Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

En 2016 la economía panameña continuó desacelerándose, creciendo un 4,9% respecto al año anterior hasta alcanzar los US$ 55.187 millones. Los motivos principales del menor crecimiento son, principalmente, los problemas que atraviesa la Zona Libre de Colón, el menor aporte del Canal de Panamá, cuyas obras de ampliación se retrasaron y concluyeron en junio de 2016, la desaceleración del sector de la construcción con la conclusión de grandes proyectos públicos de infraestructuras. 

La composición del PIB en 2016 fue la siguiente:

1. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura

Este sector en conjunto viene experimentando una caída  significativa desde 2011. En 2016 su actividad disminuyó también un 0,1% respecto al año anterior, alcanzando los US$ 802 millones y representando únicamente el 1,9% del PIB. La actividad mermó debido a la baja producción de hortalizas, principalmente en las tierras altas del país, a consecuencia de la sequía ocasionada por el fenómeno de El Niño y la inestabilidad del régimen de lluvias. En esta línea, se redujo la producción de lechuga, brócoli, apio o cebolla, pero también de frutas exportables (-9,2%) especialmente el plátano (-9.9%), banano (-7.3%), piña (-32.6%) y melón (-14.8%). Por el contrario, experimentaron crecimiento la producción de arroz (11.5%), maíz (8.4%) y papa (4.1%).

El sector pecuario creció 0.3%, apoyado en el aumento del sacrificio de aves (6.7%) y cerdos (9.0%) mientras que el sacrificio de ganado bovino cayó 12.7%.

2. Pesca

La actividad pesquera generó US$ 204 millones, disminuyendo un 8,4% en 2016 debido al menor volumen de capturas de especies marinas comerciales, reflejado a su vez en las exportaciones. El puerto de Vacamonte, que representa más del 50% de la actividad del sector, redujo sus desembarcos un 63%. Las exportaciones de pescado congelado (atún y tilapia) así como de crustáceos constituyen las principales partidas. 

3. Minería 

La extracción de piedra y mineral aumentó un 7% en 2016 hasta los US$ 645 millones, debido sobre todo al repunte del sector de la construcción residencial durante el último trimestre de 2016 y la ejecución de nuevos proyectos de infraestructuras. La entrada en funcionamiento del proyecto minero Cobre Panamá a comienzos de 2018 debiera dar un fuerte impulso a este sector. 

4. Industria manufacturera

Este sector tuvo un comportamiento irregular en 2016. La capacidad productiva local, centrada en la agroindustria (lácteos, bebidas, café o productos cárnicos) se ha visto afectada por la apreciación del dólar y la mayor competitividad de productos importados. Los rubros que tuvieron mejor desempeño fueron aquellos más relacionados con la demanda interna (sector cárnico, tanto porcino como avícola).  

5. Electricidad, gas y agua

El sector continuó creciendo en 2016 un 10,6%, apoyándose en la disminución de precios del petróleo y la mayor producción de electricidad a partir de fuentes renovables - en 2015 el sector había crecido ya al 13,6%. Los menores costes de generación propiciaron una bajada del 21% del precio en el Kwh hasta los US$ 0,1673 y menores subsidios públicos a la electricidad. Por otro lado, el consumo de electricidad aumentó en 2016 un 2,3% (por debajo del promedio del último trienio situado en 5,4%) sobre todo procedente del sector del comercio, hogares y Gobierno.

6. Construcción

La actividad del sector de la construcción creció un 8,3% en 2016, hasta alcanzar los US$ 6.192 millones, impulsado por la entrada en ejecución de algunos proyectos gubernamentales y el tirón de la inversión privada, especialmente durante el último trimestre de 2016 (62,5% en proyectos residenciales y 37,5% en comerciales). En 2015 el sector de la construcción había crecido ya un 6,8% (hasta los US$ 5.276,9 millones) impulsado por los proyectos residenciales y, especialmente, la construcción de vivienda social que continuó en 2016 - los programas "techos de esperanza" y el proyecto de Renovación Urbana de Colón ejecutaron el 85% del presupuesto asignado en 2016, US$ 120 y 135 millones, respectivamente. 

