Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Perú es un país con una política comercial muy abierta al exterior, pero cuya estructura económica todavía no permite un pleno aprovechamiento de esas oportunidades comerciales. Las exportaciones de bienes y servicios se sitúan (2015) en el entorno del 21% del PIB, mientras que las importaciones ascienden a casi 24% del PIB. Por tanto, el sector exterior detrae dos puntos al PIB peruano en el pasado año. Las cifras son en términos nominales por lo que están muy influidas por los precios de los minerales exportados por Perú.

 
El gasto público asciende al 18,0% del PIB y el privado al 82,8% del PIB (ambos suman más del 100% del PIB dado que el gasto total es superior al PIB por existir déficit de bienes y servicios -también influye la variación de existencias).
 
Por sectores (ponderaciones PIB 2015), el predominante es el sector servicios con un 49,2% del PIB, seguido por la manufactura (13,5%) y la minería (12,4%). El comercio y la construcción representan el 11,2% y el 6,2% respectivamente. La pesca y la agricultura conjuntamente suponen un 5,7% del PIB.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

Desgloce del PIB (Datos en % del PIB)2012201320142015
POR SECTORES DE ORIGEN    
Agropecuario6,36,05,35,3
Pesca0,50,70,40,4
Minería e Hidrocarburos13,211,711,712,4
Manufactura14,614,414,213,5
Electricidad y Agua1,71,71,81,8
Construcción6,56,86,86,2
Comercio10,811,011,211,2
Otros servicios46,347,648,749,2
TOTAL100100100100
     
POR COMPONENTES DEL GASTO    
CONSUMO71,872,374,876,5
Consumo privado61,061,463,063,5
Consumo público10,811,211,813,0
INVERSIÓN BRUTA INTERNA26,228,226,226,0
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS27,123,922,321,0
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS25,124,623,923,6
     

Fuente: INEI

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Desde inicios del siglo XXI y hasta 2013, el Perú destacó como uno de los países más dinámicos de América Latina con una tasa de crecimiento promedio del PIB entorno al 6%, fruto de la adopción de políticas macroeconómicas prudentes y de políticas estructurales de amplio alcance, en un entorno externo favorable y de control de la inflación, lo que impulsó el crecimiento y redujo considerablemente las tasas de pobreza.

 

A partir de 2014 y sobre todo en el último quinquenio, si bien el país ha seguido mostrando un sólido desempeño desde el punto de vista macroeconómico, el crecimiento ha perdido impulso, con un promedio de crecimiento del PIB entorno al 3,2%, debido a factores tanto internos como externos. Así, desde el punto de vista externo, la economía peruana ha sufrido la corrección a la baja del precio internacional de las materias primas, entre ellas el cobre, principal producto de exportación peruano, lo que se tradujo en una caída temporal de la inversión privada, menores ingresos fiscales y una desaceleración del consumo. Desde el punto de vista interno hay que destacar dos factores que han ayudado a compensar los shocks externos. Así, la prudente aplicación de políticas por el lado de la demanda, que por un lado, posibilitaron aguantar la caída de los ingresos fiscales sin ajustes drásticos en el gasto, y por otro, se facilitó una gestión ordenada del tipo de cambio al contar con suficientes reservas internacionales. Asimismo, se produjo un aumento en la producción minera al madurar proyectos gestados anteriormente, lo que impulsó las exportaciones contrarrestando la caída de la demanda interna y reduciendo el déficit por cuenta corriente del 4.8% del PBI en 2015 a 1.6% en 2018, financiado principalmente por capitales de largo plazo.

En 2019, último año del que tenemos datos consolidados, y como refleja el informe artículo IV del FMI, de enero 2020, una serie de factores explican la desaceleración del PIB que cerró el año con un crecimiento del 2,4%. Por un lado, hay que destacar la reducción de la demanda de exportaciones de productos primarios, minería y combustibles. Además, las tensiones comerciales mundiales y la mayor volatilidad de los mercados financieros internacionales, aumentan la incertidumbre y lastran el crecimiento. Internamente, la ejecución de proyectos de inversión pública fue inferior a la prevista en el presupuesto, mientras que el adverso efecto climático de El Niño de 2017 causó una importante pérdida en producción pesquera. Finalmente, continúan las investigaciones relacionadas con el caso Odebrecht y la operación Lava Jato que obstaculizan las inversiones.

