 (E)

Producción de mercado  

Agricultura,  ganadería, caza  y  silvicultura

2,1

2,0

2,0

1,9

Pesca

0,5

0,4

0,4

0,4

Explotación  de  minas  y  canteras

1,7

1,7

1,8

1,8

Industrias manufactureras

5,7

5,5

5,3

5,1

Suministro de electricidad, gas y agua

3,9

4,1

4,0

4,0

Construcción

14,4

14,9

15,3

15,2

Comercio al por mayor y al por menor

18,4

18,3

17,9

17,9

Hoteles  y  restaurantes

2,6

2,5

2,5

2,3

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

13,0

12,6

13,1

13,6

Intermediación  financiera

7,2

7,4

7,4

7,4

Actividades  inmobiliarias, empresariales y de alquiler (contabilidad, jurídica e inmobiliaria)

7,8

7,6

7,4

7,3

Servicios de educación privada

1,0

1,0

1,1

1,1

Actividades de servicios sociales y de salud privada

1,3

1,2

1,2

1,2

Otras actividades comunitarias, sociales y personales de servicios (casinos, lotería y otros)

1,8

1,7

1,7

1,7

Producción para uso final propio 

Construcción

1,4

1,4

1,5

1,5

Actividades  inmobiliarias, empresariales y de alquiler

6,1

6,0

5,9

5,9

Hogares privados con servicio doméstico

0,5

0,4

0,4

0,4

Otra producción no de mercado 

Administración pública y defensa; seguridad social de afiliación obligatoria

3,0

3,2

3,5

3,6

Educación

2,1

2,1

2,1

2,4

Actividades de servicios sociales y de salud pública

1,2

1,2

1,2

1,1

Otras actividades comunitarias, sociales y personales de servicios

0,2

0,2

0,2

0,2

Valor  Agregado Bruto, en valores básicos

95,6

95,6

95,6

95,7

Más:  Impuestos a los productos netos de subvenciones

4,4

4,4

4,4

4,3

PRODUCTO INTERNO BRUTO A PRECIOS DE COMPRADOR

100,0

100,0

100,0

100,0

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Panamá es una economía pequeña (4,17 millones de habitantes en julio de 2018 y un PIB nominal de 65.055 MUSD ese mismo año) y de renta media (PIB per cápita de 15.575 MUSD en 2018) que viene experimentando un crecimiento muy intenso en la última década (6% anual en promedio, la mayor tasa de toda Latinoamérica), lo que le ha permitido alcanzar un virtual pleno empleo.

Esta positiva evolución alcanzó su punto máximo en 2011 y 2012 con unas tasas de crecimiento interanual del PIB del 10,9% y del 10,8% respectivamente, para moderarse posteriormente en 2013 (8,4%), 2014 (6,2%), 2015 (5,8%) y 2016 (4,8%), 2017 (5,3%) y 2018 (3,6%), mostrando signos de desaceleración.

Desde el punto de vista de la oferta, desde 2013 hay dos sectores que claramente han llevado la delantera en el crecimiento económico del país: construcción y logística (transporte, almacenamiento y comunicaciones). El primero incluye inversión pública en infraestructuras (la ampliación del Canal, el metro y el aeropuerto de Tocumen y proyectos de infraestructura vial), así como proyectos inmobiliarios privados.

El Gobierno panameño ha apostado por la integración internacional y por la modernización de sus infraestructuras, a través de un ambicioso programa de inversiones públicas para aprovechar la posición geográfica del país. En esta línea, el programa de inversión del Gobierno de Martinelli durante su quinquenio ascendió a cerca de 20.000 MUSD (equivalentes al 50% del PIB). Su sucesor, Varela, aprobó un Plan Estratégico en infraestructuras igualmente ambicioso para el período 2015-19, dotado también de 20.000 MUSD. Por su parte, el presidente actual Cortizo basó su campaña de las elecciones de 2019 en la restricción presupuestaria y la austeridad.

La geografía y la tradición como centro internacional de comercio y logística determinan una estructura económica peculiar en Panamá, que cuenta con unos motores del crecimiento específicos como son el Canal y toda la actividad conexa (incluidos los puertos), la Zona Libre de Colón, el turismo, y los servicios aeroportuarios y el Centro Bancario Internacional, a los que se ha unido en los últimos años el intenso crecimiento de la construcción impulsada sobre todo por los proyectos de infraestructuras públicas.

