Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

 

El sector primario panameño supone un casi un 5% del PIB del país. Este sector ha visto incrementada su aportación en el último año debido a un aumento significativo de la actividad minera (+ 45,45%) derivado de la nueva mina de cobre del país.


El sector secundario supone el 25,36% y está compuesto casi en su totalidad por las actividades de construcción (17,94% en 2019), seguido de la industria manufacturera (5,6%) y el suministro de electricidad, gas y agua (1,8%).


El sector servicios es el de mayor importancia para la economía panameña (67,8% del empleo y 57,80% del PIB). En este sector destacan sobre todo el comercio al por mayor y al por menor (18,50% del PIB), destacando la actividad comercial de la ZLC (en torno al 5% en 2019), el transporte (11,54% del PIB), hoteles y restaurantes (3,66%).

 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

 

 

 

Descripción

           Composición del Producto Interno Bruto                                                                               

 

2015

2016

2017 (P)

2018 (E)

2019 (E)

Producción de mercado

 

 

 

 

 

Agricultura, ganadería, caza y silvicultura

2,1

2,0

2,0

2,0

2,0

Pesca

0,5

0,4

0,4

0,4

0,3

Explotación de minas y canteras

1,7

1,7

1,8

1,8

2,5

Industrias manufactureras

5,7

5,5

5,3

5,2

5,0

Suministro de electricidad, gas y agua

3,9

4,1

4,1

4,1

4,2

Construcción

14,4

14,9

15,3

15,2

14,8

Comercio al por mayor y al por menor

18,4

18,3

17,9

17,9

17,8

Hoteles y restaurantes

2,6

2,5

2,5

2,3

2,2

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

13,0

12,6

13,3

13,7

14,2

Intermediación financiera

7,2

7,4

7,3

7,3

7,3

Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (contabilidad, jurídica e inmobiliaria)

7,8

7,6

7,4

7,3

7,1

Servicios de educación privada

1,0

1,0

1,0

1,0

1,0

Actividades de servicios sociales y de salud privada

1,3

1,2

1,2

1,2

1,2

Otras actividades comunitarias, sociales y personales de servicios (casinos, lotería y otros)

1,8

1,7

1,7

1,7

1,6

Producción para uso final propio

 

 

 

 

 

Construcción

1,4

1,4

1,5

1,5

1,4

Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler

6,1

6,0

5,9

5,8

5,9

Hogares privados con servicio doméstico

0,5

0,4

0,4

0,4

0,5

Otra producción no de mercado

 

 

 

 

 

Administración pública y defensa; seguridad social de afiliación obligatoria

3,0

3,3

3,5

3,6

3,7

Educación

2,1

2,1

2,1

2,4

2,5

Actividades de servicios sociales y de salud pública

1,2

1,2

1,2

1,2

1,2

Otras actividades comunitarias, sociales y personales de servicios

0,2

0,2

0,2

0,2

0,2

Valor Agregado Bruto, en valores básicos

95,6

95,6

95,6

95,6

95,7

Más:  Impuestos a los productos netos de subvenciones

4,4

4,4

4,4

4,3

4,1

PRODUCTO INTERNO BRUTO A PRECIOS DE COMPRADOR

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

Fuente: Cifras estimadas del PIB de la República AÑO 2019, Contraloría General de la República.  .

 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Panamá es una economía pequeña (4,2 millones de habitantes y un PIB nominal de 52.938 MUSD en 2020) y de renta media (PIB per cápita de 12.604 USD en 2020) que experimentó un crecimiento muy intenso en las dos anteriores décadas (6% anual en promedio, la mayor tasa de toda Latinoamérica), lo que le permitió alcanzar un virtual pleno empleo durante los varios años de la década pasada. Esta positiva evolución alcanzó su punto máximo en 2011 y 2012 con unas tasas de crecimiento interanual del PIB del 10,9% y del 10,8% respectivamente, para irse moderando continuamente, mostrando una clara senda de desaceleración, que culminó con una fuerte caída del PIB en 2020 (-17,9%) por los efectos de la estricta estrategia de lucha contra la pandemia del COVID-19.

