Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La estructura productiva del Perú se ha mantenido en las últimas décadas, de manera que la agricultura y minería (sectores extractivos) representan aproximadamente el 17% del PIB, las manufacturas el 18% y los servicios el 64%, según datos del Banco Central de la Reserva del Perú. Asimismo el tejido productivo se concentra en Lima y en micro, pequeñas y medianas empresas.

Perú es un país con una política comercial muy abierta al exterior, pero cuya estructura económica todavía no permite un pleno aprovechamiento de esas oportunidades comerciales. La Balanza por cuenta corriente es deficitaria, a pesar del superávit comercial tradicional, porque tanto la balanza de servicios como, especialmente, la balanza de rentas de los factores más que compensan negativamente los saldos positivos de la balanza comercial y de transferencias. Por composición del gasto, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, el consumo privado representa el 64% del PIB, el 13% es consumo público, el 20% es formación bruta de capital fijo, 24% exportaciones y 22% importaciones.

Por sectores, destacan el sector de la minería y los hidrocarburos (12,2%), manufactura (12.8%) y el comercio (10,5%). La construcción y la agricultura representan el 5,9% y el 5,4%, respectivamente.

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

Desgloce del PIB (Datos en % del PIB)2012201320142015
POR SECTORES DE ORIGEN    
Agropecuario6,36,05,35,3
Pesca0,50,70,40,4
Minería e Hidrocarburos13,211,711,712,4
Manufactura14,614,414,213,5
Electricidad y Agua1,71,71,81,8
Construcción6,56,86,86,2
Comercio10,811,011,211,2
Otros servicios46,347,648,749,2
TOTAL100100100100
     
POR COMPONENTES DEL GASTO    
CONSUMO71,872,374,876,5
Consumo privado61,061,463,063,5
Consumo público10,811,211,813,0
INVERSIÓN BRUTA INTERNA26,228,226,226,0
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS27,123,922,321,0
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS25,124,623,923,6
     

Fuente: INEI

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Desde inicios del siglo XXI y hasta 2013, el Perú destacó como uno de los países más dinámicos de América Latina con una tasa de crecimiento promedio del PIB entorno al 6%, fruto de la adopción de políticas macroeconómicas prudentes y de políticas estructurales de amplio alcance, en un entorno externo favorable y de control de la inflación, lo que impulsó el crecimiento y redujo considerablemente las tasas de pobreza.

 

A partir de 2014 y sobre todo en el último quinquenio, si bien el país ha seguido mostrando un sólido desempeño desde el punto de vista macroeconómico, el crecimiento ha perdido impulso, con un promedio de crecimiento del PIB entorno al 3,2%, debido a factores tanto internos como externos. Así, desde el punto de vista externo, la economía peruana ha sufrido la corrección a la baja del precio internacional de las materias primas, entre ellas el cobre, principal producto de exportación peruano, lo que se tradujo en una caída temporal de la inversión privada, menores ingresos fiscales y una desaceleración del consumo. Desde el punto de vista interno hay que destacar dos factores que han ayudado a compensar los shocks externos. Así, la prudente aplicación de políticas por el lado de la demanda, que por un lado, posibilitaron aguantar la caída de los ingresos fiscales sin ajustes drásticos en el gasto, y por otro, se facilitó una gestión ordenada del tipo de cambio al contar con suficientes reservas internacionales. Asimismo, se produjo un aumento en la producción minera al madurar proyectos gestados anteriormente, lo que impulsó las exportaciones contrarrestando la caída de la demanda interna y reduciendo el déficit por cuenta corriente del 4.8% del PBI en 2015 a 1.6% en 2018, financiado principalmente por capitales de largo plazo.

 

En 2019, último año del que tenemos datos consolidados, y como refleja el informe artículo IV del FMI, de enero 2020, una serie de factores explican la desaceleración del PIB que cerró el año con un crecimiento del 2,4%. Por un lado, hay que destacar la reducción de la demanda de exportaciones de productos primarios, minería y combustibles. Además, las tensiones comerciales mundiales y la mayor volatilidad de los mercados financieros internacionales, aumentan la incertidumbre y lastran el crecimiento. Internamente, la ejecución de proyectos de inversión pública fue inferior a la prevista en el presupuesto, mientras que el adverso efecto climático de El Niño de 2017 causó una importante pérdida en producción pesquera. Finalmente, continúan las investigaciones relacionadas con el caso Odebrecht y la operación Lava Jato que obstaculizan las inversiones.