El crecimiento económico logrado ha sido compatible con un entorno económico relativamente estable. La inflación bajó hasta el 0.9% al final de 2017 según el FMI, pero se elevó hasta el 1.5% en 2018 debido a los precios de la gasolina y la regulación de los precios de los alimentos. En 2019 se sitúa en el 2% y el FMI prevé que se mantenga en esa marca hasta el 2023.

Por otro lado, el dinamismo económico trajo consigo una caída del desempleo (4,1% en 2013). No obstante, se ha registrado un repunte, pue la cifra de 2018 fue del 6%.

Panamá es un país netamente importador de casi todo tipo de productos, incluyendo materias primas, combustibles, bienes de equipo y bienes de consumo.

Los segmentos con una demanda más pujante durante los últimos años han sido los de bienes de equipo y maquinaria para la construcción debido a la gran expansión del sector. También han aumentado las importaciones de bienes de consumo gracias al mayor ingreso disponible. Por todo ello, su balanza por cuenta corriente es deficitaria. En 2018, este déficit alcanzó el 5,5% del PIB, financiado fundamentalmente por el superávit de las cuentas de capital y financiera. La principal causa se encuentra en su elevada dependencia energética (aunque suavizada gracias a una mayor exportación de servicios y la pérdida progresiva de competitividad de su escasa industria. Mientras que la entrada en operación en junio de 2019 de la Mina de Cobre de Panamá hace prever incluso una mayor reducción de este déficit en el futuro, los retos planteados por el cambio climático hacen peligrar los servicios del Canal, lo que afectaría a su exportación de servicios. Los sectores receptores de IED son fundamentalmente: banca y finanzas; comercio y transporte; minería y generación eléctrica.

A pesar del aumento del endeudamiento público gracias a la elevada inversión pública, el peso de la deuda con respecto al PIB se mantiene estable alrededor del 40%. FMI pronostica que el porcentaje de deuda sobre el PIB irá descendiendo gradualmente hasta 2022, gracias al crecimiento económico, mientras que la deuda neta (que resulta de restar los fondos del Fondo de Ahorro de Panamá a la deuda bruta) se ubicará en 34.3% del PIB en 2020 e irá cayendo paulatinamente hasta un 31.7% en 2023. Cabe destacar que según la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, la relación deuda/PIB no puede superar el 40%.

En 2018, la Asamblea nacional modificó la Ley de Responsabilidad Social Fiscal que permitía un aumento del déficit fiscal del 1,5% al 2%. Sin embargo, en el primer semestre de 2019 se situó en el 3,3%, la segunda cifra más alta de la década desde el último año de Martinelli en el gobierno (2014). Los Gobiernos de Martinelli y Varela han tenido que solicitar modificaciones de la ley fiscal todos los años desde 2011 para evitar incumplir sus límites. En los primeros meses de gestión de Cortizo, su gobierno lanzó una propuesta a la Asamblea para elevar el techo del déficit hasta el 3,5%. A fecha de elaboración de este informe, esta propuesta sigue debatiéndose. En general, este aumento del déficit no se explica tanto por el aumento de gasto sino por la bajada de ingresos del Estado por la reducción de los ingresos del Canal.

La misma Ley de Responsabilidad Social Fiscal permite elevar el déficit si los aportes que hace cada año el Canal al Estado no llegan al 3,5% del PIB del año en curso. Según las proyecciones de la Contraloría, los aportes del Canal variarán entre los 1.600 MUSD (2017) y 2.010 MUSD (2022). En relación al PIB, estas cifras suponen un 2,7% y un 2,2% respectivamente, lo que significa que el Estado panameño puede elevar el déficit.