7. Comercio al por mayor y al por menor

El comercio mayorista y minorista creció un 3,3% en 2016, inferior al 4,9% de 2015 y apoyándose en la mayor demanda interna, motivada por el crecimiento de salarios y créditos al consumo. La actividad de la ZLC sigue acusando sobre todo los problemas de sus principales mercados, Venezuela y Colombia. En 2016, sus reexportaciones descendieron en US$ 948 millones (-7,9%) por cuarto año consecutivo (2013: -7.6%; 2014: -12.0%; 2015: -12.3%). 

8. Hoteles y restaurantes 

El sector hostelero facturó US$ 972 millones en 2016, repuntando un 2,2% respecto a 2015 (US$ 951.2 millones) debido al mejor desempeño de los restaurantes. Sin embargo, la ocupación hotelera se mantuvo en el 48%, su nivel más bajo de los últimos 4 años, debido a la sobreoferta habitacional y la menor actividad económica. 

9. Transporte, almacenamiento y comunicaciones

El sector facturó en 2016 unos US$ 5.207 millones, un 1,8% más por el mayor aporte del transporte aéreo de pasajeros y las telecomunicaciones. El desempeño del Canal fue menor de lo esperado en 2016, ya que transitaron 13.016 buques (-5,7% respecto a 2015) y disminuyeron tanto los ingresos por peajes (-1%) como el volumen de carga (-3,3%). Sin embargo, el comportamiento mejora durante la segunda mitad del 2016, desde la apertura del Canal ampliado. 

10. Intermediación financiera

El sector financiero creció un 6,6% en 2016, destacando el aumento de activos en el Sistema Bancario Nacional (+4%) debido al incremento de la cartera crediticia y las inversiones en valores. El volumen de depósitos captados también aumentó un 3,6% sobre todo los internos. Las principales actividades objeto de financiación fueron: construcción (aumento del 18%); industria (+17%); consumo (+13,3%) e hipotecas (+12,4%).  

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 20132014 2015 2016
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO
AGRICULTURA, GANADERÍA Y SILVICULTURA 2,6 2,4 2,21,9
PESCA 0,4 0,5 0,70,6
INDUSTRIAL
MINERÍA 1,31,4 2,42,3
MANUFACTURAS 5,14,8 5,75,2
CONSTRUCCIÓN 13,214,4 15,8 16,0
ELECTRICIDAD Y AGUA 2,72,62,5

2,4

SERVICIOS
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO 18,618,612,9 12,0
COMERCIO 17,717,421,019,6
FINANZAS 5,35,3 6,5 7,1
INMOBILIARIO 13,713,7 14,2 13,7
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 3,73,63,7 3,9
OTROS SERVICIOS 19,518,513,4 15,3 
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Contraloría General de la República. Ministerio de Economía y Finanzas
Última actualización: Junio 2017

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Panamá es una economía pequeña (3,9 millones de habitantes y un PIB de $55.187 millones) y de renta media (PIB per cápita de $14.150) que viene experimentando un crecimiento muy intenso en la última década (7% anual en promedio, la mayor tasa de toda Latinoamérica), lo que le ha permitido alcanzar un virtual pleno empleo.

Esta positiva evolución alcanzó su punto máximo en 2011 y 2012 con unas tasas de crecimiento interanual del PIB del 10,9% y del 10,8% respectivamente, para moderarse posteriormente en 2013 (8,4%), 2014 (6,2%), 2015 (5,8%) u 2016 (4,8%). De acuerdo con el denominado Marco Fiscal programado por el Gobierno, el crecimiento de la economía panameña proyectado para el quinquenio 2017-2022 tiene una tasa anual promedio de 6.2%. En todo caso, el PIB cerró el pasado año 2017 con un crecimiento del 5,5%. Para el presente año 2018 las previsiones de crecimiento son de apenas el 4% a consecuencia de una huelga prolongada en el sector de la construcción.

Desde el punto de vista de la oferta, las ramas de actividad con una mayor aportación al crecimiento son: transporte y comunicaciones, el tráfico por el Canal, servicios a los buques, servicios portuarios y transporte aéreo, la construcción, tanto inversión pública en infraestructuras como proyectos inmobiliarios privados.

