Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Desde el punto de vista de la demanda, con datos de 2019, el consumo es el principal contribuyente al PIB rumano con un 81,3% del PIB. La contribución del consumo privado concentró el 71,2% del PIB mientras el consumo público alcanzó el 10,1%. 

La formación bruta de capital fijo fue el destino del 23,7% del PIB, un nivel relativamente elevado en comparación a los países europeos maduros. La variación de inventarios fue del -1%.

Las exportaciones netas de bienes y servicios restaron un 4% al PIB en 2019. La balanza por cuenta corriente del país continúa profundizando su saldo negativo, en -17.783,47 M€. Rumanía es un país relativamente abierto al exterior (las importaciones son el 44,1% del PIB). 

Desde el punto de vista de la demanda, con datos de 2018, el consumo es el principal contribuyente al PIB rumano con un 79,3% del PIB. La contribución del consumo privado concentró el 70% del PIB mientras el consumo público alcanzó el 9,2%. 

La formación bruta de capital fijo fue el destino del 21,3% del PIB, un nivel relativamente elevado en comparación a los países europeos maduros. La variación de inventarios fue del 2,7%.

Las exportaciones netas de bienes y servicios restaron un 3,3% al PIB en 2018. La balanza por cuenta corriente del país profundiza su saldo negativo, en -15.371,22 M€ (7,7% del PIB). Rumanía es un país relativamente abierto al exterior (las importaciones son el 44,8% del PIB). 

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

PIB - POR SECTORES DE ORIGEN Y

COMPONENTES DEL GASTO 

2016 2017 2018 2019 2020
POR SECTORES DE ORIGEN (%PIB)
Agricultura y Silvicultura 4,1 4,4 4,4 4,1 3,8
Industria, incluida la energía 24,1 24,2 23,7 21,9 19,7
Construcción 6 5,9 5,4 6,4 6,6
Servicios, de los cuales: 55,5 56,1 57 58 60,8

Comercio, hostelería, transportes,

telecomunicaciones y reparación de vehículos

23,7 23,7 23,5 23,5 24,8

Actividades financieras, inmobiliaria, alquiler y

servicios a empresas

18,1 17,4 17,5 17,6 18,7
Otros servicios 13,7 15 16 17 17,3
Impuestos netos de los productos 10,3 9,4 9,5 9,3 9,1
TOTAL 100 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO (%PIB)
Consumo 74,9 75,5 77,7 79,3 79.9
Consumo Privado 67,9 68,1 70 70,1 69.2
Consumo Público 7 7,4 7,7 9,2 10,7
Formación bruta de capital fijo 24,7 23,7 22,6 21,3 24.4
Variación de inventarios 0,9 1,8 1,8 2,7 -0,1
Exportaciones netas -0,5 -1 -2,1 -3,3 -4,2
TOTAL 100 100 100 100 100

Fuente: elaboración propia a partir de datos del INSSE

Última actualización: marzo 2021

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía Rumanía se está recuperando rápidamente de la crisis covid y de las restricciones. En 2020 sufrió una recesión de -3,9% en el PIB en el año, pero en el primer trimestre de 2021 ha sorprendido al alza con un muy buen dato de +2,8% intertrimestral. Rumanía no es de los países más perjudicados en Europa, debido a su poca dependencia de servicios como el turismo, y a la recuperación de su industria automovilística. El PIB ha vuelto tras el 1T a los niveles anteriores a la pandemia.

En 2020 la construcción se han recuperado (+0,6 puntos al PIB) aunque la industria se ha visto afectada (-1,9 puntos al PIB), y la agricultura no ha tenido un buen año por malas cosechas (-0,7 puntos al PIB). Desde el punto de vista del destino del gasto, el consumo se ha reducido considerablemente (-2,9 puntos de contribución al PIB) mientras que la inversión ha crecido (+1,5 puntos al PIB), por el impulso que ha mantenido la construcción y los esfuerzos por mantener la inversión pública. Las exportaciones netas han contribuido negativamente en 1,6 puntos al PIB.