 

Antes de la explosión mundial del coronavirus (Covid-19), las perspectivas económicas del Perú eran positivas, con el PIB creciendo por encima del 3% en 2020 y años siguientes y la inflación contenida en el rango objetivo 1-3% del Banco Central, impulsadas por los siguientes factores: introducción de cambios en el sistema impositivo que permita un aumento del gasto en infraestructura y protección social; puesta en marcha del Plan Nacional de Competitividad y Productividad así como el Plan Nacional de Infraestructuras; auge de las agroexportaciones, encabezadas por frutas y verduras frescas de alto valor; lucha contra la corrupción a través de la aplicación de un amplio plan anticorrupción y, no menos importante, protección social para seguir reduciendo la pobreza y apoyar el crecimiento inclusivo. Respecto al último aspecto, se está reformando el sistema de pensiones, proporcionando una distribución más equitativa de los ingresos procedentes de los recursos naturales en todas las regiones y profundizando en el desarrollo y la inclusión financieros.

 

La pandemia del Covid-19 está teniendo consecuencias muy negativas para el país, que está siendo uno de los países más afectados a escala mundial, tanto en número de contagios, como de fallecimientos. Esto se refleja indudablemente en las perspectivas económicas para el año 2020, que actualmente se sitúan en torno a una contracción del PIB del 12,5% (según el BCR), 8,1% (según el FMI). Esto provocará un incremento de la pobreza, de la desigualdad y de la tasa de trabajo informal, que según las últimas encuestas, ya se sitúa en el 80%. Los datos publicados por el INEI (Instituto Nacional de Estadística) indican que de enero a mayo el PIB peruano se contrajo un 17,29%. Todo ello, a pesar de que el Perú ha aplicado uno de los planes económicos más ambiciosos de la región para contener la pandemia, gracias a los años anteriores de rigor en las políticas por el lado de la demanda, que se traduce en  26.000 millones de dólares (90.000 millones de soles) para atender la emergencia sanitaria, inyectar liquidez a las pequeñas y microempresas, y entregar subsidios a 2,8 millones de familias de los estratos más  vulnerables, así como a unos 800.000 trabajadores informales y a autónomos, entre otras medidas.

 

Finanzas públicas y política fiscal.  Perú concluyó el 2019 con un déficit público del 1,6% según indica el Banco Central de Reserva (BCR), inferior al 2,3% del año anterior, debido a mayores ingresos corrientes por recaudación tributaria, un mayor control del gasto público y los bajos niveles de ejecución presupuestaria registrados en todos los niveles de gobierno. De esta manera el déficit público ha sido inferior al 2,2% proyectado dentro del Marco Macroeconómico Multianual 2020-2023 del Ministerio de Economía y Finanzas peruano, lanzado en agosto 2019. En el contexto Covid, se prevé un incremento sustancial del déficit de las cuentas públicas, que ya en el segundo trimestre se traduce en un déficit del 6,9%, explicado por la reducción de los ingresos (contracción en la actividad económica, alivio tributario para los contribuyentes para mitigar los efectos del Covid) y por el incremento del gasto público.

 

Política monetaria. A lo largo de 2019, el BCR siguió una política monetaria moderadamente expansiva dirigida a estimular la actividad económica dentro de un contexto caracterizado por el mantenimiento de la tasa de inflación actual (1,9% en 2019) dentro del rango meta definido como objetivo de política monetaria a largo plazo (entre el 1% y el 3% de inflación anual). El BCR mantuvo a principios de enero de 2020 el tipo de interés de referencia de la economía peruana en el 2,25%. Se proyecta que la tasa de inflación anual se ubique alrededor de 2,0 en 2020 con un moderado sesgo a la baja por la posibilidad de un crecimiento de la demanda interna menor al esperado.

 

Sector exterior. Según el art IV del FMI, en el primer semestre de 2019, el déficit por cuenta corriente de la economía peruana fue de 2.748 millones de dólares (alrededor del -2,5% del PIB), cifra superior en 700 millones de dólares al saldo análogo correspondiente al mismo periodo de 2018. Esta evolución negativa de la cuenta corriente responde al menor superávit comercial registrado en la primera mitad de 2019 por la disminución de las exportaciones mineras y de hidrocarburos que recoge las caídas de los precios internacionales de los metales básicos y la menor producción nacional de oro, zinc y derivados del petróleo que se han dado desde principios del 2019. Según datos del BCR, el 2019 concluyó con un déficit por cuenta corriente del 1,5% del PIB, inferior al 1,6% del año anterior, debido al menor déficit de la renta de factores asociado a la reducción del pago de factores de las empresas de inversión directa extranjera (principalmente minera, de hidrocarburos e industrial). Los últimos datos facilitados por el BCR, indican que el primer trimestre del 2020 se produjo un déficit por cuenta corriente del 1,2% y en el segundo trimestre un 0,3%. Ello es reflejo principalmente del menor déficit de la renta de factores del sector privado, asociado a la reducción del pago de factores de las empresas de inversión directa extranjera en todos los sectores (principalmente servicios y minería), asociado a la fuerte contracción de la actividad local.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