El Gobierno panameño ha apostado por la integración internacional y por la modernización de sus infraestructuras, a través de un ambicioso programa de inversiones públicas para aprovechar la posición geográfica del país. En esta línea, el programa de inversión del Gobierno anterior durante su quinquenio ascendió a cerca de $20.000 millones (equivalentes al 50% del PIB). El actual Gobierno aprobó un Plan Estratégico en infraestructuras igualmente ambicioso para el período 2015-19, dotado también de $20.000 millones.

La geografía y la tradición como centro internacional de comercio y logística determinan una estructura económica peculiar en Panamá, que cuenta con unos motores del crecimiento específicos como son el Canal y toda la actividad conexa (incluidos los puertos), la Zona Libre de Colón, el turismo y los servicios aeroportuarios y el Centro Bancario Internacional, a los que se ha unido en los últimos años el intenso crecimiento de la construcción impulsada por la actividad residencial pero, sobre todo, por los proyectos de infraestructuras públicas.

El impresionante crecimiento económico logrado ha sido compatible con un entorno económico relativamente estable. Si bien el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en 2014 fue del 2,7%, desde julio se moderó notablemente, cuando entraron en funcionamiento las medidas de congelación de precios para algunos productos básicos - una medida destacada del programa electoral del presidente Varela. El IPC continuó reduciéndose en 2015 (0,2%) aunque en 2016 repuntó hasta el 1,5%. El Ministerio de Economía y Finanzas proyecta tasas inferiores al 4% durante los próximos cinco años. En 2017 cerró en el 0,9%. 

Por otro lado, el dinamismo económico trajo consigo un desempleo reducido, cuya tasa fue del 5,5% al cierre de 2016 y del 6% en 2017, situando a a Panamá en una posición de virtual pleno empleo. Esta cifra representa, no obstante, un repunte desde el mínimo alcanzado en 2013 del 4,1%.

Panamá es un país netamente importador de casi todo tipo de productos. Tiene dependencia del exterior en cuanto a materias primas y combustibles. Los segmentos con una demanda más pujante durante los últimos años han sido los de bienes de equipo y maquinaria para la construcción debido a la gran expansión del sector. También han aumentado las importaciones de bienes de consumo gracias al mayor ingreso disponible. Por todo ello, su balanza por cuenta corriente es estructuralmente deficitaria, aunque la caída en los precios del petróleo desde máximos históricos y la mayor exportación de servicios le han permitido reducir el déficit corriente: 9,8% en 2014; 6,5% en 2015 y 4,6% en 2016. La mayor actividad del Canal ampliado y la entrada en operación del proyecto Minera Cobre Panamá (prevista para 2019) hace prever incluso una mayor reducción de este déficit, que se financia fundamentalmente con IED. Los sectores receptores de IED son: banca y finanzas; comercio y transporte; minería y generación eléctrica. 

A comienzos de 2010 las tres principales agencias de rating asignaron a la República de Panamá el Grado de Inversión. En febrero de 2016, Fitch confirmó el grado de inversión BBB con perspectiva estable, gracias a la consolidación de las cuentas públicas durante los años previos, así como por las buenas perspectivas de crecimiento. Por su parte, Moody`s  otorgó la calificación de Baa2 con perspectiva estable a comienzos de 2017 y la mejoró a positiva en septiembre de 2017. A pesar del aumento del endeudamiento público, su peso con respecto al PIB se mantiene estable alrededor del 40% gracias al elevado crecimiento. Según las estimaciones del Gobierno, el saldo de la deuda pública al cierre del año 2022 ascenderá a $26 mil 689 millones, actualmente asciende a $24 mil 721 millones (agosto 2018). El crecimiento económico hará que la relación entre el PIB y el saldo de la deuda se vaya reduciendo. La deuda neta (que resulta de restar los fondos del Fondo de Ahorro de Panamá a la deuda bruta) se ha ubicado en el 37% del PIB en 2017 e irá cayendo paulatinamente hasta un 33.1% en 2022. De acuerdo con la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, la relación deuda/PIB no puede superar el 40%.