De acuerdo a las previsiones del FMI, Panamá seguirá creciendo por encima del promedio regional a corto plazo, gracias en parte a las obras de infraestructuras (canal, metro, puertos, carreteras, etc.), a la competitividad como centro logístico internacional y al aumento del consumo privado favorecido por la mejora en el empleo y del ingreso disponible, así como por el crecimiento del crédito. Las perspectivas macroeconómicas a medio plazo son favorables, si bien no están exentas de algunos factores de riesgo.
 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

RINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2016

2017

2018

2019 (*e)

PIB

PIB (MUSD/M€ a precios corrientes

57.821

61.838

65.465

70.981

Tasa de variación real (%)

5,0

5,4

4,3

6,3

Tasa de variación nominal (%)

6,5

6,9

5,9

8,4

INFLACIÓN

Media anual (%)

0,7

0,9

1,5

2

Fin de período (%)

1,5

0,5

1,5

2

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

Media anual (%)

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

Fin de período (%)

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (x 1.000 habitantes)

4.037

4.106

4.176

4.246

Población activa (x1.000 habitantes)

1.959

1.985

2.005

2.029

% Desempleo sobre población activa

5,5

5,6

5,8

6,4

DÉFICIT PÚBLICO

% del PIB

4,0

3,1

3,2

3,4

DUDA PÚBLICA

En M USD

21.601

23.374

24.465

26.191

En % del PIB

37,4

37,8

37,7

36,9

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

En MUSD/M€

25.256

27.249

28.310

31.022

% variación respecto al período anterior

-9,1

7,9

3,9

9,6

IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

En MUSD/M€

25.548

27.033

29.327

31.120

% variación respecto al período anterior

-6,4

5,8

8,5

6,1

SALDO COMERCIAL

En M USD

(9.012)

(9.823)

(10.613)

-

En % del PIB

1,5

1,5

1,6

-

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

1er semestre

En M USD

(4.633)

(4.940)

(5.067)

(1.291)

En % del PIB

0,8

0,79

0,77

-

DEUDA EXTERNA

En M USD

89.680

88.861

98.655

108.570

En % del PIB

155,1

143,7

150,7

153,0

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

En M USD

16.901,89

18.390,03

20.574,78

22.630,97

En % de exportaciones de b. y s.

66,15

68.02

70,15

72,72

RESERVAS INTERNACIONALES

En M USD

4.745

3.788

3.964

4.232

En % de exportaciones de b. y s.

18

14

13

13

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

En MUSD

4.625

4.637

4.320

4.116

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

Media anual

1,00

1,00

1,00

1,00

Fin de período

1,00

1,00

1,00

1,00

Fuente: Contraloría General de la República. Ministerio de Economía y Finanzas. Fondo

Monetario Internacional

Última actualización: septiembre de 2019.

 

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Principales objetivos de política económica

A fecha de hoy, el nuevo ejecutivo (elegido en mayo de 2019) no ha presentado todavía ante el Ministerio de Economía y Finanzas el plan Estratégico de Gobierno para el quinquenio 2020-2024. Aún así, teniendo en cuenta el plan de acción presentado por el nuevo presidente, Laurentino Cortizo, las principales acciones en materia económica que quiere llevar a cabo son:

• Activación del Plan Nacional de Competitividad Industrial
• Implementación de programas de promoción y de desarrollo de mercados de exportación junto con nuevas regulaciones para la zona de libre comercio de Colón.
• Impulsar la pequeña y mediana empresa así como el emprendimiento.
• Adecuar y promover el sector de servicios financiero
• Modernización y mejora de competitividad de los servicios del clúster marino, logístico y portuario.
• Uso de asociaciones Público- Privadas para garantizar mayor eficiencia en las inversiones públicas, procurando reducir el riesgo financiero del Estado.
• Promoción del turismo Internacional.
• Combatir la pobreza y la desigualdad.

Uno de los mayores lastres para la economía panameña es su fuerte dependencia de los productos importados que como se ha visto anteriormente, le hacen tener un desajuste importante en su balanza comercial (más de 10.000 millones de dólares). Es por ello que el ejecutivo quiere potenciar la industria para evitar ser tan dependiente y fomentar y facilitar el comercio al exterior.

El impulso a la pequeña y media empresa se debe a que se han alcanzado cifras de un 6% de paro.

En el sector financiero Panamá está actualmente tratando de legislar y adaptar diversas leyes para mostrar una buena praxis en este sector. Prueba de ello es que las reformas llevadas a cabo hicieron que en marzo de 2019 la UE sacará a Panamá de su lista negra de paraísos fiscales al cumplir sus reformas de fiscalidad prometidas.