La privilegiada posición geoestratégica ha facilitado una tradición del país como centro/hub internacional de bienes, servicios, personas y capitales y, por ende, de comercio, banca y logística determinando una estructura económica peculiar en Panamá, que cuenta así con potentes motores de crecimiento específicos como son el Canal y toda la actividad conexa (incluidos los puertos), la Zona Libre de Colón, el turismo y los servicios aeroportuarios y el Centro Bancario Internacional, a los que se unió en la década pasada el intenso crecimiento de la construcción pública y privada. Efectivamente, desde el punto de vista de la oferta, durante la última década hay dos sectores que claramente han llevado la delantera en el crecimiento económico del país: construcción y logística. El primero incluye inversión pública en infraestructuras (la ampliación del Canal, el metro, el aeropuerto de Tocumen, y proyectos de infraestructura vial, de agua y energía), así como proyectos inmobiliarios privados, mientras el segundo está muy relacionado con la actividad del Canal de Panamá y la Zona Libre de Colón. Este impulso es fruto de la estrategia de los dos gobiernos anteriores (Martinelli y Varela) que apostaron por la integración internacional y por la modernización de sus infraestructuras, a través de un ambicioso programa de inversiones públicas. El impulso fiscal a través de la inversión pública y el elevado crecimiento económico logrado fue, no obstante, compatible con un entorno económico relativamente estable además, en el que, por un lado, la inflación bajó hasta el 0,9% al final de 2017 y,se mantuvo en 0,8% en 2018; y, por otro lado, dicho dinamismo económico trajo consigo una caída del desempleo, que tan sólo en 2018 se empezaba a deteriorar hasta el 6,5%.

Sin embargo desde el año 2019, en el que Presidente Cortizo comienza su mandato apostando por la restricción presupuestaria y la austeridad, se venía observando síntomas de agotamiento del modelo de crecimiento, y a la ralentización del crecimiento económico mencionada (3% en 2019) se unía una caída de la inflación a -0,4% y un aumento del desempleo hasta el 7,15%. A esta situación de clara ralentización de la economía (visualizada sobre todo en los sectores de construcción, y de finanzas, en menor medida) se ha venido a sumar los efectos de la pandemia del Covid-19 y de sus duras estrategia de lucha  que llevaron a que el país registrara la cuarta tasa más alta de caída del PIB en 2020 en el mundo. La inflación siguió en tasas negativas del -1,2% y el desempleo se situó por encima del 18% y la informalidad de la economía superó el 52%, mientras que la estrategia de lucha derivó en un déficit de más del 10% del PIB en 2020 y la deuda pública superó el 69% del PIB (partiendo del 46,8%).De cara al 2021, el Gobierno presentó un presupuesto con un déficit del 7,5% del PIB, una caída del 15% en los ingresos totales en comparación al presupuesto del 2020 y un crecimiento del 5,1% en los gastos (5,1% los corrientes y -2,3% los de capital).

Panamá es un país netamente importador de casi todo tipo de productos, incluyendo materias primas, combustibles, bienes de equipo (para proyectos) y también han aumentado las importaciones de bienes de consumo gracias al mayor ingreso disponible. Por todo ello, su balanza por cuenta corriente es estructuralmente deficitaria. En 2019, este déficit alcanzó el 5,2% del PIB, financiado fundamentalmente por el superávit de las cuentas de capital y financiera (fundamentalmente IDE en sectores como banca, transporte, minería y energía). La entrada en operación en junio de 2019 de la Mina de Cobre de Panamá, y la consiguiente exportación de cobre por valor de unos 2.000 MUSD, hace prever una reducción del desequilibrio por cuenta corriente.