El déficit público continúa en niveles manejables, favorecido por el elevado crecimiento económico, aunque repuntó de forma significativa durante la última etapa del Gobierno de Martinelli: desde el 1,5% del PIB de 2012 hasta alcanzar el 2,4% en 2013 y el 4,3% en 2014. El nuevo Gobierno de Varela introdujo medidas de recorte de gasto público y ha conseguido reducir el déficit al 2,8% en 2015, 2,5% en 2016 y 1,7% en 2017. En cualquier caso, el Gobierno ha tenido que solicitar modificaciones de la ley fiscal todos los años desde 2011 para evitar incumplir sus límites. La deuda pública ascendió a USD 23.373 millones (37,8% del PIB) en 2017, aumentando un 8,2% (USD 1.772 millones) respecto al cierre de 2016. 

Según las proyecciones para 2022 el déficit fiscal de caja será de $1577 millones, monto equivalente al 1.8% del PIB. Estos déficit serán ajustados siguiendo una regla recientemente introducida a la Ley de Responsabilidad Social Fiscal en octubre de 2018, que permite elevar el gasto y el déficit si los aportes del Canal al Estado no llegan al 2.5% del PIB del año en curso (anteriormente este porcentaje era de, 3,5%). Los aportes del Canal, que ya tiene el tercer juego de esclusas operando, variarán entre 1,600 millones de dólares (2017) y $2,010 millones previstos para 2022. En relación al PIB, los aportes del Canal estarán entre un 2.7% y un 2.2%. Esto significa que en los próximos cinco años el Fondo de Ahorro de Panamá recibirá recursos procedentes de los aportes del Canal (160 millones calculados para 2018 y 2019 conjuntamente), ya que la regla señala que se destinarán al ahorro nacional los aportes que excedan el 2.5% del PIB.

En los próximos años Panamá seguirá creciendo por encima del promedio regional, gracias en parte a las obras de infraestructuras (canal, metro, puertos, carreteras, etc.), a la competitividad como centro logístico internacional y al aumento del consumo privado favorecido por la mejora en el empleo y del ingreso disponible, así como por el crecimiento del crédito. Las perspectivas macroeconómicas a medio plazo son favorables, si bien no están exentas de algunos factores de riesgo.  

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2013201420152016
PIB
PIB (MUSD/M€ a precios corrientes)44.85649.16652.13255.188 
Tasa de variación real (%)6,66,25,8 4,9
Tasa de variación nominal (%)12,29,65,8 5,9
INFLACIÓN
Media anual (%)4,02,60,10,7
Fin de período (%)3,71,00,31,5
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%)n.a.n.a.n.a.n.a.
Fin de período (%)n.a.n.a.n.a.n.a.
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes)3.8503.9133.929 3.975
Población activa (x 1.000 habitantes)1.7431.7811.830 1.929
% Desempleo sobre población activa4,14,85,35,5
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB3,03,43,9 4,4
DEUDA PÚBLICA
en M USD15.68418.23120.221  21.601
en % de PIB36,839,539,1  38,8
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD/M€844818695,7636,1 
% variación respecto a período anterior2,7-3,1-15-8,5
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en MUSD11.98013.71412.13611.697
% variación respecto a período anterior4,114,5 -11-3,6
SALDO B. COMERCIAL
en MUSD-11.136-12.896-11.440 -8.785
en % de PIB26

27

2315,9
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en MUSD-4.400-4.794-3.377  -3.098
en % de PIB10,310,4 6,5 5,6
DEUDA EXTERNA
en MUSD12.21214.35214.33216.901
en % de PIB28,731,129,3 30,0
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en MUSD1.2851.3251.513 
en % de exportaciones de b. y s.86,786,7  
RESERVAS INTERNACIONALES
en MUSD3.1453.5493.694 4.341
en meses de importación de b. y s.1,92,52,62,9
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en MUSD4.6514.7195.038 5.209
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
media anual1,001,001,001,00
fin de período1,001,001,001,00
Fuente: Contraloría General de la República. Ministerio de Economía y Finanzas. Fondo Monetario Internacional
Última actualización: agosto de 2017.