 

Antes de la explosión mundial del coronavirus (Covid-19), las perspectivas económicas del Perú eran positivas, con el PIB creciendo por encima del 3% en 2020 y años siguientes y la inflación contenida en el rango objetivo 1-3% del Banco Central, impulsadas por los siguientes factores: introducción de cambios en el sistema impositivo que permita un aumento del gasto en infraestructura y protección social; puesta en marcha del Plan Nacional de Competitividad y Productividad así como el Plan Nacional de Infraestructuras; auge de las agroexportaciones, encabezadas por frutas y verduras frescas de alto valor; lucha contra la corrupción a través de la aplicación de un amplio plan anticorrupción y, no menos importante, protección social para seguir reduciendo la pobreza y apoyar el crecimiento inclusivo. Respecto al último aspecto, se está reformando el sistema de pensiones, proporcionando una distribución más equitativa de los ingresos procedentes de los recursos naturales en todas las regiones y profundizando en el desarrollo y la inclusión financieros.

 

La pandemia del Covid-19 está teniendo consecuencias muy negativas para el país, que está siendo uno de los países más afectados a escala mundial, tanto en número de contagios, como de fallecimientos. Esto se refleja indudablemente en las perspectivas económicas para el año 2020, que a medida que la pandemia ha resultado ser incontrolable, han ido empeorando y se sitúan en torno a una contracción del PIB entre el 4% y el 5%, según datos del FMI y CEPAL. Esto provocará un incremento de la pobreza, de la desigualdad y de la tasa de trabajo informal, que según las últimas encuestas, ya se sitúa en el 80%. Los datos publicados por el INEI (Instituto Nacional de Estadística) indican que de enero a mayo el PIB peruano se ha contraído un 17,29%. Todo ello, a pesar de que el Perú ha aplicado uno de los planes económicos más ambiciosos de la región para contener la pandemia, gracias a los años anteriores de rigor en las políticas por el lado de la demanda, que se traduce en  26.000 millones de dólares (90.000 millones de soles) para atender la emergencia sanitaria, inyectar liquidez a las pequeñas y microempresas, y entregar subsidios a 2,8 millones de familias de los estratos más  vulnerables, así como a unos 800.000 trabajadores informales y a autónomos, entre otras medidas.

 

Finanzas públicas y política fiscal.  Perú concluyó el 2019 con un déficit público del 1,6% según indica el Banco Central de Reserva (BCR), inferior al 2,3% del año anterior, debido a mayores ingresos corrientes por recaudación tributaria, un mayor control del gasto público y los bajos niveles de ejecución presupuestaria registrados en todos los niveles de gobierno. De esta manera el déficit público ha sido inferior al 2,2% proyectado dentro del Marco Macroeconómico Multianual 2020-2023 del Ministerio de Economía y Finanzas peruano, lanzado en agosto 2019. En el contexto Covid, se prevé un incremento sustancial del déficit de las cuentas públicas, que ya en el segundo trimestre se traduce en un déficit del 6,9%, explicado por la reducción de los ingresos (contracción en la actividad económica, alivio tributario para los contribuyentes para mitigar los efectos del Covid) y por el incremento del gasto público.

 

Política monetaria. A lo largo de 2019, el BCR siguió una política monetaria moderadamente expansiva dirigida a estimular la actividad económica dentro de un contexto caracterizado por el mantenimiento de la tasa de inflación actual (1,9% en 2019) dentro del rango meta definido como objetivo de política monetaria a largo plazo (entre el 1% y el 3% de inflación anual). El BCR mantuvo a principios de enero de 2020 el tipo de interés de referencia de la economía peruana en el 2,25%. Se proyecta que la tasa de inflación anual se ubique alrededor de 2,0 en 2020 con un moderado sesgo a la baja por la posibilidad de un crecimiento de la demanda interna menor al esperado.