A pesar del aumento del endeudamiento público gracias a la elevada inversión pública en los últimos años, el peso de la deuda con respecto al PIB se mantenía estable alrededor del 42%. FMI pronosticaba en un escenario pre-Covid que el porcentaje de deuda sobre el PIB fuera descendiendo gradualmente hasta 2022, gracias al crecimiento económico, mientras que la deuda neta iría cayendo paulatinamente hasta un 31,7% en 2023 (según la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, la relación deuda/PIB no debía superar el 40%). Sin embargo, a consecuencia de la pandemia se ha producido un incremento espectacular en la ratio deuda/PIB, hasta niveles próximos al 70% del PIB, y ya se ha solicitado modificación de la citada ley para modificar el techo del déficit fiscal, hasta ahora fijado en el 3,5% y aumentarlo en 2020 hasta el 10% y en 2021 hasta el 7,5%, dibujando un escenario diametralmente opuesto al previsto. Con todo, las previsiones para 2021 el Gobierno estima crecimientos entre el 8% y el 12% pero de las previsiones se desprende que difícilmente Panama recuperará el nivel de PIB de prepandemia antes de 2023. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

 RINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2016

2017

2018

2019

PIB

PIB (MUSD/M€ a precios corrientes

57.907

62.219

65.128

66.800

Tasa de variación real (%)

4,9

5,6

3,7

3

Tasa de variación nominal (%)

7

7,4

4,6

2,5

INFLACIÓN

Media anual (%)

0,7

0,9

0,8

-0,4

Fin de período (%)

1,5

0,5

1,5

-0,1

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

Media anual (%)

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

Fin de período (%)

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (x 1.000 habitantes)

4.037

4.106

4.176

4.246

Población activa (x1.000 habitantes)

1.910

1.937

2.029

2.070

% Desempleo sobre población activa

5,5

5,6

6

7,15

DÉFICIT PÚBLICO

% del PIB

4,0

3,1

3,2

3,1

DUDA PÚBLICA

En M USD

21.601

23.374

24.465

28.644

En % del PIB

37,4

37,8

37,7

42,8

EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

En MUSD/M€

25.256

27.249

28.310

31.022(e)

% variación respecto al período anterior

-9,1

7,9

3,9

9,6(e)

IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS

En MUSD/M€

25.548

27.033

29.327

31.120(e)

% variación respecto al período anterior

-6,4

5,8

8,5

6,1(e)

SALDO COMERCIAL

En M USD

(9.012)

(9.823)

(10.613)

(9,314)

En % del PIB

1,5

1,5

1,6

1,3

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

 

En M USD

(4.633)

(4.940)

(5.067)

(3.500)

En % del PIB

0,8

0,79

0,77

5,2

DEUDA EXTERNA

En M USD

89.680

88.861

98.655

104.531

En % del PIB

155,1

143,7

150,7

156,4

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

En M USD

16.901,89

18.390,03

20.574,78

22.611

En % de exportaciones de b. y s.

66,15

68.02

70,15

72,88

RESERVAS INTERNACIONALES

En M USD

4.745

3.788

3.964

4.232

En % de exportaciones de b. y s.

18

14

13

13

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

En MUSD

4.625

4.637

4.320

4.735

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR

Media anual

1,00

1,00

1,00

1,00

Fin de período

1,00

1,00

1,00

1,00

Fuente: Contraloría General de la República. Ministerio de Economía y Finanzas. Fondo

Monetario Internacional

Última actualización: septiembre de 2019.

 

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Principales objetivos de política económica

En diciembre de 2019, el Gobierno de Cortizo publicó su Plan Estratégico de Gobierno 2019-24 que recoge la estrategia económica y social del país a través de cinco pilares estratégicos: (1) Buen Gobierno, (2) un Estado de Derecho, Ley y Orden, (3) una Economía Competitiva que genere empleo, (4) Combatir la Pobreza y la Desigualdad, y (5) Promover la Educación, Ciencia, Tecnología y Cultura.