La economía rumana venía de haber tenido en 2019 un apreciable ritmo de crecimiento del PIB (+4,1% interanual), en un contexto de políticas económicas muy expansivas y una demanda interna estimulada por los crecimientos salariales. 
El mercado laboral estaba en niveles de pleno empleo antes de la crisis, y el desempleo no ha crecido en exceso, llegando al 5,7% en abril, cerca del paro friccional. La escasez de mano de obra antes de la crisis covid era aguda y la crisis no ha atenuado por completo las presiones salariales: Los salarios netos nominales todavía crecen a un 7,7% interanual en términos nominales en marzo (4,5% en términos reales). El salario mínimo bruto se ha más que duplicado en los últimos 4 años (desde 1.050 a 2.300 lei -472€- en enero de 2021).
El IPC en abril mantiene un crecimiento de un 3,2 interanual, un repunte tras meses de moderación por la crisis. El Banco Nacional de Rumanía redujo los tipos de intervención a un 1,25% el 15 de enero. Los tipos de interés reales vuelven a ser apreciablemente negativos. El crédito privado creció un 8,3% (4,9% en términos reales). El crédito en moneda doméstica (lei) sigue creciendo hasta suponer un 70,3% del total. En 2012 la proporción apenas era del 35,6%.
La política fiscal viene adoptando un tono muy expansivo en los últimos 4 años, con fuertes subidas de los salarios públicos y bajadas de impuestos. El déficit público de 2020 ha sido un -9,79% del PIB, casi el doble que en 2019 (-4,6% del PIB), que ya había constituido un fuerte aumento respecto al año anterior. El gasto público fue del 40,8% del PIB y los ingresos públicos del 31,0% del PIB. La deuda pública era relativamente baja, de un 37,4% del PIB en 2019, pero ha crecido a un 47,7% del PIB en 2020 por el fuerte déficit fiscal y la contracción del PIB durante la crisis.
El déficit por cuenta corriente ha seguido creciendo en 2020, hasta los 10.983 M€ (10.480 M€ el año pasado), más del 5% del PIB, tras años con la absorción interna estimulada por el consumo y los aumentos salariales. En el año 2020, las exportaciones de Rumanía han caído un 9,9%, y las importaciones se han contraído un 6,6%.
El flujo de inversión extranjera ha bajado muy considerablemente en 2020 (1.921 M€ frente a 4.849 M€ el año anterior), por la incertidumbre asociada a la crisis y las restricciones a los desplazamientos.
La deuda externa se situó en 2020 en 125.452 M€, creciendo fuertemente, un 14,2% interanual. El servicio de la deuda externa a largo plazo representó el 18,6% de las exportaciones de bienes y servicios y la cobertura de reservas se situó en 5,7 meses de importaciones de bienes y servicios y el 88,4% de la deuda a corto plazo.
En junio de 2020, las reservas en divisas del BNR se situaron en 37.570 M€. Rumanía cuenta también con un stock de oro de 103,6 toneladas, valorado en 5.211 M€.

El tipo de cambio se ha depreciado casi un 3% en lo que va de año. En mayo se situaba en 4,9197 RON/€.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

DATOS ECONÓMICOS 2016 2017 2018  2019

 2020 

Evolución del PIB

(% interanual)

4,8 6,9 4,4 4,1 -3,9

IPC (variación últimos

12 meses, %)

-0,1 3,3 3,3  4 2,6
Tipo de cambio 4,49 4,64 4,75 4,74 4,87
Desempleo (%) 6 4,6 3,9 3,9  4,9
Exportaciones (M€) 57.385 62.641 63.133,50 69.002 62.175,2
Importaciones (M€) 67.342 75.597 76.546 86.283 80.562,5
IED recibida (M€) 4.134 4.586 4.842 5.296 1.921

Saldo por cuenta

corriente (% PIB)