No en cambio el GAFI ( grupo de Acción Financiera Internacional), que aunque reconoce los avances y sus compromisos en materia fiscal, incluyó nuevamente a Panamá en una lista gris en junio de 2019.

Toda esta reglamentación tiene como objetivo último la prevención del blanqueo de capitales y del financiamiento del terrorismo.

En el ámbito marino-logístico-portuario, una vez terminada la ampliación del Canal, el ejecutivo busca el fortalecimiento del capital humano. Pues aunque la tecnología y el Canal estén disponibles se busca una excelencia en el servicio al cliente (navieras). El congestionamiento de las zonas logísticas, puertos y aeropuertos, las demoras o la burocracia y la tramitología excesiva hace que se pierda competitividad, y que otros puertos estén incrementando el registro de naves (Liberia, Islas Marshall o Singapur). Por ello se quiere realizar una serie de medidas estratégicas dada la importancia de este sector.

En el sector de la construcción cabría destacar que, tras años con incrementos importantes, se observa una fuerte disminución del crecimiento en parte debida a que la principal obra de los últimos años (ampliación del Canal) ya está terminada. Las aportaciones al PIB por parte del sector de la construcción han ido moderando su crecimiento. Si en 2014 y 2015 la construcción crecía a un ritmo del 14%, en 2016 y en 2017 lo hacía a más del 8%; mientras que en 2018 lo hizo a un ritmo mucho más moderado situándose en el 3,2%.

Actualmente, algunos de los proyectos más importantes que hay en proceso de adjudicación, vigentes o suspendidos son:

Por adjudicar: Diseño y construcción de la línea 3 de metro ( 2.600 millones de dólares)

Vigentes: Suministro y montaje de la línea de transmisión de 230 KV Sabanitas –Panama (98,5 millones) y la construcción y ampliación de la carretera autopista- Puerto de Vacamonte (45 millones).

Suspendida: Construcción y equipamiento del nuevo hospital El Niño (558 millones).

En el sector turístico hay que tener en cuenta que, aunque se pueda leer que Panamá tiene una entrada de visitantes de 8,5 millones de personas, el número de turistas no llega a los 2 millones.

Esto se debe a que más de 6 millones de personas son viajeros en tránsito, debido a que el principal aeropuerto Internacional del país (Tocumen), sirve de enlace para numerosas rutas dentro del continente y es un punto de escala.

En 2014 Panamá registró 1,5 millones de turistas mientras que en 2018 ese número fue de 1,7 millones. Se considera que el turismo está estancado, por lo que el Gobierno ha lanzado un plan para promover este sector con promoción internacional. También la finalización del Centro de Convenciones de Amador, previsto para finales de 2019 y que en 2020 se espera esté plenamente operativo.

Finalmente, combatir la pobreza y la desigualdad es algo necesario, aunque pudiera parecer ilógico al ver las cifras de crecimiento del país en la última década (cercanas y sobrepasando el 7%). Panamá es un país en el que la disparidad de renta es alta y el gran dinamismo económico no ha ido acompañado de una mejor distribución de la riqueza ni inclusión social. Lo anterior se explica por dos razones: Panamá es un país con escasa recaudación tributaria (se puede permitir el lujo de complementar los ingresos con los aportes que genera el Canal) lo que dificulta que el Gobierno lleve a cabo planes con objetivos sociales. Por otro lado, el sector público ha preferido priorizar el gasto en capital e infraestructura dejando el porcentaje de gasto social en torno al 9% respecto al PIB. En España ronda el 25%.

No obstante, Panamá carece de una independencia en política monetaria, ya que su economía está dolarizada y la política monetaria depende de la FED. Actualmente, la FED ha mantenido una política de recorte de tasas desde 2016 y actualmente mantiene una tasa de interés del 2%.

Estas medidas en principio no deberían afectar negativamente a Panamá. Tasas de interés bajas -o moderadas- facilitan el consumo y la inversión, que pueden provocar tendencias inflacionarias. Sin embargo,en los últimos 4 años, la tasa de inflación se ha situado por debajo del 1%.