 

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Principales objetivos de política económica

El principal objetivo de política económica del Gobierno de Varela es la consolidación fiscal, estableciendo como prioridades alcanzar un déficit fiscal del 0,5% del PIB y reducir la deuda pública al 34% a mediados de 2019, cuando termine su legislatura. 

Sin embargo, la consecución de este objetivo será complicada, dado el elevado gasto público contemplado en su Plan Estratégico de Gobierno 2015-19, dotado con US$ 19.000 millones. Así, en 2015 se han adjudicado y refrendado ya los proyectos Línea 2 del Metro (US$ 2.100 millones) y Renovación Urbana de Colón (US$ 569 millones), mientras que en 2017 se está licitando, entre otros proyectos, el diseño, construcción y operación del 4º puente sobre el Canal de Panamá (US$ 1.200 millones) por donde circulará la futura Línea 3 del Metro. Otras partidas importantes contempladas en el PEG 2015-19 son las dedicadas a la construcción de viviendas sociales (programa Techos de Esperanza), infraestructuras de sanidad (32 MINSA - CAPSI y Ciudad Hospitalaria, entre otros proyectos), 4ª línea de transmisión eléctrica e Interconexión con Colombia, así como obras de mejora del suministro y tratamiento de aguas.

En cualquier caso, durante 2015 el Gobierno consiguió reducir el déficit fiscal del SPNF hasta los US$ 1.460 millones (2,8% del PIB) aunque el recorte fue menos intenso durante el segundo semestre del 2015, cuando se adjudicaron los proyectos de la Línea 2 del Metro y la Renovación Urbana de Colón. En 2016 el déficit consiguió mantenerse en el 2,5% del PIB (US$ 1.350 millones) y el Gobierno prevé reducirlo todavía más en 2017 hasta el 1,8% del PIB (US$ 1.059 millones) aunque desde 2011 y hasta la fecha el Gobierno ha venido modificando los techos de gasto y déficit establecidos en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, dado que los aportes del Canal de Panamá han sido inferiores al 3,5% del PIB. 

Asimismo, Panamá reintrodujo en abril de 2015 aranceles a la importación de 37 productos alimentarios, en un intento de controlar el IPC e impulsar la producción agroindustrial nacional, lastrada por su baja productividad y las sequías debidas al fenómeno de El Niño. Estos aranceles fueron renovados recientemente en enero de 2017. En su Marco Fiscal de Mediano Plazo 2018 - 2022, el Gobierno prevé que la inflación se mantenga por debajo del 4% entre 2018 - 2022, estimando unos precios internacionales del petróleo todavía en niveles bajos a corto plazo. 

Por último, al tratarse de una economía dolarizada y no tener banco central, Panamá no cuenta con una política monetaria propia y depende de la aplicada en Estados Unidos por la FED. Por lo tanto, se espera un aumento progresivo de los tipos de interés locales, en línea con las subidas efectuadas por la FED desde diciembre de 2016, y una desaceleración del crecimiento del consumo privado. 

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Previsiones macroeconómicas

Después de crecer intensamente durante casi una década y alcanzar sus mayores tasas de crecimiento en 2011 y 2012 (10,9% y 10,8% respectivamente), la economía de Panamá viene desacelerándose progresivamente desde entonces: 8,4% en 2013; 6,2% en 2014; 5,8% en 2015 y 4,9% en 2016. 

Los principales motores de crecimiento, la inversión pública en infraestructuras y el sector de la construcción, perdieron empuje en 2015 y 2016 a medida que se fueron concluyendo los grandes proyectos del anterior Gobierno (Línea 1 del Metro y la ampliación del Canal de Panamá). Sin embargo, la economía panameña sigue beneficiándose de los menores precios del petróleo y una mayor inversión en el sector servicios (servicios logísticos, bancarios y transporte sobre todo).