No obstante, debe destacarse que debido a la situación de emergencia sanitaria desatada por el Covid-19, que viene también acompañada de una situación de emergencia social y económica, es muy posible que se el ejecutivo no pueda llevar acabo íntegramente este plan y tenga que realizar una priorización de objetivos. A ese respecto, destacar que el gobierno panameño ha aprobado un plan de reactivación de la economía, que requerirá buena parte del gasto presupuestado para los programas diseñados en el Plan Estratégico. Se espera que en los próximos meses se publique un nuevo plan estratégico con objetivos hasta 2024 tomando ya en cuenta medidas para paliar las consecuencias del Covid-19.

Uno de los puntos más destacables del Plan Estratégico presentado por el gobierno de Cortizo es el “Gobierno Digital”, con el objetivo de reducir y simplificar drásticamente los trámites y que también abarca el rediseño de los sistemas centrales del gobierno. Como medidas para el fomento del empleo, destacan la articulación de políticas de formación, capacitación, así como la facilitación de la afiliación de los trabajadores por cuenta propia a la Caja del Seguro Social como método para reducir la economía informal.

En materia de comercio, el gobierno aboga por modernizar la normativa de comercio electrónico, expandir el uso del monedero electrónico y promover una legislación que facilite el uso del pago electrónico en el sector privado. Esta modernización se extienda al sector financiero, con el fomento de tecnologías Fintech, para lo que el ejecutivo desarrollará un marco regulatorio especial para permita la entrada de empresas de innovación financiera.

En comercio exterior, el plan recoge uno de los puntos principales de la campaña electoral del ahora presidente: Establecer una Estrategia Nacional de Aprovechamiento de los actuales Tratados de Libre Comercio (TLC). También se recogen medidas para el fortalecimiento de la competitividad del sector productivo panameño (programa “Impulso Panamá”).

En el Plan también se dejan ver atisbos de cierto sesgo proteccionista en materia de tratados de libre comercio, pues una de las medidas es fortalecer la Dirección de Administración de Tratados para que proteja de manera efectiva tanto al consumidor como al productor nacional, combatiendo las prácticas de comercio desleal y dumping, e implementando medidas de salvaguardas frente a las amenazas de importaciones excesivas que socavan la producción agropecuaria.

En materia de transporte, el gobierno de Cortizo quiere modernizar la Autoridad Marítima de Panamá no solo en términos de tecnología, sino de atención al cliente, a través de una revisión sustancial de la estructura de la institución para que sea gane en eficiencia.

En cuanto a infraestructuras, el gobierno apuesta por el desarrollo de proyectos que ayuden a la inclusión e integración territorial para que la plataforma logística que supone el eje canalero pueda estar al servicio de los distintos productivos nacionales. También se apuesta por el desarrollo de puertos multipropósito, la priorización de proyectos que resuelvan problemas de congestionamiento entre puertos y zonas logísticas, así como la mejora de la integración del sector, interconectando puertos, Zona Libre, entidades financieras, transporte y empresa privada.

Otros objetivos destacados en materia de infraestructuras recogidos en el Plan Estratégico son la adopción de un marco regulatorio para las APP (ya realizado con la ley 93 de 19 de Septiembre de 2020) y el desarrollo de 3.000 kilómetros de la red vial nacional que supondrá proyectos de nueva construcción, pero también nuevos contratos de mantenimiento y rehabilitación, incluyendo puentes.

En materia de urbanismo, se recoge una propuesta para revisar y ejecutar el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial como instrumento de planificación y desarrollo urbano integral en conjunto con las autoridades locales.
 

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Previsiones macroeconómicas

Las previsiones para los próximos años varían según la fuente consultada.

Las estimaciones del FMI antes del comienzo de la pandemia del Coronavirus eran de un crecimiento medio del 5% del PIB hasta 2025.

Las últimas estimaciones del FMI en junio indicaban que la contracción seria del 9% para 2020 y una rápida recuperación para 2021 con un crecimiento cercano al 4%.

La Administración de Cortizo tiene que hacer frente no sólo a las urgencias socio-económicas derivadas del Covid-19, que lastrarán el déficit público en gran medida, sino también al endeudamiento de los anteriores gobiernos, ya que muchos proyectos de infraestructuras contratados por las administraciones anteriores fueron bajo la modalidad "llave en mano", por lo que la mayor parte del desembolso se produce cuando finalizan los contratos.