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Previsiones macroeconómicas

Después de crecer intensamente durante casi una década y alcanzar sus mayores tasas de crecimiento en 2011 y 2012 (10,9% y 10,8% respectivamente), la economía de Panamá viene desacelerándose progresivamente desde entonces: 8,4% en 2013; 6,2% en 2014; 5,8% en 2015 y 4,8% en 2016. En 2017 escaló hasta el 5,3%, mientras que la mayor ralentización se ha dado en 2018, con un 3,6%.

Aunque la actividad económica se desaceleró desde 2018, la economía panameña sigue siendo una de las más dinámicas de Latinoamérica. El FMI proyecta un crecimiento del 6,3% para 2019, con el país recuperándose del impacto de la huelga del sector de la construcción del año anterior y con la apertura de Minera Panamá.

Los principales motores de crecimiento, la inversión pública en infraestructuras y el sector de la construcción, perdieron empuje en 2015 y 2016 a medida que se fueron concluyendo los grandes proyectos del anterior Gobierno (Línea 1 del Metro y la ampliación del Canal de Panamá). Sin embargo, la economía panameña sigue beneficiándose una mayor inversión en el sector servicios (servicios logísticos, bancarios y transporte sobre todo).

Se prevé que la política fiscal siga la senda de la responsabilidad fiscal a medio término, con una transición fluida entre los últimos años de Varela en los que la inversión pública se rebajó, y la austeridad moderada que ha implementado Cortizo. Queda por ver si el gobierno será capaz de cumplir sus límites de déficit público que se impone a sí mismo. Por ahora, en 2019 superó ese límite y a fecha de elaboración de este informe, la Asamblea debate si aumentar el límite legal del déficit. Los desajustes externos se esperan que declinen a medio plazo gracias al aumento de exportaciones, liderado por la nueva mina de cobre del país.

Por el lado de la demanda, el consumo privado vino reduciéndose ligeramente en 2015 y 2016
(4,8% y 4,7%, respectivamente) aunque remontó en 2017 y 2018 gracias a la inversión privada. A pesar de que 2019 fue un año de elecciones, la tendencia solo mostró una leve bajada.

La economía se mantiene en niveles prácticamente de pleno empleo y el salario mínimo, que se renueva cada dos años por ley, aumentó en el último periodo (de diciembre de 2017 hasta el 31 de diciembre de 2019) a los 721 USD (para la región 1, que equivale a las zonas urbanas) y 563 USD (para la región 2, que corresponde a las zonas rurales) - Panamá tiene el SMI más alto de Latinoamérica.
En cuanto al sector exterior, la Zona Libre de Colón (ZLC) sigue atravesando dificultades debido a la guerra comercial entre EEUU y China y la deuda comercial cercana a 1.000 MUSD que Venezuela mantiene con los exportadores panameños. Por el lado contrario, la exportación de servicios se ha visto beneficiada por la ampliación del Canal en 2016.

La inversión disminuyó durante 2015, pero recobró impulso en 2016 gracias a los proyectos públicos del Gobierno de Varela en su Plan Estratégico de Gobierno 2015-19.
Algunos de los más importantes fueron ya adjudicados en 2015, como la Línea 2 del Metro
(1.857 MUSD) o la Renovación Urbana de Colón (500 MUSD). Por otro lado, también aumentó la inversión privada en el sector servicios, principalmente transporte, finanzas y distribución comercial. El proyecto minero Cobre Panamá (6.000 MUSD, de la canadiense
First Quantum Minerals y Korea Panama Mining) empezó a exportar a mediados de 2019, pese a que existen dudas sobre la legalidad del contrato que aún no han sido resueltas.

Respecto a la inflación, se mantiene en torno al 2% debido al control de precios introducido por el Gobierno de Varela y lo bajos precios internacionales del petróleo, aunque queda por ver cómo evolucionará, debido a la bajada a principios de 2019 y la posterior subida.

La nueva Administración de Cortizo tiene que hacer frente, en gran medida, al endeudamiento de los anteriores gobiernos, que alcanzó su máximo a finales de 2014 con los 14.352 MUSD, ya que muchos proyectos de infraestructuras contratados por las administraciones anteriores fueron bajo la modalidad "llave en mano", por lo que la mayor parte del desembolso se produce cuando finalizan los contratos. El Gobierno de Varela fue capaz de captar fondos en los mercados internacionales para hacer frente al servicio de deuda y financiar su déficit fiscal. Habrá que ver cómo se desarrollará el gobierno de Cortizo.