Por el lado de la demanda, el consumo privado vino reduciéndose ligeramente en 2015 y 2016 (4,8% y 4,7%, respectivamente) aunque la economía se mantiene en niveles prácticamente de pleno empleo y el salario mínimo aumentó en diciembre de 2015 hasta los US$ 677 (región 1) y US$ 529 (región 2) - Panamá tiene el SMI más alto de Latinoamérica. En cuanto al sector exterior, la Zona Libre de Colón (ZLC) sigue atravesando dificultades debido a los aranceles impuestos por Colombia al textil (pese al fallo de la OMC a favor de Panamá) y la deuda comercial cercana a $1.000 millones que Venezuela mantiene con los exportadores panameños. Asimismo, la exportación de servicios se beneficiará del Canal ampliado, en funcionamiento desde julio del 2016.

La inversión disminuyó durante 2015, pero recobró impulso en 2016 gracias a los proyectos públicos previstos por el Gobierno de Varela en su Plan Estratégico de Gobierno 2015-19. Algunos de los más importantes fueron ya adjudicados en 2015, como la Línea 2 del Metro ($1.857 millones) o la Renovación Urbana de Colón ($500 millones). Por otro lado, también aumentó la inversión privada en el sector servicios, principalmente transporte, finanzas y distribución comercial. El proyecto minero Cobre Panamá ($6.000 millones, de la canadiense First Quantum Minerals y Korea Panama Mining) entrará en su fase de operaciones a partir del primer trimestre de 2018.

Respecto a la inflación, se sigue manteniendo en niveles bajos debido al control de precios introducido por el Gobierno de Varela sobre 22 productos de la "canasta básica" (revisados al alza y extendidos recientemente hasta diciembre de 2017) y lo bajos precios internacionales del petróleo. Así, la inflación de 2015 fue únicamente del 0,2% y el dato oficial para 2016 fue 0,7%. Entre 2017 y 2018 es previsible un aumento superior (el MEF proyecta hasta un 2% anual) debido a un ligero repunte del precio del crudo y la re-imposición de aranceles a la importación de alimentos, en un intento de impulsar la producción agroindustrial, y el levantamiento de dichos controles de precios.  

En cuanto a las finanzas públicas, el Gobierno de Varela impuso al comienzo de su legislatura severos recortes de gasto que redujeron el déficit del SPNF (Sector Público No Financiero) hasta el 4% del PIB en 2015 y 2% en 2016 (antes del ajuste vía FPA). Según el nuevo Presupuesto General del Estado aprobado en julio de 2016, el déficit fiscal disminuirá todavía más hasta el 1% cumpliendo con la Ley de Responsabilidad Social Fiscal para 2017. 

La nueva Administración tiene que hacer frente, en gran medida, al endeudamiento del anterior Gobierno, que alcanzó los US$14.352 millones a finales de 2014. Muchos de aquellos proyectos de infraestructuras fueron contratados "llave en mano", i.e. la mayor parte del desembolso se produce cuando finalizan (2015 y 2016). Sin embargo, hasta el momento el Gobierno de Varela se ha mostrado capaz de captar fondos en los mercados internacionales, que le permiten hacer frente al servicio de deuda y financiar su déficit fiscal.

El Presupuesto 2016-17 recientemente aprobado alcanza los US$ 21.670 millones (un 7,4% más que el anterior) previendo un aumento de la inversión pública del 14% hasta los US$ 5.148 millones (US$ 2.407 millones corresponden a proyectos de la actual Administración) y los gastos corrientes serán US$ 12.715 millones, incluyendo un aumento salarial de US$ 300 millones para el personal sanitario y del sector educativo. Asimismo, la ACP tendrá un presupuesto de US$ 2.865 millones en 2016-17 y aumentará sus aportes desde los US$ 1.000 millones del 2015-16 hasta los US$ 1.600 millones.

Por último, aunque Panamá salió en 2011 de la lista de paraísos fiscales de la OCDE tras la firma de 12 tratados de doble tributación, en 2014 fue incluido en la lista gris del Grupo de Acción Financiera (GAFI), al considerar que la legislación panameña no ofrecía suficientes garantías en materia de prevención, transparencia e intercambio de información. La aprobación de la Ley 23 (prevención del blanqueo de capitales) y Ley 47 (regula el régimen de custodia de acciones al portador) en 2015, y la modificación de esta última adelantando su entrada en vigor al 2016, permitieron al Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información Tributaria aprobar en octubre de 2015 el paso de Panamá a la Fase II de la revisión paritaria, y confirmar su salida de la lista gris del GAFI en febrero de 2016.