CUADRO 1: PRINCIPALES INDICADORES MACROECONÓMICOS 

 

DATOS ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019
Evolución del PIB (%) 3,9  2,5 4 2,4
PIB por habitante ($) 6.175 6.728  7.002 6.977,7
PIB absoluto (M$ corrientes) 194.470 214.128  225.203 226,848
IPC (variación últimos 12 meses, %) 3,6  2,8 1,3 1,9
Tipo de interés de referencia 4,25 3,25  2,75 2,25
Desempleo (%) 6,7  6,9  6,7  6,7
Exportaciones (M$) 37.020 45.275  48.942 46.400
Exportaciones a UE (M$)  5.163 6.106  7.243 6.440
Importaciones (M$) 37.694 38.704  41.893 41.200
Importaciones de UE (M$) 3.616  4.059 4.351 4.330
IED recibida (M$) 6.863   6.769 6.175  8.892
IED emitida (M$) 303  -262  313  
Saldo por cuenta corriente (% PIB) -2,7  -1,2 -1,5 -1,8
Reservas exteriores, excluido oro (M$) 61.686 63.621  60.121 68.100
Saldo fiscal (% PIB)  -2,3  -2,9  -2,1 -1,7
Deuda externa (M$) 22.710 22.284 23.629  37.884
% servicio de la deuda pública/exportaciones  19,9 21,9 14,5  23
Tamaño sector público (% PIB) 19,9  20 20,4  20
Tipo de cambio Media anual  3,36 3,25 3,20 3,31
RIESGO SOBERANO (Rating) Fitch: BBB+    Moody’s: A3      S&P: BBB+

 

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Previsiones macroeconómicas

Los retos a los que se enfrenta la economía peruana en el año en curso son numerosos. Antes de la propagación del coronavirus (Covid-19), se destacaban: la incertidumbre política constante en los últimos años; la caída de los precios internacionales de las materias primas; la guerra comercial entre China y los EE.UU de efectos globales; la atonía de la inversión privada y pública; la moderación del consumo privado y la afluencia masiva de inmigrantes venezolanos.

 

La emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19 ha resultado en la mayor contracción económica de los últimos 100 años en el país, entre otras razones, por el confinamiento estricto a nivel nacional y la suspensión de toda actividad considerada como no esencial, desde el 15 de marzo hasta fines de junio. Consecuentemente, el PBI se contrajo un 39,9% en abril, un 32,7 por ciento tras el inicio del plan de reanudación de actividades y poco a poco se ha ido moderando la caída, de manera que se espera una contracción del 12,5% a finales de año y una recuperación en torno al 11% para el 2021. Por sectores, a lo largo del primer semestre del 2020 el único sector que registró crecimiento positivo fue el agropecuario, por mayores cosechas de papa y arroz orientadas al mercado interno.

 

El país andino parte de una posición macroeconómica alentadora, con unos sólidos fundamentos consolidados a los largo de décadas de buenas políticas por el lado de la demanda. No obstante, el país se enfrenta a importantes desafíos. La recuperación post covid del país, pasa por intentar reducir el porcentaje de informalidad, superior al 70%, indudablemente uno de los principales desafíos de la economía peruana. Asimismo, la pandemia ha mostrado la brecha hospitalaria y de calidad de los servicios que existe en el país.

 

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Política fiscal y presupuestaria

 
 

El sistema tributario peruano tiene todavía una escasa capacidad recaudatoria, causada en buena medida por el gran peso de la informalidad (economía sumergida) en el país (que diferentes fuentes estiman entre el 60% y el 70% de su total).

En el año 2019, la presión fiscal medida en términos de PIB ha ascendido solamente al 14.4% (Vs el 16,4% en 2018). Debe tenerse en cuenta, en todo caso, la relativa volatilidad de esta variable, al estar muy condicionada por la evolución del precio de los metales (sobre todo oro y cobre, de los que Perú es gran productor -los movimientos en sus precios impactan directamente sobre los beneficios de las mineras, que son grandes contribuyentes a las arcas del Estado). La elevación de la presión fiscal (ampliando bases imponibles e identificando nuevos contribuyentes) es un objetivo fundamental del Estado peruano.

El principal tributo en términos de potencia recaudatoria es el Impuesto General a las Ventas (IGV), que representa más de la mitad de los ingresos públicos (55.8%). Le sigue el Impuesto a la Renta (gran impuesto directo del país, que recae sobre personas físicas y empresas), con un peso del 38,6%. Puede destacarse también el peso mínimo de los ingresos aduaneros (1,2%), al tratarse de un país abierto al exterior, con niveles modestos de protección arancelaria.