Por último, Panamá fue incluido en dos ocasiones en las listas del Grupo de Acción Financiera (GAFI): en 2014 y en 2016. En enero de 2019, tras un complicado proceso legislativo, se aprobó la Ley 70 de 2019, que regulaba la evasión fiscal. Sin embargo el retraso impidió dar al GAFI el tiempo suficiente para monitorear la implementación de la ley, lo que hizo que Panamá volviese a entrar en la lista gris del organismo. La siguiente revisión de la lista será en junio de 2020, y el Gobierno de Cortizo ya ha declarado que su objetivo es salir de la lista para entonces.

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Política fiscal y presupuestaria

Con el objetivo de hacer frente a las consecuencias de la crisis financiera global, Panamá aprobó en junio de 2008 la Ley 34 De Responsabilidad Social Fiscal (LRSF) que originalmente en 2009 introducía un límite del 1% al déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) del que están excluidos los intermediarios financieros públicos (Banco Nacional y Caja de Ahorros) y las empresas públicas (ENA, ETESA o Aeropuerto de Tocumen).

Desde entonces, el Gobierno ha incumplido y aumentado sistemáticamente por ley este techo de endeudamiento: En 2009 se aumentó el límite al 2,5%; en 2011 al 2,9%, y en 2014 la Administración de Varela modificó la LRSF estableciendo el límite de endeudamiento en el 4,1% solo para ese año.

El Gobierno de Varela se comprometió a reducir el déficit del SPNF al 0,5% al término de su mandato en 2019, y mantener la deuda pública al 34% del PIB, pero no consiguió cumplir su objetivo: en 2019, la deuda era el 37,7% del PIB.

Pese a la reducción de inversión pública durante su última fase, la Administración de Varela no consiguió alcanzar sus objetivos debido al superior aumento del gasto corriente (sobre todo en programas sociales y subsidios de transporte) respecto a los ingresos públicos. Mantener el déficit público dentro de lo estipulado por la LRSF es ahora imposible sin acceder al Fondo de Ahorro de Panamá - el Gobierno puede ordenar transferencias del FAP siempre y cuando los aportes de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) disminuyen por debajo del 3,5% del PIB-.

El presupuesto preliminar aprobado por la Asamblea Nacional el 31 de enero de 2019 ascendió a 14.672,9 MUSD, 354,5 millones más que el año anterior y una bajada considerable comparada con presupuestos de más de 20.000 MUSD en 2016. El presupuesto incluye algunos grandes proyectos de infraestructura, como la ampliación del aeropuerto de Tocumen, la finalización de la Línea 2 de Metro, el Cuarto Puente sobre el Canal, el ensanche de varias carreteras y programas sociales como Techos de Esperanza y Sanidad Básica

 

 

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Política monetaria

En cuanto a política monetaria, Panamá adoptó en 1904 la paridad del balboa con el dólar estadounidense, dolarizando el país. Consecuentemente, carece de Banco Central y una política monetaria propia. El USD es la moneda de curso legal en Panamá, existiendo también monedas de 1, 5, 10, 25 y 50 centésimos de balboa, que tienen el mismo peso, dimensión y composición que las monedas del mismo valor que el USD.

La Superintendencia de Bancos de Panamá regula y supervisa el funcionamiento del sistema bancario, incluyendo especialmente el cumplimiento de los estándares y compromisos internacionales asumidos por Panamá con el GAFI y Foro Global. En la práctica, Panamá importa la política monetaria estadounidense y, consecuentemente, sus tipos de interés local aumentan o disminuyen en función de lo que decida la FED.

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

En diciembre de 2014, el Gobierno de Varela publicó su Plan Estratégico de Gobierno 2015-19 que contemplaba inversiones públicas por valor de 19.000 MUSD durante los próximos 5 años. El PEG prestaba especial atención a los sectores del transporte y logística, agricultura, turismo, energía y aguas, educación y servicios sociales. A finales de 2019 no se han encontrado datos oficiales sobre si se mantuvo el presupuesto o se dieron sobrecostes. Al menos dos de esos proyectos (el nuevo Hospital El Niño y la Línea 4 de Transmisión Eléctrica) no se llevaron a cabo.