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Política fiscal y presupuestaria

Con el objetivo de hacer frente a las consecuencias de la crisis financiera global, Panamá aprobó en junio de 2008 la Ley 34 De Responsabilidad Social Fiscal (LRSF) que introducía un límite del 1% al déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) del que están excluidos los intermediarios financieros públicos (Banco Nacional y Caja de Ahorros) y las empresas públicas (ENA, ETESA o Aeropuerto de Tocumen).

Desde entonces, el Gobierno ha incumplido y aumentado sistemáticamente por ley este techo de endeudamiento. Así, en 2009 la Ley 32 aumentó el límite hasta el 2,5%; en 2011 el Gobierno elevó todavía más este techo hasta el 2,9% mediante el Decreto Ejecutivo 1068, y en 2014 la Administración de Varela modificó la LRSF estableciendo el límite de endeudamiento en el 4,1%.

El actual Gobierno había manifestado su objetivo de reducir el déficit del SPNF al 0,5% al término de su mandato en 2019, y la deuda pública al 34% del PIB (desde el 37,5% a finales de 2014). Dichos objetivos es probable que se incumplan, pese a la reducción de inversión pública, debido al superior aumento del gasto corriente (sobre todo en programas sociales y subsidios de transporte) respecto a los ingresos públicos. Aunque la deuda pública se mantendrá por debajo del 40%, mantener el déficit público dentro de lo estipulado por la LRSF (1,5% del PIB) únicamente será posible gracias al Fondo de Ahorro de Panamá - el Gobierno puede ordenar transferencias del FAP siempre y cuando los aportes de la ACP disminuyen por debajo del 3,5% del PIB. En este sentido, el déficit público en 2016 ascendió a US$ 1.350 millones (2,5%) dando lugar a un ajuste usando el mecanismo previsto en la LRSF hasta alcanzar el 1,5% del PIB.

El presupuesto para 2017 aprobado por la Asamblea Nacional ascendió a US$ 21.675 millones (US$ 1.549 millones o un 7,7% más que en 2016) en línea el déficit máximo establecido por la LRSF. El gasto de capital ascendía a US$ 9.829 millones (45,3%) y contemplaba importantes partidas para financiar los proyectos de infraestructuras más relevantes, incluyendo la extensión de la Línea 1 del Metro; la Línea 2 del Metro y su extensión hasta El Dorado; la Línea 3 del Metro y el Cuarto Puente sobre el Canal, pendientes todavía de adjudicarse; la Renovación Urbana de Colón; programa de vivienda social Techos de Esperanza; Sanidad Básica 100/0 y obras viales como el ensanche a 8 carriles del Puente de las Américas-Arraiján y el ensanche a 6 carriles de la vía San Carlos-La Chorrera.

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Política monetaria

En cuanto a política monetaria, Panamá adoptó en 1904 la paridad del balboa con el dólar estadounidense, dolarizando el país, y consecuentemente carece de Banco Central y una política monetaria propia. La Superintendencia de Bancos de Panamá regula y supervisa el funcionamiento del sistema bancario, incluyendo especialmente el cumplimiento de los estándares y compromisos internacionales asumidos por Panamá con el GAFI y Foro Global. En la práctica, Panamá importa la política monetaria estadounidense y, consecuentemente, sus tipo de interés locales aumentarán en línea con las subidas previstas por la FED en 2017. 

El US$ es la moneda de curso legal en Panamá, existiendo también monedas de 1, 5, 10, 25 y 50 centésimos de balboa, que tienen el mismo peso, dimensión y composición que las monedas del mismo valor que el US$.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

En diciembre de 2014, el Gobierno de Varela publicó su Plan Estratégico de Gobierno 2015-19 que contempla inversiones públicas por valor de $19.000 millones durante los próximos 5 años. El PEG presta especial atención a los sectores del transporte y logística, agricultura, turismo, energía y aguas, educación y servicios sociales.