Por último, Panamá fue incluido en dos ocasiones en las listas del Grupo de Acción Financiera (GAFI): en 2014 y en 2016. En enero de 2019, tras un complicado proceso legislativo, se aprobó la Ley 70 de 2019, que regulaba la evasión fiscal. Sin embargo, el retraso impidió dar al GAFI el tiempo suficiente para monitorear la implementación de la ley, lo que hizo que Panamá volviese a entrar en la lista gris del organismo. La siguiente revisión de la lista estaba programada para junio de 2020. A Octubre de 2020, Panamá sigue incluido en la lista.
 

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Política fiscal y presupuestaria

Panamá tiene una de las economías con políticas fiscales más desarrolladas y solidas de América Latina y es un ejemplo en la región por la inclinación de los diferentes gobiernos del país hacia la priorización de la inversión (especialmente en infraestructuras), no sólo para estimular la economía a corto plazo a través del gasto, sino como elemento reforzador de la competitividad del país en el largo plazo.

Tras dos legislaturas (Martinelli y Varela) en el que se aprobaron una importante batería de proyectos, el país se encontraba ya antes del Covid-19 inmerso en un periodo de ajuste fiscal, con recortes en el presupuesto de proyectos en marcha y el replanteamiento o postergación de otros.

No obstante, a raíz del Covid-19 el gobierno ha aprobado un Plan de la Reactivación de la Economía que supondrá un aumento considerable del gasto. El plan contempla acciones dirigidas para el inmediato, corto y medo plazo con programas dedicados sobre todo a la supervivencia de las PYMES panameñas y la protección de los grupos de población con mayor vulnerabilidad económica y social a través de fondos solidarios. La urgencia desatada por el Covid-19 ha hecho que el gobierno panameño tenga que hacer frente a una serie de desembolsos excepcionales, pero los analistas coinciden en que eventualmente, una vez pasada la crisis, el gobierno panameño tendrá que plantearse mecanismos para consolidar nuevamente la situación fiscal.

La política fiscal está limitada desde junio de 2008 cuando se aprobó la Ley 34 De Responsabilidad Social Fiscal (LRSF) que originalmente en 2009 introducía un límite del 1% al déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) del que están excluidos los intermediarios financieros públicos (Banco Nacional y Caja de Ahorros) y las empresas públicas (ENA, ETESA o Aeropuerto de Tocumen).

Desde entonces, el Gobierno ha incumplido y aumentado sistemáticamente por ley este techo de endeudamiento: En 2009 se aumentó el límite al 2,5%; en 2011 al 2,9%, y en 2014 la Administración de Varela modificó la LRSF estableciendo el límite de endeudamiento en el 4,1% solo para ese año. En octubre de 2019 se realizó una modificación a la LRSF para ampliar el déficit fiscal al 3% ese año e ir rebajando el límite al 2,75% en 2020, al 2,5% en 2021 y al 2% en 2022. A fecha de cierre de este informe, la Asamblea debate si aumentar el límite legal del déficit hasta el 10,5% para 2020 y 7-7,5% para 2021. Las estimaciones de 2020 es que el déficit público se sitúe en el 9-10%, por lo que la ley tendrá que ser irremediablemente incumplida por los efectos del Covid-19.
 

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Política monetaria

En cuanto a política monetaria, Panamá adoptó en 1904 la paridad del balboa con el dólar estadounidense, dolarizando el país. Consecuentemente, carece de Banco Central y una política monetaria propia. En la práctica, Panamá importa la política monetaria estadounidense y, consecuentemente, sus tipos de interés local aumentan o disminuyen en función de lo que decida la Reserva Federal (FED).

La FED decidió en marzo de 2020 recortar los tipos de interés de referencia para dejarlos en entre el 0 % y el 0,25 %, con el fin de impulsar la actividad económica y combatir los efectos perjudiciales de la expansión del coronavirus en la economía
mundial.