En el sector del transporte y comunicaciones (que supone una media de 20% del PIB) es fundamental el aporte del Canal de Panamá, cuyo proyecto de ampliación concluyó en junio de 2016 y por donde circulan anualmente 6,7 millones de TEUs.

No obstante, existen problemas de saturación de los puertos (especialmente los del Pacífico), siendo necesario también mejorar la planificación y calidad de la infraestructura logística. En esta línea, el Gobierno trabaja en un Plan Maestro y una Ley Nacional de Logística, contando con el apoyo financiero del BID (Panamá ha recibido tres préstamos de 150, 200 y 200 MUSD firmados y cerrados en 2015, 2016 y 2018 respectivamente) para crear un hub de SLVA (servicios logísticos de valor agregado) que apoye también al comercio interno y el sector agrícola. Este proyecto de larga envergadura sigue en construcción a fecha de elaboración de este informe.

Adicionalmente, el Canal está sufriendo rebajas constantes de calado debido a las sequías cada vez más frecuentes e intensas. El Gobierno trabaja en propuestas de construcción de reservorios de agua, pero aún no hay licitaciones concretas.

El sector agrícola representa aproximadamente el 2% del PIB y el 12,6% del empleo nacional, pero su desarrollo está lastrado por la baja productividad, escasa diversificación, inversión insuficiente y los efectos del cambio climático. Así, en 2015 el Gobierno a través del MIDA y
PROINVEX puso en marcha un sistema de incentivos al sector que incluía bonos de productividad, certificados de fomento a la exportación agrícola; exoneración de aranceles y tasas aplicables a equipos importados y empleados en la producción agrícola orientada a la exportación; el Programa de Reconversión y Competitividad, etc. Actualmente se estudia la eliminación de Aupsa, el organismo regulador de seguridad de los alimentos, por favorecer las importaciones.

Son necesarias inversiones en el sistema energético: en la transmisión eléctrica (4ª línea de transmisión; interconexión con Colombia) que mejore la conexión entre puntos de generación y consumo eléctrico; diversificación de la matriz energética, dando un mayor papel al GNL (aunque esto ha traído consigo problemas de sobrecontratación) y energías renovables (eólica y fotovoltaica, que supone en torno al 12% de la matriz) reduciendo así la dependencia de la generación hidroeléctrica, afectada por las últimas sequías y el fenómeno de El Niño.

A nivel internacional, Panamá firmó con México un Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigor en julio de 2015, considerado imprescindible para solicitar formalmente su ingreso en la Alianza del Pacífico integrada por Colombia, Chile, Perú y México. Su disputa comercial con
Colombia ante la OMC, motivada por los elevados aranceles impuestos a las exportaciones de calzado y textil procedentes de la ZLC panameña, impiden actualmente la ratificación del TLC negociado con Bogotá y supone el último obstáculo que retrasa la solicitud de admisión de
Panamá en la Alianza. Panamá está incluido en el TLC con la UE desde el 2012.

Por otro lado, en junio de 2017 Panamá rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y las estableció con China, reconociendo en la práctica el rol de China como su segundo socio comercial, por detrás de Estados Unidos. China es, además, uno de los principales usuarios del Canal de Panamá y el principal usuario de la Zona Libre de Colón (ZLC). Las empresas chinas tienen una presencia cada vez más relevante en la economía panameña, realizando proyectos privados como la terminal portacontenedores de Colón (Shangai Gorgeous) o la planta de ciclo combinado de GNL (Martano); y públicos como la terminal de cruceros de Amador (China Harbour Engineering). La estrechez de las relaciones entre China y Panamá despierta recelos en Washington, pues Panamá siempre ha sido un fiel aliado de EE.UU en la región.

Adicionalmente, Panamá se encontraba en 2019 en la quinta ronda de negociación de un TLC con China, pero fue detenido por el presidente Cortizo una vez éste asumió funciones en julio de ese año. El presidente decidió dar ese paso tras recibir presiones por parte de EE.UU, y argumentó que el país debe reconsiderar su oferta exportadora y mejorar sus instituciones relacionadas con el comercio exterior antes de retomar las negociaciones.

 

 

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