 

Sector exterior. Según el art IV del FMI, en el primer semestre de 2019, el déficit por cuenta corriente de la economía peruana fue de 2.748 millones de dólares (alrededor del -2,5% del PIB), cifra superior en 700 millones de dólares al saldo análogo correspondiente al mismo periodo de 2018. Esta evolución negativa de la cuenta corriente responde al menor superávit comercial registrado en la primera mitad de 2019 por la disminución de las exportaciones mineras y de hidrocarburos que recoge las caídas de los precios internacionales de los metales básicos y la menor producción nacional de oro, zinc y derivados del petróleo que se han dado desde principios del 2019. Según datos del BCR, el 2019 concluyó con un déficit por cuenta corriente del 1,5% del PIB, inferior al 1,6% del año anterior, debido al menor déficit de la renta de factores asociado a la reducción del pago de factores de las empresas de inversión directa extranjera (principalmente minera, de hidrocarburos e industrial). Los últimos datos facilitados por el BCR, indican que el primer trimestre del 2020 se produjo un déficit por cuenta corriente del 1,2% y en el segundo trimestre un 0,3%. Ello es reflejo principalmente del menor déficit de la renta de factores del sector privado, asociado a la reducción del pago de factores de las empresas de inversión directa extranjera en todos los sectores (principalmente servicios y minería), asociado a la fuerte contracción de la actividad local.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

CUADRO 1: PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS 

Principales Indicadores Económicos2014201520162017
PIB
(millones de US a precios constantes)180.424,3186.290,6193.651,5n.d.
Tasa de variación real2,4 3,33,92,5
Inflación
Media anual3,24,43,21,3
Fin de periodo3,24,43,21,3
Tipo de Interés de Intervención del Banco Central
Media anual 3,8 3,34,253,25
Fin de periodo 3,5 3,74,253,25
Empleo y Tasa de Paro
Población (x 1.000.000 habitantes)30.831.1 31,5 31,5
Población activa (millones de habitantes)16.416.416.616,8
% desempleo sobre población activa 5,6 6,16,76,9
Saldo Presupuestario
% del PIB 0,2 2,7-2,6-3,2
Deuda Pública
En millones de dólares38.344,242.21440.761n.d.
En % de PIB20,123,322,7n.d.
Exportaciones de Bienes
En millones de dólares39.532,7 34.414,437.02044.918
Tasa variación, respecto al periodo anterior-7,2-13,2 7,6 21,3
Importaciones de Bienes
En millones de dólares 41.042,2 37.330,835.13238.652
Tasa variación, respecto al periodo anterior -3,4-9 -6 10
Saldo Balanza Comercial
En millones de dólares-1.509,5-2.916,41.8886.266
En % de PIB-0,8-1,7 0,9 n.d.
Saldo Balanza Cuenta Corriente
En millones de dólares -8.925,4-9.169,3 -5.303,5 -2.716,3
En % de PIB-4,0-4,4-2,7-1,3
Deuda Externa
En millones de dólares19.764,4 20.099 20.778 n.d.
En % de PIB 8,8 11,1 11 n.d.
Servicio de la Deuda Pública Externa
En millones de dólares3.1872.618 3.002 n.d.
En % de exportaciones de bienes y servicios76,5 6,9 n.d.
Reservas Internacionales
En millones de dólares62.30861.48561.68663.621
En % de importaciones de bienes y servicios 127 134  142134
Inversión Extranjera Directa
En millones de dólares 7.829 8.2726.8636.769
Tipo de Cambio Frente al Dólar
Media anual  2,843,19  3,383,26
Fin de periodo  2,99 3,41 3,363,25

Fuente: BCRP, CEPAL e INEI

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Principales objetivos de política económica

Según el Marco Económico Multianual (MMM) 2015-2017, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)tiene como objetivos principales:
 
1.    Mayor inclusión social. Reducción de la pobreza, disminución de la inequidad, generación de igualdad de oportunidades, mayor presencia y eficacia del Estado en las zonas rurales del país. En un marco de estabilidad macroeconómica, el crecimiento económico sostenido de los últimos años contribuyó significativamente a la reducción de la pobreza, principalmente de las zonas y sectores más articulados a la dinámica de la economía, pero manteniéndose aún excluidos a importantes segmentos de la población, especialmente de las zonas rurales. En consecuencia, los retos del crecimiento con inclusión son: i) reducir la pobreza rural, que es el doble del promedio del país; ii) reducir la desnutrición crónica, que llega a un tercio de los niños rurales; iii) reducir las brechas en el acceso a agua potable, saneamiento y electricidad de los distritos más pobres del país; iv) mejorar la calidad de la educación pública, v) reducir sustancialmente las brechas de acceso a los servicios de salud de calidad; y vi) articular las políticas y programas de desarrollo e inclusión social a políticas y programas de fomento al desarrollo productivo.
 