Panamá ha gozado de una larga trayectoria de estabilidad macroeconómica, impulsado en gran medida por la ausencia de un Banco Central que impide a las autoridades generar un excesivo crecimiento de la masa monetaria y por la utilización del dólar estadounidense como moneda de curso legal.

La Superintendencia de Bancos de Panamá regula y supervisa el funcionamiento del sistema bancario, incluyendo especialmente el cumplimiento de los estándares y compromisos internacionales asumidos por Panamá con el GAFI y Foro Global. Por motivo del Covid-19, en marzo de 2020 aprobó una medida para la liberación de una reserva bancaria con un acumulado de 1.252 MUSD para que los bancos tengan más flexibilidad para atender a los clientes que requieran una reestructuración de sus préstamos.
 

 

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Uno de los sectores más importantes para la economía de Panamá es indudablemente el sector del transporte y comunicaciones en el cual es fundamental el aporte del Canal de Panamá, cuyo proyecto de ampliación concluyó en junio de 2016. El Canal aporta aproximadamente un 20% de los ingresos del Estado.

En 2020, el Canal ha sido un motor fundamental de la economía durante la crisis sanitaria del COVID-19. El Canal de Panamá cerró su año fiscal 2020 con un récord en el tránsito de tonelaje (469 millones toneladas) que a pesar batir una marca supone un 4% menos de lo presupuestado. Los tránsitos fueron 13.369, un 2% menos de lo inicialmente proyectado.

Aunque el principal negocio del Canal sigue siendo los portacontenedores (35% del tonelaje del Canal), los buques de gas natural licuado y de transporte de gas son los que registraron mayor crecimiento en tránsito en 2019 para una ruta cuyos principales usuarios son Estados Unidos y China.

La agencia calificadora Moody's entre otras instituciones, sin embargo, insiste en que el golpe en el corto plazo de la pandemia será mitigado por la sólida posición financiera del Canal, que se recuperará en el 2021 aunque a niveles más bajos que en 2019 .

Pese a la fortaleza del sector, existen problemas de saturación de los puertos (especialmente los del Pacífico), siendo necesario también mejorar la planificación y calidad de la infraestructura logística que les da servicio. Adicionalmente, el Canal está sufriendo rebajas constantes de calado debido a las sequías cada vez más frecuentes e intensas. La Autoridad del Canal de Panamá licitó en septiembre de este año el desarrollo de un nuevo sistema de administración del agua que garantice por los próximos 50 años el suministro sostenible del recurso, que ha registrado niveles históricamente bajos en los últimos años a causa de la crisis climática.

Es destacable también el comportamiento del sector minero que en 2019 creció un 45,4 % por el comienzo de las exportaciones de la mina Cobre Panamá, según datos del INEC y que según los análisis supondrá también una sólida base para la recuperación económica en 2021 y 2022.

El sector energético se encuentra lastrado por algunas deficiencias de inversión: transmisión eléctrica (4ª línea de transmisión; interconexión con Colombia) que mejore la conexión entre puntos de generación y consumo eléctrico; diversificación de la matriz energética, dando un mayor papel al GNL (aunque esto ha traído consigo problemas de sobrecontratación) y energías renovables (eólica y fotovoltaica, que supone en torno al 12% de la matriz) reduciendo así la dependencia de la generación hidroeléctrica, afectada por las últimas sequías y el fenómeno de El Niño.

Recientemente en septiembre de 2020, el gobierno de Cortizo ha aprobado una nueva ley para incentivar la implantación en territorio panameño de empresas multinacionales manufactureras. Con esta ley, el gobierno actual pretende incrementar la capacidad manufacturera de Panamá (actualmente escasa) a la vez que mejorar la capacitación y cualificación de la mano de obra del país (se exige a las empresas que desarrollen centros de formación). Al margen de los incentivos fiscales que ofrece el gobierno, el establecimiento en Panamá ofrece la ventaja de fácil acceso a uno de los mejores hub logísticos regionales.