-2,3 -3,4 -4,6 -4,8  -5,1

Reservas exteriores,

excluido oro (M€)

34.242 33.494 33.494 32.926 36.213

Saldo presupuestario

(% PIB)

-3 -2,84 -2,9 -4,6 -9,8

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Principales objetivos de política económica

Los objetivos de política económica del gobierno en el año 2018 se orientaron principalmente a las subidas salariales, aumento del gasto público y algunas bajadas de impuestos. Los objetivos del gobierno son muy de corto plazo, ante la inestabilidad política y los continuos cambios de gobierno. El gobierno retiró o modificó muchas medidas de corto plazo y legisla mediante decretos de urgencia.

El gobierno sacrificó el gasto de inversión en infraestructuras, y trazó un diagnóstico adecuado de los problemas que impiden su ejecución y que residen en la falta de capacidad y coordinación administrativa, en particular en el Ministerio de Transportes, en la parálisis administrativa y en un clima de hostilidad hacia el contratista. Las nuevas condiciones contractuales para las licitaciones públicas, en principio más equilibradas, se han puesto a prueba a partir de este año 2018.

En 2020 tuvieron lugar nuevas elecciones que han desembocado en un cambio de gobierno, pero todavía es pronto para realizar valoraciones al respecto, estando actualmente muy condicionado por la gestión de la pandemia y las necesidades derivadas de la misma.

El principal debate sobre los objetivos de política económica a largo plazo reside en si el país debería aspirar a incorporarse en la Zona Euro. Actualmente no hay presión para que se produzca esa incorporación, debido a que el Banco de Rumanía parece necesitar margen para una depreciación si se produce un ajuste macroeconómico. 

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Previsiones macroeconómicas

Las previsiones correspondientes al periodo post COVID para Rumanía ofrecidas por diferentes instituciones son algo dispares entre sí, si bien positivas. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) espera que el PIB rumano crezca un 4% en 2021, principalmente por la evolución del sector privado, mientras que la Comisión Europea considera que Rumanía se verá menos afectada por la crisis que la media europea. Asimismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su publicación "World Economic Outlook", publicada en abril de 2021, sitúa a Rumanía como el segundo país de la UE con un crecimiento del PIB más rápido (6%), después de España (6,4%).

Por último, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística rumano la contracción económica del año 2020 fue sorprendentemente moderada, situándose en 3,9% frente al 6% pronosticado en los comienzos de la crisis sanitaria. Este dato avala una recuperación más rápida del país, que contribuiría a lograr los objetivos gubernamentales de consolidación fiscal, especialmente si vía ingresos se logran mayores recaudaciones de las esperadas inicialmente.

Con anterioridad a la COVID 19 la economía rumana se encontraba ante el agotamiento de un ciclo muy expansivo. Los datos del cuarto trimestre y del primer trimestre de 2018 indicaban un frenazo de la economía, relacionado con la 'revolución fiscal' de noviembre de 2017, que trasladó las cotizaciones sociales a los empleados con el objeto de reducir el impacto de las fortísimas subidas del salario bruto aprobadas por el gobierno. 

El fuerte crecimiento del año pasado había descansado excesivamente sobre la demanda interna, y en particular sobre el estímulo fiscal (con importantes reducciones de IVA) y las subidas salariales, que han hecho perder competitividad al país. Un reflejo de esta situación es que, tras varios años cerca del equilibrio exterior, el país está viendo cómo se acelera su déficit corriente, se ha comenzado a depreciar su tipo de cambio y repunta la inflación. No obstante, también se percibe un importante desarrollo de la oferta productiva tanto en la industria (automóvil y componentes) como en los servicios (tecnología y comunicaciones).

El país sigue teniendo buenas perspectivas de desarrollo a largo plazo, pero a medio plazo parece inevitable un ajuste tras los excesos de política económica, en particular en materia fiscal.