Tantos los presupuestos generales aprobados en julio de 2015 (US$ 20.106 millones) como los de 2016 (US$ 21.670 millones) prevén importantes desembolsos para proyectos en estas áreas.

En el sector del transporte y comunicaciones (19,2% del PIB) es fundamental el aporte del Canal de Panamá, cuyo proyecto de ampliación concluyó en junio de 2016 y por donde circulan anualmente 6,7 millones de TEUs. No obstante, existen problemas de saturación de los puertos (especialmente los del Pacífico), siendo necesario también mejorar la planificación y calidad de la infraestructura logística. En esta línea, el Gobierno trabaja en un Plan Maestro y una Ley Nacional de Logística, contando con el apoyo financiero del BID (préstamo de $150 millones firmado en agosto de 2015) para crear un hub de SLVA (servicios logísticos de valor agregado) que apoye también al comercio interno y el sector agrícola.

El sector agrícola representa aproximadamente el 2% del PIB y el 12,6% del empleo nacional, pero su desarrollo está lastrado por la baja productividad, escasa diversificación, inversión insuficiente y los efectos climáticos de El Niño. Así, en 2015 el Gobierno a través del MIDA y PROINVEX puso en marcha un sistema de incentivos al sector que incluyen bonos de productividad, certificados de fomento a la exportación agrícola; exoneración de aranceles y tasas aplicables a equipos importados y empleados en la producción agrícola orientada a la exportación; el Programa de Reconversión y Competitividad, etc.

Otras áreas donde el PEG 2015-19 prevé actuaciones importantes son: proyectos de tratamiento y saneamiento de aguas; gestión de residuos sólidos urbanos en los 73 vertederos del país; transporte urbano, salud pública y vivienda social. Así, se presupuestó y adjudicó el proyecto de renovación urbana de Colón ($500 millones); continúa la construcción de 32 MINSA - CAPSIs y la Ciudad Hospitalaria; adjudicación de la Línea 2 del Metro ($1.857 millones); el MOP licita actualmente el proyecto de diseño y construcción del cuarto puente sobre el Canal ($2.000 aproximadamente) incluido en el trazado de la futura Línea 3 del Metro. Además, son necesarias inversiones en el sistema energético: en la transmisión eléctrica (4ª línea de transmisión; interconexión con Colombia) que mejore la conexión entre puntos de generación y consumo eléctrico; diversificación de la matriz energética, dando entrada al GNL (ETESA adjudicó en 2015 dos proyectos de generación a partir de GNL de 350 MW cada uno) y energías renovables (eólica y fotovoltaica) reduciendo así la dependencia de la generación hidroeléctrica, afectada por las últimas sequías y el fenómeno de El Niño.

A nivel internacional, Panamá firmó con México un Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigor en julio de 2015, considerado imprescindible para solicitar formalmente su ingreso en la Alianza del Pacífico integrada por Colombia, Chile, Perú y México. Su disputa comercial con Colombia ante la OMC, motivada por los elevados aranceles impuestos a las exportaciones de calzado y textil procedentes de la ZLC panameña, impiden actualmente la ratificación del TLC negociado con Bogotá y supone el último obstáculo que retrasa la solicitud de admisión de Panamá en la Alianza.  

Por otro lado, en junio de 2017 Panamá rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y las estableció con China, reconociendo en la práctica el rol de China como su segundo socio comercial, por detrás de Estados Unidos. Las empresas chinas tienen una presencia cada vez más relevante en la economía panameña, realizando proyectos privados como la terminal portacontenedores de Colón (Shangai Gorgeous) o la planta de ciclo combinado de GNL (Martano); y públicos como la terminal de cruceros de Amador (China Harbour Engineering). 

Por último, Panamá salió en febrero de 2016 de la lista gris del GAFI, posibilitando el restablecimiento de corresponsalías bancarias dentro del sector financiero, lo que mejorará la fluidez y operatividad de las transacciones internacionales.

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