En cuanto a los gastos, destaca el importante peso del gasto corriente, que llegó a algo más del 72% del total de gastos debido al mayor gasto en remuneraciones y bienes y servicios en el último año, correspondiendo el 28% restante a los gastos de capital. También es reseñable la escasa relevancia del gasto en intereses de deuda, inferior al 2%.

La posición fiscal se encuentra aproximadamente en equilibrio, con un ligero déficit (2019) en un año de crecimiento limitado. El crecimiento potencial podría estar en el entorno del 5% (aunque en el caso de Perú la estimación se complica por la incidencia de los precios de los metales, según lo ya comentado). La deuda pública es muy reducida (26,8% del PIB en términos brutos, que se reduce a menos del 13% en términos netos). Por tanto, Perú dispone de una notable holgura fiscal, muy importante en un país tan dependiente del ciclo de las commodities.

 

 

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Política monetaria

 
 

La política monetaria es un importante pilar de la estabilidad macroeconómica alcanzada por Perú. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) es una institución prestigiosa e independiente, que ha contribuido de manera notable a que el país haya podido combinar un rápido crecimiento económico con una tasa de inflación moderada. La política monetaria está muy condicionada por la todavía elevada (aunque decreciente) dolarización del país, que tiende a requerir un régimen cambiario de "flotación sucia" del sol frente al dólar; en un entorno de libre circulación de capitales, ello limita notablemente el margen de actuación del BCRP.

El esquema de política monetaria peruano se basa en un objetivo de inflación entre el 1 y el 3%. El principal instrumento es el nivel de referencia para la tasa de interés en el mercado interbancario, que pretende orientar el tipo de interés en ese mercado. También existe una facilidad de depósito y de crédito, que suelen evolucionar en consonancia con la tasa de referencia. En este esquema, en los últimos años han tenido una cierta importancia los swaps de moneda extranjera.

Un instrumento importante es el encaje bancario, esencial para un Banco Central cuyo margen de decisión está acotado por el régimen cambiario y la libre circulación de capitales. El encaje puede llegar a ser muy elevado y suele aplicarse de manera diferencial para los créditos en moneda nacional y extranjera; se utiliza frecuentemente para el manejo monetario a corto plazo, con grandes variaciones en función de la coyuntura.

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

El Gobierno peruano ha mostrado un notable espíritu reformista durante los últimos años, común a gobiernos de distinto signo político.

Algunos logros recientes de esa política son la reforma del sistema de pensiones privadas, o la reforma del funcionariado. Las reformas todavía por abordar afectan a cuestiones como la institucionalidad del país, la defensa de la competencia o su elevado nivel de informalidad (economía sumergida).

 

En este contexto, el Ministerio de Economía y Finanzas anunció en julio de 2019 la aprobación de la Política Nacional de Competitividad y Productividad (PNCP), cuyo propósito es impulsar un crecimiento económico alto y sostenido que eleve el bienestar de la población a medio plazo. En el citado documento, PNCP, se destacan nueve áreas de actuación que resumen perfectamente los puntos débiles de la coyuntura peruana, antes del Covid:

  • Dotar al país de infraestructura económica y social de calidad.
  • Fortalecer el capital humano.
  • Generar el desarrollo de las capacidades para la innovación, adopción y transferencia de mejoras tecnológicas.
  • Impulsar mecanismos de financiación local y externo.
  • Crear las condiciones para un mercado laboral dinámico y competitivo para la generación de empleo digno
  • Generar las condiciones para desarrollar un ambiente de negocios productivo
  • Facilitar las condiciones para el comercio exterior de bienes y servicios
  • Fortalecer la institucionalidad del país
  • Promover la sostenibilidad ambiental en la operación de actividades económicas 

Con la crisis del Covid-19, estos retos se multiplican y agravan, dado que el país se enfrenta a una recesión sin precedentes, todo ello con el desafío de las próximas elecciones presidenciales, marcadas para el 2021. En este escenario Covid, Perú ha implementado el Plan Económico más ambicioso de la región (unos 38.000 millones de dólares) para reducir el impacto del virus en la población y brindar apoyo a hogares y empresas.

 

Respecto al apoyo empresarial, cabe destacar el Plan Reactiva, que representa aproximadamente unos 18.500 millones de dólares, un 8% de PIB, y consiste en créditos a tipo de interés muy bajo (entre 0,5 y 1%) a las empresas peruanas. Hasta la fecha este programa ha beneficiado a más de 370.000 empresas, que representan más del 50% del empleo formal en el país.

 

Asimismo, en el segundo semestre de 2020 se ha aprobado el Plan “Arranca Perú', en aras de crear más de un millón de puestos de trabajo para los peruanos que se vieron afectados por la crisis mientras cierra brechas de infraestructura y agricultura en todo el país. Se centra en cinco sectores: vivienda, agricultura, trabajo, transporte y comunicaciones.


 

 

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