2.    Crecimiento con estabilidad. Se garantiza un manejo prudente y responsable de las cuentas macroeconómicas. Permite: i) alcanzar mayores tasas de crecimiento sostenido, ii) generar los espacios necesarios para poder aplicar una política fiscal que atenúe eventos coyunturales desfavorables, iii) atraer importantes flujos de inversión privada y iv) sostener el grado de inversión y mejorar la calificación crediticia, para que las nuevas emisiones de deuda (públicas y privadas) tengan un menor costo.
 
3.    Mejorar la productividad y competitividad. Mantenerse como la economía de mayor crecimiento en la región y de mayor reducción de pobreza e inequidad. El desafío es asegurar que el país continúe creciendo a tasas sostenidas por encima del 6% por lo menos durante los próximos 15 años. Esto implica la adopción de medidas destinadas a elevar la competitividad y productividad a través de: i) mejora sustancial del capital humano; ii) reducción de la brecha de infraestructura a través de Asociaciones Público-Privadas; iii) simplificación administrativa para fomentar la inversión y facilitar la formalización y el desarrollo empresarial; iv) impulso a la innovación tecnológica y tecnologías de la información; v) diversificar la oferta productiva en base a una estrategia de mayor valor agregado, mediante el fomento de la calidad, nuevos instrumentos de desarrollo productivo y fomento de la libre competencia e internacionalización, vi) mayor profundización financiera y desarrollo del mercado de capitales; y vii) diseñar acciones de sostenibilidad ambiental.
 
4.    Aumentar la presión tributaria. Medidas orientadas a aumentar la presión tributaria ampliando la base tributaria de manera permanente a través de: i) ataque frontal contra la evasión fiscal que es alta (un poco mayor a 35% en el IVA y cerca de 50% en el Impuesto a la Renta), ii) reducción del contrabando (cerca de 3% de las importaciones), iii) énfasis en transacciones electrónicas que facilitan el cumplimiento tributario y aduanero, iv) recuperación de la deuda en cobranza; v) sistemas de fiscalización y control basados en análisis de riesgo y vi) mayor formalización y fiscalización (especialmente trabajadores independientes).
 
5.    Mejorar la calidad del gasto público a través del Presupuesto por Resultados. Se siguen manteniendo brechas importantes en las zonas más pobres y excluidas del país, particularmente en la provisión de bienes y servicios públicos con calidad. Entre los principales factores que explican esta desvinculación entre la dinámica del gasto público y los resultados se puede destacar: i) ausencia de un enfoque hacia resultados, ii) falta de claridad en las entidades públicas respecto a cuál es el producto que entregan o deben entregar al ciudadano para alcanzar los objetivos prioritarios en el marco de las políticas y sus funciones, iii) muchos actores con capacidades y visiones heterogéneas, iv) las actividades de control priman sobre las de orientación y asesoría, v) limitada información y escaso análisis sobre el desempeño de las intervenciones públicas, vi) predominancia de un criterio inercial de asignación del presupuesto y vii) débil planificación y claridad sobre las prioridades.
 
Cabe destacar la orientación contracíclica que suele adoptar la política fiscal, aprovechando el amplio margen de maniobra disponible. Sin embargo, las carencias de las Administraciones Públicas a la hora de ejecutar inversiones a veces merman la eficacia de estas políticas.

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Previsiones macroeconómicas

Las previsiones de crecimiento para el año 2016 se sitúan en el entorno del 4-5%, superiores al 3,3% de 2015 mayormente debido a la recuperación de la minería metálica (fomentado por la mayor producción de ciertos yacimientos mineros y el inicio de operaciones de otros). Se espera que en el 2017, el crecimiento se acelere al 5% debido al continuo impulso de los proyectos mineros, el avance de proyectos de infraestructura una vez entre en funciones el nuevo gobierno que será electo a mediados del 2016, así como .la mayor demanda de exportaciones peruanas no tradicionales por parte de principales socios comerciales del país.
 
Las estimaciones privadas a futuro son en general ligeramente menos optimistas, proyectando un crecimiento inferior al 4% a partir del 2016, en ausencia de nuevas reformas y medidas dinamizadoras de la inversión. Por su parte, el FMI prevé un crecimiento del 3.7% para el 2016 y un 4,1% en 2017.
 
Existen ciertas situaciones, externas e internas, que podrían afectar el crecimiento del país. Entre los factores externos está la incertidumbre respecto al crecimiento de China y las vicisitudes de la política monetaria de EEUU, que tiene notable incidencia sobre la economía peruana.
 
En el caso de factores internos está el cambio de gobierno en el 2016, lo cual puede ocasionar una falta de activación de la inversión privada y esto a su vez puede afectar el consumo privado. Por este mismo motivo, se puede aplazar la ejecución de proyectos, tanto públicos como privados.

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Política fiscal y presupuestaria

El sistema tributario peruano tiene todavía una escasa capacidad recaudatoria, causada en buena medida por el gran peso de la informalidad (economía sumergida) en el país. En el año 2015, la presión fiscal medida en términos de PIB ha ascendido solamente al 20,0%. Debe tenerse en cuenta, en todo caso, la relativa volatilidad de esta variable, al estar muy condicionada por la evolución del precio de los metales (sobre todo oro y cobre, de los que Perú es gran productor -los movimientos en sus precios impactan directamente sobre los beneficios de las mineras, que son grandes contribuyentes a las arcas del Estado). La elevación de la presión fiscal (ampliando bases imponibles e identificando nuevos contribuyentes) es un objetivo fundamental del Estado peruano.
 
El principal tributo en términos de potencia recaudatoria es el Impuesto General a las Ventas (IGV), que representa más de la mitad de los ingresos públicos (57%). Le sigue el Impuesto a la Renta (gran impuesto directo del país, que recae sobre personas físicas y empresas), con un peso del 38%. Puede destacarse también el peso mínimo de los ingresos aduaneros (2,0%), al tratarse de un país abierto al exterior, con niveles modestos de protección arancelaria.
 
En cuanto a los gastos, destaca el importante peso de la inversión pública (casi 30%) y la importancia todavía reducida de la política social, reflejada en unas transferencias públicas que no llegan al 22% del gasto total. También es reseñable la escasa relevancia del gasto en intereses de la deuda, inferior al 6%.
 
La posición fiscal (corregida por el ciclo) se encuentra aproximadamente en equilibrio, con un ligero déficit (2015) en un año de crecimiento limitado. El crecimiento potencial podría estar en el entorno del 5% (aunque en el caso de Perú la estimación se complica por la incidencia de los precios de los metales, según lo ya comentado). La deuda pública es muy reducida (23,3% del PIB en términos brutos, que se reduce a menos del 7% en términos netos). Por tanto, Perú dispone de una notable holgura fiscal, muy importante en un país tan dependiente del ciclo de las commodities.

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Política monetaria

La política monetaria es un importante pilar de la estabilidad macroeconómica alcanzada por Perú. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) es una institución prestigiosa e independiente, que ha contribuido de manera notable a que el país haya podido combinar un rápido crecimiento económico con una tasa de inflación moderada. La política monetaria está muy condicionada por la todavía elevada (aunque decreciente) dolarización del país, que tiende a requerir un régimen cambiario de "flotación sucia" del sol frente al dólar; en un entorno de libre circulación de capitales, ello limita notablemente el margen de actuación del BCRP.
 
El esquema de política monetaria peruano se basa en un objetivo de inflación entre el 1 y el 3%. El principal instrumento es el nivel de referencia para la tasa de interés en el mercado interbancario, que pretende orientar el tipo de interés en ese mercado. También existe una facilidad de depósito y de crédito, que suelen evolucionar en consonancia con la tasa de referencia. Recientemente están cobrando importancia los swaps de moneda extranjera.
 
Un instrumento importante es el encaje bancario, esencial para un Banco Central cuyo margen de decisión está acotado por el régimen cambiario y la libre circulación de capitales. El encaje puede llegar a ser muy elevado y suele aplicarse de manera diferencial para los créditos en moneda nacional y extranjera; se utiliza frecuentemente para el manejo monetario a corto plazo, con grandes variaciones en función de la coyuntura.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El Gobierno peruano ha mostrado un notable espíritu reformista durante los últimos años, común a gobiernos de distinto signo político.

Algunos logros recientes de esa política son la reforma del sistema de pensiones privadas, o la reforma del funcionariado. Las reformas todavía por abordar afectan a cuestiones como la institucionalidad del país, la defensa de la competencia o su elevado nivel de informalidad (economía sumergida).

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