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Política fiscal y presupuestaria

El déficit público de 2019 fue de un 4,6% del PIB, lo que supone un gran aumento con respecto a 2018. La ejecución del déficit público a noviembre de 2020 es de un -8% del PIB, casi el triple que en las mismas fechas de 2019 debido a la COVID 19. La política fiscal ha sido expansiva en los últimos años, con fuertes aumentos de los salarios públicos y reducciones de impuestos. Las reducciones del tipo general del IVA han sido del 24% al 19% en 2016 y 2017, a lo que hay que añadir la introducción de tipos reducidos del 9% para la alimentación. 

El gasto público en 2019 fue de un 35,5% del PIB y los ingresos públicos de un 30,9% del PIB. 

El presupuesto de 2020 se aprobó en enero y fue revisado en abril, con una previsión oficial de un déficit de 6,7% del PIB. El FMI estima un déficit del 8,8% del PIB. 

 

CUENTAS PÚBLICAS EN RUMANIA 2015 2016 2017 2018 2019 
 
Ingresos públicos en % del PIB 32,8 29 29,4 31,1 30,9
Gasto público en % del PIB 34,2 31,4 32,2 34 35,5
Déficit (-)/Superávit (+) público en % del PIB -1,5 -2,4 -2,84 -2,88 -4,6
Deuda pública en % del PIB 39,3 39 35,1 35,1 35,1
Fuente: Ministerio de Finanzas de Rumanía y previsiones FMI
 

 

 

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Política monetaria

La institución competente sobre la política monetaria es el Banco Nacional de Rumanía (BNR), que se guía por una estrategia consistente en un objetivo de inflación medido por el Índice de Precios al Consumo (IPC). La política monetaria no tiene objetivos explícitos de tipo de cambio: Rumanía, aun siendo miembro de la UE, no forma parte de la Unión Económica y Monetaria (UEM) ni las autoridades tienen intención de que forme parte de la misma al menos hasta 2020, ni tampoco forma parte del Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio-2 (MTC-II o ERM-II).

Las características de la estrategia de política monetaria son las siguientes:

- El indicador de referencia es el IPC; el objetivo central es de un crecimiento interanual del 2,5%, dentro de una banda de +-1% a medio plazo. Los tipos de interés están en el 2,5%, en niveles reales fuertemente negativos, dado que la inflación está cerca del 4%.

-Se mantiene un sistema de tipo de cambio flexible con intervenciones discretas. En la práctica el BNR ha mantenido muy estable el tipo de cambio frente al euro, hasta finales de 2017. En 2019 se ha depreciado un 1,2% y en los dos últimos años un 5%.

El BNR es una de las instituciones que mayor reputación goza dentro del país. A finales de 2019 debía finalizar el mandato del gobernador Isarescu, que lleva en su cargo desde 1990. 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

En el año 2018 se aprobó un nuevo modelo de contrato nacional para las licitaciones con fondos europeos, que incluye las infraestructuras. Aunque las condiciones contractuales dejan de ser en términos 'FIDIC', la intención ha sido modificar el marco contractual para hacerlo más equilibrado, siguiendo el modelo europeo PRAG, con asistencia técnica del BEI. Las condiciones contractuales ya no eran realmente estándares FIDIC y eran muy desequilibradas en favor de la administración. El lanzamiento de un nuevo marco contractual ha reducido las condiciones más arbitrarias, pero en algunos sectores como las carreteras las transferencias de riesgos de la Administración a las empresas en los contratos siguen desincentivando la presentación de ofertas en las licitaciones.

A lo largo de 2020 el gobierno ha revertido los preceptos más restrictivos de la orden 114 de 2018, que había perjudicado mucho al clima de negocios en los sectores de energía, seguros, telecomunicaciones y construcción. También ha relajado las medidas nacionalistas en materia de distribución comercial. 

El Estado ha presentado en julio de 2020 un plan de inversiones públicas, pero no ha podido presentar reformas estructurales en profundidad al no contar con la mayoría parlamentaria.

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