Además, la ley de APP (aprobada septiembre de 2019) y la creación de la Secretaria de la Asociación Público Privada son la nueva herramienta del gobierno panameño para seguir realizando proyectos de infraestructuras a pesar del escaso margen fiscal. Panamá prioriza los proyectos de infraestructura y transporte, dirigidos principalmente por el Ministerio de Obras Públicas.

Con una economía dolarizada y sin un banco central, Panamá no puede recurrir a la reducción de los tipos de interés ante una situación de crisis como la generada por el Covid-19. Esto genera un contexto de alta dependencia en las evaluaciones de los mercados internacionales para poder colocar bonos y manejar su deuda a tasas bajas de interés. A raíz de la emergencia del Covid-19, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) realizó una colocación de bonos de 2.575 MUSD en septiembre de 2020. Esta oferta generó una respuesta muy positiva del mercado, lo que reafirma la confianza de los inversores en Panamá.

En julio de 2020 el ejecutivo panameño anunció la ejecución de un plan para la recuperación económica y social del país tras la pandemia con 12 acciones prioritarias, que incluye principalmente apoyo económico a las PYMES, las cuales representan alrededor del 90% del tejido empresarial y el 70% de los empleos.

En el sector turístico hay que tener en cuenta que, aunque se pueda leer que Panamá tiene una entrada de visitantes de 8,5 millones de personas, el número de turistas no llega a los 2 millones. Esto se debe a que más de 6 millones de personas son viajeros en tránsito, debido a que el principal aeropuerto Internacional del país (Tocumen), sirve de enlace para numerosas rutas dentro del continente y es un punto de escala.

Combatir la pobreza y la desigualdad es algo necesario, aunque pudiera parecer ilógico al ver las cifras de crecimiento del país en la última década. Panamá es un país en el que la disparidad de renta es alta y el gran dinamismo económico no ha ido acompañado de una mejor distribución de la riqueza ni inclusión social. Lo anterior se explica por dos razones: Panamá es un país con escasa recaudación tributaria, lo que dificulta que el Gobierno lleve a cabo planes con objetivos sociales. Por otro lado, el sector público ha preferido priorizar el gasto en capital e infraestructura dejando el porcentaje de gasto social.

En el sector de la construcción cabría destacar que, tras años con incrementos importantes, se observa una fuerte disminución del crecimiento en parte debida a que la principal obra de los últimos años (ampliación del Canal) ya está terminada. Las aportaciones al PIB por parte del sector de la construcción han ido moderando su crecimiento. Si en 2014 y 2015 la construcción crecía a un ritmo del 14%, en 2016 y en 2017 lo hacía al 8%. En 2018, el crecimiento se moderó situándose en el 3,2%, pero en 2019 volvió a aumentar hasta un 6% motivado principalmente por construcciones residenciales y comerciales en la Ciudad .

En el sector financiero Panamá está actualmente tratando de legislar y adaptar diversas leyes para mostrar una buena praxis en este sector. Sin embargo, la reinclusión en 2020 del país en la lista negra de paraísos fiscales de la Unión Europea, tras haber logrado salir en 2019, supuso un paso atrás y corroboró la necesidad de mejorar la transparencia e implantar con mayor rigurosidad las reformas de fiscalidad prometidas. También el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), aunque reconoce los avances y compromisos en materia fiscal, incluyó nuevamente a Panamá en una lista gris en junio de 2019.

Por otro lado, en junio de 2017 Panamá rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y las estableció con China, reconociendo el rol de China como su segundo socio comercial, por detrás de Estados Unidos. China es, además, uno de los principales usuarios del Canal de Panamá y el principal usuario de la Zona Libre de Colón (ZLC). Las empresas chinas tienen una presencia cada vez más relevante en la economía panameña, realizando proyectos privados como la terminal portacontenedores de Colón (Shangai Gorgeous) o la planta de ciclo combinado de GNL (Martano); y públicos como la terminal de cruceros de Amador (China Harbour Engineering). 
